lunes, 30 de noviembre de 2020

La ciudad del alma dormida, de Félix G. Modroño.





 

 

 

 

 

 

 

Datos técnicos:


Título: La ciudad del alma dormida.

Autor: Félix G. Modroño.

Editorial: Ediciones B.

1ª edición: Julio/2020.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-666-6754-8.

Idioma: Español.

Nº pág.: 448.


Sinopsis:


Un homenaje literario a la ciudad de Bilbao.

Esta ficción histórica de suspense constituye una antigua fotografía de una ciudad herida, un viaje a unos tiempos convulsos en los que el amor debe abrirse paso aferrándose a su instinto de supervivencia, entre los escombros nostálgicos del pasado.

Cuando Ignacio se enamora a primera vista de Irene, una joven librera pelirroja, poco podía sospechar que sus sentimientos tendrían que convivir con una guerra civil a punto de estallar.

En medio de una ciudad que lucha por su subsistencia, Ignacio tendrá que cubrir para su periódico una violenta ola de crímenes que la asolan mientras Irene añora más que nunca su Gernika natal desde una Bilbao asediada. Angustiados por la guerra, pero amparados por el amor, ambos tendrán que enfrentarse a situaciones para las que ningún ser humano se encuentra preparado.



Opinión Personal:



La ciudad del alma dormida es la séptima novela que leo del escritor bilbaíno afincado en Santander, Félix G. Modroño (Portugalete, 1969). Si las cuentas no me fallan es el autor del panorama literario nacional actual con el que voy a la par con sus obras publicadas. Mi relación con su narrativa comenzó en 2012, con La ciudad de los ojos grises (reseña), en la que se relata la preciosa historia de Alfredo e Izarbe, pero al mismo tiempo la historia de Bilbao en la llamada Belle Époque, en la que el Bocho pasa de convertirse en una ciudad de unos pocos miles de habitantes a ser una urbe cosmopolita. La ciudad de los ojos grises es una lectura inolvidable que no dudo en recomendar cada vez que surge la ocasión, y aprovecho para comentar la preciosa portada. Pero hoy toca compartir mis impresiones sobre La ciudad del alma dormida que, como adelanta la sinopsis y refleja la biografía del autor, es un homenaje literario a Bilbao en uno de los momentos más difíciles de su historia: la guerra civil. De nuevo su autor vuelve a mostrar el cariño que siente por la ciudad que a principios del siglo XX también era conocida como la Tacita de Plata, porque a medida que se sucedían los capítulos, me decía que estaba escrita con pasión y con el alma. A lo largo de los capítulos se percibe el sentimiento y la emoción con la que el narrador omnisciente cuenta al lector las vicisitudes de una ciudad que vive unos tiempos convulsos que se tornarían cruentos. Un cariño que se percibe también en la portada, porque es un fiel reflejo de lo que les sucede y espera a los personajes a lo largo de los 73 capítulos en los que está estructurada la novela.

(Cinturón de Hierro Bilbao-1937)
La ciudad del alma dormida es la historia de Bilbao en la antesala de la Guerra Civil Española, y del sinsentido y barbarie que se vivió en la capital vizcaína durante este cruento período bélico, así como la pobreza, hambre, miseria y represalias que acompañaron a la posguerra, y el posterior estallido de la Segunda Guerra Mundial. Es también la historia de la joven librera pelirroja Irene Lasa y del periodista Ignacio Segurola, de quien se enamora a primera vista el reportero, cliente habitual de la librería Verdes. Aunque tendrá que competir con un rival que también bebe los vientos por ella, Koldo Arteaga, joven pescador pelotari de los caseríos que hay cerca de Gernika. El lector se encontrará  también con ingredientes propios de una novela negra, porque el antiguo Comisario Fernando Zumalde, ya jubilado y ahora metido a detective, investigará una violenta ola de crímenes que asolan la capital vizcaína, que parecen ser cometidos siguiendo un ritual. A estos atractivos ingredientes hay que añadir escenas costumbristas, en las que el lector comprobará cómo pese al período convulso que vivían los bilbaínos y al estallido de la guerra civil, la vida transcurría con una cierta regularidad, porque los cines, el teatro y los lugares de ocio abrían al público, incluso durante el conflicto fratricida, pues el lector podrá comprobar cómo en algunas zonas de la ciudad la actividad en el ocio nocturno seguía su curso.

En mi modesta opinión diría que, pese a que es una novela de ficción histórica, puede tomarse como una crónica de la época. Hago este comentario porque Félix G. Modroño ficciona con rigor episodios vividos en la ciudad del Nervión, en los que el lector se encontrará con un elenco de personajes entre los que una buena parte de ellos son reales, quienes se mezclan con naturalizad con los creados por la imaginación del autor. La presencia de estos personajes reales a lo largo de los capítulos incita a que se imagine que realiza un viaje literario a la época en la que se desarrolla la trama. Bien se nota que el autor conoce la capital vizcaína por la espontaneidad con la que el narrador omnisciente describe las diferentes localizaciones en las que se desarrollan los diversos episodios de la trama. Sabe dónde ubicar los escenarios en los que se comenten los violentos asesinatos que se están produciendo en la ciudad, o las escenas que parecen propias de novelas de espionaje por la sospecha que levantan las actividades que realizan algunos alemanes que se afincaron entre los bilbaínos y la libertad con las que campan a sus anchas desde que los sublevados toman la ciudad, y sobre todo desde que el estallido de un nuevo conflicto bélico entre las fuerzas del eje y los aliados está cada vez más cerca o es ya una triste realidad, sabedores de la protección que les ampara el nuevo régimen. La voz narrativa le presentará, aunque sea de forma esporádica, figuras de renombre en su día a día, algunos de ellos desconocidos para la gran mayoría de los lectores, y que representan a los estamentos sociales que tenían un mayor empuje en Bilbao: medios de comunicación del momento, empresarios de la hostelería, del mundo del arte, como Margarita Xirgú y su compañía de teatro y el mismísimo Federico García Lorca,  o de otros gremios.

(Tilo San Nicolás-Bilbao)

Al igual que en La ciudad de los ojos grises, Félix G. Modroño estructura la trama de tal forma que ya atrapa desde la portada. Su desarrollo está estructurado como si se tratara de una novela de suspense y misterio, porque el narrador relata los episodios de tal forma que se sienta interés por lo que sucede en cada uno de los 73 capítulos en que se estructura. El interés se incrementa, sobre todo, desde que se tiene noticia del primer asesinato y tras la declaración del estado de guerra por los sublevados. Otro tanto sucede con las investigaciones que realiza sobre los violentos crímenes el antiguo Comisario Fernando Zumalde, con la colaboración del periodista Ignacio Segurola. Lo mismo sucede con la subtrama que protagonizan el ya mencionado reportero, la pelirroja librera Irene Sala y el arrantzale Koldo Arteaga, sobre todo por el destino que les espera a cada uno de ellos tras el estallido de la guerra civil. No me olvido tampoco del papel que desempeña Kepa Herranz, tanto por su inquebrantable amistad con Ignacio Segurola como por la labor que realiza en algunos episodios de la novela.

