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lunes, 28 de mayo de 2018

La librería, de Penélope Fitzgerald.






















Datos técnicos:







Título: La librería

Título original: The Bookshop

Autora. Penélope Fitzgerald
Editorial: Impedimenta

Traductora: Ana Bustelo

ISBN: 9788417115388

Idioma: Español

Nº pág.: 208

Origen: app eBiblio

Año de publicación: 2018









Sinopsis:





Florence decide abrir una pequeña librería, que será la primera del pueblo. Adquiere así un edificio que lleva años abandonado, comido por la humedad y que incluso tiene su propio y caprichoso poltergeist. Pero pronto se topará con la resistencia muda de las fuerzas vivas del pueblo que, de un modo cortés pero implacable, empezarán a acorralarla. Florence se verá obligada entonces a contratar como ayudante a una niña de diez años, de hecho la única que no sueña con sabotear su negocio. Cuando alguien le sugiere que ponga a la venta la polémica edición de Olympia Press de Lolita, de Nabokov, se desencadena en el pueblo un terremoto sutil pero devastador.









Opinión Personal:








Cuando un libro rezuma metaliteratura a través de sus páginas, me atrae como la miel a las moscas. El hecho de que vi varias veces el avance de la película dirigida por Isabel Coixet, La librería, con la que fue la gran triunfadora de los Premios Goya 2018, junto con el éxito de ventas que está teniendo la edición publicada por Impedimenta, supuso el empujón definitivo para leer el título homónimo del que hoy comparto mis impresiones. Si bien he de reconocer que no es una lectura que recomiende alegremente, porque no se espere el lector que en ella pasan situaciones que lo mantengan en vilo a lo largo de los diez capítulos en los que está estructurada, y que espere con interés el desenlace que se va a encontrar cuando vea que el punto y final está muy próximo. La sinopsis que ofrece la editorial muestra resumen muy acertado de lo que nos vamos a encontrar a través de sus páginas y, como siempre digo en estos casos, no merece la pena adelantar nada más sobre su contenido, porque se cae en el riesgo de impedir que otros lectores sientan interés por su lectura.



Penélope Fitzgerald muestra al lector a través de La librería una ambientación con la que viaja a través de sus páginas a la época en la que se desarrolla la trama, tanto en lo que a localizaciones se refiere, descritas de una forma clara y concisa, como del paisaje que rodea a ese pequeño pueblo de la costa de Suffolk. A ello hay que añadir un claro componente costumbrista, ya que a lo largo de sus páginas se refleja el día a día de los vecinos de ese pequeño pueblo del sudeste británico. El realismo está muy presente a lo largo de sus páginas, porque todo lo que sucede a lo largo de los capítulos bien pudiera haber ocurrido en cualquier población similar a Hardborough, y en la época en la que se sitúa la trama.

(cartel de la película La librería)

En La librería el lector encontrará, en mi modesta opinión, ese regusto victoriano que ofrecen algunas escenas que recuerdan a las que tienen lugar en obras ambientadas en esa época, y que tanto atrae a muchos lectores. En este sentido, creo que los seguidores de Jane Austen y de E. F. Benson se sentirán atraídos por esta lectura -esta impresión no deja de ser una elucubración mía-, ya que en sus páginas encontré escenas que me recordaron a ambos autores, como la fiesta que el General y la señora Gamart ofrecen a sus invitados en The Stead, o la presencia de personajes muy peculiares, como el ya mencionado General, que me pareció sacado de las mismísimas páginas de Reina Lucía. No me olvido de la rumorología y cotilleos varios que se extienden entre el particular vecindario que lo conforma - porque dará la impresión de que algunos personajes solo se dedican a eso-, y de los eufemismos que utilizan para referirse a algunos males que los aquejan.



