jueves, 20 de septiembre de 2018

El jardín de las flores negras, de Ana Rosenrot






















Datos técnicos:

Título: El jardín de las flores negras
Autora: Ana Rosenrot
Editorial: CIMS
1ª edición: 9/04/2018
Encuadernación: tapa blanda con solapas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-8411-226-6
N1 pág.: 383



Sinopsis: 

Nadie sabe de lo que somos capaces, hasta que algo o alguien despierta al monstruo que llevamos dentro.

Oviedo, 1948. Durante los duros años de la posguerra, en una ciudad que como el resto del país intenta recomponerse, el padre Arteaga, un joven sacerdote con graves conflictos personales, pero con un brillante futuro por delante, intentará huir de las intrigas políticas y eclesiásticas que se ciernen sobre él, pero no podrá escapar de los enredos de la sensual señorita Peláez, ni de los misterios que le rodean, como los que oculta la discreta y reservada maestra en esa llave de la que nunca se separa. Pero sobre todo se sentirá atraído por los extraños habitantes de la casona de los Osorio: el desfigurado Bastián al que su padre, don Pelayo, mantiene encerrado como si fuera parte de su colección de mariposas, o la inquietante Llara con su belleza sobrenatural.

Decidido a descubrir la verdad sobre la familia de don Pelayo, el padre Arteaga se verá atrapado en un laberinto de mentiras, miedos y oscuros secretos que desvelarán una historia sórdida, oscura y siniestra, como una inquietante flor negra en medio de un jardín.

El jardín de las flores es un thriller ambientado en Oviedo durante los duros años de la posguerra, con las heridas aún muy recientes y los sentimientos a flor de piel mostrando lo mejor y lo peor de los personajes. 

Ana Rosenrot sorprende al lector con una novela cargada de misterio e intriga, con unos personajes marcados por su pasado y sus fantasmas personales.



Opinión Personal:



