miércoles, 22 de mayo de 2019

La chica que dejaste atrás, de Jojo Moyes.
























Datos técnicos:

Título: La chica que dejaste atrás
Título original: The girl you left behind
Autora: Jojo Moyes
Traductora: Ana Momplet
Editorial: Suma de Letras
1ª edición: marzo/2017
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84 -9129-080-3
Nº pág.: 524



Sinopsis:



En 1916 el artista francés Édouard Lefèvre ha de dejar a su mujer, Sophie, para luchar en el frente. Cuando su ciudad cae en manos de los alemanes, ella se ve forzada a acoger a los oficiales que cada noche llegan al hotel que regenta. Y desde el momento en que el nuevo comandante posa su mirada en el retrato que Édouard pintó a su esposa nace en él una oscura obsesión que obligará a Sophie a arriesgarlo todo y tomar una terrible decisión.
Casi un siglo más tarde, el retrato de Sophie llega a manos de Liv Halston como regalo de boda de su marido poco antes de su repentina muerte. Su belleza le recuerda su corta historia de amor. Pero cuando un encuentro casual revela el verdadero valor de la obra, comienza la batalla por su turbulenta historia, una historia que está a punto de resurgir, arrastrando con ella la vida de Liv.


Opinión Personal:

Me apetecía leer alguna de las novelas que tiene publicadas hasta la fecha la escritora británica Jojo Moyes. Pese a que Yo antes de ti se convirtió en un fenómeno internacional tras los siete millones y medio de ejemplares vendidos, me decanté por La chica que dejaste atrás, sobre todo porque en ella afronta un período poco explotado en literatura, como es la Primera Guerra Mundial. Aunque sus novelas se encasillan como románticas, y con la reticencia que supone el que sean catalogadas como best sellers, no dudo en recomendar su lectura, porque la trama me resultó muy atractiva, y el lector se encuentra con unos ingredientes que le hacen olvidar en buena parte del desarrollo de la trama que está ante una novela romántica; si bien, estoy más de acuerdo en cómo la catalogan en algunos medios especializados, pues la encasillan como narrativa romántica.
(Péronne-Francia)
En el primer párrafo de esta reseña comento que la trama me resultó muy atractiva, por los temas que abarca. Y es que, pese a que ya se sabe que el final de una novela romántica es previsible, Jojo Moyes la construyó de tal forma que el lector se encuentra con ese punto de intriga que le invita a estar pendiente de todo lo que sucede en torno al cuadro que da título a esta novela, junto con el desarrollo de la historia de la protagonista de la segunda línea temporal. Por eso hago hincapié en el interés que despertaron en mí los temas que se abordan a lo largo de los capítulos: la ocupación de St. Pèronne por los alemanes durante la Primera Guerra Mundial, la familia, los juicios que se celebran con el fin de restituir las obras expoliadas por los alemanes en ambas contiendas mundiales, y el amor. En este sentido, me dio la sensación de que había un cierto paralelismo entre el amor que profesaban ambas protagonistas, Sophie Bessette y Liv Halston. Y es que en en ambos personajes se palpa la pasión que sienten hacia el marido ausente: Sophie ansiaba la vuelta del frente de su esposo, el pintor Édouard Lefèvre, y Liv no se había recuperado todavía de la muerte de su marido, el famoso arquitecto David Halston, fallecido hacía ya cuatro años, lo que suponía un claro obstáculo para rehacer su vida.
Pero, sin duda alguna, por encima del papel que desempeñan a lo largo de los capítulos las dos protagonistas, el lector comprobará cómo es el cuadro que da título a esta novela que hoy reseño quien acapara su atención, tanto en la primera línea temporal como en la segunda. Por eso resalto a la intriga que provoca en el lector todo lo que ocurre en torno a este retrato que el pintor impresionista Édouard Lefèvre había realizado a su esposa. Una intriga que se manifiesta a lo largo de las dos líneas temporales que conforman esta novela, porque estaremos pendientes de todo lo que sucede desde el momento en el que el comandante alemán lo ve en el pequeño restaurante que regentan, y se obsesiona con él. En la primera línea temporal el cuadro dará lugar a  un proceso judicial que se incoa para restituirlo a sus legítimos propietarios, tras el expolio al que parece fue sometido durante la ocupación alemana de St. Péronne. Es aquí también donde aparece la figura de Paul McCafferty, quien se da cuenta de que el cuadro está en la casa de Liv, y que dará lugar a una serie de desencuentros entre ambos personajes, lo que provocará que el lector se plantee si se afianza la relación que se había iniciado entre ambos personajes o bien el proceso judicial desembocaría en una ruptura total que llevaría a la propietaria del cuadro a seguir aferrada a la memoria de su marido.

