Datos
técnicos:
Título: El
noviembre de Kate
Autora:
Mónica Gutiérrez
Editorial:
Roca Editorial de Libros S. L.
1ª
Edición: julio/2016
Idioma:
Castellano
Encuadernación:
tapa blanda con solapas
ISBN:
978-84-16498-15-4
Nº pág.:
320
Sinopsis:
En
vísperas de una tormenta de nieve, un viernes tras la barra de
galeón pirata de un bar escondido, un barman recién llegado del
Loira espera la llegada de Kate, la chica del extraordinario cabello
flotante y las larguísimas bufandas.
Kate
vive en un edificio antiguo como su propia tristeza y hace tanto
tiempo que se ha dejado llevar por la rutina que ya no recuerda el
sentido de los pequeños detalles, la aventura escondida en las
sorprendentes pistas cotidianas. Un extraño jardín y una emisora de
radio colgada del cielo en una buhardilla de madera constituyen su
refugio para ese otoño. Y, sin embargo, aunque en la pequeña ciudad
de Coleridge todos ignoren las advertencias de un excéntrico
meteorólogo, el tiempo está a punto de cambiar el noviembre de Kate
de la mano de un hombre bueno con planes de venganza, un sábado de
tortitas y la risa de los argonautas.
Una novela feel good ambientada en Inglaterra.
Impresión
Personal:
Como
ya comenté en mi cuenta de twitter, me encantó El noviembre de
Kate, tercera novela publicada por Mónica Gutiérrez, de quien
leí también sus dos títulos anteriores, que autopublicó en la
plataforma digital Amazon: Cuéntame una noctalia y Un hotel en ninguna parte, más el relato que escribió para la
antología en la que varios autores homenajean a las librerías, bajo
el título de La librería a la vuelta de la esquina. En esta
ocasión, fue Roca Editorial la que apostó por su nuevo manuscrito
y, en mi modesta opinión, creo que es su obra más literaria, lo que
no quiere decir que ensombrezca la calidad de las dos anteriores: ni
mucho menos.
En El noviembre de Kate, su autora demuestra que conoce perfectamente el nuevo género literario conocido como feel good, en el cual el lector se encontrará con historias agradables y de un final feliz. En la sinopsis nos encontramos un perfecto resumen de lo que va a suceder a través de las 320 páginas que conforman la novela. Por eso, soy de los partidarios en no desvelar más de lo que en ella ocurre, con el consabido riesgo que supone. Y, la verdad sea dicha, buena falta nos hace sumergirnos de vez en cuando en una novela de estas características, porque después de su lectura parece que uno se siente con ánimos renovados.
Mónica Gutiérrez sabe cómo enfocar la historia para que el lector se sienta cómodo a medida que se van sucediendo los episodios y, sobre todo, por esa facilidad que tiene para crear ambientaciones ficticias apropiadas en las que encajan perfectamente las tramas en las que se mueven los personajes, impregnadas de esa áurea mágica que les confiere, pero que, tal y como están descritas, son perfectamente creíbles teniendo en cuenta las peculiaridades que se dan en cada una de ellas.
En El noviembre de Kate, su autora demuestra que conoce perfectamente el nuevo género literario conocido como feel good, en el cual el lector se encontrará con historias agradables y de un final feliz. En la sinopsis nos encontramos un perfecto resumen de lo que va a suceder a través de las 320 páginas que conforman la novela. Por eso, soy de los partidarios en no desvelar más de lo que en ella ocurre, con el consabido riesgo que supone. Y, la verdad sea dicha, buena falta nos hace sumergirnos de vez en cuando en una novela de estas características, porque después de su lectura parece que uno se siente con ánimos renovados.
Mónica Gutiérrez sabe cómo enfocar la historia para que el lector se sienta cómodo a medida que se van sucediendo los episodios y, sobre todo, por esa facilidad que tiene para crear ambientaciones ficticias apropiadas en las que encajan perfectamente las tramas en las que se mueven los personajes, impregnadas de esa áurea mágica que les confiere, pero que, tal y como están descritas, son perfectamente creíbles teniendo en cuenta las peculiaridades que se dan en cada una de ellas.
(tormenta blanca)

Una
trama que se complementa con
la metaliteratura
y unas dosis de intriga: metaliteratura
que
encuentra el lector a lo largo de la novela, ya a través de
alusiones literarias o incluso del juego que organizan en la
biblioteca de los Berck para mantener distraídos a los dos niños,
conocidos como los argonautas. Dosis de intriga que encontramos a través de los episodios en los que Don, que es policía informático de
la UDIF, junto con sus dos hackers amigos, Sierra y Punisher,
planean llevar a cabo una venganza
con la que descubrir los trapicheos de la empresa en la que trabajaba
su amigo Gabriel, que se había suicidado.
Y creo que también se hace atractiva al presentárnosla a través
de dos narradores, Don
y Kate,
que nos cuentan en primera persona, y desde su perspectiva, lo que va
sucediendo a
lo largo de los 44 capítulos titulados en los que está estructurada
la novela,
con la incursión en algún momento de fragmentos de las Memorias de
William Dorner.
En El noviembre de Kate, al igual que en sus anteriores novelas, nos encontramos con una amplia gama de colores, sabores y olores, así como de sensaciones, sentimientos y emociones, sin olvidarnos de las reflexiones que nos encontramos a lo largo de sus páginas. De todas ellas, me quedo con la charla que mantienen Kate, y la señora Weiseman: «Vivir es una aventura si estamos atentos a los detalles. Los pequeños detalles son las bisagras del universo». (pág. 173). Son de destacar las metáforas que nos encontramos a lo largo del desarrollo de la trama. La gran tormenta blanca, es sin duda alguna, la que más me atrajo, y me imagino que a la gran mayoría de quienes leyeron esta novela, por el significado que tiene en el desarrollo de la trama.
Pero también diría que nos encontramos ante una novela muy visual, en la que nos podemos imaginar perfectamente los espacios por los que se mueven los personajes porque las descripciones que nos ofrece la autora invitan a ello. Lugares que parecen salidos de un cuento —la barra del galeón pirata del bar escondido del hotel Ambassador, las interminables escaleras que le llevan al estudio de Longfellow Radio o el extraño jardín que hay en el edificio antiguo en el que vive Kate—, mezclados con escenas que tienen tintes apocalípticos, como las que nos describen los dos narradores cuando la tormenta blanca ya es una realidad en Colerigde, pero que se suavizarán por la calidez que rezuma la casa de las tres chimeneas de los Berck durante los días que dura esta.
En El noviembre de Kate, al igual que en sus anteriores novelas, nos encontramos con una amplia gama de colores, sabores y olores, así como de sensaciones, sentimientos y emociones, sin olvidarnos de las reflexiones que nos encontramos a lo largo de sus páginas. De todas ellas, me quedo con la charla que mantienen Kate, y la señora Weiseman: «Vivir es una aventura si estamos atentos a los detalles. Los pequeños detalles son las bisagras del universo». (pág. 173). Son de destacar las metáforas que nos encontramos a lo largo del desarrollo de la trama. La gran tormenta blanca, es sin duda alguna, la que más me atrajo, y me imagino que a la gran mayoría de quienes leyeron esta novela, por el significado que tiene en el desarrollo de la trama.
Pero también diría que nos encontramos ante una novela muy visual, en la que nos podemos imaginar perfectamente los espacios por los que se mueven los personajes porque las descripciones que nos ofrece la autora invitan a ello. Lugares que parecen salidos de un cuento —la barra del galeón pirata del bar escondido del hotel Ambassador, las interminables escaleras que le llevan al estudio de Longfellow Radio o el extraño jardín que hay en el edificio antiguo en el que vive Kate—, mezclados con escenas que tienen tintes apocalípticos, como las que nos describen los dos narradores cuando la tormenta blanca ya es una realidad en Colerigde, pero que se suavizarán por la calidez que rezuma la casa de las tres chimeneas de los Berck durante los días que dura esta.
(tren lanzadera británico)
Y
ese aspecto visual de la novela, hace que nos hagamos una idea de
cómo son cada uno de los personajes, perfectamente definidos y diría que todos ellos carismáticos. Aunque son Kate y Don
quienes desempeñan un mayor papel, no podemos olvidarnos de los magníficos secundarios que los
acompañan, como el barman Pierre, que lo encontraremos en el bar
escondido del hotel Ambassador; Charlie, el hermano de Don, o Norman,
el cabeza de familia de los Berck; los ya mencionados Sierra y
Punisher; T-rex, como así llama Kate a su jefe; o quienes la
acompañan en el programa de la emisora de radio en la población de
Longfellow.
El noviembre de Kate es una novela que invita a disfrutar de una lectura distinta a la que habitualmente frecuentamos, en la que el toque romántico se funde con la ficción contemporánea en donde el humor british estará también presente, con la particularidad de que esa relación de atracción que se va produciendo entre los dos personajes principales se va fraguando poco a poco. La intriga y la metaliteratura le dan un aliciente más los potenciales lectores se decidan a darle una oportunidad.
El noviembre de Kate es una novela que invita a disfrutar de una lectura distinta a la que habitualmente frecuentamos, en la que el toque romántico se funde con la ficción contemporánea en donde el humor british estará también presente, con la particularidad de que esa relación de atracción que se va produciendo entre los dos personajes principales se va fraguando poco a poco. La intriga y la metaliteratura le dan un aliciente más los potenciales lectores se decidan a darle una oportunidad.
Biografía:
Apasionada
lectora, escribe novela, relatos y poesía. En la actualidad
compagina la escritura de ficción con la docencia y suele charlar de
literatura con buenos amigos en su blog Serendipia.
Debutó en el mundo de la publicación con Cuéntame una noctalia, y las buenas críticas de Un hotel en ninguna parte, su segunda novela, han mantenido a la autora durante más de un año en la lista de los más vendidos de Amazon.
Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de Roca Editorial. Imágenes que acompañan al cuerpo de la reseña, de google imágenes, así como fotografía de Mónica Gutiérrez

















