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viernes, 8 de mayo de 2026

Reseña Un viaje de novios, de Emilia Pardo Bazán.

 






                                            








Datos técnicos:





Título: Un viaje de novios.

Autora: Emilia Pardo Bazán.

Editorial: LMBA (Panamas Classics).

1ª edición: Mayo 2019

ASIN: B07TW953DS

Idioma: Español.

Nº páginas: 161.




Sinopsis:





Escrita en la "década prodigiosa" de la narrativa española del XIX esta novela supuso una primera aproximación a los dominios del realismo-naturalismo. A caballo entre la novela y el cuaderno de viaje, la obra narra las ingratas consecuencias del desatinado matrimonio entre un funcionario oportunista y cuarentón y una joven provinciana e inexperta, Lucía, quien, tras la unión, no tarda en verse sometida al creciente divorcio entre deseo y realidad.






Opinión Personal:






Doña Emilia Pardo Bazán encabeza mi santísima trinidad decimonónica literaria, flanqueada por Don Benito Pérez Galdós y Don Vicente Blasco Ibánez, los tres reconocidos como máximos representantes del naturalismo patrio. Tres escritores que son grandes retratistas literarios de la España del siglo XIX, a través de los que el lector tiene un gran testimonio de lo sucedido en nuestro país durante esa centuria. De ellos, la condesa de Pardo Bazán es una de las grandes defensoras del feminismo quien, pese a su condición social, no dudó en defender los derechos de las clases más desfavorecidas. Ella misma sintió cómo era rechazada en determinados ámbitos, sobre todo literarios, simplemente por el hecho de ser mujer.

(Estación de tren Venta de Baños, Palencia)
Un viaje de novios es la segunda novela que publica la prolífica autora de Los pazos de Ulloa. La trama tiene rasgos biográficos, porque «En septiembre de 1889 me ordenó la ciencia médica beber las aguas de Vichy y, habiendo de atravesar para tal objeto España y Francia, pensé escribir en un cuaderno los sucesos de mi viaje, con ánimo de publicarlo después...Movida de esta consideración, resolvime a novelar en vez de referir, haciendo que los países por mí recorridos fueran escenarios del drama» (Prefacio). Un drama en cuyo prefacio la escritora coruñesa pone la primera piedra del canon narrativo de su obra literaria, y en el toma a Zola como ejemplo. Merece la pena leerlo.

Puede decirse que Un viaje de novios es una novela iniciática y con rasgos autobiográficos, ya que la escritora coruñesa se casó dos años más joven que la protagonista y años más tarde le recomendaron tomar las aguas en Vichy. La vida de Lucía González da un gran vuelco desde que, con 18 años, su padre decide casarla en matrimonio de conveniencia con un señor ya maduro -cuarentón-, Aurelio Miranda. Un matrimonio de conveniencia que emprende el viaje de luna de miel a Vichy, aquejado el marido de dolencias hepáticas, y desde donde se desplazan a París, una vez que se da por terminada la temporada en esta ciudad termal. 

La escritora coruñesa planifica y desarrolla una trama de corte costumbrista, en la que uno de los atractivos es el estar muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a la protagonista y su esposo en ese largo trayecto en tren. Un trayecto en el que se tiene la sensación de ser un pasajero más que acompaña al matrimonio, y en el que se evoca la presencia de personal que utiliza el ferrocarril en aquel entonces -puestos de trabajo ya extinguidos-, al igual que todo el ajetreo que hay en los andenes. Pero también hay episodios propios del romanticismo decimonónico, con escenas de corte gótico, al igual que alusiones a la muerte, sobre todo en el último tramo. La recién casada vive una serie de episodios en los que no tarda en darse cuenta de que va a ser una quimera que el amor se instale en su matrimonio, y es consciente de que se le tiene por un objeto personal más del esposo. Una sensación que siente desde que salen los sentimientos a relucir, sobre todo ante la actitud celosa de su marido, cada vez más manifiesta, porque no auguran nada bueno.

Emilia Pardo Bazán perfila una protagonista que, en mi opinión, es muy interesante por la evolución que muestra a lo largo de los capítulos en los que se estructura esta novela. Diría que representa a esas jóvenes de la decimonónica sociedad mojigata, a quienes la familia quiere sacarle un provecho para que contraigan matrimonio de conveniencia con el que meter baza en la alta sociedad, sobre todo si la familia de la prometida tiene posibles para ofrecer una atractiva dote. Sin embargo, a lo largo de los capítulos, el lector se hará una idea de quién es el personaje que se fija en ella para hacerla su esposa, y por eso es mejor no comentar nada al respecto, a parte de lo ya indicado en las últimas líneas del párrafo anterior. La autora tiene claro cómo incidir en lo que comento en el párrafo anterior, porque en la estación de Venta de Baños tiene lugar un episodio un tanto surrealista,  y trascendental para el desarrollo de la trama, con el atractivo de que sucede en el departamento en el que está cómodamente instalada la recién casada. Ahí lo dejo. 

