Título: La
lonja de la Seda.
Autor: Juan
Francisco Ferrándiz.
Editorial:
Grijalbo (Grupo Penguin Random House)
1ª
edición: Abril/2026.
Encuadernación:
Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN:
978.84-86-253-7168-4
Idioma:
Español.
Nº
páginas: 632.
Sinopsis:
S
XV. Valencia
se ha convertido en la ciudad más próspera del Mediterráneo
gracias a los mercaderes que desembarcan desde todo el mundo. Para
ellos se idea una de las obras arquitectónicas más espectaculares
que el hombre jamás haya visto: la Lonja de la Seda.
Sin
embargo, no todos están de acuerdo en levantar un templo para los
mercaderes, y no para honrar a Dios. La construcción se complica
desde el principio en un relato lleno de misterio, corrupción e,
incluso, asesinatos: una peligrosa confrontación entre aquellos que
aceptan que la sociedad está cambiando y aquellos que pretenden que
todo siga igual.
El
joven cantero Joan Ibarra, que dirigirá las obras, y su esposa
Francesca, una mujer dotada de un extraño don, deberán enfrentarse
a sus fantasmas del pasado mientras protagonizan un relato de
venganza, pasión y lucha de clases.
Opinión
Personal:
Juan
Francisco Ferrándiz es uno de los autores de novela histórica que
se gana el corazón de los lectores por las fascinantes y envolventes
historias que relata, con las que incita a realizar un viaje
imaginario en el tiempo a la época en la que se desarrolla la trama
de turno, la mayoría de ellas con el Mar Mediterráneo como punto de
apoyo y todo lo que esto significa. Sin duda alguna, el escritor
contestano se mueve como pez en el agua por estas tierras levantinas, lo que también ayuda a que el lector tenga la seguridad de que no
se tarda en olvidar la extensión que tienen, una vez que las páginas
comienzan a sucederse.
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| (Lonja de la seda, Valencia) |
La
Lonja de la Seda es una ambiciosa novela que está a la altura de la grandiosidad que supone
el edificio construido en Valencia en el siglo XV, declarado
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y que significa el apogeo
de una época de esplendor en una ciudad que vive su particular
Renacimiento. Un período que indica que se aproximan nuevos tiempos,
porque supone el declive de la nobleza y los privilegios que la
acompañan, en contraposición a una clase cada vez más pujante como
la que conforman los comerciantes y los sederos, muy asentados en
aquel entonces en la ciudad del Turia. Unos comerciantes que son
conscientes de que la nobleza tiene cada vez una mayor dependencia de
ellos, sobre todo porque quieren conservar el estatus social al que
pertenecen, aunque sólo sea en apariencia, como se podrá comprobar
a lo largo de los capítulos.
El
buen hacer literario de Juan Francisco Ferrándiz, junto con el rigor
documental que lo ampara, le confiere una gran consistencia a la
trama de turno, y se aúnan para conformar ficciones que mantienen el
interés desde las primeras páginas hasta el desenlace. Sabe cómo
manejar el ritmo y los tiempos para que el lector no pierda detalle
de lo que sucede a lo largo de los capítulos. En este caso, son poco más de 630,
desarrolladas con un ritmo ágil, con un claro equilibrio entre la
narración y los diálogos, muy dinámicos y vivos, trascendentales
para que no se pierda detalle de las vicisitudes que acompañan a los
personajes, e incitan a preguntarnos qué más sorpresas nos
aguardan, porque se presiente que el autor es consciente de que,
dadas las circunstancias que los rodean, es fundamental mantener la presión
para el devenir que les espera.
