viernes, 10 de abril de 2026

Reseña Un dios ciego, de Javier Sagastiberri.

 


















Datos técnicos:








Título: Un dios ciego.

Autor: Javier Sagastiberri.

Editorial: Erein.

1ª edición: Mayo/2018.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-9109-321-3.

Idioma: Español.

Nº páginas: 232.









Sinopsis:








Un peligroso recluso se ha fugado de la prisión de Basauri y amenaza la vida de las ertzainas Itziar Elcoro y Arantza Rentería, por causas relacionadas con un caso anterior, y razón por la que fue detenido.

Paralelamente, un conocido abogado muere a manos de un asesino profesional.

Dos tramas aparentemente inconexas corren paralelas en la novela y terminan confluyendo en un final sorprendente, que cambiará la vida de ambas protagonistas. Y todo ello ocurre en Bilbao, una ciudad aparentemente tranquila, pero en la que bandas de narcotraficantes, cada vez más violentas, adquieren mayor protagonismo y se enfrentan entre sí. Una novela en la que Sagastiberri nos obsequia con los cameos de autores y protagonistas de la pequeña historia noir de Bilbao.




Opinión Personal:





Este año decidí recuperar y finalizar la tetralogía con la que se dio a conocer en el panorama literario nacional y euskaldún, el escritor donostiarra, aunque afincado en Bilbao, Javier Sagastiberri (Donostia, 1959). El asesino de reinas es su ópera prima y un claro adelanto de su buen hacer literario, al igual que también se atisba el plan de trabajo que ofrece al lector para que sienta interés por todo lo que relata la voz narrativa de turno a lo largo de los capítulos en los que se estructura cada una de sus novelas. Similar resultado tiene Perversidad y Un dios ciego, la novela que hoy reseño y no dudo en recomendar.  Las tres novelas tienen una trama muy entretenida y muy dinámica, y en la que no faltan escenas escabrosas que generan angustia e impactan en quienes las contemplan. Todo ello conduce a una ficción de marcados rasgos clásicos, en donde no faltan las pistas falsas y la preocupación por el cierre de un caso que puede traer consecuencias imprevisibles, ya que las dos ertzainas que comandan en el operativo son conscientes de que su integridad física puede correr serio peligro. Sin duda alguna, Javier Sagastiberri sabe cómo utilizar semejantes mimbres para que la trama sea lo más compleja posible, con un desenlace en el que queda todo atado y bien atado.

(Edificio Albia, Bilbao)
Un dios ciego es la tercera novela que protagonizan la oficial Itziar Elcoro y la suboficial Arantza Rentería. En la central de la Ertzaintza en Erandio reciben la desagradable noticia de que un preso peligroso, Uriah Heep, se ha fugado de la prisión de Basauri. Pero, si ya no tienen bastante con la búsqueda y captura de este individuo, les sorprende el asesinato de un viejo conocido, el joven abogado Borja Pérez de Martingala. Las dos protagonistas no las tienen todas consigo, porque son conscientes de que el pasado las persigue y quiere saldar viejas deudas con ambas. El comisario, consciente del peligro que las acecha, decide ponerles protección. En mi opinión, Un dios ciego es una novela más negra que las dos anteriores que protagonizan, porque en ella se manifiesta el lado más ruin y oscuro del ser humano, con escenas muy escabrosas, aunque sin recrearse en sus descripciones, y un alto nivel de exigencia para que la investigación culmine con éxito. Un nivel de exigencia que conduce a situaciones extremas en las que los participantes en el operativo viven un carrusel de emociones que ponen a prueba su entereza profesional.

Es un gran acierto la estructura que le confiere el autor a esta ficción. Teniendo en cuenta el punto de partida, y que el paso del tiempo es trascendental para conseguir la detención de los delincuentes que busca la Ertzaintza para capturarlos. Los veinte capítulos más el prólogo que la conforman se cuentan teniendo en cuenta los días que transcurren desde la fuga de Uriah Heep de la prisión de Basauri. Un paso del tiempo que provoca que la investigación parezca no avanzar, sobre todo desde que tienen que averiguar quién asesinó al abogado ya citado en el párrafo anterior. Un asesinato que, dadas las circunstancias en las que fue cometido, se cree que fue obra de un profesional, lo que conlleva la necesidad de investigar quien pudo haberlo contratado. No es habitual en Bilbao que suceda algo así, por lo que las dos policías tienen que seguir el rastro cual sabuesos para capturar a quien ideó este crimen, y qué motivos le indujeron para ejecutarlo de esta forma. Esta línea de investigación es muy atractiva, porque las pruebas que recaban sirven para recomponer el pasado reciente del asesinado, y sacar conclusiones que les acerquen a la captura del criminal.

