En septiembre han sido un total de 4 los libros leídos y 5 los reseñados.
-Los leídos:
-El baile de las criadas, de Marta Platel.
En septiembre han sido un total de 4 los libros leídos y 5 los reseñados.
-Los leídos:
-El baile de las criadas, de Marta Platel.
Datos técnicos:
Título: El baile de las criadas.
(Premio Emilio Lara 2026)
Autora: Marta Platel.
1ª edición: Junio/2026.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-08-32276-4.
Idioma: Español.
Nº páginas: 496.
Sinopsis:
En la Barcelona de 1941, bajo el yugo del franquismo y con los nazis instalados en la ciudad, la joven Melisa Arranz entra a servir en casa de los Llebrera. Todo parece responder al destino previsible de una muchacha humilde hasta que una tarde, en un baile, conoce a un hombre que cambiará su vida para siempre.
Cuando descubra que aquel apuesto desconocido no es quien dice ser, una sucesión de revelaciones la arrastrará a un territorio incierto, donde la pasión, la mentira y el peligro laten bajo el brillo de la buena sociedad y la sombra de las reuniones clandestinas.
Porque, al fin y al cabo, ¿quién iba a sospechar de una simple criada?
Escrita con una prosa certera y elegante, El baile de las criadas, obra ganadora del Premio Fernando Lara 2026, es una historia de traición, pasiones prohibidas e identidades ocultas ambientada en una época en la que cualquier acto de rebeldía podía cambiar el curso de la historia.
Opinión Personal:
Una de las novedades del mes de junio del presente año fue El baile de las criadas, de la escritora barcelonesa Marta Platel, título con la que se alzó ganadora del Premio de Novela Fernando Lara 2026. La portada, fotografía en blanco y negro de la época, y la sinopsis, son un gran reclamo para el lector. Las buenas opiniones que leí en redes sociales sobre la que es la segunda obra publicada por la autora, terminaron por convencerme. Para mí es una lectura envolvente, muy adictiva e intensa, al igual que un magnífico testimonio, y merecido homenaje a las jóvenes que abandonaron el hogar familiar en busca de un futuro mejor, pero terminan como criadas trabajando al servicio de unos señores para los que, sobre todo si pertenecen a la alta sociedad, son invisibles.
![]() |
| (Rambla de Barcelona) |
El baile de las criadas tiene también el interés añadido por los grandes vuelcos que provocados el relato de la voz narrativa. Y es que a lo largo de los capítulos el lector se encuentra con varias subtramas que pueden encuadrarse en diferentes géneros literarios y en las que los giros están muy presentes, algunos contienen incluso escenas luctuosas. Entiendo que los primeros capítulos son más de corte costumbrista, porque a través de ellos conocemos cómo es la vida de quienes forman parte del servicio del matrimonio Llebrera. Un trasfondo costumbrista que se engarza con el histórico por los hechos que tienen lugar en Barcelona durante ese año, al igual que las alusiones al avance del ejército nazi en una ofensiva en las que se suceden las victorias. Pero si lo que acabo de comentar ya es interesante de por sí, hay que añadirle intriga, suspense, misterio y espionaje que diría que le confiere rasgos de thriller, en los que incluso están presentes episodios luctuosos. Un thriller en el que la crítica social está muy presente. En este sentido y, a parte de la interesante nota de la autora que acompaña al cuerpo de la novela, merece la pena leer el artículo que escribe en la web de la revista Zenda, bajo el título de La rebelión de las mujeres invisibles.
Mario es un profesor de universidad que compra una casa en Esplugas de Llobregat para reformarla, pero conservando la estructura inicial. La obra es parada por la Policía porque aparece un esqueleto enterrado bajo una mimosa. Un buen gancho por el que el lector siente interés por conocer la identidad de la persona a la que corresponden los restos óseos encontrados. Por otro lado, Melisa Arranz es una joven que decide abandonar el pequeño pueblo de la provincia de Burgos para encontrar un futuro mejor. Su convecina Lucía consigue que la familia Llebrera la incorpore como parte del personal a su servicio. Como adelanta la sinopsis, Melisa conoce en un baile a un hombre desconocido. Un hombre que supone para la protagonista un antes y un después, porque no es consciente del gran vuelco que va a dar su vida, en la que giros la llevan por un mundo diferente al que vive, y se verá involucrada en peripecias insospechadas.
