viernes, 29 de marzo de 2019

La casa entre los cactus, de Paul Pen.






















Datos técnicos:


Título: La casa entre los cactus
Autor: Paul Pen
Editorial: Plaza y Janés (Grupo Penguin Random House)
1ª edición: julio/2017
Encuadernación: rústica con solapas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-01-019210
Nº pág.: 358


Sinopsis:



Elmer y Rose han creado una familia perfecta entre los enormes cactus de un remoto paisaje desértico, un hogar lleno de amor para sus cinco hijas, todas con nombres de flor: Edelweiss, Iris, Melissa, Dahlia y Daisy.
Pero la inesperada llegada de Rick, un excursionista en busca de refugio, revoluciona a las hermanas. Y cuando Elmer y Rose descubren que el muchacho no es quien dice ser, el enfrentamiento que librarán una lucha entre la verdad y la mentira, la justicia y el crimen- destapará terribles secretos que cambiarán para siempre la vida de todos ellos.


Opinión Personal:


Ya tocaba leer alguna de las novelas publicadas por uno de los autores españoles que más éxito tiene en Estados Unidos. Paul Pen. Para ello elegí su última novela publicada, La casa entre los cactus. No sé si elegí la novela acertada para familiarizarme con su narrativa, porque la historia en su conjunto me gustó, aunque no me entusiasmó, como veo que entusiasman sus novelas al público en general. Me pregunto si no debiera haber empezado por El brillo de las luciérnagas, que próximamente será llevada la gran pantalla; aunque tras leer con detenimiento su sinopsis , observo que tienen algunos elementos en común. Pese a que este comentario inicial da la impresión de que no me quedé muy convencido tras su lectura, no dudo en recomendarla, porque es adictiva e invita al lector a seguir enfrascado en una trama en la que se encuentra con un cúmulo de situaciones que atraen su atención. En mi modesta opinión, quizás fue esa cascada de situaciones vividas por los personajes la que provocó que su lectura se me hiciera agobiante en algunos momentos y no disfrutara de ella como esperaba. Y es que aún no había digerido lo vivido por personajes en unos episodios, cuando se presentan otros en los que se tienen que enfrentar a nuevas situaciones.
La portada de La casa entre los cactus es muy acertada, ya que es un claro avance visual de lo que se van a encontrar los lectores a lo largo de los capítulos en los que está estructurada la novela. Y es que esa casa que está en el desierto mexicano, rodeada de cactus y un paisaje árido, indican que se presiente el modo de vida que lleva la familia protagonista de la trama, quienes eligieron ese lugar del Desierto de la Baja California en México, sin tener vecinos con los que mantener relación alguna, y con la población más cercana a unas cuantas millas, a la que se desplazaba el padre para trabajar en una gasolinera, y de paso hacer la compra que necesitaba su familia en el día a día. Llama la atención del lector el que uno de los cactus esté disfrazado como si de un espantapájaros se tratase, pero conocerá el motivo por el que lleva esa indumentaria cuando el narrador le presente a los miembros de esta familia. El lector se encuentra con una familia que se mimetiza perfectamente con el paisaje que les rodea, y al que le sacan el mayor provecho posible para llevar una vida que cubra sus necesidades, pese a las limitaciones que conlleva su ubicación.
La casa entre los cactus está catalogada como un thriller psicológico, aunque en mi caso soy más partidario de encasillarlo como suspense, por la intriga que muestra la trama a lo largo de su desarrollo, ya que el lector se hará unas cuantas preguntas ante las escenas que protagonizan sus personajes. Y creo que una de las preguntas clave es hasta dónde es capaz de llegar el ser humano para proteger a los suyos, y que cuestionemos si los actos que realizan no estén muy justificados, al descubrir con el paso de los capítulos los secretos que esconden, y que desde las primeras páginas ya se intuye que algo les llevó a esta familia de estadounidenses a asentarse en un lugar en el que apenas mantienen contacto con sus semejantes.
Me encontré con una novela que va de menos a más, pues me decía que durante las setenta primeras páginas no se sucedían episodios que atrajeran mi atención. Sin embargo, es mejor que quienes estén interesados en leer esta novela, descubran realmente si el comienzo es tan anodino como lo parece. Pero, al terminar su lectura, me dije que Paul Pen utilizó esas páginas de las que hablo para presentarnos a los siete miembros de esta familia, sobre todo los rasgos psicológicos. Desde el momento en el que las hijas del matrimonio formado por Elmer y Rose comienzan las vacaciones veraniegas, tras despedirse el último día escolar de su profesora particular, se van a encontrar con la visita de un excursionista en busca de un refugio, que revoluciona a las hermanas. La aparición de Rick supondrá un antes y después para ellas, pero también para sus padres. Y aquí es donde se presenta el gran atractivo de la novela, porque en un momento de la trama el autor me hace pensar cuáles son las intenciones que llevan a Rick a actuar de la forma en que lo hace, pero después me encuentro con los giros que se suceden y me llevan a cuestionar las decisiones que toman los padres de esas niñas que tienen todas ellas nombres de flor. Y es que creo que es mejor no adelantar nada del argumento porque, como se dice en estos casos, puede ocurrir el riesgo de que se destripe demasiado la trama, y así restar interés por su lectura a aquellos que pretendan afrontarla.
El final de la novela es otro de los aspectos que me hizo reflexionar, sobre todo por el enfoque que le da el autor a una trama ya de por sí enrevesada. Y es que el final me desconcertó en un principio, pero analizándolo ya en frío me dije que estaba bien cerrado, por las decisiones que toma el personaje que lo protagoniza, y que dan a entender que los secretos de esta familia saldrían finalmente a la luz y surtirían las consecuencias a que deberían afrontar sus miembros, sobre todo los padres
A lo largo de los capítulos se nota la influencia de la faceta de Paul Pen como guionista. Su estilo narrativo es muy directo y diría que visual, por lo que el lector puede hacerse una clara idea de las escenas que le relata el narrador omnisciente. A lo largo de los capítulos, se podrá comprobar cómo el autor cuida al máximo las figuras gramaticales que emplea, ajustando todas ellas al entorno en el que vive la familia. El ritmo de lectura se me hizo muy fluido, incluso diría que frenético en algunos momentos de la trama, por ese cúmulo de episodios que se suceden y que forman como una cascada de acontecimientos a medida que nos acercamos al desenlace.
La casa entre los cactus es una lectura entretenida, adictiva, inquietante y cargada de misterio a lo largo de los capítulos, por ese halo que envuelve a los personajes. Paul Pen perfila unos personajes bien construidos, que se amoldan perfectamente al paisaje inhóspito que les rodea. Como adelanta la sinopsis, la verdad y la mentira, la justicia y el crimen destapan terribles secretos que cambiarán la vida de todos ellos. Sin duda alguna, son ingredientes atractivos que invitan a su lectura, pese a los comentarios iniciales que hago al principio de esta reseña.


