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viernes, 12 de junio de 2020

57 segundos, de Virginia Gil Rodríguez.

















Datos técnicos:


Título: 57 segundos.
Autora: Virginia Gil Rodríguez.
Autoeditado Amazon (enlace).
1ª edición: 23/03/2020.
Formato: ebook.
ASIN: B0869JDTRC.
Idioma: español.
Nº pág.: 95.

Precio: 2, 99 € Ebook.
              8, 99 € En papel. 



Sinopsis:


57 segundos duraba un trayecto en ascensor. 57 segundos confirmaban el deterioro de mi pequeño mundo. 57 segundos me invitaban a hablar, a entablar amistad. 57 segundos contenían mi vida. 57 segundos, para subir al cielo, volver a bajar y empezar a caminar de nuevo. Me llamo Nur y un ascensor cambió mi vida.


Opinión Personal:


En un año tan doloroso, duro y convulso que vivimos es de agradecer acercarse a lecturas amables y cercanas que ofrece a los lectores la escritora donostiarra, afincada en Hondarribia, Virginia Gil Rodríguez. Sus novelas nos hacen olvidar por un momento los malos tragos pasados mientras disfrutamos con su lectura, a lo que hay que añadir el aire fresco que aporta su estilo narrativo al mundo literario. Estas premisas que acabo de comentar vuelven a cumplirse con creces en su última novela, 57 segundos.

57 segundos es una novela corta, un cuento para niños y mayores porque, leyendo historias como la que protagoniza Nur, el lector adulto siente que vuelve a ser un niño mientras la protagonista le cuenta las vicisitudes que pasa ante la incomprensión de sus padres, al darse cuenta de que sus trabajos les absorben mucho tiempo y le prestan una mínima atención. Sólo se dirigen a ella para reprenderla porque no se comporta como quieren. Tampoco le escuchan, porque tienen asuntos más importantes que atender, y si lo hacen, es porque quieren les diga lo que quieren oír. Y es que tanto la madre como el padre de Nur son políticos que ocupan cargos públicos, y tienen muchos compromisos que cumplir: la madre es diputada en el Congreso y el padre concejal del pueblo. Nur se siente aislada, por lo que se refugia en lo que más le gusta, que es la poesía, y en los diálogos que mantiene con su peculiar amiga Mat.
(Elevador Lacerda-Salvador Bahía-Brasil)
El lector se encontrará con una historia en la que la literatura está muy presente. Ante la incomprensión de sus padres, Nur se refugia en la poesía, porque encuentra en ella estrofas que le sirven como bálsamo ante la falta de comunicación de sus padres. Para la protagonista la poesía es una medicina, como se titula uno de los 20 capítulos cortos y titulados en los que se estructura la trama. Una medicina que intenta recomendar a su madre e incluso a su padre, pero pronto se da cuenta de que es como predicar en el desierto, porque ni la prescripción que le hizo el doctor Yuk a su progenitora surtió efecto alguno. Toma parte en un recital de poesía con acompañamiento de piano, al que asiste también su madre, si bien el lector comprobará cómo las diferencias siguen distanciándolas, incluso en detalles que Nur considera insignificantes. Sólo recibirá comprensión y consejos por el enigmático señor Lif, con quien se encontrará en un ascensor del que se enorgullece su padre, porque «permitirá conectar la parte alta de la ciudad con la parte baja. Y esto, Nur, transformará la vida de todos». El lector se encontrará con fragmentos de poemas que la protagonista y narradora utiliza en las escenas apropiadas para ello. Conocerá alguno de los autores mencionados, aunque ya no puedo decir lo mismo de sus poemas, caso de Fernando Pessoa, Pablo Neruda, o Mario Benedetti, y otros no tan conocidos.

Por las páginas de 57 segundos desfilan unos personajes bien perfilados y muy cercanos, incluso estoy seguro que uno de ellos le resultará muy familiar. Junto con los padres de Nur, el lector se encontrará con una serie de personajes que guardan una relación muy directa con la protagonista, caso de sus amigas y gemelas Ali e Ila, o quienes coinciden con ella en el ascensor, y alguno que ya les resultará familiar a quienes hayan leído En la calle Mayor, caso de la profesora Ona o el doctor Yuk. Los padres de Nur son los que más atraen su atención, sobre todo por los desencuentros que mantienen con la protagonista y narradora, quien comprende que tiene que darle algún giro a la historia para que por fin sea escuchada.

