jueves, 20 de agosto de 2026

Reseña El elegido, de Mario Villén.

 











Datos técnicos:






Título: El elegido.

Autor: Mario Villén.

Editorial: Grijalbo (Grupo Penguin Random House)

1ª edición: Junio/2026

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-253-7424-1.

Idioma: Español.

Nº páginas: 424.








Sinopsis:






Durante la oración del último día del Ramadán, un horrendo crimen tiñe de sangre los suelos níveos de la Alhambra. Un enajenado apuñala al emir Yusuf I ante la mirada aterrada de sus súbditos. Entre ellos se encuentra el visir Ibn al-Jatib, médico, poeta y amigo leal del hombre que acaba de morir.

El trágico suceso desata el caos en la corte, que se ve sacudida por intrigas y viejas rencillas. Su hijo Muhammad, apenas un adolescente, es designado heredero para evitar luchas internas. Sin embargo, su posición es frágil desde el primer momento. Ibn al-Jatib, quien ha jurado protegerlo, sabe bien que su entorno es un nido de serpientes donde imperan la traición y la envidia. Solo desenmascarando al verdadero asesino de Yusuf I podrá devolver la estabilidad a una corte dividida… y recuperar la paz en su propia vida.




Opinión Personal:





Mario Villén Lucena ( 1978, Pinos Puente, Granada) vuelve a sorprendernos con su última novela publicada hasta la fecha. Si ya lo hizo con Ilion, El elegido toma ahora el relevo. En esta ocasión se decanta por un thriller de ficción histórica. Es una novela muy ambiciosa, al igual que la trilogía de la que forma parte, dedicada al emirato nazarí. Sin duda alguna, el escritor pinero demuestra que ya es una realidad a tener muy en cuenta en el panorama literario nacional. Con su buen hacer literario y el rigor documental que lo caracteriza ofrece al lector unas obras que defino como un acercamiento a los hechos que sucedieron en la época en la que se desarrolla la trama, complementada por una ficción bien equilibrada, porque estos hechos creados por la imaginación del autor, y que relata la voz narrativa de turno. bien pudieron haber sucedido en ese entonces.

(Palacio Mexuar, Alhambra de Granada)
En El elegido Mario Villén apuesta por un thriller que parte de un hecho real: en el año 1354: durante la Fiesta de la Ruptura del Ayuno, que pone fin al Ramadán, tiene lugar la oración que dirige el imán en la Alhambra, y en la que el hijo de Ismail I está presente. Una oración que se convierte en tragedia, porque el emir es acuchillado y nada se puede hacer para salvarle la vida. Un magnicidio que da lugar a un thriller, porque hay alguna muerte más durante la investigación que lleva a cabo el visir Ibn al-Jatib, que se realiza en unas condiciones en las que se percibe que nada es lo que parece. Un thriller en el que el lector se encontrará con un desenlace muy propio de la época dorada de este género literario, junto con otros episodios que le confieren un gran colofón a esta ficción histórica. Para redondear lo que acabo de comentar, hay también una cuenta atrás a tener muy en cuenta, por lo que la intriga y el misterio se incrementan todavía más.

Me gustó mucho cómo se abordan temas que son muy actuales, pero que están enfocados desde la perspectiva de la época. La homosexualidad y el adulterio cobran trascendencia a lo largo de los capítulos, y están cohesionados con la trama con naturalidad en el relato de la voz narrativa, de tal forma que incluso incita a la intriga, porque el autor tiene muy en cuenta lo que les sucede en esa época a quienes mantienen estas relaciones sentimentales prohibidas.

En El elegido se refleja el declive político del reino nazarí, por la dependencia que tiene del reino de Castilla y las parias que paga al rey Pedro I para mantener la paz. Sin embargo se muestra cómo, a lo largo del prólogo más los 28 capítulos en los que se estructura esta novela, el emir quiere seguir embelleciendo la ciudad, pero también dotarla de instituciones que mejoren, sobre todo, las condiciones sanitarias a las que se enfrentan los granadinos, porque no olvida lo sucedido durante la reciente pandemia de la peste. En este sentido, el autor no se olvida de lo sucedido en esa época, y que todavía recuerdan los granadinos. Una época en la que colaboraron juntos el visir Ibn al-Jatib y la médica Umm al-Hassan, y lograron atajarla.