(Catedral de Bayonne, Francia)
La protagonista, Lucía González, atrae desde las primeras líneas, no sólo por los rasgos ingenuos que muestra, sobre todo en la que puede tomarse como la primera mitad de la novela, sino por comprobar cómo se adapta al mundo que desconoce, ya que el conocido, y en el que se encuentra súper protegida, se reduce a la ciudad de León. En ella, Emilia Pardo Bazán expone los rasgos que definen a sus personajes femeninos, para los que tiene muy en cuenta la condición social, desde la que incide en el feminismo que defiende. Pasa de ser una joven súper protegida a enfrentarse a un mundo desconocido para ella

La recién casada es ingenua y en algunas escenas muestra una actitud infantil, lo que incita a que el lector esté muy atento a las reacciones de su esposo,  ante el comportamiento inusual e indeciso de su señoraSin embargo, y sobre todo a medida que se aproxima el desenlace, sorprende con determinadas decisiones que toma, en las que empieza a asomar una fortaleza de la que antes carecía.

Lucía González está flanqueada por un elenco de personajes muy pardobacianos. Son fiel reflejo de la España del siglo XIX, a través de los que ofrece un magnífico fresco de las diferentes capas sociales, e incide en la condición humana. Un fresco que también se refleja en el lenguaje que utilizan en los diálogos que mantienen con sus interlocutores. Una condición humana en la que profundiza en un marcado trasfondo psicológico, del que se deriva una tensión narrativa provocada por una serie de situaciones en las que las diferencias de criterios se exponen con gran vehemenciaEn mi opinión, entiendo que, sobre todo los principales, son de carácter simbólico, porque de unos y otros se deduce lo que representan, sobre todo diría que los masculinos. Aurelio González es el esposo de Lucía, y del que ya comenté algunos rasgos en esta reseña. Ignacio Artegui es trascendental en la vida de la protagonista, y entiendo que puede encuadrarse dentro del arquetipo romanticista. Perico Gonzalvo y su hermana Pilar le confieren un tono diferente a la trama, el primero por su tendencia a la picaresca y su peculiar forma de hablar, y a su hermana no se corta a la hora de codearse con las mujeres de la alta sociedad que acuden a las termas de Vichy. El lector se encontrará con otros personajes secundarios de forma menos presencial, y que entiendo que representan el equilibrio entre Lucía y los ya citados en este párrafo, sobre todo por la relación más cercana que representan, caso del jesuita Padre Urtazu, el mozo vasco Sardiola y el pasado carlista que le une a Artegui o el médico doctor Duhamel, que atrae por su peculiar mezcolanza de idiomas a la hora de dirigirse a sus pacientes en Vichy.

La ambientación de Un viaje de novios es magnífica, con el aliciente del dinamismo de las localizaciones por las que transitan los personajes, desde León hasta Vichy y París. Son descripciones muy visuales y detallistas, aunque sin apabullar, si bien en puntuales escenas me parecieron un tanto excesivas, porque la autora se recrea, sobre todo, en algún bello jardín que atrae su atención. Atrae el bullicio de las estaciones de tren, como el que se forma en la de León, o los claves episodios de la de Venta de Baños, al igual que el descanso que se toman en Alsasua, o los recorridos que realizan por Bayona, Biarritz, Vichy y París. En mi opinión destaco el significado que para la autora tiene el balneario de Vichy, tanto en las pinceladas que ofrece sobre las diferentes terapias termales que siguen los clientes, como por la ajetreada vida social y el ambiente refinado de quienes se pueden permitir esos lujos. 

(Balneario de Vichy, Francia)
Un viaje de novios es una novela cargada de un marcado simbolismo, representado no sólo por el viaje de novios, sino también por el significado que tienen los diferentes episodios que vive, sobre todo en el último tramo del trayecto y el papel que desempeña el elenco de personajes, que sientan las bases pardobacianas, ya que son fiel reflejo de la sociedad decimonónica. La trama de un viaje de novios tiene un ritmo fluido y constante, está muy bien escrita, y atesora una gran riqueza de vocabulario y recursos literariosSin duda alguna, Emilia Pardo Bazán tuvo muy claro  cómo recrear su viaje a esta ciudad termal, para mostrarlo a través de los personajes que transitan estas localizaciones y la simbología que representan en el itinerario que realizan.






Biografía:






Emilia Pardo Bazán nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña. Hija de José María Pardo-Bazán y Mosquera y de Amalia María de la Rúa-Figueroa y Somoza, condes de Pardo Bazán, título que heredó en el año 1890. Poco después de su nacimiento la familia se mudó a una casa en el barrio aristocrático en la Calle de las Tabernas.

En su adolescencia escribió algunos versos y los publicó en el Almanaque de Soto Freire.

En 1868 contrajo matrimonio con José Quiroga y se trasladaron a Madrid desde donde realizan viajes a Francia, Italia, Suiza, Austria e Inglaterra; sus experiencias e impresiones las reflejó en libros como Al pie de la torre Eiffel (1889), Por Francia y por Alemania (1889), Por la España pintoresca (1895) o Por la Europa católica (1905).

En 1876 doña Emilia editó su primer libro, Estudio crítico de Feijoo, y una colección de poemas, Jaime, con motivo del nacimiento de su primer hijo. Su primera novela, Pascual López, se publicó el año en que nació su hija Blanca, en 1879. Viaje de novios (1881), la primera novela naturalista española, se lanzó el año en que nació su tercera y última hija, Carmen. El método naturalista culminó en Los pazos de Ulloa (1886-1887), su novela más famosa.

Más tarde su obra evolucionó hacia el simbolismo y espiritualismo, reflejado en La prueba (1890), Una cristiana (1890), La piedra angular (1891), La quimera (1905), La sirena negra 1908) y Dulce dueño (1991).

Además, escribió las biografías San Francisco de Asís (1882) y Hernán Cortés (1914), y un libro de recetas, La cocina española antigua.

