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viernes, 9 de febrero de 2024

Reseña La ciudad de la piel de plata, de Félix G. Modroño.

 











Datos técnicos:




Título: La ciudad de la piel de plata.

Autor: Félix G. Modroño.

Editorial: Destino (Grupo Planeta)

1ª edición: Octubre 2023.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-233-6398-8.

Idioma: Español.

Nº pág.: 376.




Sinopsis:




La transformación épica de Bilbao a partir de uno de los grandes símbolos de nuestra era: el Guggenheim. El cierre de la trilogía de Bilbao que esperan sus 20.000 lectores.

Alberto Cepeda regresa a Bilbao después de un exilio de diez años al que se vio forzado por las amenazas de ETA a sus padres, unos de los miles de emigrantes que llegaron a Vizcaya en los años sesenta.

En 1993, contratado por el estudio de ingeniería encargado de construir el museo Guggenheim, Alberto tendrá que vencer sus miedos para enfrentarse a su amada ciudad, cuya vida sigue condicionada por el terrorismo. Allí se encuentra con Izarbe Segurola, la hija de su jefe, de quien se enamora perdidamente, y que le revela un misterioso episodio del pasado de su familia relacionado con una niña robada durante la guerra civil, que Alberto decidirá investigar.

Una envolvente novela que nos lleva del Bilbao de los años sesenta hasta el inicio de su gran transformación a finales de los años noventa con la inauguración del Guggenheim, y que supone el cierre de la exitosa trilogía de Modroño sobre la ciudad.





Opinión Personal:






Hay escritores con los que uno se siente muy a gusto, con quienes no tarda en sentir empatía, tanto por el trato cercano que muestra con sus lectores, como con quienes se interesan por sus obras literarias. En este grupo encuadro a Félix G. Modroño (Barakaldo, 1965), bilbaíno de nacimiento —en toda la extensión de este gentilicio— , con raíces zamoranas y afincado en Santander. De hecho, mi relación con el autor de La ciudad de los ojos grises (reseña) se remonta al año 2012, fecha en que publicó la novela que acabo de citar, que es la primera de las que conforman la trilogía dedicada a Bilbao. Y así, como quién no quiere la cosa, La ciudad de la piel de plata es la octava que leo, reseño y no dudo en recomendar, de entre las nueve que tiene publicadas hasta la fecha. Sol de brujas, su anterior trabajo literario, es la única que me falta para ponerme al día con su narrativa, lo que haré a lo largo del presente año, 2024.

(Parque Dr. Areilza-Portugalete-Bizkaia)
Este bilbaíno de pro tenía en mente dedicarle una trilogía a su ciudad, a su querido botxoapelativo cariñoso con el que se conoce desde generaciones a una de las tres grandes capitales de Euskadi. Una trilogía que abarca tres períodos históricos esenciales para el devenir de la ciudad: La ciudad de los ojos grises está ambientada en la llamada Belle Epoque, en la que aborda el empuje económico y la satisfacción social por el llamado progreso, con lo que supone el avance del desarrollo industrial. La ciudad del alma dormida (reseña) es un homenaje a Bilbao en uno de los momentos más duros que vivió la ciudad y, por extensión, su población: la sinrazón de la Guerra Civil Española y su antesala, germen de este conflicto bélico fratricida. La ciudad de la piel de plata es un magnífico colofón a una trilogía inolvidable, a una ciudad que el autor adora, como se refleja en cada capítulo, en cada episodio que escribe sobre las vicisitudes que vivieron los bilbaínos a lo largo del siglo XX. Esta novela refleja un nuevo cambio de la ciudad hacia la modernidad, con la construcción del Guggengheim, el museo de arte moderno, como buque insignia. Sin embargo,  en la época en la que se decó hacer realidad este proyecto tuvo muchos detractores, aunque con el paso del tiempo no se tarda en reconocer que supone un gran empuje económico para la capital vizcaína, por la gran cantidad de público que lo visita.

Alberto Cepeda regresa a Bilbao diez años después, al tener que exiliarse junto con su familia, forzada por las amenazas de ETA. Ahora es un joven ingeniero que, en 1993, es contratado por el estudio de ingeniería encargado de construir el museo Guggenheim, como adelanta la sinopsis. Tiene que vencer a los miedos que para él supone enfrentarse de nuevo a su amada ciudad, cuya vida sigue condicionada por el terrorismo. Aunque los hechos se relatan por un narrador omnisciente, lo hace desde la perspectiva de un adolescente ya convertido en un hombre con un interesante y a la vez responsable contrato de trabajo con el que contribuye a la modernización de su ciudad. Pero Alberto no sólo debe enfrentarse a esos miedos, sino también a un pasado que le duele, por lo que para él supuso la ruptura con Arantza, la que fue su novia durante la adolescencia. Pese a lo que acabo de comentar, es consciente que, en un momento u otro, tiene que hacerle frente. Una sorprendente llamada telefónica le empuja a dar ese paso tan temido. Pero también hay otra joven que empieza a formar parte de su vida, si bien no tiene muy claro que la relación con Izarbe, la hija de su jefe, concluya con el final deseado, porque siente que su carácter reservado puede convertirse en un obstáculo para sentirse correspondido. Sin duda, este triángulo me resultó atractivo, porque en más de una ocasión me pregunté si el pasado le daría una nueva oportunidad o el futuro le brindaría rehacer su vida sentimental.

Como acostumbro a decir en estos casos, una imagen vale más que mil palabras, como se puede observar en la portada de esta novela: un joven sentado en un banco, que bien puede ser el protagonista, mira hacia el que ahora es buque insignia de la ciudad, el Guggenheim, icono de la arquitectura moderna. Un museo que es el eje sobre el que gira el desarrollo de la trama. Un museo que es una verdadera metáfora de lo que significa ahora Bilbao, a lo que hay que añadir la transformación de las arterias de esta urbe, en beneficio de las poblaciones que conforman el llamado Gran Bilbao, la construcción del metro, la de nuevos edificios que con el tiempo se constituyen en simbólos de la ciudad, o la regeneración de la ría, y lo que esto significa para los habitantes de ambas márgenes, porque unos y otros se sienten beneficiados por estos avances, al igual que el orgullo que para ellos significa el vivir en una u otra orilla.

