jueves, 16 de abril de 2026

Reseña La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.

 

















Título: La Sombra del Viento.

Autor: Carlos Ruíz Zafón.

Editorial: Planeta.

Publicación: Julio/2010.

Formato: Libro digital eBiblio Galiciañ.

ISBN EPUB: 9788408095590.

Idioma: Español.

Nº Páginas: 592.








Sinopsis:










El Cementerio de los Libros Olvidados, el cuarteto de novelas que arranca con La Sombra del Viento y sigue con El Juego del Ángel, se ha convertido en la gran saga novelística en curso de nuestro tiempo. La leyenda comenzaba en el año 2000, cuando Ruiz Zafón culminaba su primera novela para adultos y estaba a punto de dar a conocer un libro mágico que cambiaría el panorama literario, y que hoy sigue ganando el corazón de miles de lectores en todo el mundo.

Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambia el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo xx, desde los últimos esplendores del Modernismo hasta las tinieblas de la posguerra.

Aunando las técnicas del relato de intriga y suspense, la novela histórica y la comedia de costumbres, La Sombra del Viento es sobre todo una trágica historia de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros cuya intriga se mantiene hasta la última página.




Opinión Personal:





Hoy toca reseña de relectura. No es habitual en este blog, pero sabía que tenía que releer si o si la novela que tanto asombró en el panorama literario nacional en 2001, año de su publicación inicial. El título es La sombra del viento; el autor, Carlos Ruiz Zafón. Y es que en esa primera lectura de este best-seller me gustó, pero no tanto como lo que se comentó en esa época sobre la que es la primera novela para adultos del escritor barcelonés. El grandísimo éxito cosechado por La sombra del viento no provocó en mí las ansiadas expectativas, sino que me gustó en su conjunto porque recuerdo que hubo algunos tramos, sobre todo hacia el desenlace, que no me terminaron de convencer. Quizá también pudo ser el hecho de que lo gótico está muy presente y su relato me desconcentró un tanto del resto de la trama, porque entendía que me sobraban algunas escenas. Esto sucedía en mayo de 2017. Pero....

(Calle Santa Ana, Barcelona)
Pero el paso del tiempo nos ayuda a comprender el mundo que nos rodea de otra forma. Y es que, sobre todo como lector, entiendo que gané experiencia, que me ayuda a analizar mis lecturas quizás con una interpretación más acorde con lo que el autor de turno quiere contarnos en sus novelas. Entiendo que fue esta interpretación la que me hizo, por fin, disfrutar con fruición página tras página. Disfrutar de una historia muy bien escrita y mejor contada por un autor que, hasta esa fecha, sólo había publicado novelas juveniles. La sombra del viento y la tetralogía de la que forma parte, El Cementerio de los Libros Olvidados, es un grandioso legado del fallecido escritor barcelonés, Carlos Ruiz Zafón.

Mucho se ha escrito sobre esta novela, a favor y en contra. Tal vez el éxito que tuvo no sólo en España, sino también a nivel internacional, sirvió para que muchos detractores no lo aceptaran y le pusieran más pegas que aciertos. ¿Que La sombra del viento no aporta nada nuevo a la Literatura? Entiendo que es muy difícil afirmarlo, pero también negarlo. Lo que un lector que se reconozca realmente como tal pide que la ficción de turno cumpla el requisito de entretenerle y, sin duda alguna, La sombra del viento lo cumple con creces, y de principio a fin, como corresponde. A lo que acabo de comentar, en mi opinión, añado que Ruiz Zafón tiene un estilo narrativo elegante, incluso por momentos diría que poético. Un estilo narrativo y una capacidad de creación de escenarios arrolladora, que es uno de los principales alicientes que alimentan una buena historia, para que no perdamos detalle de las vicisitudes que acompañan a los personajes, e incluso sintamos que los acompañamos en esas peripecias que influyen en su devenir. Diría que también son dominantes los clichés y los personajes estereotipados, pero en mi caso no lo digo en sentido negativo; al contrario, a mí me gustan mucho las novelas en las que primen estas características. Sin embargo, no es fácil que lo que acabo de comentar no moleste al lector. Este es, sin duda alguna, un gran riesgo que se corre. Pero, en este caso, el autor sabe cómo hacer de este vicio una virtud.

La sombra del viento es una ficción metaliteraria. Es metaliteratura en estado puro: libros, libreros, autores -malditos unos, otros no tanto- bibliotecas; referencias a la lectura, a la escritura e incluso a la corrección de texto, aunque en este caso sea con mala fe. La sombra del viento es una novela dentro de otra novela. Es la historia de un autor maldito y de un personaje que creó y siente que su misión es destruir los títulos que publica el autor, porque no quiere que quede rastro alguno de sus obras. ¿Cómo es posible?. Aquí ya tiene el lector una disculpa para interesarse por esta peculiaridad. Es la historia de un niño que descubre un lugar maravilloso y mágico lleno de libros, y que admira por el tesoro que contiene pero, también, sin él darse cuenta en ese instante, cambiará su vida desde que le dicen que tiene que elegir un libro «y adoptarlo. asegurándose de que nunca desaparezca, de que siempre permanezca vivo. Es una promesa muy importante, de por vida -explicó mi padre. Hoy es tu turno» (Prólogo). El libro que elige lleva el título de esta novela: La sombra del viento. Casi sin darse cuenta se interesa por la personalidad de su autor, Julián Carax, y sobre todo por lo que está sucediendo en la ciudad en relación con sus obras. Sin duda alguna, quienes realmente disfrutamos con la compañía de un buen libro, nos sentimos realmente atrapados por una historia que promete mucho divertimento a lo largo de los capítulos que la conforman.