La ciudad del alma dormida es una novela en la que la Guerra Civil Española está muy presente, al igual que la posguerra, el exilio y la Segunda Guerra Mundial. Si bien el lector se encontrará con episodios más bien propios de lo que le sucede a la población civil y a quienes se alistan como gudaris en el ejército formado por el Gobierno de Euskadi. Pero también llamarán su atención episodios desconocidos, porque aunque nos encontremos con una trama ambientada en este triste y dramático período de nuestra historia reciente, siempre habrá hechos históricos que atraen nuestra atención. En mi caso estuve muy pendiente de la labor que hacían desde la retaguardia las llamadas emakumes, la perspectiva que ofrece el autor de la batalla naval frente al cabo Machichaco, la labor del doctor Junod, de la Cruz Roja Internacional, en el intercambio de prisioneros entre ambos bandos o la labor de los reporteros de guerra extranjeros, sobre todo tras el dantesco bombardeo sobre Gernika, como George Sterr o el peculiar Keith Scott Watson, sin olvidarme del arrojo de la española Juanita Mir. El lector sentirá interés por cómo se enfrentan los habitantes de Bilbao a la cruel realidad que supone la declaración del estado de guerra, conscientes de que la falta de suministros empieza a ser cada vez más preocupante, sobre todo si la población no recibe la ayuda internacional solicidada. Sobrecogen las escenas en las que la angustia ante las represalias está muy presente, conocedores de la frialdad y ensañamiento con la que actuaban los sublevados, como se podrá comprobar en algunas escenas que no dejan indiferente.

(Hotel Carlton-Bilbao)

Félix G. Modroño planifica y desarrolla una historia con una ambientación exquisita, y el lector se siente atraído por su estilo narrativo muy cuidado, y diría que elegante. El lector percibe la pasión, el sentimiento y la emoción con la que el narrador omnisciente describe todo lo que sucede en Bilbao desde que sus habitantes son conscientes de que el conflicto fratricida es una triste realidad, y son testigos de la cruel destrucción de su ciudad, un personaje más de la novela. En este sentido, diría que la  presencia de Bilbao en la novela ensombrece el papel que desempeñan los principales protagonistas de la trama, pese que son personajes carismáticos y cuya intervención a lo largo de su desarrollo no deja indiferente, sobre todo en el último tramo, porque está muy pendiente de lo que le sucede a cada uno de ellos, conocedor del incierto destino que se les presenta. La lectura me resultó fluida y muy amena, con una voz narrativa que atrae la atención en todo momento, sobre todo en los episodios en los que la tensión, el desasosiego y la crueldad están muy presentes, aunque también la amistad inquebrantable, el amor, la solidaridad y el espíritu de supervivencia también se manifiestan en unos años convulsos en los que el ser humano muestra lo mejor y lo peor que lleva dentro. Quienes sientan interés por esta novela se encontrarán con una historia muy bien escrita, emotiva, cautivadora, con unos giros narrativos que incrementan el interés del lector, y en la que el autor hace varios guiños a La ciudad de los ojos grises.


Biografía:


Félix G. Modroño es un escritor vizcaíno (Portugalete, 1965), afincado en Santander. Tras publicar Villalpando, paisajes y rincones, en homenaje al pueblo zamorano de sus padres, se animó a emprender la aventura de su primera novela, La sangre de los crucificados (reseña), la primera de una saga protagonizada por el doctor Zúñiga, un peculiar investigador del siglo XVII. Muerte dulce (reseña), publicada en abril de 2012 por Algaida, y Sombras de agua (reseña), publicada por Algaida en octubre de 2016 son las otras dos novelas que, hasta la fecha, protagoniza el doctor Fernando de Zúñiga, y están ambientadas en el siglo XVII, en pleno Siglo de Oro español.

Su gusto por las recreaciones históricas le llevó a escribir La fuente de los siete valles (reseña) y Secretos del Arenal (reseña), con la que obtendría el Premio Ateneo de Sevilla.

Con La ciudad de los ojos grises (reseña), una ficción sobre el Bilbao de principios del siglo XX, cosechó un gran éxito de ventas y el reconocimiento de los lectores. La ciudad del alma dormida, publicada por Ediciones B, es su nueva novela, en la que continúa homenajeando a Bilbao, esta vez en uno de los momentos más difíciles de su historia: la guerra civil española.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web Megustaleer. Imagen del Cinturón de Hierro de Bilbao, tomada de la web Historia Bélica. Imagen Tilo de San Nicolás en Bilbao, tomada de la web del diario El Correo. Imagen del Hotel Carlton tomada de la web del propio hotel.





jueves, 26 de noviembre de 2020

El jardín de los espejos, de Pilar Ruiz.





 

 

 

 

 

 

 

 

 

Datos técnicos:



Título: El jardín de los espejos.

Autora: Pilar Ruiz.

Editorial: Roca.

1ª edición: Septiembre/2020.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-17541-08-8.

Idioma: Español.

Nº pág.: 480.



Sinopsis:



El monte de forma cónica, diferente a todos los del valle, guarda un tesoro en su interior: las magnéticas pinturas rupestres de las cuevas de El Castillo, creadas por el ser humano hace 30.000 años, junto a los valles del río Pas entre montañas verdes, muy cerca de la cueva mítica de Altamira. Las leyendas que atraviesan estas montañas y a sus habitantes salen a la luz en El jardín de los espejos.

En la actualidad, Inés llega desde Madrid con el encargo de documentar una futura película sobre la vida y la obra de un artista maldito obsesionado con las pinturas rupestres de la zona. Se aloja en "El jardín del alemán", una casona rural cerrada durante los meses de invierno y, en su investigación, descubre sucesos insólitos, apariciones, rituales antiquísimos, brujas clarividentes, recuerdos perdidos y un cuadro sin firma.

En 1949, Amalia huye de su marido y de sí misma para habitar esa misma casa, su mundo se ha venido abajo y no sabe cómo reconstruirlo. La única manera de descubrir su camino es pintar un cuadro en el que aparece una mujer misteriosa, a la que nadie más ha visto.

Y en 1919, en la misma casa, la fotógrafa Elisa espera la vuelta de su amante, uno de los participantes en la primera exploración de las cuevas de El Castillo que ha desaparecido en la Gran Guerra. Mientras, sigue haciendo fotografías, lo único que ha impedido que caiga en la desesperación.



