jueves, 22 de julio de 2021

La rosa de Hereford, de Brenna Watson.

 











Datos técnicos:



Título: La rosa de Hereford.

Autora: Brenna Watson.

Editorial: Vergara (Grupo Pengüin Random House).

1ª edición: Febrero/2021.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-18045-64-4.

Idioma: Español.

Nº pág.: 544.




Sinopsis:



En plena campaña contra Napoleón y tras la muerte de su hermano, Nicholas Hancock abandona el ejército para convertirse en el nuevo conde de Sedgwick. Con él trae una promesa que se verá forzado a romper cuando la joven Madeleine Radford se cruce en su camino. Obligado a contraer matrimonio con ella para evitar un escándalo, Nicholas decide desterrarla a su propiedad más modesta y alejada de Londres.

Once años después, tras coincidir en una fiesta, el rey expresará su deseo de conocer a su esposa Madeleine, y Nicholas no tendrá más remedio que volver a buscarla. Pero la mujer que encontrará en Hereford ya no es la joven asustada y tímida que dejó atrás. Ni aquella humilde propiedad es la misma que él le legó.

¿Puede el amor nacer entre las cenizas del rencor? ¿Y el tiempo curar las heridas del despecho? Nicholas y Madeleine tendrán que enfrentarse a su pasado para descubrirlo.



Opinión Personal:



 

Tras El futuro tiene tu nombre (reseña), La rosa de Hereford es la segunda novela que leo de la escritora de novela romántica histórica que firma sus obras bajo el pseudónimo de Brenna Watson. En mi modesta opinión, aunque hay una subtrama de corte romántico, entiendo que tienen un gran peso los hechos históricos y episodios costumbristas que se describen a lo largo de los 45 capítulos más el epílogo en los que se estructura la trama, con el añadido de que hay un componente metaliterario implícito y explícito que le confiere un gran atractivo. No dudo en recomendar su lectura para quienes disfrutan con la ficción histórica, pese a que esté publicada en el sello Vergara, del grupo editorial Pengüin Random House. Estoy seguro de que se sorprenderán por la calidad y elegancia del estilo narrativo de la autora, al igual que por la naturalidad con la que encadena los diferentes temas que aborda a lo largo de los capítulos, así como por la exquisita ambientación con la que le transporta al primer tercio del siglo XIX, y la interrelación entre los personajes históricos y ficticios que transitan por sus páginas.

(Hereford-Inglaterra)
Los capítulos que conforman La rosa de Hereford están agrupados en tres partes bien  diferenciadas, La promesa, Londres y Blackrose Manor, en las que el futuro de tres jóvenes oficiales de origen aristócrata da un vuelco desde que deciden alistarse en el ejército británico que lucha contra Napoleón en España. Son tres oficiales que sellan una promesa que les unirá tras este conflicto bélico, pese a que las tropas del general Moore se encontraban en una muy difícil situación al replegarse hasta La Coruña, con el fin de poner rumbo al Reino Unido, ante el empuje de las que están al mando del general francés Soult. Una promesa en la que uno de ellos, Nicholas Hancosk, ya convertido en el nuevo conde de Sedgwick, se ve forzado a romper cuando la joven Madeleine Radford se cruza en su camino, como adelanta la sinopsis, quien es desterrada a una de las propiedades más modesta del conde, y la más alejada de Londres. Pero tanto el conde de Segdwick como su esposa se sorprenden ante el interés que muestra el rey Jorge IV por conocerla. Un interés que les intriga por lo que puede suponer para la relación entre ambos, al sentirse obligados a cumplir con el deseo del monarca, lo que provocó que en más de una ocasión me preguntara sobre el origen del mismo, aunque es mejor que sea el lector quien resuelva esta incógnita, entre algunas más que se le presentarán a lo largo de los capítulos. La intriga está muy presente a lo largo de los capítulos, dada la evolución que se desarrolla en la relación entre algunos de los personajes que más peso tienen en la trama, y su reacción ante la deriva que toman algunas situaciones que protagonizan.

Me gustó mucho cómo introduce la autora los componentes metaliterarios de modo implícito y explícito a lo largo de los capítulos, cuando los personajes y los episodios que protagonizan se prestan a ello, y sobre todo teniendo muy en cuenta el corte clásico de esta novela. Me atrevo a decir que quizás hay mucha más influencia de Jane Austen y Charles Dichens en los personajes de La rosa de Hereford que en los que transitan por las páginas de El futuro tiene tu nombre. En mi modesta opinión, estoy seguro de que quienes frecuentan la bibliografía de la que fue una de las mejores cronistas de la regencia británica, reconocerán en la figura de Madeleine Radford rasgos físicos y psicológicos que caracterizan a las protagonistas de la autora de novelas como Emma u Orgullo y Prejuicio. En mi modesta opinión, diría que a través de este personaje la autora hace una crítica sobre la figura del matrimonio, así como el papel de la mujer y la libertad de ésta frente al gran dominio del patriarcado de la época. A lo largo de los capítulos se refleja el carácter independiente de la protagonista «una mujer valiente, decidida, tenaz y trabajadora» (pág. 483), no sólo por cómo reflota la propiedad del conde de Sedgwuik a la que fue desterrada, sino también por el interés que siente por lo que sucede en el país, por el que muestra su parecer cuando se le permite intervenir en una conversación. Pero también destacaría la presencia de personajes que parecen sacados del autor que creó algunos de los personajes más conocidos de la literatura universal, como los que protagonizan dos de sus obras de más éxito, Oliver Twist y Cuentos de Navidad, cuya influencia vi reflejada entre quienes guardan una relación muy estrecha con la condesa de Sedgwick, si bien en esta ocasión prefiero que sea el propio lector quien indique si está conforme con mis apreciaciones, y también le recomendaría que esté muy pendiente de otras alusiones literarias más directas, alguna de las que estoy seguro le sorprenderá, sobre todo si es Madeleine Radford quien los cita o hace comentarios sobre las obras que se mencionan.


(Devonshire House-Londres)
En una novela de ficción histórica valoro mucho que, a través de la voz narrativa, el autor de turno consiga que tenga la sensación de que realizo un viaje literario a época en la que se desarrolla la trama, así como la naturalidad que se refleja en la interrelación entre los personajes históricos y los ficticios. Una naturalidad que se percibe en los episodios en los que estos últimos comparten escenarios con el duque de Devonshire, el abolicionista William Wilberforce con quien trabaja en la Cámara de los Comunes Nicholas Hanckok, o el horticultor y botánico Thomas Knight, e incluso el mismísimo rey Jorge IV, en cuyo nombre se celebra el baile al que se refiere la sinopsis. Sin duda alguna, Brenna Watson consigue el efecto que acabo de mencionar al principio de este párrafo a través de una ambientación exquisita, porque en cada uno de los capítulos que conforman La rosa de Hereford, tuve la sensación de que me trasladaba a la Inglaterra victoriana, acompañando de la mano de un narrador omnisciente a un amplio elenco de personajes que son un fiel reflejo de la sociedad británica del primer tercio del siglo XIX. A través de unos escenarios dinámicos, el lector estará informado tanto de lo que sucede en Londres como en una zona de ambiente más rural como Falmouth, población a la que está próxima la mansión de Blackrose Manor, y que pertenece al condado de Herefordshide. Unos escenarios en los que no perdía detalle de los episodios que se desarrollan en las mansiones de los aristócratas londineses, como la del conde de Sedgwick o el duque de Devonshire, al igual que en la mencionada Blackrose Manor y que, en cierto modo, me recordaban a la Dawtton Abbey, tanto por los lujos que acompañan a los aristócratas que residen en éstas, como por la relación que mantienen los miembros de las familias de la nobleza británica con sus sirvientes.

