jueves, 23 de mayo de 2024

Reseña Tiempos para la Lyrica, de Jon Arretxe.

 









Datos técnicos:




Título: Tiempos para la Lyrica.

Título original: Lyrica garaia.

Traducción: Cristina Fernández.

Autor: Jon Arretxe.

Editorial: Erein.

1ª edición: Mayo/2023.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-9109-896-6.

Nº pág.: 216.




Sinopsis:




Tras su paso por París y Madrid, Touré está de vuelta en la Pequeña África de Bilbao. Le preocupa Sa Kené, a quien, en su último encuentro, apreció marcas y moratones en su cuerpo. El burkinés tratará de esclarecer lo que le ocurre a su amiga, y en el camino se topará con múltiples obstáculos y más de una sorpresa dolorosa.

Ya sea por la nueva ley que regula la prostitución, por la gentrificación, o por los cambios profundos que están transformando la ciudad, el barrio de San Francisco deberá afrontar la realidad de un futuro inmediato e incierto.

En Tiempos para la Lyrica, la novena novela de la saga de Touré, Jon Arretxe combina magistralmente, y desde la marginalidad, detalles del paisaje del barrio de San Francisco y de su ambiente con diálogos enteramente memorables, sin dejar de lado el humor. La intensa trama atrapará al lector y lo llevará hasta un sorprendente desenlace.




Operación Personal:




El peculiar detective-vidente Mahamoud Touré es uno de los personajes literarios de novela negra y thriller con los que más disfruto. Sin duda alguna, el escritor basauritarra Jon Arretxe, aunque en la actualidad reside en Arbizu (Navarra) creó un carismático protagonista que no tardó en ganarse la fidelidad de quienes seguimos sus peripecias. Este protagonista es un antihéroe en torno al que giran tramas que no tienen desperdicio, de corto recorrido, porque la mayoría de ellas no llega a las doscientas páginas; algunas las sobrepasa, como la que hoy reseño y no dudo en recomendar, Tiempos para la Lyrica, aunque su extensión no alcanza las 230. Unas tramas que, además, son una crónica social del barrio bilbaíno de San Francisco, porque el lector sigue el día a día de quienes pueblan este zona de la capital vizcaína, conocida como la Pequeña África, porque en ella habita un universo variopinto de razas, procedente de este y otros continentes, caso de los inmigrantes latinos o asiáticos, como se puede comprobar en cualquiera de las novelas que conforman esta saga. En este sentido, el autor crea una atmósfera con tal realismo que ofrece la sensación de que todo lo que sucede entre las calles de este barrio no tiene lugar en Bilbao, si no es por las referencias que ofrece el protagonista y narrador, que es el propio Touré.

(Plaza Corazón de María-Barrio San Francisco Bilbao)
Tiempos para la Lyrica es la novena entrega que protagoniza Mahamoud Touré, si bien es la séptima que leo y reseño en este blog. Pese a lo que acabo de comentar, no me hizo falta leer las dos primeras, porque Jon Arretxe mantiene al lector al tanto sobre las peripecias vividas por este inmigrante sin papeles llegado a España desde Burkina Faso en busca de un futuro mejor, para conseguir un empleo digno que le permitiera enviar dinero a su familia, que vive Gorom-Gorom.

El autor tiene muy claro cuál es el guion a seguir para que el burkinés no pierda su esencia, porque las vicisitudes a las que se enfrenta suponen un gran aliciente para interesarse por el nuevo título que protagoniza este carismático personaje. Como si de Hércules se tratara, se enfrenta a todo tipo de problemas, cada cual más difícil, con el añadido de se los encuentra sin él buscarlos. Lo más habitual en el submundo en el que está inmerso es que no haya reglas de juego para solucionar los imprevistos a los que se enfrentan quienes forman parte de este particular universo. La mayoría de quienes lo conforman temen que la aparición de la policía local signifique para ellos su detención y expatriación, con lo que se pone fin al viaje incierto en el que se embarcaron, por carecer de la documentación requerida para que puedan deambular sin problemas por el país que los acogió. Pero, antes de que esto suceda, a Touré no le queda otra que quitarse de en medio, porque se mete en problemas muy peliagudos, en los que la sangre suele estar también presente.

Touré es muy amigo de sus amigos, por lo que si algo le pasa a su compañero de piso-patera, Osman; a Xihad, camarero en el Berebar, pero sobre todo a su querida amiga y compañera, con derecho a roce, Cristina - a quien llama Sa Kené, y trabaja en una farmacia de la barriada, no duda en apoyarlos en lo que haga falta; pero, sobre todo, a la pelirroja. A Touré le preocupa las marcas y moratones que le vio a su amiga en Madrid, ciudad por la que el subsahariano deambula mezclado entre los habitantes del barrio de Lavapiés, para por fin poder disfrutar de una nueva vida a costa del suculento tesoro acumulado tras dedicarse al hurto, en el que estuvo acompañado de una experta avezada en este arte de apropiarse de lo ajeno. Ya en la capital vizcaína,  percibe que el barrio empieza a cambiar porque, como dice en algún episodio, si a Bilbao le han lavado la cara, han omitido asear el trasero de esta ciudad. Y ese trasero es, precisamente, la Pequeña África. Un lavado de cara del que forma parte un personaje que es conocido por el apodo de Gabi el Guapo, y que protagonizará algunas escenas que levantan una sonrisa, pero también sorpresas. Las circunstancias conducen a este sujeto a toparse con Touré, quien ve en él la posibilidad de obtener unos ingresos que le alivien por un tiempo sus vacíos bolsillos, junto con el empleo de vigilante que le ofrece la tía de Sa Kené, Loles, que regenta uno de los pocos clubs de alterne que están abiertos en la calle Cortes, conocida sobre todo en sus buenos tiempos como La Palanca. El subsahariano encuentra muy preocupada a Lola, quien le pide que esté muy pendiente de su sobrina.

