jueves, 2 de julio de 2020

Entrevista a Julio Alejandre Calviño, autor de Las islas de Poniente.














El 24 de abril del presente año reseñé en este blog Las islas de Poniente, novela con la que Julio Alejandre Calviño quedó finalista en el Premio de Novela Histórica Ciudad de Úbeda 2018. El lector que disfrute con este género literario, disfrutará de una historia muy entretenida, que incita a seguir con interés el resultado incierto que significa una expedición marítima como la que se organizó a finales del siglo XVI, en la que la nao Santa Ysabel forma parte de una flota que tiene como objetivo la conquista de las islas Salomón y el descubrimiento de las Regiones Australes.

Biografía.-


Nací en el Madrid de los sesenta. Cursé magisterio en la universidad Autónoma de Madrid y más tarde pedagogía en la universidad Complutense. Pasé una década en América Central, entregado en cuerpo y alma al sufrido oficio de cooperante. De aquella época me quedaron unas cuantas arrugas, muchos amigos, el amor por la literatura hispanoamericana y un sinnúmero de historias por contar. En la actualidad resido en Azuaga, Badajoz, y me dedico a la orientación educativa.

Ha obtenido premios en certámenes de relatos y novela. Con su novela Las islas de Poniente fue finalista del Concurso de Novela Histórica Ciudad de Úbeda. Otras obras del autor: Héroes, tumbas y libros perdidos. Madrid, Ed. Complutense, 2012. Seis mil lunas. Madrid, Ed. Antígona, 2013. Reporte de una boda y un entierro. Murcia, Ed. Tres Fronteras, 2015. VVAA. Universos de papel. El baúl de los recuerdos. Azuaga, Badajoz, Asociación Entre Pueblos, 2014. Pgs. 143-166.

Entrevista: 

Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista, Julio. Espero que tras esta batería de preguntas quienes no hayan leído Las islas de Poniente sientan más interés por tu novela.

Julio Alejandre Calviño.- Soy yo quien te está agradecido. Gracias a ti y a otras personas que, como tú, gustáis de leer en profundidad las novelas y escribir sobre ellas, los lectores pueden conocer algo más que las escasas líneas de la contraportada de un libro, y los escritores tenemos una gran oportunidad para ganarnos su confianza.

1) F. P.- Si bien Las islas de Poniente es una novela histórica, al principio de mi reseña comento que disfruto con las novelas de aventuras, pero que en este caso el significado de aventura no es el habitual con el que el lector asocia a las novelas que se encuadran en este género literario.

J. A. C.- Creo que tradicionalmente el género de aventuras, quizá influenciado por el cine de acción, nos sugiere algo más acorde con la idea de “aventuras trepitandes” que con “la aventura” de la humanidad. Las islas de Poniente nace de la admiración y asombro por esas odiseas vitales de viajeros anónimos que, embarcados en cascarones de nuez, se lanzaron a la conquista del Pacífico.

2) F. P .- Se agradece cuando un autor nos descubre hechos históricos apenas conocidos. ¿Qué te atrajo sobre este episodio protagonizado por la nao Santa Ysabel para novelar su participación en la jornada de las islas Salomón?
J. A. C.- La incertidumbre acerca de su destino de la Santa Ysabel. En la fuente principal que hay sobre la expedición de Álvaro de Mendaña a las islas Salomón, escrita por el piloto mayor de la flotilla, se menciona la “extraña” desaparición de la nao una noche de buena mar y viento en calma, y no halló ningún rastro de ella pese a que dedicaron unos días a buscar los restos de su posible naufragio. ¿Quién puede quedarse indiferente ante tamaña incógnita? Y sentí inmediatamente el deseo, casi la necesidad, de escribir qué ocurrió con ese barco.

3) F. P.- Pese a la desaparición de esta nao, la historia que planificas es muy verosímil. En la nota histórica que acompaña al cuerpo de la novela explicas la documentación en la que te basaste para dotar a la trama de esa verosimilitud. ¿Tenías claro el esquema del viaje que seguiría la Santa Ysabel, o iba parejo a la documentación que recopilabas?

J. A. C.- En realidad, el primer tercio de la novela sigue con bastante fidelidad el itinerario de la flota como aparece en los libros de historia. Es a partir de la separación de la nao cuando, digamos, el novelista toma el timón para narrar qué pudo ocurrirle a aquella nao y sus tripulantes, intentando hacer indistinguibles la realidad histórica de la ficción.
En cuanto al esquema del viaje que seguiría la Santa Ysabel, lo cierto es que me lo fueron soplando los hallazgos más actuales de investigadores australianos y polinesios, que sitúan a la nao en alguna de las islas Salomón o en las costas de Australia orienta. Después, a medida que profundizaba sobre el siglo XVI y me documentaba mejor, en especial en asuntos médicos y cartográficos, fui modificando algunos episodios y añadiendo otros. Y el “tornaviaje” por el Pacífico sur fue algo que se le ocurrió a uno de los personajes, el piloto de la nao, hombre curioso y entendido de las cosas de la mar. Yo no tuve nada que ver.

4) F. P.- En Las islas de Poniente el lector se encuentra con un amplio elenco de personajes que conforman esta expedición. ¿Te resultó muy difícil reunir a unos personajes que se ajustaran a las jornadas que se realizaban en el siglo XVI, sobre todo teniendo en cuenta que había que enrolar a tripulantes y colonos ante un incierto viaje como este?

J. A. C.- A la hora de trabajar los personajes, tuve la enorme fortuna de encontrar la relación de los tripulantes y pasajeros de la expedición, que se conserva en el Archivo General de Indias. Aunque una simple lista nada te diga sobre la personalidad y vida de cada uno de ellos, tener sus nombres, apellidos y ocupaciones, fue como poseer el cabo de la madeja para desarrollarlos posteriormente.
La documentación existente sobre esta y otras expediciones, me ayudó a hacerme una idea del tipo de gente que se embarcaba en una aventura así y conocer sus motivaciones y esperanzas. Allí iban soldados y marineros en busca de fama y fortuna, oficiales, presos que se enrolaron a cambio de obtener la libertad, ricohombres con sus pajes y criadas, y un buen grupo de familias humildes, con mujeres y niños, como en esos buques llenos de emigrantes que zarpaban de Galicia rumbo a la Argentina el siglo pasado. Pero sólo los marineros más experimentados y el grupo más cercano a don Álvaro de Mendaña sabían realmente las dificultadas y peligros a los que se enfrentarían a lo largo de la expedición.

5) F. P.- Supongo que más de un personaje te pondría en un buen aprieto a la hora de atarlo en corto para que se ajustase a la perspectiva que habías establecido para cada uno de ellos, con el añadido de que en la novela el lector se encuentra con un elenco numeroso. ¿Planificas su personalidad desde un principio o va evolucionando según su participación en los episodios en los que toman parte o les influye?

