jueves, 30 de julio de 2026

Reseña Ultreia, de Francisco Narla.

 










Datos técnicos:





Título: Ultreia.

Autor: Francisco Narla.

Editorial: Istoría (Grupo Planeta)

1ª edición: Marzo/2026.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 979-13-87714-23-9.

Idioma: Español.

Nº páginas: 616.





Sinopsis:





Con la excusa de construir una nueva catedral, el obispo Diego Gelmírez ahoga en impuestos a Compostela. Y no sólo financia con ellos las colosales obras del templo: también mantiene un ejército propio, engorda sus arcas personales y levanta un palacio tan ostentoso como insultante.

Los únicos que pueden enfrentarse al obispo son los poderosos. Nobles, mercaderes, la reina doña Urraca y su heredero. Pero no lo hacen, luchan entre sí, rapiñan las migajas. Mientras, a los humildes, al pueblo, sólo le queda una certeza: el hambre... y la esperanza de una revuelta.

Ajenos, los peregrinos llegan a una Compostela desgarrada por la ambición y amenazada por los fanáticos almorávides, impacientes por cruzar el Tajo y derribar la cruz.

Y, sin embargo, el destino de Compostela no lo decidirá la corona o la mitra. El destino de Compostela está en manos de una ratera y de un cantero. La hija de un orfebre arruinado por el obispo Gelmírez y un jorobado roto por la muerte de su propia hija. Ella roba en los callejones, y vuela por los tejados. Él ahoga sus penas en sidra, y talla demonios en piedra. Ambos se verán atrapados en una conjura que los cambiará para siempre, a ellos y a Compostela.








Opinión Personal:








A la usanza del peregrino del siglo XII, prepárese el lector para adentrarse en una ficción histórica inolvidable, que le incita a interesarse por todo lo que significa este itinerario que tiene como meta la catedral de Santiago de Compostela, en la que  se conservan los restos de Santiago el Mayor, y a la que se dirigen quienes portan los avíos propios de estos caminantes para venerar su tumba. Un itinerario que se le presenta en forma de tres novelas en las que el Camino de Santiago es el gran protagonista. Tres novelas autoconclusivas que llevan por título expresiones de ánimo, el saludo tradicional entre los peregrinox de la época: Ultreia, Susteia y Santiago.

(Estatua Gelmírez, arzobispo Santiago de Compostela)
Ultreia es la primera que conforma la trilogía. Es la primera de un ambicioso proyecto que merece la pena disfrutar sin prisas y con mucho interés. Sin duda alguna, el escritor lucense Francisco Narla (Friol, Lugo, 1978) ofrece al lector un trabajo literario que está a la altura de lo que significa este trayecto para la cristiandad. Un trabajo literario que empieza con mucha fuerza y que es un adelanto de lo que nos espera en las otras dos que completan la trilogía. Diría que alto voltaje literario. Francisco Narla plasma con maestría y rugor documental lo sucedido en aquella época en una trama potente e inmersiva, porque el narrador omnisciente relata los episodios como si hiciera suyas las  vicisitudes que acompañan a los personajes a lo largo de los capítulos, lo que incide que provoque el efecto de estar pisando las calles de Compostela por las que transitan los personajes en una época en la que presiente la tiranía a la que son sometidos por el arzobispo Gelmírez. Una tiranía que ahoga a la población de tal forma que se presiente que la revuelta está próxima, conscientes de que los acribilla a impuestos para satisfacer su soberbia y ansia de poder.

A medida que se suceden los capítulos no tardé en decirme en más de una ocasión que, en mi opinión, percibía influencia de autores clásicos en Ultreia, dado el papel que desempeñan los personajes que representan a los más desfavorecidos de la sociedad, sobre todo los niños. En este sentido, diría que Víctor Hugo y Charles Dickens están muy presentes, al igual que esas cofradías de rateros que forman parte de la narrativa, caso de Rinconete y Cortadillo, de Miguel de Cervantes. Y es que la presencia de estos personajes le dan un mayor realce al enfoque que le confiere el autor a Ultreia, porque son los más desfavorecidos quienes tienen más que perder en las cargas fiscales de Gelmírez, y que se puede comprobar en cómo afecta a las familias de algunos de estos personajes, dada la presión que ejerce el arzobispo sobre sus progenitores, lo que origina escenas sobrecogedoras y duras.

Uno de los grandes atractivos de la novela es el acierto con el que Francisco Narla recrea la tensión que se palpa en el ambiente, al igual que la acción y que, juntos indican que el cúmulo de estos episodios debe confluir en algo muy serio. La voz narrativa muestra con detalle la preocupación que se cierne sobre los principales artífices, porque colocan sus piezas en un entramado desde el que señalar al arzobispo, el gran promotor de la grandeza de Compostela como el principal responsable del descontento. Un descontento que muestran quienes soportan a sus espaldas los tributos que se ven obligados a abonar a las arcas arzobispales. Un descontento que muestran los miembros del Concejo, los que pertenecen a la Hermandad conformada por la nobleza gallega, y pendientes del papel que pueda desempeñar el heredero de la reina doña Urraca I de Castilla, el futuro rey Alfonso VII. Doña Urraca está acogida en el palacio arzobispal, a donde ha acudido para mediar en la reconciliación entre el Concejo y el arzobispo. Ante esta incierta perspectiva, la ciudad es un verdadero polvorín y en cualquier momento puede estallar la revuelta, dejando herida de gravedad a Compostela que empieza a ocupar un lugar señalado en la cristiandad. Y es que, como adelanta la sinopsis, quienes tienen la fuerza para enfrentarse a Gelmírez no lo hacen y luchan entre sí para recoger las migajas que suelta el arzobispo. Sin duda alguna, el entramado que conforman las subtramas en las que el narrador omnisciente describe lo que sucede en una situación tan crítica, y ante el papel que desempeñan unos y otros, deriva en una potente ficción que no da lugar a tregua.