Separada de su esposo desde 1883, mantuvo una larga relación con el escritor Benito Pérez Galdós.

Desde 1916 hasta su muerte en Madrid el 12 de mayo de 1921, fue profesora de Literaturas románicas de la Universidad de Madrid, cátedra que se creó para ella.




Notas: Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Biografía de Emilia Pardo Bazán tomada  de web de Lecturalia. Fotografía de la autora tomada de la web de la BNE. Imagen de la estación de tren de Venta de Baños tomada de la web del Diario Palentino. Imagen de la Catedral de Bayonne tomada de Wikipedia. Imagen del Balneario de Vichy, en Francia, tomado del Diario 20Minutos.



miércoles, 25 de marzo de 2026

Reseña Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez.

 











Datos técnicos:






Título: Los cuatro jinetes del apocalipsis.

Autor: Vicente Blasco Ibáñez.

Año de publicación inicial: 1916.

Editorial: e-artnow.

1ª edición: Mayo/2014.

Formato digital.

ASIN: B00KOW2BE2.

Idioma: Español.

Nº páginas: 290.







Sinopsis:




Ambientada en 1914 en Francia y narra las vicisitudes de la Primera Guerra Mundial. El punto de vista es el de un natural de un país neutral aunque claramente decantado por el lado francés de los Aliados frente a Alemania. Debido a sus diferencias políticas, dos familias provenientes de un tronco común, los Desnoyers y los Von Hartrott, se enfrentan. Tras la muerte del patriarca, Julio Madariaga, los Hartrott se marchan a Alemania y los Desnoyers a Francia. Ambas familias terminan combatiendo en bandos opuestos en la Primera Guerra Mundial. La novela discurre ágilmente por los escenarios dantescos de una Europa rota, sobre cuyos desolados campos de batalla el gran vitalista que fue Blasco hace latir finalmente, salvaje e invencible, el deseo de vivir.





Opinión Personal:




Disfruto mucho con la narrativa del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, uno de los máximos exponentes del Naturalismo literario patrio y uno de los grandes escritores de la llamada Generación del 98. Su estilo narrativo es muy actual, por lo que ayuda mucho a que uno se sumerja con interés en la novela de turno. El prolífico escritor, periodista y político tiene una bibliografía muy atractiva, y puede decirse que es uno de los grandes cronistas literarios de nuestro país. Ya leí dos novelas de su etapa valenciana, y un libro de viajes, reseñados también en este blog. En esta ocasión le toca el turno a Los cuatro jinetes del Apocalipsisque no tuvo mucho éxito en España cuando se publicó, si bien fue un best-seller en Estados Unidos y en los países vencedores de la Primera Guerra Mundial.

(Buque alemán Koening Friedrich August)
Los cuatro jinetes del Apocalipsis es una novela claramente antibelicista, no sólo por las alusiones que ofrecen los personajes sobre lo que significa la realidad de un conflicto bélico, sino también por las causas que desencadenan la llamada Gran Guerra. Alusiones en las que destaco un interesante diálogo a favor y en contra entre tres personajes, pese a que en algunas fases de sus exposiciones se me hizo un tanto cuesta arriba, quizás debido al entusiasmo con el que cada uno defiende sus exposiciones. Una novela antibélica en la que el autor incide en la destrucción de la familia, y cómo influye en el devenir de los personajes, conscientes de que pueden ver segada sus vidas, o manifestar secuelas que les dificulta vivir con naturalidad su día a día.

Antes de entrar a exponer mis impresiones, merece la pena pararse en el interesante prólogo que precede a la trama, y en el que Blasco Ibáñez refiere los motivos que le indujeron a escribir esta magnífica novela, considerada como una de las cien mejores del siglo XX. Prólogo del que se deduce que la trama tiene rasgos autobiográficos, porque esta obra es un encargo que le hizo en presidente francés Poincaré: «Quiero que vaya usted al frente -me dijo- pero no para escribir en los periódicos. Eso pueden hacerlo muchos. Vaya como novelista, observe, tal vez de su viaje nazca un libro que sirva para nuestra causa».

Me gustó mucho la estructura que le confiere el el escritor valenciano a esta novela: tres partes bien diferenciadas, cada una de las cuales contiene cinco capítulos y con el aliciente de que comienza in media res, no muy habitual en esa época, lo que supone otro aliciente más para mostrar interés por lo sucedido hasta llegar a ese episodio inicial. Una estructura a través de la que un narrador omnisciente relata la historia de una saga familiar, desde sus orígenes en La Pampa argentina, pasando por los derroteros que toman los miembros de las dos familias que se forman en este país sudamericano y el devenir que les espera tras el estallido de la Primera Guerra Mundial. Sin duda alguna, el autor utiliza esta saga familiar para incidir en la tragedia que supone el estallido de un conflicto bélico, en cómo diferentes miembros de una misma familia pueden combatir en bandos contrarios e incluso llegar a enfrentarse en el frente de batalla.