Brenna Watson construye un elenco de personajes bien definidos y diría que estereotipados, porque entiendo que es como mejor queda reflejada la sociedad de la época. A través de ellos, disfruté mucho con los eventos que se organizan en estos palacios, así como las que catalogué como visitas guiadas por los espacios por los que se mueve la aristocracia londinense, y su visión que tienen de los jardines Vauxhall de Londres, del exclusivo barrio aristócrata de Mayfair o de otros edificios y calles que mencionan, por la atracción que sienten por estas localizaciones. El lector se podrá hacer una idea de la forma de ser y actuar de los miembros de la alta sociedad londinense, porque así como algunos no le dejan indiferente por su exquisito comportamiento en sus relaciones con los de su misma clase social, e incluso con los personajes de escalafones inferiores, otros representan el polo opuesto, porque no tardará en sentir rechazo hacia su comportamiento. Entre los primeros destacaría al duque de Devonshire, el ya mencionado Thomas Knight —presidente de la Real Sociedad de Horticultura— o, ya en Falmouth, sir Lawrence Peacock, quien atraerá la atención del lector por una relación de amistad que le une cada vez más a Madeleine Radford y a los que llama sus pupilos, Jack y Eliot Calton, de quienes estará muy pendiente el lector en los capítulos que intervienen, aunque no me olvido del administrador Evans ni de Eve Foster y su hija Ruth, quienes desempeñarán una relación laboral y personal cada vez más estrecha con la protagonista . En el polo opuesto incluyo a los miembros de la familia del arrogante conde de Sedgwick, sobre todo desde la presencia de su esposa Madeleine en Londres,  lo que da lugar a una serie de situaciones incómodas para la protagonista, sobre todo con Beatrice, la esposa de Howard, con quien mantiene una serie de roces dialécticos, y por las consecuencias que pueden tener estas diferencias entre ambos personajes, sin olvidarme del papel que desempeña Isobel Webster. Aunque también estará pen diente de las relaciones que la condesa de Sedgwick mantiene con los habitantes de Falmouth, tanto con quienes trabajan a su servicio como con los arrendatarios de las tierras que pertenecen a la mansión, sobre todo desde unos duros y difíciles episodios que marcarán un antes y un después en el día a día de Herefordshire

(Jardines Vauxhall-Londres)
Supongo que tras leer los párrafos anteriores, el lector deducirá que me encantó La rosa de Hereford, última novela publicada hasta la fecha por la escritora que firma bajo el pseudónimo de Brenna Watson. Se habrá dado cuenta de que no hago referencia en mi reseña al título de esta novela, porque entiendo que es mejor que descubra el origen del mismo durante su lectura. Supongo que esta novela habrá sorprendido a quienes hayan leído sus dos títulos anteriores o, cuando menos, alguno de ellos, como es mi caso. Entiendo que podría catalogarse más como novela histórica que romántica histórica, por el peso que tiene a lo largo de los capítulos el componente histórico y el costumbrista. La lectura me resultó muy fluida, adictiva y dinámica, y escrita con una prosa elegante. La autora planifica y desarrolla la trama de tal forma que logra mantener el interés del lector en cada uno de los capítulos que la conforman. Aunque también destaco el alto componente metaliterario, que tanto encandila a quienes disfrutan con las obras en las que hay alusiones literarias. En mi modesta opinión, hay dosis de intriga que redobla el interés por lo que sucederá en los siguientes episodios en los que participan los personajes que dan lugar a que estemos muy pendientes de sus actuaciones. Resalto lo que acabo de comentar porque, pese a que hay una subtrama que se presume previsible, como así lo indican los cánones de la novela romántica, la autora sabe cómo atraer nuestra atención ante la actitud de los dos protagonistas, muy firmes ante lo que significa para ellos el enlace matrimonial que se ven obligados a contraer. Pese a lo que acabo de comentar, me preguntaba si con el paso de los capítulos las heridas del despecho y las cenizas del rencor podían curarse y apagarse, dando lugar a una segunda oportunidad, tras la sucesión de episodios que originan estas dudas que me planteaba a lo largo de los capítulos, y que se ven obligados a cumplir, porque el rey Jorge IV le expresa al conde el deseo de conocer a su esposa.
 
Sin duda alguna, en La rosa de Hereford Brenna Watson dio un gran vuelco a su producción narrativa y refrenda su buen hacer literario para ofrecer a los lectores historias muy atractivas, entretenidas, cargadas de realismo y narradas con un estilo elegante. La mujer tiene un papel fundamental en las tramas que planifica y desarrolla. Cuida con mimo el perfil de los personajes, y a través de ellos refleja las normas de cortesía y el trato que mantienen quienes forman parte de los escalafones más altos de la sociedad británica, aunque tampoco deben olvidarse de su relación con el personal que está a su servicio, como se podrá comprobar en algunos capítulos.   



Biografía:



Brenna Watson, licenciada en Historia y con estudios de Filología y Derecho, ha pasado los últimos quince años leyendo y corrigiendo novelas de otros autores, hasta que decidió sentarse frente al ordenador y escribir su propia historia.

Ha publicado pequeños ensayos sobre materias diversas, además de reseñas y entrevistas, en varios medios. Es una gran aficionada a la lectura y a las series de televisión estadounidenses, y le encanta comprarse zapatos. Vive en un rancho en las montañas junto a su marido, sus dos perros y tres gatos.

 

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomados de la web de Megustaleer. Imagen de Hereford tomada de la web Geograph. Imagen de Devonshire House tomada de Wikipedia. Imagen de los jardines Vauxhall en Londres tomada de la web The Founding Museum. Fotografía de la autora, tomada de la web de Todoliteratura.






jueves, 15 de julio de 2021

El mañana nos pertenece, de Jaime Pérez de Sevilla y Bautista.


 











Datos técnicos:



Título: El mañana nos pertenece.

Autor: Jaime Pérez de Sevilla y Bautista.

Editorial: Click Ediciones (Grupo Planeta).

1ª Edición: 20/01/2021.

Formato: Ebook.

ASIN: ‎ B08QYJ4JXF.

Idioma: Español.

Nº pág.: 299.


Sinopsis:


Gronk Norton es un ex presidiario que se gana la vida en la construcción. Su hermano Tom está felizmente casado con Donna, son padres del pequeño Paul a quien educan dentro de sus ideales, siguiendo los pasos de los Norton. Ambos hermanos están marcados por un turbio pasado, vinculado a una violenta facción del Ku Klux Klan, llamada el Ejército de las Catorce Palabras.

Cuando aparece violada y asesinada una joven afroamericana, el detective Joseph Hopper, se encarga del caso, tratando de salvar su deteriorada y alcoholizada carrera, con la carga de un nuevo compañero, Samuel Riss, joven con tanto talento como ambición. La investigación de ambos detectives y la vida de los hermanos Norton corren paralelamente, aproximándose cada vez más la una a la otra.

¿Es posible que el Ku Klux Klan siga existiendo y haya vuelto a actuar en pleno siglo XXI?

