Datos técnicos.
Título: La muerte de Constantino.
Autor: Álvaro Lozano.
Editorial: Edhasa.
1ª edición: Junio/2025.
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-350-6469-9.
Idioma: Español.
Nº páginas: 410.
Sinopsis:
Tras
décadas sumida en el caos, Roma es grande de nuevo. Sin embargo, el
artífice de su resurrección, el implacable Diocleciano, vuelve a
poner en riesgo el futuro del Imperio al dividir su territorio entre
cuatro hombres. La Tetrarquía comienza a hacer aguas en cuanto el
augusto abdica, y de entre la sangre de los tetrarcas surgirá el
hombre que está llamado a unificar Roma una vez más:
Constantino.
Y
es que, desde la rica Alejandría hasta las lejanas fronteras de
Britania, Constantino irá abriendo paso a golpe de espada en busca
del poder absoluto. Pero, mientras avanza en su conquista terrenal,
se libra otra guerra: ¿Qué dios regirá los designios de Roma? Será
él, Constantino, quien cambiará la historia para siempre al elegir
a Cristo en Nicea, pero también al refundar Bizancio en
Constantinópolis, monumento a su vanidad y ciudad en la que es
espíritu de Roma pervivirá durante mil años más.
Aún
así, a pesar de todos sus éxitos y victorias, un oscuro secreto
ensombrece su legado. Los nombres de Fausta y Crispo, que intentan
liberarse de las cadenas del olvido al que han sido condenados,
perseguirán al emperador hasta su lecho de muerte. Sólo entonces se
dirimirá la última cuestión: ahora que está a punto de morir,
debe decidirse si ha sido un gran hombre o un simpe asesino.
Opinión Personal:
La figura del emperador romano Constantino, conocido también como el Grande, o el Vencedor, no deja indiferente, por ser el primero que defiende la libertad de culto y prohíbe las persecuciones hacia los cristianos. Es una gran oportunidad para conocerlo mejor leer la magnífica novela que la editorial Edhasa publicó en mayo de 2025, La muerte de Constantino, del escritor sevillano Álvaro Lozano, aunque afincado en Madrid. Sin duda alguna, Álvaro Lozano planifica y desarrolla una trama que no tiene desperdicio, y con la que consigue que la estatua sedente del augusto que ocupa la portada parezca cobrar vida propia. Una portada en la que veo a un augusto altivo, ambicioso y soberbio, que parece estar diciendo que «este que se sienta en este trono, consiguió reunificar el Imperio, ser su único emperador y conseguir que sus súbditos abrazaran la fe de Cristo».
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| (Puente Milvia, Roma, Italia) |
La sinopsis de esta novela muestra al lector que le espera una ficción en la que va a estar muy pendiente de todas las vicisitudes que acompañan a quien reverdece un imperio ya decadente, y que también deja un magnífico legado. Unas vicisitudes de las que también forman parte episodios en los que tiene que vigilar con el rabillo del ojo lo que sucede a su alrededor, porque también tuvo sus enemigos íntimos, lo que incita a estar pendiente de la tensión que se corta en determinadas situaciones, aunque parezca que no la haya. Pero también hay e sorprende el lado oscuro que lo acompaña porque, tal y como se suceden estos episodios, y al igual que adelanta la sinopsis, da lugar a preguntarse si, realmente, fue un gran hombre o un asesino.
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| (Estatua Constantino, York, UK) |
La muerte de Constantino atrae también por su exquisita ambientación y trasfondo histórico. Dada la situación del imperio, Diocleciano decide tomar el toro por los cuernos y organizar una tetrarquía para su mejor gobernanza. Pero uno no tarda en darse cuenta de que todo es papel mojado, porque no hace falta ser muy ducho en la materia para catarlo. Esta novela supone un grato viaje literario imaginario a una época en la que ya los cristianos eran una realidad aceptada, y auspiciada por Constantino. Supone visitar localizaciones en las que se refleja la labor del emperador para dar lustre a ciudades que confieren su sello de identidad, caso de Constantinópolis -la antigua Bizancio- o la fundación de Helenópolis, en honor a su madre Helena. A lo largo de los capítulos la voz narrativa incita a visitar Nicomedia, la capital administrativa del Imperio Romano de Oriente, o Augusta Treverorum, residencia oficial de Constantino el Grande, o la gran transformación que sufre Roma durante su mandato. También incita visitar Britania, viaje que merece la pena, por los episodios que le esperan a uno de los más grandes emperadores del Imperio romano.
Sin duda alguna, merece la pena afrontar la lectura de La muerte de Constantino, porque es una muy buena novela. A lo largo de los capítulos el lector conocerá mejor la figura de un emperador que ocupa un lugar destacado en la historia del Imperio romano. La trama es de ritmo fluido y constante, y que apenas decae, pese a que hay dominio de la narración frente a los diálogos. Un ritmo en el que influyen también la variedad de situaciones que vive el protagonista, aderezada por los saltos temporales en los que se desarrollan, y que incitan a estar muy pendiente por lo que sucede en cada capítulo. El lector se encontrará con una novela muy bien escrita y con un estilo directo y claro que ayuda a interesarse por lo que sucede a lo largo de los capítulos.
Biografía:
Notas: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomados de la web de Edhasa. Fotografía del autor tomada de su cuenta de Twitter. Imagen del Puente Milvia en Roma tomada de la web Barcelo.com. Imagen estatua Constantino en York, UK, tomada de Wikipédia.
Biografía:




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