jueves, 28 de mayo de 2026

Reseña Por si algún día volvemos, de María Dueñas.

 


















Datos técnicos:







Título: Por si algún día volvemos.

Autora: María Dueñas.

Editorial: Planeta.

ISBN: 978-84-08-299592-2.

Formato: Tapa dura con sobrecubierta.

Idioma: Español.

Nº páginas: 544.












Sinopsis:








Hui de un crimen involuntario. Hui de los hombres que no me quisieron. Hui de una guerra. Esta es mi historia, entre España y Orán, junto al Mediterráneo.

Orán. Años 20, siglo xx. En esta ciudad africana de origen árabe, pulso español y administración francesa desembarca una joven con el falso nombre de Cecilia Belmonte. En apariencia, ha cruzado el Mediterráneo para escapar de la miseria, como tantos compatriotas. Su razón, sin embargo, es más turbia.

La urgencia por sobrevivir la obliga a dejarse la piel en plantaciones y lavaderos, como empleada doméstica y operaria de fábrica a destajo. Hasta que una madrugada, en la tabaquera Bastos, participa en un delito por el que paga con su sometimiento a un hombre despreciable. Su entereza será lo que la libere y le aporte el coraje para rehacerse y emprender un camino en ascenso, repleto de quiebros, logros y desafíos a lo largo de tres décadas vibrantes.

Esta es la historia de una mujer que vivió el auge colonial y el trágico fin de la Argelia francesa. Y, en paralelo, sus páginas rescatan la memoria de los desconocidos pieds-noirs españoles que, arrastrados por la emigración y el exilio, formaron parte de aquel mundo.






Opinión Personal:






Desde que allá por 2013 leí y reseñé en este blog la ópera prima de María Dueñas ((Puertollano, Ciudad Real, 1964), El tiempo entre costuras (reseña), no volví a acercarme a su narrativa. Leída la sinopsis de su última novela, Por si algún día volvemos, me dije que era la oportunidad ideal para disfrutar de su buen hacer literario. El tiempo entre costuras fue una novela muy aclamada, con un gran éxito de lectores y traducida a 25 idiomas. En mi opinión, entiendo que Por si algún día volvemos está a la altura de su gran debut en la narrativa española y, en mi caso, la disfruté mucho más, que ya es decir, porque, si la trama que protagoniza Sira Quiroga es inolvidable, la que encabeza Cecilia Belmonte también ocupa un lugar privilegiado en mi listado de lecturas favoritas.

(Sidi-bel-Abbès, Argelia)
Ambas novelas tienen en común el que se desarrollan en el África colonial: la primera en el Protectorado español de Marruecos y la segunda en Argelia, país norteafricano que en el siglo XX ve cómo, de ser una colonia francesa, se emancipa de la metrópoli parisina mediante una sangrienta guerra de independencia. Ambas también están protagonizadas por dos mujeres fuertes, si bien moviéndose en dos mundos diría que diametralmente opuestos. Si en Sira Quiroja es el despecho el que la embarca en una historia apasionante, en el caso de Cecilia Belmonte, es la pobreza y la pérdida de su honra, la que la hace huir de sus padres, sin apenas nada, descalza. Decide iniciar una aventura a lo desconocido, porque opta por cruzar el Mediterráneo para desembarcar en el puerto de Orán. Un desembarco que la lleva por un ciclo vital cargado de vicisitudes que incitan a estar muy pendiente de cómo se desenvuelve, sobre todo en los capítulos iniciales, en el que la escuela de la vida le dará muchas lecciones. Una realidad en la que tienen que enfrentarse a un ambiente que no se lo va a poner fácil, sobre todo por el simple hecho de ser mujer.

Por si algún día volvemos es una novela muy envolvente, porque los 98 capítulos en los que se estructura su desarrollo no dan lugar a tregua. María Dueñas planifica y desarrolla una trama muy compacta, en la que me encontré con elementos que mantienen un total equilibrio, de tal forma que el interés apenas decae. Una trama en la que, además, la autora parte de un éxodo desconocido por la mayoría de los lectores y, por extensión, entiendo que de los ciudadanos en general. Parte de la emigración protagonizada por los llamados pies negros (pieds-noirs en francés), término con el que se define a quienes buscaron una nueva oportunidad en Argelia, una colonia gala a la que se dirigían muchos franceses, pero también europeos de otras nacionalidades, como los españoles que transitan por esta ficción histórica. Una ficción histórica en la que la sororidad está también muy presente, ya que son los personajes femeninos quienes tienen un mayor peso a lo largo de los capítulos, porque se ayudan para abordar mejor las situaciones adversas a las que tienen que enfrentarse.

