viernes, 15 de septiembre de 2023

Reseña Voy a traicionarte, de Ruta Sepetys.


 









Datos técnicos:



Título: Voy a traicionarte.

Título original: I must betray you.

Autora: Ruta Sepetis.

Traductor: Álvaro Abella Villar. 

Editorial: Maeva.

1ª edición: Octubre/2022.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-19110-53-4.

Idioma: Español.

Nº páginas: 344.





Sinopsis:





Rumanía, 1989. Los regímenes comunistas se están desmoronando por toda Europa. Cristian Florescu, un joven de diecisiete años, sueña con ser escritor, pero los ciudadanos rumanos no tienen libertad ni para soñar, oprimidos por las reglas y la fuerza del régimen. En medio de la dictadura de Nicolae Ceausescu, con un país gobernado por el aislamiento y el miedo, la policía secreta chantajea a Cristian para que se convierta en informante. Solo tiene dos opciones: traicionar a todos y todo lo que ama o utilizar su posición para socavar al dictador más malvado de la Europa del Este. Cristian lo arriesga todo para desenmascarar la verdad detrás del régimen, dar voz a sus compatriotas y mostrar al mundo lo que está pasando en su país.





Opinión Personal:





Voy a traicionarte es la primera novela que leo y reseño de la escritora estadounidense de ascendencia lituana, Ruta Sepetys. Su biografía dice que escribe historias que resultan igual de atractivas para adolescentes y adultos de todo el mundo. Voy a traicionarte es un claro ejemplo de lo que acabo de comentar porque, una vez leída la impactante historia que relata la voz narrativa en primera persona, pueden compartir impresiones grupos de edades diferentes. Entiendo que también sirve para que los adultos expongan su punto de vista a los jóvenes porque, según el tema que aborde la trama de turno, pueden relatarles historias similares que hayan vivido en primera persona o que conozcan a través de sus mayores, al igual que los jóvenes también pueden aportar su parecer al respecto, pese a que habrá historias que no conozcan porque no las hayan vivido en primera persona o escuchado o visto a través de los medios de comunicación o no nacieran en la época en las que tuvieron lugar. 

(Barrio Salajan, Bucarest, Rumanía)
En relación con lo que acabo de comentar en el párrafo anterior, merece la pena incidir en lo que supuso el año 1989 para los países que estaban al este del llamado Telón de Acero, y que se resignaron a ser satélites de la extinta Unión Soviética. Este 1989 supuso un antes y un después para estos países, e incluso también para la URSS porque influiría en el desmembramiento del Estado soviético. Resalto este apartado porque también se habla de ello en la novela, aunque los rumanos no tenían esta información de una forma tan directa como el Mundo Occidental, sobre lo que está pasando en esos momentos en los países limítrofes con Rumanía, como se puede comprobar, sobre todo, en lo que puede considerarse como la segunda parte del desarrollo de la trama. Pese a la estrecha vigilancia a la que son sometidos, consiguen obtener información utilizando medios ilegales. Son muy conscientes de que lo que pasa a su alrededor le puede beneficiar a su país, más temprano que tarde, si toman medidas similares para conseguir derrocar el régimen comunista que los subyuga. 

Si bien veo que en las redes sociales hay quienes catalogan esta novela como un thriller histórico, soy más partidario de que es una novela de ficción histórica, como afirma la autora al principio de la nota que acompaña al cuerpo de la novela. Y es que a lo largo del desarrollo de la trama se relatan hechos históricos relativamente recientesAunque quizás la trama tenga también cierta intriga, por así llamarla, como se percibe a lo largo de los 80 capítulos más uno adicional y un epílogo en los que se estructura el desarrollo de la trama. Una intriga que, en mi opinión, está relacionada con la situación de indefensión en la que se encuentra la población rumana, por el espionaje férreo al que son sometidos por el partido comunista en el poder, y su melómano líder, quien a través de la policía secreta, la Securitate, utiliza el miedo y el terror para controlar a la población, porque no quieren que accedan a la información de todo lo que sucede en el exterior, sobre todo en los países comunistas afines, ni a lo que pasa en Rumanía.

El joven estudiante del Liceo MF3, Cristian Florescu, protagoniza el desarrollo de una trama que no deja indiferente al lector. Un joven estudiante cuya voz representa a los cientos de miles de jóvenes rumanos que, en el último tramo de la novela, se manifiestan cada vez con más ímpetu. Unos jóvenes que a medida que se suma más gente de todas las edades a las protestas están convencidos de poder derrocar con sus proclamas de libertad al dictador Nicolae Ceaucescu. Cristian Florescu relata todo lo vivido ese año en primera persona, y desde la lejanía en el tiempo, con una narración convincente y muy realista, lo que me llevó a preguntarme en más de una ocasión si todo lo que narra este adolescente sucedió tal y como lo relata en el cuaderno que decide escribir y está decidido a hacérselo llegar a alguien que haga saber al mundo lo que está pasando realmente en RumaníaEl cuaderno lo escribe en su casa, si bien tiene que esconderlo una vez que anota sus impresiones de todo lo que ve y escucha, porque teme que puedan encontrarlo y delatarlo, con las graves consecuencias que supondrían para él, incluso para su integridad física. Cristian Florescu se hace amigo del hijo del diplomático estadounidense Van Dorn.  Le sorprenderá el estilo de vida diferente que lleva esta familia. Su amistad con Dan le permite  acceder al piso en el que viven y acompañarle a lugares a los que no pueden ir los rumanos, como la Biblioteca Americana.

(Manifestación Bucarest, Rumanía, 1989)
Voy a traicionarte es la historia de jóvenes como Cristian Florescu, su hermana Cici, Liliana Pavel, Luca Oprea o el intrigante personaje al que llaman Estrella de Mar. Jóvenes que ven cómo el régimen comunista de Nicolae Ceaucescu les arrebata una etapa de su vida que en nada se parece a la de los adolescentes de otros países, sobre todo del mundo occidental. Jóvenes que, sin embargo, mantienen una relación de amistad, pese a la vigilancia a la que son sometidos por los servicios secretos y los confidentes que pueden denunciarles ante los agentes a los que les pasan información. Esto origina una serie de episodios que dan lugar a que la desconfianza se instale entre ellos, e incluso se manifiesta en la relación cada vez más sentimental entre Cristian y Liliana. En más de una ocasión me pregunté si este primer amor tendrá un desenlace feliz, aunque en mi fuero interno me decía que esta relación se afianzaría, porque significa esperanza. Son personajes con los que no se tarda en empatizar, sobre todo porque somos conscientes de lo que supone esta época de nuestra vida y que ellos la viven de una forma muy diferente. Pero, pese a las dificultades que tienen para ello, se distraen en su tiempo libre incluso con actividades prohibidas, que para nosotros forman parte de nuestra vida diaria.

