viernes, 29 de octubre de 2021

Justicia, de Javier Díez Carmona.

 








Datos técnicos:



Título: Justicia.

Autor: Javier Díez Carmona.

Editorial: Grijalbo (Grupo Pengüin Random House).

1ª edición: Junio/2021.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-253-6001-5.

Idioma: Español.

Nº pág.: 464.



Sinopsis:




Antonio Arzamendi, exdirector de una sucursal bancaria jubilado, amanece con la noticia del asesinato de Rosa, el amor de su vida y la compañera de trabajo con quien planeaba compartir un tranquilo retiro en Choroní, su particular paraíso caribeño.

La policía habla de robo con violencia, pero el único testigo, un militar cubano retirado que llegó a la ciudad en busca de respuestas sobre el asesinato de su hijo, insiste en haber presenciado algo semejante a una ejecución. Ante el empeño de Arzamendi por conocer la verdad, el testigo, Osmany Arechabala, decide ayudarlo.

La misma noche de la muerte de Rosa aparece el cadáver de un hombre junto a un banco donde alguien ha escrito la palabra «Justicia». Dos días después, el asesinato de la hija de un acaudalado empresario de la construcción en el puerto viejo de Algorta pone en guardia a las autoridades. Y, a través de un portal de noticias sensacionalista, se comienza a difundir la teoría de que existe una organización dedicada a asesinar a empresarios y banqueros.

Osmany, Arzamendi y Borja Maruri, un investigador experto en fraudes contratado por la familia de una de las víctimas, tratarán de descubrir la identidad de los culpables y los motivos que se ocultan tras sus acciones.

La verdad no será agradable para nadie.




Opinión Personal:




Justicia es la segunda novela que leo del escritor Javier Díez Carmona (Bilbao, 1969), un thriller que tiene también ingredientes propios de novela negra, porque a través de los episodios que se desarrollan a lo largo de los 55 capítulos en los que se estructura la trama se refleja una clara denuncia social. Una trama en la que, quienes se supone que son los presuntos autores de los crímenes que se comenten en Bilbao, dicen actuar con justicia ante las malas artes que realizan banqueros y empresarios para enriquecerse a costa de quienes se consideran sus víctimas. Pero, como resalta el diario Deia en la crónica que publica en su web sobre el germen que origina la trama, y por boca del autor, «Reclamar justicia cargándote a alguien es como reclamar venganza». El ritmo de lectura es muy fluido, incluso diría que trepidante en determinadas fases, porque la acción también está presente en algunos capítulos, en los que el peligro acecha a quienes tratan de averiguar quién o quiénes cometen estos crímenes, en los que en más de una ocasión pondrán riesgo su integridad física.

(Puente de la Ribera-Bilbao)
Nada más terminar la lectura de Justicia me dije que el escritor bilbaíno relata a través de un narrador omnisciente una historia a que le confirió un claro corte clásico. Y es que esta fue la sensación que tuve sobre todo en el último tramo de la novela, y que me la confirmó el desenlace. Un desenlace que me atrevería a decir que está planteado al más puro estilo Ágatha Christie, con el aliciente de que al lector le quedará todavía algún que otro giro que, antes de que se originen, se preguntará qué más sorpresas faltan una vez que se resuelve esta cadena de asesinatos, que la policía catalogaba como robos con violencia. Sorpresas y de las buenas, ya lo creo. En mi modesta opinión, el desenlace es redondo, porque pone un gran colofón a una historia que no tiene desperdicio, en la que se percibe que el autor tuvo muy claro los pasos a seguir para que no perdiéramos detalle de una investigación que nos invitan a adivinar quién o quiénes están detrás de las muertes que se suceden en los primeros días de los diez en los que se desarrolla la trama, porque el lector se encontrará con una historia lineal que durante que abarca desde el domingo día 2 de noviembre de 2014 hasta el lunes día 10.