(Baño Real de la Alhambra, Palacio de Comares, Granada)
Sin duda alguna, la ambientación espacio-temporal es uno de los grandes atractivos de esta novela, y que cobra un claro protagonismo en la trama, diría que en un perfecto equilibrio con la fuerza que emanan los personajes que transitan por sus páginas. En este sentido, Mario Villén tiene muy claro dónde ubicar las escenas para que provoquen en el lector el efecto deseado. Un efecto que viene corroborado por el conocimiento que tiene el autor de la capital granadina, y en particular de la que guarda relación con el período nazarí. El complejo de la Alhambra es un personaje más, aunque las diferentes localizaciones de la ciudad también cobran protagonismo por los episodios que se desarrollan en ellas. Lo mismo sucede con el Albaicín y el impacto que tienen los personajes que viven en este arrabal, y que tienen como privilegiado espectador al río Darro, al que se le menciona en varias ocasiones, porque su presencia supone una frontera natural entre dos formas muy diferentes de vivir el día a día, y a la fuerza tienen que cruzarlo por los varios puentes que comunican ambas orillas. Una ambientación en la que también se refleja la vida cotidiana de la Granada nazarí, y en la que el autor tiene muy en cuenta las costumbres de la época, y que diversifica en las diferentes subtramas que conforman esta fascinante ficción histórica. Costumbres en las que los colores, olores y sabores cobran también protagonismo, dadas las tradiciones que conservan con celo los granadinos. Una ciudad en la que la también vela porque la cultura siga siendo uno de los motores que reflejen el legado andalusí, y en el que la poesía está muy presente, no sólo a nivel oficial en los trabajos realizados por el personal de la Secretaría dirigida por Ib al-Jatib, sino por los fragmentos de poemas que adornan los interiores del complejo de la Alhambra, y que tanto gusta recitar a quienes los contemplan.

Los personajes tienen el sello personal del escritor natural de Pinos Puente. El autor cuida mucho su perfil para que estén muy en consonancia con la época en la que se desarrolla la trama, y les confiere unos rasgos en los que tiene muy en cuenta lo que sobre ellos encuentra durante el proceso documental. Lo que acabo de comentar los hace muy reales, y provocan la sensación de cobrar vida propia, al igual que los ficticios. Incluso hay ocasiones en las que me pregunto si alguno de los que considero ficticios pudieran haber existido en aquel entonces, dado el papel que desempeñan en la trama, o incluso estar basados en algún histórico. Personajes que son muy humanos, en los que los sentimientos y las emociones están muy presentes, al igual que algunos rasgos intimistas, lo que los vuelve más cercanos, pese al carácter sibilino de alguno de ellos. Todos ellos conforman un elenco muy interesante, ya que el papel que desempeñan diría que provoca el efecto dominó. Personajes que conocemos muy en profundidad con el paso de los capítulos, lo que nos ayuda a que estemos muy pendientes de la labor que desempeñan en los episodios trascendentales para el devenir de la trama. El visir Ibn al-Jatib, al que también se dirigen como Lisan al-Din «Lengua de la religión» (pág. 35) es el gran protagonista de esta ficción histórica. Es una figura histórica que tiene una gran fuerza por los matices que lo definen, y que incluso sorprenderá al lector por alguna reacción que muestra en determinadas situaciones. Es el alma de esta novela. Pero le acompaña un elenco secundario muy interesante, y que le confiere una gran fuerza a la trama por el papel que desempeña cada uno, diría que con un claro efecto dominó. Me gustó mucho la cercanía con la que muestra al lector al emir Muhammad V, un adolescente, en el que el transcurso de los capítulos se percibe una gran madurez, dadas las difíciles circunstancias que rodean los primeros días de su emirato.

(Puerta de los Pozos, Granada)
El elegido es una fascinante novela de ficción histórica. Es un thriller en el que Mario Villén parte del asesinato del emir Yusuf I mientras era uno más en la oración que dirigía el imán en la Alhambra ante los creyentes que participan en Fiesta de la Ruptura del Ayuno. El escritor pinero ofrece al lector una trama que no tiene desperdicio y que le mantiene muy entretenido durante el epílogo y los 28 capítulos en los que se estructura. El ritmo de lectura es ágil y el autor marca los tiempos de tal forma que incita a no perder detalle de todo lo que sucede durante la investigación que lleva a cabo el visir Ibn al-Jatib. Con El elegido, Mario Villén cierra de forma magistral la trilogía nazarí, y que comparte con Nazarí y Garnata. A lo largo de los capítulos atraen nuestra atención las intrigas palaciegas, el odio, la venganza, amores prohibidos, la pasión, la ambición, la traición, viejas rencillas, la envidia y el misterio.






Biografía:





Mario Villén es licenciado en Ciencias políticas y Sociología por la Universidad de Granada,  aunque actualmente reside en Málaga. Apasionado por la historia y la escritura, ha publicado diversas novelas de género histórico, entre las que destacan NazaríIlión Garnata. Actualmente coordina el Festival Letrahistórica de Granada y ha colaborado en la prestigiosa página de divulgación histórica Academia Play.

El elegido, una ambiciosa intriga política en la corte nazarí del siglo XIV, es su primera novela publicada en Grijalbo.



Notas: Datos técnicos y sinopsis tomados de la web de Penguinlibros. Fotografía del autor tomada de la web del diario Ideal. Imagen del Palacio Mexuar tomada de Wikipedia. Imágenes del Baño Real del Palacio de Comares y de la Puerta de los Pozos tomadas de la web de la Alhambra. 


viernes, 14 de agosto de 2026

Reseña El color de la verdad, de Rosa Boliart.

 













Datos técnicos:






Título: El color de la verdad.

Autora: Rosa Boliart.

Editorial: Autoeditado Amazon

(Finalista Premio Kindle Stroyteller 2025)

Encuadernación: Tapa blanda.

ISBN: 979-8289376244.

