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jueves, 17 de diciembre de 2020

Entrevista a Pilar Ruiz Gutiérrez, autora de El jardín de los espejos.

 









En esta sección de entrevistas, hoy toca charlar con Pilar Ruiz Gutiérrez, autora de El jardín de los espejos (reseña), leída y posteriormente reseñada en este blog el pasado 20 de noviembre. El jardín de los espejos es muy buena historia, entretenida y atractiva, ambientada en los valles pasiegos. Son tres las protagonistas que narran en primera persona las tres líneas temporales en las que se estructura esta novela. 

El jardín de los espejos es una historia que entrelaza muchas otras como en un juego de espejos enfrentados, un cuento de hadas y de brujas, una leyenda antigua recuperada del olvido, que por fin sale a la luz para vencer al tiempo y al silencio.

Al igual que en su ópera prima, El corazón del caimán (reseña), Pilar Ruiz vuelve a conquistarme con una historia solvente, por la que transitan unos personajes fuertes y que parecen cobrar vida propia, y un estilo narrativo diría que muy influenciado por el séptimo arte, directo, muy cuidado, y elegante cuando los episodios se prestan a ello. 


Biografía:


Pilar Ruiz (Santander, 1969) es licenciada en Periodismo, máster en guion y diplomada en dirección cinematográfica. Desarrolla su carrera profesional en diversas disciplinas del medio audiovisual: guionista de cine y series de televisión (La señora, TVE). Como directora de cine, su largometraje Los nombres de Alicia (2005) obtuvo una nominación al Mejor Sonido en los premios Goya, la Mención especial del Jurado en el Festival de Málaga y el Premio especial del Jurado en el Festival de Miami. Es autora de El corazón del caimán y La danza de la serpiente (Ediciones B).


Entrevista:


1) Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista. Con esta charla pretendo que nos hables sobre el proceso de creación de tu última novela, El jardín de los espejos, aunque sin desvelar información trascendental de una historia que encandila a quienes decidieron conocer la fuerza que emanan las tres mujeres que la protagonizan.

P. R.- Encantada de entablar esta charla sobre El jardín de los espejos. Espero que le resulte interesante a tus lectores.

2) F. P.- Supongo que ya te lo preguntarían en más de una entrevista, pero tengo la curiosidad por conocer cuál es el origen de El jardín de los espejos.

P. R.- Esa pregunta siempre es la más difícil de responder… Sin duda, el origen por el que preguntas resulta la parte más misteriosa de inventar historias. En este caso, creo que surge de dos líneas que se entrecruzan: mi fascinación por las pinturas rupestres de las cuevas de El Castillo en Puente Viesgo, Cantabria y por otro lado, las investigaciones que tanto amigos y amigas relacionados con las artes plásticas han llevado a cabo para recuperar a las mujeres artistas perdidas y sepultadas por una lectura parcial y sexista de la Historia del Arte. De pronto, algo se cruza, ya digo, de manera misteriosa, que te empuja a empezar a contar.

3) F. P.- Aunque El corazón del caimán está ambientada en Cuba, su trama está basada en lazos familiares con la isla caribeña. La danza de la serpiente está ambientada en Santander y la trama de El jardín de los espejos se desarrolla en la zona más misteriosa de Cantabria: los valles pasiegos. Tengo la sensación de que te encuentras muy a gusto contando historias ambientadas en tu tierra.

P. R.- Sí, por supuesto: soy cántabra, aunque vivo en Madrid, y pasé parte de mi infancia en una aldea en el valle de Campoo a donde llegaban los osos a comerse las colmenas. Mi abuelo era veterinario y solía acompañarle a visitar las granjas de ganaderos; veía como curaba a las vacas, como parían. Imagino que nos pasa a todos, contamos lo que conocemos, con sus defectos y virtudes. Como los valles del Pas, que han sido recuperados para el turismo en fechas recientes, pero que durante siglos fueron lugares aislados, agrestes y pobrísimos: su cultura era vista con desconfianza y sus habitantes eran despreciados en el resto de Cantabria. Muchos de ellos emigraron a otros lugares de España y a América huyendo de la miseria, de eso se habla también en la novela.

4) F. P.- En mi modesta opinión, encuentro la historia de tu última novela publicada hasta la fecha muy original, porque una vez que comencé su lectura, los valles pasiegos, El jardín del alemán y las tres protagonistas me imantaron de tal forma que era muy difícil decidir el punto en el que tenía que tomarme un descanso. Supongo que la planificación de una novela compleja como esta hay que realizarla con mucho tiento para que el lector no se sienta perdido a lo largo de su desarrollo y sea consciente de que todo lo que sucede en cada uno de los capítulos que la conforman tiene una explicación.

P. R.- ¡Los autores nunca contamos nuestro proceso de trabajo porque sería aburridísimo para quien nos lee! Y en mi caso aún más porque provengo de la dramaturgia teatral y de la escritura cinematográfica, disciplinas muy técnicas donde la estructura es fundamental. Tuve maestros excelentes y muy exigentes a la hora de analizar textos, desde William Layton a Jose Luis Borau. Hay una parte de nuestro trabajo muy oscuro, donde se tira de oficio y que resulta muy poco vistoso: incluso decimos que es la fase de “picar piedra”. Pero no creo que eso importe demasiado al lector o lectora: lo importante es que entren en el juego y se diviertan leyendo.

5) F. P.- Inés, Amalia y Elisa relatan en primera persona sus historias en tres líneas temporales paralelas. ¿Por qué eliges los años 1949 y 1919 para ubicar las tramas de Amalia y Elisa?

P. R.-Se trataba de jugar con esas mujeres, por lo que empecé como imágenes reflejadas en un espejo también temporal y desde Inés en 2019, así que solo tenía que encontrar el correspondiente reflejo de Amalia y Elisa en fechas que evocasen ese comienzo. No es casual, me interesaba contar la situación de dos artistas en dos momentos de la Historia muy distintos e interesantes: la época de las vanguardias de principios del siglo XX y las décadas más oscuras de la dictadura en España, con la mujer doblemente sometida a un régimen de falta de libertades.

6) F. P.- ¿Qué significado tiene la presencia del escritor maldito que estaba obsesionado con las pinturas rupestres de la zona? ¿Hay algún paralelismo con el destino de las tres protagonistas que las lleva hasta los valles pasiegos?

P. R.- Por supuesto, sin desvelar nada: el personaje del cineasta Samperio representa el vértice que une, de distintas maneras, a las tres protagonistas. Él también es un “desaparecido” que tenemos que buscar y encontrar. Y la razón de su desaparición forma parte fundamental de la historia.

7) F. P.- En El jardín de los espejos se van alternando los relatos de las tres protagonistas a lo largo de su desarrollo. ¿Tenías esquematizado desde un principio en qué episodio debía finalizar su intervención cada uno de los tramos en los que narran sus vicisitudes las tres protagonistas o tuviste que modificar en algún momento el plan inicial para que se mantuviera la coherencia de sus peripecias?

P. R.- La estructura de la que parte la historia siempre tuvo la forma de tres voces narrativas articuladas en torno a una trama principal en la que las incógnitas planteadas solo se desvelan al final. Así estaba planteada la novela desde el inicio. Una vez que comienzas a escribir y por mucho que desarrolles acciones y personajes te vas adaptando a esa estructura sin traicionarla, como un rumbo fijo y sujetando fuerte el timón. Si no lo haces así, es muy posible que llegues a naufragar.

8) F. P.- Cada una de las protagonistas realiza una actividad artística ¿Con cuál de ellas te sientes más identificada? ¿Qué pensabas ante el futuro incierto que les depara la firme decisión que toman Amalia y Elisa, teniendo en cuenta sobre todo la época que les tocó vivir?

P. R.- Nunca me identifico con ninguno de mis personajes y sin embargo, los quiero a todos por igual, incluso cuido más a los que no son protagonistas. Algunos lectores creen que hay algo de autobiográfico en Inés pero nada más lejos de la realidad: solo nos une el que yo conozca la labor de documentalista -aunque nunca haya trabajado como tal- porque forma parte de los muchos oficios más o menos técnicos que existen en el sector audiovisual, lo mismo que conozco el trabajo del cámara Martín. Además, Inés -digo esto sin revelar nada- nunca podría dirigir una película porque se moriría de miedo y yo en cambio ¡me muero de ganas de dirigir cine otra vez! Respecto al futuro, tenía claro que después de tantos avatares y como decía Jane Austen, esas mujeres merecían una vida mejor, así que sus finales están llenos de esperanza en el porvenir.

