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miércoles, 28 de enero de 2026

Reseña Cristales en el cielo de Manhattan, de Yolanda Cruz Ayala.

 










Datos técnicos:




Título: Cristales en el cielo de Manhattan.

Autora: Yolanda Cruz Ayala.

Editorial: Click Ediciones (Grupo Planeta).

1ª Edición: Octubre/2015.

ASIN: B00QZAUQLC.

Idioma: Español.

Nº páginas: 449.




Sinopsis:




La mayor equivocación de Sara fue casarse con Leo, un mafioso que huye a Nueva York y la arrastra como una mercancía más de las que lleva en el Andrea Doria. Allí conocerá a Paul Slater, que marcará un antes y un después en su vida.

Con el tiempo, se aferrará a su negocio de moda como el único salvavidas que la distrae de la separación forzosa de su hija, Elisa, en ese mundo paralelo y distante que trata de dibujar alejada, todo cuanto puede, de la vida de su marido.

La amistad inquebrantable de Marcial la ayuda a nadar a contracorriente y a evitar la zozobra de una interminable huida hacia delante. A veces, la felicidad le roza los dedos, aparece y desaparece, fugaz, sin darle tiempo a saborearla. Pero merece la pena intentarlo todo y pelear con todas sus fuerzas para salir victoriosa de sus luchas internas.




Opinión Personal:





La novela Sin latido (reseña), de la escritora gribraltareña, aunque afincada en La Línea de la Concepción (Cádiz), Yolanda Cruz Ayala, fue una de mis mejores lecturas de 2024. No me lo pensé dos veces cuando me propusieron la oportunidad de leer Cristales en el cielo de Manhattan. Una ficción que me confirma que, ya desde sus comienzos, Yolanda Cruz Ayala es una buena narradora y que sabe qué pautas tienen que seguir sus obras para que los lectores sientan interés en las temáticas que aborda, porque tienen el entretenimiento asegurado.

(Litlle Italy, New York, USA)

En Cristales en el cielo de Manhattan la autora planifica y desarrolla una ficción que tiene una base muy atractiva, y un contexto histórico que le sirve para perfilar personajes que guarden, de una forma u otra, relación con los episodios reales que les toca vivir. Esta ficción se estructura en 45 capítulos, con un relato evocador, porque se inicia en 1971 y  da un salto temporal hasta 1956, en el que la voz narrativa recuerda todo lo que sucede en Nueva York, desde la llegada de la protagonista a la Gran Manzana y las vicisitudes que la acompañan durante la década de los años 60 del siglo pasado. Me llamó la atención el título, pero entiendo que, tal y como se desarrolla la vida de la protagonista, Sara, es el acertado: una clara metáfora desde que llegó a la ciudad de los rascacielos.

A medida que se sucedían los capítulos me dije que la trama principal es de corte romántico, aunque con el devenir de los episodios que relata el narrador omnisciente, van cobrando fuerza dos subtramas: una de género negrocriminal y otra en la que el mundo de la moda está muy presente. Son dos subtramas que van cogiendo mucha fuerza y proporcionando interés a medida que el desenlace se aproxima, si bien uno entiende que, en un género literario como el que cito en la primera línea de este párrafo, el desenlace se presiente. Sin embargo, entendí que la autora me la estaba jugando. Ahí lo dejo.

Sara, pasea por la playa de Conne Island y rememora lo sucedido desde que llega a Nueva York en el transatlántico italiano Andrea Doria. En él viaja junto con su marido, Leo di Benedetto, y su amigo Javier Reverte, quien cuida y se desvela por ella cual si fuera de su propia sangre. Sara evoca un pasado que la incita a la reflexión, no sólo por determinados recuerdos que evoca de su vida familiar en Salamanca, sino también porque siente que el suyo es un matrimonio equivocado. Ya en el viaje, su marido le muestra su cara más cruel. Tiene una personalidad que la intimida y asusta y que, con el paso de los capítulos, le hace vivir el lado más amargo de una vida en común. La protagonista vive rodeada de lujos, pero se siente encerrada en una verdadera jaula de oro, por el maltrato y el autoritarismo de alguien que sólo vela por sus intereses, amparado por una madre protectora y con su misma ambición. Un matrimonio que origina que tenga que enfrentarse a una serie de adversidades que incluso pondrán en peligro su vida.

Lo que sucede en el Andrea Doria mientras se acerca al destino es una claro indicativo de lo que les espera a los personajes que mayor peso tienen en esta ficción. En este transatlántico conoce a Paul Slater que, como adelanta la sinopsis, supone un antes y un después en su vida. Es un personaje del que se está muy pendiente a lo largo de los capítulos, sobre todo desde un incidente que pone en peligro sus vidas tras el que, después de desembarcar en Nueva York, pierde el contacto con este pasajero,  y la vida de Sara siga su curso, aunque sin olvidarse del todo de este personaje. Un derrotero que conduce al lector a que conozca sus primeros pasos en «Elisa & Co., el nombre que habían elegido para su peculiar negocio, situado en la Quinta Avenida. Se trataba de un edificio de dos plantas en granito y piedra caliza que guardaba similitud con la emblemática y cercana Tiffany» (cap. VIII).