Idioma: Español.

Nº páginas: 378.





Sinopsis:




En 1970, Bernat Casals, frustrado a causa de acumular decepciones laborales y sentimentales, toma una delicada decisión que cambiará el rumbo de su destino: aceptar una oferta de trabajo de una empresa maderera con explotaciones en Guinea Ecuatorial.

En ese nuevo trabajo se verá envuelto en circunstancias inhóspitas y peligrosas que despertarán dudas sobre la decisión que tomó y le harán recelar de sus compañeros de trabajo.
Conocerá a Melibea, una joven exótica de la etnia fang, con la que creará un vínculo que será el eslabón inicial de una cadena de sucesos sorprendentes que conducirán a un secreto cuyas consecuencias afectarán a su familia en el presente.

En el 2022, dos acontecimientos simultáneos alteran la estable vida de Mariona, la hija de Bernat Casals: el nacimiento de su nieto y el fallecimiento de su padre que le deja en el testamento una última voluntad: esparcir sus cenizas en Guinea Ecuatorial.





Opinión Personal:





El pasado año 2025 me llevé una muy grata sorpresa lectora con la novela autoeditada en Amazon por la escritora independiente Rosa Boliart, La dama de los naipes (reseña). El color de la verdad es la segunda novela que leo y reseño de su autoría, y con la que quedó finalista en el Premio Kindle Stroytelle en 2025. Rosa Boliart me confirma que es una autora que escribe bien, perfila unos personajes ricos en matices y construye unas tramas muy consistentes, con un claro trasfondo histórico, y que influye mucho en el devenir de los personajes.

(Plaza del Reloj, Bata, Guinea Ecuatorial)
El color de la verdad es una novela que no deja indiferente por cómo la autora aborda los secretos, silencios y verdades, y cómo influyen en las reacciones que muestran quienes sienten que su vida da un gran vuelco, una vez que son conscientes de lo que se les ocultó durante años. A lo que acabo de comentar, hay que añadir las emociones, sensaciones y sentimientos que reflejan los personajes. Sin duda alguna, influyen mucho en nuestra percepción que se tiene sobre ellos, porque parecen cobrar vida propia a lo largo de los 47 capítulos titulados en los que se estructura. A lo que acabo de comentar añado el racismo, los prejuicios, el odio, el abandono, pero también la venganza y la pasión, y diría que las segundas oportunidades.

Bernat Casals decide aceptar un puesto de trabajo como mecánico en una empresa maderera española instalada en Guinea Ecuatorial. Corre el año 1970, y el país está recién independizado de España. En el poblado Sendye el protagonista se queda prendado de la joven nativa Melibea. Una relación de la que, como adelanta la sinopsis, creará un vínculo que será el eslabón inicial de una cadena de sucesos sorprendentes que conducirán a un secreto cuyas consecuencias afectarán a su familia en el presente. Ya en la actualidad, en 1922, la vida de su hija Mariona da un vuelco al tener su primer nieto. A este nacimiento tiene que sumarle el viaje que se ve obligada a realizar a Guinea Ecuatorial, para que las cenizas de su padre descansen en las aguas del río Muni.

En El color de la verdad me encontré con dos líneas temporales muy diferenciadas, si bien cada una de ellas tiene una variedad de situaciones que incitan a no perder detalle de lo que sucede a lo largo de su desarrollo. En este sentido, entiendo que cobran trascendencia las relaciones interpersonales en la subtrama que se desarrolla en el presente, mientras que en la del pasado es el trasfondo histórico el que influye en el devenir de los personajes que deambulan  por este país subsahariano. Sin duda alguna, Rosa Boliart es consciente de cuándo debe dar los saltos temporales para que el lector no pierda interés por lo que sucede en una y otra, y dejarle con la miel en los labios, con el aliciente de que mantiene el equilibrio constante entre ambas.

La ambientación es uno de los grandes atractivos de esta novela. Una ambientación que está muy acorde con el desarrollo de las subtramas: En mi opinión, diría que en la subtrama que se desarrolla en el presente las descripciones sobre las localizaciones giran más en torno a las relaciones interpersonales, por lo que entiendo que están más difuminadasSin embargo, la línea temporal del pasado surte en el lector el efecto de que se sienta un personaje más, y que vive en primera persona el día a día en la Guinea Ecuatorial postcolonial. Es una época muy difícil para los colonizadores que deciden permanecer en este nuevo país independizado de España, ante las directrices que ordena seguir el primer presidente, Francisco Macías Nguema. Rosa Boliart refleja con detalle las circunstancias laborales a las que se tienen que acostumbrar los pocos españoles que deciden quedarse, y no tiene desperdicio seguir lo que sucede en determinadas situaciones de esta índole, lo que conduce a una serie de escenas en los que la inquietud está muy presente, conscientes de las medidas que puedan adoptar al respecto la nueva administración del país. 