En La librería también se palpa la atmósfera enrarecida que envuelve toda la narración, con la que Penélope Fitzgerald consigue que estemos muy pendientes de la relación de Florence Green con las fuerzas vivas de Hardborough, en Suffolk, que la acorralarán empleando toda la fuerza que les sea necesaria para que abandone la idea de llevar a cabo ese gran proyecto con el que estaba muy ilusionada, a través del que ella quería darse a conocer a sus convecinos, y llevar la cultura a un lugar como Hardborough. Florence Green se daba cuenta de que era una mujer solitaria, al igual que otros habitantes de ese pequeño pueblo, que apenas se relacionaban con sus convecinos, pero también quería que no la vieran como una mujer que solo vivía de lo que le había dejado su marido al fallecerporque se daba cuenta que era una solitaria más de los en el pueblo. El diálogo que mantiene con el director del banco con el que habla para que le faciliten un préstamo, con el que rehabilitar la propiedad en la que quiere abrir su librería, y que llevaba vacía mucho tiempo, es un claro indicativo de los impedimentos que se va a encontrar la protagonista para que su proyecto sea una realidad y con ello logre que los habitantes de Hardborough se acerquen a la cultura. A partir de este momento las situaciones de acoso y derribo a Florence se sucederán para convencerla de que traslade su librería a otro local, porque querían levantar en Old House un Centro para la Música y las Artes. Pero el lector comprobará cómo Florence Green es valiente, un mujer con coraje que se enfrenta a una población cerrada y recelosa, y está decidida a defender su librería, frente a la oposición de la gran mayoría de los vecinos que aprueban el destino que la señora Violet Gamart tiene reservado para esa vieja y ruinosa construcción. Aunque se llevará una gran decepción por el los pedidos que le hacen sus clientes, no por ello decae su ánimo ante el reto que tiene ante sí. La situación se complicará desde el momento en el que le proponen a Florence que venda en su librería ejemplares de una novela, Lolita, del escritor ruso Vladimir Nabokov. A partir de este momento se incrementa el interés por los episodios que se suceden, hasta que el lector compruebe por sí mismo cuál será el destino final que le espera a Florence Green y sus amados libros. En mi modesta opinión, la novela es muy previsible, pero ello no quita interés por ese enfrentamiento dialéctico y epistolar entre las partes contendientes a la hora de defender sus intereses, aunque también el lector se encontrará con episodios que atraerán su atención, sobre todo por la inesperada ayuda con la que se encuentra la protagonista.
(Portada novela Lolita-Vladimir Nabokov)
Junto con la ya mencionada Florence Green, el lector conocerá a una serie de variopintos personajes, a través de los cuales la autora británica refleja perfectamente lo que acabo de comentar. Ya mencioné a Violet Gamart y a su marido, a quien el lector conocerá como el General. El lector se encontrará con elenco de personajes que atraerán su atención, como el hecho de que sea una niña, Christine Gipping, la que le ayude en la librería después de las clases, o Jessy Welford, que le llevará la contabilidad; el señor Raven, que hacía las veces de veterinario supernumerario; Deben, el pescadero cuyo comercio se ponía en venta; el no menos curioso Milo North, que trabajaba en Londres en la BBC, y algunos más que desfilarán por las páginas de esta novela. Aunque junto a Florence Green sobresale también la propia librería como un personaje más, pues la conoceremos desde que era un edificio en ruinas, hasta que el señor Wilkins y los Scouts del Mar la convierten en el hogar de la protagonista, y el lector presenciará el desfile de personajes que acuden a la librería a realizar sus pedidos, o se servirá de la biblioteca que la propietaria decide poner al servicio de quienes sientan interés por pasar parte de su tiempo disfrutando con los libros que se ponen a su disposición. El lector conocerá la presencia de ciertos fenómenos sobrenaturales que se producen en esa antigua propiedad, y que los vecinos achacan a que son obra de un poltergeist, -que en el argot local conocen como rapper-, y que se manifestará en algunas ocasiones a lo largo de la novela, o eso es lo que creen que hace quienes dicen sentir su presencia.


La librería es una novela escrita con un lenguaje sencillo, sin artificios, y de lectura pausada para así comprender mejor al personaje principal. El lector se encontrará con que el humor inglés estará muy presente de una forma muy sutil, y en la que un variopinto grupo de personajes mostrará el miedo a la gran novedad con la que se tienen que enfrentar y que procurarán no triunfe, provocando un terremoto sutil pero devastador.







Biografía:






Penelope Fitzgerald, de soltera Knox, nació en 1916. Era la hija del editor de Punch, Edmund Knox, y sobrina del teólogo y novelista Ronald Knox, del criptógrafo Dilly Knox y del estudioso de la Biblia Wilfred Knox. Fue educada en caros colegios de Oxford. Durante la segunda guerra mundial trabajó para la BBC. En 1941 se casó con Desmond Fitzgerald, un soldado irlandés, con el que tuvo tres hijos. Durante algunos años vivió en una casa flotante en el Támesis. Autora tardía, Penelope Fitzgerald publicó su primer libro en 1975, a los cincuenta y ocho años, una biografía del pintor prerrafaelita Edward Burne-Jones. En 1977 publicó su primera novela, The Golden Child, una historia cómica de misterio ambientada en el mundo de los museos. A lo largo de los siguientes cinco años publicó cuatro novelas vagamente autobiográficas, que la consagraron como una de las figuras más importantes de la nueva narrativa inglesa, comparable a Iris Murdoch o A. S. Byatt. Con La librería (1978) fue finalista del Booker Prize, premio que finalmente consiguió con su siguiente novela, A la deriva (1979). Siguieron Human Voices (1980) y At Freddie’s (1982). En este punto, Fitzgerald declaró que ya estaba cansada de escribir sobre su propia vida, y se decantó por la novela que desvelaba hechos y acontecimientos del pasado, desde un punto de vista histórico. La primera de ellas sería Inocencia (1986), desarrollada en la Italia de los años 50 y que narraba la historia de amor entre la hija de un aristócrata arruinado y un médico comunista. En 1988 publicó El inicio de la primavera, que tiene lugar en el Moscú de 1913, protagonizada por un pequeño impresor inglés perdido en los albores de la Revolución rusa. Siguieron La puerta de los ángeles (1990) y La flor azul (1995), centrada en la vida del poeta alemán Novalis. Penelope Fitzgerald murió en Londres en abril del año 2000.
Ana Bustelo nació en París y pasó gran parte de su infancia en Estados Unidos. En España, se licencia en Historia Contemporánea en la Universidad Complutense y en cuanto puede, se vuelve a Estados Unidos, donde obtiene un Master's Degree en periodismo en Boston University. En un afán por coleccionar títulos también se saca el de traductora en Cambridge University (en el Instituto Británico de Madrid). Ha trabajado casi toda su vida como editora. Empezó en Historia 16, haciendo libros de historia, y ha trabajado en Cátedra, Taurus y Espasa. Actualmente lleva el departamento de no ficción de la Editorial Planeta en Madrid. 