(Copacabana, NY, USA)
Con el paso de los capítulos, Yolanda Cruz Ayala introduce al lector en el mundo de lo negrocriminal, en los bajos fondos neoyorkinos, en donde todo vale para que la mafia siciliana acapare negocios fraudulentos que le reporten pingües beneficios. Una mafia que, tal y como se desarrollan los episodios en los que la voz narrativa relata sus fechorías, tiene una clara influencia clásica; como digo en estos casos, novela negra genuina. La droga, la corrupción y el chantaje forman parte de la vida de personajes que representan lo peor de la condición humana. Sin embargo, con el paso de los capítulos, alguno muestra que la redención es posible, y no duda en revertir su situación, conscientes del vuelco que tienen que dar sus vidas, dadas las escenas que presencian, e incluso intervienen en ellas.

El mundo de la moda y el glamour que desfila por las páginas de esta novela es también atractivo. Una moda en la que el nombre de Elisa & Co. empieza a cobrar protagonismo en la pasarela neoyorkina. Una moda que hace que Sara consiga una cierta tranquilidad en su vida, si bien es consciente de que el carácter cruel y tirano de su marido la empujan a vivir situaciones muy desagradables. Situaciones desagradables que llevan a preguntarse hasta dónde puede llegar la maldad, y plantearse las decisiones que tiene que tomar como víctima, porque siente que ella y quienes le rodean corren peligro, y que se confirma en algunos episodios. 

Cristales en el cielo de Manhattan es una novela de personajes, aunque las localizaciones por las que se mueven son muy atractivas y visuales. Yolanda Cruz Ayala perfila un elenco que ayuda a que la lectura sea muy entretenida. Representan lo mejor y lo peor del ser humano, están construidos de tal forma que parecen cobrar vida propia, a parte de la cercanía que muestran la mayoría de ellos, si bien hay alguno que incitan al rechazo, sobre todo porque simbolizan el lado oscuro del ser humano. Personajes en los que están muy presentes las emociones, sensaciones y los sentimientos, en varias fases a flor de piel, por las dificultades que entrañan los episodios que protagonizan. Pero también se muestra el papel que desempeñan los colores, olores y sabores, porque, de una forma u otra, animan nuestra rutina. Sara es la protagonista, que acapara toda nuestra atención, si bien en determinadas situaciones es un tanto desconcertante por determinadas decisiones que toma, aunque hay que comprender las extremas situaciones que vive en determinados episodios y que arrastra de su pasado. Episodios provocados, sobre todo, por su marido Leo, aunque también su suegra Francesca aporta lo suyo. Su gran amigo Marcial es como la voz de su conciencia, papel que desempeña también los recuerdos de su amiga Florence, de quien extrae algunas reflexiones que le sirven en determinadas situaciones. Pese a lo que comenté en esta reseña sobre Paul Slater, es un personaje del que también estuve muy pendiente, dado que la voz narrativa pone el foco en los derroteros que toma su vida. No dejan indiferentes el papel que desempeñan Pietro, y Óscar. Pietro es el guardaespaldas que le pone Leo para que sienta que la vigila en la distancia y Óscar es un diseñador que trabaja en la empresa, y sentimentalmente unido a Marcial. Marcial y Óscar están muy comprometidos con el colectivo homosexual del que forman parte.

(Biblioteca Congreso, Washington,     (USA)
Cristales sobre el cielo de Manhattan es una novela de ritmo fluido, con diálogos muy vivos en los que el humor está también presente, si la situación se presta a ello. Personajes en los que se reflejan las emociones, sensaciones y sentimientos, en algunos episodios a flor de piel, al igual que los colores, olores y sabores forman parte de sus rutinas. No dudo  recomendar su lectura. 





Biografía:





Yolanda Cruz Ayala nació en Gibraltar y creció en la ciudad de La Línea de la Concepción, donde vive actualmente. A pesar de haber desarrollado su formación académica y profesional en el ámbito de la administración de empresas, siempre ha mantenido viva su pasión por la literatura. Para ella, escribir no es simplemente una actividad, es un compromiso con la imaginación y la expresión artísticas. En el año 2013 fue una de las diez finalistas del Premio Planeta con la novela Mermelada de pétalos de rosas; también ha publicado las novelas Cristales en el cielo de Manhattan y El sonido de las estrellas. Forma parte del Centro Andaluz de las Letras, un organismo especializado en el fomento y la promoción de la creación literaria.



Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora, tomados de la web Planetadelibros. Imagen de Little Italy tomada de Bridgeman Images. Imagen de Copacabana tomada de TripAdvisor. Imagen de la Biblioteca del Congreso en el Capitolio tomada de wikipedia. 















jueves, 28 de agosto de 2025

Reseña Emma, de Jane Austen.

 










Datos técnicos:





Título: Emma.

Traductor: José María Valverde

Autora: Jane Austen

Editorial: Penguin Clásicos.

Edición Conmemorativa: Octubre 2015

1ª edición: 1815

ISBN: 978-84-9105-058-2

Encuadernación: Tapa dura. Libro de bolsillo.

Idioma: Español

Nº páginas: 520





Sinopsis:





Obra maestra de la narrativa del siglo XIX y una de las grandes novelas de Jane Austen, Emma cuenta la historia de una inteligente y laboriosa joven empeñada en hacer de celestina de todas sus amistades. Cuando su institutriz, amiga y confidente decide contraer matrimonio, Emma Woodhouse se queda sola con sus propios sentimientos y se enfrenta al vacío de su vida y a la penosa tarea de intentar que los demás lleven una vida tan perfecta como la suya. Todos sus trabajos de manipulación sentimental crean a su alrededor una telaraña de enredos, malentendidos y confusiones que ponen a prueba su propia confianza en sí misma. Emma es una obra imperecedera y su protagonista ocupa uno de los lugares de honor en la galería de inolvidables heroínas de la literatura universal.