Mientras trata de resolverse esta cuestión, una guerra estalla en la ciudad y el odio y la ira irracional se cobran más víctimas. Los errores del pasado y la crueldad del ser humano, irán contaminando todo lo que rodea a los personajes, hasta que se produzca una explosión inevitable que sólo valdrá para demostrar que el odio y la violencia corrompen al hombre, convirtiéndolo en una víctima de sus propios actos.



Opinión Personal:



Hoy comparto mis impresiones sobre la ópera prima de Jaime Pérez de Sevilla y Bautista, El mañana nos pertenece, cuya historia atrajo mi atención cuando leí la reseña que publicó en su día Isabel Macías, administradora del blog  El salón del libro. En la sinopsis se menciona la presencia de una facción violenta que sigue la estela del Ku Kux Klan, llamada el Ejército de las Catorce Palabras. Como se dice en estos casos, no parece que El mañana nos pertenece sea su ópera prima, porque el escritor madrileño construye una historia bien escrita, consistente y bien hilvanada, y en la que muestra un buen hacer literario. El narrador omnisciente mantiene en vilo la atención del lector durante los 55 capítulos cortos en los que se estructura la trama, sobre todo desde que se conoce la noticia de que aparece violada y asesinada una joven afroamericana.

Reconozco que siempre me fijo en el título de la novela, porque soy de los que opinan que guarda una relación muy directa con su argumento y, junto con la portada, tiene que conformar un conjunto que atraiga al lector, al igual que cumplir la función de ser un resumen visual de la historia que relata el narrador de turno. En esta ocasión sólo comentaré que hacen referencia al mismo varios personajes en determinados capítulos. Volviendo a la facción violenta y supremacista que se conoce como Ejército de las Catorce Palabras, me llevó a buscar información sobre la frase que se refleja en la novela y que guarda relación con la facción violenta de este grupo de odio de extrema derecha. Como sospechaba, entiendo que el autor parte de lo que en su día dijo el supremacista estadounidese David Lane durante el congreso mundial de las naciones arias en 1983.

(Ku Kux Klan - U.S.A)
El mañana nos pertenece es una novela adictiva cuyo ritmo de lectura apenas decae, ya que desde las primeras páginas el lector se encontrará con escenas que atraen su atención, sobre todo desde la espiral de episodios que se producen tras el crimen cometido, y que solivianta a quienes viven en el barrio afroamericano de New Citicen, que se conoce como Little Harlem entre los habitantes que residen en la ciudad ficticia en la que se desarrolla la trama. Este crimen da lugar a que las sorpresas están muy presentes sobre todo en la que defino como segunda parte de la misma. En este tramo me encontré con ingredientes propios del género negro, del que llamo genuino, como la corrupción, la mafia y las escenas violentas, repartidos de tal forma a lo largo de los capítulos, que incitan a que se incremente mi interés por el cúmulo de situaciones inesperadas que se suceden, y que me llevaron a preguntarme en más de una ocasión por el desenlace que me esperaba. Incluso me encontré con rasgos de corte clásico, porque me parecía que en varias fases el lector tenía una mayor información que los personajes sobre lo que sucedía, lo que para mi supone un mayor aliciente, al igual que en el proceso de investigación se señalan como presuntos autores del crimen a varios sospechosos, lo que provoca que se esté muy pendiente de estos personajes, por lo que el detective Joseph Hopper y su compañero, Samuel Riss, se encontrarán con algunas pistas falsas, lo que da lugar a que el proceso se alargue y la población afroamericana manifieste su desaprobación de una forma cada vez más airada.

Jaime Pérez de Sevilla y Bautista traza la estructura de la ciudad ficticia teniendo muy en cuenta los hechos que se desarrollan a lo largo de los  capítulos, como se puede deducir de la sinopsis que ofrece la editorial. El autor describe una ciudad con una estructura sureña, en la que el ambiente racista envuelve a su población, lo que dificulta la convivencia entre sus habitantes, como se podrá comprobar en varios episodios. Cuando el capítulo se presta a ello, la voz narrativa informa sobre su evolución, así como lo que significa el ya mencionado Little Harlem para el conjunto de la población, la comisaría o la granja en la que se reúnen los Norton y sus amigos, localizaciones fundamentales en el desarrollo de los hechos que se desencadenan desde que se descubre el cadáver de la joven afroamericana. El crimen al que se refiere la sinopsis desencadena un ambiente que se enrarece con el paso de los capítulos, y que en más de una ocasión supuse que me encontraba ante una situación límite que no presagiaba nada bueno. Este comentario no significa que el desenlace sea previsible, sino que me daba a entender que me encontraría con sorpresas, aunque no tan inesperadas y diría que impactantes, por lo que significan algunos vuelcos narrativos que guardan relación con algunos personajes de esta novela,  por lo que se redobló mi interés por los episodios que me esperaban hasta la última página.

(Retrato G. I. Joe 2ª GM U.S.A)
El autor perfila unos personajes que están mimetizados con el ambiente que se vive en la ciudad ficticia en la que se desarrollan los hechos que relata la voz narrativa y conforman un elenco coral. En mi modesta opinión, no tienen desperdicio alguno los que más peso tienen en la trama, sobre todo porque casi todos ellos muestran lo peor del ser humano. El lector se familiariza tanto por los rasgos físicos y psíquicos que los definen —en los que están muy presentes también el aspecto emocional—, como el oscuro pasado que acompaña a algunos de ellos, y que se reflejará en en algunas fases, en ocasiones a través de saltos temporales. Estará muy pendiente de la relación que mantienen los dos hermanos Norton, Gronk y Tom, con el grupo de amigos a los que les une un estrecho lazo. También atraerá su atención el triángulo formado por el comisario Patrick Jenkins, el detective Joseph Hopper y su nuevo compañero, Samuel Riss, «una especie de G. I. Joe», tanto por los episodios que protagonizan como por los diálogos que tienen lugar entre ellos, algunos de los cuales son de una alta tensión narrativa, al igual que la presencia del exboxeador William Preston, pero es mejor que sea el lector quien se interese por el papel que desempeña. En este sentido, Jaime Pérez de Sevilla y Bautista los presenta de forma dosificada, para que los conozcamos más a fondo, guardándose unas bazas claves con las que logra sorprendernos por las situaciones inesperadas, y diría que impactantes que protagonizan, sobre todo los que mayor peso tienen en la trama. En esta presentación incluiría también a la voz narrativa, porque en más de una ocasión relata algún episodio que nos incita a preguntarnos quién lo protagoniza, a lo que hay que añadir también el carácter reflexivo que manifiestan algunos personajes ante determinadas situaciones que protagonizan o pueden afectarle de una forma muy directa.

Como ya comenté al principio de esta reseña, no parece que El mañana nos pertenece sea la ópera prima del escritor madrileño Jaime Pérez de Sevilla y Bautista, por el buen hacer literario que muestra a lo largo de los 55 capítulos en los que se estructura la trama. Su lectura me resultó muy fluida y adictiva, en el que el autor emplea y lenguaje sencillo pero cuidado y adaptado a los términos clásicos que se emplean en la novela negra, así como las frases con las que los miembros de la facción violenta supremacista que sigue la estela del Ku Kux Klan manifiestan el racismo y el odio hacia los afroamericanos. El escritor madrileño utiliza un estilo muy directo, con el que logra el efecto deseado en el lector, tanto a través de la voz narrativa omnisciente,como por los diálogos dinámicos y con frases cortas, en las que se percibe la tensión narrativa derivada del proceso de investigación que se sigue para esclarecer el crimen perpetrado. El lector se encontrará con unos personajes bien perfilados, y que atraerán su atención tanto por el oscuro pasado que rodea a algunos de ellos, como por las relaciones interpersonales que mantienen y las sorpresas que le deparan sus actuaciones a lo largo de los capítulos. Sin duda alguna, se encontrará con una lectura muy entretenida, en la que la intriga y la tensión narrativa está muy presente.


