Datos
técnicos:
Título: La
niña del sombrero azul.
Autora: Ana
Lena Rivera.
Editorial:
Grijalbo.
1ª
edición: Febrero/2024.
ASIN:
B0CQRF2M67.
Formato:
Libro digital.
Idioma:
Español.
Nº
páginas: 710.
Sinopsis:
Gijón,
verano de 1929. Con
apenas diecisiete años, Manuela entra a trabajar como criada en la
mansión de los marqueses de Armayor. Rodeada de un lujo que
contrasta con la pobreza de su aldea natal, la joven conocerá la
arrogancia y el desamor, pero también el arte de la costura, al
tiempo que entablará una amistad inquebrantable con la única
heredera de la familia, Alexandra.
Años
después, y pese a pertenecer a mundos muy distintos, su amiga será
su mayor apoyo cuando la Guerra Civil obligue a Manuela a separarse
de su hija Telva, enviada a Rusia junto con otros niños de la zona
republicana, y también cuando intente recuperarla décadas más
tarde, aunque para ello deba arriesgarlo todo.
La
añoranza de Telva, un destino en ocasiones desalmado y una gran
historia de amor marcarán la vida de Manuela. Una vida que se
extenderá a lo largo de un siglo convulso y lleno de contrastes,
magistralmente reflejado por Ana Lena Rivera en las páginas de esta
novela que se lee con la emoción a flor de piel.
Opinión
Personal:
Me
gustó mucho Las
herederas de la Singer (reseña),
novela con la que la escritora asturiana afincada en Madrid, Ana Lena
Rivera, sorprendió con un cambio de registro, porque es su primera
incursión en la ficción histórica. Tras ver entre las novedades
literarias que de nuevo repetía en este género literario, con La
niña del sombrero rojo,
no me lo pensé dos veces y me dije que tenía que leerlo si o si: el
resultado fue igual de satisfactorio.
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(Fábrica La Sombrerera-Gijón-Asturias) |
Si
en Las
herederas de la Singer
la trama se desarrolla con la técnica de saltos temporales, La niña del sombrero rojo
tiene una trama lineal que recorre casi todo el convulso siglo XX. El narrador omnisciente relata a lo largo de 32 capítulos,
estructurados en siete partes tituladas y bien diferenciadas, el
ciclo vital de la protagonista, Manuela Baizán. Una trama lineal que
de nuevo la autora reparte entre Asturias y Madrid, y en la que
vuelve a estar presente la máquina de coser Singer. Sin embargo, en
esta ocasión acompaña a la protagonista el dolor de verse separada de su hija
Telva, al tener que enviarla a Rusia junto con otros niños de la
zona republicana, como adelanta la sinopsis, ante el avance de las
tropas sublevadas contra la República, y que en 1937 tomó Asturias,
el último reducto en la costa cantábrica del gobierno legalmente establecido.
De
nuevo vuelven a ser las mujeres quienes desempeñan un papel
dominante a lo largo de los capítulos. Mujeres anónimas que
lucharon contra viento y marea para seguir adelante en una centuria dominada por los conflictos
bélicos tanto a escala nacional como internacional. Como aclara la
Nota de la autora que antecede al cuerpo de la novela: «En
aquel entonces, las mujeres aseguraban la supervivencia de los suyos,
atendían a los niños, a los enfermos y a los ancianos, cocinaban,
cosían, planchaban o trabajaban en las fábricas, pero no se
escuchaba su voz y quizá, por eso, la Historia, la de con mayúscula,
se olvidó de ellas; sin embargo, de su mano hemos llegado hasta
aquí, hasta el siglo XXI»
Pese a
que son poco más de 700 páginas las que conforman esta novela,
nunca tuve la sensación de enfrentarme a una trama de considerable
extensión, porque el estilo narrativo cálido, cautivador y
evocador, y al que hay que unir el ritmo de lectura fluido, provoca
que esté muy pendiente de todo lo que sucede a lo largo de los
capítulos. Unos capítulos en los que de nuevo sentí que es una voz en off quien me relata todo lo que sucede en torno a
un personaje inolvidable, la ya citada Manuela Baizán, por todas las
vicisitudes que le acompañaron durante su larga e intensa vida. Una
larga e intensa vida en la que los episodios históricos y
costumbristas conforman un entramado magnífico, porque Ana Lena
Rivera utiliza la técnica de asociar de una forma u otra los hechos
históricos más destacados del siglo XX con los que marcan el
devenir de este personaje, desde que viene al mundo en 1912 en una
aldea próxima a Pola de Lena, en el seno de una familia en la que el padre ansía tener un hijo varón que lo ayude en las labores del campo, porque su esposa solo le trae al mundo hijas.
