Datos
técnicos:
Título:
Venganza.
Autor:
Javier Díez Carmona.
Editorial:
Grijalbo (Grupo Penguin Random House).
1ª
edición: Noviembre/2023.
Encuadernación:
Tapa blanda con solapas.
ISBN:
978-84-253-6646-8.
Idioma:
Español.
Nº pág.:
480.
Sinopsis:
Tras
Justicia
y
Solas,
Javier Díez Carmona cierra su trilogía noir
ambientada
en el País Vasco con un thriller implacable.
La
inspectora Miren Ruíz de Heredia ha aprendido una gran lección: hay
que desconfiar siempre de la primera versión de los hechos. Tras los
funestos sucesos ocurridos en la comarca de Las Encarnaciones, Miren
sigue pensando que algo no encaja, que hay alguien más detrás de
tanta sangre. Su obsesión es el viejo Osmany Arechabala. Pero para
demostrar que el cubano tuvo algo que ver, deberá dar con él antes
de que lo hagan otros... Y es que Osmany no está solo en el punto de
mira de la inspectora; son muchos los que no soportan que haya metido
las narices en los turbios asuntos que el Bilbao más oscuro y
despiadado intenta ocultar.
Crímenes,
corrupción, furia y ansias de venganza marcan el compás de este
thriller absorbente. Con un estilo impecable y una trama de excelente
factura, Javier Díez Carmona pone el broche final a la trilogía que
lo ha encumbrado como una de las voces más potentes del panorama de
la novela negra contemporánea.
Opinión
Personal:
Esperé
con impaciencia la salida a librerías de Venganza,
la novela que cierra la trilogía que protagoniza el
exmilitar cubano Osmany Arechabala. Una impaciencia marcada por el
incierto desenlace al que se tiene que enfrentar este inolvidable y
carismático personaje, tal y como se desarrollaron las tramas de los
dos títulos que la preceden. Sin duda alguna, Javier Díez Carmona
(Bilbao, 1969) construyó y desarrolló una historia que supone un
magnífico colofón a esta trilogía que no dudo en recomendar a
quienes disfruten con la lectura de una buena novela negra, thriller
o de ambos géneros literarios. El
escritor bilbaíno ofrece al lector una historia negra -muy negra,
diría- escrita a ritmo de thriller. La trama de Venganza
absorbe desde las primeras líneas hasta el desenlace ¡Y vaya
desenlace! Creo que el fragmento de la canción «De
nuevo en tus brazos»
del grupo de rock bilbaíno, Doctor Deseo, «Morise
en Bilbao, no hay nada mejor», que precede al epílogo, es un anticipo de lo que nos vamos a encontrar en su desarrollo. Porque Osmany está dispuesto a todo, sabe que no le
queda otra que vengar, como sea, la muerte de quien eran sangre
de su sangre. Y Osmany, como exmilitar que es, no duda en hacer lo
que le dicta su conciencia, pese a que sabe que ya no es el soldado
férreo de la revolución cubana, pero tiene arrestos como el que
más, porque es capaz de sacar fuerzas de donde no las tiene.
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| (Calle Somera-Bilbao-Euskadi) |
Si en
Justicia
y Solas
Osmany Arechabala se enfrentó a un cúmulo de sensaciones,
emociones, peligros y sorpresas en las que incluso corrió mucho
riesgo su integridad física, lo que le espera en Venganza
es un triple salto mortal con tirabuzón, aunque no creo que el
hombre, ya en el otoño de su vida, pueda realizar semejantes
acrobacias. Pero la adrenalina hace que nos deje con la boca abierta
ante lo que es capaz de hacer para llevar a cabo la venganza que
trama. Sin embargo, el plan trazado está acompañado por un cúmulo
de situaciones inesperadas a las que tiene que enfrentarse, como si
se tratara de una bola de nieve que se incrementa y no tiene fin,
pero que debe pararla de alguna forma, por el riesgo que corre de ser
atrapado por ella. A lo que acabo de comentar hay que añadir lo
sucedido en los últimos capítulos de Solas,
porque
es consciente de que la Ertzainza
lo tiene señalado, y utilizará todos los medios disponibles para
detenerlo e inculparlo por las muertes de «cuatro
cadáveres carbonizados en el centro de acogida de fauna silvestre
del Karpin. Cuatro cadáveres. Tres compañeros y el asesino»
(pág. 30).
