jueves, 26 de noviembre de 2020

El jardín de los espejos, de Pilar Ruiz.





 

 

 

 

 

 

 

 

 

Datos técnicos:



Título: El jardín de los espejos.

Autora: Pilar Ruiz.

Editorial: Roca.

1ª edición: Septiembre/2020.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-17541-08-8.

Idioma: Español.

Nº pág.: 480.



Sinopsis:



El monte de forma cónica, diferente a todos los del valle, guarda un tesoro en su interior: las magnéticas pinturas rupestres de las cuevas de El Castillo, creadas por el ser humano hace 30.000 años, junto a los valles del río Pas entre montañas verdes, muy cerca de la cueva mítica de Altamira. Las leyendas que atraviesan estas montañas y a sus habitantes salen a la luz en El jardín de los espejos.

En la actualidad, Inés llega desde Madrid con el encargo de documentar una futura película sobre la vida y la obra de un artista maldito obsesionado con las pinturas rupestres de la zona. Se aloja en "El jardín del alemán", una casona rural cerrada durante los meses de invierno y, en su investigación, descubre sucesos insólitos, apariciones, rituales antiquísimos, brujas clarividentes, recuerdos perdidos y un cuadro sin firma.

En 1949, Amalia huye de su marido y de sí misma para habitar esa misma casa, su mundo se ha venido abajo y no sabe cómo reconstruirlo. La única manera de descubrir su camino es pintar un cuadro en el que aparece una mujer misteriosa, a la que nadie más ha visto.

Y en 1919, en la misma casa, la fotógrafa Elisa espera la vuelta de su amante, uno de los participantes en la primera exploración de las cuevas de El Castillo que ha desaparecido en la Gran Guerra. Mientras, sigue haciendo fotografías, lo único que ha impedido que caiga en la desesperación.



Opinión Personal:



En 2014 leí y reseñé en este blog El corazón del caimán, la ópera prima de la escritora y guionista de series y televisión, Pilar Ruiz (Santander, 1960). Seis años después me acerco de nuevo a su narrativa, tras tomar finalmente la bendita decisión de leer El jardín de los espejos. Y digo bendita decisión, porque en un principio la sinopsis no terminaba de convencerme, pero influyeron en el cambio de opinión los comentarios y algunas reseñas que leí en las redes sociales y en varios blogs que frecuento. Disfruté mucho con la historia que cuentan los tres personajes femeninos que protagonizan cada una de las historias que se desarrollan en tres períodos temporales distintos, pero que las une un mismo nexo, porque las tres mujeres se alojan durante un tiempo en la misma casa de los valles pasiegos. Tres mujeres que me atraparon desde las primeras páginas, porque no tardé en interesarme por las vicisitudes que las llevaron a tierras cántabras, al igual que los secretos, reflexiones y temores que les hacen meditar sobre el pasado que les llevó a tomar esa firme decisión, sobre todo a Amalia y Elisa. Una firme decisión que, sin embargo, les depara un futuro incierto, aunque diría también que esperanzador, ante la fortaleza y el espíritu de superación que muestran a lo largo de los capítulos. Sin duda alguna, es una historia que cautiva, tanto por las tres protagonistas como por la ambientación espacio temporal de la novela.

(Balneario de Puente Viesgo-Cantabria)
Pilar Ruiz planifica un trabajo muy literario, construido con consistencia y cargado de realismo, tanto en los episodios que relatan las tres voces narrativas, como en la tremenda fuerza que se percibe en el amplio elenco de personajes que se encontrará el lector a lo largo de las tres líneas temporales. A través de este amplio elenco se ofrece un magnífico cuadro histórico costumbrista de la época en la que se desarrolla cada una de las tres tramas, en las que conocerá el origen que desencadena la decisión que lleva a dos las tres protagonistas a refugiarse en los valles pasiegos para reconstruir sus historias, porque hasta Puente Viesgo huye Amalia de su marido y de si misma, y Elisa espera la vuelta de su amante, uno de los participantes en la primera exploración de las cuevas de El Castillo que ha desaparecido en la Gran Guerra. Pero en la casa que en la actualidad se conoce como «El jardín del alemán» reside también durante unos días Inés, quien recibe el encargo de la empresa Gaula de documentar el proyecto y localizar para él exteriores interesantes, para filmar una futura película sobre la vida y la obra de un artista maldito obsesionado con las pinturas rupestres de la zona. Como adelanta la sinopsis, Inés descubre durante su investigación sucesos insólitos, apariciones, rituales antiquísimos, brujas clarividentes, recuerdos perdidos y un cuadro sin firma. Sin duda alguna, estos ingredientes conforman un conjunto narrativo atractivo que invitarán al lector a estar muy pendiente de todo lo que acontece a lo largo del desarrollo de los capítulos titulados más el epílogo en los que se estructura la novela.

Si en El corazón del caimán la escritora cántabra narraba una historia basada en sus lazos familiares con la isla, en El jardín de los espejos sitúa la trama en su tierra natal, y en una de las zonas más conocidas de su geografía, como son los valles pasiegos. El lector se encontrará ante una novela de paisajes y personajes, porque todo el entorno que rodea al río Pas es descrito por las tres narradoras de tal forma que se siente imantado por la pasión que se percibe en cada una de las estampas que contemplan, en las que se muestra la belleza de las localizaciones por las que transitan los personajes que se mueven por estos valles en las tres líneas temporales. Tres líneas temporales que muestran la evolución de los valles pasiegos en su historia reciente, pero que al mismo tiempo sirven para comprobar cómo sus habitantes conservan, pese al paso del tiempo, las costumbres y los rituales antiquísimos, que se convierten en una clara seña de identidad, pero que también provocan recelos hacia ellos, como se podrá comprobar en algunas escenas de la novela. Las descripciones que se ofrecen sobre el monte cónico de El Castillo y las cuevas del arte rupestre que alberga, el balneario de Puente Viesgo, la ya mencionada casona, y demás parajes invitan a visitar los escenarios que se describen y admiran las tres protagonistas.

(Cuevas Monte Castillo-Cantabria)
En El jardín de los espejos el arte está muy presente. Un arte que las tres voces narrativas muestran a través de sus instantáneas o lienzos lo que perciben unos ojos que se asombran ante la belleza que les rodea, o a través de una leyenda antigua recuperada del olvido, que por fin sale a la luz para vencer al tiempo y al silencio. Y es que no sólo son las cuevas de Altamira las que con su arte rupestre asombran a nuestros contemporáneos con las obras que atesoran desde hace miles de años, sino que también hay otras menos conocidas que provocan la misma impresión en quienes admiran las figuras que dejaron plasmadas sus moradores hace miles de años. Un arte con el que Pilar Ruiz encandila a los lectores a través de tres personajes femeninos inolvidables, quienes explican las técnicas que utilizan en su obra o analizan los detalles que atraen su atención mediante los diálogos que mantienen en sus conversaciones o en las descripciones en las que hacen mención a una afición que les sirve de apoyo para no caer en la desesperación o mantener la mente ocupada pensando en que su marido puede aparecer en cualquier momento para reclamar su regreso al hogar familiar. Un arte que forma parte de una leyenda, en la que también se mencionan a trasgos, druidas, curanderas o brujas.