La
niña del sombrero rojo
es una novela histórica con marcados rasgos costumbristas y tan real
como la vida misma, porque los episodios de ficción que relata el
narrador omnisciente bien pudieron haber sucedido en la vida real.
Sin duda alguna, la autora realizó una exhaustiva labor de
documentación para provocar en el lector el efecto que acabo de
comentar. Se encontrará con una trama muy atractiva y dinámica,
porque la vida de la protagonista cambia desde el momento en el pasa
a formar parte del servicio de la familia aristócrata de los Solís
de Armayor, en Gijón. Una familia para la que trabaja Claudina, hija
de una vecina de la misma aldea que Manuela. Una familia en la que
pasa a ser doncella personal de Alexandra, la hija de estos marqueses, que mantiene una estrecha amistad con otros tres
estudiantes de Derecho en la Universidad de Oviedo, Amelia, Alonso y Juan Gregorio. En mi opinión,
es un gran aliciente la sucesión de vaivenes que tienen lugar entre
los miembros de este grupo, junto con la presencia en la vida de Manuelade Elías
Fernández. Sucesión de vaivenes que
originan una serie de subtramas muy atractivas, que complementan de
una forma muy enriquecedora a la principal, lo que también ayuda a
disfrutar de una lectura muy entretenida.
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(Catedral de Oviedo-Asturias-destr. GCE) |
Pero
junto con lo que sucede en España durante este siglo, la voz
narrativa no olvida el éxodo de los llamados niños de Rusia, y cómo
influyen en el devenir de sus vidas la situación que les toca vivir
en un país extraño para ellos. Un país que los acoge como héroes
en las Casas de Niños españoles repartidos por la Unión Soviética;
en este caso, los dos niños que forman parte del elenco
de esta novela, Telva -la hija de Manuela- y Manolo, fueron acogidos
en Jersón, en Ucrania. Niños que tienen un futuro incierto, porque
sueñan con la esperanza de regresar a España lo más pronto
posible, sobre todo si el ejército republicano gana la guerra civil.
Pero otro conflicto les espera en el camino, esta vez a escala
mundial: la que en Rusia se conoce como la Guerra Patria. Junto con
el cambio de líderes en el país y la tensa relación con la
dictadura franquista, ambos ven cada vez más lejana la posibilidad de retornar a España. En este sentido, la voz narrativa
no los olvida y relata su andadura al otro lado del Telón de Acero.
Una andadura que me lleva a mostrar mucho interés por los derroteros que
les espera, que no dejan indiferentes por el estado
emocional en el que viven, al igual que la vida que les marca un país
que les abrió sus brazos con alegría, pero a cambio les exige
entregarse a él mediante el trabajo que realizan.
Ana
Lena Rivera ofrece todo lo que sucede a lo largo de los apítulos desde
la perspectiva femenina. Una perspectiva que no varía mucho, ya sea
durante el reinado de Alfonso XIII, en la Segunda República, durante
la dictadura franquista o tras la restauración democrática. Una
perspectiva que incita a estar muy pendiente por cómo se
desenvuelven los durante esta centuria, pero
sobre todo por las fuerzas de flaqueza que sacan para conseguir los
objetivos que se proponen, pese a que tengan en contra la
autorización del padre, el hermano mayor o del marido, que son quienes tienen la potestad sobre ellas. La autora refleja la labor que se ven obligadas a desempeñar para aportar
recursos a las necesidades económicas de los hogares con escasos
ingresos, la mayoría en las fábricas de las zonas industriales, como personal de servicio en las familias acomodadas o en las
mansiones de la aristocracia, o bien realizando labores en el domicilio que les aporten ingresos económicos, caso de la protagonista, que se dedica a la costura; madres de familias acomodadas que se
sienten exigidas a alumbrar un varón que herede la fortuna o el
tejido empresarial familiar o, de no ser posible, decantarse por la
adopción desde que esta posibilidad empieza a ser una realidad en
nuestro país; muchachas que consiguen cursar estudios universitarios
pese a la oposición paterna... Pero tampoco se olvida de la
violencia de género, ni de actividades sindicalistas clandestinas,
para las que aprovechan las costumbres en las que se reúnen en
tertulias en las que mantienen conversaciones banales mientras
realizan las labores que se traen entre manos.
