Datos
técnicos:
Título:
Entre puntos suspensivos
Autora:
Mayte Esteban
Editorial:
Harlequín Ibérica
1ª
edición: 15/02/2017
Encuadernación:
tapa blanda
Idioma:
castellano
ISBN:
978-8468790954
Nº pág.:
272
Precio (Amazon): en digital: 2,84€
en papel: 7,55€
Sinopsis:
Mario
Aguirre, el padre de Paula, lleva desaparecido unos días. Por más
que su hija trata de localizarlo, no logra dar con su paradero y por
ello busca la ayuda de Javier Muñoz, inspector de policía. Diez
años atrás, Javier y Paula mantuvieron una relación que nunca ha
acabado del todo. De vez en cuando sellan treguas que duran solo unos
días, y de las que los dos salen siempre heridos.
Paula
sabe que estar cerca de Javier no es lo más sensato, porque
recuperarse después de estar juntos es cada vez más difícil, pero
necesita que sea él el que la ayude a encontrar a su padre y no duda
en pedírselo. El magnetismo que existe entre ellos es tal que quizá
el viaje que emprenden para encontrar a Mario no sea muy buena idea,
quizá exponga demasiado sus sentimientos.
Opinión
Personal:
Es
la cuarta novela que leo de Mayte Esteban, más el magnífico relato
Oasis de arena (reseña) que, aunque no lo tiene publicado, tuve el placer
de leer y el impulso de reseñarlo, porque creía en ese momento, y
sigo creyendo, que merece la pena adentrarse en la atractiva y, a la
vez, dura historia que nos ofrece su autora.
En
esta ocasión, la novela que hoy reseño, Entre
puntos suspensivos,
es
continuación de Su
chico de alquiler,
que gustó mucho a quienes la leyeron. Ya
adelanto que no es necesario su lectura, porque con los datos que los
facilita la autora en algunas fases del desarrollo de la trama, es
suficiente para hacernos una idea de lo que pasó entre esta pareja
diez años antes. De hecho, no la leí y
con lo que acabo de comentar, me fue suficiente para ponerme en
antecedentes de la misma.
En mi
modesta opinión, creo que es una novela distinta a las tres
anteriores que leí de la autora, natural de la ciudad alcarreña de
Guadalajara: La arena del reloj (reseña), Detrás del cristal (reseña) y La chica de
las fotos (reseña). Entre puntos suspensivos está catalogada
como romántica pero, al igual que ocurre con La chica de las fotos,
no se espere el lector que es una novela romántica al uso, ya que
se encontrará con ingredientes que resultan atractivos y, aunque
este género sigue unas pautas determinadas, no por ello deja de
mantener el interés en su lectura en todo momento.
—Permítame
el lector hacer un pequeño ínterin antes de continuar con mi
reseña, para romper una lanza en favor de la novela romántica: Cuando
vamos al cine a ver una película como el Titanic, o cualquier otra
de un claro trasfondo histórico, costumbrista, o un hecho puntual aunque sea contemporáneo, del que tengamos una
idea clara de cuál va a ser su final, no por ello dejamos de ir a
verla. Pues con la novela romántica sucede otro tanto, pero
últimamente veo que es un género que está estigmatizado y señalado
con los adjetivos correspondientes que hacen que las novelas que lo
conforman arrastren prejuicios que influyen en su rechazo para ser leídas. Aunque, me
preguntos cómo es que se aceptan las historias de amor que nos
encontramos en novelas de otros géneros y, sin embargo, si esa misma historia con claros tintes románticos nos la presentan por
separado, estoy seguro que más de un lector la rechazaría. Y creo
que en esa estigmatización de la novela romántica han influido una
serie de títulos que le han hecho un flaco favor. Y, ya por último,
no confundamos novela romántica, con novela rosa o novela erótica:
son tres conceptos totalmente diferentes; aunque, por alguna causa,
se las agrupa en el mismo saco; y, realmente, creo que no debería de ser así, con todos mis respetos para los autores de la de los dos últimos subgéneros.
(Cabañas lago de Sanabria-Zamora)
Pero
vamos al lío, que me desvío. Lo primero que se me ocurre comentar
sobre esta novela es su título. Me tenía realmente intrigado.
Pero está claro que los autores saben dar con la tecla adecuada para
bautizar a sus criaturas literarias. Y, por supuesto, no voy a decir
el porqué del mismo: es una incógnita que dejo para que otros
lectores que estén interesados en leerla, la resuelvan. Mayte
Esteban sabe sacarle partido a cada una de sus publicaciones, que
creo no dejan indiferente a quienes la leen, porque a través de
ellas ofrece sus puntos de vista sobre la sociedad que nos rodea, en
general, y de la actuación de determinados componentes de la misma,
en particular.
Ya
comenté también que en Entre
puntos suspensivos
hay ingredientes que hacen de ella una lectura muy atractiva. En la
sinopsis ya adelanta qué se va a encontrar el lector en los primeros
capítulos: Mario Aguirre, el padre de Paula, lleva desaparecido unos
días. Por más que su hija trata de localizarlo, no logra dar con su
paradero y por ello busca la ayuda de Javier Muñoz, inspector de
policía, con quien había mantenido hace diez años una relación
que nunca ha acabado del todo. En
mi modesta opinión, entiendo que esta novela tiene rasgos del género
literario conocido como domestic
noir,
por las investigaciones que hacen los dos protagonistas para tratar
de localizarlo,
pese a que Javier es policía, pero la búsqueda lo hace a título
personal, pues no duda en ayudar a Paula, pidiendo incluso las
vacaciones para investigar el paradero del desaparecido, sin estar
pendiente de lo que ocurra en el Departamento de Policía en el que
trabaja. También
nos
encontramos con una novela de viajes:
en este sentido me llamó la atención el medio utilizado para el
mismo, una Suzuki GSR roja, en la que se desplazarían ambos
personajes hasta Benavente, el paraje del lago
de Sanabria,
—
precioso—,
cabo
de Peñas, Luarca, y, por último, a Valadouro, en la provincia de
Lugo,
sin olvidarme de Madrid,
en donde transcurre una parte de la trama.
