miércoles, 8 de abril de 2026
Resumen lecturas marzo.
martes, 31 de marzo de 2026
Reseña La chica que ardía como una cerilla, de Emilio Graña.
Datos técnicos:
Título: La chica que ardía como una cerilla.
Autor: Emilio Graña.
Editorial: Click Ediciones (Grupo Planeta).
1ª edición: Enero/2026.
Encuadernación: Libro digital.
ASIN: B0GFNX5GC2.
Idioma: Español.
Nº páginas: 163.
Sinopsis:
Una chica desaparece durante la noche de San Juan. Un inspector roto por su pasado se enfrenta al caso más ambiguo de su carrera. Las pistas apuntan a un crimen... o a una víctima que no quiere ser encontrada. ¿Fue Laura arrastrada por el mar, o por algo más oscuro?
Con el ritmo de un thriller y la profundidad emocional de un drama psicológico, La chica que ardía como una cerilla cuestiona el concepto de verdad en una investigación donde todos parecen sinceros… y todos mienten. A través de cartas íntimas, escenas de tensión pura y un protagonista con heridas que aún sangran, la novela construye una historia atmosférica, emotiva y adictiva.
Opinión Personal:
Hay novelas que parece que mientras se leen son una más del género literario en el que se encuadran, pero otras van más allá de una trama muy literaria. Lo que acabo de comentar sucede con La chica que ardía como una cerilla, del escritor afincado en Calpe (Alicante), Emilio Graña, que contiene una ficción dura, que golpea, que no deja indiferente e invita a la reflexión; aunque, pese a que reflexionemos, la salud mental es una lacra muy difícil de desarraigar.
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| (Hoguera de San Juan en una playa de Euskadi) |
En la noche mágica de San Juan, se reúne en la playa un grupo de amigos para celebrar este tradición tan señalada. Pero tiene lugar un episodio que desconcierta y, con el paso del tiempo, preocupa, a los vecinos de San Juan de Gaztelugatxe, porque Laura Sanz se aleja del grupo que forma junto con sus amigos en torno a una hoguera y saltan las alarmas ante su ausencia. Una ausencia que se refleja en el desasosiego que el inspector Tomás Etxebarría percibe en quienes tiene que entrevistar para reconstruir un episodio en el que las preguntas y las sospechas están muy presentes, dadas las circunstancias en las que tuvo lugar.
Emilio Graña juega con el lector a lo largo de los capítulos en los que se estructura esta novela corta, pero intensa. Y es que cuando un episodio de esta características tiene lugar el paso del tiempo es clave para resolverlo, sobre todo si se reúnen pistas que pueden conducir a un desenlace funesto, como este es el caso, porque incluso se teme que la joven esté involucrada en algún asunto turbio. Pero es que también el autor introduce una subtrama que añade más interés todavía a la investigación. El inspector Tomás Etxevarría toma la investigación como si de algo personal se tratara, porque las pruebas que recaba le llevan a rememorar hechos de un pasado que no olvida, y determinadas escenas que presencia le hacen revivir episodios que quiere que no vuelvan a repetirse.
El autor planifica y desarrolla un thriller adictivo y muy de corte clásico, porque pone el foco en la sospecha que levantan varios personajes. Y es que la información que recaba el inspector durante las entrevistas que realiza en los domicilios o en comisaría le indican que cualquiera de ellos puede estar implicado de una forma u otra en esa desaparición. Pero el cerco se estrecha con el material que le proporcionan o descubre en sus registros oficiales, lo que le conduce a preocuparse todavía más. Una preocupación que se incrementa a medida que se acerca el desenlace, en el que se desarrollan una serie de escenas impactantes y angustiantes, fiel reflejo de lo que sucede en la realidad. Sin duda alguna, el último tercio de esta novela mantiene al lector con el corazón en un puño por los episodios que protagonizan varios de los personajes que conforman el elenco. En este sentido, se percibe la relación del autor con el mundo del celuloide, por cómo describe el narrador omnisciente las escenas a las que me refiero y provoca la tensión que comento en esta reseña, y que cada vez es más preocupante, tal y como se desarrollan; de hecho, el propio inspector lo puede comprobar en sus carnes.
