viernes, 11 de febrero de 2022

Las horas rebeldes, de Éric Marchal.

 











Datos técnicos:



Título: Las horas rebeldes.

Título original: Les heures indociles

Autor: Éric Marchal.

Traductora: Teresa Clavel.

1ª edición: Octubre/2021.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-253-6009-1.

Idioma: Español.

Nº pág.: 672.



Sinopsis:



Una vibrante novela, ambientada en la Inglaterra tradicional de principios del siglo XX, que rinde tributo a quienes se rebelaron por sus ideales y, en especial, a aquellas pioneras que lucharon por los derechos de las mujeres.

Londres, 1908. A pesar de la tirantez que se respira bajo el reinado de Eduardo VI, en las calles londinenses late el germen de la revolución. Mientras el viejo mundo se aferra a sus costumbres, una joven y valiente sufragista, un atractivo médico mestizo y un excéntrico aristócrata se dejan la piel para defender sus ideales de igualdad entre hombres y mujeres, entre ricos y pobres. En su arriesgado camino hacia una sociedad más justa, se enfrentarán a dos enemigos en apariencia imbatibles: el poder establecido y un misterioso personaje apodado El Apóstol.

Una novela de aventuras de un trío de rebeldes que luchan frente al poder establecido y que tienen como causa el feminismo y la justicia social.




Opinión Personal:




Quienes disfrutan con la novela histórica tienen en Las horas rebeldes (Grijalbo, 2021) una trama que les mantendrá muy entretenidos a lo largo de los 120 capítulos en los que se estructura, agrupados en 19 partes. Quienes disfrutan de los clásicos tienen, sin duda alguna, una historia que rezuma su influencia en cada una de las 672 páginas que la conforman, porque el lector se encontrará con una historia, como adelanta la sinopsis, que se desarrolla durante la llamada época eduardiana. Quienes disfrutan de la metaliteratura se encontrarán a lo largo de los capítulos con referencias literarias, bien de forma implícita o explícita, como la presencia en algunos capítulos de quienes constituyen el llamado Círculo de Bloomsbury, la presencia en determinados episodios de sir Arthur Conan Doyle, alusiones a la figura de Jack el Destripador o a la escritora y feminista francesa Olimpe de Gouges de quien, en mi modesta opinión, Éric Marchal (Metz, Francia, 1963) toma rasgos para crear el personaje ficticio de Olimpe Lovell, y al mismo tiempo se hace referencia en algún episodio a este personaje histórico francés. A medida que se suceden los capítulos, indican que las fechas en las que se desarrolla la trama, 30 de junio de 2008 y el 7 de mayo de 2010, fueron elegidas a conciencia por el escritor francés para ubicar unos episodios que se suceden sin apenas dar tregua al lector, y no le dejan indiferente por lo que significan en la reciente historia de Inglaterra y, por extensión, del Reino Unido.

(Hospital St. Bartholomew-Londres)
Tengo que reconocer que en un principio no tenía muy claro el rumbo que iba a tomar lo que me contaba el narrador omnisciente desde las primeras páginas. Unas primeras páginas en las que me encontré con dos historias que transcurren paralelas a lo largo de los capítulos y, que tal y como se desarrollaba los episodios que contenían, tenía muy claro que ambas líneas argumentales confluirían en algún momento dado, como así fue. El escritor francés planifica y desarrolla dos historias absorbentes y muy entretenidas, porque apenas decae el ritmo de la narración a lo largo de los capítulos que las conforman. Sin duda alguna, se percibe que tiene muy claro cómo atraer en todo momento la atención del lector, porque le invita a que se pregunte qué más vicisitudes les pueden acompañar a los personajes que cobran un mayor protagonismo en una historia con cuya lectura disfruté muchísimo. Pese a que la novela es un tocho de 672 páginas, el autor se encarga de mantenerle muy pendiente de todo lo que sucede en las dos subtramas, entreteniéndolo en cada una de ellas con una gran variedad de episodios muy atractivos, en los que la intriga y el misterio están muy presentes, sin olvidarme de la sucesión de aventuras que viven los personajes, sobre todo en la que podría definirse como segunda parte, porque en la primera hay un claro predominio de hechos históricos, aunque también están presentes en el segundo tramo, pero no con la frecuencia inicial. En mi modesta opinión, también hay escenas propias de novela negra, que sobre todo se desarrollan en el East End, y el romance también está muy presente, con la intriga que se instala en las dos parejas en las que se forman un lazo sentimental, ya que me preguntaba si esta relación tendría el final deseado en una de ellas o en ambas, por cómo evoluciona el vínculo que las une, en función del devenir de los episodios en los que toman parte.

