jueves, 22 de julio de 2021

La rosa de Hereford, de Brenna Watson.

 











Datos técnicos:



Título: La rosa de Hereford.

Autora: Brenna Watson.

Editorial: Vergara (Grupo Pengüin Random House).

1ª edición: Febrero/2021.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-18045-64-4.

Idioma: Español.

Nº pág.: 544.




Sinopsis:



En plena campaña contra Napoleón y tras la muerte de su hermano, Nicholas Hancock abandona el ejército para convertirse en el nuevo conde de Sedgwick. Con él trae una promesa que se verá forzado a romper cuando la joven Madeleine Radford se cruce en su camino. Obligado a contraer matrimonio con ella para evitar un escándalo, Nicholas decide desterrarla a su propiedad más modesta y alejada de Londres.

Once años después, tras coincidir en una fiesta, el rey expresará su deseo de conocer a su esposa Madeleine, y Nicholas no tendrá más remedio que volver a buscarla. Pero la mujer que encontrará en Hereford ya no es la joven asustada y tímida que dejó atrás. Ni aquella humilde propiedad es la misma que él le legó.

¿Puede el amor nacer entre las cenizas del rencor? ¿Y el tiempo curar las heridas del despecho? Nicholas y Madeleine tendrán que enfrentarse a su pasado para descubrirlo.



Opinión Personal:



 

Tras El futuro tiene tu nombre (reseña), La rosa de Hereford es la segunda novela que leo de la escritora de novela romántica histórica que firma sus obras bajo el pseudónimo de Brenna Watson. En mi modesta opinión, aunque hay una subtrama de corte romántico, entiendo que tienen un gran peso los hechos históricos y episodios costumbristas que se describen a lo largo de los 45 capítulos más el epílogo en los que se estructura la trama, con el añadido de que hay un componente metaliterario implícito y explícito que le confiere un gran atractivo. No dudo en recomendar su lectura para quienes disfrutan con la ficción histórica, pese a que esté publicada en el sello Vergara, del grupo editorial Pengüin Random House. Estoy seguro de que se sorprenderán por la calidad y elegancia del estilo narrativo de la autora, al igual que por la naturalidad con la que encadena los diferentes temas que aborda a lo largo de los capítulos, así como por la exquisita ambientación con la que le transporta al primer tercio del siglo XIX, y la interrelación entre los personajes históricos y ficticios que transitan por sus páginas.

(Hereford-Inglaterra)
Los capítulos que conforman La rosa de Hereford están agrupados en tres partes bien  diferenciadas, La promesa, Londres y Blackrose Manor, en las que el futuro de tres jóvenes oficiales de origen aristócrata da un vuelco desde que deciden alistarse en el ejército británico que lucha contra Napoleón en España. Son tres oficiales que sellan una promesa que les unirá tras este conflicto bélico, pese a que las tropas del general Moore se encontraban en una muy difícil situación al replegarse hasta La Coruña, con el fin de poner rumbo al Reino Unido, ante el empuje de las que están al mando del general francés Soult. Una promesa en la que uno de ellos, Nicholas Hancosk, ya convertido en el nuevo conde de Sedgwick, se ve forzado a romper cuando la joven Madeleine Radford se cruza en su camino, como adelanta la sinopsis, quien es desterrada a una de las propiedades más modesta del conde, y la más alejada de Londres. Pero tanto el conde de Segdwick como su esposa se sorprenden ante el interés que muestra el rey Jorge IV por conocerla. Un interés que les intriga por lo que puede suponer para la relación entre ambos, al sentirse obligados a cumplir con el deseo del monarca, lo que provocó que en más de una ocasión me preguntara sobre el origen del mismo, aunque es mejor que sea el lector quien resuelva esta incógnita, entre algunas más que se le presentarán a lo largo de los capítulos. La intriga está muy presente a lo largo de los capítulos, dada la evolución que se desarrolla en la relación entre algunos de los personajes que más peso tienen en la trama, y su reacción ante la deriva que toman algunas situaciones que protagonizan.