El lector conoce la historia de La chica que dejaste atrás a lo largo de los 36 capítulos más el epílogo en los que se estructura la novela, reflejada en las dos líneas temporales que la conforman. A través de esas dos líneas temporales, Jojo Moyes construye una verdadera obra de arte, porque esa es la impresión que me dio al ofrecer de forma dosificada las pinceladas que van dando forma a ese cuadro que admiran tanto el comandante alemán como la viuda del famoso arquitecto. Pese a que el lector ya lo contempla tanto en el pequeño hotel Le Coque Rouge, de St. Péronne como en la casa de Liv Halston, la escritora británica relata tanto los motivos que llevaron a Édouard Lefèvre a pintar a su esposa como todo lo que vivió Sophie Bessette desde el momento en el que los alemanes ocupan este municipio francés del departamento del Somme. En la primera línea temporal el lector asiste al ya mencionado en el párrafo anterior, porque cree que su marido lo ha comprado de forma legal en un viaje realizado a Barcelona, y se lo ofrece como regalo de bodas.
(Tribunal Supremo-Londres)
Las dos líneas temporales que conforman la novela están magníficamente ambientadas. En la segunda línea temporal, el lector realiza un viaje literario a través del tiempo al año 1916, en el que toma el primer contacto con Sophie Bassette. Todo lo que sucede en los capítulos que tienen lugar en la Primera Guerra Mundial ofrecen una ambientación exquisita, tanto en lo que se refiere al aspecto costumbrista, en el que se observa cómo el día a día de este municipio se ve alterado por la ocupación de las tropas alemanas, como por el ambiente enrarecido que muestran sus habitantes, que no dudan en manifestar desconfianza hacia quienes creen que, por su forma de actuar, son colaboracionistas de las tropas invasoras. La primera línea temporal ofrece también una visión muy clara y precisa de la alta sociedad londinense en la que se mueven los personajes que toman parte en estos capítulos, tanto a nivel laboral como en el día a día que lleva cada uno de ellos una vez finalizada la jornada laboral. Aunque el lector también comprobará cómo en la primera línea temporal siguen haciéndose referencias a lo sucedido en St. Péronne, bien de forma indirecta a través de algunos testimonios que guardan relación con el juicio por restitución que se lleva a cabo en el último tramo de la novela, bien de forma directa, en la que a través de algunos episodios se realizan saltos temporales en los que el lector tiene información directa sobre la vida de Sophie Bessette. En este sentido, hay varios giros que atraerán nuestro interés por conocer qué sucedió finalmente con la esposa de Édouard Lefèvre, y el veredicto final que decide el destino definitivo del cuadro, tras los testimonios aportados por los testigos que guardan alguna relación directa o indirecta con el mismo.
En esas dos líneas temporales el lector se encuentra con unos personajes bien construidos, sobre todo las dos protagonistas de esta novela, Sophie Bassette y Liv Halston, y quienes tuvieron una relación más directa con ellos. En esta línea temporal nos encontramos con el papel que desempeña Hélène, la hermana de Sophie, y Aurélien, su hermano menor, de quien habrá que estar muy pendiente por las reacciones que tiene ante las decisiones que toma Sophie, sin olvidarme de Liliane Béthune, un personaje con quien el lector tendrá sentimientos encontrados. De la primera línea temporal ya conocemos a Liv Halston, que trabaja como redactora creativa. Paul McCafferty, que trabaja en una empresa que se dedica al tema de las restituciones de obras de arte expoliadas sobre todo por los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, creo que uno de los personajes que le da un mayor atractivo a esta línea argumental, es Mo, una chica gótica que trabaja en una residencia y también en un restaurante, y que se instala en la casa de Liv Halsten. Los diferentes caracteres y modos de vida de una y otra, hacen que sus encuentros levanten más de una sonrisa al lector, y le den ese punto de humor a la novela. Aunque también este personaje ayuda a Liv en las investigaciones que realiza a la hora de recabar datos que le ayuden a convencer al juez de que ese cuadro fue adquirido de forma legal. Al igual que Mo, otro personaje que desempeña un papel distendido es Greg, hermano de Paul McCafferty, aunque su presencia es más esporádica.
La chica que dejaste atrás es una novela que me encantó. Está escrita con un lenguaje sencillo pero muy cuidado, porque Jojo Moyes lo adapta a las dos voces narrativas. En la segunda línea temporal el lector se encontrará con una lectura con un ritmo más pausado -o por lo menos a mí me dio esa impresión-, teniendo en todo momento la sensación de que estaba leyendo un diario escrito en primera persona, por la forma en la narradora relataba todo lo que sucedía tras la ocupación de St. Péronne por los alemanes, con connotaciones intimistas, por las reflexiones que hace este personaje ante el futuro incierto que le espera, sobre todo por la preocupación que le causa la marcha de su marido al frente; aunque también reflexiona sobre las decisiones que debe de tomar para preservar la integridad de su familia, tras las decisiones que adopta el comandante alemán Friedich Hencken, , que guardan relación con ella y el pequeño hotel Le Coq Rouge. La primera línea temporal está escrita en tercera persona del presente, y en un estilo más directo, por lo que el ritmo de lectura es más ágil, ya que hay un cierto equilibrio entre la narración y los diálogos. En ambas líneas temporales la tensión narrativa está muy presente, y los personajes tienen un gran trasfondo psicológico, sobre todo los que más peso tienen en cada una de las subtramas.


