jueves, 14 de mayo de 2020

La memoria de las olas, de Marta Currás.



















Datos técnicos:


Título: La memoria de las olas.
Autora: Marta Currás.
Editorial: Juventud.
1ª edición: mayo/2019.
ISBN: 978-84-261-4560-4.
Encuadernación: rústica con solapas.
Idioma: español.
Nº pág.: 416.




Sinopsis:


Invierno de 1924 en la ciudad de Vigo, una urbe moderna, industrial y muy activa que convive en una simbiosis perfecta con el océano Atlántico. Alrededor de este mar, que gobierna el clima y los ritmos de la ciudad, las historias de Santos y su pasión por Verne; de Cristina y su espíritu artístico; de Beatriz y su malvada progenitora y del inglés Homer K. Lochless y su búsqueda de un galeón hundido, acaban por entrelazarse con la investigación de una misteriosa epidemia que asola la ciudad y de un crimen cometido veinte años atrás. Aunque no lo parezca, en esta historia de historias todo guarda relación, incluso las cartas de un misterioso y casi invisible personaje, como en un rompecabezas en el que cada pieza es clave para encajar la siguiente.




Opinión Personal:



En octubre de 2018 leí y reseñé en este blog Visibilidad Cero (reseña), de Fernando de Cea, novela ganadora del XXI Premio Literario Nostromo, promovido por la Asociación de Amigos de Nostromo, el Museo Marítimo de Barcelona y la Editorial Juventud. Este año me acerco de nuevo a este premio literario a través de la obra ganadora de la XXII edición, La memoria de las olas, de Marta Currás. Fue a través del blog de Las Inquilinas de Netherfield cuando descubrí la novela sobre la que hoy comparto mis impresiones, y después tuve la inmensa fortuna de ser el ganador de un ejemplar que sorteaban sus administradoras. Forma parte del grupo de novelas de las que cuesta despedirse por lo cómodo que me sentí durante su lectura y, como digo en estos casos, me gusta levantar el pie del acelerador para llegar al desenlace de una forma muy suave.
(Antigua Panificadora de Vigo)
La escritora madrileña afincada en Galicia consiguió, con las descripciones que ofrece el narrador omnisciente, que me sintiera un personaje más que pasea por Vigo. En todo momento me imaginé que caminaba junto a ellos por sus calles y plazas, contemplaba extasiado el ajetreo del puerto o el bullicio que imperaba en el mercado de A Laxe, así como la novedad que supondrá para los vigueses la inauguración de la Panificadora, porque significa un impulso más a la industrialización de esta ciudad portuaria. A lo que acabo de comentar hay que añadir un atractivo elenco de personajes, cuyas historias se entrelazan, con lo que supone un aliciente más para disfrutar con el engranaje perfecto que forman todos ellos, en el que cada pieza es clave para encajar la siguiente. Sin duda alguna, me imagino que el acoplamiento al que me acabo de referir supuso para la autora un gran esfuerzo, porque tenía que estar muy pendiente de los movimientos de cada uno de ellos para que el desenlace fuera el que había planificado. Un desenlace que me resultó muy atractivo, además de mantenerme en vilo hasta las últimas líneas.

En relación al engranaje al que me refiero en párrafo anterior, Marta Currás estructuró la novela de tal forma que la intriga estuviera muy presente a lo largo de los capítulos que la conforman. El lector se encuentra con capítulos de corta extensión en los que se percibe que la autora tiene muy claro en qué episodio terminarlos para que sienta interés por lo que sucederá en los siguientes. Incluso cada capítulo nos lleva de un personaje a otro porque su presencia guarda relación con lo que relata el narrador. Esta estructura hace los capítulos muy dinámicos y otorgan a la novela un ritmo ágil de lectura, si bien los capítulos iniciales, en los que el narrador va presentando a los personajes que más sobresalen en la trama, son de muy pocas páginas. A ese dinamismo que hay en cada capítulo hay que añadir algunos saltos temporales a años posteriores que muestran al lector episodios relacionados con los personajes principales a los que me acabo de referir.
(Puerto de Vigo)
En mi modesta opinión, entiendo que el lector se encontrará con una obra coral, impresión que deduzco del adelanto que ofrece la sinopsis, en la que se anticipa que es una historia de historias planteada de tal forma que, aunque no lo parezca, todo guarda relación. En los primeros capítulos el narrador omnisciente sitúa las escenas iniciales en Leiro (Orense), Vigo y Bath (al sur de Inglaterra), en las que el lector se familiarizará con los personajes que más sobresalen entre un elenco que es fiel reflejo de la sociedad de la época en la que se desarrolla la trama, que comienza en otoño de 1923, y finaliza en enero de 1925, con algunos saltos temporales a los que me acabo de referir en el párrafo anterior. 

