Datos técnicos:
Título: La librería del sr.
Livingstone
Autora: Mónica Gutiérrez Artero
1ª edición: 27/09/2017
Encuadernación: tapa blanda
Idioma: Castellano
ASIN: B07613CW5N
Nº. pág.: 236
Precio: 3,10€
Sinopsis:
Agnes
Marti es una arqueóloga en paro que se ha mudado a Londres en busca
de una oportunidad laboral. Una tarde, desanimada y triste por su
poco éxito profesional, tropieza en el corazón del barrio del
Temple con el pomo de una puerta en forma de pluma, el sonido de unas
lúgubres campanillas y el hermoso rótulo azul de Moonlight Books.
La librería, regentada con encantador ceño fruncido por Edward
Livingstone, debe su nombre a un espectacular techo de cristal que
permite contemplar la luna y las estrellas en las noches despejadas.
Intrigada por la personalidad y el sentido del humor del señor
Livingstone, Agnes decide aceptar la oferta de convertirse en
ayudante del librero mientras continúa su búsqueda de trabajo. El
té de la tarde en el rincón de los románticos, las visitas de Mr.
Magoo, las conversaciones con la bella editora de Edward, las cenas
junto a la chimenea del Darkness and Shadow y la buena lectura
convencerán a Agnes de que la felicidad está en los pequeños
detalles cotidianos. Pero aunque Moonlight Books podría parecer un
oasis de paz en el acelerado Londres, las extrañas campanillas de su
puerta daran paso a los sucesos más inesperados: una noche de
tormenta, el inspector John Lockwood...
Opinión
Personal:
De
Mónica Gutiérrez leí todas sus publicaciones, incluido el relato que
forma parte de la antología La librería a la vuelta de la esquina.
Es una autora que no dudo en recomendar para quienes gusten leer
novelas feelgood, un género que poco a poco va ganando su espacio en
el panorama literario internacional, y va sumando lectores que
agradecen este tipo de lecturas, -entre los que me incluyo-, y que
cumplen con creces el fin que persiguen sus autores: hacernos pasar
un buen rato con historias placenteras que nos hacen olvidar por un
momento de los problemas que nos rodean; y también consigue que
sintamos esa sensación de tranquilidad y relajación que logra
apoderarse de nosotros una vez finalizamos su lectura, porque sabemos
que nos espera un final feliz, aderezado con ingredientes mágicos
que ayudan a conseguir el final deseado.
Pese
a que La librería del señor Livingstone está encuadrada en el mismo
género literario que las anteriores novelas publicadas por Mónica
Gutiérrez creo, en mi modesta opinión, que se aparta un tanto de
las pautas que siguen sus historias; aunque no por ello olvida esos
rasgos que le imprimen ese sello personal, que seguro identificarán
quienes hayan leído alguna de sus publicaciones —sino
todas, como es mi caso—.
Es una novela que seguro disfrutan quienes gustan de lecturas en las
que la metaliteratura esté presente en ellas, en este caso, tanto
de forma implícita como explícita.
(Estación st. Pancras-Londres)
Y
así es como a lo largo de los 18 capítulos más el epílogo en los
que está estructurada la novela, el lector se encontrará que toda
ella es un homenaje a los libros, como lo podrá comprobar a través de los diversos personajes que desfilan por suspáginas: el
sr. Livingstone, el librero de Moonlight Books; Sioban, la editora de
Edwards —peculiar pareja la formada por estos dos personajes, que
mantendrán en vilo al lector, que estará en todo momento pendiente
de que se decidan a dar el paso decisivo en su relación sentimental;
el curioso escritor residente de la librería; o la singular y
exigente sra. Dresden: una cliente que traía de cabeza al sr.
Livingstone, aunque sabe cómo convencerla, pese a las difíciles
peticiones lectoras que le requería: seguro que el lector sonreirá
en más de una ocasión con los diálogos de estos dos personajes,
que no tienen desperdicio. Pero también el lector se encontrará con
metaliteratura implícita, en la que Dickens está muy presente: el
niño Oliver Twist es un claro ejemplo de lo que acabo de comentar,
así como el hecho de que su madre tome a la librería como si de una
workhouse —casa de acogida— moderna se tratase. Aunque la
estrella es, sin lugar a dudas, Moonlight Books, porque Mónica la
presenta al lector con una estructura que ya la quisiéramos para
nosotros, incluida esa fascinante escalera de caracol que une ambos
pisos, o el nombre con el que la había bautizado el sr. Livingston,
y que seguro enamorará a más de un lector, porque seguro que
querría acompañar a los personajes para contemplar las estrellas
desde tan privilegiado escenario.
Sin
duda alguna, está claro que para que La librería del señor Livingstone mantuviese ese carácter metaliterario a lo largo de todo el
desarrollo de la trama, Mónica Gutiérrez realizó un arduo trabajo
de documentación con el que conseguir el efecto deseado. Y no solo
para que el lector imagine las localizaciones por las que se mueven
los personajes, por las precisas y visuales descripciones que ofrece,
sino también para elegir los escenarios idóneos que ayuden a
conseguir esa atmósfera que influye en sus acciones. El barrio del
Temple, la preciosa estación de St. Pancras, el British Museum, —en
él la autora ofrece al lector una de las escenas más románticas de
la novela, con Agnes Martí y el inspector John Lockwood como
visitantes especiales en la noche de Navidad—,
Leandenhall Market, o el Diamond Jubilée son algunos de los rincones
de Londres que nos enseña la autora y que seguro más de un lector
querría visitar y disfrutar de ellos, tal y como lo hacen los
personajes en la novela. No me olvido la estancia en el pequeño
cottage rosa, a las afueras de Franham, un pueblecito de casas
georgianas del siglo XVIII, en el oeste de Surrey, muy cerca del
condado de Hampshire, en donde residían la abuela y la tía abuela
de Jasmine, la amiga de Agnes Martí.
Ese
trabajo de documentación realizado por la autora queda reflejado
también en las referencias literarias que nos encontramos a lo largo
de los capítulos, para que los fragmentos elegidos de las diversas
obras que son mencionadas, en su mayoría de autores clásicos, sean
utilizadas en los momentos precisos. En este sentido, sobresalen
sobre todo diversas alusiones a obras de Shakespeare que la autora
pone en boca de los personajes, destacando las citas literarias que
ofrece el librero a sus interlocutores, sin olvidarme de las
relativas a Lewis Carroll, tanto de Alicia en el país de las
maravillas, como de Alicia a través del espejo.
(Leadenhall Market-Londres)

En La librería del señor Livingstone, el lector se encontrará con unos
personajes entrañables, cercanos, carismáticos y muy vivos.
Identificaremos como nuestras situaciones que le ocurren a ellos, en quienes los sentimientos, emociones y reflexiones estarán muy presentes. Y
es que creo que el lector empatizará sobre todo con Agnes Martí, y
los motivos que le llevan a Londres, que nos es otro que encontrar un
trabajo como arqueóloga, ya que en su Barcelona natal no logra
conseguirlo. Pese a que terminará como ayudante del señor Livingstone,
no se olvidará del fin que persigue, porque sabe que la
perseverancia puede acabar dando sus frutos. Agnes Martí es el
personaje principal de la novela, a quien el lector conocerá más a
fondo, pero que estará acompañada por un elenco de personajes
secundarios inolvidables, como el señor Livingstone y su fama de
cascarrabias y gruñón, por el que se le otorgaría, por fin, el
premio Scrooge —otra
alusión literaria dickensiana—, pero el lector comprobará con el
paso de los capítulos, que realmente es todo lo contrario. Jasmine
es otro personaje que tendrá mucha importancia en la vida de Agnes:
la acogerá en su piso y se convertirán en inseparables amigas. Y en
Londres el amor llamará a las puertas de la protagonista en la
figura del inspector John Lockwood, que se presentará en la
librería, porque es requerido por el sr. Livingston para investigar
el robo del diario original de su antepasado explorador, David
Livingstone. En este sentido, me llamó la atención el que Mónica
Gutiérrez eligiera la profesión de arqueóloga para Agnes Martí y
las alusiones a labores realizadas en las excavaciones de Oxirrinco,
así como la pasión del señor Livingstone por los libros ilustrados,
que resalta en más de una ocasión Mónica Gutiérrez.
La
librería del señor Livingstone es una novela escrita con un estilo
narrativo cercano al lector, que se sentirá muy cómodo durante su
lectura. Mónica Gutiérrez utiliza un lenguaje sencillo, pero cuidado. El ritmo
narrativo es ágil, con unos diálogos muy vivos y ocurrentes, con
doble sentido en algunas ocasiones que, cuando menos, provocarán una
sonrisa en el lector, tanto los que tienen lugar entre el librero y
Oliver Twists, como los diálogos cruzados con el viejo sastre al que
apodaba mr. Magoo, o los ya mencionados con la señora Dresden. La
ironía y el humor británico estarán también muy presentes en la
novela.
Biografía:
Mónica
Gutiérrez Artero nació y vive en Barcelona. Es licenciada en
Periodismo por la UAB y en Historia por la UB. Su carrera profesional
se ha desarrollado en el ámbito de la comunicación y la enseñanza.
Administra el blog Escribe novela, relatos y poesía. Debutó con
"Cuéntame una noctalia" en Amazon Y "Un hotel en
ninguna parte" es su segunda novela Las buenas críticas y
ventas de "Un hotel en ninguna parte" han mantenido a la
autora durante medio año en el Top20 de los más vendidos de Amazon.
En noviembre de 2015 editó y publicó un libro de relatos, junto con
otros autores, titulado "La librería a la vuelta de la
esquina". En julio de 2016 publicó con Roca Editorial "El
noviembre de Kate".
Bibliografía
"Cuéntame
una noctalia" (reseña), 2012
"Un hotel en ninguna parte" (reseña),
2014
"La librería a la vuelta de la esquina"(relato/reseña), 2015
"El
noviembre de Kate" (reseña), 2016
Premios
Primer
Premio narrativa breve Bernat Metge, 2005
Primer Premio
Universitat de Barcelona narrativa breve, 2010
Nota: Datos técnicos y sinopsis, tomados de Amazon. Biografía de Mónica Gutiérrez, tomada de la web de Escritores.org. Imágenes que acompañan al cuerpo de la reseña, de google imágenes. Fotografía de la autora, de su página web.