El divertimento al que me refiero en el párrafo anterior está conformado por una trama muy compleja. Una trama que se ramifica en una serie de subtramas que no tienen desperdicio, y que el autor desgrana en pequeñas dosis, en las que no faltan pistas falsas, por lo que la intriga está servida. Un entramado que es cuidado al detalle para que, a medida que se aproxima el desenlace, todo quede atado y bien atado. Un desenlace que tiene el aliciente de incluir alguna sorpresa más, lo que provoca el efecto mágico deseado. Pese a lo que acabo de comentar, La sombra del viento es una novela difícil de catalogar, y más bien debe tomarse como narrativa contemporánea. Una narrativa que incluye, junto con el misterio, elementos propios de otros géneros literarios: suspense, secretos, escenas costumbristas, episodios históricos, y romances que tienen rasgos propios de los autores del romanticismo decimonónico, y en el que también se incluyen escena inherentes a la novela negra, con una peculiar pareja holmesiana conformada por Daniel Sempere y Fermín Romero de Torres.

(Els Quatre Gats, Barcelona)
Entiendo que son los personajes que transitan por las páginas de esta maravillosa historia los principales culpables de que no perdamos detalle de lo relata a lo largo de su desarrollo el protagonista en primera persona. Entiendo también que estamos ante una novela coral, por el papel determinante que tienen quienes interactúan con Daniel Sempere. Personajes magníficamente construidos; redondos, diría, y con sus luces y sus sombras, aunque algunos más sombras que luces. Incluso entiendo que están influenciados por el llamado efecto dominó, porque lo que les sucede a uno de ellos influye, de una forma u otra, en el devenir de los demás. Carlos Ruiz Zafón construyó, sin duda alguna, un elenco inolvidable, y que no tiene desperdicio. Un elenco en el que se refleja cómo es la vida de la Barcelona de la posguerra, en 1945, entre los que se percibe las penurias que pasa buena parte de la población. Supongo que la mayoría coincidimos en que el póquer conformado por Daniel Sempere, Fermín Romero de Torres, Francisco Javier Fumero y Julián Carax son el alma de esta novela. Aunque en mi caso, y supongo que en el de la mayoría de los lectores, quien le da mucha vida es Fermín Romero de Torres, un magnífico personaje literario, a quien acompañamos con interés y alguna que otra sonrisa, en las vicisitudes que protagoniza, algunas de ellas memorables. Vicisitudes llenas de ocurrencias y comentarios en donde no falta el humor, la ironía y esa sabiduría popular que atesora y procura aplicar en determinadas situaciones; el hecho de haber vivido en la calle varios años, le ha enseñado cómo tiene que enfrentarse a la vida cuando se encuentra en un apuro, y no se arredra pese a los peligros que corre, sobre todo sabiendo que un sabueso como Fumero se la tiene jurada. El inspector Francisco Javier Fumero, es el antagonista, el villano. Trabaja en la Brigada Criminal, y es un ser sin escrúpulos, corrupto y que no duda en usar la fuerza y las malas artes para conseguir sus objetivos. Es la némesis de Fermín, aunque también de Daniel, dada la asociación de ambos. Pero junto a estos cuatro hay otros secundarios a tener muy en cuenta, caso de Fortuny, el padre de Julián Carax; el señor Sempere, el padre de Daniel; el relojero Federico Flaviá, por lo que significa en unos tiempos tan difíciles como aquellos, y alguno más que dejo para curiosidad de quien sienta interés por conocerlos.

Pero en esta maravillosa novela también cobran protagonismo varios personajes femeninos. En este sentido, entiendo que el autor lo borda con lo que significan para el joven protagonista tres muchachas de las que en algún momento de la trama se siente enamorado: Clara Barceló, Nuria Monfort, y Beatriz Aguilar, tres jóvenes muy diferentes pero que tienen en común la atracción que por ellas siente Daniel Sempere. Tres mujeres que tienen en común, también, los golpes que recibe el hijo del librero al no sentirse correspondido. Tres mujeres que, sin embargo, le ayudan a madurar y a tomar decisiones que le pide el corazón, aunque no lo tendrá nada fácil. Mujeres a las que hay que añadir otras que son fiel reflejo del papel que desempeñan en la sociedad de la posguerra, sobre todo entre las clases sociales más bajas, caso de Bernarda, por el vínculo que mantiene con el paso de los capítulos con Fermín; Jacinta Coronado, aya de Penélope Aldaya, y el triste desenlace que le espera; o la caridad que muestra la Merceditas, vecina de escalera de Daniel Sempere. No me olvido de la ya mencionada Penélope Aldaya y su relación con Julián Carax, sin duda alguna una subtrama que no deja indiferente por lo que supone esta relación.