(Capilla expiatoria,París)
La maestría de Blasco Ibáñez en esta novela estriba en la simbología que utiliza para definir todo lo que supone para el ser humano una guerra, con el gran acierto de que, del mismo tronco familiar, se derivan dos ramas muy diferentes, y que representan el sentir de unos y otros al respecto, pese a la convivencia que los unió durante años. Simbología que el autor refleja también en alguna localización, por el significado que tiene, al igual que a través de alguno de los personajes claves, sobre todo, para comprender las decisiones que toman, principalmente las mujeres, ante el negro panorama al que se enfrentan y poner su grano de arena en una ayuda que entienden necesaria, y que el transcurso del tiempo lo refrenda. Una simbología con la que el autor incide en recordar que una guerra mueve a todos por igual, pese a que, quienes pertenecen a un extracto social alto, ven el peligro que corren sus posesiones y todo lo que en ellas atesoran, lo que origina una serie de episodios angustiosos para Marcelo Desnoyers. Un Marcelo Desnoyers preocupado también por la deriva de su hijo Julio, con la vida bohemia que lleva, pero sobre todo ante la firme decisión que toma en la tercera parte, lo que provoca que el lector mantenga el corazón en un puño, y que origina un magistral desenlace, pero en el que también la esperanza está muy presente.

La trama de Los cuatro jinetes del Apocalipsis tiene como trasfondo histórico el estallido de la Primera Guerra Mundial y su desarrollo, si bien el autor la escribió en plena contienda y fue publicada la en 1916. En mi opinión, entiendo que el autor tuvo muy claro qué era lo que quería contar y cómo. Pero es que, además, también sitúa varios capítulos iniciales en un país que conoce bien, como es Argentina, por lo que entiendo también que esta atractiva parte puede tomarse como un trasunto de lo vivido por él en ese país, aunque con notables diferencias, por el éxito del indiano Julio Madariaga, el patriarca de esta saga familiar. El contexto histórico me gustó mucho, no sólo por lo que acabo de comentar, sino también por cómo refleja la incertidumbre, el temor y después la crudeza y el dolor de quienes ven partir a sus seres queridos a un frente bélico, conscientes de que muchos de ellos no regresarán. Un contexto histórico del que el autor da buena cuenta, porque visitó varias zonas próximas al frente de batalla, lo que se traduce en el gran realismo de las descripciones que ofrece la voz narrativa, sobre todo lo relacionado con la batalla del Marne. Sin duda alguna, supone un gran documento las descripciones de las trincheras, muy visuales, por lo que el lector se pone en la piel de los soldados destinados a estas insalubres madrigueras. Sin embargo, para contrarrestar la truculencia de algunas escenas, Blasco Ibáñez incide en el papel que desempeñan, sobre todo, los jerifaltes del ejército alemán en el campo de batalla, aunque también de los altos mandos del ejército francés cuando se trata de hostigar al enemigo.

Blasco Ibáñez perfila un elenco de personajes muy atractivo, que parecen cobrar vida propia y con el carácter simbólico que representan. Julio Desnoyers es el protagonista de esta novela, si bien diría que más bien estamos ante una trama coral, por el papel trascendental que desempeña cada uno de ellos, y porque entiendo que se forma un verdadero efecto dominó. El más atractivo de todos es el patriarca Julio Madariaga, porque la subtrama que protagoniza está ubicada en Argentina, una tierra a la que emigran muchos españoles en busca de un futuro mejor. Es el dueño de la estancia que acoge como empleados al francés Marcelo Desnoyers y al alemán Karl von Hartrott, que se casan con las dos hijas del estanciero, Luisa y Elena. Madariaga es un hombre hecho a sí mismo, un rico potentado que acopió una gran fortuna con el sudor de su frente, aunque hombre de fuerte carácter, con lo que no se lo podrá fácil a sus dos empleados. No tienen desperdicio los miembros de las dos ramas que se derivan del patriarca español, a quienes les deja las cosas claras tras conocer las intenciones de desposar a sus hijas, Luisa y Elena. Una vez que ambas familias regresan a Europa, la guerra los separa irremediablemente, con la intriga que supone saber si en algún momento dado sus miembros coincidirán en el frente de batalla. Los encuentros y desencuentros entre ambas ramas provocan situaciones en las que se palpa la tensión. Otros personajes complementarios, aunque no por eso carentes de interés, son el español Pepe Argensola, el ruso Tchernoff o el senador Lacour, sin olvidarme del papel que desempeña Berta Erckmann durante el viaje de regreso del protagonista a París en el buque Köning Friedich August.

(Rue de La Pompe, París)
Los cuatro jinetes del Apocalipsis comienza in media res, tiene un ritmo fluido, y marcados rasgos autobiográficos , si bien el elenco de personajes imantan al lector por el papel que, de una u otra forma, desempeñan una vez que la guerra es una cruda realidadLos cuatro jinetes del Apocalipsis es una magnífica novela testimonio en la que el autor deja constancia de sus visitas a diferentes frentes de batalla en Francia durante la Gran Guerra, como propuesta del presidente francés Poincaré. 




Biografía:





Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 29 de enero de 1867 - Mentón, Francia, 28 de enero de 1928), escritor, editor, periodista y político valenciano. Se licenció en Derecho en 1888, por la Universidad de Valencia, aunque nunca llegó a ejercer. Hijo de aragoneses y, aunque hablaba valenciano, realizó casi toda su obra en castellano. Escribió algún relato en valenciano para el almanaque de la sociedad Lo Rat Penat y se vinculó a la Renaixença influenciado por Constatí Llobart, pero poco después se distanció del movimiento.

