viernes, 2 de octubre de 2026

Resumen lecturas Septiembre/2026.

 










En septiembre han sido un total de 4 los libros leídos y 5 los reseñados. 



-Los leídos: 






-Los reseñados: 





-Zapatos de lluvia, de Mayte Magdalena. 


-Los ojos de Galdós, de Carolina Molina.


-Asesinato en Matalascañas, de Manuel Pérez. 





-El baile de las criadas, de Marta Platel. 




jueves, 1 de octubre de 2026

Reseña La culpa, de María Solar.

 











Datos técnicos:





Título: La culpa.

Editorial: Contraluz.

Título original: A Culpa.

Ganadora Premio Xerais de Novela 2022.

1ª edición: Noviembre/2022.

Autora: María Solar.

Traductora: Susana G. Ducrós.

1ª edición castellano: Marzo/2023.

Idioma: Castellano.

Nº páginas: 296.






Sinopsis:






Cada seis meses, como un clavo, los empleados de una pequeña sucursal bancaria reciben la desagradable visita de la señora Gondar, una mujer de aspecto miserable y olor corporal insoportable que controla hasta el más mínimo detalle sus millonarias cuentas. Amanda, una nueva oficinista, la atiende una vez. Un mes después de la reunión, la señora Gondar fallece y Amanda se convierte inesperadamente en su única heredera.

La joven, junto a su amante periodista, Enric, inicia una investigación sobre la identidad de la anciana y descubre la historia de vida que unió de por vida a dos poderosas mujeres: los terribles secretos que las devoran, la culpa que las acecha y los tóxicos relación entre ellos que termina en un final inquietante, Amanda no solo heredó una fortuna, también heredó una culpa.




Opinión Personal:






De nuevo el azar me llevó a descubrir una novela que atrajo mi atención y que, en esta ocasión, viene acompañada por el galardón literario Premio Xerais de Novela 2022, que diría que es el summum de los galardones literarios en la narrativa galaica (en gallego, obvio). El título, La culpa. La autora, María Solar (Santiago de Compostela, 1970). En marzo de 2023 fue publicada en castellano por la editorial Contraluz.  La culpa es, sin duda alguna, un magnífico trabajo literario con una gran calidad narrativa y una ficción que no da tregua al lector.

(Rua Xeneral Pardiñas, Santiago de Compostela)
En La culpa, la escritora compostelana muestra que tiene talento para ofrecer al lector una novela que no deja indiferente, remueve la conciencia ante el cúmulo de circunstancias que marcan la vida de dos niñas que no tienen tregua desde que el destino une su camino, pero que también revuelve el estómago ante las situaciones duras y crudas que conforman el ciclo vital. Mirta y Marcela son dos niñas que tienen que marchar del pequeño y pobre pueblo gallego en el que malviven, tras la decisión que toman para dar fin a la dura y cruda vida que lleva Mirta en la casa familiar tras fallecer de su madre. Por si esto no fuera poco, la autora riza el rizo y prepara al lector para un cúmulo de situaciones que lo mantendrán en tensión, diría que en ocasiones incluso taquicárdicas, ante el vuelco que le espera a la joven Amanda, que lleva poco tiempo trabajando en una pequeña entidad bancaria. Cada seis meses, esa oficina recibe como un reloj suizo a la señora Gondar, flanqueada por dos sobrinas, en la que revisa meticulosamente los millonarios fondos de sus cuentas bancarias, aunque presenta un aspecto desharrapado y un hedor corporal insoportable. La vida de la joven Amanda, que lleva pocos meses empleada en esa oficina, da un gran vuelco: una llamada telefónica le informa que la señora Gondar falleció y,  en sus últimas voluntades,  la declaró heredera universal de su fortuna. 

Me gustó mucho la estructura de esta novela. Una novela que la autora planifica y desarrolla como si de un gran rompecabezas se tratara y en el que obliga al jugador a completarlo sí o sí, dado el mural que lo conforma, al igual que el interés que despierta para que las piezas encajen sin que quede una suelta. La culpa está estructurada en tres partes bien diferenciadas de tal forma que su desarrollo sirve para conocer en mayor profundidad y desde varias perspectivas a la protagonista pasiva de esta ficción: la anciana señora Gondar. Incluso, tal y como se desarrolla alguna fase, sobre todo en la tercera parte, me dije que la autora es consciente de emplear los recursos narrativos que utiliza para que el lector sienta el mismo interés, entusiasmo y emoción que muestra Amanda, y su amante periodista Enric, durante la investigación que realizan para averiguar la verdadera identidad de la anciana, como adelanta la sinopsis. Y es que, aunque en un principio parecen fragmentos repetitivos, diría que todo lo contrario, porque incitan a preguntarse qué más sorpresas nos pueden esperar, dadas las interpretaciones que hacen al respecto estos dos personajes. María Solar mantiene la tensión del lector de principio a fin, con el añadido de que al mismo tiempo juega con él por el dinamismo de las situaciones que se suceden a lo largo de los capítulos.

La autora ofrece al lector una trama tremenda, brutal. De esas que dejan ojiplático y y taquicárdico, por la continua intensidad que marca el devenir de los personajes. Como ya adelanté en esta reseña, se encontrará con escenas duras, incluso diría que crudas, si bien descritas sin dañar sensibilidad alguna, lo que es de agradecer. Una trama adictiva, intensa, impactante y envolvente, con un ritmo narrativo fluido y constante a lo largo de los capítulos que la conforman. Los rasgos psicológicos de los personajes cobran un gran protagonismo, porque son los que mueven los hilos de esta historia, y la fuerza que emanan empuja a que se esté muy pendiente de las situaciones que protagonizan, algunas de las cuales les empujan a extremos insospechados. Pero también hay escenas en las que el humor está presente, porque forman parte de situaciones que se prestan a ello, y están incrustadas con maestria, porque no desentonan con el relato. 