Los primeros pasos de Cecilia Belmonte en Orán son muy duros porque, como adelanta la sinopsis, se ve obligada a dejarse la piel en plantaciones y lavaderos, como empleada doméstica y operaria de fábrica a destajo. El amor llama a sus puertas, pero tras cometer un delito en la fábrica de tabacos antes citada, sus amoríos dan un vuelco y es obligada a contraer matrimonio contra su voluntad. Fruto de ese delito es la nueva vida que le espera, pese a que su marido la ata en corto. Una vida en la que se encuentra con lo mejor y lo peor del ser humano, y de la que toma nota para su provecho, aunque todo ello le sirve para fortalecer su personalidad y no amedrentarse ante los problemas que se le presentan en el difícil camino vital que recorre, en el que se convierte en una mujer valiente, tenaz y decidida. Sin embargo, no cuenta con los hechos históricos que le toca vivir, por lo que incita a adivinar qué desenlace le espera.

(Tabaquería Bastos, Orán, Argelia)
Me encontré ante una magnífica lección de historia que no tiene desperdicio, y que, tal y como se suceden los capítulos, sentí que la autora sigue los pasos de Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós, tanto por el papel que desempeñan en la novela las mujeres de las clases sociales más bajas y la inusual personalidad de una protagonista alejada de las convicciones sociales de la época. Pero sobre todo por el gran protagonismo que cobra el retrato que ofrece la voz narrativa sobre el día a día de los personajes. Pero también me gustó mucho el testimonio que ofrece la voz narrativa sobre los hechos históricos que les toca vivir, en algunos casos incluso con una influencia muy directa en sus vidas. Una influencia directa provocada no sólo por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, sino también la incidencia que cada vez más tiene en su vida los movimientos conducirán a la cada más que probable independencia de Argelia. Sin duda alguna, la novela es un fascinante testimonio que con rigor documental refleja lo vivido en este país con tal realismo, que los episodios narrados bien pudieron haber sucedido en la realidad. Un testimonio en el que cobra gran protagonismo el día a día de los personajes que conforman el elenco que transita por sus páginas.

María Dueñas es una gran contadora de historias. En mi caso, en todo momento tuve la sensación de que me sentía un espectador privilegiado mientras la protagonista me relata en primera persona las vicisitudes que la acompañan. Un espectador que empatiza con Cecilia Belmonte desde las primeras líneas, no sólo por ese violento episodio que le toca vivir en su tierra natal, sino también por el resto de circunstancias personales que la acompañan, algunas de ellas muy desagradables. Sin duda alguna, el estilo cálido y fresco, y el ritmo ágil del relato, junto con los recursos lingüísticos que utiliza, ayuda a contagiarse de las emociones, las sensaciones y los sentimientos que manifiesta la protagonista, al igual que las reflexiones que forman parte de sus recuerdos, porque son vitales para rememorar mejor lo vivido en una tierra que, con el paso del tiempo, la acogió como una argelina más, porque así lo daba a entender, sobre todo en los capítulos finales. Un estilo en el que, sobre todo en los diálogos, mezcla español y francés, lo que le confiere una mayor naturalidad a esta ficción, porque tal cual es como hablan los oraneses en esa época, al ser una ciudad multicultural.

Por las páginas de Por si algún día volvemos transita un elenco de personajes de toda clase y condición social, si bien, al contrario que en El tiempo entre costuras, predominan los que se encuadran en las clases bajas, porque la mayoría de ellos tienen la condición de emigrantes o descendiente de quienes decidieron tomar este rumbo. Cecilia Belmonte es un personaje inolvidable, carismático, cuyo ciclo vital se convierte en una verdadera epopeya, por los episodios trascendentales que marcan la vida de esta joven. Una joven que se rodea de lo mejor y lo peor del ser humano, por lo que se verá flanqueada por quienes no dudan en ayudarla cuando lo necesita, pero también por quienes buscan ponerle piedras en su camino. Cecilia Belmonte está rodeada por unos secundarios que tienen una gran influencia en su vida cotidiana. Secundarios que le confieren mucho dinamismo a la trama, porque en mayor o menor medida influyen mucho en la formación de esta joven intrépida. Se apoya en quienes le aportan buenos y útiles consejos o la ayuda necesaria, si la precisa, caso del albañil Rafael Guerrero, el judío Eliah Azoulai -su peculiar asesor financiero-, o el fiel Hamid, a los que hay que añadir a Catherine -y el fuerte lazo que las une, por lo que ambas vivieron en un turbio pasado-, Casilda, o madame LeClerc, con una influencia clave en su vida. En el otro platillo de la balanza sitúo a los dos esposos que tuvo: Lagarde y Jean-Pierre Aubert, o Fabien Aubert, el hijo del matrimonio, que no dejan indiferente, si bien desde puntos de vista muy dispares, pero con un resultado similar.

(Front de Mer, Orán, Argelia)
Por si algún día volvemos es una novela descarnada y cruda en la que la autora no duda en plasmar la realidad tal y como se desarrolla, a través de unos personajes que nos ayudan a vivir lo sucedido en ese período, acompañados por una exquisita ambientación que nos traslada a un ambiente exótico pero con clara influencia europea. Y es que Orán es un personaje más de esta ficción histórica que parece cobrar vida propia, descrita con precisión y justos detalles para no interrumpir el relato de la protagonista y narradora. 