Si en la sinopsis de Las horas rebeldes se menciona a una joven y valiente sufragista, un atractivo médico mestizo y un excéntrico aristócrata se dejan la piel para defender sus ideales de igualdad entre hombres y mujeres, entre ricos y pobres, el lector se encontrará en los primeros capítulos con dos de ellos, Olimpe Lovell y Thomas Belamy, quienes toman parte en episodios que atrajeron mi atención, porque son un indicativo del papel que ambos van a desempeñar a medida que se desarrolla la trama. Sin embargo, al excéntrico aristócrata, Horace de Vere Cole no me lo encontré hasta unos capítulos más adelante, en compañía de los miembros de lo que hoy día se conoce como el Círculo de Bloomsbury, entre cuyos componentes figuraba Virginia Stephen —quien contraería matrimonio con Leonard Woolf, y se le considera como una de las escritoras más destacadas del vanguardismo anglosajón—. A través de estos tres personajes, el lector estará muy pendiente, no sólo por las vicisitudes que les acompañan, sino también por el misterio que encierra la personalidad de los dos primeros porque, en determinados episodios, deduje que ocultaban oscuros hechos de un pasado que podría acarrearles problemas, lo que me hizo estar muy pendiente de su presencia en los capítulos que toman parte. En este sentido, tal y como se sucedían alguno de los capítulos a los que me acabo de referir, temía que se vieran obligados a desvelar los secretos que podían comprometerles, o bien que otros personajes pudieran darlos a conocer, en función a los intereses que les movieran a hacerlo.

(HMS Dreadnought)
Éric Marchal planifica y desarrolla una trama en la que la historia tiene mucho peso pero, como ya comenté en el segundo párrafo de esta reseña, la aventura también va a estar muy presente, sobre todo desde que se hace más evidente el protagonismo de Horace de Vere Cole y las bromas que organiza y lleva a cabo, sin importarle el organismo, institución o personas contra las que van dirigidas. No me olvido del papel que el romance tiene en esta novela, ni la intriga en la que se ven envueltos estos tres personajes, sobre todo desde que entra en escena un misterioso personaje apodado El Apóstol. Un personaje que incrementará todavía más el interés del lector por las intervenciones que tiene en una serie de episodios, aunque también me pregunté en varias ocasiones si actuaba por cuenta propia o seguía órdenes de alguien que se escondía en el anonimato, por lo que me dije en varias fases del desarrollo de la trama había rasgos propios de lo whodunit. Estos rasgos se perciben tanto en lo que se refiere al papel que desempeña este misterioso personaje, como a la personalidad real de la sufraguista Olimpe Lovell y el doctor Thomas Belamy. Las preguntas que me hacía en torno al personaje apodado El Apóstol no la tendría resuelta hasta el desenlace, en el que el autor ata con maestría los cabos sueltos que estaban desanudados a lo largo de los capítulos.

Sin duda alguna, uno de los grandes atractivos de Las horas rebeldes es la ambientación espacio-temporal. Una ambientación cuidada con celo por el autor, porque tal y como describe los espacios por los que transitan los personajes, provocaron en todo momento el efecto de sentirme un personaje más de la novela. Desde mi atalaya particular disfruté de una visión nítida del Londres eduardiano, efecto producido por la exhaustiva labor de documentación que realizó Éric Marchal, que se relaciona en las últimas páginas de esta novela, con las consiguientes aclaraciones que realiza el autor en las notas que ofrece antes de la relación de referencias bibliográficas, para que los episodios y personajes reales que se describen a lo largo de los capítulos se ajustaran a la época en la que se desarrolla la trama. Una capital cosmopolita descrita con detalle, aunque sin ofrecer descripciones innecesarias que distraigan la atención del lector, con las que el autor invita a imaginarse cómo era la capital británica a principios del siglo XX. Un Londres eduardiano en el que se percibe los adelantos que empiezan a ser familiares para la población en general, así como el paso a la retaguardia de todo lo relacionado con la época victoriana, cuando no al olvido, al no considerase apropiadas para el nuevo siglo. Un Londres muy diverso, porque a lo largo de los capítulos se refleja el día a día de las diferentes capas de la sociedad londinense, y en el que por momentos me recordó a la ciudad descrita por Dickens, e incluso diría que de Víctor Hugo, porque no tardé en relacionar determinadas escenas con algunas situaciones que viven algunos personajes en Los miserables, si bien prefiero que sea quien se interese por esta novela que reseño y sin duda alguna recomiendo, el que afirme que está conforme con mis apreciaciones en los episodios que acabo de mencionar.