Otro tanto sucede en las relaciones familiares y el estilo de vida de los rumanos en unas viviendas de ínfima calidad que les proporciona el Estado, en las que malamente puede vivir una familia como la del protagonista. Al igual que los jóvenes citados en el párrafo anterior, la familia Florescu atrajo mi atención por todo lo que significa el día a día en sus vidas. Un día a día en el que están muy preocupados porque saben que el Estado les vigila, por lo que deben tener cuidado en los diálogos que mantienen. Sin duda alguna, el personaje que más atrajo mi atención es el abuelo, Bunu, por la valentía que muestra en la difícil situación que viven. Un abuelo que mantiene una relación muy estrecha con su nieto Cristian, porque que es la esperanza que le queda, y el joven lo tiene por su guía, ya que se fía mucho de la experiencia que vivió a lo largo del tiempo que lleva el dictador comunista en el poder. Un abuelo en el que incluso el humor, diría que negro, está muy presente, y cada vez que se le presenta la oportunidad le cuenta a su nieto chistes relacionados con el régimen comunista que levantan una sonrisa. Un abuelo en el que también están presentes frases lapidarias con las que quiere que el nieto reflexione, porque es consciente de que le pueden servir para ayudarle en los momentos de peligro o situaciones incómodas, para utilizarlas en su beneficio: «Ni siquiera necesitan armas para controlarnos. Nuestro miedo es más que suficiente» (pág. 119). Sin embargo, Mioara, la madre de Cristian, es como una granada a la que si se le quita la anilla explota por cualquier cosa, porque teme que, sobre todo, los comentarios del abuelo, los pongan en peligro. Sin duda alguna, los episodios que tienen lugar en el pequeño piso en el que viven los Florescu no tienen desperdicio.

Voy a traicionarte es una novela emotiva, dura, oscura, agobiante e inquietante y en donde las restricciones y el racionamiento son el pan nuestro de cada día, por lo que tienen que utilizar una peculiar moneda para sobornos, comerciar, y para el mercado negro, pero también es una historia esperanzadora. En este sentido, en una interesante entrevista que le hacen para la web Solonovelagra le preguntan sobre el mensaje que tienen sus libros, porque ven que en ellos expone que no hay que perder la esperanza en tiempos de dificultad, a lo que Ruta Sepetys responde que «en medio de lo peor, tenemos la oportunidad de demostrar lo mejor». Y es que la vida de los rumanos pende de un hilo y nadie se libra de que el día siguiente pueda ser muy diferente para ellos, porque son conscientes de que la temible policía secreta rumana les puede detener, por lo que  es muy posible que no puedan volver a ver a sus seres queridos. La Securitate era una de las fuerzas secretas más brutales del mundo y, además, tenían miles de confidentes en el país. Los agentes de la Securitate son conscientes de que, al provocar la desconfianza entre los rumanos les altera de tal forma que entre ellos mismos pueden delatarse y facilitarles su detención. En este sentido, me parece que el título es muy acertado, porque podría definirse como ambiguo, pese a que en la sinopsis se menciona a Cristian quien, al ser chantajeado por la Securitate, sólo tiene dos opciones: traicionar a todos y todo lo que ama o utilizar su posición para socavar al dictador más malvado de la Europa del Este.

(Prisión Jilava, Bucarest, Rumanía)
Voy a traicionarte es una muy buena novela, cuya trama no deja indiferente al lector. En mi opinión, entiendo que a lo largo de los capítulos, el adolescente que la protagoniza, Cristian Florescu, y relata el desarrollo de la trama en primera persona, refleja todo lo sucedido en Rumanía en 1989 con tal realismo que en más de una ocasión me pregunté si estaba ante un documento novelado. La autora incita a investigar si todos los hechos que se relatan sucedieron en ese año 1989, en el que cambió todo en los países de Europa del Este. A lo largo de los 80 capítulos cortos, más un adicional y un epílogo me encontré con una trama absorbente, dinámica y muy realista, en la que acompañé a unos personajes que, a medida que se aproxima el desenlace, son conscientes de que el régimen comunista del dictador Nicolae Ceaucescu está muy próximo a ser derrocado. Los últimos capítulos me parecieron impactantes, por las imágenes dolorosas que se describen. Pese al peligro que corren, la valentía se mantiene firme en los  jóvenes estudiantes, a los que se van añadiendo más manifestantes de todas las edades. El ritmo de lectura es muy fluido, porque en la mayoría de los capítulos predominan los diálogos frente a la narración. Unos diálogos cortos, naturales, dinámicos y muy vivos, en los que se palpa la tensión a lo largo de su desarrollo, porque son conscientes de que la policía secreta y sus confidentes les vigilan y saben que en cualquier momento esta situación provoca que la chispa salte entre ellos y la desconfianza hace que su relación sea cada vez más difícil.

Para que el lector se haga na idea de quien era Nicolae Ceaucescu, cito lo que dice sobre este dictador el Coronel Branko Marinovich, Agregado militar de la Embajada de los Estados Unidos en Bucarest, en 1989: «El régimen comunista se había vuelto totalitario con Ceaucescu. Era uno de los regímenes más represivos del bloque del Este en aquel tiempo. Mijail Gorbachov lo describió como «un caballo fustigado y dirigido por un jinete cruel». Este y otros fragmentos, así como fotografías que se muestran en las últimas páginas, reflejan la cruda realidad y el terror que acompañaba a los rumanos en aquel entonces, y lo engañados que tenía el dictador rumano a los líderes mundiales, al mostrarse ante ellos de una forma diferente. 