Biografía:

Jojo Moyes es autora de novelas que han recibido maravillosas críticas e incluyen best sellers como Uno más uno (Suma de Letras, 2015) y el fenómeno internacional Yo antes de ti (Suma de Letras, 2014), que ha vendido más de siete millones y medio de ejemplares, ocupó el número 1 de las listas en nueve países y ha sido convertido en una película de éxito. Su continuación, Después de ti, fue publicada en 2016. Jojo vive en Essex con su marido y sus tres hijos.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora, tomados de la web de Megustaleer. Imagen de Péronne tomada de la web TripAdvisor. Imagen del Tribunal Supremo de Londres, tomada de la web e-watchman.com.



viernes, 17 de mayo de 2019

Suicidios inducidos, de Gemma Herrero Virto.





















Datos técnicos:


Título: Suicidios inducidos
Autora: Gemma Herrero Virto
Autoeditado Amazon (enlace)
1ª edición: 29/01/2017
Idioma: Español
Formato: Ebook
ASIN: B01MYDR862
Nº pág.: 393
Precio:  2, 99 (ebook)
              15,59 (papel)




Sinopsis:


Una joven salta desde el Puente de la Salve tras recibir una llamada de móvil. Aunque en un primer momento el caso se cierra al considerarlo un suicidio, todas las alarmas saltan para la joven forense de la Ertzaintza Natalia Egaña cuando nuevas muertes van uniéndose a este primer misterio.
¿Qué hace que jóvenes aparentemente normales y felices corran hacia la muerte con una sonrisa en los labios?

Una nueva aventura de los personajes de La red de Caronte, tan emocionante y frenética como su predecesora. ¿Te atreves a acompañarles en un nuevo caso?



Opinión Personal:

En 2015 publicaba en este blog mi reseña de La red de Caronte (reseña), de la escritora vizcaína Gemma Herrero Virto. Las reseñas y comentarios que había leído sobre esta novela, provocaron que me decantara por su lectura. Como dije en su momento, me sorprendió el buen hacer literario de esta autora vizcaína, y ha vuelto a hacerlo con la segunda entrega de esta trilogía: Suicidios inducidos. Al igual que su predecesora, el lector se encuentra ante una novela de ritmo frenético que le atrapa de principio a fin de la trama, por la forma en la que la plantea y las insinuaciones que hace al lector para que se pregunte si realmente la Ertzaintza da carpetazo a los suicidios que tienen lugar, porque llegan a la conclusión de que son decisiones que han tomado las propias víctimas, al no encontrar pruebas incriminatorias que impliquen a terceros como culpables de haberlos provocado.
(Puente de la Salve-Bilbao)
Suicidios inducidos es una novela autoconclusiva, al igual que La red de Caronte, por lo que no es necesario leer la anterior para asegurarse de que no quedan cabos sueltos que amarrar en esta nueva entrega, protagonizada por los ya conocidos personajes que se encargan de las investigaciones: el inspector de la Ertzaina Carlos Vega, la forense Natalia Egaña y el joven informático Gus, un friki que les ayudará en este nuevo caso que se les presenta. Aunque hay quienes prefieren familiarizarse con ellos leyendo la primera entrega de la trilogía, ya adelanto que tienen la información suficiente para conocer su intervención en ese caso a lo largo de los capítulos que conforman el segundo caso protagonizado por estos tres personajes.

Gemma Herrero sigue las mismas pautas para atraer la atención del lector desde las primeras páginas de esta novela: ¿Para qué cambiarlas? Y es que creo que es un gran acierto de la autora facilitar la información en pequeñas dosis e incitar al lector para que haga las cábalas pertinentes sobre todo lo que sucede a lo largo de los capítulos.