J. A. C.- Un poco de las dos cosas. Una parte importante de la planificación de la novela fue construir perfiles más o menos claros de los personajes principales. Pero luego, la propia escritura de la novela, de cada episodio, de cada descripción o diálogo, te obliga a meterte tanto dentro de la cabeza de cada uno de ellos que acaban teniendo independencia y vida propia. Y cuando un personaje está tan definido, se vuelve más intrusivo y te “exige” que seas coherente con la personalidad que tú mismo le has dado. Algunos no me dejaron, literalmente, que pusiera en su boca palabras que no querían decir.
Los personajes secundarios han sido más imprevisibles. Cuando planificas la historia están poco definidos, como siluetas en la niebla, pero a medida que avanzas en la escritura y te acercas a cada episodio, van saliendo del limbo para pasar de largo o quedarse con peso propio. Un ejemplo: la niña Frasquita, que en principio iba a ser un personaje de relleno, alzó la voz para decir “aquí estoy yo” y me fue hechizando de tal manera que no tuve más remedio que dejarla corretear por las cubiertas de la nao. Algo parecido me ocurrió con Félix Carrasco o con el bachiller Herrera.

6) F. P.- Entre ellos destaca la peculiaridad del protagonista y narrador: el mestizo Juan Torres. Me quedé prendado de este personaje desde las primeras páginas, sobre todo porque sus inicios me recordaban a los famosos pícaros del Siglo de Oro. ¿Por qué te decides por tan singular narrador? ¿Tienes claro cuándo utilizar una voz narrativa u otra en un relato o novela?

J. A. C.- Juan Torres es buena gente, uno de esos tipos abiertos que te cae bien al primer vistazo. Çsi hubiéramos podido conocernos y charlar al amor de un buen fuego, delante de unas copas de vino, seguro que nos habríamos llevado estupendamente, y no se habría puesto a alardear de sus muchas aventuras para no apabullarme.
Bueno, bromas aparte. Para el narrador y protagonista de la novela necesitaba un personaje consistente, en el que percibiera claramente el tránsito de la inocencia a la madurez. Aunque algo calavera y bregado en las cosas de este mundo, Juan Torres inicia la singladura con un amor platónico e inalcanzable por una mujer y finaliza con otro más sólido por otra, comienza inocente de violencias y acaba cometiendo homicidio, parte sin vocación y torna casi médico, etcétera. Esta mefamorfosis de Juan Torres es también la de muchos otros personajes secundarios, que se transformarán, para bien o para mal, a lo largo del viaje.
La voz narrativa es quizá el primer problema al que uno se enfrenta al comenzar un cuento o una novela. Hay ocasiones en las que la propia historia te la pide a gritos y otras en las que tienes que darle vueltas y hacer ensayos hasta encontrarla
Para darle más verosimilitud a la novela, yo quería hacer de Las islas de Poniente una crónica, a semejanza de las crónicas que nos han llegado de los viajes y expediciones del siglo XVI, y la primera persona era inevitable.

7) F. P.- Dada la larga lista de personajes, el narrador tiene alguna dificultad de relatar varios episodios tal y como sucedieron. ¿No supone un inconveniente el haber elegido la narración en
primera persona, sobre todo desde el punto de vista objetivo de su narración?

J. A. C.- Cada voz narrativa tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Es cierto que usar la primera persona en una novela con tantos personajes es complicado, pero, como comentaba más arriba, también tiene ventajas importantes, como la cercanía y verosimilitud, que era uno de los objetivos de esta narración.
Además, se trata de una historia que transcurre fundamentalmente en el microcosmos de un navío, donde los chismes, hablillas y rumores son la norma y donde hasta el secreto mejor guardado acaba saliendo a la luz, lo cual facilita que un cronista, que además ejerce de médico, pueda tirar de muchos hilos para confeccionar una tela bien tejida.
(Archivo General de Indias-Sevilla)
8) F. P.- Entre los muchos personajes de Las islas de Poniente llama la atención el visionario Figueroa y su profecía de la salvación. ¿Por qué lo incluiste entre los que embarcaron en la nao Santa Ysabel? Aunque como contrapartida está la figura del peculiar padre Saavedra, que me provocó alguna sonrisa.

J. A. C.- Esta ha sido mi primera novela histórica y una de las cuestiones que más me preocupaban era poblar el siglo XVI de personajes de ese siglo, y no utilizarlo como un simple escenario fondo, habitado por personajes con los valores y actitudes del siglo XXI.
Aquella fue una época en la que se vivía la religiosidad con gran convicción y en la que, por desgracia, también había mucha gente que creía en supersticiones, quimeras, adivinaciones y presagios. En especial en situaciones límite, donde la vida pende constantemente de un hilo. Un campo abonado para hombres como Figueroa, en el que confluyeran la ambición de poder y el deseo de manejar los hilos del destino.
Y, por supuesto, en todas las expediciones, por tierra o por mar, iban uno o varios sacerdotes para dar apoyo espiritual a heridos y dolientes, imponer los santos óleos a los moribundos y atraer a la verdadera fe a los pueblos con que se tropezaran. De ahí sale el padre Saavedra, un contrapunto al fanático Figueroa, con sus luces y sus sombras.

9) F. P.- Me atrajeron los instrumentos por los que se rigen los pilotos para conocer la ruta que tienen que llevar, calcular los datos que les son necesarios para la navegación o cómo buscar los vientos que les sean favorables. En un jornada tan larga e incierta, las cartas náuticas suponían más bien una dificultad que una ayuda para los pilotos, como se refleja en algunas escenas relatadas por Juan Torres. ¿No realizaban un viaje un tanto a ciegas dadas las carencias que tenían algunas de las que utilizaban?

J. A. C.- Precisamente en eso estriba la grandeza de aquellas expediciones. La exploración del océano Pacífico y de las Regiones Australes se hizo a costa de muchos ensayos náuticos y cartográficos, muchas desventuras y muchas muertes. Eran los inicios de la Edad Moderna y de un mundo en rápida evolución que, como no podía ser de otra forma, también afectaba a los instrumentos de navegación: el astrolabio, la corredera, la ballestilla o la brújula, que usaban desde hacía tiempo en el Mediterráneo, pero cuyo uso no se dominaba en las grandes travesías oceánicas, a causa de la diferencias entre el Polo Norte magnético y el geográfico.
Quizás aquellos navegantes no eran conscientes de ello, pero con sus arriesgadas expediciones estaban trazando el mapa del mundo como lo conocemos hoy en día. Sus diarios de abordo corregían y rellenaban constantemente las cartas y atlas de la época, ya fuera con el descubrimiento de un continente o de un simple islote.
Un ejemplo de ello fue el descubrimiento del “tornaviaje”; es decir, la manera de navegar el Pacífico desde Asia hacia América. Un barco que saliera de Méjico para Filipinas tardaba unos dos meses en hacer la travesía “de ida”. Pero con los barcos e instrumentos de navegación que había entonces era imposible volver por la misma ruta. Tuvo que pasar medio siglo de intentos frustrados, naufragios y naves desparecidas para que, en 1565, Urdaneta encontrara la forma de hacerlo.
(Pedro Fernández de Quirós)
10) F. P.- El narrador trata de aproximarse lo máximo posible al español utilizado a finales del siglo XVI, efecto con el que logras que el lector tenga la sensación de leer una obra clásica. Supongo que consultarías fuentes documentales que te sirvieran de base para adaptar la narración de Juan Torres al español hablado en el Siglo de Oro.