(Asilo Santa Lucía, Barcelona)

Para conseguir el equilibrio perfecto de La sombra del viento, el autor describe una ciudad ajustada a los perfiles propios de los personajes y al contexto de la trama, al igual que a las situaciones que viven, confiriéndole a Barcelona ese sello hechicero y mágico que la caracteriza. Una Barcelona que imanta a sus habitantes con ese hechizo que la caracteriza, pese a que viven un período convulso como es la posguerra. Una Barcelona en la que se refleja la diferencia entre ricos y pobres, entre la clase acomodada e industrial y la trabajadora. Los edificios modernistas también le confieren ese sello personal, caso del palacete Aldaya en el Tibidabo, o las librerías de viejo que hay en la ciudad, similares a la que regenta el padre de Daniel. Un embrujo en el que también se tiene en cuenta la climatología de la época, y que se adapta a esa atmósfera característica de la novela. Sin duda alguna, de las novelas que leí ambientadas en Barcelona, La sombra del viento es la que me muestra una visión más diferente de la ciudad condal del resto de obras.

En mi opinión, La sombra del viento es una verdadera joya literaria, de la que merece la pena disfrutar de los recursos literarios que la jalonan




Biografía:





Carlos Ruiz Zafón es uno de los autores más reconocidos de la literatura internacional de nuestros días y el escritor español más leído en todo el mundo después de Cervantes. Sus obras han sido traducidas a más de cincuenta idiomas. En 1993 se da a conocer con El Príncipe de la Niebla, que forma, con El Palacio de la Medianoche y Las Luces de Septiembre, la Trilogía de la Niebla. En 1998 llega Marina. En 2001 publica La Sombra del Viento, la primera novela de la saga de El Cementerio de los Libros Olvidados, que incluye El Juego del Ángel, El Prisionero del Cielo y El Laberinto de los Espíritus, un universo literario que se ha convertido en uno de los grandes fenómenos de las letras contemporáneas en los cinco continentes. En 2020 se publicó La Ciudad del Vapor, que reune todos sus cuentos.



Notas: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomadas de la web de Planetadelibros. Imagen de la Calle Santa Ana, en Barcelona, tomada de la web de TripAdvisor. Imagen de Els Quatre Gats tomada de Wikipedia. Imagen del asilo de Santa Lucía tomada de la web Arquitectura Catalana.Cat.







viernes, 10 de abril de 2026

Reseña Un dios ciego, de Javier Sagastiberri.

 




                                              














Datos técnicos:








Título: Un dios ciego.

Autor: Javier Sagastiberri.

Editorial: Erein.

1ª edición: Mayo/2018.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-9109-321-3.

Idioma: Español.

Nº páginas: 232.









Sinopsis:








Un peligroso recluso se ha fugado de la prisión de Basauri y amenaza la vida de las ertzainas Itziar Elcoro y Arantza Rentería, por causas relacionadas con un caso anterior, y razón por la que fue detenido.

Paralelamente, un conocido abogado muere a manos de un asesino profesional.

Dos tramas aparentemente inconexas corren paralelas en la novela y terminan confluyendo en un final sorprendente, que cambiará la vida de ambas protagonistas. Y todo ello ocurre en Bilbao, una ciudad aparentemente tranquila, pero en la que bandas de narcotraficantes, cada vez más violentas, adquieren mayor protagonismo y se enfrentan entre sí. Una novela en la que Sagastiberri nos obsequia con los cameos de autores y protagonistas de la pequeña historia noir de Bilbao.




Opinión Personal:





Este año decidí recuperar y finalizar la tetralogía con la que se dio a conocer en el panorama literario nacional y euskaldún, el escritor donostiarra, aunque afincado en Bilbao, Javier Sagastiberri (Donostia, 1959). El asesino de reinas es su ópera prima y un claro adelanto de su buen hacer literario, al igual que también se atisba el plan de trabajo que ofrece al lector para que sienta interés por todo lo que relata la voz narrativa de turno a lo largo de los capítulos en los que se estructura cada una de sus novelas. Similar resultado tiene Perversidad y Un dios ciego, la novela que hoy reseño y no dudo en recomendar.  Las tres novelas tienen una trama muy entretenida y muy dinámica, y en la que no faltan escenas escabrosas que generan angustia e impactan en quienes las contemplan. Todo ello conduce a una ficción de marcados rasgos clásicos, en donde no faltan las pistas falsas y la preocupación por el cierre de un caso que puede traer consecuencias imprevisibles, ya que las dos ertzainas que comandan en el operativo son conscientes de que su integridad física puede correr serio peligro. Sin duda alguna, Javier Sagastiberri sabe cómo utilizar semejantes mimbres para que la trama sea lo más compleja posible, con un desenlace en el que queda todo atado y bien atado.