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| (Ermita San Juan Gaztelugatxe-Bizkaia) |
La chica que ardía como una cerilla es una magnífica novela. Novela corta pero intensa, y con un ritmo trepidante y constante. Emilio Graña muestra una gran sensibilidad, comprensión y empatía a la hora de desarrollar a lo largo de 32 capítulos una ficción en la que aborda el duro tema de la salud mental, pero también de la culpa. Una ficción que bien puede estar basada en hechos reales, porque todo lo que en ella sucede pudo haber ocurrido tal y como lo relata un narrador omnisciente, por desgracia.
Biografía:
En 2018 obtuvo el Premio a Mejor Webserie en Construcción en el FIDEWÀ por su guion Influencer, reconocimiento que impulsó el rodaje del piloto de Downfall, dirigido por Rafa Montesinos.
En 2024 alcanzó el estatus de Best Seller en Amazon con la novela gráfica You Are My Universe: tú, yo y las estrellas, una historia de amor juvenil LGTB+.
Actualmente se encuentra en fase de posproducción de su cortometraje El Cirujano, un thriller psicológico de fuerte impronta visual. Próximamente publicará La chica que ardía como una cerilla con Grupo Planeta (Click Ediciones).
Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomada de la web Planetadelibros. Imagen hoguera San Juan en Euskadi tomada de la web Euskadi. Euskadi eus. Imagen de la ermita de San Juan de Gaztelugatxe tomada de Wikipedia.
viernes, 27 de marzo de 2026
Reseña El cantar del Norte, de Pilar Sánchez Vicente.
Datos técnicos:
Título: El cantar del Norte.
Premio Narrativas Históricas Edhasa 2025.
Autora: Pilar Sánchez Vicente.
Editorial: Edhasa.
1ª Edición: Abril/2025.
Encuadernación: Libro digital (eBiblio Galicia).
Idioma: Español.
Nº páginas: 336.
Sinopsis:
Corre el año 745. El reino visigodo se lame las heridas. Toledo ha caído, don Pelayo ha muerto, y Spania ahora está en manos del califato de Damasco. Las órdenes llegan desde Córdoba. Pero el norte de la península se mantiene, como siempre, levantisco… Allí no se ha perdido la fe en los poderes ancestrales, en lucha continua con una Iglesia en expansión; y no hay terreno más sagrado que el valle de Orandi, cuyo gran roble ve los siglos pasar.
Nadie se atreve a negar la última voluntad de Sancha Asuera, la guerrera astur que ya ha dado nombre a ese cantar que se recita al calor de las hogueras. Y con ella van sus capitanas, la reina Emersinda, y también la que trova esta historia, su hermana Aurelia.
Porque ésta es la historia de un norte convulso, unas tierras en las que, entre el miedo y la hambruna, se alza de repente la sombra de Pelayo, marcado por la cruz en su destino de ser rey. Y también, y sobre todo, la hazaña de unas mujeres, encabezadas por Sancha, que lograron no sólo combatir por sí mismas al enemigo, sino reconquistar Cangas para la cristiandad y comenzar la creación de un nuevo reino.
De los mercados de aldea y los harenes musulmanes, hasta llegar a la batalla de Cova Longa, ésta es la historia de Sancha Asuera, la Valentona, y sus guerreras. Éste es El cantar del Norte.
Opinión Personal:
Me imantó la portada y la sinopsis de El cantar del Norte, novela con la que la escritora gijonesa Pilar Sánchez Vicente se alzó ganadora del Premio Edhasa Narrativas Históricas 2025. Una novela que cumplió con creces las expectativas puestas en su lectura, e incluso me entusiasmó a medida que se sucedían los episodios. Y es que es de agradecer la magistral lección de historia que ofrece la autora, a través de una fresca y ágil voz narrativa, lo que es un lujo en este género literario.
