viernes, 24 de abril de 2026

Reseña El fuerte de la Florida, de Santiago Mazarro.

 













Datos técnicos:





Título: El fuerte de la Florida.

Autor: Santiago Mazarro.

Editorial: Pàmies.

1ª edición: Mayo/2022.

ASIN: B0CTKTHC2.

Formato: Libro digital.

Idioma: Español.

Nº páginas: 472.












Sinopsis:









San Agustín de la Florida. 1740.


Samuel Durango, español de origen africano y habitante de Fuerte Mosé el primer asentamiento de negros libres de Norteamérica, es capturado por los caciques esclavistas de las colonias británicas.
Indignada por la decisión de su padre de no acudir en ayuda del joven, Teresa de Montiano, la hija del gobernador, contrata en secreto a un excéntrico capitán cuyas acciones están a punto de desencadenar una guerra. Juntos inician un arriesgado viaje que tiene como fin entrar en las inmensas plantaciones azucareras de Carolina, encontrar al joven Samuel y liberar al resto de hombres esclavizados por el contrabandista Caleb Davis. Mientras tanto, en la Florida española, los demás negros de Mosé y los españoles de San Agustín se preparan para defender la ciudad ante la llegada inminente de fuerzas invasoras.


Santiago Mazarro, que ya sorprendió a la crítica con su primera novela, vuelve a destripar las entrañas de la América colonial con una historia de aventuras trepidante, bien documentada y a todas luces necesaria para entender el legado multicultural del continente.






Opinión Personal:






Me gusta que en literatura se ficcionen hechos históricos desconocidos por la gran mayoría de los lectores, sobre todo si tienen el aliciente de que, por una u otra causa, han caído en el olvido y que, sin embargo, han tenido una gran trascendencia en la época en la que se desarrollan. Uno de ellos es el que relata un narrador omnisciente en la novela que hoy reseño y no dudo en recomendar. El título es El fuerte de la Florida; el autor, Santiago Mazarro. Y es que a lo largo de los 41 capítulos en los que se estructura esta fascinante novela, el escritor madrileño imparte una magistral lección de historia en torno a lo sucedido en el que se conoce como Fuerte Mosé, en la colonia española de la Florida, en donde son acogidos como libres los esclavos que consiguen escapar de las plantaciones de las cercanas colonias británicas de las dos Carolinas y Georgia.

(Fuerte Mosé, Florida, USA)
Quienes disfrutan leyendo novela histórica tienen en El fuerte de la Florida una propuesta muy interesante, no sólo por lo que comento en el párrafo anterior, sino también porque Santiago Mazarro es un gran narrador quien, con un estilo narrativo cautivador, sabe como mantener activo el interés del lector a lo largo del desarrollo de la trama. Y es que buena parte de ella se apoya en hechos históricos documentados con rigor, como se aclara en la interesante Nota del Autor, por lo que se la puede definir como una novela testimonio. A lo que acabo de comentar añado el que también se percibe su trabajo como guionista y documentalista, porque las escenas que se suceden son muy vívidas, dada la gran claridad y realismo con el que son descritas.

Santiago Mazarro sabe cómo atraer la atención del lector desde las primeras líneas hasta el desenlace. Planifica y desarrolla la trama principal como una ficción en la que la aventura está muy presente, porque los dos protagonistas viven episodios inesperados en los que se enfrentan a una serie de vicisitudes, sobre todo adversas, en las que incluso sus vidas corren un serio peligro. A lo que acabo de comentar hay que añadir la guerra que estalla entre el Reino de Gran Bretaña y el Imperio español, conocida también como la guerra de la Oreja de Jenkins, o guerra del Asiento. Una ficción en la que están muy presentes  el romance, la traición y las segundas oportunidades, que en su conjunto provocan una serie de giros que imprimen mayor interés al devenir de Teresa de Montiano, una vez que decide contratar el servicio del capitán Juan León Fandiño para rescatar a Samuel Durango, capturado por los ingleses, y esclavizado en la plantación del coronel británico John Mullryne.

El fuerte de la Florida comienza con un episodio impactante y sublime, y que se desarrolla nueve años antes del inicio de la trama. Es un episodio descrito con claros rasgos cinematográficos, en los que la voz narrativa tiene también muy en cuenta la fotografía y la intensidad del relato. Rasgos que consiguen mantener el corazón encogido por el duro e incierto viaje que se les presenta a quienes se arriesgan a escapar del infierno en el que se convierte su vida desde que son capturados como esclavos en África. Incierto viaje, no sólo por la dureza del paisaje al que se enfrentan, sino también por la fiereza de sus perseguidores, que quieren evitar que se cumpla ese ansiado sueño hacia la libertad. Un episodio impactante como los muchos que tuvieron lugar en aquel entonces en las colonias esclavistas británicas. En esta ocasión el autor elige la fuga que se planificó en la plantación del capitán Caleb Davis, en Georgia, cerca de Savannah, y en la que el lector se encuentra con personajes de los que estará muy pendientes en capítulos posteriores, caso del niño Samuel Durango y Salimata, una joven esclava que tiene un papel muy activo en esta huida.