En El jardín de los espejos la a autora combina con maestría paisajes, personajes, leyendas y tradiciones. El lector se encontrará con una amplia galería de personajes, pero no resultan impedimento alguno para familiarizarse con algunos de ellos, o incluso la gran mayoría, porque están construidos de tal forma que estoy seguro que atraerán su atención. Pilar Ruiz construye un elenco trazado con mucha fuerza, de tal forma que parecen cobrar vida propia. Tal y como estaban plasmados algunos de ellos, busqué información sobre los personajes que suponía reales, caso de la escultora Anne Coleman o el prehistoriador y paleontólogo alemán Hugo Obermaier, o bien me hicieron sospechar que, pese a ser ficticios, estaban basados en personajes históricos, como el director del balneario de Puente Viesgo, don Gustavo Zaragoza. Inés, Amalia y Elisa son las tres protagonistas y narradoras, con quienes el lector se va familiarizando a lo largo de las líneas temporales que protagonizan, y cuyo relato alterna la autora de forma hábil para que el lector esté pendiente en todo momento de sus vicisitudes, porque de ellos se deduce que el temor o la esperanza siguen presentes en Amalia y Elisa, ante la posibilidad de que sea descubierta su presencia en el valle, o aparezca por fin el amante desaparecido en la Gran Guerra, e incluso me preguntaba por el destino final que tendría el encargo que le habían hecho a Inés, por las dudas que sembraba en este personaje. Esta alternancia narrativa de las tres protagonistas da lugar a que el misterio y la intriga está muy presente en todo momento, porque también se encontrarán con la influencia que tienen en el valle personajes como don Santos, el Indiano, o el director del balneario de Puente Viesgo antes mencionado, sin olvidarme del papel que desempeñan el doctor Fidel Peña, el maqui Angelín o Martín, el operador de cámara que ayudará a Inés a conseguir las grabaciones para el documental.

Pilar Ruiz vuelve a hacer gala de un estilo literario claramente influenciado por su labor como guionista y directora de cine: directo, y muy cuidado, e incluso diría que elegante cuando los episodios se prestan a ello. El lector puede ver prácticamente cada escena que se narra, lo que ayuda a que nos olvidemos que estamos ante una trama cuyo desarrollo se acerca a las 500 páginas. El jardín de los espejos está escrito con  un estilo narrativo que ayuda a que la novela se lea con un ritmo fluido, porque esta sensación está influenciada por episodios que atraen su atención en cada uno de los capítulos titulados más el epílogo en los que se estructura la novela. Las tres protagonistas relatan en primera persona, y de forma alterna, las peripecias que les sucedieron antes de habitar una casa que se convierte en un personaje más de la novela, y que es mejor que sea el lector quien disfrute de las descripciones que se hacen de esta «casona del siglo XIX rodeada de jardín de estilo romántico» (pág. 17).

 

Biografía:


Pilar Ruiz (Santander, 1969) es licenciada en Periodismo, máster en guion y diplomada en dirección cinematográfica. Desarrolla su carrera profesional en diversas disciplinas del medio audiovisual: guionista de cine y series de televisión (La señora, TVE). Como directora de cine, su largometraje Los nombres de Alicia (2005) obtuvo una nominación al Mejor Sonido en los premios Goya, la Mención especial del Jurado en el Festival de Málaga y el Premio especial del Jurado en el Festival de Miami. Es autora de El corazón del caimán y La danza de la serpiente (B).


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de Roca Libros. Fotografía de la autora, tomada de Facebook. Imagen del balneario de Puente Viesgo, tomada de la web Revistaibérica. Imagen cueva Monte Castillo, tomada de la web Wellness Magazine.

jueves, 19 de noviembre de 2020

La mortaja y cuatro novelas cortas (relatos), de Miguel Delibes.

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Datos técnicos:


Título: La mortaja y cuatro novelas cortas.

Autor: Miguel Delibes.

Editorial Destino y Diario El Norte de Castilla.

1ª Edición: febrero/2004.

Encuadernación: Tapa dura.

ISBN: 84-08-15154-7.

Idioma: Español.

Nº. pág.: 240.



Sinopsis:



Siempre digo que el relato es la esencia de la literatura, porque es muy difícil exponer en un trayecto corto una historia que atraiga al lector, y que al mismo tiempo cuente con unos ingredientes que ayuden a hilvanarla con consistencia, a la par que dejen un grato recuerdo tras su lectura. Miguel Delibes domina con maestría este género literario, porque en los cinco relatos que conforman este libro que hoy reseño se perciben los rasgos que acabo de comentar al principio de este párrafo.


«Si bien en La mortaja y en mis otras novelas cortas se respira alguna ternura, e incluso alguna poesía, el clima dominante es de pesadilla. Creo que en estos relatos es donde más me he propuesto inquietar al lector».



Opinión Personal:



La mortaja y cuatro novelas cortas es el segundo título con el que participo en el homenaje que organiza nuestro compañero Ful Navalón en su blog 1000 y un libros y reseñas (enlace), para conmemorar el centenario del nacimiento de Miguel Delibes. Esta edición que tengo corresponde a una colección editada por Destino para su venta conjunta con el diario El Norte de Castilla. El libro incluye los cuatro relatos que conforman Siestas con viento sur (publicado en 1957, con el que obtuvo el Premio Fastenrhat), más el titulado La partida, publicado en 1945, que es el primero que figura en el libro de relatos que lleva el mismo título.

(Palais d´Hiver-Pau-Francia)

En la cita del autor que se expone a modo de sinopsis dice que «en estos relatos es donde más me he propuesto inquietar al lector». Supongo que quienes leyeron La mortaja y cuatro novelas cortas, o bien los relatos que conforman Siestas con viento sur y el primero de la antología La partida, sintieron esa inquietud en cada uno de ellos, en las diversas manifestaciones de este estado de ánimo que provocan las historias que cuenta el narrador de turno. Incluso diría que el primero, La mortaja, no deja indiferente al lector, por la dura situación a la que tiene que enfrentarse el joven protagonista. En los cinco relatos el escritor vallisoletano combina con maestría escenas inquietantes que mantienen en vilo al lector con situaciones en las que el humor irónico está presente. En todos ellos se encontrará también con algún giro que incrementa el interés por lo que sucede a medida que el desenlace está próximo.

La presencia de la naturaleza es habitual en su narrativa, en esta ocasión con referencias a la pesca, o símplemente a los sonidos que ofrece a los personajes. En mi modesta opinión, diría que estas últimas referencias tienen algún significado simbólico en relación con las escenas que se describen. En La mortaja incide en el perjuicio que le hace el progreso a los recursos naturales que le sirven al hombre para su sustento. La historia de Los nogales se desarrolla toda en la parcela de Nilo, el viejo. El lector estará muy pendiente de lo que sucede entre este personaje y Nilo, el joven, «ante la actitud pasiva del hijo que le removía los humores» (pág. 183). Pero también hay dos relatos en los que las historias que se narran son de ambiente urbano, como Los raíles y El loco. En el primero, el narrador omnisciente relata la historia de una saga familiar, de una familia batalladora que se había hecho a sí misma, en donde cada generación se marca como meta el ascenso laboral de la siguiente. En El loco, el anodino protagonista y narrador se dirige a su hermano Davicito, y le relata cómo el cambio de rumbo que toma al salir del banco en el que trabaja da lugar a que se encuentre con alguien en la taberna en la que decide entrar, y tiene la sensación de que «su vida actual se conectase con otra vida anterior a la mía» (pág. 113).

(Jardines de Poniente-Valladolid)

Al igual que en algunas de sus novelas, en el titulado La partida ofrece rasgos autobiográficos, en el que sitúa al protagonista en el crucero Canarias, porque decide abandonar las tierras de Valladolid para «realizar su primer viaje en un barco de verdad» (pág. 223), sin olvidarse de su infancia, la relación que mantiene con su padrastro y la novia a quienes recuerda en varios saltos temporales.

Delibes es también un gran conocedor del alma castellana y diría que, por extensión, del alma humana. Es un maestro a la hora de ubicar al lector en los escenarios en los que se desarrollan cada una de las historias, por el conocimiento que tiene de las localizaciones por las que transitan sus personajes, quienes se mimetizan con los paisajes que les rodean, ya sean rurales o urbanos. Tanto los rasgos psicológicos de los personajes como su forma de ser y actuar están descritos de forma magistral, lo que ayuda a que el lector se familiarice con cada uno de ellos. En este sentido, y pese a que estamos ante relatos, uno se sorprende por la evolución que se percibe sobre todo en los protagonistas o los personajes secundarios que atraen la atención del lector. En mi caso, no perdía detalle de todo lo que sucede en escenas que se manifiestan cruciales y que el narrador describe como si de fotogramas se tratara. En este sentido, atrajeron mi atención las que protagonizan en La mortaja el Senderines y Pernales para amortajar a Trinidad, el recién fallecido padre del joven protagonista. En El loco, hay unas escenas muy tensas que tienen lugar en Pau, entre el narrador y Robinet. En Los raíles, es el desenlace que le espera a Tim Fernández ante el tribunal opositor, y en La partida las escenas que tienen lugar en el camarote del contramaestre.