(Avenida 9 de julio, Buenos Aires)

Son pocos los personajes que transitan por las páginas de La culpa, pero que conforman un elenco equilibrado, cercanos creíble e inolvidable, y viven una historia arrolladora. En un principio los conocemos de forma superficial, para ahondar en su personalidad a lo largo de los capítulos. Protagonizan historias cruzadas y un grupo  coral en el que el efecto dominó está presente. Amanda, Mirta y Marcela forman un triángulo que da mucha viveza a la trama. Amanda tiene un amante, el periodista freelance Enric al que las órbitas de sus ojos se le hacen chiribitas ante la información que descubren durante su investigación que la heredera lleva a cabo y en la que él participa. También desempeña un papel trascendental en esta línea temporal José María Roma Sanmartano, «el administrador único de todos sus bienes» (fragmento del capítulo titulado Mirtha Val). Mirta (o Mirtha, nombre artístico de este personaje) y Marcela llevan a sus espaldas el peso de la segunda línea temporal. Una segunda línea temporal en la que están acompañadas por un elenco que da mucho dinamismo a esta subtrama, incluidos dos de los que les acompañaron en su viaje transoceánico que los llevó hasta la capital argentina, fiel reflejo de la condición humana, de los que Eduardo es  uno de los pocos y verdaderos amigos que tuvo Mirtha en la ciudad porteña.

La culpa es un novelón, que rezuma calidad literaria a lo largo de las páginas que la conforman. María Solar juega con el lector a lo largo de las tres partes tituladas y diferenciadas en las que se estructura la trama. Una trama con dos protagonistas que no dejan indiferentes e invitan a la reflexión, aunque es más una obra coral por las vidas cruzadas de los personajes que transitan por sus páginas. Una trama escrita con un estilo narrativo claro, directo y con diversos registros y recursos con los que se adapta a las situaciones que viven los personajes, y en los que la intriga, el suspense y el thriller forman un todo compacto. Pese a que la condición humana muestra su versión más brutal, el humor también está presente y no desentona con el discurso de las dos voces narrativas. Todo ello acompañado de unos diálogos diría que muy cinematográficos, que están muy en consonancia con la calidad de este trabajo literario. En mi opinión, entiendo que María Solar incide a lo largo de lal trama en la culpa, la explotación sexual, las relaciones tóxicas, la sororidad, el afán de superación, la amistad, la traición, la venganza, el miedo y la ambición.

 

 


 

  

Biografía:






María Solar (Santiago de Compostela), periodista y escritora, es una de las autoras más leídas de Galicia. Presenta y dirige en TVG el programa cultural Zigzag Fin de Semana y es coordinadora de contenidos culturales de la Corporación de Servicios Audiovisuales de Galicia. En el periodismo ha centrado su carrera en la radio y la televisión durante más de veinticinco años, presentando todo tipo de formatos. Como escritora, ha sido traducida a numerosos idiomas. En la literatura infantil y juvenil ha destacado con títulos como "Los niños de la viruela" (Anaya, 2017) y ha recibido numerosos premios como el Lazarillo por "Mi pesadilla favorita" (2015). Su obra ha entrado en varias ocasiones en la lista The White Ravens de los mejores libros infantiles del mundo. Escribe también ficción para adultos, entre cuyas obras destaca "Las horas robadas" (2016). Con "La culpa" (Contraluz, 2023), ganó el Premio Xerais de Novela. Se puede seguir a la autora en www.mariasolar.com, @mariasolar2 y en Facebook.

 

 

 

Biografía:





María Solar (Santiago de Compostela), periodista y escritora, es una de las autoras más leídas de Galicia. Presenta y dirige en TVG el programa cultural Zigzag Fin de Semana y es coordinadora de contenidos culturales de la Corporación de Servicios Audiovisuales de Galicia. En el periodismo ha centrado su carrera en la radio y la televisión durante más de veinticinco años, presentando todo tipo de formatos. Como escritora, ha sido traducida a numerosos idiomas. En la literatura infantil y juvenil ha destacado con títulos como "Los niños de la viruela" (Anaya, 2017) y ha recibido numerosos premios como el Lazarillo por "Mi pesadilla favorita" (2015). Su obra ha entrado en varias ocasiones en la lista The White Ravens de los mejores libros infantiles del mundo. Escribe también ficción para adultos, entre cuyas obras destaca "Las horas robadas" (2016). Con "La culpa" (Contraluz, 2023), ganó el Premio Xerais de Novela. Se puede seguir a la autora en www.mariasolar.com, @mariasolar2 y en Facebook.

 

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora tomados de la web de la editorial Contraluz.  Imagen de la Rúa Xeneral Pardiñas tomada de la web del diario El Correo Galllego. Imagen de la Avenida 9 de julio, de Buenos Aires, tomada de Viquipèdia.


miércoles, 30 de septiembre de 2026

Reseña El baile de las criadas, de Marta Platel.

 











Datos técnicos:





Título: El baile de las criadas.

(Premio Emilio Lara 2026)

Autora: Marta Platel.

1ª edición: Junio/2026.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-08-32276-4.

Idioma: Español.

Nº páginas: 496.






Sinopsis:





En la Barcelona de 1941, bajo el yugo del franquismo y con los nazis instalados en la ciudad, la joven Melisa Arranz entra a servir en casa de los Llebrera. Todo parece responder al destino previsible de una muchacha humilde hasta que una tarde, en un baile, conoce a un hombre que cambiará su vida para siempre.

Cuando descubra que aquel apuesto desconocido no es quien dice ser, una sucesión de revelaciones la arrastrará a un territorio incierto, donde la pasión, la mentira y el peligro laten bajo el brillo de la buena sociedad y la sombra de las reuniones clandestinas.

Porque, al fin y al cabo, ¿quién iba a sospechar de una simple criada?

Escrita con una prosa certera y elegante, El baile de las criadas, obra ganadora del Premio Fernando Lara 2026, es una historia de traición, pasiones prohibidas e identidades ocultas ambientada en una época en la que cualquier acto de rebeldía podía cambiar el curso de la historia.





Opinión Personal:






Una de las novedades del mes de junio del presente año fue El baile de las criadas, de la escritora barcelonesa Marta Platel, título con la que se alzó ganadora del Premio de Novela Fernando Lara 2026. La portada, fotografía en blanco y negro de la época, y la sinopsis, son un gran reclamo para el lector. Las buenas opiniones que leí en redes sociales sobre la que es la segunda obra publicada por la autora, terminaron por convencerme. Para mí es una lectura envolvente, muy adictiva e intensa, al igual que un magnífico testimonio, y merecido homenaje a las jóvenes que abandonaron el hogar familiar en busca de un futuro mejor, pero terminan como criadas trabajando al servicio de unos señores para los que, sobre todo si pertenecen a la alta sociedad, son invisibles.