(Gobernador Manuel de Montiano)
Para que no nos sintamos desamparados en esta aventura, por aquello del desconocimiento del hecho histórico del que parte esta ficción y otros que lo secundan, es de agradecer el que el autor haya tenido a bien facilitar el plano de la ubicación de San Agustín de la Florida y el Fuerte Mosé en aquel entonces y las colonias británicas citadas en esta reseña, porque ayudan mucho a imaginarse en donde tienen lugar las escenas que protagoniza el inolvidable elenco de personajes que transita por esta novela. Unos personajes de los que también se ofrece relación en la que, sobre todo, predominan figuras históricas de la época, lo que le añade un plus de interés, porque se percibe que el autor supo cómo aprovechar los rasgos que en su día los definieron, junto con las lagunas documentales para construir su personalidad, y que resultaran lo más atractivos y creíbles posible.

Uno de los grandes atractivos de esta novela es que puede decirse que el lector vive en vivo y en directo una trama que no tiene desperdicio ni da lugar a tregua, porque el autor la estructura de tal forma que en todos los capítulos se desarrollan escenas que nos incitan a preguntar qué más les puede pasar a los protagonistas, porque aún no salen de una cuando empiezan a meterse en otra situación comprometida. En este sentido, Santiago Mazarro combina con acierto escenas propias de una novela de aventuras con episodios en los que la voz narrativa relata el inhumano día a día de los esclavos en las plantaciones de las colonias británicas, al igual que el incierto desenlace que supone la arriesgada decisión que toma Teresa de Montiano, la hija del gobernador de la Florida, una joven de fuerte carácter e independiente, que protagoniza escenas en las que en más de una ocasión me pregunté si esta joven sabía realmente a qué se enfrentaba tras la decisión tomada y, sobre todo, por la condición social que la define, porque dudé de su adaptación a las difíciles circunstancias a las que se enfrenta. A lo que acabo de comentar hay que unir los episodios que se suceden a medida que se aproxima el desenlace, porque el inminente enfrentamiento entre las tropas inglesas y las limitadas fuerzas militares que comanda el gobernador de la Florida es una cruda realidad, ya que es consciente de que su supervivencia depende de la ayuda que puedan recibir desde La Habana, y si es que la recibe.

De nuevo me encuentro ante un elenco de personajes inolvidables, con el aliciente de que buena parte de ellos son históricos. Sin duda alguna, son el alma de esta novela. Personajes muy humanos, complejos, en quienes los sentimientos, las emociones y las sensaciones están muy presentes, sobre todo cuando las circunstancias que viven les son muy adversas. En este sentido, quienes viven en San Agustín y en el Fuerte Mosé son conscientes de que en ellos surte el efecto dominó, porque si uno hace bien las cosas, repercute en los demás y lo realizado beneficia y perjudica a todos por igual. Son conscientes de que tienen que dar todo lo posible y más para hacerles ver a los británicos que no les temen. Son conscientes, también, de que el temor, el terror y el dolor les acompaña, y que, sobre todo en el último tramo, viven con la inseguridad de que la luz del sol que ven ese día pueda ser la última. En este elenco cobran protagonismo el liberto Samuel Durango y la joven Teresa de Montiano, aunque están flanqueados por un grupo de secundarios que tienen una gran trascendencia en esta ficción. El autor acierta al conjugar el dinamismo que comparten los dos antes citados junto con el capitán Juan León Fandiño y el gobernador de la Florida, Manuel de Montiano.

(Castillo de San Marcos, Florida, USA)
En resumen, El fuerte de la Florida es una magistral lección de historia, en la que el escritor madrileño Santiago Mazarro ficciona un hecho sumido en el ostracismo, como es el asentamiento del Fuerte Mosé en la colonia española de la Florida, en el siglo XVIII. El lector se encuentra con una trama cargada de realismo, visual y muy cinematográfica, influida por el trabajo que realiza Santiago Mazarro como guionista y documentalista. El ritmo narrativo es ágil e incluso trepidante en una serie de tramos, porque es el más adecuado para los episodios que viven los personajes. El fuerte de la Florida es una fascinante novela en la que predomina la aventura, pero en la que también el romance, la traición y las segundas oportunidades están muy presentes, al igual que la presencia de la conocida como la guerra de la Oreja de Jenkins.






Biografía:






Santiago Mazarro (Madrid, 1992) es un escritor, guionista y documentalista español especializado en historia y narrativa. Ha escrito y dirigido documentales históricos en España, México y Estados Unidos. Con su primera novela, Senderos Salvajes, fue ganador del premio Hislibris a mejor autor novel y finalista del Certamen Internacional de Novela Histórica de Úbeda. En la actualidad combina la comunicación con la creación literaria.







Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomados de  Amazon. Fotografía de Santiago Mazarro tomada de la web de la editorial Pâmies. Imagen del Fuerte Mosé tomada de la web del diario ABC. Imagen del gobernador Manuel de Montiano tomada de la web del diario El Confidencial. Imagen del castillo de San Marcos, cerca de San Agustín de la Florida, tomada de la web AARP. 

jueves, 16 de abril de 2026

Reseña La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.

 

















Título: La Sombra del Viento.

Autor: Carlos Ruíz Zafón.

Editorial: Planeta.

Publicación: Julio/2010.

Formato: Libro digital eBiblio Galiciañ.

ISBN EPUB: 9788408095590.

Idioma: Español.

Nº Páginas: 592.








Sinopsis:










El Cementerio de los Libros Olvidados, el cuarteto de novelas que arranca con La Sombra del Viento y sigue con El Juego del Ángel, se ha convertido en la gran saga novelística en curso de nuestro tiempo. La leyenda comenzaba en el año 2000, cuando Ruiz Zafón culminaba su primera novela para adultos y estaba a punto de dar a conocer un libro mágico que cambiaría el panorama literario, y que hoy sigue ganando el corazón de miles de lectores en todo el mundo.

Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambia el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo xx, desde los últimos esplendores del Modernismo hasta las tinieblas de la posguerra.

Aunando las técnicas del relato de intriga y suspense, la novela histórica y la comedia de costumbres, La Sombra del Viento es sobre todo una trágica historia de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros cuya intriga se mantiene hasta la última página.




Opinión Personal:





Hoy toca reseña de relectura. No es habitual en este blog, pero sabía que tenía que releer si o si la novela que tanto asombró en el panorama literario nacional en 2001, año de su publicación inicial. El título es La sombra del viento; el autor, Carlos Ruiz Zafón. Y es que en esa primera lectura de este best-seller me gustó, pero no tanto como lo que se comentó en esa época sobre la que es la primera novela para adultos del escritor barcelonés. El grandísimo éxito cosechado por La sombra del viento no provocó en mí las ansiadas expectativas, sino que me gustó en su conjunto porque recuerdo que hubo algunos tramos, sobre todo hacia el desenlace, que no me terminaron de convencer. Quizá también pudo ser el hecho de que lo gótico está muy presente y su relato me desconcentró un tanto del resto de la trama, porque entendía que me sobraban algunas escenas. Esto sucedía en mayo de 2017. Pero....

(Calle Santa Ana, Barcelona)
Pero el paso del tiempo nos ayuda a comprender el mundo que nos rodea de otra forma. Y es que, sobre todo como lector, entiendo que gané experiencia, que me ayuda a analizar mis lecturas quizás con una interpretación más acorde con lo que el autor de turno quiere contarnos en sus novelas. Entiendo que fue esta interpretación la que me hizo, por fin, disfrutar con fruición página tras página. Disfrutar de una historia muy bien escrita y mejor contada por un autor que, hasta esa fecha, sólo había publicado novelas juveniles. La sombra del viento y la tetralogía de la que forma parte, El Cementerio de los Libros Olvidados, es un grandioso legado del fallecido escritor barcelonés, Carlos Ruiz Zafón.

Mucho se ha escrito sobre esta novela, a favor y en contra. Tal vez el éxito que tuvo no sólo en España, sino también a nivel internacional, sirvió para que muchos detractores no lo aceptaran y le pusieran más pegas que aciertos. ¿Que La sombra del viento no aporta nada nuevo a la Literatura? Entiendo que es muy difícil afirmarlo, pero también negarlo. Lo que un lector que se reconozca realmente como tal pide que la ficción de turno cumpla el requisito de entretenerle y, sin duda alguna, La sombra del viento lo cumple con creces, y de principio a fin, como corresponde. A lo que acabo de comentar, en mi opinión, añado que Ruiz Zafón tiene un estilo narrativo elegante, incluso por momentos diría que poético. Un estilo narrativo y una capacidad de creación de escenarios arrolladora, que es uno de los principales alicientes que alimentan una buena historia, para que no perdamos detalle de las vicisitudes que acompañan a los personajes, e incluso sintamos que los acompañamos en esas peripecias que influyen en su devenir. Diría que también son dominantes los clichés y los personajes estereotipados, pero en mi caso no lo digo en sentido negativo; al contrario, a mí me gustan mucho las novelas en las que primen estas características. Sin embargo, no es fácil que lo que acabo de comentar no moleste al lector. Este es, sin duda alguna, un gran riesgo que se corre. Pero, en este caso, el autor sabe cómo hacer de este vicio una virtud.