Opinión Personal:







Dado el calorcete que tenemos por estos lares, me dije que era un buen momento para realizar un viaje literario a zonas más frescas, y el destino elegído hacía algún tiempo que lo tenía ya planificado: la campiña inglesa durante la época de la Regencia. El título, Emma; la autora: Jane Austen. Emma es una novela deliciosa que ofrece al lector una historia que cumple los cánones austenianos, porque lleva el realismo por bandera, acompañado de una crítica mordaz a la sociedad elitista de la época, con el aliciente de que utiliza el humor fino inglés y la ironía a través de los diálogos que mantienen los personajes, caracterizados por determinados rasgos psicológicos exagerados para dar juego a esta comedia romántica de época.

(Weymouth, Inglaterra, RU)
Hay críticos literarios que consideran que Emma es la obra maestra de Jane Austen. Desde luego que la historia que relata el narrador omnisciente es mucho más profunda que las dos anteriores que leí de la autora, Orgullo y Perjuicio y La abadía de Northanger, sobre todo por la complejidad de los personajes y por presentar una heroína diferente a las que protagonizan sus obras. Pero es una obra maestra en la que hay que armarse de paciencia para afrontar su lectura, porque el ritmo es más bien pausado, e incluso diría que lento en algunas situaciones, y puede llegar a correr el riesgo de perderse si no se está muy atento al devenir de los episodios. Y es que uno de los rasgos que influyen en esta sensación son los diálogos, algunos de los cuales pueden catalogarse como verdaderos monólogos, por la parrafada que sueltan determinados personajes en sus intervenciones: la señorita Bates, solterona ella y con escasos recursos económicos, es el máximo exponente de lo que acabo de comentar. Este personaje, cuando toma parte en alguna de las conversaciones, los deja a todos callados durante un buen rato, dada la verborrea que la caracteriza: es de las que piensan que es de bien nacido ser agradecido; en ocasiones, incluso me provocó alguna sonrisa, sobre todo por la naturalidad y sencillez con la que expresa sus sentimientos.

Sin duda alguna, Emma Woodhouse es una protagonista inolvidable, pese a los rasgos que la definen, porque estoy seguro de que, quienes han leído esta novela, le han llamado de todo; incluso guapa, porque como tal es definida y así se la interpreta en las versiones cinematográficas que hay sobre esta novela. Pese a ciertas características suyas rechazables, el lector está muy pendiente de sus intervenciones, porque dan pie a preguntarse en qué más follones se va a meter, y si sale triunfante de los líos amatorios que decide organizar, pese a que disfruta de una vida regalada para no tener que andar metida en semejantes berenjenales. «Emma Woodhouse, bella, inteligente, rica, con un hogar agradable y un temperamento feliz, parecía reunir muchas mejores bendiciones de la vida; llevaba viviendo cerca de veintiún años en este mundo sin nada apenas que la agitara o molestara» (pág. 9).

La vida de Emma Wodhouse da un cambio radical desde que, la que fue su institutriz, a la par que amiga con el paso de los años, la señorita Taylor, se casa con John Weston. Este hecho le provoca un vacío enorme en su día a día, pese a que procura dedicarlo por entero a estar muy pendiente de su padre, el señor Woodhouse, un anciano respetable, pero con los achaques propios de la edad. Aunque también es hipocondríaco,  porque  también se preocupa mucho de que su familia y sus amistades màs cercanas no pillen un buen resfriado, sobre todo su hija. Emma tiene muy claro que ella no se va a casar, y decide dedicar su tiempo a ejercer de celestina. El eje de la trama está servido, con el aliciente de las situaciones de enredo que surgen de este cometido, acompañadas de malentendidos y sorpresas con las que no cuenta la protagonista, que le aportan mucho interés a la trama, pese a que no son muchas, pero sí jugosas. A lo que acabo de comentar hay que añadir el que tiene conceptos erróneos sobre las impresiones que le provocan determinados personajes, lo que la empuja a que, con el paso de los capítulos, admita los errores que comete y no tenga más remedio que cambiar su opinión al respecto, aunque sólo sea de cara a los demás. Y es que le cuesta ver la realidad que la rodea, porque se cree que está en poder de la verdad.

(Brunswyk Square, Londres, RU)
En mi opinión, diría que Jane Austen ahonda mucho más en la crítica social en Emma que las dos novelas que cito en el segundo párrafo de esta reseña, que son las que leí de su autoría, de tal forma que diría que es uno de los puntos fuertes de esta ficción. Y es que la protagonista ya de por sí da mucho juego para abordar este rasgo propio de la sociedad de la época, más resaltado si cabe en el mundo rural. En todo momento tuve la sensación de que, pese a que parece que reina la armonía entre los vecinos de Haighbury, se miran por el rabillo del ojo y salta la crítica cuando la situación se presta a ello, sobre todo desde que llegan dos nuevos personajes: Frank Churchill y la señora Elton. 

En una época en la que todo se mide en libras, propiedades y criados, los personajes están muy atentos a estos patrones para definir a sus convecinos, al igual que su saber estar dentro del grupo social al que pertenecen. Pero también se refleja el rechazo a quienes ostentan un status más bajo porque creen que no está bien visto relacionarse con ellos, y procuran marcar las distancias, sin olvidarse siempre de que hay que mirarles por encima del hombro, cosa que ya es común entre iguales, por aquello de que yo soy más que tú. Y luego está el trato que mantienen con los trabajadores, porque da la sensación de que a lo largo de los capítulos sólo son estos quienes se dedican a sus faenas, y los demás  a otras muy diferentes, porque ya tienen quienes doblan la espalda por ellos, que para eso les pagan, claro. Por esto Jane Austen los respeta y no caricaturiza.