(Rambla de Barcelona)
Me gustó mucho la estructura de esta novela, que se desarrolla en dos líneas temporales: la primera nos traslada al año 2001, relatada por un narrador omnisciente en tiempo presente, y en la segunda realizamos un viaje literario imaginario a 1941, en el que el narrador omnisciente relata en tiempo pasado lo sucedido entre los meses de marzo y septiembre. 94 capítulos cortos que juegan con el atractivo del desenlace de cada uno porque incitan a mantener el interés por el devenir de los episodios que se suceden. En mi opinión, entiendo que la primera línea temporal actúa a modo de prólogo, aunque intercalado entre los demás capítulos y sirve también como nexo entre ambas líneas temporales. En mi caso, esta línea temporal se me hizo corta porque, tal y como se desarrolla, me dije que esta subtrama podía conferirle incluso mayor intriga a la novela, a parte del interés que despierta la relación entre los personajes que transitan por sus páginas. Sin embargo, este comentario es simple anécdota, porque pasa cuando nos gusta mucho una novela y no queremos que el desenlace nos recuerde que las buenas historias tienen un final, como en la vida misma.

El baile de las criadas tiene también el interés añadido por los grandes vuelcos que provocados el relato de la voz narrativa. Y es que a lo largo de los capítulos el lector se encuentra con varias subtramas que pueden encuadrarse en diferentes géneros literarios y en las que los giros están muy presentes, algunos contienen incluso escenas luctuosas. Entiendo que los primeros capítulos son más de corte costumbrista, porque a través de ellos conocemos cómo es la vida de quienes forman parte del servicio del matrimonio Llebrera. Un trasfondo costumbrista que se engarza con el histórico por los hechos que tienen lugar en Barcelona durante ese año, al igual que las alusiones al avance del ejército nazi en una ofensiva en las que se suceden las victorias. Pero si lo que acabo de comentar ya es interesante de por sí, hay que añadirle intriga, suspense, misterio y espionaje que diría que le confiere rasgos de thriller, en los que incluso están presentes episodios luctuosos. Un thriller en el que la crítica social está muy presente. En este sentido y, a parte de la interesante nota de la autora que acompaña al cuerpo de la novela, merece la pena leer el artículo que escribe en la web de la revista Zenda, bajo el título de La rebelión de las mujeres invisibles.

Mario es un profesor de universidad que compra una casa en Esplugas de Llobregat para reformarla, pero conservando la estructura inicial. La obra es parada por la Policía porque aparece un esqueleto enterrado bajo una mimosa. Un buen gancho por el que el lector siente interés por conocer la identidad de la persona a la que corresponden los restos óseos encontrados. Por otro lado, Melisa Arranz es una joven que decide abandonar el pequeño pueblo de la provincia de Burgos para encontrar un futuro mejor. Su convecina Lucía consigue que la familia Llebrera la incorpore como parte del personal a su servicio. Como adelanta la sinopsis, Melisa conoce en un baile a un hombre desconocido. Un hombre que supone para la protagonista un antes y un después, porque no es consciente del gran vuelco que va a dar su vida, en la que giros la llevan por un mundo diferente al que vive, y se verá involucrada en peripecias insospechadas.

(Cafetería Oro del Rhin, Barcelona)
La ambientación de la novela es exquisita, lo que repercute en que el lector perciba Barcelona de una forma un tanto diferente a la que estamos acostumbrados a conocerla en las novelas en las que figura como escenario principal o parte de él. Sin duda alguna, la autora eligió un año muy propicio para que surtiera el efecto deseado. Un año en el que la presencia de elementos nazis es habitual en la ciudad condal, en la que se ganan adeptos para la causa y hacen y deshacen a su antojo. Un año en el que es habitual encontrarse con esvásticas en la ciudad, sobre todo cuando se celebran eventos de ensalzamiento al líder nazionalsocialista, o para dejar constancia de su presencia en los edificios en los que desempeñan sus funciones como representantes del Tercer Reich en España. Su continua presencia, y la relación que mantienen con las altas jerarquías del régimen, muestra que la neutralidad española no lo era tanto, por las medidas que toman para beneficiar las peticiones que favorecen el cumplimiento de las directrices marcadas por el Gobierno del Führer. En este sentido, la voz narrativa pone el foco en la burguesía barcelonesa, sobre todo en la alta sociedad, y la relación de interés que mantienen con los gerifaltes nazis, lo que origina que las localizaciones por las que transitan los personajes sean de las más renombradas de la ciudad por ser las clases acomodadas quienes la frecuentan, y en las que no se permite la presencia de miembros de escalafones inferiores. Sin embargo, la referencia a la hambruna está presente, sobre todo en el ámbito relacionado con las sirvientas y los barceloneses de a pie con los que se relacionan, que se sirven de las cartillas de racionamiento para adquirir los productos necesarios para llevar una vida digna, en la que tienen en cuenta el irrisorio salario que reciben de sus señores, si es que tienen a bien abonarles una mensualidad.

Sin duda alguna, las principales protagonistas de esta novela son las criadas de las familias de la alta sociedad barcelonesa y las que trabajan al servicio de los nazis instalados en Barcelona. Unas criadas a las que Marta Platel describe con todo lujo de detalle, de forma muy directa, lo que incita a estar muy pendiente de su día a día en las casas para los señores que trabajan. Criadas con las que no se tarda en empatizar y hacemos nuestros los problemas que les surgen a Melisa, Lucía, La Patro, Antoñita o Matilde pero también nos alegramos si los planes que se proponen cobran realidad y sienten que el papel que desempeñan puede servir de ayuda para quienes lo necesiten, sobre todo si es de su propio círculo social. Pese a ello, también levantan alguna sonrisa a la hora de utilizar las tretas que creen necesarias para beneficiarse de situaciones en las que puedan actuar con una cierta libertad, aunque siempre con el rabillo del ojo pendiente. En este sentido, Marta Platel aprovechó la invisibilidad de estos personajes para introducirlas en la red de espionaje que teje el personaje al que conoció Melisa en el salón de baile. Protagonizan situaciones en las que corren un serio peligro, y son conscientes de que tienen que actuar con la mayor precaución posible, con las que ofrecen al lector escenas que le sorprenderán. El grupo de criadas recurrente de esta novela le dan mucha viveza y dinamismo a la trama por el diferente carácter que las define, y que a lo largo de los capítulos se encontrarán con lo mejor y lo peor del ser humano, caso del nazi Erns Helmann, o del ya citado Arturo Llebrera. Asimismo tienen que lidiar con señoras que las miran por encima del hombro, como doña Isabel, esposa de Arturo Llebrera, o Dagmar von Lechner, esposa del vicecónsul nazi en Barcelona.

