martes, 31 de marzo de 2020

Yom Kipur y El sueño de Makar (relatos), de Vladimir Korolenko.



















Datos técnicos:

Título: Yom Kipur/El sueño de Makar.
Autor: Vladimir Korolenko.
Traducción: Nicolás Tasin.
1ª edición: enero/2013.
Edición inicial: Yom Kipur: 1890.
El sueño de Makar: 1885.
Editorial: Hermida Editores.
Colección: El jardín de Epicuro. Ficción.
Encuadernación: tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-940159-3-9.
Idioma: español.
Nº Pág.: 140.


Sinopsis:


Yom Kipur y El sueño de Makar son dos de los relatos más conocidos de Korolenko. Son divertidos, porque Korolenko así lo decide, pero también son tristes, y sus personajes, Iankel y Makar, nos conmueven, los compadecemos, pero no son penosos, sino solo seres humanos que intentan salvar su “pellejo” en un medio hostil.
Korolenko exhibe un característico estilo narrativo ingenuo, realista, natural, con un humor inteligente y nada irónico. El dominio y la libertad plástica con los que maneja a sus campesinos rusos, la descripción y la trama, le convierten en un maestro del relato y del cuento, lo que le ha llevado a consagrarse como uno de los mejores escritores eslavos.
Ambos relatos retratan la vida del campesinado ruso del último tercio del siglo XIX, y Vladímir es un narrador comprensivo, observador, humanista y paciente, que deja aflorar en sus personajes caracteres extremos, duros, desafinados, que viven en condiciones climatológicas y políticas adversas, y que acaban renunciando, primero a su dignidad, después a una convivencia pacífica con los demás hombres, y por último resignándose a un fatal destino, pero que sorprendentemente, y para el descanso de sus personajes, nunca llega. Y es que Korolenko no es trágico, sino cómico, y por eso sus personajes no son miserables, sino muy humanos, con muchos defectos y taras, pero a la hora de juzgarlos, en el día de Yom Kipur o a las puertas del cielo, todos sus pecados se vuelven triviales y vuelven a gozar de una feliz libertad, robada entonces y por fin devuelta ahora.


Opinión Personal:


De nuevo me acerco a la Colección El jardín de Epicuro, de Hermida Editores, en la que hay varios títulos que merece la pena tener en cuenta, por lo que recomiendo a quienes disfrutan con los autores clásicos que le echen un vistazo. Este que reseño es el cuarto libro que leo de esta colección, y ya tengo marcado el siguiente que espero pase a formar parte de mi biblioteca. Hoy comparto mis impresiones sobre un libro que contiene dos de los relatos más atractivos de Vladimir Korolenko: Yom Kipur y El sueño de Makar, que es uno de los más famosos del escritor ucraniano, y por el que fue considerado uno de los mejores escritores de la época, como indica Mónica Mesa Fernández en la biografía del autor. Con este libro de relatos participo en la cuarta edición del reto que organizo en mi blog, Nos gustan los clásicos, y en el reto Todos los clásicos grandes y pequeños, que organizan Las Inquilinas de Netherfield, en la premisa clásico de autor que leas por primera vez.

Pese a que siempre comento que no soy muy dado a la lectura de relatos o novelas en las que domina el elemento fantástico, en este ocasión he de reconocer que los leí con total naturalidad, porque tanto Japun como el gran Toyon están representados de tal forma que los demás personajes que interactúan con ellos apenas son conscientes de que tienen ante sí a seres imaginarios, y comparten escenas y situaciones con los demás personajes porque Vladimir Korolenko los perfila como uno más de entre los que intervienen en cada uno de los relatos. En mi caso, quizás sea el diablo judío Japun quien más inadvertido pasa a los personajes que tienen alguna relación con él en alguna fase de la trama, si bien el lector juega con una mayor ventaja, porque sabe quién es este ser imaginario desde que aparece en las primeras escenas.