Biografía:





María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964) es doctora en Filología Inglesa. Tras dos décadas dedicada a la vida académica, irrumpe en el mundo de la literatura en 2009 con El tiempo entre costuras, la novela que se convirtió en un fenómeno editorial y cuya adaptación televisiva de la mano de Antena 3 logró numerosos galardones y un espectacular éxito de audiencia. Sus obras posteriores, Misión Olvido (2012), La Templanza (2015), Las hijas del Capitán (2018) y Sira (2021), continuaron cautivando por igual a lectores y crítica. Traducida a más de treinta y cinco lenguas y con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, María Dueñas se ha convertido en una de las autoras más estimadas tanto en nuestro país como en América Latina. Por si un día volvemos es su sexta novela.




jueves, 21 de mayo de 2026

Reseña El ego de los tontos, de Roberto Martínez Guzmán.

 



                                






Datos técnicos:











Título: El ego de los tontos.

Autor: Roberto Martínez Guzmán.

Autopublicado Amazon.

1ª edición: Junio/2024.

ASIN: B0D57NM21H.

Formato: Libro digital.

Idioma: Español.

Nº páginas: 281.










Sinopsis.






¿Cuánta destrucción puede generar un monstruo que viene a visitarte en la oscuridad de la noche?
Cuando cuatro personas inocentes son tiroteadas una noche de primavera en distintos lugares de la tranquila ciudad de Vigo, el expolicía Lucas Acevedo se siente seguro de que él era el objetivo último de aquel ataque.

Empezará entonces una frenética y obsesiva búsqueda por encontrar al culpable y en la que acabará por descubrir que nada es lo que parece.





Opinión Personal:





El escritor orensano Roberto Martínez Guzmán es un autor independiente que tiene muy claro las directrices a seguir en su narrativa. Una narrativa que se ha asentado en lo negrocriminal, y dentro de este amplio espectro literario, en el thriller, en donde la intriga es un requisito innegociable. Una intriga que sabe bien cómo trabajarla para que el lector sienta adicción por la trama de turno. Y desde luego que doy fe de ello, sobre todo en la serie que protagoniza el ahora expolicía Lucas Acevedo. Un thriller en el que de nuevo el autor sigue la máxima de Ágatha Crhistie, «La mejor receta para la novela policíaca: el detective nunca debe de saber más que el lector» , pero con el aliciente de que ambos van a la par, ya que es el propio protagonista quien relata en primera persona todas las vicisitudes que le acompañan en esta novela.

´(Sárdoma, Vigo, Pontevedra)

En mi opinión, Lucas Acevedo es de los policías literarios que no dejan indiferente por su forma de impartir justicia. Su forma de entenderla raya con la ilegalidad, porque las interpreta según sus criterios y circunstancias de cada caso que investiga. El protagonismo que acapara imanta al lector de forma irremediable. Y es que llega el momento en el que uno se pregunta en qué más líos puede meterse y salir más o menos bien parado, pero sobre todo para evitar que el comisario de turno lo expulse del Cuerpo de forma definitiva, o se encuentre con un desenlace que puede suponerle incluso su ingreso en prisión. Sin duda alguna, es un gran acierto perfilarlo con semejantes características, y que me recuerdan al mítico inspector cinéfilo John McLaine, porque la acción también forma parte de su agenda. Unas características a las que el autor le saca el máximo provecho posible.

El ego de los tontos es la tercera novela que protagoniza Lucas Acevedo. Antes de empezar a entrar en faena, me parece interesante comentar los títulos que conforman esta serie. Sin duda alguna, Roberto Martínez Guzmán tuvo muy claro que semejantes títulos eran muy atractivos para llamar la atención del lector. Una vez finalizada la lectura de esta novela me dije que es un título muy acertado, porque la voz narrativa incide en la condición humana en varias reflexiones que realiza según percibe la deriva que toma la investigación de los cuatro inocentes que fueron tiroteados una noche de primavera en la tranquila ciudad de Vigo, como adelanta la sinopsis. Este título viene precedido de La suerte de los idiotas y La envidia de los mediocres. La nueva entrega,  que ya mismo sale a la venta, sigue la senda de las que conforman esta serie: La rebelión de los tuertos. No es habitual encontrarse con semejantes títulos en este género literario, pero lo que está claro es que felicito al autor por tirar de ingenio.

Roberto Martínez Guzmán planifica y desarrolla un thriller de tintes cada vez más oscuros, sobre todo a medida que se aproxima el desenlace. El ritmo es trepidante desde las primeras páginas, porque la acción y los giros que se suceden incitan a estar muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a este peculiar exinspector de policía. Entiendo que el fragmento que elige el autor como nexo reflexivo con la trama de esta novela tiene una gran incidencia dentro de lo que sucede a lo largo de los 36 capítulos en los que se estructura su desarrollo: «No hay nada más equitativo repartido en el mundo que la razón, todos están convencidos de tener suficiente» Descartes. Un thriller en el que también hay elementos propios de novela negra, porque la crítica social está también muy presente, pero esto que comento es mejor que sea el lector quien lo compruebe.

