Datos
técnicos:
Título:
Ilión.
Autor:
Mario Villén Lucena.
Editorial:
Edhasa.
1ª
edición: Octubre/2022.
Encuadernación:
Tapa dura con sobrecubierta
y
lazo de punto de lectura.
ISBN:
978-84-350-6394-4.
Idioma:
Español.
Nº
páginas: 480.
Sinopsis:
«Canta,
oh, musa…», comienza a recitar el aeda, e inmediatamente volamos a
la Grecia de la antigüedad. Allí, donde la leyenda, el mito y la
historia se difuminan, Homero nos recibe en la llanura. Helena de
Esparta, bella entre todas las mujeres, ha sido raptada por Paris,
príncipe troyano. Menelao, como esposo y rey, promete venganza, y
pronto los ejércitos aqueos, comandados por su hermano Agamenón,
cruzan el mar para asediar Troya.
Ahora,
diez años después, la profecía está a punto de cumplirse. Pronto
la sangre y los sueños perdidos cubrirán la llanura. Dos grandes
héroes son el símbolo de cada bando: el pélida Aquiles, el de las
grebas de oro, y Héctor de Troya, el domador de caballos. Junto a
ellos, Príamo, Áyax el Grande, Diomedes, Patroclo, e incluso el
astuto Ulises. Pero no es sólo por una cuestión de honor por lo que
se enfrentan aqueos y troyanos, tampoco por el rescate de Helena: el
control sobre el Helesponto está en juego. Y todo pende de un hilo…
hasta que estalla la cólera de Aquiles.
Bien
conocida es por todos la epopeya que Homero nos legó en la Ilíada.
Pero ahora Mario Villén, aun respetando el tono épico y los
acontecimientos, insufla vida a esos personajes, los hace respirar y
sentir y los empuja hacia su destino en una narración brillante que
deja sin aliento. Porque esto, lector, no es la Ilíada, sino Ilión.
Opinión
Personal:
En
la reseña que publiqué en este blog sobre Nazarí (reseña),
de Mario Villén Lucena (Pinos Puente, Granada, 1978), dije que, con
la historia que protagoniza el que fue primer emir del reino nazarí,
Muhamad ibn al-Ahmar, refrenda el buen escritor que es y lo mucho que
tiene que decir en el panorama literario nacional, en lo que a
ficción histórica se refiere. Lo que acabo de comentar lo avala el
gran vuelco narrativo de su producción literaria, porque con Ilión
sorprende a propios y extraños con un cambio de registro brutal,
pero en el que se percibe, página a página, que disfrutó mientras
escribía la trama en la que ofrece una versión muy actualizada de
la obra de Homero. En Ilión,
La Ilíada y La
Odisea van cogidas de la mano, pero en la que
el autor también toma como referencia textos de la época arcaica,
el ciclo troyano, como explica en una interesante entrevista que le
realizan en la web Momoko.es. El resultado es una magnífica lección
de historia, en la que el lector disfrutará de
una trama de ficción en la que el ritmo no decae porque
se encontrará con continuos episodios que atraerán su atención a
lo largo de su desarrollo.
 |
| (Troya homérica) |
Disfruté
mucho con la lectura de Ilión.
La voz narrativa consigue que siga con gran interés todos los
episodios que relata en torno a una guerra que se extendió durante
diez largos años, pero que en la obra de Homero y en la historia
que se relata en Ilión,
abarca un período concreto del último año de este conflicto bélico
que enfrentó a troyanos y aqueos, y que provocó un reguero de
sangre, porque fueron muchísimas las víctimas entre ambos bandos,
entre las que se encuentran algunos de sus míticos héroes. Una
trama estructurada en siete partes tituladas muy diferenciadas más
un epílogo, en las que el relato mantiene el carácter épico de la
obra de Homero, pero que el autor ha actualizado, por lo que se
redobla el interés por lo que sucede a lo largo del desarrollo de la
trama, ya que la convierte en una ficción histórica actual. Una
trama que no deja indiferente al lector, a la que enriquece con una
serie de historias cruzadas que, en mi caso, supusieron un gran
atractivo, porque estuve muy pendiente del desarrollo de cada una de
ellas. Incluso en más de una ocasión me pregunté cómo se
resolverían, sobre todo las que están protagonizadas por personajes
mitológicos por todos conocidos. Pese a lo que acabo de comentar,
supo dotar a estas subtramas de la la intriga e intensidad suficiente
para que no decayera el interés por lo que sucede en cada una de
ellas, e incluso nos sorprende con algún vuelco narrativo, pese a
que tiene muy en cuenta el fin que les espera a quienes las
protagonizan.