Comentan los especialistas en las obras de Jane Austen que tenía muy claro qué tipo de personaje quería construir para esta ficción, para que fuera el centro de atención de los lectores. La dotó de unos rasgos psicológicos complejos, a través de los que muestra una gran evolución a lo largo de los 55 capítulos en los que se estructura el desarrollo de la trama, agrupados en tres partes diferenciadas. Emma Woodhouse está rodeada por un variopinto grupo de personajes que conforman un elenco muy atractivo. Personajes que son presentados a medida que se suceden los capítulos y su presencia empieza a ser recurrente. Con ellos nos familiarizamos en un principio de forma superficial, para profundizar en su personalidad. Están perfilados al uso de la época con los rasgos que le añade la autora para que se amolden a la comedia que representan. En mi opinión, conforman un elenco bastante equilibrado entre masculinos y femeninos, con lo que el lector tiene el entretenimiento asegurado, por la variedad de situaciones que protagonizan unos y otros, con el interés añadido que supone los saraos en grupo que organizan, para ver cómo se desenvuelven cada uno de ellos.

Sin duda, la autora eligió a conciencia tanto los personajes masculinos como los femeninos para construir una historia atractiva para los lectores. Entre los femeninos destaco a la sensata señora Weston; la ya mencionada señorita Bates, la engreída y nueva rica señora Elton, y las jóvenes Harriet Smith y Jane Fairefox, ambas maleables por Emma Woodhouse, que las toma como objetivo de sus fechorías: la primera de ellas es pupila de la señora Goddard, que posee un internado de señoritas en el pueblo, a las que instruye, y la segunda pasa una larga temporada con su tía, la señorita Bates, y su abuela. Ambas protagonizan dos subtramas muy entretenidas por la variedad de situaciones que vive cada una. La influencia psicológica de Emma en estas dos muchachas es tal que las llega a confundir en sus sentimientos, si bien Jane no se deja convencer tanto por la protección externa  que la ampara y ciertas cualidades que posee, que hacen que Emma vea en ella a una rival. En el otro platillo de la balanza está el sensato y comedido George Knaigthley, concuñado de Emma; el presuntuoso vicario Pillipe Elton, que pretende como esposa a Emma; el joven Frank Churchill, hijo del primer matrimonio de John Weston, aunque adoptado por los Churchill, que no tienen descendientes, y que es la comidilla de la clase alta de Highbury, y de la no tan alta; el joven granjero Robert Martin es uno de los secundarios que cobra protagonismo según avanzan los capítulos.

(Box Hill, cond Surrey, Inglaterra, RU)
Emma tiene una trama deliciosa y muy entretenida, que hará disfrutar a quienes gusten leer novelas de época. Es una comedia romántica en la que un variopinto grupo de personajes atrae en todo momento la atención del lector. Lector que debe armarse de paciencia para no perder el hilo del relato de la voz narrativa, porque el ritmo es más bien pausado, e incluso por momentos lento. Ritmo provocado, sobre todo, por los diálogos, de los que forman parte verdaderos monólogos que no tienen desperdicio.





Biografía:






Jane Austen nació en la rectoría de Steventon, al noreste de Hampshire, el 16 de diciembre de
1775. Séptima hija del reverendo George Austen y de Cassandra Leigh, Jane Austen fue una destacada novelista británica que, gracias a su gran habilidad para retratar a la sociedad en la que vivió, es considerada como uno de los clásicos de la literatura inglesa. Las novelas de Jane Austen son un reflejo de la nobleza rural inglesa de la época; gracias a su ironía e ingenio y a lo atractivo de su narrativa, se mantienen como un referente de la literatura universal.

Su obra ha sido adaptada al cine, al teatro y a la televisión en numerosas ocasiones. Durante la década de 1790 escribió los primeros borradores de sus exitosas novelas Sentido y sensibilidad, La abadía de Northanger y Orgullo y prejuicio, inspiradas en el color local de Kent y Bath. Entre 1810 y 1817 verían la luz Emma, Mansfield Park y Persuasión. Austen falleció en 1817 en Winchester.


Notas. Datos técnicos, sinopsis y biografía de Jane Austen tomados de Amazon. Imagen de Weymouth tomada de la web Dreammstime. Imagen de Brunswick Square, en Londres, tomada de la web Portraits of Britain. Imagen de Box Hill tomada de  la web de la BBC. Lámina de Jane Austen tomada de la web de LaSexta. 


miércoles, 28 de mayo de 2025

Reseña La novia del viento, de Brenna Watson.

 

















Datos técnicos:







Título: La novia del viento.

Autora: Brenna Watson.

Editorial: Grijalbo.

1ª edición: Septiembre/2024.

ASIN: B0D6NFSQ3X.

Idioma: Español.

Formato: Libro digital.

Nº páginas: 490.







Sinopsis:








Londres, 1937. Si hay algo que Rebecca Heyworth odie más que asistir a las fiestas que organizan sus padres es saber que pronto se verá obligada a escoger marido. Ella no quiere a un hombre que la controle, solo quiere pintar y que la dejen vivir a su manera. De momento, tiene que conformarse con asistir a unas clases de arte, pero todo cambia cuando el atractivo Leopold se cruza en su camino.

Leopold Blum, un pintor de origen alemán afincado en París, es miembro destacado del surrealismo y acude a la capital inglesa para exponer su obra. Fascinado por la vitalidad y la pasión de la joven, la invita a acompañarlo a Francia.

