miércoles, 11 de diciembre de 2019

Yo maté a Rebecca Blackwood, de Ana Trigo.
























Datos técnicos:


Título: Yo maté a Rebecca Blackwood.
Autora: Ana Trigo.
1ª edición: Agosto/2019.
ASIN: B07WVAM4TT.
Idioma: Español.
Formato: Ebook.
Nº pág.: 327.

Precio:  3, 88€ Ebook.
             12, 95€ En papel.


Sinopsis:


Julio de 2019. Los principales rotativos del mundo abren con una impactante noticia: la desaparición de la famosa chelista Rebecca Blackwood durante una noche de tormenta, mientras navegaba en su velero con la única compañía de su marido y su asistente. Las intensas labores de búsqueda y la exhaustiva investigación policial no consiguen arrojar ninguna pista sobre lo que le ha ocurrido.
31 de octubre de 2019. En solo unas horas, Álvaro Tristán, el marido de Rebecca, heredará la cuantiosa fortuna de la joven. Acosado por las deudas y deseando relanzar su carrera de actor, aguarda a que se produzca la inminente declaración de fallecimiento de su esposa, que le dará acceso a todos sus bienes. Sin embargo, la repentina aparición de un cadáver que podría ser el de Rebecca, da un giro inesperado a la investigación, poniendo en riesgo todos sus planes.
Mientras, Lord Lawrence Blackwood, el abuelo de Rebecca, no duda en señalar a Tristán como el único responsable de la desaparición de la joven. Desesperado por que el caso no se cierre, relegando a su nieta al olvido, el viejo héroe de la Segunda Guerra Mundial está dispuesto a todo con tal de evitar que Álvaro consiga su objetivo.
Comienza así una frenética batalla entre los dos bandos en la que ambos tienen mucho que ganar… y que perder. En solo cuestión de horas, mientras una tormenta perfecta descarga sobre Madrid, se decidirá el destino de los bienes de la chelista, entre ellos un raro y valiosísimo Stradivarius con una enigmática leyenda.
Pero también, y sobre todo, descubriremos qué le ocurrió realmente a Rebecca Blackwood.


Opinión Personal:


En octubre del año pasado leí y publiqué en este blog mi reseña sobre el pastiche de Ana Trigo El secreto de la caja de sándalo (reseña), de cuya lectura guardo un grato recuerdo. Esta lectura supuso el impulso definitivo para decidirme a leer las cuatro novelas protagonizadas por Sherlock Holmes, el mítico detective creado por la pluma de Conan Doyle, y me atrevo a decir que también alguna de las aventuras que tienen como personaje principal a este carismático detective. Hoy comparto mis impresiones sobre la nueva novela autoeditada por Ana Trigo, Yo maté a Rebecca Blackwood, que no dudo en recomendar,  porque merece la pena disfrutar de su buen hacer literario.

En mi modesta opinión, entiendo que la sinopsis ya adelanta al lector una idea clara sobre lo que le espera a lo largo de los 28 capítulos más el prólogo y epílogo en los que se estructura la novela, por lo que soy partidario de no añadir comentario alguno a lo ya indicado para atraer su atención, sino que es mejor que sea él mismo quien descubra quién está detrás de la desaparición de la famosa chelista Rebecca Blackwood, cuya impactante noticia dieron a conocer los principales rotativos del mundo en julio de 2019. En este sentido, el lector se encontrará con una trama atractiva, a la par que absorbente, porque la autora construye un verdadero puzzle en torno a la desaparición de este personaje pasivo, de tal forma que cuando se aproxime al desenlace de la novela comprobará cómo encajan todas las piezas, y cómo ese puzzle que se forma tiene un claro sabor a clásico. A parte de otros elementos que figuran a lo largo de los capítulos, ese sabor a clásico que acabo de mencionar viene refrendado por cómo se van desarrollando los capítulos finales. Merece una mención especial el epílogo, porque me encantó, ya que es un magnífico complemento a lo que se narra en los capítulos que acabo de mencionar y ayuda al lector a comprender lo que sucede en la novela.
(Chelo Stradivarius Palacio Real Madrid)
Aunque el lector se haga una idea inicial de que el título le indique que la lectura de Yo maté a Rebecca Blacwood no le va a ofrecer ningún aliciente que le anime a afrontarla, ya le adelanto que lo prejuzga de una forma errónea. Y es que a lo largo de los capítulos le esperan una serie de giros, preguntas e incluso diría que también algunas confusiones que le invitan a seguir leyendo, todo ello planteado por la autora de forma consciente para provocar en el lector el efecto deseado. Y es que cada capítulo está desarrollado de tal forma que anima claramente a adentrarse en el siguiente, porque la información que se le ofrece al lector en cada uno de ellos le ayuda a estar más cerca de conocer las verdaderas causas que originaron la desaparición de Rebecca Blackwood. Pese a que la famosa chelista desaparecida es un personaje pasivo,  toda la trama de la novela gira a su alrededor, por lo que entiendo que puede señalarse a Rebecca Blackwood como la protagonista de la novela. En este sentido, incluso me atrevería a decir que se podría calificar también Yo maté a Rebecca Blackwood como una novela testimonio, por la información que obtiene el lector sobre este personaje a través de quienes tuvieron una relación directa con él, para construir cómo pudieron desarrollarse realmente los hechos que sir Lawrence Blackwood quiere que se investiguen por la inspectora Esperanza Mayoral para que su nieta no sea relegada al olvido, teniendo en cuenta incluso también la que facilita su esposo, el actor Álvaro Tristán, pese a que se le considera el principal sospechoso de la famosa chelista, y porque este espera que en tan solo unas horas se produzca la inminente declaración de fallecimiento de su esposa, que le dará acceso a todos sus bienes.

