miércoles, 11 de julio de 2018

Laín. El bastardo, de Francisco Narla


Datos técnicos:

Título: Laín. El bastardo.
Autor: Francisco Narla.
Editorial: Edhasa.
1ª edición: Marzo/2018.
Encuadernación: Tapa dura con solapas.
Idioma: Español
ISBN: 978-84-350-4711-1
Nº Pág.: 768


Sinopsis:



Era huérfano, y bastardo, pero su ilusión estaba clara: que cuando su padre, don Rodrigo Seijas, señor de San Paio, volviera de las Cruzadas, estuviera orgulloso de él. Por eso había escalado el roquedal hasta conseguir un polluelo de halcón, que criaría para regalárselo. Pero las malas noticias llegaron al fin: don Rodrigo no iba a volver. Y ahí empezó todo. Expulsado a golpes por su hermanastro, será acogido por Guy de Tarba, infanzón fiel al señor de la villa y, con él, Laín se embarcará en un viaje lleno de peligros y aventuras. Desde Galicia, pasarán los Pirineos y, ya en Venecia, embarcarán hacia la Palestina y allende ultramar. Perseguido por los templarios, será traicionado, embaucado, torturado…, pero se convertirá en un hombre, en un héroe. Y lo mantendrá vivo una única esperanza: la venganza.

Como si fuera una cantiga moderna, Martín Códax nos relata la historia de Laín, el bastardo de de San Paio; la gesta del halconero, una historia de aventuras, conspiraciones y honor, sumergida en la época más turbulenta del medioevo europeo, desde la España de Alfonso X el Sabio hasta las lejanas tierras de Mongolia, donde la sombra del gran Gengis Kan sigue enmudeciendo a vivos y a muertos.

Opinión Personal:


Francisco Narla (Lugo, 1978), sorprendió a los lectores y a la crítica especializada, con la publicación en 2013 de su primera novela histórica, Assur (reseña). Sin duda alguna, fue una de las grades atracciones literarias de ese año, de la que todavía guardo un gratísimo recuerdo de su protagonista. Después le tocó el turno en 2014 a Ronin (reseña), con la que volvía a sorprender con una historia en la que abordaba un tema muy poco conocido por la gran mayoría de los lectores, como fue la expedición del samurai japonés Hasekura Tsunenaga, que se convierte en el primer nipón que cruzó el océano atlántico. Hoy comparto mis impresiones sobre su nueva novela, Laín. El bastardo, con la que se alzó ganador del I Premio Edhasa Narrativas históricas.
(Torre de San Paio de Narla, en Friol-Lugo)
Comparto la opinión de otros lectores sobre el hecho de que Francisco Narla gana el I Premio Edhasa Narrativas Históricas. En mi modesta opinión, Laín. El bastardo, es una novela que ofrece al lector un magnífico trabajo literario, realizado a conciencia, en el que el escritor lucense hilvana todos los hilos argumentales que la conforman como si de un cirujano se tratase. Se aprecia que encajan todas las piezas a medida que avanza la trama, y sobre todo que no resultan nada artificiales, sino que se van sucediendo de una forma muy natural, ajustándose a la ardua documentación realizada por el autor y que hace posible ese efecto, con las licencias ocasionales que los autores suelen tomarse aprovechando esas lagunas documentales, pero que bien pudieran haber sucedido en la época en la que se desarrolla la trama. Un claro ejemplo de lo que acabo de comentar es todo lo que el lector se encuentra a lo largo de la trama en relación al personaje histórico de Martín Códax, el narrador de la novela, como se aclara en la nota del autor que acompaña al cuerpo de la novela, y en alguna que otra entrevista que encontré buscando información sobre la misma.

Ya comenté en el primer párrafo que Laín es un personaje que se gana el corazón de quienes se interesan por conocer su historia. Y es que a Laín se le presenta una vida muy dura por delante, como dura era la vida de quienes tenían su misma condición social, pese a que era el hijo bastardo de Rodrigo Seijas, señor de la Torre de San Paio, que se encariña con las muchachas del servicio; de ahí vienen las consecuencias posteriores, una de las cuales es el personaje que protagoniza esta novela que hoy reseño. Sin embargo, Laín se hace un hombre y toma las formas que se le presumían de niño. Es huérfano y bastardo, pero no está solo. En la Torre de San Paio todos lo querían, incluso su padrastro, quien lo pone bajo la protección del viejo Tomás, encargado de los caballos y las bestias de carga, y así podría aprender un oficio. Don Rodrigo Seijas es llamado por el rey Teobaldo II de Navarra para que se una a las tropas que van a ultramar, a una nueva Cruzada. El primogénito del señor de San Paio, Fruela, es un mozo que ya desde las primeras páginas muestra el carácter que se le va endureciendo con el paso de los años. Es Laín quien paga las consecuencias del mismo, hasta el punto de que recibe una brutal paliza que lo deja medio muerto. Lo acoge el infanzón Guy de Tarba, un mercenario gascón al servicio de don Rodrigo, y a partir de ese momento sus vidas llevan un camino paralelo; incluso el carácter de Laín se asemeja al del gascón con el paso de los años.