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| (Valle de Orandi-Asturias) |
El cantar del Norte es una novela para disfrutar sin prisas, para no perder detalle de todo lo que nos cuenta la voz narrativa a lo largo de 27 capítulos titulados que no tienen desperdicio. En mi opinión, entiendo que es un gran acierto el haber elegido a Aurelia, hermana de Sancha, como la voz narrativa que da a conocer, cual cantar de gesta, las hazañas que encumbran a la protagonista, tras enfrentarse a los musulmanes y ponerse al servicio del rey Pelayo, unidos ambos por el mismo objetivo. Aurelia es una joven soñadora a quien le gusta escuchar las historias que cuentan los juglares en las ferias de los pueblos, a las que acudía, junto con sus hermanas y su madre, porque «era regatona; compraba al por mayor y vendía al por menor. El vino y el orujo eran su principal fuente de ingresos» (cap. 1). Le gusta componer romances y lo refleja en varios tramos de su relato.
En El cantar del Norte Pilar Sánchez Vicente ficciona la historia de Sancha Asuera con un gran rigor documental, en el que se refleja su labor como historiadora y documentalista, por lo que el lector disfruta de una trama lo más aproximada posible a la realidad de este tiempo pretérito. Sin duda alguna, esta exquisita ambientación espacio-temporal permite al lector realizar un viaje literario imaginario en el tiempo a una época en la que conviven el presente y el pasado entre unos astures, a quienes les cuesta adaptarse a los tiempos actuales, en los que el cristianismo impone su doctrina frente a quienes todavía mantienen las creencias ancestrales. Unas creencias ancestrales que, pese a ello, permanecen muy vivas, aunque procuran ser fieles seguidores de los dictados de la Iglesia, por lo que pueda pasar, como se resalta en varios capítulos. Unos capítulos de los que estuve muy pendiente, porque esas creencias son muy similares a las de mi tierra. Unas creencias que tienen un claro simbolismo en los episodios que se desarrollan en el valle de Orandi, un bello paraje descrito con un grandísimo respeto por el significado que tiene entre los asturianos, y que bien se puede tomar como una particular Arcadia.
El lector se encontrará con una novela épica, porque como tal pueden catalogarse las vicisitudes que vive Sancha Asuera, conocida como “la Valentona”, una joven valiente, decidida y tenaz, y con una ferocidad brutal, que no duda en enfrentarse a enemigos que parecen superiores a ella, consciente de que tiene armas para derrotarlos. Unas armas que muestra primero como luchadora y después como guerrera, porque los enemigos que se enfrentan a ella comprueban en sus propias carnes no sólo la fuerza bruta y maña que tiene, sino también la capacidad de mando para atraer a su causa a quienes, como ella, desean enfrentarse a unos invasores que quieren expulsar de sus tierras. Pero también lucha porque sus logros sean tenidos en cuenta y se les recompense con soldadas similares a las que reciben los varones. Esta insistencia, sin duda, indica el fuerte carácter que la acompaña, porque no sólo reivindica con la palabra, sino también con hechos, y que ofrece como una dádiva a su rey, para que reconozca sus peticiones, y de quienes la acompañan.
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| (Capilla de la Santa Cruz, Cangas de Onís, Asturias) |
Junto al atractivo trasfondo histórico de esta ficción, la autora recrea unas magníficas estampas costumbristas en las que seguí con mucho interés el día a día de quienes tienen que ganarse el sustento como buenamente pueden. Unas escenas costumbristas que sirven para conocer los inicios de la protagonista en un ambiente familiar muy duro, por continua despreocupación de la madre hacia su prole. Sin embargo, son las hijas quienes se preocupan de ganarse el sustento, sobre todo en las ferias y mercados a las que acuden. Ferias y mercados en las que se fragua el destino que les espera a las tres hermanas, que desempeñan un papel trascendental en esta novela, y que tienen en Sancha a su protectora, quien no duda en enfrentarse, si es menester, ante quien sea necesario, con tal de preservar el buen nombre y la integridad de su familia, dadas las duras situaciones que les toca vivir. A Sancha la acompañan sus hermanas Constanza y Aurelia: la primera quiere ser sanadora y aprende el oficio de la mano de Lampagia, a quien consideran como única amiga de su madre. Aurelia es una soñadora, le gusta componer romances y escuchar las historias que canta la Trovadora, con la que coinciden en algunas ferias y mercados.
