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miércoles, 30 de diciembre de 2020

La isla de los glaciares azules, de Christine Kabus.












Datos técnicos:



Título: La isla de los glaciares azules.

Título original: Insel der blauen Gletscher.

Autora: Christine Kabus.

Traducción: Paula Aguiriano.

Editorial: Ediciones B (Grupo PRH).

1ª edición: Mayo/2015.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-666-5707-5.

Idioma: Español.

Nº pág.: 568.



Sinopsis:



Tras seducir a los lectores en español con En el corazón de los fiordos e Hijas de la luz del norte, Christine Kabus se consagra definitivamente como la autora landscape más exitosa en el mundo, después de Sarah Lark, gracias a la ambientación escandinava de sus novelas y su maestría a la hora de retratar historias de mujeres con misterio e intriga. El resultado es todo un hallazgo.

Alemania y Círculo Polar Ártico, 2013. Hanna decide reajustar su vida y volver a ejercer de periodista. Pronto le encargan un cuaderno de viaje sobre el solitario archipiélago que hay más allá del Círculo Polar Ártico. Allí conoce a un interesante investigador, con quien explora el paisaje único de la isla de Spitsbergen, hasta que descubre un cadáver cubierto por el hielo durante década... y decide profundizar en su misterio.

Cuenca del Ruhr, 1907. En lugar de seguir los deseos de sus padres y buscar un marido, Emilie hace un pacto con su hermano menor: se disfrazará de hombre y se hará pasar por él en la expedición al Ártico en la que debía participar. Pero pronto se percata de que ella no es la única que oculta algo.



Opinión Personal:



Cierro 2020 con la lectura y reseña de La isla de los glaciares azules, catalogada como landscape, un subgénero literario al que poco a poco me voy habituando, y cuyos títulos me atraen según qué temáticas aborden las autoras de turno en las historias que ofrecen a los lectores. En este sentido, me llamó la atención Christine Kabus (Alemania, 1964) porque, si las tramas de la gran mayoría de los títulos que se encuadran en este subgénero literario están ambientadas en países cálidos y exóticos, rompe con las pautas habituales que las marcan, ya que en sus obras los lectores se encontrarán con personajes que buscan una nueva oportunidad en los países escandinavos. Éste es el cuarto título que leo de su autoría, y seguiré muy pendiente de su narrativa, porque me gusta las historias que cuenta y el estilo narrativo sencillo, a la par que cautivador, con el que envuelve a los lectores con la maestría a la hora de retratar historias de mujeres con misterio e intriga.

(Sulzbach-Rosenberg-Alemani)

La isla de los glaciares azules supone un gran colofón a un año de muy buenas lectura  aunque, sin embargo, no las disfruté como acostumbro, porque supongo que influiría mucho en ello las circunstancias extraordinarias que vivimos casi todo este año, al que por fin ya despedimos. El lector se encontrará con un tocho de 568 páginas, pero Christine Kabus le imprime un ritmo fluido y una voz narrativa amena, pese a que en algunos tramos predominan las descripciones de los paisajes por los que se mueven los personajes, lo que ayuda a que con el paso de los capítulos se olvide de que le espera un largo viaje literario hasta llegar al desenlace. Sin embargo, se percibe que los traza con mucha pasión, por lo que consigue imantarnos con las magníficas estampas que pinta el narrador omnisciente, porque esa fue la sensación que tuve en todo momento cuando describe los escenarios por los que se mueven los personajes, en los que la belleza de los paisajes ensombrece su intervención en algunas fases del desarrollo de la trama.

Christine Kabus construye una historia solvente, en la que el lector comprobará cómo las dos líneas temporales transcurren paralelas y se van alternando a lo largo de los 61 capítulos cortos en los que se estructura la trama, para confluir en cierto modo en un desenlace que atraerá su atención. En este sentido, me dije que tal y como están planificados los capítulos y se suceden a lo largo de su desarrollo, conforman un verdadero puzzle. De hecho, me pregunté durante toda la lectura qué relación tenía el prólogo con el que empieza la novela con los capítulos que la conforman, respuesta que no encontraría hasta llegar al tramo final. El puzzle que planificó la autora me mantuvo muy pendiente de todo lo que sucede durante el desarrollo de la trama, sobre todo desde que se producen una serie de giros que atrajeron mi atención, e incluso me dije que uno de ellos incrementaba la intriga ante los interrogantes que se planteaba la protagonista de la primera línea temporal, porque Hanna sintió la necesidad de profundizar el misterio que esconde un cadáver cubierto por el hielo durante décadas, como adelanta la sinopsis.

(Catedral del Ártico-Tromso-Noruega)
La isla de los glaciares azules es la historia de dos mujeres separadas por el tiempo, pero que ven cómo cambia su destino, pese a que ya tenían encauzado su futuro más próximo, si bien por diferentes circunstancias; sin embargo, un giro en su ciclo vital les llevará a vivir unos episodios en cierto modo paralelos que atraerán la atención del lector porque comprobarán cómo les conducen a descubrir una cierta relación entre ellas. Emilie sabe que su vida está predeterminada desde el día en el que cumple 21 años, en el que sus padres le indican el camino a seguir, pese a que no está muy conforme con el destino que le espera. Hanna es una reportera de viajes que está casada con un directivo con el que siente que su convivencia se ha distanciado hace ya algunos años, y sus dos hijos están ya en edad universitaria, por lo que toma la decisión de darle un nuevo rumbo a su vida. Pero el destino predeterminado de Emilie dará un vuelco desde que viaja a Berlín para establecerse durante un tiempo con su tía Franziska, porque consideran que es una oportunidad maravillosa para introducirla en la alta sociedad. Su hermano menor Max estudia en la capital alemana, por lo que tendrá tiempo también para estar con él pero, tras una confesión que le hace éste, decide suplantarlo en la expedición que lo llevaría a Spitsbergen para realizar durante unos días un trabajo que le había encargado su profesor de Biología. Hanna decide reincorporarse a su antigua profesión y se traslada a Múnich, en donde la redactora jefe de la revista femenina en la que había trabajado le propone que colabore con ellos, y acepta el encargo, si bien en un principio se decepciona ante el destino que le señalan, porque tiene que presentar un reportaje sobre Siptsbergen, la mayor de las islas del archipiélago Svalbard.