(Flower & Dean Street East End-Londres)
A lo largo de los capítulos, el escritor francés perfila unos personajes muy atractivos, creados con mucha fuerza, por lo que parecen cobrar vida propia. Si bien el peso de la trama es llevado por los tres que ya mencioné en el tercer párrafo de esta reseña, en mi modesta opinión entiendo que hay un buen ramillete de secundarios que realizan una labor con la que complementan el papel que desempeñan Olimpe Lovell, Thomas Belamy y Horace de Vere Cole, sin olvidarme de los que pueden denominarse figurantes, por la escasa presencia y peso que tienen a lo largo de los capítulos. Al igual que el celo con el que Éric Marchal describe el Londres eduardiano, otro tanto puede decirse sobre los personajes que transitan por las páginas de Las horas rebeldes, de tal forma que interrelaciona con naturalidad los que son ficticios con los históricos. Estoy seguro de que a los lectores les gustará que Londres sea un personaje más, como se dice en estos casos, porque en todo momento tuve la sensación de que tenía ante mi un plano de la capital británica en el que la voz narrativa me ubicaba en los diferentes espacios por los que deambulan los personajes. Pero si Londres es un personaje en sí, otro tanto puede decirse de determinados edificios o zonas de la capital británica, por el papel trascendental que desempeñan en la trama, como el hospital San Bartholomew o el East End, que guarda una especial relación con uno de los tres protagonistas que se mencionan en la sinopsis.

Las horas rebeldes es una novela histórica que, pese a ser un tocho de 672 páginas, tiene un ritmo de lectura que me resultó muy fluido en su conjunto, porque apenas decae en todo el desarrollo de la trama, ayudado por una exquisita labor de traducción de Teresa Clavel. Me atrevería a decir que hay un claro equilibrio entre la narración y los diálogos, y que estos me resultaron muy dinámicos e interesantes, sobre todo si se intercambia información en las conversaciones que mantienen los personajes, resaltan la tensión narrativa que se vive en algunas fases de la trama o sirven para familiarizarse mejor con los personajes, ante las reacciones que muestran en determinadas conversaciones, sobre todo si les afectan de una forma muy directa. Éric Marchal ofrece información interesante en relación con la labor de las sufragistas para solicitar el derecho de la mujer al voto, sobre todo en lo que se refiere a la actuación policial en las manifestaciones o actos que convocan las dirigentes de la WSPU, y las duras consecuencias que tienen para algunas de ellas las medidas tomadas por las autoridades. Otro tanto sucede con la labor llevada a cabo en el Hospital San Bartolomew en Londres, sobre todo en lo que se refiere al departamento de urgencias. No me olvido de la serie de bromas que encabeza Horace de Vere Cole, si bien dada la excentrididad de este personaje, el lector se preguntará por el desenlace que tienen, sobre todo tras una minuciosa preparación. Tampoco me olvido de los dos romances que se fraguan a lo largo de los capítulos, ante las preguntas que me hacía por el desenlace que les espera a las dos parejas en las que se fragua la relación sentimental, derivadas de la sucesión de episodios que viven los personajes que las conforman y que pueden afectar al vínculo que los une. Sin duda alguna, es una lectura muy recomendable, teniendo en cuenta las razones que expongo en el primer párrafo de la novela, aunque también tengo que reconocer que el escritor francés supo atraer mi atención desde las primeras líneas con un interés creciente a medida que se suceden los capítulos, hasta desembocar en un desenlace que es un magnífico colofón para una novela absorbente y muy entretenida.



Biografía:



Éric Marchal nació en Metz en 1963. Diplomado en Farmacia, es un apasionado de la novela histórica.

El sol bajo la seda (Grijalbo, 2014) consiguió el favor unánime de libreros, lectores y crítica especializada, se mantuvo durante meses en la lista de los libros más vendidos en Francia y disfrutó de una excelente acogida en España. Con Allí donde se construyen los sueños (Grijalbo, 2018) y Las horas rebeldes (Grijalbo, 2021), Éric Marichal se confirma como todo un referente entre los autores de novela histórica.


Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de Éric Marchal, tomadas de la web de Pengüin Libros. Imagen del Hospital San Bartholomew de Londres tomada de la web Wikimedia Commons. Imagen del HMS Dreadnought tomada de la web Gosport Heritage Open Days. Imagen de Flower & Dean Street East End tomada de la web Jack The Ripper Tour. 

































lunes, 7 de febrero de 2022

Lectura de la semana 6/2022: El valor de la herida, de Manuel Sosa.

 









Comenzamos la segunda semana del mes de febrero. En lo que a lecturas se refiere, me faltan 150 páginas para terminar Las horas rebeldes, de Éric Marchal, novela que me está gustando mucho. Después le toca el turno a El valor de la herida, de Manuel Sosa.



Sinopsis: 


Depurada por haber estudiado en el extranjero, Josefina Alburquerque trabaja escondida en la finca familiar de Los Cuarterones, hasta que don Leopoldo Rejón, burócrata del Régimen, llama a su puerta exigiendo estos terrenos para la construcción de una presa. Este hecho descerraja los recuerdos de Josefina y los conflictos de su familia, cerrados en falso por la guerra: un hermano santo perdido en Rusia, un amante en el exilio, un sobrino que ella se niega a reconocer...Su dependencia ante todos ellos y la crudeza de sus decisiones, en un tiempo que despreciaba el valor de las muejres, recorren cuatro generaciones de los Alburquerque, casi un siglo de la historia de España, marcada por la violencia y el desengaño, pero también por la esperanza (430 pág., tapa blanda con solapas). 






jueves, 3 de febrero de 2022

Libros leídos y reseñados en...enero/2022.

