jueves, 20 de febrero de 2020

A la luz del vino, de Carlos Ollo Razquin.





















Datos técnicos:


Título: A la luz del vino.
Autor: Carlos Ollo Razquin.
Editorial: Erein.
1ª edición: mayo/2018.
Encuadernación: rústica con solapas.
ISBN: 978-84-9109-273-5.
Idioma: español.
Nº. pág.: 256.


Sinopsis:


La enología está de moda, hay una eclosión en todo lo que le rodea: la reivindicación de la identidad vinícola (suelo, clima, planta de la vid), la renovación y fundación de nuevas bodegas, la ampliación de mercados, pero, sobre todo, la importancia adquirida por los enólogos, el factor humano.
El accidente mortal del enólogo del Señorío de Otazu lleva al inspector Villatuerta y al subinspector Javier Erro hasta Etxauri. Mientras, la agente Nerea se verá envuelta en una complicada investigación sobre narcotráfico. Los caminos de los Villatuerta y Javier Erro vuelven a juntarse con el trasfondo del mundo del vino, en que quizá no sea oro todo lo que reluce. Los tres policías tendrán que dejar de lado, una vez más sus diferencias personales para resolver ambos casos.


Opinión Personal:


En diciembre de 2019 reseñé la novela de Carlos Ollo, ¿Quién con fuego? (reseña), en la que el lector se encuentra por primera vez con el inspector Faustino Villatuerta, el subinspector Javier Erro y la agente Nerea,  personajes que dan mucho juego a a la novela citada al principio de este párrafo,  y vuelven a darlo en esta nueva entrega. Esta novela me gustó, sobre todo, porque tiene el atractivo de que una de las dos líneas temporales transcurre en la Guerra Civil Española. En esa reseña comentaba que me interesaba leer A la luz del vino para comprobar la evolución del estilo narrativo del autor, y también por constatar cómo intercalaba en la trama todo lo relacionado con el mundo del vino. En lo que se refiere a la evolución del estilo narrativo del escritor pamplonés tengo que recalcar que, en esta ocasión, el narrador omnisciente consiguió que no perdiera interés todo lo que sucedía a lo largo de los capítulos, porque su relato no se me hizo tan distante como en el título antes mencionado. Y también me gustó cómo instruía al lector sobre todo lo que tiene que ver con la producción vinícola, porque el autor tenía claro cuáles eran los episodios apropiados para facilitar la información necesaria, porque guardaba relación con lo que sucedía en cada uno de ellos.
  (Señorío de Otazu-Etxarri-Navarra)
A la luz del vino es una novela que capta la atención del lector  desde las primeras páginas, porque el narrador omnisciente presenta en pequeñas dosis tanto a los principales personajes que tienen un papel destacado a lo largo del desarrollo de la trama, como los episodios que van a dar lugar a la investigación que llevan a cabo los miembros de la Policía Nacional para esclarecer lo sucedido desde que se les avisa de la muerte del enólogo Tomás Aguerri en la bodega del Señorío de Otazu, en Etxarri. Este Señorío de Otazu existe y es un personaje más de la novela, por lo que las descripciones que se realizan sobre sus instalaciones invitan al lector a realizar una visita a la que la web Turismo Navarra menciona como «la bodega más septentrional de España en elaboración de   vino tinto y uno de los vinos de pago oficiales (máxima categoría para un viñedo y su vino)». Aunque el lector se encontrará también con otra línea de investigación policial, y que tiene su foco de atención en la población de Burlada -en donde me dio la sensación de que me encontraba con escenas un tanto repetitivas-, población en la que los miembros de la Policía Nacional, Los Arcos y Nerea Villatuerta, están haciendo un seguimiento a dos sospechosos de estar relacionados con el narcotráfico; sin embargo, estos dos policías mantienen algunos diálogos chispeantes, que incluso me levantaron alguna sonrisa.

Carlos Ollo construye una trama policial de corte clásico, como lo podrá comprobar el lector a lo largo de las dos líneas de investigación citadas en el párrafo anterior. Distribuye de una forma muy dosificada las pistas que le ofrece el narrador omnisciente para que intente averiguar quién o quienes están detrás de los episodios que originan las pesquisas realizadas por los miembros de la Policía Nacional; incluso le invita a que se pregunte si hay alguna relación entre esos episodios, por la forma en la que se van presentando al lector lo que sucede en cada uno de ellos. En este sentido, diría que el narrador sabe mantener el interés por lo que sucede en su relato en todo momento, por la continua intriga que suscita a la hora de presentar los episodios clave que ocultan la identidad de quienes los protagonizan, y le incita a que esté atento a lo que sucede en los siguientes capítulos por si descubre alguna pista que le ayude a identificarlos. A lo que acabo de comentar hay que añadir varios giros que sorprenderán al lector y que, como digo en estos casos, redoblan su interés por conocer lo que sucede a medida que el desenlace está próximo. El lector se encontrará también con que recibe una información más directa sobre algunos personajes en relación con la investigación realizada por los policías, lo que le hace jugar con ventaja, y así puede sacar sus propias conclusiones sobre la implicación que pueden tener estos personajes en la investigación policial que se lleva a cabo.
(Valle Etxarri-Navarra)
La trama de A la luz del vino es muy real, porque bien pudiera figurar en las páginas de sucesos de los medios de comunicación. Una realidad que se percibe no solo porque los episodios que se relatan tienen lugar en un tiempo concreto, que se especifica con fecha y hora al comienzo de cada capítulo, sino también por la localización espacial en la que se desarrollan, y el perfil de los personajes que en ellos intervienen, todos ellos muy creíbles y que por su forma de actuar y pensar parecen cobrar vida propia. En este sentido, diría que el lector se encuentra con unos personajes estereotipados, por las características que definen tanto a los policías como a los personajes investigados. A los personajes ya conocidos en la anterior novela que protagonizan, hay que añadir otros nuevos, con los que el lector se familiarizará a lo largo de los capítulos, si bien la información que guarda una relación más directa con las líneas de investigación que siguen los policías la recibe en los episodios que el narrador considera más adecuado para desvelarlos, al igual que las relaciones personales entre los personajes. En este sentido, al igual que ya me sucedió en la labor de vigilancia llevada a cabo en Burlada, me resultaron un tanto reiterativas algunas escenas protagonizadas por el inspector Faustino Villatuerta, bien en sus intervalos laborales o ya fuera de su jornada laboral. Y es que Carlos Ollo traza una historia de personajes cuyas vidas se entrecruzan en algunos episodios de las novela. En este sentido, y a la hora de conocer mejor a los principales y otros secundarios que desempeñan un papel relevante, es preferible leer antes ¿Quién con fuego?, si bien se puede afrontar de forma independiente la lectura de A la luz del vino, porque su trama es autoconclusiva. El autor solo se refiere a episodios que afectan a algunos de los personajes ya conocidos a través de notas a pie de página que guardan relación con la primera novela que protagonizan.

