martes, 27 de septiembre de 2022

Lectura semana 39/2022: Soñé en La Habana, de Dolores Conquero.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comenzamos la última semana de septiembre. En cuanto a lecturas, le toca el turno a Soñé en La Habana, de Dolores Conquero

 

Sinopsis:

 

 

LA HISTORIA QUE NADIE SE HABÍA ATREVIDO A CONTAR


Tras muchos años deseando conocer Cuba, Alicia, acompañada de su hija, viaja a La Habana de vacaciones. Allí conoce a Yodiel, un joven de quien no puede evitar enamorarse.
Pese a los tópicos que rodean este tipo de relaciones, Alicia le da una oportunidad, pero a la vez, como si de una detective se tratase, decide investigar por su cuenta. ¿Quién es él realmente? ¿La quiere de verdad? ¿Qué hace cuando ella no está?


En su afán por averiguarlo todo, Alicia irá descubriendo poco a poco quién es su amor, pero también la compleja realidad de un país fascinante que poco tiene que ver con el de los tópicos.
Soñé en La Habanaes la historia de un amor, pero también la de un misterio que se lee casi como un policíaco. Lejos de maniqueísmos, muestra, como nunca antes se había hecho, la historia real que han vivido mujeres y hombres de todo el mundo (241 pág., ebook).


viernes, 23 de septiembre de 2022

La alegría de la vida, de Raymond Queneau.

 











Datos técnicos:




Título: La alegría de la vida.

Título original: Le dimanche de la vie.

Autor: Raymond Queneau.

Traductor: Manuel Arranz.

1ª edición: Noviembre/2019.

Edición original: 1952.

ISBN: 978-84-949989-8-0.

Nº pág.: 236.



Sinopsis:



Valentín brû, después de pasar cinco años en el ejército como soldado raso, decide no reengancharse y volver a la vida civil. Hombre de costumbres fijas, aficionado al vino blanco con sifón, sin ambiciones ni oficio, ha pensado en ser barrendero para ganar se la vida, cuando el sargento Bourrelier le hace una proposición que resolver todos su problemas. El exsoldado Brû no tiene más que casarse con la dueña de la mercería de la Rue Gambetta, Julia Julie, que se ha fijado en él. Su hermana, Chantal, “un pibón”, según el sargento Burrellier, ha ido a verle para informarse, y al parecer da la talla: no bebe, no juega, no va con mujeres. Sólo hay un problema, insignificante: Julia Julie es unos veinte años mayor que el ex soldado Brû. Pero ¿acaso el amor no es ciego? ¿Es que va a poner pegas a una proposición semejante? "Un pequeño comercio, eso no se rechaza, insiste Bourrelier. Valentín regentará la mercería y más tarde se hará vendedor de Marcos de fotografía. Lector asiduo de Marie Claire, renuncia a ampliar su negocio para no perjudicar a sus vecinos.


Tras un accidente de su esposa Julia, Valentín, bajo la identidad de madame Saphir, se dedicaron con notable éxito a la adivinación. Mientras tanto, la guerra se avecina. La alegría de la vida (1952) sería llevada al cine en 1967 por Jean Herman.



Opinión Personal:




De vez en cuando le echo un vistazo al catálogo de Hermida Editores porque descubro títulos de autores clásicos que entiendo que merece la pena acercarse, bien porque se trata de obras de autores archiconocidos, caso de Louise May Alcott y su mítica Mujercitas o Lev Tolstói y su Guerra y Paz. Hermida Editores dio a conocer, y creo que con un gran acierto, una obra desconocida de la escritora estadounidense, Un susurro en la oscuridad (reseña), y que sin duda alguna recomiendo. Otro tanto sucede con el autor de Guerra y Paz, de quien publicaron su novela corta Dos húsares (reseña). Hoy le toca el turno a una obra que rescatan de un autor de culto francés, Raymond Queneau, La alegría de la vida, editada en 1952 por Editions Gallimard, con el título Le dimanche de la vie.

Valentin Brû pasa cinco años en el ejército como soldado raso. Finalizado este lustro, decide no reenganchar y reincorporarse a la vida civil, si bien no tiene una dedicación clara a la que ocuparse, porque incluso habla de trabajar como barrendero. A lo largo de los 20 capítulos en los que se estructura el desarrollo de la trama, el lector estará muy pendiente de las peripecias que le suceden a este peculiar personaje, tanto en su ciudad de origen, Burdeos, como en París. Enseguida mostré interés por los episodios que vive, porque en un principio me encontré con un joven más bien pánfilo pero, a medida que se suceden los capítulos, me sentí muy atraído por su evolución. Las primeras escenas ya invitan, cuando menos, a la sonrisa, por cómo se suceden los episodios en torno al exsoldado Brû. Las hermanas Julie y Chantal regentan una mercería en la calle Gambetta. Julie, quien es unos años mayor que Brû, se fija en este personaje, a quien todos los días lo ve pasar por la esquina de la rue Jules-Ferry. El hecho de que Julie se fijara en Valentin Brû origina una serie de diálogos que me resultaron muy ingeniosos, tanto entre las hermanas, pero sobre todo cuando el centro de los mismos es el sargento Burrellier, a quien piden referencia sobre el susodicho, sin olvidarme del capitán Bordeille, que les facilita mínimas e insuficientes referencias.