 






Toca hacer balance de lecturas del primer mes de este año, porque casi sin darnos cuenta allá que se nos fue el mes de enero. En este mes fueron un total de 4 los libros leídos y reseñados

 

 

Los leídos: 


                               



 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Los reseñados:

 

-El asesino de reinas, de Javier Sagastiberri

-Lo que te persigue, de Óscar Montoya.

-La traductora, de José Gil Romero y Goretti Irisarri.

-La revelación, de Trinidad Fuentes

 

 

Avance retos literarios: 

 

-Reto VI edición Nos gustan los clásicos: (0/8). Sin comenzar. 

-Reto 25 españoles (2022):  (4/25) (16%) (+4).

-Reto Leemos España provincia a provincia:  Inicio viaje literario por Guipúzcoa y Pontevedra.

-Reto Autores de la A a la Z:  (3/24) (16%) (+3).

-Reto Serendipia recomienda: (0/3).  Sin comenzar.

 

 


martes, 1 de febrero de 2022

Lectura de la semana 5/2022: Las horas rebeldes, de Éric Marchal.








Comenzamos la primera semana del mes de marzo. Ayer empecé la lectura de Las horas rebeldes, de Eric Marchal.

 

Sinopsis: 

 

 

Londres, 1908. A pesar de la tirantez que se respira bajo el reinado de Eduardo VI, en las calles londinenses late el germen de la revolución. Mientras el viejo mundo se aferra a sus costumbres, una joven y valiente sufragista, un atractivo médico mestizo y un excéntrico aristócrata se dejan la piel para defender sus ideales de igualdad entre hombres y mujeres, entre ricos y pobres. En su arriesgado camino hacia una sociedad más justa, se enfrentarán a dos enemigos en apariencia imbatibles: el poder establecido y un misterioso personaje apodado El Apóstol (672 pág., tapa blanda con solapas). 

 

Una novela de aventuras de un trío de rebeldes que luchan frente al poder establecido y que tienen como causa el feminismo y la justicia social.

Reseñas:
«Un descubrimiento absoluto.»
Le Point

«Éric Marchal es el Ken Follett francés.»
Le Figaro

 

lunes, 31 de enero de 2022

La revelación, de Trinidad Fuentes.

 








 

Datos técnicos:



Título: La revelación.

Autora: Trinidad Fuentes.

Editorial: Samarcanda.

1ª edición: Marzo/2021.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-18720018.

Idioma: Español.

Nº pág.: 268.



Sinopsis:



Minerva Nàcher, investigadora privada, famosa por resolver delitos graves gracias a su enigmático don, accede a colaborar con la policía para esclarecer el asesinato de un violador reincidente. Paralelamente, Minerva investiga el paradero de Carlota Pinel, una misteriosa mujer vinculada al pasado de Cristóbal Figueroa, el hombre que la acogió como a una hija tras la trágica muerte de sus padres. Minerva y Carlota se verán envueltas en una serie de sucesos, misterios e incógnitas cuya resolución afectará ineludiblemente a sus vidas y a sus seres queridos, entrando en un laberinto tan imprevisible como adictivo para el lector.

Adéntrate en una historia completamente absorbente, desarrollada en dos épocas distintas y digna de los grandes genios del suspense y el misterio. Los giros más insospechados, las intrigas y los secretos mejor guardados en una obra llena de ritmo, con personaje ricos en matices y de cuyas páginas no te podrás despegar.



Opinión Personal:



La revelación, novela de Trinidad Fuentes (Barcelona, 1967) publica con la editorial Samarcanda me atrajo mucho por la sinopsis, porque me dije que tiene ingredientes que invitan a su lectura. A medida que se suceden los 35 capítulos más el epílogo en el que se estructura la trama, me confirman que afronto una historia muy entretenida, en la que la escritora barcelonesa dosifica la información a lo largo de su desarrollo. Una trama que se ramifica en dos historias que transcurren alternas, y que abarcan dos líneas temporales. El lector no tardará en deducir que se complementan, porque entre una y otra se aclaran los misterios e incógnitas que le intrigan.

En mi modesta opinión, entiendo que La revelación puede catalogarse como una novela detectivesca en la que, como ya comenté en el párrafo anterior, la intriga y el misterio están muy presentes, enriquecida con ingredientes propios de novela costumbrista, intimista y romántica. La autora juega a lo largo de los capítulos con estos ingredientes, porque todos ellos le ayudan a construir unos personajes muy fuertes, reales y cercanos. También los utiliza para resaltar su perfil psicológico, lo que encontré como un aliciente más que me invitaba a estar muy pendiente de su forma de ser y actuar pero, sobre todo, de sus reacciones ante determinados episodios, principalmente en los que suponen un gran vuelco en su futuro inmediato.

