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miércoles, 24 de noviembre de 2021

No me busques, de Sara Medina.

 








 

 

 

Datos técnicos:




Título: No me busques.

Título original: No em busquis. 

Autora: Sara Medina.

Traducción de Carmen Fernández Villalba y David Cirici.

Editorial: Ediciones B (Grupo Penguin Random House).

1ª edición: Agosto/2021.

ISBN: 978-84-666-6972-6.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

Idioma: Español.

Nº pág.: 304.




Sinopsis:




Sílvia, una ejecutiva que vive en la zona más alta y lujosa de Barcelona, descubre que su hijo Martí no ha ido a la última sesión de la terapia de rehabilitación con la que lleva meses tratándose. Es entonces cuando sus peores temores se confirman: Martí ha desaparecido sin dejar rastro. La única noticia que tiene de él es un mensaje que dice: «No me busques».

Tras intentar denunciar la desaparición en la policía, Sílvia decide investigar por su cuenta y consigue el contacto de Moni, la exnovia de Martí, una excéntrica joven que trafica con cocaína para poder cumplir su sueño: mudarse a Tonga, una isla paradisíaca de los mares del Sur. Pronto Moni también descubre que tiene un motivo para dar con él: Martí le ha robado el último fardo que guardaba en casa y con el que, por fin, terminaría de reunir el dinero suficiente para marcharse.

Desconfiando la una de la otra, Sílvia y Moni, bajarán al peligroso submundo barcelonés, donde tendrán que enfrentarse a la violencia y a la amenaza del Tigre, el capo de una mafia extranjera que podría hacer realidad sus peores pesadillas.

No me busques es un thriller trepidante y lleno de contrastes en torno a dos mujeres que solo juntas podrán encontrar el sentido de su vida. Entre ellas se teje una extraña amistad a través de la búsqueda del joven al que quieren, cada una a su manera, y a quien no saben si encontrarán vivo o muerto.



Opinión Personal:




Siempre digo que las portadas de una novela tienen que ser un claro adelanto de lo que nos encontraremos en la historia que cuenta la voz narrativa de turno. Sin embargo, he de reconocer que, en un principio, la portada de No me busques no me decía nada. Desde las primeras páginas me pregunté de quién podía ser el rostro que sale de perfil en la cubierta, porque tenía muy claro que algún papel esencial desempeñaba en la trama. Sin embargo, en un principio no acertaba a adivinar si podría ser la protagonista, Sìlvia, o el personaje femenino que la ayuda a bajar al submundo barcelonés, Moni, —una joven excéntrica traficante de cocaína— para descubrir los motivos que originaron la desaparición de Martí, que asistía a una terapia de rehabilitación por consumo de droga, porque temían una recaída en la adicción. Una vez avanzada la lectura ya tuve claro de quién era ese rostro de perfil, lo que me confirmó que título y portada causan el efecto deseado, junto con la tajante pregunta en la que se nos invita a responder si bajaríamos al infierno para recuperar lo que más amamos. Sìlvia quiere a toda costa recuperar a su hijo para que de una vez por todas abandone el peligroso viaje en el que está embarcado, y una vez logrado su propósito, seguir ella con su carrera profesional en la que el éxito llama a sus puertas, porque no puede permitirse perder la oportunidad que le acaban de servir en bandeja. Sin embargo, uno se pregunta si la protagonista se mueve más por puro egoísmo que por recuperar a su hijo Martí, para que volviera a formar parte de su vida, de cuyas dudas salí a medida que me acercaba al desenlace. 

(PlaÇa d´Artós-Barcelona)
No me busques es una novela escrita a cuatro manos, porque Sara Medina es el pseudónimo que utilizan los escritores y guionistas catalanes Carmen Fernández Villalba y David Cirici, cuya influencia como tales se percibe a lo largo del desarrollo de la trama, porque los personajes y la estructura contienen unas claras herramientas guionísticas. En este sentido, el lector podrá imaginarse cómo son los espacios por los que transitan los personajes, por el efecto visual que le confiere la voz narrativa en sus descripciones. Frecuento muy poco las novelas escritas a cuatro manos, pero he de reconocer que, en este caso, me sentí muy cómodo durante su lectura, porque a lo largo de los capítulos se obversa de una forma clara el papel que desempañan los dos autores, como se aclara en un artículo publicado en Zenda sobre cómo se hizo «No me busques».

Me gustó mucho el enfoque y la estructura que le dio Sara Medina al desarrollo de la trama —o, si lo prefiere el lector, los dos guionistas que utilizan este pseudónimo porque decidieron escribir juntos una historia que les apetecía explicar—. El narrador omnisciente presenta en los primeros capítulos a los personajes que tienen un mayor peso en la novela. En este caso, tiene el atractivo de que se inicia con un accidente en el que se ve implicado Wilson, un personaje relacionado con el mundo de la droga, si bien el lector no se  encontrarará con él hasta que la trama se hace más compleja. En los siguientes capítulos se familiarizará, sobre todo, con Sìlvia Puigneró y Moni, dos personajes que atrajeron mi atención en todo momento. La desaparición de Martí les condena a entenderse, dado el contraste de los dos mundos a los que pertenecen ambas y su forma de afrontar el problema al que se enfrentan. En mi modesta opinión, es un gran acierto de la autora aunar su preocupación ante el desconocimiento del paradero de Martí y los motivos que le condujeron a abandonar la terapia. En este sentido, tiene muy claro cómo confundirle en relación con las líneas de investigación que pretende seguir Sìlvia, lo que dará lugar a que la intriga esté muy presente ante los pasos que da, aunque su singular y circunstancial pareja le advierte del peligro que supone para ellas si continúa con la determinación de seguir con la línea de investigación inicial.

