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jueves, 23 de enero de 2025

Reseña La mujer de acuarela, de Silvia Moreno.


                       


 






Datos técnicos:




Título: La mujer de acuarela.

Autora: Silvia Moreno.

Editorial: Maluma.

1ª edición: Julio/2024.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-128596-5-2.

Idioma: Español.

Nº páginas: 310.







Sinopsis:





En uno de los museos más conocidos de la ciudad de Madrid, trabaja la restauradora Luna, quien asegura haber visto una pieza desaparecida de la recién llegada donación del coleccionista Jacinto Blánquez a la institución. La búsqueda de la obra se verá envuelta en la incredulidad de muchos, las obsesiones y fantasías de otros, reuniones terapéuticas y el descubrimiento de una historia oculta que comienza con la segunda visita a España del aviador Antoine de Saint Exupéry, y con las ilustraciones de un niño que dibujó Margarita Gil Roësset. Presente y pasado se dan la mano en esta misión, en la que la salud mental y las relaciones humanas jugarán un papel importante para llegar a resolver el misterio de la obra extraviada, que irá cobrando cada vez más valor a medida que la investigación avanza.





Opinión Personal:






Hoy comparto mis impresiones sobre la primera grata sorpresa lectora del presente año 2025: La mujer de acuarela, ópera prima de Silvia Moreno. Sin duda alguna, un buen debut en el panorama narrativo nacional. Y es que, según se sucedían los capítulos, me sorprendía el buen trabajo realizado y el que en todo momento tuve la sensación de que se encontró cómoda mientras escribía una trama muy equilibrada y que me mantuvo en vilo hasta el mismo desenlace, lo que es de agradecer. Un desenlace que, sin duda alguna, supone un gran colofón a una ficción muy entretenida y adictiva.

Silvia Moreno trabajó durante varios años como restauradora en la empresa pública y en la privada, como informa la editorial en la biografía. Un trabajo que queda reflejado en la figura de la protagonista y los trabajadores que conforman el personal de estas instituciones. Otro tanto sucede con la aportación que realizan los donantes de obras de patrimonios privados para que el público pueda acceder a contemplarlas en la exposición de turno. Pero la escritora madrileña va más allá, porque en la trama tiene un gran peso la salud mental de varios personajes, reflejada con naturalidad y sensibilidad. Se percibe que lo que acabo de comentar supuso un plus a la hora de construir un elenco real y creíble, con el añadido de que aborda con verosimilitud los problemas que la sociedad tiene ante los trastornos que afectan al bienestar emocional, psicológico y social que arrastran algunos de sus miembros.

Junto a lo que acabo de comentar en el párrafo anterior, el lector se encontrará también con elementos metaliterarios. Y es que la figura del escritor, reportero y aviador francés Antoine de Saint-Exupery atrajo mi atención. Su presencia no sólo se refleja en el prólogo, en el que se relata su presencia en España en 1937 como enviado especial del periódico Paris-Soir, sino también por la influencia que pudo haber tenido en su obra más conocida, El Principito, la labor de la ilustradora española Margarita Gil de Roēsset, que formó parte del grupo al que se les conoció como Las Sinsombrero. Aunque también hay otros componentes metaliterarios que prefiero descubra el lector, por la relación que guardan con la protagonista. Sin duda alguna, me resultó un gran atractivo la recuperación de una de las mujeres silenciadas de la Generación del 27, porque la autora supo cómo darle una interesante presencia a lo largo de los 31 capítulos en los que se estructura el desarrollo de la trama.

Luna trabaja como restauradora en un museo de Madrid. Su rutina cambia cuando le entregan a la institución una donación del coleccionista Jacinto Blánquez, porque desaparece una de las piezas que contiene, como adelanta la sinopsis. Luna jura y perjura que la tuvo en sus manos cuando repasó con el jefe de sección, Octavio, el contenido que venía en el albarán de la caja. Pero los problemas se acumulan porque reconocen en el museo que es muy buena en su trabajo, pero «Luchaba con la idea de encajar en el puzle de lo convencional, porque Luna era una mujer distinta. Y lo sabía» (pág. 20), lo que se refleja en determinadas escenas que protagoniza y que son observadas con incredulidad por sus compañeros, por su forma de proceder en determinadas situaciones. Se incrementa la tensión entre el personal del museo, porque se acerca la fecha de la exposición de la que quieren que forme parte el cancionero extraviado, por lo que Minerva, la conservadora, empieza a dar órdenes al respecto. Al extravío hay que añadir el que cada vez la obra adquiere un mayor valor, con el añadido de que pueden saltar chispas si este episodio llega a oídos del donante, por lo que buscan la fórmula que les saque de este gran aprieto, lo que origina una serie de situaciones tensas, pero también desesperadas, por cómo se quiere resolver un grave problema que afecte  a la confianza depositada por los donantes en uno de los museos madrileños más conocidos.

