jueves, 18 de octubre de 2018

La tierra del viento, de Javier Arias Artacho






















Datos técnicos:


Título: La tierra del viento.
Autor: Javier Arias Artacho.
Editorial: Roca Libros
1ª edición: 15/02/2018
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978841709702
Idioma: Español
Nª pág.: 320



Sinopsis:


A finales del siglo XIX, durante los últimos años de la Inglaterra victoriana, una joven muchacha se ve abocada a viajar hacia los confines del mundo después de quedar huérfana. Se trata del sur de Argentina, casi el último puerto habitado antes de alcanzar la Antártida. De Ushuaia, aquel pequeño y lejano enclave fundado por los misioneros anglicanos, solo sabe de asesinatos de colonizadores a manos de sus indígenas, pero también de la construcción de un poblado rodeado de una belleza tan inesperada como desconocida.
Sophie Collinwood acabará aceptando su destino, incluso la posibilidad de casarse con un hacendado inglés para hacerse cargo de la educación de su hijo. Sin embargo, la hacienda de Daniel Summer y su familia parece haber enterrado un misterio que a ella se le irá manifestando poco a poco, en silencio, hasta que la muchacha llegue a comprender que su vida está en peligro.
¿Qué oculta aquella hacienda? ¿Quién habita entre las sombras de aquella casa?



Opinión Personal:

La tierra del viento es la primera novela que leo del escritor Javier Arias Artacho (Barcelona, 1972). Disfruté mucho con su lectura pero, sobre todo, con el estilo narrativo del autor. Me dije en más de una ocasión que es un buen contador de historias y que sabía mantener la atención del lector en todo momento, porque dosifica las escenas más impactantes con las que nos invita a continuar con su lectura, insinuando claramente que algún giro más nos sorprenderá hasta que lleguemos al desenlace, tal y como se sucedían los episodios a lo largo del desarrollo de la trama. Javier Arias Artacho ofrece al lector una novela histórica de lectura amena, ágil y diría que didáctica, por la información que facilita al lector sobre este rincón del mundo del que estoy seguro desconocemos muchos de quienes leyeron esta novela o tienen intención de leerla, sin apabullarnos con datos innecesarios, lo que es de agradecer, sino que lo hace dosificándola bien a través de la narración, bien a través de los diálogos. Pero quienes quieran acercarse a esta novela que hoy reseño, tienen otro aliciente más, porque en ella hay ingredientes propios del género landscape, que poco a poco va ganando seguidores que se interesan por títulos que se catalogan como tal.
(Ushuaia-Patagonia argentina)
La tierra del viento es la historia de Sophie Collinwood, pero también es la historia de unos colonos anglicanos que empezaban a apuntalar los cimientos de lo que hoy día es Ushuaia, que en la lengua de los indígenas yaganes significa «bahía profunda». A lo largo de los 64 capítulos en los que está estructurada la novela, agrupados en cuatro partes tituladas bien diferenciadas, el lector conocerá las vicisitudes que acompañarán a esta joven de 18 años, desde el momento en el que tiene que abandonar Greenwich (Inglaterra), tras el fallecimiento de su madre y embarcar hacia un destino desconocido a la par que incierto. Sophie acepta la propuesta que le hace Charles Summer, uno de los colonos asentados en ese rincón inhóspito de la Tierra del Fuego, el último lugar habitado más próximo a la Antártida. A lo largo de los capítulos, seguiremos tanto la evolución de esta joven protagonista, como la de la colonia fundada por la Misión Anglicana Patagónica. El viaje será incierto mucho antes de lo que ella imagina, ya que tras una larga travesía y una vez que desembarcan en Punta Arenas, la goleta que los tenía que llevar a destino final naufraga y con ella también se hunden las esperanzas que tenía puestas en su valedor, con quien había acordado que sería la institutriz de su nieto, y que también esperaba que con el paso del tiempo fuese su madre.