Biografía:




Ruta Sepetys es una escritora de prestigio internacional y autora de superventas que han llegado a ser número uno en las listas de The New York Times y que se han publicado en más de sesenta países y cuarenta idiomas. Ha publicado novelas tan relevantes como Entre tonos de gris, El color de los sueños y Lágrimas en el mar, y sus libros se consideran una perfecta lectura cros sover, ya que resultan igual de atractivos para adolescentes y adultos de todo el mundo. Merecedora de la Carnegie Medal en 2017, sus novelas han resultado finalistas o ganadoras de más de cuarenta galardones, entre los que destacan los premios Goodreads e Indies Choice, y están incluidas en más de sesenta listas de premios literarios en Estados Unidos. Su novela Entre tonos de gris ha sido adaptada al cine, y otras novelas suyas están en proceso de desarrollo para convertirse en proyectos para la pequeña y la gran pantalla. Nacida en Michigan donde también se crio, actualmente vive con su familia en Nashville, Tennessee. La autora es una firme y apasionada defensora del poder de la Historia para fomentar el diálogo global y la conexión entre los países.



Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomados de la web de Ediciones Maeva. Fotografía de Ruta Sepetys tomada de Wikipedia. Imagen del Barrio de Salajan, en Bucarest, tomada de la web TOTB. ro. Imagen de la Prisión Jilava, en Bucarest, tomada de la web ANP. 









miércoles, 13 de septiembre de 2023

Reseña La ley de los justos, de Chufo Lloréns.


 










Datos técnicos:




Título: La ley de los justos.

Autor: Chufo Lloréns.

Editorial: Grijalbo (Grupo Pengüin Random House).

2ª Edición: Febrero de 2015.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-253-5290-4.

Idioma: Español.

Nº pág.: 1153.



Sinopsis:




En la Barcelona modernista germina una historia de amor entre dos jóvenes de clases sociales distintas. Una gran novela histórica de pasión, ideales y venganza.

A finales del siglo XIX, Barcelona vive una época de esplendor. Acaba de celebrarse con gran éxito la Exposición Universal y una burguesía próspera y culta, que busca inspiración en los salones parisinos, exhibe su elegancia en fiestas y veladas musicales. Pero al otro lado de la ciudad, donde las calles se estrechan y huelen a pobreza, el rencor y la injusticia están fraguando una revolución capaz de recurrir a la violencia más descarnada.

Práxedes Ripoll dirige con mano de hierro a los obreros de la fábrica que lleva su nombre, pero no consigue que sus hijos vayan por el camino que él pretende. El mayor, Germán, es un vividor que goza del favor de las mujeres y disfruta de los placeres que le ofrece la Barcelona más canalla mientras que el menor, Antonio, está decidido a abrazar el sacerdocio para el resto de sus días. Y Candela, su joven y rebelde sobrina, que no está conforme con el papel que destina para la mujer la machista sociedad de la época, tampoco está dispuesta a seguir sus designios.

Y es que, desde hace un tiempo, Candela se ve a escondidas con Juan Pedro Bonafont, el hijo de la costurera; un muchacho de mirada franca y amante de los libros de quien se ha enamorado perdidamente. Un amor imposible para las rígidas costumbre de los Ripoll, quienes no dudarán en usar todos los medios a su alcance para frustrar los planes de la pareja.

Con la habilidad de los grandes maestros de la novela histórica, Chufo Lloréns teje un tapiz geográfico y humano apasionante. Su pluma ágil y perspicaz nos conduce desde los lujosos reservados del teatro del Liceo hasta los lóbregos sótanos donde se tramaban las conjeturas anarquistas, mientras el destino de los personajes se va trenzando en una Barcelona que se debate entre la atracción por la modernidad y el miedo a unos cambios sociales violentos e inevitables.




Opinión Personal:





Hacía tiempo que no leía un tocho de un considerable número de páginas, como La ley de los justos, de Chufo Lloréns (Barcelona, 1931). Leí en Internet que este es su proyecto literario más ambicioso en el que, a través de 1153 páginas, el escritor barcelonés hace un magnifico retrato de la Barcelona modernista. Una Barcelona en la que la Exposición Universal de 1888 supondrá un antes y un después para la ciudad condal, porque iniciaba una nueva singladura de progreso y prosperidad que hacía ver el futuro con optimismo. A lo largo de los capítulos el lector que se interese por esta magnífica novela histórica, comprobará cómo en el último tramo, y sobre todo la alta sociedad barceloneses, empieza a beneficiarse de inventos como la luz y el teléfono, que les proporcionan una gran ayuda para su día a día. Una ciudad condal en la que, sin embargo, se percibe una gran diferencia entre las clases sociales, porque la alta burguesía sigue refugiada en su particular burbuja, ajena a las penalidades que atraviesan el resto de los estamentos sociales, sobre todo una vez finalizada la exposición.

(Calle Muntaner-Barcelona)


Pese a la larga extensión de La ley de los justos, en mi caso me encontré muy cómodo durante su lectura. En este sentido, y en una novela de esta índole, soy partidario de lo que dice el autor en la nota que acompaña al cuerpo de la novela: «preciso describir para que el lector sea consciente de la época en la que transcurre la acción» (pág. 1139). En mi opinión, este tipo de descripciones, sobre todo en lo que a espacios cerrados se refiere, me ayuda a imaginarme cómo son las lujosas mansiones y torres en las que viven los burgueses, al igual que los espacios por los que se mueven los personajes de las demás clases sociales. Aunque, si el autor de turno se explaya en demasía, sí que entiendo que influye en la interrupción del relato de la voz narrativa. Y hago este comentario, porque este tipo de descripciones me recuerdan a las de los grandes clásicos rusos, en cuyas novelas, sobre todo las de larga extensión, el relato es más bien pausado y las descripciones diría que mucho más minuciosas que las que me encontré en esta novela. Repito, símplemente esto es una apreciación mía; otra cosa es el parecer del resto de los lectores al respecto.

En La ley de los justos el lector se encontrará con un complejo entramado compuesto por una serie de subtramas muy atractivas que se van derivando de la trama principal. Unas subtramas que me incitaron a estar muy pendiente de todo lo que sucede a lo largo de los capítulos que las conforman, con el aliciente de que no tardo en darme cuenta de que voy un paso por delante de los personajes. En todas ellas me encontré con situaciones que atrajeron mi atención y me llevaron a redoblarla ante la intriga que me plantean los episodios que restan hasta confluir de nuevo con la trama principal. Unas subtramas que conforman un conjunto muy compacto: un verdadero y complejo puzle, porque el autor encaja las piezas que lo conforman a medida que se aproxima el desenlace. Una trama principal en la que el romance está muy presente, pero conforme las vicisitudes que acompañan a los protagonistas de la relación sentimental entre dos personajes que pertenecen a diferentes clases sociales, me pregunté si su pasión tendría el final deseado. Está claro que el autor es consciente de que el desenlace tiene que ser previsible, aunque lo planifica y desarrolla de tal forma que me sorprendió su desarrollo, rematado con un último capítulo en el que todavía aguarda una sorpresa que redondea una gran historia. En mi caso es una historia con mayúsculas, por lo que no me extraña que en tan poco tiempo se acabara la primera edición de esta novela.