Biografía:


Paul Pen es escritor, autor de El Aviso y El brillo de las luciérnagas. La traducción al inglés de su segunda novela, The Light of the Fireflies, se alzó a la tercera posición de los libros más vendidos en Amazon USA, superando las ciento cincuenta mil copias vendidas. La novela será llevada al cine por Morena Films, que también se encarga de la adaptación de El aviso. Tras la publicación de Trece historias, una impactante colección de relatos cortos, La casa entre los cactus confirma a Paul Pen como uno de los mejores autores de suspense en el panorama español.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de Megustaleer. Fotografía de Paul Pen, tomada de la web de Zenda. 

miércoles, 27 de marzo de 2019

Un alma valerosa, de Fred Uhlman.
























Datos técnicos:

Título: Un alma valerosa
Título original: No coward soul
Autor: Fred Uhlman
Traductor: Eduardo Goligorsky
Autor: Fred Uhlman
Editorial: Tusquets
Formato: epub. eBiblio-Galicia-le.
ISBN: 978-84-9066-354-7
Nº pág.: 64


Sinopsis:


Un alma valerosa narra esa amistad vivida por Konradin, el rico nazi, y en circunstancias dramáticas. Desde la prisión, aterrado, mientras espera a que lo ajusticien por haber participado en el intento de asesinato de Hitler en julio de 1944, escribe una carta a Hans para contarle cómo vivió aquellos años de adolescencia.


Opinión Personal:


A finales del año pasado reseñé en este blog la novela corta Reencuentro (reseña), del escritor alemán de origen judío Fred Uhlman. Es ya considerado un clásico y de lectura obligada a nivel educativo, por los valores que muestra la novela a lo largo de los capítulos que la conforman. En mi modesta opinión, diría que es una verdadera joya literaria que merece la pena disfrutar. Hoy comparto mis impresiones sobre la que puede considerarse como continuación de la anterior, Un alma valerosa, porque ambas se complementan. Y ya adelanto que es mejor leerlas juntas para comprender mejor a los dos protagonistas que vieron cómo la amistad que se estaba fraguando entre ellos se truncó por el ascenso de Hitler al poder, y sobre todo por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, lo que afectó y mucho a ambos personajes. Una situación política que cambiaría no solo el destino de Hans Schwarz y Konradin Hohenfels, sino el de millones de judíos que fueron víctimas de la barbarie nazi; aunque también hubo quienes apoyaron su causa y se quedaron impactados ante las monstruosidades que estaban cometiendo en nombre del Tercer Reich.

Un alma valerosa es una novela corta en la que Konradin Hohenfels se dirige de forma epistolar desde la prisión de Spandau a su amigo Hans Schwarz. Konradin era un nazi convencido, y no dudó en alistarse en las filas del ejército alemán. Sin embargo, decidió tomar parte en el intento de asesinato de Hitler en julio de 1944. Para ayudarle a pasar esos terribles días y noches previos a la ejecución, le facilitan papel y pluma. El protagonista aprovecha esos aterradores días para escribir una carta a su amigo, en la que se sincera y desnuda su alma. El protagonista le implora perdón, pese a que es consciente de que lo trató de forma tan traicionera y cobarde, aunque le confiesa que es «el único amigo verdadero que haya tenido o al que haya amado nunca».