Vladimir Korolenko utiliza en ambos relatos elementos fantásticos que humaniza, por lo que el lector se implica más en la narración. En Jom Kipur todo gira en torno a la festividad que da nombre a esta novela corta, en la que Japun, el diablo judío, se dirige a la sinagoga para llevarse a uno de los hebreos que allí se reúnen para celebrar esa festividad. En El sueño de Makar es la figura del gran Toyon quien atrae la atención del lector. Este ser imaginario juzga el bien y el mal en una balanza en la que se pesan los actos buenos y malos que hicieron en vida quienes se presentan ante él para que decida el destino final que les espera, con la particularidad de que la balanza que utilizan para juzgar los actos de Makar es diferente a la habitual, aunque prefiero que sea el lector quien descubra el motivo por el cuál no se utiliza la ordinaria. Caben resaltar en este relato los diálogos que mantienen el pope Iván y Makar de camino hacia la itsba en la que va a ser juzgado, en los que no falta el humor, así como la confesión del protagonista ante el gran Toyon, por la actitud que adopta a la hora de justificar sus actos para que cause mayor impacto ante quien lo juzga.
(Taiga Yakutsk-Siberia)
Otro gran aliciente de estos dos relatos es el paisaje que plasma el escritor ucraniano en ambas historias. Y es que los personajes conviven con un medio hostil al que no les queda otra que adaptarse para subsistir como buenamente pueden, porque los recursos que tienen para satisfacer sus necesidades básicas son escasos. Quizás sea El sueño de Makar el relato que más me atrajo en lo que respecta a las descripciones que hace el narrador omnisciente sobre el paisaje de la taiga siberiana de Yakutsk. Y es que Korolenko ofrece unas magníficas pinceladas sobre los escenarios por los que se mueve Makar que, aunque breves y precisas, ayudan al lector a imaginar cómo son los escenarios que atraviesa para dirigirse a la itsba en la que será juzgado. Si bien las descripciones que se hacen sobre el paisaje en el relato de Yom Kipur no dan la impresión de que los personajes viven en un medio tan inhóspito como el que se describe en El sueño de Makar, el autor logra atraer la atención del lector por los escenarios que describe el narrador omnisciente, porque Japun ayuda a mostrar una panorámica complementaria a la que se percibe por los demás personajes que conforman el elenco de esta trama. Si bien la diferencia de paisaje se percibe porque el primer relato transcurre en una aldea de Rusia y el segundo en la taiga siberiana.

Aunque El sueño de Makar es el relato por el que Vladimir Korolenko fue considerado uno de los mejores escritores de la época, particularmente me gustó más Yom Kipur. Quizás influyera en ello el hecho de que la trama sea más compleja y ofrece al lector unos ingredientes más atractivos. Los doce capítulos en los que está estructurada esta novela corta de 90 páginas tienen el aliciente de que el autor sorprende al lector con escenas atractivas en cada uno de ellos, e incluso se encuentra con algún giro que redobla su interés por lo que sucederá hasta el desenlace. Y es que este relato atrae la atención del lector desde las primeras páginas, en las que en la aldea saben que el diablo Japun se llevó al judío Iankel, y la disposición que muestra Felipe el molinero para apropiarse de su taberna y así ser el más rico de la aldea. Pero esto es solo un avance de la trama, porque tiene otros atractivos, con el añadido de que la sonrisa está muy presente en la lectura de esta historia, principalmente en las escenas en las que se desarrollan diálogos ingeniosos, sobre todo si se mantienen con Japun. En este sentido, estaba muy pendiente de sus reacciones, porque quería comprobar si era capaz de ocultar su verdadera identidad, o bien era descubierta ante alguna reacción inusual que lo delatara, y también de la decisión que toma el molinero en el plano sentimental, porque veía que sus intereses tomaban unos derroteros diferentes a los iniciales. En esta historia se muestra hasta dónde es capaz de llegar la codicia del ser humano, sin importar que sus semejantes salgan perjudicados por sus actos, aunque también la astucia está muy presente, porque se sirven de ella quienes deciden utilizarla para conseguir sus fines. Todos los episodios que se suceden en esta novela corta abarcan prácticamente un año, por lo que el narrador omnisciente invita al lector a adivinar a quién se llevará Japun en su próxima visita a la sinagoga. Sin duda alguna, Vladimir Korolenko es un autor que recomiendo para quienes frecuenten los clásicos y quieran salirse de su zona de confort.

Biografía:


Vladímir Galaktiónovich Korolenko nació en Zhytomyr, capital de Volinia (Ucrania), en 1853. Por entonces Volinia era una región políticamente ambigua.
Ya desde el Tercer reparto de Polonia de 1795 la parte oriental pertenecía al Imperio ruso y la occidental al Imperio austrohúngaro. De hecho, Vladímir aprendió a leer polaco antes que ruso, pues su familia desconocía la nacionalidad que le sería adjudicada.
Tras la anexión de de Volinia al Imperio ruso, a la familia Korolenko se le dio a “elegir” la nacionalidad rusa. En 1870 estudió en Petersburgo en el Instituto de Tecnología, y después en la Escuela de Agricultura de Moscú, aunque interrumpió los estudios al ser expulsado por pertenecer a una organización política secreta vinculada al movimiento revolucionario.
Arrestado y deportado en 1879 al norte de la Siberia oriental, pasó varios años en la aislada región Yakut, hasta que en 1885 se le permitió volver a Rusia y se instaló en Nizhny Nóvgorod, donde conoció al joven Máximo Gorki. En este mismo año publicó uno de sus relatos más famosos, y por el que fue considerado uno de los mejores escritores de la época, El sueño de Makar, que narra la triste vida de un Yakut abandonado a su “mala suerte”.
En los años consecutivos, su escritura nos prodiga con otros relatos como El murmullo de la selva, El vagabundo y otros cuentos, El músico ciego, y Yom Kipur, de 1890. Korolenko exhibe un estilo narrativo ingenuo, realista, natural, con un singular humor inteligente y nada irónico. En 1893 viaja a América. A su vuelta a San Petersburgo participa en la dirección de la revista populista La palabra rusa (Russkoie slovo), lo que le facilita una lucha pública directa de su pluma contra los abusos de poder.
Periodista activo, crítico social y militante político, Korolenko decide en 1895 abandonar la literatura para dedicarse a denunciar las injusticias en las leyes y en la policía, convirtiéndose en una figura popular.
En 1900 se asienta en Poltava y es elegido miembro de la Academia de la Lengua, título al que renuncia a los dos años, cuando el zar veta la entrada de Gorki en la Academia. En 1906 dirige una campaña contra la ley militar y la pena capital. La única obra de este período es una corta autobiografía con el título Historia de uno de mis contemporáneos, cuya primera parte aparece en 1910; la otra, incompleta, se publica póstumamente en 1922.
A partir de 1917 manifestó su hostilidad hacia los bolcheviques, a los que en unas cartas dirigidas al comisario de Instrucción Pública, Anatoli Lunacharsky, tachó de enemigos de la civilización. Murió en 1921 en Poltava, en plena guerra civil.
Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web de Hermida Editores. Imagen de la taiga de Yakutsk, tomada de la web Travel tour guide. 