La trama propiamente dicha de esta novela comienza en 1888 y finaliza en 1893, si bien al comienzo de la misma hay dos capítulos en los que la voz narrativa retrotrae el relato a Cuba, en 1871 y a Barcelona, en 1874, en donde me encontré con dos episodios que, más adelante, entendí que eran el punto de partida de una historia que guarda relación con quien era uno de los próceres de la ciudad condal. En 1888 se inaugura la Exposición Universal, que se instaló en el Parque de la Ciudadela. Una exposición que contribuyó a mejorar las infraestructuras de toda la ciudad, como se podrá comprobar en el primer tramo de la novela. Sin embargo, y sobre todo a partir del fin de este evento, Barcelona vive un período muy convulso, sobre todo porque los anarquistas imponen su terror a través de bombas con las que denuncian la mano de hierro que utilizan los patronos con los obreros, para los que solicitan mejores condiciones laborales y un salario más digno en relación al que cobran tras largas horas de trabajo. A lo que acabo de comentar hay que añadir lo que era ya una realidad en Cuba, porque sus ciudadanos ansían la independencia de su isla, y con el paso de los años son más frecuentes y cruentos los enfrentamientos entre las distintas facciones independentistas con las tropas españolas acantonadas en la isla. Una guerra de Cuba sobre la que me informa la voz narrativa a lo largo de varios capítulos intercalados entre la trama principal. Capítulos que guardan relación con uno de los protagonistas de la novela, pero en los que también estuve muy pendiente de lo que sucede en las diversas haciendas que se dedican a la plantación del tabaco, al igual que en los ingenios azucareros. Si bien, como también se podrá comprobar en algunos episodios, los afines a la independencia recelan sobre el papel que desempeña Estados Unidos en esta contienda pues, tras su finalización, temen que su alzamiento sólo sirva para cambiar de amo.

(Prisión Reina Amalia-Barcelona)
Como adelanta la sinopsis, La ley de los justos es una gran novela histórica de pasión, ideales y venganza, aunque diría también que de supervivencia y de superación. Una historia de pasión, porque Juan Pedro Bonafont se siente prendado por Candela Guañabens, joven de una de las familias de la alta burquesía más poderosas de Barcelona, y que vive en una gran mansión de la calle Valencia, en cuya casa trabaja como costurera Luisa Rach, madre del joven protagonista. Una historia de pasión impropia de una época en la que era impensable el enlace entre parejas de diferente clase social, y en la que imperan los matrimonios concertados, sobre todo si a través de ellos se incrementa el patrimonio de las familias cuyos vástagos contraen nupcias, como este es el caso. Una historia de ideales por lo que ya comenté en esta reseña sobre lo que pretenden conseguir los anarquistas con sus proclamas pero, sobre todo, con las bombas Orsini que segaron la vida de inocentes, sobre todo en brutal atentado cometido el 7 de noviembre de 1893 en el Liceo de Barcelona. Sin duda alguna, para mí es uno de los mejores capítulos relatados por la voz narrativa, porque el autor desarrolla unos episodios que mantuvieron mi atención, sobre todo a medida que se presentía que algo iba a suceder en el teatro de ópera en activo más antiguo y prestigioso de la ciudad condal, con el aliciente de los episodios que tienen lugar en uno de los proscenios de la meca del bel canto barcelonés. Los capítulos que se desarrollan en el Liceo son muy interesantes, porque en ellos se reflejan todos los entresijos que se llevan a cabo mientras se desarrolla la ópera de turno, y que diría que no tienen desperdicio, sobre en lo que se refiere al uso que de él hace la alta burguesía. La ley de los justos es también una historia de venganza, porque a través de la relación que mantienen varios personajes se percibe que el camino que toma la misma no conduce a nada bueno. Pero también es una historia de superación y supervivencia. De superación porque el lector se encontrará con personajes que quieren mostrar que su talento les puede dar el salto al éxito, caso de Claudia Codinach, en quien el prócer Práxedes Ripoll ve una promesa de la ópera, pese a que, con el paso de los capítulos, tendrá que ser ella misma, quien  sorprenda a los que dejaron de confiar en su talento cómo se convierte en una gran diva aplaudida en todos los escenarios del bel canto que reclaman su actuación. Diría que también es una historia de supervivencia, como se puede comprobar en el personaje de Amelia Méndez, quien trabaja en los almacenes El Siglo, pero a quien la vida le depara una serie de reveses que, pese a que en un principio tiene la sensación de que su destino por fin va a cambiar, se encuentra con que las vicisitudes no la abandonan.

Chufo Lloréns perfila una galería de personajes muy interesantes, porque a través del amplio elenco que la conforman, me pude hacer una clara idea de cómo era la sociedad de la Barcelona de los dos últimos decenios del siglo XIX, y conocer con el paso de los capítulos a los que más peso tienen en el desarrollo de la trama. Unas clases sociales entre las que la alta burguesía les hacía saber a los escalafones inferiores el lugar que les corresponde. Sin duda alguna, creo que este amplio elenco de personajes es uno de los grandes reclamos de La ley de los justos. Personajes creíbles, muy vivos —de carne y hueso, como habituamos a decir en estos casos , con un gran trasfondo psicológico y una evolución brutal. En este sentido, en algún momento me pregunté si, dado el amplio abanico de personajes, alguno de ellos no se rebelaría en algún momento contra la sucesión de episodios que el autor quería que protagonizasen. Pese a que Juan Pedro Bonafont y Candela Guañabens son los protagonistas de esta novela histórica, entiendo que estamos ante una novela coral, porque varios de los personajes secundarios protagonizan su propia subtrama y puede decirse que tienen igual protagonismo que los dos jóvenes aunque, sin embargo, hay algunos que parecen sobresalir pero su trascendencia se diluye con el paso de los capítulos. Una novela coral en la que el lector se encontrará con una natural interactuación entre personajes reales y ficticios, de tal forma que me llevó a buscar en Internet alguno de ellos, porque tuve la sensación de que era real su participación en los hechos históricos, tal y como los relata la voz narrativa. Como dice el autor en la nota que acompaña al cuerpo de la novela, «me he permitido la licencia novelística de desencuadrar algún suceso y aprovechar algo que sucedió antes o después para dar más interés al relato, caso de personaje de Pancracia Betancurt, inspirado en Enriqueta Marí, llamada la Vampira de la calle Ponent» (pág. 1139). Entre los personajes reales quien mayor presencia tiene es mosén Jacinto Verdaguer, o Cinto, como era llamado en la intimidad, gran poeta catalán y limosnero del marqués de Comillas. Ya en un plano secundario o testimonial se encuentran personajes como los anarquistas Santiago Salvador o Paulino Pallás, o el inspector Peláez, a quien se le redobla el trabajo con los atentados anarquistas y otras investigaciones que tiene que realizar, sobre todo porque afectan a personajes de la alta burguesía. Entre los testimoniales figuran, entre otros, el marqués de Comillas, de quien era capellán limosnero, al igual que el gobernador civil de turno o el obispo Català.