Javier Arias Artacho ofrece En La tierra del viento una exquisita conjunción de personajes y naturaleza. A lo largo de los capítulos que conforman la novela, el lector podrá comprobar cómo se mimetizan de tal forma que les resulta muy difícil abandonar ese rincón conocido como el fin del mundo. Quienes deciden afincarse en Ushuaia saben que, pese a ser un lugar inhóspito y que la vida en esos parajes va a ser muy dura, son conscientes de que pueden prosperar en esa colonia, por las muchas posibilidades que les ofrece un paraje todavía por explotar. Junto a los indígenas y los misioneros anglicanos, los argentinos van asentándose en esa parte del planeta, ante el temor de que los chilenos la hagan suya. Pese a lo inhóspito de ese territorio, la fauna y flora autóctonas imantan a quienes contemplan su belleza, como lo comprobará el lector a través de las magníficas y visuales descripciones que ofrece el autor a lo largo de los capítulos; en todo momento tuve la sensación de que visualizaba postales enviadas desde un territorio todavía virgen, apenas modificado por la mano del hombre. Pero no solo encontramos descripciones de los parajes próximos a Ushuaia, sino también del entorno de la hacienda de los Summer en Bahía Viento, y también de los helados territorios que se describen de la Antártida, a donde se organiza una expedición para establecer un observatorio meteorológico y magnético en una latitud lo más próxima posible al círculo polar antártico.
(Parque Nacional Tierra del Fuego-Argentina)
A lo largo de los capítulos, el lector se encuentra con una atractiva galería de personajes, casi todos ellos bien perfilados, sobre todo los que más peso tienen en la trama. Como informa Javier Arias Artacho en la Nota del Autor que acompaña al cuerpo de la novela «Excepto los protagonistas de la novela, todos los demás personajes son reales: Thomas Bridges, John Lawrence, Pedro Godoy, Luis Fique, Robert Whaits… Con algunos de ellos me permito ciertas licencias, como hago con este último, el pastor anglicano a quien convierto en el padre de Dorothy». En mi modesta opinión, entiendo que, a pesar de que Sophie Collinwood es el personaje principal de esta novela, se puede decir que estamos ante un grupo coral, por el papel que desempeñan los personajes secundarios, que tienen mucho peso en la novela. El escritor barcelonés afincado en Valencia, construye unos personajes muy creíbles, y creo que bien encuadrados dentro del período histórico que les toca vivir. De todos ellos el autor nos habla de su pasado en algunas fases de la novela, siendo quizás Eduardo Ariza, el capataz de la hacienda de los Summer, quien más conozcamos en profundidad. Tendremos información más dosificada de la familia Summer, tanto de Charles Summer, como de su esposa Catherine, o sus hijos Daniel y Victoria, sin olvidarme de Adam, el hijo de Daniel, o de Lakuta, la criada indígena que mayor relación tiene con esta familia, y su hermano Jem, que protagoniza algunas escenas que atraen la atención del lector. Serán quizás Catherine y Victoria quienes atraigan la mayor atención del lector, tanto por su fuerte carácter como por sus continuos enfrentamientos con Sophie. Ambas esconden secretos que sorprenden al lector a medida que los va conociendo. Conoceremos también los motivos que impulsan a Daniel Summer a actuar de la forma en que lo hace, quien pasaba buena parte de su tiempo buscando oro en Yendegaia. Pero también el lector se encontrará con la figura de un personaje pasivo, Dorothy, la que fuera esposa de Daniel, que es mencionada en algunas fases de la novela, y Sophie siente cada vez más acuciante la necesidad de indagar las causas de su muerte, lo que le confiere a la novela una dosis de intriga, a parte de la que ya suscitan los secretos que guardan los miembros de la familia Summer, y la misteriosa actitud de Lakuta en algunas ocasiones, lo que todavía redobla más la decisión de Sophie por descubrir la verdad que hay tras la muerte de Dorothy.

Otro apartado a destacar de la novela es el realismo que el lector capta a medida que se suceden los capítulos. En más de una ocasión me dije que parecía presenciar un documental de la época, por cómo el narrador omnisciente muestra tal y como era la vida a fines del siglo XIX en Ushuaia. Desde la labor llevada a cabo por los misioneros anglicanos, a las tareas que se realizan en la hacienda de los Summer, o cómo vivían los indígenas de aquella zona. Al igual que las descripciones que se realizan sobre los inhóspitos y exóticos paisajes, otro tanto puede decirse de las escenas costumbristas que presenciamos a través de esas estampas de las que ya comenté anteriormente, por lo vívidas que son. En este sentido, me llamó la atención el proceso de esquilado de los corderos, y los métodos de caza y pesca que utilizan los yaganes para obtener sus alimentos. De ese realismo que comento al principio de este párrafo dice el autor en la nota final de la novela: « He procurado recrear la vida de unos colonos ingleses a finales del siglo XIX, describiendo aquella odisea con toda la fidelidad de la que fui capaz, de tal forma que el lector pueda revivir los detalles de aquella época en uno de los lugares más apartados del mundo». Son de una gran belleza plástica las descripciones que ofrece el autor sobre la expedición que se realiza a la Antártida.
(Thomas Bridges-Misión Anglicana Patagónica)
En el primer párrafo de esta reseña ya comenté que que La tierra del viento es una novela de marcado trasfondo histórico, y con rasgos propios de landscape, pero también el lector se encuentra con escenas propias de una novela de aventura, sobre todo en lo que se refiere a la expedición a la Antártida, y un romance que lo encontré muy natural, tal y como se iba desarrollando a lo largo de los capítulos. Sophie probará las dos caras de la vida sentimental, aunque siempre tendrá presente la promesa que le había hecho a su hermano, porque era la única familia que tenía y se había comprometido a cuidar de él desde el momento en el que fallece su madre. Llamarán la atención del lector algunos fenómenos paranormales que se producen en algunas fases de la novela, lo que intrigará todavía más a Sophie, temiendo que sean fruto de su imaginación o esté influenciada por la superstición de los nativos, ante algunos episodios extraños que tienen lugar en la hacienda.