jueves, 26 de marzo de 2020

El atentado, de Alfredo de Braganza.




















Datos técnicos:


Título: El atentado.
Autor: Alfredo de Braganza.
Editorial: Independently published (enlace).
1ª edición: 8/12/2018.
ASIN: 978-1790957231.
Encuadernación: tapa blanda.
Idioma: español.
Nº pág.: 244.

Precio: 2,99€ Ebook.
             8,62€ Papel.


Sinopsis:


Terroristas islamistas siembran el caos en Madrid con un devastador atentado. Siguiendo la pista a los autores materiales, todo indica que uno de ellos procedía de la India. Los acontecimientos se confabulan para que David Ribas sea reclutado por una organización secreta de la inteligencia española, recién creada, para eliminar a los responsables antes de que vuelvan a atentar.
Tras la estela de muerte en Madrid, descubrirán que una mujer de nacionalidad española, perteneciente a una célula del Estado Islámico, les ha dado cobertura y logística. Julián Fernández, desesperado, quiere que David Ribas atrape a Suleiman Khan, el escurridizo líder de la organización terrorista. Su misión le llevará a lugares tan dispares como Benarés, París, Londres y Bombay.



Opinión Personal:



De nuevo me acerco a la narrativa del escritor alicantino Alfredo de Braganza. La primera novela que leí de su producción literaria fue Niño, tigre, soldado (reseña), una lectura que no dejan indiferente al lector e invitan a la reflexión, porque a través de su trama se relata la historia de uno de los muchos niños que son reclutados como soldados. Después le tocó el turno a El operativo (reseña), con la que empieza una serie protagonizada por el agente operativo del CNI, David Ribas. La reseña de la que hoy comparto mis impresiones es de la segunda novela que protagoniza este personaje, El atentado. Ambas pueden definirse como thrillers contemporáneos, porque en sus tramas se tratan temas de candente actualidad, en las que están muy presentes el terrorismo islámico y en las que el lector se encuentra con subtramas que atraen su interés, porque se pregunta si guardan relación o no con la misión principal que le encomiendan al protagonista de esta serie.

Pese a formar parte de una serie, El atentado es una novela autoconclusiva, y se puede leer sin tener que empezar por la primera que la inicia, El operativo, porque el autor pone en antecedentes al lector sobre lo sucedido en su desarrollo, sobre todo desde que entra en escena el agente operativo del CNI, David Ribas. Si bien en los primeros capítulos se encuentra con una serie de episodios que atraen su atención, sobre todo desde que se produce una explosión en Madrid, que muestra un espectáculo dantesco al grupo antiterrorista que se desplaza a la zona afectada. Este atentado supondrá un antes y un después para los componentes de este grupo antiterrorista, y su responsable toma la decisión de contactar con el operativo David Ribas para que investigue quiénes están detrás de los que cometieron el atentado, porque las investigaciones posteriores al mismo les hacen suponer que reciben financiación exterior. Julián Fernández y sus agentes creen haber dado con pistas que les lleven hasta los responsables que facilitan la ayuda económica necesaria para que el Estado Islámico prepare y cometer los golpes terroristas que planifica.
(Benarés-India)
Al igual que ocurre en El operativo, el narrador omnisciente relata en el El atentado unas escenas muy visuales y cinematográficas, porque muestran con claridad y precisión los escenarios por los que se mueven los personajes, sobre todo si es el protagonista de esta serie quien atrae la atención del lector. En este sentido, y como ya comenté en mi reseña de El operativo, está claro que el escritor alicantino aprovecha su faceta como guionista, productor y director cinematográfico para que las descripciones surtan el efecto deseado. Y es que en todo momento me dio la sensación de que acompañaba a David Ribas por Bombay, Benarés, Jaisalmer, Púshkar (ambas en el estado de Rajastán, en la India), París, Londres o Reading (Inglaterra), porque percibía las mismas sensaciones que el protagonista, que ya está familiarizado con una ciudad multicultural y de contrastes como es Bombay, en la que David Ribas ya está familiarizado con zonas donde la opulencia está muy presente, pero también se adentra en el inframundo en el que se hacina en chabolas una población que convive con la suciedad y la ausencia de higiene, así como con la mafia que aprovecha estas condiciones inhumanas para campear a sus anchas. Al igual que me sentía atraído por las peculiaridades de Benarés, situada a orillas del Ganges y que es un importante centro religioso en la India, como queda reflejado a través de las escenas que relatan los ritos hindúes que se siguen para la cremación de sus muertos a orillas del río sagrado. Pero también el narrador incita a estar pendiente de lo que sucede en Reading, porque tal y como se desarrollan los episodios que tienen lugar en esta ciudad inglesa, dan a entender de que se puede producir algún giro que influya en las investigaciones que está llevando a cabo David Ribas, coordinado por los miembros del equipo antiterrorista.