Tras romper con su familia y su pasado, Rebecca viajará hasta la ciudad de la luz, donde se codeará con los artistas del momento, vivirá una intensa historia de amor y descubrirá su auténtico talento mientras la sombra de la Segunda Guerra Mundial se cierne sobre el futuro del mundo y amenaza con tomar las riendas de sus destinos.





Opinión Personal:





La novia del viento es la tercera novela que leo y reseño en este blog de la escritora que publica sus obras bajo el pseudónimo de Brenna Watson. Sin duda alguna, tanto por mi experiencia como por las opiniones vertidas por otros lectores sobre su narrativa, es de las más destacadas en nuestro país en la novela romántica. Estoy seguro de que los lectores que disfrutan con este género literario se sorprendieron con el giro que le confiere a su último título publicado, no sólo porque se adentra por primera vez en su narrativa en el siglo XX, sino también porque la trama gira en torno a la figura de la pintora británica Leonora Carrington y el romance que mantuvo con el también pintor francés Max Ernst, ambos pertenecientes a la corriente surrealista. 

(Rue Jacob, París)
Brenna Watson es una autora que escribe muy bien, con un estilo propio que la define y con el que consigue atrapar al lector de forma irremediable desde las primeras líneas hasta el desenlace, al que puede decirse que llegamos sin prácticamente darnos cuenta. El rigor documental, la naturalidad con la que la voz narrativa describe todo lo que sucede a lo largo de los capítulos, el realismo y verosimilitud de hechos y personajes que conforman esta historia, son un gran aliciente para estar muy pendiente del relato del narrador omnisciente. El lector disfruta de una ficción en la que la autora marida con precisión episodios protagonizados en la vida real con ficticios, sobre todo en lo referente a la pintora británica, aunque también diría que en menor medida por el pintor. Ella lo sabe y nosotros lo agradecemos, conscientes de que afrontamos una lectura placentera.

La protagonista es un personaje muy atractivo, no sólo por las descripciones que de sus rasgos físicos realiza la voz narrativa, sino por la enorme evolución que experimenta a lo largo de los capítulos. Ya en las primeras páginas la autora nos ofrece un bosquejo de lo que nos espera de Rebecca Heywort, porque tiene muy claro qué es lo que quiere, pese a las rígidas normas que le impone la alta sociedad londinense de la época, y en las que inciden sus estrictos padres. Rebecca Heywort ansía ser pintora pero, sobre todo, una mujer libre, sin ataduras. En Londres es una de las alumnas más aventajadas de los Ewans, que regentan un taller de pintura. La vida de esta joven da un vuelco desde que sus profesores organizan una exposición, ya que el afamado pintor surrealista, Leopold Blum, pasa unos días en la capital británica, y quieren que muestre su opinión sobre los lienzos expuestos.

Lo que acabo de comentar en el párrafo anterior presagia lo que parece ser un romance entre dos personajes de diferentes clases sociales. Sin embargo, Rebecca Heywort no lo tendrá muy fácil para que su sueño se haga realidad. El carácter decidido que la define hace que no dude en enfrentarse a sus padres ante la insistencia de que deben apoyar el destino que ansía alcanzar, lo que provoca que se enfrente a una espiral de situaciones que se siguen con sumo interés. Se encuentra con una serie de trabas a las que enfrentarse, si bien su carácter resiliente presagia que las solventa, aunque no siempre con el resultado deseado, a lo que se suma la cruda y dura realidad de la Segunda Guerra Mundial, conflicto que le conduce a tomar decisiones trascendentales para su supervivencia. Unas decisiones que le llevan a viajar fuera de las fronteras francesas, en las que le esperan destinos insospechados dada la mella que está haciendo en ella este conflicto bélico. Decisiones tomadas ante el peligro que corre Leopold Blum, quien hace años que reside en París, pero es hijo de judíos.

(Cafe de Flore, París)
La novia del viento contiene unos ingredientes literarios muy atractivos, incluso diría que sirven como aliciente para quienes no frecuentan este género literario y quieren probar suerte por primera vez. Estoy seguro de que el buen hacer de Brenna Watson los ganará para la causa. Ingredientes literarios que flanquean de tal forma al romance que viven, que surten el efecto de que lo engullen porque, la sensación que tuve al respecto, es que los lazos sentimentales que los une fluye con naturalidad, supeditados tanto por sus inclinaciones artísticas como por el estallido la Segunda Guerra Mundial porque, como adelanta la sinopsis, amenaza con tomar las riendas de sus destinos.

Leer las novelas de Brenna Watson es realizar un viaje literario en el tiempo a la época en la que ubica la historia de turno. Un viaje en el que tiene muy en cuenta la ambientación espacio temporal, las localizaciones por las que transitan los personajes y el perfil de éstos. La ambientación es exquisita, porque el lector siente que les acompaña por las localizaciones que transitan. Localizaciones en las que se percibe la crueldad y barbarie provocada por este conflicto bélico, del que unos buscan resguardarse en los lugares más alejados, pero también los hay que no dudan en alistarse, formar parte de la Resistencia o colaborar en los proyectos que se crean para procurar a la población las necesidades básicas para subsistir. Sobrecogen las imágenes que se describen de lo que está sucediendo en las islas británicas con el continuo bombarbeo de los aviones de la Lutfwaffe, o el terrible destino que les espera a miles de ciudadanos franceses apresados por las tropas nazis, sobre todo si son judíos, porque son internados, en un principio, en campos de trabajo, pero con posterioridad enviados a campos de exterminio en Alemania y Polonia. No deja indiferente lo que sucede en el poblado de Saint-Martin-D´Ardèche, al que se había trasladado la pareja  para alejarse lo más posible de París y estar preparados para tomar las decisiones que fueran necesarias por si empeora la situación para ambos, aunque prefiero que sea el lector quien averigüe lo que les sucede mientras viven en este rincón de Francia. Son muy atractivas las descripciones que se muestran sobre el París bohemio, al que no tarda en adaptarse la protagonista, y en el que asiste a reuniones de artistas de este movimiento que tienen lugar en locales como el Café de Flore, entre otros.