La sombra del viento es una ficción metaliteraria. Es metaliteratura en estado puro: libros, libreros, autores -malditos unos, otros no tanto- bibliotecas; referencias a la lectura, a la escritura e incluso a la corrección de texto, aunque en este caso sea con mala fe. La sombra del viento es una novela dentro de otra novela. Es la historia de un autor maldito y de un personaje que creó y siente que su misión es destruir los títulos que publica el autor, porque no quiere que quede rastro alguno de sus obras. ¿Cómo es posible?. Aquí ya tiene el lector una disculpa para interesarse por esta peculiaridad. Es la historia de un niño que descubre un lugar maravilloso y mágico lleno de libros, y que admira por el tesoro que contiene pero, también, sin él darse cuenta en ese instante, cambiará su vida desde que le dicen que tiene que elegir un libro «y adoptarlo. asegurándose de que nunca desaparezca, de que siempre permanezca vivo. Es una promesa muy importante, de por vida -explicó mi padre. Hoy es tu turno» (Prólogo). El libro que elige lleva el título de esta novela: La sombra del viento. Casi sin darse cuenta se interesa por la personalidad de su autor, Julián Carax, y sobre todo por lo que está sucediendo en la ciudad en relación con sus obras. Sin duda alguna, quienes realmente disfrutamos con la compañía de un buen libro, nos sentimos realmente atrapados por una historia que promete mucho divertimento a lo largo de los capítulos que la conforman.

El divertimento al que me refiero en el párrafo anterior está conformado por una trama muy compleja. Una trama que se ramifica en una serie de subtramas que no tienen desperdicio, y que el autor desgrana en pequeñas dosis, en las que no faltan pistas falsas, por lo que la intriga está servida. Un entramado que es cuidado al detalle para que, a medida que se aproxima el desenlace, todo quede atado y bien atado. Un desenlace que tiene el aliciente de incluir alguna sorpresa más, lo que provoca el efecto mágico deseado. Pese a lo que acabo de comentar, La sombra del viento es una novela difícil de catalogar, y más bien debe tomarse como narrativa contemporánea. Una narrativa que incluye, junto con el misterio, elementos propios de otros géneros literarios: suspense, secretos, escenas costumbristas, episodios históricos, y romances que tienen rasgos propios de los autores del romanticismo decimonónico, y en el que también se incluyen escena inherentes a la novela negra, con una peculiar pareja holmesiana conformada por Daniel Sempere y Fermín Romero de Torres.

(Els Quatre Gats, Barcelona)
Entiendo que son los personajes que transitan por las páginas de esta maravillosa historia los principales culpables de que no perdamos detalle de lo relata a lo largo de su desarrollo el protagonista en primera persona. Entiendo también que estamos ante una novela coral, por el papel determinante que tienen quienes interactúan con Daniel Sempere. Personajes magníficamente construidos; redondos, diría, y con sus luces y sus sombras, aunque algunos más sombras que luces. Incluso entiendo que están influenciados por el llamado efecto dominó, porque lo que les sucede a uno de ellos influye, de una forma u otra, en el devenir de los demás. Carlos Ruiz Zafón construyó, sin duda alguna, un elenco inolvidable, y que no tiene desperdicio. Un elenco en el que se refleja cómo es la vida de la Barcelona de la posguerra, en 1945, entre los que se percibe las penurias que pasa buena parte de la población. Supongo que la mayoría coincidimos en que el póquer conformado por Daniel Sempere, Fermín Romero de Torres, Francisco Javier Fumero y Julián Carax son el alma de esta novela. Aunque en mi caso, y supongo que en el de la mayoría de los lectores, quien le da mucha vida es Fermín Romero de Torres, un magnífico personaje literario, a quien acompañamos con interés y alguna que otra sonrisa, en las vicisitudes que protagoniza, algunas de ellas memorables. Vicisitudes llenas de ocurrencias y comentarios en donde no falta el humor, la ironía y esa sabiduría popular que atesora y procura aplicar en determinadas situaciones; el hecho de haber vivido en la calle varios años, le ha enseñado cómo tiene que enfrentarse a la vida cuando se encuentra en un apuro, y no se arredra pese a los peligros que corre, sobre todo sabiendo que un sabueso como Fumero se la tiene jurada. El inspector Francisco Javier Fumero, es el antagonista, el villano. Trabaja en la Brigada Criminal, y es un ser sin escrúpulos, corrupto y que no duda en usar la fuerza y las malas artes para conseguir sus objetivos. Es la némesis de Fermín, aunque también de Daniel, dada la asociación de ambos. Pero junto a estos cuatro hay otros secundarios a tener muy en cuenta, caso de Fortuny, el padre de Julián Carax; el señor Sempere, el padre de Daniel; el relojero Federico Flaviá, por lo que significa en unos tiempos tan difíciles como aquellos, y alguno más que dejo para curiosidad de quien sienta interés por conocerlos.