Opinión Personal:



En 2014 leí y reseñé en este blog El corazón del caimán, la ópera prima de la escritora y guionista de series y televisión, Pilar Ruiz (Santander, 1960). Seis años después me acerco de nuevo a su narrativa, tras tomar finalmente la bendita decisión de leer El jardín de los espejos. Y digo bendita decisión, porque en un principio la sinopsis no terminaba de convencerme, pero influyeron en el cambio de opinión los comentarios y algunas reseñas que leí en las redes sociales y en varios blogs que frecuento. Disfruté mucho con la historia que cuentan los tres personajes femeninos que protagonizan cada una de las historias que se desarrollan en tres períodos temporales distintos, pero que las une un mismo nexo, porque las tres mujeres se alojan durante un tiempo en la misma casa de los valles pasiegos. Tres mujeres que me atraparon desde las primeras páginas, porque no tardé en interesarme por las vicisitudes que las llevaron a tierras cántabras, al igual que los secretos, reflexiones y temores que les hacen meditar sobre el pasado que les llevó a tomar esa firme decisión, sobre todo a Amalia y Elisa. Una firme decisión que, sin embargo, les depara un futuro incierto, aunque diría también que esperanzador, ante la fortaleza y el espíritu de superación que muestran a lo largo de los capítulos. Sin duda alguna, es una historia que cautiva, tanto por las tres protagonistas como por la ambientación espacio temporal de la novela.

(Balneario de Puente Viesgo-Cantabria)
Pilar Ruiz planifica un trabajo muy literario, construido con consistencia y cargado de realismo, tanto en los episodios que relatan las tres voces narrativas, como en la tremenda fuerza que se percibe en el amplio elenco de personajes que se encontrará el lector a lo largo de las tres líneas temporales. A través de este amplio elenco se ofrece un magnífico cuadro histórico costumbrista de la época en la que se desarrolla cada una de las tres tramas, en las que conocerá el origen que desencadena la decisión que lleva a dos las tres protagonistas a refugiarse en los valles pasiegos para reconstruir sus historias, porque hasta Puente Viesgo huye Amalia de su marido y de si misma, y Elisa espera la vuelta de su amante, uno de los participantes en la primera exploración de las cuevas de El Castillo que ha desaparecido en la Gran Guerra. Pero en la casa que en la actualidad se conoce como «El jardín del alemán» reside también durante unos días Inés, quien recibe el encargo de la empresa Gaula de documentar el proyecto y localizar para él exteriores interesantes, para filmar una futura película sobre la vida y la obra de un artista maldito obsesionado con las pinturas rupestres de la zona. Como adelanta la sinopsis, Inés descubre durante su investigación sucesos insólitos, apariciones, rituales antiquísimos, brujas clarividentes, recuerdos perdidos y un cuadro sin firma. Sin duda alguna, estos ingredientes conforman un conjunto narrativo atractivo que invitarán al lector a estar muy pendiente de todo lo que acontece a lo largo del desarrollo de los capítulos titulados más el epílogo en los que se estructura la novela.

Si en El corazón del caimán la escritora cántabra narraba una historia basada en sus lazos familiares con la isla, en El jardín de los espejos sitúa la trama en su tierra natal, y en una de las zonas más conocidas de su geografía, como son los valles pasiegos. El lector se encontrará ante una novela de paisajes y personajes, porque todo el entorno que rodea al río Pas es descrito por las tres narradoras de tal forma que se siente imantado por la pasión que se percibe en cada una de las estampas que contemplan, en las que se muestra la belleza de las localizaciones por las que transitan los personajes que se mueven por estos valles en las tres líneas temporales. Tres líneas temporales que muestran la evolución de los valles pasiegos en su historia reciente, pero que al mismo tiempo sirven para comprobar cómo sus habitantes conservan, pese al paso del tiempo, las costumbres y los rituales antiquísimos, que se convierten en una clara seña de identidad, pero que también provocan recelos hacia ellos, como se podrá comprobar en algunas escenas de la novela. Las descripciones que se ofrecen sobre el monte cónico de El Castillo y las cuevas del arte rupestre que alberga, el balneario de Puente Viesgo, la ya mencionada casona, y demás parajes invitan a visitar los escenarios que se describen y admiran las tres protagonistas.

(Cuevas Monte Castillo-Cantabria)
En El jardín de los espejos el arte está muy presente. Un arte que las tres voces narrativas muestran a través de sus instantáneas o lienzos lo que perciben unos ojos que se asombran ante la belleza que les rodea, o a través de una leyenda antigua recuperada del olvido, que por fin sale a la luz para vencer al tiempo y al silencio. Y es que no sólo son las cuevas de Altamira las que con su arte rupestre asombran a nuestros contemporáneos con las obras que atesoran desde hace miles de años, sino que también hay otras menos conocidas que provocan la misma impresión en quienes admiran las figuras que dejaron plasmadas sus moradores hace miles de años. Un arte con el que Pilar Ruiz encandila a los lectores a través de tres personajes femeninos inolvidables, quienes explican las técnicas que utilizan en su obra o analizan los detalles que atraen su atención mediante los diálogos que mantienen en sus conversaciones o en las descripciones en las que hacen mención a una afición que les sirve de apoyo para no caer en la desesperación o mantener la mente ocupada pensando en que su marido puede aparecer en cualquier momento para reclamar su regreso al hogar familiar. Un arte que forma parte de una leyenda, en la que también se mencionan a trasgos, druidas, curanderas o brujas.

En El jardín de los espejos la a autora combina con maestría paisajes, personajes, leyendas y tradiciones. El lector se encontrará con una amplia galería de personajes, pero no resultan impedimento alguno para familiarizarse con algunos de ellos, o incluso la gran mayoría, porque están construidos de tal forma que estoy seguro que atraerán su atención. Pilar Ruiz construye un elenco trazado con mucha fuerza, de tal forma que parecen cobrar vida propia. Tal y como estaban plasmados algunos de ellos, busqué información sobre los personajes que suponía reales, caso de la escultora Anne Coleman o el prehistoriador y paleontólogo alemán Hugo Obermaier, o bien me hicieron sospechar que, pese a ser ficticios, estaban basados en personajes históricos, como el director del balneario de Puente Viesgo, don Gustavo Zaragoza. Inés, Amalia y Elisa son las tres protagonistas y narradoras, con quienes el lector se va familiarizando a lo largo de las líneas temporales que protagonizan, y cuyo relato alterna la autora de forma hábil para que el lector esté pendiente en todo momento de sus vicisitudes, porque de ellos se deduce que el temor o la esperanza siguen presentes en Amalia y Elisa, ante la posibilidad de que sea descubierta su presencia en el valle, o aparezca por fin el amante desaparecido en la Gran Guerra, e incluso me preguntaba por el destino final que tendría el encargo que le habían hecho a Inés, por las dudas que sembraba en este personaje. Esta alternancia narrativa de las tres protagonistas da lugar a que el misterio y la intriga está muy presente en todo momento, porque también se encontrarán con la influencia que tienen en el valle personajes como don Santos, el Indiano, o el director del balneario de Puente Viesgo antes mencionado, sin olvidarme del papel que desempeñan el doctor Fidel Peña, el maqui Angelín o Martín, el operador de cámara que ayudará a Inés a conseguir las grabaciones para el documental.

