viernes, 27 de marzo de 2026

Reseña El cantar del Norte, de Pilar Sánchez Vicente.

 











Datos técnicos:




Título: El cantar del Norte.

Premio Narrativas Históricas Edhasa 2025.

Autora: Pilar Sánchez Vicente.

Editorial: Edhasa.

1ª Edición: Abril/2025.

Encuadernación: Libro digital (eBiblio Galicia).

Idioma: Español.

Nº páginas: 336.






Sinopsis:






Corre el año 745. El reino visigodo se lame las heridas. Toledo ha caído, don Pelayo ha muerto, y Spania ahora está en manos del califato de Damasco. Las órdenes llegan desde Córdoba. Pero el norte de la península se mantiene, como siempre, levantisco… Allí no se ha perdido la fe en los poderes ancestrales, en lucha continua con una Iglesia en expansión; y no hay terreno más sagrado que el valle de Orandi, cuyo gran roble ve los siglos pasar.

Nadie se atreve a negar la última voluntad de Sancha Asuera, la guerrera astur que ya ha dado nombre a ese cantar que se recita al calor de las hogueras. Y con ella van sus capitanas, la reina Emersinda, y también la que trova esta historia, su hermana Aurelia.

Porque ésta es la historia de un norte convulso, unas tierras en las que, entre el miedo y la hambruna, se alza de repente la sombra de Pelayo, marcado por la cruz en su destino de ser rey. Y también, y sobre todo, la hazaña de unas mujeres, encabezadas por Sancha, que lograron no sólo combatir por sí mismas al enemigo, sino reconquistar Cangas para la cristiandad y comenzar la creación de un nuevo reino.

De los mercados de aldea y los harenes musulmanes, hasta llegar a la batalla de Cova Longa, ésta es la historia de Sancha Asuera, la Valentona, y sus guerreras. Éste es El cantar del Norte.






Opinión Personal:






Me imantó la portada y la sinopsis de El cantar del Norte, novela con la que la escritora gijonesa Pilar Sánchez Vicente se alzó ganadora del Premio Edhasa Narrativas Históricas 2025. Una novela que cumplió con creces las expectativas puestas en su lectura, e incluso me entusiasmó a medida que se sucedían los episodios. Y es que es de agradecer la magistral lección de historia que ofrece la autora, a través de una fresca y ágil voz narrativa, lo que es un lujo en este género literario.

(Valle de Orandi-Asturias)
Pilar Sánchez Vicente recupera la figura de un personaje histórico femenino olvidado Sancha Asuera, para reivindicar  la labor destacada que tuvo durante los años en los que el rey astur Pelayo, quien se enfrentó a los musulmanes tras la invasión de la península ibérica iniciada en el año 711 por el ejército omeya enviado desde Damasco. La historia de Pelayo y Sancha Asuera supone el comienzo de lo que se conoce como Reconquista, toda vez que deciden recuperar lo perdido para restablecer el reino astur, y el efecto dominó que el paso de los siglos produjo en los restantes reinos de Spania, como así denomina la voz narrativa a la Hispania romana.

El cantar del Norte es una novela para disfrutar sin prisas, para no perder detalle de todo lo que nos cuenta la voz narrativa a lo largo de 27 capítulos titulados que no tienen desperdicio. En mi opinión, entiendo que es un gran acierto el haber elegido a Aurelia, hermana de Sancha, como la voz narrativa que da a conocer, cual cantar de gesta, las hazañas que encumbran a la protagonista, tras enfrentarse a los musulmanes y ponerse al servicio del rey Pelayo, unidos ambos por el mismo objetivo. Aurelia es una joven soñadora a quien le gusta escuchar las historias que cuentan los juglares en las ferias de los pueblos, a las que acudía, junto con sus hermanas y su madre, porque «era regatona; compraba al por mayor y vendía al por menor. El vino y el orujo eran su principal fuente de ingresos» (cap. 1). Le gusta componer romances y lo refleja en varios tramos de su relato.

En El cantar del Norte Pilar Sánchez Vicente ficciona la historia de Sancha Asuera con un gran rigor documental, en el que se refleja su labor como historiadora y documentalista, por lo que el lector disfruta de una trama lo más aproximada posible a la realidad de este tiempo pretérito. Sin duda alguna, esta exquisita ambientación espacio-temporal permite al lector realizar un viaje literario imaginario en el tiempo a una época en la que conviven el presente y el pasado entre unos astures, a quienes les cuesta adaptarse a los tiempos actuales, en los que el cristianismo impone su doctrina frente a quienes todavía mantienen las creencias ancestrales. Unas creencias ancestrales que, pese a ello, permanecen muy vivas, aunque procuran ser fieles seguidores de los dictados de la Iglesia, por lo que pueda pasar, como se resalta en varios capítulos. Unos capítulos de los que estuve muy pendiente, porque esas creencias son muy similares a las de mi tierra. Unas creencias que tienen un claro simbolismo en los episodios que se desarrollan en el valle de Orandi, un bello paraje descrito con un grandísimo respeto por el significado que tiene entre los asturianos, y que bien se puede tomar como una particular Arcadia.

El lector se encontrará con una novela épica, porque como tal pueden catalogarse las vicisitudes que vive Sancha Asuera, conocida como “la Valentona”, una joven valiente, decidida y tenaz, y con una ferocidad brutal, que no duda en enfrentarse a enemigos que parecen superiores a ella, consciente de que tiene armas para derrotarlos. Unas armas que muestra primero como luchadora y después como guerrera, porque los enemigos que se enfrentan a ella comprueban en sus propias carnes no sólo la fuerza bruta y maña que tiene, sino también la capacidad de mando para atraer a su causa a quienes, como ella, desean enfrentarse a unos invasores que quieren expulsar de sus tierras. Pero también lucha porque sus logros sean tenidos en cuenta y se les recompense con soldadas similares a las que reciben los varones. Esta insistencia, sin duda, indica el fuerte carácter que la acompaña, porque no sólo reivindica con la palabra, sino también con hechos, y que ofrece como una dádiva a su rey, para que reconozca sus peticiones, y de quienes la acompañan.

