viernes, 16 de noviembre de 2018

Tras la máscara, de Louisa May Alcott





















Datos técnicos:


Título: Tras la máscara
Título original: Behind a mask
Autora: Louisa May Alcott
Editorial: dÉpoca
1ª edición: mayo/2018
Traducción: Rosa Sahuquillo Moreno
y Susannah González.
Introducción: Blanca Briones González
Postfacio: Juan Martín Barasoda.
Encuadernación: de lujo en tapa dura con guardas ilustradas
                                 y lazo de punto de lectura.
Idioma: Español.
ISBN: 978-84-946875-5-6
Nº pág.: 184



Sinopsis



Inglaterra, 1866. La joven y recatada Jean Muir llega a la aristocrática mansión de los Coventry para trabajar como institutriz. Gracias a su astucia y sus múltiples habilidades, tras solo una jornada de trabajo consigue ganarse el afecto de la señora Coventry, su hija Bella, el hijo menor, Edward, y sir John, el anciano y acaudalado tío. No ocurre lo mismo con Gerald, el hermano mayor, y Lucia, su prima, quienes desconfían de la institutriz y comienzan a espiar sus pasos. Pero Jean es una superviviente; su objetivo es asegurarse un esposo con riqueza y posición, y no dudará en utilizar todas las armas femeninas a su alcance como máscaras tras las que ocultarse para alcanzar sus objetivos.


Opinión Personal:


El nombre de Louisa May Alcott va ligado irremediablemente a su archiconocida novela juvenil Mujercitas, de tal éxito arrollador en su tiempo, y que todavía sigue captando la atención de lectores que quieren conocer a su heroina, Jo March. Pero hoy día estamos descubriendo una faceta literaria distinta de la escritora estadounidense, porque nos sorprende con obras en las que ofrece historias con predominio o presencia de escenas de ambiente gótico, o que se encuadran en lo que ella denomina novelas de «sangre y fuego», que hoy día se catalogan como thrillers. Si en 2017 me llevé una grata sorpresa con un título de su autoría desconocido por los lectores hasta la fecha, Un susurro en la oscuridad (reseña), otro tanto puedo decir del que hoy comparto mis impresiones: Tras la máscara. La editorial dÉpoca ofrece al lector una edición ilustrada de esta novela, y con una exquisita traducción, como ya es habitual en esta editorial asturiana. Sin embargo, he de reconocer que me costó un poco adaptarme a la trama, pero a medida que se sucedían las escenas y las situaciones que vivían los personajes se volvía más atractiva, mis sensaciones sobre esta obra de la autora de Mujercitas dieron un vuelco radical, disfrutando mucho con los episodios que giraban en torno al personaje principal. A lo que acabo de comentar sobre ese cambio de sensaciones respecto a esta novela hay que añadir el interés por la lectura de la magnífica introducción de Blanca Briones González, en la que realiza un interesante análisis sobre esta obra de Louise May Alcott.

Louisa May Alcott ya atrae la atención del lector desde la primera página de la novela, en la que se refleja la incertidumbre que muestran los miembros de la familia Coventry ante la llegada de una institutriz para ayudar en sus estudios a Bella, la menor de los tres hijos de Lady Coventry. Las primeras opiniones que se vierten sobre la figura de este personaje en el seno de la familia Coventry indican que el lector va a comprobar cómo en algunos episodios surge, entre los personajes que intervienen en la trama, un debate reincidente sobre la diferencia de clases. El lector también observará a lo largo de los capítulos cómo la autora está influenciada por los valores que su madre, Abigail Alcott, había inculcado a sus hijos, como la independencia de la mujer con respecto al hombre a la hora de no tener que depender siempre de él en todas las facetas de la vida, y la lucha por los derechos de la mujer. Tras la máscara refleja también la pasión que Louisa May Alcott sentía por el teatro: en todo momento me dio la sensación de que el narrador omnisciente me relataba todo lo que sucedía a lo largo de los capítulos como si de una obra de teatro se tratara, tal y como se desarrollaban las escenas. El lector comprobará también cómo las acotaciones propias de este género literario están muy presentes, pues me parecía que estaba calculado el momento en el que los personajes hacían sus reflexiones en torno a situaciones que les afectaban. El lector también se encontrará con representaciones teatrales de determinadas escenas que organizan en un capítulo de la novela para distraer a uno de los personajes.