![]() |
| (Cafetería Oro del Rhin, Barcelona) |
Sin duda alguna, las principales protagonistas de esta novela son las criadas de las familias de la alta sociedad barcelonesa y las que trabajan al servicio de los nazis instalados en Barcelona. Unas criadas a las que Marta Platel describe con todo lujo de detalle, de forma muy directa, lo que incita a estar muy pendiente de su día a día en las casas para los señores que trabajan. Criadas con las que no se tarda en empatizar y hacemos nuestros los problemas que les surgen a Melisa, Lucía, La Patro, Antoñita o Matilde pero también nos alegramos si los planes que se proponen cobran realidad y sienten que el papel que desempeñan puede servir de ayuda para quienes lo necesiten, sobre todo si es de su propio círculo social. Pese a ello, también levantan alguna sonrisa a la hora de utilizar las tretas que creen necesarias para beneficiarse de situaciones en las que puedan actuar con una cierta libertad, aunque siempre con el rabillo del ojo pendiente. En este sentido, Marta Platel aprovechó la invisibilidad de estos personajes para introducirlas en la red de espionaje que teje el personaje al que conoció Melisa en el salón de baile. Protagonizan situaciones en las que corren un serio peligro, y son conscientes de que tienen que actuar con la mayor precaución posible, con las que ofrecen al lector escenas que le sorprenderán. El grupo de criadas recurrente de esta novela le dan mucha viveza y dinamismo a la trama por el diferente carácter que las define, y que a lo largo de los capítulos se encontrarán con lo mejor y lo peor del ser humano, caso del nazi Erns Helmann, o del ya citado Arturo Llebrera. Asimismo tienen que lidiar con señoras que las miran por encima del hombro, como doña Isabel, esposa de Arturo Llebrera, o Dagmar von Lechner, esposa del vicecónsul nazi en Barcelona.
Biografía:
Marta Platel nació en Barcelona, donde reside actualmente. Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona y ha desarrollado gran parte de su larga trayectoria profesional en revistas de diferentes ámbitos. Tras sus inicios en el periódico El Día de Catalunya, fue jefa de redacción de las revistas TodoSport y World Action Sports, coordinó también la edición española de Sports Illustrated Swimsuit y fue redactora y coordinadora de la revista de decoración Interiores. Actualmente es jefa de compras en la revista semanal Lecturas. El último vuelo de la abeja reina, su debut en la ficción, tuvo una gran acogida por parte de los lectores y la crítica especializada. El baile de las criadas es su segunda novela.
Notas: Datos técnicos, sinopsis, fotografía y biografía de la autora tomados de la web de Planetalibros. Imagen de la Rambla de Barcelona tomada de la web de Pinterest. Imagen de la cafetería Oro del Rhin tomada de la web La Vanguardia. Imagen del Hogar Alemán en San Feliu de Guixols (Girona) tomada de la web del diari El Punt Avui.
Datos técnicos:
Tíitulo: La inquilina de Wildfeld Hall.
Autora: Anne Brönte.
Traductor. Miguel Ángel Pérez Pérez.
Editorial: Alianza Editorial.
Edición original: Junio/1848.
1ª edición: Enero/2020.
Encuadernación: Tapa blanda.
ISBN: 978-84-9181-769-7.
Idioma: Español.
Nº páginas: 640.
Sinopsis:
La llegada de una joven desconocida, Helen Graham y su hijo a la vieja mansión de Wildfell Hall despierta el interés, y luego las sospechas maliciosas, de los habitantes del tranquilo pueblo inglés en que se encuentra la casa. No saben que Helen huye de un turbulento pasado, como irá descubriendo el narrador del relato y enamorado de ella, Gilbert Markham, al leer su diario. “La inquilina de Wildfell Hall” es una gran novela en la que destacan no sólo actitudes y opiniones relacionadas con la condición de la mujer avanzada para su tiempo, sino también una moderna representación de las miserias, defectos y debilidades humanas.