A la luz del vino es una novela bien escrita cuya lectura me resultó entretenida. Carlos Ollo utiliza un estilo directo y un lenguaje en el que el lector se encuentra con vocablos y expresiones propias del género negrocriminal, en el que autor intercala también vocablos propios del habla argentina en los dos sospechosos vigilados por su implicación con el narcotráfico. A través de los miembros del Cuerpo Nacional de Policía de la Comisaría de Pamplona, el lector se familiariza con el día a día de los agentes, sus relaciones personales y las rencillas que se producen entre ellos. Carlos Ollo ofrece en esta segunda entrega protagonizada por el inspector Faustino Villatuerta, el subinspector Javier Erro y la agente Nerea, el aliciente de que todo lo que guarda relación con el mundo del vino se desarrolla en una bodega que existe en la realidad y está ubicada en Etxauri, el Señorío de Otazu, a cuyo frente el escritor pamplonés pone en esta trama al bodeguero Miguel Ángel Lizaburu, un personaje que atrae la atención del lector desde sus primeras apariciones en escena, al igual que los dos trabajadores que son de su mayor confianza, Marcial Romero y su hijo Miguel, quienes buscaban una segunda oportunidad para enderezar sus vidas.



Biografía:



Carlos Ollo Razquin, licenciado en pedagogía por la Universidad de Navarra y en Neurorrehabvilitación por el Instituto Petö de Budapest (Hungría). Fruto de los años que vivió en Budapest, publicó El cuaderno húngaro (Meettok, 2014), en el que narra la vida cotidiana en la Europa del Este tras el telón de acero. En 2015 vio la luz ¿Quién con fuego? (Erein) novela policíaca en la que aparecen por primera vez el inspector Faustino Villatuerta, su hija la agente Nerea Villatuerta y el subinspector Javier Erro.
Ha trabajado como lector y traductor: Tanguy Viel. Paris-Brest (Acantilado 2011) Jean-Yves Jounnais. Artistas sin obra (Acantilado 2014) y actualmente es profesor de Educación Secundaria en un colegio de Pamplona.


Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web de la editorial Erein. Imagen Bodega Señorío de Otazu, tomada de la web de Bodega Otazu. Imagen Valle Etxauri, tomada de la web de Wikiloc. Fragmento resaltado en el primer párrafo de esta reseña, tomado de la web Turismo Navarra.

jueves, 13 de febrero de 2020

El sombrero de tres picos, de Pedro Antonio de Alarcón.



















Datos técnicos:


Título: El sombrero de tres picos.
Autor: Pedro Antonio de Alarcón.
Editorial: Vicens Vives.
Colección: Aula de Literatura.
1ª edición: 2002.
Año de publicación original: 1874.
Encuadernación: tapa blanda.
ISBN: 84-316-6381-2.
Idioma: español.
Nº pág.: 164.


Sinopsis:


A principios del siglo XIX y en una ciudad de provincias, un viejo corregidor se empeña en seducir a una atractiva molinera, aun a sabiendas de que está casada y de que quiere mantenerse fiel a su esposo. Para lograr su propósito, el corregidor traza un plan que le permita entrar en la casa de la mujer de sus sueños y sorprenderla a solas en mitad de la noche. Sin embargo, las cosas no salen según lo previsto, y el corregidor, la molinera y otros muchos personajes acaban enzarzados en una divertidísima maraña de enredos.
Tal es la historia que Pedro Antonio de Alarcón (1883-1891) nos narra en El sombrero de tres picos, un magistral relato cómico que Emilia Pardo Bazán llamó con toda justicia «el rey de los cuentos españoles».



Opinión Personal:



Hoy comparto mis impresiones sobre una novela corta cuyo título estoy seguro resultará muy familiar, sobre todo a los apasionados por los autores clásicos: El sombrero de tres picos, de Pedro Antonio de Alarcón. La crítica especializada dice que es la obra maestra del escritor natural de Guadix (Granada), y la mismísima doña Emilia Pardo Bazán la calificó como «el rey de los cuentos españoles». Esta obra la recuerdo con cariño porque la leí en mis años de estudiante, y es una de esas lecturas que me quedaron grabadas por lo mucho que disfruté con ellas. La edición que tengo en casa es para estudiantes de la ESO, del Aula de Literatura de Vicens Vives, con una introducción en la que la editorial ofrece unas pinceladas sobre el romanticismo tardío de Alarcón y El sombrero de tres picos, más los textos auxiliares en los que sirven de fuente para esta novela y una serie de actividades para los alumnos.