La editorial cataloga No me busques como un thriller trepidante. En mi modesta opinión, entiendo que estamos más bien ante un domestic noir con elementos propios de novela negra, con un ritmo de lectura muy fluido, e incluso con episodios trepidantes, sobre todo cuando los dos personajes femeninos creen estar cada vez más cerca de descubrir el paradero del hijo de Sìlvia Puigneró. Menciono la novela negra, incluso diría que de corte clásico, sobre todo por cómo son descritas las escenas del submundo barcelonés en el que deciden internarse Sìlvia y Moni, y en el que se encontrarán con un personaje al que apodan el Tigre, capo de una mafia dominicana, de quien la violencia y la amenaza es su señal de identidad. Pero el lector se encontrará también con elementos diría que también intimistas, porque la voz narrativa le familiariza con los dos mujeres que investigan la desaparición de Martí, de tal forma que conocerá el ambiente en el que se mueven Sìlvia y Moni, al igual que la fortaleza de la personalidad de ambas. En este sentido, estuve muy pendiente del sueño que quiere hacer realidad Moni, con el que ansía abandonar el submundo en el que está inmerso

(Carrer Correu Vell-Barcelona)
En la nota de agradecimiento que acompaña al cuerpo de la novela, Sara Medina hace referencia al origen de la historia que contiene, y que hoy reseño y no dudo en recomendar. Incide en la importancia que tiene la terapia para quienes quieren abandonar el submundo que ha destrozado sus vidas y la de sus familias. No me busques aborda una temática que no deja indiferente, por lo que la autora es consciente de elegir unos personajes bien perfilados y creíbles que, de una forma u otra, guarden relación con la la temática que aborda. Se encontrará con unos episodios en los que las emociones y las sensaciones están muy presentes, no sólo porque afloran en la terapia, sino también por el temor que se percibe en Sìlvia y Moni ante una posible recaída de Martí. En este sentido, estuve muy pendiente de la relación de Sìlvia Puigneró con su familia, sobre todo cuando es informada de los verdaderos motivos de la ausencia de su hijo a la fiesta de cumpleaños que se celebra en la residencia de su padre, el notario Esteve Puigneró, de reconocido prestigio en Barcelona. Tampoco me olvido de lo que Martí significa para Moni, lo que dará lugar a que entre la exnovia y la madre del joven se originen unos diálogos que atrajeron mi atención, con el añadido de que esta relación da un vuelco que sorprende al lector, como lo podrá comprobar desde que son conscientes de que su colaboración es inevitable.

Sin duda alguna, No me busques es una lectura muy entretenida y bien escrita en la que Sara Medina sabe cómo atraer al lector a través de dos personajes tan diferentes como Sìlvia y Moni, porque en su relación se percibe la gran diferencia que hay entre los dos mundos que ambas representan. La trama tiene el atractivo de mostrar las dos caras de Barcelona, porque el lector estará muy pendiente de los personajes que forman parte de la alta sociedad barcelonesa, al igual que del submundo en el que campean quienes viven de la droga, caso de Moni o los clanes mafiosos que trafican con cualquier tipo de estupefacientes. Sin embargo, entiendo que atraerá la atención del lector el hecho de que algunos miembros de éstos clanes tienen unos códigos éticos con los que sorprenden a Sìlvia Puigneró. Una novela en la que el lector se encontrará con un ritmo de lectura muy fluido, e incluso con escenas trepidantes. La ambientación es otro gran atractivo, porque la voz narrativa muestra no sólo una Barcelona que nos resulta muy conocida —la Barceloneta, el Puerto Olímpico, Sarrià, por la que se mueve sobre todo Sìlvia, sino que también describe otros espacios de la ciudad condal que no resultan tan literarios, al igual que localizaciones próximas que traza en algunos capítulos. Sara Medina es consciente de que desempeñan un papel efectivo en la trama, porque en estos espacios que conoce Moni viven o puede contactar con personajes que le faciliten información para ayudarlas a encontrar a Martí. Me mantuvieron en vilo las escenas que tienen lugar en el submundo por el que se mueve la excéntrica traficante de cocaína. Un submundo en el que la voz narrativa describe unas escenas muy dinámicas, sobre todo las que tienen lugar en los narcopisos del Raval, porque  una vez que se internan en él ambas son conscientes de que cada vez están más cerca de encontrar a Martí, aunque no saben si vivo o muerto. 

 



Biografía:



Sara Medina es otro tipo de escritora. Es un experimento. Un hallazgo. Una experiencia creativa. Es un equipo formado por una periodista y guionista de larga trayectoria con experiencia en una veintena de series de televisión y de telefilms de éxito y un novelista que, entre otros muchos premios, ha recibido el Prudenci Bertrana y el Sant Jordi. Sara Medina son Carmen Fernández Villalba y David Cirici.

                                                                                                                     







Nota: Datos técnicos, sinopsi y biografía de Sara Medina tomados de la web Penguinlibros. Fotografías de quienes conforman el pseudónimo de Carmen Medina tomadas de Wikipedia. Imagen de la Plaza d´Artós tomada de la web Foursquare. Imagen del carrer Correu Vell tomada de la web La Wash.





viernes, 28 de diciembre de 2018

Hasta que la muerte nos separe, de Amanda Quick.























