miércoles, 18 de septiembre de 2019

La senda del rey, de Rafaela Cano.





















Datos técnicos:


Título: La senda del rey.
Autora: Rafaela Cano.
Editorial: Grijalbo (Grupo Pengüin Random House).
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Idioma: Español.
ISBN: 978-84-263-5767-1.
Nº pág.: 496.



Sinopsis:


1611. Felipe III sale en procesión para festejar la expulsión de los moriscos de los reinos españoles. Mientras, en Extremadura, el joven Tristán debe dejar atrás su aldea y a la joven cristiana a quien ama.

De Rabat a Marrakech, de las bulliciosas calles de Sevilla a la biblioteca de San Lorenzo de El Escorial y al claustro de un convento de clarisas… El enfrentamiento entre iguales, el amor pasional, los celos, un pasado oscuro y la locura de un sultán se entrecruzan con maestría en este relato histórico emotivo y apasionante.




Opinión Personal:



Me llamó mucho la atención la novela sobre la que hoy comparto mis impresiones, La senda del rey, de Rafaela Cano. No es el hecho de que fuese la ganadora del II premio Caligrama en la modalidad de best seller, sino porque en ella se trate el tema de la expulsión de los moriscos, teniendo como punto de referencia la encomienda de Magacela, a la que pertenecían las tres villas que se mencionan en el tercer capítulo, entre las que figuraba Campanario, el pueblo natal de la autora. A parte de lo que acabo de comentar, y una vez leída la novela, mientras afrontaba la lectura  sentí que realizaba un viaje literario en el tiempo, porque Rafaela Cano logra que tengamos la sensación de que por un momento nos trasladamos a los primeros años del siglo XVII, a través de una ambientación exquisita, resultado de una exhaustiva labor de documentación con la que logra conseguir ese efecto.
(Fortaleza de Magacela-Badajoz)
La lectura de La senda del rey me resultó muy fluida, porque puede decirse que en todos los capítulos hay algún episodio que atrajo mi atención. Está claro que la autora trabajó a conciencia el argumento de la novela y su estructura, para que atraer la atención del lector en todo momento. Y es que Rafaela Cano construye un argumento muy atractivo y bien hilvanado, conformado por varias subtramas que lo enriquecen. A lo que acabo de comentar hay que añadir el que agrupase en cuatro partes bien diferenciadas los 89 capítulos de muy corta extensión más un epílogo en que está estructurada, porque cada una de ellas se cierra de tal forma que incita al lector a interesarse por los episodios que le esperan a medida que nos acercamos al desenlace. Sin duda alguna, esta estructura de la novela y todo lo que en ella sucede hace que no nos demos cuenta de que estamos ante un tocho de casi 500 páginas.