Por las páginas de El cantar del Norte transita un elenco de personajes muy atractivo, la mayoría femeninos, aunque también el lector se encontrará con algún personaje masculino interesante. Un elenco formado por personajes históricos y otros creados por la imaginación de la autora. Unos personajes en los que la autora tiene muy claro cómo definir los rasgos físicos y psicológicos de cada uno teniendo muy en cuenta la época que les toca vivir. Son un fiel reflejo de la sociedad asturiana de ese tiempo pretérito. Junto a la familia Asuera, hay otras figuras femeninas muy atractivas, caso de Albaila, la esclava concubina de Munuza, y que forma parte del harén de este valí en Xixón. Albaila no deja indiferente, sobre todo por el papel que desempeña en determinadas escenas. Un harén del que también forma parte Fronilde, hermana de Pelayo, que sorprende por la decisión que toma durante su estancia entre las demás concubinas. Sin embargo, y en mi opinión, diría que uno de los personajes que más me atrajo es el sacerdote Bernardino, y que le da mucha vida a la trama, no sólo por el carácter vocinglero y eremita, con el que se le describe en las primeras escenas en las que aparece, sino también sino también por el papel que desempeña a lo largo de los capítulos, que incita a que se esté muy pendiente de su presencia, por indica que algo puede suceder, tal y como avanzan los enfrentamientos entre cristianos y sarracenos, pero también en el seno de las hermanas Asuera. Junto con Bernardino destaco el papel que desempeña, aunque secundario pero diría que trascendental, el soldado Corsino, por la labor que realiza en la residencia de Munuza. Otro tanto sucede Cirilo, dueño del negocio de las peleas que se celebran por la zona.
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| (rey Don Pelayo, Asturias) |
Biografía:
Pilar Sánchez Vicente (Gijón, 1961), es historiadora, documentalista y escritora.
Desde 1986 trabaja como profesional de la información para el Gobierno del Principado de Asturias, actualmente en la Biblioteca Jovellanos de su ciudad.
Su gran inquietud cultural y social la ha llevado a ser miembro de diversas asociaciones de bioteconomía, escritura e información, así como a escribir numerosos artículos y publicaciones sobre Historia, la mujer, la juventud y el turismo. Ha sido también guionista y presentadora de TVE.
Como autora, tiene en su haber hasta la fecha doce novelas. La primera fue Comadres, en 2001, y la siguieron, entre otras, Gontrodo, la hija de la luna (2004), La diosa contra Roma (2008), Mujeres errantes (2018), La muerte es mía (2020), La hija de las mareas (2021) y Madrebona (2024), además de la serie policíaca iniciada con Operación Dracul, ya con tres títulos. Ha escrito también no ficción (Breve historia de Asturias, 2006) y colaborado en varios libros de relatos.
Por su obra, ha recibido los premios Adolfo Posada, 8 de Marzo, Comadre de Oro Especial, y Timón. Y ahora, su última novela, El cantar del Norte (2024), ha ganado el Premio Edhasa Narrativas históricas.
Como curiosidades, es Amiga de la Biblioteca de Luarca en el Campo de las Letras, nombrada Mirada Violeta en el campo de Humanidades por MASPAZ y, desde el año 2008, el Telecable Hockey Club otorga un premio cultural que lleva su nombre.
Nota: Datos técnicos y sinopsis tomados de la web de eBiblio Galicia. Biografía de la autora tomada de la web de la editorial Edhasa y fotografía de Pilar Sánchez Vicente tomada de la web del diario La Nueva España. Imagen del Valle de Orandi tomada de la web de Asturias Diario. Imagen de la iglesia de la Santa Cruz, en Cangas de Onís, tomada de la web Turismo Asturias. Imagen estatua Don Pelayo tomada de Wikipedia.
miércoles, 25 de marzo de 2026
Reseña Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez.
Datos técnicos:
Título: Los cuatro jinetes del apocalipsis.
Autor: Vicente Blasco Ibáñez.
Año de publicación inicial: 1916.
Editorial: e-artnow.
1ª edición: Mayo/2014.
Formato digital.
ASIN: B00KOW2BE2.
Idioma: Español.
Nº páginas: 290.