(Plaza Miguel de Unamuno-Bilbao-Bizkaia)

Se diferencia de las dos novelas que la preceden en la trilogía, en que el lector se encontrará con una trama a la que el autor define como casi de autoficción, porque él mismo reconoce que expone retazos de su vida a lo largo de los capítulos, o bien a través de relatos de personas que tuvieron alguna relación con los hechos que narra la voz omnisciente, como lo explica en sendas entrevistas que le hicieron en el ABC de Sevilla o en el Diario de Burgos. En las Confidencias que acompañan al cuerpo de la novela, indica que «Alberto es un joven que representa a toda una generación de vascos, hijos de emigrantes castellanos, gallegos, leoneses, andaluces, extremeños, ... que tuvieron que dejar su pueblo de origen con lágrimas en los ojos para tratar de conseguir un futuro mejor para su familia». Sin duda alguna, estos rasgos se reflejan en la personalidad del protagonista, Alberto Cepeda, un joven nacido en Euskadi, pero en cuyo carácter influye el origen de sus padres, naturales de Villalpando (Zamora), por lo que se tiene que adaptar a las costumbres de sus conciudadanos y acostumbrarse a convivir con el terror, con ETA como autora de los atentados mortales que comete y las extorsiones a empresarios. Unos conciudadanos que son conscientes de que cualquiera de ellos puede ser víctima de sus criminales atentados y, por extensión, cualquier español, como por desgracia sucedió. 

Puede definirse La ciudad de la piel de plata como una novela histórica contemporánea y costumbrista. En mi opinión, también la catalogo como una testimonio novelado de la época porque, a parte de los episodios ficticios, conforman la trama una serie de hechos reales, a la vez que se refleja el día a día de los habitantes de Bilbao y de ambas márgenes de la ría. Sin duda alguna, a lo largo de los capítulos se percibe un cambio trascendental en la ciudad que, de ser una urbe fea y sucia se transforma, como si de un patito feo se tratase, en un cisne del que se sienten muy orgullosos sus habitantes. De nuevo, Félix G. Modroño vuelve a maridar varios géneros literarios a lo largo del prólogo, 34 capítulos, más dos epílogos en los que se estructura el desarrollo de la trama. A lo comentado en el primer párrafo de esta reseña, se le unen elementos propios de la novela romántica, al igual que de la policíaca o detectivesca, sin olvidarme de los claros tintes intimistas que se perciben, sobre todo,  en determinadas situaciones que vive el protagonista, y que le transportan al pasado. Unos ingredientes que forman un conjunto compacto y atractivo, porque el autor construye y desarrolla una historia envolvente, emotiva y cautivadora, de tal forma que consigue que no se pierda detalle de todo lo que sucede durante las 376 páginas que la conforman.

Como ya comenté en el párrafo anterior, en las novelas de Félix G. Modroño están muy presentes elementos propios del género policial o detectivesco. En esta ocasión, el joven retornado es invitado a asistir a una comida familiar por los padres de su jefe, Fernando Segurola. Le sorprende el relato que le cuentan sobre la triste y dolorosa historia que en el pasado vivieron y sufrieron sus anfitriones, pero del que nunca se olvidan. El joven ingeniero siente la necesidad de investigar los hechos que escucha con asombro, aunque es consciente de que su intervención puede no ser bien acogida por la familia. La investigación que realiza le llevan a realizar varios viajes a Villalpando, Santiago de Compostela y Muxía (A Coruña) para recabar la suficiente información que ayude a paliar la angustia en la que están sumidos los abuelos de Izarbe, pese a que den a entender que la asumen. 

(Puente Colgante-Bilbao-Bizkaia)
Las obras del autor de La ciudad de la piel de plata se caracterizan también por unos personajes construidos con un marcado perfil, tanto físico como psicológico, muy vivos y cercanos, que ayudan a que uno se sienta muy a gusto a lo largo del desarrollo de la trama. Pese al carácter más bien reservado de Alberto Cepeda, es fácil empatizar con su forma de ser y actuar, al igual que con otros que transitan por las páginas de La ciudad de la piel de plata. A parte de la relación cercana que mantiene con su jefe, Fernando Segurola, por lo que significó para este empresario el que con él trabajara el padre del recién incorporado ingeniero, destaco el papel que tienen en la trama los personajes femeninos. A las ya mencionadas Arantza e Izarbe, añado a la abuela de ésta, Irene Lasa, o la cariñosa relación que mantiene el protagonista con la suya, Luisa, que vive Villalpando, sin olvidarme de la acogida que recibe de Maruxa, la de su amigo Xurxo, con quien estudió la carrera en Santiago de Compostela.

Junto a los personajes, diría que uno de los puntos más fuertes de su narrativa es la exquisita ambientación espacio temporal, descrita de forma muy vívida, lo que ayudó a que pudiera imaginarme cómo son los espacios por los que transitan los personajes que conforman el elenco de esta obra. Una ambientación con la que la voz narrativa de turno consigue que el lector realice un viaje imaginario en el tiempo y sienta que acompaña a los personajes a lo largo de los capítulos. En este caso, y cuando las circunstancias se prestan a ello, se familiariza con el antes y el ahora de una ciudad que sufre una transformación, aunque sin olvidarse de un pasado que la convirtió en un imán que atraía a gentes de toda España en busca de un futuro mejor. Es la construcción del museo Guggengheim el eje que sirve para relatar todos los nuevos espacios que se crean en la capital vizcaína. Un cambio al que contribuye también, con el paso del tiempo, el cierre de industrias que ayudaron a la mejora económica de la ciudad, al igual que el cambio que se percibe en los lugares de ocio en los que acostumbraba a reunirse la movida bilbaína, muchos de ellos cerrados tras la crisis o a causa de las inundaciones del 26 de agosto de 1983, ahora sustituidos por otros nuevos a los que tiene que acostumbrarse el protagonista, que en un principio rehúye encontrarse con miembros de su antigua cuadrilla.