Fundó los diarios, La Bandera Federal, en 1889 y El Pueblo, en 1894, dónde puso de manifiesto sus ideales republicanos y su oposición a la monarquía. También fue muy importante su actividad editorial y creó las editoriales Sempere y Prometeo, con la participación de destacados ilustradores, como Povo, Mellado, Ochoa y Ballester. En 1890 fue condenado al exilio en París, dónde entró en contacto con el naturalismo francés, que ejerció una gran influencia en su obra. Su primera novela de éxito fue La barraca, que denunciaba la injusticia social en la Valencia campesina.

Las novelas de Blasco Ibáñez se caracterizan por el naturalismo y credibilidad en las descripciones de los ambientes, por los elementos costumbristas y regionalistas y por la acción trepidante en sus relatos. Sus obras se pueden agrupar según su temática: de carácter valenciano, como Arroz y tartana, La barraca y Entre naranjos; novelas de denuncia y crítica social, las más conocidas, La catedral y El intruso; novelas psicológicas, como Sangre y arena, que tuvo un enorme éxito; de temática bélica, la más famosa - Los cuatro jinetes del Apocalipsis-, fue traducida al inglés en 1918 con gran repercusión; y los libros de viajes, que escribió a lo largo de dos décadas de viajes internacionales, como La vuelta al mundo de un novelista.


Notas: Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Biografía del autor tomada de la web de Elejandría digital. Fotografía de Vicente Blasco Ibáñez tomada de Wikipedia. Imagen del barco Koening Friedrich August tomada de la web  Wikimedia Kommons. Imagen de la Capilla Expiatoria en París tomada de la web Tiquets. Imagen de la rue de la La Pompe tomada de la web  Art Photos Limited. 



sábado, 31 de enero de 2026

Reseña El secreto de Chimneys, de Agatha Christie.

 










Datos técnicos:






Título: El secreto de Chimneys.

Editorial: Molino.

Titulo original: The secret of Chimneys.

Autora: Agatha Christie.

Traductor: Juan A. G. Larraya.

1ª edición: Mayo/1980.

Edición original: 1925.

Idioma: Español.

Nº páginas: 240.





Sinopsis:





Anthony Cade, un británico que trabaja como guía turístico en África, recibe la misión de su amigo Jimmy McGrath de ir a Inglaterra, llevar un manuscrito y a una mujer llamada Virginia Revel a un editor con un puñado de cartas comprometidas. Al llegar a Inglaterra, haciéndose pasar por Jimmy, Anthony se da cuenta de que no será tan sencillo lograr su objetivo, ya que es robado mientras sigue en el hotel. Las cosas se complican cuando Anthony y Virginia se encuentran y necesitan encubrir un asesinato y, en la mansión Chimneys, alguien es asesinado justo cuando Anthony está cerca. Todos estos acontecimientos ocultan cierta relación, poniéndole en una posición difícil. Entran todos los presentes en Chimneys, que también son sospechosos en el caso, y el superintendente Battle, de Scotland Yard.




Opinión Personal:





Primer clásico que leo y reseño este año 2026. El secreto de Chimneys es el título y la autora, Agatha Christie, la llamada Reina del Crimen. Por este blog ya han pasado el mítico Hércules Poirot y otros no tan míticos, más bien poco conocidos, caso de Tommy and Tuppence, o el inspector Taverner. En esta ocasión le toca el turno al superintendente Battle, de Scotland Yard. Espero repetir con este peculiar sabueso.

(Pont Street, Londres)
El secreto de Chimneys es una novela de misterio muy entretenida, en la que también está muy presente elementos propios de novela policíaca e incluso de conspiraciones políticas, desde las primeras líneas hasta el desenlace. Me encontré con una trama que me sorprendió mucho, porque me dije que el punto de partida es de rabiosa actualidad: ¡Quién le iba a decir a una de la escritoras más leídas, que lo que sucede en alguna de sus novelas se extrapola a nuestros días!. Y es que los tentáculos del imperio británico eran muy largos en aquel entonces, y podían extenderlos hasta donde pudieran sacar tajada.

Esta primera entrega en la que aparece el superintendente Battle es muy amena y dinámica, no sólo por la variedad de situaciones que viven los personajes, sino también por los rasgos que los definen; en especial el trasfondo psicológico. Sirven como gancho los dos personajes que protagonizan los primeros capítulos, y que se desarrollan en Sudáfrica, en donde Antonio Cade y Jimmy McGrath mantienen un diálogo que dan una idea del tipo de vida que llevan ambos. Tras el acuerdo al que llegan, el narrador omnisciente nos lleva hasta Londres, en donde al que acepta la propuesta le espera una buena aventura. Un aventurero que vive unas vicisitudes que supondrán para él un antes y un después, desde que tiene que codearse con lo más granado de la sociedad londinense en Chimneys: «Una de las mansiones más importantes de Inglaterra, centro de esparcimiento de soberanos y mentidero de diplomáticos» (pág. 22). Un antes y un después en el que al lector le esperan una serie de giros que alargan la intriga hasta el desenlace, no exento de sorpresas.

Agatha Christie planifica y desarrolla la trama de tal forma que, de una forma u otra, todos los personajes que conforman el elenco guardan relación con la investigación que realiza el superintendende Battle. Una trama en la que es atractivo el trasfondo histórico, en el que el país ficticio de Erzoslovaquia -ubicado en los Balcanes- cobra protagonismo, no sólo por lo que comenté en el párrafo anterior, sino porque también se le relaciona con un personaje muy conocido por las instituciones policiales, y al que apodan el Rey Carlos. Trama que conduce a que personajes de varias nacionalidades coincidan en la gran mansión de Chimneys, invitados por el noveno marqués de Caterham, y que se ven implicados en una serie de “actividades” diferentes, por el repentino suceso que los sorprende. Una mansión en donde conviven franceses, estadounidenses, erzoslovacos e ingleses, que se miran por el rabillo del ojo durante los episodios que viven en esta residencia. Sin duda alguna, las localizaciones desempeñan un papel muy atractivo, por lo que el lector se da un interesante paseo por Londres y su campiña.