La
novela comienza con fuerza. En el prólogo se refleja una clara muestra de inseguridad que les espera a los personajes a lo largo de los
capítulos. Es el día de Pentecostés del año 1469, y en la
catedral -conocida por los valencianos como Seu- se celebra la tan
esperada representación de la Colometa, en la que se produce un funesto desenlace. Un
prólogo que significa un antes y un después en la vida del
protagonista, Joan Ibarra. Un prólogo desde el que el lector está
muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a los personajes a lo
largo de unos capítulos titulados, cortos y muy dinámicos, en los
que se encuentra con una serie de ingredientes literarios que suponen
un gran atractivo para una ficción en la que están muy presentes la
intriga, el misterio, elementos propios de novela negra, corrupción,
el amor, la lealtad, la traición, la superstición, los ritos
ancestrales, el odio, la venganza y el costumbrismo. Ingredientes que
se reparten por unas subtramas muy equilibradas, que mantienen
nuestro interés por todo lo que sucede, con especial atención a
medida que se acerca el desenlace. Subtramas en las que se desvelan
en pequeñas dosis los puntos oscuros que provocan una serie de
episodios luctuosos o que preocupan a los valencianos por la trascendencia que tienen en la vida de la ciudad, y que marcan el devenir de los personajes.
Juan
Francisco Ferrándiz planifica y desarrolla una trama que gira en
torno a la construcción de una nueva lonja que tanto anhelan sus
promotores, en la que me gustó mucho las explicaciones que ofrecen
tanto la voz narrativa como los personajes en sus diálogos, sobre la
simbología religiosa que la ornamenta. Los promotores son
conscientes de que supone la obra cumbre de una ciudad que está en
pleno auge económico, y que la pone a la altura de otras grandes
metrópolis europeas durante el siglo XV. Una construcción que el
autor utiliza con maestría para reflejar el
sentimiento que levanta entre los valencianos. Unos valencianos que
son conscientes de que la lucha de clases indica que el viejo orden
social corre grave peligro, pese a que la rancia nobleza quiere hacer
valer sus privilegios para no verse superado por los comerciantes y
sederos. Una construcción que también utilizan los más
enfervorizados creyentes que la señalan como maldita, porque tienen ante
ellos un verdadero templo para la humanidad, y que conduce a una peligrosa confrontación entre partidarios y detractores.
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| (Convento de Santo Domingo, Valencia) |
En
La
Lonja de la Seda el
escritor muestra un magnífico
fresco costumbrista en
el que forman un perfecto equilibrio la ambientación y los
personajes. Un fresco costumbrista que muestra una clara
influencia de Don Vicente Blasco Ibáñez y
en el que la voz narrativa resalta ese colorido
que tanto significado tiene en la obra de Sorolla.
Valencia es un personaje más de la novela, al igual que la nueva
lonja. El narrador omnisciente invita a dar un magnífico
paseo por sus calles, plazas y edificios emblemáticos,
tanto religiosos como señoriales aunque también por aquellos
rincones más lúgubres de la ciudad, incluido el
gran lupanar de las mujeres pecadoras,
del que llama la atención la regulación a la que están sometidas
quienes lo habitan. La voz narrativa muestra con descripciones claras
y concisas, con atención también a la muralla
que la rodea y los edificios administrativos.
El
lector se encontrará con un universo de personajes que son fiel
reflejo de la sociedad valenciana de la época. Junto a lo que ya
comenté en esta reseña sobre las clases sociales, destaco el papel
que desempeñan en la novela una serie de personajes que forman parte
de la organización administrativa y militar de la ciudad. Pese al
amplio elenco que conforman, están perfilados con rasgos que ayudan
a familiarizarse con ellos, entre los que interrelacionan ficticios
con una serie de históricos que, por desconocerlos, me llevó a
buscar a alguno de ellos en Internet, dado el papel trascendental que
desempeñan algunos en la trama. Puede decirse que son Joan Ibarra y
Francesca de Terrera el alma de esta ficción. Sin duda
alguna, son carismáticos y su presencia, al igual que las
vicisitudes que los acompañan, ayuda a que la lectura sea más
amena. A ellos se unen unos secundarios muy atractivos, dada la
trascendencia que tienen a lo largo de los capítulos, y sobre todo
por la relación que mantienen con los dos protagonistas.