(Rue de Brèche aux Loups-París)
La trama de La alegría de la vida se desarrolla en el período de entreguerras. Es en París en donde tienen lugar las escenas que más me atrajeron y en donde no faltan las alusiones a la proximidad de un nuevo conflicto bélico, si bien hay personajes, como Valentin Brû, que no tiene tan claro que estalle una nueva guerra mundial, aunque las alusiones a Hitler así lo hacen presagiar. En mi modesta opinión, entiendo que dos de los personajes representan un papel simbólico en relación con el más que posible estallido de la Segunda Guerra Mundial, caso de Valentin Brû, y su cuñado Jules Bodrugat, tanto por su opinión al respecto, como por el enfoque en su labor profesional, como lo podrá comprobar el lector a lo largo de los capítulos. Una trama en la que el autor refleja una magnífica ambientación, aunque clara y concisa, porque en todo momento sentí que acompañaba al protagonista, sobre todo por los atractivos escenarios que la voz narrativa describe de la Ciudad de la Luz, tanto los más conocidos como los que no lo son tanto. Una ambientación a través de la que se refleja el diferente nivel de vida de ambos matrimonios. En este sentido, diría que la ambientación conforma un perfecto equilibrio con el estilo de vida que lleva el protagonista y su esposa Julie, y el cambio de vida de su hermana Chantal —a quien la sinopsis define como un «pibón»—, que tiene que mudarse a la capital francesa por el ascenso de su marido. Una Segunda Guerra Mundial que estalla, y que mantiene intrigado al lector por el destino que les depara en este conflicto bélico tanto a Valentin Brû como a Jules Bodrugat, lo que supone en el último tramo de la novela  una intriga más que añadir a una trama que atrae al lector desde las primeras páginas

Me gustó mucho La alegría de la vida, una novela corta de humor que tiene unas características muy peculiares, y como tal hay que afrontar su lectura porque, el lector se encontrará con situaciones extravagantes, absurdas —como las escenas que protagoniza junto a un personaje al que apodan Jean sans Têteo hilarantes que, cuando menos, levantan una sonrisa. En mi modesta opinión, estos rasgos, junto al estilo narrativo del escritor francés, ayudaron a que me encontrara cómodo durante la lectura de una obra diferente, fuera de mi zona de confort. Sin duda alguna, La alegría de la vida refleja que Raymond Queneau tenía muy claro que sus obras tenían que apartarse del «encorsetamiento literario, de las reglas, de las academias y de todo aquello que decidía lo que es o debía ser el arte y, en consecuencia, lo que no era arte» (pág. 15).

(Sacrè-Coeur-Paris)
La alegría de la vida es una novela que tiene una trama absorbente, no sólo por lo que comenté en el segundo párrafo de esta reseña, sino por todas las peripecias que acompañan a Valentin Brû, y los giros narrativos que atraen la atención del lector. Unos giros que llevaron a preguntarme en más de una ocasión cómo reaccionaría este personaje, sobre todo desde que su esposa Julie sufre un accidente y el protagonista tiene que tomar las riendas de la casa y del negocio familiar, porque Chantal decide que su hermana se vaya a descansar y recuperar a la mansión en la que viven. Un accidente que dará lugar a que Valentín conozca algunos secretos que ocultaba su esposa. Para obtener unos ingresos que añadir a la mermada economía familiar se dedica a a la adivinación, bajo el nombre de madame Saphir. Este es un personaje que no deja indiferente, por lo menos en mi caso, porque estuve muy pendiente de cómo Brû afronta su nueva «profesión». Junto a la trama absorbente Raymond Queneau construye unos personajes bien perfilados, que se ajustan a la perfección en el papel que les toca desempeñar en una obra experimental como esta que reseño y sin duda alguna, recomiendo.

El ritmo de lectura de La alegría de la vida me resultó muy fluido, tanto por la variedad de situaciones que viven los personajes, como por la abundancia de diálogos, que diría están muy por encima de la narración. Unos diálogos dinámicos, ingeniosos, en los que tampoco faltan la ironía y el humor. El lector se encontrará con un estilo muy particular, en el que el autor sigue las pautas en las que se percibe que escapa del encorsetamiento literario. En los diálogos estuve muy pendiente de las conversaciones que mantienen los personajes, porque en ellos se refleja cómo hablan gente de carne y hueso, porque «expresan frases y expresiones que pueden tomarse como aberrantes, porque no está acostumbrado a leerlas con tanta frecuencia en los libros, pero si en cambio a escuchar en la calle, en el metro, en el autobús, o incluso a utilizar el mismo con frecuencia»(pág. 12). En este sentido, entiendo que Julie se lleva la palma, pero en mi caso no me molestó en absoluto el que utilizara con tanta frecuencia vocablos malsonantes, sino que me decía que los dice con naturalidad, como quienes saben cuál es el momento adecuado para utilizarlos. Otro tanto sucede con los juegos de palabras o expresiones que emplea la voz narrativa, e incluso creo que también el tiempo verbal que utiliza, porque tuve la sensación de que el relato se alterna en pasado y presente, sin olvidarme de los errores gramaticales, que no son cometidos a propósito, o el juego de erratas que forma con el apellido Bodrugat, del que utiliza unas cuantas variaciones a lo largo de los capítulos.



Biografía:




Raymond Queneau, uno de los escritores franceses más originales y prolíficos del siglo pasado, nació en El Havre en 1903, y murió en París en 1976. Aficionado desde muy joven a la lectura, colabora en La Révolution Surrealiste desde 1924 hasta su ruptura con André Breton en 1929 por motivos personales como él mismo señala. Su primera novela, Le Chiendent (1933) obtiene el premio de Les Deux Magots convocado ese año por primera vez. A partir de 1937 empezará a trabajar para Gallimard, haciéndose cargo, desde 1954, de la dirección de La Enciclopedia de la Plèyade. En 1942 publica Pierrot mon amie, que será su primer éxito literario. Y en 1952 Le Dimanche de la vie (La alegría de la vida), título que toma prestado de Hegel. Pero van a ser sus Ejercicios de Estilo (1947) y Zazie dans le metro (1959) los que consoliden su fama y su peculiar estilo cáustico y satírico. Miembro de la Academia Goncourt desde 1951.


Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web de Hermida Editores. Fotografía de la Rue de la Brèche aux Loups tomada de la web Wikimedia Commons. Fotografía del Sacrè-Coeur de París tomada de la web France.fr.






lunes, 19 de septiembre de 2022

Lectura semana 38/2022: La alegría de la vida, de Raymond Queneau.

 












Comenzamos nueva semana del mes de septiembre. Le toca el turno a un clásico reeditado  por Hermida Editores: La alegría de la vida, de Raymond Queneau. 