Emilie Berghoff y Hanna Keller, de soltera Vogel, son las protagonistas de ambas líneas temporales, y atraerán la atención del lector a lo largo de los capítulos alternos en los que estará muy pendiente de sus peripecias. En mi caso, me resultó más atractiva la subtrama de la segunda línea temporal que la de la primera, si bien ambas se complementan de tal forma que incluso el lector podrá comprobar cómo los personajes de la trama actual se interesan por estudiar los cambios que se producen en el Océano Glacial Ártico, teniendo para ello muy en cuenta la expediciones que se realizaron en el pasado. En este sentido, me resultaron muy interesantes y diría que instructivas las conversaciones que mantienen los personajes de esta línea temporal en torno a los estudios que realizan los científicos noruegos sobre los parajes que se mencionan en la novela, en los que se percibe el respeto al paisaje que les rodea, así como la preocupación que muestran por el cambio climático. Pero también atrajeron mi atención las condiciones en las que se realizaban las expediciones a los territorios polares a principios del siglo pasado, los estudios que llevaban a cabo y los métodos técnicos que utilizaban para ello, así como la experimentación con nuevos aparatos que les permitirían mejorar sus investigaciones científicas. Christine Kabus cuida con mimo todo lo que se refiere al ámbito social que rodea a ambas protagonistas en la época que se desarrolla la respectiva subtrama. En la subtrama que se desarrolla en 1907 atrae la atención del lector el ambiente costumbrista encorsetado en el que vive Emilie, cuya vida está supeditada a las decisiones que tome su padre Gustav Berghoff, así como también el ambiente patriótico que se respira en el seno familiar, sobre todo en el cabeza de familia y el hijo mayor, en lo que respecta a su admiración por la figura del emperador alemán Guillermo II, el último káiser. En la primera línea temporal cambian las relaciones sociales, si bien atrajo mucho mi atención el trato que mantienen los noruegos en su ámbito social, así como el alto nivel cultural y económico que se percibe a través de los personajes de esta época, así como la influencia que tiene en su día a día la duración de la luz solar.

(Kings Bay-Ny-Alesund-Noruega)

La isla de los glaciares azules es una novela landscape que contiene una historia entretenida de paisajes y personajes, así como también puede decirse que es una novela de viajes por las descripciones que realiza el narrador omnisciente sobre los lugares que describe la voz narrativa, y que aprovecha para contar historias, curiosidades y costumbres. Christine Kabus le confiere al desarrollo de la trama un ritmo fluido, aunque decae en algunos tramos en los que predomina la narración, si bien la lectura es amena. Está escrito con un estilo directo y un lenguaje sencillo, a la par que cuidado y cautivador, diría que influenciado por sus trabajos como guionista para varias series de televisión, como indica su biografía. También se percibe la maestría con la que construye historias de mujeres y pasión con la que describe los exóticos e inhóspitos parajes árticos. En este sentido, supongo que al igual que me pasó a mí, a la mayoría de quienes leyeron esta novela les atraería la adaptación que muestran los personajes tanto al clima como a la duración de la luz solar. La autora construye dos subtramas protagonizadas cada una de ellas por una mujer que atrae la atención del lector, sobre todo por los moldes con los que rompe el Emilie en la segunda línea temporal, al rebelarse contra la rígida decisión adoptada por su padre, pero también al llevar a la práctica una decisión que para ella puede suponer un grave riesgo si es descubierta. En esta segunda línea temporal se encontrará con un variopinto grupo de personajes que conforman la expedición, sobre todo por los secretos que esconden algunos de ellos, y salen a relucir en la primera línea temporal, así como las relaciones y disputas que mantienen, algunas de las cuales sorprenderán al lector. La historia de Hanna es quizás más lineal, aunque también hay algún giro atractivo, y en la que las segundas oportunidades muestran cómo ayudan a olvidar el disgusto que supone romper con un proyecto que suponía definitivo.


Biografía:


Christine Kabus nació en 1964 en Wurzburgo. Estudió literatura e historia en Múnich y Heidelberg. Ha sido asistente de dirección y dramaturga, trabajando en varios teatros así como en la industria del cine y como guionista para varias series de televisión. Desde muy joven se sintió fascinada por los paisajes escandinavos, gracias a la lectura de las obras de Astrid Lindgren y Lagerlöf Selma, y muy especialmente le hechizó el insólito, indómito e original paisaje de Noruega, razón por la que empezó a aprender noruego y a estudiar la historia de este fascinante territorio. Su primera novela, En el corazón de los fiordos (reseña), ha cosechado un gran éxito entre lectores y libreros, convirtiendo a la autora en uno de los referentes del género Landscape en nuestro país. Con Hijas de la luz del norte (reseña), Kabus continúa desentrañando los secretos y el esplendor de un país tan misterioso como brillante como es Noruega. El secreto del solsticio de verano (Ediciones B, 2016) (reseña).