(Catedral románica de Santiago de Compostela)
El realismo que incluso deriva en situaciones crudas y duras, ayuda a que el lector sienta que el viaje literario imaginario que realiza a la Compostela del siglo XII, tenga una imagen muy nítida de la Ciudad del Apóstol, e incluso sienta que pisa sus calles y plazas. Y es que la ciudad cobra mucha vida porque la voz narrativa la muestra desde diversas perspectivas, porque la joven ratera, huérfana y descarada Ilduara anda cual funambulista por andamios y tejados, a treinta varas del suelo, en donde tienen lugar escenas en las que, a parte de dejarnos con el corazón en un puño, algunas de ellas son trascendentales, sobre todo a medida que se acerca el desenlace. Merece la pena echarle un vistazo al plano que figura en las guardas de esta novela, aunque en mi caso no fue necesario, porque es una ciudad a la que me siento muy unida. Es un disfrute leer las descripciones que el narrador omnisciente ofrece sobre los avances de la construcción de la catedral, al igual que las referencias a la antigua basílica y los episodios que tienen lugar en el majestuoso palacio arzobispal, sede de la residencia de Gelmírez. Estoy seguro que a la mayoría de los lectores le resultarán muy conocidas las aledañas calles a la catedral, como la Rúa do Franco, la Rúa del Villar, la Rúa Nova, el Preguntoiro o la archiconocida Plaza de Platerías. El autor ubica algunas escenas en templos también muy conocidos como San Martín Pinario o el monasterio benedictino de San Payo de Antealtares, ubicado frente a la Puerta Santa y que forma parte del cierre de la Plaza de la Quintana. Otro tanto sucede con las míticas Torres del Oeste, y en el muy modesto villorrio cercano a Santiago, Milladoiro.

De nuevo me encuentro ante una ficción con personajes inolvidables, que conforman un elenco en el que interrelacionan con naturalidad ficticios con históricos. Sin duda alguna, el autor realizó grandes malabares para que la ciudad y su catedral no ensombreciera el papel que desempeña el inolvidable elenco que transita por sus calles y plazas. Es un gran acierto de Francisco Narla el haber elegido a quienes forman parte de los más desfavorecidos de la ciudad, porque son los más perjudicados ante las medidas fiscales que adopta el prelado, ya que no les queda otra que buscarse la vida como rateros para poder llevarse algo al estómago. Sin pretenderlo, son una parte esencial de la chispa que enciende la revuelta con la que pretenden terminar con la tiranía de Gelmírez. Con el paso de los capítulos, se fragua una relación casi paterno-filial entre los ya citados en esta reseña, Ilduara y Triboulet,  que ahoga sus penas en el tugurio del apodado el Rano. A ellos se les une la hechicera Elo, con quienes conforma un peculiar triángulo, en el que las emociones y los sentimientos están muy presentes. Sin duda alguna, ofrecen una gran lección de vida porque su condición les impulsa a mantener una relación en la que apoyarse. Ilduara tiene a su cargo el cuidado de su lisiado hermano Quirce, con quien se le acumulan las preocupaciones, sobre todo ante determinadas escenas que éste protagoniza en el último tramo. Zacarías es un ratero que lidera una cofradía de maleantes que malviven como buenamente pueden. Todos ellos se cruzan con un enemigo común, el vikingo Harald, escolta personal del arzobispo, cuya gigantesca presencia siembra el terror entre los compostelanos allá donde se presenta, conscientes de que no trae nada bueno. Sin duda alguna, los personajes ficticios conforman un gran equilibrio con los reales, relacionados de tal forma que, dado el papel que desempeñan algunos de estos últimos, me sentí obligado a buscar en Google y comprobar si, realmente, eran reales, caso del constructor naval Ougerio, o el monje Aymeric, por el papel que desempeña en el arzobispado, al igual que el papel que desempeña Sancho, el hijo bastardo del conde de Traba.

Ultreia es una novela que se lee con fruición, en la que disfruté con interés y sin perder detalle de todo lo que sucede a lo largo de los capítulos titulados en los que se estructura, y conformados por subcapítulos que le confieren dinamismo. Un dinamismo que ayuda a seguir el desarrollo de lo que sucede en los diferentes escenarios. En la voz narrativa omnisciente se percibe el estilo propio del autor, caracterizado por su elegancia y en la que utiliza recursos literarios varios, aderezados con unas descripciones que muestran verdaderos óleos en los que la Naturaleza cobra mucho protagonismo -muy propio de su narrativa-, con el carácter simbólico que tiene la presencia de la fauna y flora, dadas las características particulares de algunos animales y plantas que se perciben, y a la que sabe sacarle un gran partido, porque nos ayuda a contemplar con mayor interés escenas que viven los personajes en determinadas situaciones, y que en ocasiones ayuda a que la crudeza y las escenas sobrecogedoras cobren un mayor realismo. Un realismo que se percibe también en los diálogos, porque tanto Triboulet como Aymeric -sobre todo el primero- utilizan el francés en sus diálogos, si bien incluyen traducción ajustada a su conocimiento del castellano, en especial en el cantero. Los diálogos se adaptan a la condición social de los personajes, circunstancia que ayuda a identificarlos y está muy en consonancia con el estamento social al que pertenecen. En este sentido, me llamó mucho la atención la inclusión de fragmentos bíblicos que emplea el vikingo Harald en sus diálogos con Gerlmírez, o si éste le pide recordar alguno de ellos que se adapta a la circunstancia que viven.

