martes, 31 de julio de 2018

Agosto: Mes temático del thriller














Allá que se nos va el primer semestre del año, y saludamos al mes de agosto con un nuevo mes temático, que ayuda a hacer más llevadero el reto genérico, que también organiza ella. Laky, administradora del blog Libros que hay que leer, nos invita a participar en el que organiza ya por quinto año consecutivo, como es el dedicado al thriller, un género literario muy apropiado para las vacaciones veraniegas.

En la Wikipedia se define al thriller "como un género cinematográfico (o literario) que persigue despertar la emoción, la tensión y el suspense a partir de la narración de algún hecho criminal o judicial"

Laky aclara que es un género muy próximo a la novela de misterio; de hecho, hay títulos que fácilmente pueden encuadrarse en ambos. Aunque también aclara que no todas las novelas negras y de misterio pueden catalogarse como thrillers; lo que las diferencia es, sobre todo, el ritmo vertiginoso de éstos

Las bases para poder participar en este mes temático pueden leerse en este enlace

En esta ocasión no adelanto título alguno con el que participar, pero será alguno de los que tengo pendientes en la famosa lista interminable a la que todos estamos abonados. 

lunes, 30 de julio de 2018

Sumergido en...31/2018





















Retomo esta sección de la lectura que tengo entre manos. Últimamente estaba un tanto apático con el blog, solo publicaba reseñas y alguna información de carácter puntual, pero poco a poco iré dándole el ritmo que tenía antaño. 

Comenzamos la última semana del mes de julio, que por estos lares pasó con más pena que gloria. En lo que a lecturas se refiere, retomé una que había abandonado hace unos meses, porque no me centraba en ella. El sueño del árbol, de Sara Mañero, es la lectura de esta semana. Y he de reconocer que ahora sí me esta gustando Ya leí el 52% de la novela, por lo que espero terminarla mañana martes

Sinopsis: 

El sueño del árbol explora la historia de Filipinas a través de los ojos de un joven gallego cuya vida queda inexorablemente marcada por su experiencia en las islas. Desde su llegada a Madrid para buscarse la vida, Arnaldo emprende una travesía llena de expectativas y que termina por convertirse en un viaje iniciático que le lleva a vivir a caballo entre Madrid y Luzón. Se inicia así una saga de dos familias separadas por el océano que, a lo largo de varias generaciones, nos descubre una realidad desconocida, capaz de sorprendernos y emocionarnos.

Dramas, amores, sueños, esperanzas, guerras y paces, muertos y vivos… Un compendio al que no falta detalle y que atrapa al lector desde las primeras páginas. La autora  sabe asombrar y conmover.  (356 pág., ebook)


Después le toca el turno a un clásico publicado por la editorial dÉpoca: Cortejo en la catedral, de Kate Douglas Wiggin

Sinopsis: 

Katharine «Kitty» Schuyler es una joven americana de diecinueve años que desembarca en Inglaterra junto a su anciana tía Celia para recorrer la ruta de las más importantes ciudades catedralicias. Paseando entre vetustos montones de piedras y ciudades repletas de historia, Kitty pronto vislumbra un atractivo añadido al paisaje arquitectónico: el joven Jack Copley, americano como ella, que está realizando el mismo recorrido turístico. En el momento del fortuito encuentro resulta evidente la mutua atracción existente entre los jóvenes, y así da comienzo una particular persecución del amor en la que Jack no solo cortejará a Kitty, sino que tendrá que ganarse la atención de su cegata tía, que no parece advertir su presencia a pesar de encontrárselo por todas partes durante el «asedio». (130 pág., encuadernación de lujo en tapa dura con guardas ilustradas y lazo de punto de lectura).

viernes, 27 de julio de 2018

Todavía no quiero recordar, de Susana Aguilera Sánchez


















Título: Todavía no quiero recordar 
Autor: Susana Aguilera Sánchez 
Editorial: Autoeditado Amazon (enlace)
1ª edición: 30/06/2018
Idioma: Español
ASIN: B07F5XWWX6
Nº pág.: 342
Precio Ebook: 2,99€
Precio Papel: 11,44€




Sinopsis:





Cuando en Mayo del 87 el Teniente Moreno, recién salido de la Academia de la Guardia Civil, decide aceptar como destino un pequeño pueblo de Murcia, no imaginaba lo que encontraría en ese lugar: amistad, amor, envidias, celos, narcotráfico, asesinatos y traiciones.
El teniente tendrá que superar sus inseguridades y temores para hacerse cargo de sus obligaciones como oficial de mayor graduación en este pueblo de la costa murciana donde él es más joven que sus subordinados Dos mujeres enfrentadas turbarán su paz y querrán manipular al inexperto teniente, que se debatirá entre sus pasiones y los profundos sentimientos del deber y del honor que tiene inculcados desde que nació al ser “hijo” de la Benemérita.