Biografía:


Nací el 5 de febrero de 1983 en Madrid.

Cursé mis estudios de Preescolar, E.G.B., B.U.P. y C.O.U. En el Colegio San Agustín de Madrid.

Licenciado en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid en el año 2006; Diplomado en Estudios Avanzados del Departamento de Derecho Penal de la misma Universidad en el año 2009, con el trabajo de investigación “El Derecho Penal frente al terrorismo islámico como amenaza internacional”.

Colaborador en Ciencia Policial, Revista Técnica del Cuerpo Nacional de Policía con la publicación “Medidas de Seguridad a inimputables y semi-imputables” (Julio-Agosto 2008).

Abogado ejerciente en Madrid desde el año 2006, especializado en el procedimiento penal y de familia.

Locutor de documentales y realities desde el año 2015, actor de doblaje desde el año 2017 y narrador de audiolibros desde el año 2019.

Locutor de la sección de humor “Conexión Parnoflas”, para “La Hemeroteca del Buitre” de la emisora on-line RadioYa.es desde septiembre de 2020

Mi afición por la escritura nació pronto, participando muy pequeño en un concurso para ABC en el que había que contar un cuento al revés, dictando a mi padre el cuento de “Los Tres Cerditos” con el lobo como víctima, ganando el premio de una colección de libros de Barco de Vapor. Así mismo, con 17 años, publicaron en la revista de mi colegio (San Agustín de Madrid) un relato corto sobre el sinsentido de la guerra.

El mañana nos pertenece” es mi primera novela, escrita en 2007 y revisada en 2019.


Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor tomados de la web de la editorial. Imagen del Ku Kux Klan, tomada de Wikipedia. Imagen de G. I. Joe 2ª G. M., tomada de la web 123rf



jueves, 8 de julio de 2021

Crimen en la posada «Arca de Noé», de Molly Thynne.

 











Datos técnicos:



Título: Crimen en la posada «Arca de Noé».

Título original: The crime al the Noah ´s Ark.

Autora: Molly Thynne.

Traducción: Rosa Sahuquillo y Susanna González.

Editorial dÉpoca.

Colección: dÉpoca Noir.

1ª edición: Marzo/2018.

Edición original: 1931.

Encuadernación: Rústica cosida con solapas.

ISBN: 978-84-946875-4-9

Nº pág.: 304.



Sinopsis:



Un grupo de personas que se dirigían a un lujoso lugar de vacaciones se ven forzadas a tomar alojamiento en la posada «Arca de Noé» debido a una intensa nevada. En la hospedería en la que se ven aislados compartirán estancia con el doctor Constantine, un astuto maestro de ajedrez y brillante detective aficionado. Entre los demás huéspedes encontramos al exitoso novelista Angus Stuart, la aristocrática familia Romsey, un par de viejas solteronas, un viajante de comercio, un joven y apuesto bailarín y un incontrolable comandante cuya afición a la bebida le lleva a intentar sobrepasarse con alguna de sus bellas compañeras de «encierro»

Así las cosas, uno de los huéspedes aparece muerto en su cama, y el doctor Constantine, ayudado por dos de los hospedados, se verá forzado a investigar este brillante misterio antes de que el asesino logre huir o alguien más aparezca asesinado.

Crimen en la posada «Arca de Noé» (1931) sigue la estela de la reina de la novela policíaca, Agatha Christie, y más concretamente de su novela «Asesinato en el Orient Express» donde el aislamiento por una avalancha de nieve es un factor determinante en el caso.


 

Opinión Personal:



Leer una novela publicada por la editorial asturiana dÉpoca es un disfrute para quienes nos apasionan los autores clásicos. Cuidan con mimo las que conforman su catálogo, tanto en lo que se refiere a la encuadernación en sí,como a las bellas ilustraciones que se intercalan entre el relato de la voz narrativa de turno, lo que ayuda a que el lector se imaginarse con mayor claridad el perfil de los personajes, e incluso los espacios por los que estos transitan, sin olvidarme del gran trabajo de traducción que hace, con las respectivas notas a pie de página cuando la palabra o giro empleado lo requiere. En esta ocasión, comparto mis impresiones y no dudo en recomendar uno de los títulos atractivos que conforman su colección «dÉpoca Noir»: Crimen en la posada «Arca de Noé», de Molly Thynne. Como ya es habitual en las novelas de esta colección, Juan Mari Barasoda dedica una interesante introducción, bajo el título La dama del crimen desaparecida, en el que ofrece unas pinceladas sobre lo que supone la Golden Age de la novela policíaca, encabezada por la reina del crimen, Ágatha Christie. Muestra información interesante sobre otras autoras de esta era de novelas clásicas de misterio y asesinatos, con especial dedicación a la creadora del personaje Luke Constantine, Molly Thyne, quien protagonizaría otras dos novelas más. En este sentido, me llamó la atención lo que comenta sobre la familia de la autora y su relación profesional y personal con una familia de origen griego, y me decía que se podría haber fijado en el patriarca de éstos para crear al protagonista de la primera de las tres novelas cuyo elenco encabeza.

(Ilustración fachada posada)
Molly Thynne ofrece al lector una novela atractiva desde las primeras líneas, porque en cada uno de los veintidós capítulos en los que se estructura la trama se encontrará con episodios que atraerán su atención, y llegará a preguntarse qué más les podrá suceder a los viajeros que, a causa de una intensa nevada que les impide llegar a su destino, no les queda otra opción que refugiarse en la posada «Arca de Noé». Son fechas navideñas y en temporada normal el propietario tendría como clientes a cazadores que se hospedaban en este alojamiento, pero las inclemencias meteorológicas convirtieron a sus clientes habituales en otros más refinados. El «Arca de Noé» acoge a un variopinto grupo de personajes, diría que representativos de diferentes clases sociales británicas de la época, lo que me incitó a interesarme por la relación que se forjaba entre ellos, sobre todo desde que aparece un huésped asesinado en la cama, y tienen lugar una serie de episodios delictivos que alteran la convivencia y el descanso que buscaban los clientes del señor Girling ante la imposibilidad de continuar con su viaje.

Como adelanta la sinopsis, Crimen en la posada «Arca de Noé» sigue la estela de Asesinato en el Orient Express. Y es que si uno lee el argumento de esta mítica novela de Ágatha Christie, coincidirá que Molly Thynne es una excelente alumna de la reina del crimen, por cómo desarrolla la trama y mantiene en todo momento la tensión narrativa por todo lo que sucede durante esos días a causa de una nevada porque, a quienes se albergan en la posada, les da la sensación de que no va a terminar nunca. Pero es que también, y en mi modesta opinión, me dije que estaba disfrutando de una auténtica historia whodunit porque, tras lo que en un principio parecía una tranquila espera mientras arreciaba la nieve, desde que se suceden los sucesos que comenté en el párrafo anterior, todos pasan a ser sospechosos, a lo que hay que añadir el desconocimiento que tienen los huéspedes entre ellos, quienes no tienen otra opción que cobijarse en el «Arca de Noé». Este desconocimiento da lugar a que a que el doctor Constantine y otros dos personajes más decidan vigilar desde diversos puntos estratégicos de la posada para tratar de descubrir al supuesto autor del crimen y de los episodios delictivos, porque incluso dudan si hay alguna conexión entre ambos.

