Datos técnicos:
Título: El color de la verdad.
Autora: Rosa Boliart.
Editorial: Autoeditado Amazon
(Finalista Premio Kindle Stroyteller 2025)
Encuadernación: Tapa blanda.
ISBN: 979-8289376244.
Idioma: Español.
Nº páginas: 378.
Sinopsis:
En 1970, Bernat Casals, frustrado a causa de acumular decepciones laborales y sentimentales, toma una delicada decisión que cambiará el rumbo de su destino: aceptar una oferta de trabajo de una empresa maderera con explotaciones en Guinea Ecuatorial.
En
ese nuevo trabajo se verá envuelto en circunstancias inhóspitas y
peligrosas que despertarán dudas sobre la decisión que tomó y le
harán recelar de sus compañeros de trabajo.
Conocerá
a Melibea, una joven exótica de la etnia fang, con la que creará un
vínculo que será el eslabón inicial de una cadena de sucesos
sorprendentes que conducirán a un secreto cuyas consecuencias
afectarán a su familia en el presente.
En el 2022, dos acontecimientos simultáneos alteran la estable vida de Mariona, la hija de Bernat Casals: el nacimiento de su nieto y el fallecimiento de su padre que le deja en el testamento una última voluntad: esparcir sus cenizas en Guinea Ecuatorial.
Opinión Personal:
El pasado año 2025 me llevé una muy grata sorpresa lectora con la novela autoeditada en Amazon por la escritora independiente Rosa Boliart, La dama de los naipes (reseña). El color de la verdad es la segunda novela que leo y reseño de su autoría, y con la que quedó finalista en el Premio Kindle Stroytelle en 2025. Rosa Boliart me confirma que es una autora que escribe bien, perfila unos personajes ricos en matices y construye unas tramas muy consistentes, con un claro trasfondo histórico, y que influye mucho en el devenir de los personajes.
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| (Plaza del Reloj, Bata, Guinea Ecuatorial) |
Bernat Casals decide aceptar un puesto de trabajo como mecánico en una empresa maderera española instalada en Guinea Ecuatorial. Corre el año 1970, y el país está recién independizado de España. En el poblado Sendye el protagonista se queda prendado de la joven nativa Melibea. Una relación de la que, como adelanta la sinopsis, creará un vínculo que será el eslabón inicial de una cadena de sucesos sorprendentes que conducirán a un secreto cuyas consecuencias afectarán a su familia en el presente. Ya en la actualidad, en 1922, la vida de su hija Mariona da un vuelco al tener su primer nieto. A este nacimiento tiene que sumarle el viaje que se ve obligada a realizar a Guinea Ecuatorial, para que las cenizas de su padre descansen en las aguas del río Muni.
En El color de la verdad me encontré con dos líneas temporales muy diferenciadas, si bien cada una de ellas tiene una variedad de situaciones que incitan a no perder detalle de lo que sucede a lo largo de su desarrollo. En este sentido, entiendo que cobran trascendencia las relaciones interpersonales en la subtrama que se desarrolla en el presente, mientras que en la del pasado es el trasfondo histórico el que influye en el devenir de los personajes que deambulan por este país subsahariano. Sin duda alguna, Rosa Boliart es consciente de cuándo debe dar los saltos temporales para que el lector no pierda interés por lo que sucede en una y otra, y dejarle con la miel en los labios, con el aliciente de que mantiene el equilibrio constante entre ambas.
La ambientación es uno de los grandes atractivos de esta novela. Una ambientación que está muy acorde con el desarrollo de las subtramas: En mi opinión, diría que en la subtrama que se desarrolla en el presente las descripciones sobre las localizaciones giran más en torno a las relaciones interpersonales, por lo que entiendo que están más difuminadas. Sin embargo, la línea temporal del pasado surte en el lector el efecto de que se sienta un personaje más, y que vive en primera persona el día a día en la Guinea Ecuatorial postcolonial. Es una época muy difícil para los colonizadores que deciden permanecer en este nuevo país independizado de España, ante las directrices que ordena seguir el primer presidente, Francisco Macías Nguema. Rosa Boliart refleja con detalle las circunstancias laborales a las que se tienen que acostumbrar los pocos españoles que deciden quedarse, y no tiene desperdicio seguir lo que sucede en determinadas situaciones de esta índole, lo que conduce a una serie de escenas en los que la inquietud está muy presente, conscientes de las medidas que puedan adoptar al respecto la nueva administración del país.
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| (San Cugat del Vallès, Barcelona) |
Uno de los grandes atractivos de esta novela son los matices que caracterizan a los personajes. Matices muy ricos, incluida una gran profundidad psicológica que influye mucho en el papel que desempeñan a lo largo de las dos subtramas. Matices que en un principio parecen un tanto superficiales, pero con el paso de los capítulos conocemos esos matices que los caracterizan y que influyen en que empaticemos o nos sintamos un tanto alejados de ellos, al menos al principio. Sin duda alguna, entiendo que esta es una gran baza que con la que juega la autora, porque, pese a que buena parte de los giros entiendo que son previsibles, me sorprendió el cuidado con el que los desarrolla, lo que es de agradecer. Pese a lo que acabo de comentar, tengo que reconocer que me empujaron a estar muy atento por el devenir de las escenas siguientes, porque entiendo que esa sensación la siente más el lector que los personajes, aunque también viven algún giro inesperado.
Me gustó mucho El color de la verdad, novela con la que Rosa Boliart quedó finalista en el Premio Literario Kindel Stroyteller 2025. El color de la verdad es una ficción bien escrita, de ritmo ágil y que apenas decae a lo largo de los capítulos. Una novela en la que están muy presentes el racismo, los prejuicios, el odio, el abandono, pero también la venganza, la pasión y el exotismo que reina en la vida cotidiana ecuatogineana, sobre todo en los poblados que están muy ligados al paisaje selvático.
Biografía:
Nací en una pedanía de Tremp (Lleida), llamada Suterranya, en una masía preciosa.
Todos me preguntan porque firmo mis libros como Rosa Boliart en lugar de utilizar Rosa Blanch Boliart que es mi nombre completo. Firmo mis libros como “Rosa Boliart” como una forma de honrar a mi padre y a mi madre, que actualmente me faltan, ya que Boliart era el segundo apellido de mi padre y el primero de mi madre. Mis padres eran primos lejanos.
Encuentro la inspiración en cualquier rincón, en las conversaciones con las personas y en cualquier situación que observo. Un día leí en un artículo que: “hay que tener cuidado con lo que se le cuenta a una escritora, porque puede aparecer en algún capítulo de alguna de sus novelas” y ratifico que es verdad.
Notas: Datos técnicos, sinopsis, portada de la novela y biografía de la autora tomados de la Amazon. Imagen de la Plaza del Reloj en Bata toma de la web Espacios Europeos. Imagen de Sant Cugat del Vallés tomada de la web TV San Cugat.






















