«Y
entonces, mientras estaba en mi casa y me sentía sola, fracasada y desesperada,
me dispuse a jugar a mi juego privado de los libros, buscando consuelo. Me
preparé para seguir el camino que los libros me indicaran sin saber que me
llevarían a encontrarme con un reino mágico, un hombre misterioso, un viejo
secreto y un tesoro incalculable. Pero en aquellos momentos, yo no sabía nada
de todo eso. Lo único que podía hacer era esforzarme
para no llorar. »
Brianda
Gonzaga, una editora de éxito que ronda los cuarenta, rompe de manera forzosa
con su realidad cuando la despiden sin demasiadas contemplaciones. Sumida en
una espiral de desasosiego, busca consuelo en quienes nunca le han fallado, los
libros, y siguiendo una suerte de pálpito, se embarca en un viaje que la
llevará a un lugar perdido entre las montañas que la cambiará para siempre: el
Concejo de Nuba.
Y
entonces sucedió algo maravilloso. El anuncio de una vieja librería en traspaso
en la que buscar un tesoro, una tormenta, los brazos de un enigmático amante y
el fantasma de un niño desaparecido en el pueblo unos años atrás arrastrarán a
Brianda a una historia apasionante en la que empezar a ser la protagonista de
su propia vida, sin renunciar a nada de lo que es importante: la amistad, el
amor, la alegría el conocimiento y sí…, también un poco de sexo.
Gracias a la editorial Destino por el ejemplar enviado.
Opinión Personal:
Recuerdo que cuando se
publicó esta novela hubo una campaña para darla a conocer a través de los blogs
que me llamó mucho la atención pues raro era el día que no visitaba uno y me
encontraba con la entrada anunciando esta novedad. Se veía claro que la
editorial apostaba fuerte por ella. Y yo, para no ser menos, también quise
tener mi propio ejemplar para ver qué era lo que
tanto llamaba la atención.
Y lo que
primero que percibí y de
lo que me alegro es que estamos ante una
novela que habla sobre libros; metaliteratura de la buena, eso me dije. Lo
curioso era que pensé que esta palabra ni siquiera está
reconocida por el diccionario de la RAE y que la primera novela que se
toma por tal sea El Quijote, pues en él se hablan y mencionan muchos libros
sobre todo de caballerías. Acuérdense, por ejemplo, del episodio en el que el
cura y el barbero queman libros de la biblioteca de don Quijote, considerando que influyeron en su estado de locura,
pero salvan también a otros de la hoguera.
Y
entonces sucedió algo maravilloso
narra la historia de Brianda Gonzaga, una editora que vive
en Madrid, en el barrio en donde residieran en su día personajes del Siglo de
Oro español como Lope, Góngora y Quevedo. Ella será quien nos relate su
historia, una historia que comienza con un despido inesperado después de haber
trabajado veinte años como editora en la misma editorial. Brianda se desplaza
al Norte de España, a un pueblo llamado Nuba, situado en la ruta del Camino de
Santiago. El pueblo resulta pequeño pero
acogedor. En él encuentra su particular país
de las maravillas, un lugar tranquilo, idílico, rodeado de hermosos
parajes, en el que parece que nadie tiene prisa.
Brianda se encuentra con una grata sorpresa, que
hay una librería llamada Locus Docendi que tiene el cartel de «se
traspasa». Así es como conoce a don Lorenzo, el dueño, un viejo librero.
Ella le hace una propuesta para comprarle la librería pero él le responde de
forma enigmática: «Aquí,
tras estas cuatro puertas, se encuentra la clave que conduce a un tesoro. Si la
encuentras, la librería es tuya» (Pág. 61).
Brianda, desde ese momento, empieza a trabajar para don Lorenzo. Curiosamente,
en la librería entran muchos clientes, ya sean vecinos del pueblo, veraneantes,
turistas o peregrinos que van camino de Santiago.
