miércoles, 11 de julio de 2018

Laín. El bastardo, de Francisco Narla


Datos técnicos:

Título: Laín. El bastardo.
Autor: Francisco Narla.
Editorial: Edhasa.
1ª edición: Marzo/2018.
Encuadernación: Tapa dura con solapas.
Idioma: Español
ISBN: 978-84-350-4711-1
Nº Pág.: 768


Sinopsis:



Era huérfano, y bastardo, pero su ilusión estaba clara: que cuando su padre, don Rodrigo Seijas, señor de San Paio, volviera de las Cruzadas, estuviera orgulloso de él. Por eso había escalado el roquedal hasta conseguir un polluelo de halcón, que criaría para regalárselo. Pero las malas noticias llegaron al fin: don Rodrigo no iba a volver. Y ahí empezó todo. Expulsado a golpes por su hermanastro, será acogido por Guy de Tarba, infanzón fiel al señor de la villa y, con él, Laín se embarcará en un viaje lleno de peligros y aventuras. Desde Galicia, pasarán los Pirineos y, ya en Venecia, embarcarán hacia la Palestina y allende ultramar. Perseguido por los templarios, será traicionado, embaucado, torturado…, pero se convertirá en un hombre, en un héroe. Y lo mantendrá vivo una única esperanza: la venganza.

Como si fuera una cantiga moderna, Martín Códax nos relata la historia de Laín, el bastardo de de San Paio; la gesta del halconero, una historia de aventuras, conspiraciones y honor, sumergida en la época más turbulenta del medioevo europeo, desde la España de Alfonso X el Sabio hasta las lejanas tierras de Mongolia, donde la sombra del gran Gengis Kan sigue enmudeciendo a vivos y a muertos.

Opinión Personal:


Francisco Narla (Lugo, 1978), sorprendió a los lectores y a la crítica especializada, con la publicación en 2013 de su primera novela histórica, Assur (reseña). Sin duda alguna, fue una de las grades atracciones literarias de ese año, de la que todavía guardo un gratísimo recuerdo de su protagonista. Después le tocó el turno en 2014 a Ronin (reseña), con la que volvía a sorprender con una historia en la que abordaba un tema muy poco conocido por la gran mayoría de los lectores, como fue la expedición del samurai japonés Hasekura Tsunenaga, que se convierte en el primer nipón que cruzó el océano atlántico. Hoy comparto mis impresiones sobre su nueva novela, Laín. El bastardo, con la que se alzó ganador del I Premio Edhasa Narrativas históricas.
(Torre de San Paio de Narla, en Friol-Lugo)
Comparto la opinión de otros lectores sobre el hecho de que Francisco Narla gana el I Premio Edhasa Narrativas Históricas. En mi modesta opinión, Laín. El bastardo, es una novela que ofrece al lector un magnífico trabajo literario, realizado a conciencia, en el que el escritor lucense hilvana todos los hilos argumentales que la conforman como si de un cirujano se tratase. Se aprecia que encajan todas las piezas a medida que avanza la trama, y sobre todo que no resultan nada artificiales, sino que se van sucediendo de una forma muy natural, ajustándose a la ardua documentación realizada por el autor y que hace posible ese efecto, con las licencias ocasionales que los autores suelen tomarse aprovechando esas lagunas documentales, pero que bien pudieran haber sucedido en la época en la que se desarrolla la trama. Un claro ejemplo de lo que acabo de comentar es todo lo que el lector se encuentra a lo largo de la trama en relación al personaje histórico de Martín Códax, el narrador de la novela, como se aclara en la nota del autor que acompaña al cuerpo de la novela, y en alguna que otra entrevista que encontré buscando información sobre la misma.

Ya comenté en el primer párrafo que Laín es un personaje que se gana el corazón de quienes se interesan por conocer su historia. Y es que a Laín se le presenta una vida muy dura por delante, como dura era la vida de quienes tenían su misma condición social, pese a que era el hijo bastardo de Rodrigo Seijas, señor de la Torre de San Paio, que se encariña con las muchachas del servicio; de ahí vienen las consecuencias posteriores, una de las cuales es el personaje que protagoniza esta novela que hoy reseño. Sin embargo, Laín se hace un hombre y toma las formas que se le presumían de niño. Es huérfano y bastardo, pero no está solo. En la Torre de San Paio todos lo querían, incluso su padrastro, quien lo pone bajo la protección del viejo Tomás, encargado de los caballos y las bestias de carga, y así podría aprender un oficio. Don Rodrigo Seijas es llamado por el rey Teobaldo II de Navarra para que se una a las tropas que van a ultramar, a una nueva Cruzada. El primogénito del señor de San Paio, Fruela, es un mozo que ya desde las primeras páginas muestra el carácter que se le va endureciendo con el paso de los años. Es Laín quien paga las consecuencias del mismo, hasta el punto de que recibe una brutal paliza que lo deja medio muerto. Lo acoge el infanzón Guy de Tarba, un mercenario gascón al servicio de don Rodrigo, y a partir de ese momento sus vidas llevan un camino paralelo; incluso el carácter de Laín se asemeja al del gascón con el paso de los años.