Datos técnicos:


Título: Hasta que la muerte nos separe.
Título original: Til teath do us part.
Autora: Amanda Quick.
Traductor: Irene Saslavsky.
Editorial: Vergara (Ediciones B-Penguin Random House).
1ª edición: abril/2017.
Encuadernación: rústica con solapas.
Idioma: español.
ISBN: 978-84-16076-10-9.
Nº pág.: 350



Sinopsis:



Calista Langley regenta en el Londres victoriano una agencia de «presentaciones» dirigida a damas y caballeros respetables que buscan pareja. Desde hace un tiempo, está recibiendo obsequios siniestros -un espejo negro, una corona fúnebre, una campanilla de ataúd...- todos con sus iniciales grabadas.
Convencida de que obtendrá ayuda de la policía, Calista recurre a Trent Hastings, un solitario escritor de novelas de misterio poco afecto a las relaciones sociales. Mientras Trent y Calista revisan los archivos de los clientes rechazados con la esperanza de identificar al acosador, comienza a ser obvio que la clave podría proceder del pasado secreto de Calista... y que la vida de esta corre peligro.


Opinión Personal:


Para terminar mi año lector, buscaba una lectura que cumpliera el principal requisito que se le pide a una novela, como es el de entretener; aunque también le pido que el autor de turno me ofrezca una historia bien hilvanada, creíble y que me ofrezca unos personajes que bien pudieron existir el la época en la que se desarrolla la trama. Todo esto que comento lo cumple con creces la novela de la que hoy comparto mis impresiones: Hasta que la muerte nos separe, de Amanda Quick, que es un seudónimo bajo el que se esconde una autora de éxito, cuyos libros son casi todos ellos best-sellers, y traducidos a varios idiomas. Amanda Quick escribe habitualmente novela romántica histórica; aunque, en mi modesta opinión, esta que reseño podría catalogarse como un domestic noir victoriano, escrito a ritmo de thriller, pues sus 350 páginas están estructuradas en 70 capítulos que hacen que su lectura sea muy fluida, en donde la parte romántica está en un muy segundo plano, por lo que los habituales al thriller o domestic noir no deben de tener prejuicio alguno a la hora de afrontar su lectura, ya que las escenas propiamente románticas se cuentan con los dedos de una mano y la autora las introduce en la trama de manera que el lector no siente rechazo ante ellas, por la forma en la que son abordadas.                                                                 
Amanda Quick atrae la atención del lector desde la primera páginas, pues nos encontramos con que dos de los personajes de esta novela están tramando algo: La conversación que mantienen Nestor Keterring y Dolan Birch dan a entender al lector que urden un plan para deshacerse de la esposa de uno de ellos, porque tiene en mente el retomar las relaciones con Calista Langley, con quien ya había mantenido relaciones que parecían conducir a un inminente matrimonio, pero que no llegaría a celebrarse, aunque será mejor que el lector averigüe cuáles fueron las causas de esta ruptura. Ahora Calista Langley regenta un negocio cuando menos curioso para la época, en donde la mujer estaba dominada por un patriarcado que apenas le daba libertad de movimiento para tomar sus propias decisiones y, sobre todo, para desempeñar un trabajo que le permitiera administrar sus propios ingresos, sin tener que pedir permiso   alguno para ello. La escritora británica presenta al lector un personaje valiente, decidido y celoso de su trabajo, que lleva con la mayor discreción los datos que corresponden a los clientes que solicitan sus servicios de su agencia de presentaciones para conocer a quienes puedan tener con ellos afinidades que les puedan ser el origen de una amistad, o incluso decidan unir sus vidas en matrimonio.
Esa tranquilidad de la que disfruta Calista Langley se ve ensombrecida por la recepción de una serie de obsequios mortuorios que se conocen como memento mori, y que la inquietan cada vez más porque le dan a entender que su vida corre peligro. A su agencia acude el famoso escritor de novelas de misterio Trent Hastings para solicitar sus servicios. Pese a que en un principio su primer encuentro no fue satisfactorio, las relaciones entre la propietaria de la agencia y el escritor cambiaron desde el momento en el que éste le ofrece sus servicios par averiguar quien le enviaba esos regalos mortuorios que no le presagiaban nada bueno para la protagonista femenina de esta novela. En un principio darán palos de ciego, pero una serie de episodios luctuosos, y algunos enfrentamientos que pudieron haberles costado la vida a ambos personajes, dieron lugar a que se unieran a sus investigaciones Eudora Hastings, la hermana del escritor quien era clienta de la agencia de Calista Langley, y Andrew Langley, su hermano menor, quien se encargaba de realizar las averiguaciones necesarias en torno a quienes solicitaban los servicios de la agencia de presentaciones. Sin duda alguna, las investigaciones que realizan estos personajes son la parte más atractiva de la novela, sin olvidarme de las reuniones que mantienen todos ellos para sacar conclusiones sobre el avance de las mismas, y los siguientes pasos que acuerdan poner en práctica para descubrir a la persona que le envía esos desagradables regalos, y quién o quienes están detrás de las muertes de varias institutrices y la señora Fulton, que regenta un sombrío local de ataúdes y artículos de luto. En esas investigaciones la acción estará presente en varias ocasiones, y el peligro en el que se ven envueltos hace que el lector se mantenga en vilo a lo largo de toda la narración. Para sus averiguaciones, el famoso escritor se servirá de los servicios de un profesional del crimen, Jonathan Pell, de quien se servirá para realizar las investigaciones que le sirven para documentarse para sus novelas de misterio.
