miércoles, 6 de octubre de 2021

Retratos, de Manuel Ruiz Correro.

 













Datos técnicos:




Título: Retratos.

Autor: Manuel Ruiz Correro.

Editorial: Adarve.

1ª edición: Junio/2021.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-18828-003.

Idioma: Español.

Nº pág.: 188.




Sinopsis:




En un pueblo pequeño todos creen conocerse y saber quién es su vecino, pero dentro de cada casa y cada vida los habitantes de esta villa dejan de aparentar. La pasión, la sexualidad, los deseos insatisfechos y la violencia van desenmascarando a los protagonistas de esta historia, enfrentándoles con su verdadera imagen.



Opinión Personal:



Retratos es la ópera prima de Manuel Ruiz Correro, natural de Sierra de Yeguas, una pequeña localidad de la provincia de Málaga. En mi modesta opinión, es un escritor que tiene muy claro cómo construir una historia, verosímil y bien escrita, para que el lector sienta interés por su desarrollo, pese a que entendí que habría que corregir algunas reiteraciones, sobre todo en algún párrafo del último tramo de la novela. Pese a lo que acabo de comentar, merece la pena acercarse a su primera novela publicada que tiene rasgos clásicos, porque el lector comprobará como nada es lo que parece, como se puede deducir de la sinopsis.

Manuel Ruiz Correro planifica y desarrolla una historia de vidas cruzadas, porque a lo largo de los 35 capítulos cortos, más un prólogo y un epílogo en el que se estructura la trama, los personajes cobran protagonismo, que se va incrementando a medida que el desenlace está más próximo. Aunque el lector se puede hacer también una clara idea de los escenarios por los que transitan, no se menciona el nombre de la población en la que se desarrollan los hechos que se relatan. Pese a que la novela comienza con una mención al Diario de Luis, y al que se hace referencia en algún capítulo más, entiendo que estamos ante una obra coral. Tal y como se suceden los episodios, me dio a entender que la actuación de quienes tienen una mayor presencia en el desarrollo de la trama provoca un efecto dominó, lo que en mi caso supuso un gran atractivo, por la relación que hay entre los principales afectados en el mismo. Una sensación de protagonismo que viene incrementada por el título de cada uno de los capítulos, encabezado por el nombre del personaje en torno al cual gira su desarrollo.

Luis regresa al apartamento en el que vive con Ana, su pareja. Se sienta en el sofá más cercano al balcón y coge uno de los diarios escritos en su adolescencia, a los que hacía tiempo que no le echaba un vistazo. Un diario fechado en 2016 al que «se quedó mirando la tapa sin decidirse a abrirlo. Trataba de ordenar las imágenes, las voces y los lugares que acudían a su memoria. Finalmente la abrió y todo comenzó de nuevo» (pág. 11). El lector se encontrará con una serie de episodios en los que está presente la pasión, la sexualidad, los deseos insatisfechos y la violencia, y en los que se van desenmascarando a los protagonistas de esta historia, como adelanta la sinopsis. Una historia que va de menos a más porque, si en los primeros capítulos tiene rasgos intimistas y costumbristas, en la que defino como segunda parte de la novela podría catalogarse como thriller, por el cúmulo de situaciones que viven los personajes que las protagonizan. Unas situaciones en las que el ritmo se vuelve frenético en determinados episodios, ante la espiral de violencia que se genera, por lo que cada vez estaba más convencido que me esperaba un desenlace en el me decía que incluso podía peligrar la integridad física de alguno de ellos, ante los giros que se suceden.

Pero en Retratos, Manuel Ruiz Correro aborda también el tema de la adolescencia, y  todo lo que conlleva esta etapa de nuestra vida, en la que Luis y David quienes mantenían una muy estrecha relación de amistad desde Infantil, estará muy marcada por los hechos que se relatan en el párrafo anterior. A lo largo de los capítulos, los dos amigos descubrirán cómo era la verdadera forma de ser y actuar de sus padres, Vicente y Joaquín, a los que también conoceremos en una línea temporal ubicada de forma puntual en el pasado, pero que sirve para conocerlos más a fondo, y a los personajes que, en un sentido u otro, guardan relación con los episodios que tienen lugar en la que califico como segunda parte de la novela. Ante las sospechas que preocupan a David, decide grabar unas escenas con Elena como objetivo, porque «llevaba toda su corta vida forjándose una reputación de chica descuidadamente atractiva, mordaz y lejana a los tópicos establecidos» (pág. 85), ante las escenas que protagoniza y atraen su atención, si bien los planes iniciales se le escapan de las manos, porque a partir de esas grabaciones descubre secretos familiares que influirán en su relación con el autor del diario.

El escritor serrano incide en la personalidad de los personajes que protagonizan su ópera prima, y su comportamiento en unos episodios que tuvieron lugar hace doce años en el pequeño pueblo en el que vivía Luis, y cómo cada vez que rememoraba el abrazo que le dio a su amigo después de conocer lo sucedido, se le seguía haciendo un nudo en la garganta. Unos personajes bien perfilados y que se hacen muy cercanos al lector, por el día a día que se refleja a lo largo de los capítulos y con los que estoy seguro que nos resultan familiares las escenas costumbristas que protagonizan, si bien rechazamos el comportamiento empleado por algunos personajes para satisfacer una de las necesidades más primitivas del ser humano, con la sorpresa que acarrea cuando se refleja en quienes menos lo esperamos. Unos personajes cuyos retratos están relatados por un narrador omnisciente, partiendo del diario de Luis, con un lenguaje sencillo y un estilo directo. Su ritmo de lectura es fluido, sobre todo en la que califico como la segunda parte de la novela, a lo que ya me referí en el segundo párrafo de esta reseña, pese a que dominan las descripciones frente a los diálogos, si bien éstos son dinámicos y se percibe en ellos la tensión narrativa en algunas escenas, que se incrementa a medida que el desenlace está próximo.



Biografía:



Manuel Ruiz Correro nace en Sierra de Yeguas, una pequeña localidad de la provincia de
Málaga. Es maestro de lengua extranjera desde hace catorce años, aunque antes trabajó en la construcción, la agricultura y otros sectores. Es, además, aficionado a la pintura. Esta obra supone su primera incursión en el mundo editorial.


Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web de la Editorial Adarve. 








5 comentarios:

  1. Buenos días, Paco:
    Es interesante conocer nombres nuevos. Por otro lado, las primeras novelas pocas veces son redondas y hay que dar un voto de confianza a los escritores que transmiten buen hacer. Me apunto al autor y su novela para el futuro. ¡Muchas gracias por tu interesante reseña!
    Un saludo

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  2. Hola Paco, una novela interesante que no me importaria leer. Me gustan las historias que saben dosificar la tensión y con finales a la altura. Tomo nota. Besos.

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  3. Si se cruza me podría animar, que no pinta mal.
    Besotes!!!

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  4. Veo que el autor apunta maneras así que habrá que seguirle la pista
    Besos

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  5. No me acaba de convencer esta novela Paco, pero sobre gustos... colores. Un abrazo

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