(Edificio Albia, Bilbao)
Un dios ciego es la tercera novela que protagonizan la oficial Itziar Elcoro y la suboficial Arantza Rentería. En la central de la Ertzaintza en Erandio reciben la desagradable noticia de que un preso peligroso, Uriah Heep, se ha fugado de la prisión de Basauri. Pero, si ya no tienen bastante con la búsqueda y captura de este individuo, les sorprende el asesinato de un viejo conocido, el joven abogado Borja Pérez de Martingala. Las dos protagonistas no las tienen todas consigo, porque son conscientes de que el pasado las persigue y quiere saldar viejas deudas con ambas. El comisario, consciente del peligro que las acecha, decide ponerles protección. En mi opinión, Un dios ciego es una novela más negra que las dos anteriores que protagonizan, porque en ella se manifiesta el lado más ruin y oscuro del ser humano, con escenas muy escabrosas, aunque sin recrearse en sus descripciones, y un alto nivel de exigencia para que la investigación culmine con éxito. Un nivel de exigencia que conduce a situaciones extremas en las que los participantes en el operativo viven un carrusel de emociones que ponen a prueba su entereza profesional.

Es un gran acierto la estructura que le confiere el autor a esta ficción. Teniendo en cuenta el punto de partida, y que el paso del tiempo es trascendental para conseguir la detención de los delincuentes que busca la Ertzaintza para capturarlos. Los veinte capítulos más el prólogo que la conforman se cuentan teniendo en cuenta los días que transcurren desde la fuga de Uriah Heep de la prisión de Basauri. Un paso del tiempo que provoca que la investigación parezca no avanzar, sobre todo desde que tienen que averiguar quién asesinó al abogado ya citado en el párrafo anterior. Un asesinato que, dadas las circunstancias en las que fue cometido, se cree que fue obra de un profesional, lo que conlleva la necesidad de investigar quien pudo haberlo contratado. No es habitual en Bilbao que suceda algo así, por lo que las dos policías tienen que seguir el rastro cual sabuesos para capturar a quien ideó este crimen, y qué motivos le indujeron para ejecutarlo de esta forma. Esta línea de investigación es muy atractiva, porque las pruebas que recaban sirven para recomponer el pasado reciente del asesinado, y sacar conclusiones que les acerquen a la captura del criminal.

(Calle Uruzarrutia, Bilbao)
Uno de los grandes atractivos de Un dios ciego es la visión que la voz narrativa ofrece sobre Bilbao. Bilbao es un personaje más de la novela, e incluso diría que parece cobrar vida propia, porque provoca la sensación de que señala, a quienes transitan por su callejero, las rutas a seguir para que sus pesquisas surtan en el lector el efecto deseado. Una visión que recuerda a los años dorados en los que las mafias tienen sus zonas de dominio y, quienes osan pasar esos límites e intentan sacar tajada de lo que allí se cuece, no tardan en encontrarse con fuego cruzado y sangre derramada. Mafias que tienen un intruso más, por la presencia los irlandeses afincados en la ciudad, y el tipo de negocios que regentan, y que abren nuevas pistas a investigar. El autor es consciente de cómo utilizar el callejero bilbaíno para surtir el efecto de ofrecer un ambiente determinado a los personajes, y mostrarles ese juego de espacios tan espectacular que describe la voz narrativa,  y en el que incluso las investigadoras se sorprenden al tener que dirigirse a determinados lugares conocidos para entrevistarse con quienes puedan aportarles alguna pista. Sin duda alguna, esta novela puede seguir como guía turística, por el significado que tiene para los bilbaínos escenarios como el Guggenheim, la Gran Vía, la Universidad de Deusto, Erandio, el puente del Ayuntamiento, el del padre Arrupe, Bilbao la Vieja o la Calle San Francisco, e incluso lugares de ocio que incitan a ser visitados.

Al igual que en los dos títulos anteriores de esta tetralogía, Javier Sagastiberri perfila un elenco de personajes muy creíble y cercano, que parecen cobrar vida propia e incitan al lector a estar muy pendiente de todo lo que sucede a lo largo de los 20 capítulos más el prólogo en los que se estructura esta novela. La oficial Itziar Elcoro y Arantza Rentería son las dos protagonistas indiscutibles de esta serie. Junto con el personal recurrente de la comisaría de Erandio, el lector se encontrará con una serie de secundarios que conforman el conjunto de sospechosos, o que guardan alguna relación directa con la investigaciòn, sobre todo, con el abogado asesinado. El lector se encontrará con una especia de juego del gato y el ratón muy interesante, y que no finalizará hasta que se hayan recabado y comprobado las suficientes pistas como para dar por concluida el caso. Las dos policías tienen una personalidad muy diferente, pero se complementan de tal forma que apenas necesitan indicación alguna para saber qué función tiene que desempeñar cada una de ellas. Sin embargo, en esta ocasión hay una cierta discrepancia entre ambas, porque la oficial intuye que su compañera no pone todo de su parte para que sus pesquisas no se dilaten mucho, con el riesgo que supone para los dos compañeros que las protegen.

(Iglesia de San Nicolás, Bilbao)

Un dios ciego es una novela negra que tiene un ritmo ágil, en la que predomina la abundancia de diálogos. El lector se encontrará con cameos interesantes y que el autor utiliza con acierto a la hora de reflejar la esencia de sus colegas y los personajes creados por éstos.





Biografía:






Javier Sagastiberri (Donostia, 1959), es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad del País Vasco y en Filología Hispánica por la UNED. Actualmente trabaja como Inspector de Finanzas en la Hacienda Foral de Bizkaia.