J. A. C.- ¡Buf! El lenguaje fue el verdadero desafío de esta novela: encontrar un punto de equilibrio donde el uso del castellano antiguo enriqueciese la narración sin hacerla pesada o indigesta.
Las primeras fuentes que consulté, y que me familiarizaron con ese lenguaje y me animaron a utilizarlo, fueron las propias relaciones de la época de los descubrimientos. Por mencionar algunas: Pigaffeta sobre la primera vuelta al mundo, Bernal Díaz del Castillo, sobre la conquista de Méjico, las cartas de Hernán Cortés al rey, y por supuesto la relación de Pedro de Quirós sobre la expedición de Mendaña. Pero son muchísimas, de verdad. Al leerlas me metía verdaderamente en sus expediciones y me empapaba del espíritu de la épocas. Parece mentira que, a pesar del analfabetismo reinante, simples soldados o marineros fueran capaces de escribir sus crónicas con un lenguaje popular y fresco.

11) F. P.- Mientras leía Las islas de Poniente tuve la sensación de que disfrutaba de una lectura de corte clásico, empezando por el protagonista y narrador Juan Torres. ¿Lees muchos autores clásicos? ¿Y cuáles son tus referentes?

J. A. C.- No muchos, tengo que confesar que a los autores clásicos los tengo algo olvidados desde mis años de bachillerato. Pero una de las estrategias que emplee para empaparme de la mentalidad de la época, sus costumbres y su lenguaje fue releerme El Quijote. Y me ayudó mucho, claro.
Mis relaciones más recientes con la literatura clásica son a través del teatro. Me gusta ir al festival de teatro clásico de Mérida o asistir a las representaciones de obras como El alcalde de Zalamea, Fuenteovejuna, etcétera.
En cuanto a nuestra segunda hornada de clásicos, si se puede llamar así a los escritores de la Generación del 98, tengo debilidad por Pío Baroja y su trilogía del mar.

12) F. P.- Se percibe una exhaustiva labor de documentación para planificar y desarrollar la trama. En la Nota Histórica explicas el proceso documental en el que te basaste para construir la historia que relata Juan Torres en primera persona. Tal y como está desarrollada, me dio la sensación de que eres muy meticuloso a la hora de ajustarte a la época en la que te ubicas. ¿Con qué fase disfrutas más en la planificación de una novela?

J. A. C.- La documentación es la piedra angular que sustenta a la novela histórica. Si aquella falla, la novela hace aguas por todas partes, así que me gusta ser exhaustivo. Incluso aunque al escribir no utilices todo lo que has aprendido, la documentación siempre te ayuda a meterte de lleno en el ambiente de la época.
Pero, respondiendo a tu pregunta, una de las cosas que más me gusta es meter en el argumento de la novela detalles, curiosidades y carambolas históricas, que son más abundantes de lo que pueda parecer. Creo que le dan más chispa a la historia.

13) F. P.- Como escritor de novela histórica, ¿cómo ves el panorama nacional en este género literario? Soy de los que opinan que hay buenos autores del género en España, y que no tienen mucho que envidiarles a los foráneos que tienen más renombre. ¿Hay algunos que atraigan más tu atención e incluso influyan en tu estilo narrativo?

J. A. C.- La novela histórica en España la veo con mucha fuerza y músculo. Es un género que se ha ido abriendo paso en el coto casi exclusivo de los autores foráneos, aportando una temática más cercana y centrada en nuestra propia historia, que es algo que desde hace tiempo se echaba en falta.
A los autores consagrados no dejan de sumarse nuevas voces, frescas y de calidad, que se van abriendo hueco en las estanterías y expositores de las librerías y plataformas online. Leo mucha novela histórica, pero el tiempo no me alcanza para conocer a todos los autores. Algunos me gustan más otros menos, como supongo que le ocurre a todo el mundo, pero en general prefiero a los que emplean un estilo más clásico y dejan discurrir la trama sin llevar al lector de sobresalto en sobresalto.
14) Con esta situación excepcional e inesperada que vivimos, provocada por la pandemia del COVID-19, se presenta un futuro incierto para la economía nacional. El sector editorial tendrá que mirar con lupa las novelas que quiera publicar, por lo que entiendo que los escritores tendréis que redoblar vuestro trabajo y esfuerzo para que las editoriales publiquen los manuscritos que les presentáis.
J. A. C.- Publicar en España siempre ha sido difícil. Somos muchos los que escribimos y cuesta hacerse un hueco en el mundo editorial tradicional. Esta pandemia tan fulgurante e imprevisible nos está descolocando a todos, incluidos autores y editoriales, nadie sabe bien qué va a suceder mañana y se hace casi imposible pronosticar por dónde van a ir las cosas. En mi caso, seguiré apostando por hacer bien los deberes y escribir lo mejor que sé.

15) F. P.- Y ya para terminar, ¿puedes adelantarnos algo sobre tu próxima novela?

J. A. C.- Soy algo supersticioso con estas cosas y me da un poco de vértigo hablar sobre algo que aún está en el banco del carpintero. Por eso, solo te contesto que esto trabajando en otra novela ambientada en la misma época que Las islas de Poniente, el increíble siglo XVI.

Nota: Biografía, portada de la novela y fotografía del autor, tomadas de la web de Pàmies. Láminas de las islas Salomón y de Pedro Ferández de Quirós, tomadas de Wikipedia. Imagen del Archivo General de Indias en Sevilla, tomada de la web Andalucía.org. 













martes, 30 de junio de 2020

El paseo de los Canadienses, de Amelia Noguera.




















Datos técnicos:


Título: El paseo de los Canadienses.
Autora: Amelia Noguera.
Editorial: Berenice (Grupo Almuzara).
1ª edición: noviembre/2019.
Encuadernación: rústica con solapas.
ISBN: 978-84-180089-01-5.
Idioma: español.
Nº pág.: 384.


Sinopsis:

Desde el exilio, azucena, ya anciana, narra cómo ella y Martina, la nieta rica de la propietaria de una fábrica de naranjas, se convirtieron en amigas inseparables en la llamada “carretera de la muerte”. El general franquista Queipo de Llano se disponía a tomar Málaga y, sin armas ni apoyo del gobierno, los milicianos republicanos desertaron. Miles de mujeres, niños y ancianos emprendieron entonces una huida desesperada hacia Almería por la carretera que bordeaba el mar: el hoy conocido como Paseo de los Canadienses.

Junto al emotivo y hermoso relato de amistad, un nutrido elenco de personajes, reales en su mayoría, completan el riquísimo entramado histórico: un piloto italiano que ametralló a quienes “corrían”; el escritor y filósofo Arthur Koestler, condelado a muerte por Queipo; el periodista canadiense que acompañó al médico Norman Tethune en el auxilio de los refugiados, una enfermera del Socorro Rojo Internacional que los atendió en Almería...Sus diferentes puntos de vista brindan al lector el caleidoscopio veraz y desgarrador de quienes vivieron aquella masacre. Esta memorable novela de Amelia Noguera nos sumerge en un episodio lastimosamente olvidado de nuestra Guerra Civil y presta voz a sus víctimas, unas y otras.



