jueves, 20 de septiembre de 2018

El jardín de las flores negras, de Ana Rosenrot






















Datos técnicos:

Título: El jardín de las flores negras
Autora: Ana Rosenrot
Editorial: CIMS
1ª edición: 9/04/2018
Encuadernación: tapa blanda con solapas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-8411-226-6
N1 pág.: 383



Sinopsis: 

Nadie sabe de lo que somos capaces, hasta que algo o alguien despierta al monstruo que llevamos dentro.

Oviedo, 1948. Durante los duros años de la posguerra, en una ciudad que como el resto del país intenta recomponerse, el padre Arteaga, un joven sacerdote con graves conflictos personales, pero con un brillante futuro por delante, intentará huir de las intrigas políticas y eclesiásticas que se ciernen sobre él, pero no podrá escapar de los enredos de la sensual señorita Peláez, ni de los misterios que le rodean, como los que oculta la discreta y reservada maestra en esa llave de la que nunca se separa. Pero sobre todo se sentirá atraído por los extraños habitantes de la casona de los Osorio: el desfigurado Bastián al que su padre, don Pelayo, mantiene encerrado como si fuera parte de su colección de mariposas, o la inquietante Llara con su belleza sobrenatural.

Decidido a descubrir la verdad sobre la familia de don Pelayo, el padre Arteaga se verá atrapado en un laberinto de mentiras, miedos y oscuros secretos que desvelarán una historia sórdida, oscura y siniestra, como una inquietante flor negra en medio de un jardín.

El jardín de las flores es un thriller ambientado en Oviedo durante los duros años de la posguerra, con las heridas aún muy recientes y los sentimientos a flor de piel mostrando lo mejor y lo peor de los personajes. 

Ana Rosenrot sorprende al lector con una novela cargada de misterio e intriga, con unos personajes marcados por su pasado y sus fantasmas personales.



Opinión Personal:



La primera novela que leí de Ana Rosenrot (Madrid, 1971) fue Secretos en Venecia (reseña), y disfruté mucho con la historia que me contaba, a caballo entre Nueva York y Venecia. Tuve muy claro que tenía que leer su nueva novela, El jardín de las flores negras. Si me gustó mucho Secretos en Venecia, disfruté todavía más con El jardín de las flores negras. Por eso hoy comparto mis impresiones sobre esta novela, que recomiendo sin dudarlo, porque el lector se encuentra con unos ingredientes muy atractivos, porque en ella se nota la gran labor que hay detrás de una trama magníficamente hilvanada, en la que cierra con criterio los diversos hilos argumentales que la conforman.
(Palacio Arzobispal de Oviedo)
En el El jardín de las flores negras el lector se encuentra con un magnífico engranaje en el que Ana Rosenrot aúna elementos propios de novela histórica, costumbrista y gótica, ensamblados de tal forma que es difícil desligar unos de otros, tal y como se suceden los episodios ante nosotros. Oviedo y los parajes que rodean a la capital asturiana son idóneos para que la autora emplee en esta novela los rasgos propios que caracterizan su narrativa, a lo que también ayuda el clima propio de estas tierras, y que se presta para lo antes expuesto. Y así es cómo tan pronto paseamos por los diversos rincones de Oviedo, como por la alejada casona, en la que tienen lugar una serie de episodios oníricos, que incitan al padre Arteaga a investigar el misterio que esconden sus paredes. Hasta esta casona se desplaza don Toribio para dar clases de latín a Bastián, apelativo con el que se conoce al hijo de don Pelayo Osorio, que no quiere que salga de la residencia familiar, al tener el rostro desfigurado, y teme que sea objeto de burla por los compañeros con los que comparta estudios. A don Toribio, sacerdote a quien ya le pesan los años, lo sustituye el padre Arteaga, que se desplazará con el anciano sacerdote para que se familiarize con su alumno. Madrid y Barcelona también están presentes en la novela, aunque no tienen en la narración el peso de la ciudad ovetense, pero sirven para conocer el pasado del padre Arteaga y los motivos que lo llevaron a ordenarse sacerdote. Ana Rosenrot ofrece al lector unas descripciones claras, concisas y muy visuales que ayudan a imaginarse cómo son los escenarios que forman parte de la trama. En este sentido, puede decirse que el lector presencia en primera fila todos los episodios que tienen lugar en la línea temporal que lo traslada al Madrid de 1936, en la que revive los meses anteriores al estallido de la guerra civil española, y las impactantes escenas que se narran cuando el conflicto fratricida es ya una triste realidad.
(Plaza Carbayón-Oviedo)
Ana Rosenrot estructura esta novela en tres líneas temporales, que se irán alternando desde las primeras páginas. Puede decirse perfectamente que el lector no se encuentra con capítulos que le van llevando de una línea temporal a otra, sino que estas se van alternando a lo largo de la novela. Esta estructura no supone obstáculo alguno para perder el hilo de la narración, ya que de una forma u otra se presiente el cambio de época y escenario. Cada una de estas tres líneas temporales encierran un misterio que atrae la atención del lector. La primera se desarrolla toda ella en el año 1948, con el joven sacerdote Pablo Arteaga y la discreta y reservada maestra, Nieves Flórez, como los personajes que más atraen la atención del lector. La segunda se desarrolla entre Madrid, y Barcelona, desde 1936 hasta 1941, en la que conocemos los motivos que llevaron al joven madrileño a ordenarse sacerdote. Ambas líneas temporales están relatadas por un narrador omnisciente. La última línea temporal está resaltada en letra cursiva y relatada en primera persona a modo de diario. Este tramo de la novela es el que más misterio acarrea al lector, porque nos presenta a una joven que viaja en tren hasta Valladolid, en donde va a ser internada en un convento en el que se recluyen a jóvenes descarriadas, tanto moral como socialmente (pág. 30); aunque en algún momento de sus reflexiones se puede deducir quién es ese personaje; sin embargo, nos preguntaremos en más de una ocasión cuál pudo haber sido la causa que obligó a la familia de esta joven a internarla en ese convento. 
 (Diputación Provincial de Oviedo)
Al igual que en Secretos en Venecia, en El jardín de las flores negras sobresale el papel que desempeñan los personajes. Si bien son el joven sacerdote Pablo Arteaga y la maestra Nieves Flórez quienes llevan el peso de la trama, puede decirse que estamos ante una novela coral, porque hay un elenco de secundarios que conforman un entramado de vidas cruzadas, en el que se produce el llamado efecto dominó. Doña Encarna, la casera de Nieves y otros inquilinos, beata y cotilla, en cuyo edificio suceden una serie de episodios propios de novela negra; Munia, la asistenta de don Toribio, el sacerdote que va a tener al padre Arteaga como ayudante; Perete y su esposa Nela; las hermanas Peláez; Buenaventura Arboleya, el contable de don Pelayo Osorio, o Elías Carballosa, novio de Covadonga Peláez. En este sentido, la escritora madrileña traza esas vidas cruzadas de tal forma que va cerrando las subtramas en las que intervienen cada uno de ellos sin olvidarse de ninguna de las piezas que forman ese engranaje, que funciona con total precisión. El lector tiene ante sí unos personajes bien construidos, trazados con mucha fuerza, muy vivos, cercanos y con un marcado perfil psicológico, cuyos rasgos son muy propios de la novela negra. Ana Rosenrot dosifica los misterios y secretos que rodean a cada uno de ellos, por lo que el lector tiene la intriga asegurada a lo largo de toda la trama, ya que es incitado a estar pendiente de lo que les sucede a unos y otros para conocer mejor qué les mueve a actuar de la forma en que lo hacen. En este sentido, vuelvo a resaltar lo que dice la autora sobre los personajes, y que ya comenté en mi reseña de Secretos en Venecia: «es todo un ritual en el que elijo los nombres, su forma de ser, lo que van a vivir...Me implico en su vida, en sus problemas, sufro y me alegro con lo que les ocurre, les hago enamorarse, correr aventuras, tener miedo...» A través de todos ellos, el lector se hace una clara idea de cómo era el día a día en aquellos difíciles años de la posguerra, y se ve reflejada  la diferencia de clases sociales que había en aquellos años, en los que estaba muy presente la afinidad o no de unos y otros al régimen. En la novela hay escenas que muestran también esa lucha que todavía existe entre miembros de uno y otro bando, y cómo algunos de ellos no dudan en recuperar las libertades perdidas. Se reúnen en la clandestinidad para adoptar las medidas necesarias con las que hacer frente a quienes se las prohíben, pese a que sabían que en cualquier momento podrían ser detenidos o recibir inesperadas y desagradables visitas que podrían acarrearles graves problemas, incluso temer por sus vidas, como lo puede comprobar en lector por el fin que les espera a alguno de los personajes de la novela.

Ana Rosenrot cuida al detalle todos los episodios que se encuentra el lector a lo largo del desarrollo de la trama. Todo ello ofrecido al lector a través de una prosa clara y cercana, en el que intercala algunos vocablos bables, sobre todo en los diálogos en los que intervienen personajes que viven en el barrio de la iglesia de San Gerónimo. Detalles que alcanzan al título, que está en consonancia con la gran mayoría de personajes que conforman el elenco de esta novela, porque todos ellos están marcados por su pasado y sus fantasmas personales. Su lectura es pausada pero diría que adictiva, porque puede decirse que todos los personajes esconden secretos que se irán desgranando poco a poco, por lo que el lector se interesa por todo lo que sucede en las diferentes subtramas que conforman la novela. Como ya comenté en esta reseña, la escritora madrileña cierra todas las subtramas a medida que nos acercamos al desenlace, en el que espera algún giro sorprendente, pero con el que habría que contar tal y como se van desarrollando los episodios que se suceden y, sobre todo, en la época en la que tienen lugar, en la que las heridas están todavía recientes y los sentimientos a flor de piel, mostrando lo mejor y lo peor del ser humano.



Biografía:




Ana Rosenrot nació en Madrid en 1971. Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid aunque desde muy joven se orientó hacia la literatura.
Su primera novela Aeternum, primera parte de Trilogía Aeternum, fue publicada en 2012, dando inicio a una prolífica producción literaria, con la publicación, hasta el momento, de A Divinis, Ab Initio, La hija del sepulturero, Secretos en Venecia, Las hadas sin corazón y El jardín de las flores negras.
Sus novelas, con una prosa clara y vibrante, se caracterizan por crear una atmósfera inquietante y misteriosa en la que se desarrollan sus historias llenas de fuerza y pasión, de intrigas y secretos, tejiendo argumentos cuyos finales son siempre sorprendentes. 


Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, facilitados por la editorial a través de la nota de prensa. Fotografía del Palacio Arzobispal de Oviedo, tomada de la web Fotolia. Fotografía de la Plaza Carbayón, tomada de la web de Pinterest. Fotografía de la Diputación Provincial de Oviedo, tomada de la web de TripAdvisor. 

17 comentarios:

  1. La verdad es que Ana no para de crecer y esa fusión de géneros junto con su buen criterio a la hora de montar la historia hacen de ella una magnífica lectura.
    Besos

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  2. Es la primera novela que ha leído de la autora y no será la última. Me encantó.
    Besos

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  3. Yo leí Las Hadas sin corazón y aunque me gustó vi muchas cosas mejorables y de momento no me he vuelto a animar con esta autora a pesar que por lo que voy leyendo sobre este libro parece que podría gustarme.
    Un beso

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  4. No hay nada como estar atrapada en una buena novela y llegar al final y todavía tener esa sensación de sorpresa y de decir ¡oh my god! este es el caso ☺️ muy buena novela y muy buena reseña.

    Besitos carinyet 💋💋💋

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  5. He leido muy buenas opiniones de esta novela, pero ahora musmo voy servida y no creo que pueda hacerle hueco, pero bueno, ahí anotada sigue.
    Un beso

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  6. Otra autora pendiente!. Cada vez que leo una resena sobre alguna de sus novelas, me la apunto pero aun no he puesto con ninguna y por lo que comentáis, merecen la pena. Besinos.

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  7. Qué buena reseña, Paco. Y estoy totalmente de acuerdo en todo. Además he seguido una trayectora parecida: "El jardín de las flores negras" es el segundo libro que leo suyo, y si el anterior me gustó mucho, este me ha gustado todavía más. Es más redondo.

    ¡Besote!

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  8. Se nota que has disfrutado con la novela, a mi no me importaría viajar hasta Oviedo de su mano. Un abrazo

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  9. Pues has hecho un análisis muy preciso y completo. Comparto tu opinión sobre la novela. Creo que es un libro que hay que leer y que Ana es una autora a la que hay que tener muy en cuenta. A mí me pareció increíble que un libro como este no haya sido fichado ya por una editorial más grande. Muy de acuerdo contigo. Besos

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  10. Me pareció muy buena y disfruté mucho con ella. Me gustó especialmente como encajan la multitud de pequeñas piezas
    Besos

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  11. Esta vez no me lo llevo, no termina de llamarme a pesar de tu buena impresión
    Besos

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  12. No he leído nada aún de esta autora y tengo Secretos en Venecia en la estantería pero como siempre el tiempo te impide leer todo lo que te gustaría. Me encanta la temática, la época y la ciudad donde se desarrolla esta trama y que sea una novela coral aún le suma más puntos. Me la apunto sin duda. Otra cosa es cuando acometa su lectura. Cada vez tengo más claro la cantidad de libros que te dejas por el camino. Es frustrante no poder acometerlos todos.

    Bs.

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  13. Lo leí y me encantó, Ana crea unas historias muy especiales y es una maestra a la hora de crear a sus personajes. Siempre protagonistas con secretos, con claroscuros, y con alguna sorpresa. Yo no me canso de recomendarla.

    Besitos

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  14. Sus anteriores novelas no me decían gran cosa, pero esta se ve interesante y con mucho trabajo de investigación.
    Besos

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  15. Había visto de pasada algunas opiniones, pero había algo que no me convencía. Ahora llegas tú, me dices que está muy bien escrita, que los personajes llenan la novela, que el misterio está asegurado... Y tiras por tierra mis prejuicios. Así no disminuye mi lista de posibles lecturas; así no. Abrazos.

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  16. Con tus reseñas es imposible resistirse. Me atrae la época, la historia y la estructura de la narración. Me lo voy a apuntar aunque sea para un poco más adelante. Un abrazo.

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