Pese a que estamos ante una novela corta escrita en 1874, y que en ella Alarcón aborda desde una perspectiva cómica el tema de la infidelidad, en ningún momento se me hizo desfasada la historia que cuenta el narrador omnisciente; de hecho, su lectura me resultó muy entretenida y divertida, con situaciones de enredo que levantan cuando menos una sonrisa. En este sentido, el narrador omnisciente, a modo de cronista, implica al lector en su relato por la forma en que lo gestiona, como lo podrá comprobar a lo largo del prólogo del autor y los treinta y seis capítulos cortos y titulados en los que está estructurado. Sin duda alguna, esa gestión que hace el narrador del relato, al actuar como cronista, incita al lector a estar muy pendientes de lo que ocurre sobre todo en determinados episodios, lo que acrecienta el interés por conocer el desenlace, tras el empeño que tiene un viejo corregidor en una ciudad de provincias, en seducir a una atractiva molinera, aun a sabiendas de que está casada y de que quiere mantenerse fiel a su esposo. ¿Logrará el corregidor conseguir su empecinado propósito? ¿Logrará la molinera mantenerse fiel a su esposo, como así lo afirma en los primeros capítulos?

El sombrero de tres picos es una novela costumbrista con un claro trasfondo histórico y que sitúa la trama en una época concreta, en la que Alarcón construye una historia de tal forma que el lector tenga una clara idea tanto de la estructura social de la época en la que se desarrolla como de las costumbres que imperan por aquel entonces. Y es que el lector comprobará a lo largo de los capítulos cómo quienes ejercían un mayor poder, ya fuera civil o eclasiástico, aprovechaban su situación en el escalafón social para alcanzar las metas que se marcaban, sin importarles los recursos que tuvieran que utilizar para lograrlo.

Uno de los grandes atractivos de El sombrero de tres picos es esa relación tan estrecha que mantienen las fuerzas vivas de esta ciudad de provincias -diría incluso que demasiado vivas, aprovechando la coyuntura política del momento-. El lector se preguntará cómo logra el molinero y su señora mantener esa relación tan estrecha con las autoridades de la época, pese a la diferencia social que los separa. Y esa respuesta no tardará en tenerla, porque si las autoridades tenían su poder para utilizarlo a su antojo, el tío Lucas y la señá Frasquita tienen las suyas para alternar con las autoridades locales.

Otro atractivo son los personajes, con los que el lector no tarda en familiarizarse y conocer los fines que persiguen unos y otros en esta historia. Alarcón aprovecha esta novela para caricaturizar sobre todo a las fuerzas vivas de la época y también les confiere unos rasgos psicológicos en los que busca reflejar el lado más ruin del ser humano. Sin embargo no todos son así, porque esa fachada exterior que muestra algún personaje guarda un interior que invitan a empatizar con ellos, pese a que determinadas situaciones que protagonizan hagan que nos hagamos otra idea de ellos. En este sentido, el lector sonríe con los epítetos con los que califica a algunos personajes, caso de la señá Fraquita -la hija de los Pirineos es uno de ellos, por su origen navarro- o Garduña, el alguacil del corregidor, que actúa como si de un secuaz se tratase.

El sombrero de tres picos es una lectura amena, divertida, y con escenas que pueden provocar cuando menos una sonrisa o incluso hilaridad por el enredo que se produce en ellas, por las reacciones que muestran los personajes en esas situaciones ingeniosas que dan lugar a equívocos, por lo que uno se pregunta si el corregidor y la molinera serán capaces de mantenerse firmes en sus propósitos. El ritmo de lectura es muy fluido se lee prácticamente de una sentada. El texto muestra una gran riqueza del lenguaje, adaptado al estilo coloquial de la obra, y como se muestra en expresiones utilizadas por algunos personajes en los diálogos o por el narrador en algunas fases de la novela. Este narrador omnisciente aprovecha algunas ocasiones para hacer juegos de palabras, alguna alusión mitológica e incluso literarias para definir de forma irónica a alguno de los personajes. Alarcón muestra en esta novela corta una gran imaginación, en la que el lector se encuentra con escenas muy dinámicas, e incluso diría que algunas un tanto surrealistas. El lector puede hacerse una idea clara de los escenarios por los que se mueven los personajes, porque se encuentra con descripciones claras y concisas, al igual que puede imaginarse las escenas que protagonizan los personajes, con el añadido de que esta edición de Vicens Vives ofrece unas ilustraciones en las que se recrean algunas de las escenas.



Biografía:


(Guadix, España, 1833 - Madrid, 1891) Novelista español. De ideas anticlericales y antimonárquicas durante su juventud, la carrera literaria de Pedro Antonio de Alarcón en Madrid no tuvo éxito en un principio, por lo cual regresó a Granada, desde donde se mantuvo activo, sin embargo, en las intrigas políticas de su época.
Alarcón fue director del periódico satírico El Látigo, y posteriormente participó en la guerra de África, experiencia que recogió en Diario de un testigo de la guerra de África (1859). Más tarde realizó un viaje a Italia, del que saldría su segunda obra documental, De Madrid a Nápoles. A su vuelta experimentó un giro hacia una postura católica y conservadora, a la vez que iniciaba su carrera como novelista con una serie de narraciones breves, de las que sobresale El sombrero de tres picos (1874). Entre las mejores novelas de su producción se hallan El escándalo (1875), El niño de la bola (1878) y La pródiga (1880). Aunque su figura ha quedado oscurecida por la inmensa talla de los grandes novelistas del periodo (Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas «Clarín» o Juan Valera), la crítica coincide en subrayar el innegable valor literario de su narrativa.

Nota: Datos técnicos y sinopsis, tomados del libro. Fotografía del autor, tomada de Wikipedia. Biografía de Pedro Antonio de Alarcón, tomada de la web biografíasyvidas. 



martes, 11 de febrero de 2020

Del sol llegaron sombras, de Sara Mañero.

