Konradin Hohenfels no tiene la seguridad de que esa correspondencia llegue a su destinatario pero, pese a ello, y a lo largo de los catorce capítulos en los que está estructurada esta novela corta, el lector se sorprenderá al conocer de primera mano quién es, y sobre todo, cómo era realmente el heredero de los Hohenfels. Repasa el tiempo que pasaron juntos en el Gymnasium Karl Alexander, de Stuttgart, y le habla con total sinceridad de sus padres, de los felices momentos que vivieron juntos en sus viajes por Suabia. El lector comprenderá las reacciones que le llevaron a Konradin Hohenfels a actuar de la forma en que lo hizo ante su amigo, sobre todo en aquellos episodios en los que el joven judío se sintió traicionado. A parte de esos incómodos episodios, me llamaron la atención, y me hicieron levantar más de una sonrisa, las descripciones que hacía de los compañeros de su clase.

Un alma valerosa es una novela corta que se lee de una sentada. Al igual que Reencuentro, está escrita con un lenguaje sencillo, y adaptado a la condición social del narrador. El lector comprobará cómo a lo largo de la carta utiliza expresiones y vocablos franceses y algunos fragmentos de poemas en alemán (acompañados de su traducción correspondiente), y se encuentra de nuevo con descripciones cargadas de lirismo, y de diálogos en los que se presiente la relación que mantenía con sus padres. El lector comprobará a lo largo de los capítulos, cómo el narrador añora la amistad de su amigo, aunque también le hace ver el que no pudiera disfrutar de episodios propios de la juventud, pese a que disfrutaba de una economía envidiable. Sin duda alguna, ambas son novelas muy recomendables que no dejan indiferente al lector.


Biografía:


Fred Uhlman (Stuttgart, 1901-Londres, 1985), de origen judío, abandonó Alemania en marzo de 1933, poco después de que Hitler fuera nombrado canciller. Residió un tiempo en París y posteriormente en España (en Tossa de Mar), de donde también escapó al estallar la guerra civil para, tras regresar unos meses a París, llegar a Londres; allí fundó el Artist’s Refugee Comittee y la Free German League of Culture, entre cuyos miembros se contaban Oskar Kokoschka y Stefan Zweig. En 1971 publicó Reencuentro, y en 1985 su «réplica», Un alma valerosa.

Nota: Datos técnicos, tomados de la web de eBiblio- Galicia-le. Sinopsis, tomada de la web de planetadelibros. Fotografía del autor, tomada de la web theguardian.com





jueves, 21 de marzo de 2019

El taller de libros prohibidos, de Olalla García.






















Datos técnicos:


Título: El taller de libros prohibidos
Autora: Olalla García
Editorial: Ediciones B (Grupo Pengüin Random House)
1ª edición: Octubre/2018
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
Idioma: Español
ISBN: 978-84-666-6832-2
Nº pág.: 571


Sinopsis:


Alcalá de Henares, 1572. La joven librera Inés Ramírez acaba de quedar viuda y ha de ponerse al frente del negocio familiar. Pronto descubre que su esposo poseía la clave de acceso al único ejemplar de un libro prohibido, cuya desaparición había sido ordenada por el poder político y la Iglesia siglos atrás.
Con la colaboración de Pierre Arbús, un oficial de imprenta francés, inicia la investigación. Tendrá que tratar con personajes de todo tipo: maestros impresores, eruditos, delincuentes, nobles de alta cuna. Y todo bajo la sombra omnipresente de la Inquisición, que vela por controlar el pensamiento y la palabra, y la estricta censura de Felipe II.


Opinión personal:


Hoy comparto mis impresiones sobre una novela histórica que me atrajo entre las novedades editoriales del año pasado: El taller de libros prohibidos, de Olalla García (Madrid, 1973). Si la sinopsis me resultó muy atractiva, encontré un mayor aliciente en el papel que desempeñan los libros en el desarrollo de la trama. El lector comprobará en algunos episodios cómo los trabajadores de este gremio tenían que estar muy atentos a las intervenciones de la Inquisición, institución judicial eclesiástica que vigilaba muy de cerca todo lo que guardaba relación con la palabra escrita, por el poder y la influencia que tenía en la población, pero sobre todo si su contenido se alejaba de las pautas marcadas por el Concilio de Trento. Quienes estén interesados en la lectura de El taller de libros prohibidos disfrutarán de una novela instructiva, sobre todo por los episodios que ofrece la escritora madrileña en torno al trabajo que realizaban las imprentas y las librerías en el siglo XVI.
(Catedral Santos Justo y Pastor-Alcalá de Henares)
Olalla García ofrece a los lectores una historia con elementos detectivescos, pues la joven librera Inés Ramírez descubre que su fallecido esposo poseía la clave de acceso al único ejemplar de un libro prohibido, cuya desaparición había sido ordenada por el poder político y la Iglesia siglos atrás, como adelanta la sinopsis. Si bien El taller de libros prohibidos se cataloga como thriller, me atrevería a decir, en mi modesta opinión, que más bien estamos ante un domestic noir, porque las labores de investigación  que se mencionan en la sinopsis las realizan la joven librera, junto Pierre Arbus, oficial de imprenta francés, quienes tendrán que enfrentarse a personajes de dudosa reputación, en episodios en los que el lector se encontrará con algunas escenas propias de una novela negra. En este sentido, la escritora madrileña intercala los episodios propios de la investigación con otros que guardan relación con los dos protagonistas de una forma muy natural, sin que el lector apenas se dé cuenta de ese cambio de registro. Si bien lo que más destacaría en esta fase de la novela es la visión que la autora ofrece de Alcalá de Henares, ya que el lector caminará junto a los personajes por las calles y plazas de esta villa complutense, aunque en todo momento tuve la sensación de que trazaba una visión de la ciudad complutense acorde con los episodios que relata el narrador omnisciente. Está claro que Olalla García conoce bien cada uno de sus rincones y sabe cuáles son los más apropiados para ubicar las escenas propias del género. Estoy seguro que quienes conocen la ciudad complutense se sentirán sorprendidos por la visión que se les muestra de unos escenarios que les resultan familiares, a los que se les confiere los rasgos necesarios para que causen en el lector el efecto deseado.
El taller de libros prohibidos es una novela que tiene un ritmo de lectura fluido, aunque me dio la impresión de que se ralentizaba en la segunda parte, por las descripciones y reflexiones que se ofrecen en ella, para repuntar en el tramo final, en el que el lector se encontrará con una serie de giros que atraerán su atención y que le invitan a continuar con la lectura porque sentirá interés por conocer el desenlace al que se enfrenta. El ritmo de lectura está acorde con la sucesión de episodios que tienen lugar a lo largo de los capítulos, en los que los dos protagonistas se enfrentan a situaciones que influirán en su evolución, y sobre todo en la relación que se va fraguando entre ambos, pese a los diferentes intereses que tenían en un principio.
A parte del interés que mostré por todo lo que se narraba en torno a los libros, sin duda alguna la exquisita ambientación es otro gran aliciente que atrajo mi atención. Y es que en todo momento me sentí transportado literariamente al siglo XVI, y más concretamente a la ciudad de Alcalá de Henares, que es donde se desarrollan la mayor parte de las escenas de esta novela, con algunos saltos en el tiempo que llevan al lector hasta Barcelona. Olalla García ofrece en esta novela un magnífico fresco costumbrista de la época, en el que cuida hasta el más mínimo detalle los ingredientes que utiliza para que causen el efecto que acabo de comentar. A las localizaciones de la ciudad complutense por las que se mueven los personajes, y a las que ya me refiero en el segundo párrafo de esta reseña, hay que añadir también el interés que mostrará el lector por conocer los usos y costumbres de la época, así como familiarizarse con una serie de vocablos que se utilizan a lo largo de la narración, y que se aclaran en el glosario que acompaña al cuerpo de la novela, lo que es de agradecer. Al comienzo de ese glosario, la autora aclara que algunos vocablos están en desuso y otros que se emplean tienen un significado distinto al acostumbrado. En este sentido, el lector comprobará a lo largo de los capítulos cómo el narrador se adapta a la condición social de los personajes, lo que se refleja en los diálogos que mantienen y que la autora cuidó con esmero para que estos se ajustaran a los cánones de la época. Resaltaría también el uso que utilizan tanto el narrador como los personajes de refranes y dichos populares de la época, lo que me resultó un gran incentivo para estar pendiente de los que me encontraba a lo largo de la narración, pues reconozco que me gustan mucho y soy dado a su empleo si la ocasión lo requiere.
(Plaza del Mercado-Alcalá de Henares)
En El taller de libros prohibidos el lector se encuentra con una galería de personajes que representan a los diferentes estamentos sociales de la época, todos ellos perfilados con mucha fuerza, por lo que realmente nos parecen que son de carne y hueso, como nos gusta decir en estos casos. Con el paso de los capítulos nos familiarizaremos con los intereses que mueven a unos y otros a actuar de la forma en que lo hacen, con la ventaja de que en algunas fases de la novela conoceremos sus verdaderas intenciones, mientras sus interlocutores desconocen qué se traen realmente entre manos. Inés Ramírez y Pierre Arbús son los protagonistas de esta novela: La joven librera acaba de quedarse viuda y ha de ponerse al frente del negocio familiar, enfrentándose a situaciones que son fruto de los negocios turbios de su fallecido esposo, pero ante las que mostrará la valentía suficiente para hacerles frente, y el arrojo necesario ante los impresores que se enfrentarán a ella en algunas ocasiones, por su condición de mujer. Pierre Arbús es un personaje al que el lector tardará un tiempo en conocer realmente cómo es, tanto por su pasado, que se desvelará en diversos saltos temporales, como por los intereses que muestra desde los primeros capítulos, lo que hace que algunos personajes desconfíen de sus verdaderas intenciones.
Olalla García rodea a los dos protagonistas de un ramillete de personajes históricos y ficticios muy atractivos, estos últimos creados por la imaginación de la autora, aunque como dice en el dramatis personae, están caracterizados según la mentalidad y los modos del siglo XVI. Junto a los trabajadores de las dos imprentas que tienen mayor presencia en la novela, el lector conocerá a otros personajes que atraerán su atención por el peso que tienen en la trama, pese a que dan la impresión de que están perfilados para que su papel sea poco relevante; sin embargo, su actuación será decisiva en los episodios más álgidos. En relación con lo que acabo de comentar, destacaría los personajes de Matilde, sirvienta de la casa de la protagonista, o el de su prometido Julián Díaz, sin olvidarme de la relevancia que en un momento dado tendrá Ana Ribera, la madre de Inés Ramírez. Sin duda alguna, la mujer desempeña un papel destacado en esta novela, en la que el lector se encontrará con unos personajes femeninos muy fuertes, a través de las que la autora reivindica su papel en un mundo dominado por los hombres, teniendo reservadas para ellas las funciones de madre y esposa que por su naturaleza les correspondía, y se debían a las directrices que les marcaba la Iglesia Católica en aquella época. Algunos de los personajes que figuran en esta novela tienen un halo de misterio, ya que los conocemos por los nombres de seres mitológicos y que guardan alguna relación con el libro prohibido que se menciona en la sinopsis, y que el lector no conocerá su identidad hasta el desenlace de la novela. Quería hacer una mención especial de un personaje que supongo se ganaría la empatía de quienes ya leyeron esta novela, y no es otro que Albertillo, aprendiz del taller del difunto Antonio Lozano, y que también cumplía funciones de servicio en la casa de su maestro. Para mí es quizás uno de los personajes que ofrecen al lector una mayor evolución a lo largo de los capítulos. 
El taller de libros prohibidos es una magnífica lectura, en la que los libros son el eje en torno al que gira todo lo que se desarrolla en la trama, por el poder que tiene la palabra escrita y el celo con el que la censura de la época, a través de la Inquisición, perseguía a quienes se apartaban de las pautas marcadas por la Iglesia. Como ya comenté en el primer párrafo de esta novela, el lector disfrutará de un magnífico fresco costumbrista de la época y sentirá que realmente realiza un viaje literario al siglo XVI, y a la ciudad de Alcalá de Henares. Olalla García realizó un exhaustivo trabajo de documentación para que esta novela causara en el lector el efecto que acabo de comentar. 


