miércoles, 11 de mayo de 2022

Reseña El clavo, de Pedro Antonio de Alarcón.

 











Datos técnicos:



Título: El clavo.

Autor: Pedro Antonio de Alarcón.

Editorial: Brugera Joven. Ediciones íntegras e ilustradas.

1ª edición: marzo/1982.

Edición original: 1853.

Encuadernación: Tapa dura.

ISBN: 84-02-08669-1.

Idioma: Español.

Nº pág.: 76.




Argumento:




El clavo es un cuento o novela breve de tema policíaco escrito por Pedro Antonio de Alarcón, basado en una causa real que circulaba en periódicos y revistas de la España decimonónica. Publicada en 1853, se reeditó en 1856, y la versión definitiva, que contiene algunas variaciones importantes, en 1880. En 1881 se publicó dentro de la colección de Cuentos amatorios del autor. Se considera el primer antecedente del género policíaco en España.

Felipe, el narrador de la historia, conoce a una misteriosa y bella dama en un viaje en diligencia durante el otoño de 1884. Dos meses después se reúne en Córdoba con su amigo, el juez Joaquín Zarco, al que encuentra en un estado melancólico, debido a un episodio amoroso que resultó fracasado. Joaquín cuenta a su amigo su enamoramiento fulminante de una hermosa viuda llamada Blanca, a la que conoció en Sevilla durante un permiso, y con la que se prometió en matrimonio tras mucho insistir, ya que ella se resistía tenazmente.

Durante un paseo por el cementerio, los dos amigos encuentran una calavera que les llama la atención, ya que contiene un clavo. Joaquín sospecha de un asesinato y comienza a investigar, descubriendo que la calavera pertenece a Alfonso Gutiérrez, recientemente fallecido.




Opinión Personal:




De nuevo me acerco a la narrativa del escritor guadijeño Pedro Antonio de Alarcón. En 2020 releí y reseñé en este blog la que se considera su obra maestra, El sombrero de tres picos (reseña). Hoy comparto mis impresiones sobre uno de sus mejores cuentos, al que se señala como la primera obra de la narrativa policíaca en España, El clavo. Si en El sombrero de tres picos me encontré con una lectura entretenida, con situaciones de enredo que, cuando menos, levantan una sonrisa, en El clavo el autor ofrece un relato muy solvente y magníficamente construido.

Al igual que me sucedió con El sombrero de tres picos, me encontré muy cómodo durante la lectura de El clavo. Alarcón planifica y desarrolla un relato o novela corta que mantiene el interés del lector por todo lo que sucede a lo largo de los 16 capítulos cortos titulados en los que se estructura el desarrollo de la trama. El relato tiene un carácter moralizante que se refleja en el capítulo 17, y que se puede tomar como el epílogo. El lector se encontrará con una trama en la que el autor conjuga, diría que con maestría, varios géneros literarios. A lo largo de los capítulos, se suceden escenas costumbristas propias de la época, que se entrecruzan con las que tienen influencia del romanticismo —diría que de corte góticoy otras de corte policial (más bien detectivescas), a las que acompañan las de carácter judicial, de las que estará muy pendiente, ante el incierto desenlace que  le espera, tal y como se suceden los episodios.

Todo empieza una noche del otoño de 1944, cuando el narrador y nexo de este relato, y amigo del juez Zarco, toma la diligencia de Granada a Málaga. El narrador se queda prendado de la misteriosa pasajera que le acompaña en el viaje, pero una vez llegados a destino, sus caminos se separan. El día de Todos los Santos de ese mismo año se traslada a un pueblo de Córdoba, cabeza de partido de esta provincia, para visitar a su amigo el juez Joaquín Zarco, a quien hace ya unos años que no ve. Al narrador le sorprende el estado melancólico en el que se encuentra su buen amigo, y le pide que le cuente la historia que provocó semejante estado anímico, que se la relata mientras emprenden la pertinente visita al cementerio. El magistrado le detalla el encuentro que tuvo en la fonda en la que se hospedaba en Sevilla con una hermosa mujer que se llamaba Blanca. Ya en el cementerio, Zarco se fija en una calavera que se encuentra en el osario del camposanto que, para su sorpresa, está taladrada por un clavo. Decide realizar las investigaciones pertinentes para localizar al culpable o culpables de cometer un crimen que iba a quedar impune, si no fuera por la circunstancia de encontrarse ese día en el cementerio. Sin duda alguna, Pedro Antonio de Alarcón consigue que el lector esté muy pendiente de cómo desgrana la historia, sobre todo desde el macabro hallazgo en el camposanto, así como de la relación que mantiene la misteriosa mujer con los dos amigos.   