El baile de las criadas es una novela con un claro trasfondo histórico, en las que el costumbrismo está también muy presente, al igual que la diferencia de clases, la hipocresía, la ambición, la codicia, la traición, el amor, el despecho, la amistad, la pasión, el espionaje, el afán de supervivencia y lo mejor y lo peor del ser humano, con un desenlace en el que se incrementa la tensión narrativa, dado el cariz que toma el papel que desempeña el personaje antes citado. La autora combina con maestría intriga, misterio, suspense y espionaje en una trama escrita con un estilo elegante y claro, al igual que unas descripciones muy visuales, que ayudan imaginar cómo son los espacios por los que transitan los personajes. El baile de las criadas tiene un ritmo ágil y equilibrado, lo que es de agradecer, porque el ritmo no decae a lo largo de los capítulos, de los que forman parte unos diálogos que le confieren mucho dinamismo a la trama. Es una novela en la que en todo momento pensé en las series Downton Abbey y Arriba y abajo.






Biografía:





Marta Platel nació en Barcelona, donde reside actualmente. Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona y ha desarrollado gran parte de su larga trayectoria profesional en revistas de diferentes ámbitos. Tras sus inicios en el periódico El Día de Catalunya, fue jefa de redacción de las revistas TodoSport y World Action Sports, coordinó también la edición española de Sports Illustrated Swimsuit y fue redactora y coordinadora de la revista de decoración Interiores. Actualmente es jefa de compras en la revista semanal Lecturas. El último vuelo de la abeja reina, su debut en la ficción, tuvo una gran acogida por parte de los lectores y la crítica especializada. El baile de las criadas es su segunda novela.



Notas: Datos técnicos, sinopsis, fotografía y biografía de la autora tomados de la web de Planetalibros. Imagen de la Rambla de Barcelona tomada de la web de Pinterest. Imagen de la cafetería Oro del Rhin tomada de la web La Vanguardia. Imagen del Hogar Alemán en San Feliu de Guixols (Girona) tomada de la web del diari El Punt Avui.




jueves, 24 de septiembre de 2026

Reseña La inquilina de Wildfell Hall, de Anne Brönte.

 











Datos técnicos:





Tíitulo: La inquilina de Wildfeld Hall.

Autora: Anne Brönte.

Traductor. Miguel Ángel Pérez Pérez.

Editorial: Alianza Editorial.

Edición original: Junio/1848.

1ª edición: Enero/2020.

Encuadernación: Tapa blanda.

ISBN: 978-84-9181-769-7.

Idioma: Español.

Nº páginas: 640.





Sinopsis:





La llegada de una joven desconocida, Helen Graham y su hijo a la vieja mansión de Wildfell Hall despierta el interés, y luego las sospechas maliciosas, de los habitantes del tranquilo pueblo inglés en que se encuentra la casa. No saben que Helen huye de un turbulento pasado, como irá descubriendo el narrador del relato y enamorado de ella, Gilbert Markham, al leer su diario. “La inquilina de Wildfell Hall” es una gran novela en la que destacan no sólo actitudes y opiniones relacionadas con la condición de la mujer avanzada para su tiempo, sino también una moderna representación de las miserias, defectos y debilidades humanas.





Opinión Personal:







Jane Eyre y Cumbres Borrascosas son dos novelas cumbres de la literatura universal, sobre todo en el mundo anglosajón, si bien Emily Brönte no disfrutó del éxito de su protagonista Heachcliffe, porque fue su hermana Charlotte quien publicó una segunda edición póstuma, que sirvió como espaldarazo para que sí fuera reconocida como la gran ficción victoriana y gótica que es. Pero hoy no toca compartir mis impresiones de ambas, sino sobre la La inquilina de Wildfell Hall, publicada por primera vez en 1848 por Anne Brönte, aunque bajo el seudónimo de Acton Bell. Sin duda alguna, puede decirse que La inquilina de Wildfell Hall es una novela atemporal, porque los temas que aborda son, por desgracia, de rabiosa autoridad. Temas de rabiosa actualidad que escandalizaron a la timorata sociedad victoriana, a la que Anne Brönte puso el dedo en la llaga en asuntos tabúes, en una época en la que se mira para otro lado.

La segunda y última novela publicada por Anne Brönte es para disfrutarla, no sólo por lo que comento en el párrafo anterior, sino también por la estructura epistolar que tiene, con el aliciente de que comienza in media res, lo que le añade un plus de interés al desarrollo de los 53 capítulos en los que se estructura, agrupados en tres partes bien diferenciadas. Esta técnica narrativa sirve como imán para que el lector sienta interés desde las primeras páginas por conocer quien es Helen Graham, la recién llegada a la ruinosa mansión de Wildfell Hall. En mi opinión, entiendo que este carácter epistolar le otorga a la novela un rasgo intimista porque el lector conoce en mayor profundidad la psicología de los dos protagonistas y narradores, el joven Gilbert Markham y Helen Graham, ante las reflexiones que vierten en las páginas que escriben. El joven Gilbert Markham escribe varias cartas a «su viejo amigo» (prólogo) J. Halford, y mrs Graham un diario que permite leer a éste  para que descubra por él mismo qué secretos esconde la joven y bella dama, por la que siente un interés que va más allá del trato que recibe como nueva vecina del pequeño pueblo de la campiña inglesa al que se acaba de trasladar.

