martes, 9 de julio de 2019

Libros leídos y reseñados en...junio 2019











Y este es el balance de libros leídos y reseñados en el pasado mes de junio: han sido 6 los libros leídos y otros 6 los reseñados.

Los leídos

















Los reseñados: 

-Lemmings, de Jordi Dausà. 

-Tiempos de esperanza, de Emilio Lara. 

-El Albatros y los piratas de Galguduud, de Federico Supervielle.

-Las hermanas Bunner, de Edith Wharton. 

-Carne de carnaval, de David Monthiel. 

-2222, de P. L. Salvador.

Avance retos literarios:

-Reto 25 españoles (2019): (21/25), 84% (+5).

-Reto Genérico (2019): (23/40),  57% (+2) (8 géneros completados).

-Reto Autores de la A a la Z (2019): (17/24),  71 % (+1).

jueves, 4 de julio de 2019

Al servicio del imperio, de Pedro Santamaría.





















Datos técnicos:


Título: Al servicio del imperio
Autor: Pedro Santamaría
Editorial: Pàmies
1ª edición: Mayo/2018
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978.84-16970-77-3
Idioma: Español
Nº pág.: 496




Sinopsis:


Año 65 d. C.
Dos muchachos deciden alistarse en una nueva unidad del ejército imperial compuesta exclusivamente por cántabros: la Cohors II Cantabrorum. Jamás han salido de su aldea y tienen un sueño: aprender de Roma para derrotarla. Pero, al contrario de lo que creen, Roma no se encuentra a un par de semanas de camino, ni es una aldea algo más grande que la suya. El imperio que gobierna Nerón es inmenso, mucho más de lo que hubieran podido soñar los jóvenes reclutas, que no saben que, al alistarse, entregan veinticinco años de su vida al emperador.
La Cohors II Cantabrorum será destinada a la otra esquina del Imperio, a la levantisca procuraduría de Judea, donde la presión fiscal, los abusos de la administración romana y las aspiraciones mesiánicas de los judíos amenazan con desestabilizar la zona. Los jóvenes cántabros se verán envueltos en una auténtica revolución, en una tierra que no comprenden y en la que tendrán que ejercer de brazo ejecutor de un imperio al que detestan y enfrentarse a un pueblo que lucha por su independencia tal y como lo hicieron sus abuelos.
La revuelta judía constituirá un terremoto histórico de primera magnitud del que aún, a día de hoy, se sienten las réplicas. La guerra, sangrienta y apocalíptica, contribuirá al final de la dinastía Julio-Claudia y al nacimiento de la dinastía Flavia. Más aún, de las cenizas del Templo de Jerusalén nacerán dos religiones hasta entonces embrionarias: el judaísmo rabínico y el cristianismo.

Opinión Personal:


Hacía ya tiempo que no realizaba un viaje literario por el Imperio Romano. Me dije que era una buena oportunidad para acercarme a una época en la que Roma dominaba el mundo conocido, acompañado de un autor de quien todavía no había leído ninguna de sus novelas de ficción histórica, como es el escritor cántabro Pedro Santamaría, de quien se dice que es uno de los mejores escritores españoles del género. El título elegido para la ocasión fue Al servicio del imperio, una novela que me encandiló todo el tiempo que me duró su lectura, y en la que el autor recrea uno de los conflictos bélicos más cruentos al que se enfrentaron las legiones romanas, como fue la primera guerra judeo-romana,en la que se pondría a prueba su poderío.

Al servicio del imperio narra la historia de unos jóvenes cántabros que abandonaron los castros en los que pasaban su vida monótona, y de esta forma vieron la posibilidad de cumplir un sueño. Arán y Noreno creían que al alistarse en una unidad al servicio del ejército imperial, formada sólo por cántabros, tenían la oportunidad de llegar hasta Roma y derrotar a su ejército, para que los castros volvieran a ser temidos y respetados. Pero con el paso de los capítulos este sueño se tornó en pesadilla, porque la realidad fue muy distinta a la que se imaginaron en un principio. A medida que el desenlace de este conflicto bélico estaba más cercano, se hicieron realidad las palabras dichas por el jinete que acompañaba al publicano que recaudaba los tributos por los castros cántabros, quien les advirtió a los lugareños que lo único que les espera a sus hijos es dolor, angustia y muerte (pág. 36).
(Ruinas Julióbriga-Cantabria)
En mi modesta opinión, puede decirse que Al servicio del imperio es una crónica novelada de todo lo que sucedió durante la revuelta judía en el siglo I d. C., en base a la rigurosa labor de documentación de la que partió el escritor cántabro para recrear todos los episodios que tuvieron lugar durante ese conflicto bélico. Una crónica novelada en la que el lector encuentra intercalados episodios históricos con otros ficticios, que tienen principalmente como protagonistas a dos de esos jóvenes cántabros que engrosaron las filas de la Cohors II Cantabrorum. En la nota del autor, Pedro Santamaría expone los motivos que le llevaron a decantarse por la documentación que le sirvió de base para recrear en esta novela los episodios que se relatan de tal forma que fueran lo más fidedignos posible a cómo se produjeron en ese conflicto bélico. Pero el hecho de que afrontemos la lectura de una crónica novelada no implica que el lector se se enfrente a un relato previsible, sino que el autor aprovecha los episodios ficticios para darle un mayor aliciente a la trama, de tal forma que incita al lector a estar pendiente de todo lo que se relata en torno a los personajes creados por la imaginación del autor. Incluso diría que en el desenlace nos encontramos con algún giro inesperado, sobre todo por la forma en cómo se iban desarrollando los episodios en torno a Arán.