Esto último que acabo de comentar da pie a informar al lector que la metaliteratura está presente a lo largo de la novela, en la que en varias ocasiones se menciona el último título que está publicando Trent Hastings por entregas en un diario londinense. Cuando se les presenta la oportunidad, los seguidores de las novelas de misterio de este escritor le comentan sus impresiones sobre las entregas que va publicando sobre esa novela, lo que levantará más de una sonrisa en el lector ante las contestaciones que ofrece el autor. También se hará mención en determinados episodios al detective Clive Stone, personaje que protagoniza esas novelas de misterio que tanta fama le están dado a Trent Hastings, y de cuyos métodos y técnicas de investigación se servirá el escritor para llevarlas a la práctica, lo que sorprenderá a quienes le acompañan ante la mañana que se daba este personaje a la hora de afrontar algunas situaciones que incluso podían poner en peligro su vida.
Otro gran aliciente de la novela que hoy reseño es la exquisita ambientación. Está claro que la autora realizó una exhaustiva labor de documentación para que el lector sintiera que en todo momento realizaba un viaje literario al Londres victoriano. Aunque en la novela no figura fecha alguna en la que se desarrolla la trama, todo hace pensar que tiene lugar en la época que comento en este párrafo. En este sentido, el lector se encuentra con unas escenas muy visuales, que le ayudan a imaginar cómo es la el día a día de los personajes que nos encontramos a lo largo de los capítulos, y las localizaciones por las que se mueven, llegando a adentrarse en lugares y locales de dudosa reputación. Amanda Quick introduce también algunas escenas de corte gótico que le dan un plus de interés a las escenas de misterio, en donde no faltan las médiums que en esa época eran muy solicitadas por la ciudadanía para ponerse en contacto con sus seres queridos que habían pasado al Otro Mundo. A parte de las escenas esotéricas, la escritora británica rodea a los personajes de escenas en las que la densa niebla londinense tiene una presencia destacada, que impide a ambos protagonistas observar con mayor detenimiento los rasgos de quienes intentan dar caza, y que se llevarán más de una sorpresa ante lo que les sucede con algunos coches de punto que alquilan para realizar sus investigaciones. A todo ello hay que añadir las descripciones que ofrece sobre las costumbres de la sociedad de la época, en donde la lectora hace hincapié en detalles que ayudan al lector a familiarizarse con las tradiciones victorianas y comprobar cómo eran las relaciones entre los miembros de las diversas clases sociales, magníficamente representadas a lo largo de los capítulos.
Hasta que la muerte nos separe es una novela de corte romántico histórica cuya trama es lineal, y en la que conoceremos episodios del pasado de los personajes que marcarían sus vidas. Amanda Quick construye unos personajes complejos, a los que conoceremos muy a fondo, sobre todo a los que más peso tienen en la trama. Ofrece al lector reflexiones de los personajes que le dan información sobre su opinión interior ante los episodios a los que hacen referencia. Está escrita con un estilo directo y un lenguaje sencillo, adaptando los diálogos al nivel social de los personajes de la novela. Su lectura es muy fluida, efecto que se verá reforzado por el dominio de los diálogos frente a la narración de una voz omnisciente, lo que nos lleva a tener una información más directa de los personajes, y en donde se vivirán situaciones de tensión narrativa. El lector que guste del domestic noir disfrutará de una lectura atractiva, en donde se encontrará con varios giros que incrementan su atención y mantienen el interés en lo que sucede a lo largo de los capítulos hasta el desenlace que, aunque previsible como es habitual en este género literario, ofrece una resolución de la investigación que llevaban a cabo Calista Langley y Trent Hastings, y que echó por tierra mis suposiciones sobre el origen del envío de los memento mori y de las muertes que tienen lugar a lo largo de la trama. La atracción sentimental entre los dos protagonistas se irá fraguando en un segundo plano a lo largo de la novela de una forma natural, y sin saturar a los lectores con escenas románticas innecesarias. Después de esta agradable sorpresa, está claro que no dudo en que lea alguna otra novela de esta autora, porque quedé muy satisfecho con el resultado de la lectura de esta novela. 


Biografía:


Amanda Quick es una consagrada autora de novelas románticas históricas. Sus más de cuarenta títulos han sido traducidos a numerosos idiomas. Es autora de El peligro de la pasión, Amor a segunda vista, El río sabe tu nombre y El tercer círculo, entre otros éxitos.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y fotografía de la autora, tomados de la web de Megustaleer. 


jueves, 11 de octubre de 2018

Visibilidad cero, de Fernando de Cea.























Datos técnicos:


Título: Visibilidad Cero
Autor: Fernando de Cea
Editorial: Juventud
1ª edición: 1 de marzo de 2018
Encuadernación: Rústica con solapas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-261-4502-4
Nº pág.: 320



Sinopsis:



En abril de 1993 la goleta Pitcairn se hunde en aguas de Ibiza con toda su dotación a bordo.
Entre los tripulantes fallecidos se encuentra Álvaro Durán, un biólogo marino que deja esposa y dos hijos. Han pasado más de veinte años y Marcos, el mayor de los huérfanos, se enfrenta ahora a una nueva tragedia: la muerte de su madre. Enferma terminal, las últimas palabras de la viuda antes de morir son desconcertantes: «Tu padre sigue vivo». A partir de tan sorprendente revelación, Marcos inicia un peligroso viaje existencial que cambiará su vida para siempre. Buscar a la Pitcairn será su meta; descubrir dónde se encuentra su padre le llevará a cruzar el Mediterráneo en un velero donde nada ni nadie es lo que parece.