Biografía:


Olalla García (Madrid, 1973) estudió Historia en la Universidad de Alcalá, para la que actualmente trabaja como profesora de literatura,. Ha publicado con gran éxito cinco novelas: Ar-dashir, rey de Persia (2005), Las puertas de seda (2007) y El jardín de Hipatia (2009), Rio de paso (Ediciones B, 2014) y En tierra de nadie (2016). También ha traducido al castellano numerosas obras de autores clásicos y modernos. Desde hace diez años colabora estrechamente con diversas editoriales como escritora, traductora y lectora.


Nota: Datos técnicos, sinopsis,  biografía y fotografía de la autora, tomados de la web de Megustaleer. Imagen de la Catedral de los Santos Justo y Pastor tomada de la web madrinalea.com. Imagen de la Plaza del Mercado de Alcalá de Henares tomada de la web portal de Fuenterrebollo. 





lunes, 18 de marzo de 2019

Sumergido en...12/2019













Comenzamos una nueva semana del mes de marzo, con la festividad de San José como fecha señalada -en Galicia mañana martes es día festivo-. En lo que a lecturas se refiere, sigo enfrascado en la lectura de El taller de libros prohibidos, de Olalla Garcia: una magnífica novela, de lectura pausada, pero que ofrece al lector un atractivo fresco costumbrista e histórico de la España del siglo XVI, con los libros, y quienes giran en torno a ellos, como los grandes protagonistas de la trama. Ya leí 330 pág. de las 571 que conforman la novela. Después le toca el turno a la novela corta Un alma valerosa, de Fred Uhlman, con la que se cierra la bilogía dedicada a los dos personajes que las protagonizan (a finales de 2018 leí y reseñé la primera de ellas, Reencuentro (reseña). 


Sinopsis: 

Un alma valerosa narra esa amistad vivida por Konradin, el rico nazi, y en circunstancias dramáticas. Desde la prisión, aterrado, mientras espera a que
lo ajusticien por haber participado en el intento de asesinato de Hitler en julio de 1944, escribe una carta a Hans para contarle cómo vivió aquellos años de adolescencia (79 pág., epub). 

miércoles, 13 de marzo de 2019

Ángeles de sangre, de Rafael Estrada.
























Título: Ángeles de sangre
Autor: Rafael Estrada
Editorial: Debolsillo (Grupo Pengüin Random House)
1ª edición: 11/03·2013
Idioma: Español
ISBN: 978-84-9032-264-2
Formato: Ebook
Nº pág.: 230



Sinopsis:


En una localidad costera del Mar Menor aparece el cuerpo decapitado de una niña de trece años. No muy lejos del lugar de los hechos, la policía encuentra a un muchacho dormido, con claros signos de embriaguez y la camiseta ensangrentada. La solución parece tan evidente que asignan el caso a un inspector novato para que practique y lo zanje lo antes posible.
Así es como, de la noche a la mañana, Juanito Proaza, acompañado de personajes como Paco Garrido, policía viejo de métodos heterodoxos, o el doctor Luzón, brillante forense y gran dominador de la puesta en escena, se ve a la cabeza de un proceso que se complica por momentos y que acaba por convertirse en una investigación a tumba abierta donde se destapa una sórdida red con muchos tentáculos, entre ellos una misteriosa asociación literaria dedicada al culto... de los ángeles.