En esta colección ha publicado El asesino de reinas, Perversidad y Un dios ciego, con las ertzainas Itziar Elcoro y Arantza Rentería como protagonistas.

En esta tercera novela, Un dios ciego, el asesinato de un conocido penalista sirve para trazar un dibujo más completo de la capital bizkaina.



Notas: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomadas de la web de la editorial Erein. Imágenes del Edificio Albia, de la calle Uruzarrutia y de la iglesia de San Nicolás, en Bilbao, tomadas de Wikipedia. 



miércoles, 8 de abril de 2026

Resumen lecturas marzo.

 






En el pasado mes de marzo han sido 5 los libros leídos y 5 los reseñados





-Los leídos:












.Los reseñados




-Ciudad de los sueños, de Don Winslow



-El siglo del milagro, de Ricardo Costoya



-Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez.



-El cantar del Norte, de Pilar Sánchez Vicente













martes, 31 de marzo de 2026

Reseña La chica que ardía como una cerilla, de Emilio Graña.

 









Datos técnicos:





Título: La chica que ardía como una cerilla.

Autor: Emilio Graña.

Editorial: Click Ediciones (Grupo Planeta).

1ª edición: Enero/2026.

Encuadernación: Libro digital.

ASIN: B0GFNX5GC2.

Idioma: Español.

Nº páginas: 163.





Sinopsis:





Una chica desaparece durante la noche de San Juan. Un inspector roto por su pasado se enfrenta al caso más ambiguo de su carrera. Las pistas apuntan a un crimen... o a una víctima que no quiere ser encontrada. ¿Fue Laura arrastrada por el mar, o por algo más oscuro?

Con el ritmo de un thriller y la profundidad emocional de un drama psicológico, La chica que ardía como una cerilla cuestiona el concepto de verdad en una investigación donde todos parecen sinceros… y todos mienten. A través de cartas íntimas, escenas de tensión pura y un protagonista con heridas que aún sangran, la novela construye una historia atmosférica, emotiva y adictiva.






Opinión Personal:







Hay novelas que parece que mientras se leen son una más del género literario en el que se encuadran, pero otras van más allá de una trama muy literaria. Lo que acabo de comentar sucede con La chica que ardía como una cerilla, del escritor afincado en Calpe (Alicante), Emilio Graña, que contiene una ficción dura, que golpea, que no deja indiferente e invita a la reflexión; aunque, pese a que reflexionemos, la salud mental es una lacra muy difícil de desarraigar.

(Hoguera de San Juan en una playa de Euskadi)
La chica que ardía como una cerilla es un triller que se desarrolla diría que con un
ritmo trepidante y constante. El escritor afincado en Calpe (Alicante), ofrece al lector una trama que no tiene desperdicio, porque el relato del narrador omnisciente no da tregua a lo largo de los 32 capítulos en los que se estructura. Y es que la tensión se palpa en el ambiente y los giros añaden más interés todavía al devenir de los hechos.

En la noche mágica de San Juan, se reúne en la playa un grupo de amigos para celebrar este tradición tan señalada. Pero tiene lugar un episodio que desconcierta y, con el paso del tiempo, preocupa, a los vecinos de San Juan de Gaztelugatxe, porque Laura Sanz se aleja del grupo que forma junto con sus amigos en torno a una hoguera y saltan las alarmas ante su ausencia. Una ausencia que se refleja en el desasosiego que el inspector Tomás Etxebarría percibe en quienes tiene que entrevistar para reconstruir un episodio en el que las preguntas y las sospechas están muy presentes, dadas las circunstancias en las que tuvo lugar.

Emilio Graña juega con el lector a lo largo de los capítulos en los que se estructura esta novela corta, pero intensa. Y es que cuando un episodio de esta características tiene lugar el paso del tiempo es clave para resolverlo, sobre todo si se reúnen pistas que pueden conducir a un desenlace funesto, como este es el caso, porque incluso se teme que la joven esté involucrada en algún asunto turbio. Pero es que también el autor introduce una subtrama que añade más interés todavía a la investigación. El inspector Tomás Etxevarría toma la investigación como si de algo personal se tratara, porque las pruebas que recaba le llevan a rememorar hechos de un pasado que no olvida, y determinadas escenas que presencia le hacen revivir episodios que quiere que no vuelvan a repetirse.

El autor planifica y desarrolla un thriller adictivo y muy de corte clásico, porque pone el foco en la sospecha que levantan varios personajes. Y es que la información que recaba el inspector durante las entrevistas que realiza en los domicilios o en comisaría le indican que cualquiera de ellos puede estar implicado de una forma u otra en esa desaparición. Pero el cerco se estrecha con el material que le proporcionan o descubre en sus registros oficiales, lo que le conduce a preocuparse todavía más. Una preocupación que se incrementa a medida que se acerca el desenlace, en el que se desarrollan una serie de escenas impactantes y angustiantes, fiel reflejo de lo que sucede en la realidad. Sin duda alguna, el último tercio de esta novela mantiene al lector con el corazón en un puño por los episodios que protagonizan varios de los personajes que conforman el elenco. En este sentido, se percibe la relación del autor con el mundo del celuloide, por cómo describe el narrador omnisciente las escenas a las que me refiero y provoca la tensión que comento en esta reseña, y que cada vez es más preocupante, tal y como se desarrollan; de hecho, el propio inspector lo puede comprobar en sus carnes.