Helen Graham es el foco de atención del lector, una heroína que no deja indiferente, porque se enfrenta a las adversidades que se interponen en su camino, en un mundo en el que dominan los dictados patriarcales y la hipocresía de una sociedad encorsetada, de mucho devocionario pero con la lengua bien larga. En mi opinión, diría que al igual que en las novelas de Jane Austen, la protagonista de La inquilina de Wildfell Hall muestra el día a día de la sociedad aburguesada de la campiña inglesa. Al igual que Jane Austen, la crítica social también está muy presente, si bien en las novelas austenianas son en forma de sátira, Anne Brönte utiliza una crítica ácida para denunciar sin reservas alguna las injusticias sociales, las adicciones, el maltrato, el adulterio, el divorcio, la diferencia de clases y la tutoría de los hijos. Pero también es una de las pioneras que utiliza su narrativa en defensa de los derechos de la mujer. Para abordar estos temas la autora ubica esta ficción a finales de la década de los años veinte del siglo XIX, porque se ajusta a la legislación que impera al respecto en esta época.

Vuelvo a incidir en el comienzo de esta magnífica novela, que para mí es magistral, al que le sigue una trama que no tiene desperdicio. Y es que tal y como se suceden los primeros capítulos supuse que me encontraba ante una novela gótica más. Nada más lejos de la realidad. En este comienzo,  Anne Brönte juega al despiste en los primeros episodios, no sólo por las descripciones lúgubres que ofrece sobre la derruida mansión en la que se instala, y de la que el sr. Frederick Laurence adecentó algunas estancias para su habitabilidad, sino también por la descripción de los parajes colindantes propios del romanticismo decimonónico, que recuerdan a los que describen Emily y Charlotte en sus novelas. Un despiste que luego se transforma en sorpresa por cómo se desarrollan el resto de los capítulos. La presencia de la nueva vecina del pequeño pueblo de la campiña inglesa altera la vida tranquila de sus habitantes. El cotilleo y el interés cada vez más acentuado que muestra el joven Gilbert Markham provocan el efecto deseado. La trampa ya cazó al lector.

La inquilina de Wieldfell Hall es una novela de personajes, si bien las localizaciones por las que transitan están muy en consonancia con el papel que éstos desempeñan, y son un fiel reflejo del escalafón social del que forman parte sus propietarios, caso de la mansión de su esposo, Arthur Huntingdon y las de sus amigos de juergas, ya desde sus tiempos de estudiante en Londres. Aunque también se refleja la vida más tranquila de los vecinos que ahora tiene Helen Graham, reacia a socializar con ellos. Sin embargo, la voz narrativa muestra las apacibles reuniones en la hacienda familiar de los Markham o en la vicaría del reverendo Michael Willward. A lo que acabo de comentar hay que añadir lo ya citado en el párrafo anterior sobre los parajes que rodean a la ruinosa mansión de Wildfell Hall o los que se describen en torno a la mansión señorial de su esposo, Arthur Huntingdon. En mi opinión, entiendo que todas ellas desempeñan un papel simbólico, sobre todo la que acabo de mencionar.

Anne Brönte se sirve de un amplio e interesante elenco de personajes que transitan por las páginas de La inquilina de Wildfeld Hall para retratar a través de ellos los diferentes estamentos de la sociedad victoriana, con especial énfasis al ámbito rural. Pero también es un elenco muy representativo de la moral de la época, porque la autora se sirve también de su formación religiosa para reflejar lo que dicen los textos bíblicos sobre los asuntos mundanos, en especial en lo referente al matrimonio y el papel de que le corresponde desempeñar a la mujer en la sociedad. Esto se refleja a través de las diversas citas bíblicas que se aclaran a pie de página, de las que se sirven algunos personajes en sus diálogos, sobre todo los femeninos. En mi opinión, diría que entre ellos se produce el llamado efecto dominó, por cómo les afecta las situaciones que viven. El rol psicológico es trascendental en el desarrollo de los episodios, porque las emociones y los sentimientos están muy presentes en su día a día, e incluso en escenas en las que se resaltan de tal forma, que uno se pregunta qué reacción muestran en situaciones que influyen en su devenir, y que en algunas fases provocan debate entre varios personajes, sobre todo si el foco se pone en temas delicados que afectan a algunos de ellos.

Sin duda alguna, la escritora inglesa perfila personajes que atraen la atención del lector desde las primeras páginas. Gilbert Markham y Helen Graham están flanqueados por un muy interesante elenco de secundarios, cada uno de los cuales tiene su protagonismo en un momento determinado. A parte de la heroína, no tengo predilección por ninguno del resto de ellos, por lo expuesto al comienzo de este párrafo, si bien hay algunos que resaltaría por la relación que mantienen con Helen Graham. Es este el caso de lord Lowborough y Annabella Willmot: el aristócrata contrae matrimonio con esta joven sin escrúpulos, que con el paso de los capítulos se convierte en la verdadera antagonista de mrs Huntingdon. Una situación similar la ocupa Ralph Hattersley, por el interés que muestra por el interés que muestra por Helen a espaldas de su marido, a parte de ser uno de los afectados por las adicciones, si bien se redime, lo que agradece su esposa Milicent Hardgrave, por la parte que le toca. Destaco el rol femenino de la sra. Maxwell, tía de la protagonista y que ejerce el papel de madre, al igual que Rachel, su fiel criada, y el papel de el papel de Eliza Millward, con quien en un principio coquetea Gilbert Markham, y los consejos que le da su madre, la sra. Markham, mujer de firmes convicciones del papel que les toca a las de su género ejercer en el matrimonio.

Disfruté mucho con la lectura de La inquilina de Wildfeld Hall. Con un estilo narrativo elegante y claro, Anne Brönte planifica y desarrolla una trama que no tiene desperdicio, ante el dinamismo de situaciones que protagonizan los personajes, combinadas de tal forma que en más de una ocasión me pregunté qué más adversidades le podían esperar a una heroína que defiende con convicción un pensamiento que rompe moldes en un mundo en el que domina el patriarcado, y ante una sociedad hipócrita, adicta al devocionario y pero también al cotilleo. Los diálogos cobran protagonismo, no sólo por la información que a través de ellos complementan el relato de las dos voces narrativas, sino también porque las emociones, sensaciones y reflexiones están también muy presentes, y reflejan la evolución de los personajes, sobre todo si no logran redimirse de las adicciones que adolecen.