Si en Un susurro en la oscuridad Louisa May Alcott sorprende al lector con una exquisita combinación entre la novela gótica y romántica, otro tanto puede decirse de la novela que hoy reseño. En Tras la máscara el narrador omnisciente relata escenas costumbristas, en las que se plasma el ambiente victoriano, y se muestra el papel que desempeña cada uno de los miembros de esta aristocrática familia, teniendo siempre en cuenta el lugar que ocupa cada uno de ellos en el seno familiar. Entre ellas  se intercalan escenas propias del domestic noir

El personaje sobre el que gira todo lo que sucede a lo largo de los nueve capítulos titulados en los que está estructurada la novela es la institutriz Jean Muir. En la introducción se define perfectamente a este personaje, pues es una mujer que rompe el orden establecido en la sociedad victoriana, decidida e inteligente y que no quiere depender de nadie para su subsistencia: por eso busca un empleo como institutriz para cumplir con esa independencia que la permita mantenerse por si misma. Pero el lector comprobará a lo largo de los capítulos cómo también tiene otras pretensiones, lo que podrá deducir de las reflexiones que hace en las primeras páginas de la novela. En este sentido, las reflexiones que realizan algunos personajes que conforman el elenco de Tras la máscara, hacen que el lector tenga más información de todo lo que ocurre a lo largo de los capítulos que el resto de los personajes, ya que estos desconocen en qué sentido les pueden afectar esas cavilaciones.

Son muy pocos los personajes que desfilan por las páginas de Tras la máscara. El lector se familiarizará con todos ellos y conocerá su evolución, sobre todo desde que la institutriz altera el orden establecido que había en esta familia aristocrática. La sinopsis muestra al lector los rasgos que definen al personaje principal, por lo que creo que sea el lector que quien esté interesado en la lectura de esta novela quien descubra las armas femeninas que emplea este personaje para que sus planes alcancen el objetivo deseado. Aunque, como también adelanta la sinopsis, el lector comprobará que no todos los miembros de la familia Coventry aceptan la presencia de la Jean Muir entre ellos, porque serán sobre todo Gerald, el hermano mayor, y Lucia, su prima, quienes desconfían de la actitud mostrada por la institutriz y comiencen a espiar sus pasos. El lector estará atento, sobre todo, a la relación que mantienen con Jean Muir los personajes masculinos de los Coventry, y a los roces que esa relación provocará entre ellos: el ya mencionado Gerald -el primogénito de la familia-, Edward y sir John, el anciano y acaudalado tío.

Pese a lo que comenté al principio de mi reseña sobre mis sensaciones iniciales sobre esta novela, Tras la máscara es una lectura amena, fluida y escrita con un lenguaje que se adapta a la condición social de los personajes, y a las fórmulas de tratamiento que tenían entre ellos en esa época. Merece la pena afrontar su lectura, sobre todo por la forma en cómo se desarrolla la trama en los últimos capítulos, que mantendrán en vilo al lector hasta se produce el desenlace, que absorberá su atención todavía más ante el cúmulo de situaciones que viven, en las que la tensión narrativa está muy presente. Sin duda alguna, es una joya literaria más que ofrece la editorial dÉpoca para quienes gustan afrontar lecturas de autores clásicos. Si alguno de los interesados en leer esta novela ha leído el otro título de Louisa May Alcott publicado recientemente en España, Un susurro en la oscuridad, tienen en Tras la máscara una nueva oportunidad de acercarse a su narrativa, y podrán comprobar que es una autora que no solo sobresale por las novelas juveniles que le dieron renombre mundial. Incluso no me sorprendería que alguna editorial rescatase del olvido los títulos que tienen la misma catalogación que este.


Biografía:


Louisa May Alcott (1832-1888).                                                                                                             
Reconocida escritora norteamericana mundialmente célebre por su novela «Mujercitas» (1868).
Comprometida con el movimiento abolicionista y los derechos de la mujer, escribió bajo el seudónimo de A.M. Barnard una colección de novelas en las que se trataban temas tabúes para la época como la sexualidad, el incesto o el adulterio.




Nota: datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de la autora, así como las dos ilustraciones que acompañan al cuerpo de la reseña, tomados de la web de la editorial dÉpoca. 





viernes, 9 de noviembre de 2018

La sinfonía del tiempo, de Álvaro Arbina




















Datos técnicos:

Título: La sinfonía del tiempo
Autor: Álvaro Arbina
Editorial: Ediciones B (Penguin Random House)
1ª edición: 1/3/2018
Encuadernación: Tapa blanda (EDICIÓN ANTICIPADA)
Idioma: Español
ISBN: 9788466662765
Nº Pág.: 553


Sinopsis:


Una joven escritora que trata de desentrañar la misteriosa desaparición de su marido. Una poderosa familia de la industria vasca que vive entre fantasmas y leyendas. Un científico dispuesto a descifrar la sinfonía oculta tras el curso de la Historia.
Este es el relato de todas las vidas que se cruzan con ellos, en un entramado de secretos que se extiende por Europa y cuyas raíces se hunden en las costas del Cantábrico, en sus ensenadas y caseríos ancestrales, en las minas y fundiciones que arden junto a las rías.
La sinfonía del tiempo es una emocionante historia de amor, una gran saga familiar y una poderosa intriga histórica. Un fascinante viaje a los tiempos del acero y el carbón, de los edificios de hierro y cristal, de los avances industriales y científicos, de la desigualdad social y el refinamiento burgués.