(Monasterio de San Martín Pinario, Santiago de C)
Para mí, Ultreia es un novelón. Es la primera de las tres que Francisco Narla dedica al Camino de Santiago. El narrador omnisciente relata en tercera persona todo lo que sucede en Compostela una vez que el pueblo está cada vez más convencido de que hay que terminar con la tiranía del arzobispo Gelmírez, que los abrasa a impuestos. Gelmírez muestra su poder y no duda en ejercer fuerza ante quienes no cumplen con los tributos impuestos por el arzobispo, y expone en la picota a quienes quieren derrocarlo. Es una novela que se lee con fruición, aunque sin prisas. Está escrita con un estilo elegante y un ritmo más bien pausado, diría que muy propio del autor. Un escritor que describe con elegancia los capítulos en los que se estructura esta ficción histórica, relatados con un gran realismo en el que están muy presentes, cuando las circunstancias son propicias, escenas crudas y sobrecogedoras, aunque sin ser tremendistas, ni recrearse en el daño que recibe el personaje de turno. La joven ratera, huérfana y desvergonzada Ilduara, junto con el contrahecho y atormentado cantero Triboulet son dos protagonistas inolvidables, que no tardan en ganarse la empatía del lector, muy atentos a las vicisitudes que les acompañan, y que no son pocas. Ultreia es una novela en la que las intrigas, el afán de supervivencia, intrigas palaciegas, codicia, amistad y culpa están muy presentes







Biografía:







Francisco Narla, nacido en Lugo en 1978 y afincado en un pequeño pueblo en el corazón de Galicia, Friol, es aviador y escritor, pero son sus aficiones las que lo definen: tiro con arco, pesca con mosca, gastronomía, apicultura y casi cualquier cosa sobre la que pueda leer en un libro. Es conferenciante habitual en foros universitarios y colaborador en televisión, radio y pódcast (Cuarto Milenio, La escóbula de la brújula, Milenio, Objetivo: La Luna). Ha publicado poesía, relatos, ensayos técnicos y novelas. Como novelista, ha sido traducido a varios idiomas y ha copado los primeros puestos de las listas de ventas con títulos como Assur, Ronin, Donde aúllan las colinas, El buen vasallo o la ganadora del I Premio Edhasa de Narrativas Históricas, Laín. El bastardo.

Ultreia es su trabajo más comprometido. Su trabajo más esperado.



Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomadas de la web de Planetadelibros. Fotografía del autor tomada de la web de Zenda. Imagen de la estatua del arzobispo Gelmírez tomada de la web Mar de Santiago. Imagen de la catedral de Santiago en el siglo XII tomada de la web CiaGalicia.com. Imagen del Monasterio de San Martín Pinario tomada de Wikipedia.













viernes, 24 de julio de 2026

Reseña Las aventuras de Fray Álvaro de San Froilán, de Javier Sanz Martín.


 










Datos técnicos:





Título: Las aventuras de Fray Álvaro de San Froilán.

Autor: Javier Sanz Martín.

Autopublicado Amazon.

1ª edición: Marzo/2026.

Libro formato digital.

ASIN: B0GGWWPSL8.

Idioma: Español.

Nº páginas: 184.




Sinopsis:




En 1769, un fraile sale de León y entra sin buscarlo en una red de secretos que une España y las Américas.

En la España del siglo XVIII, cuando el Imperio aún se extendía por medio mundo y los viejos secretos seguían enterrados bajo conventos, puertos y fortalezas, Fray Álvaro de San Froilán se ve arrastrado a una misión que cambiará su vida para siempre.

Lo que comienza como un secreto de confesión, pronto se transformará en una aventura llena de intriga, peligro y misterio. Documentos ocultos, conspiraciones, viajes por mar, ciudades de Nueva España y enemigos inesperados se cruzan en el camino de un fraile tan metódico como valiente, que deberá enfrentarse no solo a los riesgos del mundo, sino también a los de la conciencia.






Opinión Personal:







De vez en cuando apetece sumergirse en una buena novela de aventuras que cumpla el claro propósito de entretener al lector. En esta ocasión me decanté por Las aventuras de Fray Álvaro de San Froilán, autoeditada en Amazon por Javier Sanz Martín. El lector se encontrará con una trama en la que el misterio está servido, y la intriga lo mantiene atento a lo largo de los 28 capítulos más un prólogo en los que se estructura e incluso se presiente que en algún lugar hay una equis que indica que un tesoro puede cambiar la vida de quienes lo encuentren o, cuando menos, ayudarles a cumplir los fines que se proponen en una labor reivindicadora con la que pretenden hacer justicia tras la expulsión de España de los jesuitas.

(Colegio de los Ingleses, Valladolid)
Javier Sanz Martín planifica y desarrolla una ficción histórica en la que muestra un fiel retrato de lo que es la vida en la España del siglo XVIII. Una ficción que gira en torno al vuelco que da la vida del meticuloso fray Álvaro en el monasterio que está ubicado a las afueras de León. Fray Álvaro cumple a rajatabla las reglas de su orden, si bien ejerce el sacramento de la confesión de forma muy diferente a la minuciosidad con la que realiza sus labores en la granja. «Tenía un don del que no presumía: sabía ver antes que otros lo que estaba a punto de ir mal».