(San Cugat del Vallès, Barcelona)

Una ambientación en la que la autora describe también con detalle las costumbres locales que se mantienen en los poblados nativos, en las que los colores, olores y sabores forman parte de su día a día. Costumbres que sorprenden mucho a Bernat y a su compañero Román, ante la naturalidad con la que contemplan determinadas escenas que para un europeo serían más bien comprometidas. Aunque también forma parte de esta vida exótica los ruidos que les ofrece la noche en la zona selvática a los españoles les cuesta acostumbrarse a conciliar el sueño en estas condiciones, al igual que a los peligros que acechan en estos parajes tan inhóspito

Uno de los grandes atractivos de esta novela son los matices que caracterizan a los personajes. Matices muy ricos, incluida una gran profundidad psicológica que influye mucho en el papel que desempeñan a lo largo de las dos subtramas. Matices que en un principio parecen un tanto superficiales, pero con el paso de los capítulos conocemos esos matices que los caracterizan y que influyen en que empaticemos o nos sintamos un tanto alejados de ellos, al menos al principio. Sin duda alguna, entiendo que esta es una gran baza que con la que juega la autora, porque, pese a que buena parte de los giros entiendo que son previsibles, me sorprendió el cuidado con el que los desarrolla, lo que es de agradecer. Pese a lo que acabo de comentar, tengo que reconocer que me empujaron a estar muy atento por el devenir de las escenas siguientes, porque entiendo que esa sensación la siente más el lector que los personajes, aunque también viven algún giro inesperado

Me gustó mucho El color de la verdad, novela con la que Rosa Boliart quedó finalista en el Premio Literario Kindel Stroyteller 2025. El color de la verdad es una ficción bien escrita, de ritmo ágil y que apenas decae a lo largo de los capítulos. Una novela en la que están muy presentes el racismo, los prejuicios, el odio, el abandono, pero también la venganza, la pasión y el exotismo que reina en la vida cotidiana ecuatogineana, sobre todo en los poblados que están muy ligados al paisaje selvático.





Biografía:






Nací en una pedanía de Tremp (Lleida), llamada Suterranya, en una masía preciosa.

Todos me preguntan porque firmo mis libros como Rosa Boliart en lugar de utilizar Rosa Blanch Boliart que es mi nombre completo. Firmo mis libros como “Rosa Boliart” como una forma de honrar a mi padre y a mi madre, que actualmente me faltan, ya que Boliart era el segundo apellido de mi padre y el primero de mi madre. Mis padres eran primos lejanos.

Encuentro la inspiración en cualquier rincón, en las conversaciones con las personas y en cualquier situación que observo. Un día leí en un artículo que: “hay que tener cuidado con lo que se le cuenta a una escritora, porque puede aparecer en algún capítulo de alguna de sus novelas” y ratifico que es verdad.


Notas: Datos técnicos, sinopsis, portada de la novela y biografía de la autora tomados de la Amazon. Imagen de la Plaza del Reloj en Bata toma de la web Espacios Europeos. Imagen de Sant Cugat del Vallés tomada de la web TV San Cugat. 














miércoles, 12 de agosto de 2026

Resumen lecturas julio/2026.

 











En julio han sido un total de cinco libros leídos y cuatro reseñados:




Los leídos: 








Los reseñados





-Cerdos y amapolas, de Jon Arretxe.





-La hija de un buen hombre, de Mercedes de Vega



-Ultreia, de Francisco Narla







jueves, 6 de agosto de 2026

Reseña Una tumba sin nombre, de Javier Sagastiberri.

 













Datos técnicos:




Título: Una tumba sin nombre.

Autor: Javier Sagastiberri.

Editorial: Erein.

1ª edición: Mayo/2019.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-9109-465-4.

Idioma: Español.

Nº páginas:




Sinopsis:




Arantza Rentería ha desaparecido. Su compañera, Itziar Elcoro, abandonará Bilbao y viajará a las tierras altas guipuzcoanas, al Goierri, para investigar el asesinato de Ernesto Compson, el líder de una comunidad anarquista nacida al calor de las revueltas ciudadanas que culminaron en el movimiento 15-M. El Goierri es también la tierra originaria de Arantza y, a medida que Itziar se interesa por su compañera ausente, iremos conociendo episodios oscuros de su pasado, que se remontan a la época franquista de nuestra historia. El lector asistirá a un final sorprendente, en el que descubrirá que el pasado siempre vuelve, y casi siempre lo hace para perpetuar la desgracia.





Opinión Personal:






Toca poner punto y final a una tetralogía que empecé a leer en 2022 y que dejé aparcada sin excusa alguna, pese a que me gustó mucho El asesino de reinas (reseña), la primera novela que protagonizan las ertzainas Itziar Elcoro, oficial, y la suboficial Arantza Rentería. Una tetralogía de corte muy clásico, pero muy entretenida y con unas tramas muy bien hilvanadas, tanto en las investigaciones policíacas de turno, como en las relaciones personales entre los personajes. Sin duda alguna, aunque Una tumba sin nombre es un tanto diferente a las que le preceden, para mí es la más entretenida e intrigante, y con un desenlace diría que a la par sorprendente como impactante. Sin embargo, me dije que es un magnífico colofón a una serie de la que, estoy seguro, más de uno pedimos que haya alguna secuela con la que poder disfrutar con la compañía de alguno de los personajes que conforman un elenco que tan canutas las pasó, sobre todo en el título anterior, Un dios ciego.