(Ermita San Roque-Monte Pagasarri-Bilbao)
Jon Arretxe planifica y desarrolla una trama muy negra, escrita a ritmo de thriller. El título llama la atención, porque guarda relación con el dicho que dijo Bertold Brech ante el surgimiento del nazismo en Alemania. Una trama en la que la prostitución, los malos tratos, los altercados, pero sobre todo las drogas, están muy presentes. La presencia en el barrio de un personaje del que desconfían lleva a Touré a estar muy pendiente de sus pasos, por si pudiera guardar alguna relación con la vigilancia que se siente obligado a realizar. Una vigilancia que le adentra en las entrañas de un mundo oscuro que creía ya olvidado, por lo que la investigación que realiza se vuelve muy compleja, no sólo en Bilbao sino porque también tiene que realizar un viaje inesperado a Burdeos. Episodios que llevan a Touré a enfrentarse a una de las principales mafias bordelesas de estupefacientes. Una mafia que le lleva a actuar sin escrúpulos para satisfacer las órdenes indicadas, porque sabe que ejecutan las amenazas a rajatabla, y no quiere que le sobresalten con más “mensajes” y quizás un desenlace desagradable. Esta subtrama contiene una serie de giros y de acción, en los que están presentes la sangre y episodios funestos.

Me gustó mucho la ambientación de la novela, como ya es habitual en esta serie. Una ambientación que está muy de acorde con las vicisitudes que vive Touré, y que incitan a conocer de otra forma lugares que tienen otra cara en el día a día de los bilbaínos o los bordeleses. En esta ocasión, el subsahariano tendrá que frecuentar lo que en el barrio conocen como el Bilbao Blanco, en cuyo deambular el lector conocerá desde su perspectiva construcciones icónicas que han ayudado a darle una nueva imagen a la ciudad, como el Museo Guggenheim o La Alhóndiga y recorridos habituales de los bilbaínos en sus días de asueto, como el monte Pagasarri. Otro tanto sucede en Burdeos, en donde se citará con un contacto que le proporcionan en el barrio, y en el que estuve muy pendiente de la destreza que muestra el joven Irat, que le ofrece el contacto como lazarillo para que le ayude en sus menesteres. El protagonista y narrador describe de forma muy visual localizaciones muy conocidas o concurridas y que aprovecha para ver cumplido el propósito de su viaje, caso de la Plaza de los Capuchinos, la Rue Sante Catherine o la Place Leon Duguit, en donde mantiene con un dandi sin techo un diálogo que no tiene desperdicio.

(Rue Sante Catherine-Bordeaux-France)
Touré es uno de los personajes literarios de novela negra y thriller con los que más disfruto. Tiempos para la Lyrica es la novena entrega de la serie que protagoniza, aunque en mi caso no leí las dos primeras. Es un antihéroe en torno al que giran unas tramas que no tienen desperdicio. Jon Arretxe tiene muy claro cuál es el guion a seguir para que el burkinés no pierda su esencia, porque las vicisitudes a las que se enfrenta suponen un gran aliciente para interesarse por el nuevo título que protagoniza este carismático personaje. En Tiempos para la Lyrica, Touré está de regreso en Bilbao, porque, tras la visita que recibe de su amiga y compañera Cristina en Madrid –a la suele llamar Sa Kené- le preocupan las marcas y moratones que tiene en el cuerpo. Le sorprende el cambio que empieza a mostrar el barrio de San Francisco -la Pequeña África- por la dichosa gentrificación, pero también una mayor presencia de la policía local, porque se incrementa el consumo de droga, la prostitución y los altercados. Loles, que regenta uno de los pocos locales de alterne de La Palanca, le pide a Touré que la vigile, porque le inquieta la seguridad de su sobrina Cristina.  En Tiempos para la Lyrica, Touré vuelve a encontrarse con un mundo  oscuro que creía ya olvidado. Un mundo oscuro en el que los giros y la acción están muy presentes, al igual que episodios desagradables, porque el burkinés se enfrenta a una de las principales mafias bordelesas de estupefacientes. Tiempos para la Lyrica es una novela negra escrita a ritmo de thriller. Al igual que sus predecesoras, el ritmo es ágil y muy dinámico. La trama está narrada por Touré en primera persona con una voz narrativa que imanta, y adaptada a percepción que tiene el protagonista sobre el mundo que le rodea. El lector se encontrará con diálogos memorables, en los que, pese a las circunstancias que rodean a los personajes no falta el humor, lo que suponen un aliciente más para afrontar una lectura muy entretenida en la que están muy presentes los giros y la acción, con escenas desagradables y luctuosas, y un final sorprendente, aunque me temía que podía entrar dentro de lo posible, tal y como está perfilado el protagonista antihéroe.



Biografía:



Es doctor en Filología Vasca, licenciado en Educación Física y ha completado, en los conservatorios de Bilbao y Vitoria, sus estudios de piano y canto. Desde el año 2004 reside en Arbizu (Navarra). Este polifacético y existoso autor tiene la creación literaria por oficio, ofrece conferencias sobre sus libros o viajes y, además, canta ópera.