Pilar Ruiz vuelve a hacer gala de un estilo literario claramente influenciado por su labor como guionista y directora de cine: directo, y muy cuidado, e incluso diría que elegante cuando los episodios se prestan a ello. El lector puede ver prácticamente cada escena que se narra, lo que ayuda a que nos olvidemos que estamos ante una trama cuyo desarrollo se acerca a las 500 páginas. El jardín de los espejos está escrito con  un estilo narrativo que ayuda a que la novela se lea con un ritmo fluido, porque esta sensación está influenciada por episodios que atraen su atención en cada uno de los capítulos titulados más el epílogo en los que se estructura la novela. Las tres protagonistas relatan en primera persona, y de forma alterna, las peripecias que les sucedieron antes de habitar una casa que se convierte en un personaje más de la novela, y que es mejor que sea el lector quien disfrute de las descripciones que se hacen de esta «casona del siglo XIX rodeada de jardín de estilo romántico» (pág. 17).

 

Biografía:


Pilar Ruiz (Santander, 1969) es licenciada en Periodismo, máster en guion y diplomada en dirección cinematográfica. Desarrolla su carrera profesional en diversas disciplinas del medio audiovisual: guionista de cine y series de televisión (La señora, TVE). Como directora de cine, su largometraje Los nombres de Alicia (2005) obtuvo una nominación al Mejor Sonido en los premios Goya, la Mención especial del Jurado en el Festival de Málaga y el Premio especial del Jurado en el Festival de Miami. Es autora de El corazón del caimán y La danza de la serpiente (B).


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de Roca Libros. Fotografía de la autora, tomada de Facebook. Imagen del balneario de Puente Viesgo, tomada de la web Revistaibérica. Imagen cueva Monte Castillo, tomada de la web Wellness Magazine.

jueves, 19 de noviembre de 2020

La mortaja y cuatro novelas cortas (relatos), de Miguel Delibes.

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Datos técnicos:


Título: La mortaja y cuatro novelas cortas.

Autor: Miguel Delibes.

Editorial Destino y Diario El Norte de Castilla.

1ª Edición: febrero/2004.

Encuadernación: Tapa dura.

ISBN: 84-08-15154-7.

Idioma: Español.

Nº. pág.: 240.



Sinopsis:



Siempre digo que el relato es la esencia de la literatura, porque es muy difícil exponer en un trayecto corto una historia que atraiga al lector, y que al mismo tiempo cuente con unos ingredientes que ayuden a hilvanarla con consistencia, a la par que dejen un grato recuerdo tras su lectura. Miguel Delibes domina con maestría este género literario, porque en los cinco relatos que conforman este libro que hoy reseño se perciben los rasgos que acabo de comentar al principio de este párrafo.


«Si bien en La mortaja y en mis otras novelas cortas se respira alguna ternura, e incluso alguna poesía, el clima dominante es de pesadilla. Creo que en estos relatos es donde más me he propuesto inquietar al lector».



Opinión Personal:



La mortaja y cuatro novelas cortas es el segundo título con el que participo en el homenaje que organiza nuestro compañero Ful Navalón en su blog 1000 y un libros y reseñas (enlace), para conmemorar el centenario del nacimiento de Miguel Delibes. Esta edición que tengo corresponde a una colección editada por Destino para su venta conjunta con el diario El Norte de Castilla. El libro incluye los cuatro relatos que conforman Siestas con viento sur (publicado en 1957, con el que obtuvo el Premio Fastenrhat), más el titulado La partida, publicado en 1945, que es el primero que figura en el libro de relatos que lleva el mismo título.

(Palais d´Hiver-Pau-Francia)

En la cita del autor que se expone a modo de sinopsis dice que «en estos relatos es donde más me he propuesto inquietar al lector». Supongo que quienes leyeron La mortaja y cuatro novelas cortas, o bien los relatos que conforman Siestas con viento sur y el primero de la antología La partida, sintieron esa inquietud en cada uno de ellos, en las diversas manifestaciones de este estado de ánimo que provocan las historias que cuenta el narrador de turno. Incluso diría que el primero, La mortaja, no deja indiferente al lector, por la dura situación a la que tiene que enfrentarse el joven protagonista. En los cinco relatos el escritor vallisoletano combina con maestría escenas inquietantes que mantienen en vilo al lector con situaciones en las que el humor irónico está presente. En todos ellos se encontrará también con algún giro que incrementa el interés por lo que sucede a medida que el desenlace está próximo.

La presencia de la naturaleza es habitual en su narrativa, en esta ocasión con referencias a la pesca, o símplemente a los sonidos que ofrece a los personajes. En mi modesta opinión, diría que estas últimas referencias tienen algún significado simbólico en relación con las escenas que se describen. En La mortaja incide en el perjuicio que le hace el progreso a los recursos naturales que le sirven al hombre para su sustento. La historia de Los nogales se desarrolla toda en la parcela de Nilo, el viejo. El lector estará muy pendiente de lo que sucede entre este personaje y Nilo, el joven, «ante la actitud pasiva del hijo que le removía los humores» (pág. 183). Pero también hay dos relatos en los que las historias que se narran son de ambiente urbano, como Los raíles y El loco. En el primero, el narrador omnisciente relata la historia de una saga familiar, de una familia batalladora que se había hecho a sí misma, en donde cada generación se marca como meta el ascenso laboral de la siguiente. En El loco, el anodino protagonista y narrador se dirige a su hermano Davicito, y le relata cómo el cambio de rumbo que toma al salir del banco en el que trabaja da lugar a que se encuentre con alguien en la taberna en la que decide entrar, y tiene la sensación de que «su vida actual se conectase con otra vida anterior a la mía» (pág. 113).

(Jardines de Poniente-Valladolid)

Al igual que en algunas de sus novelas, en el titulado La partida ofrece rasgos autobiográficos, en el que sitúa al protagonista en el crucero Canarias, porque decide abandonar las tierras de Valladolid para «realizar su primer viaje en un barco de verdad» (pág. 223), sin olvidarse de su infancia, la relación que mantiene con su padrastro y la novia a quienes recuerda en varios saltos temporales.

Delibes es también un gran conocedor del alma castellana y diría que, por extensión, del alma humana. Es un maestro a la hora de ubicar al lector en los escenarios en los que se desarrollan cada una de las historias, por el conocimiento que tiene de las localizaciones por las que transitan sus personajes, quienes se mimetizan con los paisajes que les rodean, ya sean rurales o urbanos. Tanto los rasgos psicológicos de los personajes como su forma de ser y actuar están descritos de forma magistral, lo que ayuda a que el lector se familiarice con cada uno de ellos. En este sentido, y pese a que estamos ante relatos, uno se sorprende por la evolución que se percibe sobre todo en los protagonistas o los personajes secundarios que atraen la atención del lector. En mi caso, no perdía detalle de todo lo que sucede en escenas que se manifiestan cruciales y que el narrador describe como si de fotogramas se tratara. En este sentido, atrajeron mi atención las que protagonizan en La mortaja el Senderines y Pernales para amortajar a Trinidad, el recién fallecido padre del joven protagonista. En El loco, hay unas escenas muy tensas que tienen lugar en Pau, entre el narrador y Robinet. En Los raíles, es el desenlace que le espera a Tim Fernández ante el tribunal opositor, y en La partida las escenas que tienen lugar en el camarote del contramaestre.