En el primer párrafo de esta reseña comento que la trama me mantuvo muy en vilo hasta el desenlace. En mi opinión, entiendo que Silvia Moreno aprovecha con acierto todos los elementos que la conforman, para crear una atmósfera de incertidumbre que se mantiene firme a lo largo de los capítulos. Una incertidumbre que no supone un impedimento para el lector, sino todo lo contrario, porque en todo momento tuve la sensación de que la voz narrativa estaba jugando conmigo. Juego que se redobla en el desenlace, por lo que se incrementa el interés por conocer si finalmente se recupera el cancionero o no. A lo que acabo de comentar, destaco el que tuve la sensación de que varias situaciones que tienen lugar en el primer tercio de la novela, y alguna más en la tercera, tienen rasgos feelgood, que me levantaron en determinadas alguna sonrisa, sobre todo en las que está presente el equívoco.

(Margarita Gil Roësset)
En La mujer de acuarela el lector se encontrará con un atractivo elenco de personajes que giran en torno a la figura de Luna. Silvia Moreno perfila unos personajes creíbles, reales y muy cercanos, con los que empaticé a lo largo de los capítulos, pese a que es difícil congeniar con alguno de ellos, dado el carácter engreído que los define. Pero también me sorprendieron el miedo que atemoriza y el pasado que arrastra alguno, pese a la seguridad que muestran ante los demás. Luna no deja indiferente, no sólo por los problemas de salud mental a los que se enfrenta, relacionados con la percepción del mundo que la rodea, sobre todo cuando «la carroña de su mente de su mente comenzó a picotearla» (pág. 28), sino también porque no tardé en empatizar con su personalidad, con la fortaleza que muestra para que se la valore. A la protagonista acompaña un variado elenco de secundarios, en el que están muy presentes las relaciones humanas, y se incide en el ámbito laboral y familiar, al igual que en la amistad. La voz narrativa incide también en quienes buscan la ayuda de profesionales que puedan aportarles una solución con la que enfrentarse al mundo del que forman parte, y hacerles más visibles en una sociedad en la que todavía es tabú referirse a las personas que padecen estos trastornos.

Me gustó mucho La mujer de acuarela. Silvia Moreno se estrena como novelista con una obra que no deja indiferente y diría que invita a la reflexión, por el tabú que todavía supone para la sociedad la salud mental, reflejada sobre todo en la figura de la protagonista, con naturalidad y sensibilidad. El ritmo de lectura es fluido a lo largo de los 31 capítulos más un prólogo en los que se estructura el desarrollo de la trama, con un cierto dominio de la narración frente al diálogo. Diálogos que me atrajeron mucho por cómo los maneja la autora, sobre todo en situaciones que dan lugar a equívocos, algunos de los cuales me levantaron alguna sonrisa.





Biografía:





Silvia Moreno nace en la ciudad de Madrid, cerrando a su llegada la década de los ochenta. Es
graduada en Conservación y Restauración de Bienes Culturales y posgraduada en Gestión Cultural (UCM). Posteriormente, realiza un máster universitario en Humanidades: Arte, Literatura y Cultura Contemporánea (UOC) y se forma como experta universitaria en Escritura, Estilo y Creatividad (VIU). También ha hecho varios cursos en la Escuela de Escritores de Madrid.

Desde que finalizó sus estudios, ha trabajado como restauradora tanto en instituciones públicas como en la empresa privada, compaginando su labor con la docencia. En 2018 recibe una beca de investigación de la Fundación Iberdrola España para una estancia en el taller de pintura del Museo Nacional del Prado. Actualmente trabaja como personal laboral de Patrimonio Nacional. La mujer de acuarela es su primera novela.



Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomados de la web de la editorial Maluma. Fotografía de Silvia Moreno tomada de la web Noticias de Córdoba. Imagen de la portada de El Principito tomada de Amazon. Fotografía de Margarita Gil Roësset tomada de Wikipedia.
















viernes, 12 de abril de 2024

Reseña La música del mal, de Yolanda Fidalgo.


 










Datos técnicos:



Título: La música del mal.

Autora: Yolanda Fidalgo.

Roca Editorial (Grupo Penguin Random House).

1ª edición: Abril/2023.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-19283-46-7.

Idioma: Español.

Nº páginas: 484.




Sinopsis:




Nápoles, 1900. Fabio, el dueño del teatro Dellanotte, parte de viaje por un año, y encarga a sus dos hijos: Adriano, violonchelista ciego, y Carlo, la responsabilidad de regentar el teatro de la ópera.

Pero tras su partida, todo va a cambiar. Sus hijos, aunque Carlo está casado, se enamoran de la misma misteriosa mujer. Su esposa desarrolla aficiones que no imaginaría. Y un sanguinario asesino en serie se dedica a matar en el teatro, siguiendo las pautas de un antiguo manuscrito que narra la vida de Diane, la criada muda de la envenenadora marquesa de Brinvilliers, en el París del Rey Sol.

Para atraparlo, recibirán la ayuda de Gianni Leone, colaborador del fundador de la escuela italiana de antropología criminal Abele de Blasio. Se valdrá de sus nuevos, pero aún no probados, métodos científicos, para lograrlo... ¿o no?






Opinión Personal:






La música del mal es la segunda novela que leo y reseño de Yolanda Fidalgo (Zamora, 1970), y que refrenda la calidad de sus trabajos literarios, al igual que me confirma que es una autora a tener muy en cuenta por las temáticas que aborda en su narrativa. Unas temáticas en las que la mujer cobra un claro protagonismo, con el añadido de que da a conocer personajes femeninos reales, muchos de ellos sumidos en el ostracismo de la historia. La complejidad es otro rasgo que está muy presente en sus obras. En La música del mal la trama se desarrolla a lo largo de dos las líneas temporales, entre las que se intercala en cursiva un relato narrado en primera persona. Esta voz narrativa mantiene en vilo al lector porque será en las últimas páginas cuando se descubra quién es el asesino sanguinario en serie, ...¿o no se descubre? Porque mis dudas tuve.

(Hospital de Dieu-París, Francia)
La primera línea temporal transcurre en Nápoles, en 1900, época en la que Fabio Dellanotte comunica a su familia que se va a «África...A una ciudad que se llama Asmara, la nueva capital de Eritrea. Allí necesitan un teatro de la ópera» (pág. 16). Encarga a sus dos hijos, Adriano (Dri) y Carlo la responsabilidad de regentar el teatro de la ópera Dellanotte, como adelanta la sinopsis. Dos hermanos que se enfrentan a una inesperada y desagradable situación, porque un asesino en serie sangriento se dedica a matar en el teatro, siguiendo las pautas que se relatan en un antiguo manuscrito. Una línea temporal que tiene su propia banda sonora, aunque en esta ocasión está relacionada con la ópera, con las obras con las que inaugura la empresa familiar cada trimestre del año en curso; en esta ocasión son Cossi far tutte, Caggliacci, Tosca y Carmen. La escritora zamorana elige fragmentos de cada una de ellas que guardan relación con los episodios que protagonizan los personajes de turno, en los que pone especial énfasis en aquellos en los que la tragedia está presente de una forma u otra.

La segunda línea temporal se sitúa en París, durante la segunda mitad del siglo XVII. El lector se encontrará con una historia relatada en primera persona en forma de manuscrito. La protagonista y narradora es, Diane, una joven muda, a quien la marquesa de Brinvillers admite como un miembro más de su servicio. Como adelanta la autora en el prólogo, «He intentado ser fiel a su vida, tan apasionante y extraña que no se necesita inventar nada pues en este caso y en el de La Voisin, que también existió de verdad, la realidad supera a la ficción» (pág. 7). Una marquesa que sorprende y escandaliza a la sociedad de la época, por la barbarie que utilizó para medrar su patrimonio. Madame de Brinvillier fue una mujer bella, apasionada, fogosa, y de gran sangre fría, con una extraña vida que concluye con un triste, aunque esperado final. Un personaje que es el origen del llamado Asunto de los venenos, que fue un escándalo ocurrido durante el reinado de Luis XIV, que incluso tambaleó los cimientos del absolutismo del llamado Rey Sol. Un asunto en el que varios adivinos y miembros de la aristocracia fueron acusados de envenenamiento y brujería.