Aunque he de reconocer que lo
que más me atrajo, sin embargo, es la peculiar familia de Paula;
de hecho, me
preguntaba por qué aparecía el árbol genealógico de su padre,
Mario Aguirre: el lector se encontrará con una familia un tanto
peculiar,
por
lo que, cuando ya había leido varios capítulos, comprendí el
motivo por el cual Mayte Esteban nos facilitada ese esquema antes de
comenzar el cuerpo de la novela,
que nos ayudará a no perdernos con sus componentes, y así saber
quién es quién. pues en algún momento algunos de ellos entrarán
en escena y, si nos surge alguna duda durante la lectura, podemos
consultar ese árbol genealógico para saber de quién nos está
hablando el narrador. Esto que acabo de comentar me hizo sonreír en
más de una ocasión, porque hay
momentos en los que me daba la impresión de que estaba ante una
comedia de enredo, con todo lo que esto significa. Pero hablo de
comedia de enredo, no solo por lo que ocurre entre los miembros de en esta
familia, sino también entre los dos protagonistas.
(Paseo del Muelle-Luarca)

Creo
también que, en mi modesta opinión, el
hecho de que se narre en presente, da lugar a que el lector se
implique todavía más en lo que sucede a lo largo de los diez
capítulos en los que está estructurada la novela, en donde la
intriga y la tensión están muy presentes en la novela: ya sea por
la desaparición de Mario Aguirre; ya por ese tira y afloja que hará
que salten chispas en algunos episodios entre los protagonistas.
En este sentido, me atrajeron los fragmentos que nos encontramos al
principio de cada uno de ellos: unos de origen anónimo, otros de
personajes relacionados con el mundo de la literatura, unos
conocidos; otros, no tanto. De
todos estos fragmentos con los que la autora inicia cada capítulo y
que guardan relación con lo que sucede en ellos,
me quedo con como el de la escritora argentina Silvina
Bullrich:
«Dos
personas son un mundo y una persona es la mitad de sí mismo. Todas
las matemáticas se estrellan contra esa realidad»,
o el de Francis
Bacon:
«Para que la luz
brille tan intensamente, la oscuridad debe de estar presente».
En
el tercer párrafo de esta reseña, ya comenté que es una novela que
se aleja un tanto de las que leí de Mayte Esteban; pero, al
mismo tiempo, el
lector encontrará rasgos que forman parte de cada una de ellas:
ese
toque intimista que sobresale en La arena del reloj;
unos
personajes muy bien perfilados
—en
este caso, común a las tres—,
pese a que estamos ante una novela de 272 páginas; y
las referencias a los sentimientos y emociones que tan bien describe,
y que creo que son uno de los puntos más fuertes de sus novelas,
porque no resultan indiferentes para el lector. En esta ocasión nos
encontraremos también con reflexiones interiores y diálogos de
pareja, en los que participaremos de ese tira y afloja entre ambos
protagonistas, y al que ya hice mención,
que ayudarán a conocer mejor a los dos protagonistas. En esos
choques los iremos conociendo, y veremos que tienen dos
personalidades muy diferentes: él más asentado, sensato y
razonador; ella, reflexiva, impulsiva y celosa, muy celosa. Por eso
creo será con Paula con quien más cueste empatizar; pero, como ya
comenté en alguna otra ocasión, no es cuestión de empatizar o no
con los personajes: es cuestión de que estén bien
construidos y sean creíbles;
se puede decir perfectamente que son de carne y hueso. El
resto de los que forman parte del elenco, tienen un carácter muy
secundario; aunque será Silvia, la que fue segunda esposa de Mario,
quien desempeñe un papel más relevante de entre todos ellos.
De este personaje resaltaría
su sensatez y los consejos que les da a ambos ante los momentos de
incertidumbre que están pasando.
Es un
disfrute leer las novelas de Mayte Esteban. Su estilo directo y lenguaje sencillo,
cercano y cuidado invitan al lector a seguir las
peripecias de los dos personajes a lo largo de la novela, lo que hace
que estemos ante una lectura fluida y amena.
Biografía:
Mayte
Esteban nació en Guadalajara y reside actualmente en Segovia. Se
licenció en Geografía e Historia por la Universidad de Alcalá de
Henares y escribe desde que era muy joven. Es autora de cuatro
novelas de diferentes temáticas: La
arena del reloj (2011),
Su
chico de alquiler (2011),
El
medallón de la magia
(2012) y Detrás
del cristal (2013).
En verano de 2015 su novela La
chica de las fotos,
con la que quedó finalista en el III Certamen HQÑ, estuvo entre las
novelas más vendidas de su editorial en las principales plataformas
digitales.
Ha
ganado dos premios en concursos de narraciones breves con los relatos
La vida en papel
(2008), una historia sobre sueños rotos, y El
reflejo (2009), que es la historia
inventada del cuadro de Velázquez La
Venus del espejo.
En
la actualidad administra el blog El
espejo de la entrada.
Nota: Datos
técnicos y sinopsis, tomados de Amazon. Biografía de la autora, de
reseñas anteriores de este blog. Fotografía de Mayte Esteban:
google imágenes (web de MundoPalabras).