Uno de los principales atractivos de esta trilogía es el curioso triángulo formado por los tres protagonistas. El inspector de la Ertzaintza Carlos Vega, la forense Natalia Egaña y el joven informático Gus le dan mucho juego a la novela, porque sus personalidades son muy diferentes. Sin embargo, se complementan de tal forma que constituyen un equipo compacto, porque saben que el papel que desempeña cada uno es decisivo para que la investigación llegue a buen puerto. Son conscientes también de que tienen que estar muy atentos a lo que les pueda pasar a sus compañeros, porque no dudan en hacer lo que sea necesario si su intervención les puede sacar del apuro en el que se puedan encontrar sus compañeros, sobre todo si su integridad corre peligro, como podrá comprobar el lector a lo largo del desarrollo de la trama. Gemma Herrero perfila unos personajes bien construidos, en los que también tienen un gran peso la carga psicológica. El lector comprobará cómo influyen en ellos los casos a los que se enfrentan, y se preguntará en más de una ocasión si las decisiones que toman son las más acertadas, porque da la sensación de que no son conscientes de que pueden poner en peligro sus vidas, e incluso la de sus compañeros.
(Universidad de Deusto-Bilbao)
En Suicidios inducidos el lector se encontrará con una novela de carácter más policial, si la comparamos con La red de Caronte, en la que este personaje de la mitología griega estará muy presente a lo largo de la narración. Pero también en Suicidios inducidos nos encontraremos con buenas dosis de humor, sobre todo en los episodios en los que intervienen el inspector de la Ertzaintza y el joven informático universitario, porque levantará más de una sonrisa en el lector, porque las discusiones entre ellos serán frecuentes, y porque el lector comprueba que se llevan como el perro y el gato, pero son conscientes de que no les queda otra que trabajar juntos para desentrañar los misterios que encierran estos suicidios, ya que Natalia tiene la corazonada de que no son acertadas las conclusiones a las que llega la policía vasca. Una corazonada que le llevará a meterse en la boca del lobo, porque ve que es la forma de descubrir quién está detrás de esos episodios luctuosos. Una decisión que preocupará a Carlos y a Gus, porque con el paso de los capítulos tienen claro que la vida de la forense puede estar en peligro.

Gemma Herrero muestra a lo largo de los capítulos que planificó a conciencia los espacios por los que se mueven los personajes, de tal forma que estuvieran muy en consonancia con hechos que más relevancia tienen en la novela. El lector se encuentra con unas localizaciones claras y precias, que invitan a imaginar cómo son los espacios que eligen las víctimas para suicidarse; la universidad de Deusto, o los parajes que guardan relación con quienes cree Natalia que son los culpables de los suicidios que decide investigar, sin olvidarme de la central de la Ertzaintza. y el ambiente invernal que acompaña a los personajes lo largo de los capítulos, lo que provoca un ambiente de intriga que lleva al lector a preguntarse en más de una ocasión si los personajes verán alteradas sus decisiones por las condiciones meteorológicas que los acompaña.

Al igual que La red de Caronte, Suicidios inducidos está estructurada en tres partes tituladas, y estas en capítulos muy dinámicos, que confieren a la narración un ritmo frenético, y que diría se hace vertiginoso a medida que nos acercamos al desenlace de la trama. También, al igual que La red de Caronte, el título de esta novela, Suicidios inducidos, es muy acertado, al igual que las tres partes en las que se estructura, y que dan al lector pistas de quienes pueden estar finalmente detrás de esos suicidios y qué les lleva a cometerlos.

Suicidios inducidos es una novela que está bien escrita, con un ritmo de lectura frenético, muy propio de un thriller, lo que hace que las páginas vuelen ante nosotros. Los diálogos son muy naturales y dinámicos, en los que no falta el humor, sobre todo cuando en ellos intervienen el inspector de la Ertzaintza y el joven informático. El lector disfrutará de una novela policíaca atractiva y muy entretenida, en donde el suspense está servido. Quienes disfrutaron con La red de Caronte, tienen en Suicidios inducidos una nueva oportunidad para acercarse nuevamente a los personajes que la protagonizaron.




Biografía:



Nací en Vizcaya en 1974 y, desde que aprendí a leer, los libros han sido una de mis adicciones preferidas (aparte del chocolate, el café y el tabaco) y seguramente la más sana.Desde pequeña quise escribir y hacía pequeños cuentos de aventuras que ilustraba yo misma. Con la edad, me volví más seria, estudie Psicología y un par de masters y me dejé explotar por un montón de empresas en las que no encajaba.

En una de mis temporadas de paro, encontré el anuncio de un curso de literatura creativa y me apunté. Gracias a ese curso aprendí a sacar las historias que llevaba dentro, a crear personajes, a organizar las tramas... Y de repente, me vi con una novela terminada.

A día de hoy, tengo ya quince novelas autoeditadas: Trilogía La red de Caronte, Suicidios inducidos y Los cadáveres blancos. Ojo de gato. La trilogía de fantasía Viajes a Eilean: Iniciación, Arcanos y La ley de lo triple. Los crímenes del lago. VenganZa. Trilogía ¿Tú me ves? En menos de dos años volando sola, he conseguido que mis novelas acumulen miles de descargas, me han llegado opiniones fantásticas de lectores y blogeros y mis historias se han leído en 43 países de todos los continentes.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y fotografía de la autora, tomados de Amazon. Imagen del puente de la Salve, tomada de wikipedia, al igual que la imagen de la Universidad de Deusto, en su sección de Bilbao. 








miércoles, 15 de mayo de 2019

Pan de limón con semillas de amapola, de Cristina Campos.
