Javier Díez Carmona engarza con firmeza los ingredientes de una trama que me resultó muy entretenida y adictiva, de tal forma que todos ellos forman un conjunto que está muy en consonancia con los episodios luctuosos que se suceden durante los diez días que menciono en las últimas líneas del párrafo anterior. Y es que todo es un conjunto uniforme, hasta el punto de que la voz narrativa utiliza la climatología desapacible de esas fechas como una metáfora con la que el autor se refiere a la oscura realidad que se cierne tanto sobre las víctimas como sobre quienes averiguan el origen de sus muertes, y que también salpica al resto de la población bilbaína, porque cualquiera de ellos puede ser el próximo objetivo de quienes dicen actuar en nombre de la justicia. «Decenas de paraguas ocupaban los más de trescientos escalones que separan la villa de la antigua anteiglesia, protegiendo del sirimiri a quienes abandonaban el cielo intuido de Begoña, tierra de iglesias y conventos, para sumergirse en el Casco Viejo sin miedo a perder el alma entre las tentaciones que abundaban en las barras de las tabernas»(pág. 22).

(Calle San Francisco-Bilbao)
El conjunto uniforme al que me acabo de referir atraerá la atención del lector tanto sobre la diferente visión que el autor ofrece sobre la capital de Bizkaia como por el curioso, pero al mismo tiempo atractivo grupo que conforman quienes deciden investigar esas muertes, porque no les convence la versión que ofrece la Ertzaintza. Me encantó el recurso que utiliza la voz narrativa para describir la capital vizcaína, porque tal y como dibuja las diferentes zonas de la ciudad en la que se desarrollan los episodios más destacados de la trama, parece que uno se encuentra ante una urbe diferente a la que está acostumbrado a conocer a través de las novelas que están ambientadas en Bilbao. En este sentido, la voz narrativa tiene muy en cuenta el origen de quienes viven o frecuentan estas zonas, y que recuerdan a los bajos fondos que se describen en las tramas negrocriminales, en las que la seguridad ciudadana brilla por su ausencia, pese a la vigilancia policial y las cámaras que abundan para controlar todo lo que sucede en lo que se conoce como la Pequeña África, por la variedad de etnias subsaharianas que malviven en la Calle San Francisco y la cercanía de Bilbao la Vieja. Sin duda alguna, el autor ofrece una estampa muy atractiva de la ciudad, en la que se percibe que tiene muy claro donde ubicar las escenas que más peso tienen para el devenir de la trama. Utiliza como contrapeso el barrio rico de Neguri, en Getxo, en donde viven en lujosos chalets quienes poseen un mayor poder adquisitivo, aunque utilicen las artimañas que sean necesarias para lucrarse, incluso sorteando la ley sin reparo alguno, como se podrá comprobar en algunos episodios.

Si es muy atractiva la descripción que ofrece el narrador omnisciente sobre Bilbao, otro tanto sucede con los personajes que transitan por las páginas de Justicia. Si bien la agente Nekane Gorobil investiga este caso, es un peculiar grupo de «protagonistas sesentones» el que investiga los asesinatos, como los define el autor en la crónica que publica Deia sobre la última novela de Javier Díez Carmona, a los que dice de ellos que son como «una reunión de viejas glorias que va llegando hasta donde los agentes más jóvenes de la ertzainza con la adrenalina más disparada». Utilizo el término peculiar por el dispar origen y profesión de los reunidos. Es un grupo cuyas reuniones no tienen desperdicio porque con el paso de los capítulos se dan cuenta de que sus deducciones les acercan a descubrir quién o quiénes son los causantes de las muertes que la policía califica como robo con violencia, pero ellos no dudan en calificarlas como asesinatos. Este grupo lo conforman Osmany Arechabala, un militar cubano jubilado que se desplaza a Bilbao para averiguar la muerte de su hijo Camilo; el exdirector de una entidad bancaria, Antonio Arizmendi, quien un día amanece con la noticia del asesinato del amor de su vida, Rosa Villalta; y Borja Maruri, un investigador experto en fraudes contratado por la familia de una de las víctimas, como adelanta la sinopsis. A ellos hay que añadir al oficial de la Ertzaintza, Jon Larralde, que se verá incluido en las pesquisas de este grupo casi sin darse cuenta, porque mantiene una gran amistad con el exbanquero. Sin duda alguna, es Osmany Arechabala quien con el transcurrir de los capítulos se va comprometiendo cada vez más con las investigaciones que realizan, e incluso uno tiene la sensación de que va un paso por delante en relación con las averiguaciones policiales. Esta sensación provoca un mayor interés por las decisiones que toma, aunque en algunas es consciente de que su vida puede correr peligro, pero su condición de exmilitar le impulsa a realizar los movimientos que cree necesarios, porque en todo momento tiene muy presente la muerte de su hijo.

