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viernes, 9 de febrero de 2024

Reseña La ciudad de la piel de plata, de Félix G. Modroño.

 











Datos técnicos:




Título: La ciudad de la piel de plata.

Autor: Félix G. Modroño.

Editorial: Destino (Grupo Planeta)

1ª edición: Octubre 2023.

Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.

ISBN: 978-84-233-6398-8.

Idioma: Español.

Nº pág.: 376.




Sinopsis:




La transformación épica de Bilbao a partir de uno de los grandes símbolos de nuestra era: el Guggenheim. El cierre de la trilogía de Bilbao que esperan sus 20.000 lectores.

Alberto Cepeda regresa a Bilbao después de un exilio de diez años al que se vio forzado por las amenazas de ETA a sus padres, unos de los miles de emigrantes que llegaron a Vizcaya en los años sesenta.

En 1993, contratado por el estudio de ingeniería encargado de construir el museo Guggenheim, Alberto tendrá que vencer sus miedos para enfrentarse a su amada ciudad, cuya vida sigue condicionada por el terrorismo. Allí se encuentra con Izarbe Segurola, la hija de su jefe, de quien se enamora perdidamente, y que le revela un misterioso episodio del pasado de su familia relacionado con una niña robada durante la guerra civil, que Alberto decidirá investigar.

Una envolvente novela que nos lleva del Bilbao de los años sesenta hasta el inicio de su gran transformación a finales de los años noventa con la inauguración del Guggenheim, y que supone el cierre de la exitosa trilogía de Modroño sobre la ciudad.





Opinión Personal:






Hay escritores con los que uno se siente muy a gusto, con quienes no tarda en sentir empatía, tanto por el trato cercano que muestra con sus lectores, como con quienes se interesan por sus obras literarias. En este grupo encuadro a Félix G. Modroño (Barakaldo, 1965), bilbaíno de nacimiento —en toda la extensión de este gentilicio— , con raíces zamoranas y afincado en Santander. De hecho, mi relación con el autor de La ciudad de los ojos grises (reseña) se remonta al año 2012, fecha en que publicó la novela que acabo de citar, que es la primera de las que conforman la trilogía dedicada a Bilbao. Y así, como quién no quiere la cosa, La ciudad de la piel de plata es la octava que leo, reseño y no dudo en recomendar, de entre las nueve que tiene publicadas hasta la fecha. Sol de brujas, su anterior trabajo literario, es la única que me falta para ponerme al día con su narrativa, lo que haré a lo largo del presente año, 2024.

(Parque Dr. Areilza-Portugalete-Bizkaia)
Este bilbaíno de pro tenía en mente dedicarle una trilogía a su ciudad, a su querido botxoapelativo cariñoso con el que se conoce desde generaciones a una de las tres grandes capitales de Euskadi. Una trilogía que abarca tres períodos históricos esenciales para el devenir de la ciudad: La ciudad de los ojos grises está ambientada en la llamada Belle Epoque, en la que aborda el empuje económico y la satisfacción social por el llamado progreso, con lo que supone el avance del desarrollo industrial. La ciudad del alma dormida (reseña) es un homenaje a Bilbao en uno de los momentos más duros que vivió la ciudad y, por extensión, su población: la sinrazón de la Guerra Civil Española y su antesala, germen de este conflicto bélico fratricida. La ciudad de la piel de plata es un magnífico colofón a una trilogía inolvidable, a una ciudad que el autor adora, como se refleja en cada capítulo, en cada episodio que escribe sobre las vicisitudes que vivieron los bilbaínos a lo largo del siglo XX. Esta novela refleja un nuevo cambio de la ciudad hacia la modernidad, con la construcción del Guggengheim, el museo de arte moderno, como buque insignia. Sin embargo,  en la época en la que se decó hacer realidad este proyecto tuvo muchos detractores, aunque con el paso del tiempo no se tarda en reconocer que supone un gran empuje económico para la capital vizcaína, por la gran cantidad de público que lo visita.

