jueves, 14 de octubre de 2021

El último verano, de Ricarda Huch.


 









Datos técnicos:




Título: El último verano.

Título original: Der letzte Sommer.

Autora: Ricarda Hutch.

Editorial: Duomo.

1ª edición: Julio/2019.

Fecha de publicación inicial: 1910.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-17182-05-0.

Nº pág.: 160.



Sinopsis:


Corre el año 1906, y el gobernador de San Petersburgo, Yégor Rasimkara, ha cerrado la universidad a raíz de las protestas estudiantiles y se ha refugiado en su casa de campo, donde pretende proteger a su familia y a sí mismo de las amenazas de muerte. Todo es en vano, porque el hombre que su esposa ha elegido para que vele por su seguridad está conspirando a sus espaldas. Capaz de ganarse la confianza, la admiración e incluso el amor de los miembros de la familia, ¿llegará a cumplir la misión que tiene encomendada?

Brillante y premonitorio, este clásico de la literatura es, como apunta Cecilia Dreymüller en su revelador prólogo, una joya entre las novelas históricas, que puede leerse también como una novela policíaca, llena de presagios. Ricarda Huch se descubre como una escritora de caracteres a la altura de Dostoievski. 




Opinión Personal:




Creo que coincido con la mayoría de quienes leyeron, reseñaron o comentaron en sus blogs literarios o redes sociales la novela de la escritora alemana, Ricarda Huch, El último verano, porque el lector se encontrará con una verdadera joya literaria. Pese a contener una trama desarrollada de forma epistolar, disfrutará con cada una de las misivas que se van cruzando los personajes. Atrajeron mucho mi atención la importancia que tienen en la trama dos de los destinatarios, porque guardan una relación muy directa con todo lo que sucede en la novela: Konstantín, por el papel que desempeña en las intenciones de Liu, que es admitido como secretario del gobernador de San Petersburgo, porque ha cerrado la Universidad a raíz de las protestas estudiantilesYégor Rasimkara se refugia en la casa de campo, donde pretende proteger a su familia y a si mismo de las amenazas de muerte, como adelanta la sinopsis. El otro personaje es la tía Tatiana, quien muestra su recelo ante la incorporación de Liu como secretario de Yégor Rasimkara, junto al  cariño que le profesa la familia del gobernador.

(familia Zar Nicolás II Rusia)
En mi modesta opinión, la editorial acierta en la exposición del segundo párrafo de la sinopsis, al catalogar El último verano como brillante y premonitorio. Brillante, porque el estilo narrativo de Ricarda Huch es elegante, en el que utiliza en las definiciones de los personajes metáforas que me gustaron mucho, e incide en la condición humana a través de los miembros que conforman la familia del gobernador. Premonitorio, porque la obra está publicada inicialmente en 1910, a pocos años de que se originaran los sucesos que condujeron al derrocamiento del régimen imperial zarista y desencadenaron la llamada Revolución rusa, cuyo episodio más impactante fue el asesinato del zar Nicolás II la noche del 16 al 17 de julio de 1918, junto con los familiares y todos aquellos que decidieron acompañarlos a la cárcel. Como suele suceder en los clásicos, merece la pena recrearse en la lectura del prólogo de Cecilia Dreimüller, en el que desgrana lo que fue la narrativa de la escritora alemana y el significado que para ella tuvo El último verano.

A lo largo de esta obra epistolar se percibe un claro trasfondo histórico, que se refleja a través de las misivas que se cruzan los personajes de El último verano. El lector se encontrará a lo largo de su desarrollo con un gran paralelismo con el clima político que vive la Rusia zarista a principios del siglo XX. Ricarda Huch expone, a través de los miembros jóvenes de la familia Raminskara, lo que para ella representa la decadencia del Antiguo Régimen  frente al acercamiento a los adelantos que se perciben en el resto de Europa. Unos jóvenes que insisten en convencer a sus progenitores, sobre todo al gobernador, para que se adapte a los nuevos tiempos, tanto desde el punto de vista material como educativo, ante las decisiones que toman en relación con los estudios de sus hijos dado el cariz que toman los inquietantes episodios que tienen lugar en la universidad de San Petersburgo. Aunque también están muy presentes los rasgos costumbristas de la época, en la que el lector presenciará la relación que mantienen los Raminskara con los sirvientes que tienen a su cargo en la casa de campo en la que se ha refugiado la familia, o la vida tranquila y apacible que llevan, pese a las revueltas estudiantiles.

Pero también tiene el atractivo de que se encontrará con ingredientes propios de una novela policíaca, con el aliciente de que el lector recibe una información más directa que los personajes sobre el peligro que se cierne sobre la figura del gobernador de San Petersburgo, pues hay un claro interés de atentar contra su vida, cuyo plan para perpetrarlo se detalla en varias epístolas, dada las nulas intenciones que éste tiene para detener las decisiones que toma ante la revuelta estudiantil. Un trasfondo policíaco en el que atrajo mi atención la labor que desempeña Lusiana Raminskara, como se percibe en determinados episodios que tienen lugar en la casa de campo, a lo que hay que añadir su constante preocupación ante las amenazas estudiantiles hacia su marido.