Opinión Personal:


Hoy comparto mi reseña de una novela que forma parte de la trilogía protagonizada por el inspector Juanito Proaza: Ángeles de sangre, de Rafael Estrada. Aunque quienes lean esta reseña se extrañarán en un principio que primero leyese Carne de primera (reseña)-la segunda novela de la trilogía, la explicación está en que esta la gané en el sorteo de quienes reuníamos los requisitos para participar en el mismo, convocado por los organizadores del reto literario Autores de la A a la Z. Como me quedó un grato recuerdo de Carne de primera, no me lo pensé dos veces cuando se me propuso la lectura de la novela que hoy reseño. Y es que tenía mucho interés en conocer los primeros pasos de este joven inspector, así como saber si me despajaba la incógnita de su apelativo -que al personaje no es que le hiciera mucha gracia, pero no le queda otra que aguantar con él-. ¿Que de dónde viene? Sí, de su nombre: es de perogrullo, pero el lector querrá saber de quién fue la gracia, y para ello le animo a que lea Ángeles de sangre. Aunque supongo que quienes ya leyeron esta novela se habrán llevado una gratísima sorpresa por el alto componente metaliterario que hay a lo largo del desarrollo de la trama, y la importancia que tienen estos ingredientes en la investigación del caso que le tocó resolver al recién horneado inspector.
(Lo Pagán-Murcia)
Ángeles de sangre es una novela negra que tiene ritmo de thriller y elementos propios de una novela policíaca. Rafael Estrada trata con respeto a lo largo de la novela la pederastia y la pornografía infantil, que son el eje de una trama en la que Juanito Proaza y el inspector Paco Garrido se van a encontrar con un caso en el que se van a enfrentar a una sórdida red con muchos tentáculos, entre ellos una misteriosa asociación literaria dedicada al culto... de los ángeles, como adelanta la sinopsis. Esta mención que se hace a los ángeles en la novela me tenía intrigado desde un principio, aunque no tardé en despejar esta duda, porque los dos inspectores me iban a ayudar a resolverla, sobre todo partiendo de las descripciones que el narrador omnisciente hace de las escenas de los crímenes que presencian los miembros del grupo de homicidios, o las que ofrece ofrece Luzón, el forense, al joven inspector, sin olvidarme de las imágenes que se muestran en las fotografías que forman parte del caso.

Ambos inspectores se encontrarán con un entramado en el que les sorprenderá el lujo y el ambiente refinado en el que se mueven los miembros de esta asociación literaria, pese a que en un principio se hacían a la idea que estaban ante un caso que no les iba a dar mucho trabajo, ya que tenían en prisión preventiva al presunto culpable de tan espeluznante crimen. En este sentido, hay escenas que sorprenderán al lector por la forma en que los inspectores se enfrentan a los sospechosos de organizar y llevar a cabo los macabros crímenes que comenten, pero sobre todo sorprende la frialdad dialéctica que mantienen con los policías a la hora de justificarse. Sin duda alguna, son escenas con claro sabor a los clásicos del género, pues me recordaban a las novelas en las que los detectives analizan las actuaciones ante quienes tienen la total seguridad de ser los culpables, y estos terminan por confesar su crimen.

Pese a que ya conocía a los policías que forman parte del Grupo de Homicidios de la comisaría de Cartagena, me gustó conocerlos desde un principio, sobre todo la forma en la que se produjeron los primeros contactos entre el inspector Juanito Proaza y sus compañeros. Procuré no tener en cuenta nada de lo que pasó en Carne de primer, y de esta forma tener el primer contacto con estos personajes, lo que me ayudó a estar más pendiente del grupo heterogéneo que conforman los policías de esta comisaría de Cartagena. Desde el desorden ordenado del comisario De la Mata, al reencuentro de Juanito Proaza con la inspectora Aurora Marín, o su relación con los demás inspectores del grupo de homicidios. Y es Rafael Estrada perfila a conciencia a Juanito Proaza, de tal forma que cause en el lector el efecto que él quiere, y vaya descubriendo la personalidad de este personaje a medida que se suceden los diecinueve capítulos titulados en los que está estructurada la novela. En este sentido, da mucho juego a la trama la peculiar relación que mantendrá Juanito Proaza con el heterodoxo inspector Paco Garrido, por lo dispares que son ambos inspectores, aunque sorprenderá cómo finalmente la relación entre los dos policías se va afianzando con el paso de los capítulos, sobre todo ante el inesperado desenlace al que todavía sigo dándole vueltas, por la magníficas escenas con las que Rafael Estrada cierra la novela. Cuando entraba en escena el inspector Garrido me traía recuerdos del mejor Clint Eastwood en los que encarna a personajes que entienden la ley a su manera, sin importarle saltarse a la torera las reglas del juego. Tampoco tienen desperdicio alguno los diálogos que mantienen el forense Luzón y Juanito Proaza, que seguro levantarán al lector más de una sonrisa, al ser el primero de ellos un personaje que domina la puesta en escena y sabe aplicar la ironía y el humor negro como nadie, lo que descolocará al protagonista en alguna ocasión. En el plano más personal, el lector conocerá la relación que mantiene con Virginia y con sus padres.