Su incursión en la escritura fue a través de la literatura de viajes, 7 Colores, Tubabu, El sur de la memoria, ...aunque durante los últimos años se ha centrado en el género negro. Ha publicado títulos como Shamarán, Sueños de Tánger o La banda de Arruti...y, fundamentalmente, la saga de su detective-vidente Touré. Un personaje a través de cuyas andanzas el autor nos hace partícipes de las vivencias y penalidades de los «sin papeles». Autor inagotable, también ha escrito literatura dirigida al público infantil y juvenil, con títulos como Hacia la Gran Muralla o Los latidos de la Tierra.


Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor tomados de la web de Erein. Imagen de la Plaza del Corazón de María tomada de la web Bilbao Ría 2000. Imagen del Monte Pagasarri y la ermita de San Roque tomada de la web Flickr. Imagen de la Rue Sante Catherine en Bordeaux tomada de la web Visiter Bordeaux.













jueves, 16 de mayo de 2024

Reseña La colina de los gatos, de Eva Baeza.

 











Datos técnicos:




Título: La colina de los gatos.

Autora: Eva Baeza.

Editorial: Caligrama.

1ª edición: Abril/2020.

Libro en formato digital.

ASIN: B09MZ8KBKH.

Idioma: Español.

Nº páginas: 433.




Sinopsis:




La relación entre Lola y su hija siempre estuvo marcada por los silencios, las ausencias y los secretos de un pasado del que no está dispuesta a morir sin desvelar. La necesidad de ser escuchada por la hija y la pulsión por exorcizar los demonios que siempre la acompañaron, llevará a la protagonista a sumergirse en un viaje en el que el sufrimiento y las ansias de redención serán el denominador común de su desgarrador relato. Una extraordinaria historia de amor llevada hasta sus últimas consecuencias. Un conmovedor relato sobre la vida y la muerte, el perdón y la redención.





Opinión Personal:





A través de la red social Instagram descubro autores y novelas que atraen mi atención, y no dudo en tomar nota de ellas como futuras lecturas. Este es el caso de la ópera prima de la escritora barcelonesa Eva Baeza, La colina de los gatos. La colina de los gatos contiene una historia muy atractiva, en la que los sentimientos, las sensaciones y las emociones están muy presentes, y cobran protagonismo, en los episodios que preceden al estallido de la Guerra Civil pero, sobre todo, durante la contienda fratricida y, en especial, en los episodios devastadores y atroces que viven los malagueños por la llamada carretera de la muerte, porque son conscientes de que la ciudad sitiada está a punto de ser tomada por las tropas sublevadas, y por las crueles e irónicas amenazas que vierte sobre ellos Queipo de Llanos. Antes de pasar a comentar mis impresiones, he de reconocer que me llamó la atención el título. Un título que, en principio parece no guardar relación con la guerra civil española pero, a medida que se suceden los capítulos me digo que es muy acertado, por el significado que tiene para la protagonista. Como digo en estos casos, prefiero que sea el lector quien descubra su atinada elección.

  ( Diada Sant Jordi-Plaza Cataluña-Barcelona)
La colina de los gatos es una historia familiar en la que que la abuela Lola guarda un secreto  en la intimidad, pero no está dispuesta a morir sin desvelárselo a su hija, como adelanta la sinopsis. Un secreto que muestra el choque entre tres generaciones de una misma familia enfrentadas por los diferentes puntos de vista que les separan sobre la visión del mundo que les rodea, y en particular, por la interpretación que les sugiere la noticia que provoca un gran impacto en la hija de la abuela Lola, Ana. Un episodio que provoca un mayor distanciamiento entre ambas, que ya está marcado desde hace tiempo por los silencios y las ausencias. Andrea, Lola y Ana son las tres voces que construyen un relato que no deja indiferente. Un relato en el que el amor es el eje sobre el que gira el desarrollo de esta historia. Un amor que distancia, pero que también acerca, porque la abuela siente un gran cariño hacia su nieta, que le corresponde con el mismo afecto. Un amor que, pese a los sonidos de tambores de guerra cada vez más cercanos, no impidieron que siguiera su curso, pese a los riesgos que corrían sus encuentros furtivos. De hecho, entiendo que la novela puede catalogarse como histórico romántica.

Eva Baeza planifica y desarrolla una trama muy bien construida, sin dejar hilos sueltos que hilvanar en una historia cargada de realismo, en la que se refleja la exhaustiva labor de documentación que llevó a cabo, sobre todo en lo que se refiere a la historia de la abuela Lola, y los acontecimientos que vive y marcan a este personaje, como la caída de Alfonso XII, la proclamación de la Segunda República, la Guerra Civil Española y la Posguerra. Es una historia de personajes potentes, perfilados con marcados rasgos psicológico, tanto en los que tienen mayor protagonismo como en los secundarios.

La historia comienza en la Diada de Sant Jordi, en una Barcelona llena de gente atraída por fecha tan señalada para los barceloneses. Andrea almuerza con su madre -escritora de éxito- «Acomodadas en una tranquila mesa del final del salón, advertía cómo mi madre atraía las miradas de aquellos comensales que recordaban haberla visto en la televisión o en la cubierta de alguno de sus libros» (páginas iniciales capítulo 1) en un restaurante del Paseo de Gracia. Una historia que provoca atención desde las primeras líneas porque la joven lanza a su progenitora un buen dardo, con el que le anima a escribir sobre la ya fallecida abuela Lola. Propuesta que origina un diálogo con fuego cruzado que sirve como reclamo para que el lector no pierda detalle de todo lo que sucede a lo largo de 32 capítulos en los que se estructura el desarrollo de la trama, agrupados en tres partes diferenciadas.