(Ermita San Juan Gaztelugatxe-Bizkaia)
Emilio Graña perfila un elenco de personajes estereotipados y cercanos. Están bien construidos, pese a que más bien los conocemos sólo por la relación que mantienen con la protagonista, sobre todo aquellos que guardan una mayor amistad con ella o se sienten atraídos por lo que este personaje significa para ellos. La cercanía es sin duda un gran aliciente para estar muy pendiente de las reacciones que muestran a medida que avanza la investigación. La veteranía del inspector le conduce a entrevistarse con quien pueda aportarle algo para conferirle una mínima claridad al caso y, sobre todo, al haber sucedido en una noche como la de San Juan. Los pequeños detalles que recaba le ayudan a componer, no sin trabajo, el complejo puzle al que se enfrenta. Sin duda alguna, pese a que La chica que ardía como una foto es una novela corta, el autor supo cómo reunir un elenco que mantuviera el interés del lector en todo momento. En mi opinión diría que, pese a ser la joven desaparecida la protagonista, esta es una ficción coral, por el papel relevante que desempeñan todos ellos, algunos con mayor presencia que otros, pero trascendentales para resolver este caso.

La chica que ardía como una cerilla es una magnífica novela. Novela corta pero intensa, y con un ritmo trepidante y constante. Emilio Graña muestra una gran sensibilidad, comprensión y empatía a la hora de desarrollar a lo largo de 32 capítulos una ficción en la que aborda el duro tema de la salud mental, pero también de la culpa. Una ficción que bien puede estar basada en hechos reales, porque todo lo que en ella sucede  pudo haber ocurrido tal y como lo relata un narrador omnisciente, por desgracia.




Biografía:






Emilio Graña —quien durante años fue conocido en redes como elchicodelosguiones— es un escritor y guionista alicantino. Debutó en 2013 con Alger La Blanche, una obra sobre la independencia de Argelia inspirada en sus abuelos, testigos directos de la guerra.

En 2018 obtuvo el Premio a Mejor Webserie en Construcción en el FIDEWÀ por su guion Influencer, reconocimiento que impulsó el rodaje del piloto de Downfall, dirigido por Rafa Montesinos.

En 2024 alcanzó el estatus de Best Seller en Amazon con la novela gráfica You Are My Universe: tú, yo y las estrellas, una historia de amor juvenil LGTB+.

Actualmente se encuentra en fase de posproducción de su cortometraje El Cirujano, un thriller psicológico de fuerte impronta visual. Próximamente publicará La chica que ardía como una cerilla con Grupo Planeta (Click Ediciones).


Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomada de la web Planetadelibros. Imagen hoguera San Juan en Euskadi tomada de la web Euskadi. Euskadi eus. Imagen de la ermita de San Juan de Gaztelugatxe tomada de Wikipedia. 










viernes, 27 de marzo de 2026

Reseña El cantar del Norte, de Pilar Sánchez Vicente.

 











Datos técnicos:




Título: El cantar del Norte.

Premio Narrativas Históricas Edhasa 2025.

Autora: Pilar Sánchez Vicente.

Editorial: Edhasa.

1ª Edición: Abril/2025.

Encuadernación: Libro digital (eBiblio Galicia).

Idioma: Español.

Nº páginas: 336.






Sinopsis:






Corre el año 745. El reino visigodo se lame las heridas. Toledo ha caído, don Pelayo ha muerto, y Spania ahora está en manos del califato de Damasco. Las órdenes llegan desde Córdoba. Pero el norte de la península se mantiene, como siempre, levantisco… Allí no se ha perdido la fe en los poderes ancestrales, en lucha continua con una Iglesia en expansión; y no hay terreno más sagrado que el valle de Orandi, cuyo gran roble ve los siglos pasar.

Nadie se atreve a negar la última voluntad de Sancha Asuera, la guerrera astur que ya ha dado nombre a ese cantar que se recita al calor de las hogueras. Y con ella van sus capitanas, la reina Emersinda, y también la que trova esta historia, su hermana Aurelia.

Porque ésta es la historia de un norte convulso, unas tierras en las que, entre el miedo y la hambruna, se alza de repente la sombra de Pelayo, marcado por la cruz en su destino de ser rey. Y también, y sobre todo, la hazaña de unas mujeres, encabezadas por Sancha, que lograron no sólo combatir por sí mismas al enemigo, sino reconquistar Cangas para la cristiandad y comenzar la creación de un nuevo reino.

De los mercados de aldea y los harenes musulmanes, hasta llegar a la batalla de Cova Longa, ésta es la historia de Sancha Asuera, la Valentona, y sus guerreras. Éste es El cantar del Norte.