El protagonista, sesentón y moreno, se
enfrenta a una trama muy de corte clásico. Una trama que hace las
delicias de quienes disfrutan con las novelas de las principales
plumas del género consideradas como tales. Hay fases en las que
sentí que iba un paso por delante de la información que ofrecen los
personajes o la voz narrativa, en otras tuve la sensación de que el
narrador omnisciente juega al despiste, junto con la sensación que
tuve en todo momento de que sólo conocía la punta del iceberg
porque, con el paso de los capítulos, se descubre un entramado muy
complejo en el que están implicados personajes que ocupan cargos
públicos, bien porque pertenecer a la Administración de Justicia, o
bien por forman parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del
Estado, en este caso, de la Policía Autonóma. La corrupción, por
desgracia, está a la orden del día, como lo podemos comprobar en la
realidad, en la que comprobamos cómo son inculpados personas que forman parte de diferentes organismos públicos, incluidas las instituciones que forman parte del poder legislativo. Los tentáculos de la mafia de la droga y la prostitución,
que en esta ocasión van cogidas de la mano, son muy largos, porque
saben a quien pueden untar y atar para que sus fechorías no sean
descubiertas, arropadas por un entramado bancario. Lo que acabo de
comentar provocó que, en varias fases de la trama, me encuentre con
sorpresas desagradables, una vez desvelado que forman parte de este
entramado personajes que daba por hecho que mostraban una entereza profesional fuera de
toda duda. Un corte clásico en el que también la acción está muy
presente, en donde no faltan las persecuciones, las vigilancias
insistentes a objetivos señalados como sospechosos, o la conducción temeraria de
determinados personajes. Sin duda alguna, diría que es una trama muy
visual y, con episodios muy cinematográficos, sobre
todo a medida que se aproxima el desenlace.
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(Villasana de Mena-Burgos-CyL) |
Si en
Solas
disfruté del paisaje escarpado de la comarca de Las Encartaciones,
buena parte de los capítulos de Venganza se desarrollan en Bilbao,
aunque también hay una subtrama interesante que se centra en la población de
Villasana de Mena, capital del municipio del Valle de Mena, en la comarca de Las Merindades, provincia de Burgos, sin olvidarnos de lo que
sucede en la Comisaría de la Ertzainza de Balmaseda. Una trama en la
que Osmany Arechabala ya no es el detective peculiar y accidental de
Justicia,
ni de Solas,
sino que entiendo que es más bien que el antiguo militar cubano que
utiliza sus conocimientos para enfrentarse a un entramado que le
impide cumplir el plan trazado, al que me referí en el primer párrafo de esta reseña. Un entramado en el que,
como adelanta la sinopsis, los crímenes y la corrupción están muy presentes a lo largo de los 49 capítulos en los que se
estructura el desarrollo de la trama, de los cuales los dos últimos
conforman un epílogo, diría que emotivo, a la par que intrigante,
por las escenas que se suceden en su desarrollo.
La
ambientación de Venganza es exquisita. Leí novelas de varios autores euskaldunes ambientadas
en el botxo
y en todas ellas aprecié una perspectiva diferente de la ciudad, acorde con la
trama que se desarrolla en su paisaje urbano. Javier Díez Carmona
ofrece la perspectiva de la capital vizcaína desde un punto de vista
de un personaje que nada tiene que ver con esta tierra, como el que cito en el párrafo anterior.
Desde su perspectiva presenta el día a día de los bilbaínos, si
bien acorde con lo que sucede a lo largo de los capítulos, a través
de un narrador omnisciente. De nuevo me encuentro con una ciudad
reflejada de igual forma que en las dos novelas predecesoras, en la que el tiempo climatológico propio de esta tierra
está también muy presente, e influye mucho en la forma de actuar de
los personajes, sobre todo si se enfrentan a situaciones muy
comprometidas. Es un Bilbao que me recuerda mucho al de Jon Arretxe,
porque el autor también marca una frontera entre quienes habitan en la llamada la llamada Pequeña África
y el Casco Viejo. El Barrio de San Francisco es un lugar de
encuentro de muchas culturas, en especial africanas, y en el que se
escuchan idiomas y se practican religiones diferentes, donde la
prostitución y la droga tienen allí su hábitat. Un barrio que está
muy vigilado por múltiples cámaras, de las que la policía vasca
está muy atenta, porque son conscientes de que tienen que intervenir
en una zona de la ciudad en la que los trapicheos, las trifulcas y las redadas están a la orden del día.