(Campo intern. Les Milles, Francia)
Brenna Watson es una escritora que tiene un estilo narrativo elegante, al que le confiere su sello personal, con el que consigue que el lector disfrute de una lectura con ritmo fluido y variedad de situaciones atractivas, al igual que con una interesante presencia de diálogos muy vivos y naturales. Diálogos que ayudan a conocer más a los personajes, que muestran sus  emociones y sentimientos, sobre todo en los episodios más difíciles, dolorosos e inciertos que viven desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial.





Biografía:




Brenna Watson, licenciada en Historia y con estudios de Filología y Derecho, ha pasado los últimos quince años leyendo y corrigiendo novelas de otros autores, hasta que decidió sentarse frente al ordenador y escribir su propia historia.

Ha publicado pequeños ensayos sobre materias diversas, además de reseñas y entrevistas, en varios medios. Es una gran aficionada a la lectura y a las series de televisión estadounidenses, y le encanta comprarse zapatos. Vive en un rancho en las montañas junto a su marido, sus dos perros y tres gatos.



Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomados de la web de Penguinlibros. Fotografía de la autora tomada de Lecturalia. Imagen de la rue Jacob en París tomada de la web Vergue. Imagen del Cafe de Flore, en París, tomada de la web Paris Musées Collections. Imagen del centro de internamiento Les Milles tomada de la web Liberation Route Europe. 












viernes, 22 de diciembre de 2023

Reseña La institutriz silenciosa, de Julie Klassen.

 










Datos técnicos:





Título: La institutriz silenciosa.

Título original: The Silents Governes.

Autora: Julie Klassen.

Traductor: Emilio Vadillo Pinilla.

Editorial: Libros de Seda.

1ª edición en español: Enero/2017.

Fecha edición original en inglés: 2010.

Formato: Libro digital.

ASIN: B01MZC1LH4.

Idioma: Español.

Nº páginas: 496.





Sinopsis:





Una casa que se convierte en prisión y un secreto que nunca debería salir a la luz. Creyéndose culpable de un crimen, Olivia Keene huye de su casa, topándose en el camino con una mansión en la que en esos momentos tiene lugar una fiesta magnífica. Sin embargo, no todo es tan bonito como aparenta.


Lord Bradley acaba de enterarse de un terrible secreto, algo que, de saberse, cambiaría su vida para siempre. Cuando avista una figura en la lejanía, teme que sea un espía o un ladrón a oídos del cual hayan llegado las devastadoras noticias. Pero se lleva una sorpresa mayúscula al descubrir que el intruso no es sino una mujer, o lo que queda de ella, con una grave herida en el cuello. Temiendo que pueda divulgar su secreto, le ofrece un puesto en su casa y la encierra en su propiedad. Cuando los secretos que tanto Olivia como lord Bradley ocultan van saliendo a la luz, ¿conseguirán que su amor venza el oscuro pasado que ambos arrastran?





Opinión Personal:





Soy de los lectores que le gusta acercarse cada año al género literario de la novela romántica, siempre y cuando me encuentre con títulos que atraigan mi interés, que muy raro es que no suceda. La primera es desarrolla una historia contemporánea que no deja indiferente, por las vicisitudes personales que acompañan a algunos de sus personajes. La segunda, y el penúltimo título con el que cierro mi año lector, es una historia de muy clara influencia clásica, y ambientada en la época de la Regencia británica, La institutriz silenciosa, de Julie Klassen, una de las tres novelas con las que ganó el premio Christy a la mejor novela histórica. Me encontré con una historia que cumple con el claro requisito de entretener, está bien escrita y, con intriga incluida, mantiene el interés por lo que sucede a lo largo del desarrollo de la trama hasta el desenlace. Sin embargo, el ritmo de lectura se me hizo más bien pausado y me faltaron hechos o personajes históricos de referencia que reforzaran el trasfondo histórico.

(Bosque Chedworth-Gloucestershire-Inglaterra)
La trama de La institutriz silenciosa se ubica en el período conocido como Regencia, en el rey Jorge III fue considerado no apto para gobernar, por lo que su hijo, Jorge IV, fue reconocido como regente. Una trama que comienza el 1 de noviembre de 1815, si bien el prólogo se retrotrae a doce años antes, en el que se desarrollan episodios de un pasado que la protagonista no olvida, al que se unirán a algunos más que le traen malos recuerdos de la infancia vivida con sus padres. En lo que a hechos o personajes se refiere, con los que reforzar el trasfondo histórico, en una ocasión uno de los personajes cita en un diálogo el enfrentamiento armado naval con los españoles en el que falleció quien considera como si fuese su hermano mayor. Por las fechas, entiendo que se trata de la batalla naval de Trafalgar, que tuvo lugar en noviembre de 1805. Otro tanto sucede con la alusión a la Cámara de los Lores y el juramento por el que sus miembros rinden lealtad a la Corona.