Sinopsis:


Valentín Brû, después de pasar cinco años en el ejército como soldado raso, decide no reengancharse y volver a la vida civil. Hombre de costumbres fijas, aficionado al vino blanco con sifón, sin ambiciones ni oficio, ha pensado en ser barrendero para ganarse la vida, cuando el sargento Bourrelier le hace una proposición que resolverá todos su problemas. El exsoldado Brû no tiene más que casarse con la dueña de la mercería de la rue Gambetta, Julia Julie, que se ha fijado en él. Su hermana, Chantal, «un pibón», según el sargento Bourrelier, ha ido a verle para informarse, y al parecer da la talla: no bebe, no juega, no va con mujeres. Sólo hay un problema, insignificante: Julia Julie es unos veinte años mayor que el exsoldado Brû. Pero ¿acaso el amor no es ciego? ¿Es que va a poner pegas a una proposición semejante? «Un pequeño comercio, eso no se rechaza», insiste Bourrelier. Valentín regentará la mercería y más tarde se hará vendedor de marcos de fotografía. Lector asiduo de Marie Claire, renuncia a ampliar su negocio para no perjudicar a sus vecinos. Tras un accidente de su esposa Julia, Valentín, bajo la identidad de madame Saphir, se dedicará con notable éxito a la adivinación. Mientras tanto, la guerra se avecina. La alegría de la vida (1952) sería llevada al cine en 1967 por Jean Herman (236 pág., tapa blanda con solapas).


viernes, 16 de septiembre de 2022

Lágrimas de polvo rojo, de María Suré.

 











Datos técnicos:



Título: Lágrimas de polvo rojo.

Autora: María Suré.

Editorial: Maeva.

1ª edición: Junio/2022.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-19110-23-7.

Idioma: Español.

Nº páginas: 360.



Sinopsis:



La ciudad de Valencia se despierta una fría mañana de invierno con la noticia del extraño asesinato de una mujer. La disposición del cuerpo y las particularidades de la escena hacen que la policía se plantee que esa muerte no es más que el comienzo de un juego de pistas ideadas por el asesino que debe conducirlos a la verdad. La investigación del caso lleva hasta el Hypnerotomachia Poliphili, un extraño volumen del siglo xv, con páginas repletas de jeroglíficos y multitud de grabados con un contenido sexual nada habitual para la época.

La víctima, Clara, dirigía junto a su hermano un proyecto de investigación sobre el Alzheimer en BioXontec, la empresa biomédica de su padre, por lo que, en primer lugar, las pesquisas llevan a la policía hasta la compañía y hasta Francis Burrel, que colaboraba con Clara en el proyecto.



Opinión Personal:



En mi reseña sobre la última novela autoeditada hasta la fecha por la escritora salmantina afincada en Valencia, Maria Suré, Huérfanos de sombra, (Y de la que también leí El color del perdón (reseña) comento que es una de las autoras independientes que se está ganando a pulso que una editorial tradicional apueste por su buen hacer literario. Me alegré muchísimo que Maeva le diera la oportunidad de dar ese salto de calidad con el que darse a conocer en el panorama literario nacional, tras tomar la decisión de publicar su obra Lágrimas de polvo rojo. Sin duda alguna, en ella se reflejan las pautas que sigue en su producción literaria, porque cuida con celo hasta el mínimo detalle para que el lector sienta interés por todo lo que sucede a lo largo de los capítulos en los que se estructura el desarrollo de la trama. Este desarrollo constituye un verdadero puzzle cuyas piezas encajan a medida que el desenlace está cada vez más próximo. Un puzzle diría que complejo por la dificultad con la que se encuentra el lector para construir la figura que conforman las piezas diseminadas, porque la voz narrativa de turno acostumbra a no ofrecerle pistas que le faciliten su construcción o, si cree que descubre alguna, siempre se encontrará con sorpresas que rebajen la euforia inicial, porque no tarda en darse cuenta de que le falta alguna información para corroborarla.

(Estanque de los Naranjos-Jardín de Polífilo-Valencia)
En mi modesta opinión, Lágrimas de polvo rojo es una novela que difiere un tanto a las que María Suré autoeditó en Amazon. Si bien, como comento en el párrafo anterior, mantiene la esencia de sus trabajos literarios, me dije que la trama es de corte más clásico, en la que la investigación policial que se realiza en la que podría tomarse como primera línea temporal. Una línea temporal relatada por un narrador omnisciente, que es el eje del que parten las subtramas que derivan de la misma, y que originan que el contenido sea más propio de novela negra, por la denuncia social que hay en ellas. Subtramas que me llevaron a preguntar por la relación que podía haber entre ellasIncluso entiendo que también tiene una información más directa que los personajes en determinadas fases de la novela, por lo que uno se pregunte si en algún momento dado tendrán constancia de ella. Una constancia que les serviría de ayuda para atar los cabos sueltos que tanto les exige el comisario Patiño, por las continuas broncas que les echa a los miembros del equipo de Homicidios de la Policía Nacional encargados de resolver el caso de la muerte de Clara Tornamira, la «hija y mano derecha del dueño de BioXentec...Su meta es descubrir medicamentos para enfermedades que no tienen cura en la actualidad, como el Alzheimer, el cáncer o las enfermedades raras»(pág. 28).

Uno de los atractivos de esta novela es que me encontré con una obra coral, porque a medida que se sucedían los capítulos me dije que no hay un personaje que sobresale sobre los que conforman el elenco que transitan por las páginas de los 43 capítulos titulados y dos epílogos en los que se estructura su desarrollo. La autora construye unos personajes bien perfilados e incluso, tal y como se describen, parecen cobrar vida propia. Cimenta un universo equilibrado, en el que el lector está tan pendiente de los policías como de quienes son investigados por el posible vínculo que puedan tener con las extrañas muertes y los crímenes que se cometen en Valencia. Un carácter coral que no es impedimento para que se familiarice con los rasgos físicos y psicológicos que los definen, y que ayudan a atraer su atención. Otro tanto sucede con su vida privada, de la que también estará muy pendiente, porque en más de una ocasión me pregunté si influiría en su labor profesional, porque cualquier despiste podría poner en peligro la vida de quienes forman parte del equipo que trabaja en la investigación de este caso, como se podrá comprobar en algunos episodios. Pese a que los subinspectores de la Policía Nacional, Runa Østberg y Rodrigo Melgar —Roi— son los encargados de llevar el caso, el lector conocerá también en profundidad a los otros componentes del equipo de Homicidios que les acompaña, como el agente Quique Vila, que llama la atención por la forma en que se relaciona con sus compañeros, o el peculiar Lope, aunque este en menor medida. También atraerán su atención personajes como la pareja que conforman Julia y Eloy, o Andrés y el anticuario Julián.