Agatha Chistie ofrece al lector una ficción en la que Battle se enfrenta a una compleja investigación, porque en la mansión Chimneys tiene lugar un magnicidio que provoca situaciones muy preocupantes para los allí convocados, aunque también pueden se desarrollan escenas que pueden definirse como caricaturescas, por cómo las enfoca la autora, como queriendo quitar hierro a un asunto que en sí mismo desencadenaría graves consecuencias, dada la índole del crimen. Un crimen que sirve para analizar la reciente historia de este país ficticio, y la relación que guarda con un personaje al que apodan el Rey Carlos, muy popular por medio mundo, dadas las fechorías por las que es conocido. En este sentido, me gustó cómo la escritora inglesa relaciona lo sucedido en Chimneys con los posibles implicados en ese atentado, sobre todo dadas las características del personaje que cito, y el juego de pistas falsas que confunden, abriendo un abanico de posibilidades para culpabilizar al posible criminal.

(Paseo Embankment, Londres)
En El secreto de Chimneys el lector se encontrará con un elenco de personajes bien perfilados que consiguieron que me mantuviera muy interesado por las vicisitudes que les acompañan, sobre todo los que guardan una relación más directa con los hechos que tienen lugar a lo largo de los 30 capítulos en los que se estructura esta novela, a los que hay que añadir alguna muerte más e incluso un robo. En esta ocasión, la mayor parte del elenco lo conforman personajes que forman parte de la aristocracia o de las altas esferas del gobierno de Su Graciosa Majestad, aunque también está representado el pueblo llano, si bien en episodios más puntuales. Están definidos, sobre todo, por los diálogos que mantienen, con mayor predominio sobre las descripciones a lo largo de los capítulos, lo que da una idea de sus reacciones ante estos sucesos, lo que le da alguna pista a Battle para explorar las posibilidades de implicación que puedan tener pero, sobre todo, ante las decisiones que toma para controlarlos. En mi opinión, entiendo que la mansión Chimneys es un personaje destacado, porque nos familiarizamos con sus dependencias, sobre todo las que guardan relación con el magnicidio cometido entre sus paredes, y algunos recovecos que provocarán sorpresas entre sus moradores temporales.

El secreto de Chimneys es una novela un tanto diferente a las que protagoniza Poirot o Miss Marple, ya que la ironía y el humor están muy presentes en los diálogos, que predominan sobre las descripciones, e incluso diría que ofrece otra perspectiva del cuerpo policial, dada la personalidad del protagonista, quien ve cómo ganan destacado protagonismo el mentado aventurero y Lemoine, de la Sûreté francesa. El lector es puesto a prueba por la Reina del Crimen, ya que tal y como se suceden los 30 capítulos en los que se estructura esta atractiva, ágil y dinámica novela, una serie de pistas falsas logran el señuelo de confundir, ya que la compleja investigación mantiene la intriga hasta el desenlace, en el que Agatha Christie pone la guinda.





Biografía:





Christie fue la creadora de grandes personajes dedicados al mundo del misterio, como la entrañable Señorita Marple o el detective belga Hércules Poirot. Hasta hoy, se calcula que se han vendido más de cuatro mil millones de copias de sus libros traducidos a más de 100 idiomas en todo el mundo. Además, su obra de teatro La ratonera permaneció en cartel durante 23000 representaciones.

Nacida en una familia de clase media, Agatha Christie fue enfermera durante la I Guerra Mundial. Su primera novela se publicó en 1920 y mantuvo una gran actividad mandando relatos a periódicos y revistas.

La obra de Christie se extiende a lo largo de más de cincuenta años, con personajes como Miss Marple o Poirot, siendo clasificada como novela enigma. De entre sus novelas habría que destacar títulos como Diez negritos, Asesinato en el Orient Express, Tres ratones ciegos, Muerte en el Nilo, El asesinato de Roger Acroyd o Matar es fácil, entre otros muchos.

Además de estas obras, Agatha Christie también se dedicó a novela romántica bajo el seudónimo de Mary Westmacott.

Christie recibió numerosos premios y distinciones a lo largo de su carrera, como el título de Dama del Imperio Británico o el primer Grand Master Award concedido por la Asociación de Escritores de Misterio.

Agatha Christie murió en Wallingford el 12 de enero de 1976.



Nota: Datos técnicos tomados de editorial Molino. Sinopsis tomada de Wikipedia, al igual que la fotografía de la autora. Biografía tomada de Lecturalia. Imagen de Pont Street tomada de la web Everchanging Mews. Imafen de Paseo Embankment tomada de Minube. 


















jueves, 28 de agosto de 2025

Reseña Emma, de Jane Austen.

 










Datos técnicos:





Título: Emma.

Traductor: José María Valverde

Autora: Jane Austen

Editorial: Penguin Clásicos.

Edición Conmemorativa: Octubre 2015

1ª edición: 1815

ISBN: 978-84-9105-058-2

Encuadernación: Tapa dura. Libro de bolsillo.