Datos técnicos:

Título: Pan de limón con semillas de amapola
Autora: Cristina Campos
Editorial: Planeta
1ª edición: Enero/2016
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-08-14953-8
Nº pág.: 414



Sinopsis:


Durante el invierno de 2010, en un pequeño pueblo del interior de Mallorca, Anna y Marina, dos hermanas que fueron separadas en su juventud, se reencuentran para vender una panadería que han heredado de una misteriosa mujer a la que creen no conocer.

Son dos mujeres con vidas muy diferentes. Anna apenas ha salido de la isla y sigue casada con un hombre al que ya no ama. Marina viaja por el mundo trabajando como cooperante de una ONG.
Mientras intentan desentrañar el secreto que encierra su herencia, tendrán que hacer frente a los viejos conflictos familiares, a la vez que intentarán recuperar los años perdidos.

Esta novela es una historia sobre la amistad femenina, sobre secretos guardados y recetas de pan olvidadas. Pero, sobre todo, es la historia de unas mujeres que aprenden a decidir, con libertad, sobre su futuro.



Opinión personal:


Me llamó la atención el título de la novela de la que hoy comparto mis impresiones, Pan de limón con semillas de amapola, y el hecho de que casi toda su trama transcurre en la isla de Mallorca, buena parte de ella en Valldemossa, con el añadido de que la repostería es el nexo que une todos los ingredientes que la conforman. Es una lectura muy atractiva, visual y con claros rasgos cinematográficos, en las que se nota la influencia que en la autora tiene el séptimo arte. Sin duda alguna, merece la pena su lectura, pese a que tal y como transcurren los episodios, se presiente un desenlace previsible -independientemente de que empiece por el final-, pero que empuja al lector a conocer los pasos que dan la protagonista y su hermana desde el momento en el que reciben la noticia de una herencia que les han legado. Desde ese momento, ambas hermanas son propietarias de molino -cuyo obrador de pan servía a los habitantes de esta población de la Sierra de la Tramontana- y una casa adyacente. Esta panadería que han heredado de una misteriosa mujer a la que creen no conocer, por lo que Marina decide desentrañar el misterio que hay detrás de ella. Cada capítulo comienza con una receta de repostería, que guarda relación con el contenido del mismo.
(Club Náutico-Palma)
Pan de limón con semillas de amapola es una novela en la que la isla balear está muy presente a lo largo de los capítulos, pese a que una parte de la trama transcurra en Etiopía y algunos episodios en Barcelona. Pero es que, tanto la protagonista como su hermana llevan muy adentro esa roca, como la llaman en algunas fases de la novela. El lector comprobará también cómo el dialecto mallorquín (hablo de dialecto porque entiendo que es una variedad del catalán) toma parte en los diálogos entre los personajes, sobre todo cuando estos tienen lugar en Valldemossa, pues los habitantes de esta población lo utilizan en su día a día. 

Cristina Campos construye una trama en la que los secretos son los pilares sobre los que se asienta la novela. Pero también el lector que muestre interés por apuntarla como posible lectura, verá cómo las relaciones familiares, la amistad, la maternidad -tanto biológica como adoptiva-, el mundo de los cooperantes, el amor, y los asuntos turbios en los que está embarcado uno de los personajes secundarios, estarán muy presentes a lo largo de los ocho capítulos en los que está estructurada la novela, casi todos ellos de larga extensión, pero al mismo tiempo dinámicos, para que no perdamos detalle de lo que le sucede a cada uno de los personajes que intervienen en él.
(S´Estaca-Mallorca)
La trama de Pan de limón con semillas de amapola comienza por el desenlace, o mejor dicho, por una de las escenas que lo conforman. El narrador relata en lo que sería el prólogo (porque no figura titulado como tal), el entierro de uno de los personajes, que planificó cuidadosamente. A partir de ese momento, empiezan a desencadenarse los episodios que desvelan al lector todo lo que sucedió antes de este triste final de uno de los personajes que más peso tienen a lo largo de los capítulos. Y así es cómo iremos conociendo la historia de las dos hermanas, Marina y Anna, separadas por el tiempo y la distancia, que verán cómo vuelven a retomar su relación tras recibir esa misteriosa herencia.

A lo largo de los capítulos el lector se encontrará con un claro predominio de los personajes femeninos, tanto principales como secundarios. Cristina Campos perfila unos personajes bien construidos, y muy cercanos, con lo que al lector no le será difícil empatizar con ellos. Mediante saltos en el tiempo, conoceremos el pasado de los personajes que más peso tienen en la novela, sobre todo de las dos hermanas, a través de episodios que más tarde influirían en su futuro. De todos ellos conoceremos sus sentimientos y emociones, que en algunas fases de la narración harán que las relaciones se resientan, y en otras se producirán algunos enfrentamientos inevitables. En mi modesta opinión, entiendo que unos y otros reflejan el modo de vida de los mallorquines, tanto en lo que se refiere a la alta sociedad, como al ambiente rural que se vive en Valldemossa. Salvo Armando, el marido de Anna, y Mathias, la pareja de Marina, el resto de los personajes masculinos apenas tienen trascendencia; quizás sea Antonio, el que fuera novio de Anna en su juventud, quien destaque sobre estos últimos.

