viernes, 16 de enero de 2026

Reseña Ze. Hielo y viento, de Francisco Narla.

 










Datos técnicos:





Título: Ze: Hielo y viento.

Autor: Francisco Narla.

Editorial: Grijalbo (Grupo PRH).

1ª edición: Septiembre/2025.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-253-7146-2.

Idioma: Español.

Nº páginas: 413.





Sinopsis:





Dhumbria es un lugar remoto y oscuro, rodeado de una mar que engulle a quienes intentan abandonarlo y donde los hombres llevan su historia tatuada en la piel.

Ze, un humilde pescador, ha regresado de las Montañas Azules con un único propósito: vengar la muerte de su amada.

Dispuesto a derrotar al mismísimo gobernador del reino y a sus terribles criaturas, Ze está solo en su lucha hasta que una misteriosa figura se cruza en su camino. Sin embargo, incluso los aliados del bien guardan sus propios y peligrosos secretos...








Opinión Personal:








No soy dado a leer novelas de fantasía, o que tengan tramas en las que este género literario está también presente en los capítulos que las conforman, salvo que el desarrollo tenga una base muy creíble. Y esto último es lo que me animó a salir de mi zona de confort lectora, e interesarme por la nueva novela del escritor lucense Francisco Narla (Lugo, 1978), Zé: hielo y viento. Sin duda alguna, sorprendió a propios y extraños con este cambio inesperado de registro, pero estoy seguro de que, quienes la leyeron, perciben a lo largo de su desarrollo los rasgos que caracterizan su narrativa.

(Chalana con vela)
Francisco Narla es un magnífico contador de historias -o cuentos, como él llama a sus novelas-. Historias en las que su atractivo estilo narrativo tiene gran parte de la “culpa” de que los lectores nos sintamos cómodos durante la lectura de cada una de las obras que publica. Es un escritor versátil con el que el entretenimiento está asegurado, porque su buen hacer literario así lo refleja. Por algo es uno de los autores referentes de la novela histórica de nuestro país. De nuevo en Ze: Hielo y viento lo ha vuelto ha demostrar. Ha conseguido hacer que una ficción de fantasía imante desde las primeras líneas hasta el desenlace. Ha conseguido que nos interesemos por una trama que, aunque con los claros tintes fantástico que le impregna, lo que sucede a lo largo de las once partes tituladas en las que se estructura tenga una base muy real, creíble. En lo que sería la Nota del autor, que en este caso titula La marea, lo deja muy claro: «Me di cuenta de que la historia que yo quería contar no tenía más que ver con la realidad de los pescadores gallegos que tuvieron el valor de faenar donde otros no se atrevían siquiera a navegar, sino que la historia que debía contar era aquella en la que la magia de Galicia se hacía realidad» (pág. 414). Y desde luego que lo refleja, ya lo creo. Refleja con sentidas palabras lo que otros han sufrido en sus propias carnes. Porque la mar es muy traicionera: los marineros saben que salir a faenar al mar bravío es muy duro, pero la familia que se queda en tierra firme sufre los embates igual que ellos.

Ze: Hielo y viento es una fantasía épica. Es una verdadera odisea para el protagonista de esta magnífica novela. Es la vuelta a casa del hijo pródigo. Ze vuelve a Dhumbría, su país, su tierra, ubicado en el confín del mundo. Treinta años después regresa con un objetivo: la venganza. Venganza por la pérdida de su amada, Adhara. Venganza por lo sucedido en otra regata similar, en la que el mandamás de este país, que gobierna con el título de Nordés, diría que en este caso irónico, ganó en esa ocasión, para convertirse en el todopoderoso dictador que es. Ze: hielo y viento es una novela que empieza con fuerza, con un principio que impacta. Lo primero que hace es ir al cementerio de los farallones, a rendir tributo a su fallecida esposa, enterrada en un camposanto en el que sólo hay cadáveres de mujeres y niños, porque los hombres son engullidos por la mar.

El título de la primera parte, Las sombras del pasado tejen el presente, son un claro adelanto de lo que le espera al lector, y que le atrapan irremediablemente por todo el desarrollo que le espera a lo largo de las diez restantes. Y es que a «Ze, hijo de Zás, de los Zíes» (pág 43), se enfrenta a una serie de adversidades que le incitan a dar lo mejor de sí para superarlas, cual si fueran Los doce trabajos de Hércules. Situaciones que invitan a preguntarnos qué más le puede suceder para que pueda enfrentarse a esta nueva oportunidad, en la que el gobierno de Dhumbría está en juego pero, lo que para sus habitantes significa la capital, Dhum.

Pese a ser una novela de fantasía, todo cobra sentido en una trama a medida que se aproxima el desenlace. Una trama en la que todo lo relacionado con la magia de Galicia está muy presente, por el protagonismo que tienen en determinadas situaciones que influyen en el devenir del protagonista. Desde la geografía del país imaginario que es, hasta la toponimia, o los nombres que tienen los personajes, tanto principales, como secundarios o incluso los que tienen una presencia más bien testimonial. El lector puede hacerse una idea clara de este país imaginario, porque en la guarda del libro se ofrece un plano del mismo, en el que figuran las principales localizaciones por las que transitan los personajes.