Opinión Personal:



La narrativa de la escritora madrileña Amelia Noguera se caracteriza por su buen hacer literario, el toque personal que le a su estilo narrativo y su implicación con la problemática social través de sus novelas. El lector comprobará cómo en ellas refleja temas con los que atrae su atención y le invita a reflexionar ante problemas que en algunos casos pasan desapercibidos, caso de Prométeme que serás delfín (reseña), o incide en el papel que desempeña la mujer en sociedades cuya labor es muy marginal, como lo refleja en La marca de la luna (reseña), o el coraje que muestran en episodios tan extremos y crueles, como los que se describen en El paseo de los Canadienses. El lector percibe en sus novelas la rigurosidad con que realiza la labor de documentación, no solo por el hecho de que tenga la sensación de realizar un viaje literario en el tiempo a la época en la que se desarrolla la trama, sino también en la forma de enfocar los episodios históricos, con el aliciente de que la plasticidad está muy presente en ellos, por lo que ayudan a percibir los diferentes matices que se reflejan en las subtramas en las que cobran protagonismo los episodios históricos. Por eso, pese a que El paseo de los Canadienses es la primera incursión de la escritora madrileña en la novela histórica, quienes hayan leído alguna de sus obras anteriores, bien sea La pintora de estrellas (reseña) o La marca de la luna, o ambas, recordarán los episodios históricos que se relatan en los títulos que acabo de citar.
(La Desbandá-febrero 1937).
En su primera incursión en la novela histórica, Amelia Noguera se sumerge en uno de los episodios más cruentos, dolorosos, y al mismo tiempo lastimosamente olvidados de nuestra Guerra Civil, como fue la masacre que se produjo en la carretera Málaga-Almería, porque los malagueños optaron por abandonar su ciudad ante la inminente entrada de Queipo de Llano al frente de las tropas sublevadas. Y esta primera incursión la hace de forma espectacular, porque el lector es partícipe de una historia contada con realismo e imparcialidad. La autora consigue convertirse en mera transmisora de unos testimonios que relatan a la escritora ficticia diversos personajes que tuvieron relación directa con el hecho que se conoce popularmente como la Desbandá. En mi modesta opinión, me atrevo a decir que el gran acierto de Amelia Noguera es conferir la trama como una novela testimonio, porque en todo momento tuve la sensación de que acompañaba a la escritora ficticia en la fase de documentación, en la que consiguió reunir a varios testigos en el lugar de la masacre, quienes le relataban los tristes y dolorosos episodios que habían sucedido hacía ya varias décadas, pero que se los contaban de tal forma que los protagonistas no habían olvidado la pesadilla vivida en aquel escenario dantesco, en el que no se daba crédito a la matanza de la que fueron víctimas civiles indefensos. Sin embargo, pese a la dureza de las escenas que se describen a lo largo de los capítulos, sobre todo las que tienen lugar en la llamada carretera de la muerte, el lector se encontrará con una historia tratada con respeto, sensibilidad y emotividad. Creo que un claro ejemplo de lo que acabo de comentar es la relación de agradecimientos que la autora refleja antes del cuerpo de la novela, así como las citas que elige de los poetas Juan Gelman y Rafael Alberti, cuyos fragmentos hacen referencia al conocimiento de la verdad y a un despiadado crimen todavía no castigado.

Sin duda alguna, Amelia Noguera planificó la trama de El paseo de los Canadienses de tal forma que el lector no perdiera detalle de todo lo que sucedía a lo largo de los 31 capítulos en los que se estructura, más los testimonios de personajes que completan el relato que en primera persona le hace Azucena, ya en edad avanzada, a la escritora ficticia. A la estructura de novela testimonial hay que añadir el sello personal que caracteriza su estilo narrativo, si bien en esta ocasión diría que es más directo, sin rodeo alguno, porque la autora tiene claro que es la forma con la que provocar un mayor impacto en el lector a lo largo del desarrollo de la trama. Es consciente que los testimonios que se intercalan en el relato de la voz narrativa puede ralentizar el ritmo de lectura; sin embargo, en mi caso, estas interrupciones no supusieron obstáculo alguno, incluso diría que todo lo contrario, porque me atrajeron todos los relatos que se aportaban, aunque he de reconocer que estuve muy pendiente de las testificaciones que aportaban el espía, filósofo, escritor y corresponsal de guerra Arthur Koestler —no por conocer la figura de este personaje, pues me era desconocido, sino porque me preguntaba cómo terminó en prisión y fue condenado a muerte—, el sobrecogedor testimonio de la enfermera del Socorro Rojo Internacional, el aportado por el médico canadiense Norman Tethune o el de una presa de la cárcel de Málaga, al igual que me preguntaba qué justificaciones podían aportar tanto el piloto de la ALI italiana como el falangista del buque de guerra Canarias, partícipes directos en la masacre. A esta estructura hay que añadir las subtramas que se intercalan y enriquecen la trama, tanto la que origina la marcha de Isabel y su hija Azucena hacia Almería, como la que desencadena los episodios que tienen como desenlace el exilio al que se refiere la narradora, así como la relación que se forja entre ellas durante la Desbandá.
(Málaga-Guerra Civil Española)
El paseo de los Canadienses es una novela dura, cruenta, con escenas realmente espeluznantes, e incluso dantescas, y que por momentos cuesta digerir. Las cuatro mujeres ya mencionadas en el párrafo anterior tienen un papel destacado, sobre todo si de esas escenas forman parte, de una forma u otra, Azucenas y Martina, dos niñas que tendrán que acostumbrarse a convivir con la muerte. Le sorprenderá  la madurez que muestran en situaciones en las que uno se pregunta cómo unas niñas son capaces de presentar tal entereza ante el espectáculo dantesco que presencian en la llamada carretera de la muerte, aunque también protagonizan algunas escenas que se desarrollan en Almería y que impresionarán al lector por sus reacciones, al igual que otras que se suceden en Málaga a lo largo de varios capítulos. Sin embargo, en ocasiones me sorprendía la inestabilidad que se percibe en sus madres en determinados episodios, y cómo tienen que ser sus hijas las que tomen las decisiones que tendrían que haber tomado sus progenitoras, aunque me decía que esa indecisión que muestran en algunas ocasiones es reflejo de la responsabilidad que tienen porque su principal preocupación es mantener la integridad de sus hijas, para así poder cumplir el objetivo que se habían marcado: llegar a Almería. Pero también el lector estará pendiente de las reacciones de la abuela de Azucena, Ángela, un personaje que estoy seguro que atraerá su atención desde las primeras páginas. Ángela es un personaje con carácter, que tiene muy claro cuál es el bando que le corresponde, y no duda en tomar las decisiones que sean necesarias para proteger a su familia, aunque tenga que mover los hilos que pueden ayudarle, incluso sabiendo que esta ayuda supone para ella correr cierto riesgo. Pero tampoco duda en socorrer a quienes sabe que son republicanos, porque son conscientes de que hará todo lo posible por auxiliarlos y evitar que sufran un castigo injustificado, como se podrá comprobar en algunas fases de la novela, sobre todo desde que los sublevados ocupan la ciudad a la que los republicanos llaman Málaga la Roja.