La marcha de don Rodrigo a tierras de Palestina marca un antes y un después en la vida de Laín. Como adelanta la sinopsis, las malas noticias llegan: en la torre se enteran del regreso del rey Teobaldo, pero don Rodrigo no vuelve, y corren noticias de que está perdido por los desiertos de Gaza. El mercenario Guy de Tarba decide salir en su búsqueda, y Laín piensa que tiene la misma obligación, por lo que le acompaña en ese viaje largo lleno de peligros, a los que se enfrenta utilizando las artes que va aprendiendo de quienes comparten con él esa búsqueda. Desde Galicia, pasarán los Pirineos y, ya en Venecia, embarcarán hacia la Palestina allende ultramar.
(Martín Códax)
Lo primero que atrae mi atención es la estructura de la novela. Como adelanta la sinopsis, es el trovador gallego Martín Códax quien nos relata la historia de Laín. Y es que Laín. El bastardo, está estructurada como si de una cantiga moderna se tratase, ya que la conforman un total de 22 estrofas tituladas, que adelantan lo que nos espera a lo largo de su desarrollo. Y a cada una de ellas acompaña un fragmento tomado de textos de la época. Dos son las voces narradoras de la novela: una es la de Martín Códax, que relata en primera persona todo lo que sucede en torno a la figura del personaje principal; otras será un narrador omnisciente, que cuenta lo que sucede desde el punto de vista del trovador gallego. Aunque el relato del trovador es mas bien esporádico al principio, a medida que avanzan las estrofas tendrá una presencia mayor, pues mayor será su participación en los hechos que tienen lugar en torno a la figura del personaje principal.

En Laín. El bastardo la aventura y la historia van cogidas de la mano. Aunque el lector se encuentra también con rasgos de una novela de viajes, y acompañará a los personajes a través de todo el periplo que realiza Laín con el firme propósito de encontrar a su padrastro y traerlo de vuelta a la Torre de San Paio. El lector se encuentra también con algunas leyendas referentes a personajes históricos, como Gengis Kan, o a localizaciones por las que se mueven los personajes. También las reliquias tendrán un papel destacado a lo largo de las estrofas en las que se estructura la novela, sobre todo a medida que nos acercamos al desenlace de la trama, en donde los implicados en su búsqueda no dudan en utilizar las malas artes que sean necesarias para apoderarse de ellas. Incluso, como es habitual en este tipo de novelas, el lector se encontrará también con escenas de capa y espada que mantienen su atención, sobre todo por conocer el desenlace de ese cruce de hierros.

Ya comenté en esta reseña que Francisco Narla perfila a conciencia los ingredientes que conforman la novela que hoy reseño, para que todos ellos resulten atractivos a los lectores. Al contrario que en otros títulos que leí y recomendé, en donde valoré más la preferencia de unos sobre otros, no puedo decir lo mismo de Laín. El bastardo, porque todos ellos me resultaron muy atractivos. Y es que el lector se encuentra, en mi modesta opinión, con un claro equilibrio en lo que se refiere a la construcción de los personajes y a la ambientación espacio-temporal, sin olvidarme de las escenas de cetrería y pesca, que resultan muy atractivas para el lector, por el carácter visual de las mismas, tal y como son relatadas por el narrador. En todo momento me sentí trasladado a la época en la que se desarrolla la trama, y me imaginé que acompañaba a los personajes a través de los diversos escenarios por los que se mueven, compartiendo con ellos sus penas y alegrías, peligros y victorias. Es de agradecer la labor realizada por el autor para lograr ese efecto que acabo de comentar, que muestra al lector que detrás de ello hay una ardua labor de documentación.

En Laín. El bastardo, Francisco Narla ofrece al lector una atractiva galería de personajes, algunos de ellos muy peculiares. Predominan sobre todo los personajes masculinos, siendo poco relevante la presencia de femeninos, como doña Urraca, esposa de don Rodrigo; Egeria, la compañera de Ruy de Tarba, o Almodís, hija de ambos, ya que aparecerán en determinados episodios de la novela. Llamará la atención del lector el hecho de que Laín esté acompañado siempre por un adulto que le instruirá en su formación como persona y que influye en la modulación de su carácter; algunos de ellos desempeñan el papel de padre, pese a la ilusión que había mostrado por recuperar a don Rodrigo Seijas, una vez vuelto de la Cruzada, aun teniendo la condición de hijo bastardo, pero no olvida el trato afable que tenía hacia él. Son, sobre todo, el viejo Manuel y el mercenario Guy de Tarba quienes ejerzan como tales, aunque también el peculiar Ciriaco le instruirá con múltiples historias que conocía por su condición de mercader. Kachiun, que le servirá de guía por las tierras de los mogoles, y lo acompañará hasta la presencia del Kan Hulagu, nieto de Gengis Kan, y lo conducirá hasta la capital de su imperio, Qara Quorum, porque le dicen que es allí en donde se encontrará con su padre, ante las noticias que recibe por las diversas caravanas que atraviesan las rutas por las que se mueven. Sin embargo, se enfrenta a otros personajes en su camino que muestran el lado oscuro del ser humano, caso del eunuco Walif, con quien mantendrá un enfrentamiento que atraerá la atención del lector, y que tiene rasgos propios de un duelo, con lo que la tensión se palpará cada vez más entre ambos; o Buzurg, que lo conducirá hasta la fortaleza de Alamut, bastión de los conocidos como hashashin, en donde Laín vive escenas que recuerdan a las protagonizadas por el Conde de Montecristo. Merece la pena hacer mención especial a los animales que lo acompañan en su periplo, pues parece que Laín entabla más conversaciones con ellos que con sus semejantes: los perros Lúa y Lume, el halcón Landra, o el hurón Lisco son fieles compañeros de la soledad que siente, pese a estar acompañado en todo momento por quienes se preocupan por él.