El escritor vallisoletano es uno de los grandes narradores de nuestra literatura. En La mortaja y cuatro novelas cortas el realismo y las escenas costumbristas están muy presentes, como en toda su narrativa de ficción. Su estilo narrativo imanta de tal forma a quienes se acercan a su extensa obra literaria que siempre se descubre algo nuevo en ellas, pese a que ya se hayan leído, o se sienten atraídos si deciden leer alguna de sus obras por primera vez, en las que se encontrarán con unas magníficas y muy visuales descripciones sobre las escenas que protagonizan los personajes. A sus obras les imprime un ritmo narrativo fluido, lo que ayuda a que el lector se sumerja enseguida en la historia de turno. Los personajes son muy cercanos y reales, por lo que no tarda en empatizar con ellos. Su estilo narrativo es inconfundible: utiliza un lenguaje sencillo con el que se amolda a los personajes que crea, pero que se embellece con la prosa elegante del autor, en la que hace gala de una riqueza de vocabulario. Sin embargo duda en utilizar el lenguaje coloquial cuando la situación lo requiere, al igual que el humor y la ironía.

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Biografía:


Miguel Delibes (Valladolid-1920). Se dio a conocer como novelista con La sombra del ciprés
es alargada, Premio Nadal 1947. Su extensa obra literaria le ha valido numerosos galardones, entre ellos el Nacional de Literatura, el de la Crítica, el Premio Nacional de las Letras y el Premio Cervantes de Literatura. En 1973 fue elegido miembro de la Real Academia. Su extraordinaria capacidad para extraer de la vida diaria los más puros resortes de su arte, su profunda creencia en el individuo y en la naturaleza, convierten su obra en una referencia inapelable para entender la literatura y la sociedad española del siglo XX.


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados del libro. Fotografía de Miguel Delibes, tomada de Wikipedia. Imagen del Palais D´Hiver, de Pau, tomada de la web CPArama. Imagen de los Jardines de Poniente, de Valladolid, tomada de la web del diario El Norte de Castilla.







martes, 17 de noviembre de 2020

Entrevista a Mercedes de Vega, autora de El largo sueño de Laura Cohen.





 

 

 

 

  

El 24 de septiembre del presente año publiqué en este blog mi reseña de la última novela de la escritora Mercedes de Vega (Madrid, 1960), El largo sueño de Laura Cohen (reseña), un thriller psicológico con el que sorpende a los lectores y a la crítica especializada. La autora realiza a lo largo de los capítulos una incisiva reflexión sobre la identidad, la venganza y los secretos de familia

En esta entrevista Mercedes de Vega ofrece información sobre cómo se gestó la historia en la que Laura Cohen descubrirá con el transcurrir de los capítulos un juego de identidades que le conducen a plantearse múltiples preguntas sobre la realidad del mundo que le rodea.


 Biografía:

Mercedes de Vega es socióloga y escritora, nació en Madrid en 1960 y ha residido y trabajado en Nueva York y Barcelona. Curso estudios de literatura en la Universidad Complutense de Madrid y ha participado en numerosos talleres de escritura creativa. Colabora en las revistas literarias Resonancias y El Extramundi y los papeles de Iria Flavia.

Ha publicado la novela El profesor de inglés, el libro Cuentos del sismógrafo, diversos relatos en antologías colectivas, y artículos y publicaciones. Ha sido galardonada dos años consecutivos (2013 y 2014) en los Premios del Tren «Antonio Machado». Sus dos anteriores novelas, Cuando estábamos vivos (Plaza & Janés, 2015) (reseña) y Todas las familias felices (Plaza & Janés, 2017) fueron un gran éxito de público y crítica. Con su nueva obra, El largo sueño de Laura Cohen, se interna por primera vez en el thriller de forma magistral.

 

1) Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista, Mercedes. Creo que merece la pena conocer un poco cómo se fraguó El largo sueño de Laura Cohen, una novela atractiva, adictiva, muy absorbente e inquietante.

Mercedes de Vega.- Gracias a ti, Francisco. Tengo que decir que esta novela comenzó en Montreal. Allí se gestó. Esa ciudad me inspiró la historia y los personajes. Sentí la necesidad de localizar una historia en un lugar que para mí es importante. Estuve a punto de irme a vivir allí, de hecho, hasta buscamos casa para mudarnos. Quizá, el que al final no se produjera el cambio, supuso el detonante para empezar por lo que no pudo ser. Un poco como la historia que cuento. Al final lo que uno escribe está construido por un sustrato de intenciones y conmociones. Nada es baladí, por lo menos en mi caso como autora. Solo escribo sobre cosas que me importan y que necesito sacar a la luz.

2) F.P.- En mi reseña comento que El largo sueño de Laura Cohen sorprende a lectores y crítica. ¿Por qué te decantaste en esta ocasión por el thriller?¿Te encontraste muy cómoda en el proceso creativo de esta novela?

M. V.- Todas mis novelas tienen algo de thriller, de misterio, de investigación. Con El largo sueño de Laura Cohen solo he dado un paso más en este sentido. He construido una novela más de género, pero sin renunciar a mi forma de narrar. Solo he tenido que ajustar algunas cosas. El largo sueño de Laura Cohen es más directa, más loca, trepidante, rápida y tiene algo de humor dentro del drama que es la vida de Laura Cohen y de los temas que hablo. Me he sentido realmente bien escribiéndola, es la novela que más he disfrutado, sin duda. Y ha sido todo un ejercicio literario.

3).- F. P.- Encabeza el cuerpo de la novela un fragmento de Leonard Cohen, en el que se menciona a Montreal y Canadá. He de reconocer que mientras me enfrascaba en la lectura tuve muy presente al grandísimo cantautor canadiense, autor de preciosas canciones como Dance me to end of love. ¿Guarda alguna relación la figura de Leonard Cohen con la trama de El largo sueño de Laura Cohen?

M. V.- Es imposible disfrutar de Montreal al margen de Leonard Cohen. Toda esa ciudad habla de él, está impregnada de su música y de su personalidad. También es imposible esquivar a Saúl Bellow, un autor que adoro y del que siempre intento aprender. Mi personaje Alexander Cohen está inspirado en la biografía de Leonard Cohen: su infancia, el barrio en que vivía, la sinagoga que frecuentaba, sus antecedentes familiares, el cementerio judío de Mont Royal en el que ahora descansa. Realicé un mapa de su biografía y la trasladé al marido de Laura Cohen, incuso hasta el apellido que lleva. Por lo que tiene mucho que ver Leonard con mi novela, aunque no hablo directamente de él. Más bien ha sido mi inspiración.

4) F. P .- La novela tiene una estructura compleja. A parte de las cuatro partes en las que se agrupan los 53 capítulos en los que se desarrolla la trama, hay saltos temporales en los que los personajes relatan ese oscuro pasado que tanto les atormenta, pero ocultan. ¿Esta estructura la esquematizas desde un principio, o puedes modificarla según la necesidad de introducir información que facilita el narrador o los personajes?

M. V.- La estructura de la novela es algo compleja, está construida a base de elipses, es decir, de idas y venidas en el tiempo, porque casi la mitad de lo que narro en la novela ocurrió en otras épocas. Aunque esta fórmula es muy típica en mi forma de narrar. Ya la trabajé en Cuando estábamos vivos. Yo suelo recurrir a este tipo de recursos narrativos, como las analepsis; no me gusta la linealidad. Pero tampoco la confusión, hay que llevar al lector por el pasado de forma fluida y sencilla. Tienes que sacarlo de la narración para llevarlo a otro lugar y luego hacerlo regresar, para que el tránsito sea una revelación para él y disfrute de la historia que le estás contando.

