viernes, 26 de noviembre de 2021

La cocinera de Castamar, de Fernando J. Múñez


 

 

 

 

 

 

 

 

 


Datos técnicos:




Título: La cocinera de Castamar.

Autor: Fernando J. Muñez.

Editorial: Planeta.

1ª edición: 01/2019.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-947595-7-4.

Idioma: Español.

Nº pág.: 768.




Sinopsis:



En un tiempo en que la clase social se definía por la comida que se servía en la mesa, una cocinera desafiará el espíritu de su señor.

Clara, una joven caída en desgracia, sufre de agorafobia desde que perdió a su padre de forma repentina. Gracias a su prodigiosa cocina logra acceder al ducado de Castamar como oficial, trastocando con su llegada el apático mundo de don Diego, el duque. Este, desde que perdió a su esposa en un accidente, vive aislado en su gran mansión rodeado del servicio.

Clara descubrirá pronto que la calma que rodea la hacienda es el preludio de una tormenta devastadora cuyo centro será Castamar, su señor y ella misma.


Fernando J. Múñez teje para el lector, con una prosa detallista y delicada, una urdimbre de personajes, intrigas, amores, envidias, secretos y mentiras que se entrecruzan en una impecable recreación de la España de 1720.




Opinión Personal:

 

 



Estoy seguro de que, quienes hayan leído La cocinera de Castamar (Fernando J. Múñez, Planeta), no tardan en acordarse de clásicos televisivos o de libros cuya trama gira en torno a la relación que se mantiene entre los propietarios de la mansión de turno y la servidumbre, como las series Dowton Abbey, Arriba y Abajo o libros como En el piso de abajo, de Margaret Powell. En La cocinera de Castamar el lector siente que realiza un verdadero viaje literario al primer tercio del siglo XVIII, en el que se encuentra con una historia que se desarrolla pocos años después de la llamada Guerra de Sucesión Española. Un viaje literario en el que se siente un personaje más, porque observa desde su atalaya privilegiada todo lo que sucede a lo largo de los 50 capítulos en los que se estructura la trama, agrupados en cuatro partes, y cuyo desarrollo se extiende desde octubre noviembre de 1722. Una trama en la que el narrador omnisciente describe con detalle todo lo que sucede en cada uno de los episodios que la conforman, al igual que ofrece unas descripciones muy atractivas y visuales de los espacios por los que transitan un amplio elenco de personajes.

(Calle Leganitos-Madrid)
La cocinera de Castamar es una novela de lectura pausada pero absorbente porque, pese a que domina con clara diferencia la narración frente a los diálogos, su ritmo y extensión no fueron impedimento alguno para que en todo momento estuviera muy pendiente de lo que sucedía a lo largo de los capítulos. Sin duda alguna, Fernando J. Múñez construye una historia compleja muy atractiva, conformada por una verdadera telaraña de subtramas encadenadas, on el añadido de que en cada una de ellas me encontré con hechos que me mantuvieron muy en vilo ante los que se enfrentaban los personajes implicados.  En este sentido, me decía que el escritor madrileño tuvo que realizar una planificación muy minuciosa de todo lo que sucede en ellas para que confluyan en el desenlace y no se quede ningún cabo suelto. Un desenlace que, aunque previsible, invita a estar muy pendiente de lo que le espera a los personajes implicados en las intrigas palaciegas, o diría que más bien aristocráticas, porque son algunos miembros de la nobleza quienes están detrás de una tormenta devastadora cuyo centro será Castamar, su señor y Clara Belmonte, desde que logra acceder como oficial de cocina al palacio del duque, como adelanta la sinopsis. A estas intrigas hay que añadir una guerra intestinal que se entabla entre quienes ostentan el mando del servicio que atiende las necesidades domésticas del duque. Los sabores, olores y colores tienen un gran protagonismo también en la trama, por las grandes dotes culinarias de la cocinera jefe, quien sorprende a los invitados con exquisiteces gastronómicas que prepara, y son alabadas por toda la corte, dado el éxito que tienen quienes son invitados por el duque. Unas recetas que atraen la atención del lector por la forma en la que Clara Belmonte recibe los ejemplares que las contienen

La vida de Clara Belmonte cambia desde el momento en el que es informada de que en Castamar precisan un oficial de cocina para la finca. El mayordomo Melquíades Elquiza tenía magníficas referencias de ella, por las excelentes dotes culinarias que posee, lo que supone una gran baza para la hija del fallecido doctor Belmonte accede al dudado de Castamar como oficial de cocina y la dirige en un tiempo en que la clase social se definía por la comida que se servía en la mesa, como adelanta la sinopsis. A medida que se suceden los capítulos se empieza a percibir un cambio en el apático mundo de don Diego, el duque, quien vive aislado en su gran mansión rodeado del servicio desde que perdió a su esposa en un accidente.  Este es el punto de partida de La cocinera de Castamar, al que hay que añadirle intrigas, amores, envidias, secretos y mentiras que se entrecruzan porque, que atrapan en su tejido a quienes residen en el palacio de Castamar, incluida Clara. Clara Belmonte se encontrará con el ya mencionado duque, su hermano Gabriel, que atraerá la atención del lector desde las primeras páginas por los rasgos que lo definen; doña Mercedes, la madre de ambos, quien también tendrá su interés por la amistad que mantiene con el Enrique de Arcona, marqués de Soto, a quien es muy difícil olvidar por las malas artes que utiliza este personaje y los motivos que le conducen a planificar y señalar sus objetivos. Pero también se encontrará con el mayordomo Melquíades Elquiza, y el secreto que guarda celosamente, o Úrsula Berenguer, una ama de llaves de carácter frío y mano dura, de quien de ella depende la servidumbre.