(Escultura Antonio Trueba-Bilbao-Bizkaia)

Me encantó La ciudad de la piel de plata. Sin duda alguna, es un magnífico colofón para una trilogía inolvidable. En la trama, el escritor bilbaíno, que en la actualidad reside en Santander, rinde homenaje a quienes, en los años sesenta del siglo pasado, se trasladaron a la capital de Bizkaia en busca de un futuro mejor. Una ciudad en la que tuvieron que amoldarse tanto al día a día de sus nuevos conciudadanos como al terror provocado por ETA. El autor construye una historia envolvente, emotiva, evocadora y nostálgica, que tiene un ritmo ágil de lectura, y en la que el lector se encontrará con episodios muy atractivos y diálogos muy interesantes y dinámicos. Diálogos en los que Alberto Cepeda se pone al día de su relación con el pasado y también con el presente, tanto en él plano sentimental, por lo que significó Arantza en su adolescencia, como en la actualidad, por el que ahora tiene para él Izarbe Segurola, pese a ser la hija de su jefe. El joven ingeniero forma parte del proyecto encargado de la construcción del Guggengheim, que está llamado a ser el nuevo emblema de la ciudad, pero también se interesa por un pasado doloroso que angustia a los padres del empresario y siente la necesidad de investigar lo sucedido. Los episodios que relata el narrador omnisciente a lo largo de los capítulos están contados desde la perspectiva del protagonista, de tal forma que atrae nuestra atención en todo momento para que no perdamos detalle de todo lo que sucede a lo largo de los capítulos. Al igual que las dos novelas que le preceden en la trilogía, Bilbao ensombrece el papel que desempeñan los personajes, muy vivos y cercanos. Es una historia muy bien escrita, envolvente y emotiva, narrada con un estilo narrativo muy cuidado y elegante. En ella se hacen varios guiños literarios a las dos novelas que la preceden en el homenaje a Bilbao, en la que se citan determinados personajes cruzados, aunque cada una de ellas se puede leer sin problema alguno de forma independiente, porque se ofrecen pinceladas sobre ellos.






Biografía:





Félix G. Modroñpo es un escritor vizcaíno, de orígenes zamoranos, afincado en Santander. Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca, trabajó durante más de dos décadas en el sector financiero, que decidió abandonar para dedicarse en exclusiva a la literatura. Es autor de la saga detectivesca protagonizada por el doctor Zúñiga, así como de la exitosa serie de novelas que homenajean a la ciudad de Bilbao: La ciudad de los ojos grises, La ciudad del alma dormida y este último libro, La ciudad de la piel de plata (Destino, 2023). En Sol de brujas (Destino, 2022) retomó la novela negra, con la que ya destacó en Secretos del Arenal al obtener el Premio Ateneo de Sevilla. Su obra se caracteriza por el mestizaje de géneros, una cuidada ambientación y el uso de una prosa evocadora, que le han valido el reconocimiento de los lectores.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomada de la web de Planetalibros. Imagen del Parque del Dr Areilza, en Portugalete, tomada de la web tomada de la web del diario El Correo. Imagen de la Plaza de Miguel de Unamuno en Bilbao, tomada de la web Expedia.es. Imagen del Puente Colgante, sobre la Ría de Bilbao, tomada de la web Euskadi.eus. Imagen del poeta, cronista y escritor Antonio Trueba, tomada de la web Bilbaopedia. Fotografía de Félix G. Modroño tomada de la web de Europa Press. 


miércoles, 30 de agosto de 2023

La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza.

 


















Datos técnicos:




Título: La verdad sobre el caso Savolta.

Autor: Eduardo Mendoza.

1ª edición: 33ª edición en Biblioteca de Bolsillo.

Edición inicial: 1975.

ISBN: 84-322-30819-9.

Formato: Tapa blanda.

Idioma: Español.

Nº pág.: 434.




Sinopsis:




En un período de naturalidad política (Barcelona 1917-1919), una empresa fabricante de armas abocada al desastre económico por los conflictos laborales es el telón de fondo de Javier Miranda, protagonista y narrador de los hechos. El industrial catalán Savolta, dueño de ese negocio que vendió armas a los aliados durante la Primera Guerra Mundial, es asesinado.

El humor, la ironía, la riqueza de los matices y de las experiencias, la parodia y la sátira, el pastiche de la subliteratura popular, la recuperación de la tradición narrativa desde la novela bizantina, la picaresca y los libros de caballerías hasta el moderno relato detectivesco, convierten La verdad sobre el caso Savolta en una tragicomedia inteligente y divertida, que ha situado a Eduardo Mendoza entre los más destacados narradores hispánicos contemporáneos.





Opinión Personal:




Hace años disfruté mucho con la lectura de La verdad sobre el caso Savolta, novela con la que Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) se dio a conocer en el panorama literario nacional. Su ópera prima prima fue alabada por los lectores y la crítica especializada, y obtuvo el Premio de la Crítica de narrativa castellana. Decido hacer una relectura para comprobar si la percepción que tenía sobre esta novela seguía siendo la misma, y desde luego que sí. Incluso diría que me gustó más. La verdad sobre el caso Savolta tiene una trama de corte policíaco y un claro trasfondo histórico. Un trasfondo histórico que se sitúa en una Barcelona en la que hay empresas que se lucran a costa de los países que se enfrentan en la Primera Guerra Mundial, y en la que la inseguridad en las calles está muy presente, porque los obreros reclaman lo que es suyo, ya que se sienten explotados por sus patronos, con unas jornadas maratonianas y bajos salarios. Un claro trasfondo histórico porque la trama se sitúa a principios del siglo XX en Barcelona, entre 1917 y 1919, en una época en la que todavía las Fuerzas del Eje y los Aliados se enfrentan en el conflicto bélico al que me acabo de referir.

(Casa torre-Sarrià-Barcelona)
En mi opinión, entiendo que La verdad sobre el caso Savolta es una novela circular, porque empieza con un juicio que se celebra en Nueva York diez años después en el que Javier Miranda declara de forma voluntaria en relación con el caso Savolta. Una novela circular en la que hay  varios saltos temporales, que constituyen un verdadero puzzle, en el que se van acoplando todas las piezas que lo conforman para que el lector llegue a un desenlace en el que se haga una idea clara de lo que sucedió en torno al asesinato del empresario Enric Savolta, y una serie de crímenes relacionados con la empresa de la que el fallecido era el máximo accionista.