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| (Puente de San Antón-Bilbao-Euskadi) |
Osmany Arechabala está acompañado por
un amplio elenco de personajes estereotipados, que conforman el universo creado para esta trilogía. Podría
decirse que, al igual que las dos novelas que la preceden, es una novela coral, pese
a que es el jubilado militar cubano quien la encabeza, sin duda
alguna, en relación con el papel que desempeñan quienes, en algún
momento de la trama, se cruzan en su camino. Una trama en la que me
encontré con un grupo de personajes secundarios que tienen un gran
peso. Secundarios entre los que hay buenos, malos,
muy malos e incluso diría que no tuve muy claro en qué grupo
encuadrar a algunos, hasta que ellos mismos se califican. Pese a ser
estereotipados, el autor los perfila una personalidad muy marcada, si
bien los hay que presentan una doble cara, como acabo de comentar. Personajes que representan el lado más
oscuro de la sociedad, aunque también nos encontraremos con
ciudadanos que nada tienen que ver con los que acabo de citar, si bien tienen un papel secundario o más testimonial. De
nuevo desempeñan un papel destacado el peculiar trío que
forman el ahora banquero jubilado, Antonio Arzamendi, el joven
abogado Borja Maruri, experto en fraudes financieros, junto con el exmilitar cubano que llegó a Bilbao en busca de respuestas sobre el asesinato de su hijo, a
quien todavía le faltan algunas cuentas por saldar, algunas de ellas
añadidas por el camino. Un camino en el que se encuentra con un personaje
que parece que está fuera de lugar, pero que tiene papel trascendental en la subtrama que protagoniza. Aunque también estuve muy pendiente de la inspectora de la Comisaría de la Ertzainza de Balmaseda, Miren Ruiz de Heredia, al igual que el papel que desempeña como un verdadero sabueso el oficial José Méndez, de la Comisaría de Bilbao, sin olvidarme del papel que desempeñan Katy, la pareja de Maruri, o la agente Hiba Drissi. Entre estos tres,
junto con alguno más, tirarán del hilo hasta deshacer la madeja y
dar con quienes se la está liando a la sociedad bilbaína, porque
estos mafiosos van a dejar un reguero de sangre y muerte que alterará
la vida de los tranquilos ciudadanos de Bilbao, Balmaseda y Villasana
de Mena.
Espero
que en esta reseña haya plasmado lo mucho que disfruté con la
lectura de Venganza,
un magnífico colofón a una trilogía que no dudo en recomendar. Una
trilogía que tiene la particularidad de que las tres novelas que la
conforman son autoconclusivas, y pueden leerse de forma
independiente, porque Javier Díez Carmona ofrece la suficiente
información para no sentirse perdido en ninguna de ellas. Venganza
es una novela negra -muy negra, diría- escrita a ritmo de thriller, estructurada en 49 capítulos, conformando los dos últimos un epílogo emotivo e intrigante. Unos capítulos en los que el lector se vuelve a
encontrar con el exmilitar cubano Osmany Arechabala, que clama
venganza, porque de nuevo han matado a a alguien de su sangre. Una venganza que se cruzará con el crimen
organizado, porque una poderosa mafia dirige los hilos de la
prostitución y la droga en el Barrio de San Francisco, y untan a
quienes les pueden cubrir con el entramado bancario que se organiza para proteger y desviar a paraísos fiscales sus ilegales ingresos. El escritor bilbaíno construye una
trama de corte clásico absorbente, creíble, vívida y dinámica en
la que no paran de suceder episodios que atraen la atención a lo
largo de los 49 capítulos en los que se estructura esta novela, en
la que los dos últimos conforman un epílogo emotivo e intrigante.
Los personajes son estereotipados, aunque construidos con una
personalidad muy marcada. Personajes que se pueden definir como
buenos, otros malos o muy malos, y luego están los que se catalogan ellos mismos por sus actos, con sorpresa incluida. Todos ellos pertenecen a la parte oscura de la sociedad
movida por la corrupción y las ansias de medrar a cualquier precio. El narrador omnisciente describe una ciudad que parece otra, mostrada
desde el punto de vista de alguien ajeno a ella, como es el exmilitar que formó parte de la revolución
cubana, y en la que el clima vasco también tiene una trascendental
presencia, todo ello narrado con un estilo impecable.
Biografía:
Javier
Díez Carmona nació en Bilbao en 1969. Es licenciado en Económicas,
pero su pasión es la escritura. Premiado en más de cien
certámenes literarios (fundamentalmente relato, pero también de
poesía y teatro), ha participado en diversas antologías e inició
su carrera con dos novelas juveniles y otras dos para el público
adulto.
Después
de la buena acogida por parte de la crítica y de los lectores de
Justicia
(Grijalbo,
2021) y Solas
(Grijalbo, 2023), Díez Carmona concluye la trilogía con Venganza.
Nota: Datos técnicos, biografía sinopsis tomados de la web de penguinlibros. Fotografía del autor tomada de la web de La Casa del Libro. Imagen de la Calle Somera en Bilbao, tomada de la web Radio Nervión. Fotografía de Villasana de Mena, en Burgos, tomada de la web del Valle de Mena. Imagen del Puente de San Antón tomada de Wikipedia.