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía de la autora, tomados de la web de eBiblio Galicia. Cartel de la película La librería, de FilmAffinity. Portada novela Lolita, de Wikipedia. Fotografía de Penelope Fitzgerald, de la web de El Mundo. 

















































jueves, 18 de enero de 2018

La librería del señor Livingstone, de Mónica Gutiérrez Artero






















Datos técnicos:

Título: La librería del sr. Livingstone
Autora: Mónica Gutiérrez Artero
Autoeditado Amazon (enlace descarga)
1ª edición: 27/09/2017
Encuadernación: tapa blanda
Idioma: Castellano
ASIN: B07613CW5N
Nº. pág.: 236
Precio: 3,10€


Sinopsis:


Agnes Marti es una arqueóloga en paro que se ha mudado a Londres en busca de una oportunidad laboral. Una tarde, desanimada y triste por su poco éxito profesional, tropieza en el corazón del barrio del Temple con el pomo de una puerta en forma de pluma, el sonido de unas lúgubres campanillas y el hermoso rótulo azul de Moonlight Books. La librería, regentada con encantador ceño fruncido por Edward Livingstone, debe su nombre a un espectacular techo de cristal que permite contemplar la luna y las estrellas en las noches despejadas. Intrigada por la personalidad y el sentido del humor del señor Livingstone, Agnes decide aceptar la oferta de convertirse en ayudante del librero mientras continúa su búsqueda de trabajo. El té de la tarde en el rincón de los románticos, las visitas de Mr. Magoo, las conversaciones con la bella editora de Edward, las cenas junto a la chimenea del Darkness and Shadow y la buena lectura convencerán a Agnes de que la felicidad está en los pequeños detalles cotidianos. Pero aunque Moonlight Books podría parecer un oasis de paz en el acelerado Londres, las extrañas campanillas de su puerta daran paso a los sucesos más inesperados: una noche de tormenta, el inspector John Lockwood...


Opinión Personal:



De Mónica Gutiérrez leí todas sus publicaciones, incluido el relato que forma parte de la antología La librería a la vuelta de la esquina. Es una autora que no dudo en recomendar para quienes gusten leer novelas feelgood, un género que poco a poco va ganando su espacio en el panorama literario internacional, y va sumando lectores que agradecen este tipo de lecturas, -entre los que me incluyo-, y que cumplen con creces el fin que persiguen sus autores: hacernos pasar un buen rato con historias placenteras que nos hacen olvidar por un momento de los problemas que nos rodean; y también consigue que sintamos esa sensación de tranquilidad y relajación que logra apoderarse de nosotros una vez finalizamos su lectura, porque sabemos que nos espera un final feliz, aderezado con ingredientes mágicos que ayudan a conseguir el final deseado.

Pese a que La librería del señor Livingstone está encuadrada en el mismo género literario que las anteriores novelas publicadas por Mónica Gutiérrez creo, en mi modesta opinión, que se aparta un tanto de las pautas que siguen sus historias; aunque no por ello olvida esos rasgos que le imprimen ese sello personal, que seguro identificarán quienes hayan leído alguna de sus publicaciones —sino todas, como es mi caso—. Es una novela que seguro disfrutan quienes gustan de lecturas en las que la metaliteratura esté presente en ellas, en este caso, tanto de forma implícita como explícita.
(Estación st. Pancras-Londres)
Y así es como a lo largo de los 18 capítulos más el epílogo en los que está estructurada la novela, el lector se encontrará que toda ella es un homenaje a los libros, como lo podrá comprobar a través de los diversos personajes que desfilan por suspáginas:  el sr. Livingstone, el librero de Moonlight Books; Sioban, la editora de Edwards —peculiar pareja la formada por estos dos personajes, que mantendrán en vilo al lector, que estará en todo momento pendiente de que se decidan a dar el paso decisivo en su relación sentimental; el curioso escritor residente de la librería; o la singular y exigente sra. Dresden: una cliente que traía de cabeza al sr. Livingstone, aunque sabe cómo convencerla, pese a las difíciles peticiones lectoras que le requería: seguro que el lector sonreirá en más de una ocasión con los diálogos de estos dos personajes, que no tienen desperdicio. Pero también el lector se encontrará con metaliteratura implícita, en la que Dickens está muy presente: el niño Oliver Twist es un claro ejemplo de lo que acabo de comentar, así como el hecho de que su madre tome a la librería como si de una workhouse —casa de acogida— moderna se tratase. Aunque la estrella es, sin lugar a dudas, Moonlight Books, porque Mónica la presenta al lector con una estructura que ya la quisiéramos para nosotros, incluida esa fascinante escalera de caracol que une ambos pisos, o el nombre con el que la había bautizado el sr. Livingston, y que seguro enamorará a más de un lector, porque seguro que querría acompañar a los personajes para contemplar las estrellas desde tan privilegiado escenario.