(Coliseo del Buen Retiro-Madrid)
En el párrafo anterior hago referencia a un desenlace previsible porque, en mi modesta opinión, entiendo que estamos ante una novela romántico histórica con ingredientes propios de thriller, en el sentido de que la intriga y el suspense está muy presentes a lo largo de su desarrollo. Incluso añadiría que también hay elementos propios de novela negra, porque algunos de estos nobles se sirven de personajes que viven en los bajos fondos en los que impera la maldad humana, para alcanzar los objetivos que se marcan, porque se creen merecedores del derecho que reclaman. Personajes que utilizan el hábitat al que están acostumbrados para llevar a cabo alguna de las órdenes que reciben, en lugares como el Barranco de Lavapiés y otros espacios que conocen y utilizan para provocar las embocadas que planean, o seguir las directrices de quienes les ordenan cumplir misiones peligrosas, porque tienen muy claro que son muy propicias para conseguir los objetivos que les indican. En este sentido, y en relación con el carácter clásico de la novela, diría que, tal y como se suceden los episodios, el lector irá un paso por delante de los personajes en lo que se refiere a los hechos que suceden.

Para lograr el efecto al que me refiero en el primer párrafo de esta reseña, está claro que Fernando J. Múñez realiza una exhaustiva labor de documentación. Una documentación con la que ofrece un claro fresco de la sociedad de la época, en el que se percibe la clara diferencia entre las clases sociales, y cómo la aristocracia y los miembros de la alta sociedad miran y tratan con desprecio a los estamentos más bajos, quienes eran conscientes de que tenían muy pocas posibilidades de ascender a un escalafón social superior. El autor refleja con detalle los diferentes grupos que conforman la servidumbre de la aristocracia y la estricta relación de jerarquía que hay en relación con los que ejercen el mando directo sobre ellos, como son el mayordomo y la ama de llaves o dueña, al igual que describe las funciones que desempeña cada uno de los estados en los que se estructura el servicio, y que la vestimenta que emplean en sus labores. Otro tanto sucede con los miembros de la aristocracia, porque la voz narrativa describe con detalle su regalada forma de vida, los eventos a los que asisten con asiduidad y las funciones que desempeñan en la Corte del rey Felipe V. Sin embargo, en lo que se refiere a la relación de la nobleza con la servidumbre, el lector comprobará cómo el duque de Castamar mantiene un trato directo con su servicio y no duda en apoyarlos, cuando la situación lo requiere, siempre con la mediación de los superiores, si la razón les asiste. Pero también se sentirá muy atraído por las diferentes dependencias en la que se estructura el Palacio de Castamar, que es un personaje más de la novela, de las que no perdía detalle, porque merece la pena recrearse con las claras y precisas descripciones de los ornamentos y enseres que contienen, así como las funciones a las que se dedican cada una de ellas.

(Palacio Real de Madrid)
Pese a que la sinopsis menciona a Clara Belmonte y Diego de Castamar como los personajes sobre los que se fundamenta la trama de La cocinera de Castamar, en mi modesta opinión me atrevo a decir que estamos ante una obra coral, por el amplio elenco de personajes que transitan por sus páginas, y la trascendencia que tienen muchos de ellos en el conjunto de subtramas encadenadas que confieren un gran atractivo a la novela.  En cuanto a Clara Belmonte, sorprende tanto a la servidumbre como a la aristocracia que sea una joven instruida en varias disciplinas, circunstancia muy inusual en ese entonces, porque fue su fallecido padre quien se ocupó de que recibiera una educación digna de la sociedad a la que pertenecía, pese a que tras su muerte la familia cayó en desgracia. El episodio luctuoso de su progenitor le provocó un fuerte shock, del que se deriva la agorafobia que padece. De hecho, a lo largo de los capítulos el narrador omnisciente muestra al lector una atención dinámica sobre lo que sucede a lo largo de los capítulos, porque centra su voz narrativa en los personajes que intervienen en la subtrama de turno. Esto hace que no pierda detalle de todo lo que sucede, con el añadido de que, si lo estima oportuno se retrotrae en el tiempo para relatar hechos que aclaren determinadas situaciones. Aunque el autor perfila un amplio elenco de personajes, la gran mayoría de ellos están trazados con mucha fuerza y matices, por lo que diría que no es muy difícil retener el nombre de los más trascendentales. A través de este elenco, Fernando J. Múñez ofrece una amplia representación de la escala social de la época, entre los que se refleja el trato que mantenían en ese entonces entre los diversos grupos sociales, incidiendo sobre todo en la relación entre la aristocracia, porque son los representantes de la nobleza quienes acaparan una mayor atención, si bien también estuve muy pendiente de determinados personajes que pertenecen a la servidumbre de Castamar, o a determinados personajes relacionados con lo bajos fondos madrileños de la época, a los que pertenecen personajes como El Zurdo, Hernando de la Marca o las prostitutas la Zalamera o la Jacinta.

Sin duda alguna, La cocinera de Castamar es una novela que deleita a quienes disfrutan de clásicos que abordan temas similares, al igual que los títulos que menciono al comienzo de esta reseña. Pese a que domina la narración frente al diálogo, tiene un ritmo de lectura pausado pero absorbente, un lenguaje muy cuidado y un estilo elegante, con el que el narrador omnisciente describe un exquisito fresco de la sociedad española del primer tercio del siglo XVIII. El lector se encontrará con un amplio elenco de personajes, bien perfilados y creíbles, que están trazados con mucha fuerza y matices, por lo que supone una gran ayuda para familiarizarse con los que más trascendencia tienen en la trama. A lo largo de los capítulos se entrecruzan las intrigas, amores, pasiones, envidias, secretos y mentiras, todas ellas dosificadas de tal forma que mantienen el interés del lector en todo momento.