Sin duda alguna, lo que más me atrajo de Yo maté a Rebecca Blackwood es su ambientación espacio-temporal, porque toda la trama se desarrolla durante el 31 de octubre de 2019, con lo Ana Trigo tiene muy en cuenta lo que significa este día y sobre todo su noche. En consonancia con esta fecha está el claro dominio en el desarrollo de la trama de elementos propios de la novela gótica, episodios sobrenaturales y escenas en las que se percibe como telón de fondo una tormenta perfecta que descarga sobre Madrid, cuya presencia es resaltada en determinadas fases de la narración para que origine en los personajes, y al mismo tiempo en el lector, el efecto deseado. A estos elementos hay que añadir las descripciones que se realizan tanto del ático en el que vivían Rebecca Blackwood y su marido, el actor Álvaro Tristán, o las que se ofrecen de la Casa Blackwood, en la que reside sir Lawrence Blackwood, así como los escenarios que guardan relación con la desaparición de la famosa chelista. A estos espacios mencionados hay que añadir las detalladas descripciones de objetos de decoración del ático y personales que están íntimamente ligados a la protagonista, entre los que se destaca la presencia del chelo Stradivarius. En este sentido, se percibe en las descripciones que Ana Trigo hace a través del narrador omnisciente la influencia de su profesión como tasadora de arte y antigüedades, por el mimo, precisión y claridad que ofrece en su trazo, con las que ayudan al lector a imaginarse cómo son esos objetos de decoración que se mencionan.
(Cala en Porter-Menorca)
En el segundo párrafo de esta reseña comento que la lectura de Yo maté a Rebecca Blackwood es atractiva, a la par que absorbente, a lo que también añadiría el ritmo de lectura fluido, por lo que tal y como se suceden provocan en el lector la sensación de que está ante una novela con una clara estructura de thriller. Y es que la información que se facilita en la sinopsis se ofrece de una forma muy escalonada, por lo que la intriga y el misterio le mantendrá en vilo a lo largo del desarrollo de la trama. A todo esto hay que añadir la gran fuerza psicológica que tienen los personajes, lo que provoca que tengan lugar una serie de situaciones en las que se percibe una gran tensión narrativa, con lo que se redobla la atención del lector en los diálogos cruzados que se mantienen en algunas fases de la novela. Esa tensión narrativa da a entender que en algún momento dado pueden originar que el principal sospechoso de la desaparición de Rebecca Blackwood pierda los papeles y confiese de alguna forma su culpabilidad, para lo que sir Lawrence Blackwood está dispuesto a todo con tal de evitar que Álvaro consiga su objetivo. Sin duda alguna, son Álvaro Tristán y sir Lawrence Blackwood quienes atraen la mayor atención del lector -este en algunas ocasiones de forma indirecta-, junto con la presencia pasiva de Rebecca Blacwood. A estos tres personajes que hay que añadir otros secundarios que guardan una relación directa con la protagonista, o que supervisan el proceso que se lleva a cabo para que se produzca la inminente declaración de su fallecimiento. Al igual que en El secreto de la caja de sándalo, Ana Trigo perfila unos personajes creíbles y que parecen cobrar vida propia, porque profundiza en la personalidad de cada uno de ellos a lo largo de los capítulos, y con quienes el lector se irá familiarizando con su forma de ser y actuar, independientemente de la empatía que sienta o no hacia ellos.

Al principio de esta reseña comento que guardo un grato recuerdo del pastiche de Ana Trigo El secreto de la caja de sándalo. Volvía a sentir la misma sensación tras finalizar la lectura de Yo maté a Rebecca Blackwood, en cuya trama la autora construye una hábil combinación de ingredientes muy atractivos para que el lector sienta interés por todo lo que sucede a lo largo de los capítulos que la conforman, en los que intercala información de episodios históricos que guardan relación con sir Lawrence Blacwood, y con el Stradivarius de Rebecca Blackwood. Utiliza un lenguaje sencillo y cuidado, y un estilo directo, que se pone de manifiesto sobre todo en los diálogos, porque los encontré muy vivos y naturales. El lector se encuentra con una narración dinámica, porque a parte de la voz omnisciente se alternan varios narradores que relatan en primera persona su relación con Rebecca Blackwood, porque su testimonio puede ayudar a esclarecer lo que sucedió el día de su desaparición.  


Biografía:



Ana María Trigo es escritora y tasadora de arte y antigüedades. Es licenciada en Historia del Arte y Humanidades y Graduada en Derecho. Le apasionan el estudio de la Egiptología, las historias de Sherlock Holmes y las viejas películas en blanco y negro.

