martes, 30 de junio de 2020

El paseo de los Canadienses, de Amelia Noguera.




















Datos técnicos:


Título: El paseo de los Canadienses.
Autora: Amelia Noguera.
Editorial: Berenice (Grupo Almuzara).
1ª edición: noviembre/2019.
Encuadernación: rústica con solapas.
ISBN: 978-84-180089-01-5.
Idioma: español.
Nº pág.: 384.


Sinopsis:

Desde el exilio, azucena, ya anciana, narra cómo ella y Martina, la nieta rica de la propietaria de una fábrica de naranjas, se convirtieron en amigas inseparables en la llamada “carretera de la muerte”. El general franquista Queipo de Llano se disponía a tomar Málaga y, sin armas ni apoyo del gobierno, los milicianos republicanos desertaron. Miles de mujeres, niños y ancianos emprendieron entonces una huida desesperada hacia Almería por la carretera que bordeaba el mar: el hoy conocido como Paseo de los Canadienses.

Junto al emotivo y hermoso relato de amistad, un nutrido elenco de personajes, reales en su mayoría, completan el riquísimo entramado histórico: un piloto italiano que ametralló a quienes “corrían”; el escritor y filósofo Arthur Koestler, condelado a muerte por Queipo; el periodista canadiense que acompañó al médico Norman Tethune en el auxilio de los refugiados, una enfermera del Socorro Rojo Internacional que los atendió en Almería...Sus diferentes puntos de vista brindan al lector el caleidoscopio veraz y desgarrador de quienes vivieron aquella masacre. Esta memorable novela de Amelia Noguera nos sumerge en un episodio lastimosamente olvidado de nuestra Guerra Civil y presta voz a sus víctimas, unas y otras.



Opinión Personal:



La narrativa de la escritora madrileña Amelia Noguera se caracteriza por su buen hacer literario, el toque personal que le a su estilo narrativo y su implicación con la problemática social través de sus novelas. El lector comprobará cómo en ellas refleja temas con los que atrae su atención y le invita a reflexionar ante problemas que en algunos casos pasan desapercibidos, caso de Prométeme que serás delfín (reseña), o incide en el papel que desempeña la mujer en sociedades cuya labor es muy marginal, como lo refleja en La marca de la luna (reseña), o el coraje que muestran en episodios tan extremos y crueles, como los que se describen en El paseo de los Canadienses. El lector percibe en sus novelas la rigurosidad con que realiza la labor de documentación, no solo por el hecho de que tenga la sensación de realizar un viaje literario en el tiempo a la época en la que se desarrolla la trama, sino también en la forma de enfocar los episodios históricos, con el aliciente de que la plasticidad está muy presente en ellos, por lo que ayudan a percibir los diferentes matices que se reflejan en las subtramas en las que cobran protagonismo los episodios históricos. Por eso, pese a que El paseo de los Canadienses es la primera incursión de la escritora madrileña en la novela histórica, quienes hayan leído alguna de sus obras anteriores, bien sea La pintora de estrellas (reseña) o La marca de la luna, o ambas, recordarán los episodios históricos que se relatan en los títulos que acabo de citar.
(La Desbandá-febrero 1937).
En su primera incursión en la novela histórica, Amelia Noguera se sumerge en uno de los episodios más cruentos, dolorosos, y al mismo tiempo lastimosamente olvidados de nuestra Guerra Civil, como fue la masacre que se produjo en la carretera Málaga-Almería, porque los malagueños optaron por abandonar su ciudad ante la inminente entrada de Queipo de Llano al frente de las tropas sublevadas. Y esta primera incursión la hace de forma espectacular, porque el lector es partícipe de una historia contada con realismo e imparcialidad. La autora consigue convertirse en mera transmisora de unos testimonios que relatan a la escritora ficticia diversos personajes que tuvieron relación directa con el hecho que se conoce popularmente como la Desbandá. En mi modesta opinión, me atrevo a decir que el gran acierto de Amelia Noguera es conferir la trama como una novela testimonio, porque en todo momento tuve la sensación de que acompañaba a la escritora ficticia en la fase de documentación, en la que consiguió reunir a varios testigos en el lugar de la masacre, quienes le relataban los tristes y dolorosos episodios que habían sucedido hacía ya varias décadas, pero que se los contaban de tal forma que los protagonistas no habían olvidado la pesadilla vivida en aquel escenario dantesco, en el que no se daba crédito a la matanza de la que fueron víctimas civiles indefensos. Sin embargo, pese a la dureza de las escenas que se describen a lo largo de los capítulos, sobre todo las que tienen lugar en la llamada carretera de la muerte, el lector se encontrará con una historia tratada con respeto, sensibilidad y emotividad. Creo que un claro ejemplo de lo que acabo de comentar es la relación de agradecimientos que la autora refleja antes del cuerpo de la novela, así como las citas que elige de los poetas Juan Gelman y Rafael Alberti, cuyos fragmentos hacen referencia al conocimiento de la verdad y a un despiadado crimen todavía no castigado.

Sin duda alguna, Amelia Noguera planificó la trama de El paseo de los Canadienses de tal forma que el lector no perdiera detalle de todo lo que sucedía a lo largo de los 31 capítulos en los que se estructura, más los testimonios de personajes que completan el relato que en primera persona le hace Azucena, ya en edad avanzada, a la escritora ficticia. A la estructura de novela testimonial hay que añadir el sello personal que caracteriza su estilo narrativo, si bien en esta ocasión diría que es más directo, sin rodeo alguno, porque la autora tiene claro que es la forma con la que provocar un mayor impacto en el lector a lo largo del desarrollo de la trama. Es consciente que los testimonios que se intercalan en el relato de la voz narrativa puede ralentizar el ritmo de lectura; sin embargo, en mi caso, estas interrupciones no supusieron obstáculo alguno, incluso diría que todo lo contrario, porque me atrajeron todos los relatos que se aportaban, aunque he de reconocer que estuve muy pendiente de las testificaciones que aportaban el espía, filósofo, escritor y corresponsal de guerra Arthur Koestler —no por conocer la figura de este personaje, pues me era desconocido, sino porque me preguntaba cómo terminó en prisión y fue condenado a muerte—, el sobrecogedor testimonio de la enfermera del Socorro Rojo Internacional, el aportado por el médico canadiense Norman Tethune o el de una presa de la cárcel de Málaga, al igual que me preguntaba qué justificaciones podían aportar tanto el piloto de la ALI italiana como el falangista del buque de guerra Canarias, partícipes directos en la masacre. A esta estructura hay que añadir las subtramas que se intercalan y enriquecen la trama, tanto la que origina la marcha de Isabel y su hija Azucena hacia Almería, como la que desencadena los episodios que tienen como desenlace el exilio al que se refiere la narradora, así como la relación que se forja entre ellas durante la Desbandá.
(Málaga-Guerra Civil Española)
El paseo de los Canadienses es una novela dura, cruenta, con escenas realmente espeluznantes, e incluso dantescas, y que por momentos cuesta digerir. Las cuatro mujeres ya mencionadas en el párrafo anterior tienen un papel destacado, sobre todo si de esas escenas forman parte, de una forma u otra, Azucenas y Martina, dos niñas que tendrán que acostumbrarse a convivir con la muerte. Le sorprenderá  la madurez que muestran en situaciones en las que uno se pregunta cómo unas niñas son capaces de presentar tal entereza ante el espectáculo dantesco que presencian en la llamada carretera de la muerte, aunque también protagonizan algunas escenas que se desarrollan en Almería y que impresionarán al lector por sus reacciones, al igual que otras que se suceden en Málaga a lo largo de varios capítulos. Sin embargo, en ocasiones me sorprendía la inestabilidad que se percibe en sus madres en determinados episodios, y cómo tienen que ser sus hijas las que tomen las decisiones que tendrían que haber tomado sus progenitoras, aunque me decía que esa indecisión que muestran en algunas ocasiones es reflejo de la responsabilidad que tienen porque su principal preocupación es mantener la integridad de sus hijas, para así poder cumplir el objetivo que se habían marcado: llegar a Almería. Pero también el lector estará pendiente de las reacciones de la abuela de Azucena, Ángela, un personaje que estoy seguro que atraerá su atención desde las primeras páginas. Ángela es un personaje con carácter, que tiene muy claro cuál es el bando que le corresponde, y no duda en tomar las decisiones que sean necesarias para proteger a su familia, aunque tenga que mover los hilos que pueden ayudarle, incluso sabiendo que esta ayuda supone para ella correr cierto riesgo. Pero tampoco duda en socorrer a quienes sabe que son republicanos, porque son conscientes de que hará todo lo posible por auxiliarlos y evitar que sufran un castigo injustificado, como se podrá comprobar en algunas fases de la novela, sobre todo desde que los sublevados ocupan la ciudad a la que los republicanos llaman Málaga la Roja.

Pese a que las localizaciones atraen también la atención del lector, por el carácter visual y la plasticidad que se percibe en los espacios por los que se mueven los personajes, El paseo de los Canadienses es una novela de personajes, todos ellos de carne y hueso, como nos gusta decir cuando nos encontramos con unos personajes bien construidos, creíbles y ricos en matices, como ya es habitual en la narrativa de Amelia Noguera, en cuyo elenco intercala ficticios con reales, que son la gran mayoría de los que desfilan por las páginas de esta novela. Pero este conflicto fratricida hace que uno se fije más en las relaciones y reacciones de éstos en determinadas situaciones, sobre todo cuando su integridad física está en juego. En este sentido, me preguntaba hasta qué punto se estrecharía el vínculo entre dos personajes de ideología contraria, como son Isabel y Fernanda. La autora supo cómo mantener el equilibrio entre ambas, amparándose o bien en la relación que cada vez se presiente más estrecha entre sus hijas, cuyo vínculo comienza a forjase en la carretera de Almería; o bien a través del personaje de Ángela, como contrapeso entre dos personajes de ideología contraria, aunque con el paso de los capítulos me preguntaba si la cordura que se mantenía en ese trato se vería truncada ante el cariz que tomaba el enfrentamiento fratricida y la fuerte personalidad de las dos mujeres. Sin duda alguna, quien se interesen en conocer uno de los episodios más cruentos y a la vez tristemente olvidados de la Guerra Civil Española, tienen en El paseo de los Canadienses una magnífica novela coral en la que se relatan unos hechos que bien pudieron haber ocurrido tal y como se lo relatan la escritora ficticia los testigos presenciales que deciden sacar a la luz unos pasajes de los que quieren dejar constancia sobre lo que sucedió realmente en el éxodo malagueño conocido popularmente como Desbandá.



Biografía:



Amelia Noguera, madrileña, es graduada en Humanidades, ingeniera informática, posgrado en Didáctica de la Historia y las Ciencias Sociales e Innovación educativa, y cursa en la actualidad el Doctorado en Literatura e Historia. Además de novelista, es traductora, investigadora y profesora. Ha publicado “La marca de la luna” (Roca Editorial, 2014), “La pintora de estrellas” (reseña) (Suma de letras, 2015), “Prométeme que serás delfín” (Suma de letras, 2016) y “Escrita en tu nombre” (Berenice, 2017). "El Paseo de los Canadienses" es su primera incursión en la novela histórica. Con referencias literarias muy dispares, sus obras rezuman intimismo y emoción al tiempo que expresan una inquietud social muy marcada. Varias de sus novelas han sido traducidas ya a otros idiomas con enorme éxito.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de Almuzara. Imagen de la Carretera Málaga-Almería, tomada de la web de Cadena SER. Imagen de Málaga durante la Guerra Civil Española, tomada de la web de Pinterest. Fotografía de Amelia Noguera, tomada de la web Todoliteratura. 



11 comentarios:

  1. El trabajo que hace Amelia de documentación para sus libros es muy bueno. He leído varios libros suyos y siempre los he disfrutado mucho. Esta novela me llama mucho la atención desde que salió, pero al tratar un tema tan real y duro me cuesta lanzarme a por él.

    Gracias por tu reseña. Es muy completa.

    ¡Besos!

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  2. Hola Paco!. de Amelia Noguera solo he leído La pintora de estrellas pero me encantó y quiero continuar con sus historias, esta que traes hoy me apetece muchísimo, así que indudablemente la leeré. Una reseña estupenda. Besinos.

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  3. Este se lo regalé a maridín, este tema le encanta, y se que disfrutó mucho la lectura, pero no hizo reseña 🤔 no sé si tendrá pensado hacerla.

    Besitos carinyet 💋💋💋

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  4. Menuda reseña te ha quedado. Lo leí y me gustó mucho a pesar de lo duro del tema. Para mí es un muy cercano porque vivo en esa carretera tan llena de muerte. La autora ha sabido plasmarlo de forma limpia y sin inquina, retratando todos los puntos de vista. Yo la recomiendo.
    Besos

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  5. YO también creo que es un acierto concebir la novela como novela testimonio. Con eso se consigue que el lector esté allí, en el paseo. ¡Si es que casi oímos las bombas caer!
    Es una de las mejores novelas de Amelia, si no la mejor
    Besos

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  6. Esta la apunto sin dudarlo. Me gusta mucho el título, pero los acontecimientos que relata me interesan aún más. Los conozco desde hace mucho tiempo, porque los he visto narrados en varios ensayos sobre la Guerra Civil que he leído, también Almudena Grandes los narra en su última novela, "La madre de Frankenstein", pero de forma tangencial.
    Siempre he pensado que una buena novela enseña mucha historia y esta época me gusta mucho como sabes.
    Un beso.

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  7. Una gran novela, además, me era desconocido el hecho histórico y me gustó mucho descubrirlo gracias a Amelia.
    Besos

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  8. Tiene buena pinta, pero no se si lo leeré en un futuro próximo
    Besos

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  9. Paco, esta reseña es como para salir corriendo por el libro. Madre mía, qué bien te quedó. Yo la tengo en el punto de mira. De la autora leí algo hace mucho y me gustó su forma de narrar. Besos

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  10. Aún no he leído nada de Amelia Noguera, y no será por falta de ganas!

    Besotes

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