Opinión Personal:



Mi primera lectura y reseña de 2016 fue La mujer del reloj (reseña), ópera prima de Álvaro Arbina, a la que califiqué como un novelón, no por su extensión, sino por la calidad literaria que destilan las páginas que la conforman. La calidad literaria y el éxito cosechado por su primera novela provocó que estuviéramos expectantes ante su nueva publicación, para comprobar si con ella refrendaba lo mostrado en La mujer del reloj. Tras leer La sinfonía del tiempo, me atrevo a decir que lo demostró con creces, y en mi modesta opinión la catalogaría también como novelónno solo ya por la calidad literaria que vuelve a mostrar en ella, sino también por la solvencia de una trama atractiva, absorbente y bien construida, en la que de nuevo nos volvemos a encontrar con unos magníficos personajes y una ambientación exquisita, con la que el lector realiza un viaje literario al período conocido como la Belle Époque. Como suelo comentar en algunas de mis reseñas, creo que la sinopsis da una idea clara de lo que nos vamos a encontrar a lo largo de los capítulos que conforman La sinfonía del tiempo, de la que hoy comparto mis impresiones. Y es que creo que merece la pena que sea el lector quien descubra todos los movimientos que dan los personajes que desfilan por sus páginas.
(Iffley Road-Oxford-Inglaterra)

En La sinfonía del tiempo Álvaro Arbina se decanta de nuevo por un thriller históricocon un marcado trasfondo costumbrista. El lector se encontrará con unos ingredientes muy atractivos: conocerá la historia de una poderosa saga familiar, en la que los secretos mejor guardados saldrán a la luz sobre todo en el último tramo de la novela. El lector se encontrará con algunas escenas propias de una novela de espionaje, en las que verá cómo hay agentes que siguen los pasos del profesor Samuel L. Higgins y su colaborador, ante el temor de que las predicciones que se mencionan en el manuscrito que se conoce como Las notas del tiempo sean conocidas por la opinión pública, pero sobre todo que puedan caer en manos de los servicios de inteligencia de las potencias interesadas en esas predicciones. Esas escenas que menciono, y lo que se comenta en algunas fases de la narración, hacen que el lector sea partícipe de que se están gestando los cimientos de lo que sería la Primera Guerra MundialEl romance está también muy presente en la novela, pese a que se verá truncado por la desaparición del personaje masculino al que se refiere la protagonista de La sinfonía del tiempo, Elsa Craig. Aunque el lector comprobará cómo se mantendrá viva la llama del amor, porque este personaje tratará de descubrir qué pasó realmente desde el momento en el que su marido, el pintor impresionista Benjamin Craig subió en la Waterloo Station a un tren con destino a París. Pero también los viajes son trascendentales en esta novela: el tren, las goletas y los barcos de vapor serán quienes lleven a algunos de los personajes de la novela a los destinos en los que creen pueden encontrar la verdad sobre esos secretos que se ocultan.