(Universidad Estatal San Petersburgo-Rusia)
En mi modesta opinión, diría que también Ricarda Huch hace hincapíé en las connotaciones intimistas de los personajes que conforman el elenco de esta atractiva y entretenida novela. En este sentido, es un gran acierto que describa a los miembros de la familia de forma dosificada a través de las misivas cruzadas entre ellos, o bien a través de las opiniones que manifiestan en sus escritos a su tía Tatiana o a su primo Peter, sin olvidarme de las opiniones que vierte Liu sobre los Rasimkara, en especial sobre el peculiar Velia. Dada la cada vez más estrecha relación que el secretario  que mantiene con la familia, me llevó a preguntar en más de una ocasión si llevará a cabo el plan que tiene proyectado para asesinar al gobernador, o era una argucia mostrada para que se diluyera el recelo que había hacia su persona. Sin duda alguna, Liu es un personaje que da mucho juego a la novela, como lo podrá comprobar el lector a lo largo del desarrollo de la trama.

El último verano es una novela que uno no duda en recomendar. Pese a que tiene fecha de publicación inicial en 1910, estoy totalmente de acuerdo con lo que ofrece la editorial en una de las loas: «Me cautivó. Es capaz de ser actual y eterna al mismo tiempo», Imogen Robertson. Sin duda alguna, como la gran mayoría de las obras clásicas, su trama bien puede desarrollarse en esta época, porque en ella se abordan temas universales, independientemente de su carácter premonitorio. Pese a ser una obra epistolar, cuyo texto en si tiene poco más de 150 páginas, tiene un ritmo de lectura ágil, ayudado por un estilo narrativo elegante y una exquisita traducción de Carmen Colomines y Christian Frisch. Richarda Huch construye unos personajes con un perfil muy atractivo, si bien estereotipados, diría que representativo de la alta sociedad de la época. Construye también una trama en la que el humor y la ironía están presentes,  a la par que la crítica social porque, como expongo en el antepenúltimo párrafo de esta reseña, la escritora alemana incide en lo que significa la decadencia del régimen zarista frente a los cambios políticos y sociales que se avecinan en Rusia. En la novela se refleja la importancia de los afectos de una época pasada, así como el cariño que se manifiestan los miembros de la familia del gobernador, pese al tono irónico que utiliza en alguna de sus intervenciones Velia, al referirse a sus hermanas, sin olvidarme de la constante preocupación que siente Luisina por lo que le puede suceder a su marido ante las amenazas de los universitarios.



Biografía:



Ricarda Huch nació en Brunswick en 1864, estudió Historia, Filología y Filosofía en Zúrich y fue una de las primeras mujeres alemanas en obtener una titulación universitaria. Galardonada por su labor literaria con el prestigioso Premio Goethe en 1931, fue la primera escritora elegida para formar parte de la Academia Prusiana de las Artes, cargo que abandonó posteriormente como protesta por la llegada de Hitler al poder. Además de poemarios y biografías, Huch es autora de las novelas Aus der Triumphgasse, Der Fall Deruga y Frühling in der Schweiz. Falleció en 1947, mientras se documentaba sobre la resistencia alemana al nazismo.



Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora tomados de la web de la editorial. Imagen de la familia del zar Nicolás II tomada de la web de La Vanguardia. Imagen de la Universidad Estatal de San Petersburgo tomada de la web Russia Beyond ES.



















6 comentarios:

  1. Entrar a tu blog y que se me cree necesidad de leer es todo uno, así que no eres demasiado bueno para mi salud. Ya había leído alguna reseña alabándolo, con tu opinión me reafirmo, tendré que llevármelo anotado.
    Besos

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  2. Hola Francisco, este año he leido alguna novela rusa o ambientada en territorio ruso, con lo que ésta que nos propones me encaja perfectamente. El hecho que esté escrita en formato de carta tambien tiene su atractivo. Gracias por tu recomendación. Besos

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  3. Uys, pues esta novela no la conocía ni a su autora. Tomo buenísima nota, que me has dejado con muchas ganas.
    Besotes!!!

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  4. Hola Paco, la leí este año para el reto de las Inquilinas de netherfield y me gustó mucho, tanto el estudio de personajes como el hecho de que este escrita en forma epistolar y el final me parece magnífico. Besos.

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  5. Recuerdo que me encantó esta novela Paco. Como dices, brillante y premonitoria. Un abrazo

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  6. No conocía ni la novela ni a su autora, pero me la llevo apuntada porque tiene buenísima pinta.
    ¡Saludos!

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