Pese a que las localizaciones atraen también la atención del lector, por el carácter visual y la plasticidad que se percibe en los espacios por los que se mueven los personajes, El paseo de los Canadienses es una novela de personajes, todos ellos de carne y hueso, como nos gusta decir cuando nos encontramos con unos personajes bien construidos, creíbles y ricos en matices, como ya es habitual en la narrativa de Amelia Noguera, en cuyo elenco intercala ficticios con reales, que son la gran mayoría de los que desfilan por las páginas de esta novela. Pero este conflicto fratricida hace que uno se fije más en las relaciones y reacciones de éstos en determinadas situaciones, sobre todo cuando su integridad física está en juego. En este sentido, me preguntaba hasta qué punto se estrecharía el vínculo entre dos personajes de ideología contraria, como son Isabel y Fernanda. La autora supo cómo mantener el equilibrio entre ambas, amparándose o bien en la relación que cada vez se presiente más estrecha entre sus hijas, cuyo vínculo comienza a forjase en la carretera de Almería; o bien a través del personaje de Ángela, como contrapeso entre dos personajes de ideología contraria, aunque con el paso de los capítulos me preguntaba si la cordura que se mantenía en ese trato se vería truncada ante el cariz que tomaba el enfrentamiento fratricida y la fuerte personalidad de las dos mujeres. Sin duda alguna, quien se interesen en conocer uno de los episodios más cruentos y a la vez tristemente olvidados de la Guerra Civil Española, tienen en El paseo de los Canadienses una magnífica novela coral en la que se relatan unos hechos que bien pudieron haber ocurrido tal y como se lo relatan la escritora ficticia los testigos presenciales que deciden sacar a la luz unos pasajes de los que quieren dejar constancia sobre lo que sucedió realmente en el éxodo malagueño conocido popularmente como Desbandá.



Biografía:



Amelia Noguera, madrileña, es graduada en Humanidades, ingeniera informática, posgrado en Didáctica de la Historia y las Ciencias Sociales e Innovación educativa, y cursa en la actualidad el Doctorado en Literatura e Historia. Además de novelista, es traductora, investigadora y profesora. Ha publicado “La marca de la luna” (Roca Editorial, 2014), “La pintora de estrellas” (reseña) (Suma de letras, 2015), “Prométeme que serás delfín” (Suma de letras, 2016) y “Escrita en tu nombre” (Berenice, 2017). "El Paseo de los Canadienses" es su primera incursión en la novela histórica. Con referencias literarias muy dispares, sus obras rezuman intimismo y emoción al tiempo que expresan una inquietud social muy marcada. Varias de sus novelas han sido traducidas ya a otros idiomas con enorme éxito.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de Almuzara. Imagen de la Carretera Málaga-Almería, tomada de la web de Cadena SER. Imagen de Málaga durante la Guerra Civil Española, tomada de la web de Pinterest. Fotografía de Amelia Noguera, tomada de la web Todoliteratura. 



jueves, 25 de junio de 2020

Entrevista a Marta Currás, autora de La memoria de las olas.

















El día 14 de mayo reseñé en este blog La memoria de las olas (reseña), de Marta Currás, novela con la que se alzó ganadora de la XXII Edición del Premio Literario Nostromo. Vamos a conocer un poco más a la autora y el entresijo que oculta esta obra galardonada, de la que comento al inicio de mis impresiones que forma parte del grupo de lecturas de las que cuesta despedirse por lo cómodo que me sentí mientras me sumergía en sus páginas. Entiendo que es una autora de la que hay que estar muy pendiente de sus próximas publicaciones, por la calidad de sus trabajos literarios, ya que también leí muy buenas críticas reseñas sobre su ópera prima, Templados por el sol, mecidos por el viento.

Biografía.-

(Madrid, 1975) vive en Galicia desde los catorce años, es Bióloga de profesión y ha trabajado en laboratorios de Microbiología y Bioquímica durante casi veinte años. Lectora voraz desde los tres años, escribe e imagina sus propias historias desde niña. Ha sido finalista en diversos concursos de microrrelatos y cuentos, consiguiendo así publicar algunos de sus textos. Desde hace algún tiempo también se dedica a la escritura de novelas. Templados por el sol, mecidos por el viento (Círculo de lectores, 2018) fue su primera novela publicada, inspirada en uno de sus viajes por la costa oeste estadounidense. La memoria de las olas es su segunda novela.

Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista, Marta. Espero que tras esta batería de preguntas sientan más interés por La memoria de las olas quienes no la hayan leído todavía.

Marta Currás.- Muchas gracias a ti por tu reseña y por permitir que tus seguidores puedan ver otra perspectiva de La memoria de las olas. Me alegra mucho que te haya gustado y que te hayas sentido tan cómodo con su lectura, me divertí mucho escribiéndola y creo que eso se nota.

1) F. P.- Enhorabuena por alzarte con este galardón. Supongo que, a parte de reconocer la calidad literaria de tu novela, significa una buena inyección de adrenalina para afrontar con ilusión nuevos proyectos literarios.
(XXII Edición Premio Literario Nostromo)
M. C.- Gracias. Sin duda, el reconocimiento como ganador o finalista en un concurso literario es todo un empujón de ánimo para un autor novel. Ya había llegado a finalista del premio Círculo de Lectores con mi primera novela “Templados por el sol, mecidos por el viento”, y ganar el premio Nostromo con mi segundo manuscrito me convenció de que esto de escribir historias no solo me hacía disfrutar a mí sino que podía entretener y gustar a otros lectores.

2) F. P .-La memoria de las olas es la segunda novela que leo de este Premio literario. Me sorprende la gran calidad del catálogo de títulos que lo conforman. Entiendo que quienes decidís presentar vuestros manuscritos sabéis que hay mucha dificultad para alzarse con el galardón.

M. C.- Sí, antes de presentar el manuscrito al premio Nostromo hice una pequeña investigación acerca de los ganadores para calibrar mis posibilidades y pensé que lo tendría complicado. Además, solo una mujer lo había ganado en veintiuna ediciones. Pero esta novela fue muy especial para mí desde el principio y decidí confiar en ella y en mi instinto. Los integrantes del jurado son todos unos lectores veteranos y exigentes, y fue todo un honor conocerles y que me contaran el proceso que siguen para elegir al ganador de sus novelas. Este premio ha sido un regalo en todos los sentidos.


3) F. P.- El Premio Literario Nostromo tiene la particularidad de que el mar tiene que estar muy presente en las tramas de las obras que se presentan a este concurso. Las historias y leyendas que hay sobre la costa gallega conforman un rico caladero al que se le puede sacar rendimiento literario.