Al igual que en La mujer del reloj, Álvaro Arbina cuida mucho la ambientación y los personajes. El lector se encontrará con una exquisita recreación de la época, con la que el escritor vitoriano nos transporta a la época en la que se desarrolla cada una de las dos líneas argumentales. Son unas descripciones muy visuales, diría que cinematográficas, por lo que nos podemos hacer una idea clara de cómo son los espacios por los que se mueven los personajes. Sin duda alguna, La sinfonía del tiempo es de esas novelas que invitan al lector a visitar los lugares que se mencionan a lo largo de la novelaDestacaría las exquisitas y cuidadas descripciones que se hacen de París, en ambas líneas temporales, o de la ciudad universitaria de Oxford. Mención aparte merecen las magníficas e impactantes escenas que se describen de la guerra de los bóeres, en África del Surel estuario del río Congo y todo lo que sucede en su entorno, o los episodios que tienen lugar en las cálidas aguas del Caribe, sin olvidarme de las que se ofrecen del suburbio inglés de Whitechapel o de la barriada de Errekamendi,  a los que hago mención en el último párrafo de esta reseña. Como adelanta la sinopsis, La sinfonía del tiempo es un fascinante viaje a los tiempos del acero y el carbón, de los edificios de hierro y cristal, de los avances industriales y científicos, de la desigualdad social y el refinamiento burgués, todo ello magníficamente reflejado a lo largo de la novela. Aunque también el lector se encontrará con algunas localizaciones ficticias, pero que reflejan perfectamente la vida de las zonas industriales vascas de la época.
(Rue de Saint Dominique-Paris)
En La sinfonía del tiempo el lector se encontrará también con alusiones literarias implícitas y explícitas a lo largo de los capítulos, al igual que algunas relacionadas con la música clásica, como las sinfonías de Beethoven, y el personaje que menciono al final de este párrafo.  El profesor Higgins  y Arnaud Mendíbil se inspiran en sus secuencias para llevar a cabo los planes que tienen trazados con el fin de dar a conocer al mundo lo que algunos consideran predicciones alocadasDickens, de quien en 1862 se representaba en Londres su obra The Haunted Man and the Ghost’s BargainShakespeare y las alusiones a las Hermanas Fatídicas, de MacbethJulio Verne, a quien se mencionará en varias ocasiones, sobre todo por su novela Veinte mil leguas de viaje submarino; o Ulises (Itaca, las sierenas). Ya en la ficción tenía éxito la novela por entregas La vida del profesor Livingston, firmada bajo el pseudónimo de Arthur des Cars, de quien el lector comprobará cómo se cita en varias ocasiones a este autor, y de quien nadie tiene referencias. Hay dos personajes que también me llamaron la atención por sus nombres: el cochero de don Félix MendíbilTasio, que me traía a la memoria al personaje de la película homónima; o al que Gabriel de Zulueta y Elsa preguntan en el lago Hallstatter (Austria), llamado Wolfgang Zweig.(Rue Saint Dominique-Paris)Dos de las líneas temporales que conforman la novela: la primera de ellas nos sitúa en los primeros días de febrero de 1914 y nos lleva hasta principios de abril de ese mismo añoLa segunda nos traslada del verano de 1862 hasta 1913. En los nueve primeros capítulos de la novela conoceremos a los personajes que más afectados se verán por todo lo que el lector conocerá a lo largo de la segunda línea temporal. Ambas líneas temporales se irán alternando según sea necesario trasladarse de una a otra, para que los episodios que tienen lugar en ambas se complementen, y de esa forma el lector tenga conocimiento de cómo sucedieron los hechos que se relatan en la primera de ellas. En mi modesta opinión, Álvaro Arbina construye una trama muy trabajada en la que no queda ningún cabo suelto, y en la que el lector podrá comprobar cómo las dudas que se plantea al principio tendrán su respuesta a medida que se suceden los capítulos, y puede comprobar cómo todo se resuelve en un final magníficamente cerrado. Las dos líneas temporales confluyen de tal forma que el lector a penas se da cuenta de esa convergenciay provocará que esté muy pendiente de los atractivos y emocionantes episodios que le esperan hasta que alcance las últimas líneas. A lo que acabo de comentar, hay que añadir el interés provocado por una serie de giros que tienen lugar en ambas líneas temporales, que incrementan todavía más el interés del lector por lo que sucederá en los siguientes episodios.


