jueves, 11 de octubre de 2018

Visibilidad cero, de Fernando de Cea























Datos técnicos:


Título: Visibilidad Cero
Autor: Fernando de Cea
Editorial: Juventud
1ª edición: 1 de marzo de 2018
Encuadernación: Rústica con solapas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-261-4502-4
Nº pág.: 320



Sinopsis:



En abril de 1993 la goleta Pitcairn se hunde en aguas de Ibiza con toda su dotación a bordo.
Entre los tripulantes fallecidos se encuentra Álvaro Durán, un biólogo marino que deja esposa y dos hijos. Han pasado más de veinte años y Marcos, el mayor de los huérfanos, se enfrenta ahora a una nueva tragedia: la muerte de su madre. Enferma terminal, las últimas palabras de la viuda antes de morir son desconcertantes: «Tu padre sigue vivo». A partir de tan sorprendente revelación, Marcos inicia un peligroso viaje existencial que cambiará su vida para siempre. Buscar a la Pitcairn será su meta; descubrir dónde se encuentra su padre le llevará a cruzar el Mediterráneo en un velero donde nada ni nadie es lo que parece.



Opinión Personal:



Esta novela que hoy reseño es la cuarta que leo del escritor madrileño afincado en Sevilla, Fernando de Cea (Madrid, 1958) . Su título es Visibilidad cero, y con ella ganó el XXI Premio Nostromo de Narrativa. Las historias que Fernando de Cea ofrece al lector a través del narrador de turno me atraen porque plantea unas tramas muy atractivas y bien hilvanadas, y las escenas que se suceden a lo largo de los capítulos son muy visuales, aunque en esta ocasión son más concisas para no romper el ritmo de la narración. En todas ellas se nota su pasión por el cine, ya sea de forma implícita o explícita. De hecho, es también crítico cinematográfico, y comparte sus críticas sobre el séptimo arte, a parte de las publicaciones con las que colabora, a través de su blog elblogdeethan.blogspot.com. En este sentido, tiene varios libros publicados, relacionados sobre todo con el cine clásico. Sin embargo, en Visibilidad cero, el cine tiene una presencia prácticamente testimonial, porque solo se encontrarán referencias al séptimo arte en contadas escenas.
(Cabo del Agua-costa de Cartagena)
En Visibilidad cero, Fernando de Cea da un giro en sus publicaciones al decantarse por una novela de aventuras, con un claro sabor a los autores clásicos, aunque sin olvidarse de lo negrocriminal que tiene una trascendental presencia en la trama, ya que el lector comprobará cómo en ella hay ingredientes de novela negra, policíaca y domestic noir, y la intriga está asegurada a lo largo de su desarrollo. Pese a que es una muy buena lectura, sin embargo eché en falta un glosario de términos marinos que el autor utiliza en algunos capítulos, pues he de reconocer que había algún párrafo en los que no me enteraba de las maniobras que se llevaban a cabo en los dos barcos que se mencionan en la novela. Sin embargo, en absoluto afecta al hilo argumental, ya que su lectura me resultó muy adictiva porque me gustan mucho las novelas en las que nada ni nadie es lo que parece, a parte de los giros que se producen a lo largo de su desarrollo, lo que redobla el interés por saber qué va a pasar en los siguientes capítulos. De ahí creo que es un acierto el título de la novela que, en un principio, no dice nada al lector pero, a medida que avanzan los capítulos, hace referencia a diversos aspectos que guardan relación con el protagonista de la novela: las inmersiones que realizan dos de los personajes de la novela, la niebla que también está presente en algunos capítulos o la referencia que se hace en la sinopsis en la que nada ni nadie es lo que parece.

En lo referente a las alusiones literarias a los autores clásicos de novelas de aventuras, se menciona de forma muy directa escritores como Herman Meville y su archiconocido personaje de Moby Dick, capitán Ahab, o también a Jack Landon, al mencionar a Wolf Larsen, personaje de su novela El lobo de mar: Ambos personajes hacen referencia a la actitud que muestra quien gobierna la Pitcoirn en algunas escenas en las que pone en riesgo a su tripulación. Aunque el mayor protagonismo se lo lleva, sin lugar a dudas, Robert Louis Stevenson y su archiconocida La isla del tesoro, que estará presente a lo largo de los capítulos tanto de forma directa como indirecta en ambas líneas temporales. Tampoco me olvido de Agatha Christie, pues el autor confunde al lector a la hora de averiguar quién o quienes son los autores de los asesinatos que se cometen en el Tres Forcas, nombre del velero de la segunda línea temporal de esta novela, y por las explicaciones que se dan a la hora de conocer los motivos por los que se cometieron los asesinatos mencionados anteriormente. También el autor hace referencia al personaje de la Ilíada, Ulises, o a los barcos fantasmas ante la virulencia de los temporales a los que se enfrentan ambos veleros. La tradición marinera está también muy presente: ejemplo de ello es lo que sucede en el primer capítulo, porque se relata un castigo al que es sometido uno de los tripulantes de la goleta Pitcoirn, que mantiene al lector en vilo porque se pregunta si llevarán ese castigo hasta las últimas consecuencias. También se refiere a la tradición marinera el cambio de nombre de la goleta y las consecuencias que pueden derivarse teniendo en cuenta las supersticiones que hay al respecto entre los marinos.
(Petit Socco-Tánger)
Dos son dos las líneas temporales que se encuentra el lector a lo largo de la novela, que convergen cuando el desenlace está próximo: la primera de ellas comienza en el Mar de Alborán, transcurre en abril de 1993, es relatada en primera persona y no sabremos hasta los últimos capítulos a quién pertenece esta voz narrativa. La segunda transcurre desde principios de octubre a principios de noviembre de 2017, y es relatada por un narrador omnisciente desde el punto de vista de Marcos, que estará prácticamente presente en todos los capítulos que la conforman, y decide llevar a cabo las investigaciones tras el secreto que le desvela su madre. Pese a que son pocos los capítulos que conforman la primera de ellas, en relación con la mayor extensión de la segunda, no por ello le resto menor interés; más bien diría que al contrario, porque es una subtrama intensa, bien construida, atractiva y con esas influencias clásicas que nos invitan a recordar las novelas que menciono en el párrafo anterior de esta reseña. Fernando de Cea las planifica de tal forma que ambas constituyen un compacto engranaje, ya que cuando el lector se acerca al desenlace, comprueba cómo van encajando todas las piezas desperdigadas a lo largo de los capítulos, sin quedar suelta ninguna de ellas; incluso diría que le anima a que intente averiguar qué le sucedió realmente a Álvaro Durán, pese a que nada ni nadie es lo que parece, así como descubrir los secretos que esconden los personajes de ambas líneas temporales y los motivos que les incitan a actuar de la forma en que lo hacen.

Buena parte del argumento de Visibilidad cero transcurre en aguas mediterráneas, pero el lector visitará también una serie de localizaciones que, de forma directa o indirecta, sirven para que se reconstruyan los episodios que sucedieron en torno a Álvaro Durán, padre del protagonista de esta novela. Sevilla es el punto de partida del que también sería un viaje iniciático de Marcos, y desde la capital andaluza se desplazará a Madrid, Barcelona, Melilla o Tánger. Los dos navíos surcarán sobre todo el Mediterráneo occidental, navegando por el Mar de Alborán, el Estrecho de Gibraltar y Las Islas Chafarinas, que también tendrán una destacada presencia en la novela, porque estos tres islotes son claves para las investigaciones que realiza Marcos. Un viaje imprevisible no exento de peligros, en el que Marcos se enfrenta a una aventura incierta; de hecho, en más de una ocasión comentará que tiene la sensación de que alguien está vigilando sus pasos. Se encontrará también con algún asesinato, que pondrá al descubierto las verdaderas intenciones de algunos de los miembros de la tripulación que le acompaña. A este viaje se le unirá Nicole, una belga de la que quedará prendado, y con la que se tropezará literalmente en «la piscina del gimnasio que visitaba a la salida del trabajo. Lo usaba como alternativa más asequible para relajarse que salir a navegar con el Niágara» (pág. 35). Junto a Nicole, el lector conocerá a un variopinto grupo de personajes secundarios bien perfilados y todos ellos prácticamente estereotipados, con los que el autor se ajusta a lo que ya comenté sobre los rasgos clásicos que le confiere a la novela que hoy reseño. Siete de esos personajes encabezarán cada una de las partes en las que se divide Visibilidad cero, quienes serán los que mayor peso tengan en ambas tramas. Algunos de ellos nos recordarán a los marineros de la peor calaña de las novelas de aventuras que leíamos en nuestra juventud, mezclados con otros que se nos hacen muy cercanos, sobre todo si el lector conoce el ambiente que se vive en las zonas portuarias.

Visibilidad cero es una novela en la que el lector tiene la intriga asegurada a lo largo de los capítulos que la conforman. La tensión narrativa está muy presente, así como unos giros inesperados que incrementan el interés por lo que sucede en los siguientes episodios. Está escrita con un lenguaje sencillo, cuidado, con presencia de términos marinos en algunas fases de la narración, aunque no interrumpen el ritmo de la trama, porque la mayoría de ellos se refieren a maniobras que hacen ambas embarcaciones. El ritmo de lectura es muy fluido y adictivo, y apenas decae a lo largo de la novela. Fernando de Cea dosifica de forma acertada entre ambas líneas temporales los datos que ofrece para que el lector tenga una clara composición de lo ocurrido en torno a la figura del padre de Marcos. Como dice la sinopsis, nada ni nadie es lo que parece, porque el lector conocerá a lo largo de los capítulos cuál era realmente la misión que llevaba a cabo Álvaro Durán en el Pitcairn, y a qué se dedicaba la tripulación de la goleta que se había alquilado a la empresa constituida por su padre y su tío, lo que le confiere a la novela rasgos claros del género negrocriminal.


Biografía:


Fernando de Cea (Madrid, 1958) es capitán de fragata de la Armada, licenciado en Economía y crítico de cine. Colaborador habitual de revistas culturales, ha publicado artículos, reseñas y críticas en prensa escrita, medios digitales y en su blog de cine, El blog de Ethan elblogdeethan.blogspot.com).
Es autor de las novelas Puentes y Sombras 
(2012) (reseña), Cenizas para un blues (2014) (reseña) y El suave roce de tu pelo (2016, finalista del Primer premio “Alféizar” de novela) (reseña); y de los ensayos El autoremake en el cine. ¿Obsesión o repetición? (2014) y Cine y Navegación. Los siete mares en setenta películas (2018). En 2014 gana el premio local del IV Certamen Internacional de Novela Corta “Giralda” con la obra La habitación 104.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía del autor y fotografía de Fernando de Cea, tomados de la web de la editorial. Imagen de Cabo del Agua, tomada de Wikipedia. Imagen del Petit Socco, en Tánger, tomada de la web Made in Tánger. 







7 comentarios:

  1. Aunque no tiene mala pinta, de momento lo dejo pasar.
    Besos

    ResponderEliminar
  2. Pues fíjate que nada más ver el título y la portada he puesto careto, careto de este de ¡buah qué rollo 😒! pero conforme iba leyendo me iba diciendo: esto está bien, esto también, qué interesante y he llegado al final diciendo ¡Me lo apunto!😂. Qué me has convencido vamos.

    Besitos 💋💋💋

    ResponderEliminar
  3. Pues no he leído nada del autor aún. Y ya veo que voy a tener que empezar a hacerle hueco. Tiene buena pinta esta novela.
    Besotes!!

    ResponderEliminar
  4. No he leido nada del autor pero me lo apunto y no me importaria comenzar con esta, que las novelas de aventuras me gustan mucho,aunque tendré en cuenta lo que dices del glosario marinero. Besinos.

    ResponderEliminar
  5. Siempre que me paso por aquí encuentro propuestas interesantes. Este libro que traes no es de los que cogería en primer lugar pero la verdad es que conforme leía la reseña más me iba apeteciendo. Me lo apunto a ver si me cruzo con él.
    Besotes!

    ResponderEliminar
  6. No he leído nada de él, y aunque no es el tipo de lectura que frecuento, me encanta esa combinación de tensión narrativa y aventuras con referencias clásicas. Tomo buena nota. Un beso!

    ResponderEliminar
  7. No lo conocía y, a pesar de tu recomendación, esta vez lo voy a dejar pasar, la verdad es que no me llama demasiado
    Besos

    ResponderEliminar