Pero al confesionario de fray Álvaro llega una voz que confiesa las intenciones que le preocupan al religioso, toma la decisión de intervenir antes de que se haga realidad lo escuchado a alguien que, a medida que habla, cree reconocer la voz que le narra sus intenciones. Una voz que le recuerda de su estancia en el pasado, durante unos meses, en el conocido como Colegio de los Ingleses, en Valladolid.

En Las aventuras de Fray Álvaro de San Froilán el autor pone a prueba a un personaje que apenas salió de los muros de su convento. Un personaje que tiene que enfrentarse a una aventura que le lleva a lo desconocido, porque se enfrenta a un mundo en el que todo es muy diferente a las reglas monásticas a las que está acostumbrado a cumplir. Un mundo en el que se encontrará con lo mejor y lo peor del ser humano, pero en el que también pone en práctica esa meticulosidad que le caracteriza, consciente de que, si quiere alcanzar su objetivo, debe saber qué pasos dar para no caer en el intento pero, sobre todo, para acertar con las personas que lo ayuden, consciente de que se tendrá que enfrentar a un variopinto grupo de individuos. Sin duda alguna, Javier Sanz Martín sabe cómo utilizar los rasgos que lo definen, aunque también lo pone a prueba en determinadas situaciones.

Uno de los grandes atractivos de esta novela es la ambientación, porque acompañamos al protagonista en un imaginario viaje literario al año 1769. Un imaginario viaje literario que nos lleva por una derrota marítima en la que, junto a los imprevistos a los que se enfrenta la tripulación del bergantín en el que viaja fray Álvaro, atrae el comportamiento que muestra en las distintas localizaciones en las que pasa por diferentes situaciones, y que le llevan a tomar una serie de decisiones para que su empresa se cumpla y evite los malos presagios que presiente. El lector sentirá que acompaña al protagonista hasta La Coruña, y de ahí le lleva a la isla de Terceira, en las Azores. La Habana es el siguiente puerto en el que atracan, para rematar en Veracruz y continuar viaje hacia el interior, a Querétaro. Un viaje en el que se encuentran con algunos imprevistos, donde la intriga es más palpable todavía, porque presienten que oídos indiscretos pueden ponerles en algunos apuros, y se ponen en guardia ante la sensación de que alguien los sigue; o no, sólo puede ser fruto de la tensión, por la trascendencia de este viaje. Apuros que provocan alguna sorpresa desagradable e incluso luctuosa, lo que supone un antes y un después para fray Álvaro y quienes le acompañan.

(San Juan de Ulúa, Veracruz, México)
A fray Álvaro le acompaña un estereotipado elenco de personajes que son fiel reflejo de la España del siglo XVIII, pero también de las colonias del Nuevo Mundo. Personajes que ayudan a interesarse por todo lo que les sucede a lo largo de los capítulos, en los que incluso se desvela algún secreto que guarda alguno de ellos, trascendentales para el devenir de los episodios. Quizás sea fray Álvaro el mejor retratado, pero también el lector se familiarizará con otros con los que interrelaciona, y en los que se produce un claro efecto dominó. El capitán Josu Urrutia es un lobo de mar que no deja indiferente por su carácter sobrio, pero efectivo, y sus sentencias a la hora de dirigirse a sus dos pasajeros. Carácter sobrio, sentencias y seguridad de lo que hace, y que le sirven para ganarse el respeto de quienes navegan con él en su bergantín. Me gustó la forma en la que el autor elige el trato inicial de fray Álvaro con el que los personajes muestran con tiento sus intenciones, caso de Diego López, el papel que desempeña el portugués Antonio Teixeira, y fray Pedro, desde que los viajeros se presentan en el convento de San Francisco, en Querétaro, y otros más secundarios con los que se topan en los diferentes puertos en los que atracan. En este sentido, el papel que desempeñan todos ellos ayuda a que la intriga cobre cada vez más protagonismo, sobre todo ante los giros que tienen lugar a medida que se acerca el desenlace, incluido un hecho luctuoso que tiene lugar antes de abandonar la colonia de Nueva España.

Me gustó Las aventuras de Fray Álvaro de San Froilán, una novela bien escrita y muy entretenida, con un estilo díría que depurado y un ritmo ágil y constante. Javier Sanz Martín planifica y desarrolla una trama en la que misterio, intriga, codicia, traición y la redención están presentes, junto con el carácter metódico del protagonista, que supone un gran equilibrio para lo que sucede a lo largo de los capítulos, en los que el lector se preguntará si es capaz de alcanzar el objetivo que se propone, si bien la constancia de este metódico fraile indica que es posible triunfar en un mundo lleno de inseguridades.


Notas: Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Imagen del Colegio de los Ingleses, en Valladolid, tomada de Wikipedia. Imagen de San Juan de Ulúa, en Veracruz, tomada también de Wikipedia. 










viernes, 17 de julio de 2026

Reseña La Lonja de la Seda, de Juan Francisco Ferrándiz.

 













Título: La lonja de la Seda.

Autor: Juan Francisco Ferrándiz.

Editorial: Grijalbo (Grupo Penguin Random House)

1ª edición: Abril/2026.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978.84-86-253-7168-4

Idioma: Español.

Nº páginas: 632.