El escritor vallisoletano es uno de los grandes narradores de nuestra literatura. En La mortaja y cuatro novelas cortas el realismo y las escenas costumbristas están muy presentes, como en toda su narrativa de ficción. Su estilo narrativo imanta de tal forma a quienes se acercan a su extensa obra literaria que siempre se descubre algo nuevo en ellas, pese a que ya se hayan leído, o se sienten atraídos si deciden leer alguna de sus obras por primera vez, en las que se encontrarán con unas magníficas y muy visuales descripciones sobre las escenas que protagonizan los personajes. A sus obras les imprime un ritmo narrativo fluido, lo que ayuda a que el lector se sumerja enseguida en la historia de turno. Los personajes son muy cercanos y reales, por lo que no tarda en empatizar con ellos. Su estilo narrativo es inconfundible: utiliza un lenguaje sencillo con el que se amolda a los personajes que crea, pero que se embellece con la prosa elegante del autor, en la que hace gala de una riqueza de vocabulario. Sin embargo duda en utilizar el lenguaje coloquial cuando la situación lo requiere, al igual que el humor y la ironía.

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Biografía:


Miguel Delibes (Valladolid-1920). Se dio a conocer como novelista con La sombra del ciprés
es alargada, Premio Nadal 1947. Su extensa obra literaria le ha valido numerosos galardones, entre ellos el Nacional de Literatura, el de la Crítica, el Premio Nacional de las Letras y el Premio Cervantes de Literatura. En 1973 fue elegido miembro de la Real Academia. Su extraordinaria capacidad para extraer de la vida diaria los más puros resortes de su arte, su profunda creencia en el individuo y en la naturaleza, convierten su obra en una referencia inapelable para entender la literatura y la sociedad española del siglo XX.


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados del libro. Fotografía de Miguel Delibes, tomada de Wikipedia. Imagen del Palais D´Hiver, de Pau, tomada de la web CPArama. Imagen de los Jardines de Poniente, de Valladolid, tomada de la web del diario El Norte de Castilla.







martes, 17 de noviembre de 2020

Entrevista a Mercedes de Vega, autora de El largo sueño de Laura Cohen.





 

 

 

 

  

El 24 de septiembre del presente año publiqué en este blog mi reseña de la última novela de la escritora Mercedes de Vega (Madrid, 1960), El largo sueño de Laura Cohen (reseña), un thriller psicológico con el que sorpende a los lectores y a la crítica especializada. La autora realiza a lo largo de los capítulos una incisiva reflexión sobre la identidad, la venganza y los secretos de familia

En esta entrevista Mercedes de Vega ofrece información sobre cómo se gestó la historia en la que Laura Cohen descubrirá con el transcurrir de los capítulos un juego de identidades que le conducen a plantearse múltiples preguntas sobre la realidad del mundo que le rodea.


 Biografía:

Mercedes de Vega es socióloga y escritora, nació en Madrid en 1960 y ha residido y trabajado en Nueva York y Barcelona. Curso estudios de literatura en la Universidad Complutense de Madrid y ha participado en numerosos talleres de escritura creativa. Colabora en las revistas literarias Resonancias y El Extramundi y los papeles de Iria Flavia.

Ha publicado la novela El profesor de inglés, el libro Cuentos del sismógrafo, diversos relatos en antologías colectivas, y artículos y publicaciones. Ha sido galardonada dos años consecutivos (2013 y 2014) en los Premios del Tren «Antonio Machado». Sus dos anteriores novelas, Cuando estábamos vivos (Plaza & Janés, 2015) (reseña) y Todas las familias felices (Plaza & Janés, 2017) fueron un gran éxito de público y crítica. Con su nueva obra, El largo sueño de Laura Cohen, se interna por primera vez en el thriller de forma magistral.

 

1) Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista, Mercedes. Creo que merece la pena conocer un poco cómo se fraguó El largo sueño de Laura Cohen, una novela atractiva, adictiva, muy absorbente e inquietante.

Mercedes de Vega.- Gracias a ti, Francisco. Tengo que decir que esta novela comenzó en Montreal. Allí se gestó. Esa ciudad me inspiró la historia y los personajes. Sentí la necesidad de localizar una historia en un lugar que para mí es importante. Estuve a punto de irme a vivir allí, de hecho, hasta buscamos casa para mudarnos. Quizá, el que al final no se produjera el cambio, supuso el detonante para empezar por lo que no pudo ser. Un poco como la historia que cuento. Al final lo que uno escribe está construido por un sustrato de intenciones y conmociones. Nada es baladí, por lo menos en mi caso como autora. Solo escribo sobre cosas que me importan y que necesito sacar a la luz.

2) F.P.- En mi reseña comento que El largo sueño de Laura Cohen sorprende a lectores y crítica. ¿Por qué te decantaste en esta ocasión por el thriller?¿Te encontraste muy cómoda en el proceso creativo de esta novela?

M. V.- Todas mis novelas tienen algo de thriller, de misterio, de investigación. Con El largo sueño de Laura Cohen solo he dado un paso más en este sentido. He construido una novela más de género, pero sin renunciar a mi forma de narrar. Solo he tenido que ajustar algunas cosas. El largo sueño de Laura Cohen es más directa, más loca, trepidante, rápida y tiene algo de humor dentro del drama que es la vida de Laura Cohen y de los temas que hablo. Me he sentido realmente bien escribiéndola, es la novela que más he disfrutado, sin duda. Y ha sido todo un ejercicio literario.

3).- F. P.- Encabeza el cuerpo de la novela un fragmento de Leonard Cohen, en el que se menciona a Montreal y Canadá. He de reconocer que mientras me enfrascaba en la lectura tuve muy presente al grandísimo cantautor canadiense, autor de preciosas canciones como Dance me to end of love. ¿Guarda alguna relación la figura de Leonard Cohen con la trama de El largo sueño de Laura Cohen?

M. V.- Es imposible disfrutar de Montreal al margen de Leonard Cohen. Toda esa ciudad habla de él, está impregnada de su música y de su personalidad. También es imposible esquivar a Saúl Bellow, un autor que adoro y del que siempre intento aprender. Mi personaje Alexander Cohen está inspirado en la biografía de Leonard Cohen: su infancia, el barrio en que vivía, la sinagoga que frecuentaba, sus antecedentes familiares, el cementerio judío de Mont Royal en el que ahora descansa. Realicé un mapa de su biografía y la trasladé al marido de Laura Cohen, incuso hasta el apellido que lleva. Por lo que tiene mucho que ver Leonard con mi novela, aunque no hablo directamente de él. Más bien ha sido mi inspiración.

4) F. P .- La novela tiene una estructura compleja. A parte de las cuatro partes en las que se agrupan los 53 capítulos en los que se desarrolla la trama, hay saltos temporales en los que los personajes relatan ese oscuro pasado que tanto les atormenta, pero ocultan. ¿Esta estructura la esquematizas desde un principio, o puedes modificarla según la necesidad de introducir información que facilita el narrador o los personajes?