(Carrer Petritxol-Barcelona)
Sin duda alguna, el comienzo de esta novela es muy atractivo, porque nos encontramos de partida con unas relaciones familiares que no pasan por un buen momento. Estos primeros episodios sirven como espoleta para que esté muy pendiente de todo lo que sucede a lo largo de los capítulos, porque en cada uno de ellos se desarrollan episodios que atrajeron mi atención. Entiendo que, el hecho de estructurar la trama en tres partes diferenciadas es la fórmula de la que se sirve la autora para comprender mejor la vida de sufrimiento de alguien que lleva consigo un pasado difícil de olvidar pero que, sin embargo, vive y disfruta un presente aderezado por episodios que la revitalizan y ayudan a recuperar un tiempo perdido, porque le tocó vivir en una época en la que imperan unas normas que no le permitieron ser la persona que siempre tuvo el afán de aprender, para desenvolverse mejor en un mundo en el que las mujeres tenían encomendadas de antemano unas labores concretas. Tres partes en las que se suceden los relatos en primera persona de Andrea, Lola y Ana: nieta, abuela e hija, en este orden. Lola sabe adaptarse a los tiempos actuales, en los que se prenda, en especial, de la música de su querido Freddie Mercury, pero también de otros grupos de la época que le atraen. De hecho, se llevará una sorpresa inesperada, en la que se muestra como si fuera una adolescente que va a disfrutar en vivo y en directo de uno de sus ídolos. Otro tanto sucede con los episodios que protagoniza con su vecino Vicente, un peculiar personaje con el que mantiene muy buenas relaciones. Relaciones que sorprenden a Andrea, aunque también por otros motivos que descubre con el paso de los capítulos. Esta es una parte relatada a base de saltos temporales, introducidos cuando el episodio de turno se presta a ello, en el que también su nieta cobra protagonismo, porque decide desplazarse a Tenerife con su amiga Noemí, aceptando formar parte del proyecto que le propone.

La segunda parte está escrita en forma epistolar. Una larga carta que Lola dirige a su hija Ana, a quien se la entrega Andrea tras fallecer la abuela. Una carta le cuenta todo el sufrimiento que la acompañó en una época muy convulsa, en la que sintió cómo su mundo, ya frágil, estalla por los aires con la fratricida guerra civil. Una guerra civil que tiene su antesala en la inestabilidad que surge tras la instauración de la Segunda República, y que provoca el exilio de Alfonso XIII una vez conocidos los resultados de las elecciones municipales de 1931 y que ganó el Frente Popular. Una historia de penuria y duro trabajo, aunque también vivió una preciosa historia de amor que se fragua a fuego lento, desde el momento en el que un joven desconocido es aceptado por su padre para que le echara una mano en el mucho trabajo que le proporcionaba las viñas, «Mi familia siempre vivió de las viñas que tuvieron en una ladera bien ventilada de la cuenca del río Seco» (cap. 5). Una historia en la que se percibe cómo se forja el fuerte carácter de Lola, no sólo por las labores que desempeña en la casa, ni tampoco porque ayuda a su padre en el trabajo, sino que se endurece sobre todo con el espeluznante episodio que le toca vivir -conocido como La Desbandá-, y que tiene lugar a principios de febrero de 1937, fecha en el que miles de malagueños son evacuados por la carretera que une Málaga y Almería, tras el asedio al que es sometido la ciudad por el ejército sublevado. A La Desbandá hay que unir la soledad de su padre, que decide permanecer en Torrox, y tener que dejar atrás al que considera que es su gran y único amor. Un viaje infernal mitigado en cierta medida por la compañía que le proporciona Tomás, con quien emprende una nueva vida de trabajo y penurias en Barcelona, en donde también padece las consecuencias del asedio del ejército franquista.

La tercera parte, titulada La desbandá, la mayor tragedia de la guerra civil, encerrada políticamente. Parte narrada por Ana, y que comienza con la labor de investigación que realiza sobre ese espeluznante episodio del que «No tenía ni idea, madre, ni idea de que mi vida pudiese tener una conexión tan atroz con ese espeluznante episodio» (primeras páginas de la tercera parte). Del desgarrador relato de su madre deduce en la actualidad determinados episodios que vivió junto a ella durante su infancia, cuando fue contratada para trabajar en casa de los Monfort, una familia de posibles afecta al régimen. Un diario que, tras leerlo, le provoca un carrusel de sensaciones en las que no faltan los reproches, llenos de preguntas que quedaron sin respuestas en su momento,  pero también de nostalgia, en la que está presente la vida con sus padres en el pisito del Paralelo, así como el viaje que siente que tiene que hacer al pasado, a la tierra de sus padres, a Torrox, y ver en primera persona los lugares que le menciona en la carta que le escribe.