(Miguelete-Valencia)
A lo lago de los capítulos la investigación policial se vuelve cada vez más compleja
, pese a la tenacidad de los dos subinspectores encargados de llevar este caso. Unos subinspectores que siguen todas las pistas posibles que les ayuden a dar con el culpable o culpables del extraño asesinato que tiene lugar en la ciudad del Turia, y averiguar también si existe algún nexo con las muertes en extrañas circunstancias que tienen lugar en Valencia. Pero se encuentran con la desagradable sorpresa de que se produce algún asesinato más, por lo que el equipo de investigación cree que es obra de una misma persona, conscientes de que utiliza el mismo ritual con las víctimas. Como adelanta la sinopsis, l
a disposición del cuerpo y las particularidades de la escena hacen que la policía se plantee que esa muerte no es más que el comienzo de un juego de pistas ideadas por el asesino que debe conducirlos a la verdad. Una investigación que les lleva hasta un extraño volumen del siglo XV, el Hypnerotomachia Poliphili, lo que les hace sospechar de que detrás de esos crímenes hay alguien que conoce este incunable del siglo XV. A lo que acabo de comentar hay que añadir las localizaciones por las que transitan los personajes, que muestran escenarios de una Valencia moderna. En este sentido, y como se refleja en la biografía de la autora, en estos espacios se percibe el interés que siente por el pasado de su ciudad de adopción, lo que se manifiesta sobre todo en los que guardan relación con los crímenes, porque sobre algunos de ellos explica qué uso se les daba en determinadas épocas, o el origen del nombre de algunas zonas muy conocidas de la capital levantina.

Disfruté mucho durante la lectura de Lágrimas de polvo rojo, un título que me intrigó desde las primeras páginas, al que se hace referencia a lo largo de los capítulos que la conforman, si bien es mejor que sea el lector quien averigüe el origen del mismo. Una lectura que me resultó muy adictiva y de ritmo fluido, porque María Suré sabe cómo atraer la atención del lector, no sólo por cómo finaliza cada capítulo, sino también por los giros argumentales que forman parte de su desarrollo. Dosifica la información a lo largo de los 43 capítulos titulados más los dos epílogos que la conforman, en los que resalto la información que se ofrece en los diálogos, al igual que se refleja en la relación entre los personajes, sobre todo en los episodios más álgidos y a medida que los dos subinspectores son conscientes de que están próximos a resolver el caso. Los dos epílogos que acabo de mencionar suponen un gran colofón a una trama que diría que cada vez se vuelve  más negra, por las subtramas que se derivan tras la noticia con la que se despierta la ciudad de Valencia, en una fría mañana de invierno, con el hallazgo del extraño asesinato de una mujer. El carácter adictivo de la trama no sólo se manifiesta por lo que acabo de comentar en este párrafo, sino también por el relato en presente que ofrece en la que se puede definir como una segunda línea temporal, y que figura en varios tramos de la novela, de los que estará muy pendiente por los episodios que se desarrollan en este período y que, sin duda alguna, no dejan indiferente. Quienes disfrutan de lo negrocriminal tienen en Lágrimas de polvo rojo una novela bien escrita y muy entretenida que refrenda el buen hacer literario de María Suré.



Biografía:



María Suré (Salamanca, 1973), vive en Valencia desde hace muchos años. Estudió Ingeniería Informática en la Universidad Politécnica de Valencia y actualmente trabaja como analista y programadora informática. Hasta la fecha ha publicado tres novelas de temática diversa.

Desde siempre ha sentido un gran interés por el pasado de su ciudad de adopción, lo que la ha llevado a investigar sobre su historia. En Lágrimas de polvo rojo traza un recorrido por la Valencia moderna, donde aún pueden visitarse lugares donde hace siglos se exponía a los ajusticiados como advertencia.



Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de María Suré tomados de la web de Ediciones Maeva. Imagen del Estanque de los Naranjos, en el Jardín de Polífilo, en Valencia, tomada de la web Valencia Bonita. Imagen del Miguelete, de Valencia, tomada de la web Valencia Secreta. Fotografía de María Suré tomada de Amazon. 


lunes, 12 de septiembre de 2022

Lectura semana 37/2022: Lágrimas de polvo rojo, de María Suré.

 












Comenzamos una nueva semana de septiembre. En lo que a lecturas se refiere, le toca el turno a la nueva novela de María Suré, Lágrimas de polvo rojo



Sinopsis: 



La ciudad de Valencia se despierta una fría mañana de invierno con la noticia del extraño asesinato de una mujer. La disposición del cuerpo y las particularidades de la escena hacen que la policía se plantee que esa muerte no es más que el comienzo de un juego de pistas ideadas por el asesino que debe conducirlos a la verdad. La investigación del caso lleva hasta el Hypnerotomachia Poliphili, un extraño volumen del siglo xv, con páginas repletas de jeroglíficos y multitud de grabados con un contenido sexual nada habitual para la época. La víctima, Clara, dirigía junto a su hermano un proyecto de investigación sobre el Alzheimer en BioXontec, la empresa biomédica de su padre, por lo que, en primer lugar, las pesquisas llevan a la policía hasta la compañía y hasta Francis Burrel, que colaboraba con Clara en el proyecto (360 pág., tapa blanda con solapas).

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viernes, 9 de septiembre de 2022

Las herederas de la Singer, de Ana Lena Rivera.

 











Datos técnicos:



 

 

Título: Las herederas de la Singer.

Autora: Ana Lena Rivera.

Editorial: Grijalbo (Penguin Random House).

1ª edición: febrero/2022.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-253-6097-8.

Idioma: Español.

Nº pág.: 512.




Sinopsis:




Las herederas de la Singer cuenta la conmovedora historia de las mujeres de una familia ligadas a una máquina de coser que custodió un secreto durante cuatro generaciones.