Por
las páginas de La
niña del sombrero rojo transita
un elenco de personajes que son fiel reflejo de la sociedad del siglo
XX y las relaciones que se establecen entre los diferentes estamentos
sociales. Personajes de carne y hueso, que decimos en estos casos,
porque están perfilados de tal forma que parecen cobrar vida propia,
con el aliciente de que son muy cercanos, por lo que hacemos propias
sus preocupaciones, ya que muchas de ellas nos recuerdan a
situaciones similares que se vivieron en nuestro entorno. La
protagonista, Manuela Baizán, es de las que no dejan indiferente, a la par que resulta inolvidable, porque no perdemos detalle de todo lo que dice y hace: no tuvo una
vida fácil al enfrentarse a una serie de situaciones a las que supo
sobreponerse. Le acompaña un elenco que invita a estar muy pendiente
de las subtramas que protagonizan, sobre todo el grupo del que forma
parte este personaje, Amelia, Alonso y Juan Gregorio. Un personaje al que le cambia la vida desde que
empieza a ser como una marioneta en manos de la hija única de los
marqueses de Armayor, Alexandra, hasta convertirse en una verdadera
amiga de esta joven, que es casi de su misma edad. Con el paso de
los capítulos, y sin apenas darse cuenta, pasa a formar parte del
grupo de amigos que acabo de citar. De este grupo estuve
muy pendiente a lo largo de los capítulos por los episodios que
marcan sus vidas, sobre todo tras la proclamación de la Segunda
República y la dictadura franquista. Pero cona llegada de la democracia
viene también el regreso de muchos españoles que se habían
exiliado tras la victoria del ejército sublevado en la Guerra Civil
Española, y que también afecta a miembros de este grupo. Junto a los peresonajes antes mencionados hay otros que
atrajeron mi atención, caso de Octavia, la niña de origen cubano
adoptada por Alexandra; Valentina Cifuentes, esposa de Juan Gregorio,
en cuyo servicio doméstico también trabajó Manuela; Casimira y Eufemia, por
la relación que mantienen con la protagonista y el papel
trascendental que desempeña la segunda, en una subtrama que tiene
ingredientes propios de novela policíaca; Telva, la hija de Manuela,
o Águeda y el lazo que la une con ésta, sobre todo en los últimos
años de su vida.
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(Calle Serrano-Madrid) |
Me
gustó mucho La
niña del sombrero azul,
segunda novela de ficción histórica con la que Ana Lena Rivera se
afianza en este género literario. Sin
duda alguna, La
niña del sombrero azul
es una novela muy entretenida, con un claro trasfondo histórico
acompañado por marcados ingredientes costumbristas. Una novela tan
real como la vida misma, porque toda la ficción que relata el
narrador omnisciente bien pudo haber sucedido en la realidad. Destaco
la importancia que cobran los diálogos que mantienen los personajes,
no sólo por la información que aportan sobre los temas que tratan
en sus conversaciones, sino porque también se muestran los
diferentes estados de ánimo que atraviesan, en los que las emociones
y los sentimientos están muy presentes, aunque tampoco faltan
discusiones en las que saltan chispas. El amor, las segundas
oportunidades y el afán de supervivencia comparten página con
algunos episodios en los que el humor está muy presente, e incluso
levanta alguna sonrisa; en este sentido, no tiene desperdicio el
viaje a París que deciden regalarse Manuela y Alexandra, ya mayores.
Biografía:
Ana
Lena Rivera nació en Oviedo en 1972, aunque desde hace años vive en
Madrid. Licenciada en Derecho y Administración y Dirección de
Empresas, desarrolló su carrera profesional en el mundo de los
negocios hasta que finalmente decidió dar alas a su gran pasión: la
escritura.
Inició
su trayectoria literaria con una trilogía noir
protagonizada
por la investigadora Gracia San Sebastián y compuesta por Lo
que callan los muertos (2019),
que mereció el Premio Torrente Ballester, Un
asesino en tu sombra (2020)
y Los
muertos no saben nadar (2021).
Con Las
herederas de la Singer (Grijalbo,
2022), la autora inauguró una nueva etapa en su andadura editorial,
que se afianza ahora con La
niña del sombrero azul.
Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora tomada de la web de Penguin Libros. Imagen de la Fábrica La Sombrerera en Gijón, tomada de la web Drupal.gijón.es. Imagen de la catedral de Oviedo tomada de la web Dialnet. Imagen de la calle Serrano en Madrid tomada de la web de Pinterest.