Ha publicado varios libros con editoriales y desde el año pasado se ha lanzado a publicar directamente en Amazon.

En su tiempo libre la encontrarás visitando museos y mercadillos de anticuario, enfrascada en un buen libro con una taza de té o trabajando en su próximo manuscrito.

Actualmente vive en Madrid con su marido y trabaja en una conocida casa de subastas internacional.

Nota:  Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Biografía de la autora, tomada de la web de Babelio. Imagen chelo Stradivarius del Palacio Real de Madrid, tomada de la web RTVE.es. Imagen de Cala en Porter (Menorca), tomada de Wikipedia. Fotografía de Ana Trigo, tomada de la web del Círculo Holmes. 







lunes, 9 de diciembre de 2019

Diciembre: mes de la novela clásica.














El mes de la novela clásica es el último mes temático en el que nos invita a participar Laky, la administradora del blog Libros que hay que leer. Estos meses temáticos sirven de ayuda para quienes participamos en el Reto Genérico que ella misma organiza. 

Para participar en este mes temático Laky nos pide unas sencillas bases: hay que publicar una entrada individual anunciando la participación en el mismo, leer y reseñar novelas que hayan sido publicadas por primera vez antes de 1950 y que puedan considerarse como clásicas y derivarle a Laky el enlace del mismo para ser contabilizado como participante. 

Esta entrada se actualizará con la publicación de los enlaces a la reseña o reseñas que vaya publicando y que cumpla o cumplan los requisitos que se piden para ser admitidos en este evento literario. 

martes, 3 de diciembre de 2019

Libros leídos y reseñados en...noviembre/2019.












Pues allá que se nos fue el mes de noviembre, con lo que solo nos falta una hoja del calendario para despedirnos de 2019. Y, por lo tanto, toca hacer balance de los libros leídos y reseñados en este mes, que hay sido un total de 5


Los leídos: 








Los reseñados: 


-Amanecía, de Fatou Keïta. 


-Férox: serás leyenda, de Olivia Sterling. 


-La colina del almendro, de Mayte Esteban. 


-Las niñas de Cádiz, de David Monthiel. 


-La leyenda de Sleepy Hollow, de Washington Irving. 


-Avance retos literarios: 


-Reto 25 españoles (2019):  (41/25): Completado. 


-Reto Genérico (2019):  (37/40): (93%) (+1).


-Reto Autores de la A a la Z (2019):  (22/24, +3 opcionales). Sin avance. 







sábado, 30 de noviembre de 2019

La leyenda de Sleepy Hollow, de Washington Irving.





















Datos técnicos:

Título: La leyenda de Sleepe Hollow.
Título oririnal: The Legend of Sleepe Hollow
Autor: Washington Irving.
Traductor: Ernesto Pérez Zúñiga.
Editorial: Musa a las 9. (Amazon).
Fecha publicación original: 1820.
1ª edición: 2010.
ISBN: 978-84-15222-02-7.
Formato: Ebook.
Idioma: Español.
Nº pág.: 88.


Sinopsis:


Washington Irving murió muy cerca de Sleepe Hollow, en su residencia de Sunny Side, a orillas del Hudson. Era el año de 1859. “Soy un inveterado viajero, he leído algo, visto y oído mucho, y soñado mucho más”, afirmó una vez. Podemos preguntarnos cuánto de sueño y cuánto de cierto hay en este libro que tenéis entre las manos y que (…) está fundado en hechos rigurosamente históricos. Sea cual fuere su respuesta, nada vale cundo uno, cruzando la noche del bosque, se encuentra cara a cara con un jinete sin cabeza que regresa de su tumba.


Opinión Personal:


Supongo que me contaré como uno más de los lectores que se llevaron cierta decepción tras conocer la historia que cuenta La leyenda de Sleepe Hollow, porque el hecho de que se haga referencia en ella a un jinete sin cabeza da a entender que nos encontramos ante un relato de terror gótico, con todos los ingredientes que contiene este subgénero literario. Sin embargo, tras finalizar su lectura, me dije que esa pequeña decepción estaba recompensada por la exquisita prosa de Washington Irving y la facilidad que tiene este autor del romanticismo estadounidense para atrapar y hacer sentir al lector como un personaje más de de una leyenda que deleita a quienes se sienten atraídos por la pluma de uno de los escritores estadounidenses más leídos de su tiempo. Quizás sea esto último que acabo de comentar en este párrafo la causa de Washington Irving se está convirtiendo en uno de mis autores clásicos favoritos, pues este que reseño es el cuarto título que leo de su prolífica producción literaria.
(Lámina Tapan Zee-Hudson)
La leyenda de Sleepe Hollow es un relato en el que el lector se encuentra con los ingredientes que utiliza el autor neoyorquino en sus publicaciones. Y es Washington Irving tenía un particular estilo narrativo para aquella época; de hecho, se dice de él que es el creador del estilo coloquial americano, como lo podrá comprobar el lector a través de todos los episodios que conforman esta historia. Y es que el narrador se inmiscuye de tal forma en el relato que actúa como si de un cronista se tratara, porque tal y como el narrador relata todo lo que sucede a lo largo del desarrollo de la trama, da a entender que tiene constancia muy directa de los hechos que narra, siguiendo para ello las fuentes en las que se basó el autor a la hora de escribirlo, de tal forma que esta técnica le otorga un mayor realismo a la trama. El hecho de que Washington Irving murió muy cerca de Sleepe Hollow, en su residencia de Sunny Side, a orillas del Hudson, hace suponer al lector que los parajes que describe el narrador parten de los que rodeaban a la residencia en la que pasó sus últimos años el escritor neoyorquino.