Sinopsis:
Ambientada en 1914 en Francia y narra las vicisitudes de la Primera Guerra Mundial. El punto de vista es el de un natural de un país neutral aunque claramente decantado por el lado francés de los Aliados frente a Alemania. Debido a sus diferencias políticas, dos familias provenientes de un tronco común, los Desnoyers y los Von Hartrott, se enfrentan. Tras la muerte del patriarca, Julio Madariaga, los Hartrott se marchan a Alemania y los Desnoyers a Francia. Ambas familias terminan combatiendo en bandos opuestos en la Primera Guerra Mundial. La novela discurre ágilmente por los escenarios dantescos de una Europa rota, sobre cuyos desolados campos de batalla el gran vitalista que fue Blasco hace latir finalmente, salvaje e invencible, el deseo de vivir.
Opinión Personal:
Disfruto mucho con la narrativa del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, uno de los máximos exponentes del Naturalismo literario patrio y uno de los grandes escritores de la llamada Generación del 98. Su estilo narrativo es muy actual, por lo que ayuda mucho a que uno se sumerja con interés en la novela de turno. El prolífico escritor, periodista y político tiene una bibliografía muy atractiva, y puede decirse que es uno de los grandes cronistas literarios de nuestro país. Ya leí dos novelas de su etapa valenciana, y un libro de viajes, reseñados también en este blog. En esta ocasión le toca el turno a Los cuatro jinetes del Apocalipsis, que no tuvo mucho éxito en España cuando se publicó, si bien fue un best-seller en Estados Unidos y en los países vencedores de la Primera Guerra Mundial.
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| (Buque alemán Koening Friedrich August) |
Antes de entrar a exponer mis impresiones, merece la pena pararse en el interesante prólogo que precede a la trama, y en el que Blasco Ibáñez refiere los motivos que le indujeron a escribir esta magnífica novela, considerada como una de las cien mejores del siglo XX. Prólogo del que se deduce que la trama tiene rasgos autobiográficos, porque esta obra es un encargo que le hizo en presidente francés Poincaré: «Quiero que vaya usted al frente -me dijo- pero no para escribir en los periódicos. Eso pueden hacerlo muchos. Vaya como novelista, observe, tal vez de su viaje nazca un libro que sirva para nuestra causa».
Me gustó mucho la estructura que le confiere el el escritor valenciano a esta novela: tres partes bien diferenciadas, cada una de las cuales contiene cinco capítulos y con el aliciente de que comienza in media res, no muy habitual en esa época, lo que supone otro aliciente más para mostrar interés por lo sucedido hasta llegar a ese episodio inicial. Una estructura a través de la que un narrador omnisciente relata la historia de una saga familiar, desde sus orígenes en La Pampa argentina, pasando por los derroteros que toman los miembros de las dos familias que se forman en este país sudamericano y el devenir que les espera tras el estallido de la Primera Guerra Mundial. Sin duda alguna, el autor utiliza esta saga familiar para incidir en la tragedia que supone el estallido de un conflicto bélico, en cómo diferentes miembros de una misma familia pueden combatir en bandos contrarios e incluso llegar a enfrentarse en el frente de batalla.
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| (Capilla expiatoria,París) |
La trama de Los cuatro jinetes del Apocalipsis tiene como trasfondo histórico el estallido de la Primera Guerra Mundial y su desarrollo, si bien el autor la escribió en plena contienda y fue publicada la en 1916. En mi opinión, entiendo que el autor tuvo muy claro qué era lo que quería contar y cómo. Pero es que, además, también sitúa varios capítulos iniciales en un país que conoce bien, como es Argentina, por lo que entiendo también que esta atractiva parte puede tomarse como un trasunto de lo vivido por él en ese país, aunque con notables diferencias, por el éxito del indiano Julio Madariaga, el patriarca de esta saga familiar. El contexto histórico me gustó mucho, no sólo por lo que acabo de comentar, sino también por cómo refleja la incertidumbre, el temor y después la crudeza y el dolor de quienes ven partir a sus seres queridos a un frente bélico, conscientes de que muchos de ellos no regresarán. Un contexto histórico del que el autor da buena cuenta, porque visitó varias zonas próximas al frente de batalla, lo que se traduce en el gran realismo de las descripciones que ofrece la voz narrativa, sobre todo lo relacionado con la batalla del Marne. Sin duda alguna, supone un gran documento las descripciones de las trincheras, muy visuales, por lo que el lector se pone en la piel de los soldados destinados a estas insalubres madrigueras. Sin embargo, para contrarrestar la truculencia de algunas escenas, Blasco Ibáñez incide en el papel que desempeñan, sobre todo, los jerifaltes del ejército alemán en el campo de batalla, aunque también de los altos mandos del ejército francés cuando se trata de hostigar al enemigo.