Alberto Cepeda regresa a Bilbao diez años después, al tener que exiliarse junto con su familia, forzada por las amenazas de ETA. Ahora es un joven ingeniero que, en 1993, es contratado por el estudio de ingeniería encargado de construir el museo Guggenheim, como adelanta la sinopsis. Tiene que vencer a los miedos que para él supone enfrentarse de nuevo a su amada ciudad, cuya vida sigue condicionada por el terrorismo. Aunque los hechos se relatan por un narrador omnisciente, lo hace desde la perspectiva de un adolescente ya convertido en un hombre con un interesante y a la vez responsable contrato de trabajo con el que contribuye a la modernización de su ciudad. Pero Alberto no sólo debe enfrentarse a esos miedos, sino también a un pasado que le duele, por lo que para él supuso la ruptura con Arantza, la que fue su novia durante la adolescencia. Pese a lo que acabo de comentar, es consciente que, en un momento u otro, tiene que hacerle frente. Una sorprendente llamada telefónica le empuja a dar ese paso tan temido. Pero también hay otra joven que empieza a formar parte de su vida, si bien no tiene muy claro que la relación con Izarbe, la hija de su jefe, concluya con el final deseado, porque siente que su carácter reservado puede convertirse en un obstáculo para sentirse correspondido. Sin duda, este triángulo me resultó atractivo, porque en más de una ocasión me pregunté si el pasado le daría una nueva oportunidad o el futuro le brindaría rehacer su vida sentimental.

Como acostumbro a decir en estos casos, una imagen vale más que mil palabras, como se puede observar en la portada de esta novela: un joven sentado en un banco, que bien puede ser el protagonista, mira hacia el que ahora es buque insignia de la ciudad, el Guggenheim, icono de la arquitectura moderna. Un museo que es el eje sobre el que gira el desarrollo de la trama. Un museo que es una verdadera metáfora de lo que significa ahora Bilbao, a lo que hay que añadir la transformación de las arterias de esta urbe, en beneficio de las poblaciones que conforman el llamado Gran Bilbao, la construcción del metro, la de nuevos edificios que con el tiempo se constituyen en simbólos de la ciudad, o la regeneración de la ría, y lo que esto significa para los habitantes de ambas márgenes, porque unos y otros se sienten beneficiados por estos avances, al igual que el orgullo que para ellos significa el vivir en una u otra orilla.

(Plaza Miguel de Unamuno-Bilbao-Bizkaia)

Se diferencia de las dos novelas que la preceden en la trilogía, en que el lector se encontrará con una trama a la que el autor define como casi de autoficción, porque él mismo reconoce que expone retazos de su vida a lo largo de los capítulos, o bien a través de relatos de personas que tuvieron alguna relación con los hechos que narra la voz omnisciente, como lo explica en sendas entrevistas que le hicieron en el ABC de Sevilla o en el Diario de Burgos. En las Confidencias que acompañan al cuerpo de la novela, indica que «Alberto es un joven que representa a toda una generación de vascos, hijos de emigrantes castellanos, gallegos, leoneses, andaluces, extremeños, ... que tuvieron que dejar su pueblo de origen con lágrimas en los ojos para tratar de conseguir un futuro mejor para su familia». Sin duda alguna, estos rasgos se reflejan en la personalidad del protagonista, Alberto Cepeda, un joven nacido en Euskadi, pero en cuyo carácter influye el origen de sus padres, naturales de Villalpando (Zamora), por lo que se tiene que adaptar a las costumbres de sus conciudadanos y acostumbrarse a convivir con el terror, con ETA como autora de los atentados mortales que comete y las extorsiones a empresarios. Unos conciudadanos que son conscientes de que cualquiera de ellos puede ser víctima de sus criminales atentados y, por extensión, cualquier español, como por desgracia sucedió. 