Thriller que se desarrolla en los años ochenta, cuando el “caballo” había arrasado con una generación completa de jóvenes y algunos luchaban desorganizadamente y por iniciativa propia contra el narcotráfico. Mezcla de amor e intriga a partes iguales que provoca la necesidad incontrolada de tener que acabar de leerlo. Personajes sencillos, cercanos pero a la vez muy completos que hace que el lector se identifique con ellos muy rápidamente.



Opinión Personal:


Es es el cuarto viaje literario que hago este año a la Región de Murcia, aunque en esta ocasión mi destino es una población ficticia de la llamada Costa Cálida, de la que no conoceremos su nombre a lo largo de la novela, pero a la que uno de los personajes principales, el Teniente Moreno, se refiere como un pueblo recóndito de la Murcia profunda, próximo a Cartagena. Mi esperanza era que al tener mar, estar cerca de Cartagena y recibir algo de turismo en verano fuese más abierto que otros sitios del interior de los que me habían hablado. Y para mi alivio así es. Hoy comparto mis impresiones sobre la novela Todavía no quiero recordar, de la escritora granadina afincada en Madrid, Susana Aguilera Sánchez.
  (Costa Cálida-Murcia)
Susana Aguilera ofrece un triller muy entretenido a quienes disfrutan de este género literario. Pero los lectores se encontrarán, además, con elementos propios de la novela negra, en donde no falta la denuncia social; el romance y la acción también estarán muy presentes a lo largo de los capítulos, así como los propios de la novela costumbrista y de los secretos que esconden algunos personajes, y que el lector conocerá en pequeñas dosis a lo largo del desarrollo de la trama, en la que también estará            presente la violencia de género. En la novela hay un claro componente psicológico, profundizado sobre todo en los dos protagonistas, y que resulta muy atractivo para el lector. y en donde la violencia de género tiene también su lugar en la trama En mi modesta opinión, quienes no frecuentan la novela romántica no se encontrarán con una historia de este género literario al uso. El lector tiene ante sí una relación que se forja entre los dos personajes principales, el ya mencionado teniente de la Guardia Civil, David Moreno, y Sandra, la esposa de uno de los miembros de la Benemérita, que trabaja limpiando la casa y preparando las habitaciones individuales todos los días. Esa atracción es más bien física en un principio, aunque con el paso de los capítulos afloran en ambos personajes unos sentimientos que cada vez se afianzan más. Sin embargo, en más de una ocasión se preguntan si están haciendo lo correcto, sobre todo teniendo en cuenta la diferencia de edad que hay entre ambos: el teniente es un joven de 26 años recién salido de la academia, y ella le recuerda en algún momento que podría ser su madre, porque es quince años mayor que él. Aparece en escena un tercer personaje, Concha, la esposa del alcalde del pueblo, quien provoca situaciones tensas con ambos, que atraen la atención del lector, ya que a a lo largo de los capítulos este triángulo formado por los personajes mencionados le darán mucho juego a la novela. 

Uno de los grandes atractivos de esta novela es el contexto histórico de la misma, pues la autora sitúa la trama en 1987, un año en el que las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina, y en el que el lector tendrá información sobre el cruel atentado que ETA llevó a cabo en Hipercor, en Barcelona, y que dará lugar a que algunos de los habitantes de la casa cuartel revivan escenas del pasado y causarán pánico entre los hijos de los guardias civiles. Las elecciones municipales provocan una serie de episodios que alteran un tanto la vida del pueblo, y mantienen en alerta a los miembros de la Guardia Civil. Pero estoy seguro de que también muchos lectores añorarán las alusiones que se hacen a lo largo de la novela de la llamada movida madrileña, y cómo ésta influye en la juventud del pueblo, sin olvidarnos de las tribus urbanas que había en aquella época: el Teniente Moreno comprobará con gran asombro cómo en esa zona comparten un mismo espacio, lo que sería impensable en Madrid, como recuerda este personaje en algún momento de su relato. La autora también ofrece a través de varias escenas los efectos de la gota fría que anegó a esa comunidad autónoma en 1987, en donde se pone de manifiesto la solidaridad de los vecinos con los afectados, así como las labores de rescate que tienen que llevar a cabo los miembros de la Guardia Civil, lo que provoca momentos de incertidumbre ante las dificultades que se encuentran para ello. 