M. V.- La estructura de la novela es algo compleja, está construida a base de elipses, es decir, de idas y venidas en el tiempo, porque casi la mitad de lo que narro en la novela ocurrió en otras épocas. Aunque esta fórmula es muy típica en mi forma de narrar. Ya la trabajé en Cuando estábamos vivos. Yo suelo recurrir a este tipo de recursos narrativos, como las analepsis; no me gusta la linealidad. Pero tampoco la confusión, hay que llevar al lector por el pasado de forma fluida y sencilla. Tienes que sacarlo de la narración para llevarlo a otro lugar y luego hacerlo regresar, para que el tránsito sea una revelación para él y disfrute de la historia que le estás contando.

(Leonard Cohen)
5) F. P.- La novela está estructurada en 53 capítulos cortos titulados, agrupados en cuatro partes. El lector se encontrará con el atractivo de que en cada uno de ellos siempre pasa algo. ¿Te supuso mucho cambio la distribución del desarrollo de la trama a lo largo de los capítulos en relación con tus novelas anteriores para ajustarte a las pautas del thriller?

M. V.- En este caso intenté terminar cada capítulo dejando al lector intrigado por algo. Es el recurso más importante de esté género y hay que hacerlo bien. Distribuir la información que le das al lector y colocarla en las partes más adecuadas de la historia para que funcione con intriga, y también con belleza. Eso jamás lo sacrifico por la trama. La belleza narrativa, ante todo.

6) F. P. Los personajes son muy complejos, con sus luces y sus sombras y, al igual que ocurría en Cuando estábamos vivos, desconciertan en más de una ocasión al lector. ¿Planificar un thriller psicológico supone una mayor dedicación al perfil de los personajes, para provocar una atmósfera agobiante en el lector?

M.V.- No necesariamente. Hay thrillers que apenas esbozan a los personajes y funcionan muy bien. Pero, sin duda, un trabajo profundo y atrayente de los personajes es fundamental para hacer redonda una historia. En El largo sueño de Laura Cohen los he ido perfilando poco a poco, según escribía. Hice que se adaptaran a la trama, no al revés. En Cuando estábamos vivos y en Todas las familias felices lo hice al revés, les fabriqué la trama a medida.

7) F. P.- Todos los personajes que conforman el elenco de El largo sueño de Laura Cohen tienen un profundo perfil psicológico. ¿Hay alguno que te resultara difícil meterte en su piel por el papel que desempeña en la trama?

M. V.- Mis personajes son desde luego, como bien dices, de trazo psicológico, con un pasado muy tremendo, pero de un presente de bajo perfil; así hay sorpresas. Es una novela de ocultaciones, nadie es quién dice ser. Pero hay uno, el más inocente y el que más me dolió: Marie Jelen. Porque la novela habla de biografías reales, de personas que existieron y que les hicieron cosas terribles. Y cuando investigas y profundizas, la empatía surge y te retuerce como me pasó con Marie. Hay que mantener distancias y no desviarse del propósito narrativo. Y, al mismo tiempo, hacer justicia con la verdad y con la historia.

(Cementerio Judío Mont Royal-Montreal)
8).- ¿Por qué decides incluir a Laura Cohen en un mundo tan diferente al suyo? ¿Te dio muchos quebraderos equilibrar este personaje con el perfil de Alexander Cohen y su círculo de amistades?

M. V.- Bueno, todos somos extranjeros en alguna parte. Laura Cohen se enamoró de un hombre al que no conocía, en un país que no era el suyo, y pasaron cosas. No obstante, los dos eran psiquiatras y tenían un pasado, un pasado que había sucedido en otra parte y que de cierta forma los había unido. Y de ahí salió una bonita historia de amor, mientras duró. Y duró aun después de muerto Alexander.

9) F. P.- Siguiendo con los personajes, atrajo mi atención el inspector Bonnard, tanto por sus rasgos nativos como por su relación con la protagonista, por los atractivos duelos dialécticos que mantienen. ¿Tiene algún significado especial su presencia en la trama?

M. V.- Sí, mucha. Es el amor no concretado. No hay sentimiento más dialéctico que el amor. El inspector Bonnard simboliza el amor que nunca será posible, ese que negamos porque no puede ser. Demasiadas barreras.

10) F. P.- El largo sueño de Laura Cohen tiene un claro trasfondo histórico, aunque en esta ocasión se percibe a través de los relatos de los personajes. En las notas que acompañan al cuerpo de la novela figura una relación de biografías y hechos reales, que sirven de base para desarrollar una historia de ficción basada en personas que existieron. ¿Tuviste que consultar muchos archivos documentales para recopilar la información que necesitabas para planificarla? ¿Qué pensabas cuando te encontrabas con testimonios sobre el Holocausto a los que se refieren los personajes?

M. V.- He tratado de reconstruir unas vidas que fueron truncadas por diversos motivos. Sólo he intentado revivirlos en mi historia, darles una vida, aunque sea en las páginas de una novela. Y para hacer esto he investigado y he tenido que tirar de numerosas fuentes documentales para reconstruir la vida de los personajes reales de la novela que la perdieron en el Holocausto. Ha sido bastante triste y doloroso y la impotencia la he trasformado en algo útil para el lector.

11) F. P.- Pero también hay una subtrama espeluznante, como es la que aborda los experimentos científicos que tuvieron lugar en la Universidad de Harvard durante la Guerra Fría. Me pregunto si en episodios de esta índole la venganza tiene alguna justificación.

M. V.-La venganza vista desde fuera no tiene el mismo significado que para los que pretenden ejecutarla. La venganza en literatura es el móvil, y en la vida también. Nos hace hacer cosas que de otra forma seriamos incapaces de realizar. Es un mal sentimiento humano y la usamos para conseguir objetivos. También es una emoción muy humana, y yo solo la he retratado. En Harvard se hicieron investigaciones psicológicas con estudiantes inocentes y de ahí salió el terrorista Unabomber. Él justificó los atentados que realizó por haber sido una de las víctimas de estos experimentos que amparó la universidad y que costeó la CIA. Eran auténticas torturas con LSD. Y él trató de vengarse asesinando a gente inocente, tan inocente como él lo era en un principio, con 17 años, cuando fue víctima del Dr. Henry Murray en Harvard.

(Montreal)
12) F. P.- La novela se ajusta a lo que se conoce como whodunit, porque todos los personajes ocultan oscuros secretos. Supongo que en una trama donde nada ni nadie es lo que parece es muy difícil que cada personaje se acomode al guión establecido. ¿Es muy difícil planificar una trama con una estructura compleja que se ajuste a esta técnica narrativa?

M. V.- Es una técnica utilizada por autores como Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Es no anticipar al lector cosas que no sabe el protagonista e invitarle a que él participe en el descubrimiento del asunto. A mí me gustan los lectores participativos, aquellos que no quieren que el autor los trate con condescendencia. Ponerlos un poco en jaque y hacerlos pensar. Darles diversión hasta el final y, luego, claro, no siempre es lo que parece.

13) F. P.- En El largo sueño de Laura Cohen el intimismo también está presente en algunas fases de la trama en forma de reflexiones y dudas, pero también emociones y sensaciones. ¿Crees que ese amor que sentía Laura Cohen por su marido le impedía ver lo que sucedía realmente a su alrededor y de esa ceguera derivan las acotaciones en su relato?