(Hotel Dolarea, Beasain, Guipúzcoa)
La trama de Una tumba sin nombre transcurre casi toda en la provincia de Guipúzcoa. Y es que en esta ocasión es Arantza Rentería la protagonista pasiva que atrae la atención del lector a lo largo de los capítulos titulados en los que se estructura. En la Central de la Ertzainza en Erandio, Bilbao, a los ertzainas que trabajan en sus instalaciones les cuesta aceptar los luctuosos acontecimientos sucedidos en la novela anterior. Unos acontecimientos que incluso les lleva a preguntarse sobre el trabajo que realizan ante los peligros a los que se enfrentan, lo que supone un gran reclamo para el lector durante los primeros capítulos, con el añadido de que el comienzo de la trama no pierde conexión con la investigación del caso anterior, dadas las nuevas noticias que recibe el comisario al respecto.

Javier Sagastiberri planifica y desarrolla una trama que viene cargada de preguntas, pero también en la que el pasado está muy presente y, como adelanta la sinopsis, casi siempre lo hace para perpetuar la desgracia. Preguntas que se hace la oficial Itziar Elcoro, y que tiene un gran punto de apoyo en el friki informático Tomás Arruebarrena, que ya le ayudó en Un dios ciego (reseña), y que de nuevo vuelve a servirle de apoyo, no solo en relación con las pesquisas que realiza, sino también para encontrar las respuestas que necesita ante la desaparición de su compañera y amiga. Ante esta difícil perspectiva que hay en la Central, el comisario decide enviarla al valle de Goierri, en Guipúzcoa, porque piden colaboración para resolver el asesinato que se cometió en la llamada Comunidad de la Tierra.

Uno de los grandes alicientes de esta novela es la ambientación, porque la mayor parte de la trama se desarrolla en el Goierri, un valle ubicado en pleno corazón de Euskadi, al sureste de la provincia de Guipúzkoa, y también conocido como las Tierras Altas de Guipúzcoa. Las atractivas y bellas descripciones que ofrece el narrador omnisciente incita a visitarlo, y disfrutar de los parajes de esta comarca montañosa. Los episodios que se suceden a lo largo de los capítulos conducen al lector no solo por las sierras que la circundan, sino también por las poblaciones como Beasain, Ordizia, Zaldibia o Ataún. Sin duda alguna, el autor eligió a conciencia un lugar idílico en el que sus habitantes llevan una vida tranquila, interrumpida por unos acontecimientos que la alteran y sorprenden a la par a sus habitantes, en la que convergen unos trágicos hechos sucedidos en el pasado junto con la investigación que realiza la inpectora Itziar Elcoro, en la que nada es lo que parece.

(Estación de tren Beasain, Guipúzscoa)
Me gustó mucho el enfoque que le confiere el autor a la trama, por el papel que desempeñaa el anciano padre Muniategui. Este sacerdote fue el antiguo párroco de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Ordizia. Un sacerdote que no tarda en ganarse el cariño del lector, sobre todo por los monólogos que ofrece a sus tres contertulios en relación con la desaparecida Arantza Rentería. Un sacerdote que les suelta unos monólogos casi interminables, pero que a la ertzaina le sirven para formarse una idea de lo que busca sobre su amiga -eso sí, acompañados de un buen vaso de sidra y queso Idiazábal-. Monólogos que, en ocasiones, tuve la sensación de que se repetía un tanto, aunque supongo que sus 80 años tienen la culpa de este desliz. Este relato se complementa con el que realiza Alejandra Abascal y Suárez de Colmenar, madre del asesinado, Ernesto Compson y que, sin duda, supone un buen contrapunto al del padre Muniategui, con lo que el aliciente está servido. 

Javier Sagastiberri vuelve a mostrarnos un elenco de personajes que le confieren mucho dinamismo a la trama, por el papel trascendental que tienen no sólo en lo que a la investigación policial se refiere, sino también por la que realiza Itziar Elcoro para averiguar el paradero de Arantza Rentería, consciente de que es muy probable que pueda encontrarse en el valle del Goierri. En el caso que trae a la inspectora a su tierra le ayuda la agente Idoia Lozano, de la comisaría de Beasain. A los personajes citados en el párrafo anterior hay que añadir a la agente Eider Chassereau y al oficial Jon Ander Macua, que el autor toma prestados de la serie literaria que escribe Noelia Lorenzo Pino, con quien forma parte de la sección Cosecha Roja, de la editorial Erein, y como ya hizo en Un dios ciego con otros autores. 

Una tumba sin nombre es una muy buena lectura, que tiene un ritmo de lectura fluido, escrita con un estilo narrativo sencillo pero cuidado, en el que el autor huye de las florituras para no aburrir al lector con descripciones vacías. A lo largo de los capítulos hay bastante diálogo, muy dinámico y natural, trascendental para conocer el avance de la investigación que realiza la protagonista y la desaparición de su amiga y suboficial Arantza Rentería , y que conduce a un final sorprendente a la par que impactante.