El clavo es un relato que mantiene el interés por todo lo que sucede a lo largo de los 16 capítulos cortos titulados, más el capítulo final en el que el autor expone la moraleja que sirve de lección para la vida cotidiana, y que Pedro Antonio de Alarcón refleja a través de la historia que relata Felipe en primera persona. Me entusiasmó y sorprendió el desenlace, por la incertidumbre que hay en las páginas que lo conforman, y que me mantuvieron muy en vilo hasta la última líneaSin duda alguna, es un desenlace que supone un gran colofón a una historia en la que el juez Joaquín Zarco y la causante de su melancolía llevan el peso de la tramaEn este sentido, diría que Alarcón supo cómo focalizar la atención del lector en el personaje femenino, por el misterio que la rodea, y la intriga que genera su puesta en escena. Una intriga que se incrementa a medida que el desenlace está próximo, con el aliciente añadido de conocer la verdadera identidad de este personaje. Me gustó mucho este relato, que se lee de una sentada. El estilo narrativo sencillo del autor, sobrio, permite que el lector se acerque con facilidad al contenido del relato, de tal forma que logró que en todo momento estuviera muy pendiente del desarrollo de la trama.




Biografía:




(Guadix, España, 1833 - Madrid, 1891) Novelista español. De ideas anticlericales y antimonárquicas durante su juventud, la carrera literaria de Pedro Antonio de Alarcón en Madrid no tuvo éxito en un principio, por lo cual regresó a Granada, desde donde se mantuvo activo, sin embargo, en las intrigas políticas de su época.

Alarcón fue director del periódico satírico El Látigo, y posteriormente participó en la guerra de África, experiencia que recogió en Diario de un testigo de la guerra de África (1859). Más tarde realizó un viaje a Italia, del que saldría su segunda obra documental, De Madrid a Nápoles. A su vuelta experimentó un giro hacia una postura católica y conservadora, a la vez que iniciaba su carrera como novelista con una serie de narraciones breves, de las que sobresale El sombrero de tres picos (1874). Entre las mejores novelas de su producción se hallan El escándalo (1875), El niño de la bola (1878) y La pródiga (1880). Aunque su figura ha quedado oscurecida por la inmensa talla de los grandes novelistas del periodo (Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas «Clarín» o Juan Valera), la crítica coincide en subrayar el innegable valor literario de su narrativa.


Nota: Datos técnicos tomados del libro El clavo y otros relatos, al igual que las dos fotografías que acompañan al cuerpo de la reseña.  Argumento tomado de Wikipedia, al igual que la fotografía del autor. Biografía de Alarcón tomada de la web Biografías y vidas. 


3 comentarios:

  1. Mi paisano tiene muy buenas obras algunas poco conocidas y me alegra infinitamente que hayas llegado a El clavo. Es una historia sorprendente y muy bien escrita. Me alegra mucho que te haya gustado. Sus historietas nacionales son muy dignas y mi novela favorita es El niño de la bola, no sé cuántas veces lo habré leído.
    Besos

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  2. ¡Me encanta! Estas ediciones son joyitas. Me la pido 😉
    Un beso, Paco.

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  3. Sigo sin leer nada del autor. Ya es hora de hacerle hueco y con este libro me has tentado.
    Besotes!!!

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