Me gustó mucho cómo introduce la autora los componentes metaliterarios de modo implícito y explícito a lo largo de los capítulos, cuando los personajes y los episodios que protagonizan se prestan a ello, y sobre todo teniendo muy en cuenta el corte clásico de esta novela. Me atrevo a decir que quizás hay mucha más influencia de Jane Austen y Charles Dichens en los personajes de La rosa de Hereford que en los que transitan por las páginas de El futuro tiene tu nombre. En mi modesta opinión, estoy seguro de que quienes frecuentan la bibliografía de la que fue una de las mejores cronistas de la regencia británica, reconocerán en la figura de Madeleine Radford rasgos físicos y psicológicos que caracterizan a las protagonistas de la autora de novelas como Emma u Orgullo y Prejuicio. En mi modesta opinión, diría que a través de este personaje la autora hace una crítica sobre la figura del matrimonio, así como el papel de la mujer y la libertad de ésta frente al gran dominio del patriarcado de la época. A lo largo de los capítulos se refleja el carácter independiente de la protagonista «una mujer valiente, decidida, tenaz y trabajadora» (pág. 483), no sólo por cómo reflota la propiedad del conde de Sedgwuik a la que fue desterrada, sino también por el interés que siente por lo que sucede en el país, por el que muestra su parecer cuando se le permite intervenir en una conversación. Pero también destacaría la presencia de personajes que parecen sacados del autor que creó algunos de los personajes más conocidos de la literatura universal, como los que protagonizan dos de sus obras de más éxito, Oliver Twist y Cuentos de Navidad, cuya influencia vi reflejada entre quienes guardan una relación muy estrecha con la condesa de Sedgwick, si bien en esta ocasión prefiero que sea el propio lector quien indique si está conforme con mis apreciaciones, y también le recomendaría que esté muy pendiente de otras alusiones literarias más directas, alguna de las que estoy seguro le sorprenderá, sobre todo si es Madeleine Radford quien los cita o hace comentarios sobre las obras que se mencionan.


(Devonshire House-Londres)
En una novela de ficción histórica valoro mucho que, a través de la voz narrativa, el autor de turno consiga que tenga la sensación de que realizo un viaje literario a época en la que se desarrolla la trama, así como la naturalidad que se refleja en la interrelación entre los personajes históricos y los ficticios. Una naturalidad que se percibe en los episodios en los que estos últimos comparten escenarios con el duque de Devonshire, el abolicionista William Wilberforce con quien trabaja en la Cámara de los Comunes Nicholas Hanckok, o el horticultor y botánico Thomas Knight, e incluso el mismísimo rey Jorge IV, en cuyo nombre se celebra el baile al que se refiere la sinopsis. Sin duda alguna, Brenna Watson consigue el efecto que acabo de mencionar al principio de este párrafo a través de una ambientación exquisita, porque en cada uno de los capítulos que conforman La rosa de Hereford, tuve la sensación de que me trasladaba a la Inglaterra victoriana, acompañando de la mano de un narrador omnisciente a un amplio elenco de personajes que son un fiel reflejo de la sociedad británica del primer tercio del siglo XIX. A través de unos escenarios dinámicos, el lector estará informado tanto de lo que sucede en Londres como en una zona de ambiente más rural como Falmouth, población a la que está próxima la mansión de Blackrose Manor, y que pertenece al condado de Herefordshide. Unos escenarios en los que no perdía detalle de los episodios que se desarrollan en las mansiones de los aristócratas londineses, como la del conde de Sedgwick o el duque de Devonshire, al igual que en la mencionada Blackrose Manor y que, en cierto modo, me recordaban a la Dawtton Abbey, tanto por los lujos que acompañan a los aristócratas que residen en éstas, como por la relación que mantienen los miembros de las familias de la nobleza británica con sus sirvientes.

Brenna Watson construye un elenco de personajes bien definidos y diría que estereotipados, porque entiendo que es como mejor queda reflejada la sociedad de la época. A través de ellos, disfruté mucho con los eventos que se organizan en estos palacios, así como las que catalogué como visitas guiadas por los espacios por los que se mueve la aristocracia londinense, y su visión que tienen de los jardines Vauxhall de Londres, del exclusivo barrio aristócrata de Mayfair o de otros edificios y calles que mencionan, por la atracción que sienten por estas localizaciones. El lector se podrá hacer una idea de la forma de ser y actuar de los miembros de la alta sociedad londinense, porque así como algunos no le dejan indiferente por su exquisito comportamiento en sus relaciones con los de su misma clase social, e incluso con los personajes de escalafones inferiores, otros representan el polo opuesto, porque no tardará en sentir rechazo hacia su comportamiento. Entre los primeros destacaría al duque de Devonshire, el ya mencionado Thomas Knight —presidente de la Real Sociedad de Horticultura— o, ya en Falmouth, sir Lawrence Peacock, quien atraerá la atención del lector por una relación de amistad que le une cada vez más a Madeleine Radford y a los que llama sus pupilos, Jack y Eliot Calton, de quienes estará muy pendiente el lector en los capítulos que intervienen, aunque no me olvido del administrador Evans ni de Eve Foster y su hija Ruth, quienes desempeñarán una relación laboral y personal cada vez más estrecha con la protagonista . En el polo opuesto incluyo a los miembros de la familia del arrogante conde de Sedgwick, sobre todo desde la presencia de su esposa Madeleine en Londres,  lo que da lugar a una serie de situaciones incómodas para la protagonista, sobre todo con Beatrice, la esposa de Howard, con quien mantiene una serie de roces dialécticos, y por las consecuencias que pueden tener estas diferencias entre ambos personajes, sin olvidarme del papel que desempeña Isobel Webster. Aunque también estará pen diente de las relaciones que la condesa de Sedgwick mantiene con los habitantes de Falmouth, tanto con quienes trabajan a su servicio como con los arrendatarios de las tierras que pertenecen a la mansión, sobre todo desde unos duros y difíciles episodios que marcarán un antes y un después en el día a día de Herefordshire