Opinión Personal:



Esta novela que hoy reseño es la cuarta que leo del escritor madrileño afincado en Sevilla, Fernando de Cea (Madrid, 1958) . Su título es Visibilidad cero, y con ella ganó el XXI Premio Nostromo de Narrativa. Las historias que Fernando de Cea ofrece al lector a través del narrador de turno me atraen porque plantea unas tramas muy atractivas y bien hilvanadas, y las escenas que se suceden a lo largo de los capítulos son muy visuales, aunque en esta ocasión son más concisas para no romper el ritmo de la narración. En todas ellas se nota su pasión por el cine, ya sea de forma implícita o explícita. De hecho, es también crítico cinematográfico, y comparte sus críticas sobre el séptimo arte, a parte de las publicaciones con las que colabora, a través de su blog elblogdeethan.blogspot.com. En este sentido, tiene varios libros publicados, relacionados sobre todo con el cine clásico. Sin embargo, en Visibilidad cero, el cine tiene una presencia prácticamente testimonial, porque solo se encontrarán referencias al séptimo arte en contadas escenas.
(Cabo del Agua-costa de Cartagena)
En Visibilidad cero, Fernando de Cea da un giro en sus publicaciones al decantarse por una novela de aventuras, con un claro sabor a los autores clásicos, aunque sin olvidarse de lo negrocriminal que tiene una trascendental presencia en la trama, ya que el lector comprobará cómo en ella hay ingredientes de novela negra, policíaca y domestic noir, y la intriga está asegurada a lo largo de su desarrollo. Pese a que es una muy buena lectura, sin embargo eché en falta un glosario de términos marinos que el autor utiliza en algunos capítulos, pues he de reconocer que había algún párrafo en los que no me enteraba de las maniobras que se llevaban a cabo en los dos barcos que se mencionan en la novela. Sin embargo, en absoluto afecta al hilo argumental, ya que su lectura me resultó muy adictiva porque me gustan mucho las novelas en las que nada ni nadie es lo que parece, a parte de los giros que se producen a lo largo de su desarrollo, lo que redobla el interés por saber qué va a pasar en los siguientes capítulos. De ahí creo que es un acierto el título de la novela que, en un principio, no dice nada al lector pero, a medida que avanzan los capítulos, hace referencia a diversos aspectos que guardan relación con el protagonista de la novela: las inmersiones que realizan dos de los personajes de la novela, la niebla que también está presente en algunos capítulos o la referencia que se hace en la sinopsis en la que nada ni nadie es lo que parece.

En lo referente a las alusiones literarias a los autores clásicos de novelas de aventuras, se menciona de forma muy directa escritores como Herman Meville y su archiconocido personaje de Moby Dick, capitán Ahab, o también a Jack Landon, al mencionar a Wolf Larsen, personaje de su novela El lobo de mar: Ambos personajes hacen referencia a la actitud que muestra quien gobierna la Pitcoirn en algunas escenas en las que pone en riesgo a su tripulación. Aunque el mayor protagonismo se lo lleva, sin lugar a dudas, Robert Louis Stevenson y su archiconocida La isla del tesoro, que estará presente a lo largo de los capítulos tanto de forma directa como indirecta en ambas líneas temporales. Tampoco me olvido de Agatha Christie, pues el autor confunde al lector a la hora de averiguar quién o quienes son los autores de los asesinatos que se cometen en el Tres Forcas, nombre del velero de la segunda línea temporal de esta novela, y por las explicaciones que se dan a la hora de conocer los motivos por los que se cometieron los asesinatos mencionados anteriormente. También el autor hace referencia al personaje de la Ilíada, Ulises, o a los barcos fantasmas ante la virulencia de los temporales a los que se enfrentan ambos veleros. La tradición marinera está también muy presente: ejemplo de ello es lo que sucede en el primer capítulo, porque se relata un castigo al que es sometido uno de los tripulantes de la goleta Pitcoirn, que mantiene al lector en vilo porque se pregunta si llevarán ese castigo hasta las últimas consecuencias. También se refiere a la tradición marinera el cambio de nombre de la goleta y las consecuencias que pueden derivarse teniendo en cuenta las supersticiones que hay al respecto entre los marinos.
(Petit Socco-Tánger)
Dos son dos las líneas temporales que se encuentra el lector a lo largo de la novela, que convergen cuando el desenlace está próximo: la primera de ellas comienza en el Mar de Alborán, transcurre en abril de 1993, es relatada en primera persona y no sabremos hasta los últimos capítulos a quién pertenece esta voz narrativa. La segunda transcurre desde principios de octubre a principios de noviembre de 2017, y es relatada por un narrador omnisciente desde el punto de vista de Marcos, que estará prácticamente presente en todos los capítulos que la conforman, y decide llevar a cabo las investigaciones tras el secreto que le desvela su madre. Pese a que son pocos los capítulos que conforman la primera de ellas, en relación con la mayor extensión de la segunda, no por ello le resto menor interés; más bien diría que al contrario, porque es una subtrama intensa, bien construida, atractiva y con esas influencias clásicas que nos invitan a recordar las novelas que menciono en el párrafo anterior de esta reseña. Fernando de Cea las planifica de tal forma que ambas constituyen un compacto engranaje, ya que cuando el lector se acerca al desenlace, comprueba cómo van encajando todas las piezas desperdigadas a lo largo de los capítulos, sin quedar suelta ninguna de ellas; incluso diría que le anima a que intente averiguar qué le sucedió realmente a Álvaro Durán, pese a que nada ni nadie es lo que parece, así como descubrir los secretos que esconden los personajes de ambas líneas temporales y los motivos que les incitan a actuar de la forma en que lo hacen.