La escritora madrileña afincada en Galicia traza unos personajes bien construidos, representativos de los diferentes estamentos sociales de la época, con unos rasgos psicológicos diría que profundos, que resaltan sobre todo en los que tienen mayor presencia en la trama. Junto a los personajes ficticios, el lector se encontrará también con históricos como la fotógrafa Ruth M. Anderson o Antonio Sanjurjo Badía, el inventor de la Boya Submarina. El lector no tardará en empatizar con la mayoría de ellos, si bien hay alguno por los que su carácter malvado le lleva a sentir una mayor aversión, caso de Elvira Castroval, aunque sin embargo supone un gran aliciente para la novela, porque su perversidad incita a que se esté muy pendiente de sus próximos movimientos para conseguir los objetivos que se propone. Este personaje ansía a toda costa relacionarse con la alta sociedad viguesa, a la que pretende unirse mediante un matrimonio de conveniencia de su hija Beatriz; aunque tiene también otros objetivos más oscuros que es mejor que los conozca el lector que sienta interés por esta apasionante novela de aventuras y misterio. El capitán Homer K. Lochless es un personaje que no resulta indiferente, porque el lector se preguntará quién es el misterioso destinatario con el que se relaciona de forma epistolar. Mediante correspondencia le informa de su próximo viaje a noroeste de España, porque organiza una expedición para localizar y rescatar el tesoro que se oculta bajo las aguas de la ría de Vigo, tras el hundimiento de un galeón español apresado por los ingleses en la batalla de Rande. Santos es otro personaje que resulta muy atractivo, porque su pasión por los libros le llevan a abandonar el priorato de San Clodio, en Leiro (Orense) para trabajar en la Panificadora que se inauguraría en Vigo, recomendado por Don Francisco, de quien era su chófer. Otro personaje destacado es Cristina, cuya vida cambiará desde que se interesa por su futuro Manuel Castroval, si bien desconoce el interés altruista que le mueve para velar por su futuro. Hay otros personajes secundarios que merece la pena seguir, como el capitán Stevens; Mathilda, el ama de llaves de Lochless; Hipólito Rey, cuya amistad con Manuel Castroval se remonta a unos años atrás, o Secundino Villalba, apodado el Beato, el encargado de la contabilidad y los pedidos de la Panificadora.
(Isla San Martiño-Cíes-Ría de Vigo)
Tal y como avanzaban los capítulos de La memoria de las olas tuve presente en todo momento la figura de la gran escritora que fue y sigue siendo reconocida como tal, Emilia Pardo Bazán, porque me decía que la narrativa de Marta Currás —en lo que a esta novela se refiere— se aproximaba al naturalismo de la escritora que introdujo esta corriente literaria en España. Las escenas costumbristas que relata el narrador omnisciente, las descripciones sobre la ciudad olívica a las que ya me referí en el segundo párrafo de esta novela, los diálogos de los personajes, en los que queda reflejado su condición social, así como el papel destacado de las mujeres en la trama, acercan, en mi modesta opinión, a la narrativa de la autora a las pautas marcadas por esta corriente literaria. En lo que se refiere al papel de la mujer, el lector se encuentra con que dos de ellas se rebelan ante el destino que les tenía reservada la sociedad de la época por su condición y estrato social al que pertenecen. Esa rebelión que se refleja en varias escenas que protagonizan, llevan al lector a sentir interés por conocer si consiguen hacer realidad los sueños que anhelan: una, relacionada con su afición; otra con una relación sentimental que a todas luces se presiente imposible que fragüe, sobre todo por la diferencia social que separa a ambos personajes, y el gran escollo que supone su malvada progenitora.

Marta Currás describe con detalle las costumbres sociales que imperaban en la época, tanto en la clara diferencia de estamentos sociales que se percibe a lo largo de los capítulos, como las relaciones que marcan las pautas entre los personajes que forman parte de la clase alta viguesa, así como la distancia e incluso el rechazo que muestran los primeros, sobre todo las damas, hacia la clase trabajadora, y que se refleja en varias escenas de la novela. En esa clase alta quiere integrarse, nada más llegar a Vigo, Elvira Castroval, acompañada su hija Beatriz, y Manuel, su marido, que servía de enlace entre los fabricantes de la maquinaria que la Panificadora utilizaría para cocinar diariamente pan para ciento cincuenta mil personas. Una Panificadora con la que se familiarizará el lector a lo largo de las diversas escenas que tienen lugar en esta industria. Junto a las descripciones ya mencionadas en el segundo párrafo de esta novela, el narrador ofrece escenas en las que cobran importancia la gastronomía gallega de la época, de tal forma que invita al lector a percibir los olores y sabores que la caracterizan, si bien el salitre también estará presente en algunas fases de la trama, sobre todo en aquellas escenas en que los temporales interrumpen la rutina de los vigueses.

La memoria de las olas es una novela de aventuras y misterio, en la que hay un alto presencia de elementos metaliterarios de corte clásico, lo que supone un aliciente más para quienes disfrutan con la lectura de obras consideradas como tales. Uno de los autores es Julio Verne, a quien se menciona en la sinopsis, y a cuyas obras es muy aficionado Santos, sobre todo a una de las más conocidas del escritor francés, 20 leguas de viaje submarino. Esa afición a la lectura y su espíritu soñador serán la espoleta que cambiará su futuro. Prefiero que sea el lector quien descubra quiénes son los otros dos autores clásicos que de una forma u otra tienen relevancia en la trama, aunque seguro que se llevarán una grata sorpresa a medida que van deduciendo su identidad. Pero Marta Currás intercala en la trama elementos propios de otros géneros literarios, por lo que podemos encuadrarla como narrativa contemporánea. El lector se encontrará con escenas propias de la novela romántica, histórica, costumbrista, y de misterio, porque se investigará una misteriosa epidemia que asola la ciudad y un crimen cometido años atrás, así como serán desvelados también secretos familiares que afectan sobre todo a uno de los personajes principales. Sin duda alguna, el lector disfrutará con la lectura de una historia de aventura y misterio apasionante con un claro sabor a clásico.



Biografía:



(Madrid, 1975) vive en Galicia desde los catorce años, es Bióloga de profesión y ha trabajado en laboratorios de Microbiología y Bioquímica durante casi veinte años. Lectora voraz desde los tres años, escribe e imagina sus propias historias desde niña. Ha sido finalista en diversos concursos de microrrelatos y cuentos, consiguiendo así publicar algunos de sus textos. Desde hace algún tiempo también se dedica a la escritura de novelas. Templados por el sol, mecidos por el viento (Círculo de lectores, 2018) fue su primera novela publicada, inspirada en uno de sus viajes por la costa oeste estadounidense. La memoria de las olas es su segunda novela.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora, tomados de la web de Editorial Juventud. Imagen de la Panificadora de Vigo, tomada de Wikipedia. Imagen del Puerto de Vigo, tomada de la web Vigoempresa.com. Imagen de la isla de San Martiño, tomada de la web Wikiloc. 










martes, 12 de mayo de 2020

Entrevista a María José Moreno, autora de Aquella vez en Berlín.