(Faro Torre del Mar-Málaga)
En mi opinión, entiendo que La colina de los gatos es una novela de personajes, pese a que me gustó mucho la ambientación espacio-temporalTodos ellos parecen cobrar vida propia, por los certeros rasgos físicos y psicológicos que los caracterizan. Son las tres narradoras de esta adictiva historia quienes sobresalen sobre un elenco de secundarios que los acompañan en su devenir. Tres mujeres que tienen un fuerte carácter, que representan a tres generaciones de una misma familia que vivieron tiempos muy diferentes, lo que queda bien reflejado a lo largo de los capítulos, porque los choques entre ellas son frecuentes. Andrea fue quien me resultó más distante, quizás por la inestabilidad que percibí en su personalidad, porque me dio a entender que no tenía muy claro el camino a seguir; aunque me atrajo, sobre todo, lo unida que está con su abuela. Junto a ellas hay un nutrido grupo de personajes secundarios que no dejan indiferentes, por el papel que desempeña cada uno en el día a día de las tres mujeres. Sin duda alguna, entre ellos destaco a Manuel quien, tras fallecer su esposa, tiene la gran responsabilidad de hacerse cargo de sus tres hijos, trabaja con tesón para mantenerlos, y los aconseja con frases lapidarias forjadas por la experiencia que le dan los años, sobre todo a Lola, que es quien le ayuda y cuida de su hermano pequeño, porque su hermana Isabel se marcha a trabajar al pueblo a la mansión de los Sevilla, como doncella personal de la propietaria, una familia de rancio abolengo. El seminarista al que acabo de mencionar, -conocido con el apodo de Cai, por su origen- protagoniza una subtrama muy atractiva, no sólo por su relación sentimental con Lola, sino también por el pasado que lo acompaña. Mariquilla, la amiga inseparable de Lola en su juventud. Ya en Barcelona, destaco el papel de doña Reme, que se ganaba el pan cosiendo día y noche prendas de abrigo para los combatientes, y la acogida que les brinda a Lola y Tomás, pese a los recelos iniciales.

Me gustó mucho La colina de los gatos, ópera prima de la escritora barcelonesa Eva Baeza. Como digo en estos casos, la autora presenta sus credenciales en el panorama literario nacional con un buen trabajo que muestra el talento narrativo que tiene. Con un estilo ágil, cuidado, cercano y envolvente, con el que crea una atmósfera realista, tres voces narrativas desgranan la vida de la que considero que es la protagonista de esta historia, la abuela Lola, un personaje inolvidable y que no deja indiferente, e incluso levanta alguna sonrisa, sobre todo en la primera de las tres partes en las que se divide la trama. La colina de los gatos es una novela con un marcado trasfondo histórico, pero también tiene elementos propios de la novela romántica, porque Lola vive precioso romance labrado a fuego lento y oculto a ojos de los demás. Con el paso de los episodios se prenda del exseminarista de origen gaditano, pero llegado de Salamanca, con quien un día se topó en el viñedo de su padre, quien lo admite para que le ayude en el trabajo. Sin embargo, presiente que las circunstancias que la rodean, sobre todo desde que es una realidad el estallido de la guerra civil española y el espeluznante episodio que vive en primera persona, conocido como La Desbandá, le llevan a comprender que es un sentimiento intenso del que no podrá desprenderse. Pero hay también alusiones a las relaciones homosexuales en varias fases de la trama que se manifiesta en dos de los personajes, uno de los cuales se siente sorprendido ante el vuelco que le supone una relación de esta índole, aunque la toma con naturalidad. La ambientación espacio-temporal le confiere un realismo tal a la trama, que en todo momento tuve la sensación de que presenciaba en vivo y en directo todo lo que sucede en esa zona de la provincia de Málaga durante la segunda parte de la novela. En este sentido, me atrajo, sobre todo, el día a día de los habitantes de Torrox, y los trabajos que realizan, como los ingenios azucareros de la provincia de Málaga, los olivares o las tierras que originarán grandes problemas, sobre todo a los latifundistas, con la aprobación de las reformas agrarias que llevan a cabo los gobiernos de la II República al igual que los parajes que rodean a una población cuyos habitantes presumen de tener el mejor clima de Europa.



Biografía:  



Eva Baeza (Barcelona) estudió Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona y Turismo y Gestión de Empresas Hoteleras en CETT Barcelona. Los veranos que pasa en una localidad del sur de España y la revelación de que sus antepasados por línea paterna proceden de un pueblo cercano, desde hace más de trescientos años, le inspiraron para recrear el escenario de La colina de los gatos, su primera novela publicada.



Notas: Datos técnicos, sinopsis, fotografía y biografía de la autora, tomada de la web de Penguin Libros. Imagen de la Plaza de Cataluña en Barcelona tomada de Wikipedia. Imagen del Carrer de Petritxol en Barcelona tomada de la web raynaud-avocast.fr. Imagen del faro de Torre del Mar tomado de la web Málaga hoy.












lunes, 13 de mayo de 2024

Lectura semana 20/2024: Tiempos para la Lyrica, de Jon Arretxe y Ciudad de cenizas, de Kike Corella.

 








Comenzamos nueva semana del mes de mayo. Semana de novela detectivesca, pues dos son los títulos de este género literario. Le toca el turno a Tiempos para la Lyrica, de Jon Arretxe,  novena novela de la serie que protagoniza el detective-vidente Touré





Tras su paso por París y Madrid, Touré está de vuelta en la Pequeña África de Bilbao. Le preocupa Sa Kené, a quien, en su último encuentro, apreció marcas y moratones en su cuerpo. El burkinés tratará de esclarecer lo que le ocurre a su amiga, y en el camino se topará con múltiples obstáculos y más de una sorpresa dolorosa.

Ya sea por la nueva ley que regula la prostitución, por la gentrificación, o por los cambios profundos que están transformando la ciudad, el barrio de San Francisco deberá afrontar la realidad de un futuro inmediato e incierto.