Susana Aguilera atrae nuestra atención desde el prólogo, en el que nos encontramos con las sensaciones que percibe uno de los personajes que mantiene nuestra duda hasta el momento en el que conocemos las causas que las originan. A partir de ese momento, la novela se estructura en dos partes, ambas narradas en primera persona, más un epílogo fechado unos años más tarde de los hechos relatados. En la primera parte es el Teniente Moreno quien narra lo que sucede a lo largo de los capítulos en los que se estructura la misma, que son diecisiete. Los catorce restantes son narrados también en primera persona, pero ya desde el punto de vista de Sandra.
 (movida madrileña)
 El lector se encuentra con dos partes bien diferenciadas en esta novela que hoy reseño: La primera tiene elementos propios de una novela negra, en donde el narcotráfico y la corrupción estarán muy presentes, así como los problemas que afectan a los jóvenes y no tan jóvenes de aquel entonces que consumen estupefacientes. El lector se encuentra también con algunos incidentes que tienen lugar durante las elecciones municipales, y alguna disputa entre vecinos que atraen su atención, y que se sorprende con que alguna de ellas resultan un divertimento para los demás habitantes del pueblo. La segunda parte tiene un mayor componente psicológico. Es el lector quien tiene información más directa de ambos personajes al ser ellos los narradores, por lo que conoce cuáles son las intenciones reales de unos y otros, como lo podrá deducir el lector a través del segundo párrafo de la sinopsis. El hecho de que sean el Teniente Moreno y Sandra las dos voces narrativas de esta novela, nos lleva a conocer a ambos en mayor profundidad que al resto de los personajes que nos encontramos a lo largo de los capítulos que la conforman, a quienes los conocemos desde su punto de vista, por lo que quizás la información que recibimos sobre ellos es más subjetiva. Quizás es en esta parte en donde la tensión narrativa esté más presente, sobre todo cuando nos estamos acercando al desenlace que, en cierto modo, me resultó un tanto sorprendente, pero que después de repasar las actuaciones de los personajes implicados en el mismo, me dije que entraba dentro de lo posible el cierre que le dio la autora a la trama. Por eso, en esta ocasión, no comento nada sobre el título de la novela, pues temo desvelar más de la cuenta al referirme a su origen. 

Todavía no quiero recordar es una novela que ofrece al lector una galería de personajes en la se refleja la estructura social de la época en las pequeñas poblaciones de la comunidad murciana, en donde el lector presencia a través de varias escenas el poder que tienen las llamadas fuerzas vivas del momento. A lo largo de esta reseña ya presenté a los tres personajes que más peso tienen en la trama, el Teniente Moreno, Sandra, y Concha, la esposa del alcalde, que es quien en realidad lleva las riendas en este pueblo, porque el alcalde se dedica a otros menesteres más lúdicos. El lector también conoce a los miembros de la Guardia Civil que velan por la seguridad del pueblo, y los roces que se producirán en algún momento entre ellos, sin olvidarnos del papel que desempeñan alguno de los jóvenes en la trama, caso de Marta, la hija de Sandra, o Marcos, hijo de uno de los guardias civiles, que en principio tendrá una presencia intermitente, pero se incrementará a medida que nos acercamos al desenlace. A través de los miembros de la Guardia Civil y los vecinos del pueblo, el lector conocerá las costumbres de ese pueblo de la Murcia profunda, y se familiarizará con los localismos, sobre todo en los diálogos, al comprobar cómo son empleados por la gran mayoría de los personajes, que pondrán al teniente en más de un apuro, lo que levantará más de una sonrisa en el lector, aunque el Sargento Martínez le hará de traductor en esos momentos de duda, porque teme que piense que lo están poniendo verde. 

Todavía no quiero recordar es una novela escrita con un lenguaje sencillo, en el que la autora utiliza localismos propios de la Región de Murcia. Su ritmo de lectura es muy fluido, incluso diría que trepidante en los episodios en los que la acción está muy presente, y en donde la intriga invita al lector a seguir enfrascado en la lectura, porque, tal y como se suceden los episodios, presiente que le esperan nuevas situaciones que atraigan su atención. Como adelanta la sinopsis, la amistad, el amor, las envidias,los  celos, el narcotráfico, asesinatos y traiciones estarán muy presentes a lo largo de los capítulos. El único pero que le pondría a la novela es que tiene algún error gramatical a corregir -aunque en esta ocasión son más bien leves- y otros ya de carácter más tipográficos. Pese a lo que acabo de comentar, recomiendo su lectura sin duda alguna porque el entretenimiento está asegurado, con una trama bien hilvanada y documentada.


Biografía: 


Susana Aguilera Sánchez es granadina de nacimiento pero se mudó enseguida a Madrid. 
Cuando termin selectividad tenía tal lío que eche matricula a Teleco y Bellas Artes, pero al final mi madre me convenció por lo más seguro.
Siempre le gustó pintar y escribir. En el cole ya ganaba premios de pintura o de redacciones.
Empezó en esto de publicar libros porque escribía en un blog mis locuras de madre superada por la rutina (Dorita es muy autobiográfico) y mi tía me convenció para juntarlo todo y hacer un libro. De ahí surgió Dorita Desapercibida: Sobreviviendo a la rutina con humor (con rasgos autobiográficos), autopublicada en Amazon en enero de 2017.
El 17 de junio de 2017 autoedita en Amazon Aurora. El despertar de los sentidos, una novela de suspense psicológico, romántico y erótico. 
El 30 de junio de 2018 autoedita la novela que hoy reseño, Todavía no quiero recordar, con la que participa en el concurso de autores indies convocado por Amazon en la edición correspondiente al presente año. 