El lector se encontrará con una magnífica ambientación, a través de la que el autor logra que nos imaginemos cómo el día a día en el período de la Edad Media en el que tienen lugar los episodios que se relatan, tanto en los reinos de la península ibérica como en los territorios de ultramar a través de los cuales se dirigirán hasta Quara Quorum, la capital del imperio mogol, como acabo de mencionar en el párrafo anterior. Francisco Narla muestra cada uno de los rincones de la Torre de Traba y presenta a los personajes que viven y sirven en ella. Acompañamos a Laín y Guy de Tarba por las barriadas que conforman Pamplona, y las calles y plazas de Santiago de Compostela en aquella época: seguro que a muchos lectores les resultan familiares los nombres que se mencionan en la novela de las calles y plazas de la ciudad del apóstol. En Venecia son testigos del momento político que se vive en la Serenísima República, en donde son frecuentes los enfrentamientos entre los güelfos y los gibelinos, se encuentra con los hermanos Polo -Niccolò, Marco y Matteo- que son fundamentales en su viaje y a través de los cuales comprobamos cómo el que más tarde sería el mercader y viajero Marco Polo está ya en el vientre de su madre. La vida en Toledo también se ve reflejada de una forma muy visual, así como en los territorios de allende ultramar, muchos de ellos relacionados con las Cruzadas, como San Juan de Acre, Berseva o el oasis de Merv. Presencian el día a día en la fortaleza de El Alamut o en el campamento de los mogoles a donde es llevado Laín en presencia del Kan Hulagu. La novela tiene un alto componente costumbrista, a través de los cuales el lector percibirá los colores, olores y sabores de la época, según las diversas culturas con las que se relacionan los dos personajes en un viaje lleno de peligros y aventuras, en el que se embarcan para rescatar al señor de la Torre de San Paio, perdido en el desierto de Gaza.

Laín. El bastardo es una novela de lectura fluida y muy adictiva, pese a la larga extensión de la misma: los episodios que se suceden están presentados de tal forma que nos es difícil definir el momento en el que darle un descanso. Francisco Narla ofrece al lector una prosa impecable con un vocabulario muy rico. Merece la pena disfrutar de una lección de historia bien escrita y contada, como la que se nos ofrece en esta novela,  por todo lo que se relata sobre personajes reales y hechos históricos a los que se hacen referencia, algunos de los cuales seguro que son desconocidos por la mayoría de los lectores. Laín, perseguido por los templarios, será traicionado, embaucado, torturado…, pero se convertirá en un hombre, en un héroe. Y lo mantendrá vivo una única esperanza: la venganza.




Biografía:




Escritor nacido en Lugo en 1978 y comandante de línea aérea. Ha publicado novela, relatos, poesía, ensayos técnicos y artículos.

Polifacético donde los haya, entres sus aficiones y filias se encuentran actividades tan dispares como la cocina, la pesca con mosca, los bonsáis o la moda. En 2009 publica su primera novela, Los lobos del centeno. En noviembre de 2010 ve la luz su segunda obra de ficción, Caja negra, reeditada en 2015 y traducida a varios idiomas. En 2012 nos sorprendió con Assur, con la que recibe el aplauso del público y conquista las listas de los más vendidos. Y al año siguiente nos presenta Ronin, que le consagró como uno de los más versátiles y talentosos escritores de novela histórica de nuestro país, género que ha continuado en su trabajo más personal y última novela hasta la fecha: Donde aúllan las colinas. En 2018 gana el I Premio Edhasa de Narrativas Históricas con la obra Laín. El bastardo que se publicará el mismo año.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía del autor, y fotografía de Francisco Narla, tomados de la web de Edhasa. Imagen de la Torre de San Paio de Narla, tomada de la web Turismo de Galicia. Imagen del trovador Martin Códax de la web Tradición Jacobea.  Mapa de Europa y Oriente en el siglo XIII, de Zenda. 















jueves, 5 de julio de 2018

Manila Hotel. Una aventura de JB, de Jordi Siracusa





















Datos técnicos:


Título: Manila Hotel. Una aventura de J B
Autor: Jordi Siracusa
Editorial: Editorial Comuniter
1ª edición: Abril/2018
Encuadernación: Rústica con solapas
Idioma: Español
ISBN: 9788416565399
Nº pág.: 145



Sinopsis:


Barcelona 1970. Todos los que son alguien en la Barcelona pública y en la Barcelona secreta de aquel franquismo de impasible ademán y ropa remendada, se dan cita en el Hotel Manila.

En el Manila reina Jordi Brotons, su joven director que había comenzado como botones, cocinero antes que fraile en los fogones de aquel convento cosmopolita y profano. Apoyado en el comisario Ripoll, desentrañará una complicada trama en la que no falta ningún ingrediente de la novela negra.

La intriga gira en torno a cierto viejo mapa en la que mucha gente (demasiada) parece estar interesada. Pero he aquí que el mapa en cuestión lo tiene el joven Jordi Brotons, un hombre de recursos que no se dejará despojar fácilmente.

Estructura: 28 capítulos, más prólogo y epílogo.


Opinión Personal:


De Jordi Siracusa (Barcelona, 1945) leí su novela de ficción histórica Adiós, Habana, adiós (reseña). Supongo que a otros lectores que frecuentan su narrativa les habrá sorprendido el que haya publicado una novela negra, que inicia la que parece ser una saga, publicada por Comuniter Editorial bajo el título genérico de Los misterios de JB. Y, como cumple con los requisitos que debe de tener una lectura en época estival, me dije que merecía la pena conocer a este nuevo sabueso literario, y compartir mis impresiones sobre su lectura.