También entiendo que me encontré con una novela de corte clásico en la que nada es lo que parece, porque tenía muy claro que algo ocultan determinados personajes que guardan relación con la empresa Savolta, lo que se comprobará con el paso de los capítulos, en los que queda claro el papel que desempeña cada uno en la trama. El escritor barcelonés ofrece al lector una novela policíaca con claros elementos de novela negra, porque la corrupción está muy presente en la trama, al igual que la intriga, ya que el lector es invitado a estar muy pendiente de todo lo que sucede en cada capítulo. Se desvela en pequeñas dosis todo lo relacionado con el asesinato del empresario Enric Savolta, y varios personajes relacionados con la empresa. Incluso la acción está muy presente en determinadas fases de la trama. Es el comisario Alejandro Vázquez el encargado de llevar a cabo la investigación del caso Savolta. Una investigación en la es muy tenaz y metódico, y en la que entiendo que sigue una labor policial de corte clásico.

Sin duda alguna, Eduardo Mendoza planifica y desarrolla una trama muy atractiva, y que en mi opinión va de menos a más a lo largo de los quince capítulos en los que se estructura su desarrollo, agrupados en dos partes bien diferenciadas. Una trama en la que el lector se preguntará por los asesinatos que se comenten en torno a la empresa a Savolta,  una empresa que «pasó en pocos meses de ser una pequeña industria que abastecía un reducido mercado nacional o local a proveer de sus productos a las naciones en armas, logrando con ello, …, beneficios considerables y fabuloso lucro para aquélla a costa de ésta».(pág. 25). En todo momento tuve la sensación de que buena parte de la trama se desarrolla en tiempo real, por las técnicas narrativas que utiliza el autor.

Eduardo Mendoza ofrece un magnífico retrato de Barcelona en la época en la que se desarrolla la trama, en la que el pistolerismo está muy presente, pero en la que también la vida regalada se refleja en las reuniones que se celebran en los salones de los miembros de la alta sociedad barcelonesa. Un pistolerismo en el que participan tanto los anarquistas como los empresarios, que contratan a sicarios para que realicen los trabajos que les encargan, relacionados sobre todo con las huelgas que se convocan en las empresas por el descontento de los trabajadores. Los bajos fondos de la ciudad están también muy presentes a lo largo de los capítulos. Unos bajos fondos por los que deambulan un variopinto grupo personajes de diferente calado, incluso de la alta sociedad, porque se introducen en este ambiente por intereses propios. Por estos bajos fondos deambulan las prostitutas, personajes de clases bajas que habitúan a frecuentar desagradables ambientes taberneros, clientes de dudosa reputación que acuden a los cabarets, que más bien parecen tugurios. El autor describe una ciudad condal muy inestable porque en aquel entonces los asesinatos estaban muy a la orden del día, al igual que las estafas y la delincuencia. Y es que muchos de los miembros de las clases sociales más bajas no tenían otro remedio que acudir a las malas artes para sobrevivir, al igual que algunos de las clases altas, que acudían a estos «negocios» ilegales para obtener un buen beneficio de ellos. Asistimos a las reuniones de la alta sociedad, tanto en las grandes mansiones, como la de Enric Savolta, o las organizadas por Paul-Andrè Lepprince, en una de las cuales incluso sorprende la presencia del rey Alfonso XIII.

(Jardines Reina Victoria-Barcelona)
Por la ópera prima de Eduardo Mendoza transitan un amplio elenco de personajes muy atractivos y variados, y que representan a los diferentes estratos sociales. Sin embargo, estoy seguro de que, sobre todo en el primer capítulo, el lector puede hacerse un lío con los que desfilan por sus páginas, en las que el autor presenta a los que tienen un mayor peso en el desarrollo de la trama. Unos personajes a los que sin embargo, conocerá en profundidad a lo largo de los capítulos. Pese a lo que acabo de comentar, esta puesta en escena inicial me resultó muy atractiva, porque el narrador-protagonista consiguió que estuviera muy pendiente de lo que sucede en los diferentes escenarios y empezar a hacer cábalas sobre el papel que desempeña cada uno en el llamado caso Savolta. 

Los personajes de La verdad del caso Savolta están bien perfilados, con unos rasgos psicológicos muy pronunciados, y sobre todo son conocidos por su forma de ser y actuar. Son personajes que pertenecen a los diferentes escalafones sociales de aquel entonces, y a los que el autor interrelaciona de forma natural, si bien cada uno de ellos sabe el papel que le corresponde en el estrato social al que pertenece, dado que forman parte de una sociedad encorsetada en la que es muy difícil subir algún peldaño en la pirámide social. Eduardo Mendoza es consciente de cómo atraer la atención del lector sobre los personajes de las diferentes clases sociales que, de una forma u otra guardan relación con el asesinato de Enric Savolta. Los que más peso tienen en este caso son: el misterioso Paul-Andrè Lepprince que procede de Francia, y es hijo de madre española, y del que poco se sabe de su vida en ese país. Poco a poco se introduce en los círculos industriales y financieros y ocupa un cargo responsable en la empresa Savolta. Nicolás Claudedeu, el jefe de personal, a quien también apodan «el Hombre de la Mano de Hierro», y Pere Parells, uno de los socio de mayor peso de la empresa Savolta. En este grupo no me olvido de María Rosa Savolta, hija del dueño de la empresa, quien está acostumbrada a vivir en el lujo, si bien su vida dará un giro tras el asesinato de su padre. También me atrajo mucho, y sorprendió a partes iguales, el papel del abogado Cortabanyes, que tiene un modesto despacho, y en el que trabajan Julián Miranda, Perico Serramadriles y la Doloretas.