Puede definirse La ciudad de la piel de plata como una novela histórica contemporánea y costumbrista. En mi opinión, también la catalogo como una testimonio novelado de la época porque, a parte de los episodios ficticios, conforman la trama una serie de hechos reales, a la vez que se refleja el día a día de los habitantes de Bilbao y de ambas márgenes de la ría. Sin duda alguna, a lo largo de los capítulos se percibe un cambio trascendental en la ciudad que, de ser una urbe fea y sucia se transforma, como si de un patito feo se tratase, en un cisne del que se sienten muy orgullosos sus habitantes. De nuevo, Félix G. Modroño vuelve a maridar varios géneros literarios a lo largo del prólogo, 34 capítulos, más dos epílogos en los que se estructura el desarrollo de la trama. A lo comentado en el primer párrafo de esta reseña, se le unen elementos propios de la novela romántica, al igual que de la policíaca o detectivesca, sin olvidarme de los claros tintes intimistas que se perciben, sobre todo,  en determinadas situaciones que vive el protagonista, y que le transportan al pasado. Unos ingredientes que forman un conjunto compacto y atractivo, porque el autor construye y desarrolla una historia envolvente, emotiva y cautivadora, de tal forma que consigue que no se pierda detalle de todo lo que sucede durante las 376 páginas que la conforman.

Como ya comenté en el párrafo anterior, en las novelas de Félix G. Modroño están muy presentes elementos propios del género policial o detectivesco. En esta ocasión, el joven retornado es invitado a asistir a una comida familiar por los padres de su jefe, Fernando Segurola. Le sorprende el relato que le cuentan sobre la triste y dolorosa historia que en el pasado vivieron y sufrieron sus anfitriones, pero del que nunca se olvidan. El joven ingeniero siente la necesidad de investigar los hechos que escucha con asombro, aunque es consciente de que su intervención puede no ser bien acogida por la familia. La investigación que realiza le llevan a realizar varios viajes a Villalpando, Santiago de Compostela y Muxía (A Coruña) para recabar la suficiente información que ayude a paliar la angustia en la que están sumidos los abuelos de Izarbe, pese a que den a entender que la asumen. 

(Puente Colgante-Bilbao-Bizkaia)
Las obras del autor de La ciudad de la piel de plata se caracterizan también por unos personajes construidos con un marcado perfil, tanto físico como psicológico, muy vivos y cercanos, que ayudan a que uno se sienta muy a gusto a lo largo del desarrollo de la trama. Pese al carácter más bien reservado de Alberto Cepeda, es fácil empatizar con su forma de ser y actuar, al igual que con otros que transitan por las páginas de La ciudad de la piel de plata. A parte de la relación cercana que mantiene con su jefe, Fernando Segurola, por lo que significó para este empresario el que con él trabajara el padre del recién incorporado ingeniero, destaco el papel que tienen en la trama los personajes femeninos. A las ya mencionadas Arantza e Izarbe, añado a la abuela de ésta, Irene Lasa, o la cariñosa relación que mantiene el protagonista con la suya, Luisa, que vive Villalpando, sin olvidarme de la acogida que recibe de Maruxa, la de su amigo Xurxo, con quien estudió la carrera en Santiago de Compostela.

Junto a los personajes, diría que uno de los puntos más fuertes de su narrativa es la exquisita ambientación espacio temporal, descrita de forma muy vívida, lo que ayudó a que pudiera imaginarme cómo son los espacios por los que transitan los personajes que conforman el elenco de esta obra. Una ambientación con la que la voz narrativa de turno consigue que el lector realice un viaje imaginario en el tiempo y sienta que acompaña a los personajes a lo largo de los capítulos. En este caso, y cuando las circunstancias se prestan a ello, se familiariza con el antes y el ahora de una ciudad que sufre una transformación, aunque sin olvidarse de un pasado que la convirtió en un imán que atraía a gentes de toda España en busca de un futuro mejor. Es la construcción del museo Guggengheim el eje que sirve para relatar todos los nuevos espacios que se crean en la capital vizcaína. Un cambio al que contribuye también, con el paso del tiempo, el cierre de industrias que ayudaron a la mejora económica de la ciudad, al igual que el cambio que se percibe en los lugares de ocio en los que acostumbraba a reunirse la movida bilbaína, muchos de ellos cerrados tras la crisis o a causa de las inundaciones del 26 de agosto de 1983, ahora sustituidos por otros nuevos a los que tiene que acostumbrarse el protagonista, que en un principio rehúye encontrarse con miembros de su antigua cuadrilla.