Jordi Brotons, o JB, es el protagonista indiscutible de Manila Hotel. Una aventura de JB. Es un detective peculiar porque, a parte de resolver los casos que se le presentan como tal -aunque realmente no lo sea-, es el joven director del Manila Hotel, llamado por el presidente de la sociedad del mismo para su dirección, una vez finalizados sus estudios en L´École Hôtelière de Lausanne. Y, aunque acabo de mencionar que es el comienzo de una saga, este primer título que la inaugura se puede leer sin que el lector piense que tiene que abordar los próximos que la conforman, porque tiene ante sí una novela perfectamente cerrada.
(Enrique Granados)
A través de las páginas de Manila Hotel. Una aventura de JB, Jordi Siracusa invita al lector a realizar un viaje literario a través del tiempo, en el cual se sentirá realmente transportado a la Barcelona cosmopolita de 1970. Y es que las descripciones que ofrece el narrador-protagonista de esta novela invita a que nos imaginemos cómo era la ciudad condal en aquella época; incluso, tal y como se describen los escenarios por los que desfilan los personajes, me dio la sensación de que las imágenes se sucedían ante mí en blanco y negro. El protagonista nos mostrará las ramblas de Barcelona próximas al Hotel Manila, el Barrio Gótico, el Liceo y su celebrado bar el Rincón. En la Vía Layetana o la zona portuaria Jordi Brotons vivirá en primera persona inesperados y desagradables episodios, remarcados por una gran tensión narrativa, y que darán lugar a las escenas más impactantes y atractivas de la novela, en donde se las tendrá que ver con miembros de la Brigada Político-Social.

Pese a la corta extensión de la novela, el lector no solo acompañará a los personajes por los escenarios ya mencionados de la ciudad condal, sino que también realizará varios saltos en el tiempo, que lo llevarán a Nueva York, Londres, Arrás, (Francia), Toledo o Montserrat. La muerte de un anticuario en cuyo comercio el protagonista había comprado un mapa y un estuche en el que se habían grabado las iniciales E.G., alterará la tranquilidad de la que el protagonista esperaba disfrutar tras haber tomado posesión de su puesto de director del hotel. Este crimen dará lugar a esos saltos temporales que menciono en este párrafo a través de los que se conocerá todo el pasado que se oculta tras esos objetos comprados, sobre todo la personalidad de quienes lo tuvieron en su poder en algún momento de la Historia, sobre todo un secreto que se escondía en el doble fondo del estuche en el que se guardaba ese antiguo mapa.
(Hotel Manila-Barcelona)
Por Manila Hotel. Una aventura de JB, desfilan una galería de personajes atractivos, la mayoría de ellos históricos. Jordi Siracusa los combina con total naturalidad con los ficticios que completan el elenco de la novela. Algunos de los personajes reales serán conocidos por los lectores, caso del compositor Enrique Granados, que regresaba de Nueva York tras estrenar con éxito su ópera Goyescas; o el poeta barcelonés Gil de Biedma. Otros, no tanto, como el comisario Enrique Ripoll -un tipo singular y mucho más honrado de lo que podía ser un poli de la época-(pág. 5), que acompañará al protagonista en sus pesquisas: ambos personajes forman una pareja que recuerda a los detectives literarios más representativos del género, sobre todo los clásicos, por el carácter deductivo de sus investigaciones, y por los métodos que utilizan para resolver el caso de turno. Junto a los mencionados anteriormente, nos encontraremos con otros más conocidos por los lectores, caso del jefe de las SS, Heinrich Himmler, que vino a España en misión secreta, desplazándose a Toledo y Montserrat, o la relación que guarda José Bonaparte con el secreto que se menciona en esta reseña. Al igual que las escenas estereotipadas mencionadas, el lector se encontrará también con arquetipos propios del género, y de la época en la que tienen lugar los episodios en que se desarrolla la trama, como los miembros de la brigada político-social de Vía Layetana; o Ruth, la joven viuda del anticuario, el amor imposible del protagonista, -diría incluso que una mujer fatal, cautivadora y ambiciosa-, que le da el punto erótico a la novela. Pero, sin duda alguna, junto a Jordi Brotons, el gran protagonista de la novela es el propio Hotel Manila, -muy cercano a la Real Academia de Ciencias y Artes, un precioso edificio que alberga en sus bajos el teatro Poliorama y en sus altos el Observatorio Astronómico Fabra que entre otros servicios sismológicos, meteorológicos y astrológicos, es el encargado, desde el reloj de su fachada, de dar la hora exacta y oficial a los barceloneses (pág. 11)-, de quien el lector conocerá sus espacios más emblemáticos, como la sofisticada Galería Manila, el restaurante Parrilla o el Camarote Granados.

Manila Hotel. Una aventura de JB es una novela bien escrita, de ritmo ágil, en la que el entretenimiento está asegurado. El lector se encontrará con personajes y escenas propias del género, a través de las que el autor muestra la realidad de la España más oscura en los últimos años del franquismo, en donde negras comisarías formaban parte del devenir cotidiano y urbano, junto a la panadería o al bar de la esquina, y en donde los sociales de la brigada político-social tenían verdadera licencia para matar, no en las películas, sino en la vida real (pág. 5), como se nos adelanta en el pretexto que antecede al cuerpo de la novela.





Biografía:




Jordi Siracusa (Barcelona, 1945), reside en Zaragoza y se define como ciudadano universal. Publicó en 2005 un poemario titulado Ola en tierra adentro, al que siguió su primera novela Adiós, Habana, adiós. En 2009, junto a otras dos escritoras, publica el libro de relatos Veintidós grullas doradas. A su segunda novela, Al hilo de la vida. Eulalia de Borbón, la indómita, publicada en 2011, le sigue otro libro de relatos, La peregrina y otras perlas, publicado en 2013, y una nueva novela, Paoleta, la pasión de Haití (2015).

En 2017 publica su novela Pingüinos en París. Bajo dos tricolores, con la Editorial Comuniter. En ella retrató a través de unos personajes inolvidables, la liberación de París por la famosa compañía de republicanos españoles: La Nueve. Con este nuevo trabajo Manila Hotel, también de Editorial Comuniter, nos conducirá por la Barcelona de 1970 para desentrañar un misterio que había oculto a lo largo de cincuenta años. 