M. C.-Sin duda. Siempre me ha atraído mucho el océano Atlántico y he pasado la mayor parte de mi vida en la costa de Galicia, por lo que conozco muchas de las leyendas alrededor del mar. También me gusta mucho la idea de que tanto el clima como la arquitectura y la vida en las ciudades costeras dependa en gran medida del océano. Me gustaba la idea del mar como un protagonista más de la historia, o como una especie de director de orquesta en las vidas de los personajes.

4) F. P.- La mayor parte de la trama de La memoria de las olas se desarrolla en Vigo. ¿Tenías ya alguna idea preestablecida en cuanto a su localización temporal y espacial? ¿Qué criterio sigues para ubicar ambas localizaciones en tus novelas?

M. C.- Mi historia con Vigo no ha sido fácil. Siempre digo que han sido dos veces las que me vine a vivir a esta ciudad y ninguna de las dos veces quería hacerlo. Yo soy de Madrid, aunque siempre he pasado los veranos en la ría de Pontevedra. A los 14 años vine a vivir a Vigo con mi familia y después me mudé a Santiago para acabar la carrera y empezar a trabajar. Una oferta de trabajo me devolvió a Vigo, donde vivo desde 2001 y donde han nacido mis hijas.
La idea de La memoria de las olas surgió un día al pasar por delante de las ruinas de la Panificadora. Me pregunté cómo habría sido aquella fábrica de pan en sus comienzos y pensé en su localización privilegiada, en un alto frente al mar. De la asociación de ambas ideas surgió el germen de la historia y enseguida me di cuenta de que le debía un homenaje a la ciudad en la que he pasado la mayor parte de mi vida. Investigar sobre su historia, su urbanismo y su sociedad hizo el resto, y ya no he vuelto a mirar a esta ciudad con los mismos ojos.

5) F. P.- La trama es un verdadero engranaje. Habrás tenido que hilar muy fino para que encajaran todas las piezas porque, como se soltara una sola, costaría mucho trabajo enderezar su rumbo.

M. C.- Siempre me han gustado las novelas de personajes y de historias cruzadas y me atraía el desafío de componer un argumento sólido a partir de varias subtramas aparentemente independientes. El problema viene, como tú dices, a la hora de establecer las conexiones sin dejarse nada atrás o cabos sueltos que dejen al lector con dudas. El proceso de corrección de la novela fue más complicado de lo habitual por este motivo, de hecho durante la primera revisión hice más de mil anotaciones en el texto y llegué a desesperarme unas cuantas veces.

6) F. P.- Para conseguir este equilibrio hay que realizar una exhaustiva tarea de documentación. ¿Tuviste mucha dificultad a la hora de conseguir la información que necesitabas? ¿Te basaste más en los archivos documentales o también te asesoraron especialistas en materias que necesitabas para desarrollar la trama?

M. C.- Tengo la suerte de disfrutar muchísimo de la investigación para la trama. Me encanta bucear en los libros y recomponer la historia con las piezas que voy encontrando. Escribir sobre el Vigo de 1925 resultaba además muy complicado porque la ciudad ha cambiado muchísimo desde entonces. Además de consultar las publicaciones de la época y otros libros sobre la Historia de la ciudad, tuve la suerte de poder contactar con algunos expertos que me proporcionaron los detalles que necesitaba. Una vez construido en mi mente el retrato y el plano de la ciudad en esos años, me resultó bastante más sencillo imaginar a los personajes moviéndose por ella.
(Panificadora de Vigo)
7) F. P.- El lector agradece que la documentación que se le facilita se reparta entre la voz narrativa y los diálogos entre los personajes. ¿Tienes claro cuando debes utilizar un interlocutor u otro para que fluya la información sin abrumarlo?

M. C.- Pues no soy nada técnica escribiendo. Dejo que la historia fluya como si la estuviera leyendo en mi mente y los diálogos aparecen cuando “escucho” hablar a los personajes. Es durante la fase de corrección cuando me paro a equilibrar las partes descriptivas que pueden resultar demasiado densas o técnicas, introduciendo la información en algún diálogo, si es posible y la escena lo admite.
Algo que me ha gustado mucho del feedback que me dan los lectores, es que muchos de ellos consultaron en internet los datos que aparecían en la novela para verificarlos (suelo tener bastante cuidado en la selección de mis fuentes para que toda la información sea verídica) y muchos fueron un paso más allá y aprendieron muchas cosas que no sabían sobre la historia de Vigo.

8) F. P.- ¿Con qué fase de la planificación de una novela disfrutas más?

M. C.- Me gusta mucho desarrollar la idea inicial. Para ello, suelo usar una libreta en la que voy anotando posibles tramas y todas las ideas que se me van ocurriendo. Hago dibujos, esquemas y una vez que tengo todo listo para empezar a escribir, voy planificando cada capítulo a mano en mi cuaderno. Me encanta dibujar y escribir a mano, y creo que la parte más creativa de la novela es la que llevo a cabo en esas libretas.

9) F. P.- Y después del trabajo y tiempo empleado para que tu proyecto literario se hiciera realidad, el escollo más difícil es encontrar algún editor que apueste por él, y decida publicarlo, sobre todo si se trata de un escritor novel.

M. C.- Personalmente, nunca me he puesto como meta el publicar o vender. Siempre escribo historias que me dejen satisfecha como lectora, y ese es mi objetivo cada vez que me pongo a trabajar algo nuevo, ya sea un relato o una novela larga. Cuando terminé mi primera novela, la dejé reposar unos meses y al releerla pensé que podría ser publicable. Después de investigar mucho en las redes, me pareció que el concurso de Círculo de Lectores podía ser una buena opción y que tenía posibilidades de llegar a finalista. Así fue y después me ofrecieron publicar la novela. Con “La memoria de las olas” me pasó algo parecido, solo la envié al premio Nostromo porque reunía todos los requisitos y me parecía que tendría posibilidades de quedar entre las favoritas del jurado. Creo que para un escritor novel es crucial realizar esa investigación de mercado y ser muy realista en cuanto a las editoriales o concursos que pueden ajustarse a las características del manuscrito. Desde mi punto de vista, enviar indiscriminadamente tu propuesta a todas las editoriales sin hacer un trabajo previo para decidir a cuales se ajusta más el manuscrito, produce mucha frustración.

10) F. P.- Volviendo a la novela, es habitual encontrarse en las tramas con saltos temporales al pasado. Sin embargo, en esta ocasión son saltos temporales, pero hacia adelante. ¿Por qué utilizas este recurso literario en esta obra? Para mi fue muy acertado su empleo, porque incita al lector a conocer lo que le pasó al personaje hasta llegar a ese desenlace.