57 segundos es una novela corta bien escrita, y que se lee en un suspiro, porque el ritmo de lectura es muy fluido. Tiene un lenguaje sencillo y cuidado, porque Virginia Gil lo adapta a la narración de la joven protagonista. La simbología está muy presente a lo largo de los capítulos, al igual que la crítica social y la moraleja, porque la autora invita a reflexionar sobre los temas que aborda a lo largo del desarrollo de la trama y que estoy seguro le resultan muy familiares al lector, si bien prefiero que sea él quien perciba estas alusiones simbólicas que con gran acierto utiliza la autora, quien vuelve a incidir, como es habitual en ella, en el valor de las palabras.



Biografía:


Probablemente nací llena de palabras. He tardado casi 40 años en mostrarlas. Escribo desde que tengo uso de razón pero creo que fueron unos pequeños ángeles los que irrumpieron en mi vida para trastocarla por completo y darle un verdadero sentido. En proceso de cambio continuo, pero con las palabras y la ilusión como compañeras, “En la Calle Mayor” (reseña), publicada en 2016, es mi primer libro juvenil de fantasía. A esta novela le siguen “En el corazón de París” (reseña), aupublicada en 2017, y “La Pintura de la Voz, autopublicada en 2018, y "Clara" (reseña), en 2019. Si quieres estar al tanto de lo que voy escribiendo, puedes hacerlo en: www.virginiagilrodriguez.com. Si además eres mamá tal vez te interese mi blog sobre temas de desarrollo personal y espiritualidad www.mamaespiritualcreativa.com.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y fotografía de la autora, tomados de Amazon. Biografía de Virginia Gil Rodríguez, tomada de Babelio. Imagen elevador Lacerda, tomada de Wikipedia. 







miércoles, 25 de febrero de 2015

Toda la verdad sobre las mentiras, de José Antonio Palomares




Sinopsis:

No me preguntes por los afluentes más importantes de la Península, ni por las ecuaciones de segundo grado, ni por las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique. En cambio, recuerdo el intenso sabor del ColaJet de limón, la rugosidad de las costras en mis rodillas, la barriga de John Wayne en los westerns de Primera Sesión, la ansiedad por conseguir chapas que no estuvieran dobladas o la alegría de ver a Santillana marcar un gol. Recuerdo la manera exacta en que el aliento de mi padre olía a Soberano; y la frase favorita de mi madre: "¿Te crees que soy el bancospaña?". Recuerdo que la felicidad era el primer mordisco del dónut en el recreo de las once. Quizá recuerdo todas esas cosas porque están entrelazadas con el momento en el que descubrí por fin toda la verdad sobre las mentiras de mi familia.

Yo debía de tener once años, o quizá diez, o quizá doce, el día en que papá vendó teatralmente los ojos de mamá con un paño de cocina y la condujo a ciegas al salón.


Biografía:


José Antonio Palomares (Madrid, 1974) habla muy pocas veces de sí mismo en tercera persona. Es director creativo en McCann, una agencia de publicidad, y ha trabajado para marcas tan importantes como Nike, Coca-Cola o Heineken, entre otras muchas. Su obra literaria ha obtenido más de treinta premios; algunos de los últimos son el XVII Premio de Novela Corta Ciudad de Algeciras, el XII Premio de Novela Corta Castillo Puche, el XIII Premio de Narrativa Viña Alta Río-Café Bretón o el VII Premio Gerald Brenan. Su novela Me llaman Fuco Lois (Editorial EDAF), una revisión burlona de los thrillers superventas, obtuvo el Premio de Narrativa Joven de la Fundación Complutense. En la actualidad escribe irregularmente en su blog El sabor del cerdo agridulce (www.cerdoagridulce.blogspot.com), pierde el tiempo en Twitter, colabora en el portal de publicidad más importante en español, We love advertising, y trata de sobrevivir al abrumador éxito literario de su mujer, Rebeca Rus. Tiene dos niñas pequeñas pero ningún gato. Baja la basura casi todas las noches. A veces lleva sombrero. Twitter: @chiquipalomares Correo: japaloma@gmail.com

Datos técnicos:

Título: Toda la verdad sobre las mentiras
Autor: José Antonio Palomares
Editorial: Plaza & Janés
Primera edición: enero, 2015
Encuadernación: tapa blanda con solapas
Idioma: Castellano
ISBN: 9788401343414
Nº páginas: 368



Opinión Personal:


Toda la verdad sobre las mentiras (Editorial Plaza & Janés) es una novela en la que José Antonio Palomares (Madrid, 1974) nos ofrece una visión nostálgica de aquella época que muchos recuerdan con cariño. Y yo me incluyo entre ellos, pese a que mi infancia transcurre en la década de los 60 pero los juegos y las costumbres eran prácticamente similares. Por eso pronto empaticé con el personaje principal de la historia, ese niño en el que nos vemos reflejados muchos de nosotros, pese a que seamos de generaciones distintas. Seguro que quienes ya han disfrutado de su lectura llegarían a la conclusión de que cualquier tiempo pasado fue mejor. En esto estoy totalmente de acuerdo aunque, claro, añadiendo algunos adelantos que hay hoy día hacen que la vida sea un tanto más llevadera pero que también, sin embargo, influyen mucho en la capacidad creativa de nuestros hijos a la hora de aprovechar su tiempo libre.