La expulsión de los moriscos de Magacela va ligada al romance que viven Tristán y Mencía, dos jóvenes que verán truncar su relación sentimental, porque la vida relativamente tranquila que llevaban en la villa extremeña se alterará desde el momento en el que se pone en conocimiento de los vecinos los decretos de expulsión de los moriscos dictada por el rey Felipe III, en los que se les da un plazo para que abandonen la villa. Tristán y su familia morisca se ven obligados a abandonar Magacela. Desde ese momento, el lector se preguntará qué derroteros le esperan a esa relación sentimental que mantenían los jóvenes, y si esa separación será definitiva o cabe la posibilidad de que Tristán intente retornar y hacer todo lo posible para encontrarse con Mencía, la hija de Ezequiel, morero de Magacela y cristiano viejo.
(Ilustración Sevilla s. XVII)
La senda del rey es una novela dinámica, por las diferentes localizaciones por las que se mueven los personajes y los cambios de escenarios que nos encontramos a lo largo de los capítulos, y de las que  el narrador omnisciente mantiene informado al lector en todo momento de lo que sucede en cada una de ellas. Ese dinamismo da lugar a que se van alternando hechos históricos y los cuadros costumbristas en los que se muestra el día a día de la España de principios del siglo XVII. Los hechos históricos y cuadros costumbristas están reflejados con rigor histórico, o los que son creados por la imaginación de la autora como consecuencia de las lagunas documentales que facilitan el que se describan escenas que se adaptan a la época en que se desarrolla la trama. Y así es cómo el narrador omnisciente informa de todos los episodios que tienen lugar en la fortaleza de Magacela, al igual que la nueva vida que llevan los moriscos expulsados en lo que los personajes conocen como Berbería, más concretamente en Salé, así como los episodios que tienen lugar en el hermoso palacio de Marrakech, residencia del sultán de Marruecos Muley Zaidan. La ajetreada vida de Sevilla atrae también la atención del lector, de la que puede hacerse una clara idea a través de la magnífica ilustración que figura en la guarda delantera de la novela. Son atractivos también los episodios que se desarrollan en el Monasterio de San Lorenzo el Real, más concretamente en su espléndida biblioteca, o los que tienen lugar en el convento de Santa Clara de Peñafiel, en donde el lector se encontrará con personajes que le resultarán familiares y que han decidido recluirse en él, aunque sea mejor que sea él mismo conozca los motivos que les llevaron a tomar esta decisión. En algunas fases de la novela nos encontraremos también con personajes conocidos en el convento de Nuestra Señora de la Encarnación de Campanario, sin olvidarme de las escenas que están relacionadas con la actuación del que en la época era llamada la Santa Inquisición, sobre todo en Llerena.
(Biblioteca Monasterio El Escorial)
Rafaela Cano perfila unos personajes muy vivos -de carne y hueso, como nos gusta decir en estos casos-, porque tal y como se muestran a lo largo de los capítulos el lector tendrá en todo momento la sensación de que tienen vida propia. Si bien son Tristán y Mencía quienes tienen una mayor presencia en la trama, el narrador omnisciente nos muestra un ramillete de personajes secundarios que flanquean a los protagonistas con mucha fuerza. A lo largo de los capítulos, se nos mostrará lo mejor y lo peor de ellos, porque los celos, la locura, el amor pasional y los intereses de algunos de ellos les harán tomar decisiones que pueden afectar a su integridad o a la de otros personajes. Como se aclara en la nota de la autora, son históricos los personajes de los frailes traductores de la biblioteca de San Lorenzo de El Escorial y aquellos conocidos por todos en la historia, como el mencionado sultán Muley Zaidan, el Duque de Osuna, o el almirante Luis Fajardo, y otros que se citan en la nota mencionada. A lo largo de los capítulos se dan saltos en el tiempo en los que se ofrecen retazos del pasado oscuro de algunos personajes. Entre los personajes secundarios destacaría el papel desempeñado por los moradores de la fortaleza de Magacela: el alcaide don Juan de Hinestrosa, su madre Rosalía y su hermana Elvira, que protagonizan escenas que atraen la atención del lector por la tensión que se vive entre ellos en algunos de los capítulos que tienen lugar en esa fortalezaDon Alfonso de Silva,  rico sedero de Sevilla, y valedor del morisco Bartolomé de la Peña,  desempeñará también un papel destacado en la novela, junto con el Duque de Osuna. El traductor Diego de Urrea y fray Lucas de Alaejos protagonizarán algunos episodios en los que está presente la tensión entre ambos personajes, por el celo que guardan en relación con su trabajo en la biblioteca del Monasterio de San Lorenzo el Real, a donde se desplaza Amad Qasim, secretario del sultán Mulaey Zaidan, para cumplir el encargo que este le había encomendado, que guarda relación con la magna biblioteca que tenía en su palacio.

La senda del rey es una novela en la que Rafaela Cano muestra un buen hacer literario que, por lo que deduzco de las opiniones que leí sobre su ópera prima, Los ojos de Dios, indica que estamos ante una autora a la que hay que tener muy en cuenta en el panorama literario nacional. Junto a los episodios históricos y al romance que mantienen Tristán y Mencía, que se vería truncado por la expulsión de los moriscos, a lo largo de los capítulos hay una alta dosis de intriga que mantendrá la atención del lector en todo momento, junto con el pasado oscuro de algunos personajes y varios giros que redoblan su interés en una trama ya de por si atractiva. Aunque los moriscos son expulsados de la encomienda de Magacela, el lector se encuentra también con que las segundas oportunidades están presentes en la novela, en la que la autora trata con respeto a las dos religiones que convivían en un período convulso. Sin duda alguna, quienes disfrutan con la novela histórica tienen en La senda del rey una trama muy atractiva que les mantendrá entretenidos a lo largo de los capítulos que la conforman.


Biografía:



Rafaela Cano López nació en Campanario (Badajoz). Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura, ejerce como profesora de Lengua y Literatura en el IES Zurbarán.
Autora de numerosos cuentos, su primera novela Los ojos de Dios conquistó el favor de los lectores. Su segunda novela La senda del Rey, ganadora del II Premio Caligrama en la modalidad de best seller, ha supuesto su consagración como autora de novela histórica.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía de la autora y fotografía de Rafaela Cano, tomados de la web de Megustaleer. Imagen de la forteleza de Magacela, tomada de la web de Extremadura virtual. Ilustración Sevilla siglo XVII tomada de la web Zenda libros. Imagen de la Biblioteca del Monasterio de El Escorial, tomada de la web tingpereland. 







viernes, 13 de septiembre de 2019

Comer y amar, todo es empezar, de Mayte Esteban.
