Opinión Personal:
Jane Eyre y Cumbres Borrascosas son dos novelas cumbres de la literatura universal, sobre todo en el mundo anglosajón, si bien Emily Brönte no disfrutó del éxito de su protagonista Heachcliffe, porque fue su hermana Charlotte quien publicó una segunda edición póstuma, que sirvió como espaldarazo para que sí fuera reconocida como la gran ficción victoriana y gótica que es. Pero hoy no toca compartir mis impresiones de ambas, sino sobre la La inquilina de Wildfell Hall, publicada por primera vez en 1848 por Anne Brönte, aunque bajo el seudónimo de Acton Bell. Sin duda alguna, puede decirse que La inquilina de Wildfell Hall es una novela atemporal, porque los temas que aborda son, por desgracia, de rabiosa autoridad. Temas de rabiosa actualidad que escandalizaron a la timorata sociedad victoriana, a la que Anne Brönte puso el dedo en la llaga en asuntos tabúes, en una época en la que se mira para otro lado.
La segunda y última novela publicada por Anne Brönte es para disfrutarla, no sólo por lo que comento en el párrafo anterior, sino también por la estructura epistolar que tiene, con el aliciente de que comienza in media res, lo que le añade un plus de interés al desarrollo de los 53 capítulos en los que se estructura, agrupados en tres partes bien diferenciadas. Esta técnica narrativa sirve como imán para que el lector sienta interés desde las primeras páginas por conocer quien es Helen Graham, la recién llegada a la ruinosa mansión de Wildfell Hall. En mi opinión, entiendo que este carácter epistolar le otorga a la novela un rasgo intimista porque el lector conoce en mayor profundidad la psicología de los dos protagonistas y narradores, el joven Gilbert Markham y Helen Graham, ante las reflexiones que vierten en las páginas que escriben. El joven Gilbert Markham escribe varias cartas a «su viejo amigo» (prólogo) J. Halford, y mrs Graham un diario que permite leer a éste para que descubra por él mismo qué secretos esconde la joven y bella dama, por la que siente un interés que va más allá del trato que recibe como nueva vecina del pequeño pueblo de la campiña inglesa al que se acaba de trasladar.
Helen Graham es el foco de atención del lector, una heroína que no deja indiferente, porque se enfrenta a las adversidades que se interponen en su camino, en un mundo en el que dominan los dictados patriarcales y la hipocresía de una sociedad encorsetada, de mucho devocionario pero con la lengua bien larga. En mi opinión, diría que al igual que en las novelas de Jane Austen, la protagonista de La inquilina de Wildfell Hall muestra el día a día de la sociedad aburguesada de la campiña inglesa. Al igual que Jane Austen, la crítica social también está muy presente, si bien en las novelas austenianas son en forma de sátira, Anne Brönte utiliza una crítica ácida para denunciar sin reservas alguna las injusticias sociales, las adicciones, el maltrato, el adulterio, el divorcio, la diferencia de clases y la tutoría de los hijos. Pero también es una de las pioneras que utiliza su narrativa en defensa de los derechos de la mujer. Para abordar estos temas la autora ubica esta ficción a finales de la década de los años veinte del siglo XIX, porque se ajusta a la legislación que impera al respecto en esta época.
Vuelvo a incidir en el comienzo de esta magnífica novela, que para mí es magistral, al que le sigue una trama que no tiene desperdicio. Y es que tal y como se suceden los primeros capítulos supuse que me encontraba ante una novela gótica más. Nada más lejos de la realidad. En este comienzo, Anne Brönte juega al despiste en los primeros episodios, no sólo por las descripciones lúgubres que ofrece sobre la derruida mansión en la que se instala, y de la que el sr. Frederick Laurence adecentó algunas estancias para su habitabilidad, sino también por la descripción de los parajes colindantes propios del romanticismo decimonónico, que recuerdan a los que describen Emily y Charlotte en sus novelas. Un despiste que luego se transforma en sorpresa por cómo se desarrollan el resto de los capítulos. La presencia de la nueva vecina del pequeño pueblo de la campiña inglesa altera la vida tranquila de sus habitantes. El cotilleo y el interés cada vez más acentuado que muestra el joven Gilbert Markham provocan el efecto deseado. La trampa ya cazó al lector.