Blasco Ibáñez perfila un elenco de personajes muy atractivo, que parecen cobrar vida propia y con el carácter simbólico que representan. Julio Desnoyers es el protagonista de esta novela, si bien diría que más bien estamos ante una trama coral, por el papel trascendental que desempeña cada uno de ellos, y porque entiendo que se forma un verdadero efecto dominó. El más atractivo de todos es el patriarca Julio Madariaga, porque la subtrama que protagoniza está ubicada en Argentina, una tierra a la que emigran muchos españoles en busca de un futuro mejor. Es el dueño de la estancia que acoge como empleados al francés Marcelo Desnoyers y al alemán Karl von Hartrott, que se casan con las dos hijas del estanciero, Luisa y Elena. Madariaga es un hombre hecho a sí mismo, un rico potentado que acopió una gran fortuna con el sudor de su frente, aunque hombre de fuerte carácter, con lo que no se lo podrá fácil a sus dos empleados. No tienen desperdicio los miembros de las dos ramas que se derivan del patriarca español, a quienes les deja las cosas claras tras conocer las intenciones de desposar a sus hijas, Luisa y Elena. Una vez que ambas familias regresan a Europa, la guerra los separa irremediablemente, con la intriga que supone saber si en algún momento dado sus miembros coincidirán en el frente de batalla. Los encuentros y desencuentros entre ambas ramas provocan situaciones en las que se palpa la tensión. Otros personajes complementarios, aunque no por eso carentes de interés, son el español Pepe Argensola, el ruso Tchernoff o el senador Lacour, sin olvidarme del papel que desempeña Berta Erckmann durante el viaje de regreso del protagonista a París en el buque Köning Friedich August.
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| (Rue de La Pompe, París) |
Biografía:
Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 29 de enero de 1867 - Mentón, Francia, 28 de enero de 1928), escritor, editor, periodista y político valenciano. Se licenció en Derecho en 1888, por la Universidad de Valencia, aunque nunca llegó a ejercer. Hijo de aragoneses y, aunque hablaba valenciano, realizó casi toda su obra en castellano. Escribió algún relato en valenciano para el almanaque de la sociedad Lo Rat Penat y se vinculó a la Renaixença influenciado por Constatí Llobart, pero poco después se distanció del movimiento.
Fundó los diarios, La Bandera Federal, en 1889 y El Pueblo, en 1894, dónde puso de manifiesto sus ideales republicanos y su oposición a la monarquía. También fue muy importante su actividad editorial y creó las editoriales Sempere y Prometeo, con la participación de destacados ilustradores, como Povo, Mellado, Ochoa y Ballester. En 1890 fue condenado al exilio en París, dónde entró en contacto con el naturalismo francés, que ejerció una gran influencia en su obra. Su primera novela de éxito fue La barraca, que denunciaba la injusticia social en la Valencia campesina.
Las novelas de Blasco Ibáñez se caracterizan por el naturalismo y credibilidad en las descripciones de los ambientes, por los elementos costumbristas y regionalistas y por la acción trepidante en sus relatos. Sus obras se pueden agrupar según su temática: de carácter valenciano, como Arroz y tartana, La barraca y Entre naranjos; novelas de denuncia y crítica social, las más conocidas, La catedral y El intruso; novelas psicológicas, como Sangre y arena, que tuvo un enorme éxito; de temática bélica, la más famosa - Los cuatro jinetes del Apocalipsis-, fue traducida al inglés en 1918 con gran repercusión; y los libros de viajes, que escribió a lo largo de dos décadas de viajes internacionales, como La vuelta al mundo de un novelista.
Notas: Datos técnicos y sinopsis tomados de Amazon. Biografía del autor tomada de la web de Elejandría digital. Fotografía de Vicente Blasco Ibáñez tomada de Wikipedia. Imagen del barco Koening Friedrich August tomada de la web Wikimedia Kommons. Imagen de la Capilla Expiatoria en París tomada de la web Tiquets. Imagen de la rue de la La Pompe tomada de la web Art Photos Limited.
miércoles, 18 de marzo de 2026
Reseña El siglo del milagro, de Rodrigo Costoya.