La primera novela que leí de Ana Rosenrot (Madrid, 1971) fue Secretos en Venecia (reseña), y disfruté mucho con la historia que me contaba, a caballo entre Nueva York y Venecia. Tuve muy claro que tenía que leer su nueva novela, El jardín de las flores negras. Si me gustó mucho Secretos en Venecia, disfruté todavía más con El jardín de las flores negras. Por eso hoy comparto mis impresiones sobre esta novela, que recomiendo sin dudarlo, porque el lector se encuentra con unos ingredientes muy atractivos, porque en ella se nota la gran labor que hay detrás de una trama magníficamente hilvanada, en la que cierra con criterio los diversos hilos argumentales que la conforman.
(Palacio Arzobispal de Oviedo)
En el El jardín de las flores negras el lector se encuentra con un magnífico engranaje en el que Ana Rosenrot aúna elementos propios de novela histórica, costumbrista y gótica, ensamblados de tal forma que es difícil desligar unos de otros, tal y como se suceden los episodios ante nosotros. Oviedo y los parajes que rodean a la capital asturiana son idóneos para que la autora emplee en esta novela los rasgos propios que caracterizan su narrativa, a lo que también ayuda el clima propio de estas tierras, y que se presta para lo antes expuesto. Y así es cómo tan pronto paseamos por los diversos rincones de Oviedo, como por la alejada casona, en la que tienen lugar una serie de episodios oníricos, que incitan al padre Arteaga a investigar el misterio que esconden sus paredes. Hasta esta casona se desplaza don Toribio para dar clases de latín a Bastián, apelativo con el que se conoce al hijo de don Pelayo Osorio, que no quiere que salga de la residencia familiar, al tener el rostro desfigurado, y teme que sea objeto de burla por los compañeros con los que comparta estudios. A don Toribio, sacerdote a quien ya le pesan los años, lo sustituye el padre Arteaga, que se desplazará con el anciano sacerdote para que se familiarize con su alumno. Madrid y Barcelona también están presentes en la novela, aunque no tienen en la narración el peso de la ciudad ovetense, pero sirven para conocer el pasado del padre Arteaga y los motivos que lo llevaron a ordenarse sacerdote. Ana Rosenrot ofrece al lector unas descripciones claras, concisas y muy visuales que ayudan a imaginarse cómo son los escenarios que forman parte de la trama. En este sentido, puede decirse que el lector presencia en primera fila todos los episodios que tienen lugar en la línea temporal que lo traslada al Madrid de 1936, en la que revive los meses anteriores al estallido de la guerra civil española, y las impactantes escenas que se narran cuando el conflicto fratricida es ya una triste realidad.
(Plaza Carbayón-Oviedo)
Ana Rosenrot estructura esta novela en tres líneas temporales, que se irán alternando desde las primeras páginas. Puede decirse perfectamente que el lector no se encuentra con capítulos que le van llevando de una línea temporal a otra, sino que estas se van alternando a lo largo de la novela. Esta estructura no supone obstáculo alguno para perder el hilo de la narración, ya que de una forma u otra se presiente el cambio de época y escenario. Cada una de estas tres líneas temporales encierran un misterio que atrae la atención del lector. La primera se desarrolla toda ella en el año 1948, con el joven sacerdote Pablo Arteaga y la discreta y reservada maestra, Nieves Flórez, como los personajes que más atraen la atención del lector. La segunda se desarrolla entre Madrid, y Barcelona, desde 1936 hasta 1941, en la que conocemos los motivos que llevaron al joven madrileño a ordenarse sacerdote. Ambas líneas temporales están relatadas por un narrador omnisciente. La última línea temporal está resaltada en letra cursiva y relatada en primera persona a modo de diario. Este tramo de la novela es el que más misterio acarrea al lector, porque nos presenta a una joven que viaja en tren hasta Valladolid, en donde va a ser internada en un convento en el que se recluyen a jóvenes descarriadas, tanto moral como socialmente (pág. 30); aunque en algún momento de sus reflexiones se puede deducir quién es ese personaje; sin embargo, nos preguntaremos en más de una ocasión cuál pudo haber sido la causa que obligó a la familia de esta joven a internarla en ese convento. 
 (Diputación Provincial de Oviedo)
Al igual que en Secretos en Venecia, en El jardín de las flores negras sobresale el papel que desempeñan los personajes. Si bien son el joven sacerdote Pablo Arteaga y la maestra Nieves Flórez quienes llevan el peso de la trama, puede decirse que estamos ante una novela coral, porque hay un elenco de secundarios que conforman un entramado de vidas cruzadas, en el que se produce el llamado efecto dominó. Doña Encarna, la casera de Nieves y otros inquilinos, beata y cotilla, en cuyo edificio suceden una serie de episodios propios de novela negra; Munia, la asistenta de don Toribio, el sacerdote que va a tener al padre Arteaga como ayudante; Perete y su esposa Nela; las hermanas Peláez; Buenaventura Arboleya, el contable de don Pelayo Osorio, o Elías Carballosa, novio de Covadonga Peláez. En este sentido, la escritora madrileña traza esas vidas cruzadas de tal forma que va cerrando las subtramas en las que intervienen cada uno de ellos sin olvidarse de ninguna de las piezas que forman ese engranaje, que funciona con total precisión. El lector tiene ante sí unos personajes bien construidos, trazados con mucha fuerza, muy vivos, cercanos y con un marcado perfil psicológico, cuyos rasgos son muy propios de la novela negra. Ana Rosenrot dosifica los misterios y secretos que rodean a cada uno de ellos, por lo que el lector tiene la intriga asegurada a lo largo de toda la trama, ya que es incitado a estar pendiente de lo que les sucede a unos y otros para conocer mejor qué les mueve a actuar de la forma en que lo hacen. En este sentido, vuelvo a resaltar lo que dice la autora sobre los personajes, y que ya comenté en mi reseña de Secretos en Venecia: «es todo un ritual en el que elijo los nombres, su forma de ser, lo que van a vivir...Me implico en su vida, en sus problemas, sufro y me alegro con lo que les ocurre, les hago enamorarse, correr aventuras, tener miedo...» A través de todos ellos, el lector se hace una clara idea de cómo era el día a día en aquellos difíciles años de la posguerra, y se ve reflejada  la diferencia de clases sociales que había en aquellos años, en los que estaba muy presente la afinidad o no de unos y otros al régimen. En la novela hay escenas que muestran también esa lucha que todavía existe entre miembros de uno y otro bando, y cómo algunos de ellos no dudan en recuperar las libertades perdidas. Se reúnen en la clandestinidad para adoptar las medidas necesarias con las que hacer frente a quienes se las prohíben, pese a que sabían que en cualquier momento podrían ser detenidos o recibir inesperadas y desagradables visitas que podrían acarrearles graves problemas, incluso temer por sus vidas, como lo puede comprobar en lector por el fin que les espera a alguno de los personajes de la novela.

Ana Rosenrot cuida al detalle todos los episodios que se encuentra el lector a lo largo del desarrollo de la trama. Todo ello ofrecido al lector a través de una prosa clara y cercana, en el que intercala algunos vocablos bables, sobre todo en los diálogos en los que intervienen personajes que viven en el barrio de la iglesia de San Gerónimo. Detalles que alcanzan al título, que está en consonancia con la gran mayoría de personajes que conforman el elenco de esta novela, porque todos ellos están marcados por su pasado y sus fantasmas personales. Su lectura es pausada pero diría que adictiva, porque puede decirse que todos los personajes esconden secretos que se irán desgranando poco a poco, por lo que el lector se interesa por todo lo que sucede en las diferentes subtramas que conforman la novela. Como ya comenté en esta reseña, la escritora madrileña cierra todas las subtramas a medida que nos acercamos al desenlace, en el que espera algún giro sorprendente, pero con el que habría que contar tal y como se van desarrollando los episodios que se suceden y, sobre todo, en la época en la que tienen lugar, en la que las heridas están todavía recientes y los sentimientos a flor de piel, mostrando lo mejor y lo peor del ser humano.