La inquilina de Wieldfell Hall es una novela de personajes, si bien las localizaciones por las que transitan están muy en consonancia con el papel que éstos desempeñan, y son un fiel reflejo del escalafón social del que forman parte sus propietarios, caso de la mansión de su esposo, Arthur Huntingdon y las de sus amigos de juergas, ya desde sus tiempos de estudiante en Londres. Aunque también se refleja la vida más tranquila de los vecinos que ahora tiene Helen Graham, reacia a socializar con ellos. Sin embargo, la voz narrativa muestra las apacibles reuniones en la hacienda familiar de los Markham o en la vicaría del reverendo Michael Willward. A lo que acabo de comentar hay que añadir lo ya citado en el párrafo anterior sobre los parajes que rodean a la ruinosa mansión de Wildfell Hall o los que se describen en torno a la mansión señorial de su esposo, Arthur Huntingdon. En mi opinión, entiendo que todas ellas desempeñan un papel simbólico, sobre todo la que acabo de mencionar.
Anne Brönte se sirve de un amplio e interesante elenco de personajes que transitan por las páginas de La inquilina de Wildfeld Hall para retratar a través de ellos los diferentes estamentos de la sociedad victoriana, con especial énfasis al ámbito rural. Pero también es un elenco muy representativo de la moral de la época, porque la autora se sirve también de su formación religiosa para reflejar lo que dicen los textos bíblicos sobre los asuntos mundanos, en especial en lo referente al matrimonio y el papel de que le corresponde desempeñar a la mujer en la sociedad. Esto se refleja a través de las diversas citas bíblicas que se aclaran a pie de página, de las que se sirven algunos personajes en sus diálogos, sobre todo los femeninos. En mi opinión, diría que entre ellos se produce el llamado efecto dominó, por cómo les afecta las situaciones que viven. El rol psicológico es trascendental en el desarrollo de los episodios, porque las emociones y los sentimientos están muy presentes en su día a día, e incluso en escenas en las que se resaltan de tal forma, que uno se pregunta qué reacción muestran en situaciones que influyen en su devenir, y que en algunas fases provocan debate entre varios personajes, sobre todo si el foco se pone en temas delicados que afectan a algunos de ellos.
Sin duda alguna, la escritora inglesa perfila personajes que atraen la atención del lector desde las primeras páginas. Gilbert Markham y Helen Graham están flanqueados por un muy interesante elenco de secundarios, cada uno de los cuales tiene su protagonismo en un momento determinado. A parte de la heroína, no tengo predilección por ninguno del resto de ellos, por lo expuesto al comienzo de este párrafo, si bien hay algunos que resaltaría por la relación que mantienen con Helen Graham. Es este el caso de lord Lowborough y Annabella Willmot: el aristócrata contrae matrimonio con esta joven sin escrúpulos, que con el paso de los capítulos se convierte en la verdadera antagonista de mrs Huntingdon. Una situación similar la ocupa Ralph Hattersley, por el interés que muestra por el interés que muestra por Helen a espaldas de su marido, a parte de ser uno de los afectados por las adicciones, si bien se redime, lo que agradece su esposa Milicent Hardgrave, por la parte que le toca. Destaco el rol femenino de la sra. Maxwell, tía de la protagonista y que ejerce el papel de madre, al igual que Rachel, su fiel criada, y el papel de el papel de Eliza Millward, con quien en un principio coquetea Gilbert Markham, y los consejos que le da su madre, la sra. Markham, mujer de firmes convicciones del papel que les toca a las de su género ejercer en el matrimonio.