(Marquesa Brinvilliers-París, s. XVII)
Me gustó mucho el enfoque que le dio Yolanda Fidalgo a La música del mal. En mi opinión, construye una trama de misterio de corte clásico, incluso me atrevo a decir que siguiendo las pautas de Agatha Christie, porque no se conoce la identidad del sanguinario asesino en serie hasta el desenlace y juega con pistas falsas que confunden al lector. El peculiar inspector Gianni Leone es el encargado de la investigación, dirige los interrogatorios pertinentes, e incluso sospecha de determinados movimientos de los miembros de la familia Dellanotte. Está convencido de que las vagas respuestas que recibe no suponen una firme coartada que les protejan para no ser acusados como presuntos culpables de haber cometido los crímenes. En este sentido, el narrador omnisciente pone el foco en varios personajes, en los que resalta rasgos físicos  que los inquietan y caracterizan en los episodios más álgidos, y por los que me acordé de escritores que utilizan esta técnica narrativa, como Zweig. En cierto modo, puede decirse que esta novela es de habitaciones cerradas, porque las escenas trascendentales tienen lugar en el palacete que la familia posee en la Riviera di Chiaia, en el teatro que ahora regentan Carlo y Adriano Dellanotte, y en la vivienda del barrio de Vomero, en donde vive Flavia con su padre. En la segunda línea temporal, y tras la detención de la marquesa de Brinvilliers, sorprende a la población y al propio monarca Luis XIV el llamado Asunto de los venenos. La investigación la lleva a cabo el mismísimo La Reynie, jefe de la policía de su majestad, con la ayuda del oficial François Desgrez. Investigación que me atrajo porque, en más de una ocasión, me preguntaba qué reacciones tendrían unos y otros para eludir la férrea persecución a la que son sometidos, pese a que algunos logran huir del país.

Pese a lo que acabo de comentar sobre habitaciones cerradas en el párrafo anterior, la ambientación es magnífica en ambas líneas temporales. De hecho, en todo momento tuve la sensación de realizar un viaje literario a las dos épocas en las que se desarrolla la trama. Acompaño a la voz narrativa omnisciente por las calles de Nápoles, tanto por la zona que acostumbra a frecuentar Adriano, pese a su ceguera, como por los lugares que transitan el resto de la familia. Todas ellas mostradas mediante descripciones claras y concisas, pero muy visuales. Una ciudad en la que el Vesubio está muy presente, porque a la nonna de la familia le gusta mirar al volcán por lo que significa para la ciudad. Cuando las conversaciones que mantienen se presta a ello, reflexiona con frases lapidarias al respecto que guardan relación con Nápoles y los Dellanotte. El siguiente fragmento que resalto en cursiva refleja la idea que tiene Carlo sobre su ciudad:« Cuánto había echado de menos el aroma de la sal, el color azul del horizonte. El gris de la toba volcánica, el canto de sirena de la ciudad ruidosa, que atrae y envuelve...los forasteros decían que estaba llena de ladrones, camorristas y tenían razón» (pág. 422). En París sucede lo mismo que en Nápoles, porque me sentí un acompañante de Diane a lo largo de su ciclo vital. Un ciclo vital que empieza en el palacio de la calle Neuve-Saint-Paul, «donde vivían la bella dama, su marido, sus hijos y algunos criados» (pág. 27). Diane muestra un París de contrastes, según evolucionan sus perspectivas, y describe espacios donde se puede codear con gentes con posibles como con quienes tienen que vivir en los suburbios más desfavorecidos de la capital francesa. Un París que, en muchos aspectos, me recordó al que describe Víctor Hugo en sus novelas. Una ciudad que es testigo de la construcción del Palacio de Versalles, una de las maravillas de París, y que muestra el esplendor y el poderío que llegó a tener Francia, sobre todo en tiempos de Luis XIV, el Rey Sol.