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de la editorial.  Fotografía del compositor Enrique Granados, de la web del diario El Mundo. Imagen del Hotel Manila en Barcelona, de la web labarcelonadeantes.com


miércoles, 4 de julio de 2018

Libros leídos y reseñados en...junio/2018











Toca hacer balance de los libros leídos y reseñados en junio: han sido un total de seis los libros leídos, y seis los reseñados

* Los leídos: 









* Los reseñados: 


-Réquiem, de María Dolores Seijas Soto.

-Bye, bye, Heidelberg, de Carmen de la Rosa. 

-El sueño de Creta, de José Vicente Alfaro.  

-La tragedia del girasol, de Benito Olmo.  

-Vieja Navidad, de Washington Irving. 

-La corte de las estrellas, de Magdalena Albero Andrés. 

*Avance retos literarios: 

-Autores de la A a la Z (año 2018): 15/24 (63%) (+2)

-Nos gustan los clásicos (II edición): 4/7 (57%) (+1)

-Reto Lector 50 libros (V edición):  32/50 (64%) (+6)

-Reto Serendipia recomienda (año 2018): 1/3 (33%) (sin avance)

-Reto 25 españoles (año 2018): 22/25 (88%)

-Reto Genérico (año 2018): 25/40 (63%) (7 géneros completados)



jueves, 28 de junio de 2018

La corte de las estrellas, de Magdalena Albero Andrés



















Datos técnicos:






Título: La corte de las estrellas
Autora: Magdalena Albero Andrés
 Stonberg Editorial
1ª edición: Marzo/2018
Encuadernación: Rústica con solapas
Idioma: Castellano
ISBN: 9788494828652
Nº pág.: 496






Argumento:



Diego huye de Toledo y cruza media Europa persiguiendo su sueño de ser astrónomo. Marco admira a los grandes pintores y quiere convertirse en uno de ellos. Livia, recién desposada con Marco, se ve obligada a abandonar Florencia y acompañar a su marido en su búsqueda de fortuna. Intentarán encontrar su propio camino al amparo de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, en Praga. La ciudad acoge a todos, sin distinción de procedencias y credo, y todavía es capaz de protegerlos de una Europa ya demasiado alterada por las crecientes confrontaciones entre católicos y protestantes.


Loco para muchos y sabio para algunos, el emperador se niega a ceder a las presiones de España y del Vaticano para unirse a la Contrarreforma y se refugia en sus colecciones de arte. También protege a hombres de ciencia, como Johannes Kepler, el astrónomo que explica el movimiento de los planetas alrededor del sol. Pero en la corte no sólo hay artistas y hombres de ciencia. También medran charlatanes y advenedizos que no ven en el arte belleza sino dinero, y en el emperador una presa fácil para obtener poder político y económico.



Opinión Personal:



En 2014 Magdalena Albero Andrés (Alcoy, Alicante) sorprendió a la crítica especializada y a los lectores con la calidad literaria de su ópera prima, Los caminos del mar (reseña), obra con la que resultó ganadora del Segundo Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda. Había que estar muy pendientes de sus próximas publicaciones, porque tenían que refrendar las expectativas puestas en ella tras el buen hacer literario que mostró en su primera novela. Tras conocer que en marzo del presente año Stonberg Editorial publicaba su nueva novela, La corte de las estrellas, no dudé en acercarme una vez más a su narrativa. Hoy doy a conocer mis impresiones sobre esta novela, que sin duda alguna recomiendo y, como dije en otra ocasión, no siempre detrás de una gran novela hay una gran editorial.

Lo primero que quería destacar de las obras de Magdalena Albero es el papel que desempeña la mujer, lo que se puede comprobar tanto en las dos novelas como en el libro de relatos que publicó hasta la fecha. El lector se encontrará con que los personajes femeninos se enfrentan a las trabas que la sociedad les impone, toda vez que quieren demostrar que no tienen por qué ser sumisas a los dictados de los hombres. Por eso puede decirse que sus novelas son atemporales, pese al período en el que se desarrolla la trama de turno, porque las temáticas que aborda siguen vigentes en nuestros días. En este sentido, La autora cuida con detalle los episodios que reflejan lo que acabo de comentar en este párrafo, para que el lector no los encuentre artificiosos ni forzados, sino que se desarrollen con total naturalidad.
(Castillo de Praga)
En La corte de las estrellas el lector tiene ante sí una novela de lectura atractiva, y de lectura más bien pausada -o, por lo menos, ese fue el ritmo que tuve mientras me sumergía entre sus páginas-, aunque que toma impulso desde los capítulos en los que la trama adquiere rasgos negrocriminales. Pese a ello, y tal y como se va desarrollando la trama, no espere en lector que tiene ante sí una novela comercial al uso, sino que se encontrará con un trabajo literario realizado a conciencia, en el que la autora toca una serie de temas que particularmente me resultaron atractivos, en los que la pintura, la astronomía y todo lo que esta ciencia significaba en esta época, así como la religión –en Praga convivían judíos, católicos y luteranos- estarán muy presentes, así como reflexiones de corte intimista que sirven para conocer mejor a los personajes, sobre todo a los tres protagonistas principales. Estoy seguro que algunas de esas reflexiones no dejarán indiferente a los lectores, por el calado de las mismas.