Alfredo de Braganza ofrece en El atentado, al igual que en la novela que precede a este título, unas escenas muy reales, porque bien pudieron haber sucedido tal y como se relatan por el narrador omnisciente. Por estas escenas el lector se encuentra con una serie de personajes que en un momento u otro se cruzan con el protagonista de la trama, salvo algunos que tienen contacto, sobre todo algunos de los que forman parte del grupo antiterrorista mencionado en esta reseña. El escritor alicantino perfila unos personajes muy creíbles, que conforman un variopinto elenco. En este sentido, cuida con mimo los rasgos que los definen, para que el lector se familiarice con cada uno de ellos, principalmente los secundarios que más presencia tienen en la trama, porque hay otros que desempeñan un papel más puntual, sobre todo quienes guardan relación con el grupo terrorista del Estado Islámico que atentó en Madrid, teniendo muy en cuenta las particularidades que los caracteriza por su origen, que se refleja a lo largo de la narración, sobre todo en algunos diálogos que mantienen los personajes.
(Reading-Inglaterra)
David Ribas es un personaje carismático, perfilado con mucha fuerza, que atrae la atención del lector desde el momento en el que aparece en escena. Tras lo sucedido en el atentado que tuvo lugar en el Taj Mahal Palace en 2008, está muy implicado en la lucha antiterrorista. En los primeros capítulos se le encuentra siguiendo pistas «hasta encontrar lo que andaba buscando desde hacía ya mucho tiempo. Por fin conseguiría saldar una cuenta pendiente»(Pág. 52). Pese a la sed de venganza que tiene, también toma parte en otros episodios que no dejan indiferente al lector, porque se implica en el rescate de niños que trabajan en la confección de alfombras en una fábrica. Junto a este personaje, el lector se encuentra con otros ya conocidos de la novela que inicia la serie, caso del jefe del grupo antiterrorista, Julián Fernández, la mafiosa Hassana ParkarHassana madame, como se dirigen a ella quienes trabajan a su servicio o le piden asesoramiento—, Jadish Bhola, a quien todos llaman Guru, que es quien dirige el gimnasio en el que se prepara David Ribas y donde también practica el kushti, un estilo de lucha libre que se practica en un cuadrilátero de arena. Junto a esos personajes ya conocidos por su presencia en El operativo, el lector se encuentra con otros con los que se familiarizará a medida que se suceden los capítulos, caso de los miembros que conforman el equipo antiterroristael hacker Varun, o los personajes que de una forma u otra guardan relación con el Estado Islámico, pues los tentáculos de esta organización terrorista llegan a donde sea, con tal de captar seguidores para la yihad que proclaman o la financiación con la que llevar a cabo los atentados que planifican.

El atentado es una novela bien escrita, que tiene un ritmo fluido de lectura; incluso diría que en algunas fases del desarrollo de la trama se me hizo más acelerado, sobre todo en aquellas escenas en donde la acción estaba muy presente. Pese a que hay un dominio de la narración frente a los diálogos, ese ritmo fluido que acabo de comentar prácticamente no decae a lo largo de los 29 capítulos en los que está estructurada, a lo que hay que añadir algún giro que atrae la atención del lector. En mi modesta opinión, entiendo que ese ritmo fluido está influenciado también por las atractivas descripciones que se hacen de Bombay y Benarés, así como otras localizaciones de la India que se mencionan en algunos capítulos. En la fluidez del ritmo también influyen los diálogos que se mantienen entre los personajes, porque en algunas conversaciones se intercala información que atrae la atención del lector, a parte de la tensión que percibe en algunos dado el tono que utilizan los personajes en sus intervenciones Sin duda alguna, El atentado es una lectura que cumple con el claro requisito de entretener a quienes disfrutan con este tipo de thrillers, a parte del dinamismo que se percibe a lo largo de su desarrollo, porque el lector visualiza los escenarios por los que se mueven los personajes, que le muestran la realidad que se viven en dos mundos y culturas tan diferentes.