Datos técnicos:

Comer y amar, todo es empezar.
Autora: Mayte Esteban.
Editorial: Harlequín (Harper Collins) (enlace).
Idioma: Español.
ASIN: B07TPL641F.
Formato: Ebook.
Idioma: Español.
Nº pág.: 57

Precio: 0,94 (Ebook).



Sinopsis:



Opinión Personal:



De Mayte Esteban leí cuatro de las novelas que tiene publicadas hasta la fecha y el relato Oasis de arena. Hoy comparto mis impresiones sobre un nuevo relato suyo, Comer y amar todo es empezar, que forma parte de una colección que la editorial Harlequín (Grupo Harper Collins Ibérica) agrupa bajo el título Recetas para el calor de una noche. Todos ellos son relatos de corte romántico y tienen en común el que en cada uno el lector se encuentra con una receta culinaria que guarda alguna relación con los personajes que intervienen en ella.

Quienes no acostumbren a leer novela romántica les recomendaría alguno de los títulos de Mayte Esteban porque, pese a que nos encontramos con que las novelas que se encuadran en este género literario tienen un desenlace previsible, siempre logra sorprender al lector. Y esto que acabo de comentar lo digo con conocimiento de causa, porque cuando me entero de que nos vamos a encontrar en las librerías con una nueva novela suya, me pregunto con qué temática me va a sorprender.

No me canso de decir que la escritora arriancense, aunque residente en Segovia, deja huella en el lector, porque sabe cómo conquistarlo y nunca defrauda con las historias que ofrece, y consigue que se encuentre cómodo mientras afronta su lectura. Doy fe de ello, porque desde que tuve la oportunidad de leer por primera vez una de sus novelas, no dejé de acercarme a su narrativa.

Lo que acabo de comentar en el párrafo anterior puede aplicarse al relato que hoy reseño, Comer y amar todo es empezar. Otro tanto puedo decir de los ingredientes que encontrarnos en sus novelas, porque Mayte Esteban siempre elige un tema que está muy de actualidad en nuestra sociedad, con el que invita al lector a la reflexión. Al mismo tiempo se encontrará también con personajes cercanos, bien definidos, con los que no tardamos en empatizar.

Comer y amar todo es empezar es un relato en el que conocemos la historia de Paola y Carlos. Un narrador omnisciente nos relata los episodios protagonizados por estos dos personajes que viven en Grimiel (seguro que el nombre de este pueblo le resultará conocido a más de un lector). Paola y Carlos son amigos desde la infancia, pero también comparten una misma afición, la equitación, y por eso ella es clienta asidua del picadero, del que es dueño el personaje masculino de este relato. Pero las fiestas navideñas de ese año marcarán un antes y un después en su relación, ya que Paola trabaja en la farmacia del pueblo y se le acaba el contrato a final de año. A partir de ese momento el lector se encontrará con una serie de escenas en las que la protagonista se enfrenta a una serie de situaciones que provoquen que se plantee la duda de si es acertada la decisión de vender a su yegua Leyenda, porque encontró trabajo en Valladolid, y no va a poder cuidarla y disfrutar de ella como lo hacía mientras vivía en el pueblo. Carlos se apena no solo por la marcha de su amiga, sino también por la decisión que toma respecto a la yegua. El lector comprobará cómo tienen lugar entre ellos una serie de diálogos a modo de reflexión, y se implicará en esas diferencias que mantienen ambos personajes, porque no es fácil adoptar una decisión como la de Paola. Pero como ya comenté en el segundo y tercer párrafo de esta reseña, Mayte Esteban sabe cómo sorprender y conquistar al lector, no sólo por conocer si Paola cambiará la decisión tomada, sino también porque se preguntará en qué momento del relato se encontrará con la receta que forma parte del mismo. Una receta que, por cierto, me puso los dientes largos, ya que seguro que disfrutaría tomándome una buena ración, porque invita a ello por su elaborada preparación y los ingredientes que contiene, y un emplatado para enmarcarlo.

Comer y amar todo es empezar es un relato con el que el lector pasa un momento agradable y distendido. Está escrito con un lenguaje sencillo, pero muy cuidado. A lo largo de los episodios que lo conforman atraen nuestra atención las escenas en las que se ponen de manifiesto los sentimientos de los personajes. Y, como ya es habitual en las obras de Mayte Esteban, en esta ocasión invita a reflexionar sobre el mercado laboral en lo que ahora conocemos como la España Vaciada, aunque también nos invita a cuestionarnos sobre el acierto de las decisiones que tomamos, porque en ocasiones pensamos con la cabeza anteponiendo este criterio a lo que realmente siente nuestro corazón.