La marcha de don Rodrigo a tierras de Palestina marca un antes y un después en la vida de Laín. Como adelanta la sinopsis, las malas noticias llegan: en la torre se enteran del regreso del rey Teobaldo, pero don Rodrigo no vuelve, y corren noticias de que está perdido por los desiertos de Gaza. El mercenario Guy de Tarba decide salir en su búsqueda, y Laín piensa que tiene la misma obligación, por lo que le acompaña en ese viaje largo lleno de peligros, a los que se enfrenta utilizando las artes que va aprendiendo de quienes comparten con él esa búsqueda. Desde Galicia, pasarán los Pirineos y, ya en Venecia, embarcarán hacia la Palestina allende ultramar.
(Martín Códax)
Lo primero que atrae mi atención es la estructura de la novela. Como adelanta la sinopsis, es el trovador gallego Martín Códax quien nos relata la historia de Laín. Y es que Laín. El bastardo, está estructurada como si de una cantiga moderna se tratase, ya que la conforman un total de 22 estrofas tituladas, que adelantan lo que nos espera a lo largo de su desarrollo. Y a cada una de ellas acompaña un fragmento tomado de textos de la época. Dos son las voces narradoras de la novela: una es la de Martín Códax, que relata en primera persona todo lo que sucede en torno a la figura del personaje principal; otras será un narrador omnisciente, que cuenta lo que sucede desde el punto de vista del trovador gallego. Aunque el relato del trovador es mas bien esporádico al principio, a medida que avanzan las estrofas tendrá una presencia mayor, pues mayor será su participación en los hechos que tienen lugar en torno a la figura del personaje principal.

En Laín. El bastardo la aventura y la historia van cogidas de la mano. Aunque el lector se encuentra también con rasgos de una novela de viajes, y acompañará a los personajes a través de todo el periplo que realiza Laín con el firme propósito de encontrar a su padrastro y traerlo de vuelta a la Torre de San Paio. El lector se encuentra también con algunas leyendas referentes a personajes históricos, como Gengis Kan, o a localizaciones por las que se mueven los personajes. También las reliquias tendrán un papel destacado a lo largo de las estrofas en las que se estructura la novela, sobre todo a medida que nos acercamos al desenlace de la trama, en donde los implicados en su búsqueda no dudan en utilizar las malas artes que sean necesarias para apoderarse de ellas. Incluso, como es habitual en este tipo de novelas, el lector se encontrará también con escenas de capa y espada que mantienen su atención, sobre todo por conocer el desenlace de ese cruce de hierros.

Ya comenté en esta reseña que Francisco Narla perfila a conciencia los ingredientes que conforman la novela que hoy reseño, para que todos ellos resulten atractivos a los lectores. Al contrario que en otros títulos que leí y recomendé, en donde valoré más la preferencia de unos sobre otros, no puedo decir lo mismo de Laín. El bastardo, porque todos ellos me resultaron muy atractivos. Y es que el lector se encuentra, en mi modesta opinión, con un claro equilibrio en lo que se refiere a la construcción de los personajes y a la ambientación espacio-temporal, sin olvidarme de las escenas de cetrería y pesca, que resultan muy atractivas para el lector, por el carácter visual de las mismas, tal y como son relatadas por el narrador. En todo momento me sentí trasladado a la época en la que se desarrolla la trama, y me imaginé que acompañaba a los personajes a través de los diversos escenarios por los que se mueven, compartiendo con ellos sus penas y alegrías, peligros y victorias. Es de agradecer la labor realizada por el autor para lograr ese efecto que acabo de comentar, que muestra al lector que detrás de ello hay una ardua labor de documentación.