Yolanda Fidalgo construye unos personajes bien perfilados, creíbles y que parecen cobrar vida propia, por la forma de ser y actuar en los episodios que intervienen, y a través de los que se percibe la relación que hay entre los diferentes estratos sociales de ambas líneas temporales, en las que interactúan de forma muy natural personajes reales con ficticios. En este sentido, es de agradecer lo que comenta la autora en el prólogo de la novela sobre los primeros. El lector se encontrará con una historia coral porque los que transitan por sus páginas desempeñan un papel equilibrado. Son varios los personajes que atrajeron mi atención: El inspector Gianni Leone, al que ya me referí en el cuarto párrafo de esta reseña, y que da mucho juego a historia que se desarrolla en 1900. Un inspector que tiene una forma muy característica de dirigirse a sus interlocutores, porque emplea determinadas muletillas expresivas, que levantan más de una sonrisa por la forma en que las dice, al igual que también se sirve de frases que utiliza a modo de redundancia, para resaltar la importancia que le da al hecho en el que las incluye. Adriano Dellanotte es un personajes que arrastra una ceguera, pero que sustituye por el desarrollo de los otros sentidos, lo que le sirve para reconocer a los personajes que se relacionan con él, a moverse por Nápoles con ayuda de su bastón, y a dedicarse a su gran pasión, que es la música: toca el violoncello en la orquesta del teatro que regenta con su hermano. La diferencia de criterio con su hermano Carlo se manifiesta por la diferente percepción que ambos tienen sobre el teatro familiar, sobre todo tras la marcha del patriarca de la familia. Los personajes femeninos son muy atractivos, tanto los que forman parte de esta familia como los que transitan por la segunda línea temporal. Destaco el espíritu emprendedor de Martia, la mamma, porque decide tomar las riendas del teatro familiar de la ópera ante la incertidumbre sobre su continuidad por los macabros asesinatos que se cometen, al igual que les sorprende por las actividades que hace en sus enigmáticos desplazamientos fuera del palacete, incluso pese a la vigilancia a la que es sometida la familia. Senta y Flavia son dos personajes que incluso me atrevo a decir que tienen rasgos comunes. En la línea temporal que transcurre durante la segunda mitad del siglo XVII sobresale la ya mencionada marquesa de Brinvilliers, a la que ya me referí en el cuarto párrafo de esta reseña, y su sirvienta Diane, una joven muda, observadora y con espíritu independiente, pese a que contrae matrimonio con Claude. Aunque también merece la pena cita a personajes reales de La Voisine, La Bosse y La Vigoreux, por la labor que se les atribuye en el escándalo de los venenos, a través de las que se refleja el papel que en esa época tienen las envenenadoras, los alquimistas y las brujas y la investigación que lleva a cabo el mismísimo La Reynie.

(Riviera di Chiaia-Nápoles, Italia)
Me gustó mucho La música del mal, una novela en la que la maldad humana está muy presente a lo largo de su desarrollo. El teatro de la ópera que regentan los hermanos Adrián y Carlo Dellanotte es testigo de una serie de crímenes que comete un asesino sanguinario en serie, siguiendo las pautas de un antiguo manuscrito que narra la vida de Diane, la criada muda de la marquesa de Brinvilliers, en el París del Rey Sol, como adelanta la sinopsis. Entre estas dos líneas temporales se intercala en cursiva un relato narrado en primera persona, que mantiene en vilo al lector, porque será en las últimas páginas cuando se descubre quién es el asesino en serie, ...¿o no se descubre? Porque tuve mis dudas. Una primera línea temporal de corte clásico, en la que la autora juega al despiste con el lector, porque pone señala a varios posibles culpables de haber cometido los crímenes en el teatro Dellanotte. Una segunda línea temporal que nos lleva a una época en la que el llamado Asunto de los venenos escandalizó a la opinión pública francesa, destapado tras la detención de la marquesa de Brinvilliers. La música del mal tiene en la línea temporal que se desarrolla en 1900 su propia banda sonora, que son fragmentos de las óperas que se estrenan cada trimestre del año en este teatro, y que guardan relación con los episodios que protagonizan los personajes de turno, en los que pone especial énfasis en aquellos en los que la tragedia está presente de una forma u otra. La música del mal contiene una historia coral en la que las mujeres cobran protagonismo, porque las que transitan por el año 1900 entienden que éste trae un cambio de papel para el género femenino. Los episodios luctuosos que viven les hacen tomar unas decisiones firmes con las que hacen ver a los actuales regidores del teatro que no aceptan las medidas que se ven obligados a tomar, provocadas por la actuación del asesino en serie. El lector se encontrará con una trama bien escrita, con un ritmo que en mi caso me resultó fluido, y que apenas decae a lo largo de su desarrollo, por el que transitan unos personajes bien perfilados y atractivos, en los que se percibe una natural interactuación entre los reales y los ficticios.