Disfruté mucho con la lectura de La inquilina de Wildfeld Hall. Con un estilo narrativo elegante y claro, Anne Brönte planifica y desarrolla una trama que no tiene desperdicio, ante el dinamismo de situaciones que protagonizan los personajes, combinadas de tal forma que en más de una ocasión me pregunté qué más adversidades le podían esperar a una heroína que defiende con convicción un pensamiento que rompe moldes en un mundo en el que domina el patriarcado, y ante una sociedad hipócrita, adicta al devocionario y pero también al cotilleo. Los diálogos cobran protagonismo, no sólo por la información que a través de ellos complementan el relato de las dos voces narrativas, sino también porque las emociones, sensaciones y reflexiones están también muy presentes, y reflejan la evolución de los personajes, sobre todo si no logran redimirse de las adicciones que adolecen.
Biografía:
Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomados de Amazon. Fotografía de Anne Brönte tomada de la web de EcuRed.
Datos técnicos:
Titulo: Asesinato en Matalascañas.
Autor: Manuel Pérez.
Autoeditado Amazon.
1ª edición: Junio/2021.
ASIN: B097Z66JY7.
Formato: Libro digital.
Idioma: Español.
Nº páginas: 177.
Sinopsis:
Estefanía (Stefi) y Chema, policías locales, con la colaboración de Carlos, Guardia Civil, investigan el robo y la extraña muerte de un vecino en Matalascañas. Otro muerto, aparecido en la playa, complica que lleva a los protagonistas hasta un anuncio de drogas a gran escala.
Opinión Personal:
Después de varias lecturas intensas, y alguna de ellas con destacadas dosis de crudeza, apetece sumergirse en una a la que sólo se le pide el requerimiento de entretener. Y si la trama es policíaca y transcurre por parajes poco habituales en las novelas de misterio, pero muy reconocibles para el lector, como es mi caso, pues mucho mejor. El título es Asesinato en Matlascñas, y el autor, el escritor sevillano Manuel Pérez.
![]() |
| (Matalascañas, Almonte, Huelva) |
Lo que parece un caso rutinario más para los dos policías locales que lo investigan, dentro de sus competencias, a medida que se aproxima el desenlace la trama se vuelve más oscura, aunque el autor evita que la voz narrativa relate escenas cruentas y espeluznantes, si bien los dos protagonistas se encuentran ante una situación nada agradable, por el impacto que supone para un advenedizo en estas lides. Pero a la joven policía local no le queda otra que hacer de tripas corazón, consciente de que cuanto antes pase esa desagradable prueba, le ayude a acostumbrarse a situaciones similares o peores, sobre todo si se enfrenta a delincuentes capaces de ensañarse con fiereza ante quienes les persiguen para detenerlos.
La novela está relatada en primera persona por Estefanía -Stefi para los amigos-, con lo que le confiere un relato subjetivo sobre las investigaciones que realiza junto con su compañero Chema, si bien se percibe que procura ajustarse a la imparcialidad de los hechos que investigan, en colaboración con Carlos, cabo de la Guardia Civil. Ambos son dos policías locales «cuya labor consiste en atender incidencias urbanas, exclusivamente. Para casos de más envergadura y fuera del núcleo urbano, es la Guardia Civil la que interviene» (cap. 1).
Manuel Pérez planifica y desarrolla una trama en la que el ritmo es constante, por el dinamismo de situaciones a las que se enfrentan los dos protagonistas, y la variedad de localizaciones por la que transitan para resolver un caso que cada vez se vuelve más complejo. En mi opinión, el autor sabe que tiene que mantener la atención del lector en todo momento; sin embargo, los vecinos que son interrogados tras ese aviso, y pese a que desconocen la gravedad de la situación a la que se enfrentan los dos protagonistas, se replantean su estancia en una urbanización en la que sienten que su día a día se ve alterado. Los dos protagonistas tienen abiertas varias líneas de investigación, pero la información que recaban, les permite atar cabos para estrechar el cerco, si bien con alguna pista falsa, con lo que el interés se redobla a medida que se aproxima el desenlace, que origina escenas de alto voltaje y riesgo.