Buena parte del argumento de Visibilidad cero transcurre en aguas mediterráneas, pero el lector visitará también una serie de localizaciones que, de forma directa o indirecta, sirven para que se reconstruyan los episodios que sucedieron en torno a Álvaro Durán, padre del protagonista de esta novela. Sevilla es el punto de partida del que también sería un viaje iniciático de Marcos, y desde la capital andaluza se desplazará a Madrid, Barcelona, Melilla o Tánger. Los dos navíos surcarán sobre todo el Mediterráneo occidental, navegando por el Mar de Alborán, el Estrecho de Gibraltar y Las Islas Chafarinas, que también tendrán una destacada presencia en la novela, porque estos tres islotes son claves para las investigaciones que realiza Marcos. Un viaje imprevisible no exento de peligros, en el que Marcos se enfrenta a una aventura incierta; de hecho, en más de una ocasión comentará que tiene la sensación de que alguien está vigilando sus pasos. Se encontrará también con algún asesinato, que pondrá al descubierto las verdaderas intenciones de algunos de los miembros de la tripulación que le acompaña. A este viaje se le unirá Nicole, una belga de la que quedará prendado, y con la que se tropezará literalmente en «la piscina del gimnasio que visitaba a la salida del trabajo. Lo usaba como alternativa más asequible para relajarse que salir a navegar con el Niágara» (pág. 35). Junto a Nicole, el lector conocerá a un variopinto grupo de personajes secundarios bien perfilados y todos ellos prácticamente estereotipados, con los que el autor se ajusta a lo que ya comenté sobre los rasgos clásicos que le confiere a la novela que hoy reseño. Siete de esos personajes encabezarán cada una de las partes en las que se divide Visibilidad cero, quienes serán los que mayor peso tengan en ambas tramas. Algunos de ellos nos recordarán a los marineros de la peor calaña de las novelas de aventuras que leíamos en nuestra juventud, mezclados con otros que se nos hacen muy cercanos, sobre todo si el lector conoce el ambiente que se vive en las zonas portuarias.

Visibilidad cero es una novela en la que el lector tiene la intriga asegurada a lo largo de los capítulos que la conforman. La tensión narrativa está muy presente, así como unos giros inesperados que incrementan el interés por lo que sucede en los siguientes episodios. Está escrita con un lenguaje sencillo, cuidado, con presencia de términos marinos en algunas fases de la narración, aunque no interrumpen el ritmo de la trama, porque la mayoría de ellos se refieren a maniobras que hacen ambas embarcaciones. El ritmo de lectura es muy fluido y adictivo, y apenas decae a lo largo de la novela. Fernando de Cea dosifica de forma acertada entre ambas líneas temporales los datos que ofrece para que el lector tenga una clara composición de lo ocurrido en torno a la figura del padre de Marcos. Como dice la sinopsis, nada ni nadie es lo que parece, porque el lector conocerá a lo largo de los capítulos cuál era realmente la misión que llevaba a cabo Álvaro Durán en el Pitcairn, y a qué se dedicaba la tripulación de la goleta que se había alquilado a la empresa constituida por su padre y su tío, lo que le confiere a la novela rasgos claros del género negrocriminal.


Biografía:


Fernando de Cea (Madrid, 1958) es capitán de fragata de la Armada, licenciado en Economía y crítico de cine. Colaborador habitual de revistas culturales, ha publicado artículos, reseñas y críticas en prensa escrita, medios digitales y en su blog de cine, El blog de Ethan elblogdeethan.blogspot.com).
Es autor de las novelas Puentes y Sombras 
(2012) (reseña), Cenizas para un blues (2014) (reseña) y El suave roce de tu pelo (2016, finalista del Primer premio “Alféizar” de novela) (reseña); y de los ensayos El autoremake en el cine. ¿Obsesión o repetición? (2014) y Cine y Navegación. Los siete mares en setenta películas (2018). En 2014 gana el premio local del IV Certamen Internacional de Novela Corta “Giralda” con la obra La habitación 104.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía del autor y fotografía de Fernando de Cea, tomados de la web de la editorial. Imagen de Cabo del Agua, tomada de Wikipedia. Imagen del Petit Socco, en Tánger, tomada de la web Made in Tánger. 







jueves, 31 de mayo de 2018

La paradoja del bibliotecario ciego, de Ana Ballabriga y David Zaplana.

