Biografía:




A Fernando J. Múñez (Madrid, 1972) le comenzó el gusto por la escritura desde muy niño. Con catorce años empezó su primera novela, y sus primeros guiones de cine con dieciocho. Tras licenciarse en Filosofía, dirigió sus primeros cortometrajes y completó su formación académica en Cinematografía en Estados Unidos. En 2012 dirigió el largometraje Las nornas, proyectado en el festival de Alicante y la Seminci de Valladolid.

Empezó su carrera literaria en 2002 en el mundo de la literatura infantil y juvenil, donde tiene una amplia trayectoria. En 2019 publicó su primera novela para adultos, La cocinera de Castamar, a la que la sigue, en 2021, Los diez escalones.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web de PlanetadeLibros. Grabado de la calle Leganitos tomado de la web Wikiwand. Grabado del Coliseo del Buen Retiro tomado de la web Wix.com. Grabado del Palacio Real de Madrid tomado de la web de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.








miércoles, 24 de noviembre de 2021

No me busques, de Sara Medina.

 








 

 

 

Datos técnicos:




Título: No me busques.

Título original: No em busquis. 

Autora: Sara Medina.

Traducción de Carmen Fernández Villalba y David Cirici.

Editorial: Ediciones B (Grupo Penguin Random House).

1ª edición: Agosto/2021.

ISBN: 978-84-666-6972-6.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

Idioma: Español.

Nº pág.: 304.




Sinopsis:




Sílvia, una ejecutiva que vive en la zona más alta y lujosa de Barcelona, descubre que su hijo Martí no ha ido a la última sesión de la terapia de rehabilitación con la que lleva meses tratándose. Es entonces cuando sus peores temores se confirman: Martí ha desaparecido sin dejar rastro. La única noticia que tiene de él es un mensaje que dice: «No me busques».

Tras intentar denunciar la desaparición en la policía, Sílvia decide investigar por su cuenta y consigue el contacto de Moni, la exnovia de Martí, una excéntrica joven que trafica con cocaína para poder cumplir su sueño: mudarse a Tonga, una isla paradisíaca de los mares del Sur. Pronto Moni también descubre que tiene un motivo para dar con él: Martí le ha robado el último fardo que guardaba en casa y con el que, por fin, terminaría de reunir el dinero suficiente para marcharse.

Desconfiando la una de la otra, Sílvia y Moni, bajarán al peligroso submundo barcelonés, donde tendrán que enfrentarse a la violencia y a la amenaza del Tigre, el capo de una mafia extranjera que podría hacer realidad sus peores pesadillas.

No me busques es un thriller trepidante y lleno de contrastes en torno a dos mujeres que solo juntas podrán encontrar el sentido de su vida. Entre ellas se teje una extraña amistad a través de la búsqueda del joven al que quieren, cada una a su manera, y a quien no saben si encontrarán vivo o muerto.



Opinión Personal:




Siempre digo que las portadas de una novela tienen que ser un claro adelanto de lo que nos encontraremos en la historia que cuenta la voz narrativa de turno. Sin embargo, he de reconocer que, en un principio, la portada de No me busques no me decía nada. Desde las primeras páginas me pregunté de quién podía ser el rostro que sale de perfil en la cubierta, porque tenía muy claro que algún papel esencial desempeñaba en la trama. Sin embargo, en un principio no acertaba a adivinar si podría ser la protagonista, Sìlvia, o el personaje femenino que la ayuda a bajar al submundo barcelonés, Moni, —una joven excéntrica traficante de cocaína— para descubrir los motivos que originaron la desaparición de Martí, que asistía a una terapia de rehabilitación por consumo de droga, porque temían una recaída en la adicción. Una vez avanzada la lectura ya tuve claro de quién era ese rostro de perfil, lo que me confirmó que título y portada causan el efecto deseado, junto con la tajante pregunta en la que se nos invita a responder si bajaríamos al infierno para recuperar lo que más amamos. Sìlvia quiere a toda costa recuperar a su hijo para que de una vez por todas abandone el peligroso viaje en el que está embarcado, y una vez logrado su propósito, seguir ella con su carrera profesional en la que el éxito llama a sus puertas, porque no puede permitirse perder la oportunidad que le acaban de servir en bandeja. Sin embargo, uno se pregunta si la protagonista se mueve más por puro egoísmo que por recuperar a su hijo Martí, para que volviera a formar parte de su vida, de cuyas dudas salí a medida que me acercaba al desenlace. 

(PlaÇa d´Artós-Barcelona)
No me busques es una novela escrita a cuatro manos, porque Sara Medina es el pseudónimo que utilizan los escritores y guionistas catalanes Carmen Fernández Villalba y David Cirici, cuya influencia como tales se percibe a lo largo del desarrollo de la trama, porque los personajes y la estructura contienen unas claras herramientas guionísticas. En este sentido, el lector podrá imaginarse cómo son los espacios por los que transitan los personajes, por el efecto visual que le confiere la voz narrativa en sus descripciones. Frecuento muy poco las novelas escritas a cuatro manos, pero he de reconocer que, en este caso, me sentí muy cómodo durante su lectura, porque a lo largo de los capítulos se obversa de una forma clara el papel que desempañan los dos autores, como se aclara en un artículo publicado en Zenda sobre cómo se hizo «No me busques».

Me gustó mucho el enfoque y la estructura que le dio Sara Medina al desarrollo de la trama —o, si lo prefiere el lector, los dos guionistas que utilizan este pseudónimo porque decidieron escribir juntos una historia que les apetecía explicar—. El narrador omnisciente presenta en los primeros capítulos a los personajes que tienen un mayor peso en la novela. En este caso, tiene el atractivo de que se inicia con un accidente en el que se ve implicado Wilson, un personaje relacionado con el mundo de la droga, si bien el lector no se  encontrarará con él hasta que la trama se hace más compleja. En los siguientes capítulos se familiarizará, sobre todo, con Sìlvia Puigneró y Moni, dos personajes que atrajeron mi atención en todo momento. La desaparición de Martí les condena a entenderse, dado el contraste de los dos mundos a los que pertenecen ambas y su forma de afrontar el problema al que se enfrentan. En mi modesta opinión, es un gran acierto de la autora aunar su preocupación ante el desconocimiento del paradero de Martí y los motivos que le condujeron a abandonar la terapia. En este sentido, tiene muy claro cómo confundirle en relación con las líneas de investigación que pretende seguir Sìlvia, lo que dará lugar a que la intriga esté muy presente ante los pasos que da, aunque su singular y circunstancial pareja le advierte del peligro que supone para ellas si continúa con la determinación de seguir con la línea de investigación inicial.