Hay cuatro personajes que, sin comerlo ni beberlo, como se suele decir en estos casos, guardan relación con el caso Savolta: el joven Javier Miranda, protagonista y narrador de esta novela, que se traslada de Valladolid a Barcelona, porque entiende que en la ciudad condal tiene una mayor posibilidad de encontrar un trabajo, sobre todo por las cartas de recomendación que lleva de su padre. Lo encuentra en el modesto despacho de Cortabanyes. Me pareció un personaje apocado e inestable, a quien Lepprince manejará a su antojo. El periodista Domingo Pajarito de Soto, ingenuo y un personaje quijotesco, escribe artículos periodísticos un tanto apasionados, próximos a los anarquistas, en el diario La Voz de la Justicia, y a quien Lepprince le encarga un estudio sobre la empresa Savolta. También se ve metido en el ajo Nemesio Cabra Gómez, un personaje que atrajo mucho mi atención, que parece sacado de la picaresca, por cómo actúa cuando le conviene. Es chivato de la policía y también puede echar una mano a quien le interesen sus servicios, con tal de que le den algo para su sustento. María Coral es una joven gitana que trabaja en uno de los cabarets a los que me referí en el cuarto párrafo de esta reseña. Su belleza imanta a los hombres a los que, si es consciente que le convienen, sabe cómo seducirlos, entre ellos Lepprince, que la convierte en su amante.

(Castillo de Montjuic-Barcelona)
Eduardo Mendoza ofrece al lector una obra atractiva y, en mi caso, adictiva. A parte de los elementos de corte clásico que comento en el segundo párrafo de esta reseña, hay también otros que se pueden asimilar a algunos personajes de la novela, como antihéroes, caso de Julián Medina, o con rasgos propios de la picaresca, caso de Nemesio Cabra Gómez, un personaje que parece no estar en sus cabales, aunque sabe como actuar según le convenga, com tal de sacar beneficio de ello. En mi opinión, entiendo que La verdad sobre el caso Savolta es una novela experimental, por las técnicas narrativas que utiliza el escritor barcelonés. Unas técnicas que dan la sensación de que todo lo que sucede a lo largo del desarrollo de la trama se ocurre en tiempo real, salvo en los saltos temporales. El autor utiliza, sobre todo en la primera parte de la novela, fragmentos del juicio que se reabre en Nueva York sobre el caso Savolta,  en el que declara de forma voluntaria Julián Miranda, porque se había trasladado a esta ciudad con su esposa. Documentos de prueba que se añaden al expediente judicial, como por ejemplo, el presentado por el ex comisario Alejandro Vázquez. También en la trama hay cartas que se cruzan el comisario antes citado y el sargento Totorno, una vez que el primero es destinado a Tetuán. Narración en primera persona del protagonista y narrador, así como un narrador omnisciente cuando el anterior no está presente en los hechos que se relatan. El ritmo de lectura se me hizo fluido, pese a las técnicas narrativas que utiliza el autor y que, en algunos casos, interrumpe lo narrado por la voz narrativa de turno. Pero el lector se encontrará también con una trama dinámica, en la que la acción está también muy presente, dada la inestabilidad de la época en la que se desarrolla. 

Eduardo Mendoza utiliza un estilo narrativo sencillo pero muy trabajado en el que utiliza diversos registros lingüísticos, porque tiene muy en cuenta la clase social a la que pertenecen los personajes que transitan por La verdad del caso Savolta. Los saltos temporales están muy presentes en la trama, lo que origina que el lector se encuentre con un verdadero puzzle en el que se van acoplando las piezas que lo conforman a medida que se aproxima el desenlace. Diría que hay un cierto equilibrio entre la narración y el diálogo. Unos diálogos que se ajustan a los personajes, en relación  a las clases sociales a las que pertenecen. Las descripciones son claras y precisas, si bien en algunos episodios, sobre todo en los que describe espacios cerrados, se recrea un tanto en la descripción de los mismos. El autor ofrece una magnífica ambientación de la Barcelona de aquel entonces, tanto en las estampas costumbristas como en el trasfondo histórico, en una época en la que la inestabilidad estaba muy presente. Otro tanto sucede con el retrato de las diferentes clases sociales de la época. En aquel entonces cada uno sabía el lugar que le correspondía, con muy pocas posibilidades, o ninguna, de subir algún peldaño en el escalofón social. La verdad sobre el caso Savolta es una novela que no dudo en recomendar, y en la que el autor utiliza recursos literarios como el humor, la ironía e incluso el sarcasmo, con el que le da un repaso crítico a la sociedad española


Quienes estén interesados en esta novela, pueden ver también la película rodada en 1979 por el director de cine español Antonio Drove, con actores como José Luis López Vázquez, Ovidi Montllor, Omero Antonutti, Charles Drenner o Stefania Sandrelli. Merece la pena verla, sin duda. 


Biografía:




Eduardo Mendoza nació en Barcelona en 1943 y residió en Nueva York de 1973 a 1982. Ha publicado las novelas La verdad sobre el caso Savolta (Seix Barral, 1975), que obtuvo el premio de la Crítica, El misterio de la cripta embrujada (Seix Barral, 1979), El laberinto de las aceituras (Seix Barral, 1982), La ciudad de los prodigios (Seix Barral, 1986), La isla inaudita (1989), Sin noticias de Gurb (Seis Barral, 1991), El año del diluvio (Seix Barral, 1992), Una comedia ligera (Seix Barral, 1996), por la que obtuvo en París el premio al Mejor Libro Extrajero, referido además a todo el conjunto de su obra, en 1998, y La aventura del tocador de señoras (Seix Barral, 2001). En colaboración con su hermana Cristina ha escrito la obra Barcelona Modernista (Planeta, 1989). Es autor de la obra teatral en catalán Restauració (Seix Barral, 1990), que él mismo tradujo al castellano (Restauración, Seix Barral, 1991).

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web Planetalibros. Imagen casa torre en Sarrià, Barcelona, tomada de la web del Ajuntament de Barcelona. Imagen Jardines Reina Victoria en Barcelona tomada de la web del diario La Vanguardia. Imagen del castillo de Montjuic tomada de la web España Fascinante. 


jueves, 17 de noviembre de 2022

Reseña El misterio Bartlett, de Louis Tracy.

 











Datos técnicos:



Título: El misterio Bartlett.

Título original: The Bartlett mystery.

Autor: Louis Tracy.

1ª edición: Mayo/2021.

Año de publicación del original: 1919.

Traducción: Sussanna González y Blanca Briones.

Encuadernación: Rústica cosida con solapas.

ISBN: 978-84-121291-1-3.

Nº pág.: 256.