En Laín. El bastardo, Francisco Narla ofrece al lector una atractiva galería de personajes, algunos de ellos muy peculiares. Predominan sobre todo los personajes masculinos, siendo poco relevante la presencia de femeninos, como doña Urraca, esposa de don Rodrigo; Egeria, la compañera de Ruy de Tarba, o Almodís, hija de ambos, ya que aparecerán en determinados episodios de la novela. Llamará la atención del lector el hecho de que Laín esté acompañado siempre por un adulto que le instruirá en su formación como persona y que influye en la modulación de su carácter; algunos de ellos desempeñan el papel de padre, pese a la ilusión que había mostrado por recuperar a don Rodrigo Seijas, una vez vuelto de la Cruzada, aun teniendo la condición de hijo bastardo, pero no olvida el trato afable que tenía hacia él. Son, sobre todo, el viejo Manuel y el mercenario Guy de Tarba quienes ejerzan como tales, aunque también el peculiar Ciriaco le instruirá con múltiples historias que conocía por su condición de mercader. Kachiun, que le servirá de guía por las tierras de los mogoles, y lo acompañará hasta la presencia del Kan Hulagu, nieto de Gengis Kan, y lo conducirá hasta la capital de su imperio, Qara Quorum, porque le dicen que es allí en donde se encontrará con su padre, ante las noticias que recibe por las diversas caravanas que atraviesan las rutas por las que se mueven. Sin embargo, se enfrenta a otros personajes en su camino que muestran el lado oscuro del ser humano, caso del eunuco Walif, con quien mantendrá un enfrentamiento que atraerá la atención del lector, y que tiene rasgos propios de un duelo, con lo que la tensión se palpará cada vez más entre ambos; o Buzurg, que lo conducirá hasta la fortaleza de Alamut, bastión de los conocidos como hashashin, en donde Laín vive escenas que recuerdan a las protagonizadas por el Conde de Montecristo. Merece la pena hacer mención especial a los animales que lo acompañan en su periplo, pues parece que Laín entabla más conversaciones con ellos que con sus semejantes: los perros Lúa y Lume, el halcón Landra, o el hurón Lisco son fieles compañeros de la soledad que siente, pese a estar acompañado en todo momento por quienes se preocupan por él.

El lector se encontrará con una magnífica ambientación, a través de la que el autor logra que nos imaginemos cómo el día a día en el período de la Edad Media en el que tienen lugar los episodios que se relatan, tanto en los reinos de la península ibérica como en los territorios de ultramar a través de los cuales se dirigirán hasta Quara Quorum, la capital del imperio mogol, como acabo de mencionar en el párrafo anterior. Francisco Narla muestra cada uno de los rincones de la Torre de Traba y presenta a los personajes que viven y sirven en ella. Acompañamos a Laín y Guy de Tarba por las barriadas que conforman Pamplona, y las calles y plazas de Santiago de Compostela en aquella época: seguro que a muchos lectores les resultan familiares los nombres que se mencionan en la novela de las calles y plazas de la ciudad del apóstol. En Venecia son testigos del momento político que se vive en la Serenísima República, en donde son frecuentes los enfrentamientos entre los güelfos y los gibelinos, se encuentra con los hermanos Polo -Niccolò, Marco y Matteo- que son fundamentales en su viaje y a través de los cuales comprobamos cómo el que más tarde sería el mercader y viajero Marco Polo está ya en el vientre de su madre. La vida en Toledo también se ve reflejada de una forma muy visual, así como en los territorios de allende ultramar, muchos de ellos relacionados con las Cruzadas, como San Juan de Acre, Berseva o el oasis de Merv. Presencian el día a día en la fortaleza de El Alamut o en el campamento de los mogoles a donde es llevado Laín en presencia del Kan Hulagu. La novela tiene un alto componente costumbrista, a través de los cuales el lector percibirá los colores, olores y sabores de la época, según las diversas culturas con las que se relacionan los dos personajes en un viaje lleno de peligros y aventuras, en el que se embarcan para rescatar al señor de la Torre de San Paio, perdido en el desierto de Gaza.

Laín. El bastardo es una novela de lectura fluida y muy adictiva, pese a la larga extensión de la misma: los episodios que se suceden están presentados de tal forma que nos es difícil definir el momento en el que darle un descanso. Francisco Narla ofrece al lector una prosa impecable con un vocabulario muy rico. Merece la pena disfrutar de una lección de historia bien escrita y contada, como la que se nos ofrece en esta novela,  por todo lo que se relata sobre personajes reales y hechos históricos a los que se hacen referencia, algunos de los cuales seguro que son desconocidos por la mayoría de los lectores. Laín, perseguido por los templarios, será traicionado, embaucado, torturado…, pero se convertirá en un hombre, en un héroe. Y lo mantendrá vivo una única esperanza: la venganza.