En lo que a personajes se refiere, Álvaro Arbina ofrece al lector un elenco muy atractivo, en el que se refleja claramente perfilada la sociedad de la época que se conocía como la Belle Époque, y relata los episodios más relevantes de los reinados de Isabel II hasta Alfonso XIII, con la Primera República como intervalo entre ellos. El escritor vitoriano los construye de tal forma que parecen cobrar vida propia; como se dice en estos casos: son personajes de carne y hueso, con sus vicios y virtudes; sus luces y sus sombras, y los negocios turbios que algunos de ellos esconden y aparenten llevar una vida carente de problemas y preocupaciones. La familia Zulueta son quienes más atraerán la atención del lector: desde la primera generación de esta poderosa saga familiar, hasta Elsa Craig, una joven escritora que trata de desentrañar la misteriosa desaparición de su marido, Benjamin Craig, como adelanta la sinopsis. A través de ambas líneas temporales conoceremos  los antecedentes familiares de los Mendíbily cómo pasaron a ser unos acaudalados empresarios. El lector se familiarizará  con Félix Mendíbil, junto con sus hijos  Gabriel y Arnaud Mendíbil, a quien su madrastra Hilaria no reconocerá como hijastro,  pese a la preocupación de su padre por darle el futuro que se merece, al ver la disposición y el interés de Arnaud ante los problemas que le plantea en sus conversaciones. Finalmente tendrá que aceptar el puesto que se le ofrece en la empresa familiar. Compartirá los años de su infancia  con su hermanastro Gabriel de Zulueta, hasta que sus caminos se separan por los destinos que le esperan a uno y otro. El excéntrico profesor Samuel L. Higgins será otro personaje que influya mucho en la personalidad de Arnaud, a quienes les unirá la amistad y el interés que por las aficiones que comparten. El lector conocerá también a Amelia, en ambas líneas temporales; al misterioso agente John Bell, o al mismísimo Sigmund Freud, que atenderá en su consulta de Viena a Gabriel de Zulueta y a Elsa Craig, El mayordomo de los Zulueta, Cosme, desempeñará un papel no tan relevante como los citados anteriormente, pero cuya presencia será imprescindible para Elsa Craig, porque le podrá ayudar a resolver algunas incógnitas que le inquietaban sobre su padre.
(Exposición Universal París 1889)
En La sinfonía del tiempo Álvaro Arbina utiliza un estilo narrativo muy particular, muy trabajado, y en el que emplea figuras literarias con las que ofrece al lector exquisitas descripciones que en algunos casos adquieren un tono poético, dotando al texto de una gran plasticidad. En este sentido, diría que sabe en qué momento utilizar esos recursos literarios que comento, y en cuáles utilizar otros más contundentes, con los que el relato no resulte indiferente al lector, sobre todo en las descripciones que hace del suburbio de Withechapel, en Londres, o de la barriada de las minas de Errekamendi, sin olvidarme de las duras escenas que tienen lugar en las cálidas aguas del Caribe en la segunda línea temporal. Las escenas de ambas barriadas parecen salidas de alguna de las novelas de Dickens. Este estilo tan particular de Álvaro Arbina hace que la lectura sea sosegada, pausada, para disfrutar mejor así de lo narrado. Pese a lo que acabo de comentar, había momentos en los que me sorprendía del avance realizado en la lectura, sobre todo cuando había episodios de corte histórico que me llamaban poderosamente la atención, o escenas en las que se presentía que algún episodio iba a generar algún cambio en la vida de alguno de los personajes que conforman el elenco de la novela. Aunque también he de reconocer que en algún momento de la narración la subtrama protagonizada por Arnaud Mendíbil y el profesor Samuel L. Higgins se me hizo demasiado lenta. Pese a lo que acabo de comentar, Álvaro Arbina ofrece al lector una magnífica lectura, a la que no dudo en catalogar como novelón, por lo que expongo en el primer párrafo de esta reseña.

La sinfonía del tiempo es una lectura muy atractiva, escrita con un estilo narrativo muy trabajado, exquisito, en ocasiones incluso poéticoy que consolida a Álvaro Arbina como un escritor de novela histórica a tener muy en cuenta, por la solvencia de sus historias, la fuerza que imprime a los personajes y la exquisita ambientación de la época en la que se desarrolla la trama. Está claro que cuida al milímetro sus trabajos literarios para ofrecer al lector una novela que le haga disfrutar con la historia que contienen sus páginas.


Biografía:



Álvaro Arbina (1990, Vitoria-Gasteiz) es arquitecto. Con solo veinticuatro años escribió La mujer del reloj, un absorbente thriller histórico que permaneció durante meses en las listas de más vendidos. Con su segunda novela, La sinfonía del tiempo, se consolida como uno de los grandes contadores de historias de nuestro tiempo.





Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía del autor tomados de la web de la Megustaleer. Imagen de la calle Iffley Road, en Oxford, tomada de la web Oxford History. Imagen de la Rue Saint Dominique de Paris, tomada de la web Short term Rental Paris. Imagen de la Exposición Universal de París en 1889, tomada de la web Peru.com

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Libros leídos y reseñados en...octubre/2018












Hoy toca hacer balance de los libros leídos y reseñados en el pasado mes de octubre: han sido un total de 5 los libros leídos, y 6 los reseñados.


Libros leídos








Libros reseñados: 

-Se llamaba Manuel, de Víctor Fernández Correas. 

-Visibilidad cero, de Fernando de Cea. 

-El secreto de la caja de sándalo, de Ana María Trigo (mes temático autoeditados).

-La tierra del viento, de Javier Arias Artacho. 

-La Retornada, de Donatella di Pietrantonio. 

-40 días de fuego, de Mario Villén Lucena (mes temático autoeditados) . 


Avance de los retos literarios: 

-Autores de la A a la Z (año 2018): 21/24  + 1 opcional: (88%) (+3)

-II Edición Reto Nos gustan los clásicos: (6/7) (86%) (Sin avance)

-Reto 50 libros (V edición): (51/50) Completado. 

-Reto Serendipia recomienda: (1/3) (Sin avance).

-Reto autores españoles: (43/25) Completado. 

-Reto Genérico (año 2018): (36/40) 15 géneros literarios completados. 


lunes, 5 de noviembre de 2018

Sumergido en...45/2018













Comenzamos la primera semana completa del mes de noviembre, que parece se avecina invernal, con la visita de varias borrascas a lo largo de estos días, muy apropiados para estar acompañados de una buena lectura.