Sin duda alguna, está claro que para que La librería del señor Livingstone mantuviese ese carácter metaliterario a lo largo de todo el desarrollo de la trama, Mónica Gutiérrez realizó un arduo trabajo de documentación con el que conseguir el efecto deseado. Y no solo para que el lector imagine las localizaciones por las que se mueven los personajes, por las precisas y visuales descripciones que ofrece, sino también para elegir los escenarios idóneos que ayuden a conseguir esa atmósfera que influye en sus acciones. El barrio del Temple, la preciosa estación de St. Pancras, el British Museum, —en él la autora ofrece al lector una de las escenas más románticas de la novela, con Agnes Martí y el inspector John Lockwood como visitantes especiales en la noche de Navidad—, Leandenhall Market, o el Diamond Jubilée son algunos de los rincones de Londres que nos enseña la autora y que seguro más de un lector querría visitar y disfrutar de ellos, tal y como lo hacen los personajes en la novela. No me olvido la estancia en el pequeño cottage rosa, a las afueras de Franham, un pueblecito de casas georgianas del siglo XVIII, en el oeste de Surrey, muy cerca del condado de Hampshire, en donde residían la abuela y la tía abuela de Jasmine, la amiga de Agnes Martí.

Ese trabajo de documentación realizado por la autora queda reflejado también en las referencias literarias que nos encontramos a lo largo de los capítulos, para que los fragmentos elegidos de las diversas obras que son mencionadas, en su mayoría de autores clásicos, sean utilizadas en los momentos precisos. En este sentido, sobresalen sobre todo diversas alusiones a obras de Shakespeare que la autora pone en boca de los personajes, destacando las citas literarias que ofrece el librero a sus interlocutores, sin olvidarme de las relativas a Lewis Carroll, tanto de Alicia en el país de las maravillas, como de Alicia a través del espejo.
(Leadenhall Market-Londres)
En La librería del señor Livingstone, el lector se encontrará con unos personajes entrañables, cercanos, carismáticos y muy vivos. Identificaremos como nuestras situaciones que le ocurren a ellos, en quienes los sentimientos, emociones y reflexiones estarán muy presentes. Y es que creo que el lector empatizará sobre todo con Agnes Martí, y los motivos que le llevan a Londres, que nos es otro que encontrar un trabajo como arqueóloga, ya que en su Barcelona natal no logra conseguirlo. Pese a que terminará como ayudante del señor Livingstone, no se olvidará del fin que persigue, porque sabe que la perseverancia puede acabar dando sus frutos. Agnes Martí es el personaje principal de la novela, a quien el lector conocerá más a fondo, pero que estará acompañada por un elenco de personajes secundarios inolvidables, como el señor Livingstone y su fama de cascarrabias y gruñón, por el que se le otorgaría, por fin, el premio Scrooge —otra alusión literaria dickensiana—, pero el lector comprobará con el paso de los capítulos, que realmente es todo lo contrario. Jasmine es otro personaje que tendrá mucha importancia en la vida de Agnes: la acogerá en su piso y se convertirán en inseparables amigas. Y en Londres el amor llamará a las puertas de la protagonista en la figura del inspector John Lockwood, que se presentará en la librería, porque es requerido por el sr. Livingston para investigar el robo del diario original de su antepasado explorador, David Livingstone. En este sentido, me llamó la atención el que Mónica Gutiérrez eligiera la profesión de arqueóloga para Agnes Martí y las alusiones a labores realizadas en las excavaciones de Oxirrinco, así como la pasión del señor Livingstone por los libros ilustrados, que resalta en más de una ocasión Mónica Gutiérrez.

La librería del señor Livingstone es una novela escrita con un estilo narrativo cercano al lector, que se sentirá muy cómodo durante su lectura. Mónica Gutiérrez utiliza un lenguaje sencillo, pero cuidado. El ritmo narrativo es ágil, con unos diálogos muy vivos y ocurrentes, con doble sentido en algunas ocasiones que, cuando menos, provocarán una sonrisa en el lector, tanto los que tienen lugar entre el librero y Oliver Twists, como los diálogos cruzados con el viejo sastre al que apodaba mr. Magoo, o los ya mencionados con la señora Dresden. La ironía y el humor británico estarán también muy presentes en la novela.


Biografía:


Mónica Gutiérrez Artero nació y vive en Barcelona. Es licenciada en Periodismo por la UAB y en Historia por la UB. Su carrera profesional se ha desarrollado en el ámbito de la comunicación y la enseñanza. Administra el blog Escribe novela, relatos y poesía. Debutó con "Cuéntame una noctalia" en Amazon Y "Un hotel en ninguna parte" es su segunda novela Las buenas críticas y ventas de "Un hotel en ninguna parte" han mantenido a la autora durante medio año en el Top20 de los más vendidos de Amazon. En noviembre de 2015 editó y publicó un libro de relatos, junto con otros autores, titulado "La librería a la vuelta de la esquina". En julio de 2016 publicó con Roca Editorial "El noviembre de Kate".

Bibliografía

"Cuéntame una noctalia" (reseña), 2012
"Un hotel en ninguna parte" (reseña), 2014
"La librería a la vuelta de la esquina"(relato/reseña), 2015
"El noviembre de Kate" (reseña), 2016

Premios

Primer Premio narrativa breve Bernat Metge, 2005
Primer Premio Universitat de Barcelona narrativa breve, 2010
Nota: Datos técnicos y sinopsis, tomados de Amazon. Biografía de Mónica Gutiérrez, tomada de la web de Escritores.org. Imágenes que acompañan al cuerpo de la reseña, de google imágenes. Fotografía de la autora, de su página web. 


viernes, 29 de septiembre de 2023

Reseña La pequeña librería de Stefan Zweig, de Francisco Uría.

 









Datos técnicos:




Título: La pequeña librería de Stefan Zweig.

Autor: Francisco Uría.

Editorial: Almuzara.

1ª edición: Julio/2021.

2ª edición: Octubre/2021.

Encuadernación: Tapa blanda con solapas.

ISBN: 978-84-18757-25-9.

Idioma: Español.

Nº pág.: 144.




Sinopsis:




En el verano de 1936, el barco que llevaba al gran escritor Stefan Zweig rumbo a América hizo escala en el puerto de Vigo. Con los dramáticos ecos de la Guerra Civil resonando en el ambiente, el celebrado autor de "El mundo de ayer" paseó por las calles de la urbe gallega entrando en contacto con una realidad no muy distante de los totalitarismos que le habían forzado a abandonar, desencantado, su amada Europa. En el curso de ese paseo, Zweig se detendrá ante el escaparate de una pequeña librería y conocerá a su propietario, Ramón, un hombre que, como él, es consciente del inmenso tesoro que supone la literatura. Ese encuentro será el germen de una fugaz pero valiosa amistad, cuyo legado se extenderá en el tiempo mucho más de lo inicialmente previsto. Con este escenario Francisco Uría despliega la trama de un relato que emociona al lector casi desde la primera página. Con un estilo claro y sugerente, el autor nos sumerge en una atmósfera de marcado encanto, no exenta de cierta nostalgia, en la que se sirve de una galería de variopintos personajes para fabular sobre el paseo de Zweig en la Ciudad Olívica, en una historia en la que los libros y los recuerdos juegan un papel esencial.




Opinión Personal:




Hay novelas que atraen la atención del lector por muchas circunstancias que las rodean. Hay novelas que sorprenden muy gratamente, sobre todo si están escritas por un autor novel. Hay novelas que, aunque tengan una corta extensión, nos llenan de tal forma que resulta muy difícil olvidarnos de ella y, sobre todo, no se duda en recomendar. Quizás el comienzo de esta reseña sea demasiado entusiasta, pero es que entre la portada y la historia que ficciona Francisco Uría en el desarrollo de la trama, y en poco menos de 150 páginas, me incitaron a compartir mis impresiones iniciando la reseña de esta forma.  La pequeña librería de Stefan Zweig rezuma literatura a lo largo de los seis capítulos en los que se estructura. Literatura y de la buena, sobre todo para quienes leemos al grandísimo escritor austríaco al que alude el título de la ópera prima.

(Isla de San Simón-Vigo)
Estoy seguro de que muy pocos lectores y españoles en general tienen constancia de la presencia de Stefan Zweig en Vigo durante varias horas, tras hacer una parada inesperada el vapor inglés Alcántara, que salió de Southampton y en el que viajaba a Iberoamérica, invitado por el Pen Club Internacional, donde se dirige a Brasil y Argentina para participar en un congreso. Esta atraque inesperado en el puerto de la Ciudad Olívica no le gustó al escritor, porque España estaba inmersa en una recién iniciada guerra civil. Sin embargo, Zweig decidió dar un paseo y se sorprendió no encontrarse con los episodios que implica un conflicto bélico. Se encontró con una ciudad relativamente tranquila, en la que sus habitantes vivían el día a día como si la lucha que se entablaba en el país no fuera con ellos, o eso fue la primera impresión que le causó las escenas que vio nada más pisar el puerto vigués.

Lo que acabo de escribir en el párrafo anterior puede servir como una introducción a lo que se encontrará el lector a lo largo de los seis capítulos en los que se estructura el desarrollo de la trama. Una trama que empieza y termina el 10 de agosto de 1936. En Galicia, la Civil Española duró poco tiempo, se convirtió en la retaguardia del ejército sublevado, aunque las represalias contra los republicanos fue muy dura, mediante la represión directa y la violencia. Esto que acabo de comentar lo comprobará el lector durante la historia que narra el abuelo, Ramón Castro, que es quien relata su encuentro con Stefan Zweig en La pequeña librería de Stefan Zweig. Este relato se inicia en casa de su hijo, en una de las comidas a las que es obligado a asistir tras el fallecimiento de su esposa. Iniciada la comida el abuelo se fijó en libro que «había encima del mueble grande de la cocina» (pág. 20), y que lo estaba leyendo su nieto mayor. Era un libro del escritor austríaco, El mundo de ayer. El abuelo se sorprendió y, al verlo, sirvió como excusa para hablar del paso de Zweig por su pequeña librería, en aquel lejano día de 1936. Como ya comenté en el segundo párrafo de esta reseña, el autor decidió bajar del barco y dar un paseo por la ciudad con el fin de comprar algún libro que le permitiera distraerse durante la larga travesía que le esperaba. En ese paseo se fijó en el expositor de una pequeña librería y no le gustaron los libros que vio, pero decide entrar en ella al sorprenderse que está abierta.

Ramón Castro era un hombre que, en los albores de la guerra civil «era muy joven pero lo suficientemente mayor para que no lo reclutaran» (pág. 29) se encuentra momentáneamente al cargo del pequeño establecimiento, porque quien realmente regenta la librería es su padre. Ramón Castro se sorprende al tener frente a él a un cliente en una fecha tan inusual, porque lo habitual es que la librería estuviera cerrada. El cliente le pregunta si tiene algunos libros en alemán, y le muestra un libro con poemas de Goethe, que reposa en una estantería. El cliente es descrito con certeros rasgos, por lo que seguro que le sirven al lector para darse cuenta de quién es el personaje que acaba de entrar en la librería. Este libro fue el detonante que sirvió para mantener una conversación con un autor que le cambió la vida, porque se llevó una inesperada sorpresa al tener ante sí a quien era ya, en aquel entonces, el escritor más vendido del mundo, y que me resultó muy interesante. Conversación en la que los libros son los protagonistas, y me resultó muy fructífera, por todo lo que supone el proceso que conlleva su escritora —en este caso desde el punto de vista de Zweig, muy celoso de su trabajo— , y una vez que sale a la venta. Una conversación en la que no faltan la alusión a los libreros y el poder que tienen los libros, y el énfasis que pone en sus lectores.

(Barrio del Calvario-Vigo)
Tras la primer toma de contacto, se percibe un trato cercano y de compromiso entre Ramón Castro y Stefan Zweig, por todo lo que significan los libros para ambos, sobre todo en los tiempos tan duros y crueles que vive España. Un trato que sirve para abordar temas que preocupan mucho al escritor, si bien el librero, al comprobar el cariz que toma la conversación, le solicita en varias ocasiones que baje la voz, porque pueden verse metidos en un compromiso, y a él acarrearle graves problemas. De hecho, la intriga está presente mientras ambos conversan. Una intriga que se convierte en tensión con un alarmante  episodio inesperado. 

La pequeña librería de Stefan Zweig tiene una trama que está muy bien ambientada, pese a la corta extensión de la novela. Una trama en la que las dos voces narrativas reflejan los dos períodos de los que se habla a lo largo de los capítulos: la Guerra Civil Española y los estertores de la dictadura franquista. En mi opinión, entiendo que hay dos voces narrativas, porque si el abuelo Ramón Castro es quien relata buena parte de la historia, la complementa en el último tramo su nieto mayor. Una trama en la que hay también elementos costumbristas, como se podrá comprobar durante la comida que mantiene la familia, pero también en la que se habla de la relación que éste mantuvo con su mujer ya fallecida. Sin duda alguna, dos formas muy distintas de comprobar el papel que desempeña la mujer en una y otra época.

Disfruté muchísimo con la lectura de la ópera prima del escritor Francisco Uría. Como ya comenté en la reseña, rezuma literatura por los cuatro costados. El escritor austríaco es el eje sobre el que gira la trama de La pequeña librería de Stefan Zweig, con todo lo que este gran autor significa. Su obra está muy presente a lo largo de los seis capítulos en los que se estructura el desarrollo de la trama, aunque también cobra importancia las alusiones que se hacen a los libreros, los libros y lo que significan para quienes son asiduos lectores. La pequeña librería de Stefan Zweig es una novela corta pero que merece la pena leer a ritmo lento, para empaparse de todo lo que significa la obra del que era el autor más vendido en aquel entonces, y en la que el escritor austríaco está muy preocupado por lo que preveía que iba a suceder en el Viejo Continente,  porque «presiento que será un sobrenombre absurdo porque la próxima guerra que llegue, y que habremos de sufrir, hará que aquella parezca insignificante» (pág. 93). Como resalta la editorial en el fragmento que sigue al final de la sinopsis en la contraportada, el autor nos sumerge en una atmósfera de marcado encanto, no exenta de cierta nostalgia. 



Biografía:




Francisco Uría despliega la trama de un relato que emociona al lector casi desde la primera página. Con un estilo claro y sugerente, el autor nos sumerge en una atmósfera de marcado encanto, no exenta de cierta nostalgia, en la que se sirve de una galería de variopintos personajes para fabular sobre el paseo de Zweig en la Ciudad Olívica, en una historia en la que los libros y los recuerdos juegan un papel esencial.





Nota: Datos técnicos, sinopsis, fotografía y biografía del autor, tomada de la web de la editorial Almuzara. Imagen de la Isla de San Simón, en la Ría de Vigo, tomada de la web VigoÉ. Imagen del barrio del Calvario en Vigo tomada de la web VigoÉ










martes, 24 de noviembre de 2015

Relato/Reseña La librería a la vuelta de la esquina




Datos técnicos: 


Título: La librería a la vuelta de la esquina.
Autor: Varios (*)
Editora: Mónica Gutiérrez Artero. 
1ª edición: 1 de noviembre de 2015
Editorial: Amazon.
ASIN: B017HEGLPY
Nº pág.: 195 aprox. 
Precio: 1,98€





        Los ciudadanos de Vejeria recibieron ese día una noticia que les sumió en una profunda tristeza: el señor Bottery, el dueño de la Librería de la Luna había desaparecido. Con el transcurrir de los días, la desesperación se acrecentó; las posibilidades de que la Policía diera con su paradero eran cada vez más remotas.
El señor Livingstone, dueño de la librería Moonlight Books, era uno de los más afectados por esta noticia. No paraba de preguntarse por qué su viejo amigo no se encontraba entre ellos. A pesar de que últimamente sus contactos no eran muy frecuentes, seguían muy unidos.
Su contable, el eficaz Donohue tuvo una idea que podría poner fin a tan preocupante situación. Y es que aunque era muy estricto con las cuentas del establecimiento, en esta ocasión no le importó hacer un gasto extraordinario. Comprobó la hora en su magnífico reloj de bolsillo. Tenía la corazonada de que el conocido inspector de Nueva York, Arthur Crawford, bien podía ser la clave para dar con el paradero de uno de los personajes más queridos por el mundo literario. Cabía la posibilidad de que Anne Starling se entrometiera en esta delicada misión, costumbre a la que, por desgracia, ya estaba habituado el afamado policía. A pesar de todo, hay que reconocerlo, la intuición de la buena mujer había sido clave para resolver algún caso, pero siempre poniendo en un gran apuro a su marido James Starling, diplomático de su Graciosa Majestad.
—Buenos días, querido Arthur —saludó el contable muy eufórico—¿Qué tal van las cosas por la Gran Manzana?
—Good morning, mister Donohue. Bien. Van muy bien. Pero... ¿Cómo está el cascarrabias de Livingstone?
—¡Oh! Muy decaído. Temo que la desaparición de su viejo amigo, el Sr. Bottery, le está afectando mucho. Me preocupa su salud.
—Vaya. ¿Y qué puedo hacer por ustedes?
—Al ver que la Policía no da con el paradero del ilustre librero, me preguntaba si podía usted tomarse unos días y desplazarse a Vejeria para resolver el caso.
—Eso está hecho. Informaré a mis superiores y tomaré el primer vuelo que esté disponible.
—No se preocupe por eso. Ya hice las gestiones oportunas. Sabía que no nos podía fallar.
—Es usted muy eficiente, como siempre. Lo malo, Mister Donohue —el tono de su voz se había vuelto más grave— es que creo que, en esta ocasión, voy a necesitar que me acompañen Lady Starling y Mister H. Ades. Ya sé lo que me va a decir, pero su colaboración creo que en esta ocasión es ineludible. Ya sabe, querido amigo, hay que tener contactos hasta en el infierno.
—Y nunca mejor dicho, Arthur. Todo sea porque encontremos al Señor Bottery. ¡Ah! Y una última sugerencia: creo que también sería fundamental para el operativo que estén preparados los componentes del equipo que colabora en algunas ocasiones con usted, sobre todo esa chica que come habitualmente en el restaurante que se conoce como “El Casa Guárrez”.
—Está usted en todo, Perceval. Y lo más importante, mister Donohue, téngame  preparados algunos libros para traerme a la vuelta. Últimamente leo mucho. Mi relación con ustedes me ha hecho descubrir a Hemingway, James Joyce, Andrea Camilleri... También los conocidos como autores malditos son ahora imprescindibles en mi vida. He de decirle que me quedé prendado de Edgar Allan Poe. Sí. Veo su cara de extrañeza. No puedo disfrutar de su compañía todo lo que yo quisiera pero cada vez que puedo me hago con nuevos títulos que añadir a mi biblioteca. 
—Eso está hecho, mister Crowford. Y, además, tengo para usted algo que va a apreciar mucho: una maleta de un valor incalculable y con una historia sorprendente. Espero que con su inestimable ayuda demos con el paradero del señor Bottery. Le estaré esperando en el aeropuerto. Que tenga un buen viaje.
—Muchas gracias, Perceval. Allí nos vemos. Goodbye.

                                                             *******

¿Por qué desapareció el librero de la luna? ¿Quién es el sr. Livingstone? ¿Y quién come en el restaurante “Casa Guárrez”? También querrá saber el lector cuál la historia de esa maleta que le va a regalar el sr. Donohue, o quién es el misterioso H. Ades y otros personajes que se mencionan en este relato corto así como los autores que se citan en el mismo.

La librería a la vuelta de la esquina resolverá todas sus dudas. Son once relatos independientes pero unidos por un mismo nexo: la librería, ese establecimiento imprescindible en quienes tenemos en la lectura por una de nuestras mayores pasiones. Un muy merecido homenaje a estos grandes profesionales que son los libreros y sus entrañables establecimientos en donde no nos importa pasar horas y horas rodeados de libros y buenos consejos.

La librería a la vuelta de la esquina es un libro de relatos que abarcan varios géneros literarios, escrito con mucho mimo por un grupo de escritores —algunos de los cuales ya los conoceremos por sus publicaciones— que nos deleitan con sus cuentos, acompañados de un magnífico prólogo escrito por una bloguera también muy conocida por todos: Mientrasleo.

(*)Autores: Ana González Duque, Mónica Gutiérrez Artero, Ana Bólox, Belén Barroso, Aránzazu Mantilla, Javi de Ríos, Desirée Ruiz Pérez, J.A.P. Vidal, Rebeca C. Garin, Alejandro Gamero. 


miércoles, 6 de febrero de 2013

Nadie Sabía, la primera novela publicada por la escritora Áurea L. Lamela



Hoy os traigo una novela cuya lectura empecé el lunes por la tarde y de la que ya llevo leídas, exactamente, 123 páginas. Os quiero hablar de la novela cuya portada estáis viendo y que fue presentada en la librería "Molist", de A Coruña,  el 13 de diciembre de 2012 y, en Lugo, en Librería "Trama", fue el 17 de enero de este año.

La nota de prensa, tomada de diario El progreso, de Lugo, dice así:

Áurea López, junto a Carmen Lamela (derecha) (Foto: Pepe Álvez)

BRUNETTI, WALLANDER y toda la brigada de eficaces policías de novela ya tienen compañero lucense. Se llama Zalo Alonso y protagoniza la primera novela de la psiquiatra lucense Áurea López Lamela , que presentó ayer en la librería Trama.
La novela se titula ‘Nadie sabía’ y es la primera de lo que la autora pretende que sea una saga. De hecho, la segunda obra está ya terminada.
La autora quiere que los lucenses descubran la trama sumergiéndose en las páginas de la novela, pero ayer desveló algunas de las claves . Zalo Alonso llegó a la ciudad después de casarse con una lucense. El inspector trabaja con la forense Carmela Archer, emigrante retornada.
¿Una ciudad donde pasan tantas cosas y los juzgados son el epicentro de la vida invita a escribir novela negra y da ideas? La pregunta a la autora es inevitable y ella cuenta que la novela se empezó antes de que en Lugo empezaran a desencadenarse casos que han dado que hablar en todo el país. Eso sí, detalla que el «caso de los burdeles se cruza por medio», aunque «la realidad no influye de forma determinante en la trama».
Por supuesto, en la novela no falta un asesinato. La trama arranca en el año 1998, cuando una persona que desaparece deja una carta. La historia sigue en 2008, cuando aparecen restos de un cadáver junto a un río.

La Autora, por medio de la editorial Osiris, me hizo llegar un ejemplar, que es el que estoy leyendo ahora. 

Sinopsis: 


Una persona desilusionada deja una carta de despedida. Diez años después unos turistas encuentran en un río de las afueras de Lugo un cadáver en estado de descomposición. Lo que en un principio parecía tratarse de un ahogamiento accidental trasciende a la a pertura de una investigación policial. El muerto vivía en una residencia psiquiátrica de la que llevaba desaparecido dos años; pero en la residencia nada es lo que parece. Poco a poco, la investigación desvela una red de conexiones entre internos, empleados, directivos y el mundo de la noche. El respetable tejido social de la ciudad quedará en entredicho. Al frente de la investigación están dos personajes ajenos a la tupida red social de esta ciudad de provincias: el recién llegado y joven inspector Zalo Alonso, y la forense Carmela Archer, reputada criminóloga y emigrante retornada de segunda generación. Ambos tendrán que merodear en la vida rutinaria de un enjambre de conocidos que mantienen su cultura privada, su historia compartida, sus mitos y valorespropios. Las tramas mafiosas, el nepotismo, y la sólida tradición caciquil que subyace tras todo ello, sale a flote durante la investigación. Mientras tanto, nadie sabía…

Impresión:

Por ahora lo que puedo decir es que me está enganchando su lectura. Un cadáver, en proceso de descomposición, es encontrado en una ínsula del río. El inspector Zalo Alonso acaba de llegar a la comisaría de policía de la ciudad de las murallas y le encargan del caso. En él es ayudado por la forense Carmela Archer. Zalo llega con una forma de trabajar distinta a la que  ya estaban habituados los policías de los llamados de "la vieja escuela". Se ponen a seguir todas las pistas posibles para averiguar el nombre de la víctima. Ya sabemos quién es y se está averiguando su pasado y los posibles móviles que fueron causa de su muerte. Y, hasta aquí os puedo contar, porque me parece que algún giro que otro va a despistarme por lo que voy leyendo. La trama transcurre en el año 2008, como figura en los cortos capítulos que conforman la estructura de la novela, pero también da saltos en el tiempo para atar todos los cabos posibles que puedan ofrecer alguna pista sobre lo que le pudo haber ocurrido al fallecido. 

Los personajes ya los vamos conociendo. Estoy en la fase de presentación de todos los que tienen algo que ver en este suceso. Están bien definidos y nos podemos dar una idea de cómo es el lugar por el que se mueven todos. 

Es la primera novela de la que parece ser una saga por lo que pone la nota de prensa del diario lucense. Parece que ya los ejemplares que publicó la editorial están agotados y pronto va a salir una nueva edición. Esto es buena señal porque parece que gusta al público lector. 

La autora:

La autora:
aurea
Aúrea L. Lamela es Médico Psiquiatra, ha estudiado en la Universidad de santiago de Compostela y trabaja actualmente en Lugo, ciudad de la que es nativa.
Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas sobre la bipolaridad, la violencia contra las mujeres y la esquizofrenia.

Haciendo uso de sus conocimientos como médico y conocedora de los entresijos del sistema, nos presenta una novela con tintes policiales y de misterio, donde nada es lo que parece.

fuentes: diario El progreso de Lugo
                    loslibrosdemolist.wordpress.com

¿Qué os parece esta nueva novela negra?.