La corte de las estrellas es una novela estructurada en 48 capítulos, y una relación de personajes reflejada al final de la misma, en la que la autora indica quienes son reales  o fruto de su imaginación. En mi modesta opinión, el lector se encontrará a lo largo de la trama con dos partes bien diferenciadas: una claramente histórica y otra en la que a medida que suceden los primeros acontecimientos que alteran el día a día de la vida palaciega, el lector comenzará a encontrarse elementos propios del género negrocriminal. En este sentido, me sorprendió gratamente cómo se desenvuelve Magdalena Albero en un género literario que está tan en boga en nuestro país, y estoy seguro que el lector disfrutará con esta parte de la trama, en la que se suceden episodios que le resultarán muy atractivos. Tal y como se van desarrollando las investigaciones que llevan a cabo para averiguar quién o quiénes están detrás de los robos de cuadros que supuestamente se compran para la colección del emperador Rodolfo II, así como de dos asesinatos que se cometen, me atrevería a afirmar que este tramo de la novela tiene rasgos propios de lo que se conoce como domestic noir, por quienes deciden implicarse en las investigaciones que se llevan a cabo.

Quienes hayan leído Los caminos del mar, comprobarán que le resultarán familiares determinados aspectos que la autora vuelve a tocar en La corte de las estrellas, y que invitan al lector a sentirse cómodo con la lectura de esta novela. Porque de nuevo nos encontramos con unos personajes que realizan un viaje para buscar un lugar en el mundo que les rodea, en donde la superación personal estará muy presente. Los tres personajes principales tendrán que enfrentarse a una serie de obstáculos que se les presentan en una tierra desconocida para ellos, y a la que les costará mucho trabajo adaptarse a las costumbres y al carácter de sus habitantes pero, sobre todo, a su idioma. Aunque tanto Diego, como Marco y Livia, saben que Praga es una ciudad cosmopolita que les ofrece las posibilidades con las que alcanzar el sueño que tanto persiguen. Desde niño, a Diego le gustaba contemplar las estrellas y que su padre le enseñase todo lo que sabía sobre ellas. Su anhelada meta era convertirse en astrónomo, por lo que haría todo lo posible por ser discípulo de Johannes Kepler, matemático y astrónomo de la corte del emperador Rodolfo II. Livia, recién desposada con Marco, se ve obligada a abandonar Florencia, y acompañar a su marido en su búsqueda de fortuna, pues entiende que en Praga se le presenta la posibilidad de pasar a formar parte del grupo de discípulos que trabajan con Bartholomeus Spranger, pintor principal de la corte de Rodolfo II durante la época en la que transcurre la novela.

Magdalena Albero cuida con esmero la ambientación espacio-temporal en la que se desarrolla la trama, así como la construcción de los personajes que desfilan por sus páginas. En todo momento me sentí transportado a la Praga de principios del siglo XVII, lo que es de agradecer, y que sin duda alguna es fruto de una ardua labor de documentación para que el lector sintiera los efectos deseados. Aunque el lector también acompañará al joven Diego en el periplo que le llevará hasta la ciudad bohemia, en el que tendrá que hacer varias paradas para reponer fuerzas y recaudar fondos que le permitan llegar hasta su destino, desde el momento en el que decide escapar de Toledo, al no querer llevar la vida monacal que sus padres le habían impuesto.
(Ciudad Vieja de Praga)
Praga será el eje sobre el que gire la trama de la novela, es un personaje más,  aunque el lector se desplazará también a Venecia, en donde tendrán lugar unos episodios de trascendental importancia para el devenir de los personajes, y también acompañará a Diego en el periplo que le llevará desde Toledo hasta llegar a la ciudad bohemia, realizando alguna parada en Zürich y otras poblaciones, en las que decide pernoctar y desempeñar algún trabajo temporal a fin de recaudar algunos fondos con los que proseguir su viaje. Y dentro de Praga, será el castillo el punto principal de atención del lector, porque en algún momento dado de la novela puede decirse que prácticamente todos los personajes tomarán parte en alguna de las escenas que tienen lugar en el complejo que lo conforman, especialmente en la cámara en la que se reúnen las mujeres de la corte para bordar, en donde conoceremos a personajes femeninos como la escritora Elizabeth Weston, que vivía en la corte bajo el mecenazgo del emperador Rodolfo II o Katherine, la amante del emperador; el estudio de pintores en el que trabajaban el pintor real Bartholomeus Spranger con sus discípulos, entre los que se encontraba Marco; o la sala en la que el astrónomo Johannes Kepler, y el también astrónomo, matemático y filósofo judío David Gansk realizaban sus estudios astronómicos. Pero también el lector conocerá el barrio judío de Josefov; el Puente de Carlos, que une la Ciudad Vieja con la Ciudad Nueva, a las que el lector visitará en distintas fases de la novela; los templos religiosos de la ciudad que en algunas escenas visitarán los personajes, o la sinagoga, a la que en alguna ocasión asistirá Livia acompañando a Esther, la esposa de Philiph Lang, el valido del emperador Rodolfo II. Disfrutaremos de cada uno de los espacios de esta ciudad por los que se mueven los personajes, descritos de una forma muy visual por un narrador omnisciente, lo que ayudan a que el lector se haga una perfecta idea de cómo son los rincones de la capital de Bohemia que se mencionan en la novela.