Ilión
es una novela dinámica y muy activa. Muy dinámica porque la voz
narrativa describe, de forma alternativa, lo que sucede tanto en el
campamento de los aqueos como en la ciudad de Troya, al igual que el
devenir de los enfrentamientos entre ambos bandos en el campo de
batalla, en donde merece la pena recrearse en los episodios en los
que toman parte los personajes mitológicos más conocidos por la
mayoría de los lectores. Muy activa porque a lo largo de los
capítulos pasan continuos episodios que atraen nuestra atención y
no dan lugar a respiro. El dinamismo al que me refiero logró que me
compusiera una clara idea de la geografía por donde se desarrollaban
las escenas por las que se mueven los míticos y mitológicos que conforman el universo homerístico. Un dinamismo que
nos lleva del cabo Sigeo, en donde decidieron ubicar su campamento
los aqueos, a la llanura en la que tienen lugar los combates entre
ambos ejércitos, los ríos Escamandro —en
el que tienen lugar varias escenas de interés— y
Simois, y la ciudad de Troya, que es un personaje más de la trama,
porque el lector se familiarizará con todos los rincones de esta
mítica urbe de la Troacia, emplazada en el estratégico estrecho de
los Dardanelos.
Sin
duda alguna, el gran reclamo de Ilión
es el amplio elenco de personajes que transitan por sus páginas.
Personajes mitológicos que Mario Villén humaniza de tal forma que
actúan y sienten igual que un ser mortal. Un ser mortal dotado de
una gran carga psicológica, en la que los sentimientos, las
emociones e incluso las reflexiones estarán muy presentes, sobre
todo en los episodios más álgidos y extremos de esta contienda. En
ellos refleja todo lo que el ser humano significa en su ciclo vital,
pero con la incertidumbre de encontrarse presente en una guerra que
puede segar su vida de forma abrupta. El relato de la voz narrativa
consigue que el lector sienta que ante él se suceden episodios que
tuvieron lugar en un pasado remoto. Episodios que provocan el efecto
de realizar un viaje literario en el tiempo al período y al espacio
en el que se desarrolla la trama, en el que en ningún momento tuve
la sensación de que tenía ante mí un elenco de personajes
mitológicos. Unos personajes mitológicos en los que no faltan las
alusiones continuas a los dioses para que les favorezcan en esta
contienda, en la que los dos bandos estarán muy pendientes de los
vaticinios de los sacerdotes que sirven a las deidades que veneran. En relación a lo que acabo de comentar, merece
destacar el papel que desempeñan la sacerdotisa Casandra y sus
profecías, por lo que significan para los troyanos, o el sacerdote
de Apolo, Laocoonte, al igual que el papel trascendental de los
sacerdotes Calcante y Sinón entre los aqueos. Pero también cabe
destacar en el último tramo de esta novela la presencia del hijo de
Héctor, Astianacte, ni del de Aquiles, Neoptólemo, que protagonizan
escenas impactantes.
 |
| (Caballo de Troya) |
Si
bien es el rapto de Helena en Esparta por Paris el germen que origina
la guerra entre aqueos y troyanos, hay otros motivos que la provocaron y que se explican a lo largo de los siete extensos
capítulos titulados en los que se estructura Ilión. Pese a
lo que significan estos dos personajes, estoy seguro de que sus actos
no dejan indiferentes al lector, por la deriva que toma su evolución
personal a lo largo de las 480 páginas que conforman la novela. Sin embargo, el eje
de la trama gira en torno a las figuras de Aquiles y Héctor: el
primero por cambiar el rumbo de la Guerra de Troya, y el segundo por
ser quien dirige al ejército troyano, en su lucha por defender las
murallas de su ciudad para que los aqueos no la reduzcan a cenizas,
porque es consciente de que el poderío del ejército aliado es mucho
mayor. Me atrajo mucho la fortaleza, y al mismo tiempo la realidad
que admite el rey Príamo, porque es consciente de que su pueblo está
abocado a un final que acabará con años de historia en que los
troyanos dominan el comercio en el Helesponto. Entre los muros de
Troya también atrajeron mi atención la esposa del monarca, Hécuba,
y el papel de Antenor, consejero del rey, al igual que las escenas
que protagoniza en último tramo Deífobo, como príncipe heredero de
Príamo, sin olvidarme de los desencuentros entre Andrómaca, esposa
de Héctor, y Helena. En el ejército aqueo son unos cuantos
personajes mitológicos los que atrajeron mi atención, por el papel
que desempeña cada uno de ellos en esta larga contienda: Menelao,
que quiere vengarse por el rapto de su esposa; Agamenón, el
comandante del ejército aqueo; el ya mencionado Aquiles,
sin olvidarme del papel que desempeña Patroclo, el astuto Ulises o
el cruel Diomedes. Aunque quizás el personaje que más me impresionó
fue Briseida, por aceptar el destino que le corresponde.