(Calle Mondariz, Vigo, Pontevedra)
Roberto Martínez Guzmán ofrece al lector un thriller con mucha fuerza y una trama es muy verosímil, en la que hay escenas que muestran hasta dónde es capaz de llegar el ser humano en situaciones extremas. Si los dos anteriores que protagoniza Lucas Acevedo me gustaron, este que hoy reseño y no dudo en recomendar me gustó mucho más. Esta ficción está hilvanada de tal forma que los saltos temporales que realiza la voz narrativa están incluidos con maestría en el relato de la voz narrativa, y su desarrollo no tiene desperdicio, al igual que mantiene un ritmo adictivo constante. Los episodios que protagoniza Lucas Acevedo influyen mucho en el modo de percibir el mundo que le rodea, al igual que en su inclinación a la defensa de quienes siente que reciben un trato injusto de la sociedad, y sobre todo por parte de quienes mantienen una relación más directa con ellos. En mi opinión, es la mejor novela de esta serie.

El ego de los tontos es una novela en la que el pasado y el presente están muy unidos. No sólo por los saltos temporales a los que me refiero en el párrafo anterior, sino también porque el exinspector se lleva en su ático una doble sorpresa inesperada que puede dar un vuelco a su vida. Dos visitas que le hacen recapacitar sobre lo sucedido en Vigo, porque siente que él pudo haber sido el principal objetivo del tirador que alteró la tranquila vida de los vecinos de la ciudad olívica. Disparos que le llevan a encontrarse con un viejo enemigo que tiene ahora un negocio legal, si bien de dudosa reputación, una vez que se conoce la identidad del propietario. Un viejo enemigo que le lleva a investigar lo sucedido durante ese tiroteo, con la connivencia de dos inspectores recién llegados a la comisaría, por lo que sus pesquisas se tornan complejas, dada la información que recaba y contrasta con los antes citados. Lucas Acevedo se encuentra ante una investigación muy reflexiva, por lo que, a medida que va atando cabos, se sorprende de lo que es capaz de hacer el ser humano con tal de sacar el mejor provecho posible, sin importarle las medidas que tenga que tomar para conseguirlo. Sin duda alguna, al lector le espera un último tramo en el que no gana para sorpresas, sobre todo por cómo es resuelto el origen del tiroteo. Por eso comento en el párrafo anterior que, para mí, esta es la mejor novela de esta serie, porque esas sorpresas a las que me refiero provoca que Lucas Acevedo abre una caja de Pandora de la que salen una serie de trapos sucios que no caen en saco roto, y muestra el lado más humano y empático del protagonista.

El ego de los tontos muestra el lado más humano y empático del protagonista, porque le duele el trato injusto que reciben lo más débiles de la sociedad, pero sobre todo por parte de quienes mantienen una relación más directa con los afectados, como es el caso de los tiroteados en las primeras páginas de esta novela. El lector se encontrará con una novela en la que el ritmo frenético, la intriga y la acción forman parte de una trama que se vuelve muy oscura a medida que se acerca el desenlace. Se encontrará también con unos personajes cercanos y bien perfilados, que muestran unas luces y sombras que le dan mucha vida a la trama. Una trama bien escrita, con un estilo directo y sin rodeo alguno y un lenguaje cuidado, adaptado al relato propio de este género literario, y en el que la ironía y el sarcasmo están muy presentes






Biografía:





Roberto Martínez Guzmán nació y se crio en Ourense, España, donde reside. Su carrera literaria comienza en 2010 con la publicación de Cartas desde el maltrato, un original libro de no ficción que no deja indiferente a nadie. Tan solo dos años después, en 2012, presenta su primera novela, Muerte sin resurrección(Eva Santiago 1), que se revela como una historia cargada de intriga que pronto alcanza los primeros puestos de ventas de Amazon en varios países. Con café y cigarrillos para un funeral(Eva Santiago 2), consolida su habilidad para mantener inquieto al lector hasta la última página. Su tercera novela, Siete libros para Eva, publicada en 2016, lo asienta de manera definitiva como un autor para el que la intriga en una novela es un requisito innegociable.



Nota: Datos técnicos, sinopsis,  biografía del autor tomada de Amazon. Imagen de Sárdoma tomada de la web Vigo360. Imagen calle Mondariz, en Vigo, tomada de la web ValdomiñoTV.










jueves, 14 de mayo de 2026

Reseña Operación Lena, de Macarena Zambrana.

 



















Título: Operación Lena.

Autora: Macarena Zambrana.

Editorial: Algaida.

1ª edición: Enero/2024.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-9189-881-8.

Idioma: Español.

Nº páginas: 480.