En Tiempos para la Lyrica, la novena novela de la saga de Touré, Jon Arretxe combina magistralmente, y desde la marginalidad, detalles del paisaje del barrio de San Francisco y de su ambiente con diálogos enteramente memorables, sin dejar de lado el humor. La intensa trama atrapará al lector y lo llevará hasta un sorprendente desenlace (176 pág., rústica con solapas).



En la Barcelona de 1909, Enrique Hernández, un joven sereno, se topa con un extraño olor a quemado mientras patrulla las calles del barrio de La Seca. Al entrar al domicilio, la policía encuentra una montaña de ceniza sobre unos zapatos de mujer delante de un sillón. El resto del mobiliario está intacto y tanto la puerta como las ventanas estaban cerradas por dentro. ¿Cómo pudo ocurrir tal tragedia? Eloy Pavía, reputado inspector del nuevo cuerpo de vigilancia y antiguo comisionado en Scotland Yard, se hace cargo del caso. La aguda perspicacia y el estilo poco convencional de Pavía harán un tándem excelente con la juventud y enorme pasión de Hernández, que desde el primer momento se verá envuelto en esta investigación. Juntos se embarcarán en una búsqueda incansable de pistas, adentrándose en las sombras de una ciudad obrera y agitada por la Semana Trágica. Ciudad de cenizas es una fascinante novela policíaca que te sumergirá en la Barcelona de principios del siglo xx, una ciudad bella y salvaje que se convierte en un protagonista más de la historia. Kike Corella, con unos personajes inolvidables y su habilidad para recrear la atmósfera de la época, nos transporta a un mundo lleno de intriga y sorpresas que atrapa al lector (289 pág. rústica con solapas).


jueves, 9 de mayo de 2024

Reseña Primavera mortífera, de Lajos Zilahy.

 












Datos técnicos:




Título: Primavera mortífera.

Título original: Halálos tavasz.

Autor: Lajos Zilahy.

Traductora: Anne Mayo Herczig.

Editorial: Funambulista.

1ª edición: Junio/2010.

Año de publicación inicial: 1922.

Encuaderación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-96601-82-6.

Idioma: Español.

Nº pág.: 226.





Sinopsis:





Primavera mortífera, novela publicada en 1922, proporcionó la fama a su por entonces joven autor húngaro, Lajos Zilahy (1891-1974), que con esta obra inició una carrera literaria de gran éxito tanto en su país como en todo el mundo. En 1939 fue llevada a la gran pantalla por el novelista, en su propia productora, que adaptó otras tres obras suyas. A través de una carta dirigida a un amigo de infancia, el narrador refiere su drama existencial: joven aristocrático de provincias, su noviazgo frustrado con Edit von Ralben (hija del ministro de la Guerra) lo llevará a la desesperación del juego y de la bebida, infierno del que lo salvará otra mujer, Józsa, con la que tiene la intención de casarse a los pocos días… La obra fue publicada en España durante los años 50 con gran éxito. Pequeña obra maestra, delicada y sutil en los sentimientos descritos, pero ardiente e intensa en su estilo, en este espléndido relato del éxtasis de la pasión amorosa se palpa el declinar del modo de vida de una sociedad cuyos fulgores empiezan a apagarse, prefigurando la caída de aquel mundo centroeuropeo de principios de siglo anterior a la Primera Guerra Mundial, irremisiblemente condenado a la destrucción.






Opinión Personal:





Me encanta la narrativa del escritor húngaro Lajos Zilahy. Sin embargo, me sorprende que, pese al éxito que tuvieron sus obras durante el siglo XX, con el paso de los años fueron cayendo en el ostracismo. Es de agradecer que la Editorial Funambulista rescate sus novelas, que agrupa en la colección Biblioteca Lajos Zilahy. Al igual que Stefan Zweig, Zilahy es un gran conocedor del alma humana, y esto se refleja en la construcción de los personajes, que traza con profundidad, y diría que con especial énfasis en el perfil psicológico. Rasgos que ofrecen la sensación de tener vida propia, e incitan a que el lector esté muy pendiente de las vicisitudes que los acompañan y qué reacciones muestran para hacerles frente. En este sentido, al igual que el escritor vienés, es de admirar la facilidad con que el magiar refleja la personalidad tanto de personajes femeninos como masculinos.

(Monte Géllert-Budapest-Hungría)
De Lajos Zilahy leí y reseñé en este blog dos de sus novelas: en 2014 Dos cautivos (reseña) (año de publicación inicial, 1927), y en 2019 El alma se extingue (reseña) (año de publicación inicial, 1932). Hoy comparto mis impresiones sobre Primavera mortífera, su ópera prima, publicada en 1922, que tuvo una gran acogida en España, tanto por la crítica especializada como por los lectores. El escritor húngaro se interesó mucho por la historia de su país y de su propia familia, sirvió en el ejército austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial, y fue periodista en Londres y París, hechos que se reflejan en su bibliografía. Sus obras son una gran crónica de su época y, como tal, muestra la realidad de un imperio en decadencia, al igual que los episodios que asolan la convulsa Europa de la primera mitad del siglo XX. Lo que acabo de comentar en este párrafo le sirve también para, a través de sus vivencias personales, enriquecer la construcción de los personajes. En el caso de Primavera mortífera, al protagonista y narrador lo presenta como hijo de una familia de la aristocracia provinciana húngara, y se traslada de su pequeña ciudad natal a Budapest para estudiar Derecho.