(Paseo de Gràcia-Barcelona)
Minerva Nàcher es una investigadora privada que es famosa por resolver delitos gracias a su enigmático don. Ayuda a la policía a investigar un caso en el que el inspector Pedrosa está encargado de resolver el asesinato de un violador reincidente. Al mismo tiempo, la investigadora se compromete a averiguar el paradero de Carlota Pinel, una misteriosa mujer vinculada al pasado de Cristóbal Figueroa, el hombre que la acogió como a un miembro más de la familia, tras la trágica muerte de sus padres, como adelanta la sinopsis. Es la protagonista quien dirige los pasos de la investigación que lleva a cabo el inspector de la Policía, lo que me recordó a los casos que investigan los protagonistas clásicos del género, quienes acuden a la policía para que continúen con el procedimiento legal establecido, una vez es detenido el sospechoso del crimen de turno. En un principio, me sorprendió la forma de actuar de la investigadora, diría que un tanto prepotente, por cómo dirige las investigaciones y el trato que mantiene con este personaje. Sin embargo, con el paso de los capítulos queda reflejado que el inspector Pedrosa está muy convencido de las facultades que tiene la investigadora privada, por lo que entiende que es ella quién sabe cómo utilizar los recursos necesarios para resolver el caso que investigan. El inspector interviene cuando hay que cumplir el procedimiento habitual, como lo podrá comprobar el lector en determinadas fases de la primera línea argumental. En este sentido, diría que la prepotencia que se percibe en un principio en Minerva Nàcher queda menguada con el paso de los capítulos, porque el narrador omnisciente descubre sus rasgos más personales, sobre todo en lo que se refiere a las relaciones que mantiene con los miembros de la mansión Figueroa, en la que residen, junto al ya mencionado Cristóbal Figueroa, su hijo Víctor, su esposa Patricia, de quien el lector estará muy pendiente, y Eva, hija del matrimonio.

La revelación es una novela de personajes, por lo que las localizaciones por las que transitan quedan muy difuminadas, o símplemente, sólo se les menciona, caso del pequeño pueblo de Albacete, que no se nombra, en el que pasan los primeros años de su vida Carlota y Cristóbal. Apenas se encuentran descripciones de Albacete, una vez que Carlota Pinel se ve obligada a contraer un matrimonio de conveniencia con el hijo de una familia pudiente de esta ciudad. Quizás abunden más las descripciones en la primera línea argumental, sobre todo en lo que se refiere a los espacios cerrados en los que trabajan o viven los personajes que transitan por ella, caso del despacho de Minerva Nàcher o la mansión de los Figueroa. En este sentido, entiendo que la autora le da una trascendental importancia a los episodios que se suceden en la primera línea argumental en relación con el asesinato de un violador reincidente, al igual que los episodios que viven Carlota y Cristóbal en ese pequeño pueblo, y las dolorosas vicisitudes que les obligan a separarse.

(Catedral de Albacete)
Me gustó mucho el enfoque que le dio la autora a la historia del romance que viven Carlota Pinel y Cistóbal Figueroa, relatada por ella en primera persona a modo de recuerdo, una vez que tiene lugar un episodio que le sorprende y retrotrae a sus primeros años en el pequeño pueblo de la provincia de Albacete al que ya me referí en esta reseña. Un relato muy atractivo, porque el lector estará muy pendiente de las vicisitudes que acompañan a los dos personajes ya mencionados al principio de este párrafo, pero también de las que acompañan a María, hermana gemela de la narradora, quien sufrirá un duro episodio que marcará su vida y le llevará a tomar drásticas decisiones. Tres historias que me mantuvieron muy en vilo, sobre todo por la época en la que se desarrollan, con la II República, la guerra civil y la dictadura como telón de fondo. Unas historias marcadas por la violencia de género, en el caso de María, y el matrimonio de conveniencia al que se ve abocada Carlota, dados los inconvenientes que se producían en ese entonces por las diferencias sociales entre ella y Cristóbal. Pero Carlota Pinel ve cómo el destino la lleva a París, donde inicia una nueva vida, si bien sigue manteniendo una relación epistolar con su hermana María. Pese a las ausencias que interrumpen esta relación sentimental, el amor entre ambos pervive en el tiempo. A lo largo de los capítulos que conforman la segunda línea temporal el lector tendrá cumplida información sobre el devenir de la relación que mantienen. En este sentido, tal y como se desarrolla la primera línea argumental, me preguntaba cómo este personaje había alcanzado el éxito profesional para permitirse el lujo de vivir en la mansión que residía.