Biografía:




Mayte Esteban es escritora y geógrafa. Graduada por la Universidad de Alcalá de Henares en 1994 en Geografía e Historia, ya desde bien pequeña mostró un voraz apetito por la lectura y una precoz afición por la escritura.
Su primer relato, La vida en papel, se publicó en el año 2008 consiguiendo el segundo puesto en el Certamen de Cuentos y Narraciones Breves de Cantalejo. Un año después obtendría la primera posición con el relato El reflejo, lo que le abriría las puertas al mundo editorial de la autoedición. En 2010 autoeditó sus dos primeras novelas, Su chico de alquiler y La arena del Reloj (reseña), y un año después lanzaría a través de Amazon la novela juvenil El medallón de la magia, cuya segunda parte vería la luz algunos años después.
Detrás del cristal (reseña), novela publicada en 2013, supuso el salto de Esteban a las librerías físicas, obra ganadora del premio DNR de ese año a la mejor novela sentimental y nominada a los premios DAMA en 2014. Con La chica de las fotos (reseña), su sexta novela, se alzó con el premio internacional de novela HQÑ 2015. Posteriormente llegarían otras novelas reconocidas como Entre puntos suspensivos (reseña). También fue reseñado en este blog su relato Oasis de arena (reseña).
Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomada de Amazon. Fotografía de Mayte Esteban, tomada de Facebook.


miércoles, 11 de septiembre de 2019

El complot de los inocentes, de Mª Carmen Crespo Saitua.
























Datos técnicos:


Título: El complot de los inocentes.
Autora: Mª Carmen Crespo Saitua.
Editorial: Gregal.
1ª edición: marzo/2019.
ISBN: 978-84-17660-28-4.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Idioma: Español.
Nº pág.: 322.


Sinopsis:

Bresñeda, un pequeño pueblo casi deshabitado de Los Ancares de León. Allí Helena ha heredado unas propiedades. ¿Cómo es posible que sus padres jamás le hubieran hablado de ellas?

La necesidad de Helena por evadirse de sus propios problemas la llevará a relacionarse con los lugareños, que la irán introduciendo en la historia del pueblo y la enigmática historia de «Tierras de sangre».


Tras el hallazgo de unos documentos escritos por su tía, indagará sobre aquel llamado «accidente», pero todos sus intentos chocan con el silencio de los vecinos y la opinión general de que a nadie le interesa remover aquella vieja historia.

En su lucha por conocer la verdad y hacer justicia, los lazos se irán estrechando y Helena llegará a una encrucijada en la que tendrá que tomar una difícil decisión.



Opinión Personal:



Una de las gratas sorpresas lectoras del año pasado fue la ópera prima de Carmen Crespo Saitua, Estallido en el silencio (reseña), con la que presentaba sus credenciales en el panorama literario nacional, como digo en estos casos. Y es que cualquiera diría que esta era la primera novela que publicaba la escritora natural de Getxo, aunque residente en Barcelona, por su buen hacer literario. Tras finalizar su lectura, me decía que se había puesto el listón muy alto, y estoy seguro que quienes la leyeron se preguntan también si su nueva novela refrendaría la calidad mostrada en el título antes mencionado. El hecho de que se alzara con el Premio de Novela Bellvei Negre 2018 con El complot de los inocentes  responde a nuestras dudas. Y desde luego que no dudo en recomendarla, porque es una de mi mejores lecturas de este año.
(Pueblo Ancares leonés)
En mi modesta opinión, El complot de los inocentes es una novela negra rural con elementos de domestic noir, en la que hay una fuerte presencia de rasgos costumbristas. Pero destacaría, sobre todo, el peso psicológico que marca la personalidad de los personajes, lo que da lugar a que conozcamos su interior tanto o más que los rasgos externos y forma de ser que los definen. Y es que a que a algunos de ellos les cuesta mostrar ante los demás los miedos que los atormentan, por temor a sentirse señalados, y sobre todo rechazados, una vez que se conozcan los secretos que guardan tan celosamente. Pero también quienes estén interesados en su lectura se encontrarán con que la autora crea una atmósfera muy acorde con lo que acabo de comentar en este párrafo, porque en todo momento tuve la sensación de que la protagonista se enfrenta a un ambiente viciado por los episodios que había vivido el pueblo hacía ya tres generaciones, lo que  provocaba que la tensión se palpara todavía en todo momento al querer remover Helena ese tormentoso pasado. Y es que el narrador omnisciente describe escenas que reflejan esa asfixia que ahoga a los personajes, porque era mucho el peso que llevaban a sus espaldas durante toda su vida. El lector podrá comprobar a lo largo de los 44 capítulos y el epílogo en los que está estructurada la novela, cómo al ser un pueblo pequeño todos sus habitantes guardan alguna relación con lo que conocen como accidente.