Idioma: Español

Nº páginas: 520





Sinopsis:





Obra maestra de la narrativa del siglo XIX y una de las grandes novelas de Jane Austen, Emma cuenta la historia de una inteligente y laboriosa joven empeñada en hacer de celestina de todas sus amistades. Cuando su institutriz, amiga y confidente decide contraer matrimonio, Emma Woodhouse se queda sola con sus propios sentimientos y se enfrenta al vacío de su vida y a la penosa tarea de intentar que los demás lleven una vida tan perfecta como la suya. Todos sus trabajos de manipulación sentimental crean a su alrededor una telaraña de enredos, malentendidos y confusiones que ponen a prueba su propia confianza en sí misma. Emma es una obra imperecedera y su protagonista ocupa uno de los lugares de honor en la galería de inolvidables heroínas de la literatura universal.






Opinión Personal:







Dado el calorcete que tenemos por estos lares, me dije que era un buen momento para realizar un viaje literario a zonas más frescas, y el destino elegído hacía algún tiempo que lo tenía ya planificado: la campiña inglesa durante la época de la Regencia. El título, Emma; la autora: Jane Austen. Emma es una novela deliciosa que ofrece al lector una historia que cumple los cánones austenianos, porque lleva el realismo por bandera, acompañado de una crítica mordaz a la sociedad elitista de la época, con el aliciente de que utiliza el humor fino inglés y la ironía a través de los diálogos que mantienen los personajes, caracterizados por determinados rasgos psicológicos exagerados para dar juego a esta comedia romántica de época.

(Weymouth, Inglaterra, RU)
Hay críticos literarios que consideran que Emma es la obra maestra de Jane Austen. Desde luego que la historia que relata el narrador omnisciente es mucho más profunda que las dos anteriores que leí de la autora, Orgullo y Perjuicio y La abadía de Northanger, sobre todo por la complejidad de los personajes y por presentar una heroína diferente a las que protagonizan sus obras. Pero es una obra maestra en la que hay que armarse de paciencia para afrontar su lectura, porque el ritmo es más bien pausado, e incluso diría que lento en algunas situaciones, y puede llegar a correr el riesgo de perderse si no se está muy atento al devenir de los episodios. Y es que uno de los rasgos que influyen en esta sensación son los diálogos, algunos de los cuales pueden catalogarse como verdaderos monólogos, por la parrafada que sueltan determinados personajes en sus intervenciones: la señorita Bates, solterona ella y con escasos recursos económicos, es el máximo exponente de lo que acabo de comentar. Este personaje, cuando toma parte en alguna de las conversaciones, los deja a todos callados durante un buen rato, dada la verborrea que la caracteriza: es de las que piensan que es de bien nacido ser agradecido; en ocasiones, incluso me provocó alguna sonrisa, sobre todo por la naturalidad y sencillez con la que expresa sus sentimientos.

Sin duda alguna, Emma Woodhouse es una protagonista inolvidable, pese a los rasgos que la definen, porque estoy seguro de que, quienes han leído esta novela, le han llamado de todo; incluso guapa, porque como tal es definida y así se la interpreta en las versiones cinematográficas que hay sobre esta novela. Pese a ciertas características suyas rechazables, el lector está muy pendiente de sus intervenciones, porque dan pie a preguntarse en qué más follones se va a meter, y si sale triunfante de los líos amatorios que decide organizar, pese a que disfruta de una vida regalada para no tener que andar metida en semejantes berenjenales. «Emma Woodhouse, bella, inteligente, rica, con un hogar agradable y un temperamento feliz, parecía reunir muchas mejores bendiciones de la vida; llevaba viviendo cerca de veintiún años en este mundo sin nada apenas que la agitara o molestara» (pág. 9).

La vida de Emma Wodhouse da un cambio radical desde que, la que fue su institutriz, a la par que amiga con el paso de los años, la señorita Taylor, se casa con John Weston. Este hecho le provoca un vacío enorme en su día a día, pese a que procura dedicarlo por entero a estar muy pendiente de su padre, el señor Woodhouse, un anciano respetable, pero con los achaques propios de la edad. Aunque también es hipocondríaco,  porque  también se preocupa mucho de que su familia y sus amistades màs cercanas no pillen un buen resfriado, sobre todo su hija. Emma tiene muy claro que ella no se va a casar, y decide dedicar su tiempo a ejercer de celestina. El eje de la trama está servido, con el aliciente de las situaciones de enredo que surgen de este cometido, acompañadas de malentendidos y sorpresas con las que no cuenta la protagonista, que le aportan mucho interés a la trama, pese a que no son muchas, pero sí jugosas. A lo que acabo de comentar hay que añadir el que tiene conceptos erróneos sobre las impresiones que le provocan determinados personajes, lo que la empuja a que, con el paso de los capítulos, admita los errores que comete y no tenga más remedio que cambiar su opinión al respecto, aunque sólo sea de cara a los demás. Y es que le cuesta ver la realidad que la rodea, porque se cree que está en poder de la verdad.

(Brunswyk Square, Londres, RU)
En mi opinión, diría que Jane Austen ahonda mucho más en la crítica social en Emma que las dos novelas que cito en el segundo párrafo de esta reseña, que son las que leí de su autoría, de tal forma que diría que es uno de los puntos fuertes de esta ficción. Y es que la protagonista ya de por sí da mucho juego para abordar este rasgo propio de la sociedad de la época, más resaltado si cabe en el mundo rural. En todo momento tuve la sensación de que, pese a que parece que reina la armonía entre los vecinos de Haighbury, se miran por el rabillo del ojo y salta la crítica cuando la situación se presta a ello, sobre todo desde que llegan dos nuevos personajes: Frank Churchill y la señora Elton. 