La tierra del viento es una novela escrita con un lenguaje sencillo y un estilo elegante. En este sentido, me atraían mucho las metáforas que utiliza el autor, relacionando en muchas de ellas la actitud de algunos personajes con la naturaleza de la zona o incluso con el viento, que tiene una presencia muy destacada en la novela, como lo puede comprobar el lector en su portada.  El realismo queda reflejado también en la narración, porque el narrador hace ver al lector que los personajes se hablan en inglés, o bien resalta que el capataz se dirige en español a su interlocutor, como ocurre en las conversaciones entre Eduardo Ariza y Luis Fiqué, quien utiliza vocablos argentinos. Tiene un ritmo de lectura muy fluido, a lo que también ayuda la estructura de la novela, ya que los capítulos son de corta extensión, y en algunos predomina el diálogo frente a la narración, en donde en algunos momentos se refleja la tensión narrativa que hay entre los personajes. El lector se encontrará con unos giros en el último tramo de la novela que incrementará su interés por cómo se van sucediendo los episodios. Sin duda alguna, merece la pena afrontar la lectura de esta novela, que ofrece una historia magníficamente contada e hilvanada, y situada en uno de los confines del mundo.


Biografía:


Javier Arias Artacho nació en 1972 en Barcelona, aunque creció en Argentina, su país adoptivo. Es licenciado en Filología Hispánica y compagina su tiempo entre la docencia y la literatura, pero también con su familia. Está casado, tiene tres hijas y reside en Valencia. Su trayectoria como escritor cuenta con novelas históricas que alcanzaron el éxito de crítica y lectores, así como también de obras juveniles bien reconocidas en el mundo de la educación. Sus trabajos más conocidos son Eitana, la esclava judía y El general maldito, pero también Argentina, un sueño extinguido, La sombra de Masada, Náufragos o No cierres los ojos.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía y fotografía de Javier Arias Artacho, tomados de la web de Roca Editorial. Imagen de la Misión Anglicana de Ushuaia, tomada de la web del Diario del Fin del Mundo. Imagen del Parque Nacional de Tierra del Fuego, tomada de la web Latonoamérica salvaje y Fotografía de Thomas Bridges, de Wikipedia. 

13 comentarios:

  1. Pues tendré que apuntarla, que creo que me gustaría. Y me reconcilio con el landscape, que no termino de cogerle el puntito a este género.
    Besotes!!

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  2. Tengo la novela en casa sin leer. Soy un desastre. Ya me dijo Laky que me iba a gustar pero todavía no he encontrado el momento para leerla. Después de tu opinión estoy más convencida de que me gustará.
    Un abrazo

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  3. No soy muy amante de este género, la verdad, así que no se si me animaré con esta novela
    Besos

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  4. Aunque la veo interesante, de momento la voy a dejar pasar, demasiados pendientes que ahora mismo me apetecen más. Me alegro que la hayas disfrutado.
    Besos

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  5. A mi el lanscape no termina de convencerme pero lo que cuentas de esta novela resulta interesante, asi que me la apunto y si la encuentro le daré una oportunidad. Besinos.

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  6. Pues me llaman mucho la atención toda la parte histórica y ese puntillo de misterio, pero creo que esta novela es más del estilo de MB que mía. Aun así no me importaría leerla si se me cruza por delante.

    ¡Besote!

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  7. ¡Hola Paco! pues me parece interesantísima, un género en el que no me muevo habitualmente pero oye, que me gusta la parte esa de misterio, es que ya ha hecho que se despierten en mí como mínimo la curiosidad y después el ansia por saber de qué va 😅😅😅 yo me lo apunto.

    Besitos carinyet 💋💋💋

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  8. Me ha picado la curiosidad, aunque de momento creo que me lo pensaré :-)
    Besos.

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  9. Un gran reseña, Paco; a la altura de la novela que, como sabes, también me gustó mucho
    Besos

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  10. Vaya, parece realmente fascinante. Todo lo que se refiere a la ambientación me gusta mucho, te ha quedado una gran reseña.
    Besos

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  11. No me termina de convencer así que lo dejo pasar.
    Besos.

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  12. ¡Ay! Me pierden las novelas históricas bien contadas, y más si los personajes están bien logrados y si me cuenta unos hechos que no conozco y con los que puedo aprender. Tomo buena nota. Gracias Francisco. Abrazos.

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  13. A mí en esta ocasión no me atrae lo suficiente como para sumar otro título a la lista.
    Besos

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