El día que la joven Aurora se vio obligada a trabajar en la mina tras el accidente de su padre, se juró a sí misma hacer lo que fuera necesario para salir de aquel infierno.

Un matrimonio sin amor y la máquina de coser Singer de segunda mano que recibe como regalo de bodas le proporcionarán una nueva forma de salir adelante, hasta que un terrible suceso convierte la Singer en la única prueba de la amenaza que la perseguirá toda la vida.

Muchos años después, la complicidad que teje con su biznieta Alba desvelará el secreto que ha planeado sobre las mujeres de su familia.





Opinión Personal:





Me gustan mucho las novelas cuyas tramas giran en torno a una saga familiar porque, a través de varias generaciones de una sola familia, sigo con interés la historia del país y de la época que les toca vivir. Sagas familiares que ven cómo están influenciadas por los episodios históricos que, de una forma u otra, influyen en su devenir, e incluso en las relaciones entre los miembros de la familia que la conforman. Unas relaciones que se ven marcadas, sobre todo, si hay conflictos bélicos de por medio o episodios en los que salen a la luz secretos familiares, o bien se sospecha sobre alguno que no quieren que se desvele porque puede levantar ampollas o poner en peligro a alguno de los miembros de esta saga: en ambos casos suelen provocar un cambio en la armonía que los une. Sin embargo, en ocasiones, ese cambio ayuda a fortalecer el débil vínculo que empaña el trato entre sus miembros. En mi modesta opinión, entiendo que lo que acabo de comentar se percibe a lo largo de los 22 capítulos y el epílogo en los que se estructura la nueva novela de la escritora asturiana afincada en Madrid, Ana Lena Rivera, Las herederas de la Singer.

(Pozo Espinos-Turón-Asturias)
Disfruté con la trama de Las herederas de la Singer. Creo que uno de los grandes  aciertos de la autora es elegir la estructura de saltos temporales, porque de esta forma el lector recibe información de los cuatro personajes femeninos que llevan el peso de la trama. Sin duda alguna, es un gran esfuerzo que tuvo que hacer a la hora de utilizar este recurso literario, porque lo más habitual en las sagas familiares suele ser el empleo de dos o tres líneas temporales que se van alternando, hasta que confluyen en un momento dado, a medida que se aproxima el desenlace. Una estructura que, aunque parece inconexa, entiendo que hay una cierta relación en su desarrollo, porque cada capítulo comienza en primera persona con el relato de Ana, y después se intercalan episodios de las tres generaciones de mujeres de su familia que la preceden. Con el paso de los capítulos se percibe la repercusión que tienen los problemas que afectan a la mujer, y el interés que muestran quienes pueden verse afectadas por situaciones similares, y cómo se sienten apoyadas por quienes son conscientes de que la sociedad tiene que ser más justa, sin tener en cuenta la diferencia de géneros.

Me gustó mucho la planificación y desarrollo que le confirió Ana Lena Rivera a Las herederas de la Singer. En todo momento tuve la sensación de que una voz en off me relataba la crónica novelada de casi un siglo de la historia reciente de nuestro país. Resalto lo que acabo de comentar porque la voz narrativa intercala con naturalidad hechos históricos nacionales e internacionales que tuvieron mucha repercusión en la opinión pública del momento. En este sentido, es también un gran acierto el que relacione estos hechos históricos con los episodios que en esos momentos protagonizan alguna de las mujeres de esta saga familiar, porque me decía que era un incentivo para estar muy pendiente de las situaciones que viven, y el cierto paralelismo que tienen con los episodios históricos que acabo de mencionar. Sin duda alguna, atrajeron mucho mi atención los relacionados con la cuenca minera asturiana, tanto en la Guerra Civil Española como en la Postguerra y la Revolución Minera de 1934, en Asturias. Otro tanto sucede con el papel de la mujer en las minas, pese a que era un trabajo no reconocido y al escaso salario que percibían, como se podrá comprobar en algunos capítulos. Estoy seguro de que la gran mayoría de esas efemérides que rememora la voz narrativa les resultarán muy conocidas a los lectores, e incluso diría que algunos de ellos les harán sonreír, porque con ellos nos acordamos de una época de nuestra vida que se acostumbra a echar en falta, por lo que significa para el desarrollo del ser humano.

(Calle Uría-Oviedo)
A lo largo de los capítulos, el lector se encontrará con una trama en la que el mayor peso lo llevan los personajes femeninos. 
Unos personajes entre los que sobresale la fuerza de las cuatro mujeres que conforman la saga familiar protagonista de esta novela, e incluso me decía que alguna de ellas está adelantada a su época, por cómo percibe el mundo que le rodea y es muy consciente del limitado papel que desempeña la mujer en la sociedad de la época. No sólo destaco las mujeres que protagonizan esta saga familiar, sino también las secundarias que las escoltan y que atrajeron mucho la atención, por la relación que guardan, en un sentido u otro, con las mujeres de una saga que inicia Aurora Cangas. Llama la atención el hecho de que los nombres de las mujeres de esta saga familiar empiecen por la letra A: Aurora, Águeda, Ana y Alba, aunque no me olvido del papel, diría que casi testimonial, Estoy seguro de que a la gran mayoría de los lectores les atrajo Aurora, un personaje con el que se empatiza apenas se le conoce, porque su forma de ser y actuar no pasa desapercibida, al igual que las vicisitudes que vivió, alguna de las cuales le hicieron tomar decisiones que les costó trabajo entender a la familia y vecinos de Turón. Es de las que no tienen pelos en la lengua cuando hablan ni a la hora de encararse con quien crea que merece un escarmiento, si bien también es muy amiga de las escasas amistades que tiene, caso de Ramona o Herminia, a quienes no duda en ayudarles si precisan su reclamo, o le corresponden cuando lo necesita. Sin embargo, la relación que mantiene con su familia es muy diferente, quizás sobre todo por el fuerte carácter que tiene. En este sentido, sonreí en más de una ocasión en algunos diálogos que mantiene con su biznieta Alba, aunque ambas son muy diferentes, pero se complementan a la perfección: son conscientes de que saben cómo reacciona cada una de ellas en situaciones en las que, sobre todo, hay que mostrar el carácter que tienen. Muy diferente es su hija Águeda, aunque no por eso me pasó desapercibida, sobre todo por la relación que mantiene con su marido Jesús y con Florita, la hija de Herminia. Supongo que quienes leímos esta novela que hoy reseño, y sin lugar a dudas, recomiendo, el personaje con el que se tarda más en empatizar es el de Ana, pero con el paso de los capítulos se comprenden sus reacciones, sobre todo desde que quiere llevar una vida muy diferente a la de su madre y su abuela, al querer ir a estudiar Arquitectura a Madrid, y después formar una familia con el hijo de uno de los empresarios que más influencia y poder tiene en la capital.