(Cuevas Monte Castillo-Cantabria)
9) El arte rupestre también tiene su lugar destacado en la trama. Aunque Cantabria es  conocida por la cueva de Altamira, el lector descubrirá las Cuevas de El Castillo que, tal y como se describen, invitan a ser visitadas. ¿Quizás sea el hecho de que la Cueva de Altamira haya sido declarada Patrimonio de la Humanidad y se conozca como la Capilla Sixtina del Paleolítico lo que ensombrezca a las otras cuevas cántabras?

P. R.- Altamira es una joya de tal nivel que ha eclipsado al tesoro absoluto que representan el resto de cuevas con representaciones artísticas de Cantabria: albergan la esencia, el significado profundo del ser humano y su valor es incalculable para todo el planeta. Si a eso se añade el desprecio a nuestra cultura, a la investigación científica, al patrimonio monumental y medioambiental que ha caracterizado a nuestro país durante siglos, estamos ante una tormenta perfecta. Ningún actor público o privado de relevancia ha tenido jamás interés por proteger el patrimonio común, más bien todo lo contrario. Tampoco en educar a la ciudadanía en el respeto y el conocimiento de lo que es de todos. Lo único que interesa es su explotación turística en un modelo completamente desfasado.

10) F. P.- Junto a las tres protagonistas sobresale la que en Puentes Viesgo se conoce como «El jardín del alemán», una casona del siglo XIX rodeada de un jardín de estilo romántico. ¿Esa casona es fruto de tu imaginación o partes de alguna construcción propia de los valles pasiegos?

P. R.- Es completamente inventada. Era necesario para el tono gótico de la historia: los fantasmas no se aparecen en una casa cualquiera y esta tenía que ser muy particular… Luego ocurren cosas curiosas: una lectora se puso en contacto conmigo para invitarme a conocer su casa rural, que se llama “El jardín de Aes”, justo en la localidad -real- más cercana a esa casa que inventé. La ficción es así: imprevisible.

11) F. P.- Otro personaje de la novela es el balneario de Puente Viesgo, que está en pleno apogeo en la línea temporal que protagoniza Elisa. Supongo que visitarías el Gran Hotel Balneario actual para documentarte y adaptarlo a las tres líneas temporales. ¿Mantiene la esencia del balneario original o percibes mucho cambio en sus nuevas instalaciones?

P. R.- Sí, claro, lo conozco bien. En realidad el actual balneario es un complejo moderno y lujoso con solo restos de su construcción original, así que fui al cercano -en Cantabria está todo cerca- balneario de Las Caldas del Besaya, que parece anclado en el tiempo: mantiene todas las características de un balneario del siglo XIX y principios del XX. La descripción que aparece en la novela es muy fiel al lugar.

(Balneario de Las Caldas de Besaya-Cantabria)

12) F. P.- El jardín de los espejos es una novela de personajes, aunque en claro equilibro con los magníficos paisajes de los valles pasiegos que describen las tres protagonistas, y que tanto les atraen. Este equilibrio requiere un gran esfuerzo para que las vicisitudes de las protagonistas no ensombrezcan los parajes que las rodean. ¿Has tenido que cambiar algunas escenas para que no se rompiera ese mimetismo?

P. R.- Pues no, la verdad. De nuevo, mi condición de cineasta no encuentra problema en eso: en el cine los personajes siempre se mueven en un lugar concreto que forma parte, como ellos, de la historia. Son inseparables. De todas formas, siempre he cuidado la parte atmosférica: me interesan las narraciones en las que casi puedes sentir lo que te rodea, el calor, el frío, la luz, la humedad, el sabor, el olor. Los detalles que hacen que al comenzar una historia te metas dentro de un espacio físico, en principio, completamente ajeno. En el lenguaje del cine es más complicado, en literatura, mucho más fácil.

13) F. P.-Al igual que en El corazón del caimán, los personajes femeninos tienen una mayor presencia que los masculinos en El jardín de los espejos. Sin embargo, don Santos, el Indiano; don Gustavo Zaragoza, el director del balneario en la línea temporal de Elisa; el médico Fidel Peña, el maquis Angelín o Martín, el operador de cámara que ayuda a Inés a conseguir las grabaciones para el documental atraen la atención del lector por el papel que desempeñan, sobre todo en determinadas escenas de la novela. Aunque son personajes secundarios, está claro que cuidas mucho el papel que desempeñan en la novela.

P. R.- Siempre. Siento un enorme respeto por los llamados secundarios, supongo que eso también me viene del cine, donde disfruto enormemente con los “característicos”: actores y actrices que sin ser protagonistas aportan a la historia una personalidad propia. Intento que no sean solo un vehículo de la trama principal sino que tengan peripecia y conflictos propios, “carne”, como decimos en el argot. La creación de todos mis personajes es como un casting donde busco un reparto ideal, donde pongo voz, rostro y rasgos de intérpretes concretos. Sin que lo sepa el lector, entre los personajes de mis novelas pueden aparecer Marcelo Mastroianni o Juliette Binoche, Rafaela Aparicio o Pepe Isbert.

14) F. P.-En mi reseña comento que mientras leía la novela tuve la sensación de que personajes como el director del balneario, don Gustavo Zaragoza, estaba basado en algún personaje histórico. También atrae mi atención la labor que realiza la escultora Anne Coleman en la Primera Guerra Mundial, al igual que la mención que hacen algunos personajes al prehistoriador y paleontólogo Hugo Obermaier y su relación con las cuevas. Esto me hace sospechar que en la novela haya algún personaje real más, bien de forma directa o encubierto en otros ficticios.

P. R.- Don Gustavo es un personaje completamente inventado. A parte de los personajes claramente históricos como los que mencionas, creo que los autores actuamos todos como una especie de Dr. Frankestein: cogemos partes de realidad aquí y allá, rostros, nombres, situaciones, recuerdos, vivencias… y los cosemos para crear una ficción, a veces incluso de forma inconsciente, hasta descubrir que rasgos que creías inventados por tu imaginación pertenecían a alguien real que habías olvidado mientras escribías. Un ejemplo: Angelín, el maqui, tiene mucho de Juanín, un guerrillero famosísimo en Cantabria, pero no es del todo él: lo que hago es subrayar la tradición popular que convertía en leyenda a los que se echaron al monte tras la Guerra Civil. Angelín tiene características de duende y de trasgo, como un ser mitológico; ahí se aparta del Juanín real.

(Anna Coleman-escultora)

15) El jardín de los espejos es una historia de hadas y magia, de brujas que adivinan, de curanderas, druidas y trasgos. ¿Son estos ritos y tradiciones ancestrales las causas del recelo que se siente por los habitantes de los valles pasiegos, como se resalta en algunos episodios de la novela?

P. R.- Sí, por supuesto, pero no solo. Cantabria fue una zona apenas romanizada donde el catolicismo solo se superpuso a esas religiones y tradiciones ancestrales de origen celta y prerromano. En el siglo XVIII, que es casi anteayer, los jesuitas enviaban misiones intentando cristianizar a esos habitantes de zonas remotas. Hoy día sigue habiendo curanderas y tradiciones paganas, aunque la mayoría de la gente no sea consciente de ellas. Además, los pasiegos mantenían costumbres como la “muda”, una forma de trashumancia en la que las familias se trasladan a distintas cabañas diseminadas por el monte, junto a su ganado, cargando con sus enseres. La miseria, además, empujaba a la pasieguería a emigrar, comerciando con lo que fuera: ahí están las famosas amas de cría, una forma de supervivencia para las mujeres pasiegas durante el siglo XIX. Galdós decía que eran las “vacas de la aristocracia”. Aún hoy llamar a alguien pasiegón o pasiegona en Cantabria es un insulto.