Como dice el autor en una entrevista que en su día le hicieron en RNE: «en sus libros siempre hay un bueno muy bueno al que amar, un malo muy malo al que odiar, personajes secundarios que pasan a ser principales, protagonistas que se diluyen y un final coherente pero sorpresivo». En este sentido, diría que personajes como Alfredo Papirer o la citada en el párrafo anterior, Pancracia Betancurt, a los que añadiría a Juan Massons, terrateniente y socio de Práxedes Ripoll en Cuba, personaje este último que también puede incluirse en este grupo, aunque no por equipararse a la maldad de los antes citados, sino por cómo utiliza su posición social en su beneficio y la mano dura que utiliza con los trabajadores de sus empresas, al igual que los negocios turbios en los que está metido. Me sorprendió el cambio de Alfredo Papirer, porque tiene un inicio más bien picaresco, pero las circunstancias y las malas compañías hacen que se vuelva un malo malísimo. Otro tanto sucede con Máximo Bonafont, a quien las malas compañías y la venganza le llevaron por un camino del que ya no pudo desviarse. Aunque estoy seguro de quienes leyeron esta magnífica novela coinciden conmigo en que la palma de este grupo se la lleva Germán Ripoll, personaje prepotente, ruin, canalla, avaro y todos los calificativos que se le quieran añadir. Entre los buenos buenísimos sobresalen el ya mencionado Juan Pedro Bonafont, Antonio Ripoll —de quien estuve muy pendiente de sus desencuentros con su padre, pero sobre todo con su hermano Germán—, o el propietario de la hacienda San Andrés, en Cuba, Julián Cifuentes, personajes todos ellos que representan lo mejor del ser humano, sin olvidarme del papel que desempeña en la vida de Juan Pedro el librero Nicanor Cardona. Mencionaría aparte a personajes como Amelia Méndez y las vicisitudes que la acompañaron a lo largo de los capítulos; el mestizo Silverio, traído de Cuba por Práxedes Ripoll, o Julia Rach, la madre de Juan Pedro y Máximo, dada la dura vida que llevó ante el destino cruel al que fue enviado su hijo menor y el mal camino que tomó su hijo mayor.

(Circo Ecuestre Alegría-Barcelona)
Me gustó mucho La ley de los justos, pese a que en un principio impone la larga extensión de la trama, 1153 páginas, estructurada en 181 capítulos titulados, y agrupados en dos partes bien diferenciadas Tiempo de rosas y Tiempo de espinas—. Sin embargo, en mi caso, el autor consiguió que, pese a ello, se me hicieran pocas porque, en más de una ocasión, me dije que las historias de algunos personajes podrían haberse alargado un poco más por lo atractivas que me parecieron. Chufo Lloréns planifica y desarrolla una trama con la que consigue que el lector realice un verdadero viaje literario en el tiempo a la Barcelona de los dos últimos decenios del siglo XIX, en donde se celebró la Exposición Universal de 1888, que supuso un antes y un después para la ciudad condal. Una ciudad condal que se convierte en un personaje más de la novela, a través de cuyas páginas el lector conoce los edificios modernistas que son descritos por la voz narrativa. Aunque también muestra los barrios en los que viven las clases sociales más bajas, y los menos seguros para quienes se atreven a transitar por sus calles. El lector también se encontrará con un período muy convulso en el que el anarquismo reivindica su revolución contra el poder patronal alentando a los obreros con reuniones y asambleas clandestinas, pero sobre todo con el terror de las bombas. El narrador omnisciente también le informa en varios capítulos interesantes sobre la realidad que supone el ansia de independencia de los cubanos, en cuya isla ubica capítulos interesantes, en los que se relata el avance del conflicto bélico al que se enfrenta España, consciente de que la pérdida de la isla caribeña no tardará en ser una realidad.

Para que nos podamos imaginar cómo era Barcelona en aquel entonces, Chufo Lloréns, en la nota del autor, aclara que se ciñe a las modas, la información periodística del momento —como se refleja en algunos capítulos— y los sucesos de la época. Para ello se ayuda de la exhaustiva labor de documentación que se refleja en la bibliografía que acompaña al cuerpo de la novela. Otro tanto sucede con los personajes reales que transitan por sus páginas, si bien el autor aclara que utiliza licencias literarias por las que se aprovecha de personajes o hechos reales porque le dan más interés al relato sin desvirtuarlo. Un amplio elenco de personajes que representan a las diferentes clases sociales de la época. Unos personajes que son el principal reclamo de esta magnífica novela, junto con la exquisita ambientación. El ritmo de lectura se me hizo fluido, pese a que las descripciones, sobre todo de los espacios cerrados, acostumbran a ralentizar el ritmo narrativo, aunque en mi caso no surtió el efecto que acabo de comentar. El autor utiliza un lenguaje cuidado y unos diálogos adaptados a las clases sociales a las que pertenecen los personajes que toman parte en las conversaciones. Unos personajes bien perfilados, creíbles, ricos en matices, y muy vivos, interactuando con naturalidad los ficticios con los reales.






Biografía:





Chufo Lloréns (Barcelona, 1931) estudió Derecho, si bien desarrolló su actividad como empresario en el mundo del espectáculo. Desde siempre apasionado por la Historia, inició su carrera literaria en la década de los ochenta.