Me gustó mucho la ambientación espacio-temporal de esta novela. La escritora británica consigue que el lector sienta que es un personaje más que se encuentra retenido en la posada, junto a los demás que conforman el elenco que transita por sus páginas. Le invita a conocer las diferentes estancias del establecimiento a través de las descripciones que realizan tanto la voz narrativa como los personajes. Otro tanto sucede con la evolución de la intensa nevada, por lo que me pregunté en más de una ocasión si podrían llevar a cabo algunas de las fases de la investigación, porque para ello necesitaban comunicarse con el exterior, y temían que las inclemencias meteorológicas les impidieran hacerlo. Y es que la principal inquietud que mostraban era la presencia policial, de la que ya se había encargado el propietario, por el incremento de la preocupación que se percibe en los huéspedes ante el desarrollo de los episodios delictivos y el crimen cometido, dada la desconfianza que sienten por la labor que realiza el policía local. En mi caso, quizás sea el papel que desempeña este policía uno de los puntos flojos de la trama.

(Ilustración sala billar posada)
Pese a lo que acabo de comentar sobre el policía local, los personajes que conforman el elenco de Crimen en la posada «Arca de Noé» son un gran aliciente, y diría que son representativos de las diversas clases sociales británicas de la época. Esto da lugar a que se sospeche de algunos huéspedes por su condición social, lo que origina diálogos en los que la tensión narrativa está muy presente, al igual que provocan algunas situaciones incómodas, sobre todo una vez que el lector se va familiarizando con su personalidad. Los personajes están bien perfilados, tanto por las claras descripciones que realiza la voz narrativa como por los demás huéspedes que se alojan en la posada. Los episodios que se suceden dan lugar a que estén dotados de una gran carga psicológica, tanto por sus reacciones que manifiestan ante los el crimen que se comete y los hechos delictivos como en la desconfianza que se produce entre ellos.

En mi modesta opinión, y pese al protagonismo del doctor Luke Constantine, diría que estamos ante una obra coral por el peso que tienen en la trama el listado de personajes principales que figura en la relación que antecede al cuerpo de la novela. Asimismo, y pese a que la voz narrativa es omnisciente, entiendo que relata los episodios que se suceden desde el punto de vista del joven escritor de origen escocés, Angus Stuart, porque el lector se encontrará con la presencia de este personaje en cada uno de los capítulos que conforman esta novela. Llama la atención el curioso trío que vigila lo que sucede en el «Arca de Noé» desde puntos estratégicos, por si descubren algún movimiento sospechoso de los huéspedes que se albergan en la posada durante esos días, por si pueden ser señalados como posibles culpables de los episodios que alteran la estancia de los viajeros. Y es que junto a los dos personajes ya mencionados hay que unir a Soames, un viajante de comercio. Aunque también destaco la presencia de las hermanas Amy y Conni Adderley, porque me atraía su forma de actuar ante los episodios que alteraban la tranquilidad de la posada y las curiosas propuestas que hacen en algunas fases de la investigación, al igual que el joven bailarín Melnotte, por sus reacciones ante los episodios que se investiga, así como los miembros de la aristocrática familia Romsey.

Crimen en la posada «Arca de Noé» es una novela de misterio, de corte detectivesco y policial, muy entretenida, y en la que durante los primeros capítulos Molly Thynne da a conocer el variopinto elenco de personajes. La escritora británica mantiene en vilo al lector desde las primeras páginas, porque los huéspedes de la posada ven cómo lo que en un principio parecían unos días tranquilos, se convierten en fechas de incertidumbre y temor, ante el crimen que se comete y los episodios delictivos que se suceden en varias fases de la trama. En esta ocasión me pareció una novela de misterio de enredo, por la variedad de escenarios y situaciones sospechosas que ofrecen tanto la voz narrativa como los tres personajes que vigilan los episodios que alteran la tranquilidad de los huéspedes de la posada, encabezados por el doctor Luke Constantine, un gran aficionado al ajedrez y que utiliza el método deductivo en la investigación de este caso. Una situación de enredo que da lugar a la dificultad de inclinarse por el o los posibles sospechosos de estar implicados en los hechos que tienen lugar en el «Arca de Noé». En este sentido, hubo algunas fases de la investigación que se me hicieron un tanto rebuscadas, porque me dije que quizás se daban demasiadas vueltas para resolver el caso; aunque, como digo en estas ocasiones, esto es una simple impresión mía. Pese a lo que acabo de comentar, no son impedimento alguno para recomendar su lectura, sin lugar a dudas, porque el lector se encontrará con una historia muy atractiva, tiene un ritmo fluido de lectura, y en la que los diálogos incitan a estar muy pendientes de lo que sucede a lo largo de los capítulos, completado todo ello con una magnífica traducción y unas bellas láminas que adornan la narración.



Biografía:



Molly Thynne (1881.1950). Mary «Molly» Thynne nació en una familia perteneciente a laaristocracia inglesa. Creció en Kensington, y a una edad temprana conoció a figuras literarias como Rudyard Kipling y Henry James.

Su primera novela, «An Uncertaine Glory», se publicó en 1914. Posteriormente se centró en la ficción criminal con «The Draycott Murder Mystery», el primero de los seis misterios de la Edad de Oro que escribió y publicó entre 1928 y 1933. Los últimos tres presentan al doctor Constantine, maestro de ajedrez y detective aficionado por excelencia.




Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía e ilustraciones que acompañan a la reseña, tomados de la web de la Editorial dÉpoca y de la novela. Fotografía de Molly Thynne tomada de la web Babelio.














viernes, 2 de julio de 2021

Libros leídos y reseñados en...junio/2021.

 







Nos despedimos del primer semestre de 2021, y toca hacer balance de los libros leídos y reñados en junio, que fueron 5 y 6 respectivamente. 

 

 

-Los leídos:

 



  

                      



-Los reseñados: 

 

-Nazarí, de Mario Villén Lucena


-La Facultad, de José A. Jiménez-Barbero.


-La traductora de Toledo, de Pilar Cabrera Laguna


-El Pergamino, de Fernando de Cea Velasco


-Las hogueras del cielo, de Yolanda Fidalgo.


-Los otros hijos de Dios, de Ángeles López de Celis

 

 

-Avance retos literarios:  

 

-Reto Autores de la A a la Z (2021):  (18/24, +2 adicionales) (75%) (+3).


-Reto 25 Españoles (2021):  (26/25) (100%) +6. Completado.


-Reto Leemos España provincia a provincia (2021): (11/52) (21%) (+2, Granada y Toledo). 


-V Edición Reto Nos gustan los clásicos (2021):  (5/8) (63%. Sin avance. 

 

-Reto Serendipia recomienda (2021):  (1/3) (33%). Sin avance. 


 

 

 

 

 

miércoles, 30 de junio de 2021

Los otros hijos de Dios, de Ángeles López de Celis.

