miércoles, 29 de agosto de 2018

El apagón, de Esteban Navarro





















Datos técnicos:

Título: El apagón
Autor: Esteban Navarro
Autoeditado Amazon (enlace)
1ª edición: 2/7/2018
Idioma: Español
Formato: Ebook
ASIN: B07D6CXXG6
Nº pág.: 479
Precio Ebook:  2,99€ 
       En papel: 13, 00€

Sinopsis:


En un pequeño pueblo del norte de España, de forma misteriosa, ha dejado de funcionar la electricidad. Pilas, baterías, móviles, vehículos o maquinaria se han convertido en meras piezas de decoración.
Históricamente el pueblo fue castigado duramente por la aviación republicana en la guerra civil y los vecinos conviven bajo el estigma de la guerra, ya que hay dos bandos claramente diferenciados.
Hasta que no se resuelva qué hace que no funcione la electricidad, el gobierno envía a varios agentes del CNI que tienen que investigar el asesinato del dueño de uno de los bares del pueblo, la violación de una chica en un camino que lleva al Astillero (la zona donde comienza a funcionar la electricidad), el suicidio del párroco de la ermita y el incesante deambular de agentes de otros países: norteamericanos y rusos, entre otros, ofreciendo enormes sumas de dinero a cualquiera que facilite una pista sobre lo que origina el conocido como «El apagón».
Las patrullas constantes de la Unidad Militar de Emergencia (UME) para garantizar la seguridad, choca con los cientos de turistas que llegan a diario al lugar fascinados por el insólito hecho.



Opinión Personal:



Ya tocaba leer alguna de las novelas que tiene publicadas el escritor Esteban Navarro (Moratalla, Murcia, 1965), que parece fue quien bautizó a un grupo de escritores, que surgen con la aparición del libro electrónico, con el nombre de la conocida Generación Kindle. No sé si fue el título acertado para familiarizarme con su narrativa, pero lo que tengo muy claro es que cumple con el propósito que se le pide, sobre todo, a las novelas que se catalogan como thrillers: el lector se encuentra con una historia entretenida, un argumento muy original y la intriga asegurada a lo largo de los capítulos.

La vida en Novesilla, una pequeña población ficticia de la Jacetania aragonesa, transcurría como la de cualquier otra similar. Pero un hecho insólito influye en el apacible día a día de sus habitantes, y se convierte en el foco de la prensa internacional, porque ven cómo dejan de funcionar todos los aparatos eléctricos, incluso los que no necesitan conectarse a la corriente. La preocupación se incrementa porque los días transcurren y no hay indicios de que recuperar la normalidad, porque no se localiza el origen del mismo. Lo más preocupante, sin embargo, es que ese hecho insólito se produce en un perímetro determinado. La subinspectora Úrsula Pereyra y el inspector jefe Santiago Montenegro son enviados a esa pequeña población para que investiguen el origen de ese apagón, que ya preocupa a sus superiores y, sobre todo, al Gobierno.

El apagón es una lectura amena y adictiva con una trama muy original, que me mantuvo intrigado en todo momento, porque me preguntaba a menudo cuál sería el origen del mismo. Y es que en un principio no tenía muy claro por dónde me llevaba el autor, tal y como se sucedían los capítulos, hasta que me encontré con que la novela iba tomando cuerpo en un momento determinado de su desarrollo. Entendí que los dos personajes enviados por el CNI dejaron de dar bandazos y sabían ya qué línea de investigación tomar para averiguar cuál el origen del mismo. En mi modesta opinión, es una novela que va de menos a más, incrementándose el interés sobre lo que en ella sucede desde ese momento determinado que acabo de comentar. Sin duda alguna, Esteban Navarro supo sacarle jugo a un hecho poco conocido, y relacionado con un personaje histórico, que seguro desconocen la mayor parte de los lectores.

Pero lo que más me encandiló de El apagón -y me imagino que a la gran mayoría de quienes leyeron la novela-, fue la ambientación y la atmósfera que se crea en torno a este hecho insólito, sobre todo desde el momento en el que tienen lugar varios episodios, dos de ellos luctuosos, que cambian la relativa tranquilidad de esa pequeña población, y que darán lugar a conjeturas de todo tipo, sobre todo al tratarse de un núcleo de población que tiene poco más de mil habitantes. A través del narrador omnisciente y de los habitantes de Novesilla, el lector conocerá la historia de este pequeño pueblo, duramente castigado por la aviación del ejército republicano en la Guerra Civil Española. La fisonomía actual del núcleo urbano cambia desde el momento en el que aparecen una unidad completa de la Unidad Militar de Emergencia, un destacamento de la Guardia Civil, que militariza la zona, y algunos miembros del CNI, a los que se añadirán algunos personajes que son tomados como espías, y que cobrarán protagonismo a medida que está próximo el desenlace de la trama. A esta presencia militar hay que añadir la de quienes se aprovechan de lo que sucede en Novesilla, y se enriquecen a cuenta de sus habitantes. Sin duda alguna, Esteban Navarro muestra aquí una gran imaginación y ofrece al lector un mundo paralelo de cómo podría ser la vida en una población sin electricidad, confiriéndole a la trama rasgos distópicos y de ciencia ficción, en la que no faltan reflexiones ante lo que está sucediendo, y lo que podría provocar una vez fuese conocido su origen.