Biografía:





El autor es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad del País Vasco y en Filología Hispánica por la UNED. Desde 1987 trabaja en la Hacienda Foral de Bizkaia. Ha actuado siempre en el ámbito de la Inspección, primeramente como Subinspector de Hacienda y desde hace diez años como Inspector de Finanzas.

Su experiencia laboral le ha ayudado en la redacción de su primera novela, El asesino de reinas, aunque por fortuna no ha tenido que presenciar ningún asesinato. Es importante destacar que la inspiración principal de su amistad, casi incomprensible teniendo en cuenta su origen guipuzcoano, con la gran cantidad de aficionados del Athetic que pueblan las dependencias de la Hacienda Foral de Bizkaia.

El asesino de reinas, Perversidad, Un dios ciego y Una tumba sin nombre conforman una muy entretenida trilogía protagonizada por la oficial de la Ertzaintza Itziar Elcoro y la suboficial Arantza Rentería.


Notas: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor tomadas de la web de Erein. Imagen del Hotel Dolarea, en Beasain, tomada de la web Tripadvisor. Imagen de la estación de tren de Beasain tomada de la web Wikimedia Commons. 





jueves, 30 de julio de 2026

Reseña Ultreia, de Francisco Narla.

 










Datos técnicos:





Título: Ultreia.

Autor: Francisco Narla.

Editorial: Istoría (Grupo Planeta)

1ª edición: Marzo/2026.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 979-13-87714-23-9.

Idioma: Español.

Nº páginas: 616.





Sinopsis:





Con la excusa de construir una nueva catedral, el obispo Diego Gelmírez ahoga en impuestos a Compostela. Y no sólo financia con ellos las colosales obras del templo: también mantiene un ejército propio, engorda sus arcas personales y levanta un palacio tan ostentoso como insultante.

Los únicos que pueden enfrentarse al obispo son los poderosos. Nobles, mercaderes, la reina doña Urraca y su heredero. Pero no lo hacen, luchan entre sí, rapiñan las migajas. Mientras, a los humildes, al pueblo, sólo le queda una certeza: el hambre... y la esperanza de una revuelta.

Ajenos, los peregrinos llegan a una Compostela desgarrada por la ambición y amenazada por los fanáticos almorávides, impacientes por cruzar el Tajo y derribar la cruz.

Y, sin embargo, el destino de Compostela no lo decidirá la corona o la mitra. El destino de Compostela está en manos de una ratera y de un cantero. La hija de un orfebre arruinado por el obispo Gelmírez y un jorobado roto por la muerte de su propia hija. Ella roba en los callejones, y vuela por los tejados. Él ahoga sus penas en sidra, y talla demonios en piedra. Ambos se verán atrapados en una conjura que los cambiará para siempre, a ellos y a Compostela.








Opinión Personal:








A la usanza del peregrino del siglo XII, prepárese el lector para adentrarse en una ficción histórica inolvidable, que le incita a interesarse por todo lo que significa este itinerario que tiene como meta la catedral de Santiago de Compostela, en la que  se conservan los restos de Santiago el Mayor, y a la que se dirigen quienes portan los avíos propios de estos caminantes para venerar su tumba. Un itinerario que se le presenta en forma de tres novelas en las que el Camino de Santiago es el gran protagonista. Tres novelas autoconclusivas que llevan por título expresiones de ánimo, el saludo tradicional entre los peregrinox de la época: Ultreia, Susteia y Santiago.

(Estatua Gelmírez, arzobispo Santiago de Compostela)
Ultreia es la primera que conforma la trilogía. Es la primera de un ambicioso proyecto que merece la pena disfrutar sin prisas y con mucho interés. Sin duda alguna, el escritor lucense Francisco Narla (Friol, Lugo, 1978) ofrece al lector un trabajo literario que está a la altura de lo que significa este trayecto para la cristiandad. Un trabajo literario que empieza con mucha fuerza y que es un adelanto de lo que nos espera en las otras dos que completan la trilogía. Diría que alto voltaje literario. Francisco Narla plasma con maestría y rugor documental lo sucedido en aquella época en una trama potente e inmersiva, porque el narrador omnisciente relata los episodios como si hiciera suyas las  vicisitudes que acompañan a los personajes a lo largo de los capítulos, lo que incide que provoque el efecto de estar pisando las calles de Compostela por las que transitan los personajes en una época en la que presiente la tiranía a la que son sometidos por el arzobispo Gelmírez. Una tiranía que ahoga a la población de tal forma que se presiente que la revuelta está próxima, conscientes de que los acribilla a impuestos para satisfacer su soberbia y ansia de poder.

A medida que se suceden los capítulos no tardé en decirme en más de una ocasión que, en mi opinión, percibía influencia de autores clásicos en Ultreia, dado el papel que desempeñan los personajes que representan a los más desfavorecidos de la sociedad, sobre todo los niños. En este sentido, diría que Víctor Hugo y Charles Dickens están muy presentes, al igual que esas cofradías de rateros que forman parte de la narrativa, caso de Rinconete y Cortadillo, de Miguel de Cervantes. Y es que la presencia de estos personajes le dan un mayor realce al enfoque que le confiere el autor a Ultreia, porque son los más desfavorecidos quienes tienen más que perder en las cargas fiscales de Gelmírez, y que se puede comprobar en cómo afecta a las familias de algunos de estos personajes, dada la presión que ejerce el arzobispo sobre sus progenitores, lo que origina escenas sobrecogedoras y duras.