16) F. P.-En mis reseñas sobre El corazón del caimán y El jardín de los espejos comento que tu estilo narrativo está influenciado por el séptimo arte. En todo momento el lector visualiza cada las escenas que se describen a lo largo de los capítulos, y el ritmo narrativo es fluido y ameno. Sin embargo me pregunto si te encuentras más cómoda escribiendo un guión cinematográfico o de series, o disfrutas por igual mientras trabajas en un proyecto literario.

P. R.- Me gusta escribir de todo, disfruto con ello, soy una profesional vocacional y es mi trabajo. También como periodista, con mis artículos en la sección de cultura de la revista CTXT. Desde luego, hay mucha más libertad al escribir novelas que en el audiovisual, en el sentido en que no existen trabas técnicas -un guion es una guía para un equipo técnico y artístico, no tiene que tener “calidad literaria”-, mucho menos de producción. Es fantástico poder escribir una escena carísima sin preocuparte de si se va a poder rodar o no: la escribes y ya está hecha, eso es magnífico.

17) F. P.- Espero que con esta batería de preguntas haya más lectores que sientan interés por conocer la historia de Inés, Amalia y Elisa, sus temores, sus reflexiones y su admiración por los valles pasiegos. Pero, antes de despedirnos, ¿nos podrías adelantar algo sobre tu nuevo proyecto literario?

P. R.- Es una regla de oro de todas las profesiones artísticas: jamás hablar de proyectos, solo de realidades. Pero puedo adelantarte que tenemos varios proyectos entre manos, algunos son literarios y otros no, pero en todos contamos historias. Estoy muy orgullosa de pertenecer a un oficio que intenta acompañar, emocionar y entretener al público haciéndole vivir otras vidas, otras épocas, invitándole a conocer otros rostros y lugares. Después de años de ejercer este oficio creo que por fin puedo decir que significan para mí las historias y la ficción en general: una búsqueda y un encuentro compartido. Un viaje fantástico por el que merece la pena seguir trabajando, ahora más que nunca.


Nota. Biografía de la autora, tomada de la web de Roca Editorial. Fotografía de Pilar Ruiz, tomada de Facebook.  Imagen portada de El corazón del caimán, tomada de la web Megustaleer. Imagen de Pinturas de la Cueva del Monte Castillo, tomadas de la web Wellness Magazine. Imagen del Banleario de Las Caldas de Besaya, tomada de la web Viajar por Cantabria. Imagen de Anna Coleman, tomada de la web Mujeres en la historia. 

viernes, 4 de diciembre de 2020

Entrevista a Francisco Marín, autor de El crimen de Fiona Clark.

 








En esta sección de entrevistas hoy comparto charla con el escritor Francisco Marín González, natural de Castro-Urdiales (Cantabria), aunque afincado en Ibiza. El crimen de Fiona Clark  (reseña)  es su tercera novela, que en esta ocasión está basada en un hecho real, y en la que el lector se vuelve a encontrar con los tres protagonistas de los dos títulos que la preceden: El último caso y El caso Demichellis: el peculiar detective privado Álex Zarco, el reputado abogado criminalista Raúl Ballesteros y el excéntrico Paco Marín.  

En octubre de 2017, el autor se  llevó la grata sorpresa de que El caso Demichellis se alzó en lo más alto del pódium de la plataforma digital Amazon en España. Hoy día su ópera prima continúa dándole alegrías, porque en septiembre del presente año llegó a ser número 1 de ventas en Amazon en Italia

El pasado mes de noviembre agrupó en un pack las tres novelas que conforman la trilogía, bajo el título Los crímenes de la Isla Blanca: Trilogía de Ibiza (enlace Amazon)

En esta charla ofrece información al lector sobre el proceso de creación de sus novelas, para animar a que se acerquen a su narrativa quienes frecuentan la novela policíaca. Francisco Marín escribe unas tramas atractivas, bien escritas y ambientadas en la isla de Ibiza. Durante su desarrollo invita a adivinar las causas que dieron lugar al crimen de turno, con el predeterminado juego de pistas falsas, así como a tratar de descubrir al presunto sospechoso o presuntos sospechosos de haberlos cometido

Biografía: 

Francisco Marín nació en Castro-Urdiales (Cantabria) en 1962. Es licenciado en Derecho y gestor de la Administración de Justicia. Actualmente vive en la isla de Ibiza.

En 2016 publicó su primera novela, El caso Demichellis (reseña), que se convirtió en un éxito de ventas en Amazon, con más de 30.000 lectores. El último caso (reseña) es su segunda novela, autopublicada en julio de 2019.


Entrevista


1) Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista. Espero que tras esta charla los lectores conozcan un poco más a los protagonistas de esta trilogía, el peculiar detective Alex Zarco y el abogado Raúl Ballesteros, sin olvidarme del excéntrico Paco Marín.

Francisco Marín.- Bueno, pues las gracias son recíprocas por concederme un espacio en tu blog.

2) F. P.- En Amazon figura que El caso Demichellis ya superó la cifra de 30000 lectores, y varios meses en lo más alto de esta plataforma digital. Intuyo que todavía seguirás sorprendido por el éxito cosechado por tu ópera prima.

F. M.- Sí, claro, estoy muy sorprendido. Yo no publiqué con una editorial importante y no soy una persona mediática o con gran presencia en las redes sociales. Nunca imaginé que mi primera novela pudiera llegar a tantos lectores. De hecho, cuando terminé el manuscrito lo tuve más de un año guardado en un cajón, me parecía que lo de publicar con una editorial era algo casi imposible y no conocía la autopublicación en Amazon. Fui prestando el manuscrito a mis hermanas y amigos cercanos y fueron ellos los que me convencieron para que lo intentara publicar. De no ser por su apoyo, quizá seguiría en ese cajón. Al final lo envié a una editorial modesta y al cabo de una semana me contestaron que querían publicarlo. Fue un momento muy feliz en mi vida.

3) F. P.- La trama de El último caso tiene un comienzo muy original, y en algunos episodios de su desarrollo los personajes hacen guiños a El caso Demichellis. ¿Crees que surte efecto en el lector este modelo de publicidad encubierta?

F. M.- Yo no lo hice pensando en la publicidad, aunque entiendo que pueda parecerlo. Me gusta mezclar elementos de la realidad con la ficción y ese punto de partida de un hecho real, como era la presentación de la novela El caso Demichellis y que luego derivara en una intriga, me resultaba atractivo.

4) F. P.- El crimen de Fiona Clark tiene una trama de corte policíaco con rasgos clásicos. ¿Te encuentras más cómodo escribiendo novela policíaca? ¿Tienes algún referente entre los autores de este género literario?

F. M.- Siempre he dicho que la novela policíaca tiene una complicación añadida, ya que has de imaginar una trama, dar pistas suficientes al lector, y que todo encaje al final. Y que no descubran las causas del delito ni el presunto o presuntos culpables antes de tiempo, claro. Por ello no veo que sea el género más sencillo, sin embargo, es con el que más disfruto cuando me siento a escribir y lo primero para mí es disfrutar con la escritura. El éxito puede venir o no y también es importante, pero secundario.

En cuanto a mis referentes de este género son muchos. Entre los escritores a los que admiro y que me han hecho disfrutar con la lectura citaría a Agatha Christie, a los clásicos estadounidenses (Hammet, Chandler, J.M.Cain, Jim Thompson, etcétera), y clásicos españoles, como Juan Madrid, Montalbán, Andreu Martín y Lorenzo Silva. Aunque la lista podría alargarse mucho. Simenon, Camilleri y otros muchos.

5) F. P.- En esta tercera novela de la trilogía, el personaje Paco Marín decide novelar los casos que investigan el detective privado Álex Zarco y el abogado Raúl Ballesteros. También el lector se encontrará con que la voz narrativa relata en primera persona los hechos en tiempo real. ¿Por qué decides desarrollar la trama con estos giros narrativos?

F. M.- Aunque se trata de una trilogía, en la que siempre aparecen los mismos protagonistas y se desarrolla en el mismo lugar, he intentado que fueran obras con matices diferentes. En la primera, creo que el protagonismo lo lleva Zarco; en la segunda, recae sobre el abogado Raúl Ballesteros; y en la tercera es Paco Marín quien lleva el peso de la investigación. También desde el punto de vista de la narración intenté hacer algo diferente en la última, al ser relatada en primera persona. Creo que esto también da más cercanía y hace que el lector se involucre más en la novela.