Biografía:




Escritor nacido en Lugo en 1978 y comandante de línea aérea. Ha publicado novela, relatos, poesía, ensayos técnicos y artículos.

Polifacético donde los haya, entres sus aficiones y filias se encuentran actividades tan dispares como la cocina, la pesca con mosca, los bonsáis o la moda. En 2009 publica su primera novela, Los lobos del centeno. En noviembre de 2010 ve la luz su segunda obra de ficción, Caja negra, reeditada en 2015 y traducida a varios idiomas. En 2012 nos sorprendió con Assur, con la que recibe el aplauso del público y conquista las listas de los más vendidos. Y al año siguiente nos presenta Ronin, que le consagró como uno de los más versátiles y talentosos escritores de novela histórica de nuestro país, género que ha continuado en su trabajo más personal y última novela hasta la fecha: Donde aúllan las colinas. En 2018 gana el I Premio Edhasa de Narrativas Históricas con la obra Laín. El bastardo que se publicará el mismo año.

Nota: Datos técnicos, sinopsis, biografía del autor, y fotografía de Francisco Narla, tomados de la web de Edhasa. Imagen de la Torre de San Paio de Narla, tomada de la web Turismo de Galicia. Imagen del trovador Martin Códax de la web Tradición Jacobea.  Mapa de Europa y Oriente en el siglo XIII, de Zenda. 















16 comentarios:

  1. Empecé a leer "Donde aúllan las colinas" pero la dejé, y no porque no me gustara, sino porque se me hacía algo dura. Me volveré a acercar al autor, aunque creo que será con "Ronin"
    Besos.

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  2. Interesante, muy interesante. No es solo por la historia en sí sino por esa manera peculiar de contarla... creo que será una muy buena lectura histórica y pasa a mi lista de posibles.
    Gracias

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  3. Hola Paco! me recuerda un poco a Banu Qasi de Aurensanz, la portada al menos me lo evoca 😊
    Ahora no me atrae demasiado esta lectura, pero el verano como todo en esta vida pasará y llegará el otoño y apetecerán otras cosas 🙂

    Lo anoto, un besito cielo 💋

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  4. No he leído nada del autor, pero no lo descarto.
    Besos

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  5. Ya este autor me convenció con Assur, y por lo que cuentas de esta novela, volverá a convencerme. Pero tardará en caer todavía, que tengo demasiado pendiente acumulado en la estantería.
    Besotes!!!

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  6. Muy buena reseña Paco, me encantó Assur, y creo que Laín me va a gustar mucho también, se nota que la has disfrutado. Un abrazo.

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  7. No estoy mucho con el ánimo para este género, así que creo que lo dejaré pasar
    Besos

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  8. Yo no he leído al autor todavía. A mi marido le gusta muchísimo así que puede ser que le regale este libro. Besos

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  9. Menuda reseñaza, Paco... pues el libro y la historia me llaman mucho, pero es que hoy por hoy, un libro de casi 800 páginas me resulta inviable. Llevo dos semanas sin apenas poder abrir un libro y se presenta todo el verano igual (y no por vacaciones, sino por exceso de trabajo). Ya veremos más adelante.

    ¡Besote!

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  10. Creo que no he leído nada del autor pero no me atrae lo sufiviente.

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  11. Sé que este libro acabará cayendo; no sé exactamente cuándo, pero caerá. Leo demasiadas cosas que me gustan de él y tu reseña ha terminado de convencerme. Abrazos.

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  12. hola! pequeña reseña la tuya, je! que buen pantallazo nos has dado de este autor, fue como leer sobre tu hombre, a nosotras no nos arredran las paginas ni los capitulos y esta parece que si lo esta, gracias por todo, saludosbuhos

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  13. Esta entre mis pendientes. De Narla lei Assur y Donde aullan las colinas y ambos me gustaron mucho. Besinos.

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  14. Hola
    La verdad es que me ha encantado tu reseña y la obra parece muy trabajada e interesante, así que sin duda voy a añadirla a mi listado de futuras lecturas.
    Un saludo.

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  15. Hum, no conocía la novela, y lo cierto es que me ha llamado la atención. Me gusta el tema y me parece interesante la forma en que está narrado. Lo único que temo es que sea demasiado histórico y que se deje la trama un poco de lado...Hum, no ho sé, miraré más reseñas y ya veremos.

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  16. No había leído nada de este escritor y la novela me esta encantando. Es tal cual como la describes en tu reseña. Pese a sus más de 700 páginas, en ningún momento se hace pesada, al contrario: a medida que va quedando menos, da pena pensar que se va a terminar.
    Saludos.

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