Pasó el puente de Todos los Santos y volvemos a la rutina. Terminé la novela de Álvaro Arbina, La sinfonía del tiempo, que lo consolida como un autor de novela histórica a tener muy en cuenta en el panorama literario nacional. Muy buena lectura con un desenlace magníficamente cerrado; aunque  he de en algún momento se me hizo un tanto lenta la subtrama protagonizada por el profesor Samuel L. Higgins y Arnaud Mendíbil.  

Ahora le toca el turno a Tras la máscara, de Louisa May Alcott, de la que ya alcancé el ecuador de la trama. Es una buena lectura pero se me está haciendo un tanto lenta: espero que repunte a medida que se acerque el desenlace. Me gustó mucho más Un susurro en la oscuridad


La siguiente lectura es un thriller: La clave Némesis, de Iñaki Martín Velasco.
Sinopsis: 

En una pensión de la isla griega de Naxos aparece ahorcado, con claros signos de tortura, un antiguo oficial del ejercito serbio, autor de toda suerte de atrocidades durante la guerra de Bosnia. Junto al cadáver hay una flor, un narciso. Denis Martel, un maduro inspector francés adscrito a la Interpol es, muy a su pesar, asignado al caso.

Entretanto, Adrian Seaten, un multimillonario y arrogante ejecutivo, conduce su vehículo tras el rodaje de un anuncio junto a Laura, una empleada de su agencia de publicidad, cuando ambos sufren un accidente. Dos misteriosos individuos acudirán a su rescate. Un episodio del pasado de Adrian, en el campus de la universidad de Harvard, cuando en compañía de otros tres estudiantes celebraba la noche de graduación consumiendo drogas y alcohol, cobrará de repente un inusitado relieve. 

En "La Clave Némesis" estas tramas, en apariencia alejadas entre sí, discurren en paralelo, se cruzan y confluyen finalmente, atrapando al lector en un original y cinematográfico thriller que le planteará más de un dilema moral y le mantendrá cautivado hasta su sorprendente desenlace 
(304 pág., tapa blanda con solapas).

¡Que un buen libro os haga más llevadera la semana! 





.

martes, 30 de octubre de 2018

40 días de fuego, de Mario Villén Lucena




















Datos técnicos:

Título: 40 días de fuego
Autor: Mario Villén Lucena
Editorial: Seleer (Autoeditado Amazon) (enlace)
1ª edición: 15/11/2014
Encuadernación: tapa blanda con solapas.
Idioma: Español
ISBN: 978-84-942940-6-8
Nº pág.: 380
Precio:  1,99€ Ebook
              18, 77€ En papel


Sinopsis:


A mediados del siglo IX una flota de más de cien barcos vikingos recorrió el perfil de las costas de la península hasta llegar a la desembocadura del Guadalquivir, por donde penetró en territorio de al-Andalus. Los normandos remontaron el río hasta la isla de Qabtil (Isla Menor), donde establecieron una base de operaciones para el saqueo de Sevilla.
Durante cuarenta días robaron, quemaron, violaron y mataron sin mostrar clemencia. Sevilla se desangraba mientras Abd al-Rahman II organizaba una ofensiva que fuera capaz de derrotar y expulsar de sus tierras a los más de dos mil vikingos que las asolaban.
En estas circunstancias, el destino reúne a personas dispares en un grupo de supervivientes que intentará mantenerse con vida en una ciudad acosada, entregada a las ansias de botín de los temibles piratas del norte



Opinión Personal:

La primera novela que leí de Mario Villén Lucena (Pinos Puente-Granada, 1978), fue El escudo de Granada (reseña), ambientada en los últimos años del reino narazí, y de cuya lectura guardo un grato recuerdo, por su buen hacer literario. Hoy comparto mis impresiones sobre otra obra suya, 40 días de fuego, cuya trama se desarrolla también en tierras de Al-Andalus, aunque en esta ocasión el narrador omnisciente nos lleva a un hecho que me imagino es poco conocido por los lectores, como fue el saqueo de Sevilla por los vikingos en el año 844 d. C., durante el reinado del emir Abd al-Rahman II