La vida de Helena da un gran giro desde que, tras fallecer sus padres en un accidente de tráfico, hereda unas propiedades en Bresñeda, un pueblo casi deshabitado de Los Ancares de León. La protagonista de El complot de los inocentes trabaja en una biblioteca de Madrid, pero decide trasladarse a Bresñeda para buscar respuestas a todos los interrogantes que se le acumulan. Pero Helena no solo tendrá que resolver esos interrogantes, sino que se siente obligada a luchar por conocer la verdad y hacer justicia, desde que le cuentan la luctuosa historia que tuvo lugar en la que propiedad que heredó, y que permanece viva entre la gente mayor.
(Paisaje Ancares leonés)
En el segundo párrafo de esta reseña definía a El complot de los inocentes como novela negra rural con elementos propios de domestic noir. En mi modesta opinión, a lo largo de los capítulos el lector se encontrará con lo mejor y lo peor del ser humano, en donde el odio colectivo, la culpa, el perdón, la verdad, la justicia, la familia y la amistad,  y diría que también la venganza, están muy presentes, pero también el silencio cómplice anida en los personajes. Pero quizás por encima de todo ello está la codicia y la corrupción, dueña y señora de en un pueblo que parece anclado en el pasado, porque el cacique se aprovecha del lugar privilegiado que ocupa en el escalafón social para medrar. Sin duda alguna, hay escenas protagonizadas por este personaje que me traían a la memoria episodios en los que tomaban parte inolvidables personajes de lo que defino como novela negra genuina. Con este personaje y con ese silencio cómplice se las tendrá que ver Helena en las investigaciones que lleva a cabo para descubrir la verdad que hay tras lo sucedido en aquel fatídico día. Unas investigaciones que le conducen a descubrir episodios del pasado y documentación que la acercan a la verdad de lo sucedido, aunque también se encontrará con algún encuentro desagradable que pondrá en peligro su integridad.

Al igual que sucede en Estallido en el silencio, Mª Carmen Crespo construye un verdadero puzzle en el que a lo largo de los capítulos van encajando las piezas que lo conforman. Sin duda alguna, es un gran acierto de la autora, y un gran atractivo para el lector, dosificar a través de diferentes hilos la información que se deduce de las investigaciones que realiza Helena para demostrar la inocencia de su tío abuelo y de paso que no se mancille el apellido de su familia, porque de esta forma nos incita a seguir con interés lo que sucede a lo largo del desarrollo de la trama.

La trama de El complot de los inocentes se desarrolla en Bresñeda, un pueblo ficticio que Mª Carmen Crespo ubica en Los Ancares de León, pero que tal y como está planificado bien pudiera existir realmente. El lector puede hacerse una clara idea de cómo son cada una de las localizaciones por las que se mueven los personajes, descritas de forma clara y concisa por el narrador omnisciente. Me encantó el escenario creado por la imaginación de la autora, lo que demuestra que se documentó para adaptar la fisonomía de Bresñeda a las características que dominan en los pueblos de esta comarca leonesa. A ello hay que añadir el aliciente que supone la afición que tiene la protagonista por la pintura, lo que aprovecha para plasmar en sus óleos parajes próximos al pueblo, y mostrarnos a través de ellos escenas costumbristas, como la forma en la que aprovechan sus ratos de ocio quienes se acercan a pasar el verano con sus familiares, o pinta al grupo de amigas que se reúnen para merendar. El lector también se podrá hacer una idea de cómo es la casa grande -como así se menciona en la novela- en la que vive el cacique del pueblo.
(Palloza Ancares leonés)
Mª Carmen Crespo construye una galería de personajes que está muy en consonancia con los rasgos que definen a esta comarca próxima a los Montes de León. El lector se encuentra con unos personajes bien perfilados y que parecen cobrar vida propia. Si Helena es la protagonista indiscutible de la novela, el lector se encuentra con un ramillete de secundarios que atraen su interés. Helena es un personaje que demuestra una gran fortaleza a lo largo de los capítulos, sobre todo desde la soledad en la que se encuentra tras el fallecimiento de sus padres, y las trabas a las que se enfrenta porque tiene el firme propósito de conocer la verdad sobre lo sucedido en ese accidente. Junto a Helena tienen un papel destacado el ya mencionado cacique, don Lorenzo, a quien también conoceremos en pequeñas dosis, lo que provoca un mayor interés por el secretismo que muestra este personaje. Desempeñan un papel destacado también como personajes secundarios las cuatro mujeres que conforman el grupo de amigas con el que se reúne la protagonista para merendar, y con quienes tendrá episodios en los que la tensión narrativa estará muy presente. Otros personajes que también tienen un papel destacado en la novela, aunque diría que en menor medida, son Santiago y Beatriz, los dos sobrinos de don Lorenzo, o Rosa, la nieta de Leandro, quien mantenía continuas disputas sobre lindes con el tío abuelo de Helena.