(Capilla de la Santa Cruz, Cangas de Onís, Asturias)
Pilar Sánchez Vicente sabe cómo atraer al lector en los episodios en los que las batallas, escaramuzas o asaltos por sorpresa están presentes. Son unos episodios que me resultaron muy atractivos, porque en más de una ocasión me pregunté que estrategia tendría preparada Sancha Asuera para conseguir una victoria más que hiciera correr la voz de sus éxitos entre los astures. La conocida como la Valentona fue una heroína en tiempos convulsos que consiguió que sus paisanos creyeran que era posible expulsar a quienes les imponían tributos que consideraban abusivos, con el valí Munuza instalado en Xixón, desde donde controla los movimientos de quienes se rebelan contra el poder omeya. Episodios descritos con un gran realismo, y en el que las escenas duras están muy presentes, aunque descritas sin recrearse en la truculencia. Las batallas de Cangas de Onís y de Covadonga suponen un gran vuelco para los intereses musulmanes en esa zona de la península, en donde el reinado de Pelayo inicia una nueva dinastía.

Junto al atractivo trasfondo histórico de esta ficción, la autora recrea unas magníficas estampas costumbristas en las que seguí con mucho interés el día a día de quienes tienen que ganarse el sustento como buenamente pueden. Unas escenas costumbristas que sirven para conocer los inicios de la protagonista en un ambiente familiar muy duro, por continua despreocupación de la madre hacia su prole. Sin embargo, son las hijas quienes se preocupan de ganarse el sustento, sobre todo en las ferias y mercados a las que acuden. Ferias y mercados en las que se fragua el destino que les espera a las tres hermanas, que desempeñan un papel trascendental en esta novela, y que tienen en Sancha a su protectora, quien no duda en enfrentarse, si es menester, ante quien sea necesario, con tal de preservar el buen nombre y la integridad de su familia, dadas las duras situaciones que les toca vivir. A Sancha la acompañan sus hermanas Constanza y Aurelia: la primera quiere ser sanadora y aprende el oficio de la mano de Lampagia, a quien consideran como única amiga de su madre. Aurelia es una soñadora, le gusta componer romances y escuchar las historias que canta la Trovadora, con la que coinciden en algunas ferias y mercados.

Por las páginas de El cantar del Norte transita un elenco de personajes muy atractivo, la mayoría femeninos, aunque también el lector se encontrará con algún personaje masculino interesante. Un elenco formado por personajes históricos y otros creados por la imaginación de la autora. Unos personajes en los que la autora tiene muy claro cómo definir los rasgos físicos y psicológicos de cada uno teniendo muy en cuenta la época que les toca vivir. Son un fiel reflejo de la sociedad asturiana de ese tiempo pretérito. Junto a la familia Asuera, hay otras figuras femeninas muy atractivas, caso de Albaila, la esclava concubina de Munuza, y que forma parte del harén de este valí en Xixón. Albaila no deja indiferente, sobre todo por el papel que desempeña en determinadas escenas. Un harén del que también forma parte Fronilde, hermana de Pelayo, que sorprende por la decisión que toma durante su estancia entre las demás concubinas. Sin embargo, y en mi opinión, diría que uno de los personajes que más me atrajo es el sacerdote Bernardino, y que le da mucha vida a la trama, no sólo por el carácter vocinglero y eremita, con el que se le describe en las primeras escenas en las que aparece, sino también sino también por el papel que desempeña a lo largo de los capítulos, que incita a que se esté muy pendiente de su presencia, por indica que algo puede suceder, tal y como avanzan los enfrentamientos entre cristianos y sarracenos, pero también en el seno de las hermanas Asuera. Junto con Bernardino destaco el papel que desempeña, aunque secundario pero diría que trascendental, el soldado Corsino, por la labor que realiza en la residencia de Munuza. Otro tanto sucede Cirilo, dueño del negocio de las peleas que se celebran por la zona

(rey Don Pelayo, Asturias)
El cantar del Norte es una novela que no tiene desperdicio, con intrigas palaciegas incluidas, porque a los convulsos tiempos que viven, hay que añadir lo que supone la muerte del rey visigodo Witiza. El lector se encuentra con una trama muy atractiva, muy bien escrita, con ritmo ágil y constante, lo que es de agradecer en este género literario.






Biografía:







Pilar Sánchez Vicente (Gijón, 1961), es historiadora, documentalista y escritora.
Desde 1986 trabaja como profesional de la información para el Gobierno del Principado de Asturias, actualmente en la Biblioteca Jovellanos de su ciudad.

Su gran inquietud cultural y social la ha llevado a ser miembro de diversas asociaciones de bioteconomía, escritura e información, así como a escribir numerosos artículos y publicaciones sobre Historia, la mujer, la juventud y el turismo. Ha sido también guionista y presentadora de TVE.

Como autora, tiene en su haber hasta la fecha doce novelas. La primera fue Comadres, en 2001, y la siguieron, entre otras, Gontrodo, la hija de la luna (2004), La diosa contra Roma (2008), Mujeres errantes (2018), La muerte es mía (2020), La hija de las mareas (2021) y Madrebona (2024), además de la serie policíaca iniciada con Operación Dracul, ya con tres títulos. Ha escrito también no ficción (Breve historia de Asturias, 2006) y colaborado en varios libros de relatos.