![]() |
| (Los Palos, playa Matalascañas, Almonte, Huelva) |
En Asesinato en Matalascañas se percibe que el autor conoce bien las localizaciones por las que transitan los personajes, sobre todo en esta urbanización costera y la playa del mismo nombre, Matalascañas, que pertenecen al municipio onubense de Almonte, al igual que los episodios que se desarrollan en el paraje rural de El Porretal, del mismo municipio. Pero los dos protagonistas también tienen que realizar un viaje sorpresa a Madrid, al barrio de Fuencarral, en donde les esperan situaciones en las que la adrenalina está muy presente.
Me gustó mucho Asesinato en Matalascañas, que cumple con el claro requisito de entretener al lector, el ritmo ágil es constante y tiene una trama muy de corte clásico, en la que nada es lo que parece. Un ritmo ágil en el que los diálogos cobran protagonismo, en los que están presentes la ironía y el humor cuando la situación se presta a ello, recurso que utiliza Carlos, de la Guardia Civil, con el que están en permanente contacto, cada vez que la Benemérita solicita su colaboración. Asesinato en Matalascañas está relatada por Stefi en primera persona, que junto con Chema protagonizan una ficción a la que le confieren mucha viveza, y con quienes se empatiza desde las primeras líneas, porque también los conocemos en su faceta personal.
Biografía:
Datos técnicos:
Título: Los ojos de Galdós.
Autora: Carolina Molina.
Editorial: Edhasa.
1ª edición: Octubre/2019.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-350-6333-3.
Idioma: Español.
Nº páginas: 512.
Sinopsis:
Pensada por y para Galdós, con un estilo delicado y una prosa fluida, en la línea de sus novelas anteriores, Carolina Molina nos ofrece un retrato entrañable y desconocido del escritor que mejor supo reflejar la España del siglo XIX. Un relato, sin duda, inolvidable. La novela se presentará en Madrid y Granada, puedes seguir la pista en nuestro apartado de noticias o en la ficha del libro (512, tapa dura con sobrecubierta).
Opinión Personal:
Ya tocaba estrenarse con la narrativa de Carolina Molina (Madrid, 1963) y qué mejor elección para ello que su novela Los ojos de Galdós, en la que plasma la vida y obras del que es uno de nuestros grades autores patrios de todos los tiempos e incluso, en mi opinión, me atrevo a decir que es el más icónico, Don Benito Pérez Galdós. Carolina Molina continúa en esta novela con las vicisitudes de la familia Cid, aunque en esta ocasión la figura indiscutible de esta ficción histórica es el egregio literato antes citado, acompañado por la protagonista y narradora de esta ficción es Carmela Cid, quien profesa una gran admiración hacia el escritor canario. Esta es la cuarta novela de la saga familiar de los Cid, que comienza con Guardianes de la Alhambra, sigue con Noches en Bib-Ramba, y continúa con El último romántico. Sin embargo, esta novela que hoy reseño y no dudo en recomendar puede leerse de forma independiente a las anteriores; de hecho, me sentí muy cómodo durante su lectura.
| (San Quintín, casa de Galdós en Santander) |
Carmela Cid viaja a Madrid porque han acusado a su padre de provocar un incendio en la Alhambra de Granada y decide pedir ayuda a Galdós en favor de su progenitor. Pero la vida de Carmela Cid da un vuelco desde que Don Benito se fija en las manos de la joven, como buen observador que es, porque deduce que escribe y ella se lo confirma. «Vuelva a Granada y viva, viva su juventud...y al tiempo que le envíe la carta de recomendación le haré otra para que pueda, si es de su gusto, introducirle en círculos literarios de esta capital de las Españas. Sí, le daré una para conocer a la Pardo Bazán» (pág. 22). La relación entre Carmela y Galdós se incrementa a lo largo de los capítulos, hasta el punto de preguntarme si llegaría a ser una amante más del autor, pero dada la personalidad de la granadina, y la relación cuasi paterno-filial que hay entre ambos, me decía que esta posibilidad era un auténtico disparate.