En relación con lo que acabo de comentar en el párrafo anterior, en mi modesta opinión entiendo que la autora ofrece una galería de personajes masculinos que representan el papel que desempeña el hombre a lo largo del casi un siglo que dura el desarrollo de la trama. Por eso, pese la gran importancia de la mujer en Las herederas de la Singer, hay personajes masculinos que no dejan indiferentes, sobre todo por la relación que mantienen con las cuatro protagonistas, y otros personajes femeninos secundarios, en los que se percibe vínculo de maltrato, sumisión o extramatrimonial. En este sentido, en la novela queda reflejado el carácter de los mineros de la cuenca asturiana, pero también se describe la labor que desempeña el hombre durante el franquismo, pese al puritanismo que se mostraba de puertas para afuera. Sin embargo, en el interior de determinados locales de ocio, e incluso en domicilios particulares, el desmadre estaba a la orden del día y los hombres mostraban su instinto más bajo, como se podrá comprobar en algunos capítulos, en los que no faltan quienes le ponen el piso de turno a la querida. Otro tanto sucede con el papel de los homosexuales, principalmente por la fuerte represión que sufrieron durante la dictadura. Personajes como Frutos, el marido de Olvido; Ceferino, el capataz del pozo Espinos, su hijo Cefe, o Jesús, el marido de Águeda, son un fiel reflejo de lo que comento sobre el papel del hombre en esta novela.

(Urbanización La Finca-Pozuelo de Alarcón-Madrid)
Disfruté mucho con la primera novela que leo de Ana Lena Rivera,Las herederas de la Singer. Una máquina de coser que sirvió para que los miembros de las cuatro generaciones de esta familia ganaran un dinero que les valía para complementar el escaso sueldo que se cobraba en la cuenca minera asturiana. Pese a que fueron Aurora y su hija Águeda quienes se sirvieron más de esta herramienta de trabajo, puede decirse que es un personaje más de la trama, porque estará muy presente a lo largo de su desarrollo. Un episodio que tiene lugar durante la Guerra Civil Española es el detonante de un secreto que guarda y que la bisabuela Aurora no quiere revelar, porque teme las consecuencias que pueda acarrearle si se descubre. Esto origina una cierta intriga, sobre todo a medida que el desenlace está próximo, lo que dio lugar a que me preguntara en más de una ocasión si la bisabuela sería capaz de desvelarlo. También teme que lo descubran de una forma u otra, sobre todo desde que recibe una llamada telefónica inesperada. Pese a que en el cuarto párrafo de esta reseña comento que el lector se encuentra con una historia en la que los personajes son el activo principal, la voz narrativa ofrece unas descripciones muy atractivas sobre las localizaciones por las que transitan. Si bien la cuenca minera asturiana es el marco geográfico principal de la trama, el lector se trasladará también a Mieres, Gijón, Oviedo, Madrid, Sevilla, El Palmar de Troya, y París.

Me sentí muy cómodo durante la lectura de Las herederas de la Singer, porque el estilo narrativo de la autora me resultó cálido y muy cercano. Quizás influenciado por los continuos saltos temporales, el ritmo de lectura se me hizo muy fluido, ayudado también por el predominio dede los diálogos frente a la narración. Unos diálogos dinámicos y entretenidos, y que resultan muy atractivos cuando se ofrece información a través de ellos o se ponen de manifiesto los diferentes estados de ánimo de los personajes, que originan reflexiones sobre las situaciones que les preocupan, o bien saltan chispas en las conversaciones que mantienen durante los episodios más álgidos. Ana Lena Rivera construye unos personajes muy cercanos, y diría que muy representativos de la sociedad española de los casi cien años que abarca el desarrollo de la trama. Una trama en la que el lector se encontrará también con giros argumentales que atraen su atención hasta el desenlace, bien cerrado y diría que emotivo.

 

 

Biografía:





Soy asturiana de nacimiento y de corazón, pero llevo muchos años viviendo en Madrid, ciudad que me adoptó como una hija y en la que me he construido mi hogar. A veces hecho de menos el olor a sal y ver las olas romper contra las rocas. Estudié Derecho y Administración y Dirección de Empresas, y, aunque soñaba con ser escritora, criminóloga o comisaria de policía, tuve una carrera profesional emocionante dentro del mundo empresarial multinacional. Según cuentan en la familia, cuando era pequeña leía libros de forma compulsiva; la lectura fue mi gran compañía en la niñez, y estoy convencida de que, en buena parte, hoy soy quien soy por las innumerables horas que pasé rodeada de libros. Empecé a escribir con la ilusión de que mis novelas ofrecieran al lector la compañía, los referentes y el refugio que los libros me proporcionaron a mí. Cuando me quedé embarazada de mi hijo Álex, la prescripción médica de reposo me dio la oportunidad de escribir: descubrí mi pasión y empezó esta aventura. Por suerte, en la Escuela de Escritores, en la que tengo el privilegio de enseñar, tuve grandes profesores.

Las herederas de la Singer inaugura una nueva etapa después de las tres novelas dedicadas a la investigadora Gracia San Sebastián: Lo que callan los muertos (2019, Premio Torrente Ballester 2017), Un asesino en tu sombra (2020) y Los muertos no saben nadar (2021).