Entre sus obras destacan Catalina, la fugitiva de San Benito (2008), La otra lepra (2010) y La saga de los malditos (2011), todas ellas publicadas en Debolsillo. Te daré la tierra (Grijalbo, 2008) y Mar de fuego (Grijalbo, 2011), ambas ambientadas en la Barcelona medieval, fueron grandes éxitos de ventas y le han convertido en uno de los autores más reputados entre los lectores de novela histórica tanto en España como en el extranjero. Los derechos de traducción se han vendido en doce países, sumando más de 1.250.000 ejemplares en todo el mundo.

Tras ese aclamado díptico medieval, Chufo Lloréns retomaría otro periodo histórico, la Barcelona modernista, para su monumental La ley de los justos (Grijalbo, 2015) y ampliaría sus horizontes narrativos con El destino de los héroes (Grijalbo, 2020), donde nos ofreció una intensa visión de las primeras décadas del siglo XX y de los grandes conflictos que se vivieron en Europa y España.

En su última novela, La vida que nos separa, Chufo Lloréns nos sumerge en unas décadas clave en la historia reciente de España, desde el tardofranquismo hasta la eclosión de la democracia, para narrarnos la vida de una mujer difícil de olvidar.



Notas:  Datos técnicos, sinopsis y biografía de Chufo Lloréns, tomados de la web de Penguinlibros. Fotografía del autor tomada de la web de el diario El País. Imagen de la Calle Muntaner, en Barcelona, tomada de la web de Pinterest. Imagen de la cárcel Reina Amalia tomada de la web The Historical Marker Database. Imagen del Circo Ecuestre Alegría tomada de la web BARCELOFILIA. 



lunes, 11 de septiembre de 2023

Lectura semana 37/2023: Voy a traicionarte, de Ruta Sepetys.





Comenzamos la segunda semana del mes de septiembre con la novela de Ruta Sepetys, Voy a traicionarte, ambientada en Rumanía en tiempos del dictador comunista Nicolae Ceaucescu.  La empecé este pasado fin de semana y me está gustando mucho. Es una muy buena crónica novelada de la época oscura de Rumanía en tiempos de Ceaucescu



Sinopsis: 


Rumanía, 1989. Los regímenes comunistas se están desmoronando por toda Europa. Cristian Florescu, un joven de diecisiete años, sueña con ser escritor, pero los ciudadanos rumanos no tienen libertad ni para soñar, oprimidos por las reglas y la fuerza del régimen. En medio de la dictadura de Nicolae Ceausescu, con un país gobernado por el aislamiento y el miedo, la policía secreta chantajea a Cristian para que se convierta en informante. Solo tiene dos opciones: traicionar a todos y todo lo que ama o utilizar su posición para socavar al dictador más malvado de la Europa del Este. Cristian lo arriesga todo para desenmascarar la verdad detrás del régimen, dar voz a sus compatriotas y mostrar al mundo lo que está pasando en su país (343 pág., tapa blanda con solapas).




miércoles, 6 de septiembre de 2023

Libros leídos y reseñados en julio y agosto de 2023

 







En esta entrada hago un balance conjunto de los libros leídos y reseñados en julio y agosto de 2023, ya que en el verano se acostumbra uno a ralentizar las lecturas. En estos dos meses han sido un total de 6 los libros leídos y 6 los reseñados


Los leídos





          






Los reseñados:     
                                                        
   
   

-El templete de Nasse House, de Agatha Christie.


-Tiempo de tinta y ceniza, de Lidia Herbada.  


-Aunque te cueste la vida, de Mayte Esteban


-La barraca, de Vicente Blasco Ibáñez


-La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza.


-Breo, el celta que desafió a Roma, de Francisco Narla.



Avance retos literarios en los que participo: 



-VII Edición Reto Literario Nos gustan los clásicos: - (7/8) (88%) (+3).


-Reto Autores de la A a la Z (2023):   (18/24) (75%) (+3 obligatorias y 1 adicional).


-Reto Autores Españoles (2023):  (30/25) (+5). Reto superado. 


-Reto Leemos España provincia a provincia:  (11/52) (+2): añado Barcelona y Valencia. 

        
             
         

                                                                   



 


                              

jueves, 31 de agosto de 2023

Reseña Breo, el celta que desafió a Roma, de Francisco Narla.

 











Datos técnicos:



Título: Breo.

Autor: Francisco Narla.

Editorial: Edhasa.

1ª Edición: Mayo/2023.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta

y lazo con punto de lectura.

ISBN: 978-84-350-6419-4.

Idioma: Español.

Nº pág.: 624.




Sinopsis:




Su padre había iniciado el camino, pero fue traicionado. Él, sin embargo, se refugió en la costa, lejos de los clanes; sólo deseaba embarcar hacia las verdes islas del norte y seguir los pasos de las antiguas leyendas.


Pero su pueblo agonizaba, esclavizado en la mayor mina de oro de la todopoderosa Roma.

Una bruja de la Orden lo fue a buscar. Una joven destinada a liderar a los hombres lo creyó posible.

Y, entre los lujos de Roma, ahogado en vino, ahogado entre sus excesos, Nerón clamó venganza y aulló por la conquista absoluta. Nunca antes se reunieron tal número de legiones. La consigna era matar a cualquiera capaz de sostener un arma.


Fue entonces cuando el linaje y la herencia lo obligaron a luchar. Sólo había una salida: terminar lo que su padre había empezado. Rebelarse. Juntos plantarían cara al imperio más poderoso de todos los tiempos.


Niske unió a los clanes. Y, al fin, Breo desafió a Roma.



Opinión Personal:




Breo es la quinta novela de ficción histórica que leo y reseño de Francisco Narla (Lugo, 1978) en este blog. La historia de Breo se desarrolla a través de una trama en la que, mientras disfrutaba de su lectura, tuve muy presente al protagonista de Assur, el carismático personaje que protagoniza la obra que consagra al escritor lucense en este género literario—, y las vicisitudes que le acompañan a lo largo de unas páginas inolvidables. Por lo que leí en las redes sociales, esta misma sensación les acompañó también a la mayoría de quienes siguieron con igual interés las vicisitudes que acompañan al celta que desafió a Roma. En mi opinión, entiendo que Breo es un personaje que Francisco Narla perfiló a conciencia. Es consciente que, desde las primeras páginas, atraerá la atención y la empatía del lector, pese a la descripción que sobre este personaje realiza el narrador omnisciente en el primer tramo de la historia que protagoniza. Sin duda alguna, su forma de ser y actuar está perfilada de forma que el autor consigue que nos preguntemos si este personaje es realmente quien está llamado a convertirse en el nexo que va a unir a los diferentes clanes celtas para enfrentarse a las legiones romanas. Este perfil provoca que estemos muy pendientes de su evolución a lo largo del desarrollo de la trama. Una evolución que, sin duda alguna, encandilará a quienes deseen conocer su historia.