6) F. P.- El crimen de Fiona Clark está basado en un hecho real, si bien tanto los que se investigan en El último caso y El caso Demichellis dan la sensación de que el lector sigue con interés la investigación de unos hechos que, tal y como se desarrollan, pudieron suceder en la realidad. ¿Qué te atrajo de este caso para planificar la trama de esta novela?

F. M.- El crimen de Fiona Clark está basado en un hecho real que sucedió en el año 1995, justo el año en el que llegué a Ibiza. Un asesinato de una joven que quedó sin resolver y que tuvo mucho impacto en la sociedad ibicenca y en el mundo de los juzgados en el que me muevo. Hubo varios errores en la investigación: no se acordonó la zona después del levantamiento del cadáver y hubo una peregrinación de amigos de la víctima o de simples curiosos, con lo cuál cualquier prueba que pudiera aparecer posteriormente quedaría invalidada. También se perdieron las ropas de la víctima, con lo que no podía haber un posterior análisis de ADN. En 1995 esta técnica no estaba muy desarrollada, pero pudo haberse recurrido a ella unos años después. En fin, fue un caso que me interesó por distintos motivos.

7) F. P.- Entre los personajes de esta trilogía ibicenca, llama la atención la presencia del personaje Paco Marín. Supongo que habrá lectores que se preguntaron qué rasgos comparten éste y el escritor Francisco.

F. M.- Creo que todos los autores utilizamos elementos de la realidad y los mezclamos con la ficción. El Paco Marín personaje comparte algunas cosas con el autor, como su afición a pintar o a la práctica del deporte, pero hay más de ficción que de realidad en este personaje.

8) F. P.- ¿Tenías preestablecidos los rasgos principales del detective privado Alex Zarco y el abogado Raúl Ballesteros, o fueron evolucionando a medida que se desarrollaba su presencia en cada uno de los casos investigados?

F. M.- Bueno, cuando imaginas un personaje le atribuyes unos rasgos de su carácter, pero estos van evolucionando y, por ejemplo, tanto Zarco como Ballesteros son muy distintos en la primera y en la segunda novela. En el caso de Zarco se debe a una mejora en sus problemas psíquicos; Ballesteros, por el contrario, se ve envuelto en un torbellino de emociones que lo descentran en la segunda novela, ya que el caso lo involucra a nivel personal.

9) F. P.- Álex Zarco, Raúl Ballesteros y Paco Marín son tres personajes que le dan mucho juego a la trilogía. Forman un trío armónico y dispar en el que cada uno utiliza sus mejores bazas para conseguir el desenlace deseado en cada caso que investigan. Supongo que te darán algún que otro quebradero de cabeza a la hora de repartir el protagonismo entre ellos, aunque también me hace pensar que alguno se pone un tanto rebelde para que cumpla el papel que le tienes asignado en cada caso.

F. M.- Como dije antes, cada novela tiene distinto protagonista; sin embargo, esto no fue premeditado, me surgió así. A veces son los personajes los que conducen al autor. Cuando me pongo a escribir no tengo pensado lo que va a hacer cada uno, sino que ante una situación concreta me pregunto: «¿Qué harían Ballesteros o Zarco en este caso? ¿Cómo se comportarían ante esta situación?». Es como si los personajes tuvieran vida propia y yo me limitara a reflejar lo que ellos hacen.

10) F. P.- ¿Sientes mayor inclinación hacia alguno de los tres personajes principales de esta trilogía? ¿Qué piensas cuando alguno de ellos tiene que enfrentarse a un episodio del que le cueste trabajo olvidarse o tenga que sufrir algún percance en el que incluso pueda poner en peligro su integridad física?

F. M.- Nunca me había planteado si siento predilección por alguno de mis personajes, pero si lo pienso me decanto por Zarco. Es el personaje más vulnerable y más humano, con sus problemas psíquicos que sobrelleva como puede. Es un detective que no tiene que ver nada con el clásico detective duro de la novela negra, no bebe alcohol, tiene algún complejo en el terreno sexual, en fin, creo que se aleja de los tópicos del género.

En cuanto a los peligros a los que puedan enfrentarse, no me preocupa. Casi me preocupan más sus relaciones sentimentales, en la que los personajes se me van más de las manos.

(Cala d´Hort-Isla de Ibiza)

11) F. P.- Se agradece cuando un autor sitúa sus obras en localizaciones que no se frecuentan en el género literario en el que se encuadran sus novelas. ¿Crees que Ibiza es una isla que tiene potencial para ambientar historias de este género literario?

F. M.- Cualquier escenario puede ser idóneo para el desarrollo de una novela de intriga. Hasta un monasterio, como en El nombre de la Rosa. Me decanté por Ibiza porque es la isla donde he vivido los últimos veinticinco años y es lo que mejor conozco.

Creo que es más fácil que los personajes se muevan por un terreno conocido por el autor. Son los pequeños detalles los que dan realismo a una novela. También he buscado una imagen de Ibiza al margen de la noche y de las discotecas. Quizá la parte menos conocida por los turistas, la Ibiza del invierno. Una lectora italiana me calificó con una estrella en Amazon porque, según ella, Ibiza no aparecía en mi novela. Ja, ja. Supongo que se refería a que en la novela no aparecían discotecas ni playas.

12) F. P.- Las dos voces narrativas de la trilogía dan a conocer escenas costumbristas en el desarrollo de la trama, al igual que la idiosincrasia de la población autóctona en episodios en los que se refleja el comportamiento de algunos personajes en el caso que se investiga. ¿Te han hecho algún comentario en relación con el comportamiento de los personajes en los que se refleja el carácter propio de los ibicencos en las escenas costumbristas de la trilogía?

F. M.- Sí. Este es un tema que no tenía premeditado, surgió mientras iba escribiendo. Trato de reflejar al ibicenco tradicional que es bastante cerrado y le cuesta abrirse a los foráneos. Sin embargo, no lo hago como una crítica, sino que trato de ser realista y de plasmar las cosas como las veo.

(Avda. Isidoro Macabich-Ibiza)

13) F. P.- En las tres novelas la intriga está muy presente, pero también juegas al despiste con el lector, porque las tramas son muy del estilo whodunit. ¿Eres partidario de invitar al lector a que saque sus conclusiones en torno a lo que sucede en cada caso? ¿Tienes muy en cuenta el impacto que puede provocar el desenlace?

F. M.- Sí. En mis novelas es importante la identidad del asesino, saber quién lo hizo. Siempre trato de dar suficientes pistas al lector para que cuando llegue el desenlace todo les encaje bien y les parezca lógico. No me saco al asesino de la chistera en el último momento.

14) F. P.- Y ya para terminar, ¿podrías adelantarnos algo sobre tu nuevo trabajo literario?Espero que esta batería de preguntas sirva para que los lectores se interesen por esta trilogía, si bien las novelas pueden leerse perfectamente de forma independiente porque son autoconclusivas, y el narrador de turno ofrece información sobre el papel de los principales personajes que hayan intervenido en uno o los dos casos anteriores.

F. M.- Después de la trilogía, quise hacer algo diferente para desconectar y no repetirme, y empecé a escribir una novela intimista, pero a mitad de camino me entró el gusanillo de los crímenes y de la intriga y volví a mi género preferido, que es el policíaco. Ahora estoy escribiendo mi cuarta novela policíaca.

Nota: Biografía de Francisco Marín, tomada de la contraportada de El crimen de Fiona Clark. Fotografía del autor tomada de la web del Diario de Ibiza. Imágenes de las portadas de las tres novelas que acompañan al cuerpo de la entrevista, tomadas de Amazon. Imagen de Cala d´Hort-Isla de Ibiza, tomada de la web Descubre Ibiza. Imagen de la Avda. de Isidoro Macabich, tomada de la web Noudiari. 




















martes, 17 de noviembre de 2020

Entrevista a Mercedes de Vega, autora de El largo sueño de Laura Cohen.





 

 

 

 

  

El 24 de septiembre del presente año publiqué en este blog mi reseña de la última novela de la escritora Mercedes de Vega (Madrid, 1960), El largo sueño de Laura Cohen (reseña), un thriller psicológico con el que sorpende a los lectores y a la crítica especializada. La autora realiza a lo largo de los capítulos una incisiva reflexión sobre la identidad, la venganza y los secretos de familia

En esta entrevista Mercedes de Vega ofrece información sobre cómo se gestó la historia en la que Laura Cohen descubrirá con el transcurrir de los capítulos un juego de identidades que le conducen a plantearse múltiples preguntas sobre la realidad del mundo que le rodea.