Sinopsis:





Sola y completamente rota tras la muerte de su madre, Ángela aterriza en Londres dispuesta a buscar ese punto de inflexión que cambie su visión pesimista de la vida. El azar la conducirá hasta Blitz, una chamarilería de Camden, al noroeste de Londres, donde encontrará un viejo abrigo vintage y una nota.

Ángela aún no lo sabe, pero está a punto de descubrir a Lena Wiesel, una mujer fascinante que conoció los campos de exterminio y que daría nombre a una operación de inteligencia que pudo decidir la Segunda Guerra Mundial.






Opinión Personal:





Soy de los que opinan que la portada es el primer reclamo de una novela, porque entiendo que acostumbran a ser un claro adelanto ilustrativo de lo que nos vamos a encontrar en la historia que contienen sus páginas. Si a ella le añadimos una sinopsis que incita a que nos interesemos por su lectura, el anzuelo ya está echado. Operación Lena es un anzuelo muy atractivo, ópera prima de la escritora sevillana Macarena Zambrana, que ofrece al lector una novela que no deja indiferente, fruto de una terapia narrativa, como adelanta la biografía de la autora.

(Mercado Portobello, Londres, Inglaterra)
La escritora sevillana planifica y desarrolla una ficción contemporánea con un muy marcado y atractivo trasfondo histórico, en el que aborda con sensibilidad las atroces barbaries que se cometen en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, y el remordimiento de conciencia que se cierne sobre quienes se oponen a las directrices de Hitler sobre el conflicto armado en el que está inmerso Alemania. Sin duda alguna, y a lo largo de 83 capítulos en los que se estructura, al lector le espera un muy complejo puzle en el que el narrador omnisciente dosifica una trama repartida entre dos líneas temporales. Dos líneas temporales que se desarrollan entre el presente y el pasado, y que, con el paso de los capítulos, descubrimos el nexo que las une. Una segunda línea temporal que abarca una serie de analepsis, que la escritora sevillana utiliza para profundizar en los personajes que tienen una mayor trascendencia en los episodios de este período, sobre todo en la operación de inteligencia militar que da título a esta novela.

Tras el fallecimiento de su madre, Ángela está inmersa en un duelo que le cuesta mucho sobrellevar. Un duelo que remarca la inestabilidad y la soledad que la atemoriza, consciente de que ella sola no puede tomar decisiones inmediatas. «Era una mujer fría, distante, exigente. Intentó inculcarnos la disciplina y el cumplimiento de nuestras obligaciones desde niñas. No estaba permitido salir a jugar después de clase, ni asistir a ninguna fiesta. No había opciones para enamorarse. Mi madre no aceptaba que pudiésemos estar en compañía de nadie que pudiese despertar algo en nosotras» (pág. 14). Durante este proceso se somete a sesiones de terapia psicológica, en la consulta de su amiga Beatriz, quien tras escuchar el lastre que suelta su paciente, le pone como tarea terapéutica realizar un viaje a donde la lleve el azar. Un azar que la dirige a Londres, en donde las vicisitudes que la acompañan la conducen a conocer a una mujer fascinante, Lena Wiesel, que la ayuda a realizar ese viaje interior que tanta falta le hace. Admira la fuerza que emana de la personalidad de esa anciana y le lleva a interesarse por su pasado. La ve como un espejo en el que contemplarse, en ese imán que la atrae y consigue hacerla fuerte a medida que se suceden las visitas.

(Estatua Diana Gales, Hyde Park, Londres, Inglaterra)
La trama de Operación Lena remueve conciencias, porque entiendo que la autora sabe cómo atraer al lector para que no pierda detalle de todo lo que les sucede a estas dos mujeres, a las que hay que unir a una tercera, Elizabeth, que vive en el mismo edificio que la anciana, y sirve como complemento a la historia que relata Lena Wiels a través de un diario que escribió. Un diario en el que cuenta su amistad con Jonás Golik y y el amor que ambos sentían, con la esperanza de poder reencontrarse en un futuro próximo tras finalizar la Segunda Guerra Mundial. Es una trama que está narrada desde el dolor y desde la ausencia de cariño que no tuvo Ángela, aunque ese viaje le hace ver que no siempre se manifiesta mediante palabras. Un dolor y ausencia de cariño, aunque diferente, que supuso algo más que la íntima relación que unía a Lena Wiesel y Jonás Golik, porque la barbarie nazi les tenía preparado un destino diferente, que les conduce hacia el horror que les espera en Auschwitz-Birkenau. Son dos líneas temporales en las que están muy presentes la superación, la amistad, el amor, la redención, los silencios y los secretos. Dos subtramas en las que Macarena Zambrana describen la condición humana puesta a prueba.