En una época en la que todo se mide en libras, propiedades y criados, los personajes están muy atentos a estos patrones para definir a sus convecinos, al igual que su saber estar dentro del grupo social al que pertenecen. Pero también se refleja el rechazo a quienes ostentan un status más bajo porque creen que no está bien visto relacionarse con ellos, y procuran marcar las distancias, sin olvidarse siempre de que hay que mirarles por encima del hombro, cosa que ya es común entre iguales, por aquello de que yo soy más que tú. Y luego está el trato que mantienen con los trabajadores, porque da la sensación de que a lo largo de los capítulos sólo son estos quienes se dedican a sus faenas, y los demás  a otras muy diferentes, porque ya tienen quienes doblan la espalda por ellos, que para eso les pagan, claro. Por esto Jane Austen los respeta y no caricaturiza.

Comentan los especialistas en las obras de Jane Austen que tenía muy claro qué tipo de personaje quería construir para esta ficción, para que fuera el centro de atención de los lectores. La dotó de unos rasgos psicológicos complejos, a través de los que muestra una gran evolución a lo largo de los 55 capítulos en los que se estructura el desarrollo de la trama, agrupados en tres partes diferenciadas. Emma Woodhouse está rodeada por un variopinto grupo de personajes que conforman un elenco muy atractivo. Personajes que son presentados a medida que se suceden los capítulos y su presencia empieza a ser recurrente. Con ellos nos familiarizamos en un principio de forma superficial, para profundizar en su personalidad. Están perfilados al uso de la época con los rasgos que le añade la autora para que se amolden a la comedia que representan. En mi opinión, conforman un elenco bastante equilibrado entre masculinos y femeninos, con lo que el lector tiene el entretenimiento asegurado, por la variedad de situaciones que protagonizan unos y otros, con el interés añadido que supone los saraos en grupo que organizan, para ver cómo se desenvuelven cada uno de ellos.

Sin duda, la autora eligió a conciencia tanto los personajes masculinos como los femeninos para construir una historia atractiva para los lectores. Entre los femeninos destaco a la sensata señora Weston; la ya mencionada señorita Bates, la engreída y nueva rica señora Elton, y las jóvenes Harriet Smith y Jane Fairefox, ambas maleables por Emma Woodhouse, que las toma como objetivo de sus fechorías: la primera de ellas es pupila de la señora Goddard, que posee un internado de señoritas en el pueblo, a las que instruye, y la segunda pasa una larga temporada con su tía, la señorita Bates, y su abuela. Ambas protagonizan dos subtramas muy entretenidas por la variedad de situaciones que vive cada una. La influencia psicológica de Emma en estas dos muchachas es tal que las llega a confundir en sus sentimientos, si bien Jane no se deja convencer tanto por la protección externa  que la ampara y ciertas cualidades que posee, que hacen que Emma vea en ella a una rival. En el otro platillo de la balanza está el sensato y comedido George Knaigthley, concuñado de Emma; el presuntuoso vicario Pillipe Elton, que pretende como esposa a Emma; el joven Frank Churchill, hijo del primer matrimonio de John Weston, aunque adoptado por los Churchill, que no tienen descendientes, y que es la comidilla de la clase alta de Highbury, y de la no tan alta; el joven granjero Robert Martin es uno de los secundarios que cobra protagonismo según avanzan los capítulos.

(Box Hill, cond Surrey, Inglaterra, RU)
Emma tiene una trama deliciosa y muy entretenida, que hará disfrutar a quienes gusten leer novelas de época. Es una comedia romántica en la que un variopinto grupo de personajes atrae en todo momento la atención del lector. Lector que debe armarse de paciencia para no perder el hilo del relato de la voz narrativa, porque el ritmo es más bien pausado, e incluso por momentos lento. Ritmo provocado, sobre todo, por los diálogos, de los que forman parte verdaderos monólogos que no tienen desperdicio.





Biografía:






Jane Austen nació en la rectoría de Steventon, al noreste de Hampshire, el 16 de diciembre de
1775. Séptima hija del reverendo George Austen y de Cassandra Leigh, Jane Austen fue una destacada novelista británica que, gracias a su gran habilidad para retratar a la sociedad en la que vivió, es considerada como uno de los clásicos de la literatura inglesa. Las novelas de Jane Austen son un reflejo de la nobleza rural inglesa de la época; gracias a su ironía e ingenio y a lo atractivo de su narrativa, se mantienen como un referente de la literatura universal.

Su obra ha sido adaptada al cine, al teatro y a la televisión en numerosas ocasiones. Durante la década de 1790 escribió los primeros borradores de sus exitosas novelas Sentido y sensibilidad, La abadía de Northanger y Orgullo y prejuicio, inspiradas en el color local de Kent y Bath. Entre 1810 y 1817 verían la luz Emma, Mansfield Park y Persuasión. Austen falleció en 1817 en Winchester.


Notas. Datos técnicos, sinopsis y biografía de Jane Austen tomados de Amazon. Imagen de Weymouth tomada de la web Dreammstime. Imagen de Brunswick Square, en Londres, tomada de la web Portraits of Britain. Imagen de Box Hill tomada de  la web de la BBC. Lámina de Jane Austen tomada de la web de LaSexta.