Nota: Datos técnicos, fotografía y biografía de la autora, tomados de la web de Megustaleer. Imagen de Sulzbach-Rosenberg, tomada de la web Agoda. Imagen de La Catedral del Ártico en Tromso, tomada de la web Viaje a Escandinavia. Imagen de Kings Bay-Ny Alesund, Svalbard, tomada de la web Dark Season Blues. 







sábado, 28 de diciembre de 2019

El amante de la Patagonia, de Isabelle Autissier.




















Datos técnicos:


Título: El amante de la Patagonia.
Título original: L´amant de Patagonie.
Autora: Isabelle Autissier.
Traductor: Manuel Serrat Crespo.
Editorial: B de Books (Grupo PRH) (enlace).
1ª edición: 16/nov/2014.
Formato: Ebook.
Idioma: Español.
Nº páginas: 256.



Sinopsis:


Ushuaia, 1880. Emily, una joven escocesa huérfana de dieciséis años, es enviada a la Patagonia como cuidadora de los hijos del reverendo de la región en su tarea de evangelización del Nuevo Mundo.
Emily desconoce por completo el territorio que le espera, pero rápidamente percibirá la belleza salvaje de la naturaleza, el esplendor áspero de los pueblos, con sus aguas y sus bosques inmersos en un sol intenso, frío y luminoso.
Emily, bella e inocente, también descubrirá el amor con Aneki, un nativo yámana. Será entonces cuando su vida cambie de repente y para siempre: condenada a seguir los códigos y las leyes de la civilización blanca, Emily se fugará con él, intentando vivir una pasión libre en medio de la feroz colonización de las tierras de la Patagonia.


Opinión Personal:


Para completar el Reto Genérico que organiza Laky, la administradora del blog Libros que hay que leer, me faltaba la lectura y reseña de una novela landscape. Me llevé una grata sorpresa al encontrarme con el que entendí que era el título que sigue las pautas que un lector asiduo de este subgénero literario se encuentra en las novelas que lo conforman, El amante de la Patagonia, de la escritora y aventurera francesa Isabelle Autissier. Y comento lo de grata sorpresa porque últimamente soy un asiduo viajante literario a la Patagonia argentina, por lo que me dije que era una nueva excusa y oportunidad para acercarme al extremo austral de América del Sur. El lector se encuentra con un relato evocador, porque una de las dos voces narrativas es la de Emily, quien narra en primera persona y ya desde sus últimos años de vida, todo lo que vivió desde que tuvo que partir de Escocia para emplearse como gobernanta en casa del reverendo Bentley.
(Ushuaia-Argentina)
Uno de los grandes atractivos de El amante de la Patagonia, y por el que recomiendo su lectura sin dudarlo, es porque disfruté mucho con las magníficas descripciones que realiza la escritora y aventurera francesa, de los espectaculares parajes inhóspitos por los que se mueven tanto los colonos que formaban parte de la misión anglicana que se había instalado en Ushuaia para evangelizar a los nativos, como los que forman parte del hábitat natural en el que se mueven los indios yámanas. Tal y como son descritas me daba la sensación de que tenía ante mi verdaderas postales de la zona, en las que se me mostraban la flora y la fauna, así como escenas en las que los indígenas salían a recolectar alimentos o a pescar en sus frágiles y rudimentarias canoas.

El amante de la Patagonia es la historia de Emily, una joven escocesa que ve cómo su vida da un vuelco desde el momento en el que fallece su padre y se traslada a vivir a Grenook con el reverendo Mac Kay, un pariente lejano de su madre. La misiva que recibe el reverendo del pastor Bentley solicitando la necesidad de una muchacha que ayudase a su mujer en el cuidado de sus hijos, así como a las mujeres y a los niños indígenas, cambia el destino de la protagonista de esta novela. Creo que esta información inicial que facilito más la que adelanta la sinopsis, es suficiente para que el lector descubra por si mismo las vicisitudes por las que atraviesa este personaje a lo largo del desarrollo de la trama. Una trama que me resultó muy atractiva por lo que ya comenté en el primer párrafo de esta reseña, sino que el lector tiene el añadido de que se suceden una serie de episodios que atraen su atención, y también se encontrará con algunos giros que incrementan su curiosidad por averiguar qué le espera hasta que llegue al desenlace, tal y como se van desarrollando los hechos que giran en torno a la protagonista y narradora de esta obra de Isabelle Autisssier. Aunque también el lector se encontrará con otra narradora en primera persona, cuyo relato se intercala entre el de Emily, y que me dio a entender que servía como una suerte de introducción a lo que sucedería en los episodios siguientes.
(Glaciar Martial-Ushuaia-Argentina)
En mi modesta opinión, El amante de la Patagonia es una novela de emociones, sentimientos, sensaciones y reflexiones. El lector percibe cómo las emociones, sentimientos y sensaciones se van manifestando en Emily, y cómo se acentúan cada vez más en este personaje, porque se siente atraído por las costumbres de los indios yámanas, pese a su rechazo inicial. La joven escocesa descubre el amor con Aneki, y esto le hace cambiar su percepción sobre los indígenas, por lo que se encuentra en una encrucijada entre dos culturas totalmente diferentes. Sin embargo, la protagonista tiene muy claro cuál es su sitio, pese a que sabe que está condenada a seguir los códigos y las leyes de la civilización blanca, aunque no duda en fugarse con Aneki, si bien es consciente de que corre el riesgo de que el reverendo ordene perseguirla o teme que la capturen porque saben que debe de regresar a Ouchouaya. En este sentido, lo que más me atrajo fueron las reflexiones que Emily hace a lo largo del relato en relación con la distinta percepción que tienen colonos e indígenas sobre el servicio que les aporta la naturaleza para su vida diaria, a las que hay que añadir los diálogos que mantiene al respecto con las nativas; diálogos que, sin duda alguna, no resultan indiferentes al lector, pese a que algunas exposiciones que hacen estas indígenas nos parezcan un tanto simples.