 











Datos técnicos:


Título: Los otos hijos de Dios.

Autora: Ángeles López de Celis.

Editorial: Almuzara.

1ª edición: Septiembre/2020.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-18089-84-8.

Idioma: Español.

Nº pág.: 416.



Sinopsis:



Elena, diplomática española y Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Refugiados, está a punto de iniciar el viaje más importante de su vida. Mientras espera su vuelo a El Cairo, irá desgranando su historia y las poderosas razones que la impulsan a dar a su existencia un giro de ciento ochenta grados. Su compromiso con los desheredados de la tierra y su profundo amor por Diego Serrano, un médico sin fronteras y un ser humano extraordinario, son determinantes en su decisión.

Un relato conmovedor ambientado en una de las regiones más pobres del planeta: los campos de refugiados del África subsahariana, donde millones de seres humanos luchan cada día por ganar la batalla al hambre, la miseria, la guerra, la enfermedad y la peor de las adversidades: la desesperanza. Son "Los otros hijos de Dios".

Una tormentosa historia de amor que da pie a una trama apasionante, con unos personajes que cautivarán al lector y le moverán a la reflexión sobre uno de los dramas más graves y complejos de nuestro tiempo: los flujos migratorios.



Opinión Personal:



Los otros hijos de Dios es la última novela publicada hasta la fecha por la escritora madrileña Ángeles López de Celis. Es el cuarto título de su autoría que leo y reseño en este blog. En mi modesta opinión, creo que hay un calificativo que une a todas ellas, porque en sus tramas está muy presente el carácter social, enfocado de tal forma que los temas que aborda no dejan indiferente al lector e invitan a la reflexión. En este sentido, diría que Los otros hijos de Dios es la obra que más incide en estos rasgos que acabo de mencionar, porque a lo largo de los 36 capítulos que la conforman, agrupados en tres partes tituladas, la escritora madrileña reivindica la labor humanitaria de los cooperantes que se dedican en cuerpo y alma, y con total altruismo, a la atención de los seres humanos que luchan cada día para ganar la batalla del hambre, la miseria, la guerra, la enfermedad y la peor de las adversidades: la desesperanza, como adelanta la sinopsis. Un altruismo que se manifiesta a través de personajes que no dudan en abandonar la vida acomodada que llevan, derivada de los frutos de su prestigio profesional en algunos casos. Casi todos ellos proceden del mundo desarrollado, pero desde que toman contacto con los campos de refugiados y son testigos de las circunstancias extremas que les rodean, no dudan en realizar la labor humanitaria de forma desinteresada y con total entrega. Son conscientes de que su lugar está junto a quienes les ven como la última esperanza que les sirve de apoyo para enfrentarse a la triste realidad que viven, a la que hay que añadir las guerras que dominan el África subsahariana, que es el principal detonante de los flujos migratorios, junto con los desastres naturales, sobre todo los que provocan hambruna. En algunas fases de la trama el narrador omnisciente describe cómo miembros de las ONG que trabajan en los campos de refugiados son víctimas de estos enfrentamientos armados.

(Campo ref. de Breidjing-Chad)
La vida de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Refugiados, Elena Palacios, da un giro de 180 grados. Un narrador omnisciente rememora en la terminal del aeropuerto de Cointrin de Ginebra el viraje existencial de su carrera como diplomática que estaba «en el momento, pero que toma una decisión trascendental, posicionada a medio camino entre impulsiva y meditada, implicaba el abandono definitivo de una carrera profesional en su cénit, de un mundo de relaciones sociales exquisitas y de una economía más que desahogada» (pág. 19), pese a la incomprensión y las críticas derivadas de su decisión. Un giro radical que es consecuencia de una tormentosa historia de amor con el reconocido traumatólogo infantil Diego Serrano de quien el lector conocerá el pasado que lo atormenta, y que da pie a una trama apasionante que discurre entre el mundo de la cooperación humanitaria como telón de fondo, aunque también fluye en las lujosas sedes que los organismos internacionales tienen en Ginebra y Nueva York. Ambos protagonistas defienden percepciones diferentes sobre cómo encauzar la ayuda humanitaria a las regiones más pobres del planeta, lo que dará lugar a que en más de una ocasión me pregunte por el desenlace de una relación sentimental que se percibe enturbiada por las ideas que sostienen con vehemencia los dos personajes.

Ángeles López de Celis planifica y desarrolla una trama que, en mi modesta opinión, catalogaría como crónica novelada de lo que sucede en una de las zonas más pobres del planeta. Llego a esta conclusión por la información en cursiva que facilita al comienzo de cada capítulo sobre la cruda y dura actualidad que viven y padecen los africanos y que, de un modo u otro, guarda relación con lo que sucede en cada uno de los capítulos que conforman Los otros hijos de Dios, así como por el realismo que se percibe a lo largo de las páginas, porque los episodios que relata la voz narrativa bien pudieron haber sucedido. Para provocar el efecto que acabo de comentar se percibe una exhaustiva labor de documentación realizada para que el lector sea testigo directo de lo que sucede en el África subsahariano. Una trama que tiene como epicentro al campo de refugiados de Breidjing, en el límite fronterizo entre Darfur del Norte —uno de los 18 estados de Sudán— y Chad. Una región que se ve asolada por los ataques de la guerrilla de los janjaweed, lo que arrastra a millares de sus ciudadanos a buscar amparo en los campos de refugiados más próximos a ellos, que en su gran mayoría se sienten desbordos. En muchos casos ven cómo varias generaciones de una misma familia no conocen otro asentamiento que las cobijan. Un campo de refugiados que es un personaje más de la novela, por las descripciones que hace la voz narrativa en relación al día a día de los acogidos, las instalaciones que disponen y las necesidades que cubren cuando los capítulos se prestan a ello. También se reflejan las duras condiciones en las que tienen que realizar las labores sanitarias el personal médico y los cooperantes que les asisten, sin olvidarme del encomiable trabajo que realizan las monjas carmelitas que están al frente de este campo.

(N´Djamena-Chad)
Los otros hijos de Dios es una novela de personajes, pese a que la voz narrativa describe unas detalladas, visuales y atractivas imágenes del paisaje africano por el que se mueven, al igual que las estampas que ofrece de Ginebra, ciudad a la que acompañará el lector a los personajes que se desplazan por diferentes razones, aunque también algunas escenas se desarrollan en París o Barcelona, esta última relacionada con el traumatólogo infantil. La autora perfila unos personajes que cautivan al lector, carismáticos, muy vivos y cuya forma de ser, pero sobre todo de actuar, no deja indiferente, tanto por el vuelco que supone para ellos la decisión que toman al abandonar la vida acomodada que llevan la mayoría de los cooperantes, como por las que se ven obligados a tomar para que los refugiados sientan cubiertas sus necesidades sanitarias, e incluso por las que tienen que adoptar en función a los peligros que corren por el conflicto bélico al que me referí en el párrafo anterior. En mi modesta opinión, diría que sus perfiles son estereotipados, aunque entiendo que es la mejor identidad que se les puede dotar para que reflejen la labor humanitaria que realizan los cooperantes de las ONG. A los ya mencionados Elena Palacios y Diego Serrano, destaco los diálogos que en determinados capítulos mantiene la diplomática con su hermana gemela, porque no tienen desperdicio, sobre todo por el tono mordaz de ésta. Atrajeron mi atención también sor Federica Vagnoni y la hermana Magdalena, porque sus conversaciones me parecieron muy reflexivas. Pero también resalto el papel que desempeñan en la trama los refugiados Sumaya y Nilo, que atraen la atención del lector por la historia que hay detrás de estos dos personajes. Ambos se van integrando a lo largo de los capítulos en la vida de los cooperantes, sin olvidarme de la cooperante de Martinica, Annabelle, y los duros episodios que protagoniza en el último tramo de la novela.