Biografía:




Ana Rosenrot nació en Madrid en 1971. Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid aunque desde muy joven se orientó hacia la literatura.
Su primera novela Aeternum, primera parte de Trilogía Aeternum, fue publicada en 2012, dando inicio a una prolífica producción literaria, con la publicación, hasta el momento, de A Divinis, Ab Initio, La hija del sepulturero, Secretos en Venecia, Las hadas sin corazón y El jardín de las flores negras.
Sus novelas, con una prosa clara y vibrante, se caracterizan por crear una atmósfera inquietante y misteriosa en la que se desarrollan sus historias llenas de fuerza y pasión, de intrigas y secretos, tejiendo argumentos cuyos finales son siempre sorprendentes. 


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, facilitados por la editorial a través de la nota de prensa. Fotografía del Palacio Arzobispal de Oviedo, tomada de la web Fotolia. Fotografía de la Plaza Carbayón, tomada de la web de Pinterest. Fotografía de la Diputación Provincial de Oviedo, tomada de la web de TripAdvisor. 

martes, 18 de septiembre de 2018

Todos los veranos del mundo, de Mónica Gutiérrez




















Datos técnicos:

Título: Todos los veranos del mundo
Autora: Mónica Gutiérrez Artero
Editor: Roca Editorial
1ª edición: Julio/2018
Encuadernación: Rústica con solapas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-17092-92-4
Nº pág.: 320



Sinopsis:


Helena, decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos sus veranos de infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida en el pueblo deja de ser tranquila.
Quizás sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.


Opinión Personal:

Hoy comparto mis impresiones de la última novela publicada hasta la fecha por Mónica Gutiérrez, Todos los veranos del mundo. Tuve el placer de leer y disfrutar sus cuatro novelas y el relato incluido en la antología La librería a la vuelta de la esquina (reseña). Y es que Mónica Gutiérrez, o mejor dicho, Mónica-Serendipia, como así la conocemos en nuestro mundillo blogueril, nos cautiva con sus atractivas historias bien contadas, que dejan un sabor agradable y placentero una vez terminada su lectura. 

Todos los veranos del mundo es, en mi modesta opinión, una novela más bien de corte romántico que de estilo feelgood, que no lo abandona del todo, aunque quizás en esta ocasión no los encontré tan influenciados por ese realismo mágico que nos encontramos en Cuéntame una noctalia (reseña), Un hotel en ninguna parte (reseña) o El noviembre de Kate (reseña). Me pareció que la novela que hoy reseño se encontraba más a caballo entre El noviembre de Kate y La librería del señor Livingstone. Como siempre digo en estos casos, estas comparaciones que hago son puras elucubraciones mías, aunque entendí que el componente romántico de la trama, al igual que paisaje y el ambiente veraniego que rodea a los personajes, me hacían recordar a lo que sucedía en torno a Kate, sin olvidarme de la presencia metaliteraria que tiene un gran peso en la novela, más próximo a La librería del señor Livingston, por el peso que las alusiones literarias tienen en la novela. Y es que el lector no solo se encuentra con alusiones literarias en los diálogos que tienen lugar en torno a a la biblioteca voladora, sino también a guiños literarios que hace a un escritor en particular -que en el tramo final de la novela tendrá también su parte de protagonismo-; el juego de palabras que hace con el nombre del dueño de esa librería, así como su descripción física, lo que dará lugar a un diálogo que seguro levantaría alguna sonrisa a los lectores, o las alusiones relativas a la archiconocida novela de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas, sin olvidarme de un chispeante diálogo metaliterario, con Jofre en el punto de mira y objeto de las chanzas de quienes aprovechaban esas alusiones para atacarle. 

Todos los veranos del mundo nos traslada al pequeño pueblo de Serralles, al que acude después de pasar un tiempo sin reunirse con su familia. Tenía razones de peso para no reencontrarse con un espacio vacío del cariño que tanto echaba en falta, porque estaba segura que la nostalgia y la melancolía se apoderarían de ella y le haría pasar malos ratos; el recuerdo que tenía de su fallecido padre lo llevaba muy metido en su interior. Pero su próxima boda con Jofre, uno de los jueces más jóvenes de la Audiencia Provincial de lo Civil en Barcelona, le sirve como excusa para presentarse ante los suyos, ante su madre y sus hermanos, y enfrentarse a esos miedos que tanto temía. El reencuentro fue mejor de lo que esperaba, pese a esa coraza que muestra ante los demás, porque su carrera profesional en la prestigiosa firma Mistral Abogados Consultores y la vida que le rodeaba junto a Jofre, su prometido, impedía que se presentase tal y como era ella en sus años más felices, en su infancia. El lector comprobará como algún que otro detalle que sucede en algunos episodios de la novela, daban a entender que se disputaba una batalla interior en Helena ante su próximo enlace matrimonial. Una batalla que se recrudecería al reencontrarse con Marc Saugrès, su íntimo amigo de la infancia. Pero los lazos familiares se van reforzando con el paso de los capítulos y le ayudan a que se desprenda de esa coraza que la protegía -que todos presumían ficticia-, y a reencontrarse a si misma pero, sobre todo, a reencontrar a los suyos.