 Biografía:

Mercedes de Vega es socióloga y escritora, nació en Madrid en 1960 y ha residido y trabajado en Nueva York y Barcelona. Curso estudios de literatura en la Universidad Complutense de Madrid y ha participado en numerosos talleres de escritura creativa. Colabora en las revistas literarias Resonancias y El Extramundi y los papeles de Iria Flavia.

Ha publicado la novela El profesor de inglés, el libro Cuentos del sismógrafo, diversos relatos en antologías colectivas, y artículos y publicaciones. Ha sido galardonada dos años consecutivos (2013 y 2014) en los Premios del Tren «Antonio Machado». Sus dos anteriores novelas, Cuando estábamos vivos (Plaza & Janés, 2015) (reseña) y Todas las familias felices (Plaza & Janés, 2017) fueron un gran éxito de público y crítica. Con su nueva obra, El largo sueño de Laura Cohen, se interna por primera vez en el thriller de forma magistral.

 

1) Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista, Mercedes. Creo que merece la pena conocer un poco cómo se fraguó El largo sueño de Laura Cohen, una novela atractiva, adictiva, muy absorbente e inquietante.

Mercedes de Vega.- Gracias a ti, Francisco. Tengo que decir que esta novela comenzó en Montreal. Allí se gestó. Esa ciudad me inspiró la historia y los personajes. Sentí la necesidad de localizar una historia en un lugar que para mí es importante. Estuve a punto de irme a vivir allí, de hecho, hasta buscamos casa para mudarnos. Quizá, el que al final no se produjera el cambio, supuso el detonante para empezar por lo que no pudo ser. Un poco como la historia que cuento. Al final lo que uno escribe está construido por un sustrato de intenciones y conmociones. Nada es baladí, por lo menos en mi caso como autora. Solo escribo sobre cosas que me importan y que necesito sacar a la luz.

2) F.P.- En mi reseña comento que El largo sueño de Laura Cohen sorprende a lectores y crítica. ¿Por qué te decantaste en esta ocasión por el thriller?¿Te encontraste muy cómoda en el proceso creativo de esta novela?

M. V.- Todas mis novelas tienen algo de thriller, de misterio, de investigación. Con El largo sueño de Laura Cohen solo he dado un paso más en este sentido. He construido una novela más de género, pero sin renunciar a mi forma de narrar. Solo he tenido que ajustar algunas cosas. El largo sueño de Laura Cohen es más directa, más loca, trepidante, rápida y tiene algo de humor dentro del drama que es la vida de Laura Cohen y de los temas que hablo. Me he sentido realmente bien escribiéndola, es la novela que más he disfrutado, sin duda. Y ha sido todo un ejercicio literario.

3).- F. P.- Encabeza el cuerpo de la novela un fragmento de Leonard Cohen, en el que se menciona a Montreal y Canadá. He de reconocer que mientras me enfrascaba en la lectura tuve muy presente al grandísimo cantautor canadiense, autor de preciosas canciones como Dance me to end of love. ¿Guarda alguna relación la figura de Leonard Cohen con la trama de El largo sueño de Laura Cohen?

M. V.- Es imposible disfrutar de Montreal al margen de Leonard Cohen. Toda esa ciudad habla de él, está impregnada de su música y de su personalidad. También es imposible esquivar a Saúl Bellow, un autor que adoro y del que siempre intento aprender. Mi personaje Alexander Cohen está inspirado en la biografía de Leonard Cohen: su infancia, el barrio en que vivía, la sinagoga que frecuentaba, sus antecedentes familiares, el cementerio judío de Mont Royal en el que ahora descansa. Realicé un mapa de su biografía y la trasladé al marido de Laura Cohen, incuso hasta el apellido que lleva. Por lo que tiene mucho que ver Leonard con mi novela, aunque no hablo directamente de él. Más bien ha sido mi inspiración.

4) F. P .- La novela tiene una estructura compleja. A parte de las cuatro partes en las que se agrupan los 53 capítulos en los que se desarrolla la trama, hay saltos temporales en los que los personajes relatan ese oscuro pasado que tanto les atormenta, pero ocultan. ¿Esta estructura la esquematizas desde un principio, o puedes modificarla según la necesidad de introducir información que facilita el narrador o los personajes?

M. V.- La estructura de la novela es algo compleja, está construida a base de elipses, es decir, de idas y venidas en el tiempo, porque casi la mitad de lo que narro en la novela ocurrió en otras épocas. Aunque esta fórmula es muy típica en mi forma de narrar. Ya la trabajé en Cuando estábamos vivos. Yo suelo recurrir a este tipo de recursos narrativos, como las analepsis; no me gusta la linealidad. Pero tampoco la confusión, hay que llevar al lector por el pasado de forma fluida y sencilla. Tienes que sacarlo de la narración para llevarlo a otro lugar y luego hacerlo regresar, para que el tránsito sea una revelación para él y disfrute de la historia que le estás contando.

(Leonard Cohen)
5) F. P.- La novela está estructurada en 53 capítulos cortos titulados, agrupados en cuatro partes. El lector se encontrará con el atractivo de que en cada uno de ellos siempre pasa algo. ¿Te supuso mucho cambio la distribución del desarrollo de la trama a lo largo de los capítulos en relación con tus novelas anteriores para ajustarte a las pautas del thriller?

M. V.- En este caso intenté terminar cada capítulo dejando al lector intrigado por algo. Es el recurso más importante de esté género y hay que hacerlo bien. Distribuir la información que le das al lector y colocarla en las partes más adecuadas de la historia para que funcione con intriga, y también con belleza. Eso jamás lo sacrifico por la trama. La belleza narrativa, ante todo.

6) F. P. Los personajes son muy complejos, con sus luces y sus sombras y, al igual que ocurría en Cuando estábamos vivos, desconciertan en más de una ocasión al lector. ¿Planificar un thriller psicológico supone una mayor dedicación al perfil de los personajes, para provocar una atmósfera agobiante en el lector?

M.V.- No necesariamente. Hay thrillers que apenas esbozan a los personajes y funcionan muy bien. Pero, sin duda, un trabajo profundo y atrayente de los personajes es fundamental para hacer redonda una historia. En El largo sueño de Laura Cohen los he ido perfilando poco a poco, según escribía. Hice que se adaptaran a la trama, no al revés. En Cuando estábamos vivos y en Todas las familias felices lo hice al revés, les fabriqué la trama a medida.

7) F. P.- Todos los personajes que conforman el elenco de El largo sueño de Laura Cohen tienen un profundo perfil psicológico. ¿Hay alguno que te resultara difícil meterte en su piel por el papel que desempeña en la trama?

M. V.- Mis personajes son desde luego, como bien dices, de trazo psicológico, con un pasado muy tremendo, pero de un presente de bajo perfil; así hay sorpresas. Es una novela de ocultaciones, nadie es quién dice ser. Pero hay uno, el más inocente y el que más me dolió: Marie Jelen. Porque la novela habla de biografías reales, de personas que existieron y que les hicieron cosas terribles. Y cuando investigas y profundizas, la empatía surge y te retuerce como me pasó con Marie. Hay que mantener distancias y no desviarse del propósito narrativo. Y, al mismo tiempo, hacer justicia con la verdad y con la historia.

(Cementerio Judío Mont Royal-Montreal)
8).- ¿Por qué decides incluir a Laura Cohen en un mundo tan diferente al suyo? ¿Te dio muchos quebraderos equilibrar este personaje con el perfil de Alexander Cohen y su círculo de amistades?

M. V.- Bueno, todos somos extranjeros en alguna parte. Laura Cohen se enamoró de un hombre al que no conocía, en un país que no era el suyo, y pasaron cosas. No obstante, los dos eran psiquiatras y tenían un pasado, un pasado que había sucedido en otra parte y que de cierta forma los había unido. Y de ahí salió una bonita historia de amor, mientras duró. Y duró aun después de muerto Alexander.