La narradora relata también escenas costumbristas a lo largo de la novela: por un lado describe el día a día en la colonia en la que el reverendo Bentley desembarca con la misión de evangelizar a los indígenas de esa zona de la Patagonia argentina. Pero también refleja la vida primitiva de los indios yámanes, desde cómo establecen sus asentamientos hasta el concepto que tienen de familia y el reparto de tareas que les corresponden según sean hombres o mujeres. En este sentido, llamará la atención del lector la escasa indumentaria con la que apenas cubren sus cuerpos, pese a la dureza del clima, y comprobará también cómo el hecho de que mantengan un contacto cada vez más frecuente con los colonos provoca su contagio de las enfermedades que padecen, siendo demoledoras las consecuencias de estas entre los indígenas, lo que con el paso de los años influirá en la merma de la población nativa. Las supersticiones, los ritos y las creencias de los yámanes también serán mencionadas a lo largo de la novela, como lo podrá comprobar el lector a través de ambas voces narrativas.
(Yámanas-Patagonia)
Si bien El amante de la Patagonia es una novela de poco más de 250 páginas, Isabelle Autissier traza unos personajes bien perfilados. Quien presenta una mayor evolución es Emily, con la que el lector empieza a familiarizarse desde que era una niña inocente y rebelde en Escocia hasta convertirse en una mujer fuerte, decidida, aunque también tendrá sus miedos, indecisiones y enfrentamientos con los colonos, y especialmente con el reverendo Bentley, al saberse en el medio de dos culturas que chocan. Pese a tomar contacto con un mundo que desconocía y la inocencia que se le percibe desde las primeras páginas, no tarda en quedar fascinada y adaptarse al paisaje inhóspito que le rodea, en el que tiene que enfrentarse a la dureza del clima buena parte del año. Junto a Emily, el otro personaje que tiene una gran peso en la trama es Aneki, el nativo yámana con quien descubrirá el amor, si bien este tiene muy claro cuál es el lugar que ocupa, pese a que es uno de los nativos que tiene un mayor contacto con los colonos, hasta el punto de que aprende su idioma. El reverendo Bentley es otro personaje al que también se conocerá, si bien no tanto como a los dos mencionados anteriormente, al igual que la familia de este pastor anglicano, que acogerán a Emily como un miembro más. La familia estará muy presente a lo largo de la trama, porque la protagonista también se acordará en varias ocasiones de su hermano Greg, pero también tiene como tal a los yámanas, porque siente cada vez más ligada a ellos, sobre todo desde que se afianza su relación con Aneki. Puede decirse también que otro personaje más de la novela es la colonia de Ouchouaya, porque la narradora y protagonista mostrará la evolución de este enclave, que da origen a la actual ciudad de Ushuaia.

El amante de la Patagonia es una novela que atrae la atención de quienes disfrutan con este subgénero literario, porque a lo largo de los episodios que la conforman el lector se encuentra con los ingredientes que lo caracterizan; incluso los secretos también están presentes, aunque en esta ocasión en menor medida, pero es mejor que sea el lector que descubra cuál es el personaje que quiere descubrir los secretos que le hacen sospechar sobre su pasado. El amante de la Patagonia es una novela bien escrita, con un estilo directo, y un ritmo de lectura muy ágil y ameno, pese a que hay un claro dominio de la narración frente al diálogo. El dominio que menciono de la narración sobre el diálogo no influyó para que se ralentizara el ritmo de lectura, quizás porque las magníficas descripciones ya mencionadas en esta reseña, así como las que muestra de verdaderas estampas costumbristas que atraen la atención del lector, ayudaron a no sentir esa sensación. Llegados a este punto, atrajo mi atención la presencia en la zona de una expedición científica francesa y los estudios antrolopóligos que realiza el doctor Hyades entre la población indígena y cómo consiguen que estos colaboren en la campaña de antropometría que realiza para establecer, de una vez por todas, el lugar de estas razas en la escala del género humano. Aunque también el lector se encontrará con una mayor presencia de los argentinos en la zona y su deseo de que forme parte de este recién independizado país esa zona de la Patagonia, sin olvidarme de las enemistades y las luchas entre los indígenas de la zona: yámanas, akalufes y onas.


Biografía:


Isabelle Marie Clotilde Autissier (París, 1956), oficial de navegación y escritora, fue la primera mujer en completar la Regata 5 Océanos, dando la vuelta al mundo en velero de competición en 1991. Su larga y brillante trayectoria como deportista de élite se refleja también en sus producciones literarias, con las que también ha obtenido distinciones tales como el Prix Livre et Mer, el Prix Marine y el Premio Maurice-Genevoix. Ha publicado varios libros de entrevistas, ensayo y narrativa, entre los que destacan Kerguelen, le voyageur au pays de l'ombre (2006), Seule la mer s'en souviendra (2009), El amante de la Patagonia (2012) y De repente, solos (finalista del prestigioso Premio Goncourt 2015). Desde 2009 es presidenta la World Wide Fund for Nature en Francia.


Nota. Datos técnicos y sinopsis, tomados de Amazon. Biografía de la autora, tomada de la web de Megustaleer. Imagen de Ushuaia, tomada de la web del diario Clarin. Imagen Glaciar Martial en Ushuaia, tomada de la web Wikipedia. Fotografía de la autora, tomada de wikipedia. Imagen yámanas, tomada de la web Estudiospatagónicos..com.ar





jueves, 18 de octubre de 2018

La tierra del viento, de Javier Arias Artacho.






