Pero en esta maravillosa novela también cobran protagonismo varios personajes femeninos. En este sentido, entiendo que el autor lo borda con lo que significan para el joven protagonista tres muchachas de las que en algún momento de la trama se siente enamorado: Clara Barceló, Nuria Monfort, y Beatriz Aguilar, tres jóvenes muy diferentes pero que tienen en común la atracción que por ellas siente Daniel Sempere. Tres mujeres que tienen en común, también, los golpes que recibe el hijo del librero al no sentirse correspondido. Tres mujeres que, sin embargo, le ayudan a madurar y a tomar decisiones que le pide el corazón, aunque no lo tendrá nada fácil. Mujeres a las que hay que añadir otras que son fiel reflejo del papel que desempeñan en la sociedad de la posguerra, sobre todo entre las clases sociales más bajas, caso de Bernarda, por el vínculo que mantiene con el paso de los capítulos con Fermín; Jacinta Coronado, aya de Penélope Aldaya, y el triste desenlace que le espera; o la caridad que muestra la Merceditas, vecina de escalera de Daniel Sempere. No me olvido de la ya mencionada Penélope Aldaya y su relación con Julián Carax, sin duda alguna una subtrama que no deja indiferente por lo que supone esta relación.

(Asilo Santa Lucía, Barcelona)

Para conseguir el equilibrio perfecto de La sombra del viento, el autor describe una ciudad ajustada a los perfiles propios de los personajes y al contexto de la trama, al igual que a las situaciones que viven, confiriéndole a Barcelona ese sello hechicero y mágico que la caracteriza. Una Barcelona que imanta a sus habitantes con ese hechizo que la caracteriza, pese a que viven un período convulso como es la posguerra. Una Barcelona en la que se refleja la diferencia entre ricos y pobres, entre la clase acomodada e industrial y la trabajadora. Los edificios modernistas también le confieren ese sello personal, caso del palacete Aldaya en el Tibidabo, o las librerías de viejo que hay en la ciudad, similares a la que regenta el padre de Daniel. Un embrujo en el que también se tiene en cuenta la climatología de la época, y que se adapta a esa atmósfera característica de la novela. Sin duda alguna, de las novelas que leí ambientadas en Barcelona, La sombra del viento es la que me muestra una visión más diferente de la ciudad condal del resto de obras.

En mi opinión, La sombra del viento es una verdadera joya literaria, de la que merece la pena disfrutar de los recursos literarios que la jalonan




Biografía:





Carlos Ruiz Zafón es uno de los autores más reconocidos de la literatura internacional de nuestros días y el escritor español más leído en todo el mundo después de Cervantes. Sus obras han sido traducidas a más de cincuenta idiomas. En 1993 se da a conocer con El Príncipe de la Niebla, que forma, con El Palacio de la Medianoche y Las Luces de Septiembre, la Trilogía de la Niebla. En 1998 llega Marina. En 2001 publica La Sombra del Viento, la primera novela de la saga de El Cementerio de los Libros Olvidados, que incluye El Juego del Ángel, El Prisionero del Cielo y El Laberinto de los Espíritus, un universo literario que se ha convertido en uno de los grandes fenómenos de las letras contemporáneas en los cinco continentes. En 2020 se publicó La Ciudad del Vapor, que reune todos sus cuentos.



Notas: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomadas de la web de Planetadelibros. Imagen de la Calle Santa Ana, en Barcelona, tomada de la web de TripAdvisor. Imagen de Els Quatre Gats tomada de Wikipedia. Imagen del asilo de Santa Lucía tomada de la web Arquitectura Catalana.Cat.







viernes, 10 de abril de 2026

Reseña Un dios ciego, de Javier Sagastiberri.

 




                                              














Datos técnicos:








Título: Un dios ciego.

Autor: Javier Sagastiberri.

Editorial: Erein.

1ª edición: Mayo/2018.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-9109-321-3.

Idioma: Español.

Nº páginas: 232.









Sinopsis:








Un peligroso recluso se ha fugado de la prisión de Basauri y amenaza la vida de las ertzainas Itziar Elcoro y Arantza Rentería, por causas relacionadas con un caso anterior, y razón por la que fue detenido.

Paralelamente, un conocido abogado muere a manos de un asesino profesional.

Dos tramas aparentemente inconexas corren paralelas en la novela y terminan confluyendo en un final sorprendente, que cambiará la vida de ambas protagonistas. Y todo ello ocurre en Bilbao, una ciudad aparentemente tranquila, pero en la que bandas de narcotraficantes, cada vez más violentas, adquieren mayor protagonismo y se enfrentan entre sí. Una novela en la que Sagastiberri nos obsequia con los cameos de autores y protagonistas de la pequeña historia noir de Bilbao.