Datos técnicos:
Título: El siglo del milagro.
Autor: Rodrigo Costoya.
Editorial: Pàmies.
1ª edición: Febrero/2025.
Encuadernación: Rústica con solapas.
ISBN: 978-84-10070-60-8.
Idioma: Español.
Nº páginas: 528.
Sinopsis:
De milagros fantasiosos
Cuentan que Compostela nació cuando Paio, el eremita, fue guiado por unas luminarias misteriosas hasta la tumba del apóstol Santiago. De ahí el nombre de Campus Stellae. Y también que el rey Alfonso II fue el primer peregrino de la historia. Y que comenzó así una afluencia masiva de caminantes que no ha cesado hasta nuestros días. Una increíble sucesión de milagros, ¿verdad?
Pues lamento decir que todo esto es mentira. Una leyenda, nada más. Una fantasía.
La Compostela primigenia
En los primeros tiempos, en torno a un sepulcro sin identificar no había nada más que un burgo modesto y una pequeña iglesia. El propio Vaticano desmintió que esa pudiera ser la tumba de Iacobus, e incluso algún obispo llegó a ser excomulgado por defender esa tesis.
Un milagro tangible
Es en 1068 cuando nace Diego. Él hizo de Compostela una archidiócesis, y creó la catedral más fastuosa del mundo. Él coronó reyes y entronizó papas, ordenó escribir los códices más maravillosos y puso a la insignificante Compostela a la altura de Roma y de Jerusalén.
Él creó el Camino de Santiago, y en torno a él forjó Europa. Esta es su historia, y es real.
Esto es lo que construyó en el siglo del milagro.
Hasta ahora conocías la leyenda. Ahora descubrirás la verdad.
Opinión Personal:
Por fin tuve una gran disculpa para saldar mi deuda lectora con el escritor compostelano de pro, Rodrigo Costoya, (Torrelavega, 1977). La disculpa la tiene un personaje que marcó el destino de Santiago de Compostela y, por extensión, de Galicia, en la Historia y el artífice de la construcción de que uno de los más impresionantes edificios emblemáticos de la cristiandad fuera una realidad, pese a que era consciente de que no la vería terminada: la catedral de Santiago de Compostela. Pero también fue el impulsor del Camino de Santiago y el que, como adelanta la sinopsis, coronó reyes y entronizó papas y ordenó escribir los códices más maravillosos. Diego Gelmírez es el personaje. Diego Gelmírez es el que puso la primera piedra de lo que ahora es Santiago de Compostela. Diego Gelmírez es un personaje fascinante al que merece la pena conocer a través de las páginas de El siglo del milagro. Rodrigo Costoya ofrece a los lectores una trama ambiciosa y apasionante, a la altura de lo que significó el siglo XI para nuestra tierra, Galicia.
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| (Palacio Xelmírez, Santiago de Compostela) |
El siglo del milagro es una lección magistral de historia. El hecho de que la novela esté estructurada en 196 capítulos más un prólogo y un epílogo, es un claro indicativo de que el escritor compostelano tuvo muy claro cómo hacer que resultara lo más amena posible. Y vaya que si resultó. De principio a fin. Como para no perder ripio de todo lo que relata el narrador omnisciente. Una lección de historia plagada de hechos y personajes reales que no tienen desperdicio. La estructura a la que me referí al principio de este párrafo indica lo laborioso que tuvo que ser decidir en qué punto debía terminar cada capítulo, con el añadido de son varias las localizaciones que cobran protagonismo, por lo que mantiene informado en todo momento de la trascendencia de los hechos que relata la voz narrativa, con el aliciente de los saltos geográficos que realiza al respecto.