M. C.- En este caso, la trama requería que una parte sucediera en el futuro, y me pareció que incluirla como saltos en el tiempo, intercalados entre las historias de los personajes era una buena manera de aumentar la intriga. Además, el primer capítulo de ese “futuro” comienza con un anuncio que un día vi colgado de una cafetería en Madrid. Por aquel entonces ya trabajaba en la idea de la novela y ese anuncio hizo saltar la chispa de la trama futura, así que me encantó incluirlo.
También aproveché alguno de esos capítulos del futuro para enlazar “La memoria de las olas” con mi anterior novela, “Templados por el sol, mecidos por el viento”.
(La Boya Submarina-Antonio Sanjurjo-Vigo)
11) F. P.- La voz narrativa menciona a la Boya Submarina. Siempre pensé que Isaac Peral era considerado el inventor del submarino. Craso error.

M. C. Bueno, el hombre llevaba ya mucho tiempo intentando moverse debajo del agua cuando Isaac Peral o Sanjurjo Badía desarrollaron sus inventos. La Boya Submarina es el diseño de un ingeniero e inventor gallego afincado en Vigo y es un artilugio increíble que puede visitarse en el Museo del Mar. La diferencia del invento de Sanjurjo Badía con otros submarinos era su forma de cruz, con la que aseguraba el depósito de aire suficiente para el tripulante de la embarcación, cuya misión iba a ser la de colocar bombas bajo los barcos enemigos. Me gustó mucho descubrir a un inventor como Sanjurjo Badía, tan imaginativo y con unas ideas totalmente “fuera de la caja”. Cuando empecé a escribir la novela ya tenía claro que habría unas escenas bajo el agua pero todavía no conocía la existencia de la Boya Submarina, así que encontrarla me pareció casi mágico y solo necesité hacer un pequeño ajuste por los años de diferencia entre su creación y los años durante los que transcurre la historia.

12) F. P.- También comento en mi reseña que veía en tu narrativa cierta influencia de Doña Emilia Pardo Bazán, sobre todo por cómo abordas en la trama los temas que tratas. Diría que también en lo que se refiere a las descripciones costumbristas y el perfil social de los personajes.

M. C.- Creo que para ser escritor es necesario haber leído muchísimo y cuando uno escribe, lo hace bajo la influencia de todo lo que ha leído. No introduje ningún estilo a propósito, pero me encantan las novelas costumbristas. Además en Vigo había una gran actividad social, que se recoge en algunas crónicas de la época y que me apetecía mucho reflejar. También me interesaba el papel de la mujer en esta sociedad, al ser Vigo una ciudad industrial en la que muchas mujeres trabajaban para sacar a sus familias adelante.

13) El lector se encuentra con unos personajes bien construidos, muy reales; como decimos en estos casos, parecen de carne y hueso. Se dice que el autor refleja en los personajes episodios que de alguna forma guardan relación con él, o con alguien de su entorno. ¿Hay alguna proyección de Marta Currás en los personajes de La memoria de las olas o ninguno de los que conforman el elenco tiene nada que ver contigo? ¿Sientes preferencia por alguno de ellos?
(Puerto de Vigo)
M. C.- La forma de actuar y la historia de cada personaje salen directamente de la imaginación del autor, así que entiendo que, aunque sea de manera inconsciente, todos reflejan parte de la persona que los ha creado, ya sea en su personalidad o en sus miedos o anhelos. Casi nunca me baso en personas reales para imaginar a mis personajes, aunque en “La memoria de las olas” sí que hay alguna característica que corresponde a personas con las que me he cruzado, aunque debo decir que todas son cosas que me disgustan.
Mis personajes favoritos son Cristina y Lochless, y creo que son dos partes muy opuestas de mi personalidad que, con los años, han aprendido a convivir y gracias a las cuales he podido escribir estas novelas. Por un lado la parte analítica y racional de Lochless, que se basa en la observación, en la adquisición de conocimientos y en la deducción mediante la lógica, y por otra la personalidad artística de Cristina, que tiene muy claro que nada ni nadie le va a impedir expresarse a través del arte. Uno es observador y paciente y la otra es entusiasta e impulsiva, pero ambos acaban complementándose y siendo excelentes amigos en la historia. Algo parecido me ha ocurrido a mí con esas dos partes de mi personalidad.

14) F. P.-Entiendo que La memoria de las olas tiene una clara influencia clásica, a parte de lo que ya comenté sobre la autora de Los pazos de Ulloa. ¿Lees muchos autores clásicos? ¿Quiénes de estos son tus favoritos?

M. C.- Leo muchísimo y de muchos géneros y épocas, pero si tengo que decantarme por algunos clásicos, me quedo con la literatura inglesa del siglo XIX: desde Dickens a Wilkie Collins, pasando por Jane Austen y, por supuesto, Arthur Conan Doyle.

15) F. P.-¿Y lees mucha narrativa contemporánea? ¿Hay algunos géneros literarios que frecuentas más? ¿Qué lecturas recomendarías?

M. C.- También leo contemporánea, sobre todo novela española. Dos descubrimientos reciente han sido César Perez Gellida y su “Todo lo peor”, que me ha encantado y Goretti Irisarri &José Gil Romero, dos autores independientes de los que he leído recientemente “Caen estrellas fugaces” y me ha parecido una novela increíble en cuanto a personajes y documentación (además es la primera de una trilogía).
Otra trilogía española muy recomendable pero ya con tintes de steampunk y fantástico es la de Félix J. Palma con “El mapa del cielo”, “El mapa del tiempo” y “El mapa del caos”.
En cuanto a autores más clásicos, tardé mucho en leer “Drácula” de Bram Stocker porque soy bastante miedosa, pero el año pasado me animé por recomendación de un librero y me fascinó la manera de contar la historia del vampiro a través de diferentes personajes y formatos. Muy recomendable.

16) F. P.- Y ya para terminar, espero que esta situación excepcional e inesperada que vivimos no te desanime a la hora de afrontar nuevos retos literarios. ¿Puedes facilitar a tus lectores alguna pista sobre tu nueva obra?

M. C.- Llevo tiempo trabajando en una novela que transcurre en el norte de Galicia, con dos historias paralelas pero conectadas entre 1942 y la actualidad. En esta ocasión me he ido un poco más hacia el misterio y el crimen, pero introduciendo en la trama un elemento insólito o inexplicable, algo que me gusta hacer en mis novelas.

Datos técnicos: Biografía y portada de La memoria de las olas, tomadas de la web de Editorial Juventud. Imagen de Marta Currás en La XXII Edición del Premio Literario Nostromo, tomada de la web del Faro de Vigo. Imagen de la Panificadora de Vigo, tomada de Wikipedia. Imagen de La Boya Submarina, tomada de la web de La Voz de Galicia. Imagen del Puerto de Vigo, tomada de la web Vigoempresa.com.







miércoles, 24 de junio de 2020

El perro de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle.
















Datos técnicos:


Título: El perro de los Baskerville.
Título original: The hound of the Baskerville.
Autor: Arthur Conan Doyle.
Editorial: Ediciones Rueda J. M.
Publicación inicial: 1901-1902.
6ª Edición: 2003.
Encuadernación: tapa dura.
ISBN: 978-84-8477-111-X.
Idioma: español.
Nº pág.: 167.