Uno de los grandes atractivos de la novela es el acierto con el que Francisco Narla recrea la tensión que se palpa en el ambiente, al igual que la acción y que, juntos indican que el cúmulo de estos episodios debe confluir en algo muy serio. La voz narrativa muestra con detalle la preocupación que se cierne sobre los principales artífices, porque colocan sus piezas en un entramado desde el que señalar al arzobispo, el gran promotor de la grandeza de Compostela como el principal responsable del descontento. Un descontento que muestran quienes soportan a sus espaldas los tributos que se ven obligados a abonar a las arcas arzobispales. Un descontento que muestran los miembros del Concejo, los que pertenecen a la Hermandad conformada por la nobleza gallega, y pendientes del papel que pueda desempeñar el heredero de la reina doña Urraca I de Castilla, el futuro rey Alfonso VII. Doña Urraca está acogida en el palacio arzobispal, a donde ha acudido para mediar en la reconciliación entre el Concejo y el arzobispo. Ante esta incierta perspectiva, la ciudad es un verdadero polvorín y en cualquier momento puede estallar la revuelta, dejando herida de gravedad a Compostela que empieza a ocupar un lugar señalado en la cristiandad. Y es que, como adelanta la sinopsis, quienes tienen la fuerza para enfrentarse a Gelmírez no lo hacen y luchan entre sí para recoger las migajas que suelta el arzobispo. Sin duda alguna, el entramado que conforman las subtramas en las que el narrador omnisciente describe lo que sucede en una situación tan crítica, y ante el papel que desempeñan unos y otros, deriva en una potente ficción que no da lugar a tregua.

(Catedral románica de Santiago de Compostela)
El realismo que incluso deriva en situaciones crudas y duras, ayuda a que el lector sienta que el viaje literario imaginario que realiza a la Compostela del siglo XII, tenga una imagen muy nítida de la Ciudad del Apóstol, e incluso sienta que pisa sus calles y plazas. Y es que la ciudad cobra mucha vida porque la voz narrativa la muestra desde diversas perspectivas, porque la joven ratera, huérfana y descarada Ilduara anda cual funambulista por andamios y tejados, a treinta varas del suelo, en donde tienen lugar escenas en las que, a parte de dejarnos con el corazón en un puño, algunas de ellas son trascendentales, sobre todo a medida que se acerca el desenlace. Merece la pena echarle un vistazo al plano que figura en las guardas de esta novela, aunque en mi caso no fue necesario, porque es una ciudad a la que me siento muy unida. Es un disfrute leer las descripciones que el narrador omnisciente ofrece sobre los avances de la construcción de la catedral, al igual que las referencias a la antigua basílica y los episodios que tienen lugar en el majestuoso palacio arzobispal, sede de la residencia de Gelmírez. Estoy seguro que a la mayoría de los lectores le resultarán muy conocidas las aledañas calles a la catedral, como la Rúa do Franco, la Rúa del Villar, la Rúa Nova, el Preguntoiro o la archiconocida Plaza de Platerías. El autor ubica algunas escenas en templos también muy conocidos como San Martín Pinario o el monasterio benedictino de San Payo de Antealtares, ubicado frente a la Puerta Santa y que forma parte del cierre de la Plaza de la Quintana. Otro tanto sucede con las míticas Torres del Oeste, y en el muy modesto villorrio cercano a Santiago, Milladoiro.

De nuevo me encuentro ante una ficción con personajes inolvidables, que conforman un elenco en el que interrelacionan con naturalidad ficticios con históricos. Sin duda alguna, el autor realizó grandes malabares para que la ciudad y su catedral no ensombreciera el papel que desempeña el inolvidable elenco que transita por sus calles y plazas. Es un gran acierto de Francisco Narla el haber elegido a quienes forman parte de los más desfavorecidos de la ciudad, porque son los más perjudicados ante las medidas fiscales que adopta el prelado, ya que no les queda otra que buscarse la vida como rateros para poder llevarse algo al estómago. Sin pretenderlo, son una parte esencial de la chispa que enciende la revuelta con la que pretenden terminar con la tiranía de Gelmírez. Con el paso de los capítulos, se fragua una relación casi paterno-filial entre los ya citados en esta reseña, Ilduara y Triboulet,  que ahoga sus penas en el tugurio del apodado el Rano. A ellos se les une la hechicera Elo, con quienes conforma un peculiar triángulo, en el que las emociones y los sentimientos están muy presentes. Sin duda alguna, ofrecen una gran lección de vida porque su condición les impulsa a mantener una relación en la que apoyarse. Ilduara tiene a su cargo el cuidado de su lisiado hermano Quirce, con quien se le acumulan las preocupaciones, sobre todo ante determinadas escenas que éste protagoniza en el último tramo. Zacarías es un ratero que lidera una cofradía de maleantes que malviven como buenamente pueden. Todos ellos se cruzan con un enemigo común, el vikingo Harald, escolta personal del arzobispo, cuya gigantesca presencia siembra el terror entre los compostelanos allá donde se presenta, conscientes de que no trae nada bueno. Sin duda alguna, los personajes ficticios conforman un gran equilibrio con los reales, relacionados de tal forma que, dado el papel que desempeñan algunos de estos últimos, me sentí obligado a buscar en Google y comprobar si, realmente, eran reales, caso del constructor naval Ougerio, o el monje Aymeric, por el papel que desempeña en el arzobispado, al igual que el papel que desempeña Sancho, el hijo bastardo del conde de Traba.