Por su obra, ha recibido los premios Adolfo Posada, 8 de Marzo, Comadre de Oro Especial, y Timón. Y ahora, su última novela, El cantar del Norte (2024), ha ganado el Premio Edhasa Narrativas históricas.

Como curiosidades, es Amiga de la Biblioteca de Luarca en el Campo de las Letras, nombrada Mirada Violeta en el campo de Humanidades por MASPAZ y, desde el año 2008, el Telecable Hockey Club otorga un premio cultural que lleva su nombre.




Nota: Datos técnicos y sinopsis tomados de la web de eBiblio Galicia. Biografía de la autora tomada de la web de la editorial Edhasa y fotografía de Pilar Sánchez Vicente tomada de la web del diario La Nueva España. Imagen del Valle de Orandi tomada de la web de Asturias Diario. Imagen de la iglesia de la Santa Cruz, en Cangas de Onís, tomada de la web Turismo Asturias. Imagen estatua Don Pelayo tomada de Wikipedia. 











miércoles, 25 de marzo de 2026

Reseña Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez.

 











Datos técnicos:






Título: Los cuatro jinetes del apocalipsis.

Autor: Vicente Blasco Ibáñez.

Año de publicación inicial: 1916.

Editorial: e-artnow.

1ª edición: Mayo/2014.

Formato digital.

ASIN: B00KOW2BE2.

Idioma: Español.

Nº páginas: 290.







Sinopsis:




Ambientada en 1914 en Francia y narra las vicisitudes de la Primera Guerra Mundial. El punto de vista es el de un natural de un país neutral aunque claramente decantado por el lado francés de los Aliados frente a Alemania. Debido a sus diferencias políticas, dos familias provenientes de un tronco común, los Desnoyers y los Von Hartrott, se enfrentan. Tras la muerte del patriarca, Julio Madariaga, los Hartrott se marchan a Alemania y los Desnoyers a Francia. Ambas familias terminan combatiendo en bandos opuestos en la Primera Guerra Mundial. La novela discurre ágilmente por los escenarios dantescos de una Europa rota, sobre cuyos desolados campos de batalla el gran vitalista que fue Blasco hace latir finalmente, salvaje e invencible, el deseo de vivir.





Opinión Personal:




Disfruto mucho con la narrativa del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, uno de los máximos exponentes del Naturalismo literario patrio y uno de los grandes escritores de la llamada Generación del 98. Su estilo narrativo es muy actual, por lo que ayuda mucho a que uno se sumerja con interés en la novela de turno. El prolífico escritor, periodista y político tiene una bibliografía muy atractiva, y puede decirse que es uno de los grandes cronistas literarios de nuestro país. Ya leí dos novelas de su etapa valenciana, y un libro de viajes, reseñados también en este blog. En esta ocasión le toca el turno a Los cuatro jinetes del Apocalipsisque no tuvo mucho éxito en España cuando se publicó, si bien fue un best-seller en Estados Unidos y en los países vencedores de la Primera Guerra Mundial.

(Buque alemán Koening Friedrich August)
Los cuatro jinetes del Apocalipsis es una novela claramente antibelicista, no sólo por las alusiones que ofrecen los personajes sobre lo que significa la realidad de un conflicto bélico, sino también por las causas que desencadenan la llamada Gran Guerra. Alusiones en las que destaco un interesante diálogo a favor y en contra entre tres personajes, pese a que en algunas fases de sus exposiciones se me hizo un tanto cuesta arriba, quizás debido al entusiasmo con el que cada uno defiende sus exposiciones. Una novela antibélica en la que el autor incide en la destrucción de la familia, y cómo influye en el devenir de los personajes, conscientes de que pueden ver segada sus vidas, o manifestar secuelas que les dificulta vivir con naturalidad su día a día.

Antes de entrar a exponer mis impresiones, merece la pena pararse en el interesante prólogo que precede a la trama, y en el que Blasco Ibáñez refiere los motivos que le indujeron a escribir esta magnífica novela, considerada como una de las cien mejores del siglo XX. Prólogo del que se deduce que la trama tiene rasgos autobiográficos, porque esta obra es un encargo que le hizo en presidente francés Poincaré: «Quiero que vaya usted al frente -me dijo- pero no para escribir en los periódicos. Eso pueden hacerlo muchos. Vaya como novelista, observe, tal vez de su viaje nazca un libro que sirva para nuestra causa».

Me gustó mucho la estructura que le confiere el el escritor valenciano a esta novela: tres partes bien diferenciadas, cada una de las cuales contiene cinco capítulos y con el aliciente de que comienza in media res, no muy habitual en esa época, lo que supone otro aliciente más para mostrar interés por lo sucedido hasta llegar a ese episodio inicial. Una estructura a través de la que un narrador omnisciente relata la historia de una saga familiar, desde sus orígenes en La Pampa argentina, pasando por los derroteros que toman los miembros de las dos familias que se forman en este país sudamericano y el devenir que les espera tras el estallido de la Primera Guerra Mundial. Sin duda alguna, el autor utiliza esta saga familiar para incidir en la tragedia que supone el estallido de un conflicto bélico, en cómo diferentes miembros de una misma familia pueden combatir en bandos contrarios e incluso llegar a enfrentarse en el frente de batalla.