Biografía:






Ensombrecida por sus hermanas mayores Charlotte y Emily (autoras, respectivamente de “Jane Eyre” y de “Cumbres Borrascosas” (publicadas también en esta serie), sólo recientemente Anne Brönte (1820-1849), la menor de las tres Brönte, ha alcanzado reconocimiento. Algunos estudiosos no han dudado en señalar en su novela “Agnes Grey”, también disponible en Alianza Editorial, puntos de contacto con la gran Jane Austen. Centenario Anne Brönte (1820-2020).





Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomados de Amazon. Fotografía de Anne Brönte tomada de la web de EcuRed.















viernes, 18 de septiembre de 2026

Reseña Asesinato en Matalascañas, de Manuel Pérez.

 












Datos técnicos:





Titulo: Asesinato en Matalascañas.

Autor: Manuel Pérez.

Autoeditado Amazon.

1ª edición: Junio/2021.

ASIN: B097Z66JY7.

Formato: Libro digital.

Idioma: Español.

Nº páginas: 177.





Sinopsis:






Estefanía (Stefi) y Chema, policías locales, con la colaboración de Carlos, Guardia Civil, investigan el robo y la extraña muerte de un vecino en Matalascañas. Otro muerto, aparecido en la playa, complica que lleva a los protagonistas hasta un anuncio de drogas a gran escala.






Opinión Personal:







Después de varias lecturas intensas, y alguna de ellas con destacadas dosis de crudeza, apetece sumergirse en una a la que sólo se le pide el requerimiento de entretener. Y si la trama es policíaca y transcurre por parajes poco habituales en las novelas de misterio, pero muy reconocibles para el lector, como es mi caso, pues mucho mejor. El título es Asesinato en Matlascñas, y el autor, el escritor sevillano Manuel Pérez.

(Matalascañas, Almonte, Huelva)
La trama de Asesinato en Matalascañas es de las que a lo largo de los 16 capítulos en los que se estructura pasan muchas cosas, con el aliciente de que nada es lo que parece, y su desarrollo va de menos a más, ya que al lector le espera un desenlace en el que los giros que se suceden, los investigadores descubren que, tras el aviso de la Guardia Civil para «retirar el cuerpo de un perro, muerto en extrañas circunstancias, del jardín de un chalet» (párrafo inicial cap. 1), se esconde un asunto de drogas a gran escala, como adelanta la sinopsis.

Lo que parece un caso rutinario más para los dos policías locales que lo investigan, dentro de sus competencias, a medida que se aproxima el desenlace la trama se vuelve más oscura, aunque el autor evita que la voz narrativa relate escenas cruentas y espeluznantes, si bien los dos protagonistas se encuentran ante una situación nada agradable, por el impacto que supone para un advenedizo en estas lides. Pero a la joven policía local no le queda otra que hacer de tripas corazón, consciente de que cuanto antes pase esa desagradable prueba, le ayude a acostumbrarse a situaciones similares o peores, sobre todo si se enfrenta a delincuentes capaces de ensañarse con fiereza ante quienes les persiguen para detenerlos.

La novela está relatada en primera persona por Estefanía -Stefi para los amigos-, con lo que le confiere un relato subjetivo sobre las investigaciones que realiza junto con su compañero Chema, si bien se percibe que procura ajustarse a la imparcialidad de los hechos que investigan, en colaboración con Carlos, cabo de la Guardia Civil. Ambos son dos policías locales «cuya labor consiste en atender incidencias urbanas, exclusivamente. Para casos de más envergadura y fuera del núcleo urbano, es la Guardia Civil la que interviene» (cap. 1).

Manuel Pérez planifica y desarrolla una trama en la que el ritmo es constante, por el dinamismo de situaciones a las que se enfrentan los dos protagonistas, y la variedad de localizaciones por la que transitan para resolver un caso que cada vez se vuelve más complejo. En mi opinión, el autor sabe que tiene que mantener la atención del lector en todo momento; sin embargo, los vecinos que son interrogados tras ese aviso, y pese a que desconocen la gravedad de la situación a la que se enfrentan los dos protagonistas, se replantean su estancia en una urbanización en la que sienten que su día a día se ve alterado. Los dos protagonistas tienen abiertas varias líneas de investigación, pero la información que recaban, les permite atar cabos para estrechar el cerco, si bien con alguna pista falsa, con lo que el interés se redobla a medida que se aproxima el desenlace, que origina escenas de alto voltaje y riesgo. 

(Los Palos, playa Matalascañas, Almonte, Huelva)
Junto con lo que comento sobre el desarrollo de la trama, el autor juega la baza de los dos protagonistas, con los que enseguida se empatiza, por el aliciente que supone conocer con el paso de los capítulos el perfil privado de ambos. Stefi y Chema son dos policías locales que se complementan bien en su día a día como agentes del orden público. Stefi es una joven agente que se graduó en la Academia hace un par de años y Chema es ya un veterano en el Cuerpo, y con medio siglo de vida. Los diálogos entre ambos sirven para que nos hagamos una idea de la confianza que tienen en el trabajo en equipo, y en el que cuentan con la colaboración de Carlos, Cabo de la Guardia Civil. Este es un personaje que le aporta el grado de ironía y humor que suaviza la tensión de la investigación que llevan a cabo.

En Asesinato en Matalascañas se percibe que el autor conoce bien las localizaciones por las que transitan los personajes, sobre todo en esta urbanización costera y la playa del mismo nombre, Matalascañas, que pertenecen al municipio onubense de Almonte, al igual que los episodios que se desarrollan en el paraje rural de El Porretal, del mismo municipio. Pero los dos protagonistas también tienen que realizar un viaje sorpresa a Madrid, al barrio de Fuencarral, en donde les esperan situaciones en las que la adrenalina está muy presente.