Opinión Personal:





Este año decidí recuperar y finalizar la tetralogía con la que se dio a conocer en el panorama literario nacional y euskaldún, el escritor donostiarra, aunque afincado en Bilbao, Javier Sagastiberri (Donostia, 1959). El asesino de reinas es su ópera prima y un claro adelanto de su buen hacer literario, al igual que también se atisba el plan de trabajo que ofrece al lector para que sienta interés por todo lo que relata la voz narrativa de turno a lo largo de los capítulos en los que se estructura cada una de sus novelas. Similar resultado tiene Perversidad y Un dios ciego, la novela que hoy reseño y no dudo en recomendar.  Las tres novelas tienen una trama muy entretenida y muy dinámica, y en la que no faltan escenas escabrosas que generan angustia e impactan en quienes las contemplan. Todo ello conduce a una ficción de marcados rasgos clásicos, en donde no faltan las pistas falsas y la preocupación por el cierre de un caso que puede traer consecuencias imprevisibles, ya que las dos ertzainas que comandan en el operativo son conscientes de que su integridad física puede correr serio peligro. Sin duda alguna, Javier Sagastiberri sabe cómo utilizar semejantes mimbres para que la trama sea lo más compleja posible, con un desenlace en el que queda todo atado y bien atado.

(Edificio Albia, Bilbao)
Un dios ciego es la tercera novela que protagonizan la oficial Itziar Elcoro y la suboficial Arantza Rentería. En la central de la Ertzaintza en Erandio reciben la desagradable noticia de que un preso peligroso, Uriah Heep, se ha fugado de la prisión de Basauri. Pero, si ya no tienen bastante con la búsqueda y captura de este individuo, les sorprende el asesinato de un viejo conocido, el joven abogado Borja Pérez de Martingala. Las dos protagonistas no las tienen todas consigo, porque son conscientes de que el pasado las persigue y quiere saldar viejas deudas con ambas. El comisario, consciente del peligro que las acecha, decide ponerles protección. En mi opinión, Un dios ciego es una novela más negra que las dos anteriores que protagonizan, porque en ella se manifiesta el lado más ruin y oscuro del ser humano, con escenas muy escabrosas, aunque sin recrearse en sus descripciones, y un alto nivel de exigencia para que la investigación culmine con éxito. Un nivel de exigencia que conduce a situaciones extremas en las que los participantes en el operativo viven un carrusel de emociones que ponen a prueba su entereza profesional.

Es un gran acierto la estructura que le confiere el autor a esta ficción. Teniendo en cuenta el punto de partida, y que el paso del tiempo es trascendental para conseguir la detención de los delincuentes que busca la Ertzaintza para capturarlos. Los veinte capítulos más el prólogo que la conforman se cuentan teniendo en cuenta los días que transcurren desde la fuga de Uriah Heep de la prisión de Basauri. Un paso del tiempo que provoca que la investigación parezca no avanzar, sobre todo desde que tienen que averiguar quién asesinó al abogado ya citado en el párrafo anterior. Un asesinato que, dadas las circunstancias en las que fue cometido, se cree que fue obra de un profesional, lo que conlleva la necesidad de investigar quien pudo haberlo contratado. No es habitual en Bilbao que suceda algo así, por lo que las dos policías tienen que seguir el rastro cual sabuesos para capturar a quien ideó este crimen, y qué motivos le indujeron para ejecutarlo de esta forma. Esta línea de investigación es muy atractiva, porque las pruebas que recaban sirven para recomponer el pasado reciente del asesinado, y sacar conclusiones que les acerquen a la captura del criminal.

(Calle Uruzarrutia, Bilbao)
Uno de los grandes atractivos de Un dios ciego es la visión que la voz narrativa ofrece sobre Bilbao. Bilbao es un personaje más de la novela, e incluso diría que parece cobrar vida propia, porque provoca la sensación de que señala, a quienes transitan por su callejero, las rutas a seguir para que sus pesquisas surtan en el lector el efecto deseado. Una visión que recuerda a los años dorados en los que las mafias tienen sus zonas de dominio y, quienes osan pasar esos límites e intentan sacar tajada de lo que allí se cuece, no tardan en encontrarse con fuego cruzado y sangre derramada. Mafias que tienen un intruso más, por la presencia los irlandeses afincados en la ciudad, y el tipo de negocios que regentan, y que abren nuevas pistas a investigar. El autor es consciente de cómo utilizar el callejero bilbaíno para surtir el efecto de ofrecer un ambiente determinado a los personajes, y mostrarles ese juego de espacios tan espectacular que describe la voz narrativa,  y en el que incluso las investigadoras se sorprenden al tener que dirigirse a determinados lugares conocidos para entrevistarse con quienes puedan aportarles alguna pista. Sin duda alguna, esta novela puede seguir como guía turística, por el significado que tiene para los bilbaínos escenarios como el Guggenheim, la Gran Vía, la Universidad de Deusto, Erandio, el puente del Ayuntamiento, el del padre Arrupe, Bilbao la Vieja o la Calle San Francisco, e incluso lugares de ocio que incitan a ser visitados.