9) F. P.- Siguiendo con los personajes, atrajo mi atención el inspector Bonnard, tanto por sus rasgos nativos como por su relación con la protagonista, por los atractivos duelos dialécticos que mantienen. ¿Tiene algún significado especial su presencia en la trama?

M. V.- Sí, mucha. Es el amor no concretado. No hay sentimiento más dialéctico que el amor. El inspector Bonnard simboliza el amor que nunca será posible, ese que negamos porque no puede ser. Demasiadas barreras.

10) F. P.- El largo sueño de Laura Cohen tiene un claro trasfondo histórico, aunque en esta ocasión se percibe a través de los relatos de los personajes. En las notas que acompañan al cuerpo de la novela figura una relación de biografías y hechos reales, que sirven de base para desarrollar una historia de ficción basada en personas que existieron. ¿Tuviste que consultar muchos archivos documentales para recopilar la información que necesitabas para planificarla? ¿Qué pensabas cuando te encontrabas con testimonios sobre el Holocausto a los que se refieren los personajes?

M. V.- He tratado de reconstruir unas vidas que fueron truncadas por diversos motivos. Sólo he intentado revivirlos en mi historia, darles una vida, aunque sea en las páginas de una novela. Y para hacer esto he investigado y he tenido que tirar de numerosas fuentes documentales para reconstruir la vida de los personajes reales de la novela que la perdieron en el Holocausto. Ha sido bastante triste y doloroso y la impotencia la he trasformado en algo útil para el lector.

11) F. P.- Pero también hay una subtrama espeluznante, como es la que aborda los experimentos científicos que tuvieron lugar en la Universidad de Harvard durante la Guerra Fría. Me pregunto si en episodios de esta índole la venganza tiene alguna justificación.

M. V.-La venganza vista desde fuera no tiene el mismo significado que para los que pretenden ejecutarla. La venganza en literatura es el móvil, y en la vida también. Nos hace hacer cosas que de otra forma seriamos incapaces de realizar. Es un mal sentimiento humano y la usamos para conseguir objetivos. También es una emoción muy humana, y yo solo la he retratado. En Harvard se hicieron investigaciones psicológicas con estudiantes inocentes y de ahí salió el terrorista Unabomber. Él justificó los atentados que realizó por haber sido una de las víctimas de estos experimentos que amparó la universidad y que costeó la CIA. Eran auténticas torturas con LSD. Y él trató de vengarse asesinando a gente inocente, tan inocente como él lo era en un principio, con 17 años, cuando fue víctima del Dr. Henry Murray en Harvard.

(Montreal)
12) F. P.- La novela se ajusta a lo que se conoce como whodunit, porque todos los personajes ocultan oscuros secretos. Supongo que en una trama donde nada ni nadie es lo que parece es muy difícil que cada personaje se acomode al guión establecido. ¿Es muy difícil planificar una trama con una estructura compleja que se ajuste a esta técnica narrativa?

M. V.- Es una técnica utilizada por autores como Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Es no anticipar al lector cosas que no sabe el protagonista e invitarle a que él participe en el descubrimiento del asunto. A mí me gustan los lectores participativos, aquellos que no quieren que el autor los trate con condescendencia. Ponerlos un poco en jaque y hacerlos pensar. Darles diversión hasta el final y, luego, claro, no siempre es lo que parece.

13) F. P.- En El largo sueño de Laura Cohen el intimismo también está presente en algunas fases de la trama en forma de reflexiones y dudas, pero también emociones y sensaciones. ¿Crees que ese amor que sentía Laura Cohen por su marido le impedía ver lo que sucedía realmente a su alrededor y de esa ceguera derivan las acotaciones en su relato?

M. V.- Ella no trata en ningún momento de justificarse, ni de no querer ver quién era Alexander Cohen, porque realmente lo que narro en la novela y que va descubriendo en el transcurso de la historia sucedió décadas antes de que llegara a Montreal y de que conociera a su marido. Laura Cohen va averiguando el tipo de hombre que era y no coincide para nada con el hombre que conoció. Al final solo vivía en un sueño, en un sueño que él fabricó para ella. Así que es inocente del todo.

14) F. P.- Tal y como Laura Cohen describe los escenarios que muestra a lo largo de los capítulos da la sensación de que conoces las localizaciones por las que se mueven los personajes, por lo visuales que son. Sin duda, es un gran atractivo para el lector, porque es de la que invitan a visitar los lugares en los que transcurre el desarrollo de la trama.

M. V.- Sí, desde luego. He tratado de sumergir al lector en la geografía que recorren los personajes, desde un punto de vista psicológico y físico. Es como entrar en una película y en la mente de sus protagonistas. Y jugar con las localizaciones, los paisajes, ciudades y la geografía de Canadá. Me parecía un ejercicio redondo e interesante para un lector español.

15) F. P.- Espero que con esta entrevista logre incitar interés a quienes todavía no han leído la última novela, hasta la fecha, de Mercedes de Vega. Para terminar la pregunta obligada, ¿puedes adelantarnos algo sobre tu nuevo trabajo literario?

Estoy trabajando en una novela de la que no puedo adelantar nada. Pero sí de la que acabo de terminar. La biografía de Marie Jelen, una historia desconocida. Marie es uno de los personajes de El largo sueño de Laura Cohen. Una niña que fue detenida en la redada del Velódromo de Invierno junto a su madre, en 1942, por el gobierno de Vichy. Una historia que me ha desvelado numerosas noches y que he trasladado a las páginas de una novela corta para que el mundo la conozca. Una historia así no puede permanecer oculta.

Nota: Biografía de Mercedes de Vega e imagen de El largo sueño de Laura Cohen, tomadas de la web Megustaleer. Fotografía de Leonard Cohen, tomada de Wikipedia. Imagen del Cementerio Judío de Montreal, tomada de Wikipedia. Imagen de Montreal, tomada de la web del diario El Comercio.
















martes, 10 de noviembre de 2020

Entrevista a Mercedes Guerrero, autora de El baile de las marionetas.

 



 

 

 

 

 

 

Leí varias novelas que tenían como punto de partida la Guerra Civil Española, y en las que de una forma u otra eran protagonistas los conocidos como Niños de la Guerra, llamados así porque España estaba sumido en un cruento conflicto fratricida y sus padres entendieron que lo más seguro para ellos era que fueran acogidos por otros países afines a la República Española. Si bien esos niños eran enviados a países del continente americano, la mayoría fueron exiliados a la extinta Unión Soviética u otros países europeos. Por eso creo que merece la pena entrevistar a Mercedes Guerrero, autora de El baile de las marionetas (reseña), porque su trama gira en torno a los conocidos como Niños de Rusia. 

Biografía:  

Mercedes Guerrero nació en Aguilar de la Frontera, Córdoba, en 1963. Diplomada como técnica de empresas y actividades turísticas, habla varios idiomas y durante dieciséis años ha dirigido distintas empresas relacionadas con el sector turístico. Hasta la fecha ha publicado cinco novelas: El Árbol de la Diana, La última carta, La mujer que llegó del mar (reseña), Las sombras de la memoria, Sin mirar atrás y El baile de las marionetas (reseña).

 

1) Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista. Tu novela El baile de las marionetas aborda un tema muy interesante, por lo que creo que merece la pena conocer cómo se fraguó la atractiva historia que contiene, porque tiene como protagonistas a niños que salieron en junio de 1937 del puerto de Santurce, en Bilbao, con destino a la extinta Unión Soviética.

Mercedes Guerrero. -He comentado ya en alguna ocasión que fue por pura casualidad. Mi hija me habló sobre un documental sobre los Niños de Rusia y pensé que conocía muy poco sobre ellos. Movida por la curiosidad, me sumergí de lleno en estudiar a este colectivo y hallé una documentación tan interesante que decidí escribir esta historia. Han sido casi tres años de intensa investigación y escritura en los que he estudiado a fondo la historia de Rusia en esos años convulsos y las peripecias de muchos de estos Niños.

2) F. P.- Ya está en las librerías la cuarta edición de El baile de las marionetas. ¿Esperabas que los lectores respondieran con tanto interés a tu última novela, pese a la crisis sanitaria que vivimos, y la consiguiente crisis económica que arrastra?