La editorial cataloga No me busques como un thriller trepidante. En mi modesta opinión, entiendo que estamos más bien ante un domestic noir con elementos propios de novela negra, con un ritmo de lectura muy fluido, e incluso con episodios trepidantes, sobre todo cuando los dos personajes femeninos creen estar cada vez más cerca de descubrir el paradero del hijo de Sìlvia Puigneró. Menciono la novela negra, incluso diría que de corte clásico, sobre todo por cómo son descritas las escenas del submundo barcelonés en el que deciden internarse Sìlvia y Moni, y en el que se encontrarán con un personaje al que apodan el Tigre, capo de una mafia dominicana, de quien la violencia y la amenaza es su señal de identidad. Pero el lector se encontrará también con elementos diría que también intimistas, porque la voz narrativa le familiariza con los dos mujeres que investigan la desaparición de Martí, de tal forma que conocerá el ambiente en el que se mueven Sìlvia y Moni, al igual que la fortaleza de la personalidad de ambas. En este sentido, estuve muy pendiente del sueño que quiere hacer realidad Moni, con el que ansía abandonar el submundo en el que está inmerso

(Carrer Correu Vell-Barcelona)
En la nota de agradecimiento que acompaña al cuerpo de la novela, Sara Medina hace referencia al origen de la historia que contiene, y que hoy reseño y no dudo en recomendar. Incide en la importancia que tiene la terapia para quienes quieren abandonar el submundo que ha destrozado sus vidas y la de sus familias. No me busques aborda una temática que no deja indiferente, por lo que la autora es consciente de elegir unos personajes bien perfilados y creíbles que, de una forma u otra, guarden relación con la la temática que aborda. Se encontrará con unos episodios en los que las emociones y las sensaciones están muy presentes, no sólo porque afloran en la terapia, sino también por el temor que se percibe en Sìlvia y Moni ante una posible recaída de Martí. En este sentido, estuve muy pendiente de la relación de Sìlvia Puigneró con su familia, sobre todo cuando es informada de los verdaderos motivos de la ausencia de su hijo a la fiesta de cumpleaños que se celebra en la residencia de su padre, el notario Esteve Puigneró, de reconocido prestigio en Barcelona. Tampoco me olvido de lo que Martí significa para Moni, lo que dará lugar a que entre la exnovia y la madre del joven se originen unos diálogos que atrajeron mi atención, con el añadido de que esta relación da un vuelco que sorprende al lector, como lo podrá comprobar desde que son conscientes de que su colaboración es inevitable.

Sin duda alguna, No me busques es una lectura muy entretenida y bien escrita en la que Sara Medina sabe cómo atraer al lector a través de dos personajes tan diferentes como Sìlvia y Moni, porque en su relación se percibe la gran diferencia que hay entre los dos mundos que ambas representan. La trama tiene el atractivo de mostrar las dos caras de Barcelona, porque el lector estará muy pendiente de los personajes que forman parte de la alta sociedad barcelonesa, al igual que del submundo en el que campean quienes viven de la droga, caso de Moni o los clanes mafiosos que trafican con cualquier tipo de estupefacientes. Sin embargo, entiendo que atraerá la atención del lector el hecho de que algunos miembros de éstos clanes tienen unos códigos éticos con los que sorprenden a Sìlvia Puigneró. Una novela en la que el lector se encontrará con un ritmo de lectura muy fluido, e incluso con escenas trepidantes. La ambientación es otro gran atractivo, porque la voz narrativa muestra no sólo una Barcelona que nos resulta muy conocida —la Barceloneta, el Puerto Olímpico, Sarrià, por la que se mueve sobre todo Sìlvia, sino que también describe otros espacios de la ciudad condal que no resultan tan literarios, al igual que localizaciones próximas que traza en algunos capítulos. Sara Medina es consciente de que desempeñan un papel efectivo en la trama, porque en estos espacios que conoce Moni viven o puede contactar con personajes que le faciliten información para ayudarlas a encontrar a Martí. Me mantuvieron en vilo las escenas que tienen lugar en el submundo por el que se mueve la excéntrica traficante de cocaína. Un submundo en el que la voz narrativa describe unas escenas muy dinámicas, sobre todo las que tienen lugar en los narcopisos del Raval, porque  una vez que se internan en él ambas son conscientes de que cada vez están más cerca de encontrar a Martí, aunque no saben si vivo o muerto. 

 



Biografía:



Sara Medina es otro tipo de escritora. Es un experimento. Un hallazgo. Una experiencia creativa. Es un equipo formado por una periodista y guionista de larga trayectoria con experiencia en una veintena de series de televisión y de telefilms de éxito y un novelista que, entre otros muchos premios, ha recibido el Prudenci Bertrana y el Sant Jordi. Sara Medina son Carmen Fernández Villalba y David Cirici.

                                                                                                                     







Nota: Datos técnicos, sinopsi y biografía de Sara Medina tomados de la web Penguinlibros. Fotografías de quienes conforman el pseudónimo de Carmen Medina tomadas de Wikipedia. Imagen de la Plaza d´Artós tomada de la web Foursquare. Imagen del carrer Correu Vell tomada de la web La Wash.





jueves, 18 de noviembre de 2021

El nombre de Dios, de José Zoilo.