La revelación es una novela bien escrita, en la que se percibe que la autora sabe jugar en todo momento con el interés del lector para que esté muy pendiente de todo lo que sucede en las dos líneas temporales, en la que aprovecha su trayectoria profesional para planificar y desarrollar una trama muy atractiva y entretenida. Sin duda alguna, encontré muy bien planteada la investigación del crimen del violador reincidente, en el que mantiene la duda hasta el desenlace. El lector se sentirá atrapado por el desarrollo de la trama desde las primeras páginas, ya que en el capítulo 1, como si de un relato se tratara, se encuentra con una joven que sufre violencia de género. En el segundo, la voz narrativa lo traslada al mes de marzo de 1933, y a partir de este capítulo se suceden las alternancias de las dos líneas temporales, que convergen en el desenlace, en el que el interés se mantiene hasta el epílogo, también escrito a modo de relato, en el que todavía me espera alguna sorpresa. Son dos voces narrativas las que se alternan a lo largo de los capítulos: la primera línea temporal es relatada por un narrador omnisciente y la segunda está narrada en primera persona. El desarrollo de las dos líneas temporales tienen un ritmo muy fluido, en las que los giros más insospechados, las intrigas y los secretos mejor guardados se van desvelando en pequeñas dosis. Si bien diría que la segunda es un tanto más pausada, porque el carácter costumbrista e intimista de la trama imprimen un ritmo menor a la narración, aunque no varían las pautas para que el interés no decaiga a lo largo del relato de la voz narratriva. Todo ello a través de unos personajes ricos en matices, con una gran fuerza psicológica, muy reales y cercanos, que se enfrentan a unas situaciones en las que la tensión narrativa está muy al límite, sobre todo a medida que el desenlace se aproxima, diría que resuelto en modo clásico.



Biografía:



Trinidad Fuentes (Barcelona, 1967) es una de las criminólogas, investigadoras privadas y grafólogas más reconocidas de nuestro país. Además, posee un Máster en Psicología Criminal, otro en Psicología Transpersonal, un Postgrado en Coaching y Liderazgo y otro en Mindfulness y Gestión Emocional. Por si no fuese suficiente, como apasionada ―desde su niñez― de la escritura tiene en su haber seis premios literarios entre novelas, relatos y obras de teatro.


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomada de la web de BR Comunicación. Imagen del Paseo de Gràcia en Barcelona tomada de la web verpueblos.com. Imagen de la catedral de Albacete tomada de la web esRadio Albacete. Fotografía de Trinidad Fuentes tomada de la web Elescritor.es

viernes, 28 de enero de 2022

La traductora, de José Gil Romero y Goretti Irisarri.

 










Datos técnicos:



Título: La traductora.

Autores: José Gil Romero y Goretti Irisarri.

Editorial: Harper Collins Ibérica.

1ª edición: Septiembre/2021.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-9139-648-2.

Idioma: Español.

Nº pág.: 320.




Sinopsis:




Octubre de 1940. El general Francisco Franco planea dirigirse en tren hasta Hendaya, donde se reunirá con Adolf Hitler.

Elsa Braumann es una joven traductora de libros alemanes que subsiste en el Madrid de 1940 al cuidado de su hermana.

Una noche, en la Capitanía de Madrid se requiere a Elsa para una misión de carácter secreto y que está relacionada con el encuentro entre Franco y Hitler.

A lo largo de los siguientes días, Elsa comienza a intimar con el capitán Bernal, jefe de seguridad de la operación, hombre cultivado y amante del cine, como ella.

Pero alguien amenaza a Elsa para involucrarla en una operación de contraespionaje: dispondrá de tres minutos para robar ciertos documentos a Franco en el tren que les llevará hasta Hendaya. El devenir de la Segunda Guerra Mundial está ahora en las frágiles manos de Elsa Braumann, esas que están a punto de traicionar al hombre de quien se está enamorando.




Opinión Personal:





La traductora es una novela escrita a cuatro manos que me atrajo, no sólo por su atractiva portada, sino también porque José Gil Romero y Goretti Irisarri construyen una trama que parte de una fecha concreta que pudo haber cambiado la historia reciente de España: el 23 de octubre de 1940 Franco viaja en tren desde San Sebastián hasta Hendaya para mantener una reunión secreta con Hitler. El führer pretendía resolver los desencuentros sobre las condiciones españolas para su entrada en la guerra del lado de las potencias del Eje. Pero el tren que traslada a la comitiva llega unos minutos tarde a la cita. Nunca se da explicación oficial al retraso. Un retraso de 8 minutos que aprovechan los autores para aventurar lo que pudo haber sucedido, a través de una historia en la que la intriga, el amor y el espionaje mantienen muy entretenido al lector durante todo el desarrollo de la trama.

