martes, 30 de octubre de 2018

40 días de fuego, de Mario Villén Lucena




















Datos técnicos:

Título: 40 días de fuego
Autor: Mario Villén Lucena
Editorial: Seleer (Autoeditado Amazon) (enlace)
1ª edición: 15/11/2014
Encuadernación: tapa blanda con solapas.
Idioma: Español
ISBN: 978-84-942940-6-8
Nº pág.: 380
Precio:  1,99€ Ebook
              18, 77€ En papel


Sinopsis:


A mediados del siglo IX una flota de más de cien barcos vikingos recorrió el perfil de las costas de la península hasta llegar a la desembocadura del Guadalquivir, por donde penetró en territorio de al-Andalus. Los normandos remontaron el río hasta la isla de Qabtil (Isla Menor), donde establecieron una base de operaciones para el saqueo de Sevilla.
Durante cuarenta días robaron, quemaron, violaron y mataron sin mostrar clemencia. Sevilla se desangraba mientras Abd al-Rahman II organizaba una ofensiva que fuera capaz de derrotar y expulsar de sus tierras a los más de dos mil vikingos que las asolaban.
En estas circunstancias, el destino reúne a personas dispares en un grupo de supervivientes que intentará mantenerse con vida en una ciudad acosada, entregada a las ansias de botín de los temibles piratas del norte



Opinión Personal:

La primera novela que leí de Mario Villén Lucena (Pinos Puente-Granada, 1978), fue El escudo de Granada (reseña), ambientada en los últimos años del reino narazí, y de cuya lectura guardo un grato recuerdo, por su buen hacer literario. Hoy comparto mis impresiones sobre otra obra suya, 40 días de fuego, cuya trama se desarrolla también en tierras de Al-Andalus, aunque en esta ocasión el narrador omnisciente nos lleva a un hecho que me imagino es poco conocido por los lectores, como fue el saqueo de Sevilla por los vikingos en el año 844 d. C., durante el reinado del emir Abd al-Rahman II

El título y el subtítulo de la novela ya dan al lector una idea de lo que se va a encontrar a lo largo del desarrollo de la trama. Su contundencia presagia que afronta una historia en la que apenas haya giros que redoblen su atención, y en la que el narrador se limita a relatar lo que sucedió en torno a esos días, al igual que lo ocurrido antes y después del saqueo. Aunque no va mal encaminado el lector, en lo que se refiere a la idea preconcebida sobre el contenido de esta novela; sin embargo, el interés por todo lo que sucede a lo largo de las páginas que la conforman estriba en conocer lo que pasará con la población civil, desde el momento en el que un mensajero anuncia que los normandos remontan el río y se presiente cual puede ser su inmediato objetivo, y las primeras medidas adoptadas por el gobernador sevillano. El anuncio de este mensajero hace que la vida de los habitantes de Sevilla y su contorno se vea alterada, una vez que se que se dan a conocer episodios precedentes que auguraban que su ciudad pudiera correr la misma suerte que otras que ya fueron saqueadas por tan feroces enemigos, quienes ya habían intentado asaltar Lisboa. Todo lo ocurrido durante esos 40 días de fuego es relatado por un narrador omnisciente. El lector comprueba el efecto de esta próxima incursión vikinga: desde las primeras órdenes dadas por el gobernador de la ciudad, hasta la incertidumbre de los personajes que desfilan ante nosotros en el prólogo de esta novela. Serán estos personajes quienes protagonizan unos episodios que ni ellos mismos presentían que serían capaces de llevar a cabo, porque la suya era una vida destinada a otros menesteres, tal y como lo podrá comprobar el lector a medida que el narrador los presenta en el prólogo de esta novela, y que cambiaría de forma radical desde que conocen lo sucedido en Coria y el cercano monasterio.

Pese a lo comentado sobre el título de esta novela, el lector no se encuentra a lo largo de sus páginas con farragosas descripciones de batallas entre sevillanos y vikingos, sino que el narrador le informa de los horrendos episodios que tienen lugar en una ciudad saqueada, contados de forma clara y precisa, lo que permite que nos imaginemos cómo se suceden ante nosotros, porque las escenas son muy visuales. El lector también es testigo de las escenas que se describen de las relaciones entre quienes deciden permanecer en la ciudad y enfrentarse a unos feroces enemigos, teniendo en cuenta las diferencias multiculturales de quienes conforman este atípico grupo, con todo lo que ello significa en su día a día. En sus enfrentamientos con los vikingos emplean técnicas que recuerdan a las propias de las guerrillas, en las que se utilizaba la sorpresa como principal baza para alcanzar los objetivos planificados, ante la notoria superioridad y fuerza de los saqueadores, así como el conocimiento que tienen de la ciudad para elegir tanto los lugares en donde esconderse de unos enemigos que no dudaban en aniquilar a quienes les impedían obtener los ansiados botines que obtenían en cada casa desvalijada, así como para elegir los emplazamientos idóneos desde los que enfrentarse a ellos, sabiendo que era la forma que tenían para derrotarlos.

En 40 días de fuego el lector se encontrará con una estructura un tanto original, porque la novela no está dividida en capítulos, sino en cuatro partes bien diferenciadas y tituladas, más un prólogo y varios epílogos. Esta peculiar estructura, sin embargo, no ralentiza el ritmo de lectura, sino que es fluida, ágil, y que apenas decae a lo largo de los episodios que la conforman, pese a que domina la narración frente al diálogo. Mario Villén Lucena dinamiza en cada una de estas cuatro partes la actuación de los personajes que cobran protagonismo, llevando al lector hasta las localizaciones en donde se focalizan los episodios que tienen mayor interés para el transcurso de la trama. El lector es informado en todo momento de las vicisitudes que acompañan a estos personajes; incluso diría que tendrá mayor información que los sitiados en algún momento de la narración, ante la incertidumbre que anida en ellos ante la inseguridad provocada por la ausencia de noticias de quienes tomaron su misma decisión, como es la de permanecer en Sevilla y compartir el riesgo que conlleva esta decisión. Al igual que ocurría en El escudo de Granada, de nuevo se encuentra el lector con que los verdaderos protagonistas no son los personajes históricos que toman parte en alguno de los episodios de esta novela, sino personas sencillas que viven un tiempo intempestuoso.

Mario Villén Lucena ofrece en esta novela coral un elenco de personajes perfectamente perfilados, muy cercanos y que parecen cobrar vida propia, pese a que el lector tiene ante él una historia lineal. Sin embargo, conocerá las luces y las sombras de cada uno de los miembros que conforman ese grupo multicultural, a través de las historias en las que los personajes van desnudando su alma ante quienes comparten con ellos un incierto futuro. Este grupo multicultural está constituido por personajes representativos de las tres culturas que convivían en Sevilla, y del que también formaban parte quienes habían perdido su libertad al ser esclavizados por los musulmanes, pero se les condecía la libertad si tomaban la decisión de participar en la defensa de la ciudad. Esas diferencias religiosas quedarán aparcadas durante un tiempo al enfrentarse a un enemigo común. Aunque el lector comprobará cómo en algún momento dado alguno de los personajes que integran ese atípico grupo no olvida la afrenta sufrida por sus antepasados, despojados de las ricas tierras que poseían al lado del Guadalquivir, lo que en un momento determinado dará lugar a incidentes que alterarán la débil armonía que se había instalado entre ellos. Durante ese período conviven campesinos, comerciantes, frailes, soldados, escuderos, eslavos, jóvenes casaderas, esclavas e incluso un santón que se unirá a ellos, y que en más de una ocasión les servirá de apoyo espiritual y moral, evitando en algunos momentos que las desavenencias que se producían entre los miembros del grupo tuvieran un fin no deseado. Se les conocerá como «el grupo bendecido» por su sorprendente supervivencia, como los habían apodado una vez que Sevilla es liberada por el ejército del emir. En algunos momentos de su convivencia se originan algunas conversaciones entre ellos que no dejan indiferentes, y que llevan a preguntarnos en más de una ocasión por qué el ser humano actúa de la forma en que lo hace contra sus semejantes. Junto a los personajes que acabo de mencionar, el lector se encuentra con otros históricos que toman parte en algunos episodios de esta novela, sobre todo en los momentos más álgidos de la trama, caso de el emir Abd al-Rahman II, su eunuco Nasr, o el general Ibn Rustum, sobre todo desde el momento en el que deciden formar un ejército que se enfrente a quienes saquearon Sevilla.

40 días de fuego es una novela en la que Mario Villén Lucena ofrece a los lectores una historia solvente, entretenida, bien contada y atractiva, en la que recrea un episodio histórico que seguro desconocen la mayoría de los lectores, como es el saqueo de Sevilla por los vikingos en el siglo IX d. C. El escritor granadino sabe cómo intercalar temas inherentes a la condición humana, sobre los que nos invita a reflexionar, partiendo de los diálogos que tienen lugar entre algunos de los personajes que conforman este grupo multicultural.


Biografía:



Escritor y funcionario de Administración General del Estado español, Mario Villén Lucena nació en la localidad de Pinos Puente en el año 1978. Se licenció en las carreras de Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad de Granada, para poco después empezar a trabajar para el estado.
Su carrera como escritor comenzó escribiendo relatos cortos, los cuales le llevaron a ganar algunos premios en diferentes certámenes españoles, cómo el VII premio de Literatura Infantil y Juvenil “Ciudad de Andújar”, en el año 2003, o el XXIII Certamen Literario Castillejo-Benigno Vaquero, de Pinos Puente.
Como autor ha lanzado varias referencias como El escudo de Granada, su primera novela publicada, o 40 días de fuego.




Nota: Datos técnicos, sinopsis del autor tomados de la web de la editorial Seleer. Biografía de Mario Villén Lucena tomada de Lecturalia. Imagen del autor, tomada de Amazon. 

9 comentarios:

  1. Una de las cosas que suele disuadirme de este tipo de lecturas es la descripción de batallas, que ni me gustan ni me aportan nada como lectora, así que me encanta que en este caso el autor no se pare en esto que considero tan superfluo. La temática me parece de lo más interesante.

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  2. Pues me gusta mucho lo que cuentas, me la llevo apuntada y la tendré muy en cuenta.
    Besos

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  3. Me gusta que no se exceda en la descripción de batallas y se centra en los civiles, que son siempre los que más me interesan
    No pinta mal esta novela aunque de primeras no me había atraído demasiado. Pensaré si la apunto o no
    Besos

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  4. Cada vez me llaman más la atención las novelas históricas y de esta en concreto me ha conquistado el hecho de que cuente la vida de civiles en lugar de personajes importantes. CreCreo que es una perspectiva que nunca he leído así que me lo apunto. Muchas gracias por la reseña.

    Nos vemos entre páginas
    La vida de mi silencio

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  5. Esta es para mi marido, no me cabe duda que le encantará, lo raro es que no lo haya traído ya a casa, o si, y no me he enterado, jejejeje.
    Si lo lee, a lo mejor me animo yo.

    Besitos carinyet.

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  6. Pues tiene buena pinta. Si se cruza, me podría animar.
    Besotes!!!

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  7. Me quedo un poco con dudas, me gusta lo que cuentas, pero no se si ahora mismo me veo con una novela así
    Besos

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  8. Qué fantástica reseña, Paco! Me gusta lo que cuentas de este libro, lo anoto para cuando necesite una buena novela histórica.
    Besos

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  9. Vaya reseña! La verdad es que yo la leí hace un par de años y me gustó mucho y el enfoque que le da, primando la vida de los personajes y las profesiones, y esa estructura tan original me ganaron por completo a pesar de no ser yo de novela bélica. Está muy bien contada y con una perspectiva muy buena.
    Besos

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