 










Datos técnicos:




Título: El nombre de Dios.

Autor: José Zoilo.

Editorial: Ediciones B (Grupo Pengüin Random House).

1ª edición: Septiembre/2020.

Encuadernación: Rústica con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-666-6845-3.

Idioma: Español.

Nº pág.: 640.



Sinopsis:



Cuenta la leyenda que el rey Salomón mandó construir un objeto en el que dejaría escrito todo el conocimiento del mundo: una mesa plagada de oro y joyas capaz de colmar con su poder la ambición de quien la poseyera.

Año 711 d. C.: las tropas musulmanas desembarcan por primera vez en el sur de la península Ibérica con un afán imparable de conquista que hasta el momento no ha conocido rival. Sorprendido mientras luchaba en el norte de su territorio, el rey visigodo Roderico debe partir para defender la provincia más meridional de un reino que se enfrenta ahora a demasiados enemigos.

A la vez que los ejércitos se preparan para la lucha y las viejas rencillas comienzan a aflorar entre los nobles godos, un religioso escoltado por una pequeña partida se dirige hacia el campo de batalla portando una reliquia que podría cambiar el curso de la contienda. Es el momento de comprobar si su poder sagrado será suficiente para hacerse con la victoria, o si, por el contrario, terminará convirtiéndose en la perdición del reino.



Opinión Personal:




El nombre de Dios es una novela histórica que uno no duda en recomendar cuando la ocasión se terciaPese a ser un tocho de 640 páginas, nunca tuve la sensación de que me enfrentaba a una historia de considerable extensión, porque los ingredientes que contiene la trama y los personajes que desfilan por sus páginas incitan a estar muy pendiente de todo lo que sucede a lo largo de los capítulos que la conforman. Sin duda alguna, coincido con la loa que ofrece la editorial al pie de la sinopsis, porque «José Zoilo es el gran descubrimiento de la novela histórica española»porque sus obras son un claro indicativo de la calidad narrativa que atesoran. Está claro que, como biólogo de profesión que es, analiza y disecciona con sumo cuidado el trabajo literario de turno para que el lector disfrute con la trama que contieneCon este título José Zoilo (Tenerife, 1977) se alza con el Premio Literario Cerros de Úbeda, que es uno de los tres galardones que se entregaron en la Décima Edición del Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda 

(Batalla Río Guadalete-S. VIII)
José Zoilo ofrece al lector una magnífica lección de historia, en la que construye un perfecto engranaje con los episodios históricos que se reparten a lo largo de los capítulos que la conforman, la subtrama que gira en torno a la aventura que origina la mesa del rey Salomón y unos personajes inolvidales y carismáticos. Como recomiendo habitualmente, merece la pena leer con detenimiento la Nota Histórica final, en la que aclara la versión de los hechos en la que fundamenta buena parte de la novela, y en la que tiene muy en cuenta las diversas fuentes que consulta para elegir la que considera más lógica. A los episodios históricos que se reparten a lo largo de los capítulos acompaña una subtrama muy entretenida que gira en torno a una reliquia, pues en ese entonces se explotaba la fuerza de la fe para que se aferraran a ella quienes veían cómo el mundo que conocen se sume en una oscuridad, de la que la Iglesia se aprovecha para hacerles ver que tienen armas poderosas con las que combatir la temible noche que se les echa encima. Y es que en El nombre de Dios cobra protagonismo una pata de la mesa del rey Salomón, plagada de oro y joyas, que el padre Bonifacio enarbola como bandera para que se sientan bajo su amparo quienes participan en la batalla del Guadalete junto a Roderico, porque les ayudará a derrotar al ejército venido del desierto, e incluso afirma que puede otorgar un poder absoluto a quien la posea porque le ayuda a dominar el mundo conocido.

La trama de El nombre de Dios está planificada y desarrollada a conciencia, a lo largo de los 40 capítulos que conforman una historia apasionante, más un prólogo y un epílogo, agrupados en dos libros, diría que bien diferenciados. José Zoilo ofrece en las guardas de la novela un mapa de la Hispania del siglo VIII en el que se detalla la constitución del reino visigodo y se resaltan las ciudades que se mencionan a lo largo de los capítulos, junto con el vecino reino franco, porque los ejércitos de al-Andalus atraviesan los Pirineos y se adentra en el reino la Septimania. En mi modesta opinión, entiendo que el primer libro es más de corte histórico, si bien ya se vislumbra la subtrama en la que la mesa del rey Salomón empieza a cobrar protagonismo. En el segundo tiene un mayor dominio la aventura, aunque sin abandonar los episodios históricos, igual de atractivos que los que se desarrollan en el que le precede. En este sentido, estuve muy pendiente no sólo del avance de las tropas musulmanas en la península, si no también por el papel que desempeñan en el mismo tanto Tariq ibv Ziyad como Musa ibn Nusair gobernador de Ifriqiya, rencillas incluidas entre ambos, quienes tienen que rendir cuentas ante el califa de Damasco. Tras lo acontecido en la batalla del río Guadalete y su avance en la conquista de Hispania, son conscientes de que las intrigas y divisiones reinan entre los visigodos, por lo que los valíes sucesores aprovechan estas disputas para llevar a cabo las políticas con las que consolidar y ampliar el territorio conquistado. Los francos de Septimania temen su presencia, por lo que son conscientes de los musulmanes no tardarán en cruzar los Pirineos, como lo podrá comprobar el lector en los episodios que se desarrollan en Carcassona, Narbona y Tolosa.