(Jardines Vauxhall-Londres)
Supongo que tras leer los párrafos anteriores, el lector deducirá que me encantó La rosa de Hereford, última novela publicada hasta la fecha por la escritora que firma bajo el pseudónimo de Brenna Watson. Se habrá dado cuenta de que no hago referencia en mi reseña al título de esta novela, porque entiendo que es mejor que descubra el origen del mismo durante su lectura. Supongo que esta novela habrá sorprendido a quienes hayan leído sus dos títulos anteriores o, cuando menos, alguno de ellos, como es mi caso. Entiendo que podría catalogarse más como novela histórica que romántica histórica, por el peso que tiene a lo largo de los capítulos el componente histórico y el costumbrista. La lectura me resultó muy fluida, adictiva y dinámica, y escrita con una prosa elegante. La autora planifica y desarrolla la trama de tal forma que logra mantener el interés del lector en cada uno de los capítulos que la conforman. Aunque también destaco el alto componente metaliterario, que tanto encandila a quienes disfrutan con las obras en las que hay alusiones literarias. En mi modesta opinión, hay dosis de intriga que redobla el interés por lo que sucederá en los siguientes episodios en los que participan los personajes que dan lugar a que estemos muy pendientes de sus actuaciones. Resalto lo que acabo de comentar porque, pese a que hay una subtrama que se presume previsible, como así lo indican los cánones de la novela romántica, la autora sabe cómo atraer nuestra atención ante la actitud de los dos protagonistas, muy firmes ante lo que significa para ellos el enlace matrimonial que se ven obligados a contraer. Pese a lo que acabo de comentar, me preguntaba si con el paso de los capítulos las heridas del despecho y las cenizas del rencor podían curarse y apagarse, dando lugar a una segunda oportunidad, tras la sucesión de episodios que originan estas dudas que me planteaba a lo largo de los capítulos, y que se ven obligados a cumplir, porque el rey Jorge IV le expresa al conde el deseo de conocer a su esposa.
 
Sin duda alguna, en La rosa de Hereford Brenna Watson dio un gran vuelco a su producción narrativa y refrenda su buen hacer literario para ofrecer a los lectores historias muy atractivas, entretenidas, cargadas de realismo y narradas con un estilo elegante. La mujer tiene un papel fundamental en las tramas que planifica y desarrolla. Cuida con mimo el perfil de los personajes, y a través de ellos refleja las normas de cortesía y el trato que mantienen quienes forman parte de los escalafones más altos de la sociedad británica, aunque tampoco deben olvidarse de su relación con el personal que está a su servicio, como se podrá comprobar en algunos capítulos.   



Biografía:



Brenna Watson, licenciada en Historia y con estudios de Filología y Derecho, ha pasado los últimos quince años leyendo y corrigiendo novelas de otros autores, hasta que decidió sentarse frente al ordenador y escribir su propia historia.

Ha publicado pequeños ensayos sobre materias diversas, además de reseñas y entrevistas, en varios medios. Es una gran aficionada a la lectura y a las series de televisión estadounidenses, y le encanta comprarse zapatos. Vive en un rancho en las montañas junto a su marido, sus dos perros y tres gatos.

 

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomados de la web de Megustaleer. Imagen de Hereford tomada de la web Geograph. Imagen de Devonshire House tomada de Wikipedia. Imagen de los jardines Vauxhall en Londres tomada de la web The Founding Museum. Fotografía de la autora, tomada de la web de Todoliteratura.






5 comentarios:

  1. ¡Hola! Será una de mis lecturas de este verano y no puede apetecerme más.
    Besos
    Laura

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  2. Me dejas con muchísimas ganas. Muy buena reseña.
    Besotes!!!

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  3. Muy buena reseña Francisco,te felicito y me lo anoto. Graciaaas, un abrazo.

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  4. Hola Paco, no soy de leer novela romántica pero esta parece tener un trasfondo histórico interesante, así que no me importaria leerla. Estupenda reseña. Besos.

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  5. Me has convencido totalmente. Me encanta la novela de ficción històrica, y si además contiene una trama romántica, pues bienvenida sea. El trasfondo histórico me parece muy interesante y los componentes metaliterios también, así que tomo nota de la novela.Un abrazo

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