Me gustó mucho Asesinato en Matalascañas, que cumple con el claro requisito de entretener al lector, el ritmo ágil es constante y tiene una trama muy de corte clásico, en la que nada es lo que parece. Un ritmo ágil en el que los diálogos cobran protagonismo, en los que están presentes la ironía y el humor cuando la situación se presta a ello, recurso que utiliza Carlos, de la Guardia Civil, con el que están en permanente contacto, cada vez que la Benemérita solicita su colaboración. Asesinato en Matalascañas está relatada por Stefi en primera persona, que junto con Chema protagonizan una ficción a la que le confieren mucha viveza, y con quienes se empatiza desde las primeras líneas, porque también los conocemos en su faceta personal.




Biografía:






Manuel Pérez, nacido en Sevilla, reside en Matalascañas (Huelva), a orillas del Atlántico. Músico, poeta, autor de relatos cortos, aficionado al Senderismo. Ha publicado un libro-álbum dedicado al paraiso natural que es la localidad de Torrelahiguera o Matalascañas, junto al Parque Nacional de Doñana. Autor también de otro libro-álbum dedicado al Rocío, su entorno, la Romería y todo lo que rodea a la venerada Virgen del Rocío. Autor de novelas publicadas en Amazón: 100 millones de razones, Coma; Julia, El Puente, Asesinato en Matalascañas, ¿Tsunami!, La habitación 102; Valle perdido, Operación Palacio; Está llegando la noche; Motel de carretera; Gabriela; mis primeros 25 días de confinamiento.





Notas:     Datos técnicos, sinopsis, fotografía y biografía del autor tomados de Amazon. Imagen de Matalascañas tomada de la web del diario Huelva Información, imagen de Los Palos, en la playa de Matalascañas, tomada de la web del diario Huelva Información. 


jueves, 10 de septiembre de 2026

Reseña Los ojos de Galdós, de Carolina Molina.

 








Datos técnicos:





Título: Los ojos de Galdós.

Autora: Carolina Molina.

Editorial: Edhasa.

1ª edición: Octubre/2019.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-350-6333-3.

Idioma: Español.

Nº páginas: 512.





Sinopsis:





Pobre, enfermo y casi ciego. Así vivió sus últimos años Benito Pérez Galdós, el genio que llenó de gloria la literatura de su tiempo. Pese a todo, no le faltó el cariño de sus amigos, familia y ciudadanos. Y, cuando sus ojos necesitaron ampararse en otros más jóvenes para continuar su labor literaria y, así, subsistir, ella, Carmela Cid, estará a su lado. Ella será sus ojos. Y también su voz. Junto a él recorrerá los escenarios de su vida, desde que llegara a Madrid, como estudiante de Derecho, hasta convertirse en un periodista de peso y un escritor consagrado. Y, a su vez, descubrirá el carácter benevolente y seductor de un hombre a la par inteligente y humilde del que se enamoraron muchas de las más ilustres mujeres de su tiempo, entre ellas, por ejemplo, Emilia Pardo Bazán.

Pensada por y para Galdós, con un estilo delicado y una prosa fluida, en la línea de sus novelas anteriores, Carolina Molina nos ofrece un retrato entrañable y desconocido del escritor que mejor supo reflejar la España del siglo XIX. Un relato, sin duda, inolvidable. La novela se presentará en Madrid y Granada, puedes seguir la pista en nuestro apartado de noticias o en la ficha del libro (512, tapa dura con sobrecubierta).






Opinión Personal:





Ya tocaba estrenarse con la narrativa de Carolina Molina (Madrid, 1963) y qué mejor elección para ello que su novela Los ojos de Galdós, en la que plasma la vida y obras del que es uno de nuestros grades autores patrios de todos los tiempos e incluso, en mi opinión, me atrevo a decir que es el más icónico, Don Benito Pérez Galdós. Carolina Molina continúa en esta novela con las vicisitudes de la familia Cid, aunque en esta ocasión la figura indiscutible de esta ficción histórica es el egregio literato antes citado, acompañado por la protagonista y narradora de esta ficción es Carmela Cid, quien profesa una gran admiración hacia el escritor canario. Esta es la cuarta novela de la saga familiar de los Cid, que comienza con Guardianes de la Alhambra, sigue con Noches en Bib-Ramba,  y continúa con  El último romántico. Sin embargo, esta novela que hoy reseño y no dudo en recomendar puede leerse de forma independiente a las anteriores; de hecho, me sentí muy cómodo durante su lectura.

(San Quintín, casa de Galdós en Santander)
Para mí, Los ojos de Galdós es un novelón. La escritora madrileña la planifica y desarrolla la trama de tal forma que es un testimonio novelado del período en el que Galdós vivió en Madrid hasta su muerte. Al igual que el autor de los Episodios Nacionales, la escritora madrileña describe el período turbulento que vivió la capital de España, en especial durante los dos primeros decenios del siglo XX, ajustado al rigor documental, como lo aclara en la nota que acompaña al cuerpo de esta ficción histórica. Aunque también la catalogo como una biografía novelada de Galdós, en la que se resaltan las vicisitudes que le acompañaron desde su llegada a Madrid en 1862, aunque también con una mirada su infancia En mi opinión, considero que es una obra muy galdosiana, porque a lo largo de los capítulos se percibe no sólo lo que acabo de comentar en este párrafo, sino también los dos fragmentos que la autora toma como referente los que tildo como los dos conceptos fundamentales de la narrativa del autor de los Episodios Nacionales. Merece la pena contemplar las dos fotografías en blanco y negro que figuran en las guardas. Impactan.

Carmela Cid viaja a Madrid porque han acusado a su padre de provocar un incendio en la Alhambra de Granada y decide pedir ayuda a Galdós en favor de su progenitor. Pero la vida de Carmela Cid da un vuelco desde que Don Benito se fija en las manos de la joven, como buen observador que es, porque deduce que escribe y ella se lo confirma. «Vuelva a Granada y viva, viva su juventud...y al tiempo que le envíe la carta de recomendación le haré otra para que pueda, si es de su gusto, introducirle en círculos literarios de esta capital de las Españas. Sí, le daré una para conocer a la Pardo Bazán» (pág. 22). La relación entre Carmela y Galdós se incrementa a lo largo de los capítulos, hasta el punto de preguntarme si llegaría a ser una amante más del autor, pero dada la personalidad de la granadina, y la relación cuasi paterno-filial que hay entre ambos, me decía que esta posibilidad era un auténtico disparate.