El complot de los inocentes es una novela que, como ya dije al comienzo de esta reseña, refrenda el buen hacer literario de Mari Carmen Crespo Saitua. Para mi su lectura tuvo un ritmo pausado, quizás influenciado por el hecho de que domina la narración frente al diálogo, pero quizás también porque en ocasiones me recreaba en escenas que atraían mucho mi atención. Quienes estén interesados en su lectura, se encontrarán con que siempre pasa algo de interés en cada capítulo, en los que se hablará del presente, del pasado y del futuro del pueblo. El interés del lector por lo que sucede a lo largo del desarrollo de la trama se acrecienta en el último tercio de la novela, por los giros que en él se producen, en el que salen a relucir los secretos guardados con tanto celo por algunos personajes. A lo que acabo de comentar hay que añadir que me encontré con un final bien cerrado, que mantendrá en vilo al lector hasta la última página . La autora vuelve a mostrar un estilo narrativo impecable, en el que cuida con detalle todo lo que se desarrolla en cada uno de los capítulos por lo que, al igual que en Estallido en el silencio, nos encontramos con una novela de marcado realismo. El lector tiene el aliciente de que la información que se le ofrece para esclarecer lo ocurrido en el accidente se ofrece de forma dosificada, al igual que los rasgos que definen a los personajes que tienen un mayor peso en la trama y una gran carga psicológica. A lo que acabo de comentar añadiría que me encontré con escenas que recuerdan a las novelas clásicas del género. Sin duda alguna, es una novela que no dudo en recomendar, porque para mi es una de mis mejores lecturas de este año.



Biografía:

M.ª Carmen Crespo Saitua nació en Getxo, en 1945. Educada en el Colegio de la Sagrada Familia de Burdeos en Deusto, estudió Bachiller Superior y Auxiliar de Empresa en la Escuela Superior de Comercio, además de Lengua y Civilización Francesa en La Sorbona. Los libros, la música y la pintura han sido siempre sus aficiones.

A partir de 2011 comienza a publicar relatos en diversas antologías, como Lucía y las espadas de fuego y El apagón. Publica también en los libros electrónicos de Playa de Ákaba, en 2014, con Avatar y El monstruo. Fue finalista del XVII Premi de Relats Breus per a dones de Sant Joan Despí con Añoranza, en 2017. Otras publicaciones suyas son: «Jugando con los tiempos», en la antología Un trayecto, una historia, y «Preludio», que forma parte de Avui prenem la paraula/Hoy tomamos la palabra.

Después de publicar La Caja y Estallido en el silencio, El complot de los inocentes (Premio Bellvei Negre 2018) irrumpe en el ámbito de la novela negra.


Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora, tomados de la web de la editorial. Imagen de pueblo de los Ancares leonés, tomada de la web Mi viaje. Imagen paisaje Ancares leonés tomada dela web Sound and life. Imagen de palloza Ancares leonés tomada de Pinterest.




martes, 10 de septiembre de 2019

Libros leídos y reseñados en...Agosto/2019.











En el pasado mes de agosto han sido un total de 6 libros leídos y 3 reseñados. 

-Los leídos:








-Los reseñados: 

-Clara, de Virginia Gil Rodríguez. 

-Cementerio de Babel, de Fernando de Cea. 

-El signo de los cuatro, de Arthur Conan Doyle.


-Avance de los retos literarios: 

-Reto 25 españoles (2019): Completado. 

-Reto Genérico (2019): (28/40): 70% (+1).

-Reto Autores de la A a la Z (2019): Sin avance (18/24, 1 optativa).

-III Edición Nos gustan los clásicos: (5/8): 63% (+1).






miércoles, 4 de septiembre de 2019

Los infinitos nombres del diablo, de Jordi Siracusa.
























Datos técnicos:


Título: Los infinitos nombres del diablo.
(Una aventura diabólica de JB)..
Autor: Jordi Siracusa.
Editorial: Comuniter Editorial.
1ª edición: Abril/2019.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Idioma: Español.
ISBN: 978-84-16565-57-3.
Nº pág.: 188.