Dos años y medio después, reactivo esta sección de entrevistas en las que regularmente un autor nos ofrecía información sobre su última novela publicada, o incluso publicaciones anteriores, porque me decía que en esta situación excepcional y dura que vivimos es necesario apoyar a autores que, pese a la calidad de su trabajo literario, no tienen el apoyo mediático que sí tienen otros. Son sobre todo las grandes editoriales quienes ponen el márketing a su servicio, porque saben que la imagen del escritor de turno les reporta buenos ganancias, independientemente de la calidad de su obra literaria. Esta sección se reinicia con Mª José Moreno, una autora cuyas novelas se caracteriza, sobre todo, por la fuerza psicológica con que dota a sus personajes, de los que diría que nos familiarizamos más con su interior que con su aspecto externo, aunque también cuida mucho su exterior. Su última novela publicada es Aquella vez en Berlín

La primera vez que me acerqué a la narrativa de María José Moreno fue en 2014, con la lectura y reseña posterior en este blog de su novela intimista Bajo los tilos y, a partir de ahí, soy fiel seguidor de su carrera literaria, porque entiendo que es una autora de la que merece la pena leer sus novelas, porque en ellas ofrece tramas muy consistentes, reflexivas y que no dejan indiferente al lector por los temas que aborda en ellas. Aquella vez en Berlín es su última novela publicada (reseña).



Biografía: 

María José Moreno nació en Córdoba. Es psiquiatra y profesora titular de la facultad de Medicina de su ciudad natal. Inició su andadura en la literatura de ficción en el 2008 con un relato corto que ganó el accésit al II Premio Internacional de Relato Breve Universidad de Córdoba. En 2020 quedó finalista en un concurso de Ediciones Fergutson con su novela de humor Vida y milagros de un ex. En el 2004, Ediciones B publicó su aclamada novela intimista Bajo los tilos (reseña).

Sus más de veinte años de experiencia como psiquiatra en la atención a los trastornos de la personalidad son la mejor documentación para la Trilogía del Mal (Ediciones Versátil-2015-16), en la que la psicóloga Mercedes Lozano, convertida en su álter ego, protagoniza La caricia de Tánatos (reseña), El poder de la Sombra (reseña) y La fuerza de Eros (reseña). Recientemente se han vendido los derechos para la adaptación audiovisual de la trilogía.


1) Francisco Portela.- Gracias por concederme esta entrevista. Creo que merece la pena que los lectores conozcan un poco más cómo se gestó tu última novela, Aquella vez en Berlín.

M. J. M.- Todas las novelas tienen un principio y un final y no me refiero a la novela en sí, si no a todo el trabajo previo. En este caso la novela partió de un hecho que me sobrecogió: la lectura de una dedicatoria en una placa de un banco situado en un parque de Londres. Corría el año 2012 y desde ese instante mi cabeza no dejó de dar vueltas a esa idea que había surgido, añadiendo nuevas, hasta conexionarlas y creando toda una trama en mi cabeza. Fueron cinco años de desarrollo intelectual, por llamarlo así, hasta que tuve la oportunidad de ponerme a escribirla.

2) F. P.- Tras el éxito de la Trilogía del Mal, retomas la novela intimista. ¿Qué te impulsó para volver a este género literario?

M. J. M.- Un hecho crucial: dejar atrás por un tiempo al Mal, a los psicópatas asesinos. Tenía ganas de regresar a una novela más amable, donde los protagonistas narraran sus vidas y poder tratar temas que creo que a todos interesan y que nos lo hemos planteado alguna vez en nuestra vida. Volver a la atmósfera de Bajo los tilos.

3) F. P.- Entre los dos géneros literarios en los que se encuadran tus novelas, ¿en cuál te sientes más cómoda?

M. J. M.- Yo diría que me muevo en todos de manera muy cómoda: tengo una novela de humor, dos novelas intimistas, tres novelas de thriller psicológico y un cuento. Si tuviera que decidirme por una, quizá sería la novela intimista porque a mí, como escritora y como persona, me aporta más.

4) F. P.- En mi reseña sobre Aquella vez en Berlín comento que me dio la sensación de que en la trama había ingredientes tanto de la novela intimista como del thriller. ¿Es acertada esta apreciación?

M. J. M.- No sé, lo de thriller no lo veo muy claro. Aquella vez en Berlín se trata de una novela intimista, si bien es cierto que yo he dosificado la información y la he disfrazado de tal manera que cuando comienzas a leerla, como te intrigan determinados aspectos y hechos, sientes la necesidad de seguir leyendo. Todo eso está hecho a conciencia, diseñada para que los giros creen expectativas en el lector y lo animen para avanzar en su lectura.

5) F. P.-Supongo que me pasaría lo mismo que a la gran mayoría de los lectores que seguimos tu carrera literaria, porque las localizaciones de tu última novela se ubican casi todas fuera de nuestras fronteras, cuando tus anteriores publicaciones están ambientadas en España. ¿Por qué este cambio radical de escenarios?

M. J. M.- Esto tiene que ver con lo que te comentaba en la primera pregunta de cómo se gestó la novela. Como la idea surgió en Londres, quise que fuera allí donde se desarrollara y luego, la propia trama, me obligó a localizaciones fuera de España: Berlín, Múnich y Milán. Richard es una persona cosmopolita y Marie, también; eso me llevó a buscar distintas ubicaciones para sus encuentros. Sin embargo, no quise renunciar a situar a una de las protagonistas en nuestro país, en concreto en Fuengirola, Málaga, y también recreé Madrid como una de las capitales que visitan Richard y Marie. Lo cierto es que salir de los límites de mi país, me ha supuesto más trabajo de documentación, sobre todo en aquellas capitales que yo no había visitado personalmente como Milán y Múnich.

6) F.P.- Las descripciones que haces sobre las localizaciones por las que se mueven los personajes son muy visuales. Supongo que será muy difícil mantener el equilibro entre la personalidad de cada personaje y los espacios por los que transitan para que el lector perciba también el ámbito espacio temporal que los rodea.