Como es ya habitual en las novelas de Mónica Gutiérrez, nos ofrece un elenco de personajes entrañables, cercanos, bien construidos; en definitiva, de carne y hueso. No solo nos familiarizamos con sus rasgos físicos, sino también con los rasgos psicológicos, que nos ayudan a conocer mejor las reacciones de cada uno de ellos ante las situaciones que viven obre todo en el entorno familiar. A esos rasgos que acabo de comentar hay que añadirle los diálogos interiores de Helena, que le dan ese toque intimista a la novela, y las reflexiones que nos encontramos a lo largo del desarrollo de la trama, que ayudan a que los lazos familiares se afiancen definitivamente, y salgan a la luz los problemas que preocupan a cada uno de ellos. Y es que, al igual que ocurre en la vida real, no todos expresamos de la misma forma nuestros sentimientos y emociones, sino que los hay quienes prefieren utilizar los gestos para hacer ver a los demás el afecto que sienten hacia ellos; otros aprovechan determinadas situaciones para vaciar las preocupaciones que los atormentan. 

Todos los veranos del mundo es una novela escrita con una prosa fresca y narrada por Helena en primera persona, con unos diálogos muy vivos y dinámicos, chispeantes y ocurrentes en ocasiones. Mónica Gutiérrez utiliza un estilo directo, un lenguaje sencillo, y un ritmo de lectura fluido, a la par que absorbente. Pese a que la trama es previsible, la diversidad de situaciones que viven los personajes atraen nuestra atención, de tal forma que las páginas se suceden casi sin darnos cuenta, sobre todo en el momento en el que se reencuentra con Marc Saugrès, su amigo de la infancia. La amistad, el amor materno-filial y el fraternal, así como la solidaridad, están muy presentes en la novela. Mónica aprovecha también el dilema que se le presenta a Helena ante su ya cercano enlace matrimonial, para que reflexionemos entre lo que realmente nos conviene como personas, ante las posibilidades que se nos presentan a la hora de enfrentarnos a una vida que colme nuestras aspiraciones. El lector que guste de estas novelas tiene ante sí una lectura placentera que le hará disfrutar de una historia bien contada, y le invita a aislarse por un momento de los problemas que le rodean.


Biografía: 

 
Mónica Gutiérrez nació y vive en Barcelona. Es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y en Historia por la Universitat de Barcelona (UB).
Apasionada lectora, escribe novela, relatos y poesía. En la actualidad compagina la escritura de ficción con la docencia y suele charlar de literatura con buenos amigos en su blog Serendipia.
Debutó en el mundo de la publicación con Cuéntame una noctalia, y las buenas críticas de Un hotel en ninguna parte, su segunda novela, han mantenido a la autora durante más de un año en la lista de los más vendidos de Amazon. 

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía de la autora, tomados de la web de la editorial, así como la fotografía de Mónica Gutiérrez, aunque de la publicación de su novela El noviembre de Kate.  





lunes, 17 de septiembre de 2018

Sumergido en...38/2018













Comenzamos una nueva semana del mes de septiembre. En lo que a lecturas se refiere, me faltan cien páginas para terminar la novela de ficción histórica Leones de Aníbal, de Javier Pellicer: muy buena lectura; pausada, pero me gusta la historia que cuenta y cómo lo cuenta. 



Después le toca el turno a la novela de Víctor Fernández Correas. Veo que está gustando mucho esta novela, por lo que espero que se cumplan las expectativas que tengo puestas en esta lectura. 

Sinopsis: 

El cuerpo del joven Manuel Prieto aparece en el Cerro Garabitas de la Casa de Campo de Madrid el día de Nochebuena de 1952. Gonzalo Suárez, inspector de segunda del Cuerpo General de Policía, se hace cargo del caso. Un caso que, sin saberlo, cambiará su vida tal y como la conoce.
El teniente Arturo Saavedra negocia los términos del acuerdo que permitirá a Estados Unidos establecer bases militares en España. Y lo hace por convicción, pero también por interés personal: las negociaciones son la puerta abierta a la nueva vida que ansía por encima de todo.
Marga Uriarte vive con odio. En el pasado coqueteó con el entorno del Partido Comunista de España. Ahora, un viejo conocido le pide ayuda en nombre del partido. Lo que parecía un mero trámite para ganar algo de dinero se convierte en una oportunidad inmejorable para saldar cuentas con su pasado.
Tres historias que se desarrollan en una España en la que, se aseguraba, había empezado a amanecer. Aunque no para todos (360 pág., rústica con solapas).



viernes, 14 de septiembre de 2018

Un extraño en casa, de Shari Lapena
























Datos técnicos:


Título: Un extraño en casa
Título original: A stranger in the house
Autora: Shari Lapena
Traductora: Ana Momplet
Editorial: Suma de Letras (GPRH)
1ª edición: marzo de 2018
ISBN: 978-84-9129-229-6
Idioma: Español
Nº pág.: 376



Sinopsis:


Te encuentras en casa preparando la cena mientras esperas a que tu marido vuelva del trabajo.
Estás deseando verle.
Eso es lo último que recuerdas.
Despiertas en el hospital sin saber cómo has llegado hasta allí. Te cuentan que has sufrido un accidente. Perdiste el control de tu coche mientras conducías a toda velocidad por uno de los peores barrios de la ciudad.
La policía sospecha que ocultas algún secreto oscuro, pero tu marido se niega a creerlo. Tu mejor amiga no está tan segura. Y ni siquiera tú sabes qué creer...