Datos técnicos:


Título: La tierra del viento.
Autor: Javier Arias Artacho.
Editorial: Roca Libros
1ª edición: 15/02/2018
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978841709702
Idioma: Español
Nª pág.: 320



Sinopsis:


A finales del siglo XIX, durante los últimos años de la Inglaterra victoriana, una joven muchacha se ve abocada a viajar hacia los confines del mundo después de quedar huérfana. Se trata del sur de Argentina, casi el último puerto habitado antes de alcanzar la Antártida. De Ushuaia, aquel pequeño y lejano enclave fundado por los misioneros anglicanos, solo sabe de asesinatos de colonizadores a manos de sus indígenas, pero también de la construcción de un poblado rodeado de una belleza tan inesperada como desconocida.
Sophie Collinwood acabará aceptando su destino, incluso la posibilidad de casarse con un hacendado inglés para hacerse cargo de la educación de su hijo. Sin embargo, la hacienda de Daniel Summer y su familia parece haber enterrado un misterio que a ella se le irá manifestando poco a poco, en silencio, hasta que la muchacha llegue a comprender que su vida está en peligro.
¿Qué oculta aquella hacienda? ¿Quién habita entre las sombras de aquella casa?



Opinión Personal:

La tierra del viento es la primera novela que leo del escritor Javier Arias Artacho (Barcelona, 1972). Disfruté mucho con su lectura pero, sobre todo, con el estilo narrativo del autor. Me dije en más de una ocasión que es un buen contador de historias y que sabía mantener la atención del lector en todo momento, porque dosifica las escenas más impactantes con las que nos invita a continuar con su lectura, insinuando claramente que algún giro más nos sorprenderá hasta que lleguemos al desenlace, tal y como se sucedían los episodios a lo largo del desarrollo de la trama. Javier Arias Artacho ofrece al lector una novela histórica de lectura amena, ágil y diría que didáctica, por la información que facilita al lector sobre este rincón del mundo del que estoy seguro desconocemos muchos de quienes leyeron esta novela o tienen intención de leerla, sin apabullarnos con datos innecesarios, lo que es de agradecer, sino que lo hace dosificándola bien a través de la narración, bien a través de los diálogos. Pero quienes quieran acercarse a esta novela que hoy reseño, tienen otro aliciente más, porque en ella hay ingredientes propios del género landscape, que poco a poco va ganando seguidores que se interesan por títulos que se catalogan como tal.
(Ushuaia-Patagonia argentina)
La tierra del viento es la historia de Sophie Collinwood, pero también es la historia de unos colonos anglicanos que empezaban a apuntalar los cimientos de lo que hoy día es Ushuaia, que en la lengua de los indígenas yaganes significa «bahía profunda». A lo largo de los 64 capítulos en los que está estructurada la novela, agrupados en cuatro partes tituladas bien diferenciadas, el lector conocerá las vicisitudes que acompañarán a esta joven de 18 años, desde el momento en el que tiene que abandonar Greenwich (Inglaterra), tras el fallecimiento de su madre y embarcar hacia un destino desconocido a la par que incierto. Sophie acepta la propuesta que le hace Charles Summer, uno de los colonos asentados en ese rincón inhóspito de la Tierra del Fuego, el último lugar habitado más próximo a la Antártida. A lo largo de los capítulos, seguiremos tanto la evolución de esta joven protagonista, como la de la colonia fundada por la Misión Anglicana Patagónica. El viaje será incierto mucho antes de lo que ella imagina, ya que tras una larga travesía y una vez que desembarcan en Punta Arenas, la goleta que los tenía que llevar a destino final naufraga y con ella también se hunden las esperanzas que tenía puestas en su valedor, con quien había acordado que sería la institutriz de su nieto, y que también esperaba que con el paso del tiempo fuese su madre.

Javier Arias Artacho ofrece En La tierra del viento una exquisita conjunción de personajes y naturaleza. A lo largo de los capítulos que conforman la novela, el lector podrá comprobar cómo se mimetizan de tal forma que les resulta muy difícil abandonar ese rincón conocido como el fin del mundo. Quienes deciden afincarse en Ushuaia saben que, pese a ser un lugar inhóspito y que la vida en esos parajes va a ser muy dura, son conscientes de que pueden prosperar en esa colonia, por las muchas posibilidades que les ofrece un paraje todavía por explotar. Junto a los indígenas y los misioneros anglicanos, los argentinos van asentándose en esa parte del planeta, ante el temor de que los chilenos la hagan suya. Pese a lo inhóspito de ese territorio, la fauna y flora autóctonas imantan a quienes contemplan su belleza, como lo comprobará el lector a través de las magníficas y visuales descripciones que ofrece el autor a lo largo de los capítulos; en todo momento tuve la sensación de que visualizaba postales enviadas desde un territorio todavía virgen, apenas modificado por la mano del hombre. Pero no solo encontramos descripciones de los parajes próximos a Ushuaia, sino también del entorno de la hacienda de los Summer en Bahía Viento, y también de los helados territorios que se describen de la Antártida, a donde se organiza una expedición para establecer un observatorio meteorológico y magnético en una latitud lo más próxima posible al círculo polar antártico.
(Parque Nacional Tierra del Fuego-Argentina)
A lo largo de los capítulos, el lector se encuentra con una atractiva galería de personajes, casi todos ellos bien perfilados, sobre todo los que más peso tienen en la trama. Como informa Javier Arias Artacho en la Nota del Autor que acompaña al cuerpo de la novela «Excepto los protagonistas de la novela, todos los demás personajes son reales: Thomas Bridges, John Lawrence, Pedro Godoy, Luis Fique, Robert Whaits… Con algunos de ellos me permito ciertas licencias, como hago con este último, el pastor anglicano a quien convierto en el padre de Dorothy». En mi modesta opinión, entiendo que, a pesar de que Sophie Collinwood es el personaje principal de esta novela, se puede decir que estamos ante un grupo coral, por el papel que desempeñan los personajes secundarios, que tienen mucho peso en la novela. El escritor barcelonés afincado en Valencia, construye unos personajes muy creíbles, y creo que bien encuadrados dentro del período histórico que les toca vivir. De todos ellos el autor nos habla de su pasado en algunas fases de la novela, siendo quizás Eduardo Ariza, el capataz de la hacienda de los Summer, quien más conozcamos en profundidad. Tendremos información más dosificada de la familia Summer, tanto de Charles Summer, como de su esposa Catherine, o sus hijos Daniel y Victoria, sin olvidarme de Adam, el hijo de Daniel, o de Lakuta, la criada indígena que mayor relación tiene con esta familia, y su hermano Jem, que protagoniza algunas escenas que atraen la atención del lector. Serán quizás Catherine y Victoria quienes atraigan la mayor atención del lector, tanto por su fuerte carácter como por sus continuos enfrentamientos con Sophie. Ambas esconden secretos que sorprenden al lector a medida que los va conociendo. Conoceremos también los motivos que impulsan a Daniel Summer a actuar de la forma en que lo hace, quien pasaba buena parte de su tiempo buscando oro en Yendegaia. Pero también el lector se encontrará con la figura de un personaje pasivo, Dorothy, la que fuera esposa de Daniel, que es mencionada en algunas fases de la novela, y Sophie siente cada vez más acuciante la necesidad de indagar las causas de su muerte, lo que le confiere a la novela una dosis de intriga, a parte de la que ya suscitan los secretos que guardan los miembros de la familia Summer, y la misteriosa actitud de Lakuta en algunas ocasiones, lo que todavía redobla más la decisión de Sophie por descubrir la verdad que hay tras la muerte de Dorothy.