Sinopsis:


De nuevo la singular pareja formada por el comisario Ripoll y el joven Jordi Brotons, director del hotel Manila, enfrentados esta vez a una oscura trama de asesinatos, ambiciones políticas y pactos diabólicos.
De nuevo Barcelona, escenario fantástico y también protagonista, personaje estelar de aquella Cataluña tardofranquista de 1971.
En esta segunda entrega de la saga que comenzó con Manila Hotel, a la ingeniosa intriga propia de la novela negra más auténtica, el talento de su autor, Jordi Siracusa, añade en sabias proporciones pinceladas de novela gótica y cómplices referencias a nuestra Historia reciente. Un cóctel literario que, degustado el primer sorbo, atrapará al lector en una sutil tela de araña en la que permanecerá gozosamente enredado hasta la última página.
Los infinitos nombres del diablo, a pesar de su infinitud o acaso precisamente por ella, se contienen en la mezquina y despreciable pequeñez de la maldad humana. El maligno está mucho más cerca de lo que suponemos. Nos acecha (te acecha, lector) a la vuelta de la siguiente esquina o al paso de la siguiente página.




Opinión Personal:




En abril del año pasado reseñé en este blog Manila Hotel. Una aventura de JB (reseña), la primera novela de una saga que el escritor barcelonés afincado en Zaragoza, Jordí Siracusa, publica en la Editorial Comuniter con el título genérico de Los misterios de JB. Hoy comparto mis impresiones sobre la segunda entrega de la saga, Los infinitos nombres del diablo, en la que el lector tiene el entretenimiento asegurado, porque la trama tiene todos los ingredientes necesarios para que el lector no pierda detalle de todo lo sucede a lo largo de los capítulos que la conforman. Jordi Siracusa crea la figura del peculiar detective Jordi Brotons, o JB, como le llaman quienes forman parte de su círculo más cercano. Y es que JB, a parte de resolver los casos que se le presentan como tal -aunque realmente no lo sea-,es el joven director del Manila Hotel.
(Códex Gigas)
Esta serie de aventuras que protagoniza el joven director del Manila Hotel lleva al lector, a través de un viaje literario en el tiempo, a la Barcelona del período que se conoce como tardofranquismo, más concretamente a 1971, una época en la que el narrador y protagonista ofrece una serie de pinceladas en las que se plasma el cambio que se percibía en la ciudad condal, como la apertura a la algarada turística en un país que iba transformándose lentamente, a pesar del gran obstáculo que suponía el dictador y todo su entorno (pág. 13). A lo largo del desarrollo de la trama se refleja el poder que el clero tenía en aquella época,y más concretamente el Opus Dei, porque algunos de sus miembros aprovecharán su situación privilegiada en esta prelatura de la Iglesia Católica, porque están dispuestos a tomar el timón de los destinos de España, pero también los de Cataluña. Intentamos, para bien del país, estar en todas las instituciones y en las entidades culturales y financieras (pág. 62).


En Los infinitos nombres del diablo el detective JB tiene que lidiar con un caso que se irá haciendo más complejo con el paso de los capítulos. Tras el fallecimiento de uno de los comensales que asistían a un ágape que tenía lugar en el salón principal del hotel, el detective JB tiene la intuición de que esa muerte no fue consecuencia de una simple parada cardíaca. Desde ese momento comenzará sus indagaciones y sus contactos con el comisario Enrique Ripoll, quien es el encargado de llevar a cabo la investigación oficial, y a quien el detective mantendrá informado de sus pesquisas. Ambos personajes forman un equipo compacto, y no dudarán en llegar hasta donde sea necesario con tal de conocer todo lo que se oculta tras la muerte del numerario del Opus Dei Josep Camperol, que estaba muy entusiasmado con sus objetivos dentro de los planes que había establecido la Obra en Cataluña.
(Catedral Santa Cruz y Santa Eulalia-Barcelona)
Al igual que en Hotel Manila Hotel. Una aventura de JB, la trama de la novela que hoy reseño parte de episodios que tuvieron lugar en el pasado. El lector comprobará a lo largo de los capítulos cortos que conforman esta novela cómo los episodios que se desarrollan en 1971 guardan relación con hechos que sucedieron en la Guerra Civil Española y con la llamada Biblia del Diablo o Códex Gigas, un manuscrito creado a principios del siglo XIII en el monasterio benedictino de Podlažice. A través de saltos temporales, un narrador omnisciente relata el proceso de elaboración de ese códice, y el lector conocerá todo lo sucedido durante la contienda civil española en Flix. Será mejor que el lector que sienta interés por esta novela averigüe qué relación hay entre esos episodios, y si puede haber alguna conexión entre el fallecimiento del mencionado Josep Camperol y otros episodios luctuosos que tienen lugar en algunas fases de la trama y que traen de cabeza al detective JB y al comisario Ripoll. 