(Capilla expiatoria,París)
La maestría de Blasco Ibáñez en esta novela estriba en la simbología que utiliza para definir todo lo que supone para el ser humano una guerra, con el gran acierto de que, del mismo tronco familiar, se derivan dos ramas muy diferentes, y que representan el sentir de unos y otros al respecto, pese a la convivencia que los unió durante años. Simbología que el autor refleja también en alguna localización, por el significado que tiene, al igual que a través de alguno de los personajes claves, sobre todo, para comprender las decisiones que toman, principalmente las mujeres, ante el negro panorama al que se enfrentan y poner su grano de arena en una ayuda que entienden necesaria, y que el transcurso del tiempo lo refrenda. Una simbología con la que el autor incide en recordar que una guerra mueve a todos por igual, pese a que, quienes pertenecen a un extracto social alto, ven el peligro que corren sus posesiones y todo lo que en ellas atesoran, lo que origina una serie de episodios angustiosos para Marcelo Desnoyers. Un Marcelo Desnoyers preocupado también por la deriva de su hijo Julio, con la vida bohemia que lleva, pero sobre todo ante la firme decisión que toma en la tercera parte, lo que provoca que el lector mantenga el corazón en un puño, y que origina un magistral desenlace, pero en el que también la esperanza está muy presente.

La trama de Los cuatro jinetes del Apocalipsis tiene como trasfondo histórico el estallido de la Primera Guerra Mundial y su desarrollo, si bien el autor la escribió en plena contienda y fue publicada la en 1916. En mi opinión, entiendo que el autor tuvo muy claro qué era lo que quería contar y cómo. Pero es que, además, también sitúa varios capítulos iniciales en un país que conoce bien, como es Argentina, por lo que entiendo también que esta atractiva parte puede tomarse como un trasunto de lo vivido por él en ese país, aunque con notables diferencias, por el éxito del indiano Julio Madariaga, el patriarca de esta saga familiar. El contexto histórico me gustó mucho, no sólo por lo que acabo de comentar, sino también por cómo refleja la incertidumbre, el temor y después la crudeza y el dolor de quienes ven partir a sus seres queridos a un frente bélico, conscientes de que muchos de ellos no regresarán. Un contexto histórico del que el autor da buena cuenta, porque visitó varias zonas próximas al frente de batalla, lo que se traduce en el gran realismo de las descripciones que ofrece la voz narrativa, sobre todo lo relacionado con la batalla del Marne. Sin duda alguna, supone un gran documento las descripciones de las trincheras, muy visuales, por lo que el lector se pone en la piel de los soldados destinados a estas insalubres madrigueras. Sin embargo, para contrarrestar la truculencia de algunas escenas, Blasco Ibáñez incide en el papel que desempeñan, sobre todo, los jerifaltes del ejército alemán en el campo de batalla, aunque también de los altos mandos del ejército francés cuando se trata de hostigar al enemigo.

Blasco Ibáñez perfila un elenco de personajes muy atractivo, que parecen cobrar vida propia y con el carácter simbólico que representan. Julio Desnoyers es el protagonista de esta novela, si bien diría que más bien estamos ante una trama coral, por el papel trascendental que desempeña cada uno de ellos, y porque entiendo que se forma un verdadero efecto dominó. El más atractivo de todos es el patriarca Julio Madariaga, porque la subtrama que protagoniza está ubicada en Argentina, una tierra a la que emigran muchos españoles en busca de un futuro mejor. Es el dueño de la estancia que acoge como empleados al francés Marcelo Desnoyers y al alemán Karl von Hartrott, que se casan con las dos hijas del estanciero, Luisa y Elena. Madariaga es un hombre hecho a sí mismo, un rico potentado que acopió una gran fortuna con el sudor de su frente, aunque hombre de fuerte carácter, con lo que no se lo podrá fácil a sus dos empleados. No tienen desperdicio los miembros de las dos ramas que se derivan del patriarca español, a quienes les deja las cosas claras tras conocer las intenciones de desposar a sus hijas, Luisa y Elena. Una vez que ambas familias regresan a Europa, la guerra los separa irremediablemente, con la intriga que supone saber si en algún momento dado sus miembros coincidirán en el frente de batalla. Los encuentros y desencuentros entre ambas ramas provocan situaciones en las que se palpa la tensión. Otros personajes complementarios, aunque no por eso carentes de interés, son el español Pepe Argensola, el ruso Tchernoff o el senador Lacour, sin olvidarme del papel que desempeña Berta Erckmann durante el viaje de regreso del protagonista a París en el buque Köning Friedich August.

(Rue de La Pompe, París)
Los cuatro jinetes del Apocalipsis comienza in media res, tiene un ritmo fluido, y marcados rasgos autobiográficos , si bien el elenco de personajes imantan al lector por el papel que, de una u otra forma, desempeñan una vez que la guerra es una cruda realidadLos cuatro jinetes del Apocalipsis es una magnífica novela testimonio en la que el autor deja constancia de sus visitas a diferentes frentes de batalla en Francia durante la Gran Guerra, como propuesta del presidente francés Poincaré. 




Biografía:





Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 29 de enero de 1867 - Mentón, Francia, 28 de enero de 1928), escritor, editor, periodista y político valenciano. Se licenció en Derecho en 1888, por la Universidad de Valencia, aunque nunca llegó a ejercer. Hijo de aragoneses y, aunque hablaba valenciano, realizó casi toda su obra en castellano. Escribió algún relato en valenciano para el almanaque de la sociedad Lo Rat Penat y se vinculó a la Renaixença influenciado por Constatí Llobart, pero poco después se distanció del movimiento.

Fundó los diarios, La Bandera Federal, en 1889 y El Pueblo, en 1894, dónde puso de manifiesto sus ideales republicanos y su oposición a la monarquía. También fue muy importante su actividad editorial y creó las editoriales Sempere y Prometeo, con la participación de destacados ilustradores, como Povo, Mellado, Ochoa y Ballester. En 1890 fue condenado al exilio en París, dónde entró en contacto con el naturalismo francés, que ejerció una gran influencia en su obra. Su primera novela de éxito fue La barraca, que denunciaba la injusticia social en la Valencia campesina.