Biografía:



Alfredo De Braganza nació en Alicante. Acreedor de premios internacionales por su faceta de guionista, productor y director cinematográfico, ha viajado por diferentes países y trabajado en diversos campos. Durante muchos años ha vivido en la India. Inicia su carrera literaria con una biografía novelada, sorprendiendo a los lectores por sus singulares dotes narrativas y poderosa imaginación. Posteriormente, confirmó su talento con varias obras en las que se desmarca de su trayectoria inicial con el género del thriller. Actualmente trabaja en su siguiente novela.

Es autor de Nadia sin miedo, Matar a Dawood, la novela histórica, Amrita: La apasionante historia de la Frida Kahlo de India, La princesa Noor, thriller ambientado en la segunda guerra mundial, y de la serie protagonizada por el operativo del CNI David Rivas, que figura en los títulos El Operativo, El atentado y El secuestro.

Nota: Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Imagen de Benarés, tomada de la web Wikiwand. Imagen de Reading, tomada de Wikipedia. Fotografía del autor, tomada de su web personal. 

miércoles, 18 de marzo de 2020

El hijo del doctor, de Ildefonso Garía-Serena.

















Datos técnicos:


Título: El hijo del doctor.
Autor: Ildefonso García-Serena.
Editorial: Vegueta Ediciones.
1ª edición: octubre/2019.
Encuadernación: tapa dura.
ISBN: 978-84-17137-37-3.
Idfioma: español.
Nº pág.: 416.



Sinopsis:


Leo, el hijo del doctor republicano español, inicia un viaje para descifrar los enigmas que han rodeado a su familia a lo largo de décadas. Lo hace a partir del descubrimiento de un hecho insólito, sucedido un siglo atrás: la misteriosa desaparición de su bisabuelo Román, que desencadenó un drama familiar irreversible.

Cuatro generaciones sufrirán las vicisitudes de su tiempo en diferentes escenarios: la España del final del siglo XIX, Barcelona y Buenos Aires; la II República, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial y la invasión de Francia por las tropas de Hitler. A ello seguirá un nuevo éxodo a la Argentina, esta vez la de Perón y Evita, y después el retorno a la España franquista.

Un relato profundamente humano de seres atrapados en tiempos convulsos, que narra las emociones que inspira el desarraigo. Un homenaje a las lealtades, la amistad y el amor. Una memoria reivindicativa de la emigración y el exilio que arrastró a decenas de millones de europeos a América del Sur. Una historia viva de todos nosotros.



Opinión Personal:



Me gustan las novelas cuya trama se centra en la historia de una saga familiar, en las que no faltan secretos que se ocultan durante un tiempo pero que por algún motivo u otro salen a la luz, y sobre todo si alguno de sus miembros, sino todos, se ven envueltos en episodios históricos que suceden en el período que les toca vivir. Pero también resulta atractivo el hecho de que alguna o algunas generaciones que la conforman tomen decisiones influenciadas por por ese período al que me refiero y repercuten en el devenir de sus descendientes. Por eso me dije que tenía que leer El Hijo del doctor, de Ildefonso García-Serena, tras ver la evocadora portada y la sinopsis que adelanta la editorial, que es la segunda novela del escritor nacido en el exilio republicano español, Ildefonso García-Serena.
(Ariño-Teruel)
Uno de los grandes atractivos de esta novela es la estructura que tiene, y cómo presenta el autor los hechos que se desarrollan en torno a los personajes, para que el lector sienta la necesidad de mostrar interés por los episodios que se suceden en torno a ellos, en los que se encuentra con giros que tienen lugar a lo largo del desarrollo de la trama. Me dije que un primer aliciente era la estructura circular de la novela, porque entiendo que no es muy frecuente encontrarla en la historia de una saga familiar. Otro aspecto a destacar es que la intriga y el misterio están muy presentes a lo largo de los capítulos, porque Ildefonso García-Serena consigue de esta forma que el lector se interese por lo que sucedió en torno a los personajes que tomaron las decisiones a las que me refiero en el párrafo anterior de esta reseña. Para lograr ese efecto en el lector, el autor ofrece en pequeñas dosis las vicisitudes que acompañaron sobre todo a los personajes que protagonizan la primera y la segunda parte de la novela.