En mi opinión, Carolina Molina acertó con la estructura que le confiere a esta novela. Una estructura que comienza por los títulos que encabezan cada capítulo, a modo de epígrafes sumarios, y las cinco partes diferenciadas en las que se divide el desarrollo de la trama. Y es que ya sólo el prefacio es para enmarcar, porque en el Parque del Retiro junta a dos de mis escritores que conforman mi santísima trinidad literaria patria, como son Don Benito Pérez Galdós y Doña Emilia Pardo Bazán, acompañados por la protagonista y narradora de obra, Carmela Cid. Como nota informativa, añado a este egregio dúo a Don Miguel de Cervantes Saavedra, el tercero de este insigne trío, y a cuya obra cumbre se hace referencia en esta novela. Un prefacio para disfrutar con fruición, al igual que los capítulos que conforman esta maravillosa, cautivadora, e inolvidable ficción, porque una vez terminada su lectura uno siente que intima con un Galdós muy humano, al igual que disfruta con las alusiones a su prolífico legado bibliográfico, todo un lujo para el lector, por cómo se aborda a lo largo de los capítulos. Un lector que también se encontrará con una trama muy metaliteraria, no sólo por los autores coetáneos que transitan por sus páginas, sino también por todo lo relacionado con el proceso creativo.
Me gustó mucho la gran maestría con la que la autora marida la vida de la familia Cid con los personajes históricos con los que interactúan, en especial Carmela Cid, y la trascendencia de estos que tienen en determinados episodios. Personaje que parece cobrar vida propia y que, de una forma u otra, acaba de salir por su propio pie de una de sus novelas, lo que me supuso un gran atractivo. Incluso en más de una ocasión me pregunté si, en algún momento dato, la miraría con detenimiento, como preguntándose dónde la había visto antes. Las vicisitudes que acompañan a Carmela Cid dan mucho dinamismo a la trama, en la que incluso no falta la intriga. Carmela se sentirá fortalecida en sus aspiraciones tras conocer a la escritora y periodista Carmen de Burgos, porque siente que su camino personal y laboral puede seguir una línea similar. Además, cuenta para ello con la anuencia de su madrastra Delmira, que también atraerá la atención del lector por las situaciones que protagoniza, si bien en determinados aspectos no está muy conforme con su díscola hijastra. Me resultaron muy atractivos y dinámicos los episodios que se vive en el seno de esta familia, tanto en su casa de Granada como en la de Madrid, a la que deciden llamar La Granadilla. Una casa que también tiene su historia, sobre todo por el desenlace que le espera, y que origina una subtrama que influye en el devenir de los Cid.
La novela tiene una ambientación espacio-temporal exquisita. Madrid es un personaje más, e incluso diría que parece cobrar vida propia, tanto por el efecto que provoca en sus habitantes, testigos del cambio que se desarrolla en la ciudad, como por los episodios turbulentos que tienen lugar, sobre todo si es el epicentro. Pero también hay episodios que se desarrollan en Granada y en Santander. En tierras cántabras en donde veranea el autor de Fortunata y Jacinta, en una quinta próxima a la ciudad cántabra, San Quintín, y las curiosidades que se describen sobre los miembros de la alta sociedad que en ella veranean, y a la que también se desplazan los monarcas españoles. Granada desempeña un papel trascendental en la vida de Carmela Cid, porque en ella se desarrollan episodios que marcan el devenir de la protagonista y narradora. Atrajo mucho mi atención lo que se comenta sobre el estado de conservación de la Alhambra en esa época, quizás influenciado por las novelas que leí en torno a este extraordinario complejo nazarí, Patrimonio de la Humanidad.
| (Monumento a Galdós, Parque del Retiro, Madrid) |
Biografía:
Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora tomados de la web de Edhasa. Fotografía de Carolina Molina tomada de la web de Todolitetarura. Imagen de la casa de Galdós en Santander, San Quintín, tomada de la web de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Imagen de la casa en la que Galdós vivió y falleció en Madrid tomada de la web de la Embaixada de Portugal en Madrid. Imagen de la estatua de Galdós, ubicada en el Parque del Retiro, tomada de Wikipedia.
En agosto han sido 5 los libros leídos y 4 los reseñados.
-Los libros leídos:
-Los libros reseñados:
-Una tumba sin nombre, de Javier Sagastiberri.
-El color de la verdad, de Rosa Boliart.
-El elegido, de Mario Villén.
-El viñedo de la luna, de Carla Montero.