Ya mencioné en el segundo párrafo de esta reseña a los dos personajes principales de la novela, la subinspectora Úrsula Pereyra y el inspector jefe Santiago Montenegro. En mi modesta opinión, me encontré con unos personajes un tanto planos, sobre todo en lo que al aspecto psicológico se refiere y a la evolución de los mismos a lo largo de los capítulos. Pese a ello, son perfectamente reconocibles por el lector, sobre todo por los fines que persiguen cada uno en relación con el apagón. Aunque, pese a lo que acabo de comentar, sí conoceremos la historia personal y el pasado que une a dos de los habitantes de Novesilla, y que guarda relación con lo sucedido en la Guerra Civil Española; o el origen de los negocios que regentan actualmente otros dos personajes que también tendrán su peso en la trama. El lector comprobará cómo la codicia está también presente en la novela, ante la elevada suma que les ofrecen por indicar dónde está ubicado el origen del apagón, ya que creen saber cuál es la causa que lo origina. Aunque, con este motivo, se producen una serie de episodios que me hicieron sonreír, por cómo se sucedían las escenas que daban lugar a cierta tensión entre los personajes, algunas de las cuales me parecieron un tanto rocambolescas.

El apagón es una novela escrita con un estilo directo y un lenguaje sencillo, y relatada en presente por un narrador omnisciente, con el efecto de causar una mayor implicación del lector en el desarrollo de la trama. El dominio de los diálogos frente a la narración hace que el lector se encuentre con una novela de ritmo de lectura muy fluido, a lo que hay que añadir la alternancia de capítulos en los que toman parte quienes fueron enviados a Novesilla con el objetivo de descubrir el origen del apagón, y otros en los que cobran protagonismo algunos habitantes de esta pequeña población que tienen mayor peso en el desarrollo de la trama, lo que confiere dinamismo a la novela.



Biografía:



Esteban Navarro Soriano (Moratalla, Murcia, 1965) es un escritor español de novela negra y policíaca. Considerado por Random House como uno de los grandes nombres de la novela negra española. Fue agente de la Policía Nacional desde 1994 hasta 2018.

Navarro impartió clases de literatura en la Escuela Canaria de Creación Literaria desde el año 2011 hasta el 2013. Es colaborador del Diario del Alto Aragón, de El Periódico de Aragón y de Diario. Fundó y organizó el Concurso literario policía y cultural (España) en sus tres primeras y únicas ediciones. Colabora en la organización del Festival Aragón Negro en las actividades convocadas en la ciudad de Huesca. Amazon lo ha reconocido como uno de los autores pioneros del libro electrónico, y considerado el creador del término Generación Kindle. En enero del año 2013, su novela La noche de los peones, quedó entre los seis finalistas elegidos que optaban al Premio Nadal.
Su décima novela publicada, Una historia de policías, presentada en Madrid en marzo de 2017, está inspirada en hechos reales. El apagón es la última novela que publicó hasta la fecha, y con la que se presenta al concurso de autores independientes convocado por Amazon, en su edición del presente año 2018. En este enlace se pueden ver los títulos que el autor tiene publicados hasta la fecha.

Nota: Datos técnicos y sinopsis, tomados de Amazon. Biografía y fotografía del autor, tomados de Wikipedia.







lunes, 27 de agosto de 2018

Sumergido en...35/2018













Comenzamos la última semana del mes de agosto. En lo que a lecturas se refiere, terminado el thriller de Esteban Navarro, El apagón -del que publicaré mi reseña a lo largo de esta semana-, le toca el turno a la novela de Shari Lapena, Un extraño en casa, que tuvo diversidad de opiniones, unas más entusiastas que otras. 



Sinopsis: 

Te encuentras en casa preparando la cena mientras esperas a que tu marido vuelva del trabajo.
Estás deseando verle.
Eso es lo último que recuerdas.
Despiertas en el hospital sin saber cómo has llegado hasta allí. Te cuentan que has sufrido un accidente. Perdiste el control de tu coche mientras conducías a toda velocidad por uno de los peores barrios de la ciudad.
La policía sospecha que ocultas algún secreto oscuro, pero tu marido se niega a creerlo. Tu mejor amiga no está tan segura. Y ni siquiera tú sabes qué creer...(376 pág., tapa dura con sobrecubierta).



miércoles, 22 de agosto de 2018

Aquello que fuimos, de Pilar Muñoz Álamo



















Datos técnicos:


Título: Aquello que fuimos
Autora: Pilar Muñoz Álamo
Editorial: Independently Published
Autopublicado Amazon (enlace)
1ª edición: 3/07/2018
Formato: Ebook
Idioma: Español
ASIN: 1983020400
Nº Pág.: 396
Precio: Ebook: 2,99€
              Papel: 16.75@




Sinopsis:


En plena juventud y tras cuatro años de ausencia, Blanca regresa a su Málaga natal arrastrando una maleta y un pasado que no sabe si podrá afrontar. En otro punto de la ciudad, un año más tarde, Víctor recibe una llamada de teléfono en relación con Fuensanta, su madre, que pondrá su vida en jaque dejando al descubierto una estela de engaños en la que todos se verán implicados, hasta descubrir una oscura verdad. Vidas con diferente origen, fuertemente marcadas por decisiones propias o ajenas de aparente insignificancia. Futuros rotos que requerirán un máximo de valor, fuerza y coraje para poderlos superar.