Si bien Arán y Noreno son los personajes que llevan el mayor peso de la trama, puede afirmarse que Pedro Santamaría construye una historia coral. El lector se encontrará a lo largo de los capítulos con personajes secundarios que comparten protagonismo con los dos jóvenes cántabros, e incluso algunos de estos secundarios atraen nuestra atención en varias fases de la novela, haciéndonos olvidar el papel relevante de los dos personajes citados al principio de este párrafo. Pedro Santamaría construye unos personajes fuertes, muy vivos, a través de los que refleja el día a día del ejército romano y las costumbres judías. Junto a los ya mencionados Arán y Noreno, el lector se encontrará con otros secundarios ficticios muy atractivos, caso de Valerio -el prefecto de la Cohors II Cantabrorum-, Marcelo, Numerio, Enmanuel o Ruth, dos jóvenes judíos que pasarán a desempeñar un papel crucial en la vida de Arán. Quería hacer mención a parte de Teómaco, un médico griego amigo personal de Valerio, con quienes el lector se topará por primera vez en Cesárea Marítima, porque le da mucho juego a la trama. Estoy seguro que levantará más de una sonrisa al lector, sobre todo por los diálogos cruzados que mantenía con Valerio -en los que no faltaban improperios que se nos harán muy familiares con el paso de los capítulos-, y reflexiones que atraen nuestra atención, sobre todo por la forma en las que las explica o las comparaciones que utiliza para referirse a los temas que aborda. Estos personajes ficticios se cruzarán a lo largo de los capítulos con otros históricos, algunos de ellos conocidos por los lectores, caso de Séneca, el emperador Nerón, Vespasiano o su hijo Tito. Entre los históricos, merece particular atención el perfil que se ofrece de Nerón, cuya forma de reflejarlo la aclara el escritor cántabro en la nota del autor.
(Destrucción del Templo de Jerusalén)
Al servicio del imperio es una novela en la que el lector recibe, de forma dosificada, información didáctica sobre la época en la que se desarrolla la trama. Por un lado, asistimos a un cambio de dinastías, pues la Julio-Claudia da paso a la Flavia. También asistimos al cambio de relaciones de Roma con Grecia, tras el paso de Nerón por Corinto. La organización militar romana, el adiestramiento de las legiones y las tácticas militares que prepara el ejército imperial para acabar con la revuelta judía se describe a lo largo de los capítulos. También se recibirá información sobre la práctica de la ley judía por los hebreos, y las diversas facciones que había entre ellos, en base a la aplicación de sus preceptos, o las funciones que desempeñaban algunas de ellas en la comunidad judía. El narrador informará sobre los ritos que se llevan a cabo tanto para la conversión al judaísmo (si bien los relativos a la conversión me parecieron un tanto precipitados, pero entiendo que hay que tener en cuenta el momento en el que tienen lugar) como para el matrimonio. Pero también presenciaremos escenas costumbristas, en donde observamos el papel que desempeña la mujer judía y nos podremos imaginar la estructura de la ciudad y templo de Jerusalén, tanto por la información que recibimos por parte del narrador, como a través del plano que se ofrece antes de comenzar el cuerpo de la novela.

El lector se encontrará con una novela de lectura fluida, pese a que tiene por delante un tocho de casi 500 páginas. Al servicio del imperio está estructurada en 76 capítulos de corta extensión, agrupados en cuatro partes más un epílogo. A esa estructura le añadiría el dinamismo que conforman los diversos escenarios por los que se desarrolla la trama, pues los personajes se mueven por diversos enclaves de Judea, sobre todo en donde el conflicto bélico alcanza los momentos más álgidos, por la crudeza de algunos enfrentamientos entre los contendientes, pese a que el ejército imperial estaba mejor pertrechado y adiestrado. Junto a la crudeza de los combates, el narrador describirá escenas sobrecogedoras y espeluznantes, principalmente en los asedios de Jotapata y en Jerusalén, en donde el narrador describirá episodios provocados por la hambruna. Durante la lectura de estos episodios, nos acompañará la eterna pregunta de por qué el ser humano cae en las mismas aberraciones y no se aprenda nunca de las atrocidades cometidas en situaciones similares con el paso de los siglos.