Datos técnicos:

-
Título: Del sol llegaron sombras.
Autora: Sara Mañero Rodicio.
Editorial: Verbum.
1ª edición: abril/2019.
Encuadernación: tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-9074-904-3.
Idioma: español. 
Nº. pág.: 358.



Sinopsis:



Del Sol llegaron sombras nos invita a adentrarnos en un momento crucial de la historia de Perú gracias a los ojos del Inca Garcilaso, quien nos sumerge en un mundo de sentimientos encontrados en el que es preciso aunar las razones de conquistadores y conquistados. Además, como en anteriores ocasiones, la autora teje relaciones inesperadas entre el pasado y el presente. Así, la rica evocación del trágico encuentro entre dos civilizaciones se entremezcla con la intriga de una trama policíaca en torno a la desaparición de una inmigrante peruana en el Madrid de nuestros días. La confluencia de la trama histórica y policíaca conducirá a un desenlace sorprendente, ligado a una extraña persistencia en el tiempo. Una ficción que nos lleva de los hilos entrelazados de la historia a los vericuetos de todos los días, donde disfrutar de lo lejano y lo próximo a un tiempo.



Opinión Personal:



En 2018 reseñé en este blog la primera novela que leí de Sara Mañero, El sueño del árbol (reseña), de ficción histórica, de la que reconocí en su momento entrar en su lectura con el pie cambiado. Esa segunda oportunidad que le di me confirmó que me estaba perdiendo una historia atractiva, con el aliciente de que la trama está ambientada en Filipinas, pues no hay muchas novelas publicadas en torno a este período en el que el declive del Imperio español era una hecho palpable. En 2019 le tocó el turno a Atrapando la luz (reseña), de cuya lectura guardo un gratísimo recuerdo, sobre todo por la presencia, fuerza y valentía que emana el inolvidable personaje que es Elvira Villegas. Hoy comparto mis impresiones sobre la nueva novela de Sara Mañero, Del sol llegaron sombras, en la que, como adelanta la sinopsis, nos invita a adentrarnos en un momento crucial de la historia de Perú gracias a los ojos del Inca Garcilaso.
(Inca Garcilaso)
Lo primero que me atrajo de Del sol llegaron sombras fue la presencia de la figura del Inca Garcilaso. Como digo en estos casos, es de agradecer que se ofrezcan obras al lector en las que están presentes escritores que por un motivo u otro su figura queda prácticamente relegada al ostracismo. En este sentido llama la atención que el Inca Garcilaso falleció en el mismo año y el mismo mes, pero un día después, que Cervantes y Shakespeare. A través de esta novela el lector tiene la oportunidad de acercarse un poco más a la figura de quien fue considerado como el primer mestizo racial y cultural de América, y que supo asumir y conciliar sus dos herencias culturales: la indígena americana y la española, alcanzando al mismo tiempo gran renombre intelectual. La autora incide a lo largo de los diecinueve capítulos más el epílogo en los que se estructura en cómo el Inca Garcilaso supo asumir y conciliar las dos herencias culturales que recibe. Esta particularidad del escritor mestizo la podrá comprobar el lector en las diferentes conversaciones que mantienen los personajes que se cruzan con él en algún momento de la subtrama histórica que protagoniza, o bien a través de diálogos que mantienen los personajes que le mencionan en la línea temporal que se desarrolla en la actualidad. Aunque también el Inca Garcilaso rememora el esplendor de su pueblo y cómo a los españoles «el engaño, la división y la traición les permitieron la victoria. Eso y las supersticiones de un pueblo que esperaba el retorno de Viracocha y confundió los presagios»(pág. 131). En este sentido, son interesantes los diálogos que mantiene con Hernán Fresneda en el tornaviaje en el que se embarca para cumplir los deseos de su padre, y cómo su interlocutor se queda prendado de las historias que le cuenta sobre cómo era la vida de los incas antes de la llegada de los conquistadores.

Sara Mañero vuelve a mostrar en la novela que hoy reseño su buen hacer literario, con la calidad que nos tiene ya acostumbrados a quienes leímos todas o casi todas las obras que tiene publicadas hasta la fecha. A lo que acabo de comentar hay que añadir que me llevé una grata sorpresa al encontrarme con una subtrama policíaca, en la que, en mi modesta opinión, entiendo que la autora sale airosa en este nuevo reto literario que se propuso. En mi modesta opinión, diría que tal y como se desarrolla la investigación que lleva a cabo la Guardia Civil del cuartel de Atienza y el inspector de la Policía Nacional es de corte clásico, que se corrobora a través de los diálogos que mantienen la protagonista y el inspector Domínguez en el desenlace de esta subtrama y, al mismo tiempo, de la novela. Incluso me decía que también hay ingredientes propios de lo que se conoce como domestic noir, porque es Maite quien inicia la investigación para esclarecer lo ocurrido en torno a la desaparición de una inmigrante peruana que se había desplazado a Madrid en donde «estaba haciendo una interesante investigación sobre la historia de su país, más concretamente sobre un reputado mestizo»(pág. 139).
(Coricancha-Cuzco-Perú)
Del sol llegaron sombras tiene una trama que me resultó muy atractiva. Y es que a medida que avanzaba en su lectura me decía que la autora la había construido de tal forma que el misterio y la intriga estuvieran muy presentes a lo largo de su desarrollo. Un misterio que hacía que me preguntase en más de una ocasión qué le movería realmente a la joven peruana viajar a Madrid y documentarse sobre la figura del Inca Garcilaso, y una intriga que lleva al lector a estar pendiente de todos los pasos que se dan en la investigación que se realiza en torno a su desaparición, cuyas fases se dosifican a lo largo de los capítulos para que el lector elucubre sobre las posibles causas de la misma. Las pesquisas que llevan a cabo tanto la Guardia Civil del puesto de Atienza, en la provincia de Guadalajara, el inspector Domínguez, de la Policía Nacional, y Maite Galíndez conducirán a desentrañar esos interrogantes que me acompañaron en todo momento hasta las últimas páginas. En mi modesta opinión, ese desenlace pone un gran colofón a esta novela, no solo por lo sorprendente del mismo, sino también por la naturalidad con la que el lector recibe la información en la que los principales implicados en la investigación aclaran lo sucedido. Pero también me decía que las dos líneas temporales se complementan de tal forma que el lector percibe una extraña persistencia en el tiempo de episodios muy ligados a la figura del Inca Garcilaso. Por eso la sinopsis hace referencia a una ficción que lleva al lector de los hilos entrelazados de la historia a los vericuetos de todos los días, donde disfrutar de lo lejano y lo próximo a un tiempo.