Otro apartado a destacar de la novela es el realismo que el lector capta a medida que se suceden los capítulos. En más de una ocasión me dije que parecía presenciar un documental de la época, por cómo el narrador omnisciente muestra tal y como era la vida a fines del siglo XIX en Ushuaia. Desde la labor llevada a cabo por los misioneros anglicanos, a las tareas que se realizan en la hacienda de los Summer, o cómo vivían los indígenas de aquella zona. Al igual que las descripciones que se realizan sobre los inhóspitos y exóticos paisajes, otro tanto puede decirse de las escenas costumbristas que presenciamos a través de esas estampas de las que ya comenté anteriormente, por lo vívidas que son. En este sentido, me llamó la atención el proceso de esquilado de los corderos, y los métodos de caza y pesca que utilizan los yaganes para obtener sus alimentos. De ese realismo que comento al principio de este párrafo dice el autor en la nota final de la novela: « He procurado recrear la vida de unos colonos ingleses a finales del siglo XIX, describiendo aquella odisea con toda la fidelidad de la que fui capaz, de tal forma que el lector pueda revivir los detalles de aquella época en uno de los lugares más apartados del mundo». Son de una gran belleza plástica las descripciones que ofrece el autor sobre la expedición que se realiza a la Antártida.
(Thomas Bridges-Misión Anglicana Patagónica)
En el primer párrafo de esta reseña ya comenté que que La tierra del viento es una novela de marcado trasfondo histórico, y con rasgos propios de landscape, pero también el lector se encuentra con escenas propias de una novela de aventura, sobre todo en lo que se refiere a la expedición a la Antártida, y un romance que lo encontré muy natural, tal y como se iba desarrollando a lo largo de los capítulos. Sophie probará las dos caras de la vida sentimental, aunque siempre tendrá presente la promesa que le había hecho a su hermano, porque era la única familia que tenía y se había comprometido a cuidar de él desde el momento en el que fallece su madre. Llamarán la atención del lector algunos fenómenos paranormales que se producen en algunas fases de la novela, lo que intrigará todavía más a Sophie, temiendo que sean fruto de su imaginación o esté influenciada por la superstición de los nativos, ante algunos episodios extraños que tienen lugar en la hacienda.

La tierra del viento es una novela escrita con un lenguaje sencillo y un estilo elegante. En este sentido, me atraían mucho las metáforas que utiliza el autor, relacionando en muchas de ellas la actitud de algunos personajes con la naturaleza de la zona o incluso con el viento, que tiene una presencia muy destacada en la novela, como lo puede comprobar el lector en su portada.  El realismo queda reflejado también en la narración, porque el narrador hace ver al lector que los personajes se hablan en inglés, o bien resalta que el capataz se dirige en español a su interlocutor, como ocurre en las conversaciones entre Eduardo Ariza y Luis Fiqué, quien utiliza vocablos argentinos. Tiene un ritmo de lectura muy fluido, a lo que también ayuda la estructura de la novela, ya que los capítulos son de corta extensión, y en algunos predomina el diálogo frente a la narración, en donde en algunos momentos se refleja la tensión narrativa que hay entre los personajes. El lector se encontrará con unos giros en el último tramo de la novela que incrementará su interés por cómo se van sucediendo los episodios. Sin duda alguna, merece la pena afrontar la lectura de esta novela, que ofrece una historia magníficamente contada e hilvanada, y situada en uno de los confines del mundo.