Operación Lena es una novela de personajes, porque en esta ocasión lo que más importa es el ir y venir del elenco que transita por sus páginas. Si embargo, las localizaciones también desempeñan su papel que, en mi opinión, entiendo que resalta la autora según lo requiere la escena de turno. En todo momento tuve la sensación de que acompañé a la protagonista durante su estancia en Londres, pero también en los saltos temporales en los que viaja a uno de los campos de exterminio más horrendos del Holocausto, como es Auschwitz-Birkenau, al igual que al gueto judío de Varsovia, en el que viven las familias de Jonás Gelik y Lena Wiels, los protagonistas de la segunda línea temporal. Un viaje lleno de colorido, como el que tiene lugar por el alternativo y multirracial barrio de Camden Town, en Londres, en donde también los personajes deambulan por Noting Hill o el peculiar mercado de Portobello, junto con otro en blanco y negro, asociado a las localizaciones que guardan relación con la Segunda Guerra Mundial y las consecuencias de su desenlace.

(Auschwitz-Birkenau, Polonia)
Lo que acabo de comentar en el párrafo anterior sobre las localizaciones ayuda a conocer el papel que desempeña el elenco de personajes que transitan por las páginas de esta cautivadora novela. Personajes perfilados con detalle, de tal forma que parecen cobrar vida propia y un gran trasfondo psicológico. Es muy atractiva la movilidad que protagonizan varios de ellos en ambas líneas temporales, con la que Macarena Zambrana consigue crear esa atmósfera de intriga y suspense. En todos ellos se observa una gran evolución, sobre todo influida por las circunstancias extremas que viven y marcan su devenir, dados los horrores que padecieron y contemplaron. Pero también Jonás Golik y Lena Wiels sirven como nexo para conocer a quienes influyeron en sus vidas, de una forma u otra, caso del Brigadeführer Frank Meyer, o el papel que desempeña el médico judío Josef Golik, y padre de Jonás. Un Josef Golik que influye en la toma de decisión que marcará la vida del SS nazi antes citado.

Operación Lena es una ficción contemporánea cautivadora y conmovedora, en donde están muy presentes la superación, la amistad, el amor, la redención, los silencios y los secretos. La trama tiene un ritmo ágil, constante y los 83 capítulos en los que se estructura comienzan con reflexiones entrecomilladas en primera persona, que guardan relación con el desarrollo de cada uno, relatados por un narrador omnisciente.






Biografía:





Macarena Zambrana nació en Sevilla en 1983. Es licenciada en Derecho por la Universidad de
Sevilla, abogada en ejercicio, y apasionada de la lectura y de la escritura. Comenzó su incursión en las letras tras llevar a cabo una terapia narrativa. Operación Lena es su primera novela; una ficción histórica de dos mujeres cuyo nexo de unión es el hallazgo del abrigo que arropó a la mujer que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial.




Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la  autora tomados de la web de la editorial. Imagen del mercado de Portobello, en Londres, tomada de la web Fotos It. Imagen de la Princesa Diana, en Hyde Park, en Londres, tomada de la web Life Well Travelled. Fotografía de Macarena Zambrana tomada de la web del diario La Razón. 













viernes, 8 de mayo de 2026

Reseña Un viaje de novios, de Emilia Pardo Bazán.

 






                                            








Datos técnicos:





Título: Un viaje de novios.

Autora: Emilia Pardo Bazán.

Editorial: LMBA (Panamas Classics).

1ª edición: Mayo 2019

ASIN: B07TW953DS

Idioma: Español.

Nº páginas: 161.




Sinopsis:





Escrita en la "década prodigiosa" de la narrativa española del XIX esta novela supuso una primera aproximación a los dominios del realismo-naturalismo. A caballo entre la novela y el cuaderno de viaje, la obra narra las ingratas consecuencias del desatinado matrimonio entre un funcionario oportunista y cuarentón y una joven provinciana e inexperta, Lucía, quien, tras la unión, no tarda en verse sometida al creciente divorcio entre deseo y realidad.






Opinión Personal:






Doña Emilia Pardo Bazán encabeza mi santísima trinidad decimonónica literaria, flanqueada por Don Benito Pérez Galdós y Don Vicente Blasco Ibánez, los tres reconocidos como máximos representantes del naturalismo patrio. Tres escritores que son grandes retratistas literarios de la España del siglo XIX, a través de los que el lector tiene un gran testimonio de lo sucedido en nuestro país durante esa centuria. De ellos, la condesa de Pardo Bazán es una de las grandes defensoras del feminismo quien, pese a su condición social, no dudó en defender los derechos de las clases más desfavorecidas. Ella misma sintió cómo era rechazada en determinados ámbitos, sobre todo literarios, simplemente por el hecho de ser mujer.

(Estación de tren Venta de Baños, Palencia)
Un viaje de novios es la segunda novela que publica la prolífica autora de Los pazos de Ulloa. La trama tiene rasgos biográficos, porque «En septiembre de 1889 me ordenó la ciencia médica beber las aguas de Vichy y, habiendo de atravesar para tal objeto España y Francia, pensé escribir en un cuaderno los sucesos de mi viaje, con ánimo de publicarlo después...Movida de esta consideración, resolvime a novelar en vez de referir, haciendo que los países por mí recorridos fueran escenarios del drama» (Prefacio). Un drama en cuyo prefacio la escritora coruñesa pone la primera piedra del canon narrativo de su obra literaria, y en el toma a Zola como ejemplo. Merece la pena leerlo.