El título de la ópera prima de Lajos Zilahy y el relato de la voz narrativa en las dos primeras páginas, a modo de prólogo, impactan. Si para unos la vida sigue su curso, metaforizado en quienes aprovechan el día de asueto para disfrutar de los parajes que les brinda la colina Géllert, para el protagonista y narrador le marca un camino diferente. Un camino al que se refiere en la larga epístola que le escribe al personaje con el que se cruza en el vestíbulo del hotel Griff en el que se aloja, y que cree que es un antiguo amigo de su infancia, con quien cruza un tímido saludo. El joven aristócrata le relata su drama existencial; «es mi corazón el que mueve mi mano y dirige mi pluma» (pág. 11). El escritor magiar mueve con maestría los hilos de la trama para crear expectación en el lector, porque refleja en determinados fragmentos el tormento que le corroe tras el frustrado noviazgo con Edit, hija del general Otto von Ralben, nombrado, para sorpresa y estupor del remitente, Ministro de la Guerra. Sin embargo, pese a que la ruptura lo empuja al precipicio, se atisba un hueco para la esperanza, porque la providencial presencia de Józsa, una mujer a la que conoce en el viaje de regreso a su pequeña ciudad natal, le ayuda a salvarlo del infierno del juego y la bebida, e incluso tiene la intención de casarse con ella en unos días, como adelanta la sinopsis.

La trama de Primavera mortífera es muy entretenida, porque a lo largo de su desarrollo se suceden episodios que atraen la atención del lector, por lo que apenas decae el ritmo del relato, pese a que hay un claro predominio de la narración frente al diálogo. Una trama que puede decirse que la conforman dos partes diferentes. En mi opinión, entiendo que en la epístola se deduce un antes y un después desde el momento en el que los sueños y esfuerzos por medrar en la sociedad del joven aristócrata se van al traste. Un antes en el que, pese a que Edit pertenece a la alta aristocracia húngara, siente que su amor es correspondido, porque no faltan los besos robados y encuentros a escondidas, con las precauciones tomadas ante las estrictas normas que se perciben en un ambiente familiar en el que las rancias costumbres de la época se cumplen a rajatabla. Pero se topa con un después que le propina un duro golpe, porque se siente traicionado y despechado, al ser informado en el Club Húngaro por el propio general von Ralben, que su hija se compromete en matrimonio con el conde Ahrenberg, amigo de la familia. Sin duda alguna, la fuerza del amor es la que marca el desarrollo de esta historia, porque la carta que escribe al que cree reconocer como el que fue su amigo de la infancia está redactada con el corazón y en ella muestra la tristeza y el desgarro que siente, «Puedo asegurarte que, a la edad de treinta años, he proferido exclamaciones de dolor durante noches enteras, ahogando mis suspiros en la almohada y sufriendo un tormento igual que si alguien me clavara cruelmente un cuchillo en la carne viva de mi corazón» (pág. 14).

(Corso-Budapest-Hungría)
Lajos Zilahy es un autor que, de una forma u otra, tiene muy presente en sus obras la capital húngara, Budapest. Como buen observador que es y el dominio que tiene de las descripciones, el lector visualiza los espacios por los que se mueven los personajes. Unos espacios muy atractivos en lo que merece la pena recrearse, por las claras, vívidas y recisas descripciones que ofrece la voz narrativa sobre las dos márgenes del río que la capital húngara, el Danubio y, sin duda alguna, invita a visitarlas, tanto Buda como Pest. La colina Géllert, el tan nombrado paseo Korzo a orillas del río o el histórico Puente de las Cadenas, que une las dos mitades de la ciudad, al igual que otras localizaciones menos conocidas que utiliza el autor, todas ellas relacionadas con el devenir del protagonista y narrador. Un devenir que aprovecha para ofrecer un retrato de la sociedad magiar de la época, en la que resalta las diferencias que hay entre las clases sociales, como se puede comprobar en varios episodios de la novela, en los que el protagonista y narrador tiene que ideárselas para buscar la forma de acercarse a la hija del general Otto von Ralben, o para que le permitan hacerse socio de sociedades en las que no podría ser admitido por propia iniciativa.

Pese a que Primavera mortífera es una novela de poco más de 200 páginas, están transitadas por un atractivo elenco de personajes que son un fiel reflejo de las diferentes capas de la sociedad magiar de la época. El autor los construye con una gran profundidad psicológica, sobre todo los que más peso tienen en la trama. Unos personajes que parecen cobrar vida propia, porque los episodios en los que toman parte ayudan a familiarizarse con su forma de ser y actuar e incitan al lector a estar pendiente de las reacciones que manifiestan en las situaciones que les afectan. En mi opinión, entiendo que estamos ante una trama en la que se produce el llamado efecto dominó, dadas las relaciones que mantiene el autor de la epístola con quienes se cruzan en a lo largo del desarrollo de su carta. Lajos Zilahy utiliza esta técnica, sobre todo, en los momentos más trascendentales del protagonista, en los que toma como punto de partida la atracción que siente cada vez más hacia Edit von Ralben, aunque también una vez en determinadas fases desde que se hace realidad la ruptura del romance que mantiene con la hija del general. Atrajeron mi atención personajes como la ya mencionada Józsa, una mujer de una clase social diferente a la de Edit, a la que conoce en el tren que lo lleva de regreso a su casa paterna, en Peterfalu; la casera Kamilla, viuda de un coronel, y que lo trata como si fuera la madre que ya no tiene; Csokonai, su compañero de trabajo en el Ministerio de Cultos e Instrucción Pública, en el que ocupa puesto como como agregado sin sueldo, o Turkevey, Secretario del Partido Nacional, a quien conoció en casa de los von Ralben.