(Castro de Fazouro-Lugo)
Sin duda alguna, Breo es una historia de reivindicación, por el peso que el legado del pueblo celta tiene en la historia de Galicia, en donde todavía se conservan sus costumbres ancestrales, como las que se describen en algunas fases de la tramaBuscando información sobre esta novela, me quedo con la respuesta que da Francisco Narla a una entrevista que le hacen en la Cadena Ser, porque «está cansado de que los romanos sean los buenos». Breo es una historia de reivindicación, por lo que significa en Galicia el legado de los celtas y la raigambre que tienen en nuestra tierra muchas de sus costumbres.  Breo es una historia de rebelión en la que los celtas se unen para enfrentarse a las temidas legiones romanas. Unas legiones que no dudan en matar a todo aquel que pueda empuñar un arma con la que enfrentarse a ellos. Breo es la historia de un enfrentamiento militar contada desde el lado de los vencidos. Roma tardó doce años en expulsar a los cartagineses de la península, pero fueron doscientos los años que invirtieron en conquistar el Noroeste de Hispania. Como dice el autor en la misma entrevista, fueron las minas de oro de Las Médulas las que originaron este interés de Roma por hacerse con tan preciada riqueza, y lo que provocó que la conquista del noroeste peninsular les llevara dos siglos. Breo es, sin duda, un magnífico viaje al pasado, a la época de nuestros ancestros, en cuya historia me sentí un celta más que disfrutaba de sus costumbres, muchas de las cuales perviven en nuestra cultura hoy día. Un viaje en el que disfruté con la exquisita ambientación que describe la voz narrativa en la que, como si de un documental se tratara, una voz en off aprovecha los episodios que se prestan a la ocasión para describir escenas en las que son protagonistas la flora y la fauna de Gallaecia.

Sin duda alguna, Breo es un magnífico trabajo literario en el que su autor ofrece al lector una historia o cuento, como le gusta llamar a las historias que son producto de la más pura imaginación— con la que el entretenimiento está asegurado a lo largo de las poco más de 600 páginas que contienen una trama muy atractiva y adictiva. Una trama en la que el ritmo de lectura es fluido, lo que es de agradecer en una novela de ficción histórica, y en la que no faltan giros narrativos que me incitaron a estar muy pendiente de lo que les sucede a los personajes que deciden enfrentase a los hijos de la Loba (Roma), como el narrador omnisciente llama a los soldados enviados por Nerón, uno de los emperadores más crueles y violentos, el último de la dinastía Julio-Claudia en gobernar el Imperio romano durante 14 años—. A la trama atractiva y adictiva hay que añadir el dinamismo que se manifiesta a lo largo de las cinco partes en las que está estructurada su desarrollo. Cinco partes encabezadas cada una de ellas por fragmentos de obras de autores latinos clásicos, más una que forma parte del Libro de Leinster, manuscrito medieval irlandés. Un dinamismo que provoca que se esté muy pendiente de lo que sucede en las diferentes subtramas que enriquecen a la principal, y que juntas conforman un cuerpo compacto. Unas subtramas que se desarrollan en las diferentes localizaciones que figuran en el mapa que antecede al cuerpo de la novela. Desde las escenas costumbristas que tienen lugar en el castro de Fazouro, a la dureza y crueldad extrema a la que son sometidos los esclavos que trabajan en la mayor mina de oro a cielo abierto en el yacimiento de Las Médulas, o los episodios que tienen lugar en Lucus Augusti (la actual Lugo) —una urbe que empieza a crecer—. Otro tanto sucede con las escenas que se desarrollan en el campamento en el que se refugian un puñado de celtas que se rebelan contra Roma, porque todo lo que en él sucede significaría un antes y un después para el pueblo celta. No me olvido de las que protagoniza Nerón en la residencia que construyó en la colina del Palatino, en donde la voz narrativa relata episodios que muestran la depravación sexual del emperador al igual que la crueldad y la tiranía que muestra a lo largo de su mandato.

(Minas de las Médulas-Astorga-León)
Uno de los grandes atractivos de las novelas de ficción histórica de Francisco Narla es crear protagonistas carismáticos con los que el lector no tarda en estar muy pendiente de todas las vicisitudes que les acompañan, y sobre todo si le sucede algún percance que puede poner en peligro su vida o la de alguno de los personajes secundarios que más relación de cercanía tienen con él; incluso de amistad. Cada uno de los protagonistas es acompañado por un fiel perro que le sigue a todas partes y está muy pendiente de todo lo que le sucede, por si necesitara su ayuda. En esta ocasión a Breo le acompaña un perro lobero, Cerno, que encariñará a los lectores, porque la voz narrativa describe con claridad las escenas que protagoniza y nos hace sonreír ante la cabezonería que muestra en determinados episodios, porque él quiere jugar con su dueño, pese a que éste no esté por la labor, aunque el animal insista en que le haga caso.