Puede decirse que Un viaje de novios es una novela iniciática y con rasgos autobiográficos, ya que la escritora coruñesa se casó dos años más joven que la protagonista y años más tarde le recomendaron tomar las aguas en Vichy. La vida de Lucía González da un gran vuelco desde que, con 18 años, su padre decide casarla en matrimonio de conveniencia con un señor ya maduro -cuarentón-, Aurelio Miranda. Un matrimonio de conveniencia que emprende el viaje de luna de miel a Vichy, aquejado el marido de dolencias hepáticas, y desde donde se desplazan a París, una vez que se da por terminada la temporada en esta ciudad termal. 

La escritora coruñesa planifica y desarrolla una trama de corte costumbrista, en la que uno de los atractivos es el estar muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a la protagonista y su esposo en ese largo trayecto en tren. Un trayecto en el que se tiene la sensación de ser un pasajero más que acompaña al matrimonio, y en el que se evoca la presencia de personal que utiliza el ferrocarril en aquel entonces -puestos de trabajo ya extinguidos-, al igual que todo el ajetreo que hay en los andenes. Pero también hay episodios propios del romanticismo decimonónico, con escenas de corte gótico, al igual que alusiones a la muerte, sobre todo en el último tramo. La recién casada vive una serie de episodios en los que no tarda en darse cuenta de que va a ser una quimera que el amor se instale en su matrimonio, y es consciente de que se le tiene por un objeto personal más del esposo. Una sensación que siente desde que salen los sentimientos a relucir, sobre todo ante la actitud celosa de su marido, cada vez más manifiesta, porque no auguran nada bueno.

Emilia Pardo Bazán perfila una protagonista que, en mi opinión, es muy interesante por la evolución que muestra a lo largo de los capítulos en los que se estructura esta novela. Diría que representa a esas jóvenes de la decimonónica sociedad mojigata, a quienes la familia quiere sacarle un provecho para que contraigan matrimonio de conveniencia con el que meter baza en la alta sociedad, sobre todo si la familia de la prometida tiene posibles para ofrecer una atractiva dote. Sin embargo, a lo largo de los capítulos, el lector se hará una idea de quién es el personaje que se fija en ella para hacerla su esposa, y por eso es mejor no comentar nada al respecto, a parte de lo ya indicado en las últimas líneas del párrafo anterior. La autora tiene claro cómo incidir en lo que comento en el párrafo anterior, porque en la estación de Venta de Baños tiene lugar un episodio un tanto surrealista,  y trascendental para el desarrollo de la trama, con el atractivo de que sucede en el departamento en el que está cómodamente instalada la recién casada. Ahí lo dejo. 

(Catedral de Bayonne, Francia)
La protagonista, Lucía González, atrae desde las primeras líneas, no sólo por los rasgos ingenuos que muestra, sobre todo en la que puede tomarse como la primera mitad de la novela, sino por comprobar cómo se adapta al mundo que desconoce, ya que el conocido, y en el que se encuentra súper protegida, se reduce a la ciudad de León. En ella, Emilia Pardo Bazán expone los rasgos que definen a sus personajes femeninos, para los que tiene muy en cuenta la condición social, desde la que incide en el feminismo que defiende. Pasa de ser una joven súper protegida a enfrentarse a un mundo desconocido para ella

La recién casada es ingenua y en algunas escenas muestra una actitud infantil, lo que incita a que el lector esté muy atento a las reacciones de su esposo,  ante el comportamiento inusual e indeciso de su señoraSin embargo, y sobre todo a medida que se aproxima el desenlace, sorprende con determinadas decisiones que toma, en las que empieza a asomar una fortaleza de la que antes carecía.

Lucía González está flanqueada por un elenco de personajes muy pardobacianos. Son fiel reflejo de la España del siglo XIX, a través de los que ofrece un magnífico fresco de las diferentes capas sociales, e incide en la condición humana. Un fresco que también se refleja en el lenguaje que utilizan en los diálogos que mantienen con sus interlocutores. Una condición humana en la que profundiza en un marcado trasfondo psicológico, del que se deriva una tensión narrativa provocada por una serie de situaciones en las que las diferencias de criterios se exponen con gran vehemenciaEn mi opinión, entiendo que, sobre todo los principales, son de carácter simbólico, porque de unos y otros se deduce lo que representan, sobre todo diría que los masculinos. Aurelio González es el esposo de Lucía, y del que ya comenté algunos rasgos en esta reseña. Ignacio Artegui es trascendental en la vida de la protagonista, y entiendo que puede encuadrarse dentro del arquetipo romanticista. Perico Gonzalvo y su hermana Pilar le confieren un tono diferente a la trama, el primero por su tendencia a la picaresca y su peculiar forma de hablar, y a su hermana no se corta a la hora de codearse con las mujeres de la alta sociedad que acuden a las termas de Vichy. El lector se encontrará con otros personajes secundarios de forma menos presencial, y que entiendo que representan el equilibrio entre Lucía y los ya citados en este párrafo, sobre todo por la relación más cercana que representan, caso del jesuita Padre Urtazu, el mozo vasco Sardiola y el pasado carlista que le une a Artegui o el médico doctor Duhamel, que atrae por su peculiar mezcolanza de idiomas a la hora de dirigirse a sus pacientes en Vichy.