Al igual que las dos novelas que leí y reseñé en este blog de Lajos Zilahy relata los episodios que se desarrollan en Primavera mortífera con un estilo realista, en el que resalta su capacidad observadora, pero también se manifiesta influencia de Tolstoi y su prosa poética, en las bellas descripciones que engalanan su desarrollo, presentes sobre todo en la naturaleza: «un hombre sin sombrero, cruzado de brazos e inmóvil, contemplaba el agua en la que, susurrantes e incansables, se perseguían trémulas olas con reflejos cobrizos» (pág. 10), en los sentimientos «oí todas las palabras susurradas por nuestros extenuados labios» (pág. 38), o en metáforas que se extienden por el relato «Era un sol de otoño tan suave que, si exponía uno la mano a sus rayos, parecía que se sumergía en un tímido baño de miel»(pág. 46). Unas metáforas que, sin duda, ofrecen una sensación de tranquilidad, de relajación. Lajos Zilahy refleja a lo largo de la epístola los diferentes estados de ánimo que acompañan al joven aristócrata ante la realidad a la que se enfrenta al ver que se le escapa la oportunidad de cumplir sus sueños, porque «¡había perdido a la hija del general, pero también mi ascensión política y al suegro ministro! Había perdido todo antes de que fuera mío...» (pág. 41).

(Bulevar Rákóci-Budapest-Hungría)
Disfruté mucho durante la lectura de Primavera mortífera: para mí es una verdadera joya literaria que muestra el magistral estilo narrativo y la gran capacidad de observación de Lajos Zilahy, escritor de mucho éxito en el siglo XX, si bien sus obras cayeron en el ostracismo con el paso de los año. El lector se encontrará con una trama epistolar escrita por un joven aristócrata de provincias que cree reconocer a un antiguo amigo de la infancia en el vestíbulo del hotel en el que se hospeda en Budapest. Una larga carta escrita con el corazón en la que le relata su drama existencial. A lo largo de su desarrollo le confiesa el tormento que le corroe, y que le arrastra a lanzarse a un precipicio que ponga fin a un desengaño amoroso que sufre tras su ruptura con Edit, hija del general Otto van del Ralben, Ministro de la Guerra, y lo aboca al juego y a la bebida. Sin embargo, el escritor magiar mueve los hilos del relato de tal forma que crea expectación en el lector ante los episodios que se suceden, una vez aparece en escena Józsa, una mujer de diferente clase social a la de Edit, pero que desempeña un papel trascendental en la rehabilitación del joven aristócrata, porque incluso fijan fecha para su matrimonio. Primavera mortífera es también una historia de tintes costumbristas en la que se refleja el día a día de la sociedad magiar de la época, en la que se resalta la relación que se mantiene entre los personajes de los diferentes estratos sociales, y en la que también hace hincapié en las rígidas costumbres de la alta aristocracia. La novela está escrita con un estilo realista, y la influencia de Tolstoi en las bellas descripciones poéticas que realiza, sobre todo si se refieren a la naturaleza o a los sentimientos. Un estilo narrativo absorbente y un ritmo de lectura fluido, pese a que predomina la narración frente a los diálogos, en las que predominan las frases cortas, por lo que son conversaciones muy vivas y atractivas, por la información que ofrecen, por que redoblan el ritmo de la lectura. Unas descripciones con las que se disfruta de los espacios por los que se mueven los personajes, en los que Budapest cobra un gran protagonismo.





Biografía:




Lajos Zilahy, hijo de una familia de pequeña nobleza húngara nació en 1891 en Nagy-Szalonta, localidad transilvana perteneciente al Imperio Austohúngaro. Estudió Derecho en Budapest antes de servir en el ejército imperial durante la Primera Guerra Mundial, donde combatió en el frente ruso, experiencia que le sirvió para escribir una de sus más afamadas obras: Dos cautivos (1926). En los años 20, a partir del éxito de Primavera mortífera (1922), se centra tanto en su carrera como dramaturgo y novelista (muchas de sus obras fueron adaptadas al cine) como en la de periodista (fue corresponsal en París y Londres). En 1930 se casa con Piroska Bàrcy, hija del alcalde de Budapest, y prosigue su carrera literaria. En 1939 funda una producción de cine con la que realizará varias películas basadas en libros suyos. Políticamente opuesto al régimen fascista del Regente Horthy, cuando el país fue ocupado por los nazis en 1944 tuvo que esconderse con su mujer y su hijo Mihály. Al acabar la guerra fue nombrado Presidente de la Sociedad húngaro-soviética de las Artes y las Ciencias, pero sus convicciones democráticas lo forzaron al exilio en 1948 junto a su amigo, el también conocido novelista Sándor Márai. En Nueva York escribe su gran trilogía sobre las vicisitudes de una familia noble húngara, los Dukay, que abarca siglo y medio, entre 1814 y 1953 (El siglo feliz, El crepúsculo de cobre y El ángel del odio). Sus obras se difundieron como auténticos best-sellers por todo el mundo durante varias décadas del siglo XX alcanzando ventas millonarias, por ejemplo en España. Lajos Zilahy murió en 1974 en Novi-Sad (Serbia, que formaba entonces parte de Yugoslavia).


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomados de la web de la editorial Funambulista. Fotografía del autor tomada de Wikipedia. Imagen de la colina Géllert tomada de la web 123RF. Imagen del Paseo del Corso en Budapest tomada de Wikipedia. Imagen del Bulevar  Rákóci tomada de la web We Love Budapest.