Otro rasgo más que forma parte de la narrativa de Irving, y que también se encuentra en la Leyenda de Sleepe Hollow, es el costumbrismo dominante que se observa a lo largo del texto. Este ingrediente hace que el lector sienta que realiza un verdadero viaje literario en el tiempo para convertirse en testigo del modo de vida que llevaban los colonizadores holandeses en uno de los valles que habitaban cerca del mítico río Hudson. Un costumbrismo que invita al lector a conocer el modo de vida de estos colonizadores y las costumbres sociales que imperaban en las relaciones entre ellos, como queda reflejado a lo largo del texto. Costumbres a las que se tiene que amoldar el protagonista de esta historia, el maestro Ichabod Crane, sobre todo desde que se siente prendado por la belleza de Katrina van Tessel, hija única de un granjero holandés muy rico. Y es aquí donde el lector se encuentra con otro de los ingredientes que suele utilizar el escritor estadounidense en sus textos, y no es otro que la alusión a elementos medievales que utiliza a la hora de referirse al galanteo de los jóvenes que se querían ganar el corazón de la muchacha con las que soñaban en convertir en su compañera para toda la vida. Hecho que llevaba a los pretendientes a enfrentarse en una suerte de justas medievales para conseguir tan ansiado trofeo, y con lo que Washington Irving deleita al lector a la hora de mostrar la rivalidad entre Ichabod Crane y Abraham van Brunt, o Brom el Huesos, pues tal era el apodo de su competidor.

Supongo que quien lea esta reseña y sienta interés por La leyenda de Sleepe Hollow se preguntará en qué momento del relato aparecen los elementos góticos, muy propios de Washington Irving. Y aquí es donde creo que Washington Irving demuestra el  dominio que tiene sobre el empleo de estos ingredientes, porque los va ofreciendo al lector de tal forma que puede decirse que consigue que no tenga claro donde está el límite de lo real y lo fantástico, por la forma en que están engarzados unos y otros. Y así es cómo el narrador incide en las descripciones de los parajes que forman parte de esta historia, que invitan a la presencia de seres fantásticos o imaginarios, como el jinete sin cabeza, quien tendrá también  su protagonismo en el relato, o las historias que se cuentan en un momento dado en la recepción a la que es invitado por el matrimonio van Tessel, y a la que asisten la flor y nata del valle. Esta parte gótica de la historia atrae al lector porque será testigo de cómo esos elementos influirán sobre todo en Ichabod Crane y su rival Brom el Huesos. En este sentido, el lector se sentirá atraído, y al mismo tiempo intrigado, por todo lo que sucede en torno al jinete sin cabeza -de quien el narrador dará cumplida información del origen de este espectro-, y su relación con ambos personajes. Intriga que se mantendrá hasta el final del relato, y que el lector leerá con una sonrisa el que se puede definir como epílogo, que supone un gran colofón a esta historia.

Pese a lo comentado al principio de esta reseña, el lector disfrutará con la elegante prosa de Washington Irvin y la historia que cuenta en torno al jinete sin cabeza y los colonizadores holandeses que se asentaron en un lugar de aquellas ensenadas cuyas playas bañan el Hudson. La leyenda de Sleepe Hollow ofrece al lector los ingredientes que se acostumbran a encontrar en los textos de Washington Irving, que también se sirve de este texto para hacer reír y caricaturizar la realidad que acompañan a los personajes de este relato.




Biografía:


Washington Irving nació en Nueva York en 1783. Entre 1804 y 1808 viajó por Europa y, a su regreso,publicó Salgamundi (1808). En 1809 Publicó Historia of New York. En 1819-1820 apareció The Sketch Book o Geoffrey Crayon, Gent, donde se incluían dos de sus más famosos relatos, “Rip Van Winkle” y “La leyenda de Sleepy Hollow”. Nombrado agregado de la embajada de Estados Unidos en España, compuso aquí sus célebres Cuentos de la Alhambra (1826). Murió en 1859 en Sunnyside.

Otros libros del autor reseñados en este blog: 

-El alquimista de Granada (reseña)
-Vieja Navidad (reseña)
-Cuentos de la Alhambra (reseña)



Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de Amazon. Imagen de The Hudson at the Tappan Zee, tomada de Wikipedia. Fotografía de Washington Irving, tomada de Wikipedia. 




jueves, 28 de noviembre de 2019

Las niñas de Cádiz, de David Monthiel.



















Datos técnicos:


Título: Las niñas de Cádiz.
Autor: David Monthiel.
Editorial: El Paseo.
1ª edición: abril/2018.
Encuadernación: rústica con solapas.
Idioma: español.
ISBN: 978.84.94704-8-0.
Nº páginas: 272.