Opinión Personal:


Hoy comparto mis impresiones sobre la nueva novela de la escritora estadounidense Shari Lapena, Un extraño en casa. El hecho de que tiene opiniones dispares, y de que entra dentro de mi zona de confort, me dije que tenía que comprobar si realmente cumplía los requisitos que se piden a títulos como este, y que no es otro que entretener al lector. Una vez terminada su lectura, llegué a la conclusión de que cumplía con creces esos requisitos. En lo que a recomendarla se refiere, y como digo en estos casos, es una lectura muy personal, por lo que tiene que ser el lector que frecuente este género literario el que finalmente decida si darle una oportunidad a esta novela o no.
Shari Lapena atrae al lector desde la primera página, pues se encuentra con un prólogo en el que alguien conduce su coche por encima de la velocidad límite establecida y, tras una serie de arriesgadas maniobras, se estrella contra un poste. Los agentes de la policía le piden a Tom Krupp que les acompañe al hospital para que identifique a la persona que está ingresada, porque no lleva encima identificación alguna, y quieren saber si ella es su esposa Karen Krupp, en base a la documentación del vehículo que conducía. Surgen en el marido de Karen los primeros interrogantes, sobre todo al preguntarse que hacía su mujer en una zona poco recomendable, alejada del barrio residencial de Nueva York en el que vive el feliz matrimonio, Dogwood Drive. Tom Krupp se da cuenta que su esposa no cumplió con el ritual que acostumbra a llevar a cabo cada vez que sale de casa, por lo que saltan sus alarmas y empieza a preocuparse. Pero todavía le aguarda alguna sorpresa más a Tom Krupp, desde el momento en el que entra en escena el inspector Rasbasch, de homicidios, que investiga si hay alguna relación entre un asesinato que se cometió cerca del lugar en el que Karen Krupp tuvo el accidente.
Shari Lapena dosifica todas las dudas, preguntas, investigaciones y secretos que esconden algunos personajes de la novela, a lo largo de los 49 capítulos cortos en los que se estructura, más el prólogo ya comentado anteriormente. Todos esos interrogantes señalan desde un principio a Karen Krupp como presunta culpable de los hechos en que se le implica, pese a la amnesia que dice sufrir o sufre tras el accidente de tráfico que la llevó al hospital. Pero la escritora estadounidense ofrece al lector otro personaje que da mucho juego a la novela, y que cobra mayor protagonismo con el paso de los capítulos: Brigid, amiga y vecina de Karen, que aparece en el lugar adecuado y el momento oportuno, lo que invita a pensar que tiene algo que ver con el caso que investiga el inspector Rasbasch, convirtiéndola también en sospechosa. El inspector Rasbasch es un policía que, con su presencia intimidatoria y su penetrante mirada, amedrenta a los investigados; sin embargo, me dio la impresión de que este personaje servía como mero transmisor de la investigación realizada, porque tal y como llevaba el caso parecía que éste funcionaba por sí mismo. Brigid es el personaje que más me gustó de los pocos que conforman el elenco de Un extraño en casa porque, por su forma de actuar a la hora de vigilar los movimientos de sus vecinos, me recordaba en cierto modo el papel que tan magistralmente interpreta James Stewart en la película La ventana indiscreta, dirigida por Alfred Hitchcock. 
Quien lea esta reseña, comprobará que la trama de esta novela y su desarrollo son de manual y muy predecible, pese a las dudas que ofrece la autora en algunos momentos de la narración. Shari Lapena aborda en ella un tema muy manido en literatura, porque nos invita a preguntarnos si conocemos realmente a la persona o personas que conviven con nosotros, de las que seguro que en algún momento dado nos llevaríamos alguna sorpresa ante su forma de actuar. En este sentido, quizás la autora podría aportar algo que se saliera de lo común y que le diera mayor interés a la trama. Pero está claro que le gusta trabajar con los mimbres que la conforman, por lo que deduzco de las reseñas que leí en su día cuando se publicó su novela anterior, La pareja de al lado, entre los que están los pocos personajes que nos encontramos a lo largo de los capítulos, a parte de algunos secundarios que aparecen de forma muy puntual. Aunque, pese a lo que acabo de comentar, puede decirse que estamos ante un thriller psicológico, porque Shari Lapena se adentra en el interior de cada uno de los posibles implicados en el crimen, si bien lo hace de una forma un tanto superficial, para que no rompa el ritmo narrativo y no desvíe la atención del lector. En este sentido, el lector conocerá algo más a los personajes implicados a medida que nos acercamos al desenlace de la trama, que para mí fue lo mejor de la novela. Shari Lapena lleva el componente psicológico de los personajes a los espacios cerrados por los que se mueven, con lo que invita al lector a que esté más pendiente de lo todo lo que sucede en cada una de ellos, porque el más mínimo detalle de lo que sucede ocurre puede dar alguna pista, aunque sea falsa.
Un extraño en casa es una novela escrita con un estilo directo, un lenguaje sencillo y relatada por un narrador omnisciente en tiempo presente. Tiene un ritmo frenético, porque está escrita de tal forma que las escenas se suceden dando esa impresión. Sin embargo, me faltó más tensión narrativa para darle un mayor atractivo a la novela, pese a que en algunas escenas saltan chispas entre los personajes presuntamente implicados, y que descentrarán todavía más a Tom Krupp, que desempeña el papel menos atractivo de todos, porque da la impresión de que tiene su mundo creado y no se entera de lo que pasa a su alrededor. Rasbasch le hará también las preguntas pertinentes como posible implicado en el caso que investiga, pero su simpleza en las respuestas y en sus actuaciones dan a entender que nada tiene que ver con lo sucedido. Shari Lapena escribe un thriller adictivo que sirve como lectura ligera, sin otra pretensión que entretener al lector.