El elenco de personajes lo encabezan Marina y Anna quienes, pese a ser hermanas, tienen unos perfiles son muy diferentes. Marina, aunque estudió en los mejores colegios y universidades, arrastra ese regusto amargo que le supone el haber estado lejos de su familia desde los catorce años, se sentía una mujer desarraigada y echaba de menos estar al lado de los suyos en las fechas más señaladas. Sin embargo, Anna lo tiene todo, porque disfruta de una posición económica desahogada y se codea con la alta sociedad mallorquina, pero siente cómo se va degradando a marchas forzadas la relación con su marido Armando, lo que la hace sumirse en un mar de dudas y preocupaciones, con el añadido de la difícil adolescencia de su hija,Ana, con la que tendrá alguna discusión, y que provocará que la convivencia familiar se resquebraje, a lo que habrá que añadir la cada vez más marcada desconfianza hacia su marido, ante los continuos viajes que dice tener por motivos laborales. Pero el reencuentro con su hermana Marina, y un episodio que marcará su cambio de rumbo, le harán replantearse su futuro en el seno de una familia rota. Del resto de personajes femeninos destacaría, sin lugar a dudas, a Catalina y Úrsula: Catalina había trabajado en el horno de pan del molino que heredaron las hermanas y Úrsula es una octogenaria germano-argentina, que lleva años residiendo en Valldemossa. Las tres forman un curioso triángulo que trabajarán codo con codo en el obrador del molino, pese a lo cascarrabias que es la valldemosina, quien tiene un buen contrapunto en el carácter afable y buen humor de Úrsula, de la que conoceremos también algún secreto.
                                                                                                                                                                   (Valldemossa-Mallorca)
Pero también el lector conocerá distintos rincones de la isla de Mallorca, sobre todo Valldemossa, que es la población que cambiará la vida de Marina, aunque también se sitúan escenas en Palma y S´Estaca, en donde tendrán algunos episodios de la juventud de Anna. Aunque las escenas más impactantes se situarán en Etiopía, en donde el narrador omnisciente nos mostrará la labor de la protagonista como cooperante de Médico Sin Fronteras. En este país situado en el cuerno de África la escritora barcelonesa refleja el día a día de los médicos de esta ONG que ayudan a paliar las necesidades sanitarias de los etíopes, dentro de los medios de que disponen, lo que supone para estos cooperantes unas duras jornadas de trabajo. En Valldemossa conoceremos la idiosincrasia de sus habitantes, perfectamente reflejada por la autora, y el embrujo que provoca en quienes se acercan por primera vez a esta población de la sierra de la Tramontana porque, como dice uno de los personajes: «Es difícil entrar en Valldemossa, pero más difícil es salir»(pág. 142). Ese embrujo del que hablo lo asociaría también a la influencia que tiene sobre los habitantes de Valldemossa el hecho de que el horno de pan vuelva a estar activo, y la fama que tenía entre sus habitantes ese pan de limón con semilla de amapola,  que se extendía fuera de la isla, y con el que los nuevos propietarios querían también agasajar a sus clientes. La anterior propietaria del molino atraerá la atención del lector, porque a Marina le costará mucho trabajo que le desvelen su identidad, ante el hermetismo que muestran los habitantes de Valldemossa a la hora de averiguar quién era la anterior propietaria de su herencia, lo que provocará que no descubra ese misterio que tanto les preocupa no se resuelva hasta que nos acerquemos al desenlace

Pan de limón con semillas de amapola es la ópera prima de Cristina Campos. Está bien escrita y su ritmo de lectura es fluido, en el que el lector nota cómo la cercanía de los personajes invitan a seguir conociendo las peripecias que rodean, sobre todo, a las dos hermanas. En la novela hay también rasgos costumbristas, tanto en el día a día de los personajes, como en los diálogos, en los que en ocasiones los personajes utilizan el mallorquín, con las respectivas traducciones a pie de página. Sin embargo, en lo que a narración se refiere, no comparto la opinión que ofrece sobre la labor de los funcionarios (y lo hace en dos episodios diferentes), y no soy muy partidario de dirigirme al lector de una forma tan directa, como lo hace en algún momento de su relato; aunque, como digo en estos casos, son apreciaciones mías. A parte de los temas que trata la novela, y que comento en el tercer párrafo de esta reseña, las segundas oportunidades están muy presentes: ambas hermanas presienten que su reencuentro en Mallorca les abre la posibilidad de llenar ese vacío que sienten les acompaña, y así recuperar los años perdidos, con alguna que otra sorpresa que les espera. 