Pedro Santamaría demuestra en su novela Al servicio del imperio que es un apasionado del imperio romano y consigue trasladar al lector a la época de los césares con un estilo narrativo impecable. La lealtad, el odio, el compañerismo, la amistad, la intriga y el amor están presentes en esta atractiva novela. Si bien la trama romántica me pareció un tanto forzada en algunos episodios, en mi modesta opinión, las decisiones que adopta Ruth a lo largo de los capítulos en los que toma protagonismo me resultaron comprensibles. Pedro Santamaría utiliza dos voces narrativas que ofrecen al lector una visión complementaria de todo lo sucedido en la revuelta judea: Noreno relata algunos capítulos en primera persona una vez cumplido el período que le ligaba al ejército imperial, y un narrador omnisciente ofrece una visión más cercana de todo lo que sucede en ese conflicto bélico. Sin duda alguna, tengo muy claro que leeré alguna novela más de este escritor cántabro.



Biografía:


Nació en Santander en 1975. Es licenciado en derecho por la Universidad de Canterbury, Inglaterra, país donde ha vivido, estudiado y trabajado desde los catorce años. Después de haber viajado a Taiwan, donde fue profesor de inglés y castellano, decidió volver a su tierra natal para establecerse definitivamente.
Es autor de seis novelas, todas ellas publicadas en Pàmies: Okela (2011), El águila y la Lambda(2012), Peña Amaya (2014), Rebeldes (2015), que le valió el premio Hislibris a Mejor Autor Español de Novela Histórica, Godos (2017) y Al servicio del Imperio (2018).



Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de la editorial. Imagen ruinas de Julióbriga, tomada de la web abcViajes. Imagen Destrucción Templo de Jerusalén, tomada de la web de National Geographic. Fotografía del autor, tomada de su web. 

martes, 2 de julio de 2019

Julio: Mes de la novela fantástica y de humor.














Comenzamos el mes de julio y Laky, la administradora del blog Libros que hay que leer, nos invita a participar en un nuevo mes temático: en esta ocasión está dedicado a la novela fantástica y de humor. 

Como todos los meses temáticos que organiza Laky, y que entre ellos conforman el Reto Genérico, se trata de leer y reseñar del 1 al 31 de julio uno o varios libros encuadrados en uno de los dos géneros, o de ambos, que conforman este mes temático.  Se publicará una entrada individual en el blog, pasándole el enlace de la misma a la organizadora de este evento literario. 


En mi caso, participo con la novela de humor de Teresa Hernández, Crónica Ministerial

"La vida de Ángela resulta de lo más convencional. Es madre de dos hijos, una adolescente y un pequeño, esposa de un fiscal y funcionaria del ministerio de hacienda. En el trabajo pasa el tiempo tramitando expedientes de compras y lidiando con compañeros peculiares que casi siempre resultan molestos. El ministerio es un lugar aburrido y casposo a menos que se vea a través de un cristal especial, por eso ella prefiere ponerse unas gafas que convierten lo que es gris en azul turquesa. Crónica ministerial virada en turquesa es un relato que muestra la cara más divertida de la vida cotidiana."  (252 pág., tapa blanda). 

viernes, 28 de junio de 2019

2222, de P. L. Salvador.






















Datos técnicos:


Título: 2222
Autor: P. L. Salvador
Editorial: Pez de plata
1ª edición: octubre/2017
Encuadernación: rústica con solapas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-946962-2-0

Nº pág.: 104


Sinopsis:



Imagínate en el año 2222. Imagina un planeta superpoblado donde convivimos con robots, aeronaves personales y androides de todo tipo. Como somos demasiados, los elementos deletéreos lo tienen fácil. Lo que antes mataba a seis personas, ahora mata a seis mil. Imagina cuánto paro habrá. Cuánta insatisfacción. Imagina hambrunas, hacinamiento, epidemias, catástrofes naturales... ¿Todavía crees en la humanidad? Piénsalo.
Ahora imagina una casa de campo y un grupo de personas que quieren vivir al margen de la sociedad. Imagina que eres una de esas personas. Visualízate. Si ya te ves dentro de esta historia, responde a la pregunta que la inicia: «Imagina un mundo mejor. ¿Qué añadirías? ¿Qué quitarías? Piénsalo bien».