Breo es un personaje que atrae el interés del lector desde las primeras páginas. Vive junto al castro de Fazouro pero, como adelanta la sinopsis, sólo deseaba embarcar hacia las verdes islas del norte y seguir los pasos de las antiguas leyendas. Es un personaje que presenta una evolución brutal porque, como ya indico en el primer párrafo de esta reseña, y dada su forma inicial de ser y actuar, tuve mis dudas con su destino, pese a la insistencia de la seguridad que muestra la meiga Tana sobre el futuro que le espera. Sin embargo, con el transcurrir de los episodios se convierte en un líder indiscutible, seguido por quienes están convencidos de poder enfrentarse al imperio más poderoso de todos los tiempos, para evitar que conquisten sus tierras o, por lo menos, que tarden mucho tiempo en apoderarse de ellas. En torno a Breo nos encontramos con un elenco de personajes que atraen nuestra atención a lo largo de los capítulos, tanto los que viven en los castros como los romanos que persisten en conquistar el noroeste peninsular, sobre todo desde que Nerón insiste en la persecución del celta que está llamado a ser el líder que una a los clanes para enfrentarse a sus legionarios. Está bien perfilada la pirámide social de los castros, en los que cada uno de sus habitantes sabe cuál es el papel que desempeña en el clan. Breo tiene sus más y sus menos con los habitantes de Fazouro, por las normas que rigen para quienes desean mantener tratos comerciales con ellos. En este sentido, hay dos personajes que, sin embargo, estuvieron muy pendientes de él: Sento, el bardo, natural del castro de Baroña, y la meiga Tana, miembro de la Orden quien, cuando la ocasión se presta a ello, le recuerda su origen y la gran misión que le espera. Haciendo un inciso en esta reseña, merece la pena acercarse y disfrutar de los espectaculares parajes que rodean al castro de Baroña (ubicado en la aldea de Baroña, municipio de Porto do Son, en la provincia de A Coruña), un asentamiento construido en una península, y en el que se conservan la estructura de sus viviendas y la muralla principal—. Entre los personajes celtas destacaría el papel que desempeñan dos mujeres: la ya mencionada Tana, y la joven Niske, hija del jefe del clan, Abulus, quien en el último tramo de esta novela desempeñará un papel esencial, y de la que también estuve pendiente por la relación que mantiene con Breo.

Entre los romanos, Francisco Narla perfila unos personajes que no tienen desperdicio. Junto al mismísimo Nerón, del que la voz narrativa describe unos episodios muy suyos, y que no duda en ordenar que se persiga a quien osa enfrentarse al poder de Roma. Para este cometido elige a Sila, un personaje que actúa como un verdadero sabueso que no duda en utilizar las malas artes para conseguir su objetivo, pese a que presume de ser un hombre refinado y culto. Cada vez que Sila entra en escena se presiente que algo malo va a pasar, por lo que el suspense está muy presente en la trama. Otro que atrae la atención del lector es Marco Lucio, el prefecto de Lucus Augusti, quien protagoniza junto con el sicario de Nerón escenas que mantienen en vilo al lector, porque se presiente que sus desencuentros con Sila pueden derivar en un desenlace funesto, dada la rivalidad que mantienen ambos, incrementada a medida que el enviado de Nerón campea a sus anchas por Lucus Augusti. El tercer vértice de este cruel triángulo lo ocupa el capataz de las minas de Astúrica, Las Médulas, Druso, que emplea una crueldad extrema con los esclavos que trabajan en este yacimiento, muchos de ellos celtas.

(Castro de Baroña-Porto do Son-A Coruña)
Sin duda alguna, Breo es una novela de ficción histórica que tiene todos los elementos necesarios para atraer la atención del lector desde las primeras páginas. Sin embargo, y como lo aclara Francisco Narla en la nota del autor posterior al cuerpo de la novela, «Pretender escribir una novela sobre los llamados celtas, celtas hispánicos, celtas atlánticos o castreños (sea como sea que se los quiera llamar) y, al tiempo, ser riguroso, es una sandez en toda regla» (pág 577). Breo es un magnífico trabajo literario que el autor escribe, sobre todo con la finalidad de entretener al lector. Y vaya que si lo entretiene. He de reconocer que disfruté muchísimo con el personaje de Breo y todo lo que gira en torno a su figura, así como lo que representa. Estoy seguro que en esta entusiasta reseña influye muy mucho el hecho de que, de una u otra forma, los gallegos que vivimos en el siglo XXI somos descendientes de este pueblo que vivió en el Noroeste de Hispania, y puso en jaque a las legiones romanas, porque les costó doscientos años conquistar estas tierras. Está claro que este empecinamiento se debe al oro de las minas de Asturica que surtían de este preciado metal las arcas de Roma.

Pese a ser un tocho de algo más de 600 páginas, el ritmo de lectura de Breo es fluido. Un ritmo de lectura en el que también influye el dinamismo de las subtramas que relata el narrador omnisciente. En este ritmo influye también el hecho de que el lector se encuentre con un estilo muy directo, exento de circunloquios, en donde abundan las frases cortas, descripciones claras y precisas, y los diálogos ágiles, cortos, dinámicos y muy vivos, sobre todo en los episodios en los que la intriga y la tensión narrativa está muy presente. Esta intriga y tensión narrativa provocan que se esté muy pendiente de todo lo que sucede a lo largo del desarrollo de la trama, en donde no faltan giros que incrementan el interés por lo que está por suceder en los siguientes episodios. En este sentido, diría que el escritor lucense jugó con la empatía que el lector siente por los personajes que transitan por las páginas de esta magnífica novela, porque es consciente de que a algunos de ellos les espera un funesto desenlace, y sabe que será difícil asimilarlo. Sin duda alguna, Breo es un carismático personaje del que uno no pierde detalle, tanto por su relación con los moradores del castro de Fazouro como por el destino que le espera, y que le recuerda la meiga Tana, pese a que sólo piensa en embarcarse rumbo a la isla de Erín. Sin duda alguna, Breo protagoniza una historia inolvidable.



Biografía:



Francisco Narla, nacido en Lugo en 1978 y afincado en un pequeño pueblo del corazón de Galicia, Friol, es aviador y escritor. Pero son sus aficiones las que lo definen; arquero, pescador con mosca, aficionado a los bonsáis, apicultor y casi cualquier cosa sobre la que pueda leer en un libro.

Ha publicado poesía, relatos, ensayos técnicos y novelas. Ha colaborado con radio y televisión y también es conferenciante habitual en foros universitarios.

Como novelista, ha sido traducido a varios idiomas y ha ocupado los primeros puestos de las listas de ventas con títulos como Assur (reseña), Ronin (reseña), Donde aúllan las colinas, o sus más recientes éxitos: Laín. El bastardo (reseña), novela con la que fue galardonado con el I Premio Edhasa de Narrativas Históricas (2018), Fierro (reseña) (2019) Y Balvanera (reseña) (2022).


Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomada de la web de Edhasa. Fotografía del autor tomada de la web de la Cadena Ser. Imagen del Castro de Fazouro tomada de la web del diario El Correo Gallego. Imagen de las minas romanas de Astúrica (Astorga), en León, tomada de la web Asociación de Turismo Rural Ancares Bierzo. Imagen del castro de Baroña tomada de Wikipedia.