Ultreia es una novela que se lee con fruición, en la que disfruté con interés y sin perder detalle de todo lo que sucede a lo largo de los capítulos titulados en los que se estructura, y conformados por subcapítulos que le confieren dinamismo. Un dinamismo que ayuda a seguir el desarrollo de lo que sucede en los diferentes escenarios. En la voz narrativa omnisciente se percibe el estilo propio del autor, caracterizado por su elegancia y en la que utiliza recursos literarios varios, aderezados con unas descripciones que muestran verdaderos óleos en los que la Naturaleza cobra mucho protagonismo -muy propio de su narrativa-, con el carácter simbólico que tiene la presencia de la fauna y flora, dadas las características particulares de algunos animales y plantas que se perciben, y a la que sabe sacarle un gran partido, porque nos ayuda a contemplar con mayor interés escenas que viven los personajes en determinadas situaciones, y que en ocasiones ayuda a que la crudeza y las escenas sobrecogedoras cobren un mayor realismo. Un realismo que se percibe también en los diálogos, porque tanto Triboulet como Aymeric -sobre todo el primero- utilizan el francés en sus diálogos, si bien incluyen traducción ajustada a su conocimiento del castellano, en especial en el cantero. Los diálogos se adaptan a la condición social de los personajes, circunstancia que ayuda a identificarlos y está muy en consonancia con el estamento social al que pertenecen. En este sentido, me llamó mucho la atención la inclusión de fragmentos bíblicos que emplea el vikingo Harald en sus diálogos con Gerlmírez, o si éste le pide recordar alguno de ellos que se adapta a la circunstancia que viven.

(Monasterio de San Martín Pinario, Santiago de C)
Para mí, Ultreia es un novelón. Es la primera de las tres que Francisco Narla dedica al Camino de Santiago. El narrador omnisciente relata en tercera persona todo lo que sucede en Compostela una vez que el pueblo está cada vez más convencido de que hay que terminar con la tiranía del arzobispo Gelmírez, que los abrasa a impuestos. Gelmírez muestra su poder y no duda en ejercer fuerza ante quienes no cumplen con los tributos impuestos por el arzobispo, y expone en la picota a quienes quieren derrocarlo. Es una novela que se lee con fruición, aunque sin prisas. Está escrita con un estilo elegante y un ritmo más bien pausado, diría que muy propio del autor. Un escritor que describe con elegancia los capítulos en los que se estructura esta ficción histórica, relatados con un gran realismo en el que están muy presentes, cuando las circunstancias son propicias, escenas crudas y sobrecogedoras, aunque sin ser tremendistas, ni recrearse en el daño que recibe el personaje de turno. La joven ratera, huérfana y desvergonzada Ilduara, junto con el contrahecho y atormentado cantero Triboulet son dos protagonistas inolvidables, que no tardan en ganarse la empatía del lector, muy atentos a las vicisitudes que les acompañan, y que no son pocas. Ultreia es una novela en la que las intrigas, el afán de supervivencia, intrigas palaciegas, codicia, amistad y culpa están muy presentes







Biografía:







Francisco Narla, nacido en Lugo en 1978 y afincado en un pequeño pueblo en el corazón de Galicia, Friol, es aviador y escritor, pero son sus aficiones las que lo definen: tiro con arco, pesca con mosca, gastronomía, apicultura y casi cualquier cosa sobre la que pueda leer en un libro. Es conferenciante habitual en foros universitarios y colaborador en televisión, radio y pódcast (Cuarto Milenio, La escóbula de la brújula, Milenio, Objetivo: La Luna). Ha publicado poesía, relatos, ensayos técnicos y novelas. Como novelista, ha sido traducido a varios idiomas y ha copado los primeros puestos de las listas de ventas con títulos como Assur, Ronin, Donde aúllan las colinas, El buen vasallo o la ganadora del I Premio Edhasa de Narrativas Históricas, Laín. El bastardo.

Ultreia es su trabajo más comprometido. Su trabajo más esperado.



Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomadas de la web de Planetadelibros. Fotografía del autor tomada de la web de Zenda. Imagen de la estatua del arzobispo Gelmírez tomada de la web Mar de Santiago. Imagen de la catedral de Santiago en el siglo XII tomada de la web CiaGalicia.com. Imagen del Monasterio de San Martín Pinario tomada de Wikipedia.