Al igual que en los dos títulos anteriores de esta tetralogía, Javier Sagastiberri perfila un elenco de personajes muy creíble y cercano, que parecen cobrar vida propia e incitan al lector a estar muy pendiente de todo lo que sucede a lo largo de los 20 capítulos más el prólogo en los que se estructura esta novela. La oficial Itziar Elcoro y Arantza Rentería son las dos protagonistas indiscutibles de esta serie. Junto con el personal recurrente de la comisaría de Erandio, el lector se encontrará con una serie de secundarios que conforman el conjunto de sospechosos, o que guardan alguna relación directa con la investigaciòn, sobre todo, con el abogado asesinado. El lector se encontrará con una especia de juego del gato y el ratón muy interesante, y que no finalizará hasta que se hayan recabado y comprobado las suficientes pistas como para dar por concluida el caso. Las dos policías tienen una personalidad muy diferente, pero se complementan de tal forma que apenas necesitan indicación alguna para saber qué función tiene que desempeñar cada una de ellas. Sin embargo, en esta ocasión hay una cierta discrepancia entre ambas, porque la oficial intuye que su compañera no pone todo de su parte para que sus pesquisas no se dilaten mucho, con el riesgo que supone para los dos compañeros que las protegen.

(Iglesia de San Nicolás, Bilbao)

Un dios ciego es una novela negra que tiene un ritmo ágil, en la que predomina la abundancia de diálogos. El lector se encontrará con cameos interesantes y que el autor utiliza con acierto a la hora de reflejar la esencia de sus colegas y los personajes creados por éstos.





Biografía:






Javier Sagastiberri (Donostia, 1959), es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad del País Vasco y en Filología Hispánica por la UNED. Actualmente trabaja como Inspector de Finanzas en la Hacienda Foral de Bizkaia.

En esta colección ha publicado El asesino de reinas, Perversidad y Un dios ciego, con las ertzainas Itziar Elcoro y Arantza Rentería como protagonistas.

En esta tercera novela, Un dios ciego, el asesinato de un conocido penalista sirve para trazar un dibujo más completo de la capital bizkaina.



Notas: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomadas de la web de la editorial Erein. Imágenes del Edificio Albia, de la calle Uruzarrutia y de la iglesia de San Nicolás, en Bilbao, tomadas de Wikipedia. 



miércoles, 8 de abril de 2026

Resumen lecturas marzo.

 






En el pasado mes de marzo han sido 5 los libros leídos y 5 los reseñados





-Los leídos:












.Los reseñados




-Ciudad de los sueños, de Don Winslow



-El siglo del milagro, de Ricardo Costoya



-Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez.



-El cantar del Norte, de Pilar Sánchez Vicente













martes, 31 de marzo de 2026

Reseña La chica que ardía como una cerilla, de Emilio Graña.

 









Datos técnicos:





Título: La chica que ardía como una cerilla.

Autor: Emilio Graña.

Editorial: Click Ediciones (Grupo Planeta).

1ª edición: Enero/2026.

Encuadernación: Libro digital.

ASIN: B0GFNX5GC2.

Idioma: Español.

Nº páginas: 163.





Sinopsis:





Una chica desaparece durante la noche de San Juan. Un inspector roto por su pasado se enfrenta al caso más ambiguo de su carrera. Las pistas apuntan a un crimen... o a una víctima que no quiere ser encontrada. ¿Fue Laura arrastrada por el mar, o por algo más oscuro?

Con el ritmo de un thriller y la profundidad emocional de un drama psicológico, La chica que ardía como una cerilla cuestiona el concepto de verdad en una investigación donde todos parecen sinceros… y todos mienten. A través de cartas íntimas, escenas de tensión pura y un protagonista con heridas que aún sangran, la novela construye una historia atmosférica, emotiva y adictiva.






Opinión Personal:







Hay novelas que parece que mientras se leen son una más del género literario en el que se encuadran, pero otras van más allá de una trama muy literaria. Lo que acabo de comentar sucede con La chica que ardía como una cerilla, del escritor afincado en Calpe (Alicante), Emilio Graña, que contiene una ficción dura, que golpea, que no deja indiferente e invita a la reflexión; aunque, pese a que reflexionemos, la salud mental es una lacra muy difícil de desarraigar.

(Hoguera de San Juan en una playa de Euskadi)
La chica que ardía como una cerilla es un triller que se desarrolla diría que con un
ritmo trepidante y constante. El escritor afincado en Calpe (Alicante), ofrece al lector una trama que no tiene desperdicio, porque el relato del narrador omnisciente no da tregua a lo largo de los 32 capítulos en los que se estructura. Y es que la tensión se palpa en el ambiente y los giros añaden más interés todavía al devenir de los hechos.

En la noche mágica de San Juan, se reúne en la playa un grupo de amigos para celebrar este tradición tan señalada. Pero tiene lugar un episodio que desconcierta y, con el paso del tiempo, preocupa, a los vecinos de San Juan de Gaztelugatxe, porque Laura Sanz se aleja del grupo que forma junto con sus amigos en torno a una hoguera y saltan las alarmas ante su ausencia. Una ausencia que se refleja en el desasosiego que el inspector Tomás Etxebarría percibe en quienes tiene que entrevistar para reconstruir un episodio en el que las preguntas y las sospechas están muy presentes, dadas las circunstancias en las que tuvo lugar.