(Escultura Antonio Trueba-Bilbao-Bizkaia)

Me encantó La ciudad de la piel de plata. Sin duda alguna, es un magnífico colofón para una trilogía inolvidable. En la trama, el escritor bilbaíno, que en la actualidad reside en Santander, rinde homenaje a quienes, en los años sesenta del siglo pasado, se trasladaron a la capital de Bizkaia en busca de un futuro mejor. Una ciudad en la que tuvieron que amoldarse tanto al día a día de sus nuevos conciudadanos como al terror provocado por ETA. El autor construye una historia envolvente, emotiva, evocadora y nostálgica, que tiene un ritmo ágil de lectura, y en la que el lector se encontrará con episodios muy atractivos y diálogos muy interesantes y dinámicos. Diálogos en los que Alberto Cepeda se pone al día de su relación con el pasado y también con el presente, tanto en él plano sentimental, por lo que significó Arantza en su adolescencia, como en la actualidad, por el que ahora tiene para él Izarbe Segurola, pese a ser la hija de su jefe. El joven ingeniero forma parte del proyecto encargado de la construcción del Guggengheim, que está llamado a ser el nuevo emblema de la ciudad, pero también se interesa por un pasado doloroso que angustia a los padres del empresario y siente la necesidad de investigar lo sucedido. Los episodios que relata el narrador omnisciente a lo largo de los capítulos están contados desde la perspectiva del protagonista, de tal forma que atrae nuestra atención en todo momento para que no perdamos detalle de todo lo que sucede a lo largo de los capítulos. Al igual que las dos novelas que le preceden en la trilogía, Bilbao ensombrece el papel que desempeñan los personajes, muy vivos y cercanos. Es una historia muy bien escrita, envolvente y emotiva, narrada con un estilo narrativo muy cuidado y elegante. En ella se hacen varios guiños literarios a las dos novelas que la preceden en el homenaje a Bilbao, en la que se citan determinados personajes cruzados, aunque cada una de ellas se puede leer sin problema alguno de forma independiente, porque se ofrecen pinceladas sobre ellos.






Biografía:





Félix G. Modroñpo es un escritor vizcaíno, de orígenes zamoranos, afincado en Santander. Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca, trabajó durante más de dos décadas en el sector financiero, que decidió abandonar para dedicarse en exclusiva a la literatura. Es autor de la saga detectivesca protagonizada por el doctor Zúñiga, así como de la exitosa serie de novelas que homenajean a la ciudad de Bilbao: La ciudad de los ojos grises, La ciudad del alma dormida y este último libro, La ciudad de la piel de plata (Destino, 2023). En Sol de brujas (Destino, 2022) retomó la novela negra, con la que ya destacó en Secretos del Arenal al obtener el Premio Ateneo de Sevilla. Su obra se caracteriza por el mestizaje de géneros, una cuidada ambientación y el uso de una prosa evocadora, que le han valido el reconocimiento de los lectores.

Nota: Datos técnicos, sinopsis y biografía del autor tomada de la web de Planetalibros. Imagen del Parque del Dr Areilza, en Portugalete, tomada de la web tomada de la web del diario El Correo. Imagen de la Plaza de Miguel de Unamuno en Bilbao, tomada de la web Expedia.es. Imagen del Puente Colgante, sobre la Ría de Bilbao, tomada de la web Euskadi.eus. Imagen del poeta, cronista y escritor Antonio Trueba, tomada de la web Bilbaopedia. Fotografía de Félix G. Modroño tomada de la web de Europa Press. 


4 comentarios:

  1. Hola Francisco!!
    Me alegro que hayas disfrutado mucho de esta lectura, gracias por la recomendación y reseña.
    Besos💋💋💋

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  2. Fantástica reseña. Ya tenía fichadita esta novela, que las dos anteriores las disfruté mucho, como todas las que he leído de este autor. Con más ganas me dejas.
    Besotes!!!

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  3. No te lo creerás Paco, pero tengo un montón de novelas compradas de Félix y solo he leído la que a ti te falta.

    Creo que este año le daré turno a la trilogía y a mi tierra.

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  4. Hola Paco, desde Secretos del Arenal no he vuelto a leer nada del autor, me apunto sus novelas pero se van quedando atrás, tras tu estupenda reseña tendré en cuenta esta trilogía. Besos.

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