A diferencia de las novelas de corte romántico que frecuento, la mayoría de clara influencia clásica, el romance que se refleja en La institutriz silenciosa se fragua a fuego muy lento, porque en determinadas escenas se percibe que el protagonista masculino aprovecha las situaciones que se prestan a ello para dar a entender al lector que siente atracción por la protagonista femenina. Una atracción que también se manifiesta a la inversa, sobre todo por las sensaciones que se le acumulan ante la cada vez más manifiesta cercanía entre ambos. Una cercanía que indica que el desenlace de la trama es previsible, como sucede en las novelas de este género literario, si bien la autora juega con la duda, con el aliciente del interés que manifiestan por ella otros dos personajes, aunque con diferente objetivo.

La trama de La institutriz silenciosa empieza con fuerza y, en mi opinión, mantiene una línea equilibrada de interés a lo largo de los 50 capítulos más un prólogo y un epílogo en el que se estructura el desarrollo de la trama. Un interés en el que la intriga también está muy presente, porque los secretos que ocultan Olivia Keen y lord Bardley salen a la luz a medida que el desenlace se aproxima. Un desenlace que me resultó muy atractivo, porque en los capítulos finales se desvelan las dudas que se acumulan desde que la protagonista, tras tomar parte en un episodio en el que cree que la vida de su madre corre peligro, decide escapar del hogar familiar y buscar trabajo en la escuela femenina de St. Aldryns. El vicario de St. Mary, Charles Tugwell, se interesa por su estado y la acompaña al pueblo. Esa tarde se celebra una fiesta en Brighthwell Court. La música animada y alegre capta su atención y la curiosidad la lleva a acercarse al jardín y observar lo que sucede en un evento en el que todo es lujo, pero el destino vuelve a interponerse en su camino y su vida da un gran vuelco desde que es testigo indiscreto de una conversación que mantienen dos personajes. Un destino en el que es trascendental Brighthwell Court, porque esta mansión se convierte para ella en una prisión, dadas las circunstancias que la obligan a establecerse en ella durante un tiempo determinado, y los conflictos internos que provocan en ella el contacto cada vez más cercano que mantiene con lord Edward Bradley, pese a la diferencia de clases que los separa y a las estrictas normas que se ve obligada a cumplir a rajatabla, una vez que es nombrada institutriz de los dos primos pequeños que viven en esta mansión, hijos del personaje al que ya me referí en el segundo párrafo de esta reseña. Sin duda, estos lances originan que el lector se pregunte si la relación sentimental que se manifiesta cada vez más avanzada entre ambos personajes será realidad, si bien los tiras y aflojas que se producen entre ambos indican que puede no llegar a producirse.

(Prison Northleach-Gloucestershire-Inglaterra)
Uno de los grandes atractivos de La institutriz silenciosa es, sin duda alguna, la exquisita ambientación de la trama. Una ambientación que la autora crea a través de una exhaustiva labor de documentación, como se puede comprobar, entre la bibliografía que utilizó al respecto, a través de los fragmentos que elige de una serie de obras que instruyen cómo debe de ser la formación, el comportamiento y las relaciones sociales de una institutriz de la época, y que guardan relación con el desarrollo de cada capítulo. Disfruté con el magnífico fresco que ofrece sobre las relaciones y costumbres de la sociedad en la período de la Regencia, en la que la pirámide poblacional está definida de tal forma que cada miembro de la misma es consciente del lugar que le corresponde. Una ambientación por la que en todo momento me sentí transportado a esta época, sus estrictas costumbres sociales, los magníficos parajes que describe el narrador omnisciente, al igual que las poblaciones por las que transitan los personajes, con particular mención a la mansión del conde de Brightswell, «una casona de estilo Tudor, en forma de E y con un buen número de torres» (cap. 3). Una mansión que es un personaje más de la novela, porque se describen con detalle, y de forma natural, cada una de las dependencias que la conforman. En este sentido, tuve muy presente las series de TV Dowtton Abbey, Arriba y Abajo, así como del muy atractivo e instructivo libro de memorias de Margaret Powell, En el piso de abajo. Mientras leía los episodios que se desarrollan en esta mansión, estuve muy pendiente de la relaciones que mantienen los personajes que en ella residen, sobre todo en lo que al personal de servicio se refiere, porque el trato que mantienen con la familia del conde es estrictamente laboral. Aunque, en mi caso, me atrajo más la que se mantiene entre los miembros del mismo, porque su convivencia es más natural, en la que se percibe la cercanía y los roces que se producen entre ellos, sobre todo desde que Olivia Keen es nombrada institutriz de los sobrinos de lord Bradley. En este sentido, me llamó mucho la atención el trato con el que se dirigen los miembros del servicio a la familia del conde Brightwell, incluso a los niños que forman parte de esta. Una relación en la que se tienen muy en cuenta las medidas que toma la familia en cuanto son conscientes de que alguno de sus trabajadores incumple las estrictas normas que están obligados a acatar. Una relación en la que atrae mucho el lugar que le corresponde ocupar a la institutriz, por lo que este puesto significa entre los nobles y la alta sociedad que contratan a quienes instruyen a sus hijos.