En mi modesta opinión, el gran atractivo de Los infinitos nombres del diablo es la ambientación. Y es que Barcelona es un personaje más de la novela, porque el autor ofrece unas descripciones claras y precisas de las localizaciones en las que tienen lugar los hechos más destacados de la trama. Las Ramblas, El Eixample, el Barrio Gótico, la biblioteca de las Egipcíacas o el conjunto arquitectónico que conforman la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, son algunos de los rincones emblemáticos de la ciudad condal, y que Jordi Siracusa aprovecha para situar algunos de los episodios más trascendentales de la trama. El autor también muestra en algunas fases del desarrollo de la trama los lugares de ocio de la época más conocidos de la noche barcelonesa, en los que se reunían personajes que seguro resultarán conocidos al lector, o al menos algunos de ellos, y en los que el detective realizaba algunas de sus investigaciones. Otro tanto puede decirse de las descripciones que hace de las calles que frecuenta el protagonista, algunas de las cuales resultan muy apropiadas para situar las escenas góticas que forman parte de la trama. En este sentido, se presiente que algo va a suceder en esos episodios, por lo que el detective redobla la vigilancia y atención d ante la posibilidad de que pueda tener algún encuentro que le ocasione una situación comprometida.

Por esas localizaciones que menciono en el párrafo anterior el lector se encuentra con la singular pareja formada por el comisario Ripoll y el joven Jordi Brotons. Recalco que no es necesario leer la primera novela de esta saga para conocerlos mejor, porque el autor recuerda a través de algunas pinceladas los rasgos que los definen, sobre todo al detective. En esta nueva entrega llama la atención un nuevo personaje que se les une Félix Nogal, quien poseía cualidades precognitivas como consecuencia de la pérdida de la visión. A estos personajes hay que añadir miembros del Opus Dei que guardan alguna relación con los episodios luctuosos que tienen lugar esas fechas, así como personajes femeninos como la bibliotecaria de las Egipcíacas o la hija mayor de Josep Camperol, sin olvidarme de la joven y cautivadora Ruth, quien ya tuvo algunos escarceos con el detective en la primera entrega de la saga.

Los infinitos nombres del diablo es una es una novela negra con ingredientes góticos y una trama con dosis de intriga, acción, asesinatos, ambiciones políticas y pactos diabólicos, que se entrelazan con hechos de la historia reciente de España. A lo largo de los capítulos de corta extensión que la conforman, el lector tiene el entretenimiento asegurado, un ritmo de lectura ágil y diálogos atractivos en los que no falta la ironía ni la tensión narrativa entre los personajes. Se puede leer perfectamente de forma independiente a la anterior al ser es autoconclusiva, porque el autor ofrece pinceladas sobre cómo el protagonista se hizo cargo de la dirección el Manila Hotel, así como su faceta como detective.


Biografía:


Jordi Siracusa nació en Barcelona, residen en Zaragoza y se define como ciudadano universal. Publicó en 2005 el poemario Ola en tierra adentro, al que siguió su primera novela Adiós, Habana, adiós. En 2009, junto a otras dos escritoras, publica el libro de relatos Veintidós Grullas Doradas. A su segunda novela Al hilo de la vida. Eulalia de Borbón, la indómita, de 2011, le sigue otro libro de relatos La peregrina y otras perlas, publicado en 2013 y una nueva novela, Paoleta, la pasión de Haití, en 2015.
En su novela de 2017 Pingüinos en París. Bajo dos tricolores, de Editorial Comuniter, retrató, y a través de unos personajes inolvidables, la liberación de París por la famosa compañía de republicanos: La Nueve. Con Manila Hotel, la primera aventura de JB, también de Editorial Comuniter, nos condujo por la Barcelona de 1970 para desentrañar un misterio que ha permanecido oculto durante cincuenta años. Ahora, con esta nueva entrega de Los infinitos nombres del diablo continua la saga y los misterios. Esta vez el enemigo es terrenal y también diabólico.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor, tomados de la web de la editorial. Imagen del Códex Gigas, tomada de la web Documentalium. Imagen de la catedral Santa Cruz y Santa Eulalia, tomada de Twitter. Fotografía del autor, tomada de la web de la Asociación Aragonesa de Escritores.