Nota:  Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon, así como la fotografía de la autora, que también me facilitó datos biográficos. Imágenes que acompañan al cuerpo de la reseña tomadas de Pinterest y La Movida 1980.
 





miércoles, 11 de julio de 2018

Laín. El bastardo, de Francisco Narla


Datos técnicos:

Título: Laín. El bastardo.
Autor: Francisco Narla.
Editorial: Edhasa.
1ª edición: Marzo/2018.
Encuadernación: Tapa dura con solapas.
Idioma: Español
ISBN: 978-84-350-4711-1
Nº Pág.: 768


Sinopsis:



Era huérfano, y bastardo, pero su ilusión estaba clara: que cuando su padre, don Rodrigo Seijas, señor de San Paio, volviera de las Cruzadas, estuviera orgulloso de él. Por eso había escalado el roquedal hasta conseguir un polluelo de halcón, que criaría para regalárselo. Pero las malas noticias llegaron al fin: don Rodrigo no iba a volver. Y ahí empezó todo. Expulsado a golpes por su hermanastro, será acogido por Guy de Tarba, infanzón fiel al señor de la villa y, con él, Laín se embarcará en un viaje lleno de peligros y aventuras. Desde Galicia, pasarán los Pirineos y, ya en Venecia, embarcarán hacia la Palestina y allende ultramar. Perseguido por los templarios, será traicionado, embaucado, torturado…, pero se convertirá en un hombre, en un héroe. Y lo mantendrá vivo una única esperanza: la venganza.

Como si fuera una cantiga moderna, Martín Códax nos relata la historia de Laín, el bastardo de de San Paio; la gesta del halconero, una historia de aventuras, conspiraciones y honor, sumergida en la época más turbulenta del medioevo europeo, desde la España de Alfonso X el Sabio hasta las lejanas tierras de Mongolia, donde la sombra del gran Gengis Kan sigue enmudeciendo a vivos y a muertos.

Opinión Personal:


Francisco Narla (Lugo, 1978), sorprendió a los lectores y a la crítica especializada, con la publicación en 2013 de su primera novela histórica, Assur (reseña). Sin duda alguna, fue una de las grades atracciones literarias de ese año, de la que todavía guardo un gratísimo recuerdo de su protagonista. Después le tocó el turno en 2014 a Ronin (reseña), con la que volvía a sorprender con una historia en la que abordaba un tema muy poco conocido por la gran mayoría de los lectores, como fue la expedición del samurai japonés Hasekura Tsunenaga, que se convierte en el primer nipón que cruzó el océano atlántico. Hoy comparto mis impresiones sobre su nueva novela, Laín. El bastardo, con la que se alzó ganador del I Premio Edhasa Narrativas históricas.
(Torre de San Paio de Narla, en Friol-Lugo)
Comparto la opinión de otros lectores sobre el hecho de que Francisco Narla gana el I Premio Edhasa Narrativas Históricas. En mi modesta opinión, Laín. El bastardo, es una novela que ofrece al lector un magnífico trabajo literario, realizado a conciencia, en el que el escritor lucense hilvana todos los hilos argumentales que la conforman como si de un cirujano se tratase. Se aprecia que encajan todas las piezas a medida que avanza la trama, y sobre todo que no resultan nada artificiales, sino que se van sucediendo de una forma muy natural, ajustándose a la ardua documentación realizada por el autor y que hace posible ese efecto, con las licencias ocasionales que los autores suelen tomarse aprovechando esas lagunas documentales, pero que bien pudieran haber sucedido en la época en la que se desarrolla la trama. Un claro ejemplo de lo que acabo de comentar es todo lo que el lector se encuentra a lo largo de la trama en relación al personaje histórico de Martín Códax, el narrador de la novela, como se aclara en la nota del autor que acompaña al cuerpo de la novela, y en alguna que otra entrevista que encontré buscando información sobre la misma.

Ya comenté en el primer párrafo que Laín es un personaje que se gana el corazón de quienes se interesan por conocer su historia. Y es que a Laín se le presenta una vida muy dura por delante, como dura era la vida de quienes tenían su misma condición social, pese a que era el hijo bastardo de Rodrigo Seijas, señor de la Torre de San Paio, que se encariña con las muchachas del servicio; de ahí vienen las consecuencias posteriores, una de las cuales es el personaje que protagoniza esta novela que hoy reseño. Sin embargo, Laín se hace un hombre y toma las formas que se le presumían de niño. Es huérfano y bastardo, pero no está solo. En la Torre de San Paio todos lo querían, incluso su padrastro, quien lo pone bajo la protección del viejo Tomás, encargado de los caballos y las bestias de carga, y así podría aprender un oficio. Don Rodrigo Seijas es llamado por el rey Teobaldo II de Navarra para que se una a las tropas que van a ultramar, a una nueva Cruzada. El primogénito del señor de San Paio, Fruela, es un mozo que ya desde las primeras páginas muestra el carácter que se le va endureciendo con el paso de los años. Es Laín quien paga las consecuencias del mismo, hasta el punto de que recibe una brutal paliza que lo deja medio muerto. Lo acoge el infanzón Guy de Tarba, un mercenario gascón al servicio de don Rodrigo, y a partir de ese momento sus vidas llevan un camino paralelo; incluso el carácter de Laín se asemeja al del gascón con el paso de los años.