Sinopsis

En medio de un tórrido verano de levante, el detective Rafael Bechiarelli recibe el encargo de buscar a Francis Scarfe, un ilustre ahijado inglés de Cádiz que ha desaparecido sin dejar rastro. Los informadores habituales de Bechiarelli, los conocidos y vecinos de Scarfe: todos apuntan a que se ha esfumado por culpa de una mujer fatal, una suerte de Carmen o de lovely girl of Cadiz, como la llamaba Lord Byron. Pero Bechiarelli, en su búsqueda, solo se encuentra con las verdaderas «niñas de Cádiz» y, tras la pista de Scarfe, se verá obligado a realizar una road movie por la costa gaditana.

Saldrá a la luz entonces la sofocante realidad de toda la fauna veraniega (especuladores, neojipies, permacultoras, sirvientas, señoritos, catedráticos llanitos, inmigrantes y residentes míticos) y de los tópicos del aclamado paraíso turístico. Poco a poco, Bechiarelli va descubriendo que, conforme se acerque a la verdad, va a encontrar el verdadero souvenir envenenado del Cádiz que llaman Cadifornia.


Opinión Personal:


A finales de junio de este año que ya languidece reseñé en este blog, y no dudé en recomendar, la novela Carne de Carnaval, en la que el escritor gaditano David Monthiel daba a conocer al peculiar detective Rafael Bechiarelli. En la reseña comenté que David Monthiel tenía en Bechiarelli un personaje que le va a dar muchas alegrías, y veo que no me equivoqué en ese vaticinio porque con la tercera entrega de la saga que protagoniza este singular personaje, Nuestra Señora de los Remedios, ganó el Premio de Novela Negra L´H Confidencial. Sin duda alguna, todo un gran reclamo para conocer los métodos que utiliza como detective Rafael Bechiarelli, su personalidad y los casos que resuelve siempre dentro de su querido Cádiz.

La segunda novela protagonizada por este detective low cost, aunque también se presenta ante sus potenciales clientes como autónomo, lleva por título Las niñas de Cádiz: un título y una portada sugerentes, que ya atraen la atención del lector, aunque es mejor que no comente nada sobre su origen, porque prefiero que sea él mismo quien lo descubra. El caché de Bechiarelli subió desde que resolvió el caso del aparente suicidio de un talentoso guitarrista miembro de una comparsa carnavalera gaditana. Sin embargo, en esta ocasión requieren sus servicios para realizar labores de investigación ante la preocupación que despierta la desaparición de Francis Scarfe, un ilustre ahijado inglés de Cádiz. El empresario del sector inmobiliario, James O´Reilly es el encargado de contratar a Bechiarelli, y lo hace en representación de Martin Scarfe, hijo del desaparecido gaditano de pro.
(Alameda Apodaca-Cádiz)
Si la trama de Carne de Carnaval giraba en torno a uno de los carnavales más conocidos de nuestro país, en Las niñas de Cádiz la trama se desarrolla en los calurosos y levantiscos meses de julio y agosto, aunque sin olvidarse por completo del carnaval gaditano, porque el lector asistirá al popular Entierro de la Caballa, en el que el autor sitúa uno de los episodios más álgidos de la trama, lo que redoblará el interés por tan popular y lúdico evento, en el que se saca a relucir el personaje de Francis Scarfe, y que incrementa el interés por el desenlace de la novela, sobre todo por el cruce de palabras que tiene el detective con su interlocutor. Pero Bechiarelli recibirá también otro encargo del patilludo escritor Ernesto Flores, el autor de La gran novela del Carnaval de Cádiz, que le pide que investigue sobre el escritor situacionista francés Guy Debord y su paso por Cádiz en la década de los años ochenta del siglo pasado. Si bien este apartado lo dejo como aliciente para que el lector se interese por las investigaciones que realiza el peculiar detective y el desenlace de esta subtrama.