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomados de la web de Roca Editorial. Imagen del Hospital de Dieu tomada de la web del diario ABC.  Imagen de la Marquesa de Brinvilliers tomada de la web de Pinterest. Imagen de la Riviera di Chiaia en Nápoles tomada de la web Wikimedia Commons. Fotografía de Yolanda Fidalgo tomada de la web del diario La Opinión de Zamora. 





Biografía:





Yolanda Fidalgo (Zamora en 1970). Estudió Empresas Turísticas en la Universidad de Salamanca, pero su pasión han sido siempre los libros. En Madrid fundó su propio taller de encuadernación, que aún mantiene. Su primera novela, Más allá de los volcanes, ganó el Premio Internacional de Narrativa Marta de Mont Marçal.









martes, 19 de abril de 2022

Tierras de niebla y miel, de Marta Abelló.

 











Datos técnicos:



Título: Tierras de niebla y miel.

Autora: Marta Abelló.

Editorial: Planeta.

1ª edición: Enero/2021.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-08-23725-9.

Idioma: Español.

Nº pág.: 528.



Sinopsis:



Año 1899. La joven Martina de Icaza regresa a su Cádiz natal huyendo de un matrimonio fracasado. Pero al desembarcar descubre que se ha quedado huérfana y sin hogar.

Desamparada, tiene que trabajar como sirvienta en la humilde pensión de su tía Balbina, hasta que un buen día su prima Candela desaparece.

A partir de entonces, Martina se ve envuelta en una trama de intrigas, aventuras, crímenes y pasiones que la lleva a adentrarse en la Casa Baena, una imponente mansión malagueña llena de secretos y misterios.

En una España de contrastes donde se conjuran criadas y señoras, bandoleros y burgueses, Martina deberá impedir un crimen tiempo atrás profetizado, enfrentarse a un amor imposible y alcanzar su propio destino, aunque este la transforme para siempre.




Opinión Personal:





Cuando vi entre las novedades literarias de 2021 la portada de Tierras de niebla y miel, más la atractiva sinopsis, estuve muy pendiente de las reseñas y comentarios que se publicaron en las redes sociales sobre esta novela. Estas reseñas y comentarios me confirmaron que merecía la pena afrontar la lectura de una historia que promete entretenimiento y un viaje literario a finales del siglo XIX, a una España de contrastes donde se conjuran criadas y señoras, bandoleros y burgueses, como adelanta la sinopsis. Sin duda alguna, se cumplieron las expectativas que tenía puestas en la que es la sexta novela publicada por Marta Abelló (Barcelona, 1972), porque me encontré con una historia coral muy atractiva, de ritmo fluido, que en varios tramos pasa a muy fluido, con algunos personajes con más sombras que luces, por lo que que mantuvieron mi interés a lo largo de los capítulos. No dudo en recomendar su lectura porque, quienes sientan la curiosidad por conocer la historia de la joven Martina de Icaza, se encontrarán con la historia de una joven mujer que atraerá su atención a lo largo del desarrollo de la trama, tanto por las vicisitudes que la acompañan como por el coraje que muestra a la hora de conseguir el objetivo que se propone una vez que su desembarco en Cádiz toma un rumbo diferente al que ella imaginó desde que, tras un matrimonio fracasado, huyó de Nueva Orleáns con una cédula de identidad falsa.