La marcha de don Rodrigo a tierras de Palestina marca un antes y un después en la vida de Laín. Como adelanta la sinopsis, las malas noticias llegan: en la torre se enteran del regreso del rey Teobaldo, pero don Rodrigo no vuelve, y corren noticias de que está perdido por los desiertos de Gaza. El mercenario Guy de Tarba decide salir en su búsqueda, y Laín piensa que tiene la misma obligación, por lo que le acompaña en ese viaje largo lleno de peligros, a los que se enfrenta utilizando las artes que va aprendiendo de quienes comparten con él esa búsqueda. Desde Galicia, pasarán los Pirineos y, ya en Venecia, embarcarán hacia la Palestina allende ultramar.
(Martín Códax)
Lo primero que atrae mi atención es la estructura de la novela. Como adelanta la sinopsis, es el trovador gallego Martín Códax quien nos relata la historia de Laín. Y es que Laín. El bastardo, está estructurada como si de una cantiga moderna se tratase, ya que la conforman un total de 22 estrofas tituladas, que adelantan lo que nos espera a lo largo de su desarrollo. Y a cada una de ellas acompaña un fragmento tomado de textos de la época. Dos son las voces narradoras de la novela: una es la de Martín Códax, que relata en primera persona todo lo que sucede en torno a la figura del personaje principal; otras será un narrador omnisciente, que cuenta lo que sucede desde el punto de vista del trovador gallego. Aunque el relato del trovador es mas bien esporádico al principio, a medida que avanzan las estrofas tendrá una presencia mayor, pues mayor será su participación en los hechos que tienen lugar en torno a la figura del personaje principal.

En Laín. El bastardo la aventura y la historia van cogidas de la mano. Aunque el lector se encuentra también con rasgos de una novela de viajes, y acompañará a los personajes a través de todo el periplo que realiza Laín con el firme propósito de encontrar a su padrastro y traerlo de vuelta a la Torre de San Paio. El lector se encuentra también con algunas leyendas referentes a personajes históricos, como Gengis Kan, o a localizaciones por las que se mueven los personajes. También las reliquias tendrán un papel destacado a lo largo de las estrofas en las que se estructura la novela, sobre todo a medida que nos acercamos al desenlace de la trama, en donde los implicados en su búsqueda no dudan en utilizar las malas artes que sean necesarias para apoderarse de ellas. Incluso, como es habitual en este tipo de novelas, el lector se encontrará también con escenas de capa y espada que mantienen su atención, sobre todo por conocer el desenlace de ese cruce de hierros.

Ya comenté en esta reseña que Francisco Narla perfila a conciencia los ingredientes que conforman la novela que hoy reseño, para que todos ellos resulten atractivos a los lectores. Al contrario que en otros títulos que leí y recomendé, en donde valoré más la preferencia de unos sobre otros, no puedo decir lo mismo de Laín. El bastardo, porque todos ellos me resultaron muy atractivos. Y es que el lector se encuentra, en mi modesta opinión, con un claro equilibrio en lo que se refiere a la construcción de los personajes y a la ambientación espacio-temporal, sin olvidarme de las escenas de cetrería y pesca, que resultan muy atractivas para el lector, por el carácter visual de las mismas, tal y como son relatadas por el narrador. En todo momento me sentí trasladado a la época en la que se desarrolla la trama, y me imaginé que acompañaba a los personajes a través de los diversos escenarios por los que se mueven, compartiendo con ellos sus penas y alegrías, peligros y victorias. Es de agradecer la labor realizada por el autor para lograr ese efecto que acabo de comentar, que muestra al lector que detrás de ello hay una ardua labor de documentación.