Sinopsis:


Holmes y Watson son llamados a investigar los extraños crímenes aparentemente relacionados con la antigua maldición que pesa sobre la familia Baskerville. El asesino parece ser un animal enorme y negro con forma de perro, aunque mayor que ningún otro visto jamás por criatura humana. Atraídos por el misterio del caso, nuestros protagonistas se ven pronto envueltos en un laberinto de antiguas supersticiones y oscuras venganzas, en el escenario amenazador y siniestro de los páramos de Dartmoor. El perro de los Baskerville fue la tercera de las aventuras de Sherlock Holmes escrita por Arthur Conan Doyle, y ha sido adaptada en numerosas ocasiones tanto al cine como a la televisión.


Opinión Personal:



De nuevo me acerco a la narrativa de Conan Doyle, y a la figura del mítico personaje creado por el ilustre escritor escocés, Sherlock Holmes, acompañado por su inseparable compañero, el doctor Watson. Sin duda alguna, es uno de los sabuesos literarios más apreciados por quienes disfrutan con las novelas de misterio, y cuyo canon holmesiano sirvió a otros autores del género que lo tomaron como referente para construir los protagonistas de sus novelas. El perro de los Baskerville es la tercera novela que leo de las cuatro que protagoniza Holmes y, en mi modesta opinión, es la mejor de las tres: sólo me falta completar el póquer con El valle del terror.
(Regent Street-Londres)
El perro de los Baskerville es una lectura que me resultó muy entretenida y adictiva. Me atrevería a decir que, por el aspecto que presentan las investigaciones que realizan Holmes y Watson estamos ante una novela whodunit. Las pesquisas que realizan les hacen llegar, en un principio, a esta conclusión, al comprobar cómo los vecinos de sir Henry Baskerville tienen razones suficientes para que cualquiera de ellos pueda ser considerado sospechoso de la muerte de su tío, sir Charles Baskerville, pese a que los residentes en el páramo de Grimpen creen en la superstición de un enorme sabueso de rasgos sobrenaturales, porque aseguran que fue el causante de su fallecimiento. Los habitantes del páramo están convencidos de que una maldición relacionada con este ser se cierne sobre la familia Baskerville durante varias generaciones. A este funesto episodio hay que añadir una carta anónima que recibe el heredero durante su estancia en Londres en la que se le advierte del peligro que corre si decide instalarse en la mansión. El lector estará pendiente del avance de las pesquisas que realizan los míticos personajes, atraídos por el misterio del caso, aunque comprobará cómo a medida que está próximo el desenlace se van hilvanando los hilos que conducen al personaje que se presiente como el principal sospechoso.

Conan Doyle ofrece al lector una novela con una ambientación que le lleva a realizar en los primeros capítulos un viaje literario al Londres victoriano, en el que el autor evoca con detalle la atmósfera londinense cuando el episodio lo requiere, y al paisaje del páramo de Grimpen —para cuyas descripciones Conan Doyle parte del parque nacional de Dartmoor—, en el condado de Devonshire, en el que tienen lugar escenas de claros rasgos góticos. Watson y sir Henry Baskerville se sienten atraídos por unas escenas nocturnas que suceden en la mansión, al igual que por otras que se observan desde una de sus ventanas, por lo que deciden averiguar el origen de las mismas. Asimismo, el lector se interesará por los diversos episodios que se suceden en el páramo antes mencionado, que es otro personaje más de la novela, «porque un mal paso dado allí es la muerte, lo mismo para el hombre que para los animales». «Aun en las estaciones más secas es peligrosísimo atravesarlo, y después de las lluvias de otoño es un sitio horrible, espantoso», (pág., 66).
(Parque nacional de Dartmoor-Inglaterra)
Waston es quien narra la historia en primera persona, si bien el lector no solo se encontrará con esta voz narrativa, porque también le envía informes a Holmes en el que le notifica con detalle todo lo que sucede en la mansión de sir Henry Baskerville. El narrador se sirve para complementar su relato de fragmentos tomados de su diario, y que guardan relación con su presencia en Devonshire, porque Holmes le había aconsejado a sir Henry que le acompañase alguien de confianza que permanezca constantemente a su lado. De esta forma el lector se enfrentará a una narración que tiene un ritmo muy ágil, en la que los diálogos están muy presentes a lo largo de los capítulos. En este sentido, me gustó más la traducción que se puede leer en el archivo pdf que tienen en la web del Círculo Holmes, con el añadido de que viene acompañada de unas ilustraciones que le ayudan al lector a ubicarse mejor en los escenarios en los que se desarrolla la trama. En su relato, Watson presenta a los personajes que guardan relación con el caso que investiga Holmes, aunque sólo se conocen por el vínculo que puedan tener con la investigación que llevan a cabo, si bien ofrece información sobre el pasado de alguno porque presiente que son los personajes que tienen que ser más vigilados. La desconfianza que tienen hacia estos personajes se fundamenta en la relación que les une tanto con sir Charles Baskerville, como con su sobrino Henry, en base a los sospechosos movimientos que realizan durante la estancia de Watson en la mansión.

El perro de los Baskerville es una muy entretenida y adictiva, en la que el lector se encontrará con un ritmo de lectura muy ágil. Conan Doyle utiliza, a lo largo de los 15 capítulos titulados, un estilo narrativo ameno, sobrio y directo, con el logra mantener el interés del lector en todo momento, que se incrementa con varios giros que atraen su atención, sobre todo a medida que el desenlace está más próximo.


Biografía:


Autor y doctor en medicina escocés, Arthur Conan Doyle es conocido principalmente por su serie de novelas y folletines protagonizados por el detective Sherlock Holmes, cuya aparición supuso una verdadera revolución del género criminal.

Además de las novelas protagonizadas por Holmes, sus obras dedicadas al Profesor Challenger, así como sus incursiones en géneros incipientes como la ciencia-ficción o el género histórico, tuvieron una gran difusión y relevancia, convirtiéndose en verdaderos clásicos de la literatura popular.

Conan Doyle estudió medicina en Edimburgo mientras escribía sus primeros relatos, actividad que alternó con su trabajo posterior como médico en Aston y Portsmouth. Es en esta ciudad donde escribe el que sería su primer relato de éxito Estudio en Escarlata (1887) (reseña) y que supuso la primera aparición de Holmes. El signo de los cuatro es la segunda novela que protagoniza el mítico detective, reseñada también en este blog. 

Son muchas y variadas las obras de Doyle llevadas al teatro, el cine y la televisión, siendo las basadas en Holmes las más numerosas, aunque obras de Challenger, como El mundo perdido, han sido también adaptadas varias veces a lo largo de los años. El propio Doyle ha sido utilizado como personaje en varias películas, bien de una manera histórica o como personaje de ficción, como en la curiosa serid Houdini & Doyle, donde hace pareja con el conocido escapista.

Arthur Conan Doyle murió en 1930 debido a un ataque al corazón a los 71 años de edad.

Nota: Portada, tomada de la web de Iberlibro. Datos técnicos tomados del libro de Ediciones Rueda, J. M. Sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de Scoopnest. Imagen de Regent Street en Londres, tomada de Wikipedia. Imagen del Parque Natural de Dartmoor, tomada de la web Dreamstime.