(Plaza de Isabel II-Cádiz)
Martina de Icaza es una joven que regresa a Cádiz en el vapor Montevideo. Su padre la había unido en matrimonio de conveniencia con Conrado Lefevre, de cuyo enlace presumía por las calles de la ciudad, porque le aseguraba «una vida fácil, prestigio, riqueza y buenas amistades con lo más granado de la sociedad española y francesa en Nueva Orleáns»(pág. 16). A su llegada a Cádiz, la joven dice que regresa huyendo de un matrimonio fracasado. Pero este regreso le hace encontrarse con una dura realidad, porque se encuentra la casa paterna deshabitada y sus padres han fallecido. Huérfana, siente cómo su mundo da un gran vuelco al ser acogida en La Gaviota, una humilde y decadente pensión que regenta su deslenguada e insolente tía Balbina en pleno centro del barrio de La Viña, en la que se alojan hombres de baja ralea, y en donde tiene que trabajar para ganarse el sustento. El luctuoso episodio que sucede en La Gaviota presiente que su prima Candela es raptada. Decide emprender un viaje para averiguar el paradero de su sobrina. El viaje le lleva a reencontrarse con su abuela Regina en Antequera, en busca de las respuestas que necesita y es consciente de que le puede ayudar a dar con el paradero de la hija de su tía Balbina. En ese viaje comparte diligencia con destino a Málaga con la peculiar Milagros, pero se topa con la banda de salteadores de Miguel el Cañamero. Es contratada como institutriz de Genoveva, sobrina de Alejandro Baena quien, desde la muerte de su padre, comanda la hacienda familiar junto con su madre Fiona Warwick. Una Casa Baena que atraerá la atención del lector por todo lo que sucede en esta residencia, tanto por las diferentes estancias que la conforman como por los moradores que la habitan, porque estará muy pendiente de los secretos y misterios que se guardan entre sus paredes. A lo largo de los capítulos, Martina se ve envuelta en intrigas, aventuras, crímenes y pasiones, que moldean su fuerte personalidad y cambian el destino que se había marcado desde que desembarcó en Cádiz para reunirse con su familia.

Uno de los grandes atractivos de la trama de Tierras de niebla y miel es la ambientación espacial y temporal. En la nota de la autora informa que construyó la historia partiendo del dolmen de Menga, considerado «el más bello y perfecto de los dólmenes conocidos, una ciclópea construcción que me transmitió magia, emoción y misterio a partes iguales» (pág. 523). Una ambientación que sitúa al lector entre Cádiz y varias localizaciones de la provincia de Málaga, y que le llevarán a preguntarse qué nexo las une. Una ambientación diría que muy visual, porque con descripciones claras y concisas, la voz narrativa consigue que no pierda detalle de los espacios a los que me acabo de referir, tanto en Cádiz, principalmente en la pensión La Gaviota, como las bellas descripciones que ofrece del ya citado dolmen y otras construcciones prehistóricas que se mencionan en algunos capítulos, sobre todo en la segunda mitad, o parajes como El Torcal de Antequera, a donde les llevan las correrías de la banda del Cañamero para que la Guardia Civil no consiga apresarlos, o a laguna de Fuente de Piedra, cercana a Antequera. La Casa Baena también atraerá la atención del lector, porque diría que se convierte en un personaje más de la novela. Las descripciones me resultaron muy interesantes, sobre todo por cómo alude a algunas de ellas la abuela de Martina, Regina Vega, a quien algunos llaman Madame Regina, o Regina la Bruja, quien «veía más allá, descifraba el brillo de los ojos y aspiraba a comprender la esencia de las almas antiguas»(pág. 169).

(Dolmen de Menga-Antequera-Málaga)
A lo largo de los cortos capítulos en los que se estructura la trama, agrupados en 36 partes tituladas, que sirve como adelanto de lo que el lector se encontrará en el desarrollo de cada una de ellas, Marta Abelló presenta a unos personajes bien perfilados, a quienes da a conocer sobre todo en el primer tercio de la novela, algunos de ellos con más sombras que luces. Sin duda alguna, se percibe que, a través de los rasgos que acabo de mencionar, la autora incita a que se descubra qué intenciones ocultan a través de sus actos quienes tienen más peso en el desarrollo de la trama. Estas intenciones originan que la intriga esté muy presente, sobre todo desde que Martina teme por el destino que le depare a su sobrina. La investigación que realiza le preocupa, al no producirse avances en sus pesquisas, en la que colabora la peculiar Milagros. Una preocupación que se incrementa desde que descubre el misterioso laberinto que se esconde en las entrañas de la Casa Baena. En este sentido, me atrajo la inquietante actitud mostrada por Simona, la ama de llaves, y por determinados episodios que protagoniza Alejandro Baena, de salud muy delicada, miembro de una logia masónica y de quien el lector estará muy pendiente de sus actuaciones, al igual que los agentes de la Guardia Civil, San Román y Fonseca. Dos agentes que investigan los crímenes de tres jóvenes de la comarca parece que son obra de alguien que sigue un ritual determinado. Las investigaciones que llevan a cabo los agentes de la Guardia Civil, San Román y Fonseca, no tienen muy claro qué actuaciones realizar para capturar al culpable o culpables de tan horrendas muertes, hasta que se produce el asesinato del niño Antoñito Mora.