Sinopsis:




Nos encontramos en Nueva York a finales de 1913. Ronald Tower, un miembro de la alta sociedad que acaba de abandonar el club donde el señor Van Hofen ofrece una multitudinaria fiesta, es arrastrado al río Hudson en sorprendentes circunstancias. Al no aparecer su cuerpo, es dado por muerto. La única pista del caso es su asombroso parecido con su íntimo amigo el senador Meiklejohn, de manera que el detective Clancy, inspector a cargo de la investigación, sospecha que el senador es en realidad la persona contra la que se pretendía atentar.

En las siguientes horas a tan extraño crimen, las pesquisas conducen hacia una casa al otro lado del río Harlem; allí viven Rachel Craik y su sobrina, Winifred Bartlett, una huérfana de diecinueve años cuyo misterioso pasado parece estar conectado con un crimen que la joven desconoce y que la sitúa en el punto de mira de ciertas personas poderosas que parecen querer deshacerse de ella.



Opinión Personal:




Sin duda alguna, leer una novela publicada por la editorial asturiana dÉpoca no sólo es sinónimo de entretenimiento, sino también de disfrute, por la calidad que atesoran los clásicos universales que decide rescatar del olvido a los que, cuando leemos alguno de los títulos que conforman su atractivo catálogo, no dudamos en calificar como joyas literarias. Unas joyas literarias que nos sorprenden por el buen hacer de los autores que publicaron inicialmente sus obras en los siglos XVIII, XIX y principios del XX, que es la filosofía que sigue esta editorial. En este sentido, estoy seguro de que autoras como Louise May Alcott o Elizabeth Gaskell nos resultarán mucho más familiares, no sólo por sus grandes éxitos, como Mujercitas o Norte y Sur, sino por títulos que, una vez leídos, nos preguntamos cómo es posible que quedaran sumidos en el ostracismo.

Del catálogo al que me acabo de referir en el párrafo anterior, hoy comparto mis impresiones sobre El misterio Bartlett, título que forma parte de la colección dÉpoca Noir, un thriller muy entretenido, de lectura fluida y ritmo ágil, con el que el escritor británico Louis Tracy obtuvo un gran éxito a principios del siglo XX. Un thriller en el que el lector se encontrará con un secreto oculto de un miembro de la alta sociedad neoyorkina. En mi modesta opinión, entiendo que también tiene rasgos de novela whodunit, porque los hechos que se suceden desde los primeros capítulos dan a entender que nada es lo que parece, sobre todo en los personajes que guardan relación con el secreto oculto al que me acabo de referir.

(Club Yates NY-Newport (Rhode Island)).
Louis Tracy construye una trama que mantiene la intriga del lector a lo largo de los XVII capítulos titulados en los que se estructura su desarrollo. En mi modesta opinión, entiendo que El misterio Bartlett es una novela circular, dada la información que el narrador omnisciente ofrece en el primer párrafo, en torno a la documentación que figura en los archivos de la Oficina de Detectives de Nueva York, conocida como «el misterio del yate». Una trama que tiene como punto de partida un acontecimiento que organiza el multimillonario William Pierpont Van Hofen, en el que involucra a sus amigos, reunidos en el Club de Yates de Nueva York. Los sorprende con una de sus excéntricas bromas por las que es conocido. Este multimillonario es propietario del yate Sans Souci, en el que había invitado a varios jugadores a una partida de bridge. Entre los invitados se encuentra el señor Ronald Tower, quien tiene un asombroso parecido con el senador William Meiklejohn.

El escritor británico teje una historia en la que se suceden episodios que atrajeron mi atención desde las primeras páginas. Una historia que tiene claras diferencias en relación con los dos períodos literarios entre los que se encuadra su obra, autor que afilian al llamado periodo Romántico de la novela policíaca. El lector se encontrará, junto a la investigación policial que se deriva tras el crimen que se menciona en la sinopsis, con una subtrama romántica y, en mi modesta opinión, entiendo que también hay crítica social contra las costumbres encorsetadas de la época, que se manifiesta mediante la escandalizada reacción de la madre del ocioso joven Rex Carshaw, ante las pretensiones de su primogénito de contraer matrimonio con una mujer que procede de una diferente clase social. En este sentido, y antes de disfrutar de esta muy entretenida novela, merece la pena recrearse con la información que ofrece sobre el autor de El misterio Bartlett, con la introducción que ofrece Juan Mari Barasoda, redactor del equipo digital de novela negra y policial «Calibre 38».

A lo largo de los capítulos el lector se encontrará con episodios atractivos que no dan lugar a relajarse, porque están muy presentes las sorpresas, persecuciones y algunas dosis de acción o, cuando menos, que incitan a preguntarse sobre el desenlace de episodios que indican que puede haber más que palabras entre los personajes. En más de una ocasión me dije que, tal y como se suceden los acontecimientos, se produce un efecto dominó entre los personajes que transitan por las páginas de El misterio Bartlett, con las consecuencias que origina a medida que se aproxima el desenlace. Un efecto que se deriva de la investigación que se lleva a cabo en torno al crimen que menciono en el tercer párrafo de esta reseña. Una investigación en la que me pregunté hasta dónde llegaría la labor que desempeña el joven Rex Carshaw, tras presenciar un incidente en el que está involucrado una muchacha que atrae su atención. Y es que podía correr el riesgo de entorpecer las pesquisas que lleva a cabo Clancy, un avispado detective de Oficina de Detectives de Nueva York.