Ángeles de sangre es una lectura atractiva, no solo por el alto componente metaliterario, sino también porque tiene su propia banda sonora, en la que el lector se encontrará con menciones a temas de heavy metal (Metallica, Iron Maiden,...), que acompañan al joven inspector en sus desplazamientos por las localizaciones en las que tienen lugar las investigaciones que lleva a cabo en compañía de Paco Garrido; aunque también se encontrará con temas de Sabina o Manolo García,  o música clásica, sobre todo de Bach. Está escrita con un lenguaje sencillo y tiene un ritmo de lectura propio de un thriller, porque el lector se encontrará con escenas y diálogos que ayudan a causar este efecto. Por último, tiene el atractivo de las localizaciones por las que se mueven los personajes, casi todas ellas en torno a la Manga del Mar Menor, y más concretamente a las pedanías de Lo Pagán y Santiago de La Ribera, en donde tienen lugar las escenas más escabrosas, lo que supone un aliciente añadido para darse un viaje literario por la Región de Murcia. La corta extensión de estas novelas fue también un aliciente para su lectura, por lo que no dudo en recomendarlas.


Biografía:



Rafael Estrada (Madrid, 1954) inició dibujando cómics y después cubiertas de libro y literatura infantil. Eventualmente empezó a escribir literatura para adultos, con el interés que siempre sintió por los temas de crímenes. Ángeles de sangre es la primera novela de su trilogía del inspector Proaza. Rafael Estrada reside en Madrid, España

Nota: Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Biografía del autor, tomada de la web de Megustaleer. Imagen de Lo Pagán tomada de la web de El Confidencial. Fotografía de Rafael Estrada tomada de la web Punica Granatum Asociación Cultural. 

lunes, 11 de marzo de 2019

Sumergido en...11/2019















Comenzamos una nueva semana del mes de marzo. En lo que a lecturas se refiere, empecé Verdi, 36, de Rosa García Calleja, cuya lectura me resultaba entretenida, aunque esperaba una trama más consistente, por lo que decidí aparcarla para otra ocasión: me apetecía una lectura más sólida, y me decanté por Ángeles de sangre, de Rafael Estrada. Esta es una novela corta -167 páginas en ebook, 23o en papel-, protagonizada por el inspector Juanito Proaza. Ya había leído Carne de primera (reseña), la segunda novela de esta trilogía, pero tuve la oportunidad de conocer los inicios de su protagonista, que me resultó muy atractivo. Ya adelanto que estoy disfrutando como un enano con su lectura, de la que me falta el 30% para terminar (la estoy leyendo en ebook). Esta novela tiene el atractivo añadido, por lo que me llevé una sorpresa muy agradable, porque tiene un alto componente metaliterario, muy bien engarzado por el autor en la trama, y que es fundamental para su desenlace. También tiene el atractivo de que, al igual que Carne de primera, las localizaciones están ubicadas en la Región de Murcia, más concretamente en torno a Cartagena, y poblaciones limítrofes, con parada en La Manga del Mar Menor. 


Después le toca el turno a una novela histórica, también de corte metaliterario, El taller de libros prohibidos, de Olalla Garcia, que está gustando mucho. 

Sinopsis: 

Alcalá de Henares, 1572. La joven librera Inés Ramírez acaba de quedar viuda y ha de ponerse al frente del negocio familiar. Pronto descubre que su esposo poseía la clave de acceso al único ejemplar de un libro prohibido, cuya desaparición había sido ordenada por el poder político y la Iglesia siglos atrás.
Con la colaboración de Pierre Arbús, un oficial de imprenta francés, inicia la investigación. Tendrá que tratar con personajes de todo tipo: maestros impresores, eruditos, delincuentes, nobles de alta cuna. Y todo bajo la sombra omnipresente de la Inquisición, que vela por controlar el pensamiento y la palabra, y la estricta censura de Felipe II (576 pág., tapa dura con sobrecubierta).



En lo que a sorteos se refiere, Laky, la administradora del blog Libros que hay que leer, sortea 4 ejemplares de la novela Historias de mi ansia, de Daria Bignardi. El plazo para inscribirse finaliza el día 24 de este mes y en este enlace se pueden leer las bases. 

viernes, 8 de marzo de 2019

Ethan Frome, de Edith Warthon.























Datos técnicos:


Título: Ethan Frome
Autora: Edith Wharton
Traductor: José Luis López Muñoz
Editorial: Alianza Editorial (Grupo Anaya)
1ª edición: 17/3/2016
Encuadernación: tapa blanda
Idioma: Español
ISBN: 9788491043171
Nº pág.: 156



Sinopsis:



Ethan Frome forma parte de un volumen que Alianza Editorial publica junto con Las hermanas Bunner, porque ambas tienen en común el amor, la fuerza que le oponen las convenciones morales y los caprichos de la vida que a menudo deparan inesperados giros a las existencias. “Ethan Frome” se urde en torno a la relación amorosa del protagonista con Mattie, la prima de su mujer enferma, y la pugna entre el deseo y el deber.



Opinión Personal:


El año pasado leí y reseñé en este blog La solterona (reseña), de Edith Wharton, novela que me gustó mucho, sobre todo por los cuadros costumbristas que ofrecía de la sociedad neoyorquina de la época, y por la fuerza psicológica de los personajes que protagonizaban la trama. Desde entonces me dije que tenía que frecuentar en mis lecturas de autores clásicos a esta escritora estadounidense. Por eso, cuando vi que Alianza Editorial ofrecía en un volumen dos de sus novelas cortas (Ethan Frome y Las hermanas Bunner) no me lo pensé y me propuse leer ambas a lo largo del presente año. Hoy comparto mis impresiones sobre una de ellas: Ethan Frome.