En relación a las dos novelas anteriores que leí de Sara Mañero, Del sol llegaron sombras tiene un componente más contemporáneo que las anteriores, pese a que la autora intercala también episodios históricos que tienen lugar en el siglo XVI. Ese componente contemporáneo se percibe no solo en la subtrama policial, sino también por la fuerza que tiene la protagonista de esta línea temporal, el personaje de Maite Galíndez. La protagonista de esta subtrama no atraviesa por su mejor momento personal, por lo que le servirá de gran aliciente para animar su espíritu deprimido el viaje que se le presenta de forma impulsiva, pues su compañera de trabajo, Victoria, aprovecha sus vacaciones para viajar con una amiga como voluntaria «esta vez a un albergue infantil en la selva del Manu, cerca de Cuzco»(pág. 25), pero ésta tiene tiene un pequeño accidente que le impide realizarlo. En este componente contemporáneo estarán muy presentes ingredientes intimistas, sobre todo en el personaje de Maite; aunque también los encontrará el lector en los miembros de la Guardia Civil, pues algunos episodios que tienen lugar en las investigaciones que realizan les hacen revivir situaciones similares vividas en el pasado, lo que incluso llevará a que el narrador omnisciente se los recuerde de una forma muy nítida. El lector también conocerá rasgos personales del profesor Cepeda o de don Mateo, a quien la Guardia Civil de Atienza consultará aspectos de su investigación. En este sentido, destacaría los chispeantes y en ocasiones atropellados diálogos que mantienen Maite y Victoria, su compañera de trabajo, sin olvidarme de las reflexiones que hace la protagonista de esta línea temporal en relación con el estado anímico en que estaba sumida esos días.
(Cantalojas-Guadalajara)
Al igual que las dos novelas de la autora mencionadas en esta reseña, el lector tendrá en todo momento la sensación de realizar un viaje literario a la época en la que se sitúa la trama. Para lograr el efecto deseado, Sara Mañero realiza una exhaustiva labor de documentación repartida de una forma muy dosificada a lo largo de los capítulos, y a través de dos líneas temporales. En la segunda línea temporal acompaña al Inca Garcilaso a realizar un viaje literario al siglo XVI, no solo acompañando al joven mestizo se ve obligado a realizar el viaje a España, sino también por todos los aspectos que rodean a la vida de este personaje. En este sentido, destacaría sobre todo las descripciones que hace del esplendor incaico o el tornaviaje que realiza la nave en la que se embarca por primera vez para cumplir la promesa hecha a su padre. Otro tanto puedo decir de los escenarios que se ubican en la provincia de Guadalajara, y que me describía el narrador omnisciente de una forma muy vívida: desde localizaciones no tan conocidas de esta provincia alcarreña, a otras que seguro sí le resultarán más familiares al lector, caso de la capital de la provincia, o Sigüenza.

De nuevo, el lector se encuentra con una novela en la que la autora cuida con mimo todos los detalles con los que logra conferir a la trama con el realismo que caracteriza a sus obras, y que se puede percibir tanto en los episodios que relata el narrador omnisciente como los personajes que conforman el elenco de la trama. El ritmo de lectura se me hizo fluido, sobre todo en la primera línea temporal, ya que en la segunda domina la narración frente al diálogo. El lector se encuentra a lo largo de los capítulos con unos personajes que parecen cobrar vida propia, por la fuerza con la que están trazados y la gran carga psicológica que muestran a lo largo de la trama. En este sentido, destacaría los diálogos que mantienen en la primera línea temporal Maite con el profesor Cepeda, porque me resultaron muy interesantes, sobre todo al observar las objeciones que hacían uno y otro según los temas que abordaran, o la ironía que se percibe en algunos momentos en las conversaciones que mantienen el inspector Domínguez y Maite, por las personalidades fuertes y diferentes de ambos personajes. De nuevo, Sara Mañero me vuelve a conquistar con su nueva novela.



Biografía.


Sara Mañero Rodicio es Licenciada en Filología Inglesa y Doctora en Filología Hispánica por la Universitat de València. Alfonso Martínez de Toledo ha centrado sus estudios y publicaciones académicas desde su tesis doctoral, El Arcipreste de Talavera de Alfonso Martínez de Toledo, galardonada por la Real Academia Española con el premio Fernández Abril. Como traductora cuenta con publicaciones de textos dramáticos y poéticos (La comedia de las equivocaciones de Shakespeare, Dos Leyendas de Ted Hughes, Cuatro cuartetos de T. S. Elliot) así como adaptaciones teatrales.
En el campo de la narrativa, Del sol llegaron sombras es su cuarta obra publicada. Su primera novela Mientras sorprendan los días (Ed. Hades), supone una incursión en la vida de tres personajes a lo largo de una jornada en el que sus destinos se entremezclan. El sueño del árbol (Ed. Verbum), la segunda, explora la historia de la reciente Filipinas a través de la historia de un joven gallego cuya vida queda inexorablemente marcada por su experiencia en las islas. Atrapando la luz (Ed. Verbum), la tercera, rinde homenaje a las mujeres que se anticiparon a su tiempo, así como al mundo de la fotografía, en el contexto cambiante de las primeras décadas del siglo XX.
Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora, tomados de la web de la editorial. Imagen del Inca Garcilaso, tomada de Wikipedia. Imagen de Coricancha, en Cuzco-Perú, tomada de la web Perú en vídeos. Imagen de Cantalojas tomada de la web Turismo en Guadalajara.es. 

jueves, 6 de febrero de 2020

Libros leídos y reseñados en...enero/2020.