El título y el subtítulo de la novela ya dan al lector una idea de lo que se va a encontrar a lo largo del desarrollo de la trama. Su contundencia presagia que afronta una historia en la que apenas haya giros que redoblen su atención, y en la que el narrador se limita a relatar lo que sucedió en torno a esos días, al igual que lo ocurrido antes y después del saqueo. Aunque no va mal encaminado el lector, en lo que se refiere a la idea preconcebida sobre el contenido de esta novela; sin embargo, el interés por todo lo que sucede a lo largo de las páginas que la conforman estriba en conocer lo que pasará con la población civil, desde el momento en el que un mensajero anuncia que los normandos remontan el río y se presiente cual puede ser su inmediato objetivo, y las primeras medidas adoptadas por el gobernador sevillano. El anuncio de este mensajero hace que la vida de los habitantes de Sevilla y su contorno se vea alterada, una vez que se que se dan a conocer episodios precedentes que auguraban que su ciudad pudiera correr la misma suerte que otras que ya fueron saqueadas por tan feroces enemigos, quienes ya habían intentado asaltar Lisboa. Todo lo ocurrido durante esos 40 días de fuego es relatado por un narrador omnisciente. El lector comprueba el efecto de esta próxima incursión vikinga: desde las primeras órdenes dadas por el gobernador de la ciudad, hasta la incertidumbre de los personajes que desfilan ante nosotros en el prólogo de esta novela. Serán estos personajes quienes protagonizan unos episodios que ni ellos mismos presentían que serían capaces de llevar a cabo, porque la suya era una vida destinada a otros menesteres, tal y como lo podrá comprobar el lector a medida que el narrador los presenta en el prólogo de esta novela, y que cambiaría de forma radical desde que conocen lo sucedido en Coria y el cercano monasterio.

Pese a lo comentado sobre el título de esta novela, el lector no se encuentra a lo largo de sus páginas con farragosas descripciones de batallas entre sevillanos y vikingos, sino que el narrador le informa de los horrendos episodios que tienen lugar en una ciudad saqueada, contados de forma clara y precisa, lo que permite que nos imaginemos cómo se suceden ante nosotros, porque las escenas son muy visuales. El lector también es testigo de las escenas que se describen de las relaciones entre quienes deciden permanecer en la ciudad y enfrentarse a unos feroces enemigos, teniendo en cuenta las diferencias multiculturales de quienes conforman este atípico grupo, con todo lo que ello significa en su día a día. En sus enfrentamientos con los vikingos emplean técnicas que recuerdan a las propias de las guerrillas, en las que se utilizaba la sorpresa como principal baza para alcanzar los objetivos planificados, ante la notoria superioridad y fuerza de los saqueadores, así como el conocimiento que tienen de la ciudad para elegir tanto los lugares en donde esconderse de unos enemigos que no dudaban en aniquilar a quienes les impedían obtener los ansiados botines que obtenían en cada casa desvalijada, así como para elegir los emplazamientos idóneos desde los que enfrentarse a ellos, sabiendo que era la forma que tenían para derrotarlos.

En 40 días de fuego el lector se encontrará con una estructura un tanto original, porque la novela no está dividida en capítulos, sino en cuatro partes bien diferenciadas y tituladas, más un prólogo y varios epílogos. Esta peculiar estructura, sin embargo, no ralentiza el ritmo de lectura, sino que es fluida, ágil, y que apenas decae a lo largo de los episodios que la conforman, pese a que domina la narración frente al diálogo. Mario Villén Lucena dinamiza en cada una de estas cuatro partes la actuación de los personajes que cobran protagonismo, llevando al lector hasta las localizaciones en donde se focalizan los episodios que tienen mayor interés para el transcurso de la trama. El lector es informado en todo momento de las vicisitudes que acompañan a estos personajes; incluso diría que tendrá mayor información que los sitiados en algún momento de la narración, ante la incertidumbre que anida en ellos ante la inseguridad provocada por la ausencia de noticias de quienes tomaron su misma decisión, como es la de permanecer en Sevilla y compartir el riesgo que conlleva esta decisión. Al igual que ocurría en El escudo de Granada, de nuevo se encuentra el lector con que los verdaderos protagonistas no son los personajes históricos que toman parte en alguno de los episodios de esta novela, sino personas sencillas que viven un tiempo intempestuoso.