 

Nota:  Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de Ana Lena Rivera, tomada de la web de Penguinlibros. Imagen del Pozo Espinos, en Turón, Asturias, tomada de la web Patrimonio Industrial Asturias. Imagen de la Calle Uría, en Oviedo,  tomada de la web de Pinterest. Imagen de la Urbanización La Finca tomada de la web de La Información.

 



lunes, 5 de septiembre de 2022

Lectura de la semana 36/2022: Las herederas de la Singer.

 











Comenzamos la primera semana del mes de septiembre. En lo que a lecturas se refiere, le toca el turno a la novela de Ana Lena Rivera, Las herederas de la Singer

 

 

 Sinopsis: 

 

 

El día que la joven Aurora se vio obligada a trabajar en la mina tras el accidente de su padre, se juró a sí misma hacer lo que fuera necesario para salir de aquel infierno.

Un matrimonio sin amor y la máquina de coser Singer de segunda mano que recibe como regalo de bodas le proporcionarán una nueva forma de salir adelante, hasta que un terrible suceso convierte la Singer en la única prueba de la amenaza que la perseguirá toda la vida.

Muchos años después, la complicidad que teje con su biznieta Alba desvelará el secreto que ha planeado sobre las mujeres de su familia (512 pág., tapa blanda) .

 

 

 

viernes, 2 de septiembre de 2022

Libros leídos y reseñados en Julio y Agosto/2022.

                                          

   
                                                 

                                           



 

 

 

 

 

 

En esta entrada hago balance conjunto de los libros leídos y reseñados en julio y agosto: han sido un total de 8

 

 

- En julio

 

 

                      

-Sueño de una noche de teatro, de Mónica Gutiérrez Artero.  

 

-La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes.  


- Balvanera, de Francisco Narla



-En agosto: 

 

 

 

                  
 

                                   
                       


 

 -Los crímenes del glaciar, de Cristian Perfumo

 

-San Quintín, de José Javier Esparza.  


-Romperás la noche con un grito, de David Orange


-La Puerta, de Manel Loureiro.


-Templados por el sol, mecidos por el viento, de Marta Currás.



Avance de los retos literarios en los que participo



-VI Edición Reto Nos gustan los clásicos: (6/8) (75%) (+1).


-Reto Autores de la A a la Z (2022):  (17/24) (71%) (+4).


-Reto 25 Españoles (2022):  (25/25) 100%. Completado.

 

-Reto Leemos España provincia a provincia (2022): añado Ávila y Valencia (14 provincias).


-Reto Serendipia recomienda: (1/3) (33%). Sin avance.



 

                    



miércoles, 31 de agosto de 2022

Reseña Templados por el sol, mecidos por el viento, de Marta Currás.


 

 

 

 

 

 

 

 


Datos técnicos:




Título: Templados por el sol, mecidos por el viento.

Autora: Marta Currás.

Editorial: Círculo de Lectores.

1ª edición: 2018.

Encuadernación: Cartoné con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-672-7223-9.

Idioma: Español.

Nº pág.: 275.




Sinopsis:




La idea del viaje llegó de forma abrupta. Clara no estaba pasando por el mejor momento de su vida, razón suficiente para que los argumentos de su amiga Paula pronto vencieran su reticencia. En realidad, nada le impedía apostar por un cambio: estaba sin trabajo y su relación con Raúl se encontraba en un aparente punto de no retorno. Así que cruzar el océano para cuidar a un anciano en San Francisco era sin duda una oportunidad única. De modo que, venciendo su propia naturaleza, Clara había decidido embarcarse en la aventura...

Sin embargo, Duncan Sutter no era un anciano corriente. Aquel peculiar nonagenario que había contratado sus servicios como enfermera quería que la acompañase en su último viaje al Gran Cañón del Colorado, junto a su inseparable chófer Raj. Kilómetros y kilómetros de carreteras desiertas para ayudar a cumplir con el último deseo de un hombre que, aunque atisbaba el fin de sus días, sabe que debe cerrar el círculo de sus recuerdos para estar en paz consigo mismo. Pero lo que Clara ignora es que aquel viaje, también para ella, parecía estar escrito en las estrellas.


 


Opinión Personal:





En mayo de 2020 leí y reseñé en este blog La memoria de las olas (reseña) , novela con la que la escritora madrileña afincada en Galicia, Marta Currás, se alzó ganadora de la XXII Edición del Premio Literario Nostromo. Hoy comparto mis impresiones sobre la que es su ópera prima, Templados por el sol, mecidos por el viento, autoeditada en Amazon en 2015, y con la que se presentó al premio Círculo de Lectores en 2018. Pese a no ser la ganadora de este galardón literario, pero al quedar finalista en esta edición, la editorial decide publicar la novela. No me extraña, porque el desarrollo de su trama contiene una historia muy atractiva y bien escrita, con un estilo narrativo cuidado. Está hilvanada como un perfecto engranaje, de tal forma que el lector no pierde detalle de todo lo que sucede a lo largo de los once capítulos en los que se estructura su desarrollo. Me gusta mucho la portada, que invita al lector a interesarse por la novela, al igual que su título, que hace referencia a las palabras de un antiguo poema del jefe indio Jerónimo, y que se resalta en la contraportada.

(Bright Angel-Cañón del Colorado-USA)
Como adelanta la sinopsis, Clara Phillips no está pasando por el mejor momento de su vida. Al otro lado del Atlántico, desde San Francisco, su amiga Paula le propone viajar a esta ciudad para cuidar de un peculiar nonagenario, Duncan Sutter, quien siente la necesidad de realizar un último viaje al Gran Cañón del Colorado, antes de pasar sus últimos días en una residencia de élite para ancianos. Clara duda ante semejante propuesta, pero decide aceptar el reto para poner tierra de por medio ante un problema personal que quiere dar por zanjado. Junto con Clara y el anciano Duncan Sutter, viajan Raj, su fiel chófer hindú, y Mike, un autoestopista que se les une por el camino, en Oakhurst. Los tres personajes atrajeron mi atención a lo largo de los capítulos, porque Raj sólo se limita a cumplir la labor que desempeña habitualmente para el señor Sutter.