Sin duda alguna, los autores tienen muy claro cómo atraer al lector en esta historia trepidante, porque planifican y desarrollan una trama que no le da tregua, no sólo por todo lo que sucede a lo largo de los 20 capítulos en los que se estructura la trama, sino porque en todo momento se percibe una clara influencia cinematográfica. Una influencia que se percibe claramente en el ritmo narrativo y en unos diálogos muy vivos y directos entre los personajes, que mantienen muy atento al lector por la información que intercambian en sus conversaciones, en donde no falta la tensión narrativa en los episodios más álgidos. Otro tanto sucede con las escenas que describe el narrador omnisciente, muy visuales, lo que invita a imaginar cómo son los espacios por los que transitan los personajes pero, sobre todo, recrear las escenas en las que la acción está muy presente
 
(Himmler en las Ventas-Madrid-1940)
Los autores imprimen a La traductora un ritmo que va de menos a más, en el sentido de que el último tramo es muy trepidante, propio de un thriller, porque no da tregua en cada una de las tres partes claramente diferenciadas en las que se agrupan los 19 capítulos en los que se estructura la trama, ya que puede decirse que la última de ellas, tal y como se desarrolla, podría tomarse como un epílogo. Es un thriller histórico en el que los capítulos se suceden de tal forma que me mantuvieron muy en vilo durante toda la lectura, pero sobre todo desde que el tren sale de San Sebastián con destino a Hendaya, en el que estoy muy seguro de que pusieron toda la carne en el asador para que no le faltara de nada durante el tiempo en el que transcurre este crucial viaje. Un viaje en el que la protagonista, la traductora de alemán Elsa Braumann, quien es consciente de que su vida da un vuelco desde que un policía se presenta en su casa y la lleva hasta la Capitanía General de Madrid, en donde el Coronel Bernal le confirma que es reclutada para que forme parte del equipo de traductores que asistirá al encuentro de Franco y Hiltler en Hendaya, y le informan de la labor concreta que va a desempeñar en esa reunión.

Estoy seguro de que el ritmo trepidante que tiene todo el desarrollo de la trama sirve de reclamo para quienes frecuentan la ficción histórica muestren interés por la última novela publicada por este tándem. Se encontrarán con una lectura muy entretenida y adictiva que les mantendrá muy pendiente de todo lo que sucede hasta la última página. Una lectura en la que los episodios de intriga, amor, tensión, el espionaje, contraespionaje y acción se desencadenan a lo largo de los capítulos. En mi caso, tal y como se desarrollan, no tenía muy claro qué desenlace me iba a encontrar, porque los autores son conscientes de que esta es una baza que le da un plus de interés a una historia muy bien hilvanada en la que no dejan ningún cabo suelto. Una baza en la que también cuentan con la relación sentimental que se fragua entre Elsa Braumann y el Coronel Bernal, porque ambos protagonizan escenas en las que se percibe que el amor llama a sus puertas. Es un aliciente más del que tuve para estar muy pendiente de la relación que mantienen en esta misión secreta, por cómo se desarrollan e influyen los episodios entre estos dos personajes, sobre todo desde que la traición que comete es un hecho.


(Gran Vía-Madrid-1940)
En mi modesta opinión, La traductora es una novela que no tiene desperdicio, no sólo por lo que ya comenté en los párrafos anteriores de esta reseña, sino porque José Gil Romero y Goretti Irisarri enfocan la trama de tal forma que me incitaron a que estuviera muy pendiente de todo lo que sucede a lo largo de los capítulos. Sin duda alguna, en más de una ocasión me dije que se percibía una exhaustiva labor de documentación para reflejar la magnífica ambientación espacio-temporal. En este sentido, me parecieron un claro testimonio de la época las descripciones que ofrece la voz narrativa sobre los duros bombardeos que sufrió Madrid por la aviación de los sublevados para provocar su rendición, al igual que el inicio de la reconstrucción de la ciudad que planifica el régimen franquista, como lo refleja la voz narrativa en varias escenas de la primera de las tres partes en las que se estructura la trama. Pero también muestra episodios en los que se manifiesta la aparente normalidad que viven los madrileños afines a Franco en el inicio de la posguerra, con el enorme contraste que se percibe entre quienes atraviesan grandes dificultades ante la escasez de alimentos, qu malviven con lo que les corresponde recibir con la cartilla de racionamiento. Unos episodios en los que el cine estará también muy presente, porque en algunos de ellos se citan algunas de las películas que se proyectaban en la capital, acompañadas de los pomposos anuncios con los que les daban publicidad en las carteleras.