Emilio Graña juega con el lector a lo largo de los capítulos en los que se estructura esta novela corta, pero intensa. Y es que cuando un episodio de esta características tiene lugar el paso del tiempo es clave para resolverlo, sobre todo si se reúnen pistas que pueden conducir a un desenlace funesto, como este es el caso, porque incluso se teme que la joven esté involucrada en algún asunto turbio. Pero es que también el autor introduce una subtrama que añade más interés todavía a la investigación. El inspector Tomás Etxevarría toma la investigación como si de algo personal se tratara, porque las pruebas que recaba le llevan a rememorar hechos de un pasado que no olvida, y determinadas escenas que presencia le hacen revivir episodios que quiere que no vuelvan a repetirse.

El autor planifica y desarrolla un thriller adictivo y muy de corte clásico, porque pone el foco en la sospecha que levantan varios personajes. Y es que la información que recaba el inspector durante las entrevistas que realiza en los domicilios o en comisaría le indican que cualquiera de ellos puede estar implicado de una forma u otra en esa desaparición. Pero el cerco se estrecha con el material que le proporcionan o descubre en sus registros oficiales, lo que le conduce a preocuparse todavía más. Una preocupación que se incrementa a medida que se acerca el desenlace, en el que se desarrollan una serie de escenas impactantes y angustiantes, fiel reflejo de lo que sucede en la realidad. Sin duda alguna, el último tercio de esta novela mantiene al lector con el corazón en un puño por los episodios que protagonizan varios de los personajes que conforman el elenco. En este sentido, se percibe la relación del autor con el mundo del celuloide, por cómo describe el narrador omnisciente las escenas a las que me refiero y provoca la tensión que comento en esta reseña, y que cada vez es más preocupante, tal y como se desarrollan; de hecho, el propio inspector lo puede comprobar en sus carnes.

(Ermita San Juan Gaztelugatxe-Bizkaia)
Emilio Graña perfila un elenco de personajes estereotipados y cercanos. Están bien construidos, pese a que más bien los conocemos sólo por la relación que mantienen con la protagonista, sobre todo aquellos que guardan una mayor amistad con ella o se sienten atraídos por lo que este personaje significa para ellos. La cercanía es sin duda un gran aliciente para estar muy pendiente de las reacciones que muestran a medida que avanza la investigación. La veteranía del inspector le conduce a entrevistarse con quien pueda aportarle algo para conferirle una mínima claridad al caso y, sobre todo, al haber sucedido en una noche como la de San Juan. Los pequeños detalles que recaba le ayudan a componer, no sin trabajo, el complejo puzle al que se enfrenta. Sin duda alguna, pese a que La chica que ardía como una foto es una novela corta, el autor supo cómo reunir un elenco que mantuviera el interés del lector en todo momento. En mi opinión diría que, pese a ser la joven desaparecida la protagonista, esta es una ficción coral, por el papel relevante que desempeñan todos ellos, algunos con mayor presencia que otros, pero trascendentales para resolver este caso.

La chica que ardía como una cerilla es una magnífica novela. Novela corta pero intensa, y con un ritmo trepidante y constante. Emilio Graña muestra una gran sensibilidad, comprensión y empatía a la hora de desarrollar a lo largo de 32 capítulos una ficción en la que aborda el duro tema de la salud mental, pero también de la culpa. Una ficción que bien puede estar basada en hechos reales, porque todo lo que en ella sucede  pudo haber ocurrido tal y como lo relata un narrador omnisciente, por desgracia.




Biografía:






Emilio Graña —quien durante años fue conocido en redes como elchicodelosguiones— es un escritor y guionista alicantino. Debutó en 2013 con Alger La Blanche, una obra sobre la independencia de Argelia inspirada en sus abuelos, testigos directos de la guerra.

En 2018 obtuvo el Premio a Mejor Webserie en Construcción en el FIDEWÀ por su guion Influencer, reconocimiento que impulsó el rodaje del piloto de Downfall, dirigido por Rafa Montesinos.

En 2024 alcanzó el estatus de Best Seller en Amazon con la novela gráfica You Are My Universe: tú, yo y las estrellas, una historia de amor juvenil LGTB+.

Actualmente se encuentra en fase de posproducción de su cortometraje El Cirujano, un thriller psicológico de fuerte impronta visual. Próximamente publicará La chica que ardía como una cerilla con Grupo Planeta (Click Ediciones).


Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomada de la web Planetadelibros. Imagen hoguera San Juan en Euskadi tomada de la web Euskadi. Euskadi eus. Imagen de la ermita de San Juan de Gaztelugatxe tomada de Wikipedia.