M. V.- Ella no trata en ningún momento de justificarse, ni de no querer ver quién era Alexander Cohen, porque realmente lo que narro en la novela y que va descubriendo en el transcurso de la historia sucedió décadas antes de que llegara a Montreal y de que conociera a su marido. Laura Cohen va averiguando el tipo de hombre que era y no coincide para nada con el hombre que conoció. Al final solo vivía en un sueño, en un sueño que él fabricó para ella. Así que es inocente del todo.

14) F. P.- Tal y como Laura Cohen describe los escenarios que muestra a lo largo de los capítulos da la sensación de que conoces las localizaciones por las que se mueven los personajes, por lo visuales que son. Sin duda, es un gran atractivo para el lector, porque es de la que invitan a visitar los lugares en los que transcurre el desarrollo de la trama.

M. V.- Sí, desde luego. He tratado de sumergir al lector en la geografía que recorren los personajes, desde un punto de vista psicológico y físico. Es como entrar en una película y en la mente de sus protagonistas. Y jugar con las localizaciones, los paisajes, ciudades y la geografía de Canadá. Me parecía un ejercicio redondo e interesante para un lector español.

15) F. P.- Espero que con esta entrevista logre incitar interés a quienes todavía no han leído la última novela, hasta la fecha, de Mercedes de Vega. Para terminar la pregunta obligada, ¿puedes adelantarnos algo sobre tu nuevo trabajo literario?

Estoy trabajando en una novela de la que no puedo adelantar nada. Pero sí de la que acabo de terminar. La biografía de Marie Jelen, una historia desconocida. Marie es uno de los personajes de El largo sueño de Laura Cohen. Una niña que fue detenida en la redada del Velódromo de Invierno junto a su madre, en 1942, por el gobierno de Vichy. Una historia que me ha desvelado numerosas noches y que he trasladado a las páginas de una novela corta para que el mundo la conozca. Una historia así no puede permanecer oculta.

Nota: Biografía de Mercedes de Vega e imagen de El largo sueño de Laura Cohen, tomadas de la web Megustaleer. Fotografía de Leonard Cohen, tomada de Wikipedia. Imagen del Cementerio Judío de Montreal, tomada de Wikipedia. Imagen de Montreal, tomada de la web del diario El Comercio.
















viernes, 13 de noviembre de 2020

Huérfanos de sombra, de María Suré.





 

 

 

 

 

 

 

Datos técnicos:


Título: Huérfanos de sombra.

Autora: María Suré.

Autoeditado Amazon (enlace).

1ª edición: Octubre/2019.

ASIN: B07ZJR7166

Formato: Ebook.

Idioma: Español.

Nº pág.: 467.

 

Precio: 2, 99€ Ebook.

            15 € En papel.


Sinopsis:


Hannah tiene 86 años y sigue siendo una mujer de armas tomar. Con 7 años subió sola a un tren en Alemania que la alejaría del horror de la guerra pero que la transportó a una vida llena de adversidades donde sobrevivir se convirtió en el reto más difícil. Ahora vive una vida relajada y feliz junto a su hija, pero el pasado regresa para reabrir viejas cicatrices y recordarle que algunas heridas nunca cerrarán.


Toribio odia su vida, ha pensado más de una vez en acabar con la pesada carga que soporta sobre sus espaldas. Pero un día lluvioso y frío, una joven llama a su puerta para pedirle ayuda y, con ella, la vida irrumpe en su casa por sorpresa, dándole un vuelco a su existencia. Laura se quedó embarazada demasiado pronto. Las circunstancias la llevaron a vivir en Aldeanegra, un pequeño pueblo de la provincia de Salamanca sin apenas habitantes, situado en plena Sierra de Francia. Allí lleva una sencilla vida en compañía de su hijo y Toribio, el abuelo de este, y, contra todo pronóstico, es feliz. El niño ha logrado recomponer los pedazos de unas vidas rotas por el destino, pero la frágil unión de esos fragmentos se resquebraja cuando el pequeño desaparece en extrañas circunstancias.

Una conmovedora historia que descubre la mejor y peor versión del ser humano. Un viaje al pasado a través de los ojos de una niña. Un canto a la vida y a la superación personal.


Opinión Personal:


Cuando en 2016 leí y reseñé en este blog la ópera prima de María Suré, El color del perdón (reseña), comenté que había que estar muy pendiente de sus próximas publicaciones. Pese a mi reticencia inicial ante el tema que abordaba en su siguiente novela, Proyecto B. E. L., estuve muy pendiente de los comentarios y reseñas que se publicaron en las redes sociales. Esas dudas iniciales que tenía se han disipado, porque veo que es un thriller cargado de acción y suspense, y muy bien escrito, por lo que tengo muy claro que lo leeré. Hoy comparto mis impresiones sobre su última novela autopublicada, Huérfanos de sombra. Sin duda alguna, María Suré es una de las autoras independientes que se está ganando a pulso que una editorial se fije en su buen hacer literario, porque cuida hasta el más mínimo detalle de todo lo que sucede en las historias que ofrece al lector, muy bien escritas y consistentes.

(Launceston-Cornualles-Inglaterra)
Al igual que sucede en El color del perdón, Huérfanos de sombra tiene una trama planificada a conciencia, de tal forma que los 31 capítulos titulados en los que se estructura mantienen un ritmo adictivo y absorbente. Sin duda alguna, se percibe que María Suré tenía muy claro cómo preparar al lector para que presienta que le sorprende con situaciones inesperadas que redoblan su atención tras esos episodios inesperados. En mi modesta opinión, este es uno de los grandes atractivos de esta historia, porque las diferentes situaciones que viven los personajes a lo largo de los capítulos están estructuradas de tal forma que mantienen a uno atento ante lo que pueda sucederle a cualquiera de los personajes que más peso tienen en la novela, lo que ayuda a que el ritmo de lectura sea ágil. A lo que acabo de añadir quiero hacer mención también a la estructura de los capítulos, porque son muy dinámicos y ubican al lector en los diferentes escenarios en los que se desarrollan los episodios que los conforman, por lo que siempre estará informado de todo lo que sucede. En la estructura de los capítulos se refleja también la fecha en la que se desarrolla cada uno de ellos, y desde que confluyen ambas líneas temporales se resalta el día e incluso en algunos el tramo horario en el que tienen lugar los episodios que los conforman, acompañados por citas de autores que guardan relación con los hechos que relata el narrador omnisciente.