En esta novela corta Edith Wharton sitúa la trama de Ethan Frome en la población ficticia de Starkfield, Massachusetts, en donde nos encontramos con un personaje que sirve de introducción para que el lector conozca la historia del protagonista, y cómo él tiene la oportunidad de que le preste sus servicios, porque le dicen que no le vendría mal ingresas unos dólares por su maltrecha economía. Ese personaje tenía que ir a realizar unos trabajos muy concretos que le habían enviado a realizar sus jefes en la central eléctrica de Corbury Junction. Fue en el edificio de correos de Starkfield «donde, hace varios años, lo vi por vez primera; y su figura hizo que me detuviera en seco»(pág., 9), pues le llamó la atención tanto su su aspecto físico como por aparentar más edad de la que realmente tenía. A través de este personaje damos un salto en el tiempo de veinticuatro años para que un narrador en tercera persona relate todo lo que sucede hasta que tiene lugar el episodio que provocó el giro en la existencia del protagonista, como adelanta la sinopsis.

A lo largo de los nueve capítulos en los que está estructurada esta novela corta, más el introductorio que menciono en el párrafo anterior, Edith Wharton construye una historia intensa que mantiene nuestra atención en cada una de las escenas que se relatan en tercera persona. En todo momento me acompañó la intriga por conocer el desenlace que me esperaba tras la relación que se va fraguando entre el protagonista y Mattie, la prima de su mujer enferma, porque comprobaba cómo a Ethan Frome se le despertaban unos sentimientos que creía ya dormidos, incluso los celos, como lo podrá comprobar el lector en algunas escenas de la novela.

Otro gran atractivo de la novela es el ambiente que crea la Edith Wharton en torno a los personajes. Y es que tanto el paisaje nevado que los rodea, como las costumbres de la época en pueblos como Starkfield, y sobre todo el clima invernal que les acompaña, son idóneos para plantear las situaciones que se producen entre Ethan Frome y Mattie, quienes buscarán atraer la atención uno del otro aprovechando las circunstancias que se les presentan. El lector comprobará cómo los personajes se enfrentan a situaciones claustrofóbicas y opresoras, que dan lugar a una atmósfera viciada, por las sensaciones que tienen ambos personajes cuando quieren estar en compañía y se sienten observados, sobre todo ante la presencia de Zeena, o temiendo que les escuche desde su habitación. En este sentido, y al igual que ocurría en La solterona, Edith Wharton vuelve a utilizar los recursos de los gestos, las miradas y las reflexiones en las escenas en las que los amantes buscan contacto, pese a los impedimentos que se les presentan.

En Ethan Frome nos encontramos con unos personajes trazados de tal forma que conoceremos tanto sus rasgos físicos como la fuerza psicológica con la que actúan, pues cada uno de ellos sabe cuáles son las bazas que tiene para conseguir los objetivos que se proponen, pese a los impedimentos con los que se encuentran. Ethan Frome, Zeena y Mattie son un interesante triángulo que da mucho juego a la novela. A lo largo de los capítulos el protagonista mantiene una lucha interna, en la que en unas ocasiones se inclinará la balanza hacia el deseo que tiene Ethan Frome de abandonar a una mujer que no quiere, y en otras hacia el deber de cumplir con sus obligaciones, porque siente que debe cuidar de su esposa, al igual que ya lo hiciera de sus padres. En el lado opuesto se encuentra Zeena, su esposa, que sabe cómo conseguir que su marido esté pendiente de ella, ya que sospecha que le atrae su prima. Entre los tres personajes se instalará la incomodidad, lo que hará que el lector se pregunte en más de una ocasión si la esposa de Ethan Frome está realmente enferma o sobreactúa.

Al igual que en La solterona, Edith Wharton muestra una gran destreza narrativa en Ethan Frome. Incluso me decía que el estilo que empleaba era más elegante, diría que poético en algunas escenas, por la sensibilidad que confiere a algunas descripciones. Y de nuevo el lector se encuentra con una crónica social de la época, aunque en esta ocasión referida a la sociedad rural, en una zona en la que la crudeza del clima hace que sus habitantes tengan un estilo de vida acorde con el duro invierno que soportan, lo que daba lugar a que tuvieran poca actividad social, salvo los bailes y las carreras de trineos que organizaban cuando la mejoría del tiempo se lo permitía. Al igual que La solterona, Ethan Frome es una lectura atractiva que me mantuvo intrigado hasta el desenlace, magníficamente planteado por la autora.


Biografía:


Edith Wharton (1802-1937) nació en Nueva York, en el seno de una familia adinerada y distinguida. Su condición social y su mente inquieta y despierta le permitieron llevar una existencia rica y activa. Su penetrante sensibilidad social y psicológica y su habilidad para construir historias hacen que sea considerada una de las más grandes escritoras estadounidenses.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía de la autora y portada de la reseña, tomados de la web de la editorial. Fotografía de Edith Wharton tomada de Wikipedia.