Sinopsis:






S XV. Valencia se ha convertido en la ciudad más próspera del Mediterráneo gracias a los mercaderes que desembarcan desde todo el mundo. Para ellos se idea una de las obras arquitectónicas más espectaculares que el hombre jamás haya visto: la Lonja de la Seda.

Sin embargo, no todos están de acuerdo en levantar un templo para los mercaderes, y no para honrar a Dios. La construcción se complica desde el principio en un relato lleno de misterio, corrupción e, incluso, asesinatos: una peligrosa confrontación entre aquellos que aceptan que la sociedad está cambiando y aquellos que pretenden que todo siga igual.

El joven cantero Joan Ibarra, que dirigirá las obras, y su esposa Francesca, una mujer dotada de un extraño don, deberán enfrentarse a sus fantasmas del pasado mientras protagonizan un relato de venganza, pasión y lucha de clases.






Opinión Personal:






Juan Francisco Ferrándiz es uno de los autores de novela histórica que se gana el corazón de los lectores por las fascinantes y envolventes historias que relata, con las que incita a realizar un viaje imaginario en el tiempo a la época en la que se desarrolla la trama de turno, la mayoría de ellas con el Mar Mediterráneo como punto de apoyo y todo lo que esto significa. Sin duda alguna, el escritor contestano se mueve como pez en el agua por estas tierras levantinas, lo que también ayuda a que el lector tenga la seguridad de que no se tarda en olvidar la extensión que tienen, una vez que las páginas comienzan a sucederse.

(Lonja de la seda, Valencia)

La Lonja de la Seda es una ambiciosa novela que está a la altura de la grandiosidad que supone el edificio construido en Valencia en el siglo XV, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y que significa el apogeo de una época de esplendor en una ciudad que vive su particular Renacimiento. Un período que indica que se aproximan nuevos tiempos, porque supone el declive de la nobleza y los privilegios que la acompañan, en contraposición a una clase cada vez más pujante como la que conforman los comerciantes y los sederos, muy asentados en aquel entonces en la ciudad del Turia. Unos comerciantes que son conscientes de que la nobleza tiene cada vez una mayor dependencia de ellos, sobre todo porque quieren conservar el estatus social al que pertenecen, aunque sólo sea en apariencia, como se podrá comprobar a lo largo de los capítulos.

El buen hacer literario de Juan Francisco Ferrándiz, junto con el rigor documental que lo ampara, le confiere una gran consistencia a la trama de turno, y se aúnan para conformar ficciones que mantienen el interés desde las primeras páginas hasta el desenlace. Sabe cómo manejar el ritmo y los tiempos para que el lector no pierda detalle de lo que sucede a lo largo de los capítulos. En este caso, son poco más de 630, desarrolladas con un ritmo ágil, con un claro equilibrio entre la narración y los diálogos, muy dinámicos y vivos, trascendentales para que no se pierda detalle de las vicisitudes que acompañan a los personajes, e incitan a preguntarnos qué más sorpresas nos aguardan, porque se presiente que el autor es consciente de que, dadas las circunstancias que los rodean, es fundamental mantener la presión para el devenir que les espera.

La novela comienza con fuerza. En el prólogo se refleja una clara muestra de inseguridad que les espera a los personajes a lo largo de los capítulos. Es el día de Pentecostés del año 1469, y en la catedral -conocida por los valencianos como Seu- se celebra la tan esperada representación de la Colometa, en la que se produce un funesto desenlace. Un prólogo que significa un antes y un después en la vida del protagonista, Joan Ibarra. Un prólogo desde el que el lector está muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a los personajes a lo largo de unos capítulos titulados, cortos y muy dinámicos, en los que se encuentra con una serie de ingredientes literarios que suponen un gran atractivo para una ficción en la que están muy presentes la intriga, el misterio, elementos propios de novela negra, corrupción, el amor, la lealtad, la traición, la superstición, los ritos ancestrales, el odio, la venganza y el costumbrismo. Ingredientes que se reparten por unas subtramas muy equilibradas, que mantienen nuestro interés por todo lo que sucede, con especial atención a medida que se acerca el desenlace. Subtramas en las que se desvelan en pequeñas dosis los puntos oscuros que provocan una serie de episodios luctuosos o que preocupan a los valencianos por la trascendencia que tienen en la vida de la ciudad, y que marcan el devenir de los personajes.

Juan Francisco Ferrándiz planifica y desarrolla una trama que gira en torno a la construcción de una nueva lonja que tanto anhelan sus promotores, en la que me gustó mucho las explicaciones que ofrecen tanto la voz narrativa como los personajes en sus diálogos, sobre la simbología religiosa que la ornamenta. Los promotores son conscientes de que supone la obra cumbre de una ciudad que está en pleno auge económico, y que la pone a la altura de otras grandes metrópolis europeas durante el siglo XV. Una construcción que el autor utiliza con maestría para reflejar el sentimiento que levanta entre los valencianos. Unos valencianos que son conscientes de que la lucha de clases indica que el viejo orden social corre grave peligro, pese a que la rancia nobleza quiere hacer valer sus privilegios para no verse superado por los comerciantes y sederos. Una construcción que también utilizan los más enfervorizados creyentes que la señalan como maldita, porque tienen ante ellos un verdadero templo para la humanidad, y que conduce a una peligrosa confrontación entre partidarios y detractores

(Convento de Santo Domingo, Valencia)
En La Lonja de la Seda el escritor muestra un magnífico fresco costumbrista en el que forman un perfecto equilibrio la ambientación y los personajes. Un fresco costumbrista que muestra una clara influencia de Don Vicente Blasco Ibáñez y en el que la voz narrativa resalta ese colorido que tanto significado tiene en la obra de Sorolla. Valencia es un personaje más de la novela, al igual que la nueva lonja. El narrador omnisciente invita a dar un magnífico paseo por sus calles, plazas y edificios emblemáticos, tanto religiosos como señoriales aunque también por aquellos rincones más lúgubres de la ciudad, incluido el gran lupanar de las mujeres pecadoras, del que llama la atención la regulación a la que están sometidas quienes lo habitan. La voz narrativa muestra con descripciones claras y concisas, con atención también a la muralla que la rodea y los edificios administrativos.