Opinión Personal:






Me imantó la portada y la sinopsis de El cantar del Norte, novela con la que la escritora gijonesa Pilar Sánchez Vicente se alzó ganadora del Premio Edhasa Narrativas Históricas 2025. Una novela que cumplió con creces las expectativas puestas en su lectura, e incluso me entusiasmó a medida que se sucedían los episodios. Y es que es de agradecer la magistral lección de historia que ofrece la autora, a través de una fresca y ágil voz narrativa, lo que es un lujo en este género literario.

(Valle de Orandi-Asturias)
Pilar Sánchez Vicente recupera la figura de un personaje histórico femenino olvidado Sancha Asuera, para reivindicar  la labor destacada que tuvo durante los años en los que el rey astur Pelayo, quien se enfrentó a los musulmanes tras la invasión de la península ibérica iniciada en el año 711 por el ejército omeya enviado desde Damasco. La historia de Pelayo y Sancha Asuera supone el comienzo de lo que se conoce como Reconquista, toda vez que deciden recuperar lo perdido para restablecer el reino astur, y el efecto dominó que el paso de los siglos produjo en los restantes reinos de Spania, como así denomina la voz narrativa a la Hispania romana.

El cantar del Norte es una novela para disfrutar sin prisas, para no perder detalle de todo lo que nos cuenta la voz narrativa a lo largo de 27 capítulos titulados que no tienen desperdicio. En mi opinión, entiendo que es un gran acierto el haber elegido a Aurelia, hermana de Sancha, como la voz narrativa que da a conocer, cual cantar de gesta, las hazañas que encumbran a la protagonista, tras enfrentarse a los musulmanes y ponerse al servicio del rey Pelayo, unidos ambos por el mismo objetivo. Aurelia es una joven soñadora a quien le gusta escuchar las historias que cuentan los juglares en las ferias de los pueblos, a las que acudía, junto con sus hermanas y su madre, porque «era regatona; compraba al por mayor y vendía al por menor. El vino y el orujo eran su principal fuente de ingresos» (cap. 1). Le gusta componer romances y lo refleja en varios tramos de su relato.

En El cantar del Norte Pilar Sánchez Vicente ficciona la historia de Sancha Asuera con un gran rigor documental, en el que se refleja su labor como historiadora y documentalista, por lo que el lector disfruta de una trama lo más aproximada posible a la realidad de este tiempo pretérito. Sin duda alguna, esta exquisita ambientación espacio-temporal permite al lector realizar un viaje literario imaginario en el tiempo a una época en la que conviven el presente y el pasado entre unos astures, a quienes les cuesta adaptarse a los tiempos actuales, en los que el cristianismo impone su doctrina frente a quienes todavía mantienen las creencias ancestrales. Unas creencias ancestrales que, pese a ello, permanecen muy vivas, aunque procuran ser fieles seguidores de los dictados de la Iglesia, por lo que pueda pasar, como se resalta en varios capítulos. Unos capítulos de los que estuve muy pendiente, porque esas creencias son muy similares a las de mi tierra. Unas creencias que tienen un claro simbolismo en los episodios que se desarrollan en el valle de Orandi, un bello paraje descrito con un grandísimo respeto por el significado que tiene entre los asturianos, y que bien se puede tomar como una particular Arcadia.

El lector se encontrará con una novela épica, porque como tal pueden catalogarse las vicisitudes que vive Sancha Asuera, conocida como “la Valentona”, una joven valiente, decidida y tenaz, y con una ferocidad brutal, que no duda en enfrentarse a enemigos que parecen superiores a ella, consciente de que tiene armas para derrotarlos. Unas armas que muestra primero como luchadora y después como guerrera, porque los enemigos que se enfrentan a ella comprueban en sus propias carnes no sólo la fuerza bruta y maña que tiene, sino también la capacidad de mando para atraer a su causa a quienes, como ella, desean enfrentarse a unos invasores que quieren expulsar de sus tierras. Pero también lucha porque sus logros sean tenidos en cuenta y se les recompense con soldadas similares a las que reciben los varones. Esta insistencia, sin duda, indica el fuerte carácter que la acompaña, porque no sólo reivindica con la palabra, sino también con hechos, y que ofrece como una dádiva a su rey, para que reconozca sus peticiones, y de quienes la acompañan.

(Capilla de la Santa Cruz, Cangas de Onís, Asturias)
Pilar Sánchez Vicente sabe cómo atraer al lector en los episodios en los que las batallas, escaramuzas o asaltos por sorpresa están presentes. Son unos episodios que me resultaron muy atractivos, porque en más de una ocasión me pregunté que estrategia tendría preparada Sancha Asuera para conseguir una victoria más que hiciera correr la voz de sus éxitos entre los astures. La conocida como la Valentona fue una heroína en tiempos convulsos que consiguió que sus paisanos creyeran que era posible expulsar a quienes les imponían tributos que consideraban abusivos, con el valí Munuza instalado en Xixón, desde donde controla los movimientos de quienes se rebelan contra el poder omeya. Episodios descritos con un gran realismo, y en el que las escenas duras están muy presentes, aunque descritas sin recrearse en la truculencia. Las batallas de Cangas de Onís y de Covadonga suponen un gran vuelco para los intereses musulmanes en esa zona de la península, en donde el reinado de Pelayo inicia una nueva dinastía.