(Batalla de Tolosa-Septimania-S. VIII)
En lo que se refiere a la subtrama en la que la aventura está muy presente, en mi modesta opinión entiendo que es un gran acierto del autor intercalar los episodios históricos con aquellos en los que predomina las peripecias que acompañan a los personajes que acompañan al custodio de la reliquia. En mi caso, estos episodios ayudaron a que el ritmo de lectura fuera fluido, pese a que hay un claro dominio de la narración frente a los diálogos, y que apenas decae el ritmo narrativo. En mi modesta opinión, es una aventura que tiene su momento cumbre en el viaje que emprenden a Roma Hermigio y quienes le acompañan, aunque a su regreso a la Septimania les aguardan episodios en los que se tendrán que enfrentar de nuevo a la realidad que supone el avance musulmán. Hermigio le asegura al cura Bonifacio que cumplirá la promesa de entregar la reliquia a Sinderedo, el obispo metropolitano de Toledo, que se exilió a Roma. Incluso me dije que en la ciudad de los curas se desarrollan escenas propias de thriller, por la expectación que mantiene el lector en todos los episodios que se desarrollan en la que fuera capital del Imperio Romano, en ese entonces en declive, tal y como se puede comprobar en los escenarios que se describen de esta urbe. El lector estará muy pendiente de lo que les pueda ocurrir al portador de la reliquia y quienes le acompañan, en donde no faltan giros que invitan a estar pendiente del desenlace de este tramo de la novela. Incluso se encontrará con un secuestro que les mantendrá en vilo, porque el odio, la venganza y la ambición empujan a Ragnarico, «frustrado por no ser él quien rigiera los destinos de Astigi» (pág. 41), por lo que lleva a cabo el plan que traza para alcanzar su objetivo, que no es otro que sustituir a su hermanastro de Ademar, porque cree que le corresponde por derecho. Un derecho en el que incluso utiliza la fuerza de las armas, y en el que se afianza el deseo de darle muerte.

Uno de los grandes temores que tengo en las novelas históricas es cómo aborda el autor las batallas que se describen, o los sitios de las ciudades que deciden asediar los invasores, porque entienden que es la solución que les asegura la victoria, una vez que comprueban que con los asaltos que realizan no consiguen rendirlas. En este sentido, me sentí cómodo tanto en las descripciones de los combates como de los asedios, pese a que quizás me dio la sensación de que en algunas escenas la voz narrativa se recreaba un tanto en determinados enfrentamientos. Sin embargo, entiendo que en su conjunto el narrador omnisciente fue a lo práctico, pese a que hay episodios en los que la sangre y las escenas duras están muy presentes, sobre todo en aquellas en las que la población es la que sufre el mayor ensañamiento, una vez que que los vencedores capturan la ciudad asediada.

(Basílica Santa María de los Mártires-Roma)
Para acompañar todos los episodios que conforman El nombre de Dios, José Zoilo perfila una obra coral, en la que quienes se interesen por conocer cómo fueron los inicios de la presencia musulmana en Hispania se encontrarán con un elenco de personajes de ficción que interactúan con naturalidad con los históricos que transitan por sus páginas, y en las que incluso nos encontraremos con algunos que darán origen a dinastías conocidas. Unos personajes de ficción inolvidables y diría que carismáticos, por el poder de atracción que ofrecen sobre quienes estuvimos muy pendientes de las vicisitudes que les acompañan, siendo conscientes incluso de que nos encontramos ante una obra en la que nuevos personajes se unen o relevan a los ya conocidos. Recalco el hecho de ser obra coral porque la gran mayoría de ellos están dotados de unos rasgos muy particulares, por lo que el lector no tendrá problema alguno para seguir los pasos de aquellos que le resulten más atractivos, e incluso se sorprenderá por la evolución que se percibe en los que tienen un mayor peso a lo largo de los capítulos, al igual que las diferencias y rencillas que se reflejan en varias fases de la trama entre bereberes y árabes. Me atrajeron mucho la atención las conversaciones que se mantienen a lo largo de los capítulos, bien porque a través de ellas el lector recibe información de lo que sucede una vez que la invasión musulmana es una realidad; o bien porque, cuando se tercia la oportunidad, los personajes reflexionan e intercambian impresiones sobre el papel que desempeñaron en los episodios ya vividos, sobre todo si el remordimiento está muy presente, como sucede en Ademar, el comes de Astigi, o Argimiro, señor rural de los alrededores de Calagurris, por su papel en la batalla del río Guadalete. Pero también deliberan sobre las relaciones que mantienen entre ellos, caso de Hermigiojoven pastor de una aldea cercana a Toletum que siendo todavía un crío soñaba con empuñar una espada—, o el futuro que les depara ante el empuje de los musulmanes. No me olvido de Elvia, una astur que tiene un pasado que no olvida, y un presente que la marca, por la barbarie que sufre el pueblo en el que vivía tras marcharse de sus tierras, ni del gigantón Witerico, hombre de confianza de Ademar.

Sin duda alguna, quienes disfrutan con la novela histórica tienen en El nombre de Dios una trama que reúne unos ingredientes muy atractivos con la que sentirán que realizan un viaje literario en el tiempo al siglo VIII, por la exquisita ambientación que les hace estar muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a los personajes en una historia épica que comienza con la batalla del río Guadalete y diría que tiene su momento cumbre en el viaje que realizan a Roma Hermigio y quienes le acompañan, para entregar la reliquia ya mencionada en esta reseña a Sinderedo, el obispo metropolitano de Toledo, ahora exiliado en la antigua capital del Imperio Romano. Pese a que domina la narración frente al diálogo, el lector se encontrará con el desarrollo de una trama amena y que apenas decae, en la que José Zoilo conjuga con maestría los episodios que se relatan tras la batalla del río Guadalete,  que origina la invasión musulmana por el ejército comandado por Tariq ibn Ziyad, la aventura a la que da lugar la mesa del rey Salomón, junto con la presencia a lo largo de los capítulos de unos personajes inolvidables y carismáticos. El nombre de Dios es una novela épica en la que están muy presentes la traición, la ambición, la venganza, el odio, la lealtad y el amor junto con las intrigas que ayudaron a que los musulmanes consolidaran su poder en Hispania, están muy presentes en la trama, junto con escenas en las que se muestra el lado más ruin y oscuro del ser humano.




