miércoles, 7 de enero de 2026

Perversidad, de Javier Sagastiberri.


 









Datos técnicos:





Título: Perversidad.

Autor: Javier Sagastiberri.

Editorial: Erein.

1ª edición: Mayo/2017.

Encuadernación: Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-9109-226-1.

Idioma: Español.

Nº páginas: 258.





Sinopsis:





Un cadáver salvajemente torturado aparece una mañana de primavera en la playa de Azkorri. No se trata de una víctima cualquiera, ya que viste el uniforme de los marines norteamericanos. Pero nada es lo que parece. La investigación del asesinato embarcará a Itziar Elcoro y a su compañera Arantza Rentería en un peligroso viaje que se inicia en Neguri y que termina de forma sorprendente en un siniestro chalet de Plentzia. Allí, los monstruos se arrancarán su máscara e Itziar Elcoro sufrirá una de las experiencias más perturbadoras de toda su carrera en la Ertzaintza.




Opinión Personal:





Una de mis últimas lecturas de 2025 fue una novela negra de la editorial vasca Erein, 72 horas, ópera prima de Kepa Iríbar, y la primera de 2026 es también otra novela de la misma editorial: Perversidad, del escritor donostiarra Javier Sagastiberri. Por fin decido continuar con esta serie, porque toca rescatar libros olvidados de mi biblioteca personal. Si El asesino de reinas fue una buena lectura, Perversidad sigue la misma estela.

(Playa de Azkorri, Getxo-Bizkaia).
Sin duda alguna, esta serie tiene un gran aliciente para el lector: la presencia de las dos protagonistas, la oficial de la Ertzainza Itziar Elcoro y la suboficial Arantza Rentería. Son dos ertzainas que le confieren mucha frescura a la trama, muy celosas de su trabajo, conscientes de que su objetivo es cerrar los casos que investigan, con el aliciente añadido de que sus personalidades son muy diferentes. Sin embargo, esta diferencia les beneficia en su forma de compenetrarse a la hora de repartirse las funciones que tienen que desempeñar cada una durante la recopilación de pruebas que presentar ante el juez para que ordene la detención y el ingreso en prisión del culpable o culpables de cometer el o los delitos de turno.

La portada y el título de esta novela son un claro adelanto de lo que el narrador omnisciente relata a lo largo de los cinco capítulos titulados más el epílogo en que se estructura. Una portada y un título que impactan, y que a lo largo de sus páginas anuncian episodios macabros, perversos. Episodios realizados con ensañamiento y que indican que se ha disfrutado durante su ejecución, porque cuesta trabajo entender que alguien haya sido capaz de asesinar con tanta sangre fría.

En mi opinión, entiendo que el autor vuelve a hacer uso de las pautas que con tan buen criterio utilizó en El asesino de reinas (reseña). Unas pautas en las que diría que nada es lo que parece, los giros inesperados están también muy presentes y el lector recibe la información de lo que sucede a la par que las dos ertzainas. Unas ertzainas que tienen que escuchar también los comentarios de sus compañeros sobre el Athletic, sobre todo por la perspectiva en la que este equipo cobra presencia en esta novela. Añado el dinamismo que se deriva de la relación entre los ertzainas que trabajan en la Central de la Ertzaintza en Erandio, Bilbao, a través de las diferentes situaciones a las que se enfrentan, en las que la intriga y la tensión psicológica están muy presentes, entre los que el humor y la ironía están muy presentes. Un humor y una ironía muy euskaldunas que se percibe en otras escenas de la novela, cuando la situación se presta a ello.