El lector se encontrará con un universo de personajes que son fiel reflejo de la sociedad valenciana de la época. Junto a lo que ya comenté en esta reseña sobre las clases sociales, destaco el papel que desempeñan en la novela una serie de personajes que forman parte de la organización administrativa y militar de la ciudad. Pese al amplio elenco que conforman, están perfilados con rasgos que ayudan a familiarizarse con ellos, entre los que interrelacionan ficticios con una serie de históricos que, por desconocerlos, me llevó a buscar a alguno de ellos en Internet, dado el papel trascendental que desempeñan algunos en la trama. Puede decirse que son Joan Ibarra y Francesca de Terrera  el alma de esta ficción. Sin duda alguna, son carismáticos y su presencia, al igual que las vicisitudes que los acompañan, ayuda a que la lectura sea más amena. A ellos se unen unos secundarios muy atractivos, dada la trascendencia que tienen a lo largo de los capítulos, y sobre todo por la relación que mantienen con los dos protagonistas. 

Si Joan Ibarra resulta muy atractivo por el papel que desempeña en la construcción de la nueva lonja, otro tanto sucede con Francesca de Terrera, sobre todo, por la fuerza que muestra ante las adversidades a las que se enfrenta, teniendo muy en cuenta el extraño don con el que está dotado, como adelanta la sinopsis, por lo que siente que tiene que convivir con ese estigma que la acompaña, ante el recelo que muestran ante ella mujeres que pertenecen, sobre todo, a la nobleza, porque no aceptan la evolución que muestra en el ámbito social. Pero hay un personaje que puede catalogarse como la némesis de Francesca, Lucrecia de Perellós, por la acérrima enemistad que muestra hacia la que es sierva de su familia, sobre todo desde determinados episodios surgidos en los primeros capítulos, ante lo que me pregunté qué deriva tomaría una situación  que se vuelve cada vez más tóxica, con las peligrosas consecuencias que puede tener para la protagonista y su familia. Joan y Francesca representan el cambio social al que me refiero en el párrafo anterior. Dos personajes que, para medrar, se relacionan con quienes pueden ayudarles a olvidarse de los fantasmas del pasado, como sor Isabel de Villena, el constructor Pere Compte, el sedero Adamo Rosso, Pere de la Sarsa, o la médico Peregrina Navarro, sin olvidarme de la presencia de los Reyes Católicos en la ciudad, durante los tres viajes que realizan a Valencia, y los episodios que protagonizan.

(Puerta de los Apóstoles, catedral, Valencia)
Sin duda alguna, La Lonja de la Seda es una fascinante novela en la que el lector es testigo de la construcción de la nueva lonja, a partir de la que Juan Francisco Ferrándiz planifica y desarrolla una ficción que no tiene desperdicio, bien escrita y con una gran variedad de situaciones que agilizan el ritmo del desarrollo de la trama. El narrador omnisciente mantiene en todo momento un relato envolvente que incita a estar muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a personajes carismáticos como Joan Ibarra y Francesca de Terrara. Unos protagonistas que nos llevan de la mano por una ciudad que está en pleno apogeo, pese a que, como adelanta la sinopsis, deberán enfrentarse a sus fantasmas del pasado, pero también a una serie de vicisitudes que suponen para ellos una verdadera prueba con la que enfrentarse a una sociedad en la que la lucha de clases es una realidad. El lector se encontrará con el protagonismo que también cobra el poeta valenciano Ausias March, con fragmentos de su obra que están muy en consonancia con determinados episodios de la novela. Una ficción que tiene un trasfondo histórico atractivo, no sólo por el peligro que asoma por el mar, sino también porque los Reyes Católicos no tardarán en organizar un ejército con el que asaltar el último bastión musulmán: Granada.







Biografía:






Nació en Cocentaina (Alicante). Es licenciado en Derecho y actualmente compagina su faceta de escritor con la profesión de abogado, la docencia y la divulgación en diferentes medios sobre las tradiciones y leyendas del folclore valenciano.

Su novela Las horas oscuras (Grijalbo, 2012) supuso un exitoso debut en la narrativa épica y le granjeó un puesto entre los autores más conocidos del panorama literario. Sus obras posteriores, La llama de la sabiduría (2015), La tierra maldita (2018) y El juicio del agua (2021), La heredera del mar (2023) y La Lonja de la Seda (2026) confirmaron su nombre como uno de los autores más importantes de la ficción histórica en nuestro país. Ferrándiz es reconocido también internacionalmente puesto que sus libros han sido traducidos a once idiomas.


Notas: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de Penguin Libros. Imagen de la lonja de la seda en Valencia tomada de la web de Lokalee. Imagen del Convento de Santo Domingo tomada de Wikipedia. Imagen de la Puerta de los Apóstoles de la catedral de Valencia, tomada de la web Love Valencia. 





jueves, 9 de julio de 2026

Reseña La hija de un buen hombre, de Mercedes de Vega.