Este es el primer balance de libros leídos y reseñados en enero de 2020: han sido un total de 5 libros leídos y 5 los reseñados. Dos de ellos forman parte del mes temático dedicado a la novela negra

- Los leídos





- Los reseñados: 

. Cuentos de Navidad para todo el año, de Luis del Val y Tíndaro del Val. 

No digas nada, de Jon Arretxe. 

Fuego amigo, de Begoña Elorrieta.


Los Horcher, de Mª Ángeles López de Celis.


- Avances retos literarios en los que participo: 

- IV Edición Reto Nos gustan los clásicos: 1/8 (13%) (+1).

- Reto 25 españoles (2020): 4/25  (16%) (+4).

- Reto Genérico (2020): 4/40  (10%)  (+4).

- Reto Autores de la A a la Z (2020): 5/24 (21%)  (+5).

- Reto Todos los clásicos grandes y pequeños: 1/5  (20%)  (+1).

- Reto Leemos España provincia a provincia: 2 provincias.



martes, 4 de febrero de 2020

Lista provisional participantes IV Edición Reto Nos gustan los clásicos.
















A continuación doy a conocer la lista provisional de participantes en la IV Edición del reto literario Nos gustan los clásicos. Quienes estén interesados en inscribirse, tienen de plazo hasta el 29 de este mes de febrero; no obstante, si pasada esta fecha hay alguien interesado en participar en esta nueva edición, y siempre y cuando entienda que completará el número de libros que se piden para completarlo, será bienvenido

Las bases para participar en esta nueva edición del reto literario Nos gustan los clásicos se pueden leer en este enlace. Recuerdo que, como fecha tope, doy como válidos aquellos libros que hayan sido publicados por primera vez en 1980 o antes. El número de libros que se exige para dar por completado el reto se los marca el participante, con la novedad de que tiene que cumplir el número de libros que se marque desde un principio para darlo por válido.

Nombre Blog Nº Libros
Carmen CG Libros en mi biblioteca
La Pelipequirroja del G. T. El gato trotero
Margari Mis lecturas y más cositas
Mar Leyendo con mar
Shorby Loca por incordiar
Inquilinas Netherfield Inquilinas de Netherfield
Juan Carlos El blog de Juan Carlos
Laky Libros que hay que leer
Ángela León Polvo de libros
Marta Navarro Cuentos Vagabundos
Ful Navalón 1000 y un libros y reseñas
Francisco Un Lector Indiscreto


Senyoreta Buncle

La senyoreta Buncle



Rosa Berros Canuria

Cuéntame una historia. 



María del Mar Gázquez

El síndrome de Tsundoku


























lunes, 3 de febrero de 2020

Mes del amor (febero).



















Laky, la administradora del blog Libros que hay que leer, nos invita a participar en el segundo mes temático de este año. Febero, mes del amor

Como ya es habitual en estos meses temáticos, toma este género en su sentido más amplio. Y, como siempre, el reto consiste en leer y reseñar uno o más libros encuadrados en el género desde el 1 hasta el 29 de febrero. Quienes quieran leer las bases para participar en este mes temático, pueden hacerlo en este enlace

viernes, 31 de enero de 2020

Los Horcher, de Mª Ángeles López de Celis.




















Datos técnicos:

Título: Los Horcher.
Autora: Mª Ángeles López de Celis.
Editorial: La esfera de los libros.
1ª edición: octubre/2019.
Encuadernación: cartoné  con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-9164-398-2.
Idioma: español.
Nº páginas: 352.


Sinopsis:


En 1943, huyendo del conflicto, Otto, el hijo de Gustav, se traslada con su familia a una España en plena posguerra e inaugura de nuevo su restaurante en el Madrid del estraperlo y las cartillas de racionamiento, bajo la protección de la ficticia neutralidad de Franco. Son los años en los que agentes secretos, espías y contraespías invaden la ciudad, convirtiendo sus establecimientos más emblemáticos en centros de poder y decisión.
Al cumplirse el 75 aniversario de la inauguración de Horcher Madrid, Gustav Otto Richard, tercer Horcher, y su hija Elisabeth, cuarta generación al frente del negocio familiar, novelan la apasionante historia de una saga referente de la excelencia gastronómica internacional, en un testimonio vivo de la grandeza de su leyenda

Opinión Personal:


Hoy comparto mis impresiones sobre una novela que degusté con fruición -creo que esta es la expresión culinaria que más se ajusta para definir la sensación que me causó su lectura-, porque en ella me encontré con ingredientes muy apetecibles: Los Horcher,  de Mª Ángeles López de Celis. Cuando vi la portada de Los Horcher entre las novedades editoriales del último trimestre de 2019, me dije que tenía una oportunidad inmejorable para repasar la historia del pasado siglo XX desde una perspectiva diferente. Y es que el lector se encontrará con las vicisitudes de una saga familiar dedicada en cuerpo y alma a la restauración de la alta cocina, como lo podrá comprobar a lo largo de los cuarenta capítulos más el epílogo  que la conforman, y con el aliciente de que también podrá contemplar en sus páginas centrales láminas que muestran la evolución del restaurante de la familia, desde la sede inicial que inauguraron en Berlín en 1904, hasta que en 1943 la decidieron ubicar en el número 6 de la calle Alfonso XII de Madrid, tras el cariz que estaban tomando los acontecimientos que se sucedían en Berlín en plena Segunda Guerra Mundial, y que también afectarían directamente al negocio familiar. Al final de la novela también figuran algunas recetas de Horcher.
(Restaurante Horcher-Berlín)
Los Horcher es una novela en donde también están presentes los secretos familiares. Y es que Mª. Ángeles López de Celis construye una trama en la que en los primeros capítulos el lector será testigo de cómo Elisabeth Horcher -la cuarta generación del emblemático restaurante-, siente la necesidad de dar a conocer la historia de su familia, después de presenciar  «en el cementerio de Sthansdorf, en el municipio de Südwestkirchhof, a las afueras de Berlín»(pág. 9), un encuentro en el que una desconocida observaba a cierta distancia la escena familiar en la que cumplían con el ritual establecido  para dar definitiva sepultura a las cenizas de sus abuelos y de sus padres, que finalmente descansarían en Alemania. Esa desconocida lograría mantener un encuentro con Gustav Holcher, en el que le entregaba  una caja de mediano tamaño que contenía unos diarios escritos por Esther Zuckerman en los que, para sorpresa del restaurador, se mencionaba a su familia. Aunque Elisabeth Horcher no lo tendría fácil para hacer realidad ese proyecto literario que fue pergeñando tras leer esos diarios, porque tuvo que convencer sobre todo a su padre para llevarlo a cabo, por la reticencia que mostró en un principio.

El restaurante Horcher, primero en Berlín y posteriormente en Madrid, sería testigo directo de los principales acontecimientos históricos que cambiarían el orden mundial establecido hasta entonces, sobre todo tras el estallido de la Primera Guerra Mundial y tras poco más de veinte años de incierta paz, los alemanes verían cómo su aclamado y mesiánico líder embarcaba a su país en un nuevo conflicto bélico, la Segunda Guerra Mundial, sin olvidarse tampoco de los episodios que se vivirían también en suelo germano en la llamada Guerra Fría y los posteriores episodios que se sucederían hasta la reunificación del país germano. 

El bisabuelo Gustav Horcher «había acariciado la idea de abrir un restaurante desde que tenía memoria y conciencia de ella» (pág. 22), contando para ello con su esposa Helene Horcher, que formaba con su marido un equipo compacto, y enseguida vería cómo el éxito del establecimiento era una realidad, y su fama fue agrandándose hasta convertirse en uno de los emblemas de la capital berlinesa. Aunque también verían cómo la Gran Guerra les afectaría de pleno, porque el restaurador recibió la carta de alistamiento, al igual que su hijo Otto, y tuvo que ser su esposa quien se pusiera al frente del restaurante, con la misma solvencia que Gustav, pero muy pendiente de lo que sucedía en el frente, ante la incertidumbre que le embargaba su ausencia.
(Interior restaurante Horcher-Madrid)
Con el paso de los años, Otto  Horcher se haría con las riendas del restaurante. El sucesor de Gustav Horcher tenía la mosca detrás de la oreja ante la serie de episodios que tenían lugar en Berlín, protagonizados sobre todo por el partido nazi. Presentía que la paz pendía de un hilo, y como «Adolf Hitler asumió el control absoluto del proceso político» (pág. 61), era consciente que un nuevo conflicto bélico a nivel mundial no tardaría en estallar. Al hijo del fundador del emblemático restaurante le preocupaba sobre todo lo que le podía suceder a algunos de sus empleados, principalmente los de origen judío, por lo que no dudó en dejarle las cosas claras a los jerifaltes nazis que frecuentaban su establecimiento, entre los que estaba el mismísimo Göring. Pese a que sonaban tambores de guerra, y al ver que el negocio iba sobre ruedas, Otto Horcher decidió expandir el negocio con franquicias, aunque no siempre lo hacía en beneficio propio. Tal y como actuaba este restaurador, me decía que era un Schindler más, pese a que finalmente tuvo que tomar la decisión de abandonar su país para instalarse en Madrid, como ya comenté en el primer párrafo de esta reseña.