M. G.- Para mí ha sido una grata sorpresa comprobar la buena acogida de esta historia. Quizá la clave está en su originalidad, pues hay mucha literatura y películas sobre la Guerra Civil, pero de los niños exiliados en la Unión Soviética apenas hallé algunos libros de memorias escritos por los propios protagonistas. En cuanto a la crisis que estamos viviendo, ha sido reconfortante leer numerosos mensajes de lectores manifestando que mi libro los ha acompañado durante la dura cuarentena que hemos pasado.

3) F. P.- En la introducción a esta entrevista comento que esta es la primera novela que leo sobre los llamados Niños de la Guerra que tienen como destino la extinta Unión Soviética. ¿Por qué crees que los autores se decantan más por contar las historias de los que fueron enviados al continente americano, cuando la gran mayoría fueron repartidos por países del viejo continente?

M. G.- Hay que tener en cuenta que de España salieron alrededor de 34.000 niños durante la guerra. De ellos, solo 4.000 viajaron a la Unión Soviética, con la particularidad de que fueron los únicos que no volvieron tras el fin de la contienda por la negativa del gobierno soviético a permitirles el regreso a España. Esta circunstancia los llevó a forjar su vida en aquel país y crear sus propias familias. Los que regresaron a partir de 1956 vivieron estigmatizados por una sociedad española totalmente diferente a la que habían dejado en 1937 debido a su estancia en la URSS. Hay libros autobiográficos muy interesantes que narran las experiencias vividas en esos años, pero, como bien dices, pocas novelas de ficción sobre estos Niños.

4) F. P.- Tal y como se plasman a lo largo de los capítulos los episodios que relata la voz narrativa, se percibe que hay una exhaustiva labor de documentación para escribir una historia ficticia basada en testimonios reales. ¿Tuviste que dedicarle mucho tiempo a la recopilación de información para reflejar en la novela la historia que tenías planificada? ¿Puedes contarnos cuál fue el testimonio de los Niños de Rusia que más te impresionó?

M. G.- Esta historia es un compendio de historias. Conforme avanzaba en la investigación iba hallando tantas vivencias, tantas anécdotas… He tardado más en documentarme que en escribir la novela. Los personajes son ficticios, pero todos tienen un fondo real, unas vivencias que han ido contando estos Niños a través de entrevistas en medios de comunicación, en libros de memorias o en documentales. Muchos de ellos eran huérfanos, pero otros tenían familias que los enviaron porque, en pleno bombardeo de sus ciudades y en medio del hambre y el caos, creyeron que estarían más seguros fuera de España. También hubo algún caso excepcional en el que había problemas familiares. Pero en lo que coinciden todos es que pensaban que aquel viaje sería temporal. Jamás imaginaron que muchos se quedarían allí para siempre.

En cuanto a testimonios, hay muchos y muy interesantes que no he podido plasmar en la novela por su extensión, pero tuve la oportunidad de conocer de primera mano algunas anécdotas muy curiosas. Una Niña que ahora vive en España me contó que, tras la II Guerra Mundial, se graduó en Técnico de carreteras y puentes, y mientras trabajaba en la autopista que se estaba construyendo desde Minsk a Moscú, supo que entre los presos que trabajaban en las obras había muchos españoles. No obstante, sus superiores le prohibieron hablar con ellos por ser enemigos del pueblo y nunca llegó a cruzar una palabra con ellos. Otra niña me contó que, nada más finalizar la contienda, asistieron en una calle de Moscú a un desfile de prisioneros de guerra escoltados por soldados soviéticos. Una mujer rusa alargó su mano entre la multitud y le ofreció un trozo de pan a un soldado alemán, que lo recibió con hambre y desesperación. Todos los que estaban a su alrededor repararon en aquel gesto, pero nadie la increpó, guardando un compasivo silencio hacia aquellos jóvenes presos.

(Vapor Habana)

5) F.P.- A parte de los testimonios de estos Niños de Rusia la trama abarca un contexto histórico concreto, así como unos escenarios reales y unos hitos históricos que se describen a lo largo de los capítulos. ¿Tenías muy claro qué personajes tomarían parte en esos hechos históricos destacados del siglo XX, o su participación surgió según su evolución?

M. G.- La historia del siglo XX siempre me ha atraído. Se ha escrito mucho de la IIGM con historias localizadas en Centroeuropa, pero la incursión de Alemania en Rusia quizá sea la menos conocida. Trabajando en esta novela hallé un material extraordinario y a unos narradores excepcionales: los Niños de Rusia y sus testimonios reales. A partir de ahí creé mis personajes y los introduje en aquellos años convulsos, pues me pareció interesante contar una parte de la historia de Rusia de la mano de españoles que fueron testigos privilegiados y en parte protagonistas en ella.

Hay también hechos interesantes en la carrera espacial, como la Catástrofe de Nedelin, un suceso que la Unión Soviética ocultó al mundo hasta la década de los 90. Otro punto llamativo fue la revolución cubana. Muchos de estos Niños fueron llevados allí y vivieron la historia de primera mano, ya fuera como traductores entre los enviados soviéticos y los funcionarios cubanos o como científicos o economistas, en un país que se había quedado sin mano de obra especializada debido al éxodo hacia Estados Unidos tras la revolución.

6)F.P.- Junto al trasfondo histórico de El baile de las marionetas, hay que destacar el perfil de los personajes que transitan por sus páginas. Ante una novela coral como esta, supongo que es muy difícil construir los perfiles de unos personajes cuyas personalidades se ven afectadas tanto por los horrores de la guerra, como por todo lo que significa para ellos el exilio. ´

M. G.- En mis conversaciones con otra Niña me narraba que, ante la falta del calor y de la seguridad de sus padres, las amistades eran mucho más intensas que en una situación normal, y los amigos se convertían en auténticas familias. La idea inicial fue crear unos personajes creíbles y cargados de humanidad. Entre tanta desolación y crueldad, cada actor tenía una función especial para crear una atmósfera de esperanza. Con este grupo de personajes tan dispar y a la vez tan unido he tratado de contar esta historia, dura por el contexto que vivieron, pero con un halo de esperanza en la bondad del ser humano.

(Avda. Nevsky-Leningrado)

7) F. P.- En la web del grupo editorial se resalta que es una historia de supervivencia. Y es que de la vida en la Casa de Niños de Nevski en Leningrado, pasaron a la dura realidad a la que se enfrentaron en su ciclo vital. ¿Qué pensabas mientras escribías el manuscrito sobre el devenir que les esperaba a unos niños que ansiaban encontrar un futuro más tranquilo, pensando siempre en el regreso a su tierra natal?

M. G.- Fui construyendo poco a poco la historia. Tenía muchos datos y anécdotas, pero por desgracia tuve que prescindir de algunas para no hacer decaer el ritmo de la narración. Durante los primeros años, los niños vivieron en una Arcadia feliz y particular, ciegos ante la realidad social que se vivía en el exterior del internado, pues apenas se relacionaban con el pueblo ruso e incluso se le traducían al español los libros de estudio soviéticos. Llegaron allí con una idea ensalzada sobre la sociedad marxista que poco a poco se les va a ir desdibujando. Van a presenciar violentas purgas a cuidadores y profesores por el simple hecho de querer regresar a España; y un día, de repente, se ven abocados a participar en otra guerra que no es la suya. Los que sobrevivieron creían que volverían al fin a casa, pero por segunda vez se les fue denegado el permiso. Fue entonces cuando tomaron las riendas de su vida, aceptando que iban a quedarse allí muchos años. La mayoría tuvo acceso a estudios superiores y se forjaron un buen futuro. Otros, los más rebeldes, no tuvieron tanta suerte.

8) F.P.- El lector se encuentra con dos líneas temporales con un atractivo muy parejo. ¿Fue difícil mantener el equilibrio entre ambas o tuviste que modificar aspectos de una u otra para que no se perdiera interés por su desarrollo?

M. G.- Escribí las dos historias de forma independiente. Después fui intercalando capítulos de pasado y presente haciendo coincidir los hechos para tener al lector intrigado y esperando el siguiente capítulo. La historia presente es un complemento de la histórica, que es realmente la que yo quería contar. Consideré que el hecho de tener dos narraciones temporales la haría más atractiva e interesante.