Si en la sinopsis de Carne de Carnaval se presenta a Rafael Bechiarelli como un gaditano buscavidas, en una entrevista que le hacen a David Monthiel en la web El Salto Diario lo define como algo golfo. Sin embargo diría en su descargo que no lo es en el sentido literal de la palabra, sino que el lector descubrirá en el último tramo de la novela la cara más sensible y humana de un detective que tiene una forma muy particular de entender la vida, porque estoy seguro que nadie se espera el giro que se produce en este personaje en esa fase de la novela. Pese a lo que acabo de comentar sobre los procedimientos que utiliza para sus labores como detective, hay que reconocer que en esto de investigar todas las pistas posibles no tiene nada que envidiar a sus colegas, porque el lector comprobará cómo actúa como una verdadera mosca cojonera que resultará molesta sobre todo a quienes sospecha que pueden saber algo que le pueda ayudar a averiguar el paradero del desaparecido hijo adoptivo de Cádiz, y se huele que algo turbio hay en todo lo que le comentan sobre las ideas que tienen para el casco histórico de la ciudad y el nombramiento de tan ilustres personajes. Y es que con el cuento de sonsacarles la información que le puedan facilitar sobre la desaparición de Francis Scarfe, no duda en abordarlos para confirmar y deducir a través de sus conversaciones que no son trigo limpio, y que tales próceres se aprovechan de esta condición para obtener la mayor tajada que puedan en beneficio de sus empresas y del suyo propio a costa de las miserias de los demás, como lo podrá comprobar el lector en varios episodios de la novela.
(Baluarte de la Candelaria-Cádiz)
Mientras se sucedían los capítulos, me decía que Las niñas de Cádiz es una novela negra de corte clásico, en la que el lector se encuentra con la que se podría definir con una primera parte más detectivesca, en la que Bechiarelli recaba información sobre quién era realmente Francis Scarfe, tanto en lo que se refiere a su situación financiera como su relación amorosa con una mujer fatal. Estas investigaciones darán lugar a todo tipo de suposiciones en torno a la personalidad de quien se había enamorado perdidamente, por lo que el detective investiga sobre los amoríos del hijo adoptivo de Cádiz en la playa de la Caleta. La segunda parte tiene rasgos más propios de novela negra, sobre todo por lo que va descubriendo Rafael Bechiarelli sobre los asuntos turbios que ya mencioné en esta reseña, y cómo las clases sociales menos favorecidas son las que sufren las consecuencias de quienes medran a su costa. En este sentido, destacaría también la conversación que mantienen Bechiarelli y el policía apodado el Cageta en torno al problema de la inseguridad y la mendicidad en el centro de Cádiz. Ese aire clásico que comento viene refrendado, además, porque el lector no tardará en comparar a Bechiarelli y su ayudante Juanelo con Holmes y Watson, en versión castiza -o indígena, como define el detective a los gaditanos-.Y es que la suya es una relación que levantará cuando menos una sonrisa por el compadreo que hay entre ambos, los piques que se gastan y los diálogos chispeantes que mantienen mientras siguen la pista en el coche de Juanelo al desaparecido hijo adoptivo de Cádiz en su viaje al extranjero, eufemismo que utilizan cuando tienen que salir de su ciudad, porque sus pesquisas les llevarán por Puerto Real, Roche, Conil, Vejer y sus playas, Sotogrande o Gibraltar.
(Dunas Cortadura-Cádiz)
Las niñas de Cádiz es una novela bien escrita, con un estilo directo y un ritmo que para mi fue más bien pausado. En este sentido, quizás influyó el hecho de que en los diálogos entre los personajes el autor emplee términos coloquiales gaditanos, al igual que el gracejo con el que se expresan, y que hacen las conversaciones más amenas y chispeantes, en donde no faltan los típicos tópicos, las alusiones a la historia de Cádiz y a los mitos y personajes ilustres que vivieron o pasaron algún tiempo en la Tacita de Plata. Esto que acabo de comentar sobre los diálogos no impide seguir el hilo de las conversaciones que mantienen los personajes, aunque si sentí la curiosidad por conocer alguna que otra expresión que utilizan; sin embargo, no vendría mal, sobre todo para los que somos extranjeros, alguna nota a pie de página relativa a su traducción. A lo largo de los 42 capítulos titulados en los que se estructura la novela, agrupados en cinco partes también tituladas, el narrador omnisciente presenta a unos personajes que parecen cobrar vida propia y que, al igual que en Carne de Carnaval, conoceremos a casi todos ellos por sus apodos, algunos de los cuales ya acompañaron a Bechiarelli en la primera entrega que protagoniza este peculiar detective, aunque el narrador dará cumplida información al lector de quiénes son y la relación que mantienen con el detective. En detective que está muy al quite de todo lo que se cuece en los mentideros de la ciudad, porque tiene muy claro que de ellos puede sacar pistas que le lleven a descubrir el paradero del desaparecido Francis Scarfe. Un detective que se llevará también alguna sorpresa en el transcurso de sus investigaciones, lo que le hará reflexionar sobre si está siguiendo el camino correcto para cumplir el encargo que le hicieron. Pese a lo que acabo de comentar sobre las particularidades que se dan en algunos diálogos, Las niñas de Cádiz es una novela negra autoconclusiva, muy costumbrista y con alusiones literarias implícitas y explícitas, en la el lector tiene el entretenimiento asegurado, y le sirve también como guía para conocer un poco más la ciudad que es conocida como la cuna de la libertad.

Biografía:

David Monthiel (1976) ha publicado el libro de relatos Yuri Gagarin que estás en los cielos (2011) y los poemarios Apuntes para una teoría del valor (2014), Libro de la servidumbre (2011), Apuntes de la servidumbre (2009), Las cenizas de Salvochea (2008), Aforos completos y otros mínimos aforismos (2007), Renta básica de olvido (2004). Mantiene un blog y colaboraciones impresas y digitales. Carne de carnaval, su primera novela, fue publicada por El Paseo en 2017.

Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de la editorial El Paseo. Imagen de la Alameda Apodaca, tomada de la web Turismo Cádiz. Imagen del Baluarte de la Candelaria, tomada de la web de la Cadena SER. Imagen dunas Cortadura, web Guadalinex. Fotografía de David Monthiel tomada de la web del diario La Voz del Sur. 







jueves, 21 de noviembre de 2019

La colina del almendro, de Mayte Esteban.




