(Calle Uruzarrutia, Bilbao)
Uno de los grandes atractivos de Un dios ciego es la visión que la voz narrativa ofrece sobre Bilbao. Bilbao es un personaje más de la novela, e incluso diría que parece cobrar vida propia, porque provoca la sensación de que señala, a quienes transitan por su callejero, las rutas a seguir para que sus pesquisas surtan en el lector el efecto deseado. Una visión que recuerda a los años dorados en los que las mafias tienen sus zonas de dominio y, quienes osan pasar esos límites e intentan sacar tajada de lo que allí se cuece, no tardan en encontrarse con fuego cruzado y sangre derramada. Mafias que tienen un intruso más, por la presencia los irlandeses afincados en la ciudad, y el tipo de negocios que regentan, y que abren nuevas pistas a investigar. El autor es consciente de cómo utilizar el callejero bilbaíno para surtir el efecto de ofrecer un ambiente determinado a los personajes, y mostrarles ese juego de espacios tan espectacular que describe la voz narrativa,  y en el que incluso las investigadoras se sorprenden al tener que dirigirse a determinados lugares conocidos para entrevistarse con quienes puedan aportarles alguna pista. Sin duda alguna, esta novela puede seguir como guía turística, por el significado que tiene para los bilbaínos escenarios como el Guggenheim, la Gran Vía, la Universidad de Deusto, Erandio, el puente del Ayuntamiento, el del padre Arrupe, Bilbao la Vieja o la Calle San Francisco, e incluso lugares de ocio que incitan a ser visitados.

Al igual que en los dos títulos anteriores de esta tetralogía, Javier Sagastiberri perfila un elenco de personajes muy creíble y cercano, que parecen cobrar vida propia e incitan al lector a estar muy pendiente de todo lo que sucede a lo largo de los 20 capítulos más el prólogo en los que se estructura esta novela. La oficial Itziar Elcoro y Arantza Rentería son las dos protagonistas indiscutibles de esta serie. Junto con el personal recurrente de la comisaría de Erandio, el lector se encontrará con una serie de secundarios que conforman el conjunto de sospechosos, o que guardan alguna relación directa con la investigaciòn, sobre todo, con el abogado asesinado. El lector se encontrará con una especia de juego del gato y el ratón muy interesante, y que no finalizará hasta que se hayan recabado y comprobado las suficientes pistas como para dar por concluida el caso. Las dos policías tienen una personalidad muy diferente, pero se complementan de tal forma que apenas necesitan indicación alguna para saber qué función tiene que desempeñar cada una de ellas. Sin embargo, en esta ocasión hay una cierta discrepancia entre ambas, porque la oficial intuye que su compañera no pone todo de su parte para que sus pesquisas no se dilaten mucho, con el riesgo que supone para los dos compañeros que las protegen.

(Iglesia de San Nicolás, Bilbao)

Un dios ciego es una novela negra que tiene un ritmo ágil, en la que predomina la abundancia de diálogos. El lector se encontrará con cameos interesantes y que el autor utiliza con acierto a la hora de reflejar la esencia de sus colegas y los personajes creados por éstos.





Biografía:






Javier Sagastiberri (Donostia, 1959), es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad del País Vasco y en Filología Hispánica por la UNED. Actualmente trabaja como Inspector de Finanzas en la Hacienda Foral de Bizkaia.

En esta colección ha publicado El asesino de reinas, Perversidad y Un dios ciego, con las ertzainas Itziar Elcoro y Arantza Rentería como protagonistas.

En esta tercera novela, Un dios ciego, el asesinato de un conocido penalista sirve para trazar un dibujo más completo de la capital bizkaina.



Notas: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor, tomadas de la web de la editorial Erein. Imágenes del Edificio Albia, de la calle Uruzarrutia y de la iglesia de San Nicolás, en Bilbao, tomadas de Wikipedia. 



1 comentario:

  1. Conozco al autor y la editorial, pero aún no he leído nada de él, me gusta el género y creo que puede ser una buena opción, aunque que sea tetralogía me da un poco de pereza, últimamente prefiero los libros autoconclusivos.

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