El hilo conductor de la trama es Leo, el Hijo del doctor  como le llama el narrador en la mayoría de las ocasiones en las que se refiere a este personaje, quien siente la necesidad de averiguar los motivos que obligaron a sus padres a tomar la extraña decisión de regresar a España, el país para ellos más hostil y peligroso del mundo. Pero también se encontrará con que mucho antes una parte de la familia también había tomado la decisión de emigrar a América, y elegir el mismo destino por el que había optado su padre. En alguna fase de la trama me dio la sensación de que se repetían algunos episodios de los que ya se había dado cumplida información en capítulos anteriores —aunque también me decía que lo que se hacía en estos casos era profundizar más en ellos—, me parecieron un tanto precipitados los pasajes que se refieren al fallecimiento de alguno de los personajes principales, y entendía que se adelantaba con cierta frecuencia información que repercutiría con el paso del tiempo en el devenir de los personajes. Si bien, como digo en estos casos, los comentarios que acabo de exponer son apreciaciones mías, porque tengo muy claro que merece la pena conocer las vicisitudes que acompañaron a los miembros de la familia Muñiz Alcaine, que tomaron la decisión de emigrar, y que el autor aborda con mucha emotividad y delicadeza. También me encontré con la presencia de personajes reales supongo que  algunos desconocidos para la mayoría de los lectores, y algunos hechos históricos que atrajeron mi atención.
(Macizo de Cotiella-Pirineo Aragonés)
El hijo del doctor es la historia de una saga familiar, pero también es la historia de un país cuyos episodios trascendentales acompañan e influyen en las decisiones tomadas por sus miembros. Aunque también el lector presencia el desarrollo de la Argentina de Eva Perón, el bienestar que este trajo a sus conciudadanos, pero también la incertidumbre que posteriormente se cerniría sobre ellos y también sobre los emigrantes. La novela está estructurada en tres partes bien diferenciadas, más un prólogo y un epílogo, todas ellas relatadas por un narrador omnisciente. Esas tres partes a las que me refiero están acompañadas por citas de autores como Corneille, John dos Passos y G. K. Chesterton, que están muy en consonancia con el desarrollo de cada una de ellas. En la primera parte el lector se adentra en la historia de Román Muñiz y una desconcertante decisión que adopta, y al mismo tiempo preocuparía a su esposa Edelvira y familia, porque se le pierde el rastro desde que su esposo vuelve con su hijo mayor de la feria de Zaragoza, a quien le pronunciaría una enigmática frase, y cuya tardanza en regresar preocupa a su mujer y a sus hijos. En la segunda parte el lector conocerá la historia de Mariano Muñiz, sin olvidarse de lo que le sucedió al abuelo de este personaje. En la tercera toma el relevo Leo quien decide dar luz a los secretos que se esconden tras las decisiones adoptadas tanto por sus padres como por su bisabuelo, porque se encuentra con la sorpresa de que no solo su progenitor había emigrado a Argentina.
º
Advierte el autor en la nota previa que los hechos esenciales en la novela sucedieron en la realidad, pero las situaciones, personajes y nombres corresponden al acto estricto de la ficción. Y es que en todo momento tuve la impresión de que tal y como están relatados por el narrador omnisciente los episodios que se suceden a lo largo de los capítulos, están plasmados gran realismo, por lo que me decía que Ildefonso García-Serena había logrado engarzar unos y otros. Al lector que sienta interés por afrontar la lectura de El hijo del doctor, le quedará la duda sobre cuáles son los hechos que sucedieron realmente y cuáles fueron creados por la imaginación del autor. A través de estos episodios se percibe la evolución del país durante los 110 años que abarca el desarrollo de la trama, tanto los cambios que se producen en las diferencias sociales como en la evolución de las costumbres que marcan las relaciones entre la población. También se percibe cómo los conflictos bélicos que tienen lugar en el segundo tercio del siglo XX inciden en el devenir de los personajes que conforman el elenco que desfila por las páginas de esta novela. En este sentido, el autor perfila unos personajes trazados con gran fuerza, en donde los rasgos psicológicos están muy marcados, sobre todo en los períodos en los que tienen que mostrar una gran entereza para enfrentarse a las vicisitudes del tiempo que les toca vivir. A los personajes sobre los que giran las tres partes en las que se estructura la novela les acompañan otros que influirán en sus decisiones en un sentido u otro; incluso se reencontrarán con quienes creían que formaban ya parte de su pasado, pero que tendrán un papel destacado en determinados episodios de sus vidas, al igual que les sorprenderán quienes deciden ayudarlos, pese a las órdenes recibidas por sus superiores. Junto a los tres personajes masculinos tienen un papel destacado sobre todo las esposas de Ramón y de Mariano, principalmente ante la decisión que adoptan una y otra a la hora de emprender el mismo viaje que sus cónyuges. Otro tanto ocurre con los que se encuentran en ese amargo viaje que deciden realizar, siendo algunos de ellos los primeros apoyos que tienen en esa travesía que hacen hacia un mundo que totalmente desconocido para ellos.
(Río Cuarto-Argentina)
El hijo del doctor es una novela escrita con un estilo directo, a la vez que claro y preciso, a través del que Ildefonso García-Serena rinde tributo a aquellas personas que vivieron con dolor y dignidad la emigración europea en unos tiempos tan difíciles como olvidados, como adelanta en la nota previa del autor. A través de las poco más de 400 páginas que conforman la trama protagonizada por esta saga familiar, el autor refleja con emotividad y delicadeza las vicisitudes de quienes tomaron una decisión que cambiaría el rumbo de sus vidas, sin saber muchos de ellos si algún día volverían a su tierra de origen. El ritmo de lectura se me hizo más bien pausado, pero sin embargo la afronté con mucho interés, porque se aborda tanto la emigración voluntaria como la obligada, en este caso por los conflictos bélicos en los que participa uno de los personajes, sabedor de lo que le pasaría si permanecía en el país. A lo largo de los capítulos cortos titulados que conforman El hijo del doctor, el lector se encuentra con diálogos que mantienen su interés, porque a parte de la tensión narrativa que se percibe en algunos, en otros se ofrece información que se facilita sobre el país que los acoge. El lector descubre también en pequeñas dosis el porqué de la desaparición de Román Muñiz y las causas que llevaron a Mariano Garcés Muñiz a tomar la extraña decisión de regresar a su país, pese a que era consciente del peligro que corría. El autor construye una novela dinámica en lo que a localizaciones espaciales se refiere, porque el narrador omnisciente refleja con descipciones precisas pero visuales las localizaciones por las que se mueven los personajes, como Ariño (Teruel) y Campo (Huesca), Zaragoza, Barcelona, las escenas que tienen lugar en los episodios bélicos que tienen lugar en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial, o el incierto y duro exilio que emprenden los republicanos al ser derrotado su ejército, así como las zonas de Argentina en las que se instalan tanto Ramón como Mariano. Solo me falta recomendar la lectura de El hijo del doctor, porque disfruté mucho con esta novela, pese a los pequeños peros que expuse en el segundo párrafo de esta reseña.