Mario Villén Lucena ofrece en esta novela coral un elenco de personajes perfectamente perfilados, muy cercanos y que parecen cobrar vida propia, pese a que el lector tiene ante él una historia lineal. Sin embargo, conocerá las luces y las sombras de cada uno de los miembros que conforman ese grupo multicultural, a través de las historias en las que los personajes van desnudando su alma ante quienes comparten con ellos un incierto futuro. Este grupo multicultural está constituido por personajes representativos de las tres culturas que convivían en Sevilla, y del que también formaban parte quienes habían perdido su libertad al ser esclavizados por los musulmanes, pero se les condecía la libertad si tomaban la decisión de participar en la defensa de la ciudad. Esas diferencias religiosas quedarán aparcadas durante un tiempo al enfrentarse a un enemigo común. Aunque el lector comprobará cómo en algún momento dado alguno de los personajes que integran ese atípico grupo no olvida la afrenta sufrida por sus antepasados, despojados de las ricas tierras que poseían al lado del Guadalquivir, lo que en un momento determinado dará lugar a incidentes que alterarán la débil armonía que se había instalado entre ellos. Durante ese período conviven campesinos, comerciantes, frailes, soldados, escuderos, eslavos, jóvenes casaderas, esclavas e incluso un santón que se unirá a ellos, y que en más de una ocasión les servirá de apoyo espiritual y moral, evitando en algunos momentos que las desavenencias que se producían entre los miembros del grupo tuvieran un fin no deseado. Se les conocerá como «el grupo bendecido» por su sorprendente supervivencia, como los habían apodado una vez que Sevilla es liberada por el ejército del emir. En algunos momentos de su convivencia se originan algunas conversaciones entre ellos que no dejan indiferentes, y que llevan a preguntarnos en más de una ocasión por qué el ser humano actúa de la forma en que lo hace contra sus semejantes. Junto a los personajes que acabo de mencionar, el lector se encuentra con otros históricos que toman parte en algunos episodios de esta novela, sobre todo en los momentos más álgidos de la trama, caso de el emir Abd al-Rahman II, su eunuco Nasr, o el general Ibn Rustum, sobre todo desde el momento en el que deciden formar un ejército que se enfrente a quienes saquearon Sevilla.

40 días de fuego es una novela en la que Mario Villén Lucena ofrece a los lectores una historia solvente, entretenida, bien contada y atractiva, en la que recrea un episodio histórico que seguro desconocen la mayoría de los lectores, como es el saqueo de Sevilla por los vikingos en el siglo IX d. C. El escritor granadino sabe cómo intercalar temas inherentes a la condición humana, sobre los que nos invita a reflexionar, partiendo de los diálogos que tienen lugar entre algunos de los personajes que conforman este grupo multicultural.


Biografía:



Escritor y funcionario de Administración General del Estado español, Mario Villén Lucena nació en la localidad de Pinos Puente en el año 1978. Se licenció en las carreras de Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad de Granada, para poco después empezar a trabajar para el estado.
Su carrera como escritor comenzó escribiendo relatos cortos, los cuales le llevaron a ganar algunos premios en diferentes certámenes españoles, cómo el VII premio de Literatura Infantil y Juvenil “Ciudad de Andújar”, en el año 2003, o el XXIII Certamen Literario Castillejo-Benigno Vaquero, de Pinos Puente.
Como autor ha lanzado varias referencias como El escudo de Granada, su primera novela publicada, o 40 días de fuego.




Nota: Datos técnicos, sinopsis del autor tomados de la web de la editorial Seleer. Biografía de Mario Villén Lucena tomada de Lecturalia. Imagen del autor, tomada de Amazon. 

lunes, 29 de octubre de 2018

Sumergido en...44/2018













Comenzamos una semana en la que nos despedimos del mes de octubre y damos la bienvenida al penúltimo mes de este año 2018, noviembre, con un tiempo por estos lares más propio del invierno que del otoño. Aunque, como no hay mal que por bien no venga, es ideal para disfrutar de una buena lectura. La sinfonía del tiempo, de Álvaro Arbina, es la novela en cuya lectura estoy sumergido estos días. Me faltan 160 páginas para terminarla: es una muy buena lectura, sosegada y amena, aunque he de reconocer que la subtrama que protagonizan el científico Samuel L. Higgins y Arnaud Mendíbil se me hace por momentos un tanto cuesta arriba, compensada por las alusiones que se hacen en a uno de mis clásicos de cabecera, como es mi querido Julio Verne.


Después le toca el turno a un clásico, Tras la máscara, de Louisa May Alcott. Esta escritora estadounidense es conocida, sobre todo, por su novela Mujercitas. Después de la gratísima sorpresa que me supuso la lectura de su novela corta Un susurro en la oscuridad (reseña), publicada por Hermida Editores, dÉpoca nos ofrece una nueva novela de esta autora, con la que vuelve a deleitar a sus lectores. 

Sinopsis: 

Inglaterra, 1866. La joven y recatada Jean Muir llega a la aristocrática mansión de los Coventry para trabajar como institutriz. Gracias a su astucia y sus múltiples habilidades, tras solo una jornada de trabajo consigue ganarse el afecto de la señora Coventry, su hija Bella, el hijo menor, Edward, y sir John, el anciano y acaudalado tío. No ocurre lo mismo con Gerald, el hermano mayor, y Lucia, su prima, quienes desconfían de la institutriz y comienzan a espiar sus pasos. Pero Jean es una superviviente; su objetivo es asegurarse un esposo con riqueza y posición, y no dudará en utilizar todas las armas femeninas a su alcance como máscaras tras las que ocultarse para alcanzar sus objetivos (184 pág., encuadernación de lujo en tapa dura con guardas ilustradas y lazo de punto de lectura)

¡Disfrutad de la semana y de las lecturas!