Ilión
es la cuarta novela que leo y reseño del escritor granadino, natural de Pinos
Puente, Mario Villén Lucena. En esta ocasión se sale de su zona de
confort, como es Al-Andalus, pero en la que se percibe que tenía muy
claro hacer realidad el nuevo proyecto literario en el que se
embarca. A lo largo de los capítulos que la conforman se constata que
disfrutó con la planificación y desarrollo de la que considero una
magnífica lección de historia, pese a que esta obra parte de
personajes mitológicos homéricos, pero humanizados de tal forma que
me sentí muy cómodo y expectante por todo lo que sucede en la
Guerra de Troya. El escritor pinero ofrece al lector una trama en la
que el ritmo de lectura es fluido, e incluso diría que muy fluido
sobre todo en el último tramo. Pese a que son siete los extensos
capítulos titulados en los que se estructura el desarrollo de la
trama, se refleja el dinamismo que impera a través de los
episodios que se suceden en cada uno de ellos, con el que consiguió
que me enfrascara en la lectura de tal forma que las páginas se
sucedían casi sin darme cuenta. Una trama en la que la voz narrativa
no sólo se refiere a los hechos propios de la Guerra de Troya, sino
también ofrece información sobre todo lo relacionado con los
rituales religiosos que realizan ambos bandos una vez que fallecen sus
personajes más destacados. Es de resaltar papel que desempaña la
mujer tanto en Ilión, sobre todo
la preocupación que se cierne sobre ellas en relación con el
incierto destino que les espera, en el que tienen muy en cuenta que
sus maridos, esposos o hijos exponen sus vidas a una contienda que
puede segarlas de forma abrupta. También muy presente el amor está en todas sus manifestaciones, porque en un conflicto bélico como
este es cuando más se manifiesta su presencia. Sin duda alguna,
quienes frecuentan la ficción histórica, tienen en Ilión
una novela que les atrapará sin remedio, porque el estilo narrativo
del autor, muy actual, claro, preciso y directo consigue que no se
pierda detalle de todo lo que sucede en la Guerra de Troya, pese a que los
siete largos capítulos más el epílogo en el que se estructura su
desarrollo se describen hechos mitológicos pero abordados como si
hubieran sucedido realmente en la antigüedad clásica.
Biografía:
Nacido
en Pinos Puente, Granada, en 1978, es licenciado en Ciencias
Políticas y Sociología por la Universidad de Granada, y actualmente
trabaja como funcionario de la Administración General del Estado en
Málaga.
Es,
sin embargo, como escritor cuando se siente más feliz. Ha escrito
multitud de relatos cortos con los que ha obtenido más de diez
premios literarios en diferentes certámenes. Junto a los escritores
Blas Malo y Carolina Molina, coordinó durante varios años las
Jornadas de Novela Histórica de Granada.
Como
escritor, amén de participar en algunas colecciones de relatos, como
Pequeñas historias o Dolor tan fiero, ha publicado tres novelas
hasta la fecha: El escudo de Granada (reseña) (2012), 40 días de fuego (reseña) (2015), Nazarí (reseña) (Edhasa, 2020) e Ilión (Edhasa, octubre, 2022).
Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomados de la web de Edhasa. Fotografía de Mario Villén tomada de su cuenta de Twitter. Imagen de la Troya homérica tomada de la web Terrae Antiqvae. Imagen del Caballo de Troya tomada de la web Historia National Geographic.