Opinión Personal:


Quienes tienen a bien visitar este blog comprobarán que son muy poco habituales mis lecturas relacionadas con la ciencia-ficción, salvo autores clásicos como Julio Verne, H. G. Wells o Ray Bradbury y su inolvidable Farenheit 451. Las novelas que se publican hoy día encuadradas en este género literario no me atraen, sobre todo por cómo las enfocan los autores; aunque la única excepción que hago es Guy Saville (El Reich africano, Madagascar, …). Sin embargo, me llamó mucho la atención la reseña que publicó Laky en su blog Libros que hay que leer, sobre la novela P.L. Salvador, 2222, por lo que me dije que era una oportunidad que no podía desaprovechar para salir de mi zona de confort y acercarme a un género literario que apenas frecuento, salvo las excepciones comentadas al principio de este párrafo.

2222 es una novela muy corta -104 páginas-, por lo que, como digo en estos casos, tengo que andar con pies de plomo a la hora de reflejar las impresiones que me causaron su lectura. Espero no destripar la atractiva trama que construyó P. L. Salvador, para que otros lectores se interesen por lo que cuenta en esta distopía. Sin duda alguna, es una lectura que merece la pena afrontar, porque no deja indiferente a quienes deciden darle una oportunidad, ya que invita a reflexionar ante la deriva que toma la habitabilidad de un planeta del que no aprovechamos de forma racional los recursos que nos ofrece, para que los adaptemos a nuestras necesidades, y el futuro que le espera a la humanidad al tener que convivir con un mundo robotizado, en el que el mercado laboral era cada vez más difícil.

Lo primero que atrae al lector de la novela que hoy reseño es su estructura, pero sobre todo diría que llama la atención el estilo narrativo de P. L. Salvador. Y es que el escritor valenciano tiene un estilo muy particular, pero que le permite abarcar en tan pocas páginas las cuestiones que la sinopsis plantea al lector, de tal forma que consigue atraer su atención a lo largo de todo el desarrollo de la trama. En la novela se suceden una serie de episodios que nos invitan a preguntar qué les espera a los personajes una vez que se ponga en marcha el programa implantado para establecer un nuevo orden mundial.

2222 tiene un formato epistolar,  en el que los cuatro narradores que se ceden el testigo sienten la necesidad de contar todo lo que sucedió desde el momento en el que conocen la puesta en marcha del que se conoce como Programa Zeta. De esta forma el lector es informado de las diversas perspectivas de los efectos de dicho programa, porque cada uno de ellos refleja en sus apuntes lo que vivieron en primera persona. A través de estos diarios el lector puede hacerse una idea de cómo todo lo que sucedió desde el momento en el que el Coronel (Nat) da a conocer la existencia de ese programa, y las posteriores consecuencias que se derivan de su puesta en marcha, así como los giros que tienen lugar una vez que los personajes tienen conocimiento de los resultados del mismo. Esos giros incrementan el interés del lector por conocer las consecuencias que se derivan desde el momento en el que nuevo orden ha sido instaurado, ya que los personajes se llevarán sorpresas que les incitan a actuar en función de la información que les llega.

2222 es una trama coral en la que nos encontramos con unos personajes bien perfilados, pese a la muy corta extensión de la novela. El lector los conocerá a lo largo de los 50 cortos capítulos en los que está estructurada, agrupados en los cinco diarios ya mencionados. La editorial ofrece una la relación de personajes antes de comenzar el cuerpo de la novela, en la que ya conocemos algunos de sus rasgos. Nos familiarizaremos con los personajes que tienen mayor peso en la trama a medida que se suceden los episodios: Zalt, el dueño de la granja en la que se presenta el Coronel Nat quien informa, a él y a quienes se van a incorporando como miembros de esa nueva comunidad, sobre el nuevo orden mundial que se quiere establecer, ante la superpoblación mundial que está minando los recursos que el planeta ofrece a la humanidad. Kest es una genoide que ofrece al lector una idea del poder que puede tener la robótica en el futuro. La doctora Rut, que formará un llamativo triángulo con Zalt y Kest, tiene también un papel destacado en esa nueva comunidad que se está formando, similar a otras a las que dará lugar el nuevo orden establecido una vez que se haga realidad la aplicación del Programa Zeta. El propio autor, que se menciona como tataradeudo, y el grupo Prolýmbux del que es guitarrista, también tienen su papel en la novela, porque el lector se encontrará con alguna de sus canciones, y con algún relato que escribió que se conservan en la biblioteca de la granja.