Biografía:

Cristina Campos nace en Barcelona en 1975. Es licenciada en Humanidades por la Universidad Autónoma de Barcelona. Acaba sus estudios en la Universidad alemana de Heidelberg, donde también trabaja como coordinadora del Festival Internacional de Cine de dicha ciudad. Tras regresar a su país natal empieza su carrera laboral en el sector cinematográfico. Desde hace diez años, se dedica a la dirección de casting de largometrajes y series de televisión. Actualmente compagina su trabajo en el sector audiovisual con su pasión por la escritura. Pan de limón con semillas de amapola es su primera novela.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de Planeta. Imagen del Club Náutico de Palma, tomada de la web Última Hora. Imagen de S´Estaca, tomada de la web Valldemossa. Imagen de Valldemosa, tomada de la web valldemossaonline. Fotografía de la autora, tomada de la web de Nosolocine. 

lunes, 13 de mayo de 2019

Lectura semana 20/2019

Comenzamos una nueva semana del mes de mayo, en la que el calor estará presente durante los primeros días.  

En lo que a lecturas se refiere, terminé Pan de limón con semillas de amapola, de Cristina Campos, que resultó una muy buena lectura. Después comencé Ladridos en la noche, novela autoeditada de Federico Relimpio Astolfi, de la que leí hasta el 30% del ebook, pero los vicios gramaticales que tenía esta novela provocaron su abandono. La sustituí por Suicidios inducidos, de Gemma Herrero Virto, en la que vuelven a a aparecer los protagonistas de La red de Caronte. Me falta el 10% para terminarla, y es una lectura muy entretenida, y bien escrita. 


Me apetecía leer algo de Jojo Moyes, por lo que me decanté por su novela La chica que dejaste atrás

Sinopsis: 

En 1916 el artista francés Édouard Lefèvre ha de dejar a su mujer, Sophie, para luchar en el frente. Cuando su ciudad cae en manos de los alemanes, ella se ve forzada a acoger a los oficiales que cada noche llegan al hotel que regenta. Y desde el momento en que el nuevo comandante posa su mirada en el retrato que Édouard pintó a su esposa nace en él una oscura obsesión que obligará a Sophie a arriesgarlo todo y tomar una terrible decisión.
Casi un siglo más tarde, el retrato de Sophie llega a manos de Liv Halston como regalo de boda de su marido poco antes de su repentina muerte. Su belleza le recuerda su corta historia de amor. Pero cuando un encuentro casual revela el verdadero valor de la obra, comienza la batalla por su turbulenta historia, una historia que está a punto de resurgir, arrastrando con ella la vida de Liv (524 pág. rústica con solapas).

viernes, 10 de mayo de 2019

Libros leídos y reseñados en...abril 2019











Toca hacer balance de los libros leídos y reseñados en el mes de abril del presente año. Han sido cinco los libros leídos y cuatro los reseñados. 

. Los leídos: 









. Los reseñados: 

-  Dile que no la olvido, de Mario J. Les. 

- Cuentos de la Alhambra, de Washington Irving. 

-El Veneciano, de Blas Malo. 

-La humanidad velada, de Karine Vivier. 

Avance retos literarios: 

-Reto 25 españoles (2019):  12/25 (48%) (+2).

-Reto Genérico (2019):  17/40 (43%) (+1).

-Reto Autores de la A a la Z (2019): 15/24 (+1).


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jueves, 9 de mayo de 2019

Los Catapila, esos ingratos, de Venance Konan.

























Datos técnicos:


Título: Los Catapila, esos ingratos.
Título original: Les Catapila, ces ingrats.
Autor: Venance Konan.
Traductora: Alejandra Guarinos Viñals.
Editorial: 2709books.
Idioma: Español.
Formato: Ebook
ISBN: 978-84-946937-2-4.
Nº pág.: 97



Sinopsis:


Robert es el nuevo presidente de los jóvenes del pueblo y, como tal, encargado de organizar estrambóticos torneos de fútbol, entierros de personalidades del lugar y elecciones más o menos fraudulentas. Sueña con el futuro de altos vuelos que promete cada nuevo candidato y para conseguirlo cambiará de bando tanto como haga falta. Y también perseguirá a los Catapila, esos ingratos extranjeros que han hecho florecer la economía y quieren, ¡maldición!, los mismos derechos que la gente del lugar.


Opinión Personal:


De nuevo vuelve a asomarse a este mi rincón literario Venance Konan. Me quedé prendado de su narrativa desde la lectura de El millonario (reseña). Hoy comparto mis impresiones sobre una novela corta, Los Catapila, esos ingratos, que es continuación de Los Catapila (reseña), en la que aparecen estos extranjeros que vienen de países secos y que alterarán el ritmo de vida, más bien tranquilo, que llevaba el pueblo de Robert, el personaje principal de esta bilogía. Estos laboriosos extranjeros se instalan en buena parte de los bosques que de forma altruista les cede Robert, y que asombrarán a sus nuevos vecinos por su laboriosidad. Sin embargo, pese a que en la reseña de Los Catapila comento que preferí empezar por la primera parte, esta segunda parte se puede leer de forma independiente, sin duda alguna, ya que el narrador ofrece las suficientes pinceladas como para que el lector se haga una clara idea de lo que sucedió en la primera parte de esta peculiar bilogía. Es un lectura muy recomendable, porque el lector la afrontará con una sonrisa y le servirá para conocer las costumbres de Costa de Marfil, de las que Venance Konan ofrece magníficas estampas.