La autora mezcla de forma muy natural personajes reales que tendrán alguna relación con otros ficticios, hasta tal punto de que, en más de una ocasión tuve que consultar esa relación que menciono, ante la duda de si determinado personaje era real o imaginario. Como digo habitualmente en estos casos, es de agradecer que se nos den a conocer personajes reales que fueron referentes en algún momento dado de la historia del país en el que se desarrolla la trama, y estoy seguro de  que la gran mayoría de ellos son desconocidos por el lector. En ese sentido, salvo el astrónomo Johannes Kepler, me resultaron desconocidos el resto de personajes reales que toman parte en las escenas que se suceden a lo largo de los capítulos, o bien son mencionados en algún momento de la novela, incluido el propio emperador Rodolfo II, a quien  el lector conocerá retazos de su vida y personalidad a través de los personajes que tienen relación con él en algún momento dado del relato.
(Catedral de San Vito-Praga)
El lector se encontrará con una serie de personajes históricos atractivos. Junto a los y históricos ya mencionado en el quinto párrafo de esta reseña, el lector se encontrará también con las figuras del  valido Philip Lang, que en varias fases de la misma tendrá una presencia muy directa en algunos los episodios, o Julius, el primogénito del emperador, que dará lugar a escenas sobrecogedoras. Estos personajes reales se interrelacionan con otros ficticios, caso de los tres protagonistas ya mencionados, o de otros que tendrán relevancia en el transcurso de la novela, caso de Frederick, pintor principal del maestro Spranger, y antagonista de Marco; Esther y María, que junto con las ya mencionadas Katherine y Elizabeth tendrán una relación directa con Livia, a quien invitarán a unirse con ellas a bordar, para que no se sienta tan aislada en su casa mientras su marido trabaja, y sobre todo desde el momento en el que es enviado junto con Frederick a Venecia  a adquirir dos cuadros para el emperador; o Simón, un joven judío que había escapado de las persecuciones contra su pueblo en Lombardía, que acogería a Diego en su modesta habitación, y con el que se irá forjando una estrecha amistad. Magdalena Albergo construye unos personajes de carne y hueso, como nos gusta decir en estos casos, por el completo perfil que traza sobre todos ellos, y que están dotados de una gran carga psicológica, lo que nos ayuda a conocerlos mejor. El lector se familiarizará con todos ellos, ya que no conforman un amplio elenco. 

Al igual que en Los caminos del mar, en La corte de las estrellas la vida política y social de la época está perfectamente reflejada, con los movimientos que tienen lugar sobre todo en relación con la Contrarreforma, que se verán reflejados sobre todo cuando nos acercamos al desenlace de la novela, en donde el lector comprobará cómo esa ciudad que acogía a todos, sin distinción de procedencias y credos, sentirá cómo finalmente el Vaticano consigue imponer su criterio en toda Europa, con lo que esto significaría para Rodolfo II.

La corte de las estrellas es una novela bien escrita, que es preferible disfrutar de su lectura de una forma pausada para comprender todos los matices que el lector se encuentra a lo largo de sus páginas. Magdalena Albero trata en esta novela temas que son muy actuales, como el de la emigración de los jóvenes en búsqueda de mejores oportunidades laborales, las luchas de poder entre los estados y las condiciones que hacen posible o no los avances científicos. El lector se encontrará con una serie de personajes que reflejarán la vida de la corte, en donde junto a artistas y hombres de ciencia se encontrará con otros que solo buscan medrar a costa de las posibilidades que ven al estar próximos a la figura del emperador. Sin duda alguna, es una lectura atractiva, y al mismo tiempo didáctica, que invita a conocer todo lo que se fraguaba en torno a la corte del emperador Rodolfo II.





Biografía:






Magdalena Albero Andrés es licenciada en Historia y en Ciencias de la Información, y Doctora en
Comunicación y Educación por Indiana University (Estados Unidos). Profesora Titular en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, también ha impartido docencia y ha sido investigadora visitante en diversas universidades de Canadá y Estados Unidos. Es autora de varios libros y artículos científicos sobre juventud y medios de comunicación.


Su primera novela, Los caminos del mar (Roca Editorial, 2014) (reseña), obtuvo el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda. También ha publicado el libro de relatos Pequeñas historias de ellas (Editorial Maluma, 2017) (reseña) y ha participado con sus narraciones en diversas obras colectivas.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía de la autora, y fotografía de Magdalena Albero, tomados de la web de la editorial. Imágenes del castillo de Praga y de la catedral de San Vito, tomadas de Wikipedia. Imagen de la Ciudad Vieja de Praga, tomada de la web de MundoCity. 


martes, 26 de junio de 2018

Vieja Navidad, de Washington Irving



















Datos técnicos:


Título: Vieja Navidad
Título original: Old Christmas
Autor: Washington Irving.
Traductor: Óscar Mariscal
1ª edición: noviembre/2016
Edición original: 1820
Ilustraciones: Randolph Caldecott
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788494550980
Idioma: Español
Nº pág.: 128




Sinopsis:


Washington Irving nos dejó una obra memorable en el conjunto de ensayos, novelas cortas y relatos que conforman su famoso The sketch book of Geoffrey Crayon, Gent (1819-1820). Allí se recogieron por primera vez sus más célebres historias («La leyenda de Sleepy Hollow» o «Rip Van Winkle», entre otras ). Pero gran parte del éxito de este libro vino por una pequeña novela, titulada Old Christmas, donde Irving retrataba, de forma nostálgica y humorística, las celebraciones navideñas en una casa de campo inglesa.
Este delicioso y olvidado clásico de las fiestas navideñas, que presentamos por primera vez en castellano de forma íntegra y con las ilustraciones de Randolph  Caldecott, le ganó fama a su autor en Europa y fue una de las fuentes de la inspiración de la célebre Canción de Navidad de Charles Dickens. Además, contribuó a resucitar la tradición de la Navidad en Estados Unidos y construyuó buena parte de la imaginería y del moderno espíritu nostálgico de estas fiestas en la cultura occidental. Su divertida lectura, junto a la de Dickens, merece ser una tradición navideña.