Creo que es acertado el título que lleva la novela. Y es que vemos cómo ese niño que nos relata en primera persona la historia va dejando atrás esas fantasías propias de la edad y comprobará cómo sus padres no son aquellos héroes idolatrados sino que poco a poco abrirá los ojos dándose cuenta de la realidad que le rodea. Todo empieza cuando el padre decide comprar una televisión a color para celebrar que ha encontrado un trabajo como taxista pese a que eran una familia de clase media-baja que tenían que economizar para que sus ingresos llegaran hasta final de mes. Por eso hacían el jabón para fregar la loza en casa, tenía una yogurtera o aprovechaban las carteras que llevaban al colegio hasta que el asa se quedara deshilachada de todo. Una realidad que irá descubriendo poco a poco y cómo con el transcurrir de los capítulos se irá dando cuenta de lo que pasa a su alrededor: por qué cuchichean su madre con la tía, o con su abuela materna Julia, en cuyo pueblo pasaban las vacaciones porque no podían ir a la playa como lo hacían algunos de sus amigos; las tardanzas del padre en volver a casa después del trabajo, o qué puede pasarle realmente el abuelo cuando les van a visitar porque tiene que hacerse unas pruebas en el hospital. Y, finalmente, verá como todo desemboca en un desenlace agridulce.
(Las Tacañonas)
Quién no recuerda esos míticos programas de los que disfrutamos varias generaciones y que ahora tanto se echan en falta, como los que presentaba Ramón Sánchez Ocaña; el mítico Un, dos tres, en este caso con Mayra Gómez Kemp como presentadora, acompañada de las siempre terribles Tacañonas, los westerns que ponían en Primera Sesión protagonizados por John Wayne, las películas de kung-fu, o los programas infantiles del momento que hacían las delicias de los niños y, todo hay que decirlo, de los no tan niños.
                                                       
                                                                                                                                                           (Juego de las canicas)
O también los juegos de la época, como las canicas, el trompo, las chapas, los cromos de los futbolistas famosos del momento y otros juegos que tenían una época determinada para disfrutar de ellos. Pero también es la época en la que empezamos a fijarnos, en este caso, en las chicas y así es cómo surgen los primeros coqueteos e idilios en ocasiones imposibles que solo tienen lugar en nuestra imaginación o sus primeras rivalidades y alguna que otra pelea entre compañeros irreconciliables, fantaseando que éstas se producían porque les gustaba la misma chica.

Bien se nota la profesión de publicista del autor a lo largo de los 28 capítulos titulados que conforman Toda la verdad sobre las mentiras pues, así como hoy día se habla de la banda sonora que acompaña a la novela de turno, que en este caso también la tiene, hay que contar con el añadido de los cortes publicitarios de la época intercalados en cada uno de ellos; aquellos anuncios con que los creativos del momento lograban que enseguida nos aprendiéramos la música y el estribillo del producto que las marcas comerciales anunciaban a través de la pequeña pantalla.

Toda la verdad sobre las mentiras es una novela en la que la recreación de la época está perfectamente lograda, junto con los personajes que a lo largo de sus páginas nos encontramos. Unos personajes que están bien definidos, muy cercanos a nosotros y que nos hacen revivir el papel que desempeñaba cada uno de ellos en la sociedad de esa época. Su narración es ágil y dinámica, en donde el autor logra ponerse en la piel de ese niño para contarnos desde su punto de vista todo lo que ve a su alrededor, invitándonos a seguir leyendo hasta el final porque nos encontraremos con algunos giros inesperados. Aunque quizás, en mi modesta opinión, haya también algunas escenas un tanto repetitivas, merece la pena sumergirse en su lectura y pasar un momento agradable reviviendo nuevamente nuestra infancia narrada de forma fluida y fresca aderezada con toques de humor por José Antonio Palomares.

Nota: sinopsis, biografía y datos técnicos de la novela tomados de megustaleer; fotografía del autor e imágenes de Las Tacañonas y del juego de las canicas, de google imágenes.