(Leonard Cohen)
5) F. P.- La novela está estructurada en 53 capítulos cortos titulados, agrupados en cuatro partes. El lector se encontrará con el atractivo de que en cada uno de ellos siempre pasa algo. ¿Te supuso mucho cambio la distribución del desarrollo de la trama a lo largo de los capítulos en relación con tus novelas anteriores para ajustarte a las pautas del thriller?

M. V.- En este caso intenté terminar cada capítulo dejando al lector intrigado por algo. Es el recurso más importante de esté género y hay que hacerlo bien. Distribuir la información que le das al lector y colocarla en las partes más adecuadas de la historia para que funcione con intriga, y también con belleza. Eso jamás lo sacrifico por la trama. La belleza narrativa, ante todo.

6) F. P. Los personajes son muy complejos, con sus luces y sus sombras y, al igual que ocurría en Cuando estábamos vivos, desconciertan en más de una ocasión al lector. ¿Planificar un thriller psicológico supone una mayor dedicación al perfil de los personajes, para provocar una atmósfera agobiante en el lector?

M.V.- No necesariamente. Hay thrillers que apenas esbozan a los personajes y funcionan muy bien. Pero, sin duda, un trabajo profundo y atrayente de los personajes es fundamental para hacer redonda una historia. En El largo sueño de Laura Cohen los he ido perfilando poco a poco, según escribía. Hice que se adaptaran a la trama, no al revés. En Cuando estábamos vivos y en Todas las familias felices lo hice al revés, les fabriqué la trama a medida.

7) F. P.- Todos los personajes que conforman el elenco de El largo sueño de Laura Cohen tienen un profundo perfil psicológico. ¿Hay alguno que te resultara difícil meterte en su piel por el papel que desempeña en la trama?

M. V.- Mis personajes son desde luego, como bien dices, de trazo psicológico, con un pasado muy tremendo, pero de un presente de bajo perfil; así hay sorpresas. Es una novela de ocultaciones, nadie es quién dice ser. Pero hay uno, el más inocente y el que más me dolió: Marie Jelen. Porque la novela habla de biografías reales, de personas que existieron y que les hicieron cosas terribles. Y cuando investigas y profundizas, la empatía surge y te retuerce como me pasó con Marie. Hay que mantener distancias y no desviarse del propósito narrativo. Y, al mismo tiempo, hacer justicia con la verdad y con la historia.

(Cementerio Judío Mont Royal-Montreal)
8).- ¿Por qué decides incluir a Laura Cohen en un mundo tan diferente al suyo? ¿Te dio muchos quebraderos equilibrar este personaje con el perfil de Alexander Cohen y su círculo de amistades?

M. V.- Bueno, todos somos extranjeros en alguna parte. Laura Cohen se enamoró de un hombre al que no conocía, en un país que no era el suyo, y pasaron cosas. No obstante, los dos eran psiquiatras y tenían un pasado, un pasado que había sucedido en otra parte y que de cierta forma los había unido. Y de ahí salió una bonita historia de amor, mientras duró. Y duró aun después de muerto Alexander.

9) F. P.- Siguiendo con los personajes, atrajo mi atención el inspector Bonnard, tanto por sus rasgos nativos como por su relación con la protagonista, por los atractivos duelos dialécticos que mantienen. ¿Tiene algún significado especial su presencia en la trama?

M. V.- Sí, mucha. Es el amor no concretado. No hay sentimiento más dialéctico que el amor. El inspector Bonnard simboliza el amor que nunca será posible, ese que negamos porque no puede ser. Demasiadas barreras.

10) F. P.- El largo sueño de Laura Cohen tiene un claro trasfondo histórico, aunque en esta ocasión se percibe a través de los relatos de los personajes. En las notas que acompañan al cuerpo de la novela figura una relación de biografías y hechos reales, que sirven de base para desarrollar una historia de ficción basada en personas que existieron. ¿Tuviste que consultar muchos archivos documentales para recopilar la información que necesitabas para planificarla? ¿Qué pensabas cuando te encontrabas con testimonios sobre el Holocausto a los que se refieren los personajes?

M. V.- He tratado de reconstruir unas vidas que fueron truncadas por diversos motivos. Sólo he intentado revivirlos en mi historia, darles una vida, aunque sea en las páginas de una novela. Y para hacer esto he investigado y he tenido que tirar de numerosas fuentes documentales para reconstruir la vida de los personajes reales de la novela que la perdieron en el Holocausto. Ha sido bastante triste y doloroso y la impotencia la he trasformado en algo útil para el lector.

11) F. P.- Pero también hay una subtrama espeluznante, como es la que aborda los experimentos científicos que tuvieron lugar en la Universidad de Harvard durante la Guerra Fría. Me pregunto si en episodios de esta índole la venganza tiene alguna justificación.

M. V.-La venganza vista desde fuera no tiene el mismo significado que para los que pretenden ejecutarla. La venganza en literatura es el móvil, y en la vida también. Nos hace hacer cosas que de otra forma seriamos incapaces de realizar. Es un mal sentimiento humano y la usamos para conseguir objetivos. También es una emoción muy humana, y yo solo la he retratado. En Harvard se hicieron investigaciones psicológicas con estudiantes inocentes y de ahí salió el terrorista Unabomber. Él justificó los atentados que realizó por haber sido una de las víctimas de estos experimentos que amparó la universidad y que costeó la CIA. Eran auténticas torturas con LSD. Y él trató de vengarse asesinando a gente inocente, tan inocente como él lo era en un principio, con 17 años, cuando fue víctima del Dr. Henry Murray en Harvard.

(Montreal)
12) F. P.- La novela se ajusta a lo que se conoce como whodunit, porque todos los personajes ocultan oscuros secretos. Supongo que en una trama donde nada ni nadie es lo que parece es muy difícil que cada personaje se acomode al guión establecido. ¿Es muy difícil planificar una trama con una estructura compleja que se ajuste a esta técnica narrativa?

M. V.- Es una técnica utilizada por autores como Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Es no anticipar al lector cosas que no sabe el protagonista e invitarle a que él participe en el descubrimiento del asunto. A mí me gustan los lectores participativos, aquellos que no quieren que el autor los trate con condescendencia. Ponerlos un poco en jaque y hacerlos pensar. Darles diversión hasta el final y, luego, claro, no siempre es lo que parece.

13) F. P.- En El largo sueño de Laura Cohen el intimismo también está presente en algunas fases de la trama en forma de reflexiones y dudas, pero también emociones y sensaciones. ¿Crees que ese amor que sentía Laura Cohen por su marido le impedía ver lo que sucedía realmente a su alrededor y de esa ceguera derivan las acotaciones en su relato?

M. V.- Ella no trata en ningún momento de justificarse, ni de no querer ver quién era Alexander Cohen, porque realmente lo que narro en la novela y que va descubriendo en el transcurso de la historia sucedió décadas antes de que llegara a Montreal y de que conociera a su marido. Laura Cohen va averiguando el tipo de hombre que era y no coincide para nada con el hombre que conoció. Al final solo vivía en un sueño, en un sueño que él fabricó para ella. Así que es inocente del todo.

14) F. P.- Tal y como Laura Cohen describe los escenarios que muestra a lo largo de los capítulos da la sensación de que conoces las localizaciones por las que se mueven los personajes, por lo visuales que son. Sin duda, es un gran atractivo para el lector, porque es de la que invitan a visitar los lugares en los que transcurre el desarrollo de la trama.

M. V.- Sí, desde luego. He tratado de sumergir al lector en la geografía que recorren los personajes, desde un punto de vista psicológico y físico. Es como entrar en una película y en la mente de sus protagonistas. Y jugar con las localizaciones, los paisajes, ciudades y la geografía de Canadá. Me parecía un ejercicio redondo e interesante para un lector español.