Las novelas de Blasco Ibáñez se caracterizan por el naturalismo y credibilidad en las descripciones de los ambientes, por los elementos costumbristas y regionalistas y por la acción trepidante en sus relatos. Sus obras se pueden agrupar según su temática: de carácter valenciano, como Arroz y tartana, La barraca y Entre naranjos; novelas de denuncia y crítica social, las más conocidas, La catedral y El intruso; novelas psicológicas, como Sangre y arena, que tuvo un enorme éxito; de temática bélica, la más famosa - Los cuatro jinetes del Apocalipsis-, fue traducida al inglés en 1918 con gran repercusión; y los libros de viajes, que escribió a lo largo de dos décadas de viajes internacionales, como La vuelta al mundo de un novelista.


Notas: Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Biografía del autor tomada de la web de Elejandría digital. Fotografía de Vicente Blasco Ibáñez tomada de Wikipedia. Imagen del barco Koening Friedrich August tomada de la web  Wikimedia Kommons. Imagen de la Capilla Expiatoria en París tomada de la web Tiquets. Imagen de la rue de la La Pompe tomada de la web  Art Photos Limited. 



miércoles, 18 de marzo de 2026

Reseña El siglo del milagro, de Rodrigo Costoya.

 











Datos técnicos:




Título: El siglo del milagro.

Autor: Rodrigo Costoya.

Editorial: Pàmies.

1ª edición: Febrero/2025.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-10070-60-8.

Idioma: Español.

Nº páginas: 528.





Sinopsis:






De milagros fantasiosos

Cuentan que Compostela nació cuando Paio, el eremita, fue guiado por unas luminarias misteriosas hasta la tumba del apóstol Santiago. De ahí el nombre de Campus Stellae. Y también que el rey Alfonso II fue el primer peregrino de la historia. Y que comenzó así una afluencia masiva de caminantes que no ha cesado hasta nuestros días. Una increíble sucesión de milagros, ¿verdad?

Pues lamento decir que todo esto es mentira. Una leyenda, nada más. Una fantasía.

La Compostela primigenia

En los primeros tiempos, en torno a un sepulcro sin identificar no había nada más que un burgo modesto y una pequeña iglesia. El propio Vaticano desmintió que esa pudiera ser la tumba de Iacobus, e incluso algún obispo llegó a ser excomulgado por defender esa tesis.

Un milagro tangible

Es en 1068 cuando nace Diego. Él hizo de Compostela una archidiócesis, y creó la catedral más fastuosa del mundo. Él coronó reyes y entronizó papas, ordenó escribir los códices más maravillosos y puso a la insignificante Compostela a la altura de Roma y de Jerusalén.

Él creó el Camino de Santiago, y en torno a él forjó Europa. Esta es su historia, y es real.

Esto es lo que construyó en el siglo del milagro.

Hasta ahora conocías la leyenda. Ahora descubrirás la verdad.






Opinión Personal:





Por fin tuve una gran disculpa para saldar mi deuda lectora con el escritor compostelano de pro, Rodrigo Costoya, (Torrelavega, 1977). La disculpa la tiene un personaje que marcó el destino de Santiago de Compostela y, por extensión, de Galicia, en la Historia y el artífice de la construcción de que uno de los más impresionantes edificios emblemáticos de la cristiandad fuera una realidad, pese a que era consciente de que no la vería terminada: la catedral de Santiago de Compostela. Pero también fue el impulsor del Camino de Santiago y el que, como adelanta la sinopsis, coronó reyes y entronizó papas y ordenó escribir los códices más maravillosos. Diego Gelmírez es el personaje. Diego Gelmírez es el que puso la primera piedra de lo que ahora es Santiago de Compostela. Diego Gelmírez es un personaje fascinante al que merece la pena conocer a través de las páginas de El siglo del milagro. Rodrigo Costoya ofrece a los lectores una trama ambiciosa y apasionante, a la altura de lo que significó el siglo XI para nuestra tierra, Galicia.

(Palacio Xelmírez, Santiago de Compostela)
Rodrigo Costoya planificó y desarrolló una trama como si de un maestro cantero se tratase, porque la complejidad de la estructura no deja lugar a fisuras. Un maestro cantero que acertó con la estructura que le confiere a esta novela. Una estructura que provoca que el lector sienta que no se enfrenta a un tocho de 526 páginas, porque una vez que se pone en faena es atraído sin remisión. La trama es un verdadero imán, pero no sólo por lo que significa la figura de Diego Gelmírez, sino también por las diferentes subtramas que se derivan de la principal, hasta el desenlace, cerrado con maestría.

El siglo del milagro es una lección magistral de historia. El hecho de que la novela esté estructurada en 196 capítulos más un prólogo y un epílogo, es un claro indicativo de que el escritor compostelano tuvo muy claro cómo hacer que resultara lo más amena posible. Y vaya que si resultó. De principio a fin. Como para no perder ripio de todo lo que relata el narrador omnisciente. Una lección de historia plagada de hechos y personajes reales que no tienen desperdicio. La estructura a la que me referí al principio de este párrafo indica lo laborioso que tuvo que ser decidir en qué punto debía terminar cada capítulo,  con el añadido de son varias las localizaciones que cobran protagonismo, por lo que mantiene informado en todo momento de la trascendencia de los hechos que relata la voz narrativa, con el aliciente de los saltos geográficos que realiza al respecto.