Biografía:




José Zoilo Hernández (Tenerife, 1977) es un biólogo de profesión que trabaja en el ámbito de la agricultura y el desarrollo rural. Aunque su labor profesional ha discurrido por el campo de las ciencias, es un auténtico apasionado de la Historia desde muy temprana edad.

Su primera novela, El alano, fue galardonada con el I Premio de Novela Histórica de Pozuelo de Alarcón, y alabada por la crítica y los lectores. Con ella inició la épica trilogía, «Las cenizas de Hispania», una apasionante recreación de la Hispania tardorromana. Niebla y acero fue la esperada continuación. Con El Dux del fin del mundo, José Zoilo Hernández pone fin a esta espectacular recreación de un momento decisivo de la historia de la península Ibérica. Esta trilogía lo ha consagrado como una de las nuevas voces más importantes de la novela histórica nacional.


Nota: Datos técnicos y sinopsis tomados de la web de Penguinlibros. Fotografía de José Zoilo tomada de su cuenta de twitter. Fotografía de la Batalla del Río Guadalete tomada de la web Historia General. Fotografía de la Batalla de Tolosa tomada de la web somosgodos.com. Fotografía de la Basílica de Santa María de los Mártires, en Roma, tomada de la web Sygic Travel. 







jueves, 11 de noviembre de 2021

Hawa, de Diego Armario López.


 








Datos técnicos:



Título: Hawa.

Autor: Diego Armario López.

Editorial: Dokusou.

1ª edición: 23/12/2019.

Formato: Ebook.

ASIN: B08335C9DZ.

Idioma: Español.

Tamaño archivo: 1031 KB.

462 pág. en papel.




Sinopsis:




HAWA relata una historia que se desarrolla entre España y Mali, en un ambiente de tensión, riesgo, amores y odios donde confluyen distintos elementos de absoluta actualidad: el fracaso electoral de Podemos, la frustración de un viejo comunista que decirse irse de España porque no soporta vivir en un país en el que sigue gobernando la derecha, el terrorismo islámico que busca llevar a cabo un atentado de repercusión internacional y el trabajo del Centro Nacional de Inteligencia en la zona del Sahel, con unos agentes que rompen con la imagen que algunos tienen de los espías españoles.




Opinión Personal:




Hawa es una novela que me llamó la atención no sólo por la portada y el título, sino también por el hecho de que la trama se desarrollara entre España y Mali, si bien no tardé en comprender que la mayor parte de los diecisiete capítulos en que se estructura se desenvuelve en este país ubicado en la zona del Sahel, con algunos episodios que tienen lugar en Burkina Faso, la antigua República del Alto Volta. Una trama que invita al lector a la reflexión, no sólo por las difíciles condiciones de vida de los malienses, sino también por la repercusión que tiene en este país el terrorismo islámico, lo que da lugar a las situaciones límite a las que se enfrentan la mayoría de los personajes que conforman el elenco de una historia cargada de realismo, porque tal y como relata la voz narrativa los episodios que la conforman, bien pudieron suceder en esa zona de África. Diego Armario aprovecha también la historia para hacer hincapié en la labor que desempeña la mujer, lo que se percibe en los personajes femeninos, porque en ese contexto africano no todas quieren someterse al papel dominante del marido, sino que buscan con ahínco conseguir las libertades que por tradición se les niega.

(Palacio Presidencial Bamako-Malí)
Como adelanta la sinopsis, el terrorismo islámico busca llevar a cabo un atentado de repercusión internacional en la zona del Sahel. Esta amenaza cada vez más real dio lugar a que estuviera muy pendiente, sobre todo, de la labor que desempeña el Centro Nacional de Inteligencia de España en este país, que está en continuo contacto con la inteligencia francesa, porque ambos organismos colaboran para combatir a los terroristas de Al Qaeda del Magreb islámico. Tal y como se suceden los episodios que se desarrollan en torno al cada vez más que posible inminente ataque terrorista, en todo momento tuve la sensación de que esta parte de la novela tenía una clara influencia de las de espías de corte clásico, en lo que se refiere a las labores de espionaje y contraespionaje que se realizan. También en todo momento me acompañó la sensación de que tenía la ventaja de recibir una información más directa en relación a los movimientos que realizan unos y otros, lo que para mí supuso un gran atractivo, porque los giros que tienen lugar en el que llamé el último tercio de la novela, provocaron que me preguntara qué desenlace me esperaba. Un desenlace del que estuve muy pendiente, no sólo por cómo se suceden las escenas que guardan relación con la posibilidad cada vez más real de un atentado islámico, sino también por cómo se desenvolvería en los episodios más álgidos Juan López Astudillo, dadas las peculiaridades que definen a este personaje, ajeno a todo lo que significa el CNI, y pese al entrenamiento que recibe para que su papel en la misión que le encomiendan fuera lo más real posible.