Biografía:


Shari Lapena fue abogada y profesora de inglés antes de dedicarse a escribir. Ha publicado dos libros que han recibido varios premios, pero este es su debut en la novela de suspense.


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de Megustaleer. Fotografía de Shari Lapena, tomada de la web de Edición Original. 



miércoles, 12 de septiembre de 2018

Te espero en la esquina del último otoño, de Casilda Sánchez Varela

























Datos técnicos:

Título: Te espero en la última esquina del otoño
Autora: Casilda Sánchez Varela
Editorial: Espasa (Grupo Planeta)
1ª Edición: 21/3/2017
Idioma: Español
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-670-4519-2
Nº pág.: 314



Sinopsis:

Cora Moret y Chino Montenegro se conocen a mediados de los años sesenta en un solitario vagón rumbo a Cádiz. Tienen diecisiete años, son inteligentes, escépticos y no pertenecen a nada. Él, hijo de un arrumbador del puerto de Cádiz y la florista del cementerio, sueña con ser escritor; ella, nacida en el Marruecos colonial y criada en salones de mármoles y silencio, se lo cuestiona todo y lo contrario, también.

Pese a ser tan diferentes se reconocen enseguida como dos iguales.

Su historia se prolongará, intermitente y asombrosa, hasta el final de sus días. Mientras, Chino se convertirá en un reconocidísimo escritor gracias a Los muertos felices, en cuyas páginas concibe el enamoramiento como una enfermedad, un fogonazo que ciega y destruye. El libro cambiará la noción de amor en el mundo y también el curso de sus propias vidas.

Será Alicia, una joven inteligente, idealista y condenada a la soledad quien, deslumbrada por el personaje de Cora, su vecina del ático, irá recomponiendo las piezas de un romance fuera de lo establecido y del que nadie imagina su misterioso final.


Opinión Personal:


Te espero en la última esquina del otoño es la opera prima de la escritora Casilda Sánchez Varela (Madrid, 1978). Esta novela me llamó la atención por su título -me daba la impresión de que era un adelanto del estilo narrativo de su autora, como se confirmaría a medida que avanzaba en su lectura-. Por la sinopsis intuía que esta novela que hoy reseño tenía componentes metaliterarios, al comprobar cómo uno de los dos personajes principales era el reconocido escritor Chino Montenegro.  Me sorprendió que, tras buscar información sobre la autora de esta novela, Casilda Sánchez Romero es hija del que fue gran compositor y guitarrista de flamenco Paco de Lucía. Este dato no fue impedimento alguno a la hora de afrontar su lectura, dada la calidad con la que estaba escrita; aunque he de reconocer que soy un tanto reticente a la hora de leer obras de autores que tengan una cierta fama como personajes públicos. Quienes disfruten de la metaliteratura tienen en la ópera prima de Casilda Sánchez Varela una lectura atractiva, por lo que no dudo en recomendarla.

Te espero en la última esquina del otoño tiene una trama en la que el amor y el desamor son el tema central de la misma, aunque también hay otros puntos que la escritora madrileña aborda en la novela, como el paso del tiempo, la soledad, la presión de la fama, o la diferencia de clases, sin olvidarme del alto componente metaliterario que hay a lo largo de la novela.
(Barrio de Santa María-Cádiz)
Casilda Sánchez Varela ofrece al lector una novela evocadora y cautivadora. A través de la narradora, y desde la lejanía en el tiempo, conocemos la vida del personaje principal sobre el que gira la trama: Chino Montenegro, reconocidísimo escritor tras la publicación de su novela Los muertos felices, que lo encumbra a la fama.  El estilo narrativo de la escritora madrileña es cautivador: en su prosa fresca nos encontramos con atractivas metáforas, con las que la autora se refiere, sobre todo, a los sentimientos y las emociones de los dos personajes principales.