Francisco Narla planifica y desarrolla una novela de fantasía muy consistente, en la que todo está atado y bien atado, de tal forma que las diferentes subtramas que la conforman están desarrolladas con tal fuerza que ayudan a que no se pierda detalle a lo largo las escenas que las conforman. Subtramas que confluyen en un desenlace diría que inesperado, pero sin duda muy probable, sobre todo por cómo se desarrolla la regata y los movimientos paralelos que hay a esta dura competición, porque puede significar un antes y un después en Dhumbría. Una novela en la que el protagonista y su némesis, duda alguna, son dos personajes que incitan a estar muy pendiente del papel que desempeñan a lo largo de los capítulos, porque entiendo que representan lo mejor y lo peor del ser humano, dados los principios por los que se rigen uno y otro.

(Fuego fatuo)
Uno de los rasgos que caracteriza al escritor lucense es perfilar unos personajes con los que no se tarda en empatizar, e incluso encariñar, sobre todo si al protagonista le acompañan vicisitudes que lo marcan, a la par que lo ayudan a hacerse más fuerte, para encarar las adversidades que se enfrenta. Personajes con los que el autor perfila un peculiar universo, con los que representa a la sociedad de este país imaginario. Un país imaginario que mantiene en orden con su particular ejército de segadores, cada uno armado con «un par de hoces a la cintura» (pág. 25), y un no menos particular grupo de los llamados hombres espejo, algo así como los veladores de la ley y las costumbres del país. La casta sacerdotal también tiene su cuota de poder, a cuya cabeza está el también todopoderoso bispo -obispo- Tambre. Un bispo que, junto con Xallas -el Nordés-, el «todopoderoso señor de Dhumbría» (pág. 44), hacen y deshacen a su antojo, pese a que ahora Dhumbría, tiene su propia ley. Pero ya se sabe lo que pasa con la ley.

Assur, Breo y Laín son personajes inolvidables, pero hay otros dos que, aunque quizás no tanto como los anteriores, sí que dejan huella, como don Fierro e Isidoro Bernal -el protagonista de Balvanera, con su largo y rimbombante nombre- Ze pasa a formar parte de este Olimpo particular. Todos ellos tienen rasgos muy humanos, pero también saben sacar su mala uva cuando las circunstancias les incita a ello; y es que, por muy buena que sea una persona, llega un momento en el que, si le pinchan mucho, salta. Al igual que sus predecesores, Ze es acompañado por una mascota que hace las delicias de dueño, Inaz, una hembra de tuso; aunque también se acostumbran a su presencia, e incluso se encariñan con ella, los personajes secundarios que lo acompañan en esta novela. Tras presentarse en el Gran Salón ante el nordés y los allí concurridos, marcha de Dhum, consciente de que puede jugarse la vida si permanece entre los habitantes de la capital. Al protagonista se le unen varios secundarios que le confiere mucha viveza a esta ficción: el tabernero Niobel, la misteriosa y montaraz Aldair, el trasgo Mandeo, que le da ese punto de retranca a la novela, y Valdriz, el último frade que queda en el llamado Santuario Blanco, otrora acogedor de peregrinos, pero del que sólo quedan restos del brillante pasado que tuvo, bajo la advocación del milagroso Caldas. Un santuario que sirve para que el remero entrene y adiestre a la que va a ser su timonel, y en el que se llevarán alguna que otra sorpresa desagradable, pese a que se habían acogido a sagrado, por lo que pudiera pasarles. No me olvido de Xalo, un personaje que también emerge del pasado, y que protagoniza situaciones que provocan una serie de giros. 

Ze. Hielo y viento tiene un ritmo fluido, incluso por momentos ágil. La venganza, la traición, la amistad, la codicia, la corrupción, la conspiración, las ansias de poder y las segundas oportunidades están muy presentes a lo largo de las once partes tituladas en las que se estructura, y al igual que la fauna y la flora, como es habitual en su narrativa, en la que no falta la mascota del protagonista.







Biografía:





Francisco Narla (Lugo, 1978). Piloto aéreo y escritor de novela histórica con una larga carrera en el género. Entre sus obras más conocidas destaca Assur (Planeta, 2012), un enorme éxito de crítica y de ventas que lo situó entre los nombres más prometedores del género. Su éxito se ha ido consolidando desde entonces con títulos como Donde aúllan las colinas o Laín, el Bastardo (Premio Edhasa de Narrativas Históricas 2018). En 2024 debutó en Grijalbo con El buen vasallo y ahora nos presenta Ze: Hielo y viento, su primera novela de fantasía.



Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomados de la web de Penguinlibros. Fotografía de Francisco Narla, tomada de la web del diario La Vanguardia. Imagen de chalana tomada de la web Orgullo Gallego. Imagen de Fuego fatuo tomada de la web EcuRed.



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