P.L. Salvador ofrece al lector una novela que no deja le indiferente ante los problemas que plantea como consecuencia de la superpoblación del planeta, y los riesgos que supone para la población el avance tecnológico, a través del papel que tiene la robótica y de las nuevas tecnologías que se utilizan tanto como herramientas de escritura, como para otras facetas de la vida diaria. Aunque también, y pese al inesperado desenlace que supone la instauración del nuevo orden mundial, da lugar a la esperanza para que el ser humano actúe de una forma más racional. Todo esto está reflejado, como ya comenté, a través de un estilo muy personal del autor, pero a la vez efectivo, porque va directamente al grano. El escritor valenciano utiliza un lenguaje sencillo, pero en el que nos encontramos también con tecnicismos que hacen referencia a los avances que presenta la tecnología y la ciencia en el año en el que se desarrolla la trama. Ese estilo tan particular de P. L. Salvador hace que sea muy directo, y nos encontremos con frases cortas, casi telegráficas, pero con las que logra transmitir al lector el mensaje que envía a través de los cinco diarios que la conforman, en los que la metaliterara está muy presente. 



Biografía:



P.L. Salvador (Valencia, 1959) es el pseudónimo de Salvador Pérez López. De naturaleza y posición autodidacta, lleva cincuenta años estudiando por su cuenta y ha publicado Donde la brisa te habla, El séptimo sentido, Nadando contracorriente, Egregios (Premio I Certamen Literario Imprimátur), De lobos (divergentes)en coautoría con Mercedes de Miguel González, Nueve semanas (Pez de Plata, 2016) y 2222 (Pez de Plata, 2017). Con el relato ¿No es un día seductor? ganó el Concurso de Relato Breve Ciudad de Arnedo 2010.
Es el guitarrista del grupo musical Prolýmbux, con el cual ha grabado tres álbumes. En la actualidad se gana la vida creando joyas, reparándolas, pero en el pasado trabajó de casi todo. Su musa se llama Marleen.




Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de la editorial. Imagen del autor, tomada de la web Lecturalia. 





miércoles, 26 de junio de 2019

Carne de Carnaval, de David Monthiel.























Título: Carne de Carnaval
Autor: David Monthiel
Editorial: El Paseo
1ª edición: enero/2017
Encuadernación: rústica con solapas
Idioma: español
ISBN: 978-84-045887-4-9
Nº pág.: 288



Sinopsis:

Rafael Bechiarelli, un gaditano buscavidas, recibe un encargo que le sacará de apuros para el próximo Carnaval, pero que intuye que está cargado de mierda. El aparente suicidio de un talentoso guitarrista integrante de una comparsa le mete de lleno en el mundillo carnavalero, repleto de personajes, intrigas, polémicas, dinero y mafia. Bechiarelli sabe que será difícil llegar a saber la verdad en medio del ambiente cargado y variopinto de la fiesta, única tabla de salvación -o de perdición- de la ciudad.
Esta novela de intriga de David Montiel presenta un retrato ambiental del Carnaval de Cádiz. Pocas veces se ha contado con tanta fidelidad y rigor esta fiesta única: las citas gastronómicas, del Concurso ficial, del carnaval callejero, los tablaos, el barrio de la Viña, las letras y la música, los autores y los intérpretes, las ninfas y las coristas...Un contexto inédito para algunos, muy conocido para otros, y en todo caso, con todos los elementos para crear una gran historia.


Opinión Personal:


Cádiz se está poniendo de moda en la literatura española, y sobre todo en novela negra. Cuando vi la atractiva portada y leí la reseña de Carne de Carnaval, de David Monthiel en el blog de Margari, me dije que tenía una gran oportunidad para vivir en primera fila uno de los carnavales más conocidos de nuestro país, como es el que se celebra en la Tacita de Plata, con el gran reclamo que supone el concurso que tiene como escenario el Gran Teatro Falla. Sin duda alguna, David Monthiel me hizo disfrutar página tras página con todo lo que se cuece en ese ritual tan sagrado para los gaditanos, en el que rinden tributo a lo grande a don Carnal, sin olvidar el no menos atractivo que supone para los gaditanos el llamado Carnaval Chiquito.
(Puerta de Tierra-Cádiz)
Uno de los grandes alicientes de Carne de Carnaval es su protagonista, Rafael Bechiarelli: un detective de 41 años, a quien la sinopsis de esta novela lo presenta como un buscavidas, y que él mismo se define como de low cost, y también disfruta fumando un macafly. El lector podrá comprobar a lo largo de los capítulos que es un detective atípico, y que el salario que cobra por los servicios prestados es en especies, o bien por saldar deudas del pasado, o también percibe algunas cantidades que le sirven para ir tirando, y así poder disfrutar de una fiesta que lleva muy adentro. David Monthiel tiene en Bechiarelli un personaje que, sin duda alguna, le va a dar grandes alegrías, porque su forma de actuar invita al lector a que empatice con él desde las primeras páginas. Y es que no es para menos, porque e personaje que le da mucho juego a la novela, en la que protagoniza situaciones atractivas, en las que incluso levanta alguna sonrisa, bien la forma en que resuelve las situaciones comprometidas en las que se ve envuelto; bien por los diálogos chispeantes que mantiene en conversaciones que no tienen desperdicio y que en más de una ocasión me preguntaba cómo les pondría fin, porque algunos se podrían catalogar como absurdos, como el que tiene lugar en el capítulo titulado Esperando a Godot. Pero Bechiarelli también actúa como una mosca cojonera a la hora de sacarle información a quien cree que guarda alguna relación con la muerte del joven punteao, cuyo cadáver es encontrado en la playa de La Caleta, porque cada vez está más convencido de que hay intereses oscuros que tienen algo que ver con este suceso luctuoso. A lo largo de los capítulos, Bechiarelli amargará la jornada a quienes toman parte activa en el concurso que se celebra en el teatro Falla, lo que provoca que se vea envuelto en situaciones tensas que atraen el interés del lector. En estos episodios, David Monthiel resalta los picos álgidos de la investigación a través de diálogos en los que saltan chispas o protagoniza escenas en las que el detective recibe alguna visita poco amigable, de la que no saldrá muy bien parado, lo que le da a entender que está muy cerca de resolver el caso que investiga.