Opinión Personal:

Washington Irving era uno de los autores clásicos de los que todavía no había leído nada. El año pasado tomé contacto por primera vez con su narrativa, y lo hice con su novela corta El alquimista de Granada (reseña). Hoy publico en mi blog las impresiones que me causaron una de sus obras que más fama le dieron, Vieja Navidad, que sin duda alguna recomiendo.
Antes de entrar en materia entiendo, en mi modesta opinión, que merece la pena referirse al prólogo que ofrece el autor/narrador sobre lo que para él significan las fiestas navideñas. En este sentido,y si nos fijamos en cada uno de los aspectos que en él trata, el lector coincidirá con la gran mayoría de ellos porque, pese a que estamos hablando de una obra publicada en 1820, las reflexiones que en ella hace el autor pueden trasladarse perfectamente a nuestros días.«Entre los efectos más perniciosos de la sofisticación moderna, se cuentan los estragos causados sobre las viejas y entrañables costumbres festivas. Aquella ha acabado por limar los vivos relieves y agudos resaltes de estos ornamentos de nuestra existencia, desgastando nuestra sociedad hasta convertir su superficie en otra más suave y pulida, pero sin duda menos peculiar» (pág. 15).
A medida que se sucedían los episodios de Vieja Navidad, era cada vez mayor la sensación de que más bien tenía ante mí un libro de viajes que una novela corta, por la forma en la que el narrador me ofrecía todo lo que observaba a su alrededor, desde los detalles del paisaje rural y urbano hasta las personas con las que se cruzaba, y la forma empleada para relatarme lo anteriormente expuesto, en donde las descripciones y reflexiones son las que más van a llamar la atención del lector, pues comprobará que tienen lugar muy pocos diálogos directos entre los personajes que desfilan por sus páginas.
Vieja Navidad está estructurada en cuatro capítulos titulados, más el prólogo sobre el que ya comenté mis impresiones en el segundo párrafo de esta reseña. El narrador, de quien el lector no conocerá su nombre, realiza una gira por Yorkshire durante el mes de diciembre, la misma víspera de Navidad. En la fonda en la que había decide pernoctar se encuentra con una cara que le resultaba muy familiar: un joven al que define como gallardo y vivaracho, con el que viajó por el continente, Frank Bracebrigde. Ese reencuentro da un nuevo giro al relato, pues el narrador es invitado por su joven compañero de viaje a pasar las fiestas navideñas en la hacienda de su padre, pues ese era su punto de destino. Es desde ese momento cuando el relato cobra mayor interés tanto para el narrador como para el lector, por la serie de episodios que presencia durante su estancia en la mansión de la familia Bracebrigde, en donde se contangia del ambiente festivo y jocoso que impera entre quienes allí celebran a la vieja usanza estas fiestas entrañables, ya que «mi padre es un rematado fanático de la vieja escuela, y se enorgullece de mantener en pie los restos de la rancia hospitalidad inglesa. Es un soportable espécimen de lo que difícilmente encontrará hoy día en estado puro»(pág. 37)
Quienes hayan leído El alquimista de Granada comprobarán cómo el estilo narrativo de Washington Irving difiere del que emplea en Vieja Navidad, pues el escritor estadounidense se sirve del humor socarrón para describir al lector las pintorescas escenas que presencia en la hacienda del padre de Frank Bracebrigde. Y es que Irving ofrece una serie de estampas pintorescas en las que son dos los personajes que sobresalen y que llamarán sobremanera la atención del lector: el padre de Frank Bracebigde, excéntrico donde los haya y quien vela por que se cumpla con la rancia tradición navideña, secundado por el no menos extravagante maese Simon, un viejo soltero que disfrutaba de una pequeña renta, que llevaba la batuta en todos los espectáculos que se organizaban durante esos días festivos, y que darán lugar a que se produzcan situaciones cómicas por la forma en la que se desarrollan. También el lector conocerá a otros singulares personajes que conformarán el elenco con los que compartirá alguna escena el narrador, caso del cochero de la diligencia, los tres colegiales que tenía por compañeros de viaje, el ambiente cargado de humor que reina en la fonda que elige para su descanso nocturno, o el párroco que celebra los oficios religiosos siguiendo las directrices del cabeza de familia de los Bracebigde.
Vieja Navidad es también una novela costumbrista en la que el lector asistirá a una serie de estampas en las que se reflejan el día a día de los ingleses en aquella época: se podrá imaginar pefectamente el bullicio que reinaba entre el variopinto grupo de pasajeros que se servían de la diligencia pública para reunirse para celebrar con sus familiares esas fechas tan señaladas. El lector presenciará con interés, y seguro que con algún gesto cómplice de sonrisa, las celebraciones lúdicas de esos días siguiendo las rancias tradiciones, al igual que los oficios religiosos a los que asistirá en compañía de tan singular familia. Todo ello provocará en el narrador la sensación de que realmente esté viviendo en una época pasada --más concretamente en la victoriana-, como así lo reflejan las ilustraciones que adornan esta novela corta, en la que los juegos, canciones, relatos, bailes y banquetes que se celebran tienen ese regusto añejo.

Biografía:

Washington Irving (1783-1859), narrador, ensayista, biógrafo, historiador y diplomático, fue uno de los primeros escritores norteamericanos  (1832)que ganó fama en Europay es hoy un clásico de las letras inglesas. Especialmente conocido por sus cuentos, incluidos en el célebre Sketch Books, dejó muchas obras de comentario social y político, sus apuntes de viaje, y fue pionero de la costumbre biográfica en la literatura anglosajona. En el ámbito hispánico es célebre por su estancia diplomática en España, por sus libros de temática histórica y de viajes, y por sus Cuentos de la Alhambra (1832). Murió el 28 de noviembre de 1859 en su casa  de campo de Nueva York, llamada Sunnyside, a la edad de 76 años.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de la editorial. Fotografía de Washington Irving, de Wikipedia.