Rodrigo Costoya ofrece al lector una trama como si de un verdadero thriller histórico se tratase, porque esta es la sensación que tuve en todo momento. Y es que no sólo la estructura y el ritmo fluido  le confieren esa categoría, sino también el que la intriga está muy presente a lo largo de los capítulos. En El siglo del milagro hay un verdadero juego de tronos, en el que son varias las sillas regias que son muy apetecibles. Son un gran atractivo las conspiraciones y traiciones que inestabilizan la relación entre los reinos cristianos de la península, e incluso también en el seno de la Iglesia católica, sobre todo por las diferencias que se manifiestan entre Braga y Santiago, -Pío Latrocinio incluido-, lo que origina que la tensión narrativa esté muy presente a lo largo de los capítulos. A lo que acabo de comentar uno también la presencia de los almorávides en al-Ándalus, porque los débiles reyezuelos de las taifas que la conforman les piden ayuda para librarlos del «sometimiento a los infieles del norte» (pág. 51). Porque las batallas también están presentes, no sólo entre reyes cristianos, sino también contra «los monjes guerreros que un día no muy lejano habían bajado de las montañas para dedicar su vida y su sangre a la gloria de Allah» (pág. 51). Almorávides de los que hay que estar muy pendientes, no sólo por lo antes expuesto, sino también por determinados episodios que protagonizan. Aquí el autor hiló muy fino para sacarle lustre a estos monjes de doble velo, ya lo creo. No me olvido de los piratas que asolan las costas gallegas, pero merece la pena conocer el resultado de sus varias incursiones.

(Fortaleza Honesti, Catoira, Pontevedra)
Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, la vida de Diego Gelmírez cambia desde que es llamado por el monarca para formar parte de su corte toledana, pero sería el abad de Cluny, Hugues, quien le da el espaldarazo definitivo. La labor de Diego Gelmírez es un gran reclamo para interesarse por su figura, a quien el autor describe como un prelado muy humano, lo que es de agradecer, porque incluso también nos muestra el lado más íntimo, ya que las reflexiones están muy presentes. Las vicisitudes que le acompañan pulen su personalidad, arrolladora con el paso de los años. Pasa de ser el hijo de un soldado a encumbrarse en puestos que ni sospechaba, lo que le hace andar con pies de plomo, porque sabe que también será señalado por sus orígenes. Es consciente de que sus decisiones le acarrean enemistades peligrosas, y que en más de una ocasión se las verá y deseará para alcanzar sus objetivos, lo que le acarrea unos cuantos disgustos y sorpresas. Disgustos y serios peligros que recibe también de los compostelanos, hartos de los impuestos que los ahogan

Sin duda alguna, El siglo del milagro lo tiene todo. Es entretenimiento. Y es que la ambientación y los personajes forman un binomio inseparable, que muestra el rigor documental que hay para provocar esa sensación. Unos personajes que son fiel reflejo de la pirámide social de la época y de la evolución que muestran los reinos hispanos, auspiciada por el monarca de turno. El siglo XI es una centuria por la que desfilan personajes históricos muy atractivos. Reyes y reinas que dejan su huella en el devenir de Hispania, y que son recordados no sólo por las batallas, sobre todo si les acompaña una gran victoria, sino también por la fuerte personalidad que los define, lo que influye muy mucho en el día a día de sus vasallos, conscientes de que  el monarca puede librarles del peligro al que se enfrentan, no sólo con los reinos colindantes, sino también por el empuje de los almorávides. Son personajes complejos, que muestran lo mejor y lo peor del ser humano: Alfonso VI, Urraca I de Castilla o Alfonso I el Batallador son un claro ejemplo, a los que hay que añadir al líder almorávide Yusuf ben Tasufin. Pero también hay religiosos de los que también hay que estar muy pendientes, como el abad de Cluny, canonizado como San Hugo, y los dos inseparables amigos de Gelmírez desde la escuela catedralicia, el arcediano Hugo y Munio Adefonsis.

La ambientación es exquisita. El lector realiza un viaje literario imaginario a las localizaciones por las que transitan los personajes. Me sentí muy atraído por el cambio que se manifiesta en la mayoría de ellas a lo largo de los capítulos, en especial Santiago de Compostela y, en concreto, la catedral y el palacio episcopal, que son un personaje más de la novela. Disfruté mucho, sobre todo, con los episodios que tienen lugar en Galicia, casi todos ellos muy familiares, por lo que jugué con ventaja, sobre todo por el papel que desempeñan la fortaleza que se conoce como Honesti, Monterroso o Iria Flavia. Merece la pena recrearse con lo que significa Toledo, por el cambio que supuso su reconquista para la ciudad, aunque también atrajo mi atención la imponente abadía de Cluny, sin olvidarme de los diferentes parajes que describe la voz narrativa.

(Abadía de Cluny, Francia)
El siglo del milagro es una novela para disfrutar, sin prisas, cuya trama se apoya en un rigor documental: un novelón, vamos. En mi caso, la catalogo como un thriller histórico, no sólo por la compleja estructura que tiene, sino también porque las conspiraciones palaciegas, eclesiásticas y las traiciones. Rodrigo Costoya ofrece al lector una trama con un ritmo fluido y constante, por cuyas páginas transitan un atractivo elenco de personajes que parecen cobrar vida propia. El siglo del milagro es un magnífico viaje literario imaginario a un siglo atractivo del que merece la pena conocer los hechos históricos que se desarrollaron en este período.  




Biografía:





Soy Rodrigo. Crecí junto al Camino de Santiago cuando apenas había peregrinos. Pasé tardes con caminantes extranjeros que acampaban en la huerta de mi abuela, y vi en primera persona cómo regresaban las multitudes a Compostela. He recorrido el Camino más de treinta veces y paso cada día por el Obradoiro para ir a dar clase al instituto Rosalía de Castro, en el corazón de la ciudad.

Vivo a unos pasos de la catedral.