M. J. M.- En esta novela me propuse establecer claramente la distinción entre el espacio exterior, manejado, sobre todo, aunque no exclusivamente, con los recuerdos y que nos muestra la biografía de los protagonistas y su desenvolvimiento personal, social y laboral; y el interior, que es el del presente, más recogido, en el que se desarrolla la historia íntima, y facilitador de las confidencias entre dos de los protagonistas. En esta novela los espacios por los que transitan los personajes forman parte de ellos mismo y se mueven por ellos en función de su personalidad.

7) F. P.-Y ya que menciono a los personajes, sus perfiles se caracterizan por una profunda carga psicológica. Supongo que tu profesión de psiquiatra te ayudará a definir los rasgos psicológicos de quienes conforman el elenco de cada una de tus novelas.

M. J. M.- Esto es algo que siempre digo, para mí es muy fácil retratar psicológicamente los personajes, del mismo modo que un policía refleja muy bien el ambiente de una comisaría y el trabajo detectivesco policial. Sin embargo, a veces, debo tener cuidado porque las personas de a pie no poseen los rasgos tan sobresalientes que yo detecto en mis pacientes, como es lógico, y si no tienes en cuenta eso, puedes arruinar al personaje.

8) F. P. Pese a que Richard Leinz es el protagonista, Thomas, Marie Savard y Lisa Clark desempeñan un papel secundario muy importante en la novela ¿Fue difícil controlar la personalidad de los cuatro personajes para mantener el equilibrio entre ellos o se rebelaron en alguna ocasión y tuviste que amoldarte a su temperamento? Supongo que sería una dificultad añadida mantener la incógnita sobre el papel en la trama de Lisa Clark, y que el lector estuviera pendiente de lo que le sucedía en torno a él.

M. J. M.- En esta novela, en realidad, hay cuatro protagonistas: Richard, Thomas, Marie y Lisa. Y luego hay personajes secundarios, como el señor Parker, o Matilda, por citar a dos de los que más peso tienen en la trama.
Configurar cuatro protagonistas con peso me supuso estar siempre balanceando las intervenciones, las actuaciones de cada uno de ellos y sus personalidades. Luego, cada lector da importancia a uno u otro, en función de la empatía que establezca, pero lo cierto es que no podría existir la historia, tal como es, si faltase alguno de ellos. El papel de Lisa, aunque en un principio parezca que es menos importante, no lo es. Sin ella, como antes te decía, la historia no estaría redonda y, además, es la que me ha servido para mantener la curiosidad del lector por saber qué pintaba ella en toda la trama.


9) F. P.- Hay saltos temporales que atraen la atención del lector para comprender mejor lo que sucede en la primera línea temporal. Entiendo que esta es una dificultad que el autor debe tener muy en cuenta a la hora de desarrollar el argumento. ¿Tenías claro cuándo debías de introducirlos en la trama o los encajabas según se iba desarrolla la línea temporal principal?

M. J. M.- Ese fue el primer escollo con el que tuve que lidiar cuando me puse a escribir. Yo quería que toda la historia la narrara Thomas, por eso decidí utilizarlo como narrador en primera persona. Conforme avanzaba en la novela, me daba cuenta de que Thomas no podía abarcar determinados aspectos de la biografía de Richard y de Lisa, por lo que tuve que añadir un narrador omnisciente que mediante la técnica de flashback contara la vida de Richard desde que era niño y, por otro lado, que también nos fuera presentando al personaje de Lisa. Eso me llevó a replantearme el esquema que yo me había hecho de la trama y me obligó a la alternancia de narradores para hacer la novela más amena. Sin embargo, eso me llevó a tener que cuidar mucho de que en cada capítulo se diera la información justa y precisa para no descubrir hechos o situaciones hasta el momento oportuno.


10) F. P.-La sinopsis de la novela habla de recuerdos. ¿Tan metidos los tenemos en nuestro subconsciente que creemos que nos hemos olvidado de ellos hasta que se produce algún episodio en nuestra vida que los reflota?

M. J. M.- Nuestra memoria es un gran almacén de recuerdos. Algunos buenos, otros, no tanto y, otros, malos. Normalmente, los sucesos que nos han hecho daño, sobre todo, en nuestra infancia, solemos relegarlos al inconsciente y así los olvidamos para poder seguir viviendo. El mecanismo de olvido nunca es perfecto y en algún momento de nuestra vida adulta volverán a nuestra memoria para mostrarnos la realidad. ¿Qué los hace volver del inconsciente? Freud decía que puede ser cualquier sensación, o sea, un olor, un sonido, algo que tocamos o vemos… pone en marcha la evocación de ese recuerdo parcial o totalmente; desde ese momento ya forma parte de nuestra Yo, con todo lo que ello implica.


11) F. P.- La trama de Aquella vez en Berlín es un claro reflejo de lo que sucede a nuestro alrededor. ¿No nos engañamos al creer que debe de imperar nuestra fachada a la percepción que tengan los demás sobre nuestra verdadera personalidad?

M. J. M.- Una gran parte de nuestra vida es la apariencia. Esta es reflejo de nuestro Yo ideal, es decir, de las expectativas que sobre nosotros mismos tenemos. El problema se plantea cuando ese Yo ideal no esta en consonancia con el Yo real, lo que somos de verdad. Para no sufrir por esa disonancia entre ambos Yos, solemos mentir y mentirnos; eso nos lleva a una falsa estabilidad que puede ser desequilibrada por cualquier hecho que nos ocurre. Y eso le pasa, como bien dices, a algunos de los protagonistas hasta que se dan cuenta de que lo mejor es mostrarse como son, con sus virtudes y defectos, porque solo desde esa postura se puede encontrar un poco de paz.

12) F. P.- ¿No deberíamos de ser más sinceros con nosotros mismos, y por extensión con los que nos rodean? ¿O nos puede más la vanidad? Hago esta reflexión al acordarme de los diálogos de Richard Leinz, tanto interiores como con sus interlocutores sobre ese pasado que lo atormenta.

M. J. M.- En el caso de Richard no creo que se trate de vanidad, aunque como decíamos antes, pudiera dar esa apariencia. Desde que era un niño, la vida lo ha tratado mal. En un instante de su vida actual, por una información que le dan, todo se le viene abajo. Necesita reconstruirla y al mismo tiempo reconstruirse. Para ello tendrá que adentrarse en un pasado, que siempre se había negado y rebuscar en su memoria unos recuerdos olvidados. Es en esa tarea cuando descubre que su existencia ha estado salpicada de desaciertos, decisiones mal tomadas que ahora a la luz de los acontecimientos es capaz de ver. Aceptar esto conlleva una gran dosis de culpa, es muy doloroso y Richard lo comprueba a cada paso que da, en su particular lucha para reparar lo que hizo, cuando el tiempo corre en su contra.

13) F. P.: Y ya para terminar, ¿estás trabajando en algún proyecto literario?

M. J. M.- Ahora mismo, estoy con mi novela de humor, Vida y milagros de un ex, cuyos derechos eran de Ediciones B y ya han vuelto a mi poder, para revisarla y volver a lanzarla. Le tengo un cariño muy especial a su protagonista, Baldomero. Considero que una vez pasados más de diez años desde que la publiqué puedo ofrecerle al lector, ahora, un producto de más calidad.

Espero que con esta batería de preguntas quienes no hayan leído todavía Aquella vez en Berlín se sientan atraídos por tu última novela. Y espero también que, pese a los tiempos difíciles y excepcionales que vivimos sea una de las propuestas literarias a tener muy en cuenta en esta desescalada que tanto se ansía para retomar la nueva normalidad con la que tenemos que acostumbrarnos a convivir.

Nota: Fotografía de María José Moreno, tomada de la web de Versátil Ediciones. Fotografía de la Trilogía del Mal, facilitada por la autora. Imagen portada Bajo los tilos, tomada de Ediciones B. 






jueves, 7 de mayo de 2020

Delirio en rama, de Rafael Estrada.



Datos técnicos:


Título: Delirio en rama.
Autor: Rafael Estrada.
Editorial: Púnica Granatum (PG Ediciones).
1ª edición: Diciembre/2019.
ISBN: 978-84-121217-1-1.
Idioma: Español
Encuadernación: Tapa blanda.
Nº pág.: 290.



Sinopsis:


Un suicidio que parece un suicidio. Así comienza este último caso, en el que Proaza deberá seguir la pista a una asesina que utiliza el arte de la interpretación para matar. Le acompañarán en la búsqueda el veterano Paco Garrido, con sus conocimientos de campo, y el forense Luzón.

Aurora Martín intentará dar con la clave del asunto que tiene atascados a los inspectores Barba y Utrero, con la ayuda de Frida, la nueva subinspectora del Grupo.

Se cierra la trilogía y todos los crímenes quedan resueltos, pero ¿Que sucede con Juanito Proaza? ¿Por qué le han detenido?



Opinión Personal:



Hay sabuesos literarios de los que a uno le cuesta trabajo despedirse, como es el caso del inspector Juanito Proaza, atípico donde los haya: callado, o más bien diría que habla cuando estima conveniente su intervención, eficiente a la hora de elaborar sus informes y sin saltarse la legalidad cuando realizar las investigaciones de los casos que le asigna el comisario. Es un tanto descuidado en su vestimenta diaria, más acorde con el heavy metal que tanto le gusta, y se le ve muy enamorado de Virginia, que escribe cuentos infantiles y los ilustra, e incluso comprueba cómo su trabajo va consiguiendo frutos, porque ya le editan algunos. Esta trilogía que protagoniza el inspector Juanito Proaza, que forma parte de la Policía Judicial adscrito al Grupo de Homicidios de la comisaría de Cartagena la leí un tanto desordenada, porque empecé por el segundo título que la conforma, Carne de primera (reseña), para continuar con la primera novela que protagoniza Juanito Proaza, Ángeles de sangre (reseña). Hoy comparto mis impresiones sobre el último caso que resuelve el ya mencionado inspector, Delirio en rama. Sin duda alguna, éste título es un gran colofón a una trilogía que deleita a los amantes de la novela negra, a parte de tener el aliciente añadido de que sus localizaciones se ubican en poblaciones muy poco utilizadas en este género literario, pues las tramas se desarrollan en la Región de Murcia.
(Parque Almansa-San Javier-Murcia)
En mi modesta opinión, entiendo que esta trilogía tiene varios elementos comunes: La extensión de las novelas que la conforman no llega a las 300 páginas. Cada caso que le encomienda el comisario Octavio de la Mata a Juanito Proaza se volverá más complejo a medida que se suceden los capítulos, pese a que en la primera de las reuniones que mantienen los inspectores vaticine que es sencillo y se resuelve en un breve espacio de tiempo. Cada uno de los tres títulos que la conforman tiene su propia banda sonora, cuyas canciones se mencionan en la relación que acompañan al cuerpo de la novela, y que escucha el joven inspector en los episodios que estima oportuno; en este sentido, he de reconocer que sólo me resultaban familiares las canciones de Madness, Rosendo y Radio Futura. Al igual que los dos títulos que la preceden, Delirio en rama es una novela negra escrita a ritmo de thriller, porque tiene un ritmo de lectura muy fluido, diría incluso que frenético en algunos episodios, sobre todo en los que la acción está presente, por lo que se lea prácticamente en dos sentadas.

Rafael Estrada trata en esta última entrega de la trilogía un tema que, por desgracia, sigue vigente hoy día, como es el desahucio. El lector presiente desde los primeros episodios que va a ser testigo de unas escenas que presagian un final funesto, porque el personaje que las protagoniza no se atreve a abrir la carta que recibe, porque es consciente de su contenido. Pero, como ya comenté en el párrafo anterior, el inspector Juanito Proaza es el encargado de llevar el caso, y su estilo clásico de trabajar le lleva a investigar todas las pistas posibles que guarden alguna relación con el suicidio, como se cataloga el deceso de la víctima en el expediente. Las investigaciones que realiza el protagonista para resolver este nuevo caso que le encarga el comisario De la Mata son atractivas, porque el inspector interroga a varios personajes que guardan una relación directa con el fallecido, o bien pueden facilitarle información que le aproxime a descubrir qué fue lo que pasó realmente ese fatídico día. El lector estará muy pendiente de la que lleva a cabo en una residencia para entrevistarse con el doctor Cifuentes, psiquiatra de ese centro, y con algunos internos que le sorprenden con las confidencias que le hacen. Tras la visita realizada, y las conjeturas pertinente sobre la veracidad que hay en las declaraciones, cree haber encontrado cierta claridad para resolver el caso que le encargó el comisario y decide tirar de un nuevo hilo que le ayude a resolverlo. Una claridad que da lugar a varios giros que incrementan el interés del lector a medida que el desenlace está próximo.
(Cartagena-Murcia)
Los personajes que desfilan por sus páginas se mueven sobre todo por algunas localizaciones que les resultarán familiares a quienes hayan leído las dos novelas que anteceden a Delirio en rama, como San Javier, el Instituto de Medicina Legal de Murcia, y Cartagena, si bien varias escenas trascendentales de la trama se desarrollan también en la Residencia Algamaca, y otras localizaciones de Cartagena que guardan una relación muy directa con los personajes que, en algún momento dado, han mantenido alguna relación con el personaje cuyo presunto suicidio se investiga. El lector se encontrará con los personajes habituales la Policía Judicial del Grupo de Homicidios de la comisaría de Cartagena. En esta ocasión destacaría la insistencia del comisario Octavio de la Mata para que los inspectores cierren los expedientes que les asignó. Junto al comisario destacan la presencia de la peculiar pareja que conforman Juanito Proaza y Paco Garrido, que tiene una forma de actuar muy particular, diría que a lo Clint Eastwood. La diferencia de caracteres entre ambos no son impedimento para que formen una pareja compacta y eficiente, pese a que en las conversaciones que mantienen en algunas escenas se aprecian los distintos puntos de vista que proponen a la hora de enfrentarse a los problemas que les afectan y al caso que llevan. El inspector Proaza y Virginia tiene una relación de pareja más estable, lo que queda reflejado en las escenas que protagonizan. El lector también se encontrará en la comisaría con algunas situaciones incómodas que provocan un ambiente enrarecido entre los miembros de la Policía Judicial, algunas provocadas por la inspectora Aurora Marín, a quien se le asigna como compañera a Frida, la nueva subinspectora que se incorpora al grupo.

Me encantó Delirio en rama. Sin duda alguna, y como ya comenté en el primer párrafo de esta reseña, supone un gran colofón a una trilogía muy atractiva, en la que el lector se encuentra con escenas duras, escabrosas, sangre, acción y giros que sorprenden al lector, pero sobre todo a los miembros de la Policía Judicial, cuando esos vuelcos afectan a alguno de sus compañeros. De nuevo Rafael Estrada utiliza un lenguaje sencillo, con un claro equilibrio entre la narración y los diálogos, que son muy dinámicos, y en los que la tensión narrativa está presente en las escenas donde saltan chispas, incluso entre los propios miembros de la Policía Judicial, que emplean en sus diálogos expresiones propias del género. En lo que a diálogos se refiere, destacaría los que mantiene Juanito Proaza con el psiquiatra Cifuentes porque, en algún momento dado, levantarán alguna sonrisa al lector. Pero también el protagonista se entrevistará o mantendrá conversaciones informales con varios internos, sorprendido por la lucidez con la que le responden algunos de ellos. Otro tanto sucede con los que mantienen Proaza y Garrido, por el humor que emplea este último para picar al protagonista, o las conversaciones que tienen lugar entre el forense Luzón con los dos inspectores, por el humor más bien negro que utiliza en sus intervenciones, y a quien le gusta dar algunos circunloquios con los que sacarlos de sus casillas, a la hora de responder a las preguntas que le hacen. Sin duda alguna, Delirio en rama es una lectura muy adictiva y que no da respiro al lector a lo largo de los 19 capítulos titulados en los que se estructura, relatados todos ellos por un narrador omnisciente, entre los que se intercalan varios capítulos protagonizados por un personaje que mantiene intrigado al lector y que utiliza el arte de la interpretación para matar, como adelanta la sinopsis, cuya identidad no se conocerá hasta que el desenlace esté próximo. Aunque también el lector comprobará cómo, el inspector Juanito Proaza se mete en algún lío, pero esto último es mejor que averigüe él mismo


Biografía:



Escritor e ilustrador. Como dibujante de cómics ha colaboradocon Comix Internacional, entre más de quince empresas. Ilustra libros y cuentos infantiles. Sus trabajos han sido publicados en Alemania, Francia, Italia, Grecia, Portugal, Ecuador, Venezuela, Chile, Turquía, Corea y Estados Unidos.
En su labor literaria destaca la serie del Inspector Proaza, con los títulos Ángeles de Sangre, Carne de Primera, y el que cierra la trilogía, Delirio en rama. Relatos, como el incluido en la Antología Lecciones de Asesinos Expertos. Con una bibliografía muy amplia en cuentos para niños que distingue: desde los primeros lectores; a partir de los 6 años, a partir de los 8 años y juveniles, entre los que se destaca el cuento de investigación para niños El comisario Olegario (Accesit Premio Lazarillo).

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomados de la web de PG Ediciones. Imagen del Parque Almansa en San Javier, tomada de la web Murcia.com. Vista general de Cartagena tomada de la web ABC.es.








miércoles, 6 de mayo de 2020

Libros leídos y reseñados en...abril/2020.











Finalizado el mes de abril, toca hacer balance de los libros leídos y reseñados, que han sido un total de 5, en ambos casos.


Los leídos: 









Los reseñados: 

-La habitación 104, de Fernando de Cea

-Romanticismo, de Manuel Longares.

-Aquella vez en Berlín, de María José Moreno

-Las islas de Poniente, de Julio Alejandre Calviño

-La abadía de Northanger, de Jane Austen


Avance retos literarios: 



-Reto 25 españoles (2020): 17/25 (68%) (+4).

-Reto Genérico (2020):  19/40 (48%) (+4).

-Reto Autores de la A a la Z (2020): 12/24 (50%) (+1), y 2 opcionales. 

-Reto Todos los clásicos grandes y pequeños: 5/5 (+1) (Completado el Nivel 1).

-Reto Leemos España provincia a provincia: 9 (+2: añado Madrid y Sevilla).




      

jueves, 30 de abril de 2020

La abadía de Northanger, de Jane Austen.





















Datos técnicos:


Título: La abadía de Northanger.
Título original: Northanger Abbey.
Autora: Jane Austen.
Traducción: Guillermo Lorenzo.
Editorial: Alba Minus.
Edición inicial: 1818
3ª Edición: febrero/2017.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Idioma: Español.
ISBN: 978-84-8428-593-9.
Nº pág.: 288.



Sinopsis:


Catherine Morland es una muchacha «tan corriente como la que más»... sólo que tiende a ver la vida como una novela. Cuando es presentada en sociedad en Bath, conoce a un joven apuesto y refinado y se siente como en una novela sentimental. Luego, invitada por el padre del joven, pasa una temporada en una antigua abadía, donde sospecha que se cobijan terribles secretos, como en una novela gótica. Pero la realidad, que también tiene sus secretos, le revelará al fin un mundo acaso más absurdo y angustioso que el imaginado en la peor de sus fantasías.
Novela de novelas, literatura de literatura, La abadía de Northanger, escrita antes de 1803 pero no publicada hasta 1818, póstumamente, encierra en una sátira literaria una hiriente reflexión sobre los prejuicios y crueldades de la sociedad, y es sin duda una de las obras más agudas y divertidas de Jane Austen.



Opinión Personal:



En 2017 tuve la excusa perfecta para acercarme, por fin, a la narrativa de Jane Austen (Steventon, Gran Bretaña, 1775 -Winchester, Gran Bretaña, 1817), porque las administradoras del blog Las Inquilinasde Netherfield celebraron en el mes de julio un homenaje con motivo de la celebración del bicentenario del fallecimiento de una autora cuyas novelas tienen hoy día miles de seguidores. El título elegido para la ocasión fue Orgullo y prejuicio (reseña), uno de los más conocidos de la escritora británica, y con cuya lectura disfruté mucho, pese a que me llevé una cierta decepción con la traducción. De nuevo vuelvo a la narrativa de Jane Austen, y también aprovechando mi participación en el reto Todos los clásicos grandes y pequeños, que en su primera edición organizan mis queridas habitantes virtuales de Netherfield, y en esta ocasión le toca el turno a La abadía de Northanger. Con la reseña que hoy publico doy por cerrado el primer nivel del mismo, con la premisa Clásico en el que el personaje sea una mujer. Al igual que también sirve para incrementar la lista de los libros con los que participo en la cuarta edición del reto Nos gustan los clásicos, que organizo en este blog.

Llama la atención la historia que hay sobre la publicación de La abadía de Northanger porque, pese a ser escrita en 1798, y revisada para la imprenta en 1803, no se editó hasta 1818, porque el vendedor al que le había comprado el manuscrito lo dejó en durante varios años en su librería de Bath, desconociendo que la escritora ya había publicado cuatro populares novelas.
(Baños romanos-Bath-Inglaterra)
Quienes hayan leído algunas de las novelas escritas y publicadas por una de las primeras mujeres en tener éxito en un mundo dominado por los escritores masculinos, comprobarán cómo La abadía de Northanger marca las pautas que regirían el canon austeniano a lo largo de su producción literaria, de cuyas obras se dice que son una buena crónica de la sociedad georgiana inglesa. En esta obra de publicación póstuma, la escritora británica toma parte directa en la narración e implica al lector para que se interese por lo que sucede en la trama, porque se anticipa adelantándole lo que le espera en algunos episodios, sin desvelar nada sobre lo que va a suceder en esa fase de la novela. También refleja opiniones sobre el comportamiento de la protagonista en determinadas escenas, reflexiones que guardan relación con determinadas situaciones que vive, y formula apreciaciones literarias que estima conveniente mencionar, cuando el episodio lo requiere. La narradora hace referencias a obras que leyó Catherine, desde que fue consciente de la atracción que sintió por los libros, sobre todo por las novelas góticas, en las que sobresalen las referencias a Ann Radcliffe. En varias escenas se refiere a la protagonista como heroína, por lo que entiendo que lo hace en el sentido de que «se enfrenta con las dificultades y asechanzas de seis semanas de estancia en Bath»(pág. 15).

A parte de este canon que caracteriza su obra, sus novelas tienen como atractivo el que se producen a lo largo del desarrollo de la trama una serie de vaivenes que provocan la duda en el lector, pese a que los lectores que frecuentan la novela romántica tiene claro que este género literario se rige por unos patrones establecidos con el consiguiente final esperado. Este es un aspecto que agradezco mucho en este género literario, porque me gusta que me ofrezcan en su trama ingredientes atractivos que me mantengan atento a todo lo que sucede en ella, ya que no sería la primera vez que el final feliz que esperamos puede no tener como protagonista el personaje por el que apostamos desde un principio, porque se percibe que esa relación es de manual. En mi modesta opinión, entiendo que lo que acabo de comentar se observa en los 31 capítulos en los que se estructura La abadía de Nortangher. Tras leer la biografía de la autora, entiendo que esta novela contiene rasgos biográficos, como el hecho de que la trama transcurra en Bath, ciudad a la que su padre decidió retirarse durante un tiempo, el hecho de que Henry Tilney sea clérigo en una rectoría, o la familia numerosa de Catherine Marland, o las formación educativa que recibe de sus padres.

Jane Austen refleja en esta novela el viaje iniciático de Catherine Morland, porque es invitada por los Allen a pasar con ellos unas semanas en Bath, a donde había sido enviado el señor Allen por razones de salud. Hasta esas fechas solo había descubierto que le gustaba la lectura, porque sus padres no tardaron en darse cuenta que no mostraba buena disposición para aprender las enseñanzas que recibía de ellos. Ese viaje significará un cambio en la vida de la protagonista, en el que no lo iba a tener todo tan fácil porque contemplaba la vida como una novela, como adelanta la sinopsis, y era un joven ingenua y soñadora hasta que se encuentra con un mundo totalmente desconocido para ella, en el que tomará su primer contacto con la sociedad gregoriana rural de la época, de la que Jane Austen hace un fiel retrato. Es en estos eventos sociales donde entablará amistad y se relacionará con unos personajes bien construidos, sobre todo en los rasgos psicológicos. Pero también a lo largo de los capítulos se ofrecen unas panorámicas visuales sobre los escenarios por los que se mueven. En este sentido, y sobre todo en lo referente a Bath y los parajes que rodean a esta ciudad, da a entender que le resultan muy familiares a la autora. También atraerán la atención del lector las diversas estancias que se describen de la abadía de Northanger, lugar en el que las ensoñaciones novelescas de la protagonista le llevan a creer que se encontrará con escenarios de corte gótico, tal y como se lo había descrito Henry Tilney.
(Lower Rooms-Bath-Inglaterra)
Catherine Marland conoce en Bath a un variopinto elenco de personajes, a través de los que Jane Austen ofrece una estampa satírica y humorística de la sociedad a la que pertenecen, y tardará en darse cuenta qué intereses mueven a unos y a otros en las relaciones que mantienen, porque su espíritu soñador cree que actúan de buena fe, sobre todo ante las muestras de amistad que le brindan. Esas relaciones entre los jóvenes dan lugar a situaciones de enredo en las que se ve envuelta la protagonista, y que provocarán malentendidos de los que trata de salir de la forma más airosa posible, para que los afectados no se sientan contrariados ante la imagen que ofrece. La autora refleja a través de estos jóvenes la dos formas de relación sentimental que había en aquella época: unos buscaban un buen partido que le mejorase su posición social, pero otros creen en el matrimonio surgido entre el amor de pareja, pese a que en este caso sabían que tenían que recibir el consentimiento paterno, sobre todo si había una buen dote que aportar al matrimonio. Aunque también el desamor está presente en la trama, porque el hermano de la protagonista, James Marland, se llevará un gran desengaño al ser rechazado por Isabelle Thorpe, de quien el lector se dará cuenta a lo largo de los capítulos de su carácter manipulador y del verdadero objetivo que persigue con su forma de actuar. Aunque también causará respeto y desconfianza a Chatherine el general Tilney, ante los cambios bruscos de humor que muestra en la abadía, y su espíritu soñador le lleva a pensar que tiene algún secreto que ocultar, y que guarda relación con la muerte de su esposa. El clérigo Henry Tilney y su hermana Eleanor son dos personajes que desempeñan un papel destacado en la trama, sobre todo desde que Catherine es invitada a pasar una temporada en la abadía de Northanger, con el beneplácito del general Tilney. Un personaje que me hizo sonreír fue la señora Allen, ante sus indecisiones y los diálogos insustanciales e indecisos que mantenía con sus interlocutores, al que se contrapone la señora Marland, la madre de Catherine, por los consejos moralizantes que le da a su hija, ante las situaciones que vivió en Bath y que le causaron algún disgusto.

Pese a que La abadía de Northanger fue la primera de las novelas de Jane Austen que estuvo preparada para su publicación, el lector se encontrará en ella las pautas que marcarán el canon austeniano. La lectura me resultó amena y atractiva, tanto por el fresco costumbrista que ofrece de la sociedad georgiana de la época, como por la diversidad de escenarios por los que desfilan los personajes, y las situaciones de enredo que protagonizan los jóvenes mencionados en el párrafo anterior. La lectura de esta novela que reseño tiene un ritmo ágil, y el estilo narrativo es directo y cercano, con unos diálogos vivos, en los que no falta el humor, aunque tampoco las situaciones tensas entre los personajes, y expresiones coloquiales. Sin duda alguna, La abadía de Northanger es una lectura que merece la pena disfrutar, porque el lector siente que realiza un viaje literario a la sociedad georgiana de la época.



Biografía:


Jane Austen nació en 1775 en Steventon (Hampshire), séptima de los ocho hijos del rector de la parroquia. Educada principalmente por su padre, empezó a escribir de muy joven, para recreo de la familia. En 1801, cuando el padre se retiró, la familia se mudó a Bath; y, a la muerte de este, vivió en varias casas hasta instalarse en 1809 en Chawton. A los veintitrés años envió a los editores el manuscrito de La abadía de Northanger (Alba Clásica núm, VII; Alba Clásica Minus, núm 14), que fue rechazado. Trece años después, en 1811, conseguiría publicar Juicio y sentimiento, a la que pronto seguirían Orgullo y Prejuicio, en 1813; Mansfield Park, en 1814 y Emma, publicada en 1816, que obtuvieron gran éxito. Después de su muerte, acaecida prematuramente en 1817, y que le impidió concluir su novela Sanditon, aparecería Persuasión, junto con la inédita La abadía de Northanger.
Satírica, antirromántica, profunda y tan primorosa como mordaz, la obra de Jane Austen nace toda ella de una inquieta observación de la vida doméstica y de la estética necesidad de orden moral. «La Sabiduría escribió una vez es mejor que el Ingenio, y a la larga tendrá sin duda la risa de su parte.»

Nota:  Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora, tomados de la web de Alba Editorial. Imágenes de los Baños romanos y de Lower Rooms de Bath, tomadas de Wikipedia.