Si bien más de la mitad de la novela transcurre en Madrid, Ángeles López de Celis ofrece al lector unos escenarios dinámicos. Junto a las localizaciones ya mencionadas en esta reseña, el lector acompañará a Gustav Richard  Horher  en su periplo formativo, pues había tomado la firme decisión de seguir la senda marcada por su padre. Aunque el narrador omnisciente tampoco se olvidará de Berlín y todo lo que sucede en la capital alemana, porque relatará episodios cruciales para el devenir de una Alemania que empezaba a resurgir de las cenizas causadas por la guerra, algunos de los cuales cogerían por sorpresa a sus habitantes ante el nuevo mapa que se establecía ante ellos, sin apenas darse cuenta, y presenciados por quienes habían mantenido una estrecha relación con los Horcher. Esta variedad de localizaciones me ayudó a que la lectura se me hiciera más fluida, lo que es de agradecer en una novela de corte histórico, pero que la escritora madrileña supo como estructurarla para que el lector se encontrara con una historia amena, y en la que no faltaran episodios que atrajeran su atención, con algunos giros que incrementan el interés por todo lo que sucederá en la capital de España, en una época en la que, pese a la declarada neutralidad del país, había determinados puntos neurálgicos en los que se encontraban frente a frente espías de los dos bandos beligerantes, siendo el restaurante Horcher uno de ellos. En este sentido, el lector se encontrará también con algunos personajes que llevan una doble vida, algunos de los cuales aprovechaban su profesión para realizar labores de espionaje en esos centros neurálgicos sin levantar sospechas. Sin duda alguna, la escritora madrileña realizó una ardua labor de documentación para causar el efecto deseado en el lector a lo largo de los cuarenta capítulos  más el epílogo que conforman la novela. Esto que acabo de comentar queda reflejado tanto en la ambientación espacio temporal, como en los episodios en los que están muy presentes las labores de espionaje y contraespionaje, al igual que la llevada a cabo por los llamados cazanazis, porque sabían que en Madrid y otros rincones de España campaban a sus anchas antiguos dirigentes del Tercer Reich, ya que se sentían protegidos por el Gobierno de Franco, e incluso había quienes les prestaban la colaboración necesaria para que pudieran escapar del país, como lo podrá comprobar el lector en varios episodios de esta novela. Seguro que como nido de espías sonará más el Embassy, sito en el Paseo de la Castellana, aunque en este salón de té también se realizaban otras labores que corrían a cargo de su fundadora, la irlandesa Margarita Kearney Taylor.
(Maxim´s-París)
Los Horcher es una novela coral, en la que el lector se encuentra con un elenco de personajes bien construidos. En la portada se resalta que contiene una trama en la que la ficción y la realidad, historia y gastronomía se mezclan en un recorrido por la Europa del siglo XX a través de una saga familiar a la que el lector conocerá a lo largo de los capítulos, no solo por los rasgos que describe el narrador omnisciente, sino también a través de las láminas a las que me refiero en el primer párrafo de esta reseña. Las mujeres de esta saga familiar trabajaron con ellos codo con codo y tuvieron incluso que ponerse al frente del negocio familiar cuando las circunstancias lo hicieron necesario. El lector conocerá el coraje y la valentía que mostraron tanto Helene como Elizabeth, quienes apoyaron a sus esposos en las decisiones que tomaban para que el restaurante resintiera lo menos posible los efectos de los períodos convulsos que les tocó vivir, e incluso les pidieron su opinión al respecto antes de que la decisión fuera firme. Junto a los miembros de la saga de los Horcher, el lector se encontrará con otros personajes secundarios, unos históricos y otros ficticios, todos ellos bien perfilados por la autora, sobre todo estos últimos, por lo que parecían cobrar vida propia. En este sentido, incluso busqué información sobre alguno de ellos, porque tal y como interactuaban con los históricos, me hacían dudar de su origen ficticio. Y de nuevo incido en el trabajo de documentación realizado por Ángeles López de Celis, pues logra ponerlos a la altura de los personajes históricos que desfilan por las páginas de esta novela, con el añadido de que le dan mucho juego a la trama. Junto a los miembros de las cuatro generaciones de los Horcher, el lector se encontrará con personajes históricos conocidos, sobre todo nazis, aunque también con algún que otro no tan conocido, y que son buscados por quienes quieren entregarlos a la justicia para que rindan ante ella cuentas de la barbarie que cometieron contra millones de inocentes. En este sentido, prefiero que sea el lector quien descubra estos nazis no tan conocidos que menciono y que campaban a sus anchas por una España en blanco y negro, al igual que los personajes ficticios a los que me refiero.

Los Horcher es una novela le resultará muy amena a quienes disfrutan con la lectura de las sagas familiares, con el añadido de que se encuentra con el mundo de la alta cocina como eje sobre el que gira la trama. En mi modesta opinión, la tercera esposa de Gustav Horcher define muy bien el estilo narrativo de esta novela en uno de los diálogos que mantiene con su familia el estilo narrativo que se encuentra el lector a lo largo de los capítulos que la conforman: «A la gente le gusta la Historia con mayúsculas, pero si, además, se relata a través de unos personajes con encanto, de una manera emotiva y amena, con realismo y fuerza narrativa, creo que el conjunto puede resultar enormemente atractivo». A esto añado una narración cercana al lector, lo que le hace se implique de pleno en la historia que relata de esta saga familiar, en los acontecimientos históricos que les tocó vivir, sin olvidarse de la evolución de una España empobrecida tras el sinsentido que supuso la Guerra Civil Española, y una difícil y dura postguerra en la que la gran mayoría de los españoles vivían ajenos a ese ambiente de glamour y lujo, porque solo podían acudir a la cartilla de racionamiento y, quienes tenían posibles, al estraperlo. Sin duda alguna, es una buena lectura para conocer la historia de la Europa del siglo XX, acompañados por las voces de las comandas, las órdenes de los chefs y de los restauradores, así como los ruidos de fondo que se sienten desde los fogones del restaurante, que muestra ante comensales el aliciente de un ritual muy poco utilizado en nuestro país en estos establecimientos. Ahora es Elisabeth Horcher, la primera mujer que regenta el negocio familiar, «que está entrando en otra dimensión, la del siglo XXI quien aúna tradición y vanguardia, afrontando nuevos retos para recuperar el esplendor del mejor Horcher»(pág. 294).



Biografía:


Gustav (1940) y Elisabeth Horcher (1980), padre e hija, tercera y cuarta generación, y propietario y gerente respectivamente del restaurante Horcher Madrid.

Mª Ángeles López de Celis, escritora madrileña, licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma y funcionaria de carrera, ha formado parte, durante treinta y dos años, de la Secretaría de los cinco presidentes del Gobierno de la democracia. Está en posesión de la Cruz de la Orden del Mérito Civil (2006).

En 2010 comenzó su andadura literaria con Los presidentes en zapatillas. Después vendrían El síndrome de Alí-Babá y Las damas de La Moncloa, así como las novelas Las crónicas de Armikelo y La diputada.








Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía de Gustav y Elisabeth Horcher, y de Mª Ángeles López de
Celis, tomados de la web de la editorial.  Imagen restaurante Horcher Berlín, tomada de web Horcher.
Imagen interior restaurante Horcher Madrid, tomada de web diario El Español.  Imagen Maxim´s París, 
tomada de web Zeleb.es. Fotografía de Ángeles López de Celis, tomada de la web Radio Navalmoralcope.