Rodrigo Costoya ofrece al lector una trama como si de un verdadero thriller histórico se tratase, porque esta es la sensación que tuve en todo momento. Y es que no sólo la estructura y el ritmo fluido le confieren esa categoría, sino también el que la intriga está muy presente a lo largo de los capítulos. En El siglo del milagro hay un verdadero juego de tronos, en el que son varias las sillas regias que son muy apetecibles. Son un gran atractivo las conspiraciones y traiciones que inestabilizan la relación entre los reinos cristianos de la península, e incluso también en el seno de la Iglesia católica, sobre todo por las diferencias que se manifiestan entre Braga y Santiago, -Pío Latrocinio incluido-, lo que origina que la tensión narrativa esté muy presente a lo largo de los capítulos. A lo que acabo de comentar uno también la presencia de los almorávides en al-Ándalus, porque los débiles reyezuelos de las taifas que la conforman les piden ayuda para librarlos del «sometimiento a los infieles del norte» (pág. 51). Porque las batallas también están presentes, no sólo entre reyes cristianos, sino también contra «los monjes guerreros que un día no muy lejano habían bajado de las montañas para dedicar su vida y su sangre a la gloria de Allah» (pág. 51). Almorávides de los que hay que estar muy pendientes, no sólo por lo antes expuesto, sino también por determinados episodios que protagonizan. Aquí el autor hiló muy fino para sacarle lustre a estos monjes de doble velo, ya lo creo. No me olvido de los piratas que asolan las costas gallegas, pero merece la pena conocer el resultado de sus varias incursiones.
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| (Fortaleza Honesti, Catoira, Pontevedra) |
Sin duda alguna, El siglo del milagro lo tiene todo. Es entretenimiento. Y es que la ambientación y los personajes forman un binomio inseparable, que muestra el rigor documental que hay para provocar esa sensación. Unos personajes que son fiel reflejo de la pirámide social de la época y de la evolución que muestran los reinos hispanos, auspiciada por el monarca de turno. El siglo XI es una centuria por la que desfilan personajes históricos muy atractivos. Reyes y reinas que dejan su huella en el devenir de Hispania, y que son recordados no sólo por las batallas, sobre todo si les acompaña una gran victoria, sino también por la fuerte personalidad que los define, lo que influye muy mucho en el día a día de sus vasallos, conscientes de que el monarca puede librarles del peligro al que se enfrentan, no sólo con los reinos colindantes, sino también por el empuje de los almorávides. Son personajes complejos, que muestran lo mejor y lo peor del ser humano: Alfonso VI, Urraca I de Castilla o Alfonso I el Batallador son un claro ejemplo, a los que hay que añadir al líder almorávide Yusuf ben Tasufin. Pero también hay religiosos de los que también hay que estar muy pendientes, como el abad de Cluny, canonizado como San Hugo, y los dos inseparables amigos de Gelmírez desde la escuela catedralicia, el arcediano Hugo y Munio Adefonsis.
La ambientación es exquisita. El lector realiza un viaje literario imaginario a las localizaciones por las que transitan los personajes. Me sentí muy atraído por el cambio que se manifiesta en la mayoría de ellas a lo largo de los capítulos, en especial Santiago de Compostela y, en concreto, la catedral y el palacio episcopal, que son un personaje más de la novela. Disfruté mucho, sobre todo, con los episodios que tienen lugar en Galicia, casi todos ellos muy familiares, por lo que jugué con ventaja, sobre todo por el papel que desempeñan la fortaleza que se conoce como Honesti, Monterroso o Iria Flavia. Merece la pena recrearse con lo que significa Toledo, por el cambio que supuso su reconquista para la ciudad, aunque también atrajo mi atención la imponente abadía de Cluny, sin olvidarme de los diferentes parajes que describe la voz narrativa.
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| (Abadía de Cluny, Francia) |
Biografía:
Vivo a unos pasos de la catedral.
Esta es mi quinta novela, tras El custodio de los libros (2020), Portosanto (2021), Hijos de Gael (2022) y La última reliquia (2024). En El siglo del milagro he querido contar la auténtica historia de mi ciudad y de esta ruta milenaria llamada Camino de Santiago
Supongo que conoces la leyenda, como casi todo el mundo.
A través de estas páginas conocerás la verdad.
Notas: Datos técnicos y biografía del autor tomados de la web de Edhasa. Fotografía del autor tomada de la web de La Voz de Galicia. Imagen del Palacio de Xelmírez, en Santiago de Compostela, tomada de la web Turismo Santiago de Compostela. Imagen de la Fortaleza Honesti tomada de la web Guíate Galicia. Imagen de la abadía de Cluny tomada de la web Tripadvisor.








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