(Neguri-Getxo-Bizkaia)
Justicia es un thriller con una trama muy entretenida y adictiva, porque a lo largo de los 55 capítulos en los que se estructura la novela el lector se encontrará en cada uno de ellos con episodios que atraen su atención. La trama se desarrolla con ritmo muy fluido y por momentos diría que trepidante, sobre todo en los capítulos en los que la acción está muy presente, o en los que el devenir de la investigación que llevan los personajes citados en el párrafo anterior invitan a estar muy pendientes de las reflexiones y conclusiones que toman en las reuniones que mantienen, sobre todo desde que con el paso de los episodios Osmany Arechabala lleva la voz cantante. En este sentido, Javier Díez Carmona es consciente de que tiene que conseguir despistarnos en algunas de las decisiones consensuadas por el grupo para descubrir a los culpables de los asesinatos que se cometen esos días en Bilbao. El autor utiliza un estilo narrativo que está muy acorde con lo que sucede a lo largo del desarrollo de la trama, porque es muy directo y efectivo, con el que logra causar el efecto deseado y que nos interesemos desde las primeras páginas por todo lo que sucede a lo largo de los capítulos. La voz narrativa ofrece una visión muy diferente a la capital de Bizkaia, y que en todo momento me recordó a la saga que protagoniza el peculiar detective vidente Touré, personaje creado por Jon Arretxe, porque en sus novelas está muy presente también la Pequeña África. Son muy atractivos los protagonistas sesentones, de los que recibiremos también información sobre su vida privadame interesé, sobre todo, por el pasado de Osmany Arechabala, aunque también estuve muy pendiente de las reacciones que provoca en Antonio Arzamendi el asesinato de quien era el amor de su vida y compañera de trabajo. El desenlace me pareció redondo, porque pone un gran colofón a una trama muy consistente.




Biografía:




Javier Díez Carmona nació en Bilbao en 1969. Es licenciado en Económicas, pero su pasión es la escritura. Premiado en más de cien certámenes literarios (fundamentalmente relato, pero también poesía y teatro), ha participado en diversas antologías de relatos y es autor de dos novelas juveniles. Justicia es su tercera obra dirigida al público adulto. Del autor leí y reseñé en este blog su novela E-King (reseña).




Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomada de la web de Penguin Libros. Fotografía de Javier Díez Carmona tomada de su cuenta de Twitter. Hay tres fragmentos resaltados en cursiva tomados de la crónica que publica en la web del diario bizcaino Deia sobre la novela Justicia, escrita por la periodista Ane Araluzea.  Fotografía del Puente de la Ribera tomada de Wikipedia. Fotografía de la Calle San Francisco tomada de la web del diario El Correo. Fotografía de Neguri, en Getxo tomada de la web Fotopaises.com.


5 comentarios:

  1. Ya sabes que también me gustó mucho, Paco; me alegra coincidir en impresiones.
    Da gusto pasearse por el Bilbao que describe Javier, especialmente de la mano de Osmany (un personaje que me ha encantado)
    Besos

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  2. Magnifica reseña Paco, la has bordado. No dejas ningún cabo sin atar. Coincido con todo lo que dices. Me encantó la novela.un abrazo

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  3. Pues otro libro que me descubres y que pinta muy bien. Tomo buena nota.
    Besotes!!!

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  4. Hola Paco, ya lo tengo apuntado por otra reseña y la tuya me confirma que tengo que leerla si o si. Besos.

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  5. Había leído otra buena reseña por ahí, y la verdad es que me vuelves a poner los dientes largos. Muy buena reseña.
    Besos

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