15) F. P.- Espero que con esta entrevista logre incitar interés a quienes todavía no han leído la última novela, hasta la fecha, de Mercedes de Vega. Para terminar la pregunta obligada, ¿puedes adelantarnos algo sobre tu nuevo trabajo literario?

Estoy trabajando en una novela de la que no puedo adelantar nada. Pero sí de la que acabo de terminar. La biografía de Marie Jelen, una historia desconocida. Marie es uno de los personajes de El largo sueño de Laura Cohen. Una niña que fue detenida en la redada del Velódromo de Invierno junto a su madre, en 1942, por el gobierno de Vichy. Una historia que me ha desvelado numerosas noches y que he trasladado a las páginas de una novela corta para que el mundo la conozca. Una historia así no puede permanecer oculta.

Nota: Biografía de Mercedes de Vega e imagen de El largo sueño de Laura Cohen, tomadas de la web Megustaleer. Fotografía de Leonard Cohen, tomada de Wikipedia. Imagen del Cementerio Judío de Montreal, tomada de Wikipedia. Imagen de Montreal, tomada de la web del diario El Comercio.
















viernes, 13 de noviembre de 2020

Huérfanos de sombra, de María Suré.





 

 

 

 

 

 

 

Datos técnicos:


Título: Huérfanos de sombra.

Autora: María Suré.

Autoeditado Amazon (enlace).

1ª edición: Octubre/2019.

ASIN: B07ZJR7166

Formato: Ebook.

Idioma: Español.

Nº pág.: 467.

 

Precio: 2, 99€ Ebook.

            15 € En papel.


Sinopsis:


Hannah tiene 86 años y sigue siendo una mujer de armas tomar. Con 7 años subió sola a un tren en Alemania que la alejaría del horror de la guerra pero que la transportó a una vida llena de adversidades donde sobrevivir se convirtió en el reto más difícil. Ahora vive una vida relajada y feliz junto a su hija, pero el pasado regresa para reabrir viejas cicatrices y recordarle que algunas heridas nunca cerrarán.


Toribio odia su vida, ha pensado más de una vez en acabar con la pesada carga que soporta sobre sus espaldas. Pero un día lluvioso y frío, una joven llama a su puerta para pedirle ayuda y, con ella, la vida irrumpe en su casa por sorpresa, dándole un vuelco a su existencia. Laura se quedó embarazada demasiado pronto. Las circunstancias la llevaron a vivir en Aldeanegra, un pequeño pueblo de la provincia de Salamanca sin apenas habitantes, situado en plena Sierra de Francia. Allí lleva una sencilla vida en compañía de su hijo y Toribio, el abuelo de este, y, contra todo pronóstico, es feliz. El niño ha logrado recomponer los pedazos de unas vidas rotas por el destino, pero la frágil unión de esos fragmentos se resquebraja cuando el pequeño desaparece en extrañas circunstancias.

Una conmovedora historia que descubre la mejor y peor versión del ser humano. Un viaje al pasado a través de los ojos de una niña. Un canto a la vida y a la superación personal.


Opinión Personal:


Cuando en 2016 leí y reseñé en este blog la ópera prima de María Suré, El color del perdón (reseña), comenté que había que estar muy pendiente de sus próximas publicaciones. Pese a mi reticencia inicial ante el tema que abordaba en su siguiente novela, Proyecto B. E. L., estuve muy pendiente de los comentarios y reseñas que se publicaron en las redes sociales. Esas dudas iniciales que tenía se han disipado, porque veo que es un thriller cargado de acción y suspense, y muy bien escrito, por lo que tengo muy claro que lo leeré. Hoy comparto mis impresiones sobre su última novela autopublicada, Huérfanos de sombra. Sin duda alguna, María Suré es una de las autoras independientes que se está ganando a pulso que una editorial se fije en su buen hacer literario, porque cuida hasta el más mínimo detalle de todo lo que sucede en las historias que ofrece al lector, muy bien escritas y consistentes.

(Launceston-Cornualles-Inglaterra)
Al igual que sucede en El color del perdón, Huérfanos de sombra tiene una trama planificada a conciencia, de tal forma que los 31 capítulos titulados en los que se estructura mantienen un ritmo adictivo y absorbente. Sin duda alguna, se percibe que María Suré tenía muy claro cómo preparar al lector para que presienta que le sorprende con situaciones inesperadas que redoblan su atención tras esos episodios inesperados. En mi modesta opinión, este es uno de los grandes atractivos de esta historia, porque las diferentes situaciones que viven los personajes a lo largo de los capítulos están estructuradas de tal forma que mantienen a uno atento ante lo que pueda sucederle a cualquiera de los personajes que más peso tienen en la novela, lo que ayuda a que el ritmo de lectura sea ágil. A lo que acabo de añadir quiero hacer mención también a la estructura de los capítulos, porque son muy dinámicos y ubican al lector en los diferentes escenarios en los que se desarrollan los episodios que los conforman, por lo que siempre estará informado de todo lo que sucede. En la estructura de los capítulos se refleja también la fecha en la que se desarrolla cada uno de ellos, y desde que confluyen ambas líneas temporales se resalta el día e incluso en algunos el tramo horario en el que tienen lugar los episodios que los conforman, acompañados por citas de autores que guardan relación con los hechos que relata el narrador omnisciente.

A diferencia de sus dos primeras novelas, María Suré sorprende al lector en Huérfanos de sombra con una subtrama de ficción histórica. La segunda línea temporal está ambientada en la Segunda Guerra Mundial y en la posguerra de este cruento conflicto bélico. En esta línea temporal se aborda el tema de los niños judíos que se vieron obligados a abandonar sus hogares y familias para ponerse a salvo en otros países, ante el cariz que estaba tomando en 1939 el rechazo que mostraban los nazis hacia ellos. El lector comprobará en esta línea temporal cómo no sólo fueron los niños judíos, sino también los que vivían en Inglaterra —país al que fue enviada Hannah —, porque tuvieron que abandonar las ciudades ante el peligro que suponían los bombardeos de la Luftwaffe sobre los núcleos urbanos, por lo que el Gobierno británico tomó la decisión de ordenar su traslado a las granjas de la campiña. Y hablo de gran atractivo porque la Segunda Guerra Mundial es un período que me atrae mucho por lo que significó este conflicto bélico para la historia de la Humanidad.

En los primeros capítulos el lector se familiarizará con los personajes que tendrán mayor relevancia en ambas subtramas. Prácticamente sin darse cuenta, su confluencia le conduce a un desenlace que me pareció muy bien cerrado. En la primera línea temporal el narrador omnisciente sitúa al lector en Aldeanegra (Salamanca), en donde le presentará a Laura, quien tras dar a luz a su hijo Marcos —o Lobo, como le llamarán o mencionarán a lo largo de los capítulos—, decide romper el acuerdo al que había llegado con la partera que la asistió. Laura y Lobo viven con Toribio, a quienes protege y cuida como si se tratara de su familia. En el segundo párrafo de la sinopsis se ofrece un acertado resumen de lo que sucede en esta subtrama, por lo que es mejor que sean quienes sientan interés por Huérfanos de sombra quienes descubran lo que sucede en torno a estos tres personajes. La segunda línea temporal da un retrotrae al lector hasta agosto de 1939. Hannah sube a un tren, en compañía de Janusz, y otros muchos niños, en un viaje en el que iban a un destino incierto, sin la certeza del regreso a sus casas. La vida de Hannah dará un vuelco desde empieza a trabajar al servicio de la señora Cornelia Downer, cerca de Launceston, en el condado de Cornualles. Desde su estancia en la granja de los Downer, su vida estaría acompañada por una serie de vicisitudes que hacen de ella una mujer con mucha fortaleza, porque la acompañará el espíritu de supervivencia a lo largo de su duro ciclo vital, aunque también tendrá deslices que le sirven como advertencia para no echar por tierra todo lo aprendido en ese caminar por la vida desde que era una niña.