Biografía:


Javier Arias Artacho nació en 1972 en Barcelona, aunque creció en Argentina, su país adoptivo. Es licenciado en Filología Hispánica y compagina su tiempo entre la docencia y la literatura, pero también con su familia. Está casado, tiene tres hijas y reside en Valencia. Su trayectoria como escritor cuenta con novelas históricas que alcanzaron el éxito de crítica y lectores, así como también de obras juveniles bien reconocidas en el mundo de la educación. Sus trabajos más conocidos son Eitana, la esclava judía y El general maldito, pero también Argentina, un sueño extinguido, La sombra de Masada, Náufragos o No cierres los ojos.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de Javier Arias Artacho, tomados de la web de Roca Editorial. Imagen de la Misión Anglicana de Ushuaia, tomada de la web del Diario del Fin del Mundo. Imagen del Parque Nacional de Tierra del Fuego, tomada de la web Latonoamérica salvaje y Fotografía de Thomas Bridges, de Wikipedia. 

viernes, 27 de abril de 2018

El secreto del solsticio de verano, de Christine Kabus.





















Datos técnicos:


Título: El secreto del solsticio de verano
Autora: Christine Kabus
Traductora: Paula Aguiriano Aizpurua
Editorial: B de Books
1ª Edición: Septiembre/2016
Idioma: Español
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 978-84-666-5972-7
Nº pág.: 640



Sinopsis:



Noruega, 1895. Cuando Clara, una joven alemana, sigue a su marido hasta Roros, una pequeña ciudad minera, le aguarda una desagradable sorpresa. La madre de Olaf no disimula que hubiera preferido otra nuera.
Para evitar la ruina económica de la acaudalada familia, Olaf debía casarse con la hija del director de la mina. Cuando tras una pelea Olaf sufre heridas mortales, Clara debe recorrer un arduo camino antes de sentirse como en su casa en el extranjero.
Entretanto, descubrirá un secreto que ensombrece el destino de dos familias desde hace décadas, y que imprime un nuevo giro a su vida y a la de otros.


Opinión Personal:



Quienes frecuentan este blog saben que me prodigo muy poco en el género landscape, pero desde que leí la primera novela de Christine Kabus, En el corazón de los fiordos (enlace reseña), y su continuación, Hijas de la luz del Norte (enlace reseña), me gusta acercarme a su narrativa: me atrae la propuesta que hace al lector, que se aparta un tanto de los cánones del género en lo que a paisajes se refiere, cuyos personajes ponen rumbo hacia destinos que no son los habituales de zonas de clima cálido. Por eso hoy comento mis impresiones de la última de las que tiene publicadas hasta la fecha, y la tercera que leo de su autoría: El secreto del solsticio de verano.

En esta ocasión, Christine Kabus nos ofrece una historia que puede decirse lineal, porque el lector se encontrará con una trama que transcurre entre mayo de 1885 y la primavera de 1886, con alusiones episodios que tuvieron lugar en el pasado, por algunos de los personajes que tienen mayor peso en el desarrollo de la trama. Aunque la novela comienza con un prólogo fechado en otoño de 1883, con un escrito, a modo de diario -por la forma en que expresa la autora del mismo sus pensamientos en torno a lo que le espera en el futuro-. En este sentido, el lector entenderá el significado de esas líneas, ya avanzada la trama.
(Roros-Noruega)
El secreto del solsticio de verano es una novela cuya lectura se hace muy atractiva, pese a que estamos ante un tocho de 640 páginas, todas ellas relatadas por un narrador omnisciente que nos relata, a lo largo de los 60 capítulos en los que se estructura la misma, lo que acontece en el período en el que tienen lugar los episodios de los que seremos testigos. La trama la contará desde la perspectiva de los dos personajes principales de la novela: Clara Ordal, y Sofie Svarstein. Esa alternancia que nos ofrece el narrador, hace que la lectura se haga más fluida, y nos mantiene en vilo pensando en lo que le sucederá en posteriores capítulos, una vez que el narrador cuenta los episodios que se suceden, y que tienen como centro de los mismos a la otra protagonista. A medida que avanzan los capítulos, el lector comprobará cómo se irá estrechando la relación entre ambos personajes, y cómo los hechos que se relatan van a incidir en que la relación entre ellos, porque ven que, pese al distinto estamento social al que pertenecen, persiguen unos mismos fines.

Otro atractivo de la novela es el período histórico en el que está ambientada. Christine Kabus nos sitúa en Noruega, en 1885, en un país unido a Suecia, pero desde el que se levantan voces que piden una mayor autonomía, ya que quieren tener sus propios consulados en otros países, por lo que la autora ofrecerá en algunos capítulos lo que sucede en relación con esta petición noruega; incluso el lector comprobará cómo hay voces que mencionan un posible enfrentamiento militar entre ambos países, con el fin de alcanzar la plena independencia. Junto a la historia, la música y las alusiones literarias estarán muy presentes en la novela, sobre todo en la segunda parte de la misma: Sofie descubrirá el talento que tiene para la música Paul, el hijo de Clara. El lector comprobará cómo en algunos capítulos se hacen una serie de alusiones literarias, que en algunas ocasiones tienen un relación muy directa con lo que le sucede a ambos personajes. Entre estas alusiones destaca una teatral, porque esta disciplina artística unirá todavía más a las dos protagonistas, ya que en Roros hay una representación teatral anual, organizada por la asociación obrera. Ese año representarán una obra del dramaturgo francés Pierre Carlet de Marivaux, de la que el director del grupo de teatro, Ole Guldal, hará una adaptación para que se ajuste al modo de vida de sus conciudadanos. A parte de las alusiones literarias que comento, el lector será testigo de cómo funciona la biblioteca del pueblo, en la que Sofie Svarstein hace una labor social, desempeñando las funciones de bibliotecaria, y reflotando un servicio del que hacía tiempo no disfrutaban los habitantes de Roros.