En Los Catapila, esos ingratos, Venance Konan ofrece con fina ironía y ese toque de humor que lo caracteriza, al igual que en el título que precede a esta novela corta, unas escenas en donde la situación política de Costa del Marfil pasan a ocupar un lugar destacado, a través de lo que sucede en el pueblo de Robert, y sus vecinos los Catapila. Al igual que en Los Catapila, el lector comprobará cómo le serán familiares algunos de los episodios que se relatan, sobre todo los relacionados con la corrupción que impera en el país, y las promesas incumplidas que prometen al pueblo quienes ascienden al poder, y cómo se aprovechan de su lugar privilegiado para que en las elecciones legislativas que se celebran, tras el derrocamiento del presidente de turno, el pucherazo incline la balanza a su favor, y así puedan dominar la cámara legislativa.

De nuevo Robert es el protagonista indiscutible de Los Catapila, esos ingratos. Desde las primeras líneas el lector conocerá cómo fue elegido el presidente de los jóvenes del pueblo, y algunas anécdotas relacionadas con este personaje que relata el narrador, para que el lector conozca la fama que tiene desde niño. Pero a Robert le saldrá un nuevo competidor con el que tendrá sus más y sus menos a lo largo de esta historia. En esta ocasión, su rival es Gédéon, quien se enfrentará con él tanto a nivel local como en lo relativo a la participación de ambos en la vida política del país. Y es que Robert aprovechará sus cualidades para sacar provecho a costa de los gobernantes de turno, porque sabe que su labia, ingenio y recursos que emplea pueden aportarle los dividendos que necesita para llevar el ritmo de vida desenfrenado que lo caracteriza. Esa rivalidad con Gédéon será un aliciente para el lector, porque se encontrará con alguna que otra sorpresa, aunque esto que comento será mejor que lo descubra él mismo.

A parte de la situación convulsa que vive el país, y que afecta también a la vida del pueblo en el que se desarrollan los episodios de esta novela corta, Venance Konan ofrece de nuevo curiosas estampas de las costumbres de Costa de Marfil, entre las que presenciará toda la parafernalia que rodea al entierro de una figura tan importante para ellos, como es el jefe del pueblo, aunque también estarán muy presentes las supersticiones y la brujería.

Pero Venance Konan no se olvida de la relación entre Robert y los Catapila, pese a que al lector le parezca que esta pasó a un segundo plano. Todo lo contrario, pues estos extranjeros venidos de los países secos tendrán su protagonismo en la novela. Aunque, como se dice en estos casos, hasta aquí puedo llegar, porque prefiero que sea el lector quien descubra el papel que desempeñan estos laboriosos personajes en el desarrollo de la trama.

Al igual que en Los Catapila, y El millonario, el lector se encontrará con una joya literaria, escrita de una forma exquisita, fina ironía y dosis de humor, sin olvidarme del carácter moralizante que rodea a la obra de Venance Konan. El escritor costamarfileño utiliza un estilo directo y un lenguaje sencillo, en el que emplea vocablos propios de su país, que se pueden consultar en el breve vocabulario para entender mejor la obra, que el lector encontrará al final de la misma.

Biografía:


Venance Konan nació en 1958 en Costa de Marfil. Se doctoró en Derecho por la Universidad de Niza y regresó a su país para entregarse al periodismo, su pasión desde que iba al colegio. En 1993 obtuvo el premio al mejor periodista de investigación de Costa de Marfil por una serie de reportajes sobre la guerra en Liberia y la droga en su país. Entre los años 2002 y 2006 fue el responsable de grandes reportajes en Fraternité Matin y, más tarde, corresponsal en Afrique Magazine. Desde abril de 2011, es director general del grupo Fraternité Matin.



Entre sus obras destacan Les prisonniers de la haine (2003), Négreries (2007), Chroniques afrosarcastiques: 50 ans d’indépendance, tu parles! (2011), Edem Kodjo, un homme un destin (2012) con el que obtuvo el Gran Premio Literario de África Negra de la Asociación de Escritores en Lengua Francesa, y Le rebelle et le camarade président (2012). Robert y los Catapila (2013) ha sido su primer relato publicado en español y han seguido El entierro de mi tío (2013), La gata de Maryse (2014), La guerra de las religiones (2015), En nombre del partido (2015) y El millonario (2016). En el año 2018 llega la segunda parte de su trilogía político-social marfileña:Los Catapila, esos ingratos.


Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web de la editorial.