(Lagarto Iglesia Santiago de la Puebla-Sal.)

La escritora salmantina construye una historia de personajes, si bien en esta ocasión las descripciones de las espacios por los que transitan tienen mucha importancia a lo largo de los capítulos. Y comento que es una historia de personajes por la fuerza psicológica que se percibe en cada uno de ellos, los rasgos físicos que los caracterizan, así como su forma de ser y actuar; en definitiva, como nos gusta decir en estos casos, son de carne y hueso. Tal y como están descritas las escenas el lector se encontrará con unos capítulos muy visuales, porque puede imaginarse cada uno de los personajes que conforman el elenco de la trama, al igual que los espacios por los que se mueven. En mi modesta opinión, y pese a que Hannah y Laura son las protagonistas de cada una de las líneas temporales, diría que estamos ante una novela coral, porque el narrador omnisciente presenta a unos personajes secundarios que tienen mucha presencia a lo largo de los capítulos y desempeñan un papel destacado en su relación con los dos personajes femeninos que protagonizan esta historia. Me atrevo a decir que la presencia de estos secundarios y el papel que desempeñan forman como un efecto dominó, quizás más marcado en la primera, por la intriga que hay en esta subtrama y la duda que provoca en el lector quién origina la tensión que se palpa ante el suceso que origina la intervención de la Guardia Civil, por lo que puede decirse que se origina una línea argumental más, con rasgos de thriller rural. En este sentido, María Suré refleja el conocimiento y el cariño que siente por su tierra, como se podrá comprobar en las descripciones que atrajeron mi atención, sobre todo de Salamanca y Santiago de La Puebla, más alguna leyenda que se relata, que me provocó alguna sonrisa.

María Suré es una autora que tiene un estilo narrativo directo, con una relato en el que va directo al grano y elude las alharacas, porque es como causa un mayor efecto en el lector. Ya comenté en esta reseña que el ritmo narrativo me resultó muy ágil, quizás provocado por la sucesión de episodios atractivos y los giros que me encontraba y me mantenían todavía más en vilo, sobre todo en el último tercio de la novela. Hay un claro equilibrio entre diálogos, que se mantienen con naturalidad y viveza, y descripciones. La tensión narrativa está muy presente en los diálogos entre los personajes, porque hay escenas en las que esa intensidad se palpa en el ambiente, y anuncia que pueden saltar chispas en el cruce de palabras que se producen en determinadas conversaciones. Otro tanto ocurre con la voz narrativa, porque con su relato nos mantiene en vilo cuando la situación lo requiere, dado que a lo largo de la trama hay una serie de giros que redoblan el interés por los episodios que se suceden desde ese vuelco narrativo. A lo largo de los capítulos se percibe que hay una labor de documentación, tanto en lo que se refiere al período histórico que abarca la segunda línea temporal, como a la información sobre la apicultura que ofrece sobre todo en los diálogos que mantienen Toribio y Lobo, y otros aspectos de la trama, como lo aclara la autora en los agradecimientos.

Huérfanos de sombra es una novela que tiene ingredientes con los que disfrutará el lector que frecuente distintos géneros literarios, en los que la información que ofrecen tanto el narrador como los personajes sobre la Segunda Guerra Mundial y la posguerra, le sirven para familiarizarse con la ficción histórica que se desarrolla en la segunda línea temporal. Disfrutará con una trama desarrollada como un puzzle, por lo que atrae su atención en todo momento al estar muy pendiente de cómo se van ensamblando las distintas piezas que lo conforman. Tiene un elenco de personajes trazados con una gran fuerza psicológica y están perfilados de tal forma que no tardará en familiarizarse con ellos, porque le resultarán muy creíbles y cercanos, y en los que se encontrará con lo mejor y lo peor del ser humano. A parte de lo que se resalta en el tercer párrafo de la sinopsis, en la trama están muy presentes también el amor, en el sentido más amplio de la palabra, la amistad, la venganza, la codicia y los secretos y fantasmas que perturban la conciencia de algunos personajes. Sólo me falta recomendarla, porque el entretenimiento está asegurado, su lectura es amena y adictiva, bien contada y mejor escrita.


Biografía:


María Suré (Salamanca, 1973). Su primera novela, El color del Perdón, se ha publicado en formato digital y papel en septiembre de 2015. En octubre de 2017 publica su novela Proyecto B. E. L.

Apasionada de la lectura de todo tipo de género desde niña, siempre soñó con dar vida a los personajes e historias que surgían de su fértil imaginación.

Actualmente, su meta es mantener vivo ese sueño y continuar disfrutando de la escritura.


Nota: Datos técnicos, sinopsis y fotografía de la autora, tomados de Amazon. Biografía de María Suré, tomada de su web personal. Imagen de Launceston, tomada de la web Launcestonthen.co.uk. Imagen agarto Iglesia Santiago de la Puebla (Salamanca), tomada de la web del diario Salamanca rtv al día)..

martes, 10 de noviembre de 2020

Entrevista a Mercedes Guerrero, autora de El baile de las marionetas.

 



 

 

 

 

 

 

Leí varias novelas que tenían como punto de partida la Guerra Civil Española, y en las que de una forma u otra eran protagonistas los conocidos como Niños de la Guerra, llamados así porque España estaba sumido en un cruento conflicto fratricida y sus padres entendieron que lo más seguro para ellos era que fueran acogidos por otros países afines a la República Española. Si bien esos niños eran enviados a países del continente americano, la mayoría fueron exiliados a la extinta Unión Soviética u otros países europeos. Por eso creo que merece la pena entrevistar a Mercedes Guerrero, autora de El baile de las marionetas (reseña), porque su trama gira en torno a los conocidos como Niños de Rusia. 

Biografía:  

Mercedes Guerrero nació en Aguilar de la Frontera, Córdoba, en 1963. Diplomada como técnica de empresas y actividades turísticas, habla varios idiomas y durante dieciséis años ha dirigido distintas empresas relacionadas con el sector turístico. Hasta la fecha ha publicado cinco novelas: El Árbol de la Diana, La última carta, La mujer que llegó del mar (reseña), Las sombras de la memoria, Sin mirar atrás y El baile de las marionetas (reseña).

 

1) Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista. Tu novela El baile de las marionetas aborda un tema muy interesante, por lo que creo que merece la pena conocer cómo se fraguó la atractiva historia que contiene, porque tiene como protagonistas a niños que salieron en junio de 1937 del puerto de Santurce, en Bilbao, con destino a la extinta Unión Soviética.

Mercedes Guerrero. -He comentado ya en alguna ocasión que fue por pura casualidad. Mi hija me habló sobre un documental sobre los Niños de Rusia y pensé que conocía muy poco sobre ellos. Movida por la curiosidad, me sumergí de lleno en estudiar a este colectivo y hallé una documentación tan interesante que decidí escribir esta historia. Han sido casi tres años de intensa investigación y escritura en los que he estudiado a fondo la historia de Rusia en esos años convulsos y las peripecias de muchos de estos Niños.

2) F. P.- Ya está en las librerías la cuarta edición de El baile de las marionetas. ¿Esperabas que los lectores respondieran con tanto interés a tu última novela, pese a la crisis sanitaria que vivimos, y la consiguiente crisis económica que arrastra?

M. G.- Para mí ha sido una grata sorpresa comprobar la buena acogida de esta historia. Quizá la clave está en su originalidad, pues hay mucha literatura y películas sobre la Guerra Civil, pero de los niños exiliados en la Unión Soviética apenas hallé algunos libros de memorias escritos por los propios protagonistas. En cuanto a la crisis que estamos viviendo, ha sido reconfortante leer numerosos mensajes de lectores manifestando que mi libro los ha acompañado durante la dura cuarentena que hemos pasado.

