domingo, 16 de octubre de 2011

La Ciudadela, de A. J. Cronin

Quien quiera conocer cómo se ejercía la medicina en la primera mitad siglo XX en el Reino Unido y lo que se luchó para conseguir una asistencia sanitaria digna para los trabajadores y sus familias no tiene más que acudir a obras de gran fama mundial, escritas por el médico y escritor  A. J. Cronin  como son La Ciudadela de la que nos dice que la ha escrito dando su opinión sobre la profesión médica, sus injusticias, su ambición sin límites, su testarudez, sus estupideces… También afirmó que «he sido testigo de todos los horrores que narro aquí. Con esta novela no quiero denunciar a ninguna persona en concreto, sino al sistema.»  Mientras Cronin pudo ejercer su profesión iba anotando en un cuaderno sus vivencias todo lo relacionado con este mundo, que después plasmaría en obras como la que estoy reseñando o también en Las estrellas miran hacia abajo, ubicada esta en los pueblos mineros de Inglaterra y toda ella llena de drama, miseria, pasión, alegría y lucha de clases.
Cronin  (Cardross, Dunbartonshire, Escocia, 1896 – Montreux, Suiza, 1981) ejerció como doctor en varios hospitales, antes de servir como cirujano en la Royal Navy, durante la Primera Guerra Mundial. Después de la guerra, comenzó una práctica en un área minera, en la zona de Gales del Sur y fue designado el Inspector Médico de Minas. A causa de una enfermedad tuvo que dejar su profesión y se dedicó a narrar sus experiencias en obras como las anteriormente citadas.

En la novela nos cuenta cómo el joven ayudante Andrew Manson llega a los pueblos mineros de Gales en el año 1924, con su licenciatura recién terminada bajo el brazo, con el deseo de poder servir a la medicina y ayudar a paliar las penosas condiciones sanitarias que  padecían los mineros de la zona.
Al publicar esta obra pretendía denunciar la necesidad de un sistema sanitario en el Reino Unido en esa época y plasmar en ella la realidad social en la que vivían los mineros, a los cuales se les deducía de sus salarios una parte proporcional que se quedaba la Compañía Minera para abonar los honorarios de los médicos que de ellos dependían.   
 
Asimismo, también denunció la corrupción que se producía en el propio sistema así como la falta de profesionalidad e ineptitud de algunos colegas suyos. Pero esta corrupción también se apoderó de él porque cada vez estaba más ensimismado en su trabajo y de ser un idealista pasó a un materialismo atroz pues sólo pensaba en mejorar en su profesión, sin importarle ya de qué manera. Quería tener más y más. Su vida iba dando un giro radical: de ser aquel médico sencillo e incluso altruista a ser un doctor ambicioso porque quería tener su propia consulta, sus propios pacientes, incluso aprovechándose de los mismos mediante engaños.

El autor, con un estilo sencillo, lleno de realismo y dramatismo en toda esta novela nos presenta un estudio sobre el ser humano, con sus debilidades y ambiciones, que le sitúan en una encrucijada de la vida cuando tiene que elegir, tomar decisiones. El personaje empieza a introducirse en un mundo profesional que pide cada vez más de su vida personal. Su mujer es la que poco a poco, por medio de acciones muy audaces, le hace caer en la cuenta de lo que está perdiendo de su vida. Su mujer es la ciudadela que vela por él e intenta hacerle ver que está yendo por el camino equivocado. Entonces se da un cambio en el personaje, cambio que le hace descubrir  los principios por los que tiene que regir su vida desde ese momento.

Es una obra que por su sencillez nos enfrasca en su lectura y nos hace que no paremos de leerla hasta el final pues toda ella es interesante en sí y sería muy difícil sopesar qué episodios nos gustan más o cuáles son más aburridos. Eso sería cosa de que lo dedujese cada lector.  Un libro, a mi modo de ver, recomendable.
                                 
                                                                                                                                                      Galaico

3 comentarios:

  1. El Dr Cronin tiene un mangìfico libro: El Castillo del Odio, de hecho hubo una adaptaciòn del mismo en nùmeros semanales hecha por Roberto Quintero editorial Vid en Mèxico

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  2. Es uno de los libros que más me gustaron durante mi adolescencia. Hace poco lo encontré en un rastro por 20 céntimos, y se vino a casa conmigo.
    Muy buena reseña.
    Saludos

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  3. Esta tarde encontré el libro de la ciudadela edición del 30 de enero de 1948, en un puesto ambulante a una cuadra del Palacio de Bellas Artes México, iniciaré su ahora mismo y ya veremos.
    Un abrazo.
    Dr. Manuel Ángel Enriquez Alarid.

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