Al igual que en La memoria de las olas, en la ópera prima de Marta Currás la mujer tiene un papel trascendental. Si en la primera línea argumental es Clara Phillips la que atrajo mi atención, en la segunda fueron Liz Phillips y Molly Byrne, quien la acoge en su casa de Chicago durante un tiempo, en la que la ayuda a cuidar de su numerosa prole. En las dos líneas argumentales me encontré con unos personajes bien definidos, de quienes las dos voces narrativas ofrecen información a lo largo de los capítulos de forma dosificada. En mi caso, tal y como describen El Gran Cañón del Colorado la voz narrativa y Duncan Sutter, diría que también es un personaje más de la novela, por el peso que tiene en el desarrollo de la trama. Un Gran Cañón del que merece la pena estar muy pendiente, por todo lo que se cuenta de su historia, del trabajo realizado por el fotógrafo Edward Sheriff Curtis o de los indios que lo habitaron.

(Higher Cath Spire-Gran Cañón C.-USA)
Templados por el sol, mecidos por el viento, es un viaje no sólo físico, sino también interior. Un viaje en el que la autora realiza un verdadero equilibrio para que los viajeros consigan que se cumpla el trazado marcado en el itinerario físico y transcurra a la par en el vital. Cada uno de los tres personajes tiene su historia particular que mantendrán el interés del lector. Templados por el sol, mecidos por el viento no es sólo una novela de viajes, sino que sirve también para que, quienes acompañan al nonagenario Duncan Sutter, que atisbaba el fin de sus días, y sabe que debe cerrar el círculo de sus recuerdos para estar en paz consigo mismo. Pero también Clara y Mike tienen tiempo para desnudar su alma, e incluso soltar el lastre que les permita continuar un camino sin tener que mirar atrás. También diría que es un viaje de superación y de segundas oportunidades, como se percibe en Clara y Mike, en la primera línea argumental, y en Liz, en la segunda.

Ya lo comenté en mi reseña sobre La memoria de las olas, pero vuelvo a recalcar que me sentí muy cómodo durante la lectura de Templados por el sol, mecidos por el viento, porque el estilo cuidado y cercano de la autora provocan esta sensación. Las dos voces narrativas que se alternan a lo largo de los capítulos ofrecen un relato absorbente y unas descripciones muy visuales que incitaron que en todo momento estuviera muy pendiente de lo que le sucedía a los personajes que transitan por sus páginas. Marta Currás es consciente de cómo distribuir la información que el lector se encuentra en las dos subtramas que conforman la novela, y que se complementan y confluyen sin apenas darnos cuenta. En este sentido, diría que es un gran acierto el hecho de que la información que se ofrece sobre los dos personajes pasivos que se mencionan, Liz y el fotógrafo Edward Sheriff Curtis, se reparta entre ambas, de tal forma que conforman un verdadero puzzle cuyas piezas van encajando a medida que avanza el relato. Me gustó cómo la autora interrumpe el testimonio que se ofrece sobre ambos personajes, confiriéndole intriga al relato, tanto a través de quien tuvo una relación directa con ambos, Ducan Sutter, como por la que se facilita en forma epistolar. Para sorpresa del lector, en varias fases de la segunda línea argumental se encontrará también con epístolas que guardan relación con el fotógrafo que «recorre Estados Unidos y parte de Canadá...tomando fotografías de cada tribu india que logra encontrar, retratos artísticos en la que la dignidad de los nativos quedará inmortalizada para siempre»(pág. 269), pero es mejor que sienta curiosidad por saber cómo llegaron estas cartas  a manos de Molly Byrne, en Chicago. Dos líneas argumentales en las me sorprendió algún giro que atrajo mi atención del lector, sobre todo por el impacto que provocan en ambos personajes femeninos.

(Edward S. Curtis)
En la biografía de la autora, la editorial refleja la novela está inspirada en uno de los viajes que hizo por la costa oeste estadounidense. Pero también es un homenaje al fotógrafo ya mencionado en esta reseña, Edward Sheriff Curtis, quien realizó un inmenso trabajo fotográfico que se recoge en la obra Los indios de América del Norte. Al igual que se percibe en La memoria de las olas, la autora realiza una exhaustiva labor de documentación para que el lector sienta que realiza un viaje literario a lo largo de las páginas que conforman Mecidos por el sol, templados por el viento. En la segunda línea argumental estará muy pendiente de las peripecias que acompañan a Liz Pillips, desde que su familia decide enviarla a Estados Unidos, por los bombardeos sostenidos que la aviación nazi lanza entre 1940 y 1941 sobre el Reino Unido, durante la Segunda Guerra Mundial. Atraerá su atención desde que embarca en el Empress of Britain, y las dificultades y peligros que se encuentra hasta que por fin es acogida por la familia de Nueva York. No tiene desperdicio la ruta que lleva a los cuatro viajeros al Gran Cañón del Colorado, no sólo por los magníficos y espectaculares paisajes que describe la voz narrativa, sino también por las conversaciones que mantienen los tres personajes




Biografía:



Marta Currás nació en Madrid en 1975 pero reside en Galicia desde los catorce años. Bióloga de profesión, posee formación de posgrado en Microbiología y Medio Ambiente. Ha trabajado en laboratorios de Microbiología y Bioquímica durante casi veinte años. Lectora voraz desde los tres años, escribe e imagina sus propias historias desde niña. Ha sido finalista en diversos concursos de microrrelatos y cuentos, y ha visto publicados algunos de sus textos. Aunque sigue escribiendo historias cortas, desde hace algún tiempo se dedica a la escritura de novelas. Templados por el sol, mecidos por el viento es su primera novela, inspirada en uno de los viajes que hizo por la costa oeste estadounidense. Además de ser una gran aficionada a la lectura y los viajes, dibuja y pinta, practica yoga y en la actualidad aprende a tocar el ukelele.


Nota: Datos técnicos, sinopis y biografía de la autora tomados del ejemplar de la novela. Imagen del Bright Angel, en el Gran Cañón del Colorado, tomada de la web Fotolimbo. Imagen de Higher Cathedral Spire tomada de la web Fine Art America. Fotografía de Edward S. Curtis tomada de Wikipedia. Fotografía de Marta Currás tomada de la web de Babelio.