En Laín. El bastardo, Francisco Narla ofrece al lector una atractiva galería de personajes, algunos de ellos muy peculiares. Predominan sobre todo los personajes masculinos, siendo poco relevante la presencia de femeninos, como doña Urraca, esposa de don Rodrigo; Egeria, la compañera de Ruy de Tarba, o Almodís, hija de ambos, ya que aparecerán en determinados episodios de la novela. Llamará la atención del lector el hecho de que Laín esté acompañado siempre por un adulto que le instruirá en su formación como persona y que influye en la modulación de su carácter; algunos de ellos desempeñan el papel de padre, pese a la ilusión que había mostrado por recuperar a don Rodrigo Seijas, una vez vuelto de la Cruzada, aun teniendo la condición de hijo bastardo, pero no olvida el trato afable que tenía hacia él. Son, sobre todo, el viejo Manuel y el mercenario Guy de Tarba quienes ejerzan como tales, aunque también el peculiar Ciriaco le instruirá con múltiples historias que conocía por su condición de mercader. Kachiun, que le servirá de guía por las tierras de los mogoles, y lo acompañará hasta la presencia del Kan Hulagu, nieto de Gengis Kan, y lo conducirá hasta la capital de su imperio, Qara Quorum, porque le dicen que es allí en donde se encontrará con su padre, ante las noticias que recibe por las diversas caravanas que atraviesan las rutas por las que se mueven. Sin embargo, se enfrenta a otros personajes en su camino que muestran el lado oscuro del ser humano, caso del eunuco Walif, con quien mantendrá un enfrentamiento que atraerá la atención del lector, y que tiene rasgos propios de un duelo, con lo que la tensión se palpará cada vez más entre ambos; o Buzurg, que lo conducirá hasta la fortaleza de Alamut, bastión de los conocidos como hashashin, en donde Laín vive escenas que recuerdan a las protagonizadas por el Conde de Montecristo. Merece la pena hacer mención especial a los animales que lo acompañan en su periplo, pues parece que Laín entabla más conversaciones con ellos que con sus semejantes: los perros Lúa y Lume, el halcón Landra, o el hurón Lisco son fieles compañeros de la soledad que siente, pese a estar acompañado en todo momento por quienes se preocupan por él.

El lector se encontrará con una magnífica ambientación, a través de la que el autor logra que nos imaginemos cómo el día a día en el período de la Edad Media en el que tienen lugar los episodios que se relatan, tanto en los reinos de la península ibérica como en los territorios de ultramar a través de los cuales se dirigirán hasta Quara Quorum, la capital del imperio mogol, como acabo de mencionar en el párrafo anterior. Francisco Narla muestra cada uno de los rincones de la Torre de Traba y presenta a los personajes que viven y sirven en ella. Acompañamos a Laín y Guy de Tarba por las barriadas que conforman Pamplona, y las calles y plazas de Santiago de Compostela en aquella época: seguro que a muchos lectores les resultan familiares los nombres que se mencionan en la novela de las calles y plazas de la ciudad del apóstol. En Venecia son testigos del momento político que se vive en la Serenísima República, en donde son frecuentes los enfrentamientos entre los güelfos y los gibelinos, se encuentra con los hermanos Polo -Niccolò, Marco y Matteo- que son fundamentales en su viaje y a través de los cuales comprobamos cómo el que más tarde sería el mercader y viajero Marco Polo está ya en el vientre de su madre. La vida en Toledo también se ve reflejada de una forma muy visual, así como en los territorios de allende ultramar, muchos de ellos relacionados con las Cruzadas, como San Juan de Acre, Berseva o el oasis de Merv. Presencian el día a día en la fortaleza de El Alamut o en el campamento de los mogoles a donde es llevado Laín en presencia del Kan Hulagu. La novela tiene un alto componente costumbrista, a través de los cuales el lector percibirá los colores, olores y sabores de la época, según las diversas culturas con las que se relacionan los dos personajes en un viaje lleno de peligros y aventuras, en el que se embarcan para rescatar al señor de la Torre de San Paio, perdido en el desierto de Gaza.

Laín. El bastardo es una novela de lectura fluida y muy adictiva, pese a la larga extensión de la misma: los episodios que se suceden están presentados de tal forma que nos es difícil definir el momento en el que darle un descanso. Francisco Narla ofrece al lector una prosa impecable con un vocabulario muy rico. Merece la pena disfrutar de una lección de historia bien escrita y contada, como la que se nos ofrece en esta novela,  por todo lo que se relata sobre personajes reales y hechos históricos a los que se hacen referencia, algunos de los cuales seguro que son desconocidos por la mayoría de los lectores. Laín, perseguido por los templarios, será traicionado, embaucado, torturado…, pero se convertirá en un hombre, en un héroe. Y lo mantendrá vivo una única esperanza: la venganza.




Biografía:




Escritor nacido en Lugo en 1978 y comandante de línea aérea. Ha publicado novela, relatos, poesía, ensayos técnicos y artículos.