En Los otros hijos de Dios, Ángeles López de Celis sigue fiel a su estilo narrativo. Pese a que domina la narración frente a los diálogos, el ritmo de lectura me resultó fluido, porque en cada uno de los capítulos me encontré con episodios que atrajeron mi atención. Utiliza una narración directa y efectiva, con un lenguaje sencillo pero adaptado al medio en el que se desenvuelven los personajes, y cuando los episodios lo permiten utiliza algunos términos en swahili, con su respectiva traducción. El lector se encontrará con episodios duros pero descritos sin sensacionalismo alguno, porque la sensibilidad está muy presente en las escenas que más impacto causan, y que por desgracia conviven a diario con quienes realizan las labores de ayuda humanitaria a los refugiados. La voz narrativa relata una trama consistente en la que se alterna la atención sobre la labor que desarrollan los dos protagonistas, y en la que se encontrará con una serie de giros que redoblan el interés por lo que sucederá en los siguientes episodios, al igual que le invitan a preguntarse por el desenlace que le espera. Me encontré con una trama que mantiene la intriga hasta la última página, en la que hay también escenas emotivas y conmovedoras, derivadas de las situaciones extremas a las que tienen que enfrentarse en su día a día. Estoy seguro de que, a quienes leyeron esta magnífica novela, también les sorprendió el desenlace inesperado, a la par que impactante, que supone un gran colofón a una historia muy entretenida, bien escrita y narrada con altas dosis de realismo.



Biografía:



Mª Ángeles López de Celis, psicóloga y escritora madrileña. Funcionaria de carrera, y única persona que ha formado parte de la secretaría de los cinco presidentes del Gobierno de la democracia, desde Adolfo Suárez a José Luis Rodríguez Zapatero. Por su singularidad, la editorial Espasa publicó en 2010 su libro Los Presidentes en zapatillas. Posee la Cruz de la Orden del Mérito Civil, que le fue concedida por Su Majestad el Rey, en 2006. En 2012 publicó un análisis de los casos de corrupción más flagrantes de nuestra historia reciente, El Síndrome de Alí Babá (Espasa), y en la primavera de 2013, un libro muy esperado, Las Damas de la Moncloa (Espasa), que nos introduce de nuevo en la Presidencia del Gobierno, en esta ocasión de la mano de las primeras damas de la democracia española. Las Crónicas de Armikelo (reseña), su esperada primera novela, se publica en 2014 (Editorial Odeón), y nos narra uno de los momentos clave de nuestra historia reciente, el cese de la lucha armada de la banda terrorista ETA. En 2017 vio la luz, de la mano de Espasa, La diputada (reseña), su segunda novela. La Esfera de los Libros le encargó su primera novela histórica, Los Horcher (reseña) (2018), un recorrido apasionante por la Europa del siglo XX, a través de una saga familiar de cuatro generaciones, en el que se mezclan con maestría ficción y realidad, historia y gastronomía.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora, tomados de la web de la editorial. Imagen del campo de refugiados de Breidjing cedida por la autora. Imagen de D´jamena tomada de la Wikipedia.

jueves, 24 de junio de 2021

Las hogueras del cielo, de Yolanda Fidalgo.

 











Datos técnicos:



Título: Las hogueras del cielo.

Autora: Yolanda Fidalgo.

Editorial: Roca.

1ª edición: Octubre/2020.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-17968-96-0.

Idioma: Español.

Nº Pág.: 414.



Sinopsis:




Los Ángeles, mayo de 1910.

La misma noche en que la Tierra atraviesa la cola del cometa Halley, llamado "El Destructor", en la casa de los mellizos Henry y Ellie Blur sucede algo terrible que los obliga a huir. Se dirigen hacia el monte Wilson, donde se ubica el observatorio astronómico más grande del mundo. Bajo ese cielo transparente encontrarán su propio destino, incluido el amor.

Hasta que uno de los dos desaparece.




Opinión Personal:




Algunas de las reseñas que leí sobre Más allá de los volcanes, novela con la que Yolanda Fidalgo fue la ganadora del IV Premio Internacional de narrativa Marta de Mont Marçal , coinciden en que la escritora zamorana dejó el listón muy alto. Sin duda alguna, entró con fuerza en el panorama literario nacional con su ópera prima, aunque sus orígenes comienzan en el mundo de los relatos y microrrelatos, con los que quedó finalista en varios concursos de este género literario. Pese a que la Astronomía es una temática que me atrae sólo en cuestiones muy básicas, no dudé en leer su nueva novela, Las hogueras del cielo. Tras finalizarla, me dije que no era una casualidad que se alzara con el galardón literario antes citado, sino que entiendo que hay que tener muy en cuenta su buen hacer literario, porque me atrapó la calidad de su narrativa y el gran trabajo realizado, no sólo en lo que se refiere a la labor de documentación que se percibe tras la historia relatada por el narrador omnisciente, sino por la magnífica construcción de una trama compleja y desarrollada de tal forma que consigue que el lector esté muy pendiente de lo que sucede en cada uno de los capítulos titulados en los que se estructura.

(Observatorio Monte Wilson-USA)
La trama de Las hogueras del cielo es de ficción histórica, si bien a lo largo de su desarrollo hay una serie de subtramas que la enriquecen. La voz narrativa relata una historia que gira en torno al Observatorio Astronómico del Monte Wilson, el primero que se construyó en la cima de una montaña y donde se hicieron los descubrimientos astronómicos más importantes del siglo XX, como explica la autora en una interesante entrevista que le realizan en el diario digital de La Opinión de Zamora. Un observatorio del que el narrador omnisciente nos informa de los trabajos que realizan los astrónomos con el telescopio de 60 pulgadas, con el aliciente de que el lector mostrará interés por la construcción de otro de 100 pulgadas, de la que sentirá interés por cómo trasladan los materiales necesarios a la cima del monte donde está ubicado el observatorio para construir el nuevo telescopio. Una trama que se desarrolla entre la década de 1910 y 1920, en la que se refleja la labor que hacen los astrónomos en el Observatorio del Monte Wilson, pero en el la que también estará muy pendiente de la labor anónima que desempeñan las mujeres en una ciencia en la que han participado en los grandes descubrimientos y contribuido al progreso de la astronomía. La autora reivindica la labor realizada por muchas astrónomas olvidadas por la Historia, pero también se refiere al papel que en aquella época se les permitía realizar en los observatorios astronómicos, caso de las conocidas como el «Harén de Pickering», citadas en la novela.