Esta es mi quinta novela, tras El custodio de los libros (2020), Portosanto (2021), Hijos de Gael (2022) y La última reliquia (2024). En El siglo del milagro he querido contar la auténtica historia de mi ciudad y de esta ruta milenaria llamada Camino de Santiago

Supongo que conoces la leyenda, como casi todo el mundo.

A través de estas páginas conocerás la verdad.




Notas: Datos técnicos y biografía del autor tomados de la web de Edhasa. Fotografía del autor tomada de la web de La Voz de Galicia. Imagen del Palacio de Xelmírez, en Santiago de Compostela, tomada de la web Turismo Santiago de Compostela. Imagen de la Fortaleza Honesti tomada de la web Guíate Galicia. Imagen de la abadía de Cluny tomada de la web Tripadvisor. 




jueves, 12 de marzo de 2026

Reseña Ciudad de los sueños, de Don Winslow.

 



                                  

             





Datos técnicos:




Título: Ciudad de los sueños.

Título original: City of drams.

Traductora: Victoria Horrillo Ledesma.

Autor: Don Winslow.

Editorial: Harper Collins.

1ª edición: Abril/2023.

Formato: Libro digital.

Idioma: Español.

Nº páginas: 374.



Sinopsis:




Hollywood


La ciudad donde se fabrican los sueños.

Danny Ryan se ha dado a la fuga tras perder una guerra sangrienta que enfrentó a bandas criminales de la Costa Este. La mafia, la policía y el FBI lo quieren muerto o en prisión. Acompañado por su hijo pequeño, su padre anciano y los maltrechos restos de su facción de soldados leales, Danny emprende la clásica migración americana con destino a California, dispuesto a comenzar una nueva vida.

Una existencia tranquila y pacífica.

Los federales, sin embargo, dan con su rastro y le piden un favor que podría hacerle ganar una fortuna o costarle la vida. Y cuando en Hollywood empieza a rodarse una película basada en su pasado, Danny exige una parte de los beneficios y comienza a reconstruir su imperio delictivo.

Entonces se enamora.

De una atractiva estrella de cine que también arrastra un pasado turbio.

Cuando sus mundos chocan provocando un estallido que podría acabar con ambos, Danny Ryan se ve obligado a luchar por sobrevivir en la ciudad donde nacen los sueños.

O donde van a morir.

Desde la costa de Rhode Island hasta el desierto de California donde se hacen desaparecer los cadáveres, desde los pasillos del poder de Washington donde se gesta la verdadera corrupción hasta los legendarios estudios de Hollywood donde se forjan auténticas fortunas, Ciudad de los sueños es una epopeya arrolladora en torno a la familia, el amor, la venganza, la supervivencia y la brutal realidad que se esconde tras el sueño.





Opinión Personal:





Me gustan mucho las novelas negras en las que la mafia está muy presente, y sobre todo las que recuerdan a las que se desarrollan durante la llamada Gran Depresión y la Ley Seca, y en general durante la primera mitad del pasado siglo XX, con la mítica novela de Mario Puzo, El padrino, un icono del género de lo negrocriminal, cuya trama transcurre entre 1945 y 1955. En esta línea está la trilogía -parece que la última- que publicó Don Winslow protagonizada por el mafioso de origen irlandés Danny Ryan, a la que el márketing cataloga como la gran sucesora de El padrino. Pero, en mi opinión, diría que no es para tanto porque, si bien entretiene muy mucho. En mi opinión, entiendo que el joven irlandés no tiene la arrolladora personalidad de Vito Corleone, por lo que significa este personaje en la familia Murphy e incluso entre los clanes rivales. Sin embargo, Danny Ryan es un protagonista que incita a estar muy pendiente de las vicisitudes que le acompañan, sobre todo ante tanta adversidad a la que se enfrenta.

Pese a que el desenlace de 

(Puente Key Dodge, Washington, USA)
Ciudad de los sueños me descolocó un tanto, en este tramo me encontré con un giro que contrarresta el sabor agridulce que me produjeron esas escenas. No me queda otra que leer el cierre de esta trilogía, sobre todo para saber si mantiene, al menos, el equilibrio de los dos títulos anteriores que la completan Por eso no dudo en comentar que me gustó mucho más esta novela que Ciudad en llamas. Y es que me encontré con una trama muy entretenida, más adictiva y con un ritmo trepidante, en las que los giros narrativos están muy presentes, con el aliciente de que es más amplio el abanico de localizaciones, y que el narrador omnisciente describe de tal forma que nos podemos hacer una clara idea de cómo son los espacios por los que transitan los personajes. 

Don Winslow planifica y desarrolla esta trilogía como si de una epopeya se tratara. De hecho, la estructura en tres partes bien diferenciadas, cada una de las cuales es introducida por un fragmento de La Eneida, de Virgilio, son un claro adelanto de lo que le espera al lector a lo largo de los capítulos que las conforman. Y es que Danny Ryan y los soldados y fieles agregados que le siguen emprenden una huida hacia adelante, tras una guerra sangrienta contra los Moretti. Quienes leyeron Ciudad en llamas tienen, en este ecuador de la trilogía, el aliciente de que el narrador omnisciente refresca lo sucedido en la anterior entrega, e incluso resalta algunos episodios para que se comprenda mejor determinadas situaciones que se le presentan a los personajes en la búsqueda de un nuevo destino en el que asentarse y empezar una nueva vida, pero ya encuadrada en la legalidad.