Datos técnicos:


Título: La colina del almendro.
Autora: Mayte Esteban.
Editorial: Harlequín Ibérica y Top Novel (Harper Collins Ibérica).
1ª edición: Septiembre/2019.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-1328-310-4.
Idioma: Español.
Nº pág.: 512.


Sinopsis: El mundo y la vida de Mary Ellen se quiebran cuando su padre, el conde de Barton, entra en su cuarto. Ha decidido casarla con un rico comerciante sin rastro de nobleza afincado en Boston. Mary no puede creer que su padre renuncie a que su prometido sea aristócrata, pero sabe que de nada le servirá protestar. Ha sido educada para aceptar que todas las decisiones de su vida las tome el varón de la familia.
Tras una precipitada boda, se ve obligada a trasladarse a Londres desde Almond Hill. Poco después de llegar a la ciudad, Mary descubrirá los secretos que encierran su extraña boda. Y también que al corazón no se le puede atar con un contrato.
Ambientada entre el final de una época y los convulsos años que marcan el principio del siglo XX, La colina del almendro es una historia de venganzas, supervivencia, amor y guerra.


Opinión Personal:


Al igual que me atraen -nunca diré que me gustan, por lo que significa este conflicto bélico- las novelas ambientas en la Segunda Guerra Mundial, echo en falta el que se publiquen más títulos en la Primera Guerra Mundial o también llamada Guerra de trincheras. Y por eso no dudo en recomendar la nueva novela publicada por Mayte Esteban (Guadalajara, 1970), La colina del almendro, al estar ambientada buena parte de ella en este cruento conflicto bélico. Pero lo novedoso en este caso, y siempre dentro de mi modesta opinión, es que sea una autora de novela romántica quien haya apostado por ubicar la trama de su nueva publicación en la Primera Guerra Mundial. Quizás a muchos lectores de novela histórica les sorprenda esta propuesta lectora, pero estoy seguro de que se llevarán una grata sorpresa si deciden afrontar su lectura, porque les convencerá cómo enfocó la autora el argumento de la novela. En este sentido, tengo muy claro que La colina del almendro debería de ser catalogada más como narrativa contemporánea que como novela romántica, sobre todo por el peso que tienen los temas que aborda Mayte Esteban a lo largo de los 20 capítulos más el epílogo en los que está estructurada, en especial los episodios históricos que se relatan.
(Estación Liverpool Street-Londres)
Lo primero que quiero comentar sobre La colina del almendro es, precisamente, el que me sorprendió muchísimo que la escritora alcarreña apostara por este período histórico para ubicar su nueva novela. Sin embargo, como ya leí y reseñé en este blog cuatro novelas y dos relatos suyos, comenté en alguna de ellas que quienes frecuentamos su producción literaria estamos expectantes por saber con qué nos va a sorprender con su nueva novela. Y ya lo creo que por lo menos a mi me sorprendió y me dije que había escrito una historia redonda, una novela con mayúsculas, porque está claro que trabajó a conciencia el argumento de tal forma que queda todo magníficamente hilvanado y sin fisuras, y con un resultado final excelente. Sin embargo, quien esté familiarizado con su narrativa comprobará cómo le resultan muy familiares los ingredientes que la caracterizan, y que cuida con mucho esmero en la trama de esta novela, para que el lector sienta que realiza un viaje literario desde las primeras páginas a una historia ambientada entre el final de una época y los convulsos años que marcan el principio del siglo XX. Este sorprendente giro en la producción literaria de la escritora alcarreña hace que se ponga el listón muy alto en las siguientes novelas que publique, si bien estoy muy seguro que este reto lo va a superar, o por lo menos igualar, por el buen hacer literario que tiene.
(Emmelinne Pankurst-Hyde Park-Londres)
La colina del almendro es una novela que atrae al lector ya desde las primeras páginas. En el primer capítulo es testigo de cómo la vida de Mary Ellen da un vuelco desde el momento en el que su padre, el conde de Barton, entra en su cuarto y le comunica que ha decidido casarla con John Lowell, un rico comerciante sin rastro de nobleza afincado en Boston. Pero también entrará en escena otro personaje que desempeñará un papel decisivo en el futuro de la protagonista: su primo Charles Davenport, el futuro conde de Barton. Desde el anuncio de ese matrimonio el lector tiene la intriga asegurada a lo largo de los capítulos, y estará muy pendiente de todo lo que le sucede a Mary Ellen en su nuevo estado civil, sobre todo desde que es informada de que residirá en Londres en la casa de su esposo. En la sinopsis ya se adelanta qué le espera a la protagonista desde que tiene lugar la precipitada boda, con el añadido de que, una vez establecida en la capital británica, empiezan a circular las noticias de que está a punto de estallar un conflicto bélico en el viejo continente, en el que Inglaterra se ve obligada a tomar parte una vez que ese enfrentamiento armado es ya una realidad.