3) F. P.- En la introducción a esta entrevista comento que esta es la primera novela que leo sobre los llamados Niños de la Guerra que tienen como destino la extinta Unión Soviética. ¿Por qué crees que los autores se decantan más por contar las historias de los que fueron enviados al continente americano, cuando la gran mayoría fueron repartidos por países del viejo continente?

M. G.- Hay que tener en cuenta que de España salieron alrededor de 34.000 niños durante la guerra. De ellos, solo 4.000 viajaron a la Unión Soviética, con la particularidad de que fueron los únicos que no volvieron tras el fin de la contienda por la negativa del gobierno soviético a permitirles el regreso a España. Esta circunstancia los llevó a forjar su vida en aquel país y crear sus propias familias. Los que regresaron a partir de 1956 vivieron estigmatizados por una sociedad española totalmente diferente a la que habían dejado en 1937 debido a su estancia en la URSS. Hay libros autobiográficos muy interesantes que narran las experiencias vividas en esos años, pero, como bien dices, pocas novelas de ficción sobre estos Niños.

4) F. P.- Tal y como se plasman a lo largo de los capítulos los episodios que relata la voz narrativa, se percibe que hay una exhaustiva labor de documentación para escribir una historia ficticia basada en testimonios reales. ¿Tuviste que dedicarle mucho tiempo a la recopilación de información para reflejar en la novela la historia que tenías planificada? ¿Puedes contarnos cuál fue el testimonio de los Niños de Rusia que más te impresionó?

M. G.- Esta historia es un compendio de historias. Conforme avanzaba en la investigación iba hallando tantas vivencias, tantas anécdotas… He tardado más en documentarme que en escribir la novela. Los personajes son ficticios, pero todos tienen un fondo real, unas vivencias que han ido contando estos Niños a través de entrevistas en medios de comunicación, en libros de memorias o en documentales. Muchos de ellos eran huérfanos, pero otros tenían familias que los enviaron porque, en pleno bombardeo de sus ciudades y en medio del hambre y el caos, creyeron que estarían más seguros fuera de España. También hubo algún caso excepcional en el que había problemas familiares. Pero en lo que coinciden todos es que pensaban que aquel viaje sería temporal. Jamás imaginaron que muchos se quedarían allí para siempre.

En cuanto a testimonios, hay muchos y muy interesantes que no he podido plasmar en la novela por su extensión, pero tuve la oportunidad de conocer de primera mano algunas anécdotas muy curiosas. Una Niña que ahora vive en España me contó que, tras la II Guerra Mundial, se graduó en Técnico de carreteras y puentes, y mientras trabajaba en la autopista que se estaba construyendo desde Minsk a Moscú, supo que entre los presos que trabajaban en las obras había muchos españoles. No obstante, sus superiores le prohibieron hablar con ellos por ser enemigos del pueblo y nunca llegó a cruzar una palabra con ellos. Otra niña me contó que, nada más finalizar la contienda, asistieron en una calle de Moscú a un desfile de prisioneros de guerra escoltados por soldados soviéticos. Una mujer rusa alargó su mano entre la multitud y le ofreció un trozo de pan a un soldado alemán, que lo recibió con hambre y desesperación. Todos los que estaban a su alrededor repararon en aquel gesto, pero nadie la increpó, guardando un compasivo silencio hacia aquellos jóvenes presos.

(Vapor Habana)

5) F.P.- A parte de los testimonios de estos Niños de Rusia la trama abarca un contexto histórico concreto, así como unos escenarios reales y unos hitos históricos que se describen a lo largo de los capítulos. ¿Tenías muy claro qué personajes tomarían parte en esos hechos históricos destacados del siglo XX, o su participación surgió según su evolución?

M. G.- La historia del siglo XX siempre me ha atraído. Se ha escrito mucho de la IIGM con historias localizadas en Centroeuropa, pero la incursión de Alemania en Rusia quizá sea la menos conocida. Trabajando en esta novela hallé un material extraordinario y a unos narradores excepcionales: los Niños de Rusia y sus testimonios reales. A partir de ahí creé mis personajes y los introduje en aquellos años convulsos, pues me pareció interesante contar una parte de la historia de Rusia de la mano de españoles que fueron testigos privilegiados y en parte protagonistas en ella.

Hay también hechos interesantes en la carrera espacial, como la Catástrofe de Nedelin, un suceso que la Unión Soviética ocultó al mundo hasta la década de los 90. Otro punto llamativo fue la revolución cubana. Muchos de estos Niños fueron llevados allí y vivieron la historia de primera mano, ya fuera como traductores entre los enviados soviéticos y los funcionarios cubanos o como científicos o economistas, en un país que se había quedado sin mano de obra especializada debido al éxodo hacia Estados Unidos tras la revolución.

6)F.P.- Junto al trasfondo histórico de El baile de las marionetas, hay que destacar el perfil de los personajes que transitan por sus páginas. Ante una novela coral como esta, supongo que es muy difícil construir los perfiles de unos personajes cuyas personalidades se ven afectadas tanto por los horrores de la guerra, como por todo lo que significa para ellos el exilio. ´

M. G.- En mis conversaciones con otra Niña me narraba que, ante la falta del calor y de la seguridad de sus padres, las amistades eran mucho más intensas que en una situación normal, y los amigos se convertían en auténticas familias. La idea inicial fue crear unos personajes creíbles y cargados de humanidad. Entre tanta desolación y crueldad, cada actor tenía una función especial para crear una atmósfera de esperanza. Con este grupo de personajes tan dispar y a la vez tan unido he tratado de contar esta historia, dura por el contexto que vivieron, pero con un halo de esperanza en la bondad del ser humano.

(Avda. Nevsky-Leningrado)

7) F. P.- En la web del grupo editorial se resalta que es una historia de supervivencia. Y es que de la vida en la Casa de Niños de Nevski en Leningrado, pasaron a la dura realidad a la que se enfrentaron en su ciclo vital. ¿Qué pensabas mientras escribías el manuscrito sobre el devenir que les esperaba a unos niños que ansiaban encontrar un futuro más tranquilo, pensando siempre en el regreso a su tierra natal?

M. G.- Fui construyendo poco a poco la historia. Tenía muchos datos y anécdotas, pero por desgracia tuve que prescindir de algunas para no hacer decaer el ritmo de la narración. Durante los primeros años, los niños vivieron en una Arcadia feliz y particular, ciegos ante la realidad social que se vivía en el exterior del internado, pues apenas se relacionaban con el pueblo ruso e incluso se le traducían al español los libros de estudio soviéticos. Llegaron allí con una idea ensalzada sobre la sociedad marxista que poco a poco se les va a ir desdibujando. Van a presenciar violentas purgas a cuidadores y profesores por el simple hecho de querer regresar a España; y un día, de repente, se ven abocados a participar en otra guerra que no es la suya. Los que sobrevivieron creían que volverían al fin a casa, pero por segunda vez se les fue denegado el permiso. Fue entonces cuando tomaron las riendas de su vida, aceptando que iban a quedarse allí muchos años. La mayoría tuvo acceso a estudios superiores y se forjaron un buen futuro. Otros, los más rebeldes, no tuvieron tanta suerte.

8) F.P.- El lector se encuentra con dos líneas temporales con un atractivo muy parejo. ¿Fue difícil mantener el equilibrio entre ambas o tuviste que modificar aspectos de una u otra para que no se perdiera interés por su desarrollo?

M. G.- Escribí las dos historias de forma independiente. Después fui intercalando capítulos de pasado y presente haciendo coincidir los hechos para tener al lector intrigado y esperando el siguiente capítulo. La historia presente es un complemento de la histórica, que es realmente la que yo quería contar. Consideré que el hecho de tener dos narraciones temporales la haría más atractiva e interesante.

9) F. P.- Sin embargo, veo que los lectores sienten más atracción por las peripecias que les toca vivir en el exilio a Rafael, Iñaki, Victoria o Manuel. ¿Crees que es el carisma de estos personajes el que influye en el éxito que está cosechando El baile de las marionetas?