A diferencia de sus dos primeras novelas, María Suré sorprende al lector en Huérfanos de sombra con una subtrama de ficción histórica. La segunda línea temporal está ambientada en la Segunda Guerra Mundial y en la posguerra de este cruento conflicto bélico. En esta línea temporal se aborda el tema de los niños judíos que se vieron obligados a abandonar sus hogares y familias para ponerse a salvo en otros países, ante el cariz que estaba tomando en 1939 el rechazo que mostraban los nazis hacia ellos. El lector comprobará en esta línea temporal cómo no sólo fueron los niños judíos, sino también los que vivían en Inglaterra —país al que fue enviada Hannah —, porque tuvieron que abandonar las ciudades ante el peligro que suponían los bombardeos de la Luftwaffe sobre los núcleos urbanos, por lo que el Gobierno británico tomó la decisión de ordenar su traslado a las granjas de la campiña. Y hablo de gran atractivo porque la Segunda Guerra Mundial es un período que me atrae mucho por lo que significó este conflicto bélico para la historia de la Humanidad.

En los primeros capítulos el lector se familiarizará con los personajes que tendrán mayor relevancia en ambas subtramas. Prácticamente sin darse cuenta, su confluencia le conduce a un desenlace que me pareció muy bien cerrado. En la primera línea temporal el narrador omnisciente sitúa al lector en Aldeanegra (Salamanca), en donde le presentará a Laura, quien tras dar a luz a su hijo Marcos —o Lobo, como le llamarán o mencionarán a lo largo de los capítulos—, decide romper el acuerdo al que había llegado con la partera que la asistió. Laura y Lobo viven con Toribio, a quienes protege y cuida como si se tratara de su familia. En el segundo párrafo de la sinopsis se ofrece un acertado resumen de lo que sucede en esta subtrama, por lo que es mejor que sean quienes sientan interés por Huérfanos de sombra quienes descubran lo que sucede en torno a estos tres personajes. La segunda línea temporal da un retrotrae al lector hasta agosto de 1939. Hannah sube a un tren, en compañía de Janusz, y otros muchos niños, en un viaje en el que iban a un destino incierto, sin la certeza del regreso a sus casas. La vida de Hannah dará un vuelco desde empieza a trabajar al servicio de la señora Cornelia Downer, cerca de Launceston, en el condado de Cornualles. Desde su estancia en la granja de los Downer, su vida estaría acompañada por una serie de vicisitudes que hacen de ella una mujer con mucha fortaleza, porque la acompañará el espíritu de supervivencia a lo largo de su duro ciclo vital, aunque también tendrá deslices que le sirven como advertencia para no echar por tierra todo lo aprendido en ese caminar por la vida desde que era una niña.

(Lagarto Iglesia Santiago de la Puebla-Sal.)

La escritora salmantina construye una historia de personajes, si bien en esta ocasión las descripciones de las espacios por los que transitan tienen mucha importancia a lo largo de los capítulos. Y comento que es una historia de personajes por la fuerza psicológica que se percibe en cada uno de ellos, los rasgos físicos que los caracterizan, así como su forma de ser y actuar; en definitiva, como nos gusta decir en estos casos, son de carne y hueso. Tal y como están descritas las escenas el lector se encontrará con unos capítulos muy visuales, porque puede imaginarse cada uno de los personajes que conforman el elenco de la trama, al igual que los espacios por los que se mueven. En mi modesta opinión, y pese a que Hannah y Laura son las protagonistas de cada una de las líneas temporales, diría que estamos ante una novela coral, porque el narrador omnisciente presenta a unos personajes secundarios que tienen mucha presencia a lo largo de los capítulos y desempeñan un papel destacado en su relación con los dos personajes femeninos que protagonizan esta historia. Me atrevo a decir que la presencia de estos secundarios y el papel que desempeñan forman como un efecto dominó, quizás más marcado en la primera, por la intriga que hay en esta subtrama y la duda que provoca en el lector quién origina la tensión que se palpa ante el suceso que origina la intervención de la Guardia Civil, por lo que puede decirse que se origina una línea argumental más, con rasgos de thriller rural. En este sentido, María Suré refleja el conocimiento y el cariño que siente por su tierra, como se podrá comprobar en las descripciones que atrajeron mi atención, sobre todo de Salamanca y Santiago de La Puebla, más alguna leyenda que se relata, que me provocó alguna sonrisa.

María Suré es una autora que tiene un estilo narrativo directo, con una relato en el que va directo al grano y elude las alharacas, porque es como causa un mayor efecto en el lector. Ya comenté en esta reseña que el ritmo narrativo me resultó muy ágil, quizás provocado por la sucesión de episodios atractivos y los giros que me encontraba y me mantenían todavía más en vilo, sobre todo en el último tercio de la novela. Hay un claro equilibrio entre diálogos, que se mantienen con naturalidad y viveza, y descripciones. La tensión narrativa está muy presente en los diálogos entre los personajes, porque hay escenas en las que esa intensidad se palpa en el ambiente, y anuncia que pueden saltar chispas en el cruce de palabras que se producen en determinadas conversaciones. Otro tanto ocurre con la voz narrativa, porque con su relato nos mantiene en vilo cuando la situación lo requiere, dado que a lo largo de la trama hay una serie de giros que redoblan el interés por los episodios que se suceden desde ese vuelco narrativo. A lo largo de los capítulos se percibe que hay una labor de documentación, tanto en lo que se refiere al período histórico que abarca la segunda línea temporal, como a la información sobre la apicultura que ofrece sobre todo en los diálogos que mantienen Toribio y Lobo, y otros aspectos de la trama, como lo aclara la autora en los agradecimientos.

Huérfanos de sombra es una novela que tiene ingredientes con los que disfrutará el lector que frecuente distintos géneros literarios, en los que la información que ofrecen tanto el narrador como los personajes sobre la Segunda Guerra Mundial y la posguerra, le sirven para familiarizarse con la ficción histórica que se desarrolla en la segunda línea temporal. Disfrutará con una trama desarrollada como un puzzle, por lo que atrae su atención en todo momento al estar muy pendiente de cómo se van ensamblando las distintas piezas que lo conforman. Tiene un elenco de personajes trazados con una gran fuerza psicológica y están perfilados de tal forma que no tardará en familiarizarse con ellos, porque le resultarán muy creíbles y cercanos, y en los que se encontrará con lo mejor y lo peor del ser humano. A parte de lo que se resalta en el tercer párrafo de la sinopsis, en la trama están muy presentes también el amor, en el sentido más amplio de la palabra, la amistad, la venganza, la codicia y los secretos y fantasmas que perturban la conciencia de algunos personajes. Sólo me falta recomendarla, porque el entretenimiento está asegurado, su lectura es amena y adictiva, bien contada y mejor escrita.


Biografía:


María Suré (Salamanca, 1973). Su primera novela, El color del Perdón, se ha publicado en formato digital y papel en septiembre de 2015. En octubre de 2017 publica su novela Proyecto B. E. L.

Apasionada de la lectura de todo tipo de género desde niña, siempre soñó con dar vida a los personajes e historias que surgían de su fértil imaginación.

Actualmente, su meta es mantener vivo ese sueño y continuar disfrutando de la escritura.


Nota: Datos técnicos, sinopsis y fotografía de la autora, tomados de Amazon. Biografía de María Suré, tomada de su web personal. Imagen de Launceston, tomada de la web Launcestonthen.co.uk. Imagen agarto Iglesia Santiago de la Puebla (Salamanca), tomada de la web del diario Salamanca rtv al día)..