Biografía:


Ildefonso García-Serena nace en el exilio republicano español de Latinoamérica en 1949, recién llegados sus padres a Buenos Aires. Descendiente de boticarios, comerciantes y agricultores aragoneses, regresa a España con su familia y pasa su infancia y adolescencia en Barbastro y Zaragoza. Después de graduarse en la Escuela Oficial de Publicidad y licenciarse en Ciencias de la Información, se traslada a Barcelona donde trabaja en diversas empresas, para después retomar su primera vocación.
Desarrolla a lo largo de treinta años una intensa carrera publicitaria internacional, creando campañas para marcas e instituciones. Además, ha sido articulista, decano, profesor y ha escrito ensayos sobre innovación y creatividad. En 2016 publica Elogio de la Chireta, una crónica local costumbrista, y en 2019 presenta su segunda obra publicada, en la que sus personajes recorren ciento diez años de historia española, europea y latinoamericana.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web de la editorial. Imagen de Ariño, tomada de la web de RTVE.es. Imagen de la montaña de Cotiella, tomada de la web de Wikimapia. Imagen de Río Cuarto, en Argentina, tomada de la web de Argentina Municipal.




viernes, 13 de marzo de 2020

El camino, de Miguel Delibes.



















Título: El Camino.
Autor: Miguel Delibes.
Editorial: Austral (Grupo Planeta)
1ª edición: 2018.
Edición inicial: 1950.
Formato: epub (eBiblio).
ISBN: 9788423354689
Nº pág.: 272.


Sinopsis:


Daniel, el Mochuelo, intuye a sus once años que su camino está en la aldea, junto a sus amigos, sus gentes y sus pájaros. Pero su padre quiere que vaya a la ciudad a estudiar el Bachillerato. A lo largo de la noche que precede a la partida, Daniel, insomne, con su nudo en la garganta, evocará sus correrías con sus amigos —Roque, el Moñigo, y Germán, el Tiñoso— a través de los campos descubriendo el cielo y la tierra, y revivirá las andanzas de la gente sencilla de la aldea. La simpatía humana con que esa mirada infantil nos introduce en el pueblo,...



Opinión Personal:



Con esta reseña participo en el reto literario que organiza el administrador del blog 1000 y un libros y reseñas, nuestro compañero Ful Navalón, con el fin de rendir un merecido homenaje a uno de los grandes escritores españoles de todos los tiempos, como es Miguel Delibes, para conmemorar el centenario de su nacimiento, que se celebra el 17 de octubre de este año. El título elegido es El camino, novela publicada en 1950. Aunque a lo largo del presente año espero leer, por lo menos, dos obras más del que es uno de mis escritores de cabecera. También participa en el reto Nos gustan los clásicos, que organizo en este blog, y en Todos los clásicos grandes y pequeños, que organizan Las Inquilinas de Netherfield, en su nivel 1 y bajo la premisa Clásico con adaptación cinematográfica. Ana Mariscal dirigió en 1963 la película El camino, basada en la novela homónima de Miguel Delibes, en cuyo reparto figuran, entre otros, las actrices Maribel Martín, Julia Caba Alba, Maruchi Fresno, María Isbert y los actores Juan Luis Galiardo y Jesús Crespo.
(Molledo-Cantabria)
Leí El camino en mis años de estudiante, aunque tengo que reconocer que de este libro solo recuerdo con nitidez la figura del protagonista y sus dos inseparables amigos, así como las memorables trastadas que protagonizan, aunque apenas me acuerdo del resto de la historia, por lo que la releí como si fuera la primera vez que me acercaba a una de las obras más aclamadas del escritor vallisoletano. En la novela la voz del narrador omnisciente fluye con naturalidad y realismo, y consigue que el lector se sienta atrapado capítulo a capítulo, porque se encontrará en cada uno de ellos con situaciones que atraen su atención, sobre todo aquellas que son duras, o las que se leen con una sonrisa —o alguna risa, si uno es muy dado a ello— y que dan lugar a una serie de giros que incrementan el interés por lo que sucederá a partir de ese vuelco narrativo. Miguel Delibes consigue con su estilo elegante que el lector que se acerque por primera vez a su narrativa quede prendado de la precisión con la que construye cada una de las tramas de sus novelas, la naturalidad de los diálogos y la cotidianidad que refleja en ellas, ya que el propio autor dice que en su creación literaria plasma sus experiencias personales: en esta ocasión toma como referencia el pueblo en el que pasó las vacaciones veraniegas durante su infancia para recrearlo en esta novela.