Sin duda alguna, lo que acabo de comentar en el párrafo anterior es un punto de partida muy atractivo para el lector, aunque este principio le suene un tanto a novela romántica. Pero es que después se sucederán una serie de situaciones que atraerán su atención, en las que se encontrará con giros que le darán un mayor aliciente a la lectura. Estos vuelcos los dispone Mayte Esteban de forma muy estratégica a lo largo de los capítulos, para que así abarquen los ingredientes principales que se encuentran en la historia que relata el narrador omnisciente de esta novela: la venganza, la supervivencia, el amor y la guerra, aunque tampoco me olvido de las reivindicaciones de las sufragistas, porque también vivirán episodios de máxima tensión, y la violencia de género, de la que el narrador relatará alguna escena. Estos ingredientes están reflejados a lo largo de los capítulos de tal modo que el narrador omnisciente sitúa al lector en los diferentes escenarios en los que se producen esos giros que influirán en el devenir de los personajes, tanto en la protagonista como en los personajes secundarios que tienen un papel más relevante en el desarrollo de la trama. Y así es como Hyde Park, Almond Hill, la residencia de John Lowell, el Puesto de Primeros Auxilios en Ypres (Bélgica), o las trincheras del Somme serán los escenarios neurálgicos de la trama, porque en estas dos últimas localizaciones nos encontraremos con el doctor James Payne, que desempeña un papel fundamental en esta novela. El lector puede hacerse una clara idea de cómo son los escenarios por las que se mueven los personajes, porque el narrador omnisciente hace una descripción muy visual de esas localizaciones, algunas de los cuales hacen pensar en que tendrían una fotografía magnífica en los que se desarrollan los episodios que cobran un mayor protagonismo.
                                                                                                                  (Trinchera Somme-Francia- Primera Guerra Mundial)
Pero si el lector se encuentra con una ambientación exquisita, el punto fuerte de esta novela son los personajes que nos encontramos a lo largo de los capítulos. En mi modesta opinión, creo que reflejan a la perfección todo lo que Mayte Esteban quiere manifestar a través de ellos. Y es que los define con tanto cuidado que logra que expresen lo que desea transmitir sin sentirse forzados en ningún momento. Y es así cómo a través de ellos el lector se familiariza con las emociones y los sentimientos que exteriorizan, al igual que las reflexiones en las que analizan los episodios que les afectan, unas veces de forma interna, y otras a través de las cartas que envían a quienes sienten que les son más próximos, y que encabezan cada uno de los veinte capítulos en los que se estructura la novela. En La colina del almendro el lector se encuentra con un universo de personajes que son fiel reflejo de los estratos sociales de la época. Todos ellos están construidos con mucha profundidad, tanto en lo que se refiere a los rasgos psicológicos como a su expresión externa, sobre todo a la hora de los diálogos, porque a través de ellos podremos percibir la tensión narrativa que mantienen en sus conversaciones. A lo largo de los capítulos el lector comprueba la evolución de estos personajes, algunos de los cuales mostrarán un gran cambio a medida que el desenlace está más próximo, aunque sin embargo hay otros que nos parece que tienen una forma de actuar que apenas varía, porque tienen que mantener esa actitud para conseguir sus fines, si bien en este sentido tenía la impresión de que su carácter se volvía todavía más arisco.

La colina del almendro corrobora lo que expongo en la solapa de esta novela: «Es un disfrute leer las novelas de Mayte Esteban. Con un lenguaje sencillo, cercano y cuidado, trata con delicadeza y sensibilidad temas muy actuales, a través de los que invita al lector a la reflexión», si bien en lo que se refiere al sufragio la mujer consiguió que se les permitiera este derecho que les correspondía, aunque todavía falta mucho para que los derechos y deberes sean iguales para ambos sexos. El lector se encontrará con una novela que tiene un ritmo fluido, pese a que domina la narración frente al diálogo, y una lectura amena, en la que la intriga y los giros que tienen lugar a lo largo de su desarrollo atraen el interés del lector, al igual que los hechos históricos que tienen lugar en esos años. Pero también cobrarán interés secretos familiares que se irán desvelando a medida que nos acercamos al desenlace, y que cambiarán el papel que desempeñan algunos personajes de la novela. Sin duda alguna, una lectura muy recomendable para quienes frecuentan este tipo de novelas, y en este caso entiendo que con un claro sabor a clásico. El lector se encuentra también con el papel reivindicativo de la mujer, que además tiene la oportunidad de demostrar que también pueden desempeñar los trabajos que tuvieron que dejar los hombres desde el momento en el que deciden alistarse y son enviados al frente.


Biografía:


Mayte Esteban (Guadalajara, 1970) es licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Alcalá de Henares, aunque hace más de dos décadas que reside en un pueblo de Segovia. Su entrada en el mundo literario fue en 2014 de la mano de Detrás del cristal (reseña) y tuvo su continuación con La chica de las fotos (reseña), novela con la que fue finalista del III Premio Digital HQÑ, 2015. Otras novelas suyas son Entre puntos suspensivos (reseña) (HQÑ, 2017), y Comer y amar todo es empezar (reseña)  (HQÑ, 2019).
La colina del almendro es su primera novela romántica de trasfondo histórico.

También publicó La arena del reloj (2014, Amazon) (reseña). Tienen un relato muy bueno no publicado, que es Oasis de arena (reseña).


Nota. Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora, tomadaos de la web de la editorial. Imagen de Liverpool Street Station, tomada de Pinterest. Imagen de Emmeline Pankhurst, tomada de la web de la BBB. Imagen trinchera Somme, tomada de la web de ABC.