Junto al atractivo trasfondo histórico de esta ficción, la autora recrea unas magníficas estampas costumbristas en las que seguí con mucho interés el día a día de quienes tienen que ganarse el sustento como buenamente pueden. Unas escenas costumbristas que sirven para conocer los inicios de la protagonista en un ambiente familiar muy duro, por continua despreocupación de la madre hacia su prole. Sin embargo, son las hijas quienes se preocupan de ganarse el sustento, sobre todo en las ferias y mercados a las que acuden. Ferias y mercados en las que se fragua el destino que les espera a las tres hermanas, que desempeñan un papel trascendental en esta novela, y que tienen en Sancha a su protectora, quien no duda en enfrentarse, si es menester, ante quien sea necesario, con tal de preservar el buen nombre y la integridad de su familia, dadas las duras situaciones que les toca vivir. A Sancha la acompañan sus hermanas Constanza y Aurelia: la primera quiere ser sanadora y aprende el oficio de la mano de Lampagia, a quien consideran como única amiga de su madre. Aurelia es una soñadora, le gusta componer romances y escuchar las historias que canta la Trovadora, con la que coinciden en algunas ferias y mercados.

Por las páginas de El cantar del Norte transita un elenco de personajes muy atractivo, la mayoría femeninos, aunque también el lector se encontrará con algún personaje masculino interesante. Un elenco formado por personajes históricos y otros creados por la imaginación de la autora. Unos personajes en los que la autora tiene muy claro cómo definir los rasgos físicos y psicológicos de cada uno teniendo muy en cuenta la época que les toca vivir. Son un fiel reflejo de la sociedad asturiana de ese tiempo pretérito. Junto a la familia Asuera, hay otras figuras femeninas muy atractivas, caso de Albaila, la esclava concubina de Munuza, y que forma parte del harén de este valí en Xixón. Albaila no deja indiferente, sobre todo por el papel que desempeña en determinadas escenas. Un harén del que también forma parte Fronilde, hermana de Pelayo, que sorprende por la decisión que toma durante su estancia entre las demás concubinas. Sin embargo, y en mi opinión, diría que uno de los personajes que más me atrajo es el sacerdote Bernardino, y que le da mucha vida a la trama, no sólo por el carácter vocinglero y eremita, con el que se le describe en las primeras escenas en las que aparece, sino también sino también por el papel que desempeña a lo largo de los capítulos, que incita a que se esté muy pendiente de su presencia, por indica que algo puede suceder, tal y como avanzan los enfrentamientos entre cristianos y sarracenos, pero también en el seno de las hermanas Asuera. Junto con Bernardino destaco el papel que desempeña, aunque secundario pero diría que trascendental, el soldado Corsino, por la labor que realiza en la residencia de Munuza. Otro tanto sucede Cirilo, dueño del negocio de las peleas que se celebran por la zona

(rey Don Pelayo, Asturias)
El cantar del Norte es una novela que no tiene desperdicio, con intrigas palaciegas incluidas, porque a los convulsos tiempos que viven, hay que añadir lo que supone la muerte del rey visigodo Witiza. El lector se encuentra con una trama muy atractiva, muy bien escrita, con ritmo ágil y constante, lo que es de agradecer en este género literario.






Biografía:







Pilar Sánchez Vicente (Gijón, 1961), es historiadora, documentalista y escritora.
Desde 1986 trabaja como profesional de la información para el Gobierno del Principado de Asturias, actualmente en la Biblioteca Jovellanos de su ciudad.

Su gran inquietud cultural y social la ha llevado a ser miembro de diversas asociaciones de bioteconomía, escritura e información, así como a escribir numerosos artículos y publicaciones sobre Historia, la mujer, la juventud y el turismo. Ha sido también guionista y presentadora de TVE.

Como autora, tiene en su haber hasta la fecha doce novelas. La primera fue Comadres, en 2001, y la siguieron, entre otras, Gontrodo, la hija de la luna (2004), La diosa contra Roma (2008), Mujeres errantes (2018), La muerte es mía (2020), La hija de las mareas (2021) y Madrebona (2024), además de la serie policíaca iniciada con Operación Dracul, ya con tres títulos. Ha escrito también no ficción (Breve historia de Asturias, 2006) y colaborado en varios libros de relatos.

Por su obra, ha recibido los premios Adolfo Posada, 8 de Marzo, Comadre de Oro Especial, y Timón. Y ahora, su última novela, El cantar del Norte (2024), ha ganado el Premio Edhasa Narrativas históricas.

Como curiosidades, es Amiga de la Biblioteca de Luarca en el Campo de las Letras, nombrada Mirada Violeta en el campo de Humanidades por MASPAZ y, desde el año 2008, el Telecable Hockey Club otorga un premio cultural que lleva su nombre.




Nota: Datos técnicos y sinopsis tomados de la web de eBiblio Galicia. Biografía de la autora tomada de la web de la editorial Edhasa y fotografía de Pilar Sánchez Vicente tomada de la web del diario La Nueva España. Imagen del Valle de Orandi tomada de la web de Asturias Diario. Imagen de la iglesia de la Santa Cruz, en Cangas de Onís, tomada de la web Turismo Asturias. Imagen estatua Don Pelayo tomada de Wikipedia.