Punto y aparte merece abordar los capítulos o episodios en los que cobra protagonismo la metaliteratura, porque en la trama tiene una gran trascendencia las alusiones literarias. En este sentido, todo lo que sucede en relación con los libros no deja indiferentes a los lectores. La voz narrativa no sólo informa sobre lo que significó la censura durante la dictadura, sino también hace especial hincapié en la expurgación de bibliotecas públicas y particulares, que originaron innumerables quemas de libros, sobre todo en los primeros años de la dictadura. Tampoco me olvido de las alusiones literarias que hay en determinadas escenas, algunas de ellas diría que muy en consonancia con lo que sucede en alguna en su desarrollo. Pero también estuve muy pendiente de los episodios que tienen lugar en un piso situado en la calle Jacometrazo, tras la plaza Santo Domingo, por todo lo que vive y descubre en él Elsa Braumann, impactada sobre todo por los secretos que guardan sus paredes, y comprometida a velar por lo que ocultan.

(Ciudad Universitaria-Madrid)
Me gustaron mucho los personajes que transitan por las páginas de
La  traductora, sobre todo por lo que, en mi modesta opinión, supone el papel que desempeña Elsa Braumann,
que vive en Madrid con su hermana Melita —Amelia Braumann— . El lector no tardará en empatizar con la protagonista, porque es una  ciudadana de a pie que ve cómo cambia su vida desde que es reclutada para la misión ya referida en esta reseña. Una misión que origina que el lazo fraternal que las une se refleja en una constante preocupación por lo que le pueda suceder a su hermana, sobre todo desde que es obligada, mediante amenaza, a robar unos documentos que viajan en ese tren. Junto a Elsa Braumann y el ya citado Coronel Bernal, un hombre culto y amante del cine, igual que ella, hay que añadir a Eduardo Beaufort, conocido bajo el apodo de el Relojero, quien dirige una partida de maquis que planea sabotear el tren que traslada al dictador para robar unos documentos que viajan en ese convoy. Desde que entra en escena el Relojero, la voz narrativa agiliza lo que sucede a lo largo de los capítulos para que esté pendiente de los movimientos que tienen lugar en las dos subtramas. Pero también perfilan unos personajes secundarios muy atractivos, porque en algunos de ellos se produce el llamado efecto dominó, caso de las escenas que protagonizan la ya mencionada Amelia Braumann, y el maqui Miquel Arnau, apodado el Payés, o el coronel nazi Gunter Schlösser, el homónimo de Bernal, que supervisa para los nazis este viaje secreto. Unos personajes ficticios que interactúan de forma muy natural con los históricos que se encuentra el lector a lo largo de los capítulos, como el jefe de la policía nazi, Himmler, el general Moscardó, el cuñadísimo Serrano Súñer, Ministro de Exteriores, o el mismísimo Franco, que figura en escenas puntuales.




Biografía:



Jose Gil Romero (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) y Goretti Irisarri (Vigo, 1974) forman un tándem creativo desde hace casi treinta años.

Comenzaron su colaboración creando un exitoso colectivo de cortometrajes, galardonados con más de cuarenta premios en diversos festivales, a lo que siguieron años de trabajo conjunto en el mundo del guión de cine, la ficción televisiva o la animación, donde desarrollan proyectos propios y ajenos; así mismo fundan con otros compañeros el colectivo La Playa de Madrid, donde realizan crítica de literatura y cine, además de ediciones experimentales. Tras ello deciden dar el paso a la novela.

 

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de los autores, tomada de la web de Harper Collins Editorial. Imagen de Himmler en la plaza de las Ventas, tomada de la web Más columnas de opinión-Público. Imagen de la Gran Vía en Madrid, 1940, tomada de la web EFE Foto España. Imagen de la Escuela de Medicina de Madrid tomada de la web del diario El País. Fotografía de José Gil Romero y Goretti Irisarri tomada de la web del Diario de Burgos. 

























lunes, 24 de enero de 2022

Lectura de la semana 4/2022: La revelación, de Trinidad Fuentes.

 








Como quien no quiere la cosa, comenzamos la última semana del mes de enero. Esta semana le toca el turno a La revelación, de Trinidad Fuentes



Sinopsis: 


Minerva Nàcher, investigadora privada, famosa por resolver delitos graves gracias a su enigmático don, accede a colaborar con la policía para esclarecer el asesinato de un violador reincidente. Paralelamente, Minerva investiga el paradero de Carlota Pinel, una misteriosa mujer vinculada al pasado de Cristóbal Figueroa, el hombre que la acogió como a una hija tras la trágica muerte de sus padres. Minerva y Carlota se verán envueltas en una serie de sucesos, misterios e incógnitas cuya resolución afectará ineludiblemente a sus vidas y a sus seres queridos, entrando en un laberinto tan imprevisible como adictivo para el lector.


Adéntrate en una historia completamente absorbente, desarrollada en dos épocas distintas y digna de los grandes genios del suspense y el misterio. Los giros más insospechados, las intrigas y los secretos mejor guardados en una obra llena de ritmo, con personaje ricos en matices y de cuyas páginas no te podrás despegar (268 pág., rústica con solapas).