 













Datos técnicos:







Título: La hija de un buen hombre.

Autora: Mercedes de Vega.

Editorial: Espasa (Grupo Planeta).

1ª edición: mayo/2026.

Encuadernación: tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-670-8162-6.

Idioma: Español.

Nº páginas: 352.








Sinopsis:







Madrid, 1992. Celia Freiser tiene diecisiete años. Es hija de Javier Freiser Elizalde, inversor bursátil de éxito, educado en Reino Unido y en la London School of Economics. Celia ve desmoronarse su vida cuando su padre es acusado de un gran fraude financiero, la madre los abandona y su padrino desaparece al poco tiempo, sin dejar rastro.

Cuando a Javier Freiser le diagnostican un alzhéimer precoz e irrumpe la enfermedad en la familia, la memoria se convierte en un territorio minado. Los recuerdos se confunden, las certezas se resquebrajan y lo que había sido ocultado amenaza con desvelarse. Mientras Javier lucha por conservar el control de su relato, Ana se siente atrapada en un mundo de silencios y Celia comienza a recomponer una verdad que nadie le ha contado.










Opinión Personal:








Cada vez que la escritora madrileña Mercedes de Vega, aunque afincada en Montreal (Canadá) publica una nueva novela, no me lo pienso dos veces para decantarme por su lectura. Y es que disfruto mucho con su calidad narrativa y la fuerza que le imprime a sus ficciones en las que la voz narrativa de turno describe tramas que guardan una relación muy directa con la realidad que nos rodea, y pone el foco en temas que no resultan indiferentes. En mi opinión, Mercedes de Vega hace suyas las vicisitudes que acompañan a los personajes que perfila, sobre todo, con unos marcados rasgos psicológicos, que les confiere mucha fuerza y viveza a lo largo de los capítulos, de tal forma que parecen cobrar vida propia.

(Cementerio británico, Madrid)

La hija de un buen hombre  es su última novela publicada hasta la fecha, con el sello Espasa, del Grupo Planeta. La trama tiene mucho de lo que acabo de comentar en el párrafo anterior pero, sobre todo, es de rabiosa actualidad. La hija de un buen hombre es un thriller psicológico con una gran carga emocional, reflexiva y diría que también intimista. A medida que se sucedían los capítulos me dije que es un thriller original y una obra un tanto diferente a las publicadas por la autora.

Estoy muy de acuerdo con lo que adelanta la sinopsis sobre la trama de La hija de un buen hombre: es muy potente y absorbe la atención del lector a lo largo de los capítulos titulados en los que está estructurada. Una trama diría que de marcado corte clásico, porque en ella nada es lo que parece, y la información de lo que sucede a lo largo de su desarrollo está volcada en pequeñas dosis. Incluso el desenlace, aunque más bien previsible, no por ello deja de sorprender al lector, sobre todo por cómo se descubren los últimos flecos de lo sucedido. Sin duda alguna, es un magnífico colofón a una historia que no tiene desperdicio y apenas decae de principio a fin, lo que es de agradecer. A lo que acabo de comentar, añado las alusiones literarias que utiliza el narrador omnisciente suponen un aliciente más para interesarse por su lectura, y por la relación que guardan con los personajes.

Mercedes de Vega planifica y desarrolla esta ficción partiendo de una situación que, por desgracia, raro es el año en el que no escuchamos o leemos en los medios de comunicación el que se haya producido una estafa a gran escala o, al menos, que afecte a un grupo considerable de personas víctimas de este delito. Lo que menos esperan los personajes de La hija de un buen hombre es, precisamente, verse afectados de una forma directa por algo que sucede en la lejanía. Mercedes de Vega muestra en esta ficción muy real y verosímil hasta dónde puede llegar el ser humano para defenderse de las acusaciones que recibe tras ser acusado de forma parte de un entramado delictivo y, sobre todo, consciente de que tiene que rendir cuentas ante la justicia, y buscar la forma de que, de una u otra forma, la pena a cumplir pueda verse reducida por algunos atenuantes en los que apoyarse.

En la sede de la filial madrileña de la compañía inglesa Lombard Investiment hay un enorme revuelo. Hay una auditoría interna con la que el CEO, todo cabreado, quiere descubrir la porquería que hay debajo de la manta, y de la que no duda en tirar para descubrir el juego sucio que han organizado tres de sus mejores inversores de bolsa. Pero esto es sólo el comienzo de algo que hace que tambalee la vida de una familia con posibles. O con muchos posibles. Una familia que ni se imagina el tsunami que se le avecina, una vez que sus miembros tienen conocimiento del enorme fraude financiero cometido por Javier Freiser y dos de sus compañeros con los que fundó la sucursal bancaria en la que trabaja. Una familia que se enfrenta a una vorágine de situaciones, una vez que los medios de comunicación se hacen eco de lo sucedido, pero, sobre todo, las actuaciones judiciales en las que se ven inmersos, lo que provoca situaciones familiares que altera la convivencia familiar.