La ambientación de Un viaje de novios es magnífica, con el aliciente del dinamismo de las localizaciones por las que transitan los personajes, desde León hasta Vichy y París. Son descripciones muy visuales y detallistas, aunque sin apabullar, si bien en puntuales escenas me parecieron un tanto excesivas, porque la autora se recrea, sobre todo, en algún bello jardín que atrae su atención. Atrae el bullicio de las estaciones de tren, como el que se forma en la de León, o los claves episodios de la de Venta de Baños, al igual que el descanso que se toman en Alsasua, o los recorridos que realizan por Bayona, Biarritz, Vichy y París. En mi opinión destaco el significado que para la autora tiene el balneario de Vichy, tanto en las pinceladas que ofrece sobre las diferentes terapias termales que siguen los clientes, como por la ajetreada vida social y el ambiente refinado de quienes se pueden permitir esos lujos. 

(Balneario de Vichy, Francia)
Un viaje de novios es una novela cargada de un marcado simbolismo, representado no sólo por el viaje de novios, sino también por el significado que tienen los diferentes episodios que vive, sobre todo en el último tramo del trayecto y el papel que desempeña el elenco de personajes, que sientan las bases pardobacianas, ya que son fiel reflejo de la sociedad decimonónica. La trama de un viaje de novios tiene un ritmo fluido y constante, está muy bien escrita, y atesora una gran riqueza de vocabulario y recursos literariosSin duda alguna, Emilia Pardo Bazán tuvo muy claro  cómo recrear su viaje a esta ciudad termal, para mostrarlo a través de los personajes que transitan estas localizaciones y la simbología que representan en el itinerario que realizan.






Biografía:






Emilia Pardo Bazán nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña. Hija de José María Pardo-Bazán y Mosquera y de Amalia María de la Rúa-Figueroa y Somoza, condes de Pardo Bazán, título que heredó en el año 1890. Poco después de su nacimiento la familia se mudó a una casa en el barrio aristocrático en la Calle de las Tabernas.

En su adolescencia escribió algunos versos y los publicó en el Almanaque de Soto Freire.

En 1868 contrajo matrimonio con José Quiroga y se trasladaron a Madrid desde donde realizan viajes a Francia, Italia, Suiza, Austria e Inglaterra; sus experiencias e impresiones las reflejó en libros como Al pie de la torre Eiffel (1889), Por Francia y por Alemania (1889), Por la España pintoresca (1895) o Por la Europa católica (1905).

En 1876 doña Emilia editó su primer libro, Estudio crítico de Feijoo, y una colección de poemas, Jaime, con motivo del nacimiento de su primer hijo. Su primera novela, Pascual López, se publicó el año en que nació su hija Blanca, en 1879. Viaje de novios (1881), la primera novela naturalista española, se lanzó el año en que nació su tercera y última hija, Carmen. El método naturalista culminó en Los pazos de Ulloa (1886-1887), su novela más famosa.

Más tarde su obra evolucionó hacia el simbolismo y espiritualismo, reflejado en La prueba (1890), Una cristiana (1890), La piedra angular (1891), La quimera (1905), La sirena negra 1908) y Dulce dueño (1991).

Además, escribió las biografías San Francisco de Asís (1882) y Hernán Cortés (1914), y un libro de recetas, La cocina española antigua.

Separada de su esposo desde 1883, mantuvo una larga relación con el escritor Benito Pérez Galdós.

Desde 1916 hasta su muerte en Madrid el 12 de mayo de 1921, fue profesora de Literaturas románicas de la Universidad de Madrid, cátedra que se creó para ella.




Notas: Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Biografía de Emilia Pardo Bazán tomada  de web de Lecturalia. Fotografía de la autora tomada de la web de la BNE. Imagen de la estación de tren de Venta de Baños tomada de la web del Diario Palentino. Imagen de la Catedral de Bayonne tomada de Wikipedia. Imagen del Balneario de Vichy, en Francia, tomado del Diario 20Minutos.



miércoles, 6 de mayo de 2026

Resumen lecturas abril/2026.

 









En el pasado mes de mayo han sido 4 los libros leídos y 4 los reseñados.



-Los leídos:










-Los reseñados




-Un dios ciego, de Javier Sagastiberri



-La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón



-El fuerte de La Florida, de Santiago Mazarro




-La cita, de Belén Garrido Cuervo