Si Joan
Ibarra resulta muy atractivo por el papel que desempeña en la
construcción de la nueva lonja, otro tanto sucede con Francesca de
Terrera, sobre todo, por la fuerza que
muestra ante las adversidades a las que se enfrenta, teniendo muy en
cuenta el extraño don con el que está dotado, como adelanta la
sinopsis, por lo que siente que tiene que convivir con ese estigma
que la acompaña, ante el recelo que muestran ante ella mujeres que
pertenecen, sobre todo, a la nobleza, porque no aceptan la evolución
que muestra en el ámbito social. Pero hay un personaje
que puede catalogarse como la némesis de Francesca, Lucrecia de Perellós, por la
acérrima enemistad que muestra hacia la que es sierva de su familia,
sobre todo desde determinados episodios surgidos en los primeros
capítulos, ante lo que me pregunté qué deriva tomaría una situación que se vuelve cada vez más tóxica, con las peligrosas consecuencias que puede tener para la protagonista y su familia. Joan y Francesca representan el cambio social al que me
refiero en el párrafo anterior. Dos personajes que, para medrar, se
relacionan con quienes pueden ayudarles a olvidarse de los fantasmas
del pasado, como sor Isabel de Villena, el constructor Pere Compte,
el sedero Adamo Rosso, Pere de la Sarsa, o la médico Peregrina
Navarro, sin olvidarme de la presencia de los Reyes Católicos en la
ciudad, durante los tres viajes que realizan a Valencia, y los
episodios que protagonizan.
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| (Puerta de los Apóstoles, catedral, Valencia) |
Sin
duda alguna, La Lonja de la Seda
es una fascinante novela en la que el lector es testigo de la
construcción de la nueva lonja, a partir de la que Juan Francisco
Ferrándiz planifica y desarrolla una ficción que no tiene
desperdicio, bien escrita y con una gran variedad de situaciones que agilizan el ritmo del desarrollo de la trama. El narrador
omnisciente mantiene en todo momento un relato envolvente que incita a
estar muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a personajes
carismáticos como Joan Ibarra y Francesca de Terrara. Unos
protagonistas que nos llevan de la mano por una ciudad que está en
pleno apogeo, pese a que, como adelanta la sinopsis, deberán
enfrentarse a sus fantasmas del pasado, pero también a una serie de
vicisitudes que suponen para ellos una verdadera prueba con la que
enfrentarse a una sociedad en la que la lucha de clases es una
realidad. El lector se encontrará con el protagonismo que también cobra el poeta valenciano Ausias March, con fragmentos de su obra que están muy en consonancia con determinados episodios de la novela. Una ficción que tiene un trasfondo histórico atractivo, no sólo por el peligro que asoma por el mar, sino también porque
los Reyes Católicos no tardarán en organizar un ejército con el
que asaltar el último bastión musulmán: Granada.
Biografía:
Nació
en Cocentaina (Alicante). Es licenciado en Derecho y actualmente
compagina su faceta de escritor con la profesión de abogado, la
docencia y la divulgación en diferentes medios sobre las tradiciones
y leyendas del folclore valenciano.
Su
novela Las
horas oscuras (Grijalbo,
2012) supuso un exitoso debut en la narrativa épica y le granjeó un
puesto entre los autores más conocidos del panorama literario. Sus
obras posteriores, La
llama de la sabiduría (2015),
La
tierra maldita (2018)
y El
juicio del agua (2021),
La
heredera del mar (2023)
y La
Lonja de la Seda (2026)
confirmaron su nombre como uno de los autores más importantes de la
ficción histórica en nuestro país. Ferrándiz es reconocido
también internacionalmente puesto que sus libros han sido traducidos
a once idiomas.
Notas: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de Penguin Libros. Imagen de la lonja de la seda en Valencia tomada de la web de Lokalee. Imagen del Convento de Santo Domingo tomada de Wikipedia. Imagen de la Puerta de los Apóstoles de la catedral de Valencia, tomada de la web Love Valencia.