Polifacético donde los haya, entres sus aficiones y filias se encuentran actividades tan dispares como la cocina, la pesca con mosca, los bonsáis o la moda. En 2009 publica su primera novela, Los lobos del centeno. En noviembre de 2010 ve la luz su segunda obra de ficción, Caja negra, reeditada en 2015 y traducida a varios idiomas. En 2012 nos sorprendió con Assur, con la que recibe el aplauso del público y conquista las listas de los más vendidos. Y al año siguiente nos presenta Ronin, que le consagró como uno de los más versátiles y talentosos escritores de novela histórica de nuestro país, género que ha continuado en su trabajo más personal y última novela hasta la fecha: Donde aúllan las colinas. En 2018 gana el I Premio Edhasa de Narrativas Históricas con la obra Laín. El bastardo que se publicará el mismo año.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía del autor, y fotografía de Francisco Narla, tomados de la web de Edhasa. Imagen de la Torre de San Paio de Narla, tomada de la web Turismo de Galicia. Imagen del trovador Martin Códax de la web Tradición Jacobea.  Mapa de Europa y Oriente en el siglo XIII, de Zenda. 















jueves, 5 de julio de 2018

Manila Hotel. Una aventura de JB, de Jordi Siracusa





















Datos técnicos:


Título: Manila Hotel. Una aventura de J B
Autor: Jordi Siracusa
Editorial: Editorial Comuniter
1ª edición: Abril/2018
Encuadernación: Rústica con solapas
Idioma: Español
ISBN: 9788416565399
Nº pág.: 145



Sinopsis:


Barcelona 1970. Todos los que son alguien en la Barcelona pública y en la Barcelona secreta de aquel franquismo de impasible ademán y ropa remendada, se dan cita en el Hotel Manila.

En el Manila reina Jordi Brotons, su joven director que había comenzado como botones, cocinero antes que fraile en los fogones de aquel convento cosmopolita y profano. Apoyado en el comisario Ripoll, desentrañará una complicada trama en la que no falta ningún ingrediente de la novela negra.

La intriga gira en torno a cierto viejo mapa en la que mucha gente (demasiada) parece estar interesada. Pero he aquí que el mapa en cuestión lo tiene el joven Jordi Brotons, un hombre de recursos que no se dejará despojar fácilmente.

Estructura: 28 capítulos, más prólogo y epílogo.


Opinión Personal:


De Jordi Siracusa (Barcelona, 1945) leí su novela de ficción histórica Adiós, Habana, adiós (reseña). Supongo que a otros lectores que frecuentan su narrativa les habrá sorprendido el que haya publicado una novela negra, que inicia la que parece ser una saga, publicada por Comuniter Editorial bajo el título genérico de Los misterios de JB. Y, como cumple con los requisitos que debe de tener una lectura en época estival, me dije que merecía la pena conocer a este nuevo sabueso literario, y compartir mis impresiones sobre su lectura.

Jordi Brotons, o JB, es el protagonista indiscutible de Manila Hotel. Una aventura de JB. Es un detective peculiar porque, a parte de resolver los casos que se le presentan como tal -aunque realmente no lo sea-, es el joven director del Manila Hotel, llamado por el presidente de la sociedad del mismo para su dirección, una vez finalizados sus estudios en L´École Hôtelière de Lausanne. Y, aunque acabo de mencionar que es el comienzo de una saga, este primer título que la inaugura se puede leer sin que el lector piense que tiene que abordar los próximos que la conforman, porque tiene ante sí una novela perfectamente cerrada.
(Enrique Granados)
A través de las páginas de Manila Hotel. Una aventura de JB, Jordi Siracusa invita al lector a realizar un viaje literario a través del tiempo, en el cual se sentirá realmente transportado a la Barcelona cosmopolita de 1970. Y es que las descripciones que ofrece el narrador-protagonista de esta novela invita a que nos imaginemos cómo era la ciudad condal en aquella época; incluso, tal y como se describen los escenarios por los que desfilan los personajes, me dio la sensación de que las imágenes se sucedían ante mí en blanco y negro. El protagonista nos mostrará las ramblas de Barcelona próximas al Hotel Manila, el Barrio Gótico, el Liceo y su celebrado bar el Rincón. En la Vía Layetana o la zona portuaria Jordi Brotons vivirá en primera persona inesperados y desagradables episodios, remarcados por una gran tensión narrativa, y que darán lugar a las escenas más impactantes y atractivas de la novela, en donde se las tendrá que ver con miembros de la Brigada Político-Social.