(East Orange-New Jersey-USA)
El autor presenta en los primeros capítulos a otros personajes que atrajeron mi atención, por el papel que desempeñan en la trama, sobre todo a medida que empiezan a esclarecerse los interrogantes que se acumulan desde las primeras páginas. En este sentido, me resultó un tanto sospechosa la presencia de algunos de ellos en los capítulos iniciales, tanto por el diálogo que mantiene una extraña pareja a las puertas del club, como por lo que sucede en torno al asombroso crimen que se perpetra en una de las lanchas que llevaba a los invitados al yate Sans Souci, y que mantiene preocupados a los neoyorkinos durante un tiempo. Unas sospechas que señalan al senador William Meiklejohn como la persona contra la que se pretendía atentar. El recelo se incrementa con el paso de los capítulos por la interesada relación que mantienen unos villanos, porque tienen como objetivo deshacerse de una forma u otra de la joven Winifred Bartlett, quien trabaja y percibe un sueldo modesto en una encuadernadora de Nueva York, aunque «era consciente de que su educación la hacía apta para un puesto más alto» (pág. 42). Una joven rodeada de personajes de muy dudosa reputación, como la tía de Winifred, Rachel Craik, una mujer solitaria y de carácter severo; o Ralph V. Voles, un hombre violento de gran corpulencia, con delitos en el pasado, sin olvidarme de papel que desempeña en la trama el señor Fowle, encargado del taller de encuadernación en el que trabaja Winifred. Merecen mención aparte el detective  Clancy,  encargado de la investigación del crimen cometido en la persona de Ronald Tower, y su jefe, James Steingall, —el primero más cauteloso, y el segundo fanfarrón por naturaleza— porque son dos personajes que no tienen desperdicio, «los inseparables del departamento y, sin embargo, no había dos miembros de un equipo tan increíblemente eficiente, que fueran más distintos, tanto física como mentalmente» (pág. 24).

Disfruté mucho con El misterio Bartlett, una trama muy entretenida, de ritmo ágil, unos personajes bien perfilados y una exquisita traducción, acompañada de notas a pie de página cuando los traductores lo estiman necesario y de unas magníficas ilustraciones que ayudan a conocer a los personajes que transitan por sus páginas. Entiendo que hay elementos propios de una novela whodunit, porque nada es lo que parece, sobre todo en lo que respecta al oscuro secreto que se menciona en la sinopsis. Louis Tracy mezcla con ingenio elementos propios de la investigación policial, con un romance que invita a preguntarse si la relación que mantienen tendrá el final esperado, dada la diferencia social que los separa, porque supondría un escándalo para la sociedad de la época, por lo que puede decirse que la crítica social está presente en la trama. El lector se encontrará con una trama en la que están muy presentes los giros argumentales, persecuciones y algunas dosis de acción o, cuando menos, incitan a estar pendiente de si hay algo más que palabras en diálogos tensos. Sin duda alguna, una novela muy recomendable para quienes están interesados en descubrir nuevos autores clásicos, e incluso para quienes frecuentan la novela negra en general.




Biografía:




Louis Tracy (1863-1928). Periodista británico y prolífico escritor de ficción de gran éxito a principios del siglo XX. Utilizó los seudónimos de Gordon Holmes y Robert Fraser, que en ocasiones compartió con su colaborador M. P. Shiel.







Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de la ediorial dÉpoca. Imagen del Club de Yates de Nueva York en Newport, tomada de la web de Pinterest. Imagen de East Orange, en Nueva Jersey, tomada de la web City-Data.com. Imagen del autor tomada de la web de Babelio. 

lunes, 31 de enero de 2022

La revelación, de Trinidad Fuentes.

 








 

Datos técnicos:



Título: La revelación.

Autora: Trinidad Fuentes.

Editorial: Samarcanda.

1ª edición: Marzo/2021.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-18720018.

Idioma: Español.

Nº pág.: 268.



Sinopsis:



Minerva Nàcher, investigadora privada, famosa por resolver delitos graves gracias a su enigmático don, accede a colaborar con la policía para esclarecer el asesinato de un violador reincidente. Paralelamente, Minerva investiga el paradero de Carlota Pinel, una misteriosa mujer vinculada al pasado de Cristóbal Figueroa, el hombre que la acogió como a una hija tras la trágica muerte de sus padres. Minerva y Carlota se verán envueltas en una serie de sucesos, misterios e incógnitas cuya resolución afectará ineludiblemente a sus vidas y a sus seres queridos, entrando en un laberinto tan imprevisible como adictivo para el lector.

Adéntrate en una historia completamente absorbente, desarrollada en dos épocas distintas y digna de los grandes genios del suspense y el misterio. Los giros más insospechados, las intrigas y los secretos mejor guardados en una obra llena de ritmo, con personaje ricos en matices y de cuyas páginas no te podrás despegar.



Opinión Personal:



La revelación, novela de Trinidad Fuentes (Barcelona, 1967) publica con la editorial Samarcanda me atrajo mucho por la sinopsis, porque me dije que tiene ingredientes que invitan a su lectura. A medida que se suceden los 35 capítulos más el epílogo en el que se estructura la trama, me confirman que afronto una historia muy entretenida, en la que la escritora barcelonesa dosifica la información a lo largo de su desarrollo. Una trama que se ramifica en dos historias que transcurren alternas, y que abarcan dos líneas temporales. El lector no tardará en deducir que se complementan, porque entre una y otra se aclaran los misterios e incógnitas que le intrigan.

En mi modesta opinión, entiendo que La revelación puede catalogarse como una novela detectivesca en la que, como ya comenté en el párrafo anterior, la intriga y el misterio están muy presentes, enriquecida con ingredientes propios de novela costumbrista, intimista y romántica. La autora juega a lo largo de los capítulos con estos ingredientes, porque todos ellos le ayudan a construir unos personajes muy fuertes, reales y cercanos. También los utiliza para resaltar su perfil psicológico, lo que encontré como un aliciente más que me invitaba a estar muy pendiente de su forma de ser y actuar pero, sobre todo, de sus reacciones ante determinados episodios, principalmente en los que suponen un gran vuelco en su futuro inmediato.