Pese a lo que comenté en el primer párrafo de mi reseña sobre mi relación con la Astronomía, me sentí muy a gusto durante la lectura de Las hogueras del cielo, a la par que me encantó el desarrollo de la trama. Todo el relato de la voz narrativa gira en torno a esta ciencia. Está claro que detrás de este trabajo literario hay una exhaustiva labor de documentación con la que el lector siente que realiza un verdadero viaje literario al primer tercio del siglo XX, que le lleva hasta la cima del monte Wilson, en la Sierra de San Gabriel, en Estados Unidos. También está claro el trabajo que realiza Yolanda Fidalgo para que el conjunto de la historia que contiene esta magnífica novela gire en torno a la temática que aborda a lo largo de los capítulos que la conforman, porque tanto el fragmento que precede a la historia que relata la voz narrativa, tomado de Plutarco «Las mentes no son odres a llenar, sino hogueras a encender», como los recursos literarios que utilizan tanto el narrador omnisciente como los personajes en sus diálogos, están relacionadas con la ciencia que tanto apasiona a la gran mayoría de los personajes que desfilan por sus páginas, sin olvidarme de los títulos de los capítulos que la conforman, que en un sentido u otro están relacionados con la Astronomía. En este sentido, me gustó mucho cómo encajaba la autora las leyendas mitológicas relativas a los astros y constelaciones en relación con determinados episodios que se citan en algunos capítulos, o utilizan los personajes en sus diálogos. En mi modesta opinión, es un gran acierto el que utilice todo lo relativo a la Astronomía en el conjunto de la narración, porque en mi caso supuso un mayor interés por conocer la terrible historia que obliga a Henry y Ellie Blur a huir de su casa en Pomona, quienes se dirigen hacia el monte Wilson, donde se ubica el observatorio más grande del mundo, como adelanta la sinopsis. Una sinopsis que, junto con la portada, suponen un gran aliciente para el lector, que se hará las mismas preguntas que se resaltan en la contraportada y se preguntará qué o quién provocó la desaparición de uno de los dos hermanos.

(George Ellery Hale-Astrónomo)
Sin duda alguna, es un gran acierto el que la escritora zamorana haya incluido otras subtramas en la novela que enriquecen la trama principal. El lector se encontrará a lo largo de los capítulos con ingredientes propios de novela romántica, en la que se refleja tanto la relación homosexual, como la heterosexual. Ambas me resultaron muy atractivas, tanto por lo que significaba el romance entre dos personas del mismo sexo en una época en la que esta relación estaba muy perseguida, y castigada con dureza, como se refleja en varios episodios, en los que los personajes relatan lo que les sucedió o puede sucederles en un futuro si mantienen o vuelven a mantener un lazo sentimental rechazado por la sociedad de aquel entonces. Pero también se percibe a lo largo de los capítulos la relación que se va forjando entre Ellie Blur y el astrónomo Paul Allen, pese a ese terrible episodio que la obligó a huir de su casa, con la intriga que provoca la reacción de este personaje femenino ante el interés que muestra por ella el científico, y la lucha interna que se produce en ella. Otro aliciente de esta novela es la intriga que se mantiene en todo momento, porque no dejé de preguntarme qué había sucedido para que uno de los dos hermanos desapareciese. Esta es una subtrama que la autora dosifica a lo largo de los capítulos y que, en mi modesta opinión, tiene ingredientes de corte clásico, sobre todo por cómo se desarrolla el desenlace que conduce a la resolución de esta misteriosa desaparición, ya que incluso entendí que se facilitaban pistas falsas para mantener la duda sobre lo sucedido. Pero también el carácter intimista estará muy pendiente a lo largo de los capítulos, porque los personajes que tienen un mayor peso desnudan su interior y nos hacen partícipes de sus reflexiones, miedos, dudas, sentimientos, sensaciones y emociones, que se manifiestan sobre todo en los diálogos y en episodios en los que los hechos que tienen lugar invitan a que revelen sus confidencias y las inclinaciones que sienten hacia sus interlocutores o determinados personajes de la novela. En este sentido, destaco la presencia y relación del indio Khumu con el personaje femenino antes citado.

Yolanda Fidalgo construye unos personajes muy atractivos, perfilados de tal forma que parecen cobrar vida propia. Esta es una de las grandes bazas de Las hogueras del cielo, porque el lector los conocerá muy a fondo, sobre todo los que mayor peso tienen en la trama. La autora intercala con naturalidad ficticios con históricos, de los que ofrece información en el epílogo, y que merece la pena leer con interés, no sólo por las referencias a los astrónomos que se citan en la novela, sino también porque explica el germen de la trama. Como ya es habitual en mí, sentí la necesidad de buscar en Internet algunos de los que me suponía podían ser históricos, sobre todo por la labor y el rango que desempeñaban en el Observatorio Astronómico, caso del astrónomo solar George Ellery Hale, el mayor Edwin Hubble o Harlow Shapley. Pero junto a estos personajes, destacaría también al observatorio astronómico como un personaje más, al igual que el monte en el que se ubica, por cómo los astrónomos que en él trabajan y la voz narrativa muestran las diferentes estancias del mismo y los parajes que forman parte del Monte Wilson. En este sentido, me asombraba cómo resolvían las dificultades con las que se encontraban los científicos en una época en la que todavía no podían disfrutar de los grandes avances de la ciencia, y su adaptación a un medio agreste como el que les rodeaba pese a que, cuando sus turnos o descansos se lo permitían, se desplazaban hasta Pasadena.

(Harén de Pickering-Harvard-USA)
Las hogueras del cielo es una novela que tiene un ritmo más bien pausado, en la que domina la narración frente al diálogo. En este sentido, el lector se encontrará con unas conversaciones atractivas y dinámicas, tanto en lo que se refiere a la Astronomía como al aspecto más intimo de los personajes, sobre todo en los ficticios. Pese al ritmo pausado, me encontré cómodo durante su lectura, por el elegante estilo narrativo de la autora. Yolanda Fidalgo construye una historia muy atractiva, compleja y con unos personajes bien perfilados y con muchos matices, sobre todo los ficticios. Tiene ingredientes muy atractivos, a los que ya hice referencia a lo largo de esta reseña. La voz narrativa centra su atención, sobre todo, en el Monte Wilson y en el Observatorio Astrónomico allí ubicado, aunque también relata episodios que se desarrollan en Washington, Pasadena, Pomona, Santa Mónica o Chasmort, en Inglaterra, si bien es mejor que sea el lector quien descubra los motivos que les llevan a dos de los personajes a viajar hasta Chasmort, en donde se desarrollan escenas de corte clásico. Se encontrará con una novela en la que se reivindica el papel de la mujer en el campo de la Astronomía, y el peligro que significaba en aquella época mantener relaciones homosexuales. Aunque también los ecos de la Primera Guerra Mundial estarán presentes, porque quienes trabajaban en el observatorio astronómico están muy pendientes de lo que sucedía en la Gran Guerra, e incluso alguno de ellos se verá afectado por este conflicto bélico.



Biografía:




Yolanda Fidalgo (Zamora en 1970). Estudió Empresas Turísticas en la Universidad de Salamanca, pero su pasión han sido siempre los libros. En Madrid fundó su propio taller de encuadernación, que aún mantiene. Su primera novela, Más allá de los volcanes, ganó el Premio Internacional de Narrativa Marta de Mont Marçal. Esta es su segunda novela.


Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía, tomados de la web de Roca Editorial. Imagen del Observatorio del Monte Wilson tomada de la web Pin on Observatories. Imagen del astrónomo George Ellery Hale tomada de la web Visoutinè lietuviy enciklopedija. Imagen Harén de Pikering tomada de la web xatakaciencia.com.