Es la joven Alicia, inteligente, idealista y condenada a la soledad quien, deslumbrada por el personaje de Cora, su vecina del ático, irá recomponiendo las piezas de un romance fuera de lo establecido. Y es que ese romance vendrá marcado, sobre todo, por la diferencia de clases que hay entre Chino Montenegro y Cora Moret, que ya se presiente desde un principio, sobre la que advierten a ambos personajes sus respectivas madres. Sin embargo, ese romance se verá superado por el éxito del escritor, lo que afectará a la relación de la pareja, por lo que Cora se ve abocada a la soledad, amparándose en quienes la rodean, o incluso en el aislamiento de la buhardilla en la que vive con el escritor. Soledad que también atrapa a Chino Montenegro, por el alto precio que tiene que pagar por el éxito y la fama, y que afecta sobre todo a su vida personal.
(Balneario de la Palma-Cádiz)
Como ya comenté al final del primer párrafo de esta reseña, quienes disfrutamos con la metaliteratura tenemos en esta novela un título muy atractivo. El lector conoce los primeros pasos de Chino Montenegro como escritor: en el tercer capítulo de esta novela nos encontramos con este personaje en Madrid, en la estación de Atocha, después de asistir a una reunión con un editor que conocía su amigo Ricardo, el único que le insistía para que publicase sus primeros escritos. El escritor habla en algún momento de la narración de sus costumbres, en las que le gusta emular la rutina de trabajo de Hemingway. La narradora relata otras facetas en las que seguro se reconocerán escritores que lean esta novela, entre las que figuran las charlas y promoción de su obra literaria están muy presentes, sobre todo tras el rotundo éxito de su última publicación, Los muertos felices. No me olvido también de estudio que se hace en alguno de los capítulos sobre la trama de la novela antes mencionada. También figuran dos capítulos en cursiva -el primero y el último de la novela, que forman parte del título que lo encumbraría a la fama-. En este sentido, el lector se encuentra con una novela distópica, que se deduce del desarrollo de ambos capítulos, y en el comentario que se hace sobre la misma en la sinopsis de la ópera prima de Casilda Sánchez Varela, que nos adelanta que en sus páginas se concibe el enamoramiento como una enfermedad, un fogonazo que ciega y destruye. El libro cambiará la noción de amor en el mundo y también el curso de sus propias vidas.

Tres son los personajes que llevan el mayor peso de la trama: Cora Moret, Chino Montenegro y Alicia, de los que ya el lector tiene unas pinceladas sobre cada uno de ellos en la sinopsis. Soy partidario de no dar más datos estos personajes, a parte de los ya mencionados en la sinopsis, para no desvelar más sobre lo que les sucede a lo largo de los capítulos. A ellos hay que añadirle un ramillete de personajes secundarios, de los que algunos de ellos aparecen en episodios puntuales, salvo los que tienen un mayor relación con los dos personajes principales.  A Chino Montenegro y Cora Moret los  conocerá el lector en profundidad, junto con Alicia, la narradora; aunque a este personaje lo conocemos de una forma más cercana y directa, por ser ella el hilo conductor de la historia. La autora muestra una galería de personajes bien construidos, y que son fiel reflejo de la sociedad de la época en la que se desarrolla la trama, principalmente en la línea temporal que tiene lugar entre la década de los años 60 y 70 del siglo XX.
(Playa de la Victoria-Cádiz)
Esa diferencia de clases de la que hablo en la reseña se observa perfectamente en las localizaciones por las que se mueven los personajes. Cádiz y Madrid son las dos ciudades que cobran mayor protagonismo. Montreux y la ciudad colonial de Tetuán son otros dos puntos que figuran en algún momento de la narración. Puede decirse que Cádiz es un personaje más de la novela, por los rincones que describe la autora de esta ciudad andaluza, de forma clara y precisa. En este sentido, se nota a través de estas descripciones que la autora conoce las localizaciones que se mencionan en la novela. Chino Montenegro será el personaje en torno al que giren las escenas que tienen lugar en Cádiz, sin olvidarnos de su estancia en Madrid, aunque también el lector se encontrará con Cora Moret, en el período estival que pasa en esta ciudad andaluza. Madrid, Montreux y Tetuán ofrecen escenas de diversas fases de la vida de Cora Moret: Madrid en edad adulta, tanto en el ático en el que vivía como vecina de Alicia, como cuando convivía en pareja con Chino Montenegro en una buhardilla. Montreux y Tetuán ofrecen escenas de una Cora Moret más joven, una en su época como estudiante, y otra en el Marruecos colonial en el que pasó su infancia junto con su familia, con el ambiente de lujo que le rodeaba sobre todo en la ciudad colonial marroquí aunque la visión que tenemos de estas dos ciudades no es presenciada de forma directa a través del relato de la narradora de la novela, sino que es Cora la que evoca su estancia en ellas

Te espero en la última esquina del otoño es una novela narrada en primera persona por Alicia, en los capítulos en los que toma parte directa, pasando a relatarlos en tercera persona en los que Chino Montenegro y Clara Moret son los que cobran mayor protagonismo. En este sentido, el lector comprueba que son dos las líneas temporales que se alternan a lo largo de la novela: una en la época actual, y otra que nos lleva a las décadas de los años 60 y 70 del siglo XXPese a la larga extensión de los capítulos, y que hay un claro predominio de las descripciones frente a los diálogos, su ritmo de lectura es fluido y absorbente, por todo lo que sucede en el desarrollo de cada uno de ellos, aunque el lector no se encontrará con giros que incrementen su atención hasta bien avanzada la novela, lo que redobla el interés por lo que se encontrará a partir de ese momento. La narradora utiliza un lenguaje adaptado a la condición social de los personajes: es más actual cuando interviene ella de forma directa, e intercala en los diálogos entre los personajes que tienen una relación muy directa con Chino Montenegro términos propios del habla gaditana. 