«—Es cosa decidida. No me hagas hablar más de esto. En cuanto el chico cumpla once años marchará a la ciudad a empezar el grado».El padre de Miguel, el Mochuelo, decide que su hijo tiene que ir a la ciudad para estudiar el grado, y el protagonista es consciente de que su vida da un vuelco desde que la decisión paterna es firme. Esa noche Daniel, el Mochuelo, no pega ojo. Da vueltas en su cama de hierro, y aprovecha la vigilia provocada por los nervios que le impiden conciliar el sueño para rememorar la infancia vivida en el pueblo, a sus gentes, y sobre todo a sus dos inseparables amigos, Roque, el Moñigo, y Germán, el Tiñoso.

El camino es una novela evocadora. En los recuerdos del protagonista fluye la infancia que está dejando atrás, sobre todo las travesuras propias de niños, pero que censuraban y amonestaban los vecinos, porque tarde o temprano llegaban a oídos de todo el pueblo. Pero también recuerda las escenas dramáticas que se vivieron durante esos años y sobrecogen a los habitantes del pueblo por el impacto que causan en ellos, así como algunas situaciones de enredo en las que se ven envueltos determinados vecinos, por obra y gracia de los tres jóvenes personajes que atraen la atención del lector.

El camino es también una novela costumbrista, porque el lector acompaña a los habitantes de este pequeño pueblo en su día a día, y es testigo de los pocos recursos que poseen la mayoría de sus habitantes frente a la opulencia que muestran personajes como el Indiano o el marqués, lo que queda reflejado en algunos capítulos. El final de la Guerra Civil Española es muy reciente, y los ecos de ese triste conflicto fratricida todavía hacen mella en los convecinos del protagonista. En la trama se refleja también la influencia que ejerce la Iglesia en la vida del pueblo, a través del papel que desempeña el cura. En este sentido, las beatas tienen una parte muy activa, sobre todo en lo referente a la censura que imponen en las actividades de ocio o en escenas que atentan a la moral que impera en esa época.

A lo largo de los 21 capítulos en los que se estructura la novela, un narrador omnisciente relata el pasado reciente que rememora Daniel, el Mochuelo, y desde su perspectiva. La voz narrativa utiliza un lenguaje cercano que se embellece con la prosa elegante del autor, en el que Miguel Delibes hace gala de una gran riqueza de vocabulario, aunque tampoco duda en utilizar el lenguaje coloquial cuando la situación lo requiere, al igual que regala al lector unas magníficas y muy visuales descripciones sobre escenas de caza y el paisaje que rodea al pueblo. Tiene un ritmo de lectura muy fluido y el lector se encuentra con unos diálogos muy vivos y naturales, en los que si se tercia la situación, el autor no duda en que los personajes utilicen la ironía y el humor o la voz narrativa.

El camino es una novela circular cuya trama se desarrolla en una noche, porque en ella Daniel, el Mochuelo, rememora su infancia, ya que es consciente que a la mañana siguiente tiene que marchar a la ciudad para estudiar el grado, como dice su padre. El progreso es el punto de partida de su trama, pero también el autor aborda la religión, las diferencias entre las clases sociales de la época y amor que siente por el pueblo, a través de la figura del protagonista. Quienes todavía no conocen la narrativa de Miguel Delibes merece la pena acercarse a una de sus obras más aclamadas, y estoy seguro que la habrán leído una vez más o releerán quienes frecuentan las obras de este prolífico y magnífico escritor vallisoletano.


Biografía:


Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010) se dio a conocer como novelista con La sombra del ciprés es alargada, Premio Nadal 1947. Entre su vasta obra narrativa destacan Mi idolatrado hijo Sisí, El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario, Las guerras de nuestros antepasados, El disputado voto del señor Cayo, Señora de rojo sobre fondo gris o El hereje. Fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura (1955), el Premio de la Crítica (1962), el Premio Nacional de las Letras (1991) y el Premio Cervantes de Literatura (1993). Desde 1973 era miembro de la Real Academia Española. Ediciones Destino ha publicado sus obras completas.


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de eBiblio. Fotografía del autor, tomados de la web planetadelibros. Imagen de Molledo (Cantabria), tomada de la web Mapio.net. Póster de la película El camino, tomada de la web Filmaffinity.