(Torre Picasso, Madrid)
Uno de los grandes atractivos de esta novela es la estructura que le confiere la autora. Aunque está relatada por un narrador omnisciente en primera persona, los hechos que suceden entre los tres meses que tienen lugar, se relatan desde tres puntos de vista, lo cual conduce al lector a esperar qué dirección toma lo sucedido, una vez que los tres miembros de la familia Freiser se alternan para exponer su punto de vista al respecto. Un relato que incita a que nos preguntemos sobre la realidad de lo sucedido, lo que conduce a estar muy pendientes sobre lo que comento en el tercer párrafo de esta reseña en relación con el desenlace. Sin duda alguna, esta perspectiva que elige la autora es un gran acierto, porque ayuda a conocer mejor la personalidad de estos tres personajes y, sobre todo, las reacciones de la madre y la hija tras conocer la operación que jamás pensaron que fuera capaz de realizar el cabeza de familia, dado el «talento financiero y matemático»(pág. 16) por el que es reconocido como prestigioso operador de bolsa.

La hija de un buen hombre es una novela intensa y emocional, porque las situaciones que viven los tres miembros de la familia Freiser les impulsa a enfrentarse a una vorágine de episodios en los que muestran el límite al que puede llegar su entereza mental. Una entereza mental que los pone a prueba, porque en ellos se percibe la reacción que ofrecen ante el futuro incierto que les espera, una vez que tienen que aceptar la nueva realidad que les rodea. Una entereza mental en la que sorprende la decisión que toma Celia, de diecisiete años de edad, que decide recomponer una verdad que nadie le ha contado, como adelanta la sinopsis pero, sobre todo, ante síntomas inquietantes que muestra su padre, lo que le preocupa, y la actitud desconcertante de su madre al respecto. Decisiones que llevan a preguntarse qué camino va a seguir, consciente de los precedentes familiares que la rodean, y que son un gran aliciente para interesarse por el pasado reciente familiar, que nos traslada a las islas británicas.

Mercedes de Vega planifica y desarrolla una novela de personajes. Son pocos los que transitan por las páginas de esta ficción aunque, sin embargo, conforman un elenco que le confieren mucho dinamismo y viveza a la trama, en la que entiendo que el llamado efecto dominó está muy presente. Son de un alto nivel de vida, lo que se percibe en las descripciones que se realizan a lo largo de los capítulos, tanto en la vida íntima -sobre todo de la familia Freiser-, como en las diferentes localizaciones por las que se mueven, la mayor parte de ellas en Madrid, lo que incita a que observemos la capital de España desde una perspectiva un tanto diferente a la habitual. Mercedes de Vega es una autora que cuida mucho las características de los personajes para que sean muy creíbles y cobren vida propia, a los que también dota de determinados rasgos que ayudan a identificarlos. Sin duda alguna, es Celia quien que imanta la atención del lector, porque los demás los observamos un poco más distantes, dado el papel que desempeñan, de una forma u otra, desde que se descubre la enorme estafa a la que ya me referí en esta reseña.

En mi opinión, Mercedes de Vega hace un gran equilibrio entre los personajes para que todos ellos tengan situaciones con las que atraer la atención del lector, lo que enriquece mucho la trama. Una trama coral en la que el lector se encontrará con una serie de giros, sobre todo en el último tramo, que vuelven más interesante la cercanía del desenlace, al que ya hice referencia en esta reseña. Son unos personajes en los que cobran mucho protagonismo el silencio, los secretos y las lealtades cruzadas, como resalta la sinopsis, pero también el vuelco que se manifiesta en sus relaciones, por la deriva que toma el contacto entre los implicados, pese al fuerte lazo que los une. Unas relaciones en las que, con el paso de los capítulos, se producen situaciones en las que saltan chispas, lo que supone una deriva preocupante. En este sentido, y pese a que domina con diferencia la narración frente al diálogo, las conversaciones que mantienen los personajes son trascendentales por el peso que tienen en la trama, porque incluso se teme que puedan derivar en algún episodio desafortunado.

(Restaurante El Ancla, Madrid)
La hija de un buen hombre es un magnífico thriller psicológico diría que original, con mucha fuerza emocional, y que muestra la calidad narrativa de la autora. La hija de un buen hombre es una ficción muy real y verosímil, cuya trama parte del impacto que produce en la familia del inversor de bolsa, Javier Freiser, la enorme estafa de la que es acusado, junto con dos compañeros con los que fundó la sucursal bancaria madrileña de un banco inglés inversor. Mercedes de Vega planifica y desarrolla una ficción de corte clásico, en la que nada es lo que parece y en la que son los tres miembros de esta familia quienes muestran sus puntos de vista en capítulos alternos. Un corte clásico que también se percibe en el desenlace, aunque previsible, pero no por ello sorprende cómo se desvelan los últimos flecos de las decisiones tomadas por Celia, una joven de diecisiete años e hija de Javier Freiser y su esposa Ana. Junto a la estafa, también aborda los síntomas alarmantes que se manifiestan desde los primeros capítulos en Javier Freiser, sin olvidarme de la sorprendente reacción al respecto de su esposa Ana.








Biografía:






Mercedes de Vega, escritora española, licenciada en sociología y ciencias políticas, se dio a conocer con el éxito de su bilogía familiar Cuando estábamos vivos. Sus novelas la afianzan como una de las novelistas actuales con más personalidad. Descubrió y reconstruyó la historia de Marie Jelen, la Anna Frank francesa. Su vigorosa narrativa ha cautivado a miles de lectores. Reside en Montreal y ha vivido en Madrid, Nueva York y Barcelona. En Espasa ha publicado Bajo la luz del eclipse en 2024 y La hija de un buen hombre en 2026.




Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomada de la web de Planetadelibros, al igual que la fotografía de la autora. Imágenes del Cementerio Británico y de la Torre Picasso, tomadas de Wikipedia. Imagen del Restaurante El Ancla tomada de la web Job Today.