(Paseo de Gràcia-Barcelona)
Minerva Nàcher es una investigadora privada que es famosa por resolver delitos gracias a su enigmático don. Ayuda a la policía a investigar un caso en el que el inspector Pedrosa está encargado de resolver el asesinato de un violador reincidente. Al mismo tiempo, la investigadora se compromete a averiguar el paradero de Carlota Pinel, una misteriosa mujer vinculada al pasado de Cristóbal Figueroa, el hombre que la acogió como a un miembro más de la familia, tras la trágica muerte de sus padres, como adelanta la sinopsis. Es la protagonista quien dirige los pasos de la investigación que lleva a cabo el inspector de la Policía, lo que me recordó a los casos que investigan los protagonistas clásicos del género, quienes acuden a la policía para que continúen con el procedimiento legal establecido, una vez es detenido el sospechoso del crimen de turno. En un principio, me sorprendió la forma de actuar de la investigadora, diría que un tanto prepotente, por cómo dirige las investigaciones y el trato que mantiene con este personaje. Sin embargo, con el paso de los capítulos queda reflejado que el inspector Pedrosa está muy convencido de las facultades que tiene la investigadora privada, por lo que entiende que es ella quién sabe cómo utilizar los recursos necesarios para resolver el caso que investigan. El inspector interviene cuando hay que cumplir el procedimiento habitual, como lo podrá comprobar el lector en determinadas fases de la primera línea argumental. En este sentido, diría que la prepotencia que se percibe en un principio en Minerva Nàcher queda menguada con el paso de los capítulos, porque el narrador omnisciente descubre sus rasgos más personales, sobre todo en lo que se refiere a las relaciones que mantiene con los miembros de la mansión Figueroa, en la que residen, junto al ya mencionado Cristóbal Figueroa, su hijo Víctor, su esposa Patricia, de quien el lector estará muy pendiente, y Eva, hija del matrimonio.

La revelación es una novela de personajes, por lo que las localizaciones por las que transitan quedan muy difuminadas, o símplemente, sólo se les menciona, caso del pequeño pueblo de Albacete, que no se nombra, en el que pasan los primeros años de su vida Carlota y Cristóbal. Apenas se encuentran descripciones de Albacete, una vez que Carlota Pinel se ve obligada a contraer un matrimonio de conveniencia con el hijo de una familia pudiente de esta ciudad. Quizás abunden más las descripciones en la primera línea argumental, sobre todo en lo que se refiere a los espacios cerrados en los que trabajan o viven los personajes que transitan por ella, caso del despacho de Minerva Nàcher o la mansión de los Figueroa. En este sentido, entiendo que la autora le da una trascendental importancia a los episodios que se suceden en la primera línea argumental en relación con el asesinato de un violador reincidente, al igual que los episodios que viven Carlota y Cristóbal en ese pequeño pueblo, y las dolorosas vicisitudes que les obligan a separarse.

(Catedral de Albacete)
Me gustó mucho el enfoque que le dio la autora a la historia del romance que viven Carlota Pinel y Cistóbal Figueroa, relatada por ella en primera persona a modo de recuerdo, una vez que tiene lugar un episodio que le sorprende y retrotrae a sus primeros años en el pequeño pueblo de la provincia de Albacete al que ya me referí en esta reseña. Un relato muy atractivo, porque el lector estará muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a los dos personajes ya mencionados al principio de este párrafo, pero también de las que acompañan a María, hermana gemela de la narradora, quien sufrirá un duro episodio que marcará su vida y le llevará a tomar drásticas decisiones. Tres historias que me mantuvieron muy en vilo, sobre todo por la época en la que se desarrollan, con la II República, la guerra civil y la dictadura como telón de fondo. Unas historias marcadas por la violencia de género, en el caso de María, y el matrimonio de conveniencia al que se ve abocada Carlota, dados los inconvenientes que se producían en ese entonces por las diferencias sociales entre ella y Cristóbal. Pero Carlota Pinel ve cómo el destino la lleva a París, donde inicia una nueva vida, si bien sigue manteniendo una relación epistolar con su hermana María. Pese a las ausencias que interrumpen esta relación sentimental, el amor entre ambos pervive en el tiempo. A lo largo de los capítulos que conforman la segunda línea temporal el lector tendrá cumplida información sobre el devenir de la relación que mantienen. En este sentido, tal y como se desarrolla la primera línea argumental, me preguntaba cómo este personaje había alcanzado el éxito profesional para permitirse el lujo de vivir en la mansión que residía.

La revelación es una novela bien escrita, en la que se percibe que la autora sabe jugar en todo momento con el interés del lector para que esté muy pendiente de todo lo que sucede en las dos líneas temporales, en la que aprovecha su trayectoria profesional para planificar y desarrollar una trama muy atractiva y entretenida. Sin duda alguna, encontré muy bien planteada la investigación del crimen del violador reincidente, en el que mantiene la duda hasta el desenlace. El lector se sentirá atrapado por el desarrollo de la trama desde las primeras páginas, ya que en el capítulo 1, como si de un relato se tratara, se encuentra con una joven que sufre violencia de género. En el segundo, la voz narrativa lo traslada al mes de marzo de 1933, y a partir de este capítulo se suceden las alternancias de las dos líneas temporales, que convergen en el desenlace, en el que el interés se mantiene hasta el epílogo, también escrito a modo de relato, en el que todavía me espera alguna sorpresa. Son dos voces narrativas las que se alternan a lo largo de los capítulos: la primera línea temporal es relatada por un narrador omnisciente y la segunda está narrada en primera persona. El desarrollo de las dos líneas temporales tienen un ritmo muy fluido, en las que los giros más insospechados, las intrigas y los secretos mejor guardados se van desvelando en pequeñas dosis. Si bien diría que la segunda es un tanto más pausada, porque el carácter costumbrista e intimista de la trama imprimen un ritmo menor a la narración, aunque no varían las pautas para que el interés no decaiga a lo largo del relato de la voz narratriva. Todo ello a través de unos personajes ricos en matices, con una gran fuerza psicológica, muy reales y cercanos, que se enfrentan a unas situaciones en las que la tensión narrativa está muy al límite, sobre todo a medida que el desenlace se aproxima, diría que resuelto en modo clásico.



Biografía:



Trinidad Fuentes (Barcelona, 1967) es una de las criminólogas, investigadoras privadas y grafólogas más reconocidas de nuestro país. Además, posee un Máster en Psicología Criminal, otro en Psicología Transpersonal, un Postgrado en Coaching y Liderazgo y otro en Mindfulness y Gestión Emocional. Por si no fuese suficiente, como apasionada ―desde su niñez― de la escritura tiene en su haber seis premios literarios entre novelas, relatos y obras de teatro.


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomada de la web de BR Comunicación. Imagen del Paseo de Gràcia en Barcelona tomada de la web verpueblos.com. Imagen de la catedral de Albacete tomada de la web esRadio Albacete. Fotografía de Trinidad Fuentes tomada de la web Elescritor.es