Julie Klassen perfila un amplio elenco de personajes, bien perfilado, diría que de carne y hueso, y que son un fiel reflejo de la sociedad de la época. Olivia Keen y y lord Edward Bradley son dos protagonistas de caracteres muy diferentes. Olivia es un personaje que, desde las primeras páginas, sabe a qué quiere dedicar su vida, porque la enseñanza siempre la tuvo muy presente, ya que su madre también fue institutriz e influyó en su formación educativa. Pero también muestra cualidades en otras materias, en las que tiene una clara influencia de su padre. Es un personaje en el que la inocencia forma parte de su forma de ser, aunque con el tiempo se afianzan en ella los principios a los que se aferra, entre los que sus creencias religiosas le ayudan en las reflexiones que la acompañan en las dudas que se le acumulan, sobre todo desde que no le queda otra que desempeñar un puesto de trabajo en la mansión del conde Brightwell. Edwar Bradley es un aristócrata de carácter voluble, porque en ocasiones se muestra cercano y afable y en otras ofrece una cara diferente. Es un personaje que se escuda en la posición dominante que tiene ante los que sabe que pertenecen a estamentos sociales inferiores al suyo, aunque también muestra las dudas que tiene ante el futuro próximo que le espera, como sucesor del título que ostenta su padre. Lord Bradley mantiene una estrecha relación con su familia y permisiva con el servicio, aunque siempre recordándoles qué labor está obligada a desempeñar, aunque no duda en tomar las decisiones necesarias una vez que descubra si descubre alguno de ellos tiene conocimiento del secreto que guarda con tanto celo y lo saca a la luz, guardabosques incluido. 

(Ruinas romanas-Gloucestershire-Inglaterra9
Acompañan a los dos protagonistas una serie de personajes secundarios quecobran peso a medida que se aproxima el desenlace. A lo largo de los capítulos me encontré con una serie de personajes secundarios atractivos, algunos de los cuales protagonizan subtramas que atrajeron mi atención, porque intuía que podían ser concluyentes para desvelar los secretos que tan celosamente guardan Olivia Keen y Edward Ridley. Entre estos, no dejan indiferentes la labor que realizan en la trama el vicario Charles Tugwell y el guardabosques Avery Croome. El vicario tiene un papel destacado no sólo por su labor como representante de Dios que vela por el buen camino del rebaño del que es responsable, sino también por la estrecha relación que mantiene, sobre todo, con lord Edward Bradley, sino también con Olivia Keen, y el interés que manifiesta por la institutriz. Avery Croome realiza su trabajo con mucho celo, pero es temido por el mal carácter que tiene, lo que origina que su trato con los demás sea frío y distante. Sin embargo, con el paso de los capítulos se conoce su historia personal, con un pasado doloroso que marca su vida. Entre los miembros de la familia del conde Brightwell estuve muy pendiente de Judith Howe, madrastra de Audrey y Andrew, por su comportamiento altivo en el seno de la familia, pese a que vive bajo el techo del conde. El padre de Olivia Keen, Simón Keen, también protagoniza una subtrama atractiva, y del que estuve muy pendiente del futuro que le espera desde los sucesos que tienen lugar en la casa familiar y los hechos delictivos por los que se le acusan, en los que la intriga está muy pendiente por la sentencia que puede recaer sobre él.

Me gustó La institutriz silenciosa, aunque quizás esperaba algo más de esta historia de corte clásico, ambientada en la época de la Regencia británica. Quizás fue el ritmo de lectura más bien pausado el que impidió que disfrutara mucho más de una trama atractiva, porque incluso me dije que me sobraron algunos episodios o, cuando menos, se les recortarse su extensión y me faltaron hechos o personajes históricos que fortalecieran el trasfondo histórico, con algún episodio citado de forma vaga. Escenas como las que tienen lugar en la iglesia de St. Mary, a la que acudía la comunidad para asistir al oficio del vicario Charles Tugwell, o incluso reflexiones de Olivia Keen que, en ocasiones, tuve la sensación de que me parecían un tanto repetitivas. En mi opinión, entiendo que la escritora estadounidense sigue en la trama romántica las pautas austenitas, porque se presume que con el paso de los capítulos fructifique la relación sentimental entre pareja protagonista, pese a algunas tiranteces que se suscitan entre ambos. Pese a lo que acabo de comentar, el conjunto de la trama me resultó muy interesante y entretenida, porque la intriga está también muy presente, dados los secretos que con tanto celo ocultan tanto la institutriz como el hijo del conde de Brightwell, que se desvelarán a medida que se aproxima el desenlace, en unos capítulos bien enlazados, de los que incluso me dije que forman un cuerpo compacto, en el que no queda ningún cabo suelto. Julie Klein ofrece a lo largo de los capítulos un exquisito fresco sobre la sociedad durante la época de la Regencia del rey Jorge IV, en el que refleja la estricta pirámide social de la época, porque cada miembro que la conforma es muy consciente del lugar que le corresponde y, sobre todo, del trato a mantener con la nobleza o la alta sociedad. Sin duda alguna, y pese a los inconvenientes que comento en este resumen, tengo claro que repetiré con la narrativa de esta escritora estadounidense, que ama todo lo que tiene que ver con Jane ―Jane Eyre y Jane Austen―.





Biografía:




Julie Klassen ama todo lo que tiene que ver con Jane ―Jane Eyre y Jane Austen―. Licenciada por la Universidad de Illionis, trabajó en el mundo editorial durante dieciséis años y ahora se dedica a escribir a tiempo completo. Tres de sus libros: La institutriz silenciosa, En la casa del guarda y Fairbourne Hall han ganado el premio Christy a la mejor novela histórica. El secreto de Pembrooke Park ganó el premio Minnesota a la mejor historia de ficción. Julie ha ganado también el premio Midwest y el Christian Retailing Best, y ha resultado finalista en los premios RITA.




Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de Julie Kassen tomados de la web de la editorial Libros de Seda. Fotografía de la autora tomada de la web de Babelio. Imagen del bosque Chedworth tomada de la web All Trails. Fotografía de Nortleach Prison tomada de la web Bussines Live. Fotografía de ruinas romanas del condado de Gloucestershire tomadas de Wikipedia.