Opinión Personal:



La primera novela que leí de Pilar Muñoz (Pozoblanco, Córdoba) fue Un café a las seis (reseña), de la que guardo un grato recuerdo por su buen hacer literario, y porque en ella trataba un tema que seguro no resultaba desconocido para la gran mayoría de los lectores. El buen sabor que me quedó de ese café literario tomado a las seis me impulsó a acercarme a su nueva apuesta literaria: Aquello que fuimos, novela con la que también se presenta al concurso de autores independientes, convocado por Amazon, en la edición de este año 2018. Como ya comenté en mi cuenta de Facebook, es una magnífica lectura que no deja indiferente a nadie. Sin lugar a dudas, es una de mis mejores lecturas del presente año.

En Aquello que fuimos nos encontramos con rasgos que ya resaltaron en la novela que Pilar Muñoz publicó el año pasado, Un café a las seis. Y es que de nuevo los sentimientos, emociones y sensaciones de los personajes están magníficamente reflejados por la autora, al igual que el estilo elegante que caracteriza su narrativa, lo es un plus para que el lector disfrute con su lectura. Aunque, en esta ocasión, diría que Pilar Muñoz ofrece al lector una apuesta mucho más arriesgada y atemporal, porque los personajes se encuentran con un carrusel de situaciones límite que ponen a prueba, sobre todo, su integridad emocional y psicológica; sin embargo, esa continua sucesión de infortunios que les alteran su día a día, hacen que se enfrenten a ellos con las mejores armas que tienen a mano, con la seguridad que les da el apoyo que se prestan unos a otros, desde el momento en el que van saliendo a la luz los miedos y fantasmas que los atemorizan.
(Barriada de La Palmilla-Málaga)
Me llamó la atención el hecho de que me encontrase en esta novela con dos líneas temporales muy próximas en el tiempo, pues una se desarrolla en 2013 y otra en 2012. La primera de ellas está relatada por un narrador omnisciente, y es Blanca quien relata en primera persona lo que sucede a lo largo de la segunda línea temporal. Y, como es habitual en estos casos, llega un punto de la narración en que ambas líneas convergen ya acercándonos al desenlace de la trama, que atrapará al lector por la forma en la que la autora va cerrando hilos que la conforman, incitándole a estar pendiente de todo lo que ocurre hasta la última línea. En mi modesta opinión, me encontré con un final muy bien cerrado, conforme a como se iban sucediendo los episodios que se relatan a lo largo de los capítulos.

Aquello que fuimos atrae el interés del lector desde el primer momento. Como adelanta la sinopsis, Víctor recibe una llamada de teléfono en la que le comunican que Fuensanta, su madre, acaba de ser ingresada en el Hospital Carlos Haya. En la segunda línea temporal, Blanca regresa a su Málaga natal arrastrando una maleta y un pasado que no sabe si podrá afrontar. Desde ese momento la sucesión de episodios no dan lugar a tregua a lo largo de los 35 capítulos más el epílogo que conforman la novela. La intriga está servida en todo momento, porque en más de una ocasión nos preguntaremos qué más les pasará a los personajes, con el añadido de que nos encontramos con algunos giros que provocan que la sorpresa se apodere de nosotros durante un tiempo. En este sentido, se me hizo difícil elegir el momento en el que parar la lectura para retomarla con renovadas fuerzas al día siguiente. No es que el lector se encuentre con un ritmo frenético o incluso fluido, que cause el efecto que acabo de comentar, sino más bien estamos ante una lectura de ritmo pausado; pero es que, tal y como están presentados los capítulos, absorbieron mi atención en todo momento.
(Hospital Carlos Haya-Málaga)
Aquello que fuimos es una novela de personajes y de historias cruzadas. Creo que se puede decir que estamos ante una trama en la que los actos de unos influyen en el devenir de quienes les rodean. Aunque, pese a lo dicho, Málaga también está muy presente en la novela, y la autora sabe utilizar los espacios adecuados para que los personajes se confiesen ante los demás, exorcicen los demonios dándoles forma y los muestren al exterior para que dejen de corroerlos por dentro, y redimir así las culpas que sienten tener. El Hospital Carlos Haya, la barriada de La Palmilla, la playa de La Malagueta, o lugares de ocio de la ciudad de la Costa del Sol, son algunas de las localizaciones que se mencionan a lo largo de la novela. No me olvido del Centro Penitenciario de Sevilla, que ofrece al lector escenas carcelarias relacionadas con uno de los personajes. Todas estas localizaciones están descritas de una forma precisa y clara que ayudan al lector a hacerse una idea de cómo son los espacios que frecuentan los personajes.

Pilar Muñoz construye un elenco de personajes muy atractivos y con un gran fondo psicológico. Pese a que Fuensanta y Blanca son quienes llevan mayor protagonismo a lo largo de los capítulos, la autora los rodea de unos secundarios perfilados con mucha fuerza. Como nos gusta decir en estos casos, son personajes de carne y hueso y se hacen muy cercanos al lector. En cualquier momento nos podríamos encontrar con algunos de ellos por la calle, porque todos ellos son gente de a pie, con los que nos sentiremos identificados, independientemente de los muchos problemas a los que se enfrentan; seguro que buena parte de ellos podrían estar ocurriendo ahora mismo, mientras escribo esta reseña. La sinopsis los define claramente, porque la fuerza, el valor y el coraje les ayuda a sobreponerse de los malos tragos que les da la vida, pero con la ayuda de todos logran afrontarlos y tratar así de volver a llevar una vida rutinaria, como cualquier hijo de vecino. Junto a Fuensanta y Blanca, conocemos a la abuela Herminia que, con sus años y experiencia, será un pilar básico de su familia, no dudando incluso de enfrentarse a quien es de su propia sangre. El lector conoce también a Víctor, Raúl y Aroa, sus nietos; si bien Raúl es un personaje pasivo porque lo conoceremos a través de lo que cuentan de él los demás, al igual que Salvador, que es el principal causante de los problemas que rodean a su familia, como lo podrá comprobar el lector a medida que avanza la narración. En la segunda línea temporal nos encontramos con Blanca, sus padres, y Álvaro, a quien cuidan sus abuelos desde hace cuatro años, en el momento en el que su madre decidió abandonar su familia y establecerse en Marbella. María es otro personaje que tiene un gran peso en la vida de este personaje, al igual que Patri, que forman parte del grupo de lectura en el que comparten sus impresiones sobre los libros que deciden leer. Y es que las redes sociales están muy presentes en la novela -en especial Facebook-, y la relación que hay entre los miembros que forman parte de los grupos que se crean en torno a una actividad determinada.
(Playa de La Malagueta-Málaga)
Aquello que fuimos es una novela atemporal en la que Pilar Muñoz trata en ella una serie de temas de rabiosa actualidad, de los que de algunos de ellos, desgraciadamente, recibimos noticias casi a diario. La violencia de género es uno de los temas que aborda la novela. Las relaciones paterno-filiales también están muy presentes en la novela: el lector comprueba, a medida que avanzan los capítulos, cómo estas van cambiando y haciéndose más fuertes a medida que los personajes confiesan los secretos que atormentan sus vidas, ante el temor a la reacción que podían tener quienes les rodean una vez se conozcan los motivos que les llevaron a cometer determinados actos que cambiaron el curso de sus vidas. La amistad también está muy presente, sobre todo entre Blanca y María, pilar en el que se apoya la joven protagonista. El submundo de las drogas también afectará a algunos de los personajes, que pagan con su vida o con la cárcel el hecho de dejarse arrastrar por esta lacra que tanto daño está haciendo, sobre todo en los jóvenes. No me olvido del tema de la adopción, en la figura de Aroa, pero es el lector quien debe de descubrir qué motivó a su madre biológica para que tomara esa dura decisión.

Aquello que fuimos es una novela escrita con elegancia, sin artificio alguno y una historia bien hilvanada a lo largo de los capítulos, en los que se va descubriendo en pequeñas dosis los miedos y los fantasmas que atemorizan a algunos de sus personajes. Invita al lector a reflexionar ante las confesiones que éstos hacen para reconciliarse con ellos mismos y con quienes les rodean, que serán testigos de cómo la vida les trató con dureza en algún momento determinado, provocada en ocasiones por un amor ciego que les impedía conocer realmente a quienes convivían con ellos.




Biografía:



Nacida en Pozoblanco (Córdoba), en 1967, aunque reside en la capital cordobesa desde su infancia. Es licenciada en Psicología –Especialidad de Psicología Clínica- por la UNED y funcionaria de la Administración General del Estado. Aficionada a la escritura desde corta edad y apasionada de la vida, la psique y las relaciones sociales y humanas, hace de la literatura un medio de entretenimiento con el que transmitir, además, la realidad de nuestro tiempo y las emociones, reflexiones y sentimientos que suscita en quienes la viven.
En 2011, irrumpe en el mundo literario con una recopilación de relatos de ficción de corte intimista, “Ellas También Viven. Relatos de Mujer” Editorial Círculo Rojo), al que sigue la publicación en abril de 2014 de su primera novela de Ficción Contemporánea, titulada “Los colores de una vida gris” (Amazon). Con su segunda novela, “¿A qué llamas tú amor?”(Editorial Palabras de Agua – octubre 2014), se adentra en el ámbito de la literatura erótica, sin perder por ello el carácter intimista y reflexivo que hace de esta una obra que va mucho más allá del sexo. Y en julio de 2017, publica una nueva novela de Ficción Contemporánea, intimista y de corte romántico, titulada "Un café a las seis" (Amazon).
En octubre de 2015, se alza como ganadora del Concurso de Post Solidarios 2015, organizado por la Fundación Mutua Madrileña con motivo de los III Premios al Voluntariado Universitario, con el relato de ficción “Algo más que un buen amigo”, publicado -entre otros medios- en el blog literario que administra.
A lo largo de 2015 y 2016 ha formado parte de diversas antologías de relatos y microrrelatos: "Divergentes -20 miradas sobre Pedroche-", editado por el Excmo. Ayuntamiento de Pedroche (Córdoba); "Sensaciones y sentidos II" (Diversidad literaria),"Porciones del alma"(Diversidad literaria), “Deseo eres tú” (Kelonia Editorial) y "La librería más bonita del mundo" (Editorial Playa de Ákaba).

Nota: Datos técnicos y sinopsis, tomados de Amazon. Biografía y fotografía de la autora, tomadas de mi reseña de Un café a las seis. Imagen de la barriada de La Palmilla de la web de malagahoy.es. Imagen del Hospital Carlos Haya, de la web del diario ABC, de Sevilla. Imagen de la playa de La Malagueta de la web de Masmar. 





jueves, 16 de agosto de 2018

Cortejo en la catedral, de Kate D. Wiggin























Título: Cortejo en la catedral
Título original: A Catedral Courtship
Traducción: Rosa Sahuquillo Moreno
Autora: Kate D. Wigin
Editorial: dÉpoca
1ª edición: junio/2017
Encuadernación: Encuadernación de lujo en
tapa dura con guardas ilustradas y
lazo de punto de lectura.
Idioma: Español
ISBN: 978-84-946875-1-8
Nº pág.: 130



Sinopsis:

Katharine «Kitty» Schuyler es una pizpireta joven americana de diecinueve años que desembarca en Inglaterra junto a su anciana tía Celia para recorrer la ruta de las ciudades catedralicias más importantes. Paseando entre vetustos montones de piedras y ciudades repletas de historia, Kitty pronto vislumbra un atractivo añadido al paisaje arquitectónico: el joven Jack Copley, americano como ella, que está realizando el mismo recorrido turístico. En el momento del fortuito encuentro, resulta evidente la mutua atracción existente entre los jóvenes, y así da comienzo a una particular persecución del amor en la que Jack no solo cortejará a Kitty, sino que tendrá que ganarse la atención de su cegata tía, que no parece advertir su presencia a pesar de encontrárselo por todas partes durante el «asedio».



Opinión Personal:



Hoy comparto mis impresiones de una lectura que me hizo pasar un rato muy agradable: Cortejo en la catedral, de Kate D. Wiggin. De nuevo el lector interesado en autores clásicos tiene la oportunidad de disfrutar de una joya literaria más, que forma parte del magnífico catálogo de publicaciones de la Editorial dÉpoca. No me cansaré de repetirlo, porque es de agradecer la labor que hace esta pequeña editorial asturiana, no solo por la forma exquisita con que presenta sus publicaciones, sino también por el rescate que hace de títulos sumidos en el olvido, y que eligen con gran acierto para que el lector tenga, por fin, la oportunidad de acercarse a ellos en el idioma de Cervantes. Lo reflejado en el prefacio de esta nouvelle es un claro ejemplo de lo que acabo de comentar: «Cuando los «amables lectores» —¡que Dios bendiga sus irracionales corazones! — ya no pudieron adquirir Cortejo en la catedral, surgió un nuevo anhelo por conseguirla y, cuando las demandas fueron lo suficientemente numerosas y entusiastas, se tomó la decisión de volver a publicar la historia con ilustraciones a cargo del señor Charles E. Brock, un artista en el que se puede confiar para insuflar nueva energía a una narración todavía viva o, en su defecto, para resucitar aquella que ya no lo está» (Pág. 19).

Cortejo en la catedral es una novela corta o nouvelle que se lee prácticamente
de una sentada o, si me descuido, sin llegar a apoltronarnos en nuestro sillón preferido. Su corta extensión y el ritmo fluido de la narración hacen que las páginas vuelen ante nosotros sin apenas darnos cuenta, ante la variedad de situaciones atractivas que viven los personajes, y que levantan  en nosotros más de una sonrisa. Kate D. Wiggin utiliza estos recursos de una forma muy sutil, en donde nos encontramos con algunos juegos de palabras y con presencia del fino humor británico. Y, en este sentido, me remito de nuevo al prefacio en el que se comenta «Llegados a este punto, y habiendo incrementado presumiblemente sus conocimientos de gramática, ortografía y puntuación, se le solicitó a la autora la revisión de su propio texto y, viéndose enfrentada a la página impresa, le sobrevino la tentación de añadir aquí y allá una frase, una línea o un párrafo, mientras que la encantadora sombra de la señorita Kitty Schuyler se posaba sobre cada signo de exclamación, implorando permiso para expresar una bagatela más» (Pág., 19).

Tal y como están presentados los capítulos, en todo momento me dio la impresión de que Cortejo en la catedral era como un diario escrito a cuatro manos. Pese a que esta nouvelle está estructurada en capítulos muy cortos, el lector tiene esa sensación al comprobar cómo a través de ellos los protagonistas van reflejando sus sentimientos y reflexiones ante lo vivido en cada una de las ciudades catedralicias que visitan, sobre todo al ver cómo la atracción entre los dos protagonistas se va afianzando cada vez más. A medida que avanza el desarrollo de la trama, el lector ya se hace a la idea de que está ante un desenlace previsible, al comprobar que esta novela corta tiene ingredientes propios de las del género romántico. Aunque, en este ocasión, el lector comprueba cómo se siguen las estrictas pautas marcadas por la época en que se escribe esta historia, y por la sociedad a la que pertenecen los personajes, en donde no falta la presencia de la carabina que acompaña a la joven Kitty Schuyle.

Con la ruta de ciudades catedralicias la tía Celia pretende cultivar la mente de su sobrina, ante el ambiente religioso que se vivía en el seno de la familia de esta joven pizpireta, como la definen con acierto en la sinopsis. Tiene el firme propósito de atraerla al buen redil -tal y como lo afirma la protagonista en un momento de esta nouvelle-, a través del itinerario que les había preparado un joven curato de la Alta Iglesia Anglicana. Pero la tía Celia no se da cuenta con la presencia del apuesto Jack Copley.  Katty y Jack planean entre ellos encuentros que en ocasiones semejan fortuitos, y que darán lugar a situaciones cómicas, provocadas sobre todo por la presencia de la cegata tía Celia, que no se entera de lo que está pasando a su alrededor entre ambos jóvenes. 

Uno de los grandes atractivos de Cortejo en la catedral son las continuas alusiones literarias que se hacen a lo largo del desarrollo de la trama, unas de forma implícita y otras de forma explícita. En este sentido, los amantes de la metaliteratura tienen un gran aliciente para acercarse a esta joya literaria. Kate D. Wiggin hizo un magnífico trabajo a la hora de aplicar cada una de esas alusiones a las que hago referencia, en las que no faltan autores clásicos conocidos por todos, como Shakespeare, o Jane Austen -en particular su novela Persuasión-, y otros autores no tan conocidos, como la escritora británica Mary Anne Evan, que utiliza el seudónimo Geoge Eliot, y su novela Daniel Deronda, e incluso el lector se encuentra con alguna escena que seguro le recuerda a un cuento infantil muy conocido por todos, y otra que parece sacada de alguna de las novelas de Dickens, por la referencia que de ello hace Kitty Schuyler.

Son tres los personajes principales que acaparan la atención del lector en Cortejo en la catedral: Katherine «Kitty» Schuyler, Jack Copley y la tía Celia. Son personajes bien definidos, con quienes nos familiarizamos a lo largo de los capítulos, y con la ventaja de que los conocemos visualmente a través de las preciosas ilustraciones de Charles E. Brock. A través de ellos, quedan reflejadas las rígidas normas de la época que conlleva el cortejo entre miembros de la sociedad a la que pertenecen. Las pinceladas que ofrecen uno y otro personaje sobre la persona amada ayudan a conocerlos perfectamente; el lector, además, juega con la ventaja de que los conoce de una forma más directa a través de esas confesiones que van plasmando en el día a día de su estancia por tierras inglesas

Cortejo en la catedral es una joya literaria que merece la pena disfrutar, escrita con un lenguaje sencillo y un ritmo muy fluido. Kate D. Wiggin cuida con esmero  cada una de las escenas que conforman esta nouvelle para captar la atención del lector y producir en él el efecto deseado ante las situaciones que viven. Está traducida de una forma exquisita por Rosa Sahuquillo Moreno. Las notas a pie de página que nos encontramos a lo largo de las páginas que la conforman aclaran algunos giros y alusiones literarias que se ofrecen a lo largo de la trama. Las descripciones que se hacen en esta novela corta sobre las catedrales que visitan los personajes y otras localizaciones que se mencionan invitan a visitarlas


Biografía:



Kate Douglas Wiggin (1856- 1923).                                                                                                     
Reconocida novelista y educadora infantil americana.
Entre sus obras destacan las novelas para adultos «Mother Carey's Chickens» (1911), «A Cathedral Courtship» (1893) y «Penelope's English Experiences» (1893), así como el cuento infantil «Rebecca of Sunnybrook Farm» (1903).

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía de la autora e ilustraciones que acompañan al cuerpo de la reseña, tomadas de la web de la editorial. 



lunes, 13 de agosto de 2018

Sumgerido en...33/2018


Comenzamos una nueva semana del mes de agosto, en la que ya pasamos su ecuador. En lo que a lectura se refiere, terminé la novela de la escritora Casilda Sánchez Varela -hija del gran guitarrista y compositor de flamenco Paco de Lucía-, Te espero en la última esquina del otoño (sinopsis). Ya adelanto que fue una muy buena lectura, con un alto componente metaliterario, y me sorprendió la frescura de su narrativa. Es su ópera prima, por lo que habrá que estar muy pendientes a sus próximas publicaciones. 



Ahora le toca el turno a la nueva novela de Pilar Muñoz Álamo, Aquello que fuimos, autopublicada en Amazon (enlace). 

Sinopsis: 

En plena juventud y tras cuatro años de ausencia, Blanca regresa a su Málaga natal arrastrando una maleta y un pasado que no sabe si podrá afrontar. En otro punto de la ciudad, un año más tarde, Víctor recibe una llamada de teléfono en relación con Fuensanta, su madre, que pondrá su vida en jaque dejando al descubierto una estela de engaños en la que todos se verán implicados, hasta descubrir una oscura verdad. Vidas con diferente origen, fuertemente marcadas por decisiones propias o ajenas de aparente insignificancia. Futuros rotos que requerirán un máximo de valor, fuerza y coraje para poderlos superar (396 pág., ebook). 



jueves, 9 de agosto de 2018

El sueño del árbol, de Sara Mañero Rodicio























Título: El sueño del árbol
Autora: Sara Mañero Rodicio
Editorial: Verbum
1ª edición: 7/7/2015
Formato: Ebook
ISBN: 978-84-9074-186-3
Nº pág.: 356



Sinopsis:


El sueño del árbol explora la historia de Filipinas a través de los ojos de un joven gallego cuya vida queda inexorablemente marcada por su experiencia en las islas. Desde su llegada a Madrid para buscarse la vida, Arnaldo emprende una travesía llena de expectativas y que termina por convertirse en un viaje iniciático que le lleva a vivir a caballo entre Madrid y Luzón (Filipinas). Se inicia así una saga de dos familias separadas por el océano que, a lo largo de varias generaciones, nos descubre una realidad desconocida, capaz de sorprendernos y emocionarnos.
Dramas, amores, sueños, esperanzas, guerras y paces, muertos y vivos...Un compendio al que no falta detalle y que atrapa al lector desde las primeras páginas. La autora sabe asombrar y conmover.


Opinión Personal:


Ya comenté en este blog que hay muy pocas novelas ambientadas en Filipinas, y creo que la historia de este país tiene episodios que merecen la pena ser conocidos, sobre todo por lo que este territorio significó para el Imperio Español, del que fue una de las últimas posesiones, hasta la derrota definitiva en la batalla de Cavite ante las tropas estadounidenses. Hoy comparto mis impresiones sobre la novela El sueño del árbol, de Sara Mañero Rodicio, buena parte de ella ambientada en Filipinas, y más concretamente en la isla de Luzón. Aunque he de reconocer que, en esta ocasión, retomé su lectura porque cuando la afronté el año pasado tuve que abandonarla, pues me daba la impresión de que había entrado con el pie cambiado y no daba enderezado el rumbo. Me dije que la dejaría reposar un tiempo y darle una nueva oportunidad, porque estaba convencido de que merecía la pena leerla. Finalmente, esa segunda oportunidad llegó y disfruté mucho con su lectura, sobre todo con el personaje de Arnaldo Verín, carismático donde los haya, que creo se ganará la empatía de los lectores que decidan conocer sus peripecias. Sin duda alguna, El sueño del árbol satisfará a los lectores que frecuenten novelas de ficción histórica.
(Batalla de Cavite-Filipinas)
En mi modesta opinión, diría que El sueño del árbol está escrita como si se tratase de una crónica novelada de la época. Y es que creo que Sara Mañero respeta, en la medida de lo posible, las fechas en las que tuvieron lugar los episodios históricos más destacados de ese período y los personajes reales que los protagonizaron, que influirán en el devenir de los acontecimientos que suceden en torno a la figura del protagonista. El lector se encuentra también con estampas costumbristas que ofrecen imágenes de cómo era la vida en aquellos años tanto en España como en Filipinas, perfectamente reflejadas a través de la galería de personajes que desfilan por sus páginas. Casi todos los episodios que tienen lugar en la novela son relatados por un narrador omnisciente, que narra lo que sucede en la trama desde la perspectiva del personaje principal, Arnaldo Verín, aunque el lector se encuentra también con algún narrador más que se alterna con el principal, que complementa la información relativa al protagonista de la novela. Son dos las líneas temporales que conforman la novela: una que comienza en 2010, y que abarca pocos capítulos, y otra que nos traslada a finales del siglo XIX, a 1895, a partir de la cual el lector acompaña al protagonista a lo largo de la novela.

Como adelanta la sinopsis, El sueño del árbol explora la historia de Filipinas a través de los ojos de un joven gallego cuya vida queda inexorablemente marcada por su experiencia en las islas. El lector es testigo presencial del ciclo vital del protagonista de esta novela, Arnaldo Verín, que debe buscarse otro modo de ganarse la vida, como acuerda con su padre en una conversación que mantiene en el primer capítulo porque, como era habitual en aquella época, porque no tenía los mismos privilegios que el primogénito de la familia, y solo le quedaba la opción de ordenarse sacerdote. Pero Arlando lo tenía muy claro, aunque no le informase a sus padres se sus verdaderos planes, porque su deseo era conocer lugares lejanos, viajar a tierras distantes. Cuba era el destino que tenía previsto, pero su tío y mentor, el dominico fray Ismael, viajaba hasta Filipinas en donde pasaba varios meses en la hacienda que tenían en Calamba. El joven comenzó a hacerle preguntas sobre cómo eran esas islas y las gentes que en ellas vivían, y la idea de acompañarlo en su viaje fue tomando cuerpo cada vez con más decisión. Aunque Arnaldo se encontraría, más que con un viaje en el que comprobar por sí mismo la información que le facilitaba su tío, con una verdadera odisea, pues en sus idas a las islas del sudeste asiático se encontraría con un viaje lleno de episodios adversos y favorables.

En El sueño del árbol, el lector asiste al ciclo vital de Arnaldo Verín, ya que lo conocerá desde que era un niño de doce años hasta el adulto en el que se convirtió sin que casi los que compartían vida con él apenas se dieran cuenta del cambio que iba produciéndose en su cuerpo. Un ciclo vital que, como ya comenté en el párrafo anterior, está lleno de episodios adversos y favorables, de los que sacará provecho en época de bonanza, y resurgía como si un de un ave fénix se tratara cuando se encontraba en medio se situaciones que pondrían incluso en peligro su vida, al probar en sus propias carnes las consecuencias del período convulso que vivían las islas, primero ante la revolución filipina que finalizaría con el enfrentamiento armado con los estadounidenses, y posteriormente en el conflicto que estalló entre estos últimos y los filipinos. En ambos conflictos en pueblo tagalo sería el peor parado porque muchos de ellos se vieron desterrados en su propio país.
(José Rizal-Calamba-Filipinas)
La vida del joven Arnaldo Verín transcurre entre Madrid y Manila, ciudad a la que realiza varios viajes a bordo de buques de la Compañía Trasatlántica. En Madrid es acogido por los dominicos en el monasterio de Santo Domingo El Real, en donde ayuda a fray Ismael en los oficios religiosos, y realiza las labores que le encomiendan las monjas; incluso llega a sustituir en las clases que imparten a los niños porque les gustaban los métodos que utilizaba para que éstos comprendan mejor las enseñanzas que reciben. Pasados unos meses, le encuentran trabajo como mancebo de un ultramarinos propiedad de la familia Baena y, ya adulto, trabaja en una carpintería, en el que su encargado se da cuenta de las magníficas tallas que hace el joven personaje, y esto hace que el dueño del taller y la tienda le encomiende nuevas labores, pasando a desempeñar con el paso del tiempo trabajos de mayor responsabilidad, que le llevan a desplazarse a Filipinas para encargarse de la compra de madera para la carpintería. Pero será en Manila en donde el protagonista de esta novela se encuentre con lo mejor y peor del ser humano, porque es en la capital filipina donde es acogido por la familia de Gumag-ang como uno miembro más; de hecho, Arnaldo hace suyos sus problemas y les ayuda en la medida de sus posibilidades. Junto a esta familia será testigo directo de los episodios bélicos que le toca vivir y que, como ya comenté en esta reseña, sufre en su propia persona los efectos de estos conflictos. Pero también es objetivo de los roces que se producen entre fray Ismael y fray Pío, dos personajes que crean episodios de alta tensión, sobre todo el segundo, cuyas malas artes influirán en el futuro de Arnaldo, sobre todo en el aspecto sentimental, como lo puede comprobar el lector sobre todo en el último tramo de la novela.
(Convento Santo Domingo el Real-Madrid)
El sueño del árbol es una novela en la que el lector se siente en todo momento como si fuese un personaje más del elenco que la conforman, porque tal y como se relatan los capítulos en los que se estructura y el carácter visual de los episodios que presencia, surte el efecto que acabo de comentar. De hecho, en todo momento me dio la sensación de que el protagonista compartía conmigo todas sus sensaciones, emociones y sentimientos, y me hacía sentir como un intruso en su vida privada, porque los refleja de tal forma que no resultan indiferentes todas las vicisitudes que le acompañan a lo largo de su ciclo vital. En este sentido, Sara Mañero ofrece unas descripciones claras, precisas y muy visuales que ayudan a que imaginemos perfectamente los episodios que relatan, en donde nos impregnamos de los colores, olores y sabores que nos ofrecen las escenas costumbristas de ese territorio de ultramar. El exotismo de la isla de Luzón cautiva a Arnaldo Verín, y no es de extrañar, porque los paisajes tanto urbanos como rurales son descritos de una forma tan plástica que hacen sentir al lector las mismas sensaciones que siente este personaje.

Sara Mañero construye una galería de personajes muy atractiva para el lector, a través de los cuales refleja perfectamente la sociedad de la época que le toca vivir al personaje principal, y los personajes históricos que influirán en el devenir de los hechos que presencia. Son personajes de carne y hueso, porque son descritos de tal forma que parece que cobran vida propia. Ya mencioné a algunos de ellos a lo largo de esta reseña, caso del dominico fray Ismael, de carácter firme y hondas convicciones; los miembros de la familia Baena, con la que pasará buenos momentos, pero también comprobará cómo la traición afecta a su continuidad como empleado del ultramarinos que lleva directamente, ante la confianza que en él deposita su propietario. Mejor suerte tiene en la carpintería, en donde se rodea de personajes que le apoyan y se dan cuenta del potencial que tiene para el oficio. En Filipinas, a parte del ya mencionado fray Ismael, se encuentra con fray Joaquín López, que le sirve de gran ayuda a Arnaldo Verín en los momentos de mayor dificultad. Aunque el lector comprueba cómo se vuelca con la familia del ya mencionado Gumad-ang, en donde entabla una gran amistad con su hijo Saquiod, y se prenda de su hermana Mandi. A ellos les enseñará el español y aprenderá el tagalo con el paso de los capítulos, lo que puede comprobar el lector en algunos diálogos que tienen lugar entre ellos, ya que la autora los refleja en algunas de sus conversaciones. También tiene contacto con alguno de los líderes de la guerrilla filipina, caso de Manuel Tinio, y tendrá noticias de otros líderes que tendrán un gran peso, tanto en la independencia del país, como en el conflicto con los Estados Unidos: el lector conoce a personajes históricos que seguro le resultan desconocidos la gran mayoría de ellos, caso de Emilio Aguinaldo, los miembros de la llamada Gomurza, o José y Paciano Rizal.

El sueño del árbol es una novela escrita con un estilo muy cuidado, en la que la autora cuida con mimo todos los detalles con los que confiere un claro realismo a los episodios que viven los personajes que desfilan por sus páginas. La descripción predomina sobre el diálogo aunque, pese a ello, es una lectura absorbente por todos los episodios que se suceden a lo largo del desarrollo de la trama, y en la que el lector se encuentra con un par de giros que atraen su atención, y que dan lugar a situaciones inesperadas que hacen más atractivo el desenlace de la novela. Sin duda alguna, es una atractiva lectura, pese a lo que comenté en el primer párrafo de esta reseña.


Biografía:



Sara Mañero Rodicio es Licenciada en Filoliogía Inglesa y Doctora en Filología Hispánica por Universitat de València. Su tesis doctoral, “El Arcipreste de Talavera de Alfonso Martínez de Toledo”, obtuvo el premio “Fernández Abril” de la Real Academia Española. Ha colaborado en traducciones dramáticas y poéticas (La comedia de las equivocaciones, de Shakespeare; Dos Leyendas, de Ted Hughes; Cuatro cuartetos, de T.S.Eliot…), así como en adaptaciones teatrales.
En el campo de la ficción, cuenta con diversos relatos publicados, siendo finalista del concurso “Erradicando la violencia de género” (Asociación Eleanor Roosevelt) con el texto “Cuando el sueño engendra monstruos”. Su primera novela, Mientras sorprendan los días (Ed. Hades), se publica en 2015, y en ese mismo año Verbum edita El sueño del árbol, un viaje por la historia de Filipinas. Atrapando la luz, su tercera novela, supone un homenaje a las mujeres que se anticiparon a su tiempo, así como al mundo de la fotografía.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, así como fotografía de Sara Mañero Rodicio tomados de la web de la editorial. Imágenes que acompañan al cuerpo de la reseña, tomadas de google imágenes.