Sonia Laredo (pseudónimo) realiza un buen
trabajo utilizando los libros como una verdadera escuela de la vida. Brianda y
don Lorenzo recomendarán a sus clientes los más apropiados para ellos y les
contarán qué es lo que van a encontrar en sus
páginas y cómo utilizar su contenido en su provecho. La autora utiliza
para ello un lenguaje cuidado, directo y que logra que nos metamos de pleno en
la historia, una historia plagada de reflexiones, muy habituales sobre todo
entre las conversaciones que mantienen Brianda con el viejo librero, sacadas de
sus muchos años de lectura y que les han servido para asimilar el contenido de
los mismos y aplicarlos a las situaciones que nos encontraremos a lo largo de
los capítulos. Unos capítulos de extensión variable y que están todos ellos
titulados, refiriéndose a lo que la protagonista quiere hacer de su vida, por
lo que nos hablará del conocimiento, de la honestidad, la alegría, el sexo, o capítulos e los que
se mencionan a obras como Senectud, de Italo Calvino, Robinson
Crusoe, o Las fábulas, de Esopo, por ejemplo. Inciden mucho en la
importancia y las enseñanzas que podemos sacar de los cuentos de Andersen o de
los Hermanos Grimm, como Hansel y Gretel, Caperucita Roja o Pulgarcito.
«En Nuba, en aquel valle encantado, yo había encontrado a mi
propia bruja, a mi lobo, a mi príncipe, mis pruebas mágicas y mi recompensa. Y,
por el camino, también me había descubierto a mi misma» (Pág.
378)

Pese
a ser un lugar imaginario, como dice la propia
Sonia Laredo en la nota aclarativa, nos podemos hacer una clara idea de
Nuba y del paisaje que le rodea. Un pueblo pequeño con su castillo medieval, su
hospital de peregrinos y, sobre todo, su libreria, un lugar clave donde acuden
los personajes que nos irá presentando uno a uno la narradora. Unos personajes
que poco a poco iremos conociendo y nos sorprenderán con las historias que hay
detrás de alguno de ellos, como Tomás, el dueño del aserradero, Romilda, la
esposa de éste, Ciriaco, el viejo
cascarrabias amigo de don Lorenzo,
Lope, el maestro o Godón, el escritor.
Quizás sea don Lorenzo el personaje que más me cautivó. Un hombre al que
pronto se le toma cariño. Es la persona que creo que todos quisiéramos tener
como padre que todo lo sabe o ese abuelo a quien su nieto acude para que le dé
consejos de todo tipo. Un personaje que creo está muy por encima de Brianda,
una mujer que ve cómo cambia su vida pues en la ciudad tenía como un cierto
complejo en relación con sus amigas y colegas y ve cómo en este idílico pueblo
se siente otra, pues todos los que la rodean le hacen ver que es una persona
que debe de tener más confianza en sí misma y olvidarse de todos sus complejos.
También resulta atractivo otro personaje, Godón
el escritor, con el que se empatiza mucho y al que quizá la trama desaprovecha.
Sin
embargo, me resulta chocante la atracción que ella siente por uno de los
personajes principales, Tomás, un hombre parco en palabras y algo tosco que parece que la imanta, como si existiera
un campo magnético poderoso que hace que ella se sienta atraída por él. Un
personaje que es el hilo de una subtrama
dentro de la novela, en la que pasarán una serie de hechos, que prefiero
no desvelar, que pondrán en vilo a Brianda. Una subtrama que para mí devalúa la
novela pues nos desvía del fin principal de la misma hacia otra historia que
nada tiene que ver con lo que veníamos leyendo y que, incluso, me da la
sensación de que me encuentro con un final abierto. Pero, pese a ello, es una
novela que recomiendo leer.
La autora:
Sonia Laredo es el
seudónimo de una mujer (relacionada con el mundo literario) que prefiere
mantener oculta su identidad.
Datos técnicos:
Título: Y entonces sucedió
algo maravilloso
Autora: Sonia Laredo
Ediciones Destino (Primera
edición, mayo de 2013)
ISBN: 9788423346516
Encuadernación: Rústica
con solapas
Nº páginas: 387
Fuentes: Portada y sinopsis tomadas de la web de la editorial, lámina de el cura y el barbero quemando libros (El Quijote) de spainillustrated, Folgoso do Caurel (laspain.com)
Os dejo con el book trailer: