martes, 31 de marzo de 2026

Reseña La chica que ardía como una cerilla, de Emilio Graña.

 









Datos técnicos:





Título: La chica que ardía como una cerilla.

Autor: Emilio Graña.

Editorial: Click Ediciones (Grupo Planeta).

1ª edición: Enero/2026.

Encuadernación: Libro digital.

ASIN: B0GFNX5GC2.

Idioma: Español.

Nº páginas: 163.





Sinopsis:





Una chica desaparece durante la noche de San Juan. Un inspector roto por su pasado se enfrenta al caso más ambiguo de su carrera. Las pistas apuntan a un crimen... o a una víctima que no quiere ser encontrada. ¿Fue Laura arrastrada por el mar, o por algo más oscuro?

Con el ritmo de un thriller y la profundidad emocional de un drama psicológico, La chica que ardía como una cerilla cuestiona el concepto de verdad en una investigación donde todos parecen sinceros… y todos mienten. A través de cartas íntimas, escenas de tensión pura y un protagonista con heridas que aún sangran, la novela construye una historia atmosférica, emotiva y adictiva.






Opinión Personal:







Hay novelas que parece que mientras se leen son una más del género literario en el que se encuadran, pero otras van más allá de una trama muy literaria. Lo que acabo de comentar sucede con La chica que ardía como una cerilla, del escritor afincado en Calpe (Alicante), Emilio Graña, que contiene una ficción dura, que golpea, que no deja indiferente e invita a la reflexión; aunque, pese a que reflexionemos, la salud mental es una lacra muy difícil de desarraigar.

(Hoguera de San Juan en una playa de Euskadi)
La chica que ardía como una cerilla es un triller que se desarrolla diría que con un
ritmo trepidante y constante. El escritor afincado en Calpe (Alicante), ofrece al lector una trama que no tiene desperdicio, porque el relato del narrador omnisciente no da tregua a lo largo de los 32 capítulos en los que se estructura. Y es que la tensión se palpa en el ambiente y los giros añaden más interés todavía al devenir de los hechos.

En la noche mágica de San Juan, se reúne en la playa un grupo de amigos para celebrar este tradición tan señalada. Pero tiene lugar un episodio que desconcierta y, con el paso del tiempo, preocupa, a los vecinos de San Juan de Gaztelugatxe, porque Laura Sanz se aleja del grupo que forma junto con sus amigos en torno a una hoguera y saltan las alarmas ante su ausencia. Una ausencia que se refleja en el desasosiego que el inspector Tomás Etxebarría percibe en quienes tiene que entrevistar para reconstruir un episodio en el que las preguntas y las sospechas están muy presentes, dadas las circunstancias en las que tuvo lugar.

Emilio Graña juega con el lector a lo largo de los capítulos en los que se estructura esta novela corta, pero intensa. Y es que cuando un episodio de esta características tiene lugar el paso del tiempo es clave para resolverlo, sobre todo si se reúnen pistas que pueden conducir a un desenlace funesto, como este es el caso, porque incluso se teme que la joven esté involucrada en algún asunto turbio. Pero es que también el autor introduce una subtrama que añade más interés todavía a la investigación. El inspector Tomás Etxevarría toma la investigación como si de algo personal se tratara, porque las pruebas que recaba le llevan a rememorar hechos de un pasado que no olvida, y determinadas escenas que presencia le hacen revivir episodios que quiere que no vuelvan a repetirse.

El autor planifica y desarrolla un thriller adictivo y muy de corte clásico, porque pone el foco en la sospecha que levantan varios personajes. Y es que la información que recaba el inspector durante las entrevistas que realiza en los domicilios o en comisaría le indican que cualquiera de ellos puede estar implicado de una forma u otra en esa desaparición. Pero el cerco se estrecha con el material que le proporcionan o descubre en sus registros oficiales, lo que le conduce a preocuparse todavía más. Una preocupación que se incrementa a medida que se acerca el desenlace, en el que se desarrollan una serie de escenas impactantes y angustiantes, fiel reflejo de lo que sucede en la realidad. Sin duda alguna, el último tercio de esta novela mantiene al lector con el corazón en un puño por los episodios que protagonizan varios de los personajes que conforman el elenco. En este sentido, se percibe la relación del autor con el mundo del celuloide, por cómo describe el narrador omnisciente las escenas a las que me refiero y provoca la tensión que comento en esta reseña, y que cada vez es más preocupante, tal y como se desarrollan; de hecho, el propio inspector lo puede comprobar en sus carnes.

(Ermita San Juan Gaztelugatxe-Bizkaia)
Emilio Graña perfila un elenco de personajes estereotipados y cercanos. Están bien construidos, pese a que más bien los conocemos sólo por la relación que mantienen con la protagonista, sobre todo aquellos que guardan una mayor amistad con ella o se sienten atraídos por lo que este personaje significa para ellos. La cercanía es sin duda un gran aliciente para estar muy pendiente de las reacciones que muestran a medida que avanza la investigación. La veteranía del inspector le conduce a entrevistarse con quien pueda aportarle algo para conferirle una mínima claridad al caso y, sobre todo, al haber sucedido en una noche como la de San Juan. Los pequeños detalles que recaba le ayudan a componer, no sin trabajo, el complejo puzle al que se enfrenta. Sin duda alguna, pese a que La chica que ardía como una foto es una novela corta, el autor supo cómo reunir un elenco que mantuviera el interés del lector en todo momento. En mi opinión diría que, pese a ser la joven desaparecida la protagonista, esta es una ficción coral, por el papel relevante que desempeñan todos ellos, algunos con mayor presencia que otros, pero trascendentales para resolver este caso.

La chica que ardía como una cerilla es una magnífica novela. Novela corta pero intensa, y con un ritmo trepidante y constante. Emilio Graña muestra una gran sensibilidad, comprensión y empatía a la hora de desarrollar a lo largo de 32 capítulos una ficción en la que aborda el duro tema de la salud mental, pero también de la culpa. Una ficción que bien puede estar basada en hechos reales, porque todo lo que en ella sucede  pudo haber ocurrido tal y como lo relata un narrador omnisciente, por desgracia.




Biografía:






Emilio Graña —quien durante años fue conocido en redes como elchicodelosguiones— es un escritor y guionista alicantino. Debutó en 2013 con Alger La Blanche, una obra sobre la independencia de Argelia inspirada en sus abuelos, testigos directos de la guerra.

En 2018 obtuvo el Premio a Mejor Webserie en Construcción en el FIDEWÀ por su guion Influencer, reconocimiento que impulsó el rodaje del piloto de Downfall, dirigido por Rafa Montesinos.

En 2024 alcanzó el estatus de Best Seller en Amazon con la novela gráfica You Are My Universe: tú, yo y las estrellas, una historia de amor juvenil LGTB+.

Actualmente se encuentra en fase de posproducción de su cortometraje El Cirujano, un thriller psicológico de fuerte impronta visual. Próximamente publicará La chica que ardía como una cerilla con Grupo Planeta (Click Ediciones).


Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomada de la web Planetadelibros. Imagen hoguera San Juan en Euskadi tomada de la web Euskadi. Euskadi eus. Imagen de la ermita de San Juan de Gaztelugatxe tomada de Wikipedia. 










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