M. G.- Esa era la idea, la de crear personajes entrañables e interesantes. A cada uno le otorgué una personalidad que complementara al resto de la pandilla: Victoria era el alma del grupo, la más madura, y hacía un poco de madre de todos. Manuel arrastraba una fuerte carencia afectiva y mucho rencor hacia su madre por haberlo enviado allí, y necesitaba a sus amigos para sentirse valorado. Rafael era de una lealtad testaruda e inquebrantable que arrastró un sentimiento de culpa durante toda su vida, lo que le llevó a cuidar de todos hasta el final. Teresa tuvo una vida breve, pero trajo la alegría al grupo de amigos. Y, por último, el más entrañable: Iñaki. Era un “Juan sin miedo”, noble y bueno, un niño encerrado en un cuerpo de adulto que se hacía querer por todos. Según me cuentan los lectores, es el que más les ha gustado.

10) F. P.- Aunque me encuentro entre quienes se sienten también atraídos por cómo se desarrollan los capítulos que conforman la primera línea temporal, con episodios que no dejan indiferente al lector, como los que tienen lugar en el hospital de Médicos Sin Fronteras en Kabul, Amad Shah Baba, y las posteriores decisiones que toma la doctora Edith Lombard, así como el difícil papel que desempeña su padre, Édouard Lombard.

M. G.- Considero que la historia de Afganistán es algo desconocida y sumamente interesante. Con los acontecimientos que vive la doctora Lombard quise crear un paralelismo con los niños españoles salvados también de otra guerra, aunque en este caso en unas circunstancias diferentes y con un futuro más prometedor. También es una reflexión sobre cómo, en pocos años, un país puede pasar de ser próspero y civilizado a una destrucción total de vidas, de ciudades y de los valores más elementales del ser humano. En cuanto a Édouard Lombard, el padre de la doctora, guardaba muchos secretos que nunca se atrevió a sacar a la luz, pero la aparición del collar con la perla de ámbar junto con la decisión de su hija serán los detonantes de unos recuerdos que había atesorado durante décadas.

(Cámara de ámbar-Leningrado)

11) F. P.- Supongo que también terminarías encariñándote con estos Niños de Rusia, aunque que también sentirías tristeza por episodios que les afectan. ¿Qué pensabas cuando te tocaba describir esas situaciones, algunas de ellas funestas? ¿Hubo también en la primera línea temporal algún episodio que te provocó también esas mismas sensaciones a la hora de describirlas?

M. G.- Como madre, me sentí muy unida a la doctora Lombard y quise expresar sus sentimientos de protección con aquel niño afgano que le devuelve de manera inesperada su instinto maternal.

En cuanto al resto de personajes, también me sentía un poco la madre de todos cuando los guiaba en sus peripecias, y sufría cuando ellos padecían. He sentido como hijo mío a Iñaki, protegiéndolo a través de sus amigos. Creo que el secreto de los personajes ha sido su carisma y su gran empatía con el lector, que los ha adoptado como suyos y ha compartido sus andanzas y sentimientos.

12)F. P.- Otro gran atractivo de la novela es la exquisita ambientación que acompaña a los Niños de Rusia en sus peripecias por la Unión Soviética, y la que se encuentra el lector en la primera línea temporal, tanto en Canadá como en París y Madrid. ¿En cuál de las dos líneas temporales te sentiste más cómoda a la hora de describir los escenarios por los que transitan los personajes?

M. G.- Por mi trabajo anterior como agente de viajes, he tenido la suerte de conocer la mayoría de los escenarios donde transcurre la línea actual, aunque ayudada a veces por las tecnologías, por lo que me ha resultado fácil. Para contextualizar la Rusia comunista me he servido de libros publicados en esa época donde había una excelente descripción de las ciudades donde transcurría la historia.

13) F. P.- El baile de las marionetas tiene unos ingredientes muy atractivos y equilibrados. En la sinopsis se menciona una perla que perteneció a la famosa Cámara de Ámbar de San Petersburgo. ¿Qué te atrae de esta Cámara de Ámbar, orgullo de los Romanov, para incorporarla a la trama?

M. G.- La Cámara de Ámbar ha sido protagonista de numerosas novelas y películas. Es un tema muy atractivo por el misterio que la envuelve desde que desapareció. Mis Niños vivían cerca del palacio de Catalina y tuvieron la oportunidad de verla antes de que fuese saqueada por el ejército alemán. Consideré que una pieza minúscula y simbólica de ella podría ser el nexo común de las dos líneas temporales de la trama. De esta forma, se me ocurrió incorporarla a la historia y hacerla pasar de mano en mano, creándole una leyenda maldita.

14) F. P.- Disfruté mucho con el enfoque que le das a los capítulos en los que el espionaje está muy presente, porque me traían a la memoria a algunos de los grandes autores del género. Tal y como describes los capítulos en los que está muy presente la carrera espacial y todo lo que ésta significa para ambas potencias, supuse que frecuentas la lectura de novelas de espías.

M. G.- Sí, soy muy aficionada a las novelas y películas de la II Guerra Mundial y de espionaje o de misterio. En mis novelas hay un poco de todo: intriga, historia, romance… Suelo tener dos o tres libros leyendo a la vez, cada uno de materias diferentes, pero me gusta colocar mis historias en esos años de convulsión mundial, aunque siempre desde un enfoque diferente. En La mujer que llegó del mar, la trama se sitúa en Irlanda, a pesar de ser una historia de la IIGM, o en Las sombras de la memoria, donde se alude a la historia de la Resistencia francesa, pero desde Córdoba, mi ciudad. En este último, El baile de las Marionetas la acción se sitúa en la Rusia comunista.

15) F. P.- También quiero hacer hincapié en los diálogos que mantienen varios personajes, sobre todo en el último tramo de la novela. Y es que después de lo que les tocó vivir en exilio, tienen que enfrentarse a la cruda realidad que les rodea, por lo que significó para ellos su estancia en la Unión Soviética y lo que se encuentran en el país al que tanto ansiaban regresar. A lo largo de los capítulos, pero sobre todo en determinados episodios y en los diálogos que mantienen varios de los personajes que menciono al principio de esta pregunta, se percibe que la voz narrativa mantiene una clara imparcialidad en El baile de las marionetas. Supongo que tendrías que andar con tiento para conseguir que el lector fuera consciente de la imparcialidad en una novela que puede levantar suspicacias por el tema que aborda.

M. G.- “Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Creo que esta frase lo resume todo. Yo no quería escribir una novela sobre la guerra civil española, sino la historia de un grupo de niños cuyo destino cambió por completo cuando montaron en aquel barco que los llevó a Leningrado. Como bien expones, me he esforzado por ser imparcial, porque creo que en una guerra no hay vencedores ni vencidos, solo víctimas. Lo fueron en todos los escenarios de la novela: en Afganistán, en España y en Rusia.

16) F. P.- Espero que esta entrevista sirva para que más lectores sientan interés por disfrutar de la atractiva historia que relata la voz omnisciente en El baile de las marionetas. Y ya para finalizar, ¿podrías darnos algún adelanto sobre tu próximo trabajo literario?

M.G.- La próxima novela está situada en dos localizaciones principales: París y Ámsterdam, con dos líneas temporales. Tiene relación con mi anterior novela La mujer que llegó del mar, pues narro la interesante vida de un personaje de esa historia y vuelven algunos de sus protagonistas. Te avanzo un detalle de la sinopsis:

Es una historia de codicia y generosidad, de lealtades y traiciones en una ciudad, Ámsterdam, recién liberada del ejército nazi donde se trafica con joyas y obras de arte, con el honor familiar y con el poder.

Nota: Imagen de la portada de El baile de las marionetas y biografía de la autora, tomada de la web de Megustaleer. Fotografía de Mercedes Guerrero, tomada de su web personal. Imagen del vapor Habana, tomada de la web BBC.com. Imagen de la Avenida Nevsky, en Leningrado, tomada de Wikipedia. Imagen la Cámara de Ámbar en Leningrado, tomada de Wikipedia.