En mi opinión, Carolina Molina acertó con la estructura que le confiere a esta novela. Una estructura que comienza por los títulos que encabezan cada capítulo, a modo de epígrafes sumarios, y las cinco partes diferenciadas en las que se divide el desarrollo de la trama. Y es que ya sólo el prefacio es para enmarcar, porque en el Parque del Retiro junta a dos de mis escritores que conforman mi santísima trinidad literaria patria, como son Don Benito Pérez Galdós y Doña Emilia Pardo Bazán, acompañados por la protagonista y narradora de obra, Carmela Cid. Como nota informativa, añado a este egregio dúo a Don Miguel de Cervantes Saavedra, el tercero de este insigne trío, y a cuya obra cumbre se hace referencia en esta novela. Un prefacio para disfrutar con fruición, al igual que los capítulos que conforman esta maravillosa, cautivadora, e inolvidable ficción, porque una vez terminada su lectura uno siente  que intima con un Galdós muy humano, al igual que disfruta con las alusiones a su prolífico legado bibliográfico, todo un lujo para el lector, por cómo se aborda a lo largo de los capítulos. Un lector que también se encontrará con una trama muy metaliteraria, no sólo por los autores coetáneos que transitan por sus páginas, sino también por todo lo relacionado con el proceso creativo.

La autora transmite a través de Los ojos de Galdós el espíritu de la narrativa galdosiana. Un espíritu que ayuda a que su lectura sea fluida y a que uno sienta que es un personaje más que no pierde detalle de todo lo que sucede a lo largo de los capítulos. La novela refleja con detalle la vida cotidiana de los madrileños, al igual que la influencia que tienen en ellos los hechos históricos que les toca vivir, y sobre todo sufrir en primera persona, si Madrid es el epicentro de éstos. En los dos primeros decenios del siglo XX hubo episodios históricos muy turbulentos, de los que se deja cumplida constancia a lo largo de los capítulos. Al igual que Galdós, Carolina Molina incide en la crítica social, con especial énfasis en la doble moralidad de la sociedad de la época y el papel que le corresponde desempeñar a la mujer quien, sin embargo, no duda en reivindicar sus derechos. Tampoco se olvida de resaltar el papel trascendental que desempeñan los personajes femeninos en determinadas situaciones, en especial quienes se encuadran en las clases sociales más desfavorecidas.

Me gustó mucho la gran maestría con la que la autora marida la vida de la familia Cid con los personajes históricos con los que interactúan, en especial Carmela Cid, y la trascendencia de estos que tienen en determinados episodios. Personaje que parece cobrar vida propia y que, de una forma u otra, acaba de salir por  su propio pie de una de sus novelas, lo que me supuso un gran atractivo. Incluso en más de una ocasión me pregunté si, en algún momento dato, la miraría con detenimiento, como preguntándose dónde la había visto antes. Las vicisitudes que acompañan a Carmela Cid dan mucho dinamismo a la trama, en la que incluso no falta la intriga. Carmela se sentirá fortalecida en sus aspiraciones tras conocer a la escritora y periodista Carmen de Burgos, porque siente que su camino personal y laboral puede seguir una línea similar. Además, cuenta para ello con la anuencia de su madrastra Delmira, que también atraerá la atención del lector por las situaciones que protagoniza, si bien en determinados aspectos no está muy conforme con su díscola hijastra. Me resultaron muy atractivos y dinámicos los episodios que se vive en el seno de esta familia, tanto en su casa de Granada como en la de Madrid, a la que deciden llamar La Granadilla. Una casa que también tiene su historia, sobre todo por el desenlace que le espera, y que origina una subtrama que influye en el devenir de los Cid.

La novela tiene una ambientación espacio-temporal exquisita. Madrid es un personaje más, e incluso diría que parece cobrar vida propia, tanto por el efecto que provoca en sus habitantes, testigos del cambio que se desarrolla en la ciudad, como por los episodios turbulentos que tienen lugar, sobre todo si es el epicentro. Pero también hay episodios que se desarrollan en Granada y en Santander. En tierras cántabras en donde veranea el autor de Fortunata y Jacinta, en una quinta próxima a la ciudad cántabra, San Quintín, y las curiosidades que se describen sobre los miembros de la alta sociedad que en ella veranean, y a la que también se desplazan los monarcas españoles. Granada desempeña un papel trascendental en la vida de Carmela Cid, porque en ella se desarrollan episodios que marcan el devenir de la protagonista y narradora. Atrajo mucho mi atención lo que se comenta sobre el estado de conservación de la Alhambra en esa época, quizás influenciado por las novelas que leí en torno a este extraordinario complejo nazarí, Patrimonio de la Humanidad.

(Monumento a Galdós, Parque del Retiro, Madrid)
La trama de Los ojos de Galdós es fluida, narrado con un estilo claro y directo, y en el ritmo es constante. Tiene unos díálogos amenos y dinámicos, que le confieren mucha viveza al desarrollo de la novela, y adaptados a la condición social de los personajes, en los que utiliza vocablos propios de las clases bajas.







Biografía:







Carolina Molina (Madrid, 1963) es Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha colaborado en diversos medios, prensa escrita y digital. Fue codirectora de las Jornadas de Novela Histórica de Granada y fue también directora de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica que en 2018 se realizaron en colaboración con la Biblioteca Regional de Madrid. Como autora se ha centrado especialmente en la novela histórica con títulos como La luna sobre la Sabika (2003/2010), Sueños del Albayzin (2006), Guardianes de la Alhambra (2010), Iliberi (2013), El falsificador de la alcazaba (2014), Carolus (2017) o El último romático (2018) entre otras. Su próxima novela es Los ojos de Galdós (Edhasa, 2019).



Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomados de la web de Edhasa. Fotografía de Carolina Molina tomada de la web de Todolitetarura. Imagen de la casa de Galdós en Santander, San Quintín, tomada de la web de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Imagen de la casa en la que Galdós vivió y falleció en Madrid tomada de la web de la Embaixada de Portugal en Madrid. Imagen de la estatua de Galdós, ubicada en el Parque del Retiro, tomada de Wikipedia.