Como sucede en las novelas landscape, el destino que le esperaba a Clara Ordal cambiará, al recibir su marido, Olaf Ordal, una carta de su madre en la que le comunica que se está muriendo, y que quiere verlo por última vez. Ya en Roros, la vida de Clara se tuerce y verá cómo tiene que enfrentarse no solo a un futuro incierto, tras el cambio que va a dar su vida, como adelanta la sinopsis, sino luchar contra una comunidad que la va a señalar, porque la religión será uno de los ingredientes que atraigan la atención del lector, ya que la protagonista es católica, y su credo religioso no es bien visto por la gran mayoría de la población de la pequeña ciudad noruega, que eran de confesión evangélico-luterana. Pero también deberá enfrentarse a los secretos que esconde la familia Ordal que, con el paso de los capítulos, investigará Clara, y su interés por descubrirlos mantendrá intrigado al lector a medida que va sacando a la luz los orígenes de la situación económica actual de sus suegros. También se tendrá que adaptar a las condiciones climatológicas extremas que influyen en el modo de vida de la población de Roros, y a un idioma totalmente desconocido para ella, con el que tendrá que familiarizarse para poder comunicarse con sus convecinos. En este sentido, son muy atractivas las descripciones que hace Christine Kabus, tanto de Roros, como de los paisajes que la rodean; aunque también disfrutará de verdaderos espectáculos que ofrecen esas latitudes, como son las auroras boreales, magníficamente descritas por la autora. Es, sin lugar a dudas, una novela muy visual, porque el lector podrá imaginarse cómo son los espacios, tanto rurales como urbanos, por los que se mueven los personajes.

Si son atractivas las descripciones que se encuentra el lector en esta novela landscape, otro tanto pasa con los personajes. Christine Kabus construye unos personajes que ayudan a conocer cómo era la sociedad de la época, y las relaciones que se establecían entre las clases sociales que la conformaban: desde la vida en casa de los Svarstein, siendo Ivar Svarstein uno de los miembros mas influyentes y poderosos de Roros, en cuya casa conoceremos la relación que tienen con los miembros del servicio que realiza las labores domésticas, hasta el movimiento obrero, entre los que destaca la figura de Per Hauke, que tendrá una mayor presencia a medida que avanza el desarrollo de la trama. La señora Olsson, será una de las primeros habitantes de Roros que le servirá de gran ayuda a Clara para que no se sienta tan desarraigada en esta pequeña ciudad, al igual que el viejo Gundersen, antiguo empleado del padre de Olaf Ordal. Un personaje que atraerá especial atención del lector es Siru, pastora de origen lapón, que también ganará presencia a medida que nos acercamos al desenlace de la novela; sin olvidarme del señor Dietz, secretario de la compañía de minas, que le dará empleo en su oficina. En este sentido, llama la atención que dos de los personajes que aparecen en la novela, son históricos, caso del ya mencionado director del grupo de teatro, y al mismo tiempo de la escuela; y Olaf Olsen Berg, editor del periódico Fjell-Ljom.

En el secreto del solsticio de verano, Christine Kabus ofrece unos personajes entre los que desempeñan un papel más destacado las mujeres: Clara Ordal y Sofie Svarstein compartirán protagonismo; a ellas hay que añadir a Silje Svarstein, hermana mayor de Sofie, que ocupa un lugar destacado en la familia, tras el fallecimiento de su madre: este será un personaje que da mucho juego a la novela, porque se cree que está un peldaño por encima de los demás, y servirá de contrapunto a Clara y a Sofie, con quienes mantendrá algunas diferencias que provocarán que se enfrente abiertamente con ambas, porque se interponían entre ellas intereses comunes. El lector comprobará cómo estos dos últimos personajes que acabo de mencionar tienen muchas similitudes entre ellos, pese a pertenecer a dos estamentos sociales distintos; aunque les une el afán de superación y la lucha para enfrentarse a los problemas que se les presentan, mostrando ante los demás que la mujer también puede y debe velar por sus derechos, ante los dictados impuestos por los hombres, quienes tenían mayor peso en la sociedad.

Pese a que estamos ante un tocho de 640 páginas, El secreto del solsticio de verano es una novela de lectura fluida, escrita con un estilo directo y un lenguaje sencillo, que invita al lector a recrearse con las magníficas descripciones que ofrece Christine Kabus, tanto en el paisaje rural como urbano, al igual que el modo de vida de esta pequeña ciudad, que en torno a la explotación de las minas de cobre. Aunque la trama principal de la novela está totalmente resuelta, me dio la impresión de que quedaban algunos flecos por cerrar, lo que me hizo suponer que tengamos una continuación que los cierre. La amistad, el amor, los secretos familiares, el superación, y la intriga son ingredientes que atraen la atención del lector que gusta de novelas landscape, en cuyo género Christine Kabus se ha convertido en una autora aclamada tanto por los lectores como por la crítica especializada.




Biografía:


Christine Kabus nació en 1964 en Wurzburgo. Estudió literatura e historia en Múnich y Heidelberg. Ha sido asistente de dirección y dramaturga, trabajando en varios teatros así como en la industria del cine y como guionista para varias series de televisión. Desde muy joven se sintió fascinada por los paisajes escandinavos, gracias a la lectura de las obras de Astrid Lindgren y Lagerlöf Selma, y muy especialmente le hechizó el insólito, indómito e original paisaje de Noruega, razón por la que empezó a aprender noruego y a estudiar la historia de este fascinante territorio. Su primera novela, En el corazón de los fiordos, ha cosechado un gran éxito entre lectores y libreros, convirtiendo a la autora en uno de los referentes del género Landscape en nuestro país. Con Hijas de la luz del norte,Kabus continúa desentrañando los secretos y el esplendor de un país tan misterioso como brillante como es Noruega.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de Megustaleer. Fotografía de Christine Kabus, de google imágenes, e imágenes que acompañan al cuerpo de la reseña, de wikipedia.