En mi opinión, entiendo que Ciudad de los sueños, al igual que su predecesora, es un cúmulo de clichés del género, pero que tiene el atractivo de que el escritor estadounidense le da un toque personal para que todo lo que sucede no resulte tan repetitivo, al igual que el estereotipo reflejado en los personajes, en los que se percibe el modus operandi propio del crimen organizado. Un submundo en el que tiene muy en cuenta el escalafón en el que se estructuran estas familias mafiosas aunque, pese a lo cruento de sus actuaciones, tienen unas líneas rojas que no se deben de pasar, porque si lo hacen son conscientes de que no les espera nada bueno tras saltarse reglas que consideran sagradas. Lo que acabo de comentar en este párrafo está enriquecido con la presencia de una subtrama en la que el cine cobra gran protagonismo, y en el que se muestran las dos caras que ofrece el mundo del celuloide, y que le confiere el plus de interés, para que todo lo que se desarrolla en un entorno en el que los sueños pueden volverse pesadillas,   en donde las sorpresas provocan unos dolores de cabeza diferentes a los que están acostumbrados al glamour que destila el séptimo arte.

(Rancho Bernardo, San Diego, USA)
Don Winslow resalta también el romanticismo que hay en torno a las dos familias enfrentadas, los Moretti y los Murphy, una de origen italiano y otra irlandesa. El apego a sus raíces marca también las pautas que siguen en sus actos, porque la religión está también, de una forma u otra, muy presente. Y es que se producen situaciones en las que, de ser otro el mafioso, no dudaría en descerrajarle un tiro a quien mereciera finalizar sus días de una forma tan cruel. Pero, en especial Danny Ryan, siente que él, ante todo, es un católico irlandés, obligado a no cumplir determinados preceptos del submundo en el que vive. Sin embargo, es consciente de que puede jugar en su contra esta toma de decisiones, pero también puede reportarle beneficios.

A diferencia de Ciudad en llamas, el lector se encontrará en Ciudad de los sueños con una variedad de localizaciones muy atractivas que le confieren un gran dinamismo a la novela, por lo que empuja a la voz narrativa para que diversifique su relato según la trascendencia de lo que sucede a lo largo de los capítulos. Localizaciones descritas de forma breve y concisa, pero con tal claridad, y que ayudan a estar muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a los personajes, sobre todo a los que, junto con el protagonista, desempeñan un papel trascendental en la trama. Atrajo mucho mi atención, sobre todo, lo que sucede en alguna interestatal de la que tanto se habla, los bellos parajes de California, con gran protagonismo de Los Ángeles y el mundo de Hollywood, aunque también en San Diego, y el papel que desempeña esta ciudad en Danny Ryan, porque se suceden episodios que incitan a estar pendiente de las decisiones que toma. Sin duda alguna, es un interesante viaje de costa a costa, y en el que estas localizaciones se perciben desde una perspectiva diferente: el crimen organizado.

Por las páginas de esta segunda novela de la trilogía transita un amplio elenco de personajes estereotipados, que muestran el lado más villano del ser humano. Y es que también hay miembros de la ley que tienen sus cosillas, pese a que el objetivo es capturar al cabecilla de la mafia irlandesa, consciente de que les cuesta reunir pruebas para detenerlo. Sin duda alguna, esta subtrama es muy atractiva por los giros que tienen lugar en su desarrollo, y el papel que desempeñan los principales implicados en terminar con el crimen organizado. Personajes muy humanos y reconocibles, que nos ayudan a estar muy pendientes de las fechorías que cometen, porque la trama no es nada amable, sino que en ella hay escenas que ponen los vellos de punta, ante las barbaridades que cometen algunos, si bien el autor no se recrea en describir estas situaciones truculentas. Dadas las sombras que presentan estos individuos, sobra la empatía, pero se siente interés por la implicación que manifiestan en los líos en que se meten y, sobre todo, las decisiones que toman para salir lo mejor parados posible. Y es que Don Winslow perfila un cartel conformado por lo mejor de cada casa, como se suele decir en estas ocasiones. Incluso en ellos hay lugar para el humor negro, sobre todo si entre los presentes están los apodados los Monaguillos, Sean South y Kevin Coombs, a los que el jefe tiene que atar en corto por lo que pueda pasar. Otro personaje que no deja indiferente es Madeleine McKay, la progenitora del protagonista, por la vida de glamour que lleva y el secretismo en torno a su persona, de la que se van desvelando cosillas con el paso de los capítulos. Pero, sin duda, el papel estrella lo desempeña una actriz llamada a ser una estrella del séptimo arte, porque lo tiene todo para ser una gran diva de este glamuroso mundo, Diane Carson.

(Playa Capristano, San Diego, Calif., USA)
En resumen, y pese a que el desenlace de Ciudad de los sueños me descolocó un tanto, en este tramo me encontré con un giro que contrarresta el sabor agridulce que me produjeron esas escenas. Sin duda alguna, me gustó mucho más que Ciudad en llamas. Don Winslow planifica y desarrolla una trama con un ritmo diría que trepidante, no sólo por la variedad de situaciones que vive el amplio elenco de personajes que transita por sus páginas, sino también por la variedad de localizaciones. Sin duda alguna, me gustó mucho más que Ciudad en llamas



Biografía:





DON WINSLOW es el aclamado autor de veintiuna novelas, entre las que destacan El invierno de Frankie Machine, Salvajes, que fue llevada al cine por el tres veces ganador del Óscar, Oliver Stone; El poder del perro, El cártel y La frontera, publicadas con gran éxito en todo el mundo, han sido adquiridas por FX en un acuerdo multimillonario para convertirlas en serie de televisión a partir de 2020.

Winslow vive entre California y Rhode Island, y ha ejercido como investigador, experto en lucha antiterrorista y consultor judicial.




Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de Amazon. Fotografía de Don Winslow tomada de la web de Zenda. Fotografía del Puente Key Brigde, en Washington, tomada de la web Etsy. Fotografía de la barriada Rancho Bernardo, en San Diego, tomada de la web 123RF. Fotografía Playa Capristano, en San Diego, tomada de la web Expedia.