Otra particularidad de Carne de Carnaval es su estructura. La novela sigue el esquema del concurso oficial de agrupaciones del Carnaval de Cádiz, en la modalidad de comparsas. Incluso con una relación final de peñas y bares para la conviá. La trama es lineal y es un narrador omnisciente quien relata todo lo que sucede en torno a la investigación de Rafael Bechiarelli sobre las causas reales que determinaron la muerte del que se tenía por el mejor punteaos del momento. Es una trama lineal que comienza el jueves, 25 de noviembre, y finaliza con el Carnaval Chiquito. Son 56 capítulos titulados de corta extensión que se leen con un ritmo fluido, sobre todo si en ellos domina el diálogo frente a la narración. El lector comprobará cómo el escritor gaditano incrementa la tensión narrativa coincidiendo con los días más álgidos del concurso, en los que tanto los participantes como los seguidores de las comparsas, turistas y aficionados en general están muy pendientes de saber quiénes serán los ganadores de las diferentes modalidades, y hacen sus cábalas y celebran los triunfos como si de de una competición futbolera se tratara.
(Plaza Fragela-Cádiz)
Carne de Carnaval es una novela negra con un claro sabor a clásico. A parte de las referencias literarias en las que se mencionan autores del género, el lector se encontrará con episodios propios de lo negrocriminal, y con una investigación detectivesca que sigue las pautas habituales de estas novelas. Pero, sobre todo, y como lo comenta David Monthiel tanto en la nota del autor como en los agradecimientos finales, es Manuel Vázquez Montalbán quien más se ve reflejado a lo largo de los capítulos, sobre todo en la figura de Rafael Bechiarelli, pues el escritor gaditano lo perfiló con rasgos propios que definen la narrativa del creador del mítico Pepe Carvalho. Y también nos encontramos a lo largo de la novela algún cameo del autor estilo Hitchcock.

Pero Carne de Carnaval no es solo una novela negra, porque sus páginas destilan elementos costumbristas, en los que el lector se familiariza con la idiosincrasia gaditana. David Monthiel aprovecha los episodios que se desarrollan en los diferentes puntos de la ciudad para dar a conocer las costumbres que tienen los gaditanos a la hora de celebrar uno de sus eventos más populares y conocidos. En este sentido, el lector ve reflejado el habla gaditana en los diálogos, lo que no quita que pierda el hilo de las conversaciones que mantienen los personajes porque seguro que le serán familiares muchos de los términos gaditanos que emplean, todos ellos resaltados en letra cursiva. A la par que Rafael Bechiarelli sigue sus investigaciones, el narrador muestra al lector los rincones carnavaleros más emblemáticos de Cádiz, sin olvidarse de las influencias fenicias que todavía perviven en la ciudad, que serán mencionadas por los personajes en algunos episodios.
(Playa de La Caleta-Cádiz)
Si Rafael Bechiarelli es el protagonista indiscutible de esta novela, David Monthiel le rodea de un universo de personajes secundarios estereotipados, quienes forman parte de ese mundillo que vive por y para el carnaval. Todos ellos son arquetipos y están construidos de tal forma que el lector los tomará por reales, porque parecen estar dotados de vida propia, y el lector conocerá a casi todos ellos por sus apodos. A través de todos ellos el narrador nos muestra el lado más oscuro del mundillo carnavalero, y refleja en los personajes que se mueven en torno a este evento lo peor que ofrece la condición humana. El lector comprobará cómo a lo largo de los capítulos estarán muy presentes las polémicas que se vierten en torno al concurso, lo que dará lugar a la sospecha de amaños en el jurado para nombrar a los diversos ganadores. En la novela se reflejan las rencillas que hay entre los miembros de las diferentes comparsas, y la mafia que mueve los hilos para aprovecharse de quienes viven en las zonas más humildes de la ciudad. Entre todos ellos informarán al detective y al lector de cómo era realmente el personaje cuyo cadáver fue encontrado en la playa de La Caleta, y unos y otros darán a entender al Bechiarelli que cualquiera de ellos puede estar implicado en la muerte del joven punteao.