Itziar Elcoro y Arantza Rentería se sorprenden tras el hallazgo de un cadáver en la playa de Azkorri, en Getxo, vestido cual marine, y temen lo que pueda suceder, si es cierto que el cuerpo es el de un soldado de la base de Morón de la Frontera, en la provincia de Cádiz. No las tienen todas consigo, porque la visión del cuerpo es espeluznante. Una vez que el comisario les ordena averiguar lo sucedido, las pistas las conducen al barrio residencial de Neguri, en Getxo, en la margen derecha de la ría, en donde reside buena parte de la alta burguesía vasca. Un selecto barrio de Neguri en el que también hay garbanzos negros, porque el cadáver encontrado es el de un hijo díscolo de uno de los grandes patriarcas neguríticos, don Juan Manuel Olarizu. Un patriarca que no encaja bien la salida del armario de quien quería que tuviera un gran peso en el entramado empresarial familiar. Pero a las dos ertzainas se les acumula el trabajo: tienen que averiguar quién asesinó en su caserío -baserri- de Mungía, a Martín Etxeburu. Este es un asesinato que guarda relación con la legislación foral vasca, más en concreto con el derecho foral vizcaíno. como es el de la troncalidadEl trabajo se les acumula a las dos protagonistas, si bien, con el paso de los capítulos, son conscientes de cómo pueden resolverlos. Sin duda alguna, Javier Sagastiberri acierta con este complejo entramado.

(Caserío, Billela, Mungía, Bizkaia)
Con estos dos episodios luctuosos, y el macabro encuentro con la muerte de las víctimas, el entretenimiento está asegurado. En esta segunda novela de la serie, me encontré con episodios muy atractivos, al más puro estilo negrocriminal, que incluso recuerdan a las de corte clásico, por cómo se desarrollan los hechos. No tiene desperdicio, sobre todo, lo que sucede en torno a la familia Olarizu, en donde incluso se me escapó alguna sonrisa por la forma en que la suboficial Arantza Rentería enfoca la investigación de este crimen, en la que se ceba, sobre todo, con los varones de este clan. Aunque la peor parte se la lleva la compañera, Iztiar, sobre todo en unas escenas en las que la tensión está al rojo vivo. El segundo caso es más de corte psicológico, pero también muy atractivo.

Javier Sagastiberri planifica y desarrolla una trama muy atractiva con un lenguaje sencillo pero cuidado, y un ritmo ágil, diría que trepidante por momentos, sobre todo en las situaciones más álgidas. Un ritmo ágil en el que el humor y la ironía están muy presentes cuando las escenas se prestan a ello, lo que es de agradecer, y muestran que estos profesionales también buscan la distensión, que sin duda les sirve como terapia. Los cinco capítulos más el epílogo que la conforman incitan al lector a estar muy pendiente de todo lo que sucede a lo largo de su desarrollo. Capítulos en los que me volví a encontrar con personajes que forman parte del elenco de El asesino de reinas, si bien no es necesario haberla leído para no encontrarnos desubicados en esta nueva entrega. La voz narrativa ofrece la información precisa sobre los personajes reincidentes, de los que muestra más bien poco de su vida privada, si bien, en este caso, hay algunos hechos en el pasado de Arantza Rentería que intrigan mucho a su compañera Iztiar Elcoro, sobre todo ante las reacciones que muestra en determinadas situaciones, cuya actitud descoloca a la oficial. Acompañan a ambas ertzainas un interesante elenco de personajes, que desempeñan un papel trascendental en esta novela, caso del ya mencionado patriarca de los Olarizu, don José Manuel, al igual que su hijo Alfredo. Otro tanto puede decirse del personaje que se conoce por su apodo La Marty, antaño delantero centro del Athletic e ídolo de uno de los ertzainas, al igual que lo que se relata sobre el pasado de Jacobo Macallister, el hijo díscolo de la todopoderosa familia negurítica, cuyo cadáver fue encontrado en la playa de Elkorta. No me olvido del papel que desempeña en el último tramo el hacker Camilo Amorebieta, que las ayuda a investigar las finanzas de la familia Olabizu, que pueden dar luz al asesinato del hijo gay de la familia Olarizu. No dudo en recomendarla. 





Biografía:





Javier Sagastiberri (Donostia, 1959), es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad  del País Vasco y en Filología Hispánica por la UNED. Actualmente trabaja como Inspector de Finanzas en la Hacienda Foral de Bizkaia. En esta colección ha publicado El asesino de reinas, Perversidad y Un dios ciego, con las ertzainas Itziar Elcoro y Arantza Rentería como protagonistas.



Notas: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor tomados de la web de Erein. Imagen playa de Azkorri, en Getxo, tomada de la web Turismo Vasco. Imagen de un caserío del barrio de Billela, en Mungía, tomada de la web Escapada Rural.