Marta Abelló planifica y desarrolla una trama en la que se entrelazan varios géneros literarios, bien engarzados, en la que se conjugan elementos propios de novela romántica, aventura, misterio y thriller. En mi modesta opinión, diría que la novela tiene influencias clásicas. Unas influencias clásicas que se perciben en el bandolerismo, muy presente en varias fases de la trama, y diría que de corte romántico porque, en más de una ocasión, me dije que las escenas que protagonizan los miembros de la conocida como banda del Cañamero, recuerdan a la forma de actuar del mítico personaje Robin Hood y sus fieles amigos y compañeros, que se refugian en el bosque de Sherwood (en este caso, su equivalente sería el Torcal de Antequera). También hay alusiones literarias a autores clásicos, relativas Los Miserables, Jane Eyre —Juana Eyre, como se menciona en varias fases de la novela—, Cumbres borrascosas o las Leyendas de Bécquer, y tuve la impresión de que alguno de los episodios en las que se citan los títulos mencionados o algunos fragmentos, confieren a las escenas cierto aire gótico. Un corte clásico que, en mi modesta opinión, también se percibe en los diálogos, porque la autora refleja en cursiva el habla andaluza, en las intervenciones de los personajes que pertenecen a las clases más bajas de la sociedad, al estilo de los autores clásicos españoles que en ocasiones utilizan en los diálogos de sus personajes expresiones o giros propios del habla regional.

(Laguna Fuente de Piedra-Antequera-Málaga)
Me gustó mucho Tierras de niebla y miel. La estructura dinámica que le confiere Marta Abelló al desarrollo de la trama influye en que el ritmo de lectura me resultara fluido, e incluso muy fluido en determinadas fases de la novela. Un dinamismo en el que tiene mucho que ver el amplio elenco de personajes que transitan por las 528 páginas que la conforman. En todo momento el lector tendrá cumplida información de lo que sucede en las distintas localizaciones por las que transitan, procurando que no pierda detalle de las que se desarrollan en las diferentes subtramas, sobre todo si es necesario darle continuidad por el interés que suscita los episodios que las conforman. Un interés que se incrementa por los giros que confieren un mayor aliciente, porque incitan a estar muy pendiente de lo que les sucede a los personajes afectados por esos vuelcos narrativos, sobre todo a medida que el desenlace está más próximo. El amplio elenco de personajes le confiere a la novela un carácter coral, pese a que la sinopsis me hizo pensar en un principio que Martina de Izaga era la protagonista. El carácter coral refleja a lo largo de los capítulos una clara visión de los diferentes estamentos que conforman la sociedad española de finales del siglo XIX. Un carácter coral que me llevó a temer por el desenlace, sobre todo en lo que se refiere a los personajes que tenían un papel más relevante en el desarrollo de la trama pero que, en este sentido, entiendo que la autora lo cerró bien. Destacaría también la información dosificada que se ofrece a lo largo de los capítulos, lo que incita a estar muy pendiente del papel que desempeñan los personajes más relevantes y mantiene viva la intriga del lector, sin olvidarme de los que son más secundarios pero que, de un modo u otro, influyen en las decisiones que toman los más relevantes, con lo que no decae el ritmo por el interés de lo que sucede a lo largo de los capítulos, en los que se destacaría la presencia de unos diálogos muy amenos, dinámicos y naturales.




Biografía:





Marta Abelló (Barcelona, 1972). Apasionada lectora, comenzó a escribir sus primeras historias a los ocho años alentada por su admiración por Enid Blyton. Ha participado en numerosas antologías de relatos en España y Latinoamérica, y ha obtenido diversos premios literarios.

Su novela Los hijos de Enoc se mantuvo en la lista de bestsellers de Amazon durante más de un año para posteriormente ser publicada por Booket en 2019.

Tierras de niebla y miel es su sexta novela.



Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora, tomados de la web Planetadelibros. Imagen de la Plaza de Isabel II de Cádiz tomada de la web Flickr. Imagen del Dolmen de Menga tomada de Wikipedia. Imagen de la laguna Fuente de Piedra, en Antequera (Málaga), tomada de la web del diario digital de La Opinión de Málaga.