Pese a la corta extensión de la novela, el lector no solo acompañará a los personajes por los escenarios ya mencionados de la ciudad condal, sino que también realizará varios saltos en el tiempo, que lo llevarán a Nueva York, Londres, Arrás, (Francia), Toledo o Montserrat. La muerte de un anticuario en cuyo comercio el protagonista había comprado un mapa y un estuche en el que se habían grabado las iniciales E.G., alterará la tranquilidad de la que el protagonista esperaba disfrutar tras haber tomado posesión de su puesto de director del hotel. Este crimen dará lugar a esos saltos temporales que menciono en este párrafo a través de los que se conocerá todo el pasado que se oculta tras esos objetos comprados, sobre todo la personalidad de quienes lo tuvieron en su poder en algún momento de la Historia, sobre todo un secreto que se escondía en el doble fondo del estuche en el que se guardaba ese antiguo mapa.
(Hotel Manila-Barcelona)
Por Manila Hotel. Una aventura de JB, desfilan una galería de personajes atractivos, la mayoría de ellos históricos. Jordi Siracusa los combina con total naturalidad con los ficticios que completan el elenco de la novela. Algunos de los personajes reales serán conocidos por los lectores, caso del compositor Enrique Granados, que regresaba de Nueva York tras estrenar con éxito su ópera Goyescas; o el poeta barcelonés Gil de Biedma. Otros, no tanto, como el comisario Enrique Ripoll -un tipo singular y mucho más honrado de lo que podía ser un poli de la época-(pág. 5), que acompañará al protagonista en sus pesquisas: ambos personajes forman una pareja que recuerda a los detectives literarios más representativos del género, sobre todo los clásicos, por el carácter deductivo de sus investigaciones, y por los métodos que utilizan para resolver el caso de turno. Junto a los mencionados anteriormente, nos encontraremos con otros más conocidos por los lectores, caso del jefe de las SS, Heinrich Himmler, que vino a España en misión secreta, desplazándose a Toledo y Montserrat, o la relación que guarda José Bonaparte con el secreto que se menciona en esta reseña. Al igual que las escenas estereotipadas mencionadas, el lector se encontrará también con arquetipos propios del género, y de la época en la que tienen lugar los episodios en que se desarrolla la trama, como los miembros de la brigada político-social de Vía Layetana; o Ruth, la joven viuda del anticuario, el amor imposible del protagonista, -diría incluso que una mujer fatal, cautivadora y ambiciosa-, que le da el punto erótico a la novela. Pero, sin duda alguna, junto a Jordi Brotons, el gran protagonista de la novela es el propio Hotel Manila, -muy cercano a la Real Academia de Ciencias y Artes, un precioso edificio que alberga en sus bajos el teatro Poliorama y en sus altos el Observatorio Astronómico Fabra que entre otros servicios sismológicos, meteorológicos y astrológicos, es el encargado, desde el reloj de su fachada, de dar la hora exacta y oficial a los barceloneses (pág. 11)-, de quien el lector conocerá sus espacios más emblemáticos, como la sofisticada Galería Manila, el restaurante Parrilla o el Camarote Granados.

Manila Hotel. Una aventura de JB es una novela bien escrita, de ritmo ágil, en la que el entretenimiento está asegurado. El lector se encontrará con personajes y escenas propias del género, a través de las que el autor muestra la realidad de la España más oscura en los últimos años del franquismo, en donde negras comisarías formaban parte del devenir cotidiano y urbano, junto a la panadería o al bar de la esquina, y en donde los sociales de la brigada político-social tenían verdadera licencia para matar, no en las películas, sino en la vida real (pág. 5), como se nos adelanta en el pretexto que antecede al cuerpo de la novela.





Biografía:




Jordi Siracusa (Barcelona, 1945), reside en Zaragoza y se define como ciudadano universal. Publicó en 2005 un poemario titulado Ola en tierra adentro, al que siguió su primera novela Adiós, Habana, adiós. En 2009, junto a otras dos escritoras, publica el libro de relatos Veintidós grullas doradas. A su segunda novela, Al hilo de la vida. Eulalia de Borbón, la indómita, publicada en 2011, le sigue otro libro de relatos, La peregrina y otras perlas, publicado en 2013, y una nueva novela, Paoleta, la pasión de Haití (2015).

En 2017 publica su novela Pingüinos en París. Bajo dos tricolores, con la Editorial Comuniter. En ella retrató a través de unos personajes inolvidables, la liberación de París por la famosa compañía de republicanos españoles: La Nueve. Con este nuevo trabajo Manila Hotel, también de Editorial Comuniter, nos conducirá por la Barcelona de 1970 para desentrañar un misterio que había oculto a lo largo de cincuenta años. 

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de la editorial.  Fotografía del compositor Enrique Granados, de la web del diario El Mundo. Imagen del Hotel Manila en Barcelona, de la web labarcelonadeantes.com


miércoles, 4 de julio de 2018

Libros leídos y reseñados en...junio/2018











Toca hacer balance de los libros leídos y reseñados en junio: han sido un total de seis los libros leídos, y seis los reseñados

* Los leídos: 









* Los reseñados: 


-Réquiem, de María Dolores Seijas Soto.

-Bye, bye, Heidelberg, de Carmen de la Rosa. 

-El sueño de Creta, de José Vicente Alfaro.  

-La tragedia del girasol, de Benito Olmo.  

-Vieja Navidad, de Washington Irving. 

-La corte de las estrellas, de Magdalena Albero Andrés. 

*Avance retos literarios: 

-Autores de la A a la Z (año 2018): 15/24 (63%) (+2)

-Nos gustan los clásicos (II edición): 4/7 (57%) (+1)

-Reto Lector 50 libros (V edición):  32/50 (64%) (+6)

-Reto Serendipia recomienda (año 2018): 1/3 (33%) (sin avance)

-Reto 25 españoles (año 2018): 22/25 (88%)

-Reto Genérico (año 2018): 25/40 (63%) (7 géneros completados)