El protagonista de Hawa, Juan López Astudillo, atrajo mi atención desde las primeras páginas, tanto por sus características intolerantes como por la drástica decisión que toma, porque decide poner tierra de por medio y dar un gran vuelco a su vida, en la que recibe la puntilla a sus males tras «el resultado de las elecciones generales en España, porque una vez más los suyos habían fracasado en el intento de formar un gobierno de izquierda en el que la derecha obtenía más votos o conseguía mejores alianzas, y por eso seguían gobernando los corruptos». Pero lo que no espera es el cambio que con el paso de los capítulos se producirá en su personalidad desde que pisa suelo maliense. En este sentido, diría que transcurren paralelos las vicisitudes que le acompañan en este país de la zona del Sahel con la evolución que muestra este personaje, en la que influye muy mucho todo lo que sucede a su alrededor desde que acepta la misión que le proponen desde el CNI y quienes con él se relacionan, tanto nativos como personal de la legación española. El protagonista es un claro ejemplo de que nuestra personalidad y convicciones pueden sufrir un drástico vuelco desde el momento en el que suceden en torno a nosotros determinados episodios que influyen en la forma de ver y entender el mundo que nos rodea. Sin duda alguna, Astudillo —como le llaman habitualmente los personajes que tienen relación con él a lo largo de los capítulos— le da mucho juego a la novela, porque el lector estará muy pendiente de sus intervenciones en los episodios que protagoniza, y le sorprenderá su implicación plena en la misión para la que es reclutado por los servicios de inteligencia españoles, pese a sus peculiaridades.

(Gao-Malí)
En mi modesta opinión, entiendo que es un gran acierto el enfoque que le confiere el escritor natural de Tetuán al desarrollo de la trama, porque el lector estará muy pendiente de los temas que aborda a lo largo de los capítulos que la conforman, en los que recibe información sobre lo que sucede en el Malí, no sólo por el relato del narrador omnisciente, sino también a través de los diálogos que mantienen los personajes. En este sentido, atrajeron mi atención la opinión que tienen sobre este país personajes reclutados por el CNI como confidentes, como Ousmou Fafana o Hawa Dembélé, quien da título a la novela, lo que originó que en más de una ocasión me preguntara por el mismo, cuya respuesta me quedó muy clara con el transcurrir de los capítulos. El narrador omnisciente refleja la labor que llevan a cabo los agentes del CNI, quienes se encargarán de la preparación de Astudillo para que no desconfíe de él Roberto Mediavilla, porque «un tipo como este es el responsable indirecto de muchas muertes y atentados», al comprobar cómo actúa este personaje sin escrúpulos, quien pasó de ser un empresario corrupto a ser un colaborador de Al Quaeda en el área del Sahel. Pero también hay que tener muy presente la labor de la legación española en Bamako, en la que el viejo comunista se encontrará con una serie de personajes que atraerán su atención, sobre todo desde que se percata de las rencillas que se producen entre el embajador y el nuncio del Vaticano, aunque más bien de corte dialéctico, pero que originan situaciones incómodas entre los presentes, pese a que los citados personajes intentan disimular sus roces. En mi modesta opinión, este enfoque influye en la evolución del protagonista, pese a que quienes le acompañan en la misión que aceptó observen que en el conjunto de sus diálogos se mantiene fiel a sus convicciones; sin embargo, no tardan en convencerse de que el viejo comunista es muy diferente al que conocieron cuando llegó a Malí, sobre todo por la influencia que ejercen sobre él personajes que le hacen ver el mundo que le rodea tal y como lo perciben ellos, caso de la ya mencionada Hawa o el cura motero Tomás, que viaja en una Harley Davidson para predicar la palabra del «Dios de los negros» en este país del Sahel. El cura motero es un personaje muy peculiar cuya forma de ser y actuar influirán mucho en la personalidad de Juan López Astudillo, y cuya relación entre ambos dará lugar a varias escenas emotivas.

Hawa es una novela que me gustó por cómo Diego Armario López planifica y desarrolla la trama a lo largo de los 17 capítulos titulados en los que se estructura. Unos capítulos que están introducidos por unos fragmentos resaltados en cursiva, que corresponden a diálogos y reflexiones que guardan relación con el desarrollo de cada uno de ellos. Su ritmo de lectura me resultó fluido, incluso en ocasiones muy fluido, sobre todo en aquellos capítulos en los que se manifiesta que la perpetración del atentado es una realidad, por la información que reciben en el CNI. Un ritmo en el que también influye el que haya un claro equilibro entre la narración y unos diálogos que atrajeron mi atención, porque es un gran acierto del autor el incluir en las intervenciones de los personajes información sobre la misión que acepta llevar a cabo Juan López Astudillo. El lector se encontrará con una novela que va de menos a más, con un último tramo en el que las sorpresas están muy presentes, lo que incrementa el interés por el desenlace que se avecina. Estará muy pendiente de la evolución que se produce en el protagonista, tanto por su implicación en la labor que le encomiendan como en el cambio que se percibe en su visión sobre la realidad que le rodea. En este cambio influye la decisión de tomar como destino para su exilio una zona de alto riesgo. Aunque no es casualidad que elija Malí como final de ese viaje, sino que es mejor que descubra qué le llevó a viajar a este país del Sahel quien se interese por la lectura de esta novela.



Biografía:



Diego Armario López (Tetuán, 1945), es Licenciado en Ciencias de la información, cursó cuatro años de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su actividad profesional como fotógrafo y posteriormente trabajó como redactor en diversos medios escritos y audiovisuales. La mayor parte de su trayectoria como periodista la desarrolla en Radio Nacional de España donde comienza haciendo información deportiva. Posteriormente pasa al área de nacional y desarrolla su trabajo durante la transición política. Ha publicado ensayo, algunos de ellos traducidos al portugués y al italiano, caso de La segunda virginidad: el poder sexual de la mujer madura y Los tontos al poder. En narrativa publicó las novelas La muerte de un señor de Quinta, con la que quedó finalista en el Premio Lara en 2003, La hora cero, Miedo a olvidar, El club de las amantes impacientes, El honor de los muertos y Hawa, su última novela publicada hasta la fecha. Ha escrito también miles de artículos publicados en distintos medios informativos.


Nota:  Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Biografía de Diego Armario López tomada de Amazon y completada con datos de Wikipedia. Fotografía de Diego Armario López tomada de la web de la Editorial Dokusou.  Imagen del Palacio Presidencial de Bamako tomada de la web travelística.com. Imagen de Gao tomada de la web DW.