9) F. P.- Sin embargo, veo que los lectores sienten más atracción por las peripecias que les toca vivir en el exilio a Rafael, Iñaki, Victoria o Manuel. ¿Crees que es el carisma de estos personajes el que influye en el éxito que está cosechando El baile de las marionetas?

M. G.- Esa era la idea, la de crear personajes entrañables e interesantes. A cada uno le otorgué una personalidad que complementara al resto de la pandilla: Victoria era el alma del grupo, la más madura, y hacía un poco de madre de todos. Manuel arrastraba una fuerte carencia afectiva y mucho rencor hacia su madre por haberlo enviado allí, y necesitaba a sus amigos para sentirse valorado. Rafael era de una lealtad testaruda e inquebrantable que arrastró un sentimiento de culpa durante toda su vida, lo que le llevó a cuidar de todos hasta el final. Teresa tuvo una vida breve, pero trajo la alegría al grupo de amigos. Y, por último, el más entrañable: Iñaki. Era un “Juan sin miedo”, noble y bueno, un niño encerrado en un cuerpo de adulto que se hacía querer por todos. Según me cuentan los lectores, es el que más les ha gustado.

10) F. P.- Aunque me encuentro entre quienes se sienten también atraídos por cómo se desarrollan los capítulos que conforman la primera línea temporal, con episodios que no dejan indiferente al lector, como los que tienen lugar en el hospital de Médicos Sin Fronteras en Kabul, Amad Shah Baba, y las posteriores decisiones que toma la doctora Edith Lombard, así como el difícil papel que desempeña su padre, Édouard Lombard.

M. G.- Considero que la historia de Afganistán es algo desconocida y sumamente interesante. Con los acontecimientos que vive la doctora Lombard quise crear un paralelismo con los niños españoles salvados también de otra guerra, aunque en este caso en unas circunstancias diferentes y con un futuro más prometedor. También es una reflexión sobre cómo, en pocos años, un país puede pasar de ser próspero y civilizado a una destrucción total de vidas, de ciudades y de los valores más elementales del ser humano. En cuanto a Édouard Lombard, el padre de la doctora, guardaba muchos secretos que nunca se atrevió a sacar a la luz, pero la aparición del collar con la perla de ámbar junto con la decisión de su hija serán los detonantes de unos recuerdos que había atesorado durante décadas.

(Cámara de ámbar-Leningrado)

11) F. P.- Supongo que también terminarías encariñándote con estos Niños de Rusia, aunque que también sentirías tristeza por episodios que les afectan. ¿Qué pensabas cuando te tocaba describir esas situaciones, algunas de ellas funestas? ¿Hubo también en la primera línea temporal algún episodio que te provocó también esas mismas sensaciones a la hora de describirlas?

M. G.- Como madre, me sentí muy unida a la doctora Lombard y quise expresar sus sentimientos de protección con aquel niño afgano que le devuelve de manera inesperada su instinto maternal.

En cuanto al resto de personajes, también me sentía un poco la madre de todos cuando los guiaba en sus peripecias, y sufría cuando ellos padecían. He sentido como hijo mío a Iñaki, protegiéndolo a través de sus amigos. Creo que el secreto de los personajes ha sido su carisma y su gran empatía con el lector, que los ha adoptado como suyos y ha compartido sus andanzas y sentimientos.

12)F. P.- Otro gran atractivo de la novela es la exquisita ambientación que acompaña a los Niños de Rusia en sus peripecias por la Unión Soviética, y la que se encuentra el lector en la primera línea temporal, tanto en Canadá como en París y Madrid. ¿En cuál de las dos líneas temporales te sentiste más cómoda a la hora de describir los escenarios por los que transitan los personajes?

M. G.- Por mi trabajo anterior como agente de viajes, he tenido la suerte de conocer la mayoría de los escenarios donde transcurre la línea actual, aunque ayudada a veces por las tecnologías, por lo que me ha resultado fácil. Para contextualizar la Rusia comunista me he servido de libros publicados en esa época donde había una excelente descripción de las ciudades donde transcurría la historia.

13) F. P.- El baile de las marionetas tiene unos ingredientes muy atractivos y equilibrados. En la sinopsis se menciona una perla que perteneció a la famosa Cámara de Ámbar de San Petersburgo. ¿Qué te atrae de esta Cámara de Ámbar, orgullo de los Romanov, para incorporarla a la trama?

M. G.- La Cámara de Ámbar ha sido protagonista de numerosas novelas y películas. Es un tema muy atractivo por el misterio que la envuelve desde que desapareció. Mis Niños vivían cerca del palacio de Catalina y tuvieron la oportunidad de verla antes de que fuese saqueada por el ejército alemán. Consideré que una pieza minúscula y simbólica de ella podría ser el nexo común de las dos líneas temporales de la trama. De esta forma, se me ocurrió incorporarla a la historia y hacerla pasar de mano en mano, creándole una leyenda maldita.

14) F. P.- Disfruté mucho con el enfoque que le das a los capítulos en los que el espionaje está muy presente, porque me traían a la memoria a algunos de los grandes autores del género. Tal y como describes los capítulos en los que está muy presente la carrera espacial y todo lo que ésta significa para ambas potencias, supuse que frecuentas la lectura de novelas de espías.

M. G.- Sí, soy muy aficionada a las novelas y películas de la II Guerra Mundial y de espionaje o de misterio. En mis novelas hay un poco de todo: intriga, historia, romance… Suelo tener dos o tres libros leyendo a la vez, cada uno de materias diferentes, pero me gusta colocar mis historias en esos años de convulsión mundial, aunque siempre desde un enfoque diferente. En La mujer que llegó del mar, la trama se sitúa en Irlanda, a pesar de ser una historia de la IIGM, o en Las sombras de la memoria, donde se alude a la historia de la Resistencia francesa, pero desde Córdoba, mi ciudad. En este último, El baile de las Marionetas la acción se sitúa en la Rusia comunista.

15) F. P.- También quiero hacer hincapié en los diálogos que mantienen varios personajes, sobre todo en el último tramo de la novela. Y es que después de lo que les tocó vivir en exilio, tienen que enfrentarse a la cruda realidad que les rodea, por lo que significó para ellos su estancia en la Unión Soviética y lo que se encuentran en el país al que tanto ansiaban regresar. A lo largo de los capítulos, pero sobre todo en determinados episodios y en los diálogos que mantienen varios de los personajes que menciono al principio de esta pregunta, se percibe que la voz narrativa mantiene una clara imparcialidad en El baile de las marionetas. Supongo que tendrías que andar con tiento para conseguir que el lector fuera consciente de la imparcialidad en una novela que puede levantar suspicacias por el tema que aborda.

M. G.- “Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Creo que esta frase lo resume todo. Yo no quería escribir una novela sobre la guerra civil española, sino la historia de un grupo de niños cuyo destino cambió por completo cuando montaron en aquel barco que los llevó a Leningrado. Como bien expones, me he esforzado por ser imparcial, porque creo que en una guerra no hay vencedores ni vencidos, solo víctimas. Lo fueron en todos los escenarios de la novela: en Afganistán, en España y en Rusia.

16) F. P.- Espero que esta entrevista sirva para que más lectores sientan interés por disfrutar de la atractiva historia que relata la voz omnisciente en El baile de las marionetas. Y ya para finalizar, ¿podrías darnos algún adelanto sobre tu próximo trabajo literario?

M.G.- La próxima novela está situada en dos localizaciones principales: París y Ámsterdam, con dos líneas temporales. Tiene relación con mi anterior novela La mujer que llegó del mar, pues narro la interesante vida de un personaje de esa historia y vuelven algunos de sus protagonistas. Te avanzo un detalle de la sinopsis:

Es una historia de codicia y generosidad, de lealtades y traiciones en una ciudad, Ámsterdam, recién liberada del ejército nazi donde se trafica con joyas y obras de arte, con el honor familiar y con el poder.

Nota: Imagen de la portada de El baile de las marionetas y biografía de la autora, tomada de la web de Megustaleer. Fotografía de Mercedes Guerrero, tomada de su web personal. Imagen del vapor Habana, tomada de la web BBC.com. Imagen de la Avenida Nevsky, en Leningrado, tomada de Wikipedia. Imagen la Cámara de Ámbar en Leningrado, tomada de Wikipedia.