Datos técnicos:


Título: La paradoja del bibliotecario ciego
Autores: Ana Ballabriga/David Zaplana
Editorial: Amazon Publishing
1ª edición: 27/03/2018
Encuadernación: Tapa blanda
Idioma: Español
ASIN: B0777PR16F
Nº Pág.: 469



Sinopsis:



Confianza y engaño, fidelidad y traición, amor y abuso.
¿Qué hacer cuando tus peores miedos, tus más siniestras pesadillas, tus recuerdos más amargos se agazapan junto a ti, tras la puerta contigua, o duermen a tu lado, en tu misma cama?
Poco imaginaba Camilo, escritor de novela negra de gran éxito aunque de escasa altura literaria, que el hallazgo de una llave escondida dentro de una pistola que perteneció a su padre iba a desatar una serie de acontecimientos que revelarían secretos de sus seres más cercanos y de sí mismo. Poco a poco, los miembros de su familia se adentran en un laberinto infernal del que no saben escapar... acaso porque no existe salida.
En esta novela negra, coral y no exenta de crítica social, los personajes se ven envueltos en una espiral imparable de violencia en la que cada uno se muestra como víctima y verdugo, donde el claroscuro del alma humana aflora con todo su esplendor y muestra también su faceta más oscura.




Opinión Personal:




Si la memoria no me falla, La paradoja del bibliotecario ciego es la primera novela que leo escrita a cuatro manos. Leí varias reseñas muy positivas sobre el título que hoy reseño por lo que, cuando Laky la ofertó mediante sorteo para quienes estuvieran interesados en leerla y tomaran parte en el mes temático dedicado a la metaliteratura, no me lo pensé y tuve la suerte de ser uno de los afortunados en hacerme con uno de los tres ejemplares que se ofertaban. El resultado de su lectura fue muy satisfactorio, aunque con algunas puntualizaciones que aclararé a lo largo de esta reseña. Y aquí viene el primer pero que le pongo a esta novela, y no es otro que su título, porque durante la primera parte de la mitad de la trama me preguntaba por su origen: guarda relación con Borges y Umberto Eco, y la obra que lo encumbró, como es El nombre de la rosa, pero me quedé con las ganas de saber el porqué real del mismo, ya que la conversación que mantienen por dos veces dos de los personajes de la novela, Félix y Martirio, me dejó un tanto decepcionado, ya que uno de ellos ofrece su opinión ante el posible significado, y su interlocutor le responde que podría ser ese el razonamiento, pero que se lo explicaría en otro momento; y ahí terminó ese debate.
(Antiguo barrio del Molinete, Cartagena-Murcia)
La paradoja del bibliotecario ciego es una novela negra -diría que muy negra, con elementos propios del género literario que se conoce como domestic noir, por las investigaciones que llevan a cabo Camilo, -un escritor de este género literario de gran éxito aunque con escasa altura literaria, como indica la sinopsis- y Pura, porque el fallecido padre del autor le pide a través de un escrito que encuentra en una caja de seguridad de un banco de Cartagena, que finalice la investigación de un crimen cometido hace veinte años y que afecta al personaje femenino que le acompaña en las pesquisas que llevan a cabo. Esta sería una de las subtramas, pero hay otras que atraen el interés del lector y que, como también adelanta la sinopsis, se refieren a la violencia de género, al acoso escolar, el maltrato animal, los engaños e infidelidades, o el tema del alzhéimer, que empezará a manifestarse en uno de los personajes, sin olvidarme de la referencia que se hace a la inmigración y al racismo a través de una de las tres familias que cobran protagonismo en la trama, a través de los personajes de Halima y su hija Turia, sobre todo: la primera de ellas trabaja en la casa del escritor, y Turia es amiga de Sergio, uno de los dos sobrinos del protagonista. Como puede comprobar el lector, tiene ante sí una trama compleja con una serie de subtramas que la enriquecen, y que los autores van cerrando a medida que se acerca el desenlace de la novela. En este sentido, aquí viene otro pero mío, ya que en el capítulo 79, que hace las funciones de epílogo, el lector comprobará que se da un salto hasta 2018 y el narrador informa cómo es en esa fecha la situación de los personajes a los que cita: me faltó saber qué le había sucedido a Antonio tras la denuncia interpuesta contra él, porque veo que llama a su hijo Sergio para decirle que la abuela Martirio se está muriendo, y que otro de los personajes, Beatriz, a los que se refiere el narrador en este capítulo, era ahora la madrastra de sus sobrinos, el ya mencionado Sergio, y su hermana Paula.

Lo que más me atrajo de La paradoja del bibliotecario ciego es el componente metaliterario que el lector se encontrará a lo largo de los capítulos, porque no solo se hacen alusiones a autores como Jorge Luis Borges o Umberto Eco y su novela El nombre de la rosa, sino que me encontré también con diversas facetas muy ligadas sobre todo a los escritores, lo que aprovechan muy bien los autores para hacer interesantes reflexiones a través de los personajes en torno al mundo literario, y teniendo como eje central de las mismas la labor como escritor del protagonista de este título que hoy reseño. En este sentido, destacaría el diálogo que mantienen en el capítulo 26, Félix y Camilo, en torno a la novela El nombre de la rosa: como digo en estos casos, no tiene desperdicio el análisis de Félix sobre la magnífica obra de Umberto Eco; y los dardos que le lanza a Camilo sobre su labor como escritor. También me atrajo la conversación entre Felipe, amigo y compañero de su padre, a quien ayudó a entrar en el Cuerpo de Policía, y fue su superior durante muchos años, en el que alecciona al autor para que se aproveche de su situación como escritor de éxito, y del éxito, para que mueva a la sociedad ante los problemas que le afectan. No me olvido de las menciones que se hacen a la obra literaria de Camilo, en una de las cuales se habla sobre la creación del personaje principal de sus novelas, el guardia civil Fulgencio León, y el desenlace que tenía preparado para este personaje.
(Museo Nacional de Arqueología Subacuática, Cartagena-Murcia)
Ana Ballabriga y David Zaplana ofrecen al lector un elenco de personajes muy atractivos, todos ellos construidos con mucha profundidad y, en mi modesta opinión, muy creíbles y cercanos, de los que a lo largo de los capítulos conoceremos sus luces y sus sombras porque, como indica la sinopsis, se desatan una serie de acontecimientos que revelarían secretos de los seres más cercanos de Camilo y de sí mismo. Estamos ante una novela de historias cruzadas y de personajes que mantendrán la atención del lector en todo momento, provocando que las páginas se vayan sucediendo de una forma casi vertiginosa, con el giro brutal que tiene lugar en los capítulos ya próximos al desenlace, y que seguro sorprenderá a más de un lector ante las revelaciones que recibe Camilo cuando cree estar cerca de cumplir los deseos de su padre. Aunque de la sinopsis se deduce que el mencionado Camilo es el personaje principal de la trama, puede decirse que el lector tiene ante sí una novela coral, porque junto a él se encontrará con un magnífico elenco de personajes secundarios de los que se irá conociendo su historia a lo largo de los capítulos, y los episodios en los que toman parte no dejarán indiferente al lector ante los temas que les afectan, muy actuales por desgracia en nuestra sociedad, por lo que la novela está también muy cargada de crítica social. Como bien dice uno de ellos, los problemas que nos afectan pueden estar provocados por alguien muy próximo a nosotros, incluso pertenecer a nuestro círculo familiar, por lo que en muchas ocasiones no nos damos cuenta de que comparte con nosotros el día a día. El lector se encontrará con personajes con los que es difícil empatizar, por esos claroscuros que les acompañan; pero, como digo en estos casos, lo que importa es que estén bien construidos y sean creíbles: y ya lo creo que son. De entre todos ellos, destacaría la figura de Félix, sin olvidarme del peso que tiene Martirio a medida que se desarrolla la trama. Félix me atrajo tanto por sus reflexiones, como por su relación con su nieto Sergio: los autores hacen un perfecto símil al comparar a ambos con los personajes principales de la película Karate Kid, por la influencia que ejerce uno sobre otro, ante los problemas que le acorralan, y ve en él una tabla de salvación que puede ayudarle a enfrentarse a ellos.

Otro apartado que no me convenció mucho de La paradoja del bibliotecario ciego es la ambientación espacio-temporal. Los autores sitúan la trama de la novela en 2011, y posteriormente da un salto en el último capítulo hasta 2018. Me pregunté en más de una ocasión por qué se había elegido esta fecha para ubicar la trama, dado que en ningún momento se hace mención a hechos que hayan ocurrido a lo largo de ese año y que guardasen relación con los temas que se tratan en la novela, salvo que se cita en un momento dado que los crímenes que investiga Camilo tuvieron lugar hace veinte años. Los personajes se mueven por varias localizaciones de la ciudad de Cartagena, aunque el lector comprobará que apenas se hace mención a ellos, salvo a través de los nombres de las calles o plazas por las tienen lugar los escenarios que se relatan, y algunos datos puntuales que ofrecen sobre determinadas localizaciones por las que se mueven los personajes. Soy de los que piensan que en un thriller o novela negra la ambientación desempeña un papel destacado que en muchos casos juega un papel destacado en la trama, y en otros sirve para sorprender a los lectores ante la visión que se nos ofrece de la población en la que tienen lugar los episodios relatados por el narrador de turno, sobre todo si le resulta muy familiar.

La paradoja del bibliotecario ciego es una novela que está bien escrita, con un estilo directo y un ritmo que se acelera o suaviza según lo requiera los episodios que tienen lugar en cada capítulo. El lector tiene ante sí una lectura adictiva, muy entretenida, y una trama bien hilvanada, que atrae en todo momento su atención, para que no pierda detalle de todo lo que ocurre a lo largo de los 79 capítulos de corta extensión en que está estructurada la novela, todos ellos relatados por un narrador omnisciente. Sin duda alguna, y pese a los pequeños peros que comento a lo largo de mi reseña, merece la pena su lectura, por los temas que trata la novela, y por la profundidad de los personajes que se enfrentan a ellos.




Biografía:




Ana Ballabriga y David Zaplana se conocieron en Valencia, cuando él estudiaba una ingeniería y ella psicología. Su compartida pasión por el arte de contar historias los llevó a hilar y escribir su primera novela. Unos años más tarde se adentraron también en el ámbito de la creación audiovisual y en 2006 fundaron su propia productora, ADN Visual. Después de recibir varios premios por cortometrajes y relatos, en 2007 se editó su novela Tras el sol de Cartagena, y en 2010 Morbo gótico.
Aunque continuaron escribiendo, sus siguientes obras permanecieron sin publicarse hasta 2015, cuando Tras el sol de Cartagena encontró una segunda vida en Amazon. En 2016 presentaron también en esta plataforma la primera novela que habían escrito, Cruzados en el tiempo, y la última, Ningún escocés verdadero, ganadora del Premio Indie de Amazon en 2016.
En la actualidad ambos viven en Cartagena y compaginan el trabajo y la crianza de sus dos hijos con la escritura.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de los autores, tomados de Amazon. Imagen del antiguo barrio de El Molinete, en Cartagena, tomado de la web de Planout. Imagen del Museo Nacional de Argeología Subacuática de Cartagena, tomada de Wikipedia. Fotografía de Ana Ballabriga y David Zaplana, de la web  de lecturalia.