Biografía:


Casilda Sánchez Varela nació en Madrid en 1978. Estudió en el colegio Virgen de Mirasierra y se licenció en Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Máster de periodismo del periódico El Mundo y la Universidad San Pablo CEU, y experta en Comunicación y conflictos armados. Ha trabajado diez años como periodista en la sección de cultura de la revista Telva. En 2014 participó como guionista en La búsqueda, documental sobre la figura de su padre. Fue nominado a tres premios Goya y elegido Mejor Película Documental ese año. En la actualidad reside en Madrid con su marido y sus tres hijos.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de la editorial. Imagen del Barrio de Santa María tomada de la web de Palo en Palo. Imagen del Balneario de la Palma tomado de la web Crónicas Gaditanas. E imagen de la Playa de la Victoria, tomada de la web fr. rentalia.com. Fotografía de Casilda Sánchez Varela, tomada de ABC.es










lunes, 10 de septiembre de 2018

Sumergido en...37/2018














Comenzamos la primera semana del mes de septiembre, con la rutina a cuestas: cole, vuelta al trabajo, etc., etc. En lo que a lecturas se refiere, estoy en la recta final de Todos los veranos del mundo, de Mónica Gutiérrez Artero. Ya estoy en el último tramo de la novela y es una lectura apetecible y placentera, propia para quienes se reincorporan a las labores cotidianas, y dedican una parte de su tiempo a ese raro vicio que tenemos algunos, como es la lectura,



Después le toca el turno a la nueva novela de ficción histórica Javier Pellicer Moscardó, Leones de Anibal

Sinopsis: 

Corre el siglo III a.C. en la península Ibérica. Aníbal Barca se ha convertido, por derecho propio, pero también por carisma, fuerza e inteligencia en el líder de los ejércitos cartagineses, que aúnan no sólo a su gente, sino también a muchos pueblos íberos que, en su recorrido por la península Ibérica, se han unido a él. Roma domina el mundo. Pero Aníbal quiere conquistar Roma. Y, una vez pasados los Alpes, la mayor hazaña conseguida por el hombre hasta entonces, tendrá su primera victoria: Escipión y sus legiones caen ante él. Parece que, por fin, va a conseguirlo...
Leones de Aníbal es el relato épico de una gran aventura, pero también una novela sobre la identidad, la convivencia y la amistad. De cómo un ejército, formado por multitud de pueblos, luchó no sólo contra Roma, sino contra las fuerzas de la naturaleza. Y todo ello bajo la bandera de un hombre, y no de una patria. Tres individuos dispares -Leukón, un joven celtíbero que se une a la lucha dejando atrás a su amada; Alcón, un íbero saguntino acosado por la culpa de la traición; y Tabnit, un oficial cataginés que guarda un secreto inconfesable-, se enfrentarán juntos a la hazaña propuesta por Aníbal. Una experiencia que los cambiará para siempre. En esta novela, de una forma tan documentada como ágil, entretenida y llena de pasión, Javier Pellicer nos narra la epopeya que estuvo a punto de cambiar el curso de la Historia y la figura del mayor estratega de la historia: Aníbal (368 pág., tapa dura con solapas y lazo de punto de lectura). 

viernes, 7 de septiembre de 2018

Libros leídos y reseñados en...julio/agosto de 2018












Toca hacer balance de los libros leídos y reseñados en los dos meses veraniegos, julio y agosto. Como se baja el ritmo en esta época del año, prefiero hacer el resumen conjunto. Han sido un total de diez libros leídos y siete libros reseñados. 



Libros leídos




















Libros reseñados

  . Julio

-Manila Hotel. Una aventura de J. B., de Jordi Siracusa. 

-Laín. El bastardo, de Francisco Narla. 

-Todavía no quiero recordar, de Susana Aguilera Sánchez. 

. Agosto

- El sueño del árbol, de Sara Mañero Rodicio. 

-Cortejo en la catedral, de Kate D. Wiggins. 

-Aquello que fuimos, de Pilar Muñoz Álamo. 

-El apagón, de Esteban Navarro Soriano. 

Avance de los retos literarios

-Autores de la A a la Z (año 2018): 15/24 + 1 opcional: (63%) (+1)

- Nos gustan los clásicos (II Edición): 6/7  (86%) (+2)

-Reto lector 50 libros (V Edición): 39/50 (78%) (+7)

-Reto Serendipia recomienda (año 2018): (1/3) (sin avance)

-Reto 25 españoles (año 2018): Completado. 

-Reto Genérico (año 2018): (27/40) (68%) (8 géneros completados)