Carne de Carnaval es una novela bien escrita, con claros elementos costumbristas, en la que el lector se empapa de todo lo que supone el Carnaval de Cádiz para los gaditanos. A través de los 56 capítulos en los que está estructurada esta novela en la que David Monthiel nos presenta a este peculiar detective, el lector disfrutará de una lectura entretenida, en la que también está muy presente la crítica social. No me olvido del carácter mediático del carnaval y su influencia en el espíritu de este evento, pero es mejor que sea el lector quien conozca todos los entresijos que se mueven en torno al Carnaval de Cádiz, y el peculiar personaje que es el detective Rafael Bechiarelli, que atrapará al lector desde las primeras páginas de esta novela, como ya comenté en esta reseña.




Biografía:


David Monthiel (1976). Ha publicado el libro de relatos Yuri Gagarin que estás en los cielos (Diputación de Cádiz, 2011) y los poemarios Apuntes para una teoría del valor (Olifante, 2014), Libro de la servidumbre (Germania, 2011), Apuntes de la servidumbre (Cuadernos Caudales de poesía, 2009), Las cenizas de salvochea (Baile del sol, 2008), aforos completos y otros mínimos aforismos (Ediciones del 4 de agosto, 2007), Renta básica del olvido (Ayuntamiento de Lepe, 2004). Mantiene un blog y colaboraciones en publicaciones impresas y digitales de la ciudad. El Paseo ha publicado sus dos novelas hasta ahora, Carne de Carnaval (2017) y Las niñas de Cádiz (2018).

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de la editorial. Imagen de la Puerta de Tierra, tomada de la web de TripAdvisor. Imagen de Plaza Flagela, tomada de la web Me encanta Cádiz. Imagen de la playa de La Caleta, de la web de Traveler. Fotografía de David Monthiel, tomada de la web de la Agencia EFE. 














viernes, 21 de junio de 2019

Las hermanas Bunner, de Edith Wharton.
























Datos técnicos:


Título: Las hermanas Bunner.
Título original: Bunner Sisters-
Autora: Edith Wharton.
Tradutor: José Luis López Muñoz.
Editorial: Alianza Editorial.
1ª edición: Marzo/2016.
Idioma: Español.
Encuadernación: Tapa blanda.
ISBN: 978-84-9104-326-3.
Nº pág.: 140.



Sinopsis:


El presente volumen recoge dos de las novelas breves más conseguidas y alabadas de Edith Wharton. Ambas tienen en común el amor, la fuerza que le oponen las convenciones morales y los caprichos de la vida que a menudo deparan inesperados giros a la existencia. "Ethan Frome" se urde en torno a la relación amorosa del protagonista con Mattie, la prima de su mujer enferma, y la pugna entre el deseo y el deber. En "Las hermanas Bunner", pareja de solteronas que regentan una humilde mercería en Nueva York, es la irrupción de una posibilidad ya descartada el detonante del drama.



Opinión Personal:



Es un placer disfrutar de la narrativa de quien es considerada como una de las más grandes escritoras estadounidenses: Edith Wharton. Quienes frecuentan lecturas de autores clásicos tienen en esta autora neoyorkina títulos que deleitarán sus ratos de ocio, contados con tal maestría y naturalidad que hacen al lector partícipe de todo lo que sucede a lo largo de cada uno de los capítulos que los conforman. Y es que cada vez que leo una de sus novelas tengo la impresión de que todo lo que se desarrolla en las historias escritas por una pluma tan brillante es presenciado por mi como si fuese un personaje más, porque el narrador de turno me relata los episodios de tal forma que consigue que no pierda detalle de todo lo que sucede en torno a los personajes que toman parte en ellas.

Y esto que acabo de comentar me volvió a suceder con la novela corta que hoy reseño, Las hermanas Bunner. En esta ocasión, comparte volumen con otra título de Edith Wharton, Ethan Frome (reseña). Alianza Editorial entendió que tenían elementos comunes porque, como lo indican en la sinopsis: el amor, la fuerza que le oponen las convenciones morales y los caprichos de la vida que a menudo deparan inesperados giros a la existencia, están presentes en ambos títulos.

Al igual que sucede en la vida real, el lector comprueba en Las hermanas Bunner cómo el día a día de las protagonistas cambiar por un detalle que en ese momento puede parecer insignificante. Y es que ambas solteronas no se imaginaban el vuelco que daría su modesta existencia el día en el que Ann Eliza ofrece como regalo de cumpleaños a su hermana menor, Evelina, «uno de esos relojes redondos de níquel»(pág. 167). Ese regalo es el detonante de la serie de episodios que atraen la atención del lector, sobre todo desde que se presenta en la mercería que regentan las hermanas el dueño de la relojería en la que Ann Eliza había comprado el regalo para su hermana, el señor Ramy, en la mercería que tienen en una deprimente calle de Nueva York. Este personaje utiliza también los detalles para acercarse a las Bunner, lo que provocará que el lector sospeche cuales son sus intenciones, que se confirmarán en la segunda parte de esta novela corta. Y es que ese vuelco cambiará el estado civil de Evelina,  la menor de las hermanas, aunque también cambiará la vida de Ann Eliza, porque se van distanciado cada vez más la correspondencia que recibe de su hermana Evelina desde San Luis, en donde había fijado su residencia el matrimonio.


La ambientación es uno de los sellos de identidad de Edith Wharton, que ofrece al lector un magnífico retrato de la sociedad de la época en la que se desarrolla la trama. En esta ocasión, la escritora estadounidense refleja el modo de vida de unos personajes de condición social humilde, pero que muestran su conformidad con el modo de vida que llevan, en el que para ellos cualquier sencilla situación se convierte en un acontecimiento social, porque les sirve de excusa para relacionarse con sus vecinos. Ese retrato está aderezado con cuidadas pinceladas de todo lo que sucede en torno a las protagonistas y los personajes secundarios que las acompañan. De esta forma, el lector se puede hacer una clara idea de cómo son los escenarios por los que se mueven los personajes: desde la calle deprimente en la que viven las hermanas Bunner, hasta los paseos que dan por Central Park, o la visita que hacen a la señora Hochmüller, amiga del relojero, que vivía en Hoboken.
(Hoboken-Estados Unidos)
De nuevo Edith Wharton construye una historia en la que las escenas que la conforman son compartidas por un reducido número de personajes. Son personajes con los que nos familiarizaremos tanto con su aspecto físico como por la gran carga psicológica que tienen, por lo que nos da la sensación de que cobran vida propia. En este sentido, el lector conocerá en mayor profundidad a Ann Eliza Bunner, porque las reflexiones estarán presentes en este personaje, desde el momento en el que Herman Ramy aparece en la vida de las dos hermanas. A Herman Ramy lo conoceremos primero de forma directa y después como personaje pasivo, tras la información que vamos recibiendo desde que se muda con su esposa a San Luis. Junto a estos tres personajes conoceremos también a la señorita Mellins, que tiene una mercería en la segunda planta de este modesto edificio, el matrimonio Hawkins o la peculiar señora Hochmüller.

Las hermanas Bunner es una novela en la que la intriga está muy presente, aunque también los secretos atraerán el interés del lector, sobre todo por el papel que desempeña el relojero Herman Ramy, un personaje del que conoceremos su pasado desde que el matrimonio fija su residencia en San Luis, porque Ramy afirmaba que le habían ofrecido un trabajo bien remunerado. El lector se encuentra con una historia en la que los sentimientos están muy presentes, porque las hermanas Bunner estaban muy unidas, ya que su vida se reducía a la modesta mercería que regentaban, en cuya trastienda vivían. Unos sentimientos que se convierten también en preocupación, porque Ann Eliza comprueba cómo se va distanciando su relación con Evelina, hasta el punto de que decide investigar qué es lo que la está alejando de su hermana. El lector asistirá a una investigación que lo mantendrá en vilo hasta el desenlace de la trama. Al igual que en La solterona (reseña) y Ethan Frome, Edith Wharton resuelve el desenlace de forma magistral, cargado de un dramatismo que volverá a marcar la vida de la mayor de las hermanas Bunner. El estilo elegante de la escritora neoyorkina imanta al lector, que disfruta de la trama con un ritmo de lectura pausado.




Biografía:


Edith Wharton (1862-1937) nació en Nueva York, en el seno de una familia adinerada y distinguida. Su condición social y su mente inquieta y despierta le permitieron llevar una existencia rica y activa. Su penetrante sensibilidad social y psicológica y su habilidad para construir historias hacen que sea considerada una de las más grandes escritoras estadounidenses.





Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de Alianza Editorial. Imagen reloj níquel tomada de la web del Museo Internacional de